AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 16 Enero 2004
Iglesias quiere imponer el catalán en colegios, calles y organismos y fomentarlo en hospitales
Marcos S. González - Madrid.- LR 16 Enero 2004

Quema de Iglesias
Nota del Editor  16 Enero 2004

Entre el arado y la Constitución
FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR ABC 16 Enero 2004

La máquina de los sueños (soberanistas)
Julián Lago LR 16 Enero 2004

El dedo en la llaga
Aleix Vidal-Quadras LR 16 Enero 2004

Primeras chispas en el tripartito
Editorial LR 16 Enero 2004

Hora de adioses
JAIME CAMPMANY ABC 16 Enero 2004

Los ricos, los pobres y el nacionalismo
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 16 Enero 2004

Mentiroso
Cristina Lopez Schlichting LR 16 Enero 2004

Poder y realidad
CARTAS AL DIRECTOR El Correo  16 Enero 2004

La Hacienda de Vizcaya dio protección fiscal a 117 contribuyentes ligados al nacionalismo vasco
Libertad Digital  16 Enero 2004

Gotzone Mora atribuye la violencia en Euskadi a «décadas de tibieza» con ETA
AGENCIAS VALENCIA   EFE El Correo  16 Enero 2004

Acebes elogia la «valentía» de Gotzone Mora y la «actuación ejemplar» de las Fuerzas de Seguridad
M. Fernández - Valencia.- LR 16 Enero 2004









 

Iglesias quiere imponer el catalán en colegios, calles y organismos y fomentarlo en hospitales
Creará un Consejo Superior de Lenguas que «elaborará las reglas de normalización definitiva»
Creación de un Consejo Superior de Lenguas de Aragón, garantía de enseñanza en catalán, topónimos bilingües, reserva de plazas funcionariales en las que será preceptivo el uso de esta lengua y promoción del idioma en bibliotecas, museos, archivos, academias, teatros, cines, obras literarias y de producción cinematográfica e industria cultural». Eso es lo que trató de sacar adelante el Gobierno de Marcelino Iglesias en la pasada legislatura, y que, según las fuentes consultadas, servirá de base para el proyecto de bilingüismo que anunció recientemente en la zona oriental de Aragón.
Marcos S. González - Madrid.- LR 16 Enero 2004

La implantación del catalán como lengua cooficial en la zona oriental de Aragón se llevará a cabo, con toda probabilidad según las fuentes consultadas por este periódico, utilizando como base el Anteproyecto de Ley de Lenguas de Aragón, que el Gobierno socialista de la Comunidad Autónoma trató de sacar adelante la pasada legislatura.

En dicho anteproyecto, se especifican los municipios en los que, según el Ejecutivo de Marcelino Iglesias, se habla catalán o aragonés. El texto desgrana además las medidas que tomará el Gobierno de la Comunidad Autónoma para garantizar la adecuada implantación de los idiomas que pasarán a ser cooficiales. Entre ellas, destaca la creación de un Consejo Superior de las Lenguas de Aragón, cuyos miembros serán designados por el presidente de la Comunidad Autónoma, y que se encargará de «elaborar las reglas de normalización definitiva del aragonés y del catalán en Aragón», además de desarrollar una «adecuada terminología». Por otro lado, en las zonas de cooficialidad el Gobierno se compromete a promocionar la lengua en «bibliotecas, museos, archivos, academias, teatros, cines, obras literarias y de producción cinematográfica, de expresión cultural popular, festivales e industria cultural». Asimismo, Iglesias «garantizará» la enseñanza del catalán donde decida que este idioma es el «predominante» y «procurará» que «una parte sustancial de la educación preescolar y primaria se imparta» en catalán en dichos municipios. Además «garantizará» la adecuada formación y capacitación del profesorado.

Los topónimos de dichas zonas también serán bilingües. En los servicios públicos, «la Administración (...) garantizará el empleo de la correspondiente lengua» y los «poderes públicos fomentarán» su uso en los servicios privados (hospitales, hogares, residencias de la tercera edad...). En cuanto al empleo público, «se valorará el conocimiento en las convocatorias de acceso» y «se podrán señalar plazas para las que sea preceptivo el conocimiento de las lenguas propias». Asimismo, se adoptarán «las medidas adecuadas para fomentar la programación de emisiones de radio y televisión (...) en la correspondiente lengua. Eso sí, el Gobierno de Iglesias tiene previsto permitir a cada municipio (siendo facultad de su alcaldía) elegir entre el catalán y la lengua vernácula, es decir, la suya.

Se da la circunstancia de que la Comisión Jurídica Asesora notificó en 2001 al Gobierno de Iglesias que «sería inconstitucional (...) toda regulación ordinaria autonómica» sobre la oficialidad linguística y que «solamente el Estatuto de Autonomía puede hacer cooficial una lengua», es decir, que habría que cambiarlo.

Quema de Iglesias
Nota del Editor  16 Enero 2004

Parece ser que en tiempos no muy lejanos de la historia de España se quemaron algunas Iglesias, y si siguen las cosas como parece, se tendrá que quemar, pero esta vez, el culto y el turismo de interior no se verán afectados.

D. MARCELINO IGLESIAS RICOU (PRESIDENTE)
DIPUTACION GENERAL DE ARAGON
 Pº Mª AGUSTIN, 36. EDIFICIO PIGNATELLI
50071  ZARAGOZA

La Coruña, 15 de Agosto de 1999
Muy Sr. mío:

      No sé si esta carta llegará a sus manos y la leerá con espíritu abierto, pero de todos modos, creo tener la obligación ética de escribirla. 

