AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 18  Diciembre  2003
ETA y la sucesión de Arzallus
Editorial La Razón 18 Diciembre 2003

La oposición, con la impunidad del delito
EDITORIAL Libertad Digital  18 Diciembre 2003

Carlos García
Iñaki Ezkerra La Razón 18 Diciembre 2003

Del Estat catalâ al Club de la Boina
Julián Lago La Razón 18 Diciembre 2003

EL DISFRAZ DE CAROD-ROVIRA
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 18 Diciembre 2003

MI AGENCIA TRIBUTARIA
Jaime CAMPMANY ABC 18 Diciembre 2003

Cataluña: estado asociado
Carmen Gurruchaga La Razón 18 Diciembre 2003

Y todo por no jubilarse
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  18 Diciembre 2003

El brujo insensato
Antonio Pérez Henares La Razón  18 Diciembre 2003

«¡Basta Ya!»
Cartas al Director ABC 18 Diciembre 2003

Tormenta para todos
Cristina Losada Libertad Digital  18 Diciembre 2003

La deuda misteriosa
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  18 Diciembre 2003

Ay, qué risa, tía Felisa
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  18 Diciembre 2003

Catalanismo y separatismo económico
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 18 Diciembre 2003

Crisis de España
Antonio García Trevijano La Razón 18 Diciembre 2003

El ex dirigente de HB Jokin Gorostidi, acusado de cobrar la extorsión de ETA a empresarios
EFE Libertad Digital  18 Diciembre 2003
 
ETA y la sucesión de Arzallus
Editorial La Razón 18 Diciembre 2003

Pese a las insistentes y reiteradas instrucciones de Arzallus a los militantes del PNV, instándoles a no dejar traslucir la más mínima muestra de división interna, el proceso de elección de su sucesor a la jefatura del partido está mostrando a las claras que la formación nacionalista vasca dista mucho de ser una balsa de aceite. Pero, si bien las diferencias entre «vizcaínos» y «guipuzcoanos» eran conocidas de antiguo, la información que hoy revela en exclusiva LA RAZÓN abre una serie de incógnitas más que preocupantes. No es sólo que el PNV, en su última deriva más extremista, haya coincidido objetivamente con los fines de ETA; es que un sector del partido, que por las trazas respalda claramente al candidato preferido por Arzallus, Joseba Eguíbar, incorpora a la banda terrorista al debate interno, advirtiendo a los asesinos contra las consecuencias de la posible victoria del otro candidato, Josu Jon Imaz, en lo que cualquier observador imparcial podría interpretar como una implícita amenaza.

La información que ese sector del PNV ha hecho llegar a la banda se presta a pocas interpretaciones. Explica claramente que si el partido se decanta por el eje Ibarreche-Imaz, sería imposible reeditar un pacto como el de Estella, o lo que es lo mismo, da la razón a quienes en el entorno de ETA consideran el plan soberanista del lendakari como «una salida falsa» al problema.

No es que haya que hacerse muchas ilusiones con la posible elección del actual portavoz del gobierno autónomo vasco, Josu Jon Imaz, quien se ha mostrado repetidamente favorable al plan secesionista. Pero es cierto que la talla personal y política de este representante de la nueva generación del PNV, en un tiempo tan alabada por el propio Arzallus, está a años luz por encima de la de Joseba Eguibar, interlocutor habitual del partido con los proetarras.

Hoy, en una decisión sin precedentes, las distintas asambleas locales del PNV, que reúnen a unos treinta mil militantes, deben votar simultaneamente a su candidato para suceder a Arzallus. Hasta ahora, la elección podía prolongarse durante todo el mes de diciembre y cada agrupación local era libre de elegir la fecha. Sin embargo, la delicada situación interna de los nacionalistas vascos aconsejó a la dirección del partido este cambio en las costumbres, para evitar que la pugna interna fuera a mayores.

El problema es que a la banda ETA no le importan los procedimientos. El que un sector del PNV haya denunciado a Imaz anónimamente a la banda es una pésima noticia que indica hasta qué punto se está abriendo una fractura en la sociedad vasca. Pero tratar con asesinos, aunque sea por persona interpuesta, tiene estas consecuencias. Ojalá la victoria de Imaz abra una puerta al sentido común.

La oposición, con la impunidad del delito
EDITORIAL Libertad Digital  18 Diciembre 2003

La Constitución Española —articulo 149, punto 32— declara taxativamente como “competencia exclusiva del Estado, la autorización para la convocatoria de consultas populares por vía de referéndum”. Acordes con este principio constitucional, los Estatutos de Autonomía, incluidos el vasco —artículos 46 y 47 — y el catalán —artículos 56 y 57—, señalan claramente que los referendum y las reformas de dichos Estatutos requerirán “la autorización de las Cortes Generales del Estado”.

Por otra parte, el artículo 506 del actual Código Penal señala que “la autoridad o funcionario público que, careciendo de atribuciones para ello, dictare una disposición general o suspendiere su ejecución, será castigado con la pena de prisión de uno a tres años, multa de seis a doce meses e inhabilitación especial para empleo o cargo público por tiempo de seis a doce años”.

Dicho esto, el Gobierno debe explicar algunas cosas a la opinión pública respecto a la forma escogida para reformar el Código Penal y añadir, entre otros, un artículo —el 506 bis—en el que se castiga con una pena de cárcel de 3 a 5 años e inhabilitación absoluta entre 6 y 10 años a "la autoridad o funcionario público que, careciendo manifiestamente de competencias o atribuciones para ello, convocare o autorizare la convocatoria" de elecciones generales, autonómicas, locales o consultas populares.

En primer lugar, cabría preguntar al Ejecutivo por qué ha introducido esta reforma vía enmienda a la Ley Orgánica de modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial y del Código Penal que acompaña a la Ley de Arbitraje, en lugar de hacerlo a través de un proyecto de ley. De esta última forma se habría alargado el proceso de tramitación, se hubiera permitido un amplio debate en el Congreso y, de paso, dar mayor publicidad y conocimiento a esta elevación de la pena que reforzara su función disuasoria. ¿Había temor por parte del Gobierno a que ese delito se pudiera producir antes de que se llevara a cabo la reforma que impediría aplicarla con carácter retroactivo? ¿ O han sido los complejos los que han impedido al Gobierno defender y debatir, el tiempo que requiriese, este endurecimiento de nuestro Estado de Derecho?

