AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 26 Diciembre  2003

Como tinta de calamar
Carmen Leal Libertad Digital 26 Diciembre 2003

 El caos secesionista
Amando de Miguel La Razón 26 Diciembre 2003

OTRA MASACRE DE ETA FRUSTRADA
Editorial ABC 26 Diciembre 2003

El fracaso de ETA en Chamartín
Lorenzo Contreras Estrella Digital 26 Diciembre 2003

El golpe de Estado permanente
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  26 Diciembre 2003

ETA no da tregua
Opinión El País 26 Diciembre 2003

ZAPATERO Y DOÑA ROGELIA
Jaime CAMPMANY ABC 26 Diciembre 2003

Asesinos etarras
Editorial Heraldo de Aragón  26 Diciembre 2003

Nochebuena sin sobresalto
Fernando González Urbaneja Estrella Digital 26 Diciembre 2003

La tradición golpista de Esquerra
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 26 Diciembre 2003

El asesinato de Carrero y la «ETA buena»
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 26 Diciembre 2003

«Trileros secesionistas»
Cartas al Director ABC 26 Diciembre 2003

Huevos Duros
Carmen Martínez Castro La Razón 26 Diciembre 2003

La Gendarmería evita que ETA entregue 200 cartas del chantaje a sus «correos»
J. M. Z. / R. L. V. - Madrid.- La Razón 26 Diciembre 2003

UN ARTICULO CON TRAMPA
MIQUEL PORTA PERALES ABC (Cataluña) 25 Diciembre 2003
 

Cataluña
Como tinta de calamar
Carmen Leal Libertad Digital 26 Diciembre 2003

Pascual Maragall en su discurso de investidura habló de un "nuevo pacto con España" como si Cataluña no perteneciese a España y fuesen dos entes diferenciados y autónomos, y amenaza con "un drama" si no se accede a sus demandas. Pero todo dentro de la legalidad, una legalidad a la medida del Muy Honorable President.

Con los acuerdos del gobierno tripartido de izquierdas sobre la mesa, y sin necesidad de formación específica en leyes, cualquier ciudadano advierte que no encajan en nuestra Constitución las demandas pactadas, firmadas y publicadas el 15 de diciembre por el diario, en catalán, Avui. Aquí tenemos el plan catalán, el otro plan, el mismo plan, el plan Ibarretxe-Robiretxe–Maragalletxe. El plan consiste en una voladura de la Constitución vigente, en una secesión declarada o encubierta, a plazos o al contado. Se modificará el Estatuto catalán al socaire de la propuesta del vasco -¿por qué vamos a ser los catalanes menos que los vascos?-, después el andaluz y así en un efecto dominó se pueden ir modificando todos los estatutos de las Autonomías porque "todos queremos más"

El Señor Carod Rovira nos ha advertido que la "declaración de independencia" no es para esta legislatura, de lo que se deduce que en cuatro años la esquerra-gestión va a transformar Cataluña de "nacionalidad española", según reza la Constitución, a Nación-estado perfectamente independiente y situada geográficamente entre Francia y España. Se intensificará la homogeneización lingüística de la población catalana en la lengua propia de Cataluña. El castellano es "lengua impropia" y se desaloja paulatinamente de la sociedad. Hay formas incruentas de hacerlo; por ejemplo, a ERC se le ha ocurrido que todos los productos que no estén rotulados en catalán no serán adquiridos por la Generalitat, que compra con los impuestos de todos. En justa correspondencia el gobierno de España, ¿debería dejar de comprar los productos catalanes?

En las guarderías solamente se hablará en catalán a los tiernos infantes, que dirán "pipi" y "caca" en catalán o no se les atenderá. La música será catalana: nanas, canciones infantiles, etcétera. Se prohíbe expresamente "La Parrala" y "El Porompompero". A las madres que no sepan catalán se les ofrecerán clases gratuitas mientras amamantan a los bebés, que habrán de succionar en catalán. En la Enseñanza Primaria seguirá como hasta ahora todo, exclusivamente en catalán. La Secundaria será una continuación de ésta a los efectos de la utilización exclusiva del catalán. Se intensificará la disposición horaria del inglés, quizá a costa del horario del castellano, para posibilitar su uso como lengua vehicular de algunas materias como en los países nórdicos. El inglés se convierte en la segunda lengua de cultura de Cataluña y "su aprendizaje se iniciará en la edad infantil". Entramos en la fase prevista y programada por la sociolingúística catalana hace largo tiempo. El castellano pasa a ser lengua tolerada a pesar de ser "oficial en todo el Estado y tener la obligación de conocerla y el derecho a usarla".

Nada dice el articulado del castellano como lengua vehicular o de enseñanza. La sustitución del castellano por el inglés está servido. En una gran ciudad cosmopolita, como Barcelona, se puede estudiar en cualquier idioma menos en español. Nos podemos imaginar que para que se cumplan las normas del acuerdo tripartito se dispondrá en cada centro de un "normalizador lingüístico", o comisario político. Figura ya conocida en estos últimos años, traduce al catalán todo lo que llega al centro en cualquier idioma –exceptuando el inglés a partir de ahora- y velará para que las clases se impartan realmente en catalán. A tal efecto, en vez de abrir las clases inesperadamente como ahora en algunos centros, se podrá disponer de un micrófono conectado a una garita de control, de tal forma que, en cualquier momento, se pueda verificar que se cumple la ley lingüística, verdadero puntal de la Nación catalana.

A los profesores que no sigan las normas lingüísticas e inadvertidamente se pasen al castellano en las explicaciones de clase, se les aplicará el reglamento taurino: "al tercer aviso al corral". Es decir, si por tres veces se les encuentra que se han pasado –involuntariamente, repito– al castellano, se les suspenderá de empleo y sueldo, perderán su plaza en propiedad y serán trasladados forzosamente "fora de Catalunya".