      He leído con suma preocupación sus declaraciones a los medios (MARCELINO IGLESIAS / PRESIDENTE DEL GOBIERNO ARAGONES: Defensor de las lenguas minoritarias JAVIER ORTEGA El Mundo 3 Agosto 1999 y recortado en http://pagina.de/agli  o directamente en http:/www.geocities.com/Athens/Academy/1410/19990803.htm) en las que defiende las lenguas minoritarias y que piensa legislar sobre ellas. 

      Defender las lenguas minoritarias es una posición muy loable, siempre que no vayan en detrimento de cosas más importantes, pero legislar sobre ellas es un verdadero disparate. Aquí podría empezar a listar las razones pero por correo aparte, le envío un ejemplar del libro de D. Manuel Jardón “La ‘normalización lingüística’, una anormalidad democrática, el caso gallego”, donde muy diáfanamente encontrará una buena colección, que espero le convencerán para no entrar en el agujero negro en el que pretenden meter a los ciudadanos de la región si siguen por ese camino (evito usar aragonés para que no adquiera el carácter fanático que ya implican catalán, vasco y gallego).  

      Si de todos modos sigue adelante con su intención, le ruego no olvide normalizar también el francés, inglés, alemán y otras, pues seguro que habrá algún ciudadano despistado por Candanchú, Formigal, la antigua base americana de Zaragoza, Figueruelas y otros lugares, que tenga como lengua materna alguna de ellas.

       Sin otro particular, y con la esperanza de que esta carta y el libro resulten provechosos para mis paisanos presentes y futuros, le saluda, muy atentamente,  xxx.

Entre el arado y la Constitución
Por FERNANDO GARCÍA DE CORTÁZAR. Catedrático de Historia Contemporánea Universidad de Deusto ABC 16 Enero 2004

DECÍA Kundera al comentar una de sus novelas que durante cierto periodo de su vida, en la época del terror estalinista, le perseguía una idea de modo constante: alguien, una mujer, se encuentra de pronto en un mundo de niños, del que no puede escapar, y éstos la acosan hasta la muerte. Kundera, perseguido y acosado por los verdugos y los poetas del Gulag, creía que aquella imagen resumía la deriva enfermiza de los paraísos totalitarios, la deriva de un mundo que dejaba sin memoria a los ciudadanos y los convertía en una nación de niños, y no dejaba de pensar que la tragedia de aquella mujer atrapada en una isla de terribles infantes también podía ser la tragedia de cualquier persona dotada de memoria e ironía en una sociedad indiferente al pasado y al pensamiento.

El pánico ante un país hecho de recuerdos artificiales, dictados por los grandes arcángeles del lirismo totalitario, le hacía soñar a Kundera con una isla de niños asesinos, del mismo modo que en el siglo XVIII José Cadalso se estremecía de risa o de llanto, según el estado de humores en que se hallaba, cuando leía los grandes proyectos que muchos de sus compatriotas imaginaban con el maravilloso fin de modernizar España. Si bien Cadalso no se sentía atrapado en una nación de niños, igual que le ocurría al escritor checo antes de experimentar el vértigo de la huida y empezar a vivir en Praga como en el vagón de un tren, sí es cierto que tenía el presentimiento de estar encerrado en una isla de fanáticos proyectistas dispuestos a dejar sin memoria a los españoles con tal de poner en marcha sus propias quimeras. «Lo malo», se lamentaba el militar ilustrado, «es que la gente, desazonada con tanto proyecto frívolo» acaba indisponiéndose también contra las innovaciones útiles que son admitidas con repugnancia y «no surten los buenos efectos que producirían si hallasen los ánimos más sosegados».

El tiempo, más de dos siglos, ha pasado desde la época de Cadalso, ha habido avances y retrocesos, los españoles se han mirado con miradas de odio y se han visto atrapados en acuarios de sangre, pero tras años de guerras y orden militar han sabido transformar, mediante la Constitución de 1978, un país clerical, preso y desprestigiado en otro exitoso, moderno, democrático y europeo.

Hay días, no obstante, que leyendo las propuestas de nuestros políticos uno piensa que los españoles siguen viviendo en una isla de locos proyectistas. Hay días que oyendo a nuestros eternos progresistas y a los nacionalistas de izquierda y de derecha uno cree que de lo que se trata, después de todo, es de aproximarse a los planes que exponía aquel loco innovador del que se reía Cadalso en sus escritos... aquel loco innovador que pretendía resolver todos los problemas -económicos, sociales, políticos...- construyendo un canal que dividiera geográficamente España en cuatro provincias: septentrional, meridional, occidental y oriental. Hay días que vuelvo a ver a aquel lunático proyectista, lo veo alto, de pelo colorado, hundiendo las manos en los bolsillos del gabán y empezando a desparramar sobre la mesa sus papeles y sus notas como quien se construye un monumento, lo veo fiel a su obsesión, del mismo modo que lo veía Cadalso, con la mirada frenética y la convulsiones de quien se ha dejado ganar por una ambición ridícula. Hay días que imagino los mapas desvencijados de aquel hombre del siglo XVIII como un signo grotesco de nuestros días.

