AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 27 Diciembre  2003
Una oferta de diálogo
Pío Moa Libertad Digital 27 Diciembre 2003

El dilema de ETA
GEES Libertad Digital  27 Diciembre 2003

LA MATANZA FRUSTRADA
Jaime CAMPMANY ABC 27 Diciembre 2003

El árbol y las nueces
José Clemente La Razón 27 Diciembre 2003

Entrañables familias
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  27 Diciembre 2003

La nochemala no llegó a ser
Lorenzo Contreras La Razón 27 Diciembre 2003

El frentismo
David Gistau La Razón 27 Diciembre 2003

Salvados por la Policía
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 27 Diciembre 2003

La estrategia contra ETA
Editorial El Ideal Gallego 27 Diciembre 2003

La Navidad de ETA
Esther Esteban El Ideal Gallego 27 Diciembre 2003

Romper la cuerda fiscal
Fernando Serra Libertad Digital  27 Diciembre 2003

Las últimas detenciones muestran la debilidad de ETA, que recurre a lo que puede
Agencias Libertad Digital  27 Diciembre 2003

La Abogacía del Estado advierte al TC que el Plan Ibarreche viola la soberanía nacional
F. Velasco - Madrid.- La Razón 27 Diciembre 2003


 

Vascongadas
Una oferta de diálogo
Pío Moa Libertad Digital 27 Diciembre 2003

Las peores agresiones se suelen presentar en política disfrazadas de victimismo y buena intención. Los agresores sólo quieren algo tan natural y humano como el diálogo, afirman, mientras trabajan por la secesión. Sólo quieren una "España más plural", o bien "una España en la que todos se sientan a gusto", y cosas parecidas. Por supuesto, rechazan el "autoritarismo", o la política de "enfrentamiento" o de "crispación", que supone decir no a sus pretensiones. En España, la izquierda y los nacionalistas son maestros en ese juego. Sería frívolo desdeñar por adelantado el efecto que estas manifestaciones de hipocresía puedan causar, y, por supuesto, es muy conveniente demostrar la mayor disposición al diálogo. Una oferta a Ibarreche, por parte de quienes defienden la unidad de España y la democracia, podría ser parecida a ésta:

Señor Ibarreche: es preciso el diálogo para corregir por las buenas una situación que se está volviendo irrespirable en las Vascongadas. Como usted sabe, en el territorio bajo su autoridad la situación ha degenerado tanto que no existe ahí una verdadera democracia. Cuando la mitad de la población se siente hostigada y amenazada por expresar sus opiniones, cuando los políticos no nacionalistas han sido a menudo asesinados, y viven bajo constante presión, cuando para ellos supone un espíritu heroico, literalmente, presentarse a los cargos municipales u otros, no puede hablarse de "déficit democrático", sino pura y simplemente de falta de democracia.

La causa principal del problema no es sólo el terrorismo, sino la connivencia de usted y su partido con él. No hablamos a humo de pajas. Esta connivencia se manifiesta en la pasividad de la Ertzaintza frente a los criminales; en el apoyo moral que ustedes prestan a los que llaman, para enaltecerlos, "presos vascos", en lugar de denominarlo por su nombre de asesinos y cómplices; en la enseñanza desfigurada y guerracivilista que ofrecen ustedes a los jóvenes y que es la misma que darían, y que dan de hecho, los terroristas o sus organizaciones satélites; en su insidioso, solapado y permanente ataque a los símbolos constitucionales, que son, casualmente, los símbolos democráticos; en su financiación y sistemático apoyo político -¡y nada menos que en nombre de la democracia!- a organizaciones satélites de la ETA, implicadas orgánicamente en la financiación, el reclutamiento y la protección de la banda; en su continuado desprecio y falta de diálogo hacia las víctimas del terror, tan en contraste con su complaciente diálogo y llamadas al diálogo con los pistoleros; en hechos tan degradantes para las libertades y el Parlamento vasco como haber tenido en la Comisión de derechos humanos, nada menos, a un reconocido asesino etarra; y así en un largo etcétera de actitudes semejantes, que podemos ir detallando en el curso de este diálogo que les ofrecemos.

Usted sabe que si las cosas no han llegado más lejos, a una dictadura abierta o a enfrentamientos civiles mucho más graves, se debe precisamente a la acción del estado y de sus fuerzas de seguridad, que han reducido el terrorismo a niveles bajos –por lo que ustedes han manifestado pesar de muchas formas–; al endurecimiento y aplicación de leyes que han erradicado en buena parte la kale borroka, la cual ustedes han consentido y, con su consentimiento, estimulado durante años; y a otras numerosas acciones contra la violencia y a favor de la ley y la libertad, acciones que su partido, desde el poder autonómico, han obstaculizado de mil maneras que también detallaremos, para procurar corregirlas, en el transcurso de este diálogo.