Como dice el ahora President Maragall, "el drama esta servido". El President tendrá que hacer un verdadero esfuerzo para convencer, con hechos, a todos los no nacionalistas y castellanohablantes, de que va a ser el Presidente de todos. Porque con el "Acord per a un govern catalanista i d’esquerres" en la mano, el porvenir de mas del 50% de la ciudadanía de Cataluña tiene el color de la tinta del calamar.

Carmen Leal es secretaria de la Asociación de Profesores por el Bilingüismo

El caos secesionista
Amando de Miguel La Razón 26 Diciembre 2003

Vascos y catalanes ¬especialmente los nacionalistas¬ han conseguido lo que parece que desean ardientemente, que hablemos todos los demás de ellos. No hay cena de matrimonios un poco ilustrada que no termine hablando del consabido tema: Cataluña o el País Vasco. Han sido las dos regiones históricamente más productivas de España, entre otras razones, gracias al proteccionismo económico y a la emigración masiva. Es decir, a esas dos regiones las han hecho grandes el conjunto de los españoles. Por eso a muchos nos parece injusto y estúpido que los nacionalistas que gobiernan esas dos entidades no quieran saber nada con España. No se puede olvidar la Historia del todo.

La cuestión es tan radical como digo. Lo de reformar los respectivos estatutos es un pretexto. De lo que se trata en ambos casos es de separarse de España y de constituir sendos Estados independientes dentro de la Unión Europea. Otra cosa es que esa meta sea imposible, pero ya el esfuerzo baldío supone un principio de caos.

El ímpetu nacionalista en esas dos regiones ha logrado desplazar el interés por otros objetivos. La prueba es que tanto el País Vasco como Cataluña muestran un notable cansancio económico. Pocos profesionales españoles quieren ir a trabajar a alguna de esas dos regiones. En cambio, es creciente el flujo de profesionales hacia Madrid. Cierto es que en Barcelona se aloja la Escuela de Negocios con más solera que hay en España, pero más de la mitad de sus antiguos alumnos residen en Madrid. Muchas de las empresas más dinámicas del País Vasco se instalan hoy en Navarra o La Rioja. El puerto de Valencia empieza a ser más dinámico que el de Barcelona.

La capitalidad económica y cultural de España ha correspondido durante mucho tiempo a Barcelona; ahora esa primacía ha pasado a Madrid. Es evidente que el separatismo rampante del País Vasco o de Cataluña tiene mucho que ver con esa pérdida de vitalidad de las dos regiones que pretenden ser naciones y estados. Es una gran paradoja y bastante triste.

Todavía en el País Vasco la pretensión secesionista es minoritaria; si se mantiene es porque hay terrorismo. Que conste que terrorismo con tregua seguirá siendo terrorismo.

En Cataluña la locura independentista es apoyada por el grueso de la población, incluido el Partido Socialista (que fue obrero y español). En Cataluña no se necesita terrorismo para ayudar a los independentistas. En ambos casos el nacionalismo radical aparece sostenido por los antiguos comunistas, hoy «ecosocialistas» o como quiera que se llamen. Es otra ramificación caótica.

OTRA MASACRE DE ETA FRUSTRADA
Editorial ABC 26 Diciembre 2003

LA frustración del atentado que la banda terrorista ETA pretendía cometer en la estación madrileña de Chamartín -al que habrían seguido horas después otras dos explosiones en la vía férrea en Alcañiz y en la que une Zaragoza y Alsasua- significa algo más que un nuevo éxito de las Fuerzas de Seguridad del Estado en la lucha antiterrorista. Sin duda lo es, porque evitar la explosión de casi cincuenta kilos de titadine a las cuatro de la tarde del día de Nochebuena en una estación abarrotada no acepta otro calificativo. Pero esta operación policial, que se saldó también con la detención de los dos etarras autores del atentado frustrado, Gorka Loran y Garikoitz Arruarte, imitadores de saldo del 11-S, ofrece ahora, con la perspectiva de estos últimos años, el balance positivo de todas las razones que llevaron al Gobierno de José María Aznar, con el apoyo del PSOE a través del Pacto Antiterrorista, a no aceptar otro desenlace que la derrota incondicional de ETA y a tomar una iniciativa definitiva para garantizar, como sucedió el miércoles en Chamartín, la seguridad colectiva de la sociedad española. Gracias al rearme legal del Estado, a la cooperación internacional, a la eficacia de los cuerpos policiales y de los servicios de información, al acuerdo de Estado con la oposición y al desenmascaramiento definitivo de las complicidades del nacionalismo con ETA, es posible manejar con realismo la expectativa de la erradicación del terror.

LOS méritos están, por tanto, repartidos, pero en la gestión de las responsabilidades políticas siempre es reconocible un factor público predominante de coordinación e impulso, como el que está encarnando actualmente el ministro del Interior, Ángel Acebes. La sucesión de golpes al entramado terrorista dirigidos desde su departamento, especialmente la detención de su cúpula «operativa», con Gorka Palacios a la cabeza, ha situado al Estado en un nivel histórico de información y seguimiento de los terroristas y, por eso, nunca se ha estado tan cerca como ahora de derrotar a ETA, cuyo grado de eficacia, afortunadamente, se encuentra en su punto más bajo, como prueba el hecho de que fallara el mecanismo temporizador y el detonador de los artefactos colocados en Zaragoza y Alcañiz, puestos con la intención de multiplicar los efectos del brutal atentado, felizmente frustrado, de Madrid.

