AGLI

Recortes de Prensa     Martes 23 Diciembre  2003
Pi (Carod) y Mar(a)gall
Bruno Aguilera La Razón 23 Diciembre 2003

EL CINISMO DEL PNV
Editorial ABC 23 Diciembre 2003

Josu Jon Imaz
Antonio Martín Beaumont La Razón 23 Diciembre 2003

¿SE VA MARAGALL
ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 23 Diciembre 2003

Café para todos, leche para menos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2003

Romper la caja única
Editorial El Ideal Gallego 23 Diciembre 2003

LOS AMIGOS DEL DIABLO
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 23 Diciembre 2003

ROMANCE DE LLAMAZARES
Jaime CAMPMANY ABC 23 Diciembre 2003

Mañana empieza en marzo
Lorenzo Contreras La Razón 23 Diciembre 2003

La política del camaleón
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Diciembre 2003

A un flamante burukide
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 23 Diciembre 2003

Desvergüenza política del PSOE
Cartas al Director ABC 23 Diciembre 2003

Nacionalismos
Cartas al Director Libertad Digital 23 Diciembre 2003

Presentimientos
Cartas al Director El Correo 23 Diciembre 2003

Aznar: Ya está bien de que algunos sólo tengan voluntad de insultar a España
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 23 Diciembre 2003

Un informe de Europol destaca la situación difícil de ETA tras la ilegalización de Batasuna
EFE Libertad Digital 23 Diciembre 2003
 

Pi (Carod) y Mar(a)gall
Bruno Aguilera La Razón 23 Diciembre 2003

Don Francisco Pi y Margall, el segundo presidente de la Primera, fue un federalista moderado cuya máxima aspiración era crear los Estados Desunidos de España por la vía de las urnas. El caso es que estaba tan en las nubes que no cayó en la cuenta de que en las elecciones previas a su presidencia, las celebradas en mayo de 1873, a pesar de que se rebajó la mayoría de edad a veintiún años hubo una abstención media del 61 por ciento, que en Barcelona llegó al 73,5 por ciento. Una circunstancia que convirtió a las Cortes Constituyentes de nuestra Primera República en la Cámara elegida por sufragio universal menos representativa de nuestra historia. Por eso en el mes y los seis días en que estuvo de presidente a Don Pi apenas le dio para leer ante sus señorías su proyecto de constitución federal, texto del que por cierto discrepaban los federalistas rabiosos que propugnaban la revolución armada para dividir la piel de Toro en pequeños cantones a la helvética. Fueron ellos los que mesaron la venerable barba blanca de Margall y obligaron a su sucesor, el presidente Salmerón, a recurrir al ejército para acabar con el caos.

Ahora ha llegado al poder en Cataluña Maragall con un Pi a la sazón que se llama Carod, republicano independentista de Zaragoza que con toda justicia debe preceder a Don Pascual dado que tiene la sartén por el mango. Dicho lo cual nada más lejos de mi intención que demonizar a los nuevos ocupantes de la Generalidad catalana. Al revés, aplaudo con vehemencia que después de 23 años por fin alguien vaya a desmontar el tinglado clientelista de CiU, y sobre todo se siente en el sillón del Honorable el representante de un Partido en principio no nacionalista. Y es que nada tan sano para la democracia como la alternancia.

Sólo falta ahora que el Gobierno popular relegalize a los batasunos para que el PNV pierda el poder por la vía de la división nacionalista y los 29.000 de Arzallus tengan que buscarse la vida lejos de la ubre presupuestaria, como ahora les ocurre a los pujolistas.

Porque eso de que los de ERC puedan ser más independentistas que los de Ciu, un servidor no acaba de creérselo ya que, por ejemplo, para radicalizar aún más la política lingüística el único margen que les queda a Pi (Carod) y Mar(a)gall es prohibir el castellano y meter en la cárcel a quien se atreva a usar el idioma de Cervantes.

En cuanto a la falta de solidaridad con los pobres de España solo recordar que fue la vergonzante actitud de los gobiernos vasco y catalán al estallar la guerra civil lo que más debilitó militarmente al ejército republicano, hasta el punto de que a Franco le hubiese resultado imposible ganar la guerra si Azaña hubiese presidido un Estado integrado en vez de un Estado integral.

Lo que supone que los cuarenta años de dictadura se los debemos en gran parte a los descerebrados de Companys y Aguirre. Dicho lo cual, opino que en una Cataluña libre y democrática como la actual los catalanes pueden votar lo que mejor les parezca, y así si nuestros polacos están por la labor de marcharse por la vía de las urnas es justo y necesario que se larguen. Eso sí, con todas las consecuencias, es decir, saliéndose de la Unión Europea, y no por nosotros sino porque entiendo que a los de Bruselas, con lo que les está costando repartir el pastel del poder en una Europa ampliada, lo único que les faltaba es que los países miembros se escindan para que la Europa de veinticinco se convierta en una Europa de cien, que poco tardaría en convertirse en una Europa de todo a cien. Y ahí es donde espero sentado a Pi (Carod) y Mar(a)gall, pues me reconcome la curiosidad de saber cómo van a venderles la burra a unos catalanes que son cualquier cosa menos tontos y en consecuencia no están en absoluto por la labor de ponérselo en bandeja a los empresarios madrileños y valencianos; los cuales, mire Vd. por donde, están deseando dejar de tener que compartir el pastel ibérico con sus colegas catalanes y euskaldunes. Normal.

EL CINISMO DEL PNV
Editorial ABC 23 Diciembre 2003

PARA los grupos nacionalistas del Parlamento vasco, Carlos Iturgaiz era, ante todo, una presa fácil, la excusa perfecta para, además de infamar al diputado popular, humillar a su Grupo y demostrar a todos la fuerza de la mayoría nacionalista. Un aviso de que la suma de votos del tripartito con Socialistas Abertzales es más fuerte que cualquier consideración legal o moral, se trate de la responsabilidad disciplinaria de un parlamentario o de la inconstitucionalidad del Plan Ibarretxe.