En segundo lugar, convendría interpelar al Ministerio de Justicia sobre la necesidad de añadir el articulo 506 bis existiendo ya el 506. ¿No parece suficiente la pena de uno a tres años de cárcel con los que ya se podía castigar a “la autoridad o funcionario público que, careciendo de atribuciones para ello, dictare una disposición general”? ¿O es que la necesidad de concretar como delito esa ilegal convocatoria en artículo aparte nace del temor a que los Tribunales no consideraran dichas convocatorias como unas de esas “disposiciónes generales”que ya ninguna autoridad o funcionario público puede dictar careciendo de atribuciones para ello?

El Gobierno debe tener —y explicar— poderosas razones para convencernos de que no ha sido chapucera su forma de proceder, por mucho que nuestro diario —más que respaldado— haya incitado al Gobierno a que sea consciente de la necesidad de disuadir —y si no, de castigar— penalmente a quien viole la Constitución y los Estatutos con la convocatoria de referendum sin autorización de la soberanía nacional reflejada en las Cortes.

Tenga o no el Ejecutivo esas razones para proceder en la forma que lo ha hecho, no vamos desde luego a respaldar, ni en las formas ni —mucho menos— en el fondo, el bochornoso espectáculo que han protagonizado los grupos de la oposición ayer en el Congreso, con la honrosa excepción del representante de Coalición Canaria que se opuso simplemente a la reforma por razones de forma.

Salvo este representante, los del resto de los grupos de la oposición cometen la mayor desfachatez al acusar al Gobierno de ningunear y puentear al Parlamento, cuando son ellos los que respaldan que se puedan celebrar referéndum contra la ley y la voluntad mayoritaria de ese mismo Parlamento. Entre ellos está el PSOE, que ya no quiere saber nada del carácter ilegal de esas consultas populares desde que Maragall se ha sumado a la disposición de Ibarretxe de convocarlas.

Caber recordar, por otra parte, que la lamentable “vía enmienda” de la reforma —avalada, sin embargo, por el Constitucional— fue utilizada pródigamente por los Gobiernos del PSOE. Por último, hay que denunciar —también a IU— la falta de crédito que tienen sus críticas contra la supuesta falta de respeto del Gobierno al parlamento cuando, al tiempo, sus representantes protagonizan, entre gritos y aspavientos, los numeritos circenses de sacar camisetas o pancartas en el pleno.

Si la oposición no tiene excusas para justificar sus lamentables formas, menos las tiene para su negativa de fondo que no es otra que la de querer impedir que el Código Penal sea también un muro que se interponga en la vía ilegal en la que han se han metido y —les han metido— los nacionalistas. Algunos han tenido incluso la desfachatez de decir que el Gobierno quiere “recuperar el delito político” cuando lo que se pretende es que los delitos no queden impunes por el hecho de que sean políticos los que los perpetren.

La oposición, simplemente, apuesta porque el secesionismo se salte la soberanía nacional —que todavía es la española— por la vía de los hechos consumados. Y para eso lo mejor es garantizarse la impunidad.

Carlos García
Iñaki Ezkerra La Razón 18 Diciembre 2003

Carlos García es el joven concejal del PP en Bilbao al que ETA quería asesinar de forma inminente. Carlos García tiene veintiséis años y lleva escolta desde hace cinco, vive en Santutxu, un barrio obrero de la Villa del Nervión, y ha dicho que no se va a marchar del País Vasco porque no piensa traicionar al electorado que le votó en las últimas elecciones municipales. Carlos no dice eso con tono teatral y épico de resistente en el fuerte de El Álamo. Lo dice añadiendo con una sonrisa seria y sensata: «...Aunque ya sé que el cementerio está lleno de valientes».

A mí me parece una buena referencia esa sonrisa, esa seriedad y esa sensatez que transmite Carlos García en medio de todo esta gran farsa que es hoy el debate político en España, en esta caótica fiesta de disfraces de fin de año donde Madrazo anda desenterrando esqueletos de la Guerra Civil para ponerles cuatro bombillas y una pancarta de Izquierda Unida, o donde juegan a mártires Julio Mierdem y Maragall y Carod Rovira y Atutxa y Anasagasti gritando en plan Nuria Espert desde su escaño caliente en el Congreso de los Diputados que le detengan. «¿Que la detengan ¬sí¬, que es una mentirosa, malvada y peligrosa...!».

A mí, Carlos, el muchacho de Bilbao al que ETA le había preparado un tiro en la nuca como el de Miguel Ángel Blanco, me parece de repente lo único real en esta fiesta de la Nochevieja política en la que hacen como que lloran Ibarretxe y los de «Egunkaria» y en la que el desmelenado de Javier Rojo se pone a gritar de pronto y sin saber qué mosca le ha picado que si Atutxa va a la cárcel, él sale a la calle; lo único real, sí, entre las serpentinas y los confetis de los federalismos asimétricos y las eurorregiones y las águilas preconstitucionales que llevaron cuatro gatos de la Falange a la manifa de «¿Basta ya!» y que a un tal Buen del PSOE le han hecho arrepentirse de asistir a aquel acto en San Sebastián. No es un buen ejemplo de sensatez ese tal Buen.

«Susper», el dirigente de ETA arrestado hace unos días en Francia, tenía las llaves del portal de Carlos García, ese joven con el que coincidí precisamente en la manifa donostiarra y con el que habían coincidido también, unos meses atrás, en la candidatura municipal de Antonio Basagoiti aunque fuera de un modo simplemente testimonial. Recuerdo esa seria y sensata sonrisa cuando alguien echaba pestes contra Aznar por haberse metido de cabeza en la guerra de Iraq durante aquella campaña. Carlos sonríe entendiéndolo todo cuando va a la tertulia de una televisión local (Tele-Bilbao) y se topa con un ex falangista de la Radio Nacional de los años sesenta que ahora está en Eusko Alkartasuna y es especialista en llamar facha a todo el mundo. Lo único verdadero, sí, a mí me parece, ese muchacho que hoy volverá a cruzar de noche ese portal del que aún tiene las llaves ETA.

Del Estat catalâ al Club de la Boina
Julián Lago La Razón 18 Diciembre 2003

Bueno, pues al viejo partido socialista, al PSOE, se le han ido cayendo las siglas del acróstico, más que nada por desuso, pensamos. Primero perdió la «O» de obrero, amortizada por la propia Historia con la desaparición de los restos del largocaballerismo de postguerra, luego fue la «S» de socialista que la descolgaron Boyer/Solchaga con su capitalismo de pelotazo y ahora es la «E» de español, para lo que Maragall ha recordado que el PSC no es sino un partido federado al PSOE, y no el mismo partido, para evitar malos entendidos.