LA intención de la banda terrorista era consumar un macroatentado, un crimen brutal que, sin embargo, en la táctica de sus autores e inductores pretendía efectos colaterales en los escenarios que el nacionalismo vasco le ha abierto con el plan soberanista del lendakari. ETA está en la agenda nacionalista y permanecerá en ella en tanto represente la existencia de ese «conflicto» del que se ha aprovechado el nacionalismo para justificar su propuesta de libre adhesión. Decía el lendakari que su propuesta traería la paz, dando por hecho que la paz no puede ser el punto de partida sino el precio de la claudicación, ni puede llegar por la senda de la respuesta policial y judicial. Su plan sería la solución al «empate infinito» entre el Estado y ETA. Pero es la opción policial la que se está consolidando, y no la del lendakari, pues a la vista está que ETA no se plantea dejar de matar, a pesar de que el plan de Ibarretxe, una síntesis de los programas máximos del PNV y ETA, ha sido diseñado a la medida de un frente nacionalista que acabe absorbiendo a la banda terrorista. Es lógico que ETA no encuentre en la política nacionalista motivos para dejar de atentar porque sabe, por un lado, que sin su violencia los argumentos del Plan Ibarretxe pierden presión, y por otro lado que el apoyo final que preste a la estrategia de ruptura con el Estado ya le está condonando entre los nacionalistas cualquier deuda con la Justicia y con las víctimas. La única realidad es que sólo el Estado está mermando progresiva e implacablemente a ETA, no el nacionalismo vasco, cuyos resortes de poder político y social están al servicio de otro objetivo -la hegemonía indefinida y la segregación de los no nacionalistas- que depende de manera fundamental de que el cese de la violencia terrorista no sea el resultado de la victoria del Estado.

El fracaso de ETA en Chamartín
Lorenzo Contreras Estrella Digital 26 Diciembre 2003

Como era de temer, ETA intentó no faltar a la cita con el terror en este final de año. El plan que tenía organizado para provocar una masacre en la estación madrileña de Chamartín, a una hora de máxima concentración de público, era sencillamente diabólico. Y precisamente porque iba a ser un atentado indiscriminado, revela hasta qué punto la banda empieza a actuar a la desesperada, sin elegir objetivos políticos, militares o policiales, sino “blancos” ciudadanos de máxima resonancia. A juzgar por las características de este frustrado golpe, la estrategia de ir “al bulto” trata de compensar criminalmente la creciente debilidad de ETA, que tampoco en esta ocasión ha podido esquivar la vigilancia y persecución de las fuerzas de seguridad del Estado. Los dos etarras portadores de sendas maletas con veinte y veinticinco kilos de tytadine, que habrían viajado desde Irún a Madrid, con temporizadores programados para el final del trayecto del tren elegido, fueron detenidos. Esta desarticulación se suma a una ya larga serie de descalabros cuyas últimas manifestaciones notables han sido la detención en Francia del supuestro cerebro “militar” de la banda, Ibon Fernández de Iradi, alias Susper, que un año antes se había fugado de la comisaría de Bayona, donde se hallaba a disposición de la Policía francesa, y la todavía no demostrada decapitación de la banda, tras la captura del grupo dirigente que capitaneaba Gorka Palacios Alday.

ETA, por tanto, ha buscado una respuesta a sus anteriores fracasos, aun al precio de acumular otro nuevo. Esta situación invita a pensar que se encuentra bastante infiltrada o descubierta documentalmente y que su operatividad, tanto en Francia como en territorio español, está afectada por la gran reducción de efectivos suficientemente entrenados y las constantes capturas de material y localización de militantes puestos en jaque por la Policía a ambos lados de la frontera pirenaica.

La impopularidad de ETA en territorio vasco va en aumento, si por impopularidad entendemos el hecho altamente presumible de que cada día interesa menos su “aportación” a la causa independentista dentro de las filas nacionalistas tenidas por moderadas, sobre todo el PNV. Recuérdese a este respecto que una de las bazas jugadas por los adversarios políticos internos de Joseba Egibar en su lucha electoral con Josu Jon Imaz para la sucesión de Arzalluz al frente del partido fue la “filtración” —según palabras del propio Egibar— de sus proyectos de entendimiento con los herederos de Batasuna para las batallas políticas venideras. Ahora las reacciones que el fallido atentado de Chamartín ha provocado incluso en ámbitos nacionalistas, incapaces de contener las más duras expresiones de condena, acreditan que el terrorismo, en la etapa abierta por el Plan Ibarretxe, empieza a estar contraindicado, es decir, a no ser un factor coadyuvante del proyecto soberanista.

Lo normal es que en el recital de condenas no participe, una vez más, Batasuna a través de sus nuevas siglas o expresiones de presencia institucional contrabandeada. A Otegi y compañía, por mucho que les perjudique en los futuros compromisos electorales cualesquiera atentados, sobre todo de las características del proyectado en la estación de Chamartín, no se les ocurrirá condenar el hecho. A Carod-Rovira, que ha mantenido encuentros políticos con los batasunos en su reciente viaje al País Vasco, tras las elecciones catalanas, habría que tomarle nota para hacerle el correspondiente asiento en su debe.

El golpe de Estado permanente
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  26 Diciembre 2003

No se sabe qué resulta más escandaloso: la contumacia en el delito de los aurigas del Parlamento Vasco o la obsesión en perseguir a quienes les recuerdan que su primera obligación es cumplir la ley. No se sabe qué resulta más obsceno: el empeño de Atutxa en no disolver la facción de ETA enquistada en el Parlamento Vasco y declarada ilegal por el Tribunal Supremo o la obsesión en expulsar de él a quienes defienden el Estatuto de Autonomía y la Constitución. No se sabe qué resulta más repugnante: las alcaldadas del que un día pareció la cara relativamente decente del nacionalismo sabiniano o las fechorías del que se ha revelado como uno de los presidentes más atrabiliarios y siniestros del retablo parlamentario del Estado de las Autonomías.

