AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 24 Diciembre  2003
El frente secesionista
EDITORIAL Libertad Digital  24 Diciembre 2003

La España plural
Román Cendoya La Razón  24 Diciembre 2003

MARAGALL TENSA LA CUERDA
Editorial ABC 24 Diciembre 2003

Llamazares ha tenido una idea
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  24 Diciembre 2003

La gaseosa más rancia
Cristina Losada Libertad Digital  24 Diciembre 2003

El doctor Imaz
Juan Alberto Belloch La Razón 24 Diciembre 2003

La Policía impide un atentado de ETA en Madrid en Nochebuena
Libertad Digital  24 Diciembre 2003

Un alto cargo de ERC dimitió tras darle la espalda el partido por llamarse Fernández
D. M. - Madrid.- La Razón  24 Diciembre 2003

UA dice que el PNV se ha colocado este año «en la vanguardia en la lucha contra España»
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón 24 Diciembre 2003

El guión de la utopía
Fernando Savater, El Correo 24 Diciembre 2003

 

El frente secesionista
EDITORIAL Libertad Digital  24 Diciembre 2003

La propuesta del dirigente de IU, Gaspar Llamazares, de presentar al Senado una única candidatura entre todas las fuerzas “pluralistas, federalistas y progresistas” –léase, nacionalistas, ya sean de izquierda o derecha, comunistas, socialistas y quien se apunte– refleja no sólo la incapacidad de algunos para definir sus ofertas si no es en contra de algo, sino también la escasa confianza que tienen en sí mismos a la hora de batir al PP en las urnas en las próximas elecciones generales. Hasta tal punto se creen incapaces de representar a la mayoría del pueblo español, que cogen de la mano a los independentistas para dinamitar juntos el concepto mismo de soberanía nacional y probar suerte con la soberanía de “los pueblos del Estado español”. IU ha visto en Cataluña no sólo la formación de un gobierno que ha exigido la marginación política del PP en cualquier ámbito, sino también cómo el PSOE se unía definitivamente a quienes han defendido violar la soberanía nacional reflejada en el Parlamento español cuando este no se pliegue a sus demandas. Todos juntos están en contra de considerar un delito convocar referéndum sin autorización de las Cortes Generales, a pesar de que la Constitución y los Estatutos de Autonomía lo consideran una condición sine qua non para que un gobierno autonómico lo lleve a cabo. Ahora pretenden establecer un frente común secesionista en el Senado contra la soberanía nacional que refleja el Congreso de los Diputados.

La propuesta de Llamazares, en este sentido, deja en evidencia lo que muchos pretenden con la supuesta reforma del Senado. No es para “otorgarle mayor representatividad territorial”, como cándidamente defienden algunos, sino para utilizarla de herramienta para atomizar la soberanía nacional de España en múltiples soberanías independientes.

Izquierda Unida pretende, pues, reeditar el pacto que ya suscribió con el PSOE en las pasadas elecciones, sólo que esta vez ampliado a los partidos secesionistas. Si IU va de la mano del PNV y el PSOE de ERC, si tanto desde el gobierno vasco como desde el catalán pretenden saltarse a la torera al parlamento español, ¿por qué no coaligarse y abrir un nuevo frente, todos juntos, desde el Senado?

El PSOE –-por ahora—ha rechazado la oferta; eso sí, de la forma más cordial y dando por descontadas las “buenas intenciones” que animan a Llamazares al proponerla. Los socialistas recuerdan con espanto los malos resultados electorales de las pasadas generales y creen que pueden disimular a estas alturas su predisposición a pactar con quien sea contra el PP por el simple hecho de negarse a ir en una candidatura conjunta. Pero eso, y no otra cosa, es lo que pretende hacer el partido socialista tras las generales. Como Caldera ha dicho: “lo que haremos, eso sí, es gobernar desde el diálogo con todas las fuerzas democráticas con un estilo notablemente distinto al que ha practicado la derecha española en este periodo de Gobierno”. El “estilo” de las derechas nacionalistas para Caldera debe ser mejor que el de la “derecha española”. Lo que no debe haber lugar a dudas es que, vista la marginación exigida del PP desde Cataluña, Caldera excluye de ese “diálogo con todos” al actual partido en el Gobierno. De España, por supuesto.