En un Estado de Derecho pocas cosas hay tan repugnantes como la justicia de los cínicos, que es la que ha promovido Juan María Atutxa, presidente del Parlamento vasco, generoso para interpretar el Reglamento de la Cámara tan al gusto como hiciera falta para sancionar a Iturgaiz, pero escrupuloso hasta la complicidad para no aplicar a Socialistas Abertzales el artículo reglamentario que ordena adscribir al Grupo Mixto a los parlamentarios que se queden sin grupo.

Algo falla -y esto es muy grave- cuando quienes deberían estar disueltos como grupo proterrorista -Socialistas Abertzales- ejercen plácidamente como señores de horca y cuchillo pudiendo silenciar -menos de lo que ETA quisiera- a un demócrata. Esta situación interna del Parlamento vasco, de la que también fue víctima la pasada semana el portavoz socialista, Rodolfo Ares, no tiene encaje en un Estado de Derecho que se respete a sí mismo. Por eso estará plenamente justificado que los populares interpongan todos los recursos judiciales que sean posibles, tanto por la injusticia material de la sanción como por los errores de procedimiento que denunciaron los parlamentarios socialistas. Además, la participación en la votación de un grupo parlamentario disuelto por orden del Supremo es un motivo de nulidad radical. Los que tenían que estar fuera, como grupo parlamentario, son los que los echan al que tenía que seguir dentro.

Nadie ha dudado de que Iturgaiz cometió una irregularidad al tocar los botones del escaño de Mayor Oreja. Pero quien hubiera querido apaciguar el incidente, atenuar las responsabilidades y sustraer a Iturgaiz de la sonrisa complaciente de los parlamentarios etarras, podría haberlo hecho, teniendo en cuenta su reconocimiento público del error y la irrelevancia del mismo en las votaciones. A eso se le habría llamado equidad y proporcionalidad, reglas de la mejor justicia.

El PNV tenía mejores argumentos para haber elegido esta opción, y no la que finalmente fue ejecutada -que impedirá a Iturgaiz estar presente en el pleno de los Presupuestos vascos-, tan perversa en sí misma que implica una escala de valores inasumible desde una perspectiva democrática y ética, pero vigente desde los acuerdos con ETA en 1998. Por eso se sumó a ella un Grupo proetarra, Socialistas Abertzales, del que todos, incluido, el PNV, tienen la certeza de que nunca votaría en la Cámara vasca una condena a ETA por asesinar a un parlamentario del PP.

Josu Jon Imaz
Antonio Martín Beaumont La Razón 23 Diciembre 2003

Josu Jon Imaz terminó venciendo la pasada semana en su batalla particular por el liderazgo formal del PNV. Algunos espíritus cándidos ¬no pocos, no sólo en el País Vasco y no sólo en la izquierda pancartera¬ creen que es una buena noticia, porque Imaz sería preferible al vocinglero Egibar y por supuesto al eterno Arzallus.
De ilusión, como en la lotería, también se vive. Realmente sería una buena noticia que el PNV tuviese un líder demócrata de talante y no sólo de procedimiento, un dirigente realista y respetuoso del marco de convivencia actual, un presidente con el que cupiese dialogar no sobre imposibles, sino sobre el tema de nuestro tiempo: cómo hacer de aquella región un remanso de paz.

Pero Imaz no es ese hombre. Imaz es un hombre del aparato del PNV, un partido demasiado monolítico ¬estructuralmente totalitario, aunque la palabra asuste¬ para hablar de alas moderadas o radicales. El PNV tiene muchas caras ¬de apariencia dialogante, de apariencia intransigente¬ y muchos hombres, desde Imaz, Egibar, Ibarretxe y Atutxa hasta Arzallus; pero tiene una sola realidad, férrea e inquebrantable: es un partido monopolista dentro de un frente independentista que une a la izquierda radical con toda la constelación nacionalista. Lo de menos es el nombre, y el hombre. Lo esencial es el conjunto humano y su proyecto. Y ése está sobre la mesa, planteado por Ibarretxe.

Tampoco conviene olvidar que la victoria de Imaz sobre Egibar ha sido ajustada hasta el límite. Un solo voto les ha separado. Aunque hubiese diferencias de fondo con Arzallus y con su pupilo Egibar, Imaz carecería de margen de maniobra para hacer otra cosa que lo ya fijado en el plan independentista.

Imaz es lo que dice ser, y que nadie sueñe con atajos hacia la paz. Imaz es un secesionista que desea dinamitar la unidad del pueblo español en la que se basa soberanamente la Constitución. Imaz está urdiendo, con su partido, un «frente amplio» que una a todo el nacionalismo, con sus apoyos externos y con sus eficaces aliados de la izquierda. Y sabe que entre sus planes y el éxito, por suerte para él y por desgracia para el equilibrio del país, sólo se interpone el PP.

¿SE VA MARAGALL?
Por ÁLVARO DELGADO-GAL ABC 23 Diciembre 2003

LAS reivindicaciones de Maragall en materia estatutaria han provocado una inquietud perfectamente comprensible. Por razones que discutiré luego, no sería hacedero contentar a Maragall sin someter la estructura nacional a una metamorfosis que dejaría tamañitas a las que describe Ovidio en su poema. Antes, sin embargo, de discutir este punto, querría tratar otro que se ha dado generalmente por zanjado. Me refiero al hecho de si podría o no desencadenarse la violencia en Cataluña de aquí a unos años, o quizá antes. El veredicto unánime es que no. Este «no» optimista se autoriza con reflexiones varias. Se afirma que Maragall, y también Carod, han condenado la violencia. Y también se establecen comparaciones de índole antropológica entre catalanes y vascos. Los catalanes, al revés que los vascos, serían intrínsecamente renuentes a materializar el disenso en actos de fuerza.