Así que, puesto en el dilema de elegir entre el ser y el estar, Maragall ha optado por el ser, verbigracia, por el nacionalismo insolidario. «Cuando alguien quiere comer aparte, es porque quiere comer más», ha escrito a Albert Boadella el presidente manchego Bono, que no está para tirar cohetes con lo de Cataluña, precisamente.

Por si alguien tenía duda alguna, que nosotros no, está claro que Maragall nunca ha sido socialista, si quieren ha estado en socialista, que no es lo mismo, como tampoco lo fueron Raventós y la peña aquella del PSC-Congrés, los cuales se subieron a la bicicleta del PSOE cuando pedaleaba González, menudos listos, de la que ahora quieren apearse. Es decir, que Maragall ha avanzado en su discurso de investidura su propósito de «renovar el pacto con España» bajo la amenaza de que «el drama está servido», si alguien obstaculiza su proyecto de Estado catalán. O lo que es lo mismo, algo parecido a lo que fuera el «Estat català» proclamado por Maciá en un gesto de deslealtad constitucional hacia la República en cuyo socorro hubo de acudir a Barcelona el presidente Azaña.
 
Durante la II Guerra Mundial, en Valladolid, el Hotel Inglaterra, que era un viejo hotel familiar y con solera provinciana, cambió de inmediato su nombre por el de Hotel Isabel y Fernando, no fuera que alguien creyera que sus dueños simpatizaban con los aliados. Más o menos lo que ha hecho Maragall al desespañolizar al PSC a toda pastilla, sobre todo para tranquilizar a Carod, tan incómodo como se encuentra él dentro del Estado según confesión de parte. Vamos, que, si por Carod fuera, suprimiría hasta la «e» de los teclados de los ordenadores, que ya veremos.

Dicho lo cual, «el camino de no retorno» con que Maragall nos amenaza no pretende reformar el Estatuto catalán sino seguir la estela del Plan Ibarretxe, pero disfrazado de federalismo asimétrico, cuya expansión ha llegado a Andalucía con la Agencia Tributaria propia y la reforma del Estatuto anunciadas por Chaves, para no ser menos. Por lo que en buena lógica a no tardar aquí se reformarán hasta los estatutos del Club de la Boina, los Amigos de la Capa o el Sindicato de Toreros, que como es natural también reclamarán Agencia Tributaria propia. O sea, que Zapatero no se ha enterado de la que le espera y, si se ha enterado, mucho peor, nos tememos.

EL DISFRAZ DE CAROD-ROVIRA
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 18 Diciembre 2003

CAROD-ROVIRA pasaba cien veces al día bajo la consigna del «Todo por la patria» del cuartelillo de la Guardia Civil en el que vivía su familia sin que le asaltara por ello complejo alguno... Hasta que un día comenzó a avergonzarse de ser un hijo del Cuerpo y, aún más, de ser español. Algún día nos contará su biógrafo cuándo y por qué comenzó a estomagarle a este chico aragonés la patria española y cuándo quedó seducido por la catalana, a la que ahora quiere convertir en Estado para poder estar dignamente en Europa.

Posiblemente haya que inscribir el caso del dirigente de Esquerra Republicana en la revuelta contra el padre tan manida para los discípulos de Freud. Si fuera así, habría de ser estudiado como uno de tantos miles de hijos de franquistas que quedaron marcados por el trauma de la Guerra Civil y del régimen y cuyo absurdo sentimiento de culpa quisieron compensar mediante la condena al padre... y a la patria. Por una de esas ironías, en las que la Historia se muestra tan pródiga, los cachorros se tomaron la venganza sobre sus padres, vencedores post mortem en muchas ocasiones, alimentando las filas de la izquierda universitaria en los años cincuenta y sensenta. Un trabajo interminable para un ejército de psicoanalistas en el caso de que tuvieran que hacer tumbarse en el diván a todos los abrumados por los sentimientos de culpa...

DEBO decir que, por lo que se refiere a Carod-Rovira, no es el conflicto psicoanalítico lo que me seduce más -aún cuando sea tan morboso- sino lo que nos aporta desde el punto de vista sociológico. En este sentido me interesa señalar que la ideología del dirigente de ERC, su republicanismo, su rabioso nacionalismo y su antiespañolismo militante no vienen de un legado que él hubiera podido heredar. No tienen que ver con ningún tipo de transmisión de padres a hijos o de tradición cultural. El caso de Carod-Rovira viene a demostrarnos que el nacionalismo catalán no ha ido pasando de padres a hijos, que quedó barrido tras la Guerra Civil y no sólo por la represión sino por su volatilidad y porque la sociedad catalana llegó a tener un sentido de aversión hacia un estado de ánimo colectivo que le había reportado costes tan altos. Tarradellas lo tuvo claro.

Es un dato interesante, por tanto, éste de que el dirigente de ERC sea hijo de un guardia civil aragonés del mismo modo que vinieron de Falange o de las filas del franquismo aquellos escritores castellano-hablantes que se agruparon en torno a «Laye», la revista del Ministerio de Educación Nacional en Barcelona. Pero, ¿cuál era el pedigrí nacionalista de Max Cahner García, alemán por parte de padre y zamorano por parte de madre? El propio Pujol es el advenedizo que quiere descubrir en «el país» una energía que no pudo encontrar en la sociedad civil catalana: la vuelta a la ensoñación nacionalista, a los orígenes románticos, al personalismo diferenciado y diferenciador.

ALLÁ Carod-Rovira con sus demonios personales y con sus ajustes familiares. Lo que importa de él como hombre público, como alguien que compra y vende patrias, es poner en claro que su pasión por la lengua y el tirón que dice tener por la sangre y la tierra son cosas adquiridas, no heredadas, no propias, un traje de otros, un disfraz, un recurso supuestamente estimado con el que se inviste para odiar a los que son como él. El judío que se hace nazi para olvidar su propia condición.

