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Recortes de Prensa     Miércoles 28 Enero 2004
Manifiesto de Madrid acordado en el I Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo
Fax Press - Madrid.- La Razón 28 Enero 2004

En español
ANTONIO BURGOS El Mundo  28 Enero 2004

MANIFIESTO DE MADRID
Editorial ABC 28 Enero 2004

Desfachatez elevada al cubo
Luis María ANSON La Razón  28 Enero 2004

MARAGALL, CIERRE EN FALSO
Editorial ABC 28 Enero 2004

Pasteleo impresentable
Editorial La Razón  28 Enero 2004

Prisa y Maragall mantienen a Carod-Rovira
EDITORIAL Libertad Digital  28 Enero 2004

Mas va a menos, Carod va a más y Zapatero no va
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  28 Enero 2004

Una dimisión de risa
Ignacio Villa Libertad Digital  28 Enero 2004

CAROD-ROVIRA, DE LA GLORIA A CHICO DE LOS RECADOS
Luis Ignacio PARADA ABC 28 Enero 2004

EL PRECIO DE LA INDECISIÓN
M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Enero 2004

ENTRE UN IDIOTA Y UN ÁNGEL
Ignacio RUIZ QUINTANO ABC 28 Enero 2004

La conjura
David Gistau La Razón  28 Enero 2004

EL MALHECHOR
Jaime CAMPMANY ABC 28 Enero 2004

EL INDESEABLE
Alfonso USSÍA ABC 28 Enero 2004

Impuestos propios, muertos ajenos
Aleix Vidal-Quadras La Razón  28 Enero 2004

Carod y ETA
Román Cendoya La Razón  28 Enero 2004

Maragall se rinde a Carod
Francisco Marhuenda La Razón  28 Enero 2004

El día que volaron a Zapatero
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  28 Enero 2004

Baile de puestos
José María Carrascal La Razón  28 Enero 2004

Maragall, garante de Carod-Rovira
Editorial Heraldo de Aragón 28 Enero 2004

Pues que desaparezca
Lucrecio Libertad Digital  28 Enero 2004

Pactada y a plazos
Opinión El País  28 Enero 2004

La izquierda antiespañola
José María Marco Libertad Digital  28 Enero 2004

El destierro del «conseller en cap»
Cecilia García La Razón  28 Enero 2004

La jugarreta Carod
Fernando Jáuregui La Razón  28 Enero 2004

Maragall ha decidido retrasar lo inevitable
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Enero 2004

El egoísmo de Maragall
Editorial El Ideal Gallego 28 Enero 2004

Carod utiliza la salida de emergencia
Lorenzo Contreras Estrella Digital 28 Enero 2004

Crisis y desafío
Editorial El Correo  28 Enero 2004

Patxi, toma nota
TONIA ETXARRI El Correo  28 Enero 2004

Una cierta idea de España
ANTONIO GONZÁLEZ La Voz 28 Enero 2004

Zapatero, de farol, pierde la partida
Revista de Prensa Libertad Digital  28 Enero 2004

Revel pide una cooperación enérgica entre EE.UU. y Europa contra el terrorismo
ANTONIO ASTORGA ABC 28 Enero 2004

Víctimas y política
JOSEBA ARREGI El Correo  28 Enero 2004

Cuatro razones para dimitir
Cartas al Director ABC 28 Enero 2004

Carod y ETA.
Cartas al Director ABC 28 Enero 2004

El «conseller en cap»
Cartas al Director ABC 28 Enero 2004

«El final de ETA sería inminente sin el apoyo del nacionalismo mal llamado democrático»
J. Aguilar - Madrid.- La Razón  28 Enero 2004

«Que nuestra voz se oiga más que las balas»
Marcos S. González - Madrid.- La Razón  28 Enero 2004

Carod quería reeditar con ETA el proceso de la extinta Terra Lliure
J. F. / T. S. - Barcelona.- La Razón  28 Enero 2004

...Y los «barones» se plantaron
C. Otal / E. L. Palomera - Madrid.- La Razón  28 Enero 2004

David Trimble advierte del «peligro» de comparar el Ulster con el País Vasco
D.M. ABC 28 Enero 2004

¿Quién reprueba
Cartas al Director El Correo  28 Enero 2004

Los profesores de español en EE UU, premio Nebrija
Redacción - Salamanca.- La Razón  28 Enero 2004
 
Manifiesto de Madrid acordado en el I Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo
Fax Press - Madrid.- La Razón 28 Enero 2004

El terrorismo es actualmente un fenómeno global que afecta a prácticamente todas las sociedades. El terrorismo nunca está justificado. Las organizaciones terroristas pueden buscar diferentes coartadas para cometer sus crímenes. Pueden utilizar diferentes métodos de actuación. Pueden actuar contra diferentes tipos de objetivos. Pero, cualquiera que sea su forma de manifestación, el terrorismo es siempre un crimen injusto e injustificado, cruel, abominable y rechazable por atentar contra los derechos más elementales de las personas y de las comunidades.

Igualmente, cualquiera que sea la manifestación del terrorismo, sus víctimas son iguales. No importa el país, la situación política o social, la motivación o el criterio para elegir objetivos. Las víctimas son iguales. Son seres inocentes a los que un destino fatal convierte en víctimas de asesinatos, secuestros, torturas, extorsiones, chantajes o amenazas. Son seres inocentes que se ven privados de sus derechos por la crueldad aleatoria de unos criminales. Son seres inocentes cuyas vidas se ven quebradas por la maldad de aquellos que no saben exponer sus ideas de otra forma que no sea usando la violencia.

Son víctimas quienes lo padecen de manera directa, quienes pierden la vida, la integridad física o su entorno por culpa de los terroristas. Son víctimas los familiares, los amigos, los compañeros de quienes padecen un atentado terrorista y comparten el dolor y sufren la pérdida de seres queridos. Son víctimas los pueblos, las ciudades, las comunidades que ven alterada su convivencia por la acción de los terroristas. Y son víctimas también el conjunto de la sociedad que se ve amenazada por el riesgo de acciones terroristas o alterada por la realidad de las mismas.

Por ello, quienes hemos padecido de manera directa o cercana el terrorismo nos consideramos legitimados para hacer oír nuestra voz. Para reivindicar los valores de paz, de libertad, de tolerancia y de pluralismo que representan todas y cada una de las víctimas del terrorismo del mundo. Para exigir a las organizaciones terroristas el cese de unos crímenes que nunca les harán alcanzar objetivo alguno. Para reclamar la solidaridad, la asistencia, la ayuda y también el recuerdo de Gobiernos y de sociedades a fin de evitar que la larga lista de nombres que han sido víctimas de la locura terrorista siga aumentando.

Por todo ello, unidas hoy víctimas del terrorismo de muy diferente origen y procedencia, queremos hacernos oír, con más fuerza que el sonido de las balas y de las bombas, con la fuerza invencible de la palabra y de la razón. Y por ello:

Primero: Pedimos a todos los Gobiernos un compromiso activo y constante en la lucha contra el terrorismo, por encima de cualquier ideología, y un compromiso igualmente activo y constante a favor de las víctimas, promoviendo aquellas leyes que sean necesarias para otorgar a las víctimas un régimen de ayuda, protección y asistencia digno y suficiente, así como el reconocimiento social de su condición de víctimas del terrorismo.

Segundo: Pedimos a la comunidad internacional que se comprometa a fomentar medidas como la armonización de las legislaciones internas en materia de indemnización a víctimas del terrorismo; la elaboración de un estatuto internacional de víctimas del terrorismo; la cooperación y armonización de las políticas de prevención, represión y lucha contra la financiación del terrorismo; la supresión de los procedimientos de extradición en materia de terrorismo y la entrega inmediata de los terroristas al Estado en el que hayan cometido sus crímenes.

Tercero: Pedimos a las organizaciones internacionales, y en especial a las Naciones Unidas y a la Unión Europea, la creación de comités específicos de víctimas del terrorismo donde éstas puedan hacerse oír, tener una voz permanente y ofrecer sus criterios y propuestas para combatir el terrorismo; así como también que las propias organizaciones internacionales creen y mantengan partidas presupuestarias específicamente destinadas a asistir a las víctimas del terrorismo de los Estados que las integran.

Cuarto: Pedimos que todos los convenios internacionales sobre terrorismo sean firmados y ratificados por el conjunto de la comunidad internacional y que se prive de inmunidad a los gobernantes que sean declarados autores, inductores, financiadores, o cómplices de actos de terrorismo.

Quinto: Pedimos que los crímenes terroristas sean considerados como violaciones de derechos humanos por la comunidad internacional y que sean incluidos en la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional.

Sexto: Pedimos a las ONGs y demás organizaciones civiles defensoras de los derechos humanos que se comprometan en la defensa de las víctimas del terrorismo y en la identificación del terrorismo, cualquiera que sea su causa u coartada, sin establecer equidistancias ni confusión entre víctimas y verdugos.

Séptimo: Pedimos a los medios de comunicación un compromiso permanente en la lucha contra el terrorismo, evitando una falsa neutralidad o una tramposa objetividad, y mostrando la realidad de unos crímenes que nunca pueden ser ni justificados ni oscurecidos en su crueldad por juegos dialécticos, desconocimiento o distorsión informativa.

Octavo: Pedimos a la sociedad civil que mantenga y refuerce su compromiso y solidaridad con las víctimas del terrorismo, que haga oír con decisión y valentía su voz en las calles ante las acciones terroristas, mostrando a los criminales su rechazo y a las víctimas su afecto y comprensión. Las víctimas del terrorismo no queremos ni venganza ni revancha. Las víctimas del terrorismo sólo queremos que las generaciones futuras no tengan que padecer lo que, desgraciadamente, hemos padecido de manera directa o indirecta tantas personas que un día nos convertimos en víctimas por la crueldad de unos criminales. Y estamos convencidas de que todos juntos, gobernantes y ciudadanos anónimos, podremos con nuestro esfuerzo y trabajo conjunto evitar que el dolor se perpetúe y darle vida a la esperanza de un mundo mejor.

En español
ANTONIO BURGOS El Mundo  28 Enero 2004
www.antonioburgos.com

El diccionario de la indignidad se nos ha quedado corto con Carod: vileza, ruindad, infamia, ignominia. Todo en español. Como la propia entrevista que el gachó...
-- Eso, eso, qué bonito lo que le ha llamado usted: el gachó. Menudo gachó...

Pues gachó es voz romaní. Una lengua por cierto que hablan los dignísimos gitanos españoles sin que buscándola como pretexto saquen la navaja y asesinen a nadie. Lo que iba diciendo, antes que usted estuviera de acuerdo conmigo en la calificación: que el gachó, a la hora de hablar con el Josu Ternera...

-- Muy bien puesto el artículo por delante a El Ternera. Así es como siempre se ha llamado en España a los asesinos en el lenguaje del Derecho Procesal. Eso, eso, El Ternera, como El Lute y El Arropiero...

Como El Lute, no: con mayor indignidad. El Lute robaba gallinas, y las robaba él mismo, no mandaba a nadie a que le pegara dos tiros en la nuca a nadie, ni ponía coches-bombas. Y, que yo sepa, nadie de Cataluña fue en su época a ver al Lute para que no les robara las gallinas del Ave Crem, pongo por caso, y para que su hermano no quitara carteras en el Metro de Barcelona.

Nada, que hoy no hay forma aquí de seguir una idea sin que te interrumpa la parroquia. Claro, como al personal le ha hervido el agua del radiador con El Gachó y el Ternera... Que iba a preguntarme que los dos, cuando se han reunido, ¿en qué lengua han hablado? ¿En vascuence o en catalán? No, padre, en español. Eso, en el fondo, es lo que más ha debido de dolerles: que tengan que recurrir a la lengua de los opresores, de los verdugos, de los imperialistas, al maldito idioma de los españolistas para poder entenderse y quedar de acuerdo el asesino y su encubridor. Porque me imagino que no habrán hablado en inglés. El inglés lo dejan para las pancartas, porque están tan cortitos en lengua británica como en dignidad: no pasan del "Good bye, Spain" o del "Freedom for Catalonia".

Que El Ternera no quiera ser español nos ha costado ya mil muertos. Que El Gachó no quiera ser español nos ha costado ya no se cuántas empresas que han cogido carretera y manta y al jefe de su socio, a Zapatero, le va a costar las elecciones. A pesar de que no quieren ser españoles, como por la boca muere el pez, ahí los tienen, recurriendo al español. Y en el caso del gachó catalán, cayendo en algo tan español como preguntar "¿qué hay de lo mío?"

Siempre estoy orgulloso de la lengua en que hablo y en la que escribo, una lengua de mestizajes que en ningún lugar del mundo se impuso con una pistola en la nuca ni exterminando a raza alguna porque no tuviese el RH de Cervantes. Hoy, sin embargo, me entristece la propia grandeza de mi lengua. Por su universalidad, el español ha sido profanado por un gachó catalán para entenderse con un asesino vasco a la hora de sentar plaza de encubridor el uno, de lo suyo de siempre de criminal el otro.