La segunda apreciación no es congruente con lo ocurrido en Cataluña durante las primeras cuatro décadas del siglo XX. Y la primera es cierta, pero no suficiente para contemplar el futuro sin una cierta trepidación. En efecto, no basta, en política, con declararse programáticamente contrarios a una cosa. Al tiempo, es necesario evitar los movimientos que pudieran conducir nuestros pasos hacia la cosa en cuestión. Y Maragall no ha empezado a moverse con la circunspección deseable. En su discurso de investidura, declaró que si la reforma del Estatuto no era atendida en los términos debidos, «el drama estaba servido». Esto es grave. Esto son mucho más que palabras. Con el fin de que se me entienda con absoluta precisión, daré un rodeo y les hablaré del filósofo británico J.L.Austin.

En How to do thing with words, Austin distinguió entre el contenido, por así llamarlo, palmario de una oración, y el acto que se ejecuta al enunciar la oración. Centrémonos en un ejemplo concreto. Pongamos que X le dice a Y: «Eres un retrasado mental». Desde cierto punto de vista, X está haciendo una afirmación que es aséptica. Si el cociente de inteligencia de Y se encuentra por debajo de determinado límite, X estará en lo cierto. En caso contrario, se habrá equivocado. Pero X, por supuesto, no se ha limitado a enunciar una hipótesis en torno a la inteligencia de Y. A la vez, lo ha insultado. Es más: lo más probable es que X se haya propuesto, más que nada, insultar a Y, en un arrebato de ira y con independencia de la opinión que en realidad le merezca la inteligencia de Y.

Lo que vale para los insultos, vale para las amenazas o las advertencias. «Si no te atienes a razones, verás lo que te espera» es, formalmente, una predicción. Pero, ejecutivamente, es una conminación, envuelta o facultada por la insinuación de un castigo inmediato. No otro es el contexto en que conviene situar la enunciación de Maragall. El Maragall que ha aseverado que el drama está servido, no es un sociólogo que aprecia, teme o prevé que los catalanes incurrirán en acciones dramáticas si no se satisfacen tales o cuales demandas. Es un político que de algún modo se compromete a que tales acciones tengan lugar si las demandas son desoídas. En una palabra, es un político que amenaza. Y la amenaza no es el preámbulo de la violencia. Constituye, en sí misma, un acto de violencia. Es por entero concebible que a Maragall se le haya ido la mano por el lado de la retórica, y nos sorprenda por su tacto y expertise de aquí a poco. Su arranque, con todo, no ha sido tranquilizador. Ignorarlo, equivaldría a despreciar un dato que no tiene por qué ser despreciable.

La mitad complementaria del asunto, son los costes que implicaría conjurar el drama que Maragall vaticina. Miremos las reclamaciones maragallianas por su costado económico. Lo que con giros y anfibiologías de distinto pelaje solicita Maragall, es un trato fiscal para Cataluña equivalente al vasco en el largo plazo. Hablando en plata, lo que Maragall quiere es que Cataluña termine por no transferir renta. Esto suscita dos dificultades gigantescas. La primera, es el efecto metástasis. Si se dice «sí» a Cataluña porque se ha dicho «sí» al País Vasco, será complicado no hacer lo propio con otras regiones aportadoras de renta. Verbigracia, Madrid. Esperanza Aguirre está recordando, un día sí y otro también, que el saldo fiscal madrileño es tres o cuatro veces más desfavorable que el catalán. Añade que le enorgullece ese gesto de solidaridad. Pero Esperanza Aguirre, que es un líder democrático que legítimamente aspira a ganar las próximas autonómicas, no podrá no pedir la exención fiscal para Madrid si ésta le es concedida a Cataluña. El pacto oligárquico, tendente a mantener el tenderete en equilibrio al precio que sea, no será capaz de frenar este desarrollo.

La segunda dificultad, son las consecuencias que ello abrigaría para lo que se llama «paz social». Tomemos como ejemplo a Extremadura, cuyo presidente ha empezado ya a clamar al cielo. Existe algo que circula con el nombre de «transferencia interregional». La transferencia interregional expresa la diferencia entre las prestaciones sociales (pensiones, sanidad, educación, subsidios diversos y otras partidas), y lo que se paga en impuestos directos y cotizaciones sociales. Cuando el saldo es positivo, las familias reciben más por el primer apartado, de lo que aportan por el segundo. En el caso de Extremadura, ese saldo por familia, comparado con la renta ajustada, es superior al 14 por ciento (y al 16,5 por ciento, si se toma como referencia la renta directa. Datos del 2001. Estoy hablando de promedios. Es obvio que el impacto de las transferencias es mucho más importante para las familias con rentas bajas). Nos encontramos con cifras también significativas en el caso de otras muchas regiones españolas.

Los extremeños no viven mejor de lo que lo harían aisladamente, porque exista una noria gigante que extrae sustancia de las autonomías ricas y la vierte en las pobres. No: el efecto redistributivo procede, en esencia, del impuesto progresivo y, en menor medida, de los impuestos indirectos. Y el impuesto progresivo es individual. Afecta a un español, y beneficia a otro, por el hecho de que ambos son eso, españoles. Si se quiere, la redistribución a través de los impuestos es la expresión de la solidaridad social circunscrita a un territorio: el español. El fondo del asunto, y la garantía para los extremeños (y castellanos, y asturianos, y andaluces, y gallegos), es nacional. A medio plazo, y Rodríguez Ibarra lo sabe, nos encontraríamos con España dividida en dos bandos: el de quienes reclaman la nación (y la justicia social a ella aneja), y el de los que, fiados en la mayor potencia económica de su región respectiva, no quieren dar si los otros no dan. Sería un juego peligroso. Pero es un juego que no sé cómo se podría evitar.

Los partidarios de confederar España sin llamar a las cosas por su nombre, cometen un segundo error: el de pensar que el proceso sería controlable, o mejor, podría recorrer sólo la mitad del camino. Se equivocan. Se equivocan, por ejemplo, quienes hablan de una generalización de los conciertos económicos y, simultáneamente, de conservar la unidad de caja de la Seguridad Social. Esto es formalmente agible. No lo es política ni materialmente. Pero sobre ello me extenderé otro día. Mientras tanto confiemos en que Maragall, como acaba de afirmar, tense la cuerda, pero no la rompa.