En todo caso, que sean los votos de los que no deberían estar en el Parlamento Vasco por constituir, según el Supremo, una rama de la banda terrorista ETA los que le sirvan a Atutxa y sus secuaces de EA e IU para expulsar y multar al Presidente del PP en el País vasco es una de esas atrocidades que no por perpetrarse en sede parlamentaria deberían quedar impunes.

Tiene toda la razón Mayor Oreja en denunciar un auténtico crimen de lesa democracia, pero además de las denuncias el PP y el Gobierno deberían plantearse pasar de las palabras a los hechos. Por ejemplo: abandonando o instando a abandonar todas las comisiones y foros de representación parlamentaria donde esté presente el partido de Llamazares, que es el de Madrazo, que es el de la partida de Atutxa, que es el del Golpe de Estado permanente contra España y su Constitución. Si la actual legislatura se considera concluida, que vayan pensando estas medidas y otras más fuertes para afrontar los retos futuros. Y de paso, para que el PSOE se vea en la obligación de afrontarlos al lado de los que defienden la legalidad o al lado de los golpistas. En el nombre de la Nación, claridad.

ETA no da tregua
Opinión El País 26 Diciembre 2003

La cooperación francesa, subrayada por el ministro del Interior en la rueda de prensa en la que informó de la detención de los dos terroristas, y la eficaz actuación del Cuerpo Nacional de Policía evitaron una tragedia en Nochebuena. Por el lugar y la fecha escogidos, el atentado que ETA se aprestaba a ejecutar en la madrileña estación de Chamartín en la tarde del día 24 de diciembre prometía ser de una barbarie indecible. En el momento de ser capturados por agentes del Cuerpo Nacional de Policía, dos terroristas, miembros de un comando legal, es decir no fichado, ya estaban en marcha para materializar sus propósitos: la detonación de dos maletas cargadas de explosivos en un tren recién llegado a la estación de Chamartín. En el momento en que tenían planeado el estallido de las maletas, hacia las cuatro de la tarde, la estación estaría llena de ciudadanos embarcándose en los trenes que les llevaran a celebrar la cena de Nochebuena junto con los suyos. Tanto si los terroristas pensaban avisar de sus propósitos antes de esa hora como si no, la confusión, el terror, la angustia y el dolor estaban garantizados a gran escala. Por no hablar de la posible matanza.

Aunque recién descabezada de nuevo y debilitada organizativa y políticamente, ETA no da tregua. Ni en Nochebuena y Navidad. Los planes de los dos aspirantes a asesinos en masa implicados en el frustrado atentado de Chamartín prueban que esta organización sigue siendo ajena a los más elementales valores de la humanidad, empezando por el derecho a la vida, y a cualquier espíritu religioso o cívico de concordia y paz como el de la Navidad. También prueban que, con independencia de los debates políticos en marcha, incluido el relativo al plan Ibarretxe, estos fundamentalistas del independentismo vasco van a la suya.

Estos elementos deberían hacer reflexionar a los promotores de la reforma del Estatuto de Gernika. Sin que ETA renuncie a la violencia y sin que buena parte de la sociedad vasca recupere la posibilidad de expresarse libremente sin temor a agresiones físicas y morales, no existen las condiciones mínimas para la discusión serena, civilizada y democrática que exige una reforma estatutaria y constitucional. Ibarretxe propone debatir un plan a sabiendas de que la mitad de los vascos no son libres para expresar su desacuerdo. El comienzo de la recomposición de la unidad de los vascos pasa por enviar a ETA el claro mensaje de que nada, absolutamente nada, justifica su culto al terror y la muerte.

ZAPATERO Y DOÑA ROGELIA
Por Jaime CAMPMANY ABC 26 Diciembre 2003

HAY ocasiones en que efectivamente una imagen vale más que mil palabras. ¡Toma!, y más que dos mil, y más que diez mil. Anda por ahí una fotografía en la que aparecen asomados al balcón de la Generalitat, al balcón del Palau, Pasqual Maragall y Rodríguez Zapatero. Algo separado de ellos, no mucho, se ve a Carod-Rovira, a la derecha de la imagen. A la derecha del espectador, que es la izquierda del actor, y se adivina que todavía más a la izquierda se encontrará Saura, que es ya la repera en izquierdas.

Se trata de una fotografía de vencedores al balcón, tan repetida y tópica, y no tenía por qué haberme llamado la atención. Pero lo que me ha chocado de esa foto es el gesto de Maragall. El flamante presidente de la Generalitat agarra con su mano el antebrazo de Zapatero y lo eleva en el aire como intentando componer un ademán de triunfo. Es un gesto igual al que usan los ventrílocuos para componer los ademanes de sus muñecos. Se contempla la fotografía y no queda más remedio que pensar en Doña Rogelia, el inolvidable personaje de mi querida «Mari Carmen y sus muñecos».

A Zapatero no se le ve demasiado contento en su papel de títere manejado. Alza el brazo derecho con desgana o al menos sin entusiasmo, y al mismo tiempo se cierra las solapas de la americana con la mano izquierda como si temiera que se le llevaran la cartera. Maragall ríe feliz, y se nota que ya se encuentra allí donde quería encontrarse. En cambio, la sonrisa de Zapatero parece forzada. Es una sonrisa como de obligación y parece que estuviera pensando: «Este balcón y esta plaza son nuevos para mí. Ya veremos en qué acaba toda esta aventura».