MANIFIESTO DE MADRID
Editorial ABC 28 Enero 2004

LA superioridad del Estado constitucional sobre el terror totalitario se sitúa, ante todo y sobre todo, en un plano moral. Por ello, el reconocimiento público a las víctimas constituye un signo de la fortaleza de la sociedad abierta frente a sus enemigos. El I Congreso Internacional celebrado en Madrid (organizado con acierto por la Fundación Universitaria San Pablo-CEU) ha concluido con la aprobación de un documento que refleja la condición de las víctimas como referencia ética y como emblema de la convivencia en libertad. Es gente que ha sufrido un daño particularmente injusto y brutal. Por fortuna, ha cambiado decisivamente en España la actitud hacia las víctimas, desde una cierta incomodidad ante su testimonio hasta llegar a la admiración social y el apoyo de los poderes públicos. Sin embargo, todavía hay que avanzar mucho en este terreno y es fundamental al respecto una actitud positiva de los medios de comunicación como expresión de la opinión colectiva contra la indiferencia y el olvido.

El Manifiesto proclama -con emoción contenida- muchas verdades concluyentes. El terrorismo es un fenómeno global, que «nunca está justificado». Es siempre cruel y abominable porque quiebra la vida de seres inocentes. Hay víctimas directas, sin duda, que sufren las consecuencias en el ámbito personal, pero todos padecemos la infamia moral que se deriva de estos crímenes sin sentido.

Las víctimas alzan su voz para reivindicar la libertad y reclamar la solidaridad. Se dirigen a los gobiernos, a la comunidad internacional, a la sociedad civil y a los medios de comunicación. Aportan en especial una idea que merece una atención muy seria: que los crímenes terroristas sean considerados como violaciones de los Derechos Humanos e incluidos en la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional. Proclaman, en fin, con hermosa expresión, «la fuerza invencible de la palabra y de la razón», frente «al sonido de las balas y de las bombas».

El Manifiesto contiene, pues, la expresión firme y convincente del nuevo papel que deben jugar las víctimas de los actos terroristas, un papel realzado por el Congreso que ayer se clausuró en la capital de España, una nación particularmente afectada por la barbarie y la sinrazón. Ese papel de las víctimas es fundamental en «la progresiva derrota del terror» a la que se refería el Príncipe de Asturias en el acto de inauguración. Porque, de acuerdo con las certeras palabras de Don Felipe, el terror deja sin duda secuelas, pero «no podrá acabar nunca con la esperanza».

Desfachatez elevada al cubo
Luis María ANSON La Razón  28 Enero 2004
de la Real Academia Española

Maragall no podía enfrentarse con la opinión pública y menos aún con el Secretario General de su partido. Tampoco podía chocar con Carod-Rovira, que es el que manda en el Gobierno catalán y el árbitro de la situación. Así es que, a costa del crédito de Zapatero, ha hecho una chapuza que a nadie engaña. Ha querido nadar y guardar la barretina. Y ha dejado las cosas como estaban. Carod-Rovira sigue en el Gobierno ciscándose en la voluntad expresa de Zapatero y de los notables del PSOE, en la opinión pública indignada y en las víctimas del terrorismo, muchas de las cuales eran y son militantes del PSOE. Lo que ha hecho Maragall es como si el Rey, después de su intervención en televisión el 23-F, hubiera nombrado ministro de Defensa a Milans.

Carod-Rovira es un mural de preuniversitario. La utopía, la provocación, la marginación, el grito, el aspaviento, la vociferación, la guerra sucia contra el orden social reinante, forman parte de su ideología y de su acción. Con eso es con lo que ha pactado el PSOE para instalarse en el Gobierno catalán. El encuentro entre Carod-Rovira y los asesinos de Eta es lo que se podía esperar. Vendrán otras muchas atrocidades. La desfachatez del conseller sin cartera es supina. No ha pronunciado una palabra de arrepentimiento. Su mundo es ese. Se entiende y se entenderá con toda la marginación europea e iberoamericana. Siempre aspiró a ser el emperador del Paralelo, el de los «jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura; destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la historia; penetrad en los registros de propiedad y haced hogueras con sus papeles; no os detengáis ni ante los sepulcros ni ante los altares, destruid la Iglesia, luchad, matad». Nihil novum sub sole, en fin.

Estas son las ideas tan moderadas y democráticas con las que se entusiasmaba en su juventud Carod-Rovira, el cual proyecta presentarse a las generales para decir, a poco que le voten, que tiene el respaldo de Cataluña.
Zapatero, que firmó un comunicado modelo, no ha sido capaz de doblarle el pulso al líder de Esquerra. Ha perdido. Ha sido derrotado y escarnecido por el conseller. Ha recibido, además, una puñalada trapera de Maragall. Parecía que la prudencia se iba a imponer hasta después de elecciones. Pero a Carod-Rovira le tiene todo sin cuidado. El torpedo de su entrevista con Josu Ternera ha estallado en la misma línea de flotación de Zapatero. Rajoy se frota las manos.

MARAGALL, CIERRE EN FALSO
Editorial ABC 28 Enero 2004

EL presidente de la Generalitat catalana, Pasqual Maragall, ha interpretado que las responsabilidades políticas de Josep Lluis Carod-Rovira sólo exigían una rebaja en el escalafón interno del Ejecutivo. De «conseller en cap» ha pasado a ser consejero sin atribuciones, lo que limita el reproche de Maragall a una mera administración desleal de las competencias del cargo, dejando fuera el aspecto fundamental de lo sucedido, que es, en esencia, un acto de interlocución política y legitimadora con una banda terrorista. El tripartito sigue vigente; el socialismo catalán sigue asociado a Esquerra Republicana de Cataluña; y Carod-Rovira sigue en el Ejecutivo que preside el socialista Maragall. Hasta mediados de febrero, pues al anunciar Carod su candidatura al Congreso deberá abandonar el Ejecutivo catalán (de acuerdo con la Ley Electoral). La solución de compromiso llega hasta las formas elegidas para resolver la crisis.

Cabe preguntarse si éste es el desenlace que esperaba realmente Rodríguez Zapatero y, con él, aquellos dirigentes socialistas que aún conservan una visión nacional del papel del PSOE en la sociedad y en la política españolas. En el comunicado emitido por el secretario general del PSOE en la noche del lunes, se emplazaba a Maragall a aceptar la dimisión de Carod-Rovira, «cesando como miembro del Gobierno de Cataluña». No es esto lo que ha decidido Maragall y no puede Zapatero conformarse con menos de lo que, como máximo dirigente del socialismo español, exigió al presidente de los socialistas catalanes. La continuidad de Carod-Rovira en el Ejecutivo tripartito obliga a pensar en que la capacidad de control de ERC sobre los socialistas catalanes supera incluso la prueba del entendimiento confeso con ETA. Después de esto, el PSOE certifica su falta de autoridad sobre un proceso de alianzas con el nacionalismo radical catalán, que ha condicionado toda su estrategia programática desde el verano pasado. El PSOE aceptó seguir la estela de Maragall para dar cobertura política a la única opción de gobierno que le quedaba antes de las generales, tras el fracaso de las autonómicas madrileñas. Zapatero, haciendo de la necesidad virtud, avaló todas las iniciativas de Maragall cuando éstas ya eran irreversibles. La única contrapartida que Zapatero ha pedido -la exclusión de Carod-Rovira del Gobierno catalán- le ha sido denegada con formas de afrenta.

Carod-Rovira ha sido en estos días el rostro de un problema que no se resuelve cambiándolo de consejería o esperando a que se vaya él cuando quiera. Es el problema del empeño socialista en pretender la inserción del nacionalismo independentista en un discurso con aspiraciones de constitucionalismo, descompuesto por la propia incompatibilidad de los materiales políticos que representan la Constitución de 1978 y el independentismo de ERC. El PSOE ha querido trabar nuevamente a la izquierda nacional que encarna con formaciones nacionalistas que no han clausurado su planteamiento segregacionista y, por tanto, anticonstitucional. La solución elegida por Maragall significa algo más que la perpetuación del problema creado por el socialismo catalán a la izquierda española. Significa la incapacidad de esta izquierda, del PSOE, de asumir sus errores y rectificar, de aceptar que es necesario situar a los nacionalismos rupturistas en la disyuntiva de elegir entre la marginación o la lealtad constitucional, sin manipular fórmulas intermedias que la historia ha demostrado inútiles para apaciguar el nacionalismo y gravemente perjudiciales para el interés nacional.

Pasteleo impresentable
Editorial La Razón  28 Enero 2004

La «solución» aplicada por los socialistas a la crisis desatada por los contactos con ETA del «conseller en cap» de la Generalitat, Josep Lluis Carod-Rovira, no deja de ser un pasteleo impresentable que en nada favorece a las expectativas electorales de José Luis Rodríguez Zapatero. El lunes, en nota oficial, el PSOE exigía con firmeza a Maragall «el cese como miembro del Gobierno de Cataluña» de Carod-Rovira. Hoy, parece contentarse sin embargo con el abandono de la jefatura y su pase, aunque por pocos días, al puesto de simple «conseller» sin cartera. En una compleja maniobra, el interlocutor de ETA anuncia que se presentará como candidato por su partido al Congreso de los Diputados, lo que le obligará a dejar el «govern». Es decir, que todos se muestran aliviados con la componenda: Zapatero, porque, a fin de cuentas, Carod se va; Carod, porque, en las formas, no le echan; y Maragall, porque se mantiene en el sillón y no acepta «órdenes de Madrid». Pero esta es sólo la imagen con la que se trata de enmascarar tanto la enormidad de lo que ha hecho Carod-Rovira como de la debilidad efectiva de Rodríguez-Zapatero al frente del PSOE.

El todavía «conseller» del Gobierno de todos los catalanes insistía ayer en su desplante hacia las víctimas del terrorismo, hacia el ordenamiento constitucional y hacia el propio sentido común. Tributario al fin y al cabo de su pasado radical y sus amistades peligrosas, sigue sin entender que su acción, perpetrada además cuando era presidente en funciones de la Generalitat y con su coche oficial, no puede salvarse como un simple error disculpable por su «buena voluntad». No entiende que lo que hizo es acudir a la llamada de los jefes de una banda de asesinos, y cuando a los asesinos les ha convenido hacerlo.

Tampoco entiende Maragall que antes que al sillón presidencial, se debe a sus electores; y que en poco ayuda a la dignidad del President su actitud de mantenerse en el cargo a toda costa, incluso perdonando la vida política de un «conseller en cap» que se ha demostrado indigno.

Como tampoco Rodríguez Zapatero parece haber entendido de una vez que un candidato a presidir el Gobierno de España tiene, como mínimo, que saber gobernar su propio partido. Y no es precisamente con la componenda de esta «salida digna» de Carod-Rovira, con el impresentable pasteleo organizado por Maragall, como se transmite a los españoles una imagen de seriedad, de credibilidad, de compromiso con el electorado, y de capacidad para dirigir los destinos de una nación que es ya la octava potencia económica del mundo.

La dimisión, parcial y a plazos, de Carod-Rovira, dice bien poco de la respuesta que podía esperarse del PSOE y del peso real de un secretario general que, ni siquiera en esta ocasión, en plena carrera hacia La Moncloa y cuando le avalan el resto de los «barones» y, sin duda, toda la opinión pública, ha sido capaz de actuar con la eficacia y la firmeza que debe acompañar al líder del primer partido de la oposición.

Prisa y Maragall mantienen a Carod-Rovira
EDITORIAL Libertad Digital  28 Enero 2004

Si matando al mensajero se procedía en Roma contra el que comunicaba las malas noticias, y no contra el que las causaba, Pasqual Maragall ha instaurado otra práctica no menos irracional pero más surrealista como es la de proceder contra el cargo y no contra la persona que lo ha ocupado. Así, el presidente de la Generalidad pretende zanjar la crisis provocada por la noticia de los acuerdos entre Carod-Rovira y la banda terrorista ETA suprimiendo la figura de consejero jefe, pero manteniendo en el gobierno a la persona que ha ocupado el cargo.

Felipe González no fue precisamente ejemplar a la hora de depurar responsabilidades en su gobierno, pero, por lo menos, no se le ocurrió, tras la fuga de Roldán, suprimir el cargo del ministro del Interior, para mantener en el Gobierno, aunque fuera sin cartera, a su anterior responsable. Tampoco dejó González a España sin vicepresidencia de Gobierno para mantener en el Ejecutivo a Alfonso Guerra tras conocerse el tráfico de influencias cometido por su hermano.

Decir que Maragall “ha cerrado en falso” la crisis de su gobierno es quedarse corto. El presidente de la Generalidad ha intentado una verdadera tomadura de pelo a la opinión pública española –empezando por las víctimas del terrorismo– que debe sumarse a su evidente falta de escrúpulos morales por mantener un acuerdo de gobierno con quien no ha dudado en aceptar de ETA un plan selectivo de crímenes en función del ámbito geográfico en donde los cometa.