Café para todos, leche para menos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 23 Diciembre 2003

Rodríguez Zapatero anuncia un nuevo programa económico de su partido. Esto en sí no es una novedad, ya que suele hacerlo todos los meses, sin concretar nunca demasiado. Pero ahora ha dicho que prepara un nuevo plan de financiación de las Comunidades Autónomas, y lo que hasta ahora le ha impedido la pereza, desde ahora lo impone Maragall. Vamos a ver, pues, de qué forma nos explica cómo lo que el Gobierno de Cataluña, tan progresista y tan de izquierdas, pretende rescatar del oneroso servicio al procomún, ese billón de pesetas que dicen que se queda el resto de España, se lo quita a las comunidades autónomas que más ayuda reciben del Estado en relación con su recaudación fiscal, entre las que destacan tres: Andalucía, Extremadura y La Mancha, los tres solares históricos del socialismo y, ay, del relativo subdesarrollo español.

Salvo que Zapatero reinvente la tabla de sumar asimétrica y federalice la de dividir, suprima la de restar por deprimente y la de multiplicar por aumentar la crispación en homenaje a Aznar, no hay forma de quitar a los pobres para dárselo a los ricos sin que se note. Bien es cierto que como son socialistas y de izquierdas los de Cataluña y también los andaluces, extremeños y manchegos (sin olvidar asturianos y aragoneses), encontrarán manera de explicarlo, porque en propaganda les sobra el talento que les falta en economía. Otra cosa es que cuele.

Pero es inevitable que si el PSOE juega a darle jaque mate al Estado de las Autonomías, marco constitucional en el que no caben el independentismo de Ibarreche ni el de Rovireche, tenga que cambiar el sistema de financiación de las comunidades autónomas, y que esa fórmula deba ser global para resultar vagamente creíble.

Si el modelo que piensa generalizar Zapatero es el que persigue el separatista Carod, la autonomía más favorecida será la de Madrid, que es la que más aporta en relación con lo que recibe del resto. Habremos pasado del “café para todos” de Clavero Arévalo al “con leche para menos” de Chaves, Ibarra y Zapatero.

Sin duda una rectificación histórica que a los liberales nos repugna por antiespañola y a los socialistas debería repugnarles por egoísta, injusta y estúpida o, como ellos dicen, insolidaria. Claro que estos zapateristas asimetrizados sólo son solidarios con sus sueldos. La nación... ¿qué nación?

Romper la caja única
Editorial El Ideal Gallego 23 Diciembre 2003

El nuevo caballo de batalla en las relaciones entre populares y socialistas es la financiación autonómica. Y buena parte de culpa de que se reabra el debate sobre el reparto de los fondos que se recaudan a los ciudadanos la tiene la pacto de gobierno de Cataluña. ERC ya anunció que no está dispuesta a que el “dinero catalán” termine financiando, por ejemplo, una carretera en Cáceres o Larín. Rajoy hace bien en preguntarle a Zapatero si su concepto de nueva financiación para el país consiste en romper el principio de la “caja única”, esa del dinero de todos para todos y según las necesidades, atendiendo sólo a criterios más o menos particulares. El peaje que tendrán que pagar los socialistas por su acuerdo con Carod-Rovira todavía está por determinar, pero sería una insensatez que por conseguir el gobierno de Cataluña, “vendieran” al resto de España. El reparto justo del dinero del Estado es fundamental para que un país siga existiendo como tal y ya se sabe que los experimentos se hacen en casa y con gaseosa.

LOS AMIGOS DEL DIABLO
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 23 Diciembre 2003

LA detención de Sadam Husein ha sido un duro contratiempo para quienes se opusieron a la intervención bélica en Irak. Lo fue ya la corta duración de la guerra, pero se iban a sentir aliviados con la aparición de la «resistencia». La caída del tirano y los terribles hechos que aparecerán, sin duda, en el juicio les han devuelto a la amargura. Han chafado su discurso.

Por supuesto no me atrevo a decir que gentes tan amantes de la paz hayan sentido una estima real por Sadam Husein, pero es indudable que les ilusionaba pensar que los servicios americanos de información no darían nunca con él. Así que estos pacifistas tercermundistas se consideran más antiamericanos que pro Sadam Husein. ¿Cómo gentes tan humanistas podrían defender a un ser tan sanguinario? Comparable, a su juicio, a Bush. Eso sí. Para los partidarios del islamismo, pero sobre todo detractores del Imperio Sadam Husein, «guerrillero clandestino», estaba demostrando que había seguido una estrategia más inteligente que el Gobierno estadounidense y secuaces. Por lo mismo venía a confirmar las tesis de los dirigentes de la vieja y sabia Europa y tópicos de este porte: «los-norteamericanos-desconocen-absolutamente-el-mundo-árabe...». «Irak-será-el-nuevo-Vietnam...».

Pero Sadam Husein cayó y ni siquiera como les habría gustado a los detractores de la guerra. Tan vulnerable, tan débilmente resistente. A partir de ese momento, ¿cómo seguir hablando de una fuerte oposición «nacional»? A partir de ahora será muy difícil rebatir la existencia de un terrorismo islamista bien organizado. Y no tanto baasista.

DE todos modos, Chirac, Schröder y seguidistas, así como los medios de comunicación europeos contrarios a la guerra, no se han cortado un pelo una vez detenido el tirano: no le habían descalificado con tanto ardor cuando estaba en el poder y se defendía de los aliados. En cuanto a los intelectuales críticos, están mudos. Me refiero a los Chomski, Harnecker, Negri... y otros más cercanos a nosotros. Por ejemplo yo espero con especial interés los comentarios del eurodiputado Sami Nair, autor de «El Imperio frente a la diversidad del mundo», profesor invitado de la Universidad Carlos III, firma bien conocida en España... Y espero de forma especial la reacción de este «experto» altermundialista y antiamericano por haber llegado en sus posiciones a extremos proféticos.