Carod-Rovira, por su parte, ríe de muy buena gana, que casi se despelota de risa. Cierra el puño derecho, dobla el brazo de ese lado, lo echa un poco hacia atrás y parece que fuese a dar un puñetazo al aire como hacen los jugadores de tenis cuando logran un tanto difícil, mientras exclama: «¡Toma ya!». El fotógrafo no ha captado la actitud en que comparece en el balcón el último miembro del pacto tripartito, el comunista Saura. Lástima grande, porque es como si al cuadro de las Tres Gracias de Rubens le hubiesen cortado la más gorda y expresiva, que es esa de culo más pomposo.

Desde que, sin ganar las elecciones, Pasqual Maragall es presidente de la Generalitat, anda desvelado por amenazar un día y tranquilizar al siguiente. Con ese gesto en el balcón del Palau tal vez quiera cubrirse de la acusación de que sus concesiones a Esquerra Republicana le van a costar a Zapatero una sangría en las urnas generales, y le levanta el brazo en un triunfo que puede resultar a la viceversa. Huyendo de la quema, Zapatero acaba de decir que él se encuentra a medio camino entre el inmovilismo de Aznar («manda huevos», como diría Trillo, que Zapatero llame inmovilista a Aznar, que no se está quieto ni en la Presidencia del Gobierno) y el rupturismo de Ibarreche, pero ya Maragall había anunciado tiempo ha que su primera visita sería para el rupturista vasco. Total, que a Zapatero, para ser Doña Rogelia, sólo le faltan las enaguas.

Asesinos etarras
Editorial Heraldo de Aragón  26 Diciembre 2003

Estas dos últimas bombas -aún falta por encontrar una de ellas-, estaban destinadas a aterrorizar a la población y causar el caos en el servicio ferroviario una vez hubiera estallado el artefacto colocado en el tren. La perversa preparación de este atentado es fiel reflejo de la mentalidad asesina de ETA, que tan sólo busca causar el mayor daño posible. Sin ideología de ninguna naturaleza, guiada por el deseo macabro del asesinato y la extorsión, ETA es una banda mafiosa capitaneada por un grupo de criminales que carecen del mínimo respeto hacia la vida humana.

El trabajo constante de las Fuerzas de Seguridad del Estado y la unidad de todos los demócratas continúan siendo las mejores y únicas garantías para combatir una lacra que presenta un final cada vez más próximo. Resulta evidente, en cualquier caso, cómo la amenaza terrorista sobrevuela de una forma constante sobre Aragón, una circunstancia que obliga a sostener todas las cautelas necesarias y a extremar la colaboración con los responsables de la lucha antiterrorista.

Nochebuena sin sobresalto
Fernando González Urbaneja Estrella Digital 26 Diciembre 2003

Si llaman a la puerta a las seis de la mañana y es el lechero, los ciudadanos se sienten tranquilos, es la normalidad. Si es Navidad y no se echan en falta los periódicos, es señal también de normalidad. Pudo no haber ocurrido; los etarras locos y asesinos pretendieron ocupar el espacio informativo de un día sin noticias. No lo lograron, la Policía anduvo lista y detuvo a los terroristas antes de consumar sus perversidades. En las mentes de estas gentes siempre anida la espectacularidad, escalar a las primeras planas. Y suelen conseguirlo, ya que su desproporción siempre es sobresaliente.

Es probable que las bombas de nochebuena no buscaran un asesinato en masa; es posible que tuvieran pensado avisar a tiempo para producir terror pero sin llevarse por delante la vida de los demás. Es posible y probable, tanto como que los explosivos pueden activarse por error o por uso poco cuidadoso. Y estos terroristas no tienen pinta de ser gente avezada en sus propias perversidades.

Lo cierto en estos momentos es que ETA tiene sus uñas melladas, que mantiene su discurso asesino pero sin sembrar el terror. Cuando escribo estas palabras noto inquietud, algo así como que mejor sería no mencionar la tragedia, como defensa psicológica para que no se materialice.

Pero hay que decir que la eficacia policial es creciente y que la cooperación con las otras policías y demás servicios de seguridad es esperanzadora. Cada día más personas estiman que la solución policial es la parte central de la solución al problema terrorista. Puede incluso que sea la solución, ¿por qué no? Son unas decenas de asesinos, unas centenas de colaboradores cercanos y unos millares de animadores y soportadores que sin los anteriores no son nada. Esta nochebuena ETA ha conseguido ser protagonista, pero sin resultados, terroristas detenidos y actuaciones frustradas. Y se van encadenando fracasos terroristas, más que nunca. Quizá estamos ya en el principio del fin, aunque sea un fin largo.

La noticia del día de Navidad suele ser el discurso-felicitación del Rey a todos los españoles. Un texto cuidado, tres folios, medido y siempre consultado con el Gobierno por cuanto el Rey se debe a cada Gobierno. El discurso ha conseguido aplauso general, excepto del PNV, que tienen problemas con el mapa mundi de Bilbao y no gustan de nada que no les ponga en primer plano como reyes del mambo, como ese presunto pueblo milenario sujeto de derechos eternos.

El discurso del Rey estuvo en la línea que le caracteriza; moderado en el tono, preocupado por quienes más necesitan, ecuánime y con referencias decididas en cuanto a la autoestima de los españoles. Una intervención familiar y normal; con la Constitución como marco de convivencia (¡cómo no!), con confianza en el futuro y con la boda del Príncipe en el calendario.    FG.urbaneja@terra.es

La tradición golpista de Esquerra
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 26 Diciembre 2003

AUNQUE no tan teocrático como el separatismo vasco, el de Cataluña también es antiliberal. Y golpista cuando puede o le dejan. Prat de la Riba no era un fanático racista como Arana pero también su Compendio de doctrina catalanista es todo un monumento a la fraternidad universal sólo comparable con la Novena de Beethoven. Tras la inteligencia y moderación pactista de Cambó y su Lliga, ya durante la Segunda República, los principales héroes separatistas catalanes fueron Maciá y Companys, de la mal llamada Esquerra Republicana (eso sí, de Cataluña), quienes intentaron varias veces dar su golpe de Estado para proclamar un fantasmagórico Estat Catalá, crearon unas milicias parecidas a las de Mussolini, llamadas escamots , conocidas como el fascio de Maciá , que entre otras hazañas democráticas y republicanas , además de expediciones de castigo contra la prensa hostil, rompieron urnas en Barcelona.

