AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 15 Diciembre  2003
Señoras y señores... lo tenemos»
RAFAEL L. BARDAJÍ  ABC 15 Diciembre 2003

Cayó el carnicero
José Antonio VERA La Razón  15 Diciembre 2003

Los huérfanos de Sadam
EDITORIAL Libertad Digital  15 Diciembre 2003

Irak después de Sadam
Editorial ABC 15 Diciembre 2003

Un mal día para la Izquierda
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Diciembre 2003

Euskadi y España
Ángel Cristóbal Montes La Razón 15 Diciembre 2003

Meter miedo
IÑAKI EZKERRA El Correo 15 Diciembre 2003

El triunfo de Carod
Editorial La Razón 15 Diciembre 2003

Ocasión perdida
Editorial ABC 15 Diciembre 2003

El tripartito contra CiU
Francisco Marhuenda La Razón  15 Diciembre 2003

El honorable sin honor
Iñaki Ezkerra La Razón 15 Diciembre 2003

La Cataluña laicista e insolidaria
JORGE TRIAS SAGNIER ABC 15 Diciembre 2003

Violencia y planes secesionistas
JUAN MANUEL DE PRADA ABC 15 Diciembre 2003

Zapatero nos tiene en vilo
Carlos Dávila La Razón 15 Diciembre 2003

El PSOE en el torbellino
GERMÁN YANKE ABC 15 Diciembre 2003

¡No estamos solos!
Cartas al Director ABC 15 Diciembre 2003

Se abren muchas incógnitas
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 15 Diciembre 2003

El Partido Popular toma el «guante» de ¿Basta Ya! y acepta unirse al PSOE vasco
Redacción - San Sebastián.- La Razón 15 Diciembre 2003
 

Señoras y señores... lo tenemos»
Por RAFAEL L. BARDAJÍ. Subdirector del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos ABC 15 Diciembre 2003

LA frase de Paul Bremer no intentaba ocultar su júbilo a pesar de ser una persona tendente a la inexpresividad en sus manifestaciones públicas. Pero en esta ocasión estaba justificada: el as de picas, la primera carta de la famosa baraja de las tropas norteamericanas, había caído en una operación limpia y eficaz. La captura de Sadam no es una buena noticia, es una excelente noticia que apenas nada más conocerse con certeza ha sido comentada por los principales líderes mundiales y celebrada en las calles de Bagdad y otras ciudades de Irak.

Es una excelente noticia por múltiples razones. La primera, y más antigua, porque la captura de Sadam Husein, el «carnicero de Bagdad», permite la culminación de un fenómeno de justicia histórica y corregir, de una vez para siempre, el tremendo error que la coalición internacional, con los Estados Unidos de Bush padre a la cabeza, cometió en 1991 al detenerse tras la liberación de Kuwait y permitir la posterior y brutal campaña de represión que Sadam montó para asegurarse en el poder y que costó indiscriminadamente decenas de miles de vidas y cientos de miles de desplazados y refugiados. Sadam no sólo se sostuvo mediante el reino generalizado del terror, sino que se afianzó en su naturaleza pendenciera, volviendo a amenazar en 1994 con una segunda invasión de Kuwait y jugando constantemente con las Naciones Unidas, cuyas resoluciones fue violando una tras otra sistemáticamente. Por el sufrimiento impuesto a su pueblo, por el daño que ha causado a todos sus vecinos y por el coste que le ha hecho pagar a la comunidad internacional en la salvaguarda de la paz y la estabilidad global, su detención y puesta ante los tribunales reestablece un cierto sentido de la justicia.

En segundo lugar, es una buena noticia porque su emergencia del mundo de las sombras, priva de la primera causa de aguante de la guerrilla del partido Baas y de los fedayines de Sadam. Es posible que Sadam en persona no estuviera al frente de las acciones guerrilleras de estos meses y que la operatividad de sus seguidores dependa más del «rey de trébol», Izzat Ibrahim Al-Duri, número dos de Sadam en su Consejo de la Revolución y responsable de las unidades militares de elite. Así y todo, la imagen de un Sadam derrotado, rendido sin resistencia alguna, es un mazazo psicológico para quienes sólo han sabido imponer la imagen de una salida apresurada de las tropas de la coalición y la vuelta de un Sadam triunfante. No es necesario acudir a las encuestas, basta con charlar con cualquier iraquí en el interior del país para percibir que buena parte de la falta de colaboración o entusiasmo para con las tropas aliadas estaba motivada por el temor a que, como ya pasó en el 91, se abandone al pueblo iraquí dejándole a merced de una nueva represión de una pandilla de gángsteres como era la familia de Sadam. Con la detención de Sadam se logran, al menos, dos efectos: dejar sin futuro político a sus seguidores y darles un futuro de libertad y esperanza, de no vuelta atrás, a la gran mayoría que no le quiere. Además, obviamente, es una buena dosis de moral para las tropas allí desplazadas y para todos los que desde fuera han apostado por el cambio de régimen en Bagdad.

¿Significa esto que se va a poner fin a la violencia en la zona? No necesariamente, por desgracia, pero favorecerá la disminución de la misma, aunque no a corto plazo. Para empezar, y como ya se ha dicho, las células guerrilleras puede que no dependan de la dirección de Sadam Husein y seguro que tienen capacidad para seguir asesinando durante algún tiempo. Pero a medida que éste pase, sus medios para sostenerse, financiera y militarmente se irán agotando. Sin la figura de su único líder, su capacidad de aguante puede que se desmorone.

El totalitarismo personalista del propio Sadam impide su reemplazo. Desgraciadamente la guerrilla de Sadam, en sus varias versiones, es sólo uno de los actores en presencia. También están los mujaidines venidos a Irak desde fuera y que han visto en el país su peculiar terreno de confrontación con el mundo democrático. La ventaja para luchar contra ellos es que el pueblo iraquí no les quiere y si han encontrado en grupos sunnis algunos aliados tácticos se debe a la connivencia con sus objetivos de volver a colocar a Sadam en el palacio presidencial a orillas del Tigris. Sin Sadam, la alianza entre lo que queda del partido Baas y los fundamentalistas islámicos pierde su sentido. Por ello, combatir a los elementos de Al Qaeda será progresivamente más fácil.

Por último, la captura de Sadam también es una noticia muy positiva porque le devuelve al esfuerzo militar el valor y la eficacia que muchos le negaban en la fase de reconstrucción vivida tras la deposición del régimen de Sadam. Se ha dicho hasta la saciedad que las fuerzas armadas americanas saben hacer las guerras pero que no tienen ni idea de cómo encarar las situaciones post-bélicas. Que no se puede combatir el terrorismo con soldados. Pues bien, ha llevado más de lo que muchos hubieran querido, pero al final, una buena inteligencia y la eficacia de unidades de operaciones especiales han logrado su propósito, dar con Sadam y capturarle sano y salvo. La guerra con Irak ha sido, sin lugar a dudas, la más cubierta y retransmitida de la Historia, pero esto nos debe enseñar, una vez más, que hay una guerra oculta y silenciosa por debajo de la guerra que se ve y se oye. Nosotros los españoles hemos tenido conciencia de ella a través del desgraciado asesinato de los agentes del CNI. Que esta detención nos sirva para otorgarle el reconocimiento que se merecen.

La pregunta ahora es saber si Sadam nos desvelará muchos de sus secretos y qué implicaciones pueden llegar a tener sus declaraciones, si las realiza. Por un lado está todo lo referente a su hipotético arsenal de armas de destrucción masiva y a sus probados programas para desarrollar las mismas. Puede que se abra una puerta para conocer por qué no se han encontrado dichas armas. Pero, al mismo tiempo, es muy posible que lleguemos a saber de las ayudas que su régimen obtuvo antes y durante el embargo de Naciones Unidas, políticas, financieras y tecnológicas. Algunas de las cuales podrían acabar siendo un escándalo para países de nuestro entorno. Sadam ha sido sacado a la fuerza de las sombras y puede que así se acabe, inesperadamente, con ellas.