Es evidente que, con su decisión, Maragall ha hecho caso omiso a Rodríguez Zapatero, quien, tras las dudas y las dilaciones propias de la debilidad de su liderazgo, el lunes por la noche se atrevió finalmente a pedir el "cese de Carod-Rovira como miembro del Gobierno Catalán”, tal y como también han exigido el grupo de sus “notables”, entre ellos Bono, Ibarra o Chaves.

No nos atreveríamos a ser tan tajantes respecto a la desobediencia de Maragall respecto a las posteriores directrices del grupo Prisa. El editorial de ayer de El País fue una bochornosa excepción respecto a la totalidad del resto de diarios nacionales que denunciaron con merecida severidad la actuación de Carod Rovira y reclamaron abiertamente su dimisión o expulsión del gobierno catalán. El País, sin embargo, en su editorial “Carod, insuficiente” hace una tibia crítica al conseller en cap al que fundamentalmente lo que le reprocha es el no haber sido consciente de las “dificultades en que pone a Maragall” con sus acuerdos con los terroristas y el haber dado con ellos “la mejor munición que podría soñar el PP para la campaña electoral”.

Respecto a las consecuencias que debe soportar el dirigente independentista por su inmoral acuerdo con ETA –que el editorialista califica de “incompetencia”–, El País no secunda la expulsión de la Generalitat solicitada por Zapatero, sino que se limita a considerar que Carod-Rovira “no merece ser el número dos del Gobierno catalán”. O sea, suprimido el cargo, se acabó la rabia.

Habremos de esperar algunos días para saber si Maragall ha desobedecido a Zapatero de motu propio o acatando las ordenes de quien de verdad las da en el PSOE.

Mas va a menos, Carod va a más y Zapatero no va
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  28 Enero 2004

Queriendo contentar a todos, empezando por su afán de poder y voluntad de nómina, los socialistas catalanes han conseguido una sensacional carambola a tres bandas: ERC sigue en el Gobierno de la Generalidad, pero con todos los derechos y ninguna obligación. Carod sale por la puerta grande, proclamándose amigo de la ETA y devoto del diálogo con la pistola, patriota irredento y miliciano de Armani dispuesto a tomar Madrid por asalto, para oprobio de los catalanistas que se humillan ante el centralismo, o sea, los del PSC, y para desgracia de los que vivían instalados tan ricamente en la capital del Reino desde tiempos del diputado Pujol y su segundo Roca. ¡Un cuarto de siglo ya!

No se sabe a cuál de los dos puede hacerle más daño Roviretxe, si al partido de Mas o al de Maragall, pero a ninguno de los dos puede hacerle bien. La legitimación de la demagogia separatista por parte de Convergencia, PSC-PSOE e IU-ICV favorece inapelablemente al caudillo de la Esquerra, que no padecerá el desgaste de la acción de Gobierno en Barcelona y podrá tirar con pólvora del Rey en la Carrera de San Jerónimo. En las Elecciones Generales del 14 de marzo, lo normal es que en Cataluña Mas vaya a menos, Carod a más, Piqué a bastante más y Zapatero... a la ruina. CiU perderá algún escaño en beneficio de ERC, lo mismo que el PSC. Y el PP puede recoger la cosecha del caos tanto en el nacionalismo menos radical como en la izquierda menos nacionalista. En el conjunto de España, no sabemos qué efectos tendrá la tragicomedia, pero si Zapatero sobrevive a la genial maniobra de Maragall será un verdadero milagro.

Eso sí, la próxima legislatura promete emociones fuertes: Rajoy contra Roviretxe, entre otros combates, todos los miércoles. Porque es difícil que el líder del PP no llegue a formar Gobierno. ¿Pero a quién traicionará Durán? ¿A quién morderá Llamazares? ¿Y quién no traicionará a Zapatero? Si Pilar Rahola entra por fin en Gran Hermano, esta especie de sardana política de los despropósitos será el mejor homenaje al Año de Dalí.

Una dimisión de risa
Ignacio Villa Libertad Digital  28 Enero 2004

La decisión de Pascual Maragall de aceptar la dimisión de Carod Rovira como
conseller en cap del Gobierno catalán es un simple maquillaje político. Maragall ha cesado al líder independentista, pero lo mantiene en el Gobierno, por lo que se hace cómplice, por la vía de los hechos, de las conversaciones de Carod Rovira con los terroristas etarras. No sólo eso, la actitud pusilánime de Maragall a la hora de cerrar la crisis deja a Rodríguez Zapatero a los pies de los caballos. La forma con que se ha intentado dar carpetazo a esta grave situación se encuentra entre la ficción, el choteo, la burla y el desprecio. No hay por dónde cogerlo.

Para empezar, Pascual Maragall queda como un papanatas. Incapaz de poner orden en su casa, además de no enterarse de lo que hace el número de uno de su Gobierno, no se ha atrevido a poner las cosas claras. Destituye a Carod –muchos piensan que temporalmente–, pero le mantiene en su Ejecutivo para aguantar en el poder. Además, no contento con ese ridículo, ha tenido que escuchar de su colaborador que la única "izquierda catalana" independiente de Madrid es Esquerra Republicana. Y por si esto no fuera suficiente, Maragall tiene que aguantar el pulso planteado por Carod Rovira de presentarse como cabeza de lista a la generales, una decisión que plantea en Cataluña estos comicios como un refrendo a su persona.

Por su parte, Carod Rovira ha vuelto a demostrar lo que es: un auténtico peligro, un kamikaze de la política. Lejos de reconocer que lo que ha hecho no es de recibo en una sociedad democrática que se rige por las normas del Estado de Derecho, este señor saca pecho. Carod, además de insultar a sus compañeros de gobierno socialista, ha arremetido contra el Partido Popular al más puro estilo fascista. El líder independentista catalán se ha olvidado de que el PP es la formación con más apoyo electoral en estos momentos; y que esas maneras dictatoriales no son de recibo para nadie. Dice que el PP quiere el pensamiento único. Carod defiende ideas que entran en contradicción con la normalidad de una democracia plural y estable. Él es quien se ha sentado a escondidas a hablar con los terroristas, sin ninguna legitimidad. No puede dar lecciones a nadie.

¿Cómo queda el secretario general del PSOE? Su actitud inspira compasión, su situación es la de un sonámbulo y su futuro anda cerca de la nada. Zapatero sale de esta crisis "políticamente muerto". Carod Rovira ha dimitido, pero continúa en el Gobierno. Zapatero ha vuelto a hacer el ridículo. Maragall ha dejado en evidencia su debilidad. Carod Rovira ha demostrado que sigue manejando los hilos de la política catalana con chulería y desvergüenza, con el consentimiento de Maragall y Zapatero.

CAROD-ROVIRA, DE LA GLORIA A CHICO DE LOS RECADOS
Por Luis Ignacio PARADA ABC 28 Enero 2004

LA crisis del Gobierno catalán se ha cerrado en falso porque Maragall no ha tenido el coraje político de aceptar la dimisión de su «conseller en cap» y lo mantiene como consejero sin cartera y sin competencias. Cree que así mantiene el pacto con ERC que le llevó a la presidencia de la Generalidad. Pero eso está por ver. El insensato Carod ha vendido su derecho de primogenitura por un plato de lentejas. Pero tendrá que abandonar el cargo en una semana si pretende presentarse a las elecciones generales. Porque la Ley Orgánica del Régimen Electoral General dice que durante su mandato no serán elegibles, por las circunscripciones electorales comprendidas en todo o en parte en el ámbito territorial de su jurisdicción, quienes ejerzan la función de mayor nivel en las distintas demarcaciones territoriales de ámbito inferior al estatal. Si gracias al voto de algunos irredentos -194.715 en marzo de 2000- Carod llegara a alcanzar un escaño en el Congreso en sustitución de Joan Puigcercós, que a su vez sucedió a Pilar Rahola, y logra formar un grupo con Eusko Alkartasuna puede resultar venenoso para el partido que esté en el Gobierno y no disponga de mayoría absoluta, pero será letal para Maragall y para Zapatero porque habrán perdido el control del Gobierno catalán por el PSC, la disciplina interna del PSOE y la credibilidad del electorado de izquierda moderada.

En la ceremonia de coronación de los Papas, un fraile mendicante precede a la comitiva con un trozo de estopa encendido que se va convirtiendo en humo mientras vocea: «Sanctissime pater; sic transit gloria mundi.» Es la forma de recordarnos que todas las dignidades, por altas que sean, pasan y se volatilizan como las fibras enredadas del lino ardiente que se convierten en humo y van a perderse en el aire. En eso ha quedado la efímera gloria del ambicioso Maragall, y de Carod-Rovira convertido en chico de los recados.

EL PRECIO DE LA INDECISIÓN
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 28 Enero 2004

MARAGALL, pobrecito, parece Blancanieves en manos de la madrastra Carod-Rovira y, rodeado de enanitos, como en el cuento, se dispone a acabar con lo que queda del PSOE. Muchos españoles, en las últimas horas, han perdido su esperanza, en muchos casos heredada de padres y abuelos, en el socialismo español porque, como decía Nietzsche, sin intuir a José Luis Rodríguez Zapatero y mientras lanzaba su profecía del superhombre, «el mal es todo lo que surge de la debilidad».

Andaba Zapatero en un brillante ejercicio, como de encaje de bolillos, reanimando el ánimo y el prestigio de su partido y, a base de gestos -un comité de notables, una promesa imposible y pocas cosas más-, había conseguido el milagro de cambiar las tendencias cuando supimos que el segundo de Maragall en el Gobierno de la Generalitat, a mitad de camino entre la mentecatez y la maldad, había estado en Francia, de palique con los jefes de la banda etarra y en pactos de vergüenza. Se acabó el encantamiento. Ni Maragall, por salvar un pacto de poder, ni él, supongo que por salvar los muebles, reaccionaron con la velocidad y energía que exigen los casos graves y eso no se arregla con una reacción tardía y torpe. Nadie había trabajado tanto en beneficio del PP.

Como, contra lo que postula la sabiduría popular, todos los males generan males y no hay bien que llegue por el camino del mal, el tripartito catalán está ya tocado del ala y, por simpatía, el PSOE vuelve a la oscuridad en que lo dejó Felipe González. Nuestro imperfecto bipartidismo, fruto de las trampas de la Transición y de una mala norma electoral, está materialmente deshecho. Ya sólo funciona por la inercia de sus grandes nombres y, más que nada, y por lo que respecta al PSOE, por impulso del pasado.

Si un tonante Zapatero, nada más leer el ABC del lunes, hubiera fulminado a Maragall e, incluso, si Maragall, un minuto antes, hubiera prescindido de su conseller en cap, la situación tendría enmienda; pero, dejándolas pasar y viéndolas venir -que es el caso- estamos ante cualquiera de las siguientes hipótesis: a) la escisión de los socialistas en dos o más grupos menores, b) la defenestración de Zapatero después de marzo, c) la, a medio plazo, inevitable dimisión de Maragall, d) el notable incremento electoral del PP, e, incluso, de IU -menos gastada a pesar de su presencia activa en el tripartito catalán-.

Si, como Talleyrand le dijo a Napoleón, las bayonetas no sirven para sentarse sobre ellas, Caldera y Blanco le debieran haber prevenido a su jefe y protector que las indecisiones no son argamasa para la construcción de un partido. Claro que para tener decisión, capacidad resolutiva y audacia operativa es necesario arrancar de convicciones firmes, algo incompatible con el posibilismo que, dejándolas pasar, está rompiendo un partido centenario. El «otro».

ENTRE UN IDIOTA Y UN ÁNGEL
Por Ignacio RUIZ QUINTANO ABC 28 Enero 2004

ZAPATERO promete que, si pierde las elecciones, no intentará formar gobierno en Madrid, y va su asistente, Caldera, el devorador de garbanzos, y dice, para celebrarlo, que esa promesa es un obús democrático.

Zapatero, que no intentaría gobernar a España si perdiera las elecciones, es socio estratégico de los Rovira, una hermandad separatista cuyo líder, el «conseller en cap», señalado por los silvanos del cine de sicalipsis como «el polític més trempat de Catalunya», se ha echado al monte para negociar con los cabecillas del bandidaje etarra una tregua de sangre para el territorio marcado por las meadas de los Rovira. Es natural. Ha costado un huevo colocar a los Apeles, para que ahora venga del monte un cabrón con boina y una olla exprés llena de tuercas a quitarlos de en medio. Que se vaya con la olla a Madrid, que es donde más necesitados de progreso andan.

Porque, según la doctrina progresista, el terrorismo constituye un instrumento de progreso: cuando Marx acusa de traición a la burguesía alemana, proclama al terrorismo como único medio para aligerar los dolores de parto de la nueva sociedad. Esa nueva sociedad ha visto al fin la luz en Cataluña, donde, cautiva y desarmada la burguesía, las ollas con tuercas ya no tendrían razón de ser. Lo asimétrico -es decir, lo caótico- ha triunfado allí, y, por si la noticia no hubiera llegado al monte, al monte se fue corriendo el «conseller en cap» de la hermandad de los Rovira. ¿Qué pensarían los carniceros Antza y Pepe Ternera de la altura moral del «conseller en cap»?