En efecto, Sami Nair escribió unos días antes de la detención de Sadam Husein un texto titulado «Bush ha perdido la guerra». En él describía con verdadero atrevimiento no sólo las formas que adoptaría la derrota de los americanos después de tantos inútiles manejos de la CIA y de las empresas americanas sino las formas que terminaría teniendo la victoria de la «resistencia» iraquí. Después de afirmar que las promesas de devolución del poder a los iraquíes no pasan de ser una burda cortina de humo, añadía que «nadie en Irak aceptará una solución que proceda de Estados Unidos o sus aliados. Y si alguno la aceptase ya habría suficientes grupos para oponerse a ella...». Después de la derrota estadounidense vendrá la «victoria ineludible de una coalición islámico-nacionalista, cuyo ejemplo será temible para toda la región», una onda de choque devastadora que estructurará la oposición a Estados Unidos en Irak pero también en todo Oriente Medio, incluidos países como Egipto o Arabia Saudí.

NO eran todas estas profecías lo peor que podría haber escrito el tal Sami Nair, cometió la torpeza de hablar del futuro de Sadam Husein tan sólo unos días antes de su captura. Escribió que la inevitable derrota de Bush sería «...también una victoria para Sadam Husein, que, transformado en guerrillero invisible, se reconstruye un destino liberador». Como digo, todo un profeta.

ROMANCE DE LLAMAZARES
Por Jaime CAMPMANY ABC 23 Diciembre 2003

LLAMAZARES, Llamazares, piropo de Fidel Castro, estrella del Comandante en el paraíso cubano, rojelia flor del Caribe regresada al suelo hispánico, doctor en la perlesía de afán revolucionario, curandero de cadáveres, médico de desahuciados, hipócrates de vencidos, de pitiminí esculapio, político de pancarta, que con nombre de rey mago sólo pone en las ventanas carbones estalinianos.

Vayan a ti los saludos compuestos de dos vocablos con que quiero celebrarte con estilo quevediano y que aprendas de esta forma a denostar con más garbo, a insultar con más donaire y con mayor desparpajo. Son las palabras compuestas un gozo del Diccionario y riqueza del idioma de disfrute igualitario, que igual pueden ser usadas por empresario forrado que por la legión famélica de explotados proletarios.

Y para darte un ejemplo del capital idiomático, te llamaré ablandabrevas, majagranzas, tiracantos, robaperas, giliflautas, zampatortas, mamacallos, cagapoco, matasiete, trincaleches, pelagatos. Si no tuvieras bastante, tengo muchas más a mano, verbigracia mamahuevos, que es loor venezolano, gilimursi, bravacosa, abreboca y almacántaro, boquimuelle, boquirrubio, correlindes, tontipavo, calvatrueno, chuchumeco o bien espantanublados. No quiero decir por obvio gilipollas, que es vocablo que dice cualquier pelele o pardillo a cada paso. Mejor decir papamoscas, pinchaúvas, tontivano, zurriburri, zangandungo, metepatas, zampapalo.

Quien al templo de las leyes y en sistema democrático asiste con la pancarta y la muestra en el escaño para llamar la atención de los otros diputados, pues entre todos son sólo maullido de cuatro gatos, merece alguna retahíla como la que aquí he dejado. Y aún quedan en el tintero otros donosos vocablos que se encuentran en las páginas de los escritores clásicos, y otros que llegan después o están recién inventados, y que andan ya recogidos del cheli en los diccionarios. Así buznó, follapavas, chuflita, aborto, alobado, indio, sartuna, jilé, soplapollas y tontarro.

Cuando quiera devolver a algún correligionario, y a sus bravos camaradas, el voto que ahora le han dado a pesar de su cosecha de tan opiosos fracasos, sólo tiene que decirlo y le prometo el abasto. Lástima que el escrutinio al cien por cien no ha llegado, y se quedó en el ochenta, que es un porcentaje rácano. Se está perdiendo costumbre que fue ejemplo muy preclaro de aquel comunismo ruso donde el voto democrático era unánime y coherente, parigual y solidario, y nadie, ni Juan ni Pedro, ni Fulano ni Mengano, ni roque ni rey que hubiera, sacara los pies del plato. El Llamazares intrépido, el ilustre doctorado en la doctrina castrista y el comunismo cubano, merece una votación con escrutinio unitario, como los cisnes unánimes en el lago rubeniano.

Llamazares, Llamazares, si tú fueses el dechado de auténtico comunismo y epígono estaliniano, a esos camaradas ciegos que sus votos te han negado, los mandabas a Siberia, a reflexionar un rato acerca de las ventajas del pensar disciplinado, la obediencia sin matices y la suerte que han gozado al tener en el partido tan eficaz matasanos.

Mañana empieza en marzo
Lorenzo Contreras La Razón 23 Diciembre 2003

Las fiestas navideñas son el colofón de Fin de Año y Año Nuevo, siempre abren, afortunadamente un compás de espera en los conflictos políticos. Se supone que representan un breve tiempo de tregua. Lo malo es lo que se espera más allá de la tregua, si es que ésta se con firma. Las declaraciones de Carod-Rovira a Carmen Gurruchaga, ayer en LA RAZÓN, no prometen nada tranquilizador. Pero las radicalidades que se exhiben ¬y el que no se consuela es porque no quiere¬ encuentran siempre en los optimistas una explicación atenuante.

En este momento, cuando 2004 se ofrece cargado de tensiones presumibles, lo normal en quienes llevan gafas de color rosáceo es que vean en la coyuntura presente un anticipo de intereses electorales que aconsejan a determinados políticos una intensificación retórica de los mensajes «oportunos». En este sentido, Carod-Rovira habría dramatizado frente al «Estado antipático», por no decir España, que es una palabra en desuso. Ya se sabe, en pocas fechas se puede pasar de la moderación a la exacerbación. Y viceversa. El calendario manda. Pero Carod-Rovira no ha tenido la cortesía de sosegarnos navideñamente a sus intenciones. Y como ocurre que las elecciones las ha ganado él, y su pensamiento actual más o menos adivinable es que las elecciones generales de marzo le inspiran una gran codicia de votos, va preparando el terreno con la idea de darle a su socio Maragall un sobresalto si puede.