Cayó el carnicero
José Antonio VERA La Razón  15 Diciembre 2003

El mundo está de enhorabuena porque ha caído, por fin, la bestia de Tikrit, la pesadilla de Bush, uno de los tiranos más crueles y despreciables que ha parido la tierra en los últimos tiempos. Está de enhorabuena porque hay que recordar la espeluznante hoja biográfica de este individuo al que llamaban carnicero porque desde joven fue un matón, un analfabeto formado en la delincuencia que siendo casi un niño intentó pegarle un tiro a su maestro y empleaba dinamita para pescar, y que habiendo reconocido que lo que más feliz le hacía en el mundo era una escopeta, asesinó por vez primera de un disparo por la espalda cuando tenía tan sólo 20 años.

Como he tenido ya oportunidad de escribir en otras ocasiones, Sadam ha sido un asesino confeso, un tipo que se jactaba de haber intentado acribillar a balazos al general Qasem, presidente de su país, y que se hizo famoso en las filas del Baaz porque siempre estaba dispuesto a vengar o a matar, a ser el más bronco, el más torturador, el más nazi antijudío, el más extremista antipersa, el más estalinista converso. Descubrió a Stalin en la cárcel, tras habérsele atribuido el asesinato de un egipcio por el método de «tirarlo por la ventana». Pero el dictador comunista le fascinó. De él aprendió que, a veces, «si hay una persona, hay un problema; pero si no hay persona, no hay problema».

Además, Sadam ha sido a lo largo de su infame vida un consumado mentiroso que entró en el mundo de la delincuencia robando gallinas y destacó en su adolescencia como un joven chulo y camorrista que se jactaba de aniquilar animales atravesándolos con una barra. Luego ingresó en la orden del terrorismo como «camisa parda» baazista al que gustaba especialmente interrogar al enemigo, atormentar a los presos, martirizarlos y ejecutarlos personalmente cuando éstos se negaban a hablar o no colaboraban. Ése es Sadam. Ése es el pasado de este hombre harapiento y barbudo al que ayer detuvieron los americanos en un agujero bajo un puesto de frutas cerca de su pueblo natal.

El mismo que llegó a almacenar un fabuloso arsenal de armas químicas y biológicas, de cepas de ántrax, tifus, cólera y viruela, de agentes venenosos extremadamente letales como los gases mostaza, sarín, tabón y Vx, de insecticidas peligrosos, de pesticidas o falsos fertilizantes, compuestos orgánicos muy tóxicos como el amitón, el demetón, el paraoxón y el paratión, para utilizarlos contra la población civil en el Kurdistán o en la guerra contra Irán.

Hoy hay que recordar todo esto, como también hay que recordar que tuvo sometido a su pueblo durante más de dos décadas y que durante su dictadura abundaron las persecuciones, los linchamientos, los ahorcamientos y todo tipo de barbaridades para la represión. Todo lo hizo al tiempo que se convertía en uno de los hombres más ricos del mundo, acumulando joyas y construyéndose palacios faraónicos mientras tenía a su pueblo en la miseria.

Sadam ha sido y es un ególatra que fomentó el culto a la personalidad, que tapizó con sus fotos el país, que consiguió el poder matando, se mantuvo en él matando y salió de él matando. Que estaba dispuesto a morir matando, aunque al final se ha entregado sin luchar, como un cobarde. Un loco, en fin, que ha provocado dos guerras y es responsable del millón de muertos de esas guerras. Todo eso hay que saberlo y recordarlo.

Como también hay que saber y recordar que a este personaje execrable lo agasajaron no pocos dirigentes de naciones presuntamente serias, como Francia, que hicieron con él suculentos negocios vendiéndole aviones de combate, helicópteros de ataque, misiles de todo tipo y modernos equipos de contramedidas electrónicas. No se entiende nada que Chirac le ayudara a montar sus laboratorios químicos y bacteriológicos, ni mucho menos que llegaran a firmar con él un acuerdo de cooperación nuclear y numerosos contratos petrolíferos. Como tampoco se entiende que Rusia hiciera algo parecido. Ni que empresas de países como Italia, Alemania, Bélgica, Portugal, Yugoslavia y Brasil se forraran suministrándole armas. Incluso en España, pese al entusiasmo que posteriormente hemos demostrado contra el tirano, le tratamos demasiado bien, acogiendo a su gente en la Moncloa, promoviendo intercambios, intentando sacarle un acuerdo multimillonario de explotación petrolera, amén de otros beneficios.

Está muy bien todo lo que ahora decimos del sátrapa, una vez que ha sucumbido su régimen y él mismo ha sido detenido en Tikrit como un pordiosero. Pero ya se sabía cómo era el individuo cuando la Cía lo formó como agente durante su estancia en Egipto, cuando le armaron en 1980 para contener el fundamentalismo iraní, cuando le ayudaron a poner en marcha sus programas de armas químicas y a emplearlas contra el enemigo. La Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos llegó a destinar hasta sesenta oficiales a un programa secreto de ayuda militar a Sadam. Miembros de esta agencia se pasearon por los campos de batalla para certificar y marcar sobre el terreno las zonas en las que el dictador estaba empleando las armas que ellos previamente le habían proporcionado.

Rumsfeld, el bocazas y fracasado secretario de Estado de Defensa de Bush, se reunió en 1981 con el tirano y le estrechó la mano con una sonrisa que hoy debería avergonzarle. Le ayudaron cuando les convino y no fueron capaces de detenerlo o eliminarlo sin evitar una guerra que ha costado ya la vida a 500 soldados aliados y a más de 10.000 iraquíes, según recientes estimaciones. Eso sin contar los hogares y viviendas destrozados, los cientos de miles heridos, enfermos y parados, las desgracias acumuladas en este año de despropósitos. Sadam es una bestia, pero algunos de los que ahora brindan por su detención fueron los que le alimentaron. Tampoco esto hay que olvidarlo.

Los huérfanos de Sadam
EDITORIAL Libertad Digital  15 Diciembre 2003

Cualquier persona que tenga un mínimo respeto por la vida y por la dignidad humana no puede sino alegrarse profundamente de la detención de uno de los criminales más sanguinarios que jamás hayan ocupado la jefatura de un Estado. Responsable de tres guerras, de innumerables masacres y torturas y del genocidio de los kurdos, el tirano que arruinó su país y lo sembró de fosas comunes por fin rendirá cuentas a la Justicia que, como dijo el presidente Bush, él negó a millones de sus compatriotas durante más de treinta años. Mientras Sadam Husein permaneció en paradero desconocido, sus partidarios dentro y fuera de Irak todavía albergaban la esperanza de que EEUU y sus aliados fracasaran en la labor de pacificación, reconstrucción y democratización de Irak. Los residuos del régimen de Sadam, aliados con los terroristas de Al Qaeda y financiados con los millones de dólares que el ex dictador saqueó del banco emisor iraquí, anhelaban "libanizar" Irak, convertirlo en un nuevo Vietnam. Mediante la "dialéctica" del coche-bomba y del tiro en la nuca, Sadam y sus aliados pretendían hacer perder toda esperanza a los iraquíes y a las fuerzas de la Coalición de pacificar y reconstruir algún día lo que, a partir de ahora, tiene grandes posibilidades de convertirse en la primera democracia árabe de Oriente Medio.