Como ustedes saben, las leyes están para ser cumplidas, pues de otro modo la convivencia pacífica se vendría abajo. Y cuando se incumplen o desvirtúan sistemáticamente como usted y su partido vienen haciendo evidente y desgraciadamente, puede hacerse necesaria la suspensión de un estatuto de autonomía infringido y desacreditado por ustedes año tras año. Toda paciencia y comprensión llegan a su límite cuando, en lugar de corregir los males, se persiste en ampliarlos mediante proyectos secesionistas que atacan directamente la unidad de España, y que aumentarían la ya intolerable opresión ejercida por los nacionalistas sobre una gran masa de la población vasca, privando definitivamente a estas tierras de la libertad y la democracia.

Antes de llegar al extremo de suspender la autonomía en aplicación de la ley, sería muy conveniente entablar un diálogo sobre las siguientes bases:

La Ertzaintza desarrollará una actividad mucho más efectiva en la persecución del terrorismo y de todo tipo de violencia y hostigamiento nacionalista

Los símbolos constitucionales serán respetados y expuestos en todos los casos que exige la ley

Los contenidos de la enseñanza serán revisados para no dar ninguna clase de excusas a los asesinos profesionales de ETA o de cualquier grupo semejante

Se respetará la voluntad de las familias y se defenderá el uso en la enseñanza del idioma español común, en igualdad con el vascuence, como un patrimonio histórico y cultural irrenunciable del pueblo vasco.

Las víctimas del terror serán honradas y desagraviadas en el Parlamento y en las demás instituciones de la comunidad autónoma.

Se retirará todo apoyo moral a los presos que deshonran al pueblo vasco con sus cobardes asesinatos o complicidad en ellos.

Desaparecerá todo tipo de referencia o presión oficiales y anexionista sobre Navarra. Aunque, claro, en su propaganda partidista, el PNV es perfectamente libre de defender dicha anexión.

Se tomarán, en general, todas las medidas que garanticen la libertad, la igualdad ante la ley y la tranquilidad de los ciudadanos, al margen de su pertenencia o simpatía políticas.

Opino que estas bases u otras semejantes, expuestas, si se quiere, en lenguaje más diplomático, podrían ser un excelente punto de partida para el diálogo en Vasconia. No puede haber otro, porque otras condiciones supondrían legitimar el terrorismo y la destrucción de la democracia. Estoy seguro de que un lendakari tan honrado, amante del diálogo y el pluralismo, y cumplidor de su palabra como Ibarreche no podrá resistirse a negociar y aplicar estas bases con el espíritu constructivo que le caracteriza.

El dilema de ETA
GEES Libertad Digital  27 Diciembre 2003

Todas las Navidades ETA trata de hacerse presente. Hace unos años fue la "caravana de la muerte"; el año pasado, el comando desarticulado en Villalba; este año, las maletas cargadas de explosivos para la estación de Chamartín. Una vez más, el acierto y la profesionalidad de las fuerzas de seguridad han evitado la muerte de muchos inocentes. Pero este nuevo intento de ETA pone de manifiesto varias realidades.

En primer lugar, ETA no mata más porque no puede. Los rumores de tregua, que aumentan conforme pasa más tiempo sin un atentado, quedan una vez más desmentidos de forma contundente. Quien crea poder convencer a ETA para que deje de matar está profundamente equivocado. ETA no debe ser convencida, sino derrotada.

En segundo término, ETA se encuentra en un momento de máxima debilidad. El número de acciones y de victimas ha caído a mínimos históricos, mientras que por el contrario la cifra de terroristas detenidos, tanto en España como en Francia, bate su récord anual. Así, la ratio de número de atentados por detenido ha disminuido de forma drástica en los últimos años. Hay por tanto una ventana de oportunidad para la derrota definitiva de los terroristas que debe ser aprovechada.

En tercer lugar, el futuro se presenta aún más negro para los terroristas. Francia ha asumido el terrorismo de ETA como un problema propio, la Unión Europea está desarrollando mecanismos como los equipos conjunto de investigación o la orden de detención y entrega que tendrán gran eficacia a medio plazo. En España, la ilegalización de todo su entramado político, social y económico debilitará en gran medida su capacidad de regeneración. ETA ha desaparecido del escenario político y está perdiendo el poco apoyo social que le quedaba. Todo ello se traducirá en una debilidad estructural a largo plazo.

El dilema para los terroristas es cómo hacerse presentes de forma espectacular y a bajo coste. Su problema es que, en estos momentos, tiene enormes dificultades para realizar acciones selectivas importantes, pero, si ejecuta acciones más indiscriminadas, el rechazo social puede volverse insoportable. ETA tiene planteado un dilema estratégico del que es muy difícil que pueda sobrevivir.

LA MATANZA FRUSTRADA
Por Jaime CAMPMANY ABC 27 Diciembre 2003

LOS etarras, aun descabezados como están, nos preparaban unas Navidades de sangre y muerte. La explosión de sus dos artefactos de veinticinco kilos de explosivo cada uno habría producido una masacre dantesca, un espectáculo infernal en la Estación de Chamartín, precisamente en la tarde del día de Nochebuena. Es difícil imaginar la bárbara escena de tantos muertos descuartizados, cientos de heridos, toda la hermosa gente que iba o que venía en la Navidad. Esa es la escena que tenían fríamente pensada, preparada y casi ejecutada esos etarras que no cesan de inventar, fabricar y sembrar a voleo las semillas macabras del terror. Comprendo que hay que tener unas convicciones muy fuertes y una serenidad heroica y santa para no desear y pedir inmediatamente la pena de muerte para esos dos engendros infrahumanos, hijos de parcas y de furias, seres de instinto más feroz que el de las alimañas. Hay que tener mucha fe en la propia dignidad y en la dignidad del Estado para no exigir para esos dos etarras, Arruarte y Loran, la ley de Lynch o el juicio del Juez de la Horca.