Téngase en cuenta que Esquerra Republicana de Cataluña sólo tiene un diputado en el Congreso. Y mientras no se demuestre lo contrario, Madrid, castillo famoso, sigue siendo una espléndida caja de resonancia. Para el señor Carod, alimentador de las ideas independentistas del nacionalismo radical catalán, el socio socialista es un simple compañero de viaje, un amigo de ferrocarril de trayecto ferroviario. En este tiempo estudiará ¬ya lo hace¬ al adversario potencial de mañana. Y el mañana empieza en marzo para acabar dentro de cuatro años, esa estación Términi en que los compañeros de viaje suelen despedirse sin concertar nuevos encuentros.

Estamos tan acostumbrados a invocar el «seny» y el pragmatismo que no reparamos, como españoles, en el riesgo de que con almíbar puede ser peor. Uno escucha hablar a Carod, hijo de aragonés, y siente la tentación de ahuyentar los demonios de la prevención y la desconfianza. Pero Carod, el malo, reaparece. Y la lucha entre quienes se conocen demasiado se centra en prepararse para marzo. Hay que tomar posiciones antes de declarar la guerra. El Gobierno sabe que sin mayoría absoluta no hay Constitución que valga. Ni, por supuesto, artículo 155. El miedo a que todo el monte sea orégano preside la fiesta. Las Fiestas.

PSOE
La política del camaleón
Ignacio Villa Libertad Digital 23 Diciembre 2003

Muchos militantes socialistas se preguntan cuál será el próximo cambio estratégico en el PSOE, al ver cómo ahora la dirección federal anuncia que en el programa electoral del Partido, el de las generales de marzo, se va a incluir un nuevo modelo de financiación autonómica. Un modelo que, según la pistas facilitadas por Zapatero, se va a adaptar a las medidas de cada Comunidad. Dicho de otra forma: el secretario general del PSOE se vuelve a dejar llevar por la corriente. Incapaz de imponer una directriz en las políticas generales de su partido, ha optado definitivamente por el "todo vale". En ese partido, cada cual hace lo que quiere y, luego, el señor Zapatero da el visto bueno a todos con la excusa de la "pluralidad". Pero, ojo, en las filas socialistas, de pluralidad, nada de nada, lo que ocurre es cada uno va por libre y el secretario general es incapaz de dar un golpe en la mesa. ¿Solución? Cada uno a su aire.

Con tanto desaguisado que arreglar en la calle Ferraz, se hace imposible remendar un programa electoral maltrecho por las incoherencias internas, la falta de liderazgo y los cambios de timón de una dirección cada vez más desorientada y embargada por sus propios defectos. Ese programa electoral, que difícilmente podrá recuperar un pulso perdido hace tiempo por su actual secretario general, nos ha deparado ya una gran sorpresa: una fotografía que no hace muchos meses era impensable. Rodríguez Zapatero flanqueado en el balcón del Palacio de Gobierno, en Barcelona, por Pascual Maragall y por Carod Rovira. La imagen, posterior a la toma de posesión del nuevo Ejecutivo catalán, es demoledora para cualquier socialista que intente mantener un mínimo de coherencia política.

Esas compañías lo explican todo. Es una puesta en escena de la contradicción permanente en la que vive el líder socialista. Como un auténtico camaleón político –¿serán los consejos de Pérez Rubalcaba?–, Zapatero se adapta al terreno que pisa, una actitud que, en política, más que una virtud resulta un tremendo fiasco. En este proceso oportunista y de adaptación al terreno, cada vez más pantanoso, Zapatero anuncia ahora que el programa electoral del PSOE incluirá un nuevo modelo de financiación de las comunidades autónomas. ¿Sorpresa? Ninguna. El "balcón catalán" lo dice todo. El programa electoral del PSOE pasa por Barcelona, pero también por Sevilla y por Bilbao. Pasa por tantos sitios que deja de ser un programa electoral de un partido nacional, para convertirse en una colección de remiendos que presenta muy mal aspecto. Zapatero quiere tener contentos a todos y eso en política es imposible.

A un flamante burukide
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 23 Diciembre 2003

Sean mis primeras líneas, estimado Josu Jon, para felicitarle calurosamente por su tan justa como apretada victoria en las elecciones a la presidencia del EBB. No he podido adelantarme a su adversario, que sólo tardó 48 horas en hacerlo; espero que, a cambio, note en esta mi felicitación un nivel más alto de alegría, convicción y compromiso.

Muestra usted un talante más integrador que su oponente y en política, como en todas las cosas de la vida, el factor humano es importante. Quiero decir que el plan Ibarretxe interpretado por usted tendrá inevitablemente diferencias con la versión de Joseba Egibar.

Muestra de ese talante son sus primeras declaraciones, en las que afirma su voluntad de «construir el país entre todos, entre nacionalistas y no nacionalistas». El problema es que utiliza usted una plomada inadecuada para la construcción que dice pretender. ¿Se puede aspirar a integrar a nacionales y nacionalas con los ciudadanos y las ciudadanas de a pie en la tarea de sacar adelante el mismo plan Ibarretxe que establece la división entre los vascos y las vascas?

Es más que dudoso. La encuesta de Isabel Bergareche y el Euskobarómetro nos han dejado sendas radiografías de un país al que el tal plan ha dividido por la mitad. Esta última encuesta ha subrayado un dato que debería preocuparle. En la última oleada ha aumentado un punto más el porcentaje de los ciudadanos que se muestran dispuestos a irse si encontraran en otro lugar las mismas condiciones de trabajo. Son tres puntos más desde que Ibarretxe anunció sus intenciones. Estamos en el 18%, Josu Jon, aunque el inquebrantable optimismo de ¿nuestra? radiotelevisión pública se muestre satisfecha de que el 82% de los vascos y las vascas no se iría aunque le garantizasen el mismo salario en otra parte. ¿Quién dejaría su casa, su pueblo y sus amigos, quién afrontaría una mudanza por el mismo sueldo?