Como sus actuales colegas teocráticos del norte, también desobedecieron al Tribunal de Garantías Constitucionales en el caso de la ley de contratos agrarios. En su intento de golpe de Estado de octubre del 34, aliados también entonces al PSOE golpista de la violenta rebelión asturiana, y pese a su retórica patriotera y victimista, se rindieron en cuanto el general Batet les mandó un par de compañías para defender la legalidad constitucional republicana. Las veleidades procomunistas de Maciá, en su viaje a Moscú en busca de apoyos -«todo por la liberación de Cataluña, incluso el comunismo»- acabaron cuando cierto grupo de empresarios le amenazaron con retirarle la paga. En fin, ¡qué hemos hecho los españoles para merecer estos intentos periódicos de destrucción de la convivencia! ¿La muda sociedad civil, los ciudadanos españoles en Cataluña, se van a dejar avasallar por estas gentes?, ¿va a proteger sus derechos constitucionales el Gobierno si llevan a cabo sus amenazas?.

El asesinato de Carrero y la «ETA buena»
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 26 Diciembre 2003

HACE TREINTA AÑOS que asesinaron a Carrero Blanco. Como cada vez resultan más lejanos para la gente joven los hechos que han marcado las vidas de algunos de nosotros, hay que explicar que eran aquellos unos días grises, en los que en España no había la libertad de la que hoy gozamos; el miedo impregnaba las relaciones sociales y la esperanza se alimentaba en una oposición de izquierda -articulada, sobre todo, en torno al PCE- que pretendía la unión de todos los demócratas contrarios a la Dictadura. Se olía en el 73 el final de la dictadura, más por el deterioro físico del decrépito dictador que por la presencia suficiente de fuerzas democráticas opositoras. Obreros y estudiantes realizaban paros y manifestaciones y un cierto sector de la Iglesia, simbolizado en el cardenal Enrique Tarancón, propugnaba la apertura del Régimen.

El terrorismo nacionalista había asesinado, hasta el 20 de diciembre de 1973 -fecha en que matan a Carrero Blanco-, a siete personas, ocho según otras fuentes. Cifra incomparablemente menor que los centenares de personas a las que asesinaría en la democracia. Este contundente dato echa por tierra, de forma abrumadora, otra de las mentiras de uso corriente entre los nacionalistas vascos: ETA no nació para combatir al franquismo, o por culpa del franquismo, ETA nació para intentar destruir España y fue en la democracia donde encontró más facilidades para hacerlo.

Aquella fría y nublada mañana del 20 de diciembre de 1973 tenía que celebrarse, en el desaparecido Tribunal de Orden Público, un juicio contra los máximos dirigentes de las entonces clandestinas Comisiones Obreras: Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, el cura Francisco García Salve, Eduardo Saborido, José Luis Costilla.

Casi a la misma hora, cuando Carrero Blanco salía de misa -como todos los días, a la misma hora, por la misma calle-, el presidente del Gobierno era asesinado junto con un escolta y su chófer. Volaron por los aires en la calle Claudio Coello, de Madrid, después de que los etarras activaran a distancia un explosivo mortal colocado en el vientre de la calle.

Ese 20 de diciembre de 1973 yo estaba en la cárcel; en la cárcel de Valladolid. Recuerdo perfectamente que la niebla entraba por el ventanuco de la celda de aislamiento como si fueran efectos especiales. Por ese ventanuco, con barrotes y sin cristal, apareció la silueta de otro preso político que me anunció la noticia. Mi primera reacción fue de temor: ahora nos matarán a todos, pensé. Los funcionarios de prisiones, que me tomaron las huellas digitales de todos los dedos de las dos manos, llevaban unos enormes brazaletes negros, una señal de luto que resaltaba aún más sobre el verde de sus abrigos. Algunos presos comunes, sobre todo los pelotas de los funcionarios, nos echaban en cara aquel asesinato, como si los presos políticos tuviéramos que ver con él. Recuerdo el miedo, el vértigo y una amarga sensación de que aquello no podía traer nada bueno.

Carrero era un ultra, un ser odiado y, en parte por eso, su asesinato fue acogido con clandestina satisfacción entre la mayoría de la izquierda antifranquista. El carácter de la víctima y la forma en que se realizó el atentado, aureolaron durante demasiados años a los etarras como una especie de bandidos buenos. Tuvo que pasar mucho tiempo para que la mayoría de los españoles percibiera su verdadera faz. No creo que haya habido una ETA buena , hasta la muerte de Franco, y otra mala , avanzada ya la democracia. En esencia, siempre ha sido terrorista: matar para llegar al poder paralizando por miedo a la sociedad. Posiblemente, si desde la primera víctima del terrorismo esta idea hubiera estado clara, no habríamos llegado a un engorde de la bestia, ahora exangüe por cierto. El atentado terrorista, como la tortura, es una barbaridad inaceptable, al margen de cómo nos caigan sus víctimas.