Esta terrible matanza frustrada ha dejado en claro y probadas, tres circunstancias. Primera, que la banda terrorista sigue dispuesta a matar a mansalva, sin atemperar ni moderar ni humanizar sus acciones criminales. Al revés, en esta ocasión intentaban realizar una matanza y una confusión sin precedentes, agravadas por el enjambre apretado de viajeros en aquel lugar y por las fechas elegidas para producir la mortandad. Los monstruos desalmados querían ensangrentar las fechas más entrañables del año. Malditos sean, ellos y sus cómplices, encubridores y beneficiarios, tan criminales como los etarras, y además cobardes.

La segunda circunstancia que desvela el atentado frustrado de Nochebuena es que una vez más, la banda falla. El trabajo conjunto de las Policías francesa y española hace cada vez más difícil el resultado de la acción y más previsibles los planes y los propósitos. A pesar de que se trataba de dos terroristas no fichados, de esos que llaman por paradoja comandos legales, fueron descubiertos antes de llevar a cabo la masacre. La debilidad de la banda etarra es un hecho demostrado, y no cabe duda de que nos hallamos en el período más positivo y eficaz de la larga lucha contra este terrible cáncer de la paz y la felicidad de los españoles.

Y tercero, ya es hora de que el nacionalismo vasco deje de considerar al terrorismo etarra como un aliado para conseguir sus objetivos. Pidan los arzallus, los ibarreches, los atuchas, los eguibar, los imaz y los anasagastis cuanto deseen: la autodeterminación, el referéndum, el Estado libre asociado, el nuevo Estatuto, la reforma de la Constitución, la segregación de España, la separación total de la patria común, la felicidad y el Cielo para ellos solos, lo que quieran, pero que lo pidan con la palabra y el argumento, sin alianzas con los violentos, ni condescendencias ni justificaciones ni incitaciones tácitas. Sin pensar que con la matanza de Chamartín habrían dado un paso adelante. Y si con la palabra y el argumento no consiguen sus propósitos, democráticamente palillo y flor de malva.

El árbol y las nueces
José Clemente La Razón 27 Diciembre 2003

El intento de ETA de llevar el caos y el terror a la estación de Chamartín la pasada Nochebuena, provocando la matanza de centenares de personas que en esos momentos abarrotaban la estación madrileña, sólo buscaba un objetivo: doblegar al Gobierno y abrir un debate sobre la conveniencia de establecer negociaciones con los terroristas. El mazazo psicológico provocado por un atentado de esas dimensiones habría ensombrecido el estado de ánimo de los españoles y habría abierto las compuertas para desaguar el debate que la izquierda está buscando para justificar sus pactos con los independentistas, tanto en Cataluña como en el País Vasco.

El primer interesado en ese debate es el PNV, que pondría de nuevo sobre la mesa la necesidad de mirar con otros ojos el Plan Ibarreche, un proyecto nacionalista que lo único que busca es la segregación de esa comunidad del resto de España. El segundo gran beneficiado de un atentado tan brutal es el PSOE y, por extensión, toda la izquierda en general, obligados como están unos y otros a justificar su acercamiento a las tesis del mundo radical. No faltarán quienes tachen esta galerada de ejercicio de frivolidad, pero esto mismo ya sucedió en Barcelona al concluir la manifestación de protesta por el asesinato de Ernest Lluch. Unos agitan el árbol y otros recogen las nueces, sólo que a estas alturas los recolectores ya no son sólo los nacionalistas vascos.

El PSOE ha abierto de nuevo ese debate, entre otras cosas por su inquietante interés en polemizar sobre algo que en el fondo lo que busca es justificar el pacto de Maragall con ERC en Cataluña. Nada como una polémica sobre la negociación con los terroristas parapetaría mejor a Zapatero de cara a las generales, lo que hace pensar que antes o después se produzca, no sé si con atentado o sin él, pero el debate está servido porque es la única salida del secretario general socialista para justificar sus alianzas con una izquierda que todavía ve con simpatía algunos de los crímenes de ETA.

Nacionalistas
Entrañables familias
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  27 Diciembre 2003

La escena se habrá repetido en miles de hogares catalanes durante las comidas de Navidad y de San Esteban. La reunión familiar (pero esto, claro, no es exclusivo de Cataluña) puede acabar con facilidad en psicodrama. El teatro y el cine han explotado esa mina que siempre funciona porque a todos nos toca alguna herida, aunque el psicodrama americano por excelencia cae en el Thanks Giving Day, o Día de Acción de Gracias. En su poema Nadal, Joan Salvat-Papasseit ya presentía y temía, una noche del 24, la desazón del día siguiente. De un modo conmovedor, el poeta del Borne cierra con estos versos: (...) Jesús ja serà nat. / Ens mirarà un moment a l'hora de les postres / i després de mirar-nos arrencarà a plorar.