La España plural
Román Cendoya La Razón  24 Diciembre 2003

Me gustaría saber a qué se refiere Zapatero cuando habla del reconocimiento de la España plural. Esperaba que después de 25 años hubiera tenido tiempo para enterarse de que, gracias a los españoles, aquello de la España, una, grande y libre se terminó. La Constitución del 78 se caracteriza por reconocer la España plural y diversa de las autonomías y las lenguas particulares. Se reconocen derechos históricos, fueros y se da distinto tratamiento a unos territorios respectos de otros. Por eso no entiendo, y creo que él tampoco, eso de la España plural. La España plural es el charco en el que le ha metido Maragall. O sea, la España de la Cataluña independiente y republicana, o sea, la España del acomplejado Rovira. No entiendo cómo los socialistas que reclaman la autoría intelectual de la Constitución denuncian que se la han robado y la quieren cambiar de arriba abajo. Tampoco entiendo a los que explican las propuestas de Cataluña en clave de que los landers alemanes tienen una situación similar a la que ellos reclaman para Cataluña. El problema es que en España nos regimos por la Constitución española del 78, no por el tratado de Bonn, ni por el levantamiento de fronteras de los masai en Tanzania. Feliz Navidad.

MARAGALL TENSA LA CUERDA
Editorial ABC 24 Diciembre 2003

PARA el nuevo presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, la constitución de su primer gobierno no ha sido motivo suficiente para reconducir los planteamientos más rupturistas de su discurso inicial. Quizá por la convicción de no sentirse concernido con un interés nacional, quizá llevado por la seducción confesa que le produce Carod-Rovira, sus primeras declaraciones han afilado las aristas más cortantes de una actitud decididamente volcada hacia el conflicto mediante la excitación de la manida estrategia -muy nacionalista, por cierto- del agravio económico y la negación de derechos. A este ritmo no hará falta esperar mucho para saber cuál es el drama que, según vaticinó Maragall, le espera al resto de España si no se atienden las demandas federalistas y soberanistas del nuevo Gobierno catalán. Maragall se está encargando de suministrar anticipos de la crispación y el enfrentamiento que está endosando al Ejecutivo de Aznar, pero que, hasta ahora, sólo están presentes en sus propias declaraciones y en las de Carod-Rovira.

Decir que España es antipática, que Cataluña puede malhumorarse, que la cuerda con el Estado se va a tensar y que habrá drama si el Parlamento nacional mantiene el actual Estatuto catalán no son meras declaraciones huecas cuando se tiene el poder en las manos. Son amenazas que rompen las reglas, tanto en las formas como en el fondo, porque la coalición de socialistas e independentistas no plantea una mera transferencia de competencias, sino la creación de un nuevo Estado, distinto del que se pactó en la Constitución de 1978. El drama ya es que siendo un socialista presidente de la Generalitat, Cataluña esté en boca de un discurso insolidario, egoísta y rupturista, desenfocado de una realidad nacional, España, articulada constitucionalmente sobre el principio de igualdad de todos los ciudadanos y ordenada en autonomías para mejorar la vida personal y colectiva de todos los españoles, no para volver, cuatrocientos años atrás, a los territorios exentos de jurisdicción pero colmados de privilegios. El drama de Maragall ha empezado a escribirlo él mismo depositando su confianza en un partido independentista que llama antipática a España, que quiere sacar a Cataluña de la Constitución y que arranca su participación en un poder, legitimado originariamente por la Carta Magna, con la idea -amparada por el PSC- de implantar una agencia tributaria, que más se parece a una agencia aduanera dispuesta a evitar la evasión de capitales catalanes a Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha.

Maragall llama crispación a la discrepancia y confunde el respeto con el silencio. El Estado, en definitiva, debe dejarse violentar sumisamente, porque si no crispa y enfrenta. Ésta es la disyuntiva a la que también se va a enfrentar inmediatamente Rodríguez Zapatero y el PSOE: seguir a rebufo de Maragall o salir en defensa del Estado. Zapatero ha asumido el papel de mero proveedor de coartadas a la coalición PSC-ERC, sin considerar más interés que el refuerzo de este frente de hostilidad al Gobierno de José María Aznar. Todo lo que reclama Maragall se ha hecho urgente y condiciona la estrategia nacional del PSOE y sus propios equilibrios internos, elevando las necesidades del tripartito catalán a categoría de programa. Ahora, dos años después de que fuera aceptado, entre otras, por las Autonomías gobernadas por el PSOE, Zapatero anuncia, sin detallarlo, un nuevo plan de Financiación Autonómica, asunto silenciado en la Declaración de Santillana y que nadie en su partido, salvo Maragall, le ha planteado. En efecto, hay indicios preocupantes.