«Trileros secesionistas»
Cartas al Director ABC 26 Diciembre 2003

La situación actual de España está configurándose como peligrosa porque proliferan impunemente, desde los poderes autonómicos del País Vasco y Cataluña, inconstitucionales y añejas manifestaciones indicando la firme voluntad de sus dirigentes de separar de España las Autonomías cuyo poder ostentan y de aplicar las sediciosas e insolidarias medidas necesarias para la consecución de tal objetivo, aun en el caso de que las mismas sean rechazadas democráticamente por el resto de los españoles. Tales manifestaciones y actitudes de los mentados poderes no están siendo castigadas penalmente, con el falaz argumento de que en democracia cualquier idea puede expresarse libremente, incluidas aquellas que inciten a la ilegalidad democrática, y cuya difusión signifique a medio plazo extender a las calles los enfrentamientos, con violencia verbal o de hecho. Claro está que tal argumento resulta ser falso porque están incurriendo en delito de sedición y traición a nuestro sistema democrático, tanto los partidos nacionalistas como los partidos de izquierdas que conforman los Gobiernos autonómicos que se alzan contra nuestra democracia y contra la unidad territorial de España, pretendiendo imponer sus decisiones a la mayoritaria democrática del resto de los españoles.

Los «trileros secesionistas», coaligados con los «llamazaristas» y los «zapateristas», actuando ambos como ganchos, quieren embaucar a los españoles y hurtarles sus territorios y sus derechos, llevándoles a los retrógrados taifas de antaño sin futuro alguno, esgrimiendo para ello un inexistente derecho a la autodeterminación y falaces argumentos de que la sediciosa postura independentista es resultado del autoritarismo y falta de diálogo del PP que gobierna España, cuando realmente es el único partido al que, hoy en día, puede calificarse como español, ante la traición y ataque a nuestro sistema democrático, a los españoles y a la paz por parte de las izquierdas citadas y de sus aliados secesionistas.    Francisco Mate.   Alicante.

Huevos Duros
Carmen Martínez Castro La Razón 26 Diciembre 2003

Fue el ex-presidente Felipe González el que tuvo la ocurrencia de llevar a un debate político la expresión: «Y dos huevos duros». Esos dos huevos duros son la guinda final de un hilarante pasaje cinematográfico, la escena del camarote de los hermanos Marx en «Una noche en la ópera». Allí se dan cita Groucho, Chico y Harpo, además de dos fontaneros, cuatro camareros, una manicura, una lavandera, varios operarios y una jovencita que busca a su hermano. En ese caos de brazos, cabezas, gorras y uniformes, Groucho pide el desayuno con un encargo adicional: «Y dos huevos duros».

El González de su mejor época parlamentaria tuvo la genialidad de recurrir a esa imagen y consiguió que la expresión prosperara hasta hoy como fórmula de respuesta a demandas desproporcionadas. Más allá de los fastos de la toma de posesión de Pascual Maragall lo que ocurre en el PSOE recuerda el caos del archiconocido camarote: Alberdi se marcha dando un portazo; Bono le escribe a Boadella para que se entere Maragall; Rodríguez Ibarra abandona el Comité de Estrategia y, a Zapatero le encargan el desayuno electoral de marzo en Cataluña.

Confiesa Carod-Rovira en este periódico a Mamen Gurruchaga: «La solidaridad bien entendida empieza por uno mismo»; apunta Maragall en sus declaraciones a «El País»: «No pedimos el concierto económico vasco, pedimos los resultados a medio plazo» y remata Zapatero en «El Mundo»: «Se puede mantener la solidaridad financiando a cada autonomía según su población». Así, tenemos al PSOE empeñado en incluir en su programa electoral un nuevo sistema de financiación autonómica. Un asunto envenenado que, afortunadamente, había quedado excluido del debate nacional, tan excluido que nadie consideró oportuno mencionarlo en la rumbosa declaración de Santillana.

Esperemos que al flamante nuevo «conseller en cap» no se le ocurra estas Navidades exigir otros dos huevos duros, porque veremos a Maragall explicando cómo los huevos duros son fundamentales en el diseño de la España plural y asimétrica que reclama. Después Zapatero nos ilustrará sobre los vicios autoritarios de Aznar, su soledad patológica y su pertinaz negativa a negociar el asunto de los huevos duros. Finalmente entrarán los huevos duros en el programa electoral del PSOE y acabaremos todos empachados.

La Gendarmería evita que ETA entregue 200 cartas del chantaje a sus «correos»
J. M. Z. / R. L. V. - Madrid.- La Razón 26 Diciembre 2003

Las Fuerzas de Seguridad sospechan que individuos del entramado de ETA se desplazaron, el pasado día 23, a Francia para recoger, de manos de miembros de la banda, doscientas cartas en las que figuraban la dirección de sus destinatarios y en las que se exigía el chantaje conocido como «impuesto revolucionario».

Una patrulla de la Gendarmería observó que, ese día, a las seis y cinco de la tarde, en una zona cerca de Taller, en Las Landas, se encontraban aparcados dos automóviles, ambos del modelo Renault Clio. Cuando los agentes se acercaron para identificarlos, uno de los coches reculó a gran velocidad y golpeó al vehículo policial. A continuación, los ocupantes de los dos Clio emprendieron la fuga en ambos automóviles. Uno de ellos fue localizado con posterioridad y en su interior se encontraron doce placas de matrícula y las doscientas cartas.

Tres niveles
Las misivas, según fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN, contenían los tres «niveles» que utiliza ETA para dirigirse a las personas que va a chantajear: primera petición; recordatorio con la advertencia de que puede haber consecuencias si no paga el dinero exigido; y amenaza de muerte y de atentados contra los bienes de la persona extorsionada. Las Fuerzas de Seguridad cuentan, por lo tanto, con información de los empresarios que ya han recibido cartas de ETA y no lo han comunicado todavía.