Ese poso de tristeza que deja el contacto navideño con los seres queridos se ha teñido este año en no pocos hogares catalanes de un cierto rencor, de reproches abiertos, de enfados contenidos y de reveladores silencios. Creyendo que navegaban en el mismo barco nacionalista, los hijos han llevado al poder al partido independentista que ha dejado al padre sin sueldo o sin expectativas. Muchos de estos nuevos visitantes del INEM no sólo se sienten traicionados por su prole sino también por sus mayores, pues son legión los ancianos que han sentido la irresistible llamada de las viejas siglas de Companys.

Claro que entre los votantes de ERC existe una parte, de momento imposible de cuantificar, que cree estar viviendo una pesadilla desde que vio a esa masa procedente del cinturón industrial agolparse en la Plaça de Sant Jaume a saludar a Maragall y a Zapatero con los inconcebibles gritos de “¡Viva Cataluña!”, así como suena, en castellano. Encima, por si esta vejación fuera poca cosa, lo de abrir investigaciones por corrupción parece que iba en serio. Son días muy extraños. Aunque me lo hubieran jurado, jamás habría creído que los independentistas iban a darme tantas alegrías. No soy ningún ingenuo, sé quién es el adversario. Pero también sé que es plural y que se está dando de palos. De ingenuidad podrían estar pecando más bien en ciertos despachos de Madrid, donde quizá crean que CiU ha pasado a convertirse en un posible aliado estratégico. El tiempo los desengañará, pero esperemos que no se abracen demasiado al espejismo. CiU ha entrado ya en una carrera de radicalización para demostrarle a los niños y al abuelo que son unos pardillos que sirven al enemigo, es decir, a España. Entrañables familias.

La nochemala no llegó a ser
Lorenzo Contreras La Razón 27 Diciembre 2003

¿Qué habría ocurrido si la Nochebuena, gracias a ETA, hubiese sido una Nochemala, un Hipercor de andenes en Chamartín? La banda habría acreditado su presencia operativa y activa, a lo bestia, pero al mismo tiempo le habría creado un problema al PNV y, por supuesto, al tolerante Gobierno vasco, que todavía no ha reaccionado ante la noticia del intento, por lo menos al tiempo de escribir estas líneas, y sólo ha confiado al portavoz del partido en el Congreso de los Diputados, Iñaki Anasagasti, el compromiso de condenar «una nueva acción criminal y asesina».

Para Batasuna, que todavía juega a ponerse en ocasiones la piel del cordero, el nuevo horror hubiese sido excesivo después de sus últimas o penúltimas ofertas de frente común electoral con los restantes nacionalismos. Lo habría asimilado, como siempre, pero en el terrorismo también hay platos indigestos para quienes no lo condenan. El propio Anasagasti ha pedido a la formación abertzale «coraje político» para la denuncia. Es obvio que ese coraje es imposible.

Todavía queda una Nochevieja. Habrá que tener precaución. Las Fuerzas de Seguridad del Estado vienen siendo más eficaces que nunca en la represión del terrorismo etarra. Parece que los fondos se aplican correctamente, los agentes no utilizan por ahí, en los casinos de juego, sus documentos de identidad, y los «infiltrados» en la banda hacen bien su trabajo.

Ya podría Carod-Rovira, tan propenso a la empatía con los batasunos de Otegui, haberse apresurado a sumar su voz a la repulsa del criminal proyecto etarra. A lo mejor lo hace a destiempo, como cabe esperar de Ibarreche. Más vale tarde que nunca.

Con esta actividad terrorista y la que se barrunta, el «plan Ibarreche» es, aparte de inconstitucional, una grosería política. Ya existía coacción. Pero si el terrorismo va a más, la llamada «consulta popular» sería más impresentable de lo que es de antemano. O sea, hablar aún de referéndum resulta, o debe resultar, bochornoso.

De todos modos, los nacionalistas, incluso los que quieren pasar por moderados, siguen enamorados del plan. Anasagasti, en entrevista concedida a Radio Euskadi, ha dicho que con las elecciones catalanas le ha salido «un hermanito», o una hermanita, Cataluña, al proyecto vasco. Es más, entiende que al hermanito o hermanita le ha salido otro u otra «que es Andalucía y que empieza ya a sacar un poco los pies del tiesto». Podría meditar algo sobre estas palabras Manuel Chaves, y nada se diga de Zapatero. Si esto no se encamina al desmadre y el optimismo incurable se asienta sobre la clásica base del «no pasa nada», es que las palabras han perdido su valor. Habrá que esperar a la lección de los hechos.

El frentismo
David Gistau La Razón 27 Diciembre 2003

Una bomba dentro de un tren. En el andén de la estación de Chamartín, gente corriente, gente de la nuestra, incapaz de sospecharse un objetivo militar o una herramienta de ocupación. Evitaremos hacer pornografía sentimental con las familias que esa tarde se reunían para cenar y que podrían haber acabado, de no ser por el trabajo de la policía, enterrando a alguien. Lo evitaremos, pero podría haber sido una masacre, otra infamia más convertida en rapsodia por la abyección moral del nacionalismo vasco, por la podredumbre ética de quien encima intenta exprimir en su favor los beneficios de un victimismo inventado y cínico.