Todo por el poder
Llamazares ha tenido una idea
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  24 Diciembre 2003

Se empieza a constatar que lo más alarmante del acuerdo de gobierno en Cataluña es el pacto de exclusión del PP. Entre sus primeros efectos destaca uno ciertamente memorable: ha hecho pensar a Llamazares. De esa insólita actividad ha nacido la propuesta de extender la exclusión al ámbito nacional, y quiere empezar por el Senado, una cámara que considera peligrosa para la democracia. Normal, para los comunistas cualquier cámara legislativa es peligrosa; su concepto de democracia es el del comandante chiflado.

La caída de este hombre al pozo de la abyección parece no tener fin. Ha tratado de servir los intereses de Sadam Husein. Ha trabajado para conseguir en las calles durante la guerra la influencia que las urnas se negaban a darle. Gestiona un partidillo vergonzante que esconde el martillo, la hoz y el pasado infamante bajo un manto que es un collage: un poquito de ecologismo, mucha antiglobalización, una pizca de feminismo gramatical, algo de orgullo gay, comercio justo (justo lo contrario), algún servicio a la estrategia del terrorismo aquí y allá, siempre con la bandera del pacifismo, antisemitismo a raudales y antiamericanismo patológico.

Este personaje de formación estalinista, el gesto indignado, la arenga fácil, es la cara última que el destino, tan bromista, ha deparado al comunismo español. Lo de Cataluña le ha hecho reflexionar porque, de pronto, dos de sus conmilitones han entrado en un gobierno, llevan coche oficial y los mossos d’esquadra se ponen firmes a su paso. ¿Por qué no intentar lo mismo en el gobierno de España? ¿Por qué no subirse a lomos de Zapatero, que lo aguanta todo, y probar suerte? Y claro, su fantasía se dispara. Sostiene que el partido más grande de España no es democrático y que hay que impedir que repita mayoría absoluta. ¿Con más agresiones a las sedes del PP? ¿Profundizando su alianza vasca con el miedo? ¿Cómo quiere democratizarnos el representante de la ideología de los cien millones de muertos? ¿Qué haría Llamazares con nosotros, los discrepantes, si su modelo político triunfara, si tuviera el poder?

La cosa es seria. Llamazares es un peligro que invoca la “salud pública” para desalojar al PP del poder. Mi concepto de salud pública es ligeramente distinto. Pasa por ilegalizar los partidos comunistas, tal como sucede en gran parte de occidente con las organizaciones de ideología nazi.

Izquierda Unida
La gaseosa más rancia
Cristina Losada Libertad Digital  24 Diciembre 2003

A algunos viejos del lugar, que conocimos el Partido Comunista de España de los últimos años del franquismo y de la Transición, esta heredera suya que es Izquierda Unida casi nos da pena. ¡Quién te ha visto y quién te ve, PCE! Yo me resisto a creer que los militantes y dirigentes de entonces hubieran tragado con un Madrazo. Aunque el partido prestara en algún momento cierto apoyo a la ETA, al menos de cara a la galería se hubiera impuesto disciplinariamente lo razonable. Y me parece imposible que hubiéramos visto hace veintitantos años lo que vimos hace unos días: los comunistas iraquíes celebrando los primeros la captura de Sadam en las calles bagdadíes y en Madrid, el colega Llamazares diciendo que la cuestión no era Sadam sí o Sadam no.

Los comunistas españoles hicieron creer a mucha gente que eran defensores de la libertad y lograron que se recibiera a Carrillo como a un simpático héroe y a la Pasionaria como a una abuelita inofensiva. Ahora, por si quedaba alguna duda sobre la naturaleza de sus instintos básicos, Llamazares la despeja. En realidad, la que él nos enseña ha sido siempre la verdadera cara del comunismo. Cuando se limitaban a defender a los dictadores de su cuerda, a las marionetas de la URSS urbi et orbe, la máscara aguantaba, mal que bien, pegada al rostro. No hay engrudo que resista la defensa de un sátrapa que exterminó a los comunistas. Pero les da igual. Ya no tratan de ser un "partido de masas", como el viejo PCE, sino una pandilla anti-sistema más.

Finiquitado el "paraíso socialista", esfumada la bandera proletaria, los herederos de los comunistas españoles tratan de seguir a flote apuntándose a causas que nunca fueron suyas. Como la ecología, algo que a sus camaradas, allí donde mandaron, les daba mucha risa: no hubo países con más contaminación y atentados al medio ambiente que los socialistas. O la reivindicación, por don Gaspar, del espíritu del mayo del 68, cuando lo que tuvo de original aquel movimiento fue precisamente el rechazo a las ideas y los métodos de los partidos comunistas de toda la vida.