QUE hablando se entiende la gente, dice la gente. «¡Diálogo, diálogo!», piulan los espíritus de progreso. Primero, que hablen los matones. Luego, deberán responder los muertos, aunque, para que respondan los muertos, van a tener que organizarles una «oui-ja». «Dichosos los animales -decía Larra-, porque ellos, como no hablan, se entienden.» Y como ni lo repulsivo del asunto puede disipar el aire de corrala en que viene desarrollándose esta guerra, hay que figurarse al «conseller en cap» entrando en la cueva de los bandidos vestido de «señá» Rita en «La verbena de la Paloma» y suplicando -esta vez en español-: «¡Catalanes, no, que «tién» madre!»

Peter Sloterdijk hace en sus «Esferas» -todos los espacios o esferas de la vida humana no son sino reminiscencias de la caverna original y materna- una consideración sobre la diferencia entre un idiota y un ángel. Atribuye a Dostoievski y Nietzsche el mérito de haber introducido en el discurso moderno el concepto del idiota, que para ambos conlleva una carga cristológica, tal que la figura de Zapatero para la prensa de progreso. Todas las figuras de salvador se habían orientado invariablemente al modelo ángel o mensajero; Dostoievski fue el primero en reconocer la oportunidad de transferir la cristología de los ángeles a los idiotas. El idiota, dice Sloterdijk, es un ángel sin mensaje: pertenece al mundo moderno, pues, si la jerarquía pertenece al ángel, el rasgo igualitario pertenece al idiota. En los sistemas angeléticos, el salvador mueve a los hombres a través de su mensaje penetrante. En los sistemas idióticos, el salvador es un don nadie a quien nadie respalda.

HABLANDO de una «voluntad de noche», entendida como una tendencia general regresiva «de apagar la luz, de tumbarse, de estupidez», Ernst Weiss escribe: «A los ojos de los tontos, Dios también lo es. El pueblo quiere un Dios tonto. Un Dios que entendiera la química y la teoría de la relatividad no le gustaría. Lutero decía: «Deus stultissimus.» La frase podría ser de Hitler, si éste hubiera sabido latín.»

O de Zapatero. Pero Zapatero ya ha prometido no gobernar a España, si no gana las elecciones. ¿Idiota o ángel?

La conjura
David Gistau La Razón  28 Enero 2004

Fuera máscaras. Como en aquella serie de ciencia ficción, «V», a Carod-Rovira le tiras de la piel del rostro y debajo hay un lagarto filo-etarra. Así pues, ahora ya sabemos que, al igual que el vasco, también el nacionalismo catalán está por recoger las nueces caídas del árbol que agita Eta, está por beneficiarse de la sangre española derramada. Y ese canalla viaja ¬tal vez ya no, a la hora que escribo esto¬ en un coche oficial en el que le ha metido el partido de Zapatero después de vender el alma al Diablo por un puñado, no de dólares, pero sí de poder.

Carod-Rovira se reúne con Eta pero no les quepa duda de que no tardarán en venir los intelectuales periféricos, los creadores de la coacción según la cual españolismo es igual a fascismo, a contar que el frentismo lo provoca Aznar y que el mal ambiente lo traemos nosotros, los españoles, empeñados en no dejarnos asesinar sin elevar alguna que otra protesta. A ver cómo se las arreglan, ahora que sabemos que el nacionalismo catalán es filo-etarra y forma parte de una conjura que admite el asesinato, para defender la pátina romántica, muy de izquierdas y muy de progreso, de la conspiración anti-española que entre otras cosas ha tomado como rehén a la izquierda ex-pañola.

Y nos quejábamos del escaso talante solidario del nacionalismo catalán por razones pecuniarias. Y nos quejábamos de su deslealtad xenófoba, haideriana, con el resto de España. Y ahora sabemos que ese canalla de Carod-Rovira apoya a Eta en su costumbre de asesinar españoles siempre que no lo haga ¬eso les ha pedido¬ dentro de los límites de su minifundio paleto. Y el frentismo lo ponemos nosotros, dirán. Y el mal ambiente lo causamos nosotros, dirán. Y luego, llenándoseles la boca de palabras falaces como «progresía», atreviéndose a pesar de todo a levantar todas las banderas morales, se agacharán a recoger las nueces tiradas por Eta. Tendríamos que bajarles el Barsa a Segunda, eso de entrada. Si es que Laporta no lo hace primero.

EL MALHECHOR
Por Jaime CAMPMANY ABC 28 Enero 2004

EL problema más grave de Cataluña en estos momentos preelectorales se llama Carod-Rovira. El grave problema Carod-Rovira lo tiene Pasqual Maragall. El muy grave problema llamado Pasqual Maragall lo tiene Rodríguez Zapatero. Y el gravísimo problema llamado Rodríguez Zapatero lo tiene el Partido Socialista Obrero Español. Tan grave es el problema del PSOE en estas vísperas de urnas, que está a punto de romperse como Partido, de aparecer como Socialista pero menos, de olvidar lo que le queda de Obrero y de que lo Español se le haga añicos en una situación de cisma.

Naturalmente, he oído la vagarosa, ambigua, etérea y estratosférica declaración de Pasqual Maragall a las cinco de la tarde, a las cinco en punto de la tarde, hora taurina de cornada y de muerte como la que a él le han dado. En este momento no sé si, en el pensamiento de Maragall, Carod-Rovira ha cometido realmente una fechoría grave al irse a pactar con los etarras, o si la culpa de todo este zipizape lo tiene la derecha, que tan hábilmente se aprovecha de todo lo relacionado con el terrorismo; o si Carod-Rovira es un ser angélico y de buena fe, torcidamente interpretado; o si el malhadado y contrahecho tripartito catalán debe pagar un precio por el error, o finalmente, si el inefable Pasqual Maragall (inefable = que no se puede explicar con palabras) intenta habitar a un tiempo mismo en la gloria de la presidencia, en el infierno de los grandes pecados y en el limbo de los inocentes gilipollas.

En Cataluña, después de las elecciones autonómicas, nació una criatura política monstruosa, coja, manca, tuerta y con joroba, y el pequeño monstruo, apenas nacido, ha hecho su primera deposición. Quiero decir que Carod-Rovira ha sido depuesto, pero sigue siendo conseller, que el pacto monstruoso sigue andando, cojo y todo, manco y todo, tuerto y todo, jorobado y todo, y que no sabemos si Zapatero ha considerado y asumido la enérgica advertencia de Felipe González y de muchos socialistas de primera magnitud, que ignoramos si Maragall ha tomado en serio los avisos de Zapatero, y si Rovira, conseller en cap o conseller capado, se mantiene dispuesto a tensar la cuerda hasta que se rompa y aparecer el 14 de marzo en las listas de Esquerra Republicana como héroe, mártir de una «derecha anticatalanista», toma nísperos.

La negociación de Carod-Rovira con los etarras (Mikel Antza y su cuadrilla) es un malhecho. Dice el Diccionario de la lengua castellana que «malhecho», en su segunda acepción, es una acción torpe o perversa, y perverso es pactar la inmunidad de Cataluña ante el terror a cambio del apoyo político al terrorismo, es decir, de la ayuda para que la banda etarra siga matando en el resto de España. Lo malo es que haya alguien que crea que eso beneficia, engrandece y enaltece a Cataluña, cuando la verdad es que la daña, la reduce y la envilece.

Lo de Carod-Rovira llueve sobre mojado porque ya intentó lo mismo hace años y es un reincidente en la fechoría. Y el reincidente en el delito y en el malhecho se llama malhechor. Y si los socialistas quieren sobrevivir como partido de alternativa en el gobierno, deben abstenerse de pactar con malhechores tan repugnantes.

EL INDESEABLE
Por Alfonso USSÍA ABC 28 Enero 2004

EN mayo de 1991, el charnego acomplejado Carod-Rovira, el hermano de Apeles, publicó una carta abierta a la ETA con el título «ETA, Kataluñatik kampora», cuyo significado es «ETA, fuera de Cataluña». En dicha carta, el indeseable Carod-Rovira no pedía a la banda terrorista inmersa en el nacionalismo vasco que dejara de matar. Solicitaba a los asesinos lo mismo que ha exigido ahora a «Josu Ternera» y «Mikel Antza» en Perpignan, en nombre de un pueblo catalán al que sólo representa en un dieciséis por ciento. Es decir, que no sólo ha humillado y traicionado a los españoles, en general, sino también a los catalanes en particular. En 1991 escribió Carod-Rovira, el «conseller en cap» de Maragall: «Los vascos no sois españoles, de acuerdo, pero los catalanes tampoco, y con acciones como ésta no hacéis más que españolizar Cataluña. Ahora sólo me atrevo a pediros que cuando queráis atentar contra España, os situéis previamente en el mapa». ¿Cómo se puede alcanzar un pacto de Gobierno con semejante canalla, con rata tan nauseabunda?

El charnego acomplejado, el hijo de un ingenuo guardia civil que procreó más de la cuenta, el «demócrata» que no quiere hablar con el Partido Popular y sí se reúne con los asesinos de la ETA a espaldas de sus propios compañeros de Gobierno, llevaba trece años pidiendo a la ETA que distinguiera entre catalanes y españoles para asesinar con más criterio. Este inmundo político no puede pertenecer al Gobierno autonómico de Cataluña, entre otras razones, porque representa a una muy reducida proporción de ciudadanos catalanes. Este cínico de mierda tiene que ser cesado inmediatamente por el socialista Maragall, si pretende este último que el socialismo en España pueda mantener la esperanza, no ya de gobernar, sino sólo de ser respetado. A este impresentable no le afectan las víctimas que no son de Cataluña. A este pendejo miserable que impone en la presidencia del Parlamento catalán a un individuo que no terminó el Bachillerato y se reúne con asesinos, no se le puede tratar con benevolencias interesadas que son consecuencia de un pacto infame suscrito por los socialistas. No basta con el cese o dimisión del cernícalo. El Partido Socialista está obligado a romper el pacto con los separatistas y alcanzar un acuerdo de Gobierno con los nacionalistas de Convergencia y Unión, aunque pierda la presidencia de la Generalidad de Cataluña, que, lógicamente, tendría que ceder al partido con más escaños en el Parlamento.

La reacción de Zapatero ha sido floja en un principio y tardía cuando intuyó lo que se le viene encima. Todos contra el PP, incluido en el «todos» a los terroristas de la ETA. A León, Zapatero, y sin abandonar la comarca. Usted no es un canalla como Carod-Rovira, pero empiezo a pensar que es un irresponsable o un tonto. Gobernar a cualquier precio equivale a someterse a la miseria. Ni moral, ni ética, ni estéticamente tiene justificación mantener un acuerdo de gobernación con un individuo de esa calaña y una formación política a la que Companys y Tarradellas repudiarían asqueados en la actualidad. ¿Pacto de progreso con quienes se reúnen a escondidas con los asesinos para pedirles que, de asesinar, lo hagan a quienes no son catalanes? ¿Se han vuelto ustedes locos? ¿Estaba en situación de normal sobriedad el Muy Honorable Pascual Maragall cuando decidió no aceptar la dimisión del energúmeno? ¿Está usted, Zapatero, en condiciones de autoridad para poner orden, sensatez y, sobre todo, decencia en el Partido Socialista?

¿Representa Carod-Rovira, el hermano de Apeles, el inventor del Rovira, el contertulio con la ETA, a Cataluña? ¿El dieciséis por ciento de los catalanes es Cataluña? Es de esperar que no. Los votantes catalanes son los primeros que tienen que reaccionar para liberarse de la humillación de ser gobernados por un indeseable.

Impuestos propios, muertos ajenos
Aleix Vidal-Quadras La Razón  28 Enero 2004

El encuentro celebrado entre Josep Lluis Carod-Rovira y la cúpula de ETA va mucho más allá de la metedura de pata e imposibilita la continuidad del secretario general de Esquerra no sólo como integrante del Ejecutivo autonómico, sino como líder de su propio partido. Una de las cualidades imprescindibles para ejercer el oficio de la política con un mínimo de solvencia es la lealtad, lealtad a la organización en la que se milita, lealtad a los superiores jerárquicos cuando se desempeñan responsabilidades públicas. Carod ha sido profundamente desleal con el partido que encabeza al llevar adelante una iniciativa tan arriesgada sin consultarla previamente con sus órganos de dirección y ha sido escandalosamente desleal con el presidente de la Generalitat al lanzarse a una operación disparatada en su calidad de número dos de la primera institución del Principado sin advertir a su jefe directo de sus intenciones y solicitar su autorización. Es más, en lo que se refiere a la relación entre Carod y Maragall ya no cabe hablar de engaño porque lo que el «conseller en cap» ha cometido con su presidente es pura y simplemente un acto de traición.