Una bomba dentro de un tren. Un plan para asesinar a gente corriente. Infame, ¿verdad? Pero no les quepa duda de que, a partir de mañana mismo, cuando la bomba en el tren haya sido olvidada, los predicadores del progresismo y los conjurados de la periferia volverán a decir, y habrá que joderse al oírlo, que el ambiente lo enrarece España. Que el frentismo lo provoca Aznar. Que eso de ir clavando toros de Osborne por las carreteras sí que es la violencia propia de un «Estado antipático», pero que una bombita de nada en un tren lleno de españoles, por favor, eso tan sólo es dialéctica política que en nada enturbia la naturaleza arcangélica, «progresista y de izquierdas», como lo llama «El País», del secesionismo.

Los violentos, los intolerantes, los fachas, somos nosotros, la gente corriente que se conforma con no ser asesinada en una estación y que, contra lo que dice la propaganda de la periferia y la progresía, se niega a aceptar que exista un mínimo matiz degradante en el esfuerzo por defender la identidad que la ha vertebrado durante cientos de años, ahora que es atacada tanto con bombas como con retórica. Pero no. El frentismo, lo provocan los hijos de puta que pusieron esa bomba. Y también los xenófobos de corbata, los paletos con coartada retórica que al acusarnos de «Estado antipático» y opresor contribuyen a justificar que hubiera una bomba en el tren en el que viajaba mi gente. Y encima nos acusan de crear mal ambiente, hay que joderse.

Salvados por la Policía
Miguel Ángel Rodríguez La Razón 27 Diciembre 2003

Los que han impedido un crimen brutal en la Nochebuena no han sido las palabras de Yosuyón en favor de los terroristas de Eta, ni los planes de Ibarretxe basados en las consignas de Eta, ni las votaciones con bola negra organizadas por Atutxa para echar del Parlamento vasco a aquellos que están señalados por la diana de Eta. Ha sido la Policía quien ha detenido a los amigos de Yosuyón, de Ibarretxe y de Atutxa. Qué pena ¿habrán llorado los amigos de los asesinos?

A la misma hora en que los obispos vascos cantaban villancicos, la Policía evitaba una masacre de aquellos a los que defienden los obispos vascos. Qué pena ¿habrán llorado los obispos vascos?

Pues que lloren. Unos y otros se van a hartar a llorar cada vez que Policía detenga a uno de sus amigos asesinos, y conste que llevan un buen rato llorando. Es más, ahora la sociedad empieza a señalarles con el dedo y les define como lo que son: cómplices.

Ya sé que si se dice esto en el Parlamento vasco te echan. Es más, si se dice esto en un bar de San Sebastián corres peligro de que sea la misma Ertxantxa la que te detenga. Pero así están las cosas. Y la Iglesia Católica sabrá por qué defiende a los asesinos. Sería bueno que lo reflexionaran en estos días que tanto hablan de Paz.
Los terroristas querían sembrar el pánico en toda España con atentados sincronizados. No es posible calcular el número de muertos posibles. Ninguna de las víctimas hubiera tenido funeral en las iglesias del País vasco porque los obispos de allá se niegan a hacerlos con el silencio fariseo de la Iglesia de acá y la de más allá. Menos mal que estaba la Policía.

Ayer se encontró un nuevo artefacto. Afortunadamente, no explotó, pero ahí tienen el retrato de la forma de actuar de los asesinos. Y todavía hay quien les defiende.

La estrategia contra ETA
Editorial El Ideal Gallego 27 Diciembre 2003

La tregua de ETA de la que hablan algunos es una mentira, una más de la historia interminable de falsedades en las que vive la banda terrorista. Las cartas descubiertas en Francia en las que se reclamaba el impuesto revolucionario a decenas de empresarios navarros y los documentos intervenidos a Garikoitz Arruarte y Gorka Loran, los dos detenidos en Nochebuena, en los que figuraban numerosos objetivos demuestran que si los nacionalistas vascos asesinos no actúan más es porque no pueden, no porque no quieran, lo que significa obviamente que el alto el fuego no entra en sus planes. Tampoco figuraba en ellos que todo su entramado político y económico quedase al margen de la ley o que la cooperación internacional fuese tan intensa, pero así es y gracias a ello la banda está sumida en una situación de extrema debilidad. Ahora es, por lo tanto, el momento de reforzar la lucha antiterrorista para acabar definitivamente con la mayor lacra que sufre España desde hace más de treinta años.

La Navidad de ETA
Esther Esteban El Ideal Gallego 27 Diciembre 2003

ETA pretendía celebrar la Navidad a su manera: sembrando el dolor y la muerte en la madrileña estación de ferrocarril de Chamartín a las cuatro de la tarde del día 24. Tenía preparados nada menos que cincuenta kilos de explosivos, con lo que a una se le ponen los pelos de punta pensando en la magnitud de ese atentado si la policía, eficazmente, no hubiera conseguido detectar el explosivo y detener a los dos terroristas antes de que estos pudieran conseguir su criminal objetivo.