La defensa de la paz de la que alardean es, en cambio, una vieja patraña de los partidos comunistas, cuyo verdadero objetivo era conseguir el desarme de las democracias, mientras los soviéticos se armaban hasta los dientes y exportaban "la guerra revolucionaria". Y como ya no quedan muchas dictaduras comunistas, Sadam o los terroristas islámicos cumplen el papel de la resistencia armada al capitalismo que antes representaba la madre Rusia. Vamos bajando de categoría. Política, moral y hasta gramatical, porque hay que leer y oír a Llamazares con una desbrozadora de bolsillo.

Pero la degeneración de Izquierda Unida no es un fenómeno imputable sólo a la incapacidad de su líder, recién reelegido a la búlgara. Es un síntoma del vacío intelectual y político de una izquierda fosilizada, que hace del ataque y la deslegitimación de la derecha su único discurso y recurso. Y, en parte, IU sobrevive a pesar de su decrepitud porque el gran partido de la izquierda española sufre la misma enfermedad senil. No hay innovación en el sector, nadie se ve forzado a cambiar. Las dos factorías siguen produciendo la gaseosa de siempre, más rancia que nunca. Y el consumidor traga.

El doctor Imaz
Juan Alberto Belloch La Razón 24 Diciembre 2003

Algo se mueve, está vivo, en el seno del PNV. De tanto ver al supuestamente roqueño Arzallus, el Viejo, habíamos perdido la costumbre de pensar que a su alrededor pululaba una curiosa tribu en forma de partido. De hecho si Arzallus, el Joven, mal llamado por mor de la genética Eguíbar, hubiera sustituido como era natural a su verdadero padre político, apenas hubiéramos reparado en su existencia. Pero ha ocurrido algo extraño. Por primera vez, que yo recuerde, y desde luego desde la democracia, el candidato a presidente del Euskadi Buru Batzar ha surgido de las filas del Gobierno vasco y no de la cúpula del partido. Por primera vez ocupará tal cargo un subordinado del lendakari, por más señas su portavoz, el doctor, que no licenciado, en Químicas señor Imaz, con su aspecto de hijo inquieto y estudioso, sustituyendo al abuelo malhumorado y bronco, empeñado con denuedo en imitar a su muñecote del guiñol. El galáctico Ibarretxe, tan pulcro en su palabra como peligroso en sus hechos, ha logrado lo que no pudieron ni Garaicoechea ni Ardanza: mandar en el Gobierno y en el partido. Se acabó la bicefalia. Ésa es la verdadera noticia oscurecida entre la maraña de planes, dimes y diretes.
Arzallus, el Viejo, no ha podido controlar su sucesión. Le han dado las gracias por su trabajo y consejo, pero han dejado a su apadrinado Eguíbar con la cara de haba que siempre tuvo, acentuada en expectativa de destino, o reservándole ¬si se prefiere¬ para nuevas y futuras batallas. Arzallus, el Joven, que tanto tiempo ha dedicado ¬y dedicarᬠa deglutir infinitos marmitakos con toda laya de pistoleros, se ha visto apeado de la carrera presidencial sin el placer de haber hablado nunca en su propio nombre. Y seguirá sin hacerlo para mayor tristeza de sus bárbaros campeones.

Debatir sobre si el doctor Imaz dará o no un giro, como no sea de 360 grados para volver al lugar de siempre, a la política de los nacionalistas, otrora democráticos, es un ejercicio que se me antoja secundario. El que prefiera un pacto imposible con los socialistas, milagrosamente convertidos al soberanismo, a un pacto para muchos inevitable con los terroristas, es un dato perfectamente prescindible, entre otras cosas porque la clave de la evolución de los acontecimientos está, siempre ha estado, en Madrid y no en Vitoria-Gasteiz. Desde Madrid se les ha permitido y hasta empujado para llegar al lugar donde se encuentran, y sólo desde Madrid podría intentarse, aunque ya es difícil, hacerles regresar a un punto que ya nunca podrá ser el de partida pero que, al menos, podría situarse a unos centímetros del principio del conflicto civil generalizado. Desde el monte en que se han instalado, ya nunca bajarán al llano por métodos civiles y democráticos. Sería mucho que se quitaran armadura y espada una vez convencidos de que se les quiere bien y de que se les espera con la actitud bíblica de quien aguarda la llegada del hijo pródigo