El pacto con Esquerra representó para el Partido Socialista una maniobra llena de peligros con costes electorales potencialmente letales. El hecho de que una formación de ámbito nacional que se proclama comprometida con la Constitución de 1978 y con España como proyecto común comparta gobierno nada menos que en Cataluña con un partido republicano e independentista sobre la base de un programa que incluye la fragmentación de la Administración de Justicia y la liquidación de la solidaridad fiscal entre los españoles no resulta fácil de explicar al electorado de izquierdas del resto del país. Por consiguiente, una de las condiciones necesarias para que este invento pudiera funcionar era el escrupuloso cuidado que Esquerra debía aplicar a cada una de sus actuaciones, gestos y palabras con el fin de no añadir más dificultades a una situación que ya es de por sí suficientemente incómoda para Zapatero.

La respuesta a la confianza que el PSOE depositó en Esquerra ha consistido en la entrevista sostenida por Ernest Benach con familiares de etarras y en el cambio de impresiones habido en Francia entre Carod y Mikel Albizu. El ex «conseller en cap» ha hablado de «ingenuidad», pero semejantes despropósitos únicamente se entienden si existe en ellos la voluntad deliberada de hacer daño a su socio o si el coeficiente intelectual de Carod-Rovira es inferior a lo que se espera de una persona de su nivel de formación y de experiencia. En ambos casos, el de la maldad o el de la estupidez, Carod ha de desaparecer de la escena. La propuesta de no compartir los impuestos ni los asesinados por ETA es una curiosa visión de la España plural que se supone recibirá su justa recompensa el próximo catorce de marzo.

Carod y ETA
Román Cendoya La Razón  28 Enero 2004

Es un ser vil que se reconoce limitado. Sólo es señor de la vida en el universo de Cataluña. Es tan malo que se ha olvidado de sus charnegos familiares y del resto de España. ¿Que nos jodan! Así es la solidaridad de la izquierda nazionalista. Ni un euro para los charnegos, ni una gota de agua para la sequía pero el amosal y las balas para los demás. Dios los crea y ellos se juntan. Pasará a la historia la mezquina conversación mantenida en español, la lengua del enemigo. Carod habla en español cuando se trata de salvar su culo. La conversación es la muestra del modelo nazionalista para terminar con ETA. Se cede a sus peticiones y ya está. Me gustaría saber qué dirían de este modelo si los objetivos de ETA no fueran los mismos que tienen los nazionalistas. Los daños colaterales políticos y personales de la visita son muchos. Pero Maragall se queda tranquilo porque parece que con Carod ya no son objetivo de ETA. Sus compañeros del PSOE en España y en el País Vasco que se fastidien, que hubieran sido catalanes. Carod se queda sin cartera y con los morros pintados por el pintalabios de Ibarretxe. Maragall, con la Generalitat. Zapatero, con un palmo de narices y con las balas, todos los demás.

Maragall se rinde a Carod
Francisco Marhuenda La Razón  28 Enero 2004

La rocambolesca solución elegida por Carod pone en evidencia la instrumentalización de las instituciones al servicio de los intereses partidistas del tripartito. Los socialistas incumplen el contenido del pacto antiterrorista y queda en evidencia que Maragall hace lo que le viene en gana sin contar con Zapatero. Lo sucedido no es sólo un error político, porque están los antecedentes de su reunión con Otegui, donde pidió explícitamente que la banda terrorista no atentara en Cataluña, o la de Benach con una plataforma de presos vascos que forma parte del entramado político al servicio de ETA. No es tampoco una muestra de ingenuidad, porque es inaceptable que el secretario general de un partido y hasta ayer «conseller en cap» se comporte de esta forma.

Los socialistas catalanes renunciaron a las convicciones y los principios para conseguir el poder. Ahora pagan las consecuencias. Lo que me parece indigno es que la reacción de Maragall, Carod y Saura sea culpar al PP, que no tiene nada que ver en el comportamiento político del líder de ERC. En primer lugar se reunió sin decirle nada, ni antes ni después, al presidente de la Generalitat. Lo hizo con dos criminales como «Josu Ternera», el hombre que ordenó el atentado de Hipercor, y «Mikel Antza». El Gobierno catalán se mantiene porque Maragall hace lo que manda Carod. ¿Pobre Zapatero! Resulta penosa su escasa altura política y su debilidad en el seno del PSOE. Una vez más quedó en evidencia.

Lo que es inviable es el gobierno tripartito. Carod sigue de conseller, ahora sin funciones, y se presentará como candidato a las generales para hacer un plebiscito sobre su persona. El objetivo es volver reforzado con el apoyo de los votantes soberanistas. Los votantes socialistas deberían tener muy en cuenta la incapacidad de Maragall como presidente de la Generalitat, sus cesiones a los independentistas y las cotas de ridículo alcanzado por la institución en el corto espacio de un mes.

El día que volaron a Zapatero
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  28 Enero 2004

Ese paleto que se creía que podía pactar con ETA; ese vanidoso mequetrefe a quien Llamazares daría una colleja; ese bobón que se ha convertido en el hazmerreír de Europa, acaba de volar la cabeza de Zapatero, que ha quedado incapacitado para gobernar. Al PSOE le han reventado la campaña. Carod le contó a demasiada gente su hazaña ¿Es que creen que los servicios de inteligencia son tan incapaces como para dar la información? Si hubieran medido el tiempo, mejor soltar el zarpazo el domingo previo a las elecciones ¿no les parece? No busquen más culpables que aquel insensato que se reunió con los terroristas para que se rieran en su cara y ha terminado destrozando a Zapatero. Veremos si también a Chaves.

Liderazgo significa capacidad de anticipación y Zapatero ha quedado relegado al peor lugar de la fila: el medio, entre nadie. Maragall se ha inventado una treta, pero un cuela. En el PSOE aún le dan las malditas gracias por haberles destrozado su campaña. Donde hay ambición, no hay sitio para nada, y Maragall es un ambicioso.
Chaves fue claro: si a un consejero suyo se le ocurriera hablar con ETA, no le duraba un minuto. Maragall mantiene a ese engreído mediotonto a pesar del ultimátum de Zapatero ¿de qué va a hablar ahora el secretario general en los mítines? Al escenario se suben los líderes.

Zapatero pidió el cese del independentista tarao: ahora no puede decir que le basta con que le hayan quitado las competencias de ¿Asuntos Exteriores! (je, je, qué cosas). Le han hecho perder del modo más indigno. Le han humillado según le toreaban durante todo el día de ayer.

Baile de puestos
José María Carrascal La Razón  28 Enero 2004

Ahora resulta que quien tiene la culpa de la crisis catalana es el PP, como la tuvo de la crisis madrileña. Es la tesis sostenida por Maragall y por Carod-Rovida. ¿Qué poca imaginación! ¿Y qué desvergüenza, presentar la negociación con Eta como un esfuerzo hacia la paz! Hablando de un asesinato político Talleyrand dijo aquello de «es peor que un crimen, es una estupidez». En política, hay estupideces con peores consecuencias que los crímenes, pues cuestan no una vida, sino muchas. Como la que hizo Carod-Rovira hablando con Eta.

En un derroche de optimismo e ignorancia, puede hablarse con Eta. Pero para pedirle que cese de matar, y nada más. Pedirle que cese de matar sólo en Cataluña es de una bajeza moral, falta de escrúpulos, angostura de horizontes y carencia de humanidad que asusta pensar que un personaje así pueda tener responsabilidades de gobierno. Aparte de ser una traición alevosa a sus socios de gobierno, ya que entre los «asesinables» están los socialistas vascos, algunos de los cuales ya han sufrido ya el saludo mortal de los interlocutores de Carod. Como resulta difícil imaginar que éste no supiera las consecuencias de su entrevista, todos los escenarios están permitidos, incluidos los escatológicos. ¿Es Carod-Rovira un topo del PP? Desde luego, nadie podía haber asentado al PSOE una puñalada más trapera.

Con lo que la crisis asciende de nivel. Carod-Rovira queda atrás. Qué clase de personaje es lo sabíamos y ayer lo vimos confirmado, agresivo y desafiante. En el mejor de los casos, puede considerársele un ingenuo con rasgos megalómanos, peligrosa combinación. En el peor, estamos ante un obseso capaz de sacrificar todos los principios a la obtención de sus fines, como suele darse entre los nacionalistas radicales. Los únicos que no parecían saberlo eran Pasqual Maragall y la cúpula del PSOE. La crisis ha terminado en su campo y la solución que le han dado es salomónica. Carod renuncia a su cargo de «conseller en cap», pero se queda como conseller. Degradación, pues, pero no expulsión. Y todos tan contentos: Maragall, conservando su presidencia, Carod, su participación en el gobierno y Zapatero, su autoridad. ¿De verdad todo va a quedarse en este baile de puestos?

En Cataluña, es posible. En el resto de España, lo dudo. Lo dudo porque la cosa es demasiado grave para repararla con simple cosmética. Todos sabemos que Carod seguirá siendo, no importa el puesto, el segundo hombre del gobierno catalán, con tanto poder e influencia como el primero. Y si alguien espera que cambie de modo de ser, pensar o actuar es que no conoce al personaje o no quiere conocerle. Estamos ante un apaño para evitar la ruptura entre el PSOE y el PSC. Pero la crisis sigue abierta, diría, más abierta que nunca. Zapatero pidió la salida de Carod del gobierno catalán. Y Carod sigue. Desafiante e incluso orgulloso de lo que ha hecho.

Maragall, garante de Carod-Rovira
Editorial Heraldo de Aragón 28 Enero 2004

EL PRESIDENTE de la Generalitat, Pasqual Maragall, se ha convertido, por el divismo irresponsable -pero no imprevisible- de su ex "conseller en cap", Carod-Rovira, en el nudo de una crisis política de efectos nada deseables, con la que injustamente han de cargar Cataluña y España en una coyuntura delicada. El PSOE ha recibido en su punto más débil un durísimo golpe, precisamente de quien hace gala de facilitarle un "gobierno de progreso". Con aliados así, sobran enemigos. La crisis latente entre el PSOE y el PSC, realimentada por la escasa fuerza de Rodríguez Zapatero y por la necesidad de afirmación del último Maragall, ha resultado avivada, mientras el plan Ibarretxe navega bajo las aguas de la campaña electoral. Y una ETA arrinconada se transforma, por obra de Carod, en indeseable protagonista de la política catalana.

Carod parece seguro de haber incurrido en un solo error: haberse dejado descubrir. Y ello tampoco le ha llevado a dimitir, sino a traspasar la decisión a su socio, el presidente Maragall, al que sustituía en funciones cuando su encuentro con ETA. Gesto inelegante para evidenciar que su aliado es también su prisionero, pues no sólo ha de contar con Esquerra Republicana, sino con la presencia personal en el "Govern" de su líder carismático.

La dirección federal del PSOE ha respondido correctamente, apelando al sentido de la responsabilidad de Maragall. Pero éste no puede aceptar la racionalidad de Ferraz por temor a ser tachado de "botifler", sumiso a Madrid y antepone, aun en caso tan agudo, el reflejo nacionalista a la necesidad general, arriesgando la histórica fraternidad de PSOE y PSC, hecho trascendente para la vida política española. El egoísmo iluminado de Carod ha precipitado el cumplimiento de los vaticinios más agoreros del PP sobre los socialistas y la España de las autonomías y, verosímilmente, ha cambiado en favor de los "populares" el ritmo y sesgo de la campaña electoral. Carod, sin duda, espera de su siembra insolidaria una cosecha de votos independentistas el 14 de marzo.

No cabe llamarse a engaño: Benach recibió antes a las familias de presos etarras que a las víctimas de ETA y visitó con diligencia a Atutxa, que ampara al grupo de Batasuna frente a los tribunales. Puigcercós postulaba pintorescamente una iglesia nacional catalana. Y Otegi ha sido ya dos veces interlocutor elegido por Carod para intentar acceder a ETA. Ahora, por su relevante trayectoria y representación institucional, Maragall se ve abrumado por su responsabilidad ante sus electores, Cataluña y un partido, el PSOE, que avaló su pacto tripartito. Y si el PSOE tiene obligaciones, políticas y morales, con el PSC, también es cierta la recíproca. Al menos, hasta hoy.

En Aragón, ofende aún más que Carod hablase con Josu Ternera, tenido por inductor del horrible atentado de la Casa-Cuartel de Zaragoza. Tres partidos se ven más afectados: el PSOE e IU, que están, de una u otra forma, con el "Govern". Y CHA, por su ideario de izquierda, republicano y nacionalista. Los tres han condenado sin ambages la actuación de Carod y ninguno ha opinado con claridad sobre la decisión -que quiere ser salomónica- del atribulado Maragall. IU opina que procedía la dimisión. José Antonio Labordeta, más decidido, ha dicho que Carod debía dejar el sillón... lo mismo que el alcalde gallego de Toques. No son casos comparables. Pero en ambos, en efecto, la buena solución era la misma.

PSOE
Pues que desaparezca
Lucrecio Libertad Digital  28 Enero 2004

Maragall cambia de cartera a Carod; el tripartito sigue. Y a eso se reduce la fulminación de ERC exigida ayer por Zapatero. Nadie lo dude, el secretario general del PSOE tragará eso. Como lo ha ido tragando todo en los últimos dos años.