Y en esa labor de desestabilización, la mayoría de los medios de comunicación occidentales han jugado, por desgracia, un papel preponderante, convirtiéndose en poco menos que portavoces y propagandistas de los terroristas. Por ejemplo, ni siquiera el día de la captura de Sadam pudo la cadena de televisión líder en producción de telebasura resistirse a la tentación de recrearse en los cadáveres de civiles iraquíes despedazados por el último coche-bomba que la heroica "resistencia" a las "tropas de ocupación" hizo estallar a las puertas de una comisaría de policía iraquí. Pero, afortunadamente y para desgracia de no pocos, es muy probable que la captura del carnicero de Tikrit ponga fin a la mayoría de los atentados terroristas que para la prensa occidental –especialmente para la española– constituían la única realidad digna de mención en un Irak que ya hace meses que goza de una libertad y un bienestar desconocidos durante décadas.

Tarde o temprano, Sadam acabará revelando a las autoridades norteamericanas e iraquíes dónde se encuentran las bases de los terroristas y sus cuadros de mando, dónde se ocultan los fondos que los financian y, probablemente también, dónde se encuentran las armas de destrucción masiva que con tanto celo ocultó a los inspectores de Naciones Unidas. Y ante la cuasi certeza de que el "máximo líder" acabe revelando estos datos, cabe esperar que los émulos de Espoz y Mina y de El Empecinado –al decir de un contertulio de la cadena de radio líder en audiencia según el EGM– abandonen su heroica "resistencia" y dejen ayunos de truculentas imágenes y de testimonios derrotistas a quienes nunca olvidan dar prueba de su "independencia" ofreciendo siempre la versión del terrorista. Existen, pues, grandes posibilidades de que la captura de Sadam acabe barriendo del mapa al coro político y mediático del "no a la guerra". Especialmente cuando hasta los líderes de la "vieja Europa", que este fin de semana intentaron una vez más hacer papel mojado de los pactos europeos, se alegran oficialmente de la detención del tirano y acaban dando la razón precisamente a quien ha impedido que se salgan con la suya. Al mismo que lideró la rebelión europea contra el eje francoalemán y a favor de la Coalición.

A los huérfanos, viudas y cadáveres que Sadam esparció por Irak, habrá que añadir los huérfanos, viudas y cadáveres políticos que la detención del tirano ya ha empezado a producir por todo el mundo. Particularmente en España, donde el líder virtual del PSOE y el mejor discípulo hispano de Castro pusieron casi todas sus esperanzas de llegar al poder en el fracaso de la Coalición en Irak y en la manipulación política de los militares españoles caídos por la libertad del pueblo iraquí. Hay que decir, no obstante, que Zapatero, consciente de que un partido que aspira a gobernar España no puede seguir cerrando los ojos ante la realidad, se ha alegrado oficialmente de la captura de Sadam. No así Llamazares, para quien lo importante no es que el tirano se halle entre rejas y a la espera de juicio, sino que las "tropas de ocupación", causantes según él de todos los atentados, se retiren inmediatamente. Quizá para que el hueco dejado por Sadam sea inmediatamente ocupado por otro tirano que, como el ahora capturado, pueda reprimir, torturar y masacrar cuando las cámaras de televisión se hayan marchado a otra parte para filmar las atrocidades del "imperialismo yanqui"... eso sí, fuertemente protegidas y custodiadas por las odiosas "tropas del imperio".

Irak después de Sadam
Editorial ABC 15 Diciembre 2003

POR fin cayó el tirano. Ocho meses después del derrocamiento de su régimen ha sido capturado en los alrededores de su Tikrit natal, en una granja de la comarca de Al Daur. Escondido en una reducida covacha de dos metros de profundidad por 1,80 de anchura, Sadam Husein ha sido detenido por soldados norteamericanos de las Fuerzas Especiales y la IV División de Infantería. Con barba tupida, mirada vuelta sobre sí y vestimenta de campesino, las imágenes del otrora poderoso dictador iraquí han circulado por todo el planeta con la rapidez de una noticia que se esperaba con anhelo desde que los aliados liberaron Irak de su tiranía. Desde nuestro país, es momento también de renovar el reconocimiento a aquellos españoles que han dado su vida en esa lucha por llevar la libertad a aquella tierra atormentada durante tantas décadas.

Los hechos de la captura desvelan sutilmente algunas claves acerca del perfil del personaje. Oculto en el territorio que sostuvo clientelarmente el régimen baasista que acaudilló y sin apenas custodios que lo protegieran, Sadam vivía solo, sin más compañía que dos kalashnikov, una pistola y 750.000 dólares. Resulta sorprendente pero, después de su derrota, ha tratado de recuperar el poder siguiendo las pautas que lo auparon al mismo años atrás, cuando se convirtió en pistolero del partido Baas y comenzó su carrera de asesino a sueldo participando en 1959 en el fallido atentado contra el general Kassem, el golpista que derrocó la monarquía iraquí.

Así, en los meses posteriores a la liberación aliada de Irak, Sadam ha sido fiel al oficio que conocía tan bien, al poner en práctica con mecanismos gansteriles su estratagema de terror y compra de favores. Apoyado en la brutalidad y fanatismo de sus sicarios, ha mantenido en pie su satrapía desde el subsuelo, gracias a esa tupida red de fidelidades a sueldo que fue capaz de sostenerlo durante veinticinco años al frente de un país que condujo de manera despiadada, compaginando la agresión interior, contra sus ciudadanos, con la exterior, dirigida a países vecinos.

CON todo, la noticia debe ser acogida con cautela y templanza. No porque se dude de la identidad del detenido -acreditada después de las comparecencias públicas del gobernador provisional estadounidense, Paul Bremer, y el general Ricardo Sánchez, responsable del despliegue militar- sino porque la trama terrorista del régimen baasista no ha sido completamente desmantelada. De hecho, no hay que olvidar que eran más de un millón los seguidores iraquíes que alimentaban la trama clientelar de Sadam. Esta circunstancia, sumada al hecho de que el «número dos» del extinto régimen, Ezzat Ibrahim, y otros destacados cabecillas del mismo permanezcan libres, exige de los Gobiernos aliados una extraordinaria moderación analítica a la hora de reflexionar sobre el curso futuro de los acontecimientos en aquella tierra.

EN este sentido, la opinión pública occidental debe saber que Irak seguirá siendo un escenario de inseguridad y riesgo. La miseria y la desvertebración en las que vive sumida la sociedad iraquí después de décadas de opresión y vileza dificultan el terreno de la reconstrucción y la pacificación definitivas. A pesar de la buena noticia de la detención, Irak sigue siendo un país muy complejo. Ubicado estratégicamente en el centro de una región que fuerza equilibrios muy diversos, las amenazas que penden sobre el proyecto de paz que trata de edificarse en el Oriente Próximo a partir de la experiencia iraquí, demandan de sus protagonistas -internos y externos- altas dosis de imaginación, cordura y, sobre todo, sutileza operativa. La dificultad de constituir un gobierno de amplia base que integre y armonice las diferencias religiosas y étnicas iraquíes sigue estando ahí como una tarea pendiente y cada vez más acuciante.

A nadie se le debe ocultar que la incertidumbre iraquí no ha sido desterrada. Tampoco el dolor. Es previsible que el régimen baasista continue dando zarpazos al verse herido de muerte. Es indudable que en los últimos meses se han logrado éxitos extraordinarios. El de la captura de Sadam es otro más. La referencia moral que para sus seguidores revestía el dato de que no se le hubiera detenido constituye un indudable golpe de efecto que actúa muy positivamente a la hora de consolidar las posiciones aliadas dentro de Irak.