Esta semana se marcha una amiga mía, estimado burukide. Es una excelente profesional y una de las personas más inteligentes y bondadosas que conozco. En su cena de despedida, dijo a sus compañeros de trabajo: «Me voy porque no me gusta el país en el que vivo; me encanta el trabajo, vivo en un lugar paradisíaco, pero me siento extraña en las calles, extraña ante tantas personas que no comparten conmigo lo que considero fundamental en una sociedad, que la vida y la libertad de los demás valen igual que las mías. No me gusta la falta de piedad, la insolidaridad y esa ausencia de alma que muestra esta sociedad. No quiero odiar y por eso me voy. Por eso y porque en la vida hay opciones. Yo he elegido una, la de irme».

Hechos como éste debieran preocupar a quienes tienen responsabilidades políticas. A mí me gustaría que usted le diera un par de vueltas. En cualquier caso, feliz Navidad.

Desvergüenza política del PSOE
Cartas al Director ABC 23 Diciembre 2003

Durante la campaña electoral hemos escuchado cómo ERC una y otra vez decía que quería la independencia para Cataluña, es decir, «si ganamos nos saldremos de España».

La postura de ERC no la comparto, pero la respeto por ser «un partido independentista», y a nadie puede extrañar su deseo de independencia.

No podemos consentir los españoles que nos insulte este señor Carod-Rovira al hacer unas declaraciones el día 21 de diciembre, asegurando que quiere marcharse «de esta España antipática».

Como los antipáticos españoles no somos excluyentes -aunque sabremos responder sin insultos ni amenazas-, esperamos que en las próximas elecciones generales este partido no se presente al Congreso de los antipáticos españoles.

El día 15 de este mes, el señor Carod-Rovira decía que «llegan otros tiempos». Es una amenaza para los españoles que estamos en Cataluña desde 1958 y los que llegaron con posterioridad.

Con esta pequeñísima muestra de declaraciones del señor Carod-Rovira, ¿cómo es posible que el señor Zapatero diga que pone el Gobierno catalán de Maragall como modelo a imitar en el País Vasco, o es que quiere entrar en el Gobierno del PNV?

Últimamente, Zapatero está demostrando que está dispuesto a pactar con cualquiera para poder formar gobierno.

Los españoles antipáticos, en las próximas elecciones, recordaremos los pactos que el PSOE realiza en diversos pueblos de nuestra antipática España.   Francisco Oliva Martínez.   Tarragona.

Nacionalismos
Cartas al Director Libertad Digital 23 Diciembre 2003

Como ciudadano español residente en Andalucía, ando un poco preocupado con lo que está pasando en Cataluña y en el País Vasco. Me temo que si alguna de estas dos regiones consigue llevar a la realidad algún día su independencia vendrán otras detrás como reacción en cadena. En cuanto lo consigan no habrá argumentos para negárselo a ninguna otra. Y así podría llegar la locura independentista a Andalucía, posibilidad que me pone los pelos como escarpias.

Creo que hay un pequeño error de concepto en el tema de la secesión. En el momento en que una de estas autonomías se separe, el resto ya no es España. Habrá que llamarlo de otra forma, porque estas regiones forman parte de España, les guste o no, y si se disgrega, el concepto de España se rompe. La historia nos puede agradar más o menos, pero no la podemos cambiar. Pasó en Yugoslavia. Cuando se disgregó, dejó de existir. Es curioso que sería diferente si se separara Escocia del Reino Unido. Inglaterra seguiría siendo Inglaterra. Escocia tiene tantas ganas de ser independiente como el País vasco, y muchísimos más argumentos, pero allí no se andan con tonterías. También cometemos el error de confundir los Países Bajos con Holanda. Pero con España no es ese el caso. Son varios siglos de identidad nacional y ahí no hay duda. Si se modifica, habría que reinventarla, pero con otro nombre, aunque solo fuera por respeto a tanto vasco o catalán que se siente español. ¿Qué es eso de quedarnos nosotros con su auténtica nacionalidad? De perderla, mejor perderla todos, por solidaridad.

A nivel de los líderes independentistas, creo que simplemente se trata de sencillos casos de ambición extrema. Ambicionan algo más que el poder: aspiran pasar a la historia. Ser recordados como los padres de la patria vasca, o la patria catalana, y ser venerados en forma de estatuas en las plazas. En Andalucía estamos más lejos, pero gobiernan los socialistas. Como se imponga de esos aprendices a héroes nacionales me veo emigrando a Valladolid o a Segovia.  Jesús Solavarri -Sevilla

Presentimientos
J. I. Murua/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 23 Diciembre 2003

Ya llega la Navidad y todos los vascos y vascas estamos de enhorabuena. Simplemente por una declaración, por una palabra de nuestro Moisés particular, de nuestro nunca suficientemente bien ponderado lehendakari. El lehendakari Ibarretxe, amigos míos, ha tenido un presentimiento. Así como lo oyen, un presentimiento. Después de tanto rogar, pedir, suplicar, exigir y mendigar a los violentos que desaparezcan como el humo o que se disuelvan como un azucarillo, pero mientras tanto, eso sí, mirando para otro lado. Súbitamente nuestro lehendakari tiene el presentimiento de que la violencia se va a acabar. ¿Vaya con el profeta! No dice cómo ocurrirá el deseado evento; si será en forma de tregua definitiva, tregua temporal, tregua trampa o tregua descafeinada. Tampoco dice cuando; si de forma inmediata, negociada o cuando a él le convenga. Ni siquiera dice el precio a pagar. Pero la verdad es que lo dice y muy convencido; vamos, como si alguien se lo soplara al oido. Desde luego sería el mejor regalo de Navidad que podrían traernos a todos los vascos y vascas los Reyes Magos, el Olentzero, Papa Noel o quien sea. Desgraciadamente, lo que me temo es que el lehendakari, a pesar de sus presentimientos, seguirá sin poner casi nada de su parte para que eso ocurra. A lo sumo nos ofrecerá un nuevo cambio de nombre de su famoso plan con otros 300.000 euros de propaganda. Las víctimas ya las ponen otros. ¿Feliz Navidad! A los que de verdad deseen la Paz.