Se pudo interpretar la política del Partido Socialista de Zapatero, inicialmente, como una puerta abierta a la voladura del Estado. Siempre pensé que, de serlo, lo sería a través de una voladura previa: la del partido. Nada hay de extraño en eso: los partidos son maquetas, a escala, del Estado en función de cuya apropiación trazan su red organizativa e institucional. Los sucesivos pasos, después del fracaso de la apuesta de desplazar al PNV en las autonómicas vascas de hace un par de años, no dejaban lugar a equívoco: el PSOE avanzaba, a toda máquina, hacia su disolución como partido nacional y su progresivo desplazamiento por una red de partidos locales, de corte y funcionamiento manifiestamente caciquil.

El anacronismo de ese modelo era tal, que hasta sus más explícitos adversarios pasaron a juzgar esa palpable tendencia a la pulverización como un riesgo colectivo, cuando no una tragedia. Pero lamentar, en política, no conduce a gran cosa. Y la tendencia material, desencadenada por la incompetente dirección de Zapatero, no deja equívoco. Luego de la defenestración de Redondo y del inicio de la apertura de ventanas hacia el horizonte de Ibarreche, vino el Prestige, y la complacida insensatez de buscar cargar sobre la administración española el manifiesto delito de la mafia rusa. A continuación, el mayor disparate cometido por un partido “de orden” español en los últimos decenios: la carga en tromba contra un Gobierno nacional envuelto en el envite de derrocar a una de las dictaduras más sangrientas del planeta. Si alguien esperaba sacar de eso rentabilidad electoral, estaba perfectamente loco. La ofensiva contra el Estado, cuando éste se halla confrontado a conflictos en los que se juega la identidad nacional, puede mover espectaculares acciones de calle; pero genera un repliegue, entre temeroso y escandalizado, por parte de los electores, que ven a la oposición asumir un riesgo, moral como materialmente, inaceptable.

A parir de ahí, el horizonte electoral del PSOE, quedaba bloqueado; verosímilmente, para un período largo. Y el bloqueo de un partido tiene consecuencias laborales funestas para sus funcionarios. Un sencillísimo cálculo llevó a franjas enteras de ese funcionariado a hacerse un mapa de la situación bastante realista: el control de la administración –y, ante todo, el de los presupuestos–seguía estando blindado en tres autonomías (Castilla-La Mancha, Andalucía y Extremadura), y era alcanzable, mediante pactos que, al final, se han revelado letales, en Cataluña. El precio a pagar era el partido. Se pagaba. Y punto.

Demasiadas veces, a lo largo de los últimos dos años, se ha repetido el lamento por el drama que supondría la desaparición del PSOE como partido nacional. De poco sirven los lamentos en política. Y lo que ya sucedió, no cambiará por negarlo. Hace tiempo que vengo analizando aquí hasta qué punto ya no hay PSOE. La esgrima de Maragall y Zapatero, con un alucinado Carod al fondo, ratifica lo consumado. Se acabó. Alcemos acta. Todo es efímero. También los partidos políticos. Aunque sus dirigentes nunca acepten que algo así pueda llegar a sucederles a ellos.

Pactada y a plazos
Opinión El País  28 Enero 2004

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, aceptó ayer la renuncia de su conseller en cap, Josep Lluís Carod, aunque de momento lo mantendrá en el Ejecutivo como consejero sin cartera. No es exactamente lo que había pedido Zapatero, la salida sin más del Gobierno, pero se le aproxima bastante y ése será el resultado por etapas. Porque el propio Carod anunció su intención de encabezar la lista de su partido por Barcelona para las legislativas de marzo, lo que le obligará a dimitir como consejero antes de la proclamación oficial de las candidaturas, el 9 de febrero. Y luego ya se verá. Una salida bastante florentina, que intenta compaginar la necesidad de hacer visible la asunción de responsabilidades políticas con la continuidad del Gobierno tripartito.

Carod se ha comportado de manera desleal, además de torpe. Su continuidad como conseller en cap y número dos de Maragall era imposible. Que quien ostenta esa responsabilidad se preste a "ser conducido" a presencia de los jefes de ETA -a quienes los policías a sus órdenes deben intentar detener-, y que lo haga a espaldas de quien le ha nombrado está por encima de lo tolerable, incluso si ello es condición para no romper una coalición que había despertado las esperanzas que mencionó Maragall. En realidad, las razones para destituir a Carod aumentaron tras su agresiva comparecencia de ayer, con claque incluida, y en la que vino a decir que lamentaba haber perjudicado al Gobierno tripartito, pero que lo volvería a hacer. Sus invocaciones a la paz, al diálogo y otras buenas intenciones, como si quienes combaten al terrorismo con las armas del Estado de derecho fueran partidarios de la guerra, son impropias de un político maduro.

La fórmula encontrada por Maragall no impedirá que el PP continúe su campaña de deslegitimación del Gobierno tripartito; pero eso es algo que habría ocurrido en cualquier caso: Rajoy ya había adelantado que no bastaría el cese de Carod y que lo que estaba en cuestión era la continuidad del Gobierno catalán actual. Ese Gobierno atraviesa una crisis que en el mejor de los casos tardará en superar. La solución que ha arbitrado Maragall terminará de hecho con la renuncia de Carod en breve. Su cese inmediato hubiera sido una salida más limpia a este embrollo, pero Esquerra Republicana no estaba dispuesto a sacrificar en estas condiciones al líder que en una década le ha llevado de la casi marginalidad política al Gobierno.

La iniciativa de Zapatero de exigir que Maragall modificase su primera decisión y aceptase la renuncia de Carod era lógica: el aval que había otorgado al experimento de Maragall, contra presiones diversas, le hacía acreedor a esa correspondencia, una vez producido uno de los supuestos de riesgo de la coalición. Pero además ha sido benéfica, pues ha favorecido la fórmula de salida pactada y a plazos del culpable de la crisis.

PSOE
La izquierda antiespañola
José María Marco Libertad Digital  28 Enero 2004

Una parte muy importante de la izquierda española odia a España. La odia fatalmente, sin remedio, el odio a España es parte inalienable de su naturaleza. Esta izquierda española es de origen minoritario, intelectual. Su odio a España no lo comparte, o no lo compartió durante mucho tiempo, el conjunto de la izquierda. Pero esta izquierda española intelectual acabó modelando la propuesta y la ideología del conjunto de la izquierda. Y domina los grandes centros de producción ideológica, la universidad y algunos grupos de prensa y de pensamiento como PRISA, buena parte de los medios de comunicación e incluso las cadenas de televisión públicas.

Esta izquierda antiespañola ha tenido tradicionalmente dos aliados. El primero, la endeblez del discurso propiamente de izquierdas, que por causa de su radicalismo obrerista nunca ha sido capaz de elaborar propuestas propias verosímiles, aunque suministrara a la izquierda intelectual las bases electorales para llegar al poder. Y en segundo lugar los nacionalistas vascos y los nacionalistas catalanes de izquierda, que tienen en el odio a España, como la izquierda intelectual, una de sus señas de identidad irremediable.

Esta alianza entre la izquierda antiespañola y los nacionalistas antiespañoles creyó que había llegado el momento de gobernar España. El papel que le reservaba a la izquierda más tradicional, reconvertida al populismo como en Extremadura o en Castilla La Mancha, era el de siempre: la comparsa de una empresa de demoliciones.

Y esa alianza es la que se rompió en mil pedazos ayer, en cuanto se supo que los nacionalistas catalanes de izquierda habían intentado pactar con ETA. Las conversaciones con ETA de los nacionalistas catalanes de izquierda eran de esperar. La reacción de la izquierda antiespañola, también: lo que le ha fastidiado no es el hecho de que sus amigos intenten pactar con ETA, sino que se haya sabido. La izquierda antiespañola considera natural hablar con ETA: el error no es de principio, sino táctico.

En cierto sentido tienen razón. Maragall, forzado por sus nacionalistas de izquierda a los que debe el título de Muy Honorable, ha tenido que adelantar la demolición. No le han dejado tiempo para esperar a que sus socios de Madrid, los Zapatero y quienes le escriben el guión a este, es decir PRISA, empiecen su trabajo desde la capital de España. Los nacionalistas de izquierda se han precipitado con la piqueta y han tensado la alianza hasta lo insostenible.

Era patético escuchar ayer (lunes) a los tertulianos de la SER reivindicar el centralismo, exigiendo a Zapatero que se impusiera a Maragall, después de haber empujado a ese mismo Zapatero a linchar a Redondo Terreros. Este episodio puede terminar de varias maneras: puede ser el final del PSOE, o el final del PSOE tal como lo hemos conocido hasta ahora. Lo que parece demostrado es que no se puede aspirar a gobernar España para destruirla. La izquierda antiespañola ha tenido un buen traspiés.

El destierro del «conseller en cap»
Cecilia García La Razón  28 Enero 2004

Estaba tan crecido que se ha desbordado. El explosivo despegue de ERC en las últimas elecciones catalanas provocó que Carod-Rovira desafiase a la gravedad, igual que los astronautas en el espacio. Estaba flotando en una realidad todavía virtual, en el seno de un tripartito que acababa de ser concebido, para muchos, contra natura. Sin medir sus pasos, puesto que se deslizaba dos palmos por encima del suelo, el «Conseller en cap» cometió una osadía propia de ignorantes: mantener un encuentro secreto con ETA que le ha supuesto un aterrizaje forzoso en tierra firme, cuando no en arenas movedizas. A punto no le ha hecho pasar del cielo al infierno, pero Maragall ha ido en su auxilio para dejarle en el limbo con una Consellería de quita y pon con menos fecha de caducidad que un yogur. Tiene preparado su próximo viaje espacial, que no especial ¬con el que hizo al sur de Francia ya hemos tenido bastante¬: ser el cabeza de lista de ERC con el fin de quedarse aparcado en el Congreso de los Diputados, un destierro para quien se ha desintegrado a causa de su vanidad. Ahí es nada creerse el llamado a ser el que llevaría a ETA a quién sabe qué redil y a cambio de qué. Con este apaño, Carod-Rovira ha superado al legendario Phileas Fogg y ha conseguido realizar su singular Vuelta al mundo (político) en menos de ochenta días.
 
A pesar de que se ha definido a sí mismo como un «ingenuo» ha demostrado ser un tipo astuto que no inteligente. El pasado agosto ya lanzó un aviso para navegantes: «Yo me puedo reunir con ministros del PP, como hablo con gentes de Batasuna». Fue un desatino consciente, más aún, una provocación, comparar a un partido que condena sin ambigüedades la violencia con una formación que mira para otro lado cada vez que se producía un atentado ¿Esa afirmación no le pareció inoportuna a Pascual Maragall o prefirió sepultarla en el último rincón de su memoria cuando llegó el momento de tocar poder?

A medida que se acercaban las elecciones catalanas se adaptaba al molde de la cara amable del nacionalismo catalán y de izquierdas con ese tono de voz sosegado que invitaba a la reflexión y al diálogo. ¿Ja! ¿A qué diálogo se refería?, ¿al que tendría que haber tenido con sus socios de Gobierno ¬a los que no les comunicó su excursión al santuario de estos falsos gudaris¬ o al que pretendía establecer con ETA? Está clara la respuesta, decidió ir por libre, convirtiéndose en esclavo de dos pecados capitales: la soberbia y la avaricia.

Su fijación con la organización terrorista viene de lejos. Lleva años en la órbita de ETA. Su propósito era reciclar a los etarras como hizo con los terroristas de Terra Lliure, a los que consiguió amansar hasta incorporarlos al independentismo no violento que quería simbolizar Esquerra Republicana. En 2002 cortejó a Arnaldo Otegui con la aspiración de que presentase sus credenciales a ETA para ver si podía llegar con ellos a un pacto bastardo: que la serpiente y la hacha no cruzasen la «frontera catalana» para inocular su veneno y cortar más de una cabeza en su territorio. Sólo tuvo como respuesta el silencio. Ahora también. O eso dice. Ya es demasiado tarde para darle un mínimo de credibilidad.

El futuro de Carod-Rovira es una incógnita adornada con puntos suspensivos. Ha emprendido una huida hacia delante después de estar al borde del precipicio.

La jugarreta Carod
Fernando Jáuregui La Razón  28 Enero 2004

Carod Rovira, por quien bastantes sentimos el mayor de los respetos, no podía, simplemente, seguir siendo «conseller en cap» de la Generalitat. Ha prestado un muy flaco favor a su causa ¬que yo, desde luego, para nada comparto¬ del independentismo, lo mismo que a la izquierda a la que él dice servir; con su entrevista secreta y desleal ¬para con su superior político, a quien nada dijo del tema¬ con ETA, Carod ha dado no pocos votos al PP al que él asegura que quiere frenar a toda costa. Ha hecho una jugarreta a la imagen de Cataluña y ha traicionado a la causa de la paz, él, que tan pacífico se proclama.