Hemos sabido que los etarras habían preparado una ola de atentados en distintos puntos para crear una sensación de pánico en todo el país, una especie de cruel y sanguinaria llamada de atención. Un “¡Aquí estoy yo!”. Sus planes tiran una vez más por tierra la teoría de los mas optimistas en el sentido de que su relativa inactividad era fruto de una tregua más o menos encubierta.

Hay que deducir, una vez más, que la banda terrorista actúa siempre que puede y lo hace siguiendo su orgía imparable de sangre y destrucción. El hecho de que sus planes se vean frustrados cada vez con una frecuencia mayor se debe sobre todo a la eficacia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, la cual, unida a la colaboración internacional, está consiguiendo debilitar cada vez más su infraestructura.

Las cifras siempre frías y distantes, pero esclarecedoras y hablan por sí solas. Este año que termina los terroristas han matado a tres personas, el menor numero de asesinatos desde la muerte del general Franco, lo que indica sin la menor duda que la banda criminal está más debilitada y aislada de lo que lo había estado nunca.

La detención de sus máximos dirigentes, la localización de sus zulos y el desmantelamiento informático que se realiza en cada una de sus detenciones, esta provocando que, en su desesperación, ETA fiche a jóvenes inexpertos, sin la preparación suficiente, que resultan bastante chapuzas y que se entregan sin resistencia haciendo gala de lo que son, unos cobardes.

La masacre que pretendían hacer en la madrileña estación de Chamartín debería hacer reflexionar al PNV sobre su apoyo a la ilegalizada Batasuna, porque de ser verdad la existencia de negociaciones o ETA va por libre o no tiene ninguna intención de entregar las armas y disolverse, por lo tanto, no hay ni dialogo ni negociación que valga. A los asesinos hay que detenerlos, juzgarlos y meterlos en la cárcel. Lo demás son excusas incalificables.

Amenazas de Maragall
Romper la cuerda fiscal
Fernando Serra Libertad Digital  27 Diciembre 2003

En el supuesto modelo de financiación autonómica planteado por Pascual Maragall, y suicidamente respaldado por Rodríguez Zapatero, no es lo más importante que se cuestionen las transferencias de recursos pactadas entre unas regiones y otras ya que, en efecto, no son tan elevadas y la prosperidad depende poco de causas exógenas sino del esfuerzo en ahorro e inversión que internamente se realice. Tampoco es lo más trascendente que un gobierno tripartito autocalificado de izquierdas, y que administra una comunidad que supera en renta a la media nacional, sea insolidario con el resto porque ya se sabe que la hipocresía es una seña de identidad de esta ideología. Y no es ninguna novedad que todo ello esté aderezado con el plomizo discurso nacionalista basado en mentiras históricas, agravios económicos y xenofobias tribales.

Por supuesto que en todas las exigencias nacionalistas los intereses económicos ligados al poder político juegan un papel determinante, pero en este caso las amenazas no solamente quieren rompen unas reglas formales que tienen que ver con los bienes y con los recursos, sino que van al fondo de uno de los fundamentos claves de todo Estado de derecho y constitucional, esto es, la Hacienda Pública. Es evidente que cuando el artículo 133 de nuestra Constitución dice que "la potestad originaria para establecer los tributos corresponde exclusivamente al Estado, mediante ley", resulta difícil encajar este precepto con una "Agencia Tributaria de Cataluña que será responsable de la recaudación de los tributos propios, cedidos y compartidos", y totalmente imposible con que el nuevo gobierno autonómico tenga "capacidad normativa" sobre ellos, afirmaciones que se recogen en el pacto suscrito por las tres fuerzas que forman el nuevo gobierno catalán. No es casual que la cuerda tensada por Maragall pase especialmente por la cuestión fiscal ya que, en caso de romperse, se puede quebrar también el marco de convivencia constitucional.

Desde una perspectiva liberal, en efecto, el poder fiscal es la más clara expresión del poder coercitivo del Estado. Poco importa ahora que este poder se haya establecido originalmente por violencia o por contrato, lo que interesa destacar es que la cesión de soberanía por parte de los individuos al Leviatán hobbesiano se concretó a lo largo de la historia a través de la entrega o apropiación de una parte del fruto del trabajo y del ahorro, de los tributos en una palabra. Y que cuando los hombres deciden conquistar autonomía y libertad respecto al Estado déspota, lo hacen limitando el poder fiscal del soberano, como bien demuestra el nacimiento de las constituciones liberales y de las democracias parlamentarias, siendo Inglaterra el ejemplo más palmario de ello. Así pues, son las normas constitucionales y las elecciones democráticas las dos únicas vías posibles para limitar el poder impositivo del Estado. Y más importancia adquieren estos instrumentos de soberanía del ciudadano y del contribuyente ante un Estado democrático que no ha hecho más que expandirse en el campo económico durante el pasado siglo. Pero mientras que el votante solamente decide entre aspectos relativamente menores que proponen los partidos políticos, como mayores o menores tipos impositivos, las constituciones y las normas tributarias que de ellas se derivan –el acuerdo de financiación autonómica, por ejemplo- vertebran y consolidan la soberanía nacional.