«Ahora», decía de modo maníaco, «entre lo sublime de mis especulaciones, dirigido al mejor expediente de las providencias dadas, más fácil administración de la justicia y mayor felicidad de los pueblos: quiero que en cada una de estas partes se hable un idioma y se estile un traje. En la septentrional ha de hablarse precisamente vizcaíno; en la meridional, andaluz cerrado; en la oriental, catalán; y en la occidental, gallego. El traje en la septentrional ha de ser como el de los maragatos, ni más ni menos; en la segunda, montera granadina muy alta, capote de dos faldas y ajustador de ante; en la tercera, gambeto catalán y gorro encarnado; y en la cuarta, calzones blancos largos, con todo el restante del equipaje que traen los segadores gallegos». El ilustre innovador deseaba, además, que en cada una de las dichas, citadas, mencionadas y referidas cuatro partes integrantes de la península, hubiese una iglesia patriarcal, su universidad mayor, su capitanía general, su chancillería, su intendencia, su casa de contratación, su seminario de nobles, su hospicio general, su departamento de marina, su tesorería, su casa de moneda, sus fábricas de lana, sedas y lienzos, su aduana general... y soñaba con que la corte fuera mudándose según las cuatro estaciones del año por las cuatro partes: el invierno en la meridional, el verano en la septentrional, y de este modo hasta completar el recorrido.

Hasta el siglo XVIII no se internaba sistemáticamente a los locos; la locura, en principio, se consideraba una forma de error o ilusión. Es comprensible que en tales circunstancias el lugar por excelencia en el que la locura podía manifestarse sin reservas no fuera el espacio artificial de un hospital. Los lugares terapéuticos que estaban reconocidos se hallaban en la naturaleza y, ante todo, en el teatro: se mostraba al enfermo la comedia de su locura, se exhibía en el escenario, por un instante se le atribuía una realidad ficticia, con ayuda del decorado y del vestuario se intentaba que pareciera real, pero se hacía de modo tal que la confusión, atrapada en esa trampa, al final siempre aparecía ante los ojos de aquel que era su víctima.

El ilustrado Cadalso, al describir a aquel proyectista en plena convulsión innovadora, no hizo otra cosa que tratar de desintegrar su quimera mediante el teatro y la risotada. Eran, sin embargo, otros tiempos. La época de Voltaire, del cosmopolitismo, el universalismo ético, el individualismo político y el espíritu racionalista. En nuestros días de cantones, nacionalidades y delirios étnicos la risotada del progresista Cadalso habría pasado por la risotada de un fervoroso reaccionario, de la misma manera que quien se niega a potenciar a los ayatolás que hablan de la tierra y el destino, vindica las libertades individuales y llama a España por su hermoso nombre pierde al instante el derecho a integrar las filas progresistas y es señalado con la mancha negra del franquismo: se convierte, de un fogonazo, en la mujer que Kundera veía atrapada en un mundo de niños.

Rectificar lo tradicional por lo racional, decía Azaña siguiendo los pasos de la España trashumante y, en ocasiones, trasatlántica, que viajando, leyendo o huyendo acumuló continentes en la retina, la España universal de Cervantes, Cadalso y Galdós, la España esteparia que se desamarró de la aldea y el arado y se abrió al mundo. Paradojas de la historia, hoy el lema progresista se ha convertido en todo lo contrario: rectificar lo racional por lo tradicional.

Que ese anhelo venga de los nacionalistas y los regionalistas se comprende porque proceden del fondo más rancio del tradicionalismo de toda la vida. Lo que no se entiende es que los españoles de izquierda, por naturaleza solidaria y cosmopolita, se tomen en serio al proyectista que ridiculizaba Cadalso en sus Cartas Marruecas y estén convencidos de que la modernidad pase por sacar pecho regional buscando hechos diferenciales o por reivindicar una España despiezada con sus valores, sus usos y costumbres comarcales rebosantes de salud, bendecidos por los curas domésticos y los ordinarios del lugar.

Tras oír los delirios de su innovador, Cadalso terminó convenciéndose de que lo que de verdad hacía falta en cada parte de aquella dieciochesca España cuatripartita era una casa de locos para los proyectistas de Norte, Sur, Poniente y Levante. Oyendo a nuestros políticos el ciudadano dotado de memoria e ironía puede llegar a pensar lo mismo: que la solución no está en los proyectos sino en la construcción de una inmensa casa de locos para nuestros innovadores, o en la edificación de un gigantesco teatro o en la visión terapéutica de las películas de los hermanos Marx. Porque lo que, con el paso de los años, están consiguiendo nuestros ilustres proyectistas es que la España de las autonomías se parezca al tren de los hermanos Marx, aquel que al grito frenético de ¡más madera! iba quedándose sin asientos, pasillos, ventanas, vagones... y se convertía en un esqueleto conducido por un Groucho fuera de sí.

La máquina de los sueños (soberanistas)
Julián Lago LR 16 Enero 2004

Quien iba a decir a don Sigmund Freud que, andando el tiempo, no resultaría necesario interpretar los sueños para ahondar en las frustraciones ocultas en el subconsciente de cada cual. O lo que es lo mismo, a partir de ahora en cuanto salga al mercado la Máquina de los Sueños, que ha inventado la empresa japonesa Takara Co. ustedes podrán elegir a la carta sus fantasías, del tipo que sean, como si se tratara del menú de un restaurante, lo cual es el copón.