Aznar: "Ya está bien de que algunos sólo tengan voluntad de insultar a España"
Aznar aseguró este lunes que el futuro del país no necesita coaliciones radicales, sino estabilidad institucional, y consideró que "ya está bien de que algunos se levanten todas las mañanas sólo con el ejercicio, la voluntad y el propósito de insultar a España".
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 23 Diciembre 2003

El jefe del Ejecutivo, José María Aznar, aseguró este lunes que el futuro del país no necesita coaliciones radicales, sino estabilidad institucional, y consideró que "ya está bien de que algunos se levanten todas las mañanas sólo con el ejercicio, la voluntad y el propósito de insultar a España".

Aznar hizo estas consideraciones en su intervención en la tradicional cena de Navidad del PP de Madrid, que se celebró en un hotel a las afueras de la capital. El presidente del Gobierno y del PP se refirió a la situación post-electoral en Cataluña y dijo que en las últimas semanas se está escuchando un "exceso" de palabras y verbos radicales.

Además, recordó la imagen del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, "sonriendo complacidamente" en el balcón del Palacio de Sant Jaume junto al jefe de los independentistas catalanes, en referencia al líder de ERC, Josep Luis Carod Rovira.

Esa imagen pudo verse tras la toma de posesión de Pasquall Maragall como presidente de la Generalitat después de un pacto de los socialistas con quienes, según recordó, "quieren la independencia, dicen que España es antipática, no se sienten cómodos en ella y dicen que se quieren marchar".
Rajoy, su "gran candidato"

También lamentó las palabras de Maragall sobre los riesgos de algún "drama" y, ante esa situación, subrayó que "ya está bien que algunos se levanten todas las mañanas sólo con el ejercicio, la voluntad y el propósito de insultar a España".

Frente a ello, aseguró que el PP va a seguir defendiendo la convivencia, la solidaridad, el futuro y el progreso entre todos. "No nos van a sacar de ahí y cuanto más radicales se pongan, más tranquilidad, más moderación, sosiego y firmeza van a encontrar en el comportamiento de nuestro partido pensando en el interés general del país", añadió.

Para Aznar, España no necesita "gritos radicales ni tensar cuerdas, ni organizar ningún drama, sino continuidad histórica, estabilidad institucional, políticas de reforma y seguir en el progreso". Con "coaliciones radicales", a su juicio, no se gobierna ningún ayuntamiento ni ninguna Comunidad Autónoma, "porque España no necesita radicalismo, sino otras cosas", como la unidad que dijo que garantiza el PP y su "gran candidato" a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy.

Aznar felicitó la Navidad a los militantes del PP madrileño, recordó las dificultades que éste ha tenido que superar en los últimos doce meses y los éxitos en las elecciones municipales y autonómicas, en estas últimas, recordó, por dos veces. Unas victorias electorales frente a unos adversarios políticos como los socialistas que dijo que "no eran fiables entonces y no lo son ahora".

ALERTA DE POSIBLES ATENTADOS EN FRANCIA
Un informe de Europol destaca la "situación difícil" de ETA tras la ilegalización de Batasuna
El Consejo de ministros de la UE ha aprobado un informe elaborado por Europol con la información dada por los Estados miembros que señala la "situación difícil" que atraviesa el grupo terrorista ETA y alerta de la posibilidad de que la banda cambie de estrategia para aumentar su actividad armada en Francia. El descenso de los atentados es, según el informe, una consecuencia de la ilegalización de Batasuna.
EFE Libertad Digital 23 Diciembre 2003

El informe de la Oficina de Policía Europea, que analiza la situación y tendencias de la actividad terrorista en la UE entre octubre de 2002 y el 15 de octubre de 2003, señala que ETA podría elaborar "planes de actividad armada en Francia", aunque no a corto plazo.

La organización terrorista está además, según estos datos, "interesada en establecer a militantes en varios países europeos para dar cobertura legal y crear una infraestructura que ofrezca acomodo a los activistas", de forma temporal o permanente, en lugares como Alemania, Italia, Portugal, Holanda y Bélgica.

Según Europol, el hecho de que en el último año la estructura de pistoleros haya sido decapitada, las redes logísticas y de información debilitadas y la capacidad operativa considerablemente reducida a causa del desmantelamiento de grupos y detención de terroristas en Francia y España, podría provocar un cambio en la estrategia de ETA. La banda dispone de "importantes bases en territorio francés" y ha transferido a este país parte de su estructura, lo que unido a la presión que ejerce la Policía y el Ejército, tanto en España como en Francia, "podría provocar una radicalización de algunos jóvenes militantes nacionalistas vascos", señala textualmente el informe.

Además, los simpatizantes de la banda siempre han considerado a España y Francia como "opresores del pueblo vasco", por lo que Europol estima que hay que tener en cuenta la posible planificación de esas actividades por responsables de ETA. Sin embargo, si se producen atentados, tendrían un "impacto negativo" en la seguridad de los grupos de la organización en territorio francés, razón por la que ETA no ha extendido hasta ahora sus atentados a suelo francés, agrega el informe.

Otro aspecto destacado es la ilegalización, el pasado marzo de HB-EH-Batasuna, que podría hacer traspasar actividades a Francia para tratar de escapar a las medidas judiciales españolas y que es una de las actuaciones que más ha debilitado a ETA. El informe sugiere que "esto podría llevar a las autoridades francesas a aplicar medidas similares, que podrían causar la protesta de los nacionalistas moderados" y el resultado "podría ser que los intereses franceses fueran el objetivo en ambos lados de la frontera" y que el movimiento nacionalista en territorio galo "podría posiblemente causar graves disturbios".

El documento también se refiere a la necesidad de buscar nuevas estructuras en América Central, en países como Venezuela, Nicaragua, República Dominicana o Belice tras la reciente extradición de más de 20 activistas desde México. "A pesar de sus problemas, ETA está aún activamente reclutando a gente cada vez más joven que pueda escapar a juicios o incluso trata de incorporar a antiguos activistas que están siendo llamados tras pasar un periodo en Latinoamérica", agrega el documento. También resalta la cooperación internacional, especialmente con Francia, y la detención de activistas en Alemania, Holanda, México, Argentina.

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