En Los fundamentos de la libertad, Hayek defiende que las normas fiscales deben ser generales para que se cumpla el principio de "igualdad ante la ley" y, en consecuencia con esta regla, aboga por la proporcionalidad de los tipos frente a la progresividad. En Derecho, legislación y libertad va más allá a la hora de dotar de una importancia esencial a las normas tributarias y propone que éstas sean aprobadas por una asamblea nueva y diferente para que tengan el rango de normas constitucionales y perduren más que los gobiernos. Se trataría en cualquier caso de que el orden constitucional en materia tributaria sirva para acrecentar la soberanía nacional y las libertades individuales. Maragall va en sentido contrario y, cuando tensa la cuerda de la fiscalidad, el drama por él mismo anunciado puede desencadenarse antes.

SEGÚN EL DELEGADO DEL GOBIERNO EN NAVARRA
Las últimas detenciones muestran la debilidad de ETA, que recurre "a lo que puede"
Los dos etarras detenidos el día de Nochebuena, Garikoitz Arruarte y Gorka Loran, siguen prestando declaración ante la Policía, mientras van saliendo a la luz algunos macabros hallazgos, como una lista de objetivos o la bomba que habían colocado en una vía férrea de la provincia de Teruel. No obstante, el dato más esclarecedor lo ha puesto sobre la mesa el delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribar, que ha dicho que ETA está tan débil que recurre "a lo que puede".
Agencias Libertad Digital  27 Diciembre 2003

Los dos etarras detenidos el día de Nochebuena son muy jóvenes. No tienen más de 25 años. Ahora que están declarando ante la Policía se van conociendo algunos detalles sobre sus vidas y son ciertamente reveladores.

Garikoitz Arruarte ocultaba en su casa del casco viejo de Pamplona una carpeta con medio centenar de hojas con información sobre unas veinte personas, fotografías y recortes de periódicos.

De todas estas futuras víctimas, los etarras tenía bastante avanzada la información sobre dos concejales, un guardia civil y un empresario. Según fuentes de la lucha antiterrorista citadas por la agencia Efe, son las mismas cuatro personas sobre quienes también se halló información en la casa de Gorka Palacios, el jefe del llamado "aparato militar" de ETA, detenido este mes en Francia.

"Se conocían las andanzas"
Por su modo de actuar antes de ser detenidos, el ministro del Interior, Ángel Acebes, ha explicado que "eran personas que llevaban una vida normal, que van a su trabajo" y "que no tienen nada con la Justicia", lo que ha permitido a Acebes calificar de "admirable" la labor policial en esta operación, debido a la dificultad para apresar a dos hombres que no parecen tener vínculos aparentes con ETA.

Sin embargo, el delegado del Gobierno en Navarra, José Carlos Iribar, ha aportado algunos datos importantes. Por ejemplo, ha dicho que aunque Loran y Arruarte son de los llamados "legales", no fichados de ETA, "se conocían las andanzas" de Arruarte, que residía en la capital navarra "de lunes a viernes y el fin de semana se marchaba a Guipúzcoa".

De maestro a criminal
Sobre Gorka Loran, el delegado ha confirmado que también iba y venía todos los días desde Hernani, donde vivía, a Pamplona, donde trabajaba "como interino, sustituyendo a un profesor", en la ikastola Amaiur, ubicada en el barrio de Iturrama de Pamplona, como adelantó el Diario de Navarra. Allí desempeñaba labores de tutoría para un grupo de 14 niños de entre 8 y 9 años, con quienes estuvo por última vez el día 22, dos días antes de intentar cometer una masacre en la estación de Chamartín, en Madrid.

Además, fuentes de la investigación señalaron a Efe que Loran participó en numerosas reuniones con grupos radicales irlandeses y corsos y que fue miembro de EKIN, el aparato político de ETA, y de la organización juvenil radical Segi. Así pues, cabe deducir que Loran, lo mismo que su compañero de andanzas, estuvieran más o menos vigilados por la Policía, lo que lleva a pensar que la organización criminal está en una situación de gran debilidad.

ETA recurre "a lo que puede"
La falta de experiencia de estos dos etarras también viene demostrada por su fracaso con las bombas colocadas en sendas líneas de ferrocarril de Aragón, dentro de sendas fiambreras que estaban enterradas junto a las vías. Se supone que su objetivo era que explotaran tras el atentado de Madrid para sembrar el caos, pero la primera, colocada en la línea Zaragoza-Alsasua, estalló el día 23 por la noche, mucho antes de la hora programada por los terroristas. La segunda, en la vía Zaragoza-Caspe-Barcelona, ni siquiera explotó. La Policía ha encontrado el artefacto este viernes cerca de Samper de Calanda (Teruel).