MI AGENCIA TRIBUTARIA
Por Jaime CAMPMANY ABC 18 Diciembre 2003

ENVÍO este aviso al Gobierno de la Nación, muy especialmente al ministro de Economía, don Rodrigo Rato, y al de Hacienda, don Cristóbal Montoro, y al mismísimo presidente, don José María Aznar. Envío igualmente este aviso a la flamante presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, y a su consejero de Hacienda, así como al señor alcalde de Madrid, don Alberto Ruiz-Gallardón, y al concejal de Subida de Impuestos Municipales. A todos va dirigido este aviso, y les recuerdo que el que avisa no es traidor.

Les hago saber que voy a gestionar, iniciando un camino de no retorno, mi Agencia Tributaria personal y exclusiva. Celebraré un referéndum entre todos los miembros de mi familia que hayan llegado a la mayor edad para obtener la capacidad legal necesaria para crear y administrar dicha agencia, y si fuese indispensable constituir para ello en nacionalidad autónoma, autóctona o independiente, pues me constituyo y sanseacabó.

Recaudaré todos mis impuestos y los de los miembros de mi familia que quieran pertenecer libremente a mi nacionalidad, que supongo serán todos por la cuenta que les trae. Cuando digo todos los impuestos, quiero decir todos: los estatales, comunitarios y municipales, el IVA y el IBI, el IRPF y el IAE o el IAP. Recaudadores de todas las Haciendas: desechad desde ahora toda esperanza de cobrar mis impuestos para que luego los políticos, ministros, consejeros o concejales los repartan como les salga del níspero. Pues, para que los repartan los ministros, prefiero que los reparta mi mujer, que de vez en cuando hace un dispendio conmigo y mi compra un par de pijamas y una bata de casa para que me quede trabajando y aumente los ingresos que ella administra. Cuando tenga la Agencia Tributaria ella será la Administradora Única, claro.

El que quiera recaudar en mi nacionalidad que recaude los impuestos de mi suegra, que no paga ninguno desde tiempo inmemorial porque no tiene ingreso alguno, ni por bienes muebles o inmuebles, ni por trabajo ni por pensión. Es pobre como las ratas, y el poco dinero que maneja es dinero negro, así como lo oyen, dinero negro, porque no le da la gana de declarar las aportaciones voluntarias de sus hijos para que ella les haga regalillos a los nietos.

Mi suegra es la desesperación de los recaudadores y de los inspectores de Hacienda, Aznar, por ejemplo. Ya pueden buscar. El dinero que tiene lo lleva encima, en el dobladillo del puño o bajo el sujetador, o sea, como Sadam Husein, pero nunca llega a los 750.000 dólares. Bueno, que esconde el dinero en la camisa del hombre feliz, ese que resultó que no llevaba camisa.

Aquí, todo dios quiere tener una Agencia Tributaria. Ya no son solamente los del concierto vasco y el Rovira republicano. También la quiere Chaves, y se apunta igualmente a la nacionalidad. Y tiene razón. Si las demás nacionalidades y comunidades fueron reinos, Andalucía fue emirato y después califato independiente. Que le den una Agencia Tributaria andaluza, y así podrá subir las pensiones y subirles los impuestos a los caballos hasta realizar el sueño de Alfonso Guerra, o sea, que Fermín Bohórquez salga a rejonear en burra.

Cataluña: estado asociado
Carmen Gurruchaga La Razón 18 Diciembre 2003

El pacto de socialistas y republicanos catalanes hizo creer a muchas personas que se iba a abrir una pequeña tregua hasta las elecciones generales respecto al asunto del soberanismo. No es que fuera a ocultarse, ni muchísimo menos, pero sí que iba a tratarse con alguna cautela formal. Y ello, para no incomodar al PSOE nacional y, sobre todo, a sus votantes. La absoluta desinhibición de Carod-Rovira, que no tiene ni rastro de pelos en la lengua, ha empujado a Maragall a no perder la comba de su socio. Y no sólo eso, sino que ha subrayado su postura con calderoniano histrionismo: o nueva relación «o el drama está servido», aunque luego ha dado algún pasito atrás.

Oído semejante dilema, cualquiera puede preguntarse por qué penoso trance está atravesando el pueblo catalán para que así, casi de la noche a la mañana, se encuentre con la amenaza de un drama. Un pueblo que comercia muy favorablemente con toda España y con el resto del mundo y que goza de una renta similar a la de los países ricos de Europa. Pues bien, el colíder de un pueblo así, de gozosa prosperidad, considera que el futuro no es tan esperanzador si no consiguen instrumentos propios para gestionar materias que, hasta ahora, eran competencias exclusivas del Estado como inmigración o presencia en Europa, entre otras. Un vaticinio tan desafortunado, como supuestamente hueco, sólo puede empujar al desaliento y a la desorientación.

Cada uno es muy dueño de fijarse objetivos, pero extraña el adorno dramático. Lo peor del asunto es que un socialista como Maragall se sitúe de hecho en un Plan Ibarretxe que, si podría denominarse «a la catalana» es porque no hay sombra de ETA o de violencia. Por lo demás, casi no hay matices que diferenciar. (Carod-Rovira va más allá y a él, el Plan del PNV le parece un punto intermedio, porque camina hacia la independencia).

De momento, en el PSOE ha nacido un cisma. Parece que los socialistas catalanes ya no sólo quieren grupo parlamentario propio en Madrid, sino que se han emancipado. Es como si UPN presentara un proyecto que puede conducir a la secesión de Navarra. Sería el adiós al PP. Pues en ésas estamos con los socialistas catalanes.

El panorama es fascinante: una autonomía con división de poderes (presidente y jefe de Gobierno); un partido prácticamente escindido del tronco nacional y seguidor del modelo puertorriqueño con USA; otro, Esquerra, cuyo objetivo es la independencia; los nacionalistas de CiU, todavía perplejos, preparando el avituallamiento navideño para los cesantes de su «aparato» y maquinando contraofensivas para recuperar lo que siempre consideraron suyo; los comunistas, arramplando con la pedrea y el líder del PP, al que le adjudican el papel de recadero. Maragall ha dicho a Piqué que consiga la comprensión «de Madrid».

Teníamos poco con Euskadi y ahora se suma Cataluña. Europa al revés: naciones luchando por abrazar la integración y abandonar la tribu.