El análisis que me parece más sutil se relaciona con determinar si el Dr. Imaz va a ejercer un grado de poder equivalente al de Arzallus, el Viejo, o incluso, al que podría haber llegado a ostentar su hijo, el manso engañoso de Eguíbar. Y no me refiero exactamente a su dependencia de Ibarretxe, que también, sino a su relación con el conjunto de poderes fácticos que dominan el caldo nacionalista y, entre ellos, singularmente, los tropezones terroristas. Hace tiempo que, para mi ventura, no me tengo que relacionar con los expertos en inteligencia contraterrorista. Y bien sabe Dios que no los echo de menos. Pero aquellos que tienen la responsabilidad de hacerlo no perderían el tiempo en indagar qué opinan los que saben de este proceso sucesorio. Y si razonan, como solían hacerlo, casi seguro que se encuentran con la relativa sorpresa de descubrir que esos expertos siempre hubieran preferido como interlocutor al mismo que los terroristas, esto es, al legítimo heredero del viejo Arzallus. Sobre todo por una razón de autoridad. La lógica civil que ha llevado al doctor Imaz a la presidencia del partido se compadece mal con las exigencias de la no lógica terrorista y paradójicamente tampoco hace buenas migas con sus encarnizados y cercanos enemigos, los servicios de inteligencia pues unos y otros prefieren un referente fuerte y claro como lo era Arzallus, o como podría haberlo sido Eguíbar, del que se puede esperar, para bien o para mal, casi todo. Hasta las decisiones imprescindibles de un líder así tienen, bien examinadas, una cierta coherencia interior que sólo falta descubrir. Sólo con esa premisa es posible dar al sombrío juego que se practica alrededor del terrorismo etarra unas ciertas pautas de certeza.

Siempre que hay cualquier clase de conflicto, desde el más débil, una huelga, al más grave, un peligro secesionista, lo menos operativo es que no haya interlocutores o que caso de haberlos tengan que consultar sus decisiones, sus eventuales acuerdos, a una instancia exterior a ellos mismos. Los buenos acuerdos son tanto más difíciles de transmitir a terceros cuanto más grave es el conflicto que pretende resolver. El procedimiento democrático, dicho crudamente, muestra sus debilidades estructurales en situaciones de crisis y se muestra inoperante en caso de guerra, que es justo de lo que se trata.

El doctor Imaz, por esa debilidad inevitable, tendrá que dedicar su tiempo a demostrar una fuerza que no posee y a otros juegos de salón que, si bien son hasta recomendables en tiempos y lugares de paz, resultan estériles y hasta contraproducentes para tratar de encauzar el conflicto terrorista. Tomar decisiones de cierto calado, imprescindibles para normalizar la situación vasca, es incompatible con un liderazgo débil, justo el que hoy por hoy presenta el Dr. Imaz. Cuando, acabada esta agotadora y larguísima campaña electoral, el siguiente presidente del Gobierno de España se ponga por fin a hacer política, echará de menos, pese a todo ¿no se me escandalicen!, perfiles como el de Arzallus, el Viejo, hombres que sepan encontrar y seguir el perdido hilo de Ariadna, con el que desandar el camino hacia el suicidio que supone el maldito Plan Ibarretxe.

EN LA ESTACIÓN DE RENFE DE CHAMARTÍN
La Policía impide un atentado de ETA en Madrid en Nochebuena
La Policía ha detenido a dos miembros de ETA que tenían la intención de cometer un atentado en la estación madrileña de Chamartín poco antes de las cuatro de la tarde. Con esta "acción preventiva", como la calificó el ministro del Interior, Ángel Acebes, la Policía ha evitado una tragedia en Madrid.
Libertad Digital  24 Diciembre 2003

El objetivo de la "macabra actuación" de ETA era que, "el día de Nochebuena, en una estación como Chamartín, a las cuatro de la tarde, llena de viajeros, se produjese la explosión", explicó el ministro del Interior, Ángel Acebes, en una rueda de prensa.

"El Cuerpo Nacional de Policía, con esta actuación, ha salvado una trágica consecuencia de la acción terrorista de la banda ETA", añadió el ministro.

El titular de Interior hizo un pormenorizado relato de los hechos. El primer detenido, Garikoitz Arruarte, fue arrestado en San Sebastián "antes de conseguir su objetivo" de introducir en el tren una maleta cargada con 28 kilos de dinamita tipo Titadine. Además de la maleta, equipada con un temporizador, el detenido llevaba consigo una pistola y el billete de tren, el Intercity entre Irún y Madrid, que tenía previsto llegar a la capital de España a las 15.12 horas de la tarde. El detenido llevaba dentro de la maleta una peluca y ropa de camuflaje, según dijo el Ministro, posiblemente para disfrazarse tras dejar la bomba conectada dentro del tren y apearse.