Así que los japoneses, de siempre más copiadores que inventores en esta ocasión habrán de sentirse muy orgullosos de su hallazgo, que sin duda cambiará el curso de la humanidad mucho más que el teléfono, el motor de explosión e incluso la penicilina, si nos apuran. Vamos, que al menos durante ocho horas, tiempo que dura el viaje onírico referido podremos convertir las ensoñaciones en realidades con olor, sabor y música de fondo para estimular el cerebro del usuario.

De modo y manera que el imposible metafísico de que Carod-Rovira, verbigracia, pudiera algún día presidir la República de Cataluña está ya al alcance virtual de su mano, de la de Carod, claro. O sea que, una vez introducido en el artilugio ese, Carod habrá de narrar en voz alta sus sueños políticos y observar una fotografía con el objeto del deseo, en este caso simbolizado en una serie de elementos iconográficos republicanos y de atrezzo independentista, sin necesidad de tener que soportar la cruda realidad del escándalo que ha supuesto el nombramiento nepótico de su hermanísimo Apeles, por ejemplo.

Similar escenario podríamos imaginar para Ibarreche, que gracias a la maquinita nipona gobernará el Estado cosoberano de Euskadi, con los departamentos franceses incluidos, además, por lo que gozará a tope que eso sí que tiene que ponerle al tío. Bien mirado, desde luego, la empresa Takara Co. merecería el Premio Nobel de la Paz por cuanto la maquina de los sueños pone fin a paranoias, locuras y pesadillas varias, de los nacionalistas sin ir más lejos.

Dicho lo dicho, el campo de posibilidades del invento nos parece de un valor incalculable para la convivencia, dado que lo mismo sirve a Carod o a Ibarreche para disfrutar de sus ensoñaciones independentistas que para pasar una noche de amor y lujo con Julia Roberts, un decir. Cierto es que la mañana siguiente habrá de regresarse a la dura realidad, que esa sí que no es virtual, pero como las sesiones pueden repetirse tantas veces cuantas se desee, nosotros acabaremos hartos de la Roberts y Carod e Ibarreche de su independentismo onírico. Cosas ambas dos que habremos de agradecer por cuanto aportan a la estabilidad matrimonial y a la otra, o sea, a la constitucional.

El dedo en la llaga
Aleix Vidal-Quadras LR 16 Enero 2004

La repentina propuesta de Juan Carlos Rodríguez Ibarra de situar el umbral para obtener presencia en el Congreso de los Diputados en el 5 por ciento de los votos emitidos en el conjunto del Estado ha demostrado varias cosas, ninguna de ellas baladí. La primera es que existen soluciones plenamente constitucionales para acabar con el problema del chantaje nacionalista sobre los grandes partidos nacionales cuando el ganador de la elecciones generales no alcanza la mayoría absoluta. De hecho, la exigencia de un porcentaje mínimo global para tener representación en la Cámara Baja se aplica en numerosos países democráticos. La segunda es que cualquier medida para garantizar la cohesión nacional pasa por un acuerdo sólido entre el Partido Popular y el Partido Socialista y que mientras a la cabeza de ambas formaciones no figuren personas con las ideas muy claras respecto a la necesidad de sostener el proyecto común basado en el gran pacto civil de 1978 seguiremos bajo la amenaza permanente de los secesionistas. En la medida que los nacionalistas sean vistos como posibles aliados frente a la fuerza adversaria de ámbito estatal, no hay nada que hacer. Y la tercera es que el PSOE es hoy una olla de grillos. La presentación por parte de uno de los dirigentes socialistas más influyentes de una iniciativa de este calibre a pocas semanas de unos comicios legislativos sin advertir previamente al secretario general de su partido indica claramente que Zapatero no controla en absoluto la organización que supuestamente lidera.

En cualquier caso, la propuesta del presidente extremeño se apoya en una lógica aplastante. La transición fue posible porque se supuso que los nacionalistas aceptaban que a cambio de la reforma descentralizadora del Estado y de asignarles un papel relevante en la política nacional mantendrían sus pretensiones particularistas dentro de los límites de lo razonable. La Declaración de Barcelona, los planteamientos de reforma estatutaria de Convergencia y de Esquerra, el Pacto de Estella y el Plan Ibarretxe han demostrado que esta suposición pecó de un ingenuo optimismo. Por tanto, si un lado no cumple el otro queda liberado de su compromiso y en este contexto la idea de Rodríguez Ibarra resulta perfectamente legítima. El empecinamiento de Pasqual Maragall, Odón Elorza, Patxi López y del propio Zapatero en cerrar los ojos a la evidencia de que los nacionalistas no están por la España plural sino por la no-España, nos coloca ante un camino sin salida y eso es exactamente lo que ha dicho Ibarra, a la vez que ha ofrecido un método simple y factible de desbloquear el problema. Pero el PSOE está actualmente en manos de gentes tibias y vacilantes y de ahí la rápida desautorización que han sufrido unas declaraciones cuyo único defecto ha sido su irrefutable coherencia. El que pone el dedo en la llaga no suele recibir los parabienes del llagado.

Primeras chispas en el tripartito
Editorial LR 16 Enero 2004

Ni los clásicos cien días de cortesía han esperado los independentistas de ERC para hacer saltar la primeras chispas en el tripartito que mantiene en la presidencia de la Generalitat a Pascual Maragall. A menos de un mes desde la toma de posesión del «molt honorable», y de la amigable foto de los coaligados en el balcón del Palau, el nombramiento del director general de la radiotelevisión pública catalana (CCRTV) ha roto la primitiva armonía, ya tocada por la falta de acuerdos en otros nombramientos de peso, como es el caso de la secretaría de la Sociedad de la Información. En CCRTV, el candidato al que supuestamente apoyaban los independentistas no obtuvo ni un voto, mientras que salió adelante la candidatura del ex ministro socialista Joan Majó, que contaba con el lógico apoyo de los socialistas catalanes.