Ahora hay que aprovechar este éxito. Después de ocho meses puede hablarse, por fin, de un Irak post-Sadam. Su detención debe utilizarse con inteligencia. Con ella existe la oportunidad de ganar apoyos, sumar fuerzas y desactivar las críticas que aún perduran. A este respecto, es preciso recordar que son muchos los que desean descubrir excusas para poder seguir criticando la presencia de los Estados Unidos y sus aliados en Irak. Hay que demostrar con hechos que la guerra se hizo contra Sadam y su régimen de opresión. Los aliados tienen que acreditar que quieren una sociedad abierta para el Irak liberado. La diferencia entre la civilización liberal que defienden y la tiranía a la que se está derrotando pasa por someter a Sadam a un proceso penal con todas las garantías. Con independencia de los problemas procesales que se plantean al respecto, los aliados deben demostrar que no es la hora de la venganza, sino del derecho y la justicia.

Un mal día para la Izquierda
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 15 Diciembre 2003

Pobre Zapatero. Después de tener que ir a San Sebastián a defender lo que trata de derribar en Barcelona, después de comprobar que el Plan Rovireche es peor que el Plan Ibarreche y que Maragall acaba de cargarse el grupo parlamentario socialista en las Cortes, que ha sido algo así como el nicho ecológico en la larga era de su hibernación política, encima, sale Aznar por la tele a decir que han capturado a Sadam Huseein. No es de extrañar que tuviera tan mala cara, que apareciese tan poco iluminado, entre verde y amarillo, como con ictericia informativa. Ya no te puedes fiar de nadie. Al final, cogen a Sadam Hussein como si fuera un etarra cualquiera. Esto no es lo que decía Chirac, que encima dice ahora que se alegra de la captura de su amigo y financiador. ¡Qué peste, la política!

Y pobre Llamazares. Cuando aún no se había repuesto del éxito de la convocatoria de "¡Basta ya!" en San Sebastián, a la que no ha querido asistir porque dice que promueve la división social (él, que no se despegado de la pancarta durante ocho meses y medio), cuando tiene a su Izquierda definitivamente Hundida, con amenazas de escisión por el Sur si no cambia su política del Norte y el Noreste, cuando su maestro y guía Fidel Castro echa a los hoteleros españoles para traer norteamericanos a gestionar el turismo sexual, cuando ha perdido definitivamente las posibilidades de hincar el diente en el presupuesto de la Comunidad de Madrid, cuando en las encuestas dejó de subir y no deja de bajar, cuando Zapatero empieza a hacerle ascos como si no lo conociera, de pronto, zas, sale Aznar por televisión a decir que han capturado a Sadam Hussein. Es terrible. El día menos pensado son capaces de capturar a Ben Laden. ¡Maldita política!

Sí, el de la caída de Sadam Husein ha sido un mal día para la izquierda. En Libertad Digital estamos verdaderamente destrozados. Ay, qué pena más grande. Ay, ay, ay.

Euskadi y España
Ángel Cristóbal Montes es catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza La Razón 15 Diciembre 2003

El desafío está formulado en toda regla y las cosas han llegado al punto que previsiblemente tenían que llegar habida cuenta de su desarrollo durante los últimos cuatro lustros. Tan imprudente sería quitarle importancia y tomarlo como simple anécdota como pensar que ya no cabe hacer nada y la tragedia está llamando a la puerta de los españoles. Al fin y al cabo, se trata de un problema político, serio pero no irresoluble, una de esas situaciones en que se pone a prueba el talento y la habilidad de los políticos, de esa categoría de personas que tienen como oficio, precisamente debatir, negociar y comprometer puntos de vista diferentes y posiciones encontradas, máxime en democracia donde la polémica tiene su asiento natural (Held) y su sustancia es el compromiso (Ross).

El PNV ha elaborado lo que pomposamente llama «Nuevo Estatuto Político Vasco de Libre Asociación con el Estado Español», documento de no fácil inteligencia porque está hecho a base de ingredientes en buena medida incompatibles. Se dan previsiones que escasamente tendrían sentido fuera del marco de la unidad política soberana y existen otras que, con mayor o menor presión, pueden encajar dentro de un concepto amplio del Estado español. El problema es que el conjunto no resulta armónico, encierra contradicciones, quita y da al mismo tiempo, y, desde luego, desborda el marco constitucional español.

El documento está ahí, a unos causa alegría contenida y a otros profundo pesar, pero, en cualquier caso, se trata de una iniciativa que formalmente encaja dentro de las reglas del juego de un Estado democrático de derecho, y no es una insurrección, una rebelión o el comienzo de la cuarta guerra carlista. ¿Consuelo de tontos? Pienso que no. A partir de ahora, dentro de Euskadi y en el resto de España, se pone en marcha lo que constituye la sustancia misma de un sistema político basado en la concordia discors (Sartori), esto es, el juego de procedimientos, de recursos, de resoluciones judiciales, de presiones políticas, de foros de discusión, de avances y retrocesos, y de horas, muchas horas, de difíciles negociaciones. Nada nuevo en el mundo democrático, ni distinto de algunos de los grandes desafíos que periódicamente enfrentan las democracias.

¿Qué saldrá de todo ello? Pues saldrá lo que entre todos seamos capaces de conciliar. El problema se plantea en varios campos a la vez, porque aunque el Estado español difícilmente puede aceptar que uno de sus territorios rompa el statu quo y plantee una nueva relación en plano de igualdad, ya que ella no sería otra cosa que el principio del fin del propio Estado, tampoco cae ignorar que ese territorio, Euskadi, constituye el asiento de un fuerte movimiento terrorista que dramáticamente tensiona a la democracia española desde sus inicios, y al que de alguna manera, incluidas las medidas políticas, habrá que intentar poner fin. El PNV plantea problemas a España, pero él mismo, con el paso dado, está agitando sus propias aguas de tal manera que le puede ocurrir cualquier cosa. Él chantajea, pero, a su vez, es o va a ser muy pronto objeto también de chantaje, algo que puede colocar a las dos partes en situación de víctimas y provocar la rebaja en la intensidad de los alegatos recíprocos.

Ese PNV que hoy está a la ofensiva, mañana mismo puede estar a la defensiva, y ese Estado español que hoy parece asediado, mañana mismo puede ser requerido en ayuda. ETA-Batasuna difícilmente será instrumentada por el PNV, pues en su visión onírica de las cosas él es el primer enemigo a vencer. Los hechos han demostrado hasta la saciedad que el verdadero conflicto en Euskadi no es tanto entre ella y España, sino entre PNV y ETA-Batasuna, con episodios tan curiosos como el intento del primero de «bajar del monte» a la segunda y resultar que es él el que se «echa al monte». Ahí es donde se va a librar la auténtica batalla y ahí es donde el Estado español tiene las suficientes cartas como para intentar reconducir la jugada a un campo que no sea el de la ruptura. Ahora sólo estamos al inicio sonoro y fuerte del juego, pero faltan muchas manos todavía.

Meter miedo
IÑAKI EZKERRA El Correo 15 Diciembre 2003

Hay una expresión que suele repetirse mucho cuando, en los círculos constitucionalistas, se habla de la posibilidad de relevar en el poder al nacionalismo. Siempre hay alguien que en esas ocasiones repite la misma cantilena: «Debemos hacer campaña por el cambio pero sin meter miedo». Uno oye esa expresión -«sin meter miedo»- a ciertos líderes del PP o del PSOE y experimenta la extraña sensación de estar escuchando un diálogo secreto de película de zombies o vampiros, una conspiración de seres de ultratumba para tomar la Tierra o realizar cualquier otro plan ilícito y truculento, en vez de la legítima aspiración de unos políticos vulgares a ganar unas elecciones democráticas. ¿Pero tan terrible es el aspecto que tiene esa buena gente para ponerse como programa electoral y como plan de trabajo no meter miedo? ¿Son tan modestos al juzgar su propio aspecto físico o tan mal les trató la vida que creen que un elector va a ponerse a dar gritos histéricos si se queda con ellos a solas en un ascensor?