Y todo por no jubilarse
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  18 Diciembre 2003

Después del resultado del PSC en las elecciones catalanas, Maragall tendría que haber dimitido esa misma noche. Pero como no lo hizo, como se agarró al cargo, ha llevado a su partido a una crisis interna de incalculables consecuencias entre sus votantes. El presidente de la Generalidad nunca debió llegar a ese sillón. Un año antes de las elecciones, todo el mundo estaba convencido de que obtendría mayoría absoluta. Pero se metió por el camino del radicalismo, con la invención de su Corona de Aragón, y le dio los votos a los independentistas. El mismo día de las elecciones, todo el mundo estaba convencido de que ganaría, pero perdió. Esa noche, en vez de presentar su dimisión, esbozó el camino que le ha llevado a destrozar a Zapatero y a llevarse por el medio veinticinco años de un PSOE responsable, español y fiel escudero de la Constitución. Y todo por no jubilarse.

Qué ambición la de Maragall y qué extraño comportamiento el de Zapatero, que ha preferido evitar la quiebra entre PSOE y PSC a cambio de abrir una crisis interna que puede llevarle a la fractura de su partido en distintos trozos. Y si el final de esta película es la creación por parte de socialistas catalanes de un Grupo Parlamentario propio, ni siquiera habrá espantado su fantasma más temible. Todo ello, entre los aplausos de sus apoyos mediáticos que parecen incapaces de reflexionar sobre las gravísimas consecuencias que está teniendo esta dinámica de apoyo a los independentistas. Nunca el PSOE había estado tan falto de ideas ni había tenido tan nublada su visión política.

Entramos en zona peligrosa. El partido no puede dirigirse por los caprichos de alguien que tendría que haberse jubilado y que vive gracias al suero que le proporciona un tal Josep Lluis Carod Rovira, que ha pasado de no ser nadie a mandar tanto que se va a empachar.

El brujo insensato
Antonio Pérez Henares La Razón  18 Diciembre 2003

A ver si lo entiendo. Lo que dicen es que son independentistas y que se quieren separar de España pero que si eso no se les acepta la culpa de la ruptura de España la tendrán los que no aceptan que se separen.

O sea, que los que pregonan la secesión, los que la señalan como objetivo final y máxima utopía son los que acusan a los que defienden la unidad constitucional del país de ser los culpables de su intento de voladura. Parece un esperpento y algo que no resiste una mínima racionalidad, pero así, negro sobre blanco, es lo que ha dejado dicho, escrito y proclamado ese nuevo tótem de la política ibérica conocido por Carod-Rovira. Y se quedaría en esperpento si no fuera por quien le está ayudando en la tramoya.

Porque esa fórmula mágica va a ser, está siendo ya, el lema esencial de la campaña electoral de quien debía estar absolutamente en las antípodas, y más como partido de izquierdas que presume ser el PSOE. Ya tienen el bálsamo: la culpa del separatismo la tiene Aznar. Ese es el clavo ardiendo al que se pretende agarrar Zapatero y que cada día pone más al rojo vivo ese galgo renqueante ahora acollerado a Carod, llamado Maragall, que amenaza al pueblo español, a todo y no sólo a «Madriz» (como él dice) con que o hay «nuevo pacto con España» o el «drama está servido».

Va a llevar al socialismo a la hecatombe electoral y a terribles fracturas internas, pero lo peor es que su frívola irresponsabilidad puede llevarnos a todos a una situación límite. Porque el drama lo está cocinando él mismo y su caja de Pandora y la que hace tiempo ha abierto ya Ibarretxe puede traernos la tempestad. El brujo insensato se llama Pascual.

«¡Basta Ya!»
Cartas al Director ABC 18 Diciembre 2003

Soy un joven madrileño que decidió acudir a la manifestación celebrada el pasado sábado en San Sebastián contra el Plan Ibarretxe. La concentración fue impresionante, había españoles venidos de todas partes, de todas las clases sociales e ideologías: desde Falange Española hasta la Asociación Comunista Española, pasando por miles de personas que, como yo, no están dispuestas a que nadie se salte las reglas del juego, y menos a que el miedo, las amenazas y la exclusión se adueñen de las calles del País Vasco. Todo el espectro político nacional estaba representado; faltaban los de siempre, aquéllos que prefieren seguir cosechando votos con discursos ambiguos y mezquinos aprovechándose de una situación de incertidumbre política. Era una manifestación en favor de la tolerancia. Miles de banderas españolas se mezclaban con banderas republicanas y banderas de todas las Comunidades Autónomas, en especial la de Navarra. Cabía todo el mundo porque lo que ahí se defendía es lo que la Constitución española reconoce, junto con la justicia, el pluralismo político y la igualdad como valor supremo: la libertad. Ahora entendemos por qué faltaron Elorza y Madrazo.   G. González.  Madrid.

Nacionalismo gallego
Tormenta para todos
Cristina Losada Libertad Digital  18 Diciembre 2003

La próxima vez hablaremos con Atutxa. Él es el que está al corriente de las “maravillosas ofertas en hoteles de alto nivel” para los manifestantes de ¡Basta Ya! Precisamente por desconocer tales gangas nos quedamos algunos sin ir a San Sebastián el 13-D. Si nos lo hubiera dicho antes, ya nos hubiéramos agenciado algún vehículo para llegar hasta allí, que aunque pobres y de raza impura, o justamente por eso, queríamos estar con los que luchan contra el terrorismo, por la libertad, y contra los guetos etnicistas y ventajistas.

Pero ignorando el chollo hotelero, decidimos pasar la tarde de aquel sábado recogiendo adhesiones al manifiesto de ¡Basta Ya! en las calles de nuestra ciudad, que es Vigo. Y no nos fue mal. En dos horas y pico se acercó mucha gente y reunimos no pocas firmas, pese a que los vigueses, y los gallegos en general, han quedado hasta el gorro de tinglados políticos callejeros gracias a esos genios del “Nunca máis”, que creyendo despertar la conciencia política, la indigestaban con sobredosis de chapapote. Que sigan tan inteligentes.

En cambio, hay que desear que espabilen los políticos locales del PP y el PSOE. A los de Vigo se les informó de nuestra iniciativa y prometieron aparecer. Pero, ¡quia! Están muy ocupados en las batallitas municipales, que ciertamente en Vigo han sido duras, y la gran batalla que se libra en España parece como si no fuera con ellos. Felices los que ignoran. Hasta que se encuentran con que la realidad les da un puñetazo en la nariz.

Si los dirigentes regionales y locales de los dos partidos que están pagando con vidas su defensa de la libertad y de la Constitución en el País Vasco no entienden, en el resto de España, lo que está en juego, y no actúan en consecuencia, estamos aviados. Y si lo entienden, pero se rigen por el cálculo de las probabilidades de foto, como ha podido ser el caso vigués, peor. En lugar de pensar qué publicidad ganaban viniendo, debían haber pensado cómo darnos publicidad. Claro que lo de verdad temible es que quieran seguir acogiéndose al beneficio de la ambigüedad.