El segundo detenido, Gorka Loran Lafourcade, fue arrestado en un piso de Hernani, la localidad en la que reside. Según dijo Acebes, este miembro de ETA sí había conseguido introducir otra maleta similar en el mismo tren. El macabro envío ya estaba conectado y el temporizador marcaba las 15.55 horas como momento de la explosión. El tren fue detenido en Burgos a las 11.30 horas. Todos los viajeros fueron evacuados y la estación fue desalojada y cerrada hasta que los técnicos en desactivación de explosivos de la Policía Nacional (TEDAX) localizaron y desmontaron el explosivo. A las 13.00 horas quedó restablecido el tráfico ferroviario, según informaron fuentes de Renfe a la agencia Efe.

Ángel Acebes ha manifestado también su satisfacción por el trabajo de los agentes ante las "dificultades de una acción de este tipo", en la que dos miembros "legales" (no fichados) de ETA querían cometer una matanza en Madrid enviando sus bombas listas para explotar. El ministro subrayó la "diligencia, eficacia, preparación y profesionalidad" de los agentes al referirse a la operación desarrollada: una "acción preventiva" porque se ha conseguido evitar el atentado "antes de su comisión", según dijo.

Un alto cargo de ERC dimitió tras darle la espalda el partido por llamarse Fernández
El presidente de la comarca de El Berguedá esta «decepcionado» con la evolución del partido
El presidente de ERC en la comarca de El Berguedá, Jordi Fernández, dejó su cargo en el partido y se dio de baja de militancia después de que sus compañeros de partido le dieran de lado, algo que él mismo achaca a la procedencia de su apellido. Dolido y desengañado, el líder republicano de esta comarca barcelonesa explicó en un comunicado que después de desarrollar una importante labor, «nadie haya valorado la tarea hecha», y señala que «para ser humillado me quedo en casa» y «que trabajen otros».
D. M. - Madrid.- La Razón  24 Diciembre 2003

ERC es indiscutiblemente el gran triunfador de las elecciones catalanas, si no por la cantidad de votos obtenidos, sí porque ha logrado tener la sartén por el mango y se ha metido en el Gobierno de la Generalitat con el PSC a su merced. Pero no todo el mundo está contento en el partido republicano. Jordi Fernández, el que fuera presidente de la formación en la comarca barcelonesa de El Berguedá era uno de esos que no estaba feliz, sobre todo después de que sus compañeros de partido le dieran la espalda, algo de lo que tiene la culpa, según su propio parecer, «mi origen familiar no catalán, es decir, por el Fernández».

Y es que el ex líder de esta comarca no sólo renunció a su cargo de presidente, sino que se dio de baja en el partido, «decepcionado de la manera que crece el partido y la dinámica que está tomando y de lo poco que se valora la tarea de la gente que ha trabajado por ERC».

«Me quedo en casa»
En un comunicado publicado por Izaronews.org el pasado mes de junio y que no ha trascendido a los medios de comunicación, que cierra con un explícito «para ser humillado me quedo en casa, o mejor, colaborando con la sociedad civil, que a mi parecer cada día gana puntos ante la clase política», Fernández explica una situación que le sorprendió hasta a él mismo.

Así, señala que «una vez realizadas las elecciones de precandidatos al Parlamento de Catalunya por El Berguedá y al ser votado testimonialmente (2 votos), creo que estoy deslegitimado para continuar la tarea de presidente comarcal, por lo que me veo obligado a presentar mi renuncia a este cargo. No esperaba ser el más votado, pero tampoco el menos votado de todos». Además de denunciar «la elección hecha a dedo del representante a la junta electoral de Berga» o «la organización a espaldas de la comarcal del acto de presentación de las candidaturas de ERC», Fernández relata que «hace tres años, cuando llegué a la presidencia, el partido estaba fragmentado entre Berga y comarca», y añade que «ahora está unido» y «ahora funciona y no es una casualidad coyuntural, es el resultado de mucho trabajo y dedicación». Es más, el ex de ERC señala que «como presidente he viajado mucho y los gastos los he asumido íntegramente aunque hayan supuesto una pesada carga para mi economía».

A partir de aquí, Fernández se lamenta, asegurando que «el carecer de confianza en la votación de compañeros y compañeras supone un importante suspenso a la tarea hecha, y que no puedo entender puesto que el partido ha subido, he trabajado mucho tanto en su organización como a la hora de elaborar nuevas candidaturas municipales, que creo se han hecho con cara y ojos, así que sólo me queda asumir que ese rechazo tal vez se deba a mi origen familiar no catalán, es decir, por el Fernández».