Cuando les veo a un Rodolfo Ares, a un Dimas Sañudo o a un Leopoldo Barreda tan preocupados por no meter miedo al electorado vasco me dan como ganas de animarles para levantarles la autoestima; de decirles que sí, que son feos, pero que no es para tanto y que cosas peores se han visto. ¿Pero qué idea tan alejada de la realidad y condicionada por la propaganda del adversario puede llevar a una oposición amenazada a creer que impone tanto al personal como 'El Sacamantecas' a las criaturas de los colegios? ¿Cómo pueden tener de la sociedad una imagen tan infantil y asustadiza? ¿De veras a alguien le dan miedo esos políticos escoltados hasta para ir al lavabo en las cafeterías? ¿De verdad ellos creen dar miedo? ¿Pero quién les ha engañado a estos pobres!

Cuando un político que no puede mear solo en los bares me expresa su preocupación por «no meter miedo» me entran tentaciones de regalarle uno de esos manuales de autoayuda que sirven para quitarse los complejos y que suelen titularse cosas tan edificantes como 'Triunfa en los negocios gracias a tu halitosis', 'También Einstein tuvo caspa' o 'Tú puedes ser un donjuán con tu labio leporino'. Me dan ganas de decirle que 'un poco de miedo' sí es bueno meter en política porque con los electorados pasa como con las chicas de la época de la universidad. Si no les metías un poquitín de miedo terminaban queriéndote mucho, 'pero sólo como amigo'.

El triunfo de Carod
Editorial La Razón 15 Diciembre 2003

Las formaciones que han pactado para desalojar a CiU del gobierno catalán quisieron suscribir el acuerdo de forma solemne y eligieron el Saló del Tinell, la sala principal del histórico palacio que los reyes de Aragón tenían en Barcelona. Este Palau Reial Major fue, también, sala de reunión de las Cortes Catalanas. Por tanto, la importancia simbólica es muy relevante en un pacto de izquierdas y soberanista que tiene como objetivo prioritario reformar el Estatuto. No hay que olvidar que Maragall promueve que los antiguos territorios de la Corona de Aragón se unan en una euroregión y que su socio principal, ERC, es un firme defensor de los Paísos Catalans.
 
El contenido del largo documento suscrito sólo se diferencia del Plan Ibarreche en las formas, ya que piensan tramitar la reforma de conformidad a las previsiones legales, pero tiene unos efectos jurídicos similares. A esto cabe añadir que socialistas y comunistas han cedido los departamentos de Educación y Universidades e Investigación a los independentistas, entre otras áreas de gobierno de gran relevancia. No sólo Carod será el hombre fuerte, con un Maragall claramente debilitado por su derrota en las urnas, sino que podrá sentar las bases de su proyecto secesionista que es, como nunca ha escondido, el objetivo prioritario de su formación.

Los socialistas consiguen sacarse la espina de siete derrotas consecutivas en las autonómicas frente a CiU, pero para ello renuncian a la defensa del bilingüismo, ya que ERC impondrá la inmersión lingüística en toda la enseñanza obligatoria y una dura reforma de la ley de normalización. Han asumido que el nuevo Estatuto será soberanista y que se realizará un referéndum ilegal si las Cortes no lo aceptan. En definitiva, unas medidas inconstitucionales e insolidarias con el resto de España que cuentan con el beneplácito del secretario general del PSOE.

Ocasión perdida
Editorial ABC 15 Diciembre 2003

EL nuevo Gobierno autonómico catalán -formado por PSC, ERC e IC- ha perdido una excelente oportunidad para rectificar y atemperar su error. La filtración de su programa de Gobierno no ha sido un globo sonda destinado a ser corregido y moderado. Aunque un disparate menor no deja de ser un disparate. Los tres siguen en sus trece y confirman el contenido de su proyecto de ruptura presidido por la reforma del Estatuto, incluida la consulta ciudadana, es decir, el referéndum, como pieza estelar del documento. Por otra parte, el tripartito reivindica la fallida tradición balear, incluso en la antisocial y antieconómica reedición de la «ecotasa» (bajo el eufemismo de fiscalidad ecológica), que estuvo a punto de llevar al traste a una de las regiones más prósperas de España. Es la imitación de un error. El PSOE apoya en Cataluña tesis bastante próximas a otras que dice rechazar. Habrá que esperar al desarrollo de las medidas recogidas en el programa, pero, de momento, saltan a la vista las enormes dificultades de su encaje constitucional.

La izquierda siempre ha tenido los rasgos de un Robin Hood miope, por utilizar la expresión del clásico liberal. Ahora se trata de la contrafigura de aquel personaje: quitar a los pobres para entregarlo a los ricos. Como informábamos ayer en páginas de Economía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía perderían con el modelo que propone Cataluña cientos o, en algún caso, miles de millones de euros. Si se llegara a poner en práctica el modelo fiscal que proponen Maragall y Carod-Rovira, Andalucía percibiría 1.436 millones de euros menos que con el sistema vigente. Las siguientes Comunidades que sufrirían más merma serían la extremeña (609 millones menos) y la castellano-manchega (420 millones). Las tres, gobernadas por el PSOE. Parece claro que un modelo catalán similar al de las haciendas forales disminuiría la capacidad redistributiva del gasto público. Menos recursos para los que menos tienen. Y algo dice la Constitución acerca de la solidaridad entre las regiones de España.

Todo Gobierno debe contar con un plazo de crédito. Pero cuando lo que proclama en su programa posee un encaje más que problemático en la Constitución y atenta contra los valores de la igualdad y la solidaridad, no parece necesario esperar para criticarlo. A veces los políticos anuncian la desmesura para ver cómo es recibida y después confirmarla o atenuarla. En este caso, se ha tratado de la pura confirmación de lo filtrado. Lo dicho: una ocasión perdida de evitar o paliar un error.

El tripartito contra CiU
Francisco Marhuenda La Razón  15 Diciembre 2003

Esta semana se formalizará el desalojo de CiU de la Generalitat con la investidura de Maragall y la constitución del gobierno tripartito de socialistas, independentistas y comunistas. Esto se materializará posteriormente con los ceses de miles de altos cargos y asesores. Una nueva etapa que pone punto final al famoso y artificial oasis catalán. La situación para la federación nacionalista será muy dura, porque los dirigentes de ERC comenzarán una operación de acoso y derribo. El resentimiento larvado entre ambas formaciones ha conducido a esta situación. La duda es saber si CiU optará por una radicalización, en un postrer y agónico intento por disputarle el voto a ERC en el terreno soberanista, o se impondrá el sentido común en aras de consolidar el espacio moderado.

La última legislatura de CiU ha sido una sucesión de errores con algún acierto que rápidamente era laminado por esa obsesión de abominar del pacto con el PP. ERC tiene que agradecerle a la federación su éxito electoral. La demonización de los populares no le ha dado ningún rédito a Mas, mientras Carod emergía como el repre- sentante del nacionalismo auténtico. CiU ha elegido a Puig, un excelente político y orador al que le pierde su independentismo, como portavoz parlamentario. Esto permite augurar que la opción de la dirección de la federación es mantener ese antiPP visceral.

No deja de ser una paradoja que ese enemigo imaginario sea el único que no le haya traicionado. Mientras el resto se han coaligado para sacarles del poder, el PP fue un fiel aliado. La radicalización de CiU, en un momento en que el PP puede obtener la mayoría absoluta y sigue su giro hacia el centro, le hará perder el voto moderado. El gobierno de izquierdas y soberanista entrará en contradicciones a la vez que será un lastre para el crecimiento económico. Los tiempos serán duros, pero CiU no debería desaprovechar la oportunidad.