En Galicia, donde el PP parece convencido de que se las ve con una versión domesticada del nacionalismo, y el PSOE se alía con él para ocupar poder, se rehuye la confrontación ideológica con los bloqueiros, excepción hecha del alcalde de La Coruña, quien no obstante demostró hace poco que sabe envainarse los principios si lo requiere el guión del poder. Ha sido un gran error pensar que el envite del nacionalismo excluyente estaba circunscrito al País Vasco. Y es una peligrosa estupidez adormecerse con un “aquí no pasa nada” cuando ya se ha abierto la caja de los truenos. ¿No se enteran de que va a haber tormenta para todos?

Lo primero que dijo el nuevo dirigente del BNG, Anxo Quintana, tras su elección hace unas semanas, fue que hay que negociar “un nuevo contrato con el Estado español”, al estilo de esos co-propietarios –pues eso en todo caso somos, que no inquilinos de España- que hablan de la Comunidad como si ellos no formaran parte. Prepárense los populares gallegos, porque tendremos también aquí movida estatutaria y anti-constitucional. Y no le servirán de nada al PP sus pleitesías y concesiones, como no le sirvió de nada a Corina Porro, la nueva alcaldesa de Vigo, leer en gallego su discurso de toma de posesión. Se lo reventaron al grito de “fascista”, como habían reventado el que hiciera en español el socialista Pérez Mariño.

No es sólo en San Sebastián donde hay que manifestarse, y no única ni principalmente en la calle. Aunque tal como están las cosas, se avecina una época de viajes, que quizá el señor Atutxa, dados sus conocimientos del sector, podía aprovechar para montar una agencia. Lo suyo es que él mismo fuera su primer client

Cataluña
La deuda misteriosa
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  18 Diciembre 2003

Resurgen con fuerza en los medios catalanes, pero no sólo en ellos, algunas viejas cantinelas que esconden o disfrazan lo esencial: que Maragall se ha comprometido a un pacto de exclusión del PP y que nos promete un drama si se obstaculiza su siniestro “camino sin retorno”. La consigna del momento es que el gobierno central no acepta la pluralidad dada su rancia, monolítica y autoritaria idea de España.

Pero, ¿qué ha habido en el comportamiento de Aznar que justifique tal crítica? ¿Qué agravios puede esgrimir Cataluña? Las inversiones del estado en esta comunidad superan con mucho las de la era socialista, Cataluña recauda seis veces más en impuestos que en 1996, el sistema de financiación pactado con el PP deja en ridículo lo que se obtuvo de Felipe González y Aznar no ha intentado ninguna LOAPA. Por si todo esto fuera poco, ha sostenido largamente en el poder al gobierno nacionalista de Jordi Pujol sin traicionar ni una sola vez sus pactos de gobernabilidad.

¿A qué viene pues esta catarata de reproches? ¿Esperaban que el gobierno del PP se callara ante el pacto de exclusión y renunciara a la confrontación ideológica con quienes ponen el poder efectivo en manos de un partido secesionista minoritario? Concluir tal cosa atenta contra la lógica. La explicación es más sencilla: Maragall está recurriendo a la fórmula del victimismo utilizada por CiU durante un cuarto de siglo, sólo que él lo hace peor, suena más extremista, más amenazante y más contradictorio. Invoca el “Adéu, Espanya” de su abuelo mientras fuerza al PSOE a acompañarle en su aventura y en su empanada mental, sacrificando las expectativas de Zapatero y poniendo a los barones regionales en la tesitura de aplaudir un proyecto que empobrecerá a sus comunidades.

El sostén del PSOE a Maragall durará poco, justo hasta después de las elecciones generales. Pero el lenguaje incendiario, la exclusión de sectores enteros de la sociedad por razón de su filiación política, de su idioma o de su opinión, y la queja continuada, tan hipócrita como estéril, durarán lo que dure su gobierno. Los que no permiten la pluralidad en esta parte de España seguirán exigiendo machaconamente de Madrid una pluralidad que ya existe. Hasta aquí todo es bien triste, pero se entiende. Lo que no cuadra es el desafío de tomar abiertamente a Ibarreche como ejemplo, para que todo el mundo se entere. Sería bueno que algún día nos revelaran cuál es la misteriosa deuda que los tres primeros partidos de Cataluña tienen con el nacionalismo vasco. ¿Por qué PSC, ERC y CiU peregrinan a Vitoria para postrarse ante los socios y valedores de una formación catalogada como terrorista por la Unión Europea y los Estados Unidos? Desde el punto de vista estratégico, es absolutamente contraproducente para sus intereses y para su credibilidad. En este puzzle falta una pieza que alguien tiene escondida en el bolsillo.

Cataluña
Ay, qué risa, tía Felisa
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  18 Diciembre 2003

Dice Carod Rovira, el nuevo caudillo del separatismo catalán, que prefiere “irse de copas” con el Rey antes que con Aznar, porque el Rey “es capaz de reir y sonreír”, mientras que Aznar, “antes de hablar, ya te ha condenado por tus ideas”. Eso lo dice el tío que acaba de firmar un acuerdo de gobierno con los socialistas para excluir al PP de cualquier pacto nacional, regional y municipal; el mismo tío que acaba de condenar, por tanto, a la mayoría de los españoles y a sus ideas políticas al destierro perpetuo de las instituciones. Si es que Carod se sale con la suya, claro. Vamos a ver en las elecciones generales cuántos votan al PP en Cataluña y cuántos a ERC. Pero, claro, a quien con el 16% de los votos ya manda, aunque no sabemos si será capaz de gobernar algo, esto de la democracia y las urnas le parecerá materia fungible. Si lo suyo es un camino de “no retorno”, para qué la democracia, que es el arte de rectificar. Mejor medirse con el Rey, que no pasa por las urnas.