Todo ello son hechos y no interpretaciones: un político de su larga trayectoria no podía ser tan ingenuo, tan ambicioso, tan primario; merecido se tiene el cese. Ojalá que alguien escarmiente en cabeza ajena. Carod es, me atrevería a suscribirlo, un político honrado, animado de las buenas intenciones que se le suponen y que él proclama. Pero pensar que de un plumazo puede terminar con las actividades de ETA, aunque sea en una parte de España (ya sé que a Carod no le gustaría esta expresión; qué le vamos a hacer), es una utopía impropia de un político, tenga las ideas que tenga. Ya es utopía bastante sustentar una Cataluña independiente en un Estado republicano; me parece que la opinión pública no sustenta tales tesis, y el propio Carod tendría que haberse percatado de que apenas un dieciséis por ciento del electorado catalán le respalda, y probablemente ni siquiera en todo lo que dice.

ETA no es un juguete fácil. ETA mata y quiere seguir matando ¬otra cosa es que pueda hacerlo tan a placer como en otras épocas¬ y no va a venir ahora el pacífico, de verdad lo digo, señor Carod a convencerles de que dejen las armas, aunque solamente sea en Cataluña; asesinan cuando y donde pueden. Quien no se percate del peligro que la banda del terror representa no puede, insisto, seguir liderando un gobierno autonómico tan importante como el catalán. Carod es honesto; dice la verdad, no engaña a nadie, tiene los pies en las nubes y cautiva a unos miles de electores. Pero ni puede diseñar la política antiterrorista, ni la política exterior (?) ni las directrices del Govern catalán. La de Maragall fue una mala apuesta; para que fuese president de la Generalitat hubo que sacrificar un posible Ejecutivo de gran coalición y una estabilidad que muchos estábamos seguros de que acabaría rompiéndose. Se ha roto más pronto que tarde, y se ha roto sobre las espaldas de Rodríguez Zapatero. OTR/Press

Maragall ha decidido retrasar lo inevitable
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 28 Enero 2004

LA GRAVÍSIMA crisis política surgida tras conocerse las conversaciones entre Carod Rovira y la dirección de ETA militar sólo puede resolverse de dos formas: o con su inmediata salida del gobierno, o con la dimisión de Maragall.

El cese de Carod sería, sin duda, la solución lógica en un sistema democrático. Pues ha sido Carod el que, con su increible decisión, ha traicionado de un modo intolerable la confianza en él depositada. ¿Quién podría creer en el futuro a Maragall si se empeña en mantener en el gobierno a un socio que es capaz, nada más ni nada menos, que de negociar con ETA a sus espaldas?

Es, de hecho, ese engaño inadmisible el que Maragall no puede aceptar si quiere mantener su autoridad, evitando que la crisis provocada por Carod acabe por llevarse por delante no sólo al líder de Esquerra sino a él mismo y, con él, al tripartito que hoy gobierna Cataluña.

Cierto que con las mañas propias del gran oportunista que ha demostrado ser una y otra vez, Carod ha intentado, desde el instante mismo en que admitió haber hablado con ETA militar, desviar la atención del punto central de la cuestión, que no es obviamente el de si debe o no negociarse con la banda criminal, sino el de si puede hacerlo el conseller en cap de la Generalitat sin la previa autorización del president.

Por eso, el que Carod haya negociado o no con los asesinos inmunidad territorial para que ETA no mate en Cataluña (es decir, para que si lo hace ¡lo haga fuera de las cuatro provincias catalanas!) sólo vendría, de ser cierto, a convertir su acción en una indecencia repugnante, pero no cambiaría la esencia del monumental problema político que sigue teniendo planteado Maragall.

A Maragall sólo le queda, por lo tanto, un camino para evitar la ineludible salida de Carod de su gobierno: la de asumir (aunque sea falso) que aquél se entrevistó con ETA tras haber sido autorizado para ello. Quizá cabría salvar así Carod, pero a cambio, claro, de que el President pusiera su cabeza en la picota: pues no podría conservar el apoyo del PSC quien asumiese tan flagrante violación de un acuerdo -el de no negociar con ETA- centro de un pacto, el antiterrorista, que ha llevado a los criminales a su punto histórico de mayor debilidad.

Es tan evidente que Maragall debe prescindir de Carod sin dilación que así se lo ha exigido en público hasta el propio Zapatero. Empecinarse en mantenerlo en el gobierno sería desoír un sabio consejo de Cambó, uno de los fundadores de ese catalanismo que comparten el president y su ahora simple conseller: el de que una de las maneras seguras de llegar al desastre consiste en retrasar lo inevitable.

El egoísmo de Maragall
Editorial El Ideal Gallego 28 Enero 2004

La decisión de Maragall de limitar su “castigo” a Carod-Rovira a convertirlo en conseller sin cartera, es decir, sin atribuciones que no retribuciones, ha sido, tal vez, la peor de las soluciones posibles a la crisis abierta. La actuación del líder de Esquerra, que por su propia cuenta y riesgo decidió entrevistarse con ETA para intentar mantener a Cataluña al margen de sus actuaciones, es difícil de calificar. Irresponsable, grave, suicida o insolidaria. Son muchos los adjetivos que encajan a la perfección en la iniciativa de Carod.

De igual modo, el hecho de que no informara a sus socios de gobierno de su decisión de reunirse con los terroristas es, cuando menos, una grave falta de lealtad. Sin embargo, a Carod le salvan no solamente los escaños que posee en el Parlament y que, a la larga, son los que permiten que Maragall siga sentado en el sillón presidencial, sino también el supuesto enfrentamiento entre el PSOE y el PSC.

Tan suyos, tan peculiares, los socialistas catalanes se han cansado de afirmar que no consentirán que Madrid se empeñe en regir su destino y, por ello, su actitud de oposición frontal a las directrices marcadas por Zapatero no puede extrañar a nadie. Es cierto que el secretario general de los socialistas españoles se jugó buena parte de sus posibilidades de llegar a La Moncloa apoyando la complicada apuesto del tripartito catalán. Ahora, Maragall ha optado por dejar sólo a su jefe. Ha tocado poder y no está dispuesto a renunciar a él por mucho que su actitud le cueste unas elecciones a su partido.

Carod utiliza la salida de emergencia
Lorenzo Contreras Estrella Digital 28 Enero 2004

Carod-Rovira, líder de Esquerra Republicana de Catalunya, ha tenido que abandonar su cargo de conseller en cap, equivalente a la categoría de primer ministro de la Generalitat, como consecuencia de su contacto con ETA a espaldas del presidente Maragall. A espaldas o con su conocimiento, que eso es algo que todavía se tiene que demostrar, pero, en todo caso, con graves consecuencias de imagen política si Carod permanecía en su puesto. Se ha buscado, por tanto, una solución después de largas deliberaciones. Cómo fue posible que Carod-Rovira tomara esa iniciativa de diálogo con ETA, nada menos que a través de Mikel Albizu, “Antza”, máximo dirigente de la banda, acompañado de un personaje buscado por la justicia como Josu Ternera, representa un episodio de intrigante importancia. Pero, en cualquier caso, así fue y las consecuencias están a la vista.

Maragall ha procurado salvar su personal situación. Y para no empeorar la suya, o incluso para buscarle remedio, Carod-Rovira ha optado por la fórmula de presentarse a las elecciones del 14 de marzo como candidato de cabecera por ERC para el Congreso de los Diputados. Mucho han tenido que debatir esa “solución” en el Palau de la Generalitat. Salida dolorosa para un político que se consideraba dueño de la situación y en la práctica controlador de los resortes políticos de la gobernación catalana después de las últimas elecciones autonómicas que desbancaron al pujolismo o, por mejor decir, a sus herederos.

Significa esto una liberación para Maragall en el sentido de escapar de la trampa política en la que había caído? El tiempo lo dirá. No cabe duda que Carod, a través de los votos de las elecciones generales, va a tratar de resarcirse de su enorme traspié. Lo que ya no está tan claro es que lo consiga, y mucho menos que para Pasqual Maragall el resultado suponga una hábil y exitosa fórmula salvadora.

Mientras tanto, todas las incógnitas siguen en el aire. Maragall tendrá posiblemente que ofrecer más explicaciones que el propio Carod-Rovira. Sus dubitaciones durante varias horas prueban la falsa situación en la que ha terminado encontrándose. La iniciativa de “negociación” con ETA por parte de su conseller en cap, si no respondió por su parte a una complicidad absurda, supuso en cambio una absoluta falta de control de la situación que estaba destinado a controlar. Y el hecho de que primero optara por privar a Carod de sus competencias “exteriores”, entendidas éstas como capacidad para dirigir la relación con todo lo que no sea Cataluña, implica otro gran absurdo. ¿Hasta dónde se puede llegar en esta interpretación de las competencias?

En todo caso, al forzar la dimisión de Carod, Maragall ha procurado no empeorar en exceso la situación en la que había caído Zapatero. Ahora se puede especular con la idea de que el líder del PSOE ha ejercido con algún fruto su capacidad de presión política. Pero el clima político de las relaciones PSOE-PSC se ha enrarecido de todos modos. Ahora sólo falta que Carod-Rovira obtenga un éxito personal en las elecciones del 14 de marzo. Ese resultado en votos, sea cual fuere, dará la medida de la relación de fuerzas y las posibilidades de los republicanos catalanes en una coyuntura límite. Otro elemento de interés político en un año a todas luces apasionante.

Crisis y desafío
Editorial El Correo  28 Enero 2004

El vaciamiento de funciones de Josep Lluís Carod-Rovira como miembro del Gobierno de la Generalitat era la solución mínima -aunque equívoca- que Maragall podía dar a la crisis provocada por el despropósito de su conseller en cap al entrevistarse con ETA. Pero el anuncio de que Carod-Rovira encabezará la candidatura de ERC por Barcelona en las próximas elecciones generales y, sobre todo, los argumentos y el desafiante tono empleado para explicar tal decisión no resuelven el problema sino que, muy al contrario, éste adquiere una nueva dimensión. Y ello tanto respecto a la estabilidad institucional en Cataluña como en relación a la estrategia democrática frente al terrorismo.

El afán plebiscitario que respecto a su conducta trata de imprimir Carod a su concurrencia a las elecciones, presentándose, además, como la «única izquierda catalana que no se somete al dictado de Madrid», es una advertencia a los socialistas de que tras los comicios, y en función de sus resultados, ERC tratará de revisar las condiciones de la alianza tripartita. Resulta sorprendente que Rodríguez Zapatero no vea, o no quiera ver, los riesgos que entraña la mala solución a la que el propio Carod ha abocado a Maragall. Además, su obligada salida del Gobierno catalán y su presencia en el Congreso promete convertirse en una fuente constante de desavenencias y fricciones para una Generalitat cuyo Ejecutivo tiene ya un programa de intenciones suficientemente ambicioso y problemático como para que uno de sus socios se disponga a avivar la llama soberanista en el corazón del Reino. Especialmente si evoca el recuerdo de las masacres causadas por ETA en Cataluña, de los atentados de Hipercor y Vich o del asesinato de Ernest Lluch y de tantas víctimas de las incursiones del terrorismo vasco en aquella tierra.

Porque, al recabar la adhesión de sus conciudadanos, Carod abre la polémica sobre si es necesario dialogar con ETA justo cuando la banda terrorista atraviesa momentos de extrema debilidad y más necesita recuperar su protagonismo de antaño. Los apoyos recibidos de la portavoz del Gobierno vasco, y del propio lehendakari, abonando la equivocada idea de que «cualquier esfuerzo por la paz es válido independientemente de sus resultados», representan una mala noticia en tanto que sitúan la cuestión de las relaciones con ETA en el lugar del que el propio nacionalismo gobernante lo había sacado al negarse a aceptar el concurso terrorista en la determinación de las candidaturas a las próximas elecciones. En este sentido, la pretensión de imputar a la revelación pública de la entrevista entre Carod y ETA una intencionalidad electoral desenmascara la real intención de los protagonistas de dicha cita en la medida en que ésta tuvo lugar precisamente en un período electoral.

Patxi, toma nota
TONIA ETXARRI El Correo  28 Enero 2004

Ni han llegado a los cien días de rigor. En tan sólo un mes de vida del Ejecutivo tripartito, Carod Rovira ha nombrado a su hermano, ha amenazado a las empresas multinacionales que se van de Cataluña con boicotear sus productos y se ha entrevistado con la cúpula de ETA, creyéndose, el muy vanidoso, que iba a ser el depositario del anuncio de la tregua, por el mero hecho de entrevistarse con 'Antza' y el prófugo 'Ternera'. Como si las conversaciones del Gobierno socialista en Argel y del PP en Suiza no hubieran ayudado a extraer conclusiones. Como si la experiencia del PNV en sus conversaciones con ETA para pactar el acuerdo de Lizarra no les hubieran dejado 'escaldados' a consejeros, como Balza, que ya este verano decía que no tenía ningún sentido dialogar con la banda.