El honorable sin honor
Iñaki Ezkerra La Razón 15 Diciembre 2003

El problema que tiene heredar odios ajenos es que no son de verdad y se acaban volatilizando ante los otros, los personales, los intransferibles, los verdaderos odios, que son los que de verdad tienen peso. Maragall hacía como que odiaba a Aznar tanto como Felipe para ponerle contento a Felipe y para fingir que era más socialista que nadie cuando en realidad Maragall es únicamente maragallista y, por no ser, no es ni del PSOE ni del PSC siquiera. Por otra parte, Maragall sabía mejor que nadie que el odio a Aznar ha sido siempre a su vez ¬y por la misma regla¬ un deporte eminentemente felipista porque era Felipe el único que tenía motivos para ese odio. En otras palabras, a Maragall Aznar nunca le ha echado de la Moncloa. A quien de verdad tenía Maragall entre ceja y ceja era a Pujol, el hombrecillo que lo derrotó en unas elecciones tras otras mientras estuvo en la política activa, el personaje ridículo contra el que lo ha llegado a ensayar todo sin convicción para derrotarlo, desde jugar al pactismo y al entendimiento con Madrid hasta jugar al enfado y la ruptura, desde apelar a la «inmigración» hasta denostarla, desde el grito ofensivo y naïf de «¿Inmigrantes, os queremos!» en el Cinturón de Barcelona hasta la pérdida de apoyo social en ese mismo Cinturón con sus épicas reclamaciones de Andorra, la Corona de Aragón, la Cerdaña francesa y la Marca Hispánica.

De este modo, Maragall, el Honorable sin honor, ha tenido que elegir ahora entre esos dos odios, entre el odio heredado a Aznar de segunda mano y el propio a un Pujol que se va y al que nunca podrá derrotar si no es póstumamente. Uno reconoce que se equivocó cuando dio por hecho que Maragall no llegaría nunca a presidir la Generalitat. Uno no imaginó que el odio mueve bastantes más montañas que la fe y que Maragall podría llegar de una forma tan chusca a esa Presidencia, mediante una treta tan deshonrosa y tan contraria a los propios intereses del PSOE. Será aleccionador ver el pésame que un rumboso Maragall le da a un Zapatero laminado en las próximas Generales.

El experimento catalán, por inédito, puede reservar sorpresas sin embargo. El castillo de naipes que ha querido construir el nacionalismo colocando un penacho de la Esquerra Republicana en el tejado del Parlamento de Cataluña puede fallar por la base si CiU vuela por los aires, como una UCD cualquiera, al no soportar la intemperie de la pérdida del poder político y económico. Puede que no haya mal que por bien no venga y viceversa. Puede que el 16-N termine siendo una vacuna. ¿No es inquietante para la gran burguesía catalana y las clases medias la idea de un sistema fiscal controlado por un partido que, en radicalidad, es el homólogo de Batasuna pese a que la sombra de Terra Lliure no sea comparable con ETA?

La Cataluña laicista e insolidaria
Por JORGE TRIAS SAGNIER ABC 15 Diciembre 2003

EL nuevo paradigma político catalán va a servir para que entre aire en el sofocante ambiente nacionalista que se creó en torno a Pujol. Lo malo es que ese aire puede ser tan cálido que el sofoco se convierta en asfixia, y el socialismo catalán acabe partido en dos, el nacionalista y el constitucionalista o, en el mejor de los casos, votando al PP -como en el 95 cuando se presentó Vidal-Quadras- si los populares son capaces de ofrecer una salida integradora en Cataluña. Los socialistas gobernaron en el País Vasco con el nacionalismo independentista y así han acabado: ¿qué tienen que ver hoy el estrafalario Odón o los jáureguis con Nicolás Redondo o Rosa Diez?

El ambiente de estos 23 años de Pujol ha sido sofocante en Cataluña para quienes no eran nacionalistas. Ahora veremos si verdaderamente con Maragall/Carod cambian las cosas y Piqué puede depositar flores a Rafael de Casanovas sin que le insulten las alas fascistas de las juventudes nacionalistas; veremos si le es posible a Alberto Fernández tomarse un café «en el bar de abajo» con la misma tranquilidad que lo hacía Carod en plena campaña electoral; o veremos si a Vidal Quadras no le intentan volcar el coche (por supuesto con él dentro) como ocurrió el 11 de septiembre de 1995 -y soy testigo de excepción porque estaba con Vidal en el automóvil-. Ahora podremos ver si los intelectuales y escritores catalanes que no escriben en catalán o que se expresan en castellano empiezan a tener algún tipo de reconocimiento de la cultura oficial y la Generalitat de Cataluña deja de alimentar artificialmente la «cultureta». En suma, podremos ver en los próximos cien días si vamos a tener en Cataluña una sociedad verdaderamente plural, o un sectarismo inaceptable como el que de hecho se perfila en el programa de gobierno socialista/independentista.

Y como a veces Dios escribe recto con renglones torcidos, quizás lo que ha ocurrido en Cataluña le sirva, también, a la Iglesia de meditación. En Cataluña lleva la Iglesia, desde eso del «volem bisbes catalans», muchísimos años templando gaitas con el nacionalismo rampante y plegándose a sus designios, importándole más la política que la piedad, e impartiendo en muchos sitios esa especie de teología panteísta, a caballo entre la denominada liberación (de la fe, por supuesto) y la nada, con el lógico resultado: las iglesias ahí están medio vacías. Ahora bien, un gran número de curas y obispos son muy catalanes, muy políticos y muy nacionalistas. El Vaticano lleva mareando la perdiz un montón de tiempo sin designar sucesor del arzobispo Carles. El laicismo nacionalista catalán ya sabemos lo que quiere, pero el pueblo católico clama por un buen Pastor que sepa apacentar a todos los rebaños que hoy, en Cataluña, no saben a dónde dirigirse.

Cataluña podría ser una sociedad plural, laica y solidaria. Pero después de la apisonadora nacionalista -y parece que vamos a más- es sectaria, laicista e insolidaria. Es cierto que en Cataluña no se mata. Bueno, no se mata ahora pues algunos llevan de por vida los tiros independentistas marcados en sus cuerpos.

Violencia y planes secesionistas
Por JUAN MANUEL DE PRADA ABC 15 Diciembre 2003

LO exponía certeramente Ignacio Sánchez Cámara en un artículo titulado «La trampa» que ABC publicaba antesdeayer. Empieza a extenderse una muy necia creencia que en sí misma constituye una claudicación; en cierto modo, la pancarta que presidía la manifestación del sábado contra el llamado Plan Ibarreche le daba pábulo y refrendo. Habría que empezar a mostrar un poco más de celo en la elección de los eslóganes, pues la concesión lingüística constituye el primer indicio de otras concesiones acaso más fatales. «Con violencia no es plan, sino chantaje», rezaba la citada pancarta; de acuerdo, pero, ¿y sin violencia? ¿Acaso la perversidad jurídica que postula el proyecto secesionista de Ibarreche se esfumaría en un hipotético clima de paz en el que los terroristas hubiesen dejado de asesinar, extorsionar y amenazar?

Ciertamente, ese proyecto secesionista se ha nutrido de la violencia que durante décadas ha campado en el País Vasco; mas no por ello la violencia deja de ser un factor exógeno. La perversidad del Plan Ibarreche debe medirse por factores intrínsecos; una violación del orden constitucional como la que propone el nacionalismo vasco es perversa per se, independientemente de que medie o no violencia. Además, no debemos olvidar que el órdago lanzado por Ibarreche prevé, precisamente, la desaparición de la llamada eufemística o genéricamente «violencia»; órdago que los terroristas han hecho suyo, propiciando una suerte de tregua tácita con la que quizá estén enmascarando la galopante descomposición de su entramado, pero que muchos ciudadanos vascos perciben como una consecuencia benéfica de los planteamientos nacionalistas.