Cuando durante el 23-F el Rey defendió la soberanía nacional, secuestrada en las Cortes por Tejero, en Barcelona no se produjo una manifestación de apoyo a la democracia tan grande como la de Madrid, ni mucho menos. Algunos líderes nacionalistas aguardaban heroicamente en Perpiñán a ver quién ganaba, porque con ellos no iban las reyertas de un país “africano”. Era la época en que la izquierda separatista no ocultaba su racismo tradicional y quería rescatar de algún almacén municipal el monumento al Doctor Robert, que estableció con claridad milimétrica los perfiles craneales de la raza catalana. En aquella lúgubre manifestación nocturna del 24-F, cuyo grueso lo formaban los obreros de la inmigración agrupados en las centrales sindicales de izquierdas, se llegó, llegamos, hasta la sede del Parlamento de Cataluña. Y el presidente, Heribert Barrera, líder entonces de ERC y predecesor de Colom y Carod, se negó a abrir el Parlamento para recibir a los manifestantes. Lo del golpe de Estado era cosa de españoles. Y la democracia, también.

Ahora asistimos con asombro al obsceno coqueteo de los republicanos separatistas con el Rey, para aislar, acosar y debilitar al PP, que ostenta legítimamente el Gobierno de la nación. Española, claro. Nunca ha sido reino Cataluña y nunca ha tenido otro rey que el de España. Incluso entró en una guerra defendiendo a su candidato, un Austria, frente al antepasado de Juan Carlos, un Borbón. Los secuaces de Carod suelen injuriar cada 11 de Septiembre a los que representan, según ellos, aquel triunfo de los Borbones, que celebran a su manera gemebunda como un fracaso catalán. Pues bien, todos esos antecedentes, o los de Pilar Rahola cuando hablaba despectivamente del “ciudadano Juan Carlos” son ahora otras tantas gracias e invitaciones al diálogo. Qué simpáticos, nuestros verdugos. No son lo que se dice de ellos, qué va, seguro que hablando nos entendemos.

Precisamente al salir de la Zarzuela, ha contado el sustituto de Barrera al frente del Parlamento catalán, el también republicano Benach, el del “camino sin retorno” y el “Visca Catalunya lliure!” de hace tres días, que el Rey le ha dicho una cosa que le ha encantado: “hablando se entiende la gente”. No fue eso lo que hizo el Rey en la noche del 23-F, frente a la “solución Armada”, pero desde entonces la línea de “diálogo” preconizada por Gemma Nierga ante el terrorismo separatista vasco ha avanzado mucho entre la izquierda millonaria y la carcundia conservadora. A lo mejor Polanco ya ha escrito para la dinastía alguna “Solución Desarmada”, vulgo rendición, que desconocemos. Tampoco sabemos si después de la liquidación de España se prevé que Juan Carlos se vaya de copas con Carod, para que este disfrute de su “capacidad de reir y sonreír”. Todo es de lo más simpático. Está el panorama español para muchas bromas. Ay, qué risa, tía Felisa.

Catalanismo y separatismo económico
PEDRO ARIAS VEIRA La Voz 18 Diciembre 2003

A MEDIADOS de los setenta muchos íbamos a Cataluña en busca de la mejor ilustración de aquellos tiempos. La suponíamos en la vanguardia cultural, política y económica de España. Incluso como ejemplar reducto de valentía solidaria. La Asamblea de Cataluña acogía a todos los que queríamos aprender cómo se organizaba una democracia, cómo construir un Estado moderno descentralizado, competente y justo, cómo diseñar ayuntamientos renovados y cómo vertebrar un movimiento vecinal. Le teníamos una particular admiración. Después llegó la democracia, volvió Tarradellas, se institucionalizó la Autonomía y comenzó el distanciamiento. Los catalanes se volcaban más en lo suyo y el resto de España se convirtió, cada vez más, en el Estado español.

Ahora ha cambiado el gobierno y accedieron al poder autonómico las formaciones de izquierda. Pero la triste sorpresa es que no van a procurar una reorganización solidaria del Estado sino que van a plantear de hecho su separación económica. Tal es la concepción básica del nuevo tripartito de la Generalitat. Que además comparte de forma muy amplia el conjunto de la población. Recientemente apareció el manifiesto de un Colectiu per la Correcció del Desequilibri, en el que se dice que Cataluña tiene un déficit fiscal con el Estado español de dos billones y medio de pesetas, una cifra importante, que para dar idea de su alcance es superior al presupuesto de la Comunidad Autónoma de Madrid, el doble de la gallega y casi igual al de la propia Generalitat. En Cataluña consideran que este déficit está lastrando la capacidad competitiva de la comunidad, que afecta especialmente a los catalanes más desfavorecidos y que no sirve a otras regiones españolas sino para que Madrid esté creciendo de forma espectacular.

Veinticinco años después de aprobarse la Constitución, la solidaridad entre los pueblos de España atraviesa sus peores momentos. Tras el independentismo vasco, el separatismo económico catalán. Y paradójicamente cuando más prosperidad relativa hay para todos y cuando las nacionalidades históricas ricas crecen más que nunca. Les ha servido el modelo constitucional para crear potentes instituciones propias y para disfrutar un desarrollo económico sin precedentes. Pero la ambición humana tiene razones que la Constitución desconoce. No basta la libertad ni la mayor descentralización política de Europa, muchos piensan ciegamente que solos serían superiores a los demás. La decadencia del espíritu de los pueblos no se registra en los balances fiscales, pero su déficit de lucidez es incalculable.

Crisis de España
Antonio García Trevijano La Razón 18 Diciembre 2003

Ocho años de gobierno del partido fundado por Fraga, último exponente del fascismo europeo, han precipitado un triple proceso de crisis en la sociedad española. Ninguno de ellos, ajenos por completo a la lucha de clases, era históricamente inevitable. Los tres tienen su origen en actos voluntarios de la clase gobernante. Los tres pudieron evitarse, si los españoles de mi generación hubieran preferido la verdad a la falsificación de la historia, la libertad a las apariencias de libertad, la dignidad a la tranquilidad, la innovación de lo bueno por conocer a la seguridad de lo malo conocido. Los tres responden a la pobreza de espíritu de los pobres hombres que han gobernado España dejándose gobernar por el interés extranjero y la incompetencia propia.

La crisis política se manifiesta con la quiebra del sistema territorial de Autonomías y la ruptura del consenso constitucional. Los dos fraudes que, con un pacto de silencio sobre el pasado, cerraron el paso a la democracia formal, instalando en el Estado una oligarquía de partidos y de feudos regionales. Un Estado monárquico que tuvo la torpeza de financiar, y despertar con café para todos, la ambición nacionalista de los partidos que quieren separarse de España.