En esta línea, concluye su comunicado, enviado a amigos y militantes, diciendo que «me sabe mal que como se demuestra en las votaciones nadie haya valorado la tarea hecha, lo que supone una grave humillación pública para mí, porque el resultado dice que sólo valgo por hacer de negro y pagándome yo los gastos (con todo mi respeto con la gente de color, cuando menos, yo no soy racista). Y en estas condiciones, mejor que haga el trabajo otro. Marcho de la ejecutiva comarcal y me doy de baja como militante. Para ser humillado me quedo en casa».

Verticalización de ERC
Asimismo, el ex líder republicano critica que Esquerra Republicana «es un partido histórico que está padeciendo el proceso que se ha dado en otras formaciones, cuando se hacen grandes y olvidan a las las bases y a quien trabaja, a favor de los que se quiere promocionar. A la circunstancia de primar los intereses particulares se ha unido el proceso de verticalización iniciado en el partido, y del mismo modo que llegué a izquierda como un simpatizante que simplemente quería trabajar por mis ideales, creo que coherentemente debo volver al inicio, a ser un simpatizante».

Otras fuentes consultadas quisieron quitar hierro al asunto y señalaron que Fernández tenía muchos problemas con el partido.

UA dice que el PNV se ha colocado este año «en la vanguardia en la lucha contra España»
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón 24 Diciembre 2003

Unidad Alavesa hizo ayer balance político de 2003 y lo calificó como el año en el que el «PNV se ha colocado en la vanguardia en la lucha contra contra España». Así de rotunda fue su secretario general, Enriqueta Benito.

«Ha supuesto pasar del contencioso por los derechos a una salida del marco legal». Tras asegurar que «Ibarreche pasará a la historia como un iluminado» y advertir del «peligro de poder llegar a un enfrentamiento civil», afirmó que el Pacto antiterrorista «se ha roto» debido a la «reforma unilateral» del Código Penal que ha hecho el PP. Como dato positivo destacó que «ETA y Batasuna no se hayan podido presentar a las elecciones. Hemos expulsado a los etarras de la mayoría de las instituciones».

Por su parte, el portavoz de la formación, Ernesto Ladrón de Guevara, destacó que ha sido el año del debilitamiento del bloque constitucionalista.

El guión de la utopía
Fernando Savater, El Correo 24 Diciembre 2003

No es imposible que dentro de poco en las calles de cualquier ciudad catalana o vasca podamos ver una pintada de este tenor:

«Tus clientes son valencianos, tus vinos riojanos, tus socios madrileños, tus puros canarios, tu novia murciana, tu veraneo andaluz, tus trabajadores extremeños, tus subvenciones estatales... sólo el recaudador de impuestos y el guardia civil son españoles».

Por supuesto, creo que haremos bien concediendo al nuevo tripartito autonómico catalán un cierto plazo antes de comenzar a juzgar su estilo y propósitos de gobierno. Los celosos mandatarios estatales se pasan de truculentos con sus profecías apocalípticas. Es probable que la cosa no sea para tanto y que de los dichos a los hechos haya, a Dios gracias, mucho, pero que mucho trecho. Como se ha señalado con razón, Maragall no es precisamente Ibarretxe; tampoco Carod Rovira es Ibarretxe (ni siquiera es Begoña Errazti, porque lleva bigote); y puede que dentro de poco Ibarretxe tampoco sea Ibarretxe (a lo mejor es Egibar), de modo que todo el mundo merece su oportunidad.

Nada positivo debe ser a priori descartado. Es posible, por ejemplo, interpretar de modo inocente y risueño que cuando el nuevo presidente del parlamento catalán -Ernest Benach- grita 'Visca Catalunya llibre!' se refiere a que quiere ver a Cataluña libre de impuestos. Una aspiración perfectamente andorrana, aunque quizá no demasiado de izquierdas: si el noble anhelo de pagar menos impuestos es señal de izquierdismo, todos los
ricos que conozco son zurdos convencidos. Pero sin duda el nuevo tripartito va a emplear ese plus ahorrado de tributos no tributados en cuestiones de interés social, lo cual es muy loable aunque no esté al alcance de todos...sobre todo por lo visto a partir de ahora. Lo malo de los pobres es que suelen emplear el dinero a tontas y a locas, por falta de costumbre: ya es hora de que eso se remedie. Además tampoco hay ninguna obligación de ser de izquierdas, por muy de 'esquerra' que rece el rótulo del club al que se pertenece. Ya se sabe que el
nacionalismo es ante todo un movimiento profundamente burgués, según la memorable descripción que ofreció en uno de sus escolios el pensador colombiano Nicolás Gómez Dávila: «burguesía es todo conjunto de individuos inconformes con lo que tienen y satisfechos de lo que son». Tampoco puede excluirse que ERC haya decidido realmente luchar contra la corrupción en el Govern, aunque durante mucho tiempo en vez de denunciar los chanchullos de CiU haya puesto su mejor ímpetu en denunciar a quienes los denunciaban. Vivimos en una época de cambios y por tanto todo el mundo tiene derecho a cambiar.