El Derecho no puede estar sometido a vaivenes coyunturales o exógenos. Con ello no estamos defendiendo una visión inmutable del Derecho, que desde luego ha de saber amoldarse a las demandas sociales. Pero cuando dichas demandas (artificiosamente azuzadas desde instancias políticas) amenazan con derribar los pilares sobre los que se asienta la convivencia, el Derecho debe reprimirlas, por ilegítimas. Somos muy libres de expresar nuestro disgusto con las leyes; no somos libres, en cambio, para desobedecerlas, aunque nuestra desobediencia sea «pacífica».

Empieza a prosperar, sin embargo, la creencia insensata de que las leyes pueden ser desobedecidas, siempre que no medien chantajes violentos. Así, un político catalán recientemente entronizado en el poder acaba de afirmar que «los aspectos que no nos gusten de la legalidad intentaremos cambiarlos con respeto y diálogo»; y, para que no quepan dudas de su actitud respetuosa y dialogante, suscribe un pacto que prohíbe expresamente establecer acuerdos con el partido que gobierna España y representa a un porcentaje nada exiguo de catalanes. Un pacto que, además, desvirtúa los principios de soberanía nacional y de solidaridad entre regiones, piedras angulares del orden constitucional. Mientras sigamos aceptando bobaliconamente que la legalidad puede ser desafiada si no media violencia, sólo conseguiremos convertir el Derecho en un coladero.

Los socialistas han defendido la alianza con los republicanos catalanes, aduciendo que este gobierno potenciará las conquistas sociales, antes que las reivindicaciones nacionalistas. Pero a renglón seguido suscriben un pacto que pretende cargarse el modelo de financiación que garantiza la solidaridad entre regiones consagrada en la Constitución; eso sí, dicha pretensión se defenderá sin chantajes violentos, para que nadie discuta su legitimidad. Definitivamente, hemos convertido la execración de la violencia en una coartada de la bellaquería.

Zapatero nos tiene en vilo
Carlos Dávila La Razón 15 Diciembre 2003

Decía un ministro del Gobierno: «Pero bueno, y ahora nos viene con que no se saltará la legalidad, ¿pero si todo su programa es una ilegalidad completa!» Se refería naturalmente a Maragall. Como en España existe escasa memoria política, ha habido gentes que se han escandalizado por una pequeña irregularidad sin consecuencias; a saber: que los partidos del tripartito catalán anunciaran sus «consellers» antes de presentar el programa de Gobierno. Es atípico, pero tampoco es para mesarse los cabellos: lo mismo hizo González en el 82 cuando, antes las Cortes del rodillo, leyó su Gabinete antes de saber qué iba a hacer con él. Por tanto, lo del trío Maragall-Carod-Saura no es para tanto.

A medida que se va conociendo hasta qué punto todo estaba atado y bien atado antes incluso de las elecciones de noviembre, se recae más en la suprema inocencia, cuando no torpeza, de Convergencia i Unió. Maragall no ha engañado a nadie: ni a su partido, el PSOE, que sabía de sus intenciones, ni a Convergencia, con la que, aparentemente, mantuvo conversaciones por debajo del faldón de la camilla. Puedo aportar un testimonio decisivo. Al término de la entrevista que sostuve con él en televisión, le pregunté: «¿Y con quién va a gobernar?» Respondió sin vacilar: «Naturalmente que con Esquerra y, si hace falta, con Iniciativa». No engañó pues a nadie.

Y tampoco lo hace ahora. Los bodoques, los bienintencionados o los cómplices se están fijando ya más en su apelación el sábado a la legalidad que en el fondo de la cuestión: los acuerdos programáticos con la Esquerra de Carod. Ocurre como en el caso cuando Ibarreche llegó hasta Madrid para participar artificialmente en un acto de la Constitución; los antedichos blandieron sus argumentos. «¿Veis cómo no tiene intención alguna de romper?»

Ahora estamos con las mismas: no basta con que el trío quiera quebrar la unidad fiscal de España, o con que pretenda enfrentar a la opinión pública catalana (el referéndum) con una posible negativa de las Cortes Generales, o con que exija hacer oficial el catalán en Buitrago, Torrelodones, Écija o Utiel, no: hay que aferrarse a palabras huecas para intentar que la impresión general no sea tan mala en España.

En el país y en general, la opinión extendida es que Maragall le ha metido un gol por toda la escuadra a Zapatero y que éste no se ha atrevido a dar un puñetazo en la mesa. El más templado político popular en su trato con los socialistas, afirmaba el otro día: «No sé en qué país vive Zapatero: ni entiende las protestas contra Maragall ni cree que vaya a perder las elecciones generales». La teoría de que el secretario del PSOE es una buena persona a la que le salen sarpullidos por todos lo sitios cuenta con defensores aquí, allá y acullá, aunque es curioso: los mejor pensados son, entre ellos, los que se encuadran en la oposición al PSOE, porque los que están dentro de este partido sueltan la frase: «Es una buena persona», y parece que se están acordando de sus antepasados o que toman al aún líder por tonto de capirote. Así son las cosas.

Y al final, sean como sean, las ciertas son que Maragall ha metido al PSOE en un lío de tomo y lomo. El último sondeo que manejaba esta pasada semana el PP le atribuía ya la segunda plaza en intención de voto en Cataluña para las generales, pero Zapatero, dice por ejemplo Gallardón, cree que en marzo ganará él. Sus esperanzas, certeza en él, se basan en la calidad espectacular de las candidaturas que va a presentar. Nadie hace especulaciones al respecto, pero no parece que en España sea muy posible asombrar al electorado con incorporaciones como la de Garzón en el 93. ¿Aitana Sánchez Gijón?, ¿Antonio Banderas el del jamón?, ¿Bardem el del otro jamón?, ¿Jiménez Villarejo que vota a los comunistas?, ¿Cándido Méndez desde la UGT?, ¿Peces-Barba otra vez?, ¿Badiola, el asesor de Rajoy para las vacas locas?, ¿Alonso, el consejero del Poder Judicial?, ¿Máximo Cajal, el diplomático que apuesta por Ceuta y Melilla marroquíes?, ¿algún periodista de reconocida popularidad?, ¿quién, por favor, que Zapatero nos tiene en vilo? ¿Qué apellido indiscutible y querido arrastrará las masas hacia el PSOE?, ¿quién logrará destruir el indeseable «efecto Maragall»? Zapatero nos tiene en vilo, mientras su partido, día a día, se conforma con que España se destruya.

El PSOE en el torbellino
Por GERMÁN YANKE ABC 15 Diciembre 2003

Tras el fracaso de la reedición de las elecciones en Madrid, todos los huevos que le quedaban al PSOE -que no advirtió con exactitud las consecuencias del Prestige y la guerra de Irak- estaban en el cesto de Cataluña, en hacer a Maragall presidente de esa comunidad autónoma. Desde esta perspectiva, puede parecer hasta lógico que los socialistas se hayan empeñado, haciendo añicos de todo lo demás, en ese objetivo. Cabían otras estrategias, pero la elegida es el resultado de anteriores decisiones y del único consuelo, aunque vano, en el que se sumergían desde hace tiempo: todo (y si se puede todos) contra el PP.

La estrategia no coincide a menudo con los principios políticos y, a veces, tampoco con la realidad. Entre todo lo que se ha hecho añicos están algunos elementos de lo que, en una percepción sin excesivas complicaciones, los electores venían identificando con el socialismo. Quizá algunos no hagan ascos a los pactos con Esquerra («al fin y al cabo tenemos en Cataluña un presidente socialista», «la política es así», etc.), pero es difícil de digerir que, en vez de moderar a los independentistas, el PSOE se abone a las exigencias más nacionalistas, todas aquellas en las que los derechos individuales y la solidaridad entre ciudadanos españolas quedan postergadas al ropaje de una pretendida patria.