Suárez y los padres de la patria engendraron, con demagogia de igualdad de Autonomías y honor terminológico de «nacionalidades», el derecho de autodeterminación separatista. Aun está fresca la tinta de mi crítica a Cebrián, Ramírez, Rajoy y varios ministros de Aznar, por reconocer este inexistente derecho en un hipotético escenario de paz. ¿Lo reconocen quizás para Cataluña? Estos pequeños hombres han hecho las américas en una quimérica Nación de Naciones.

La crisis cultural ha constituido, con la ausencia de ideales y valores dignos de respeto, un bloque social de indiferencia ante la corrupción de los poderosos, fomentada por los gobiernos socialistas; la baja calidad de la enseñanza y la industria editorial, causada por el partidismo; y la depravación de las capas populares, sostenida en el apogeo de la infamia soez con las audiencias del corazón televisado, que conquistan los nuevos tribunales de la inquisición sexual.

En estas dos profundas crisis de aniquilación política y cultural de la conciencia española, el heredero de Fraga, convertido desde el once de septiembre en ángel exterminador del terrorismo mundial, se hace satélite de un emperador vengativo, se desorbita de Europa, humilla a su astro franco-alemán y provoca gratuitamente la tercera crisis, la de la unidad europea, la de su integración mediante una economía subvencionada.

Aznar, y solo Aznar, deberá responder de las consecuencias políticas y económicas acarreadas por su enfermizo complejo de inferioridad, que ya se anuncian funestas para España. Respaldado en la valentía de retaguardia del matón universal y en la soberbia incultura sobre la historia europea, el jefe del Gobierno español ha despreciado la capacidad de Francia y Alemania para responder a la insolencia de los que se benefician de la mayor aportación comunitaria de los países grandes y niegan a esos mismos países el número de votos que les corresponde por su tamaño.

Alemania, Francia, Reino Unido, Holanda, Suecia y Finlandia ya han decidido, como respuesta a España y Polonia, congelar y tal vez reducir al uno por ciento su cuota comunitaria. España deberá adecuar su contabilidad nacional al criterio común. Tal cambio aumentará nominalmente su renta nacional, con el consiguiente aumento de su aportación y disminución de su cuota en el reparto. Diez nuevos países de rentas mas bajas que la española participaran en ese reparto. De no variar la postura de España ante Francia y Alemania, se calcula que su participación en los fondos europeos puede verse reducida a una octava parte de lo que hoy recibe. La crisis económica, unida a las tres señaladas, provocará una crisis de España análoga de sentido, pero más grave que la del 98.

FIANZA DE 18.000 EUROS
El ex dirigente de HB Jokin Gorostidi, acusado de cobrar la extorsión de ETA a empresarios
El ex dirigente de Herri Batasuna Jokin Gorostidi y el etarra Juan José Arruti, detenidos el pasado martes por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, se quedaron con 25 de los 30 millones de pesetas que obtuvieron de un empresario al que extorsionaron en nombre de la banda terrorista. Se le acusa de pertenencia a banda armada, extorsión y financiación de ETA.
EFE Libertad Digital  18 Diciembre 2003

Así lo afirma el magistrado en un auto en el que les imputa los delito de pertenencia a banda armada, extorsión y allegamiento de fondos para organización terrorista y decreta su libertad bajo fianza de 18.000 euros, que deberán depositar en un plazo de 72 horas, además de imponerles la obligación de comparecer semanalmente en el juzgado más próximo a su domicilio.

En su resolución, Garzón asegura que tanto Gorostidi como Arruti pertenecían en la época de los hechos, en 1991, al aparato de financiación de ETA encargado "de recaudar el denominado impuesto revolucionario exigido a las víctimas, auténtico mecanismo de coacción y extorsión mediante el cual se atienden las necesidades económico-financieras del complejo terrorista".

Según la documentación intervenida a la banda terrorista, en esas fechas "ETA delegó en Herri Batasuna la gestión y cobro de las cantidades correspondientes de dichas extorsiones", tarea de la que se responsabilizaron sucesivamente Felipe San Epifanio, "Pipe"; Jokin Gorostidi, "Haritza"; José María Olarra, "Eneko"; y Rufino Etxeberria.

Además, un documento incautado en 1993 en París al etarra José María Dorronsoro "vuelve a poner de manifiesto la participación de dirigentes de HB en el cobro del impuesto revolucionario al referirse expresamente" a la extorsión realizada, en esa época, a un tal Iloba ("sobrino", en euskera), que según la investigación era el empresario de la construcción Adolfo Sobrino Murias.

El análisis del escrito, según Garzón, permite concluir "que la persona que ha informado a la organización terrorista ETA acerca del asunto Iloba es la misma persona a la que el propio documento se refiere con el nombre clave de Haritza". La frase que aporta esa evidencia es una que dice que "nosotros mencionaremos nuevamente palabra por palabra lo que nos dijo Haritza: los tres kilos que nos debía Iloba estaban pagados".

El juez señala que, "sin embargo, está acreditado que la cantidad por Gorostidi de Adolfo Sobrino para ETA y que efectivamente obtuvo de manos de Arruti, a quien los familiares del empresario extorsionado se la habían entregado (...) fue de 30 millones de pesetas, por lo que éste podría haberse quedado con la suma restante (25 millones)". La entrega del dinero la efectuó un familiar del constructor a Arruti, "encapuchado y en una sola vez, y en el lugar fijado por Jokin Gorostidi".

El auto menciona también que el ex miembro de la Mesa Nacional de HB exigió el pago de la extorsión por parte de Sobrino en una entrevista que mantuvo con otro empresario, Antxon Berasategi, en la sede de la formación abertzale de la calle de Urbieta de San Sebastián. Berasategi fue detenido el pasado jueves por orden de Garzón, y quedó en libertad al día siguiente después de prestar declaración por estos hechos.

El magistrado dice en su resolución que "a pesar del tiempo transcurrido, los hechos no se hallan prescritos y son de gravedad máxima" y afirma que la vinculación de Gorostidi con ETA "le permite actuar, a pesar de los reproches que aparentemente le hacía (el dirigente etarra José Luis Álvarez Santacristina) Txelis, para facilitar los fines de la meritada organización con la entrega de una gran cantidad de dinero (5 millones de pesetas)".

Agrega que, no obstante, los dos imputados "parece que mostraron deslealtad con la organización al hacerse con 25 millones de pesetas, ya que consta acreditada la entrega de 30 millones por las víctimas y sólo la recepción de 5 millones por la organización terrorista ETA, según sus propios documentos".
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