Esta parece ser ahora la idea que Maragall tiene del cumplimiento del pacto firmado con ICV y con ERC, por el que se había comprometido a «blindar la independencia y profesionalidad» de la radiotelevisión catalana con respecto al Gobierno, de acuerdo con «un nuevo mecanismo de selección y elección de los directivos». Es decir, acepta liderar propuestas soberanistas, abriendo incluso una herida sangrante en su propio partido, mientras hace agujeros en el flamante pacto al que debe la presidencia.

Se entiende que, a pesar del silencio de Carod-Rovira, su portavoz parlamentario, Josep Huguet, no oculte su enfado, hable claramente de que se ha producido el «primer incumplimiento» del pacto y resalte que su grupo tiene muy en cuenta su papel de control del ejecutivo catalán. Es fácil de entender el aviso implícito en las palabras de Huguet. Y eso que no llegó a especificar si los diputados de su grupo controlarían por igual la actividad de los consejeros de ERC y de los del PSC e ICV.

Hora de adioses
Por JAIME CAMPMANY ABC 16 Enero 2004

ES el momento de decir adiós a algunos políticos que este año ahuecan el ala. Hora de despedidas, que no siempre son amargas. Hay algunas despedidas que después del ¡vaya usted con Dios! se queda uno descansando.

Se ha ido de la presidencia del PNV Javier Arzalluz, el hombre más nefasto del nacionalismo vasco desde Sabino Arana acá, y apenas ido ya hay indicios de cisma en el partido que deja. Eguibar no acepta la derrota, o al menos, la admite a regañadientes, y se refugia en su bastión de Guipúzcoa. Es natural. Cuando un hombre gobierna un partido político (o cualquier otra entidad) con el autoritarismo y la prepotencia que ha usado Arzalluz, deja irremediablemente detrás de sí la división y la bandería. Aléjese de la política con viento fresco el hombre que considera necesaria la existencia de la banda etarra y del terrorismo para alcanzar los objetivos de su proyecto político. Agur.

La marcha de Jordi Pujol ha ocasionado en Convergencia una conmoción cuyas dimensiones todavía desconocemos, y en Cataluña una catástrofe de imprevisibles consecuencias. Con la marcha de Pujol, el Gobierno de Cataluña ha perdido moderación, ha perdido seny, ha perdido esa ambigüedad, muchas veces desesperante, pero sabia, con que el Honorable supo navegar durante tantos años por una mar no siempre tranquila y en calma, y muchas veces procelosa, gruesa y movida. Su desaparición de la escena política es una mala noticia para Cataluña y para España. El balance de sus dos décadas largas de gobernanza me parece altamente positivo.

Se va Felipe González y hasta el escaño rehúsa. Su despedida tiene todo el aspecto de un adiós definitivo a la política, aunque con los políticos y con los toreros nunca se sabe. Para no pecar de injustos, tendríamos que reconocer algunos aciertos de Felipe González en la primera etapa de sus gobiernos. Pero no se puede dejar de señalar que se despide de la política activa el fundador del «Gal» y el responsable de varios años de corrupción tan voraz como descarada. Despedimos al gobernante que le dio su nombre (felipismo) a un socialismo de crimen de Estado, de trinque, de nepotismo y de mamandurria. Cuando se echó a volar la frase publicitaria «Socialismo. Cien años de honradez», Felipe González dio ocasión a que se añadiera: «Y ni un minuto más».

Todavía nos queda por ver lo que será la política española sin Fraga en Galicia y sin Aznar en la Moncloa. Fraga, en el ámbito de la política nacional, es una víctima de la transición. Las leyes de la política no están pensadas ni hechas para que hagan justicia con las personas. En Galicia encontró Fraga la compensación a sus largos servicios al Estado, a sus méritos de inventor del centro político, de fundador del partido que hoy gobierna y de su invencible vocación. Sin él, Galicia será otra cosa.

Aznar deja una herencia muy aceptable. Rajoy la puede adir con un seguro beneficio de cualquier inventario. Hasta la lucha contra el terrorismo presenta éxitos esperanzadores. El problema más grave lo plantean los nacionalismos desmadrados. Pero hasta eso es producto de la libertad y de la prosperidad. Ambiciones de ricos.

Los ricos, los pobres y el nacionalismo
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 16 Enero 2004

ES SEGURO que habrá ciudadanos nacidos y residentes en Galicia que ganan más dinero y pagan más a Hacienda que ciudadanos nacidos y residentes en Cataluña. En la misma línea, no cabe descartar que en Cataluña, en la comunidad vasca, en Baleares o en Madrid pueda haber gente pobre de solemnidad, que viva en la indigencia, peor que otros pobres de otras partes de España. Nos podemos imaginar, en fin, que en Alemania habrá gente más rica que los ricos españoles, pero es probable que haya turcos que vivan peor allí que los ecuatorianos en Murcia. Bueno, pues todo eso se tiene que acabar. El espíritu de tribu no soporta tanta diferencia en tantos ámbitos territoriales o, si la tolera, es sólo porque le sirve para estar todo el día en estado de cabreo; disposición anímica que en algunas comunidades es el traje habitual de los nacionalistas.