Fuentes antiterroristas francesas han informado por su parte a LA RAZÓN de que uno de los dos Renault Clio implicados en el incidente de Taller no era robado y que se investiga si su propietario pertenece al entramado de la banda. Se trabaja con la hipótesis de que individuos de dicho entramado que residen en España habrían viajado al país vecino para recibir de ETA las cartas que después serían enviadas desde nuestro país a los industriales a los que se exige el «impuesto revolucionario».

De confirmarse esta línea de investigación, no sería la primera vez que individuos del dicho entorno se ven involucrados en las tramas del chantaje etarra. Según un auto dictado recientemente por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, ETA delegó en Herri Batasuna la gestión y el cobro de las extorsiones económicas y que fueron varios los cabecillas de esta coalición los que se encargaron de ese cometido: Felipe San Epifanio, «Pipe»; José María Olarra Aguirano, «Eneko»; Rufino Echeverría Arbelaitz y Jokin Gorostidi Artola, «Harizta». Este último participó directamente, según el juez, en el cobro de los pagos exigidos por ETA al dueño de una de las empresas adjudicatarias de las obras de la autovía de Leizarán, Adolfo Sobrino Murias. Este empresario pagó 30 millones de pesetas como «impuesto revolucionario», que fueron entregados por un familiar a Juan José Arruti López en la sede de Herri Batasuna de San Sebastián. Posteriormente, Arruti entregó esa cantidad a Gorostidi.

Según la resolución judicial, sólo llegaron a manos de la banda terrorista cinco millones de pesetas, por lo que, según apunta el magistrado, «parece» que Gorostidi y Arruti «mostraron deslealtad con la organización, al hacerse con 25 millones de pesetas, ya que consta acreditada la entrega de 30 millones por las víctimas y sólo la recepción de 5 millones por la organización terrorista».

UN ARTICULO CON TRAMPA
MIQUEL PORTA PERALES ABC (Cataluña) 25 Diciembre 2003

El pacto tripartito ha puesto en pie de guerra a la Cataluña de siempre. Nada nuevo, pues, en esta agitación catalana que ameniza la llegada de Pasqual Maragall a la presidencia de la Generalitat. Representantes de la política y los medios de comunicación gritan contra lo que se está haciendo en España, con aquella confusión de siempre que obliga a preguntar si se está discrepando de unos hechos concretos o de la realidad española en general. La insistencia y la repetición hace pensar que lo que se está discutiendo no es un episodio sino la historia completa: la Cataluña de siempre discute una España que no es la que sus ideólogos se han fabricado para el consumo y servicio interesados.

Tampoco nada nuevo en los argumentos ni en los supuestos agravios. La insistencia y la coincidencia son ejemplares, porque se trata de una lección bien aprendida: la de la unidad irrenunciable de la Cataluña de matriz catalana. Nada, por tanto, de plurinacional, plurilingüística y pluricultural. Con una precisión fundamental: incluso cuando el lenguaje puede parecer moderno y cuando las maneras se presentan suavizadas, continúa latiendo la intolerancia de una unidad homogeneizadora de las diferencias. Es la misma queja antiespañola, actualizada por causas inmediatas, pero fundamentada en el mismo resentimiento de siempre: la unidad de destino en lo universal, se presente o no se presente con estas palabras, no admite trabas.

La Barcelona que nos desespera, ha exportado un pésimo modelo de expansión política. Conocemos la técnica. Se empieza provocando una permanente escalada de descalificaciones y acaba instalándose en la pura violencia verbal. Como hemos visto y continuamos sufriendo, la norma consiste en atacar al contrario permanentemente y despiadadamente mientras se responde a las críticas recibidas justificando los propios despropósitos con ardides que devienen trampas para el atacado. Martingalas, en definitiva. Y así, el acecho constante desprende una apariencia de dominio que consolida la imagen de poder. Al no poderse o saberse neutralizar las primeras invectivas, la táctica se alimenta de ella misma con resultado de círculo vicioso. Y vuelta a empezar. Hay, empero, otro ejército, que batalla por libre y que ha sido amaestrado en las malas artes del frentismo para defender el unionismo. Es una milicia que difícilmente aceptará un general que la ordene ni un estado mayor que la rinda. Es la legión formada por un puñado de opinadores atrevidos que han encontrado en la insolencia de sus comentarios la vía rápida del éxito público y del reconocimiento político. Hombres y mujeres que necesitan decirlas gruesas para mejorar su autoestima al mismo ritmo frenético que engordan su cuenta corriente.

Supuestos periodistas, algunos son un sólido pasado, lanzado a la papelera, que saben que la instrumentalización de sus palabras conforma la artillería partidista. Sin matiz ni sonrisa, con voz ofendida y tono trascendente, mezclan y manosean, recortan y pegan, doblan y concluyen que ya tenemos aquí el fin del mundo.

No hace falta decir que el tripartito es un pretexto grandioso para la Cataluña de siempre, la que no muere a pesar de las guerras, revoluciones y dictaduras. El drama -servido o no- no está en políticos y comunicadores, sino en el hecho comprobado que, en la Cataluña de siempre, comportamientos de esta clase tienen aún un rendimiento electoral importante.

NOTA.- Este es un artículo con trampa que -disculpen, pues, una gramática y un estilo que no me pertenecen- transcribe párrafos de diversos escritos publicados recientemente en la prensa catalana. Por mi parte, me he limitado a sustituir los términos “España”, “española”, “anticatalana” y “Madrid” por “Cataluña”, “catalana”, “antiespañola” y “Barcelona”. Con tal estratagema no pretendo otra cosa que evidenciar las estupideces que se ponen negro sobre blanco y mostrar que, con palabras ajenas, quizá se puedan decir cosas atinadas. El lector tiene la última palabra.

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