Pero aceptar los postulados de Carod Rovira y subir al carro a ICV no es un giro copernicano para conseguir el poder, sino un paso más del modo sorprendente y dudosamente eficaz con que el PSOE quiere conseguirlo.

Parecen pensar los dirigentes socialistas que la retórica les salvará, que pueden sobrevivir diciendo que «consulta», que para ERC es referéndum, para ellos es otra cosa, todavía vaporosa. O que inmersión lingüística son derechos nacionales. O que hacer del poder público autónomico un centro de presión sobre las empresas privadas son «políticas públicas». O que quebrar el principio de un poder judicial estatal es adecuar los tribunales a la realidad autonómica.

El partido del «diálogo», el que se ha pasado toda la legislatura reclamándolo, no tiene inconveniente en suscribir un vergonzoso y vergonzante pacto anti-PP, que, además de atentar contra el sentido común, resulta una indecencia. Sorprende, por ello, que los socialistas pidan al PP tiempo para sus críticas o traten de achacar a la malsana envidia que pudiera producirle que Maragall se haya salido con la suya las críticas de primera hora. Son los que no quieren saber, desde el primer día, nada con ellos, aunque para eso tengan que pactar aquí y allá con nacionalistas, independentistas o comunistas.

Este desbarajuste podría sobrellevarse con disimulo, pero el PSOE ha optado por sacralizarlo. Si ya es llamativo que apoye la primera gran decisión política de romper la solidaridad fiscal en España, lo es más que José Luis Rodríguez Zapatero anuncie que dará libertad a cada comunidad autónoma para que elija su propio sistema de financiación. Si es una tontuna que, a estas alturas, Manuel Chaves le reproche al PP que haya pactado durante años con CiU, es de antología del humor negro que lo haga porque esta coalición haya mostrado su simpatía con el Plan Ibarretxe, como si ERC fuera un muro -expresión de Zapatero lo del muro- para las pretensiones totalitarias del secesionismo vasco. Si resulta pasmoso que los socialistas catalanes le dejen hacer el programa de Gobierno a los republicanos independentistas, es difícilmente digerible que el secretario general del PSOE diga en Bilbao que esa coalición, sus proyectos y papeles fundacionales, son un ejemplo para el País Vasco.

En San Sebastián, los dirigentes del PSOE no quisieron ir en la manifestación de ¡Basta ya! junto a los del PP. Si hay objetivos comunes con ERC, no parece haber valores comunes con los conservadores. El poder está por encima de la democracia y las libertades. Llegarán pronto las voces socialistas poniendo sordina a lo que pretende Ibarretxe y reclamando debate y negociación. No será tampoco, a la vista de lo que va ocurriendo, un giro radical, sino la obligada tangente de este incomprensible torbellino.

¡No estamos solos!
Cartas al Director ABC 15 Diciembre 2003

El sol invernal bañó el sábado San Sebastián con la luz de la esperanza. Muchedumbre de gentes solidarias negaban lo fácil: «si quieren la independencia que se la den y nos dejen en paz», y aseguraban el futuro: «hoy somos cien mil y mañana seremos un millón». Porque nuestro problema trasciende al reducido ámbito de una pequeña región europea, al poner hoy de nuevo sobre el tapete el trágala de unos principios que dieron pie al nazismo de Hitler hace setenta años, o de Milósevic de antes de ayer. La semilla del mal la plantó hace años el PNV, y sus frutos envenenan una parte de la sociedad cobarde, cómplice, ignorante o delincuente.

El delito de la intolerancia, de la supresión del ciudadano en beneficio de una trampa fascista (pueblo, lengua, patria, los nuestros, ellos) que sólo busca la perpetuación en el poder de una clase dirigente indocumentada que por su pertenencia al clan tiene el porvenir asegurado. Gracias por venir. Y haced llegar el mensaje de que los vascos de siempre no vamos a claudicar, porque en esta lucha diaria nos jugamos mucho más que planes o estatutos. La semilla de la desmembración de Europa en pequeños clanes fascistas basados en poderosas oligarquías económicas quiere fructificar en este país que, por ello, ha perdido la dignidad y la estima que siempre tuvo. Ayudadnos a que no sea así.    M. Garaizabal.   Elorrio (Vitoria).

Se abren muchas incógnitas
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 15 Diciembre 2003

Todo parece indicar que Pascual Maragall será investido el martes como presidente de la Generalidad catalana y conviene que ese paso no termine de un solo hachazo con Rodríguez Zapatero, pues la aniquilación del PSOE radicalizará aún más a los partidos pequeños.

La generosidad del secretario general del PSOE es tan grande que puede confundirse con estupidez: prefiere el gobierno catalán a sus propias aspiraciones de llegar a La Moncloa, ya que con un mensaje antiespañolista no se puede gobernar España.

La principal incógnita de ese gobierno independentista, que ha firmado un acuerdo tripartido con propuestas claramente inconstitucionales, es si el ejercicio del poder puede atemperar sus ímpetus. Si no es así, por primera vez desde la transición, el empresariado catalán empezará a pasarlo muy mal y asistiremos a una caída del peso económico de Cataluña. Ya pasó en Baleares con el gobierno »de progreso».

La segunda duda es si CiU seguirá existiendo como coalición o si lo suyo ha sido simplemente un acuerdo de poder mientras estuvieran en el poder. Que duro es el gobierno, pero más duro es estar en la oposición lo saben todos los que han pasado por un sitio y por otro. Pero es que CiU nunca ha estado en la oposición en el parlamento catalán, así que veremos las consecuencias.

Lo que parece más claro es que Pujol le es más necesario que nunca a Convergencia. Difícil poner esta transición en manos de un Mas que, primero, ha perdido diez escaños y, luego, el poder.

Lo que pasa es que Pujol no será el mismo líder político: sus fuerzas no son las de su juventud, sus colaboradores tendrán que buscarse el cocido (y algunos otro tipo de viandas), y la amenaza permanente de levantarle las alfombras de 23 años pueden llegar a paralizarle.

El Partido Popular toma el «guante» de ¿Basta Ya! y acepta unirse al PSOE vasco
Redacción - San Sebastián.- La Razón 15 Diciembre 2003

El presidente del Grupo Popular en el Parlamento vasco, Jaime Mayor Oreja, respondió ayer con «un sí rotundo» al llamamiento realizado ayer por el miembro de Basta Ya Fernando Savater, al término de la manifestación celebrada en San Sebastián, para que los partidos constitucionalistas mantengan la unidad en el apoyo a la Constitución y el Estatuto y para hacer frente al Plan Ibarreche. «La respuesta del PP vasco es un sí rotundo, muy claro, porque participamos de la idea en estos momentos de que es más indispensable que nunca la unidad de los partidos constitucionalistas en el País Vasco para decir no a la herencia política de ETA», declaró Mayor Oreja. «Por eso nosotros decimos que sí a los valores de la unión, a la supremacía moral de la unión frente a la desunión y a la fractura que pretende el Plan Ibarreche».

La manifestación del sábado por las calles de San Sebastián contra el Plan Ibarreche no será un acto aislado. El filósofo y portavoz de 'Basta Ya', Fernando Savater, anunció ayer que, a partir del próximo mes de enero, el colectivo al que representa abordará nuevas iniciativas para manifestar su rechazo contra el Plan.

Todas las fuerzas políticas y sociales participantes ayer en la marcha de San Sebastián coincidieron en señalar que el Gobierno vasco debería «tomar nota» de la protesta y cambiar de actitud política.

 

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