Según el delegado del Gobierno en Navarra, "es posible" que haya otros etarras no fichados en la región, como por ejemplo los que podrían estar colaborando con los ahora detenidos para facilitarles información sobre futuras víctimas, pero José Carlos Iribar ha descartado que haya miembros "liberados" (a sueldo de ETA), como lo demuestra el hecho de que Arruarte y Loran tuvieran como misión cometer el atentado de Madrid. Esto "indica que están recurriendo a lo que pueden, porque la sociedad cada día está más fuerte y ellos cada día más débiles", ha dicho Iribar.

La Abogacía del Estado advierte al TC que el Plan Ibarreche viola la soberanía nacional
Avisa que las comunidades no pueden modificar la Constitución «mediante un Estatuto particular»
El acuerdo del Gobierno vasco por el que aprobó el conocido como Plan Ibarreche y la decisión de la Mesa del Parlamento autónomo de admitirlo a trámite son resoluciones claramente inconstitucionales que afectan a principios fundamentales recogidos en la Carta Magna, como el relativo a la soberanía nacional. Así lo destaca la Abogacía del Estado en el escrito de alegaciones que presentó ayer ante el Tribunal Constitucional, en el que, una vez más, solicita que se admita a trámite la impugnación que presentó contra ambos acuerdos, lo que conllevaría la suspensión inmediata del «plan».
F. Velasco - Madrid.- La Razón 27 Diciembre 2003

La representación jurídica del Estado asegura que con la impugnación de esos acuerdos «no se intenta promover preventivamente el control de constitucionalidad de una mera Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi», sino determinar si ambos respetan o no la Constitución. La decisión final de la Abogacía del Estado: suponen una clara y rotunda violación de los principios recogidos en la Carta Magna. El fondo del asunto, asegura el Departamento dirigido por Arturo García Tizón, radica en determinar «si el poder de iniciativa atribuido a un Gobierno autonómico para reformar el Estatuto de Autonomía ¬nunca para reformar la Constitución¬ puede ejercitarse apartándose por completo, y de manera deliberada, de la referencia constitucional». Esto es, precisamente, a juicio de la Abogacía del Estado, lo que ha ocurrido con el Plan Ibarreche.

Máxima significación política
Por otro lado, alude en sus alegaciones a que la «Propuesta» aprobada por el Gobierno de Ibarreche incorpora una decisión «de la máxima significación política». Incluso, llega a destacar que ningún acto o decisión de los ejecutivos que se han sucedido en el País Vasco desde 1979 «ha tenido la trascendencia política de la que está adornado el acuerdo de 25 de octubre de 2003», la aprobación del Plan Ibarreche.

En este sentido, señala que el «objetivo político» de ese acuerdo consiste en «hacer prevalecer el punto de vista jurídico-político de que, en virtud de los derechos históricos de los territorios forales , la Constitución española no rige en el País Vasco», o bien «rige de manera muy menguada».

Junto a lo anterior, se insiste en que el Gobierno vasco no aprobó un texto político para «abrir un debate parlamentario sobre la autodeterminación o la independencia» del País Vasco o sobre su «modelo de relación con España». Por contra, lo que aprobó fue un texto normativo en el que lo que se pretende es «sustituir el vigente Estatuto de Autonomía», potestad que ha sido ejercida «inconstitucionalmente» por el Gobierno de Ibarreche.

Por ello, la Abogacía destaca que el Ejecutivo vasco «se ha desviado del único camino correcto para alcanzar su objetivo soberanista o separatista, que es la leal utilización del procedimiento de reforma constitucional. Si el Gobierno vasco ¬añade¬ hubiera querido ir por la vía constitucionalmente adecuada, podría tal vez haber enviado un mensaje a la Cámara vasca para que, en su caso, ésta ejerciera la facultad de iniciativa constitucional», que le atribuye la propia Constitución, «en sentido soberanista o secesionista».

Junto a ello, los servicios jurídicos del Estado lanzan una advertencia a las demás comunidades autónomas. «Parece evidente» que no sería válida «una reforma de la Constitución ¬sin modificación expresa de su propio texto¬ mediante un Estatuto particular vasco o de otra nacionalidad o región contradictorio con la norma suprema».

Respaldo de catedráticos
La Abogacía del Estado, junto a sus alegaciones ha remitido también al Tribunal Constitucional sendos dictámenes de catedráticos de Derecho Constitucional que vienen a avalar la tesis de que las dos resoluciones impugnadas, acuerdo del Gobierno vasco por el que se aprobó el Plan Ibarreche y decisión de la Mesa del Parlamento de admitirlo a trámite, violan y vulneran claramente la Carta Magna. Se trata de los informes realizados por los catedráticos Tomás Román Fernández Rodríguez, Pedro González Trevijano y Juan Alfonso Santamaría Pastor, quienes defienden que los citados acuerdos son «objetos idóneos» de la impugnación que presentó la Abogacía del Estado el pasado mes de noviembre.

Con el escrito presentado ayer por los servicios jurídicos del Estado, el Tribunal Constitucional ya cuenta con las alegaciones de las tres partes involucradas en este procedimiento: Abogacía del Estado, Gobierno vasco y Parlamento autónomo. Ahora, el Alto Tribunal deberá pronunciarse si admite o no a trámite la impugnación contra los citados dos acuerdos.

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