A mí lo que me inquietó más del discurso del señor Benach es su propuesta entusiasta de escribir «el guión de la utopía». Eso de la utopía es una palabra tremenda y un concepto abismal, que a mí me gusta algo menos que a Ernst Bloch pero que de todas formas no me deja indiferente. De modo que sobre esto de la utopía creo que hay que decir algo, aunque desde luego en tono amable. Y como una cosa lleva a la otra, para acercarme a la utopía daré un rodeo por la unidad de España.  Será una breve excursión, que nadie se asuste.

Comprendo que esté mal visto preocuparse por la unidad de España, tópico a menudo congestionado que suele aparecer como vociferante espantajo en periodos electorales, esgrimido sea por quienes lo denuestan o por los que se proclaman sus insobornables defensores. En mi criterio, hay un modo más minimalista y sosegado de referirse a la cuestión: no como quien se refiere a una jaula o a una fortaleza asediada, sino con la nostalgia que guardamos para las ocasiones perdidas, para los proyectos beneficiosos pero incomprendidos, para aquello
que a fuerza de rencor o de adhesión igualmente torpes ni la educación propaga ni la ideología acierta a respaldar. En una palabra, debería ser posible referirse a la unidad de España precisamente como utopía. Una utopía por lo visto sin guión, porque el proporcionado constitucionalmente parece que no acaba de cuajar. Los que más saben de estas cosas se atarean en informarnos de que la pluralidad de España no termina de entenderse ni de aceptarse. Pero más bien se diría que, a estas alturas, veinticinco años después de proclamada la Constitución, a la pluralidad ya no la discute nadie: los unos por convicción de que expresa una riqueza compartida y los otros por defender lo que enriquece a los caciques de cada lugar. En cambio, la unidad...ésa si que sigue resultando una gran incomprendida: la utopía desacreditada.

Cierto día de 1994 apareció en los muros de Berlín un manifiesto anti-xenófobo que alcanzó bastante notoriedad.
Decía así: «Tu Cristo es judío; tu coche es japonés; tu pizza es italiana; tu democracia es griega; tus vacaciones son turcas; tus números son árabes; tu alfabeto es latino...sólo tu vecino es extranjero». De modo semejante, no es imposible que dentro de poco en las calles de cualquier ciudad catalana o vasca podamos ver una pintada de este tenor: «Tus clientes son valencianos, tus vinos riojanos, tus socios madrileños, tus puros canarios, tu novia murciana, tu veraneo andaluz, tus trabajadores extremeños, tus subvenciones estatales...sólo el recaudador de impuestos y el guardia civil son españoles». No sé si ese día Maragall declarará que por fin «el drama está
servido». Yo me temo que está servido desde mucho antes, desde hoy mismo, o mejor, desde ayer y desde anteayer. El drama de gran parte de la educación que padecemos y de las monsergas ideológicas que soportamos.

No tengo claro a qué utopía se refiere el presidente Benach, pero en cualquier caso me inquieta oirle decir esa palabra. Me alarma que sea él precisamente quien hable de utopía, desde la opulenta Cataluña, tan desarrollada y próspera, tal culturalmente influyente, tan políticamente emancipada. Vivir como viven Benach y sus conciudadanos es precisamente la utopía en toda África, en la mayor parte de Iberoamérica, en tantos sitios de Asia y sin duda también en muchos lugares de Extremadura, Andalucía o Galicia. Pero ya ven, es precisamente
él quien habla de utopía...antes de iniciar la reforma de la Agencia Tributaria. Ya digo, ojalá todo sea para bien. Ojalá el nuevo Govern se revele abierto y beneficioso para la mayoría...incluso si es posible para España entera, con perdón de la palabra. Pero sigo pensando que Benach debería enjuagarse bien la boca con clorato después de mencionar la 'utopía'. Y los socialistas, en el caso de que le secunden a coro, que se la laven con lejía.

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