Tanta diferencia transversal -por emplear un término tan querido a algunos nacionalistas-, desespera a aquellos nacionalistas extremos que sostienen, muy serios, que no hay individuos, que sólo hay pueblos. Algunos de estos nacionalistas me recuerdan a un quiosquero que se quejaba amargamente de que hubiera tantos periódicos, lo que le acarreaba más trabajo, y decía: «¿Pero no sería mejor con uno solo». Aquí hay nacionalistas que tienen bastante con su ombligo y que se quejan de tener que compartir matices con tanta gente, tan distinta y tan difícil de clasificar. Pero lo afortunadamente cierto es que en España convivimos armónicamente, por ahora, sin que la mayoría esté todo el santo día echando odiosas cuentas que separan y dividen, que encanallan y siembran agravios y no resuelven los problemas principales.

Pero el nacionalismo, desde luego el que conocemos en España, es insaciable y quejica y jamás reconocerá en público lo que algunos de sus dirigentes confiesan en privado: nunca hubiéramos imaginado que en cuatro lustros íbamos a conseguir semejante nivel de autogobierno.

Aquí asistimos ahora al apogeo de las consignas hechas con dos pesetas de ideología, envueltas en terciopelo progre cuando en realidad esconden mercancía profundamente reaccionaria y xenófoba. Joan Puig-cercós, de ERC, dice, demagógicamente, que las palabras de Ibarra le recuerdan al franquismo, pero él se reúne entusiasmado con un partido (EA) que niega la condición de ciudadanos vascos a los vascos que somos constitucionalistas, que jalea a un fascista de tomo y lomo como Sabino Arana; un partido cuyos dirigentes se fotografían con los familiares de los asesinos y que no han tenido un mínimo gesto de piedad con las víctimas. Cuando se le señala a Puigcercós esta evidente contradicción, despeja a corner y dice que son consignas de Madrid , donde, añade, «se grita mucho» . La humanidad de la Península hace que se rasga las vestiduras cuando le oye decir a Ibarra lo evidente: hay una desproporción entre el apoyo popular real de los nacionalistas vascos y catalanes y su presencia en la agenda política e informativa. No oiremos, jamás, a ningún nacionalista vasco o catalán halagar la Constitución española, gracias a la cual su paupérrimo apoyo popular se ve compensado con un enorme nivel de escaños en el Congreso de los Diputados. Pero ya sabemos que la Constitución no puede ser ni un tótem ni un tabú; aquí el único tótem innegociable, el único tabú inmutable, es el espíritu nacionalista: cabreo e insatisfacción permanente.

Por cierto, hay una solución posible si hubiera voluntad -por parte española, claro- de que los nacionalistas catalanes y vascos se sientan cómodos -objetivo para el que el resto de los humanos hemos venido a este mundo-: todos los ricos de España y del resto de la UE, a vivir en Cataluña y en la Comunidad Vasca; a pagar allí, sólo allí, sus impuestos. Luego ya se verá qué se hace con ellos.

Mentiroso
Cristina Lopez Schlichting LR 16 Enero 2004

Anasagasti ha respondido a Ibarra con una chulería llena de maldad. El presidente extremeño propuso, como saben, un mínimo del 5 por ciento de los votos nacionales como requisito para ingresar en el Parlamento, una cláusula que existe por ejemplo en Alemania y que excluiría al Partido Nacionalista Vasco de la Cámara. El portavoz del grupo parlamentario del PNV le ha contestado: «Que nos den de una vez por todas la independencia y dejaremos de ser un dolor de cabeza para Ibarra». No deja de asombrarme el que Anasagasti reduzca tan groseramente el problema vasco. Al margen de consideraciones constitucionales e históricas de sentido común (nunca ha existido Euskadi), el País Vasco no puede ser independiente porque sus habitantes no quieren serlo.

Cada vez que viene un extranjero a mi casa tengo que explicarle el mismo «rollo»: «No es que nosotros impidamos nada, es que los vascos no quieren». «¿Cómo?, ¿que no quieren la independencia?», suele preguntar el visitante. ¬«Como lo oyes», repito yo. «La mitad de los vascos votan a partidos constitucionales y dos tercios se declaran en las encuestas contrarios a desvincularse de España». «Entonces», prosigue asombrado el interlocutor, «¿por qué el PNV dice que representa a todos los vascos?» En ese momento hay que aclararle al extranjero lo que pasa aquí. Señor Anasagasti, lo que usted pide no es la independencia para los vascos, sino para el Partido Nacionalista Vasco, que se consolidaría para siempre en el poder local. Tal y como están ahora las cosas, el partido de Sabino Arana es susceptible de perder las elecciones. En caso de ocurrir, la oligarquía dominante saldría del feudo. Se acabarían las subvenciones al entorno de Batasuna, la escuela racista y los nepotismos en la tele vasca, en las empresas y en las administraciones locales. Se terminaría el inmenso tinglado que mantiene vivo el espejismo de que los vascos son una nación maltratada y explotada. Naturalmente que al PNV le conviene la independencia, pero PNV y País Vasco no son sinónimos.

Curiosamente, la tendencia a confundir e identificar las propias ideas e intereses con las de los otros parece un mal extendido entre los nacionalistas. No otra cosa hacía esta semana el señor Carod-Rovira cuando ¬desde su magro 16,47 por ciento de los votos¬ amenazaba a las multinacionales con no dejarles salir o entrar libremente en Cataluña. ¿Pero quién es este señor para hostigar a empresarios que tradicionalmente han encontrado estupenda acogida entre los catalanes? Qué ofuscación no padecerá para poner en peligro la economía de toda una comunidad. Concluyendo, cuando Anasagasti desafía a Ibarra hace dos cosas fundamentalmente. Por un lado, estimula el victimismo nacionalista y su tosco sentido de la hombría rural («¿qué machos somos, las cosas que les decimos!»). Por otro, sencillamente, proporciona una imagen de las cosas que no corresponde a la realidad. O sea, miente.

Poder y realidad
Julio Pérez de Arrilucea Álvarez/Vitoria-Gasteiz CARTAS AL DIRECTOR El Correo  16 Enero 2004

El otro día leí la entrevista que realizó EL CORREO a Javier Rojo, en la que culpaba al Partido Popular del incremento del nacionalismo. Pienso que esas declaraciones están fuera de lugar porque creo que lo que realmente da fuerza y aliento a los nacionalismos es lo que ha hecho su partido en Cataluña aupando a Esquerra Republicana de Catalunya a la Generalitat y dándole todo lo que ha querido. Por otro lado, da la impresión de que Javier Rojo no esta al día de la evolución del voto en el País Vasco y por eso sus declaraciones no se ajustan a la realidad. El nacionalismo vasco experimenta desde hace muchos años una clara recesión. Hace un tiempo los nacionalistas no hubiesen necesitado llegar a alianzas y acuerdos entre ellos para sacar sus proyectos adelante, como ahora. El peso de los constitucionalistas es hoy muchísimo mayor que hace diez años y eso se debe, sin duda, a todos aquellos, incluidos muchos militantes socialistas, que piensan que el nacionalismo tiene fecha de caducidad y que para llegar a ese fin no hay que ceder continuamente a sus presiones.

ADMITIDA A TRÁMITE LA QUERELLA DE ANTICORRUPCIÓN
La Hacienda de Vizcaya dio protección fiscal a 117 contribuyentes ligados al nacionalismo vasco
Según publica "El Mundo", el inspector jefe de la Hacienda de Vizcaya, Juan Ramón Ibarra, blindó fiscalmente a empresas y personas ligadas al nacionalismo vasco. Así lo creen la Fiscalía Anticorrupción y el Ministerio de Hacienda, que incluso sospechan que detrás de estas operaciones exista un caso de financiación irregular del Partido Nacionalista Vasco. Ibarra se hizo cargo de la Inspección de la Hacienda de Vizcaya en 1987, designado por el entonces diputado de Hacienda del Gobierno foral vizcaíno, Juan Luis Laskurain. En 1987 gobernaba en el País Vasco la coalición PNV-PSOE.
Libertad Digital  16 Enero 2004

El diario "El Mundo" informa este viernes de que el juzgado de Instrucción Número 4 de Bilbao ha admitido a trámite una querella de la Fiscalía Anticorrupción contra Juan Ramón Ibarra, acusado de la supuesta comisión de sendos delitos de prevaricación y falsedad, relacionados con la protección fiscal de 117 empresas y personas físicas.

Según se desprende de las investigaciones de Anticorrupción, Juan Ramón Ibarra Oyarzabal –veterano funcionario de la Hacienda vizcaína y subdirector del Departamento de Inspección– manipuló supuestamente el sistema informático para evitar el acceso del cuerpo de inspectores a un listado de contribuyentes protegidos o que se iniciasen inspecciones paralelas. Fuentes de la investigación explican que "con ello, impedía que otros pudieran incluir a estos contribuyentes en planes de inspecciones o simplemente ver sus datos".

En la querella –elaborada por la fiscal anticorrupción María Teresa Gálvez– se atribuye a Ibarra el haber realizado esta manipulación durante años. Durante la investigación, Anticorrupción recibió denuncias anónimas que vinculaban esa protección fiscal con la financiación del PNV y de personas afines a este partido. Sin embargo, por el momento, este extremo no se ha mencionado en la querella, al estar pendiente de comprobación.
Sí ha quedado descartado en la investigación que se pueda alegar que hubo trato especial a los beneficiados por haber sufrido una extorsión de ETA. En los ficheros del Ministerio del Interior no consta que los contribuyentes afectados figuren en la relación de los que han pagado rescates o extorsiones a la banda etarra.

XII premio de convivencia de la fundación profesor manuel broseta
Gotzone Mora atribuye la violencia en Euskadi a «décadas de tibieza» con ETA
Afirma que los profesores de la UPV amenazados «sufren la indiferencia, cuando no el desprecio» de muchos docentes
AGENCIAS/VALENCIA   EFE El Correo  16 Enero 2004

La profesora de Sociología de la Universidad del País Vasco Gotzone Mora atribuyó ayer la «situación que sufrimos en el País Vasco» a «muchas décadas de tibieza, indiferencia y querer mirar hacia otra parte ante el fenómeno etarra y su entorno». Mora realizó este análisis durante la entrega del XII Premio de Convivencia de la Fundación Profesor Manuel Broseta, que este año ha recaído en la docente de la UPV y en las Fuerzas de Seguridad del Estado.

El acto contó con la presencia del presidente de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, y del ministro de Interior, Ángel Acebes, quien dedicó palabras de elogio a los galardonados. Tras asegurar que el «Estado de Derecho va a seguir avanzado y ETA retrocediendo», Acebes recalcó que «si existe un colectivo que durante el año pasado haya luchado de manera intensa, eficaz y sacrificada a favor de la libertad y contra el terrorismo esos son sin duda el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil».

Sobre Gotzone Mora, el ministro dijo que «simboliza de manera notable la lucha ardua, tenaz y valiente que miles de vascos están llevando a cabo contra el terrorismo y contra quienes apoyan un País Vasco excluyente», e indicó que, con su trayectoria, «demuestra que la lucha contra la intolerancia es posible desde cualquier puesto».

En nombre de los galardonados agradeció el premio la profesora de la UPV, quien dijo que esta distinción debe hacerse extensiva a profesores y alumnos que «luchan por la libertad y la defensa de la vida». En la misma línea, enfatizó que «quien se merece este premio son los escoltas que cada día van conmigo a la Universidad».

«Presión continua»
Mora se lamentó de que, ante la situación del País Vasco, «la Universidad como institución ha mirado hacia otro lado en numerosas ocasiones, no queriéndose comprometer con la situación que algunos docentes vivimos». En este sentido, explicó que «la situación real» que se vive en el País Vasco es de «miedo en la Universidad» y de «presión continua, y cada vez más fuerte sobre los constitucionalistas», de quienes dijo que «sólo cuando nos quitemos el miedo y los complejos terminaremos con ETA».

La docente vasca aseguró que el PNV, EA e IU «no parecen o no quieren entender que ETA no es simplemente el asesino que aprieta el gatillo o coloca el coche bomba, sino todo un entramado profundamente arraigado en la estructura política, social, mediática, económica y educativa del País Vasco».

Mora pidió a los compañeros de la Universidad que han abandonado el País Vasco por presiones y amenazas que vuelvan, y dijo: «Volved que os necesitamos. Tenemos que solucionar esto y nosotros somos el muro de contención».

Durante su intervención agradeció al presidente del Gobierno, José María Aznar, «su grado de implicación y compromiso desde el primer momento en que tuvo conocimiento de la realidad en relación a los presos de ETA matriculados en nuestra Universidad», y pidió a los asistentes al acto un aplauso para él. Para la profesora Mora, «no es casualidad que entre los detenidos de los recientes comando etarras haya un número creciente de alumnos universitarios».

Acebes elogia la «valentía» de Gotzone Mora y la «actuación ejemplar» de las Fuerzas de Seguridad
M. Fernández - Valencia.- LR 16 Enero 2004

El ministro del Interior, Ángel Acebes, presidió ayer la entrega del XII Premio a la Convivencia que concede la Fundación Manuel Broseta todos los años en conmemoración de la muerte del profesor valenciano a manos de ETA a la que también asistió el presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps. El premio le fue entregado a la profesora de Sociología de la Universidad del País Vasco, Gotzone Mora, y en los cuerpos de la Policía Nacional y la Guardia Civil.

Mora denunció el acoso y la persecución que sufren los profesores y alumnos «constitucionalistas» por parte de alumnos y cinco profesores del entorno abertzale. De hecho, «no ha habido semana en los últimos cursos en la que no se hayan desarrollado actos de protesta, algunos extremadamente violentos». Ante esta situación, «la universidad muchas veces mira hacia otro lado».

Esta estrategia está acompañada de otra «más sutil» que consiste en abuchear y señalar a los profesores al entrar en clase. En el caso de los alumnos, «han llegado a acompañarlos hasta el portal de su casa para amenazarlos». Así, dice que no es una casualidad que un gran número de los últimos etarras detenidos sean universitarios. También añadió que si el PNV quiere acabar con ETA «debe dejarse de retoricismos y planificar estrategias». Además, la banda terrorista desaparecerá cuando «nos quitemos el miedo».

Acebes elogió a la profesora por «luchar contra la exclusión» y a las fuerzas de seguridad «por su eficacia en la lucha». El ministro, que también presidió una reunión de todas las asociaciones de víctimas del terrorismo, destacó el retroceso sufrido por ETA durante el pasado año al que «han contribuido la cooperación internacional, la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y, sobre todo, el ejemplo de las víctimas del terrorismo». En este sentido, dijo que la «derrota final del terrorismo» no vendrá del Plan Ibarreche sino del ejemplo de las víctimas que plantan cara a ETA «codo con codo con la sociedad y las fuerzas de seguridad».
El presidente de la Generalitat Valenciana, Francisco Camps, asistió también al acto y destacó el apoyo de la administración valenciana a todas las asociaciones de víctimas del terrorismo, algo que es un «deber constante en una sociedad en la que la convivencia se forja por el apoyo de todos, por las ideas compartidas, por la ilusión diaria de hacer posible que nuestro país sea de convivencia, de derecho a la libertad y a la expresión». Camps les dijo que «la Generalitat es su casa para todo lo que quieran». Madrazo quiere que los inmigrantes voten en la consulta del Plan Ibarreche. El consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno vasco, Javier Madrazo (en la imagen, junto al director de Inmigración, Boladji Omer Bertin) anunció ayer que su Departamento propondrá a la Administración central que arbitre las medidas legislativas para garantizar que los inmigrantes legales puedan ejercer su derecho al voto en las elecciones locales, a la vez que se comprometió a que, en el País Vasco, participen en la consulta del Plan Ibarreche.

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