¿Dónde ha estado la mente de Carod durante todos estos años? Todo un récord para este republicano que, representando a la tercera fuerza de Cataluña, llegó a ocupar su cargo de 'conseller en cap' con tantas ínfulas que, al primer contratiempo, recordó en público al socialista Maragall que es presidente de la Generalitat gracias a él. Una confesión que venía a corroborar el presagio que desde Euskadi había hecho Mayor al advertir que el PSC iba a ser «un instrumento de Esquerra».

En fin, que si la Generalitat tiene un problema, los socialistas catalanes tienen dos. Y el PSOE en general tiene una gran pesadilla de la que no consigue despertar el vasco Patxi López, que se arrimó tanto a Maragall en las fotos de la convención de Santander que decía que era su referente. Y a partir de ahí muchos socialistas empezaron a levitar con la fórmula de gobierno catalán (el alavés Rojo tocaba ya el cielo con la punta de los dedos) diciendo lo bien que le iba a Maragall en su tripartito anti PP, que había que retomar los pactos con los nacionalistas y que todo iba a ir sobre ruedas después del 14 de marzo. Pero la 'pifia' de Carod les ha vuelto a poner los pies en el suelo.

Está lleno el refranero de alusiones al atrevimiento de la ignorancia y el ambicioso republicano insiste en que volvería a reunirse con ETA para contribuir al cese de la violencia, ahora que ETA está en fase terminal y que, precisamente, necesita publicidad. En fin que Patxi López, en vez de entretenerse por los foros televisivos de Madrid en hacer quinielas sobre quién manda más en el PNV, tendrá que tomar nota de la crisis catalana, ir más allá del daño que este penoso capítulo provoca en el PSOE o intentar echar balones fuera sobre la procedencia de la información ( el juego preferido de Anasagasti) y preguntarse, de paso, quién manda en su partido. Sobre él, se entiende.

Sus compañeros catalanes, con Iceta a la cabeza, ya avanzaban con indisimulado desapego que las decisiones del PSOE no iban a ser para ellos vinculantes. Del riesgo de no haber ejercido el liderazgo le crecen ahora los enanos a Zapatero. Así es que Patxi aplícate el cuento.

Una cierta idea de España
ANTONIO GONZÁLEZ La Voz 28 Enero 2004

EN LOS PRIMEROS tiempos de la transición, la ultraderecha, añorante de la dictadura, se apropió de la bandera nacional en sus manifestaciones. La progresía emergente, al rechazar a la vieja guardia del régimen franquista también rechazó sus símbolos y entre ellos, de manera un tanto arbitraria, a la bandera común. El vacío emblemático fue ocupado con diligencia y entusiasmo por las banderas autonómicas y las sindicales, conformando una abigarrada policromía de trapos flameantes. El paisaje político se llenó de esas nuevas enseñas y la nacional quedó relegada a los balcones oficiales... y no a todos. Al mismo tiempo, también se fue diluyendo el concepto de España como lugar común y natural de todos los españoles. Más de un cuarto de siglo de democracia no ha eliminado los absurdos complejos y recelos de llamar a este nuestro lugar común por su nombre propio. Es habitual oír o leer «este país», «el Estado español» o, simplemente, «el Estado» para eludir el nombre propio de España. Sin embargo, los vascos llaman a su tierra patria y los catalanes a la suya nación . Sin complejos, con orgullo en absoluto reprochable.

El conflicto político sobre la identidad nacional viene de lejos. Ortega y Gasset escribía, en La España invertebrada que «hoy (año 1921) es España, más bien que una nación, una serie de compartimentos estancos» y analizando la necesidad de una fórmula de elasticidad social donde coincidan los intereses comunes de los españoles, proponía una reacción que llama «electricidad histórica» y recomendaba: «Quien desee que España entre en un período de consolación, quien en serio ambicione la victoria, deberá contar con los demás, aunar fuerzas y, como dice Renán, excluir toda exclusión». Sus advertencias resultaron ser premonitorias y están de plena actualidad en este ambiente electoral en que las fuerzas políticas intentan contar con esos demás que dan la mayoría.

En la actual campaña electoral se está utilizando el nombre de España como reclamo y no por un repentino patriotismo de los contendientes. De una parte, se promete afianzar más aún los gobiernos autonómicos, ampliando el reparto de competencias básicas del Estado nacional: la Justicia y la Hacienda. Sin duda con buenas intenciones, se propone una nueva coherencia de los l7 compartimentos, en la que todos nos entenderíamos, como buenos y civilizados vecinos que, en el mejor de los casos, sólo respetan y comparten el portal y la escalera. Otros dicen que el Estado no puede ser una escalera de servicios subrogados, por deducción o concesión de los l7 dueños de la casa común. El estatuto de la buena vecindad es la Constitución, donde se habla de España como «patria común e indivisible» de todos los españoles. Esta reflexión intenta aproximarse, oportunamente, a esa cierta idea de España y sus símbolos que todos entendemos aunque no se exprese, cuando el panorama político anda revuelto en la escalera común. El nombre de España y sus símbolos no pueden utilizarse de manera peyorativa, según convenga. Ni enormes banderas nacionales, del tamaño de un ferrado, como la que se enarbola en Madrid en ocasiones de solemnidad oficial, ni tampoco manifestaciones por la paz en la que se ven abundantes banderas de todos los colores y significados, incluso la bandera republicana, pero nadie ondea, por temor a represalias, una bandera nacional, que es el símbolo legítimo de todos los españoles. Si no somos capaces de digerir el puchero recocido de viejas diferencias, ni superar de una vez el trauma histórico de nuestras tragedias familiares, ¿con qué nombre vamos a señalar a nuestros hijos, en un mapa del mundo, el lugar en donde estamos situados los españoles?

Zapatero, de farol, pierde la partida
Revista de Prensa Libertad Digital  28 Enero 2004

La decisión de Maragall de mantener a Carod Rovira en el Gobierno catalán, pese a admitir su renuncia como 'conseller en cap' es la información destacada hoy en primera por todos los diarios nacionales. La negativa a dimitir del alcalde del PP en la localidad gallega de Toques condenado por abusos a una menor, es otro de los temas que figura. Pero, por segundo día, centra portadas y editoriales la crisis provocada por la reunión de Pérez Carod-Rovira con ETA. Hábil, pero breve, maniobra de Maragall que no convence a nadie, ni siquiera a El País, que cree en Pactada y a plazos que el cese inmediato de Carod "hubiera sido una salida más limpia en este embrollo, pero Esquerra Republicana no estaba dispuesto a sacrificar esas condiciones al líder que les ha llevado de la casi marginalidad al Gobierno". "Pactada y a plazos", "Cierre en falso", "Crisis a medio cerrar", "Pasteleo impresentable", son algunos de los titulares de los editoriales de este miércoles. Para abrir portada, La Vanguardia lo resume bien: "Maragall acepta que Carod dimita por etapas".

Tal y como nos temíamos este martes, Zapatero, como si de una partida de mus se tratara –este juego se compone de cuatro apartados, grande, chica, pares y juego; donde más puntos (piedras) puedes sacar es a grande, pares y juego (cuentan los reyes y figuras), chica (que se juega con ases) es la menor pero una imprudencia puede echar por borda todo lo demás. Suele decirse que "jugador de chica perdedor de mus". El farol es apostar haciendo ver que tienes buenas cartas, hacer creer al rival que vas a ganar cuando no tienes ninguna jugada– , jugó de farol y el órdago –todo un juego en una sóla apuesta– lo ganó Rovira. El secretario general del PSOE no ha logrado que Maragall cesara a Carod y no se ha atrevido a cesar a Maragall. Con esta nueva derrota de la credibilidad del PSOE la victoria general se le ha escapado. Mientras, Rajoy espera sin despeinarse hasta el 14 de marzo. Abc lo resume así en Maragall, cierre en falso: "El PSOE certifica su falta de autoridad sobre un proceso de alianzas con el nacionalismo radical catalán que ha condicionado toda su estrategia programática desde el verano pasado. El PSOE -dice- aceptó seguir la estela de Maragall" y "Zapatero, haciendo de la necesidad virtud, avaló todas las iniciativas de Maragall cuando éstas eran ya irreversibles". La única contrapartida que Zapatero ha pedido -la exclusión de Carod-Rovira del Gobierno catalán- le ha sido denegada con formas de afrenta", concluye.".

Rovira, crecido por la falta de consistencia de su rival, no sólo marca los tiempos de su salida, sino que evita un cese fulminante en medio de fuertes críticas al PSOE al PP y graves insultos (por actitud y omisión) a las víctimas del terrorismo. Todavía más, se presentará al Congreso. Si la salida fue pactada, la intervención pletórica de Carod fue un cúmulo de desagradables improperios que debería tomar en cuenta Zapatero. Ni rastro de autocrítica ni de arrepentimiento. El líder socialista ha perdido la que podría ser su última ocasión de dar un golpe de mano y demostrar que ejerce su poder en el seno del PSOE. El difícil equilibrio del Gobierno catalán terminará por estallar. Al tiempo. Zapatero, con su credibilidad seriamente dañada, está atorado, no coge la distancia y corre el peligro de que el toro lo voltee no mucho más allá del 14 de marzo. En palabras de La Razón, "Maragall torea a Zapatero y deja a Carod en el Gobierno catalán". De momento, la solución magnánima de Maragall no se la cree nadie, ni Rovira, que en su intervención no cumplió lo pactado, al parecer.

EL MUNDO dice que "Zapatero, Maragall y Carod escenifican una salida de la crisis para salvar sus pactos", "El CNI grabó dos reuniones con Carod en Perpiñán con Batasuna y ETA" y "Con socios así no hacen falta enemigos". Su editorial Zapatero salva un obstáculo a costa de engordar los próximos dice que "seguramente el secretario general del PSOE ha preferido asumir con estoicismo este dolor de cabeza antes de afrontar la rupturas del PSC con los socialistas del resto de España si, como le habían aconsejado algunas personas de su propio partido hubiera intentado poner fin al acuerdo de Gobierno con ERC".

LA RAZÓN utiliza un simil taurino para ilustrar con palabras el fiasco de este martes. Abre portada con "Maragall 'torea' a Zapatero y deja a Carod-Rovira en el gobierno catalán" y "El líder independentista utilizó su coche oficial para ir a la reunión con los etarras en Perpiñán". En Pasteleo impresentable LA RAZÓN comenta que la dimisión, parcial o plazos de Carod-Rovira, dice bien poco de la respuesta que podía esperarse del PSOE y del peso real de un secretario general que, ni siquiera en esta ocasión, en plena carrera hacia La Moncloa y cuando le avala el resto de los 'barones' y, sin duda, toda la opinión pública, ha sido capaz de actuar con la eficacia y la firmeza que debe acompañar al líder del primer partido de la oposición".

LA VANGUARDIA titula en portada "Maragall acepta que Carod dimita por etapas", "Zapatero da por cerrada la crisis y apoya al tripartito". En su editorial titulado Crisis a medio cerrar afirma que "Sin ninguna autocrítica por un gesto que tantas complicaciones les ha reportado a sus socios de Gobierno y a sí mismo, Carod desviaba el foco y lo dirigía hacia el enemigo común, el PP, atribuyéndole la instrumentalización mediática del escándalo, para sacar provecho electoral de éste. No deja de ser curioso que en esta posición coincidan ERC y el PSOE, pese a que Rodríguez Zapatero, que finalmente se daba ayer por satisfecho, pedía la dimisión de Carod. Como es obvio, tal manejo habría sido imposible, sólo con que el secretario general de ERC se hubiera abstenido de adoptar un comportamiento que él mismo sólo puede justificar reclamándose de buena fe". "Las necesidades de supervivencia del Gobierno tripartito -añade- catalán han acabado prevaleciendo en esta crisis. Sin embargo, ha sido la imagen de la Generalitat la que ha quedado salpicada por un gesto individual, mientras el Govern sigue dando sensación de bloqueo ante los problemas que generan sus propios miembros".

EL PERIÓDICO destaca en portada "El tripartito sigue sin Carod-Rovira. Maragall y ERC denuncian la manipulación del PP". Su editorial, titulado El tripartito sigue adelante, afirma que "El Gobierno tripartito de Catalunya seguirá su rumbo bajo la presidencia de Pasqual Maragall pese a la crisis desatada por el conocimiento de la entrevista de Josep Lluís Carod-Rovira con la cúpula política de ETA. De común acuerdo, PSC y Esquerra han decidido dar prioridad al mantenimiento del pacto suscrito para la formación del Govern de izquierdas, por encima de las presiones del PP y de sectores del PSOE poco proclives a ese acuerdo". "Y para salvar el tripartito -añade-, tanto Maragall como Carod han asumido su responsabilidad: el presidente ha aceptado la dimisión del hasta ahora 'conseller en cap' y ha dejado vacante el cargo, y éste ha decidido someterse al juicio de las urnas al anunciar que abandonará la Generalitat por propia iniciativa en los próximos días para ser cabeza de cartel de ERC en las legislativas del 14-M".

Revel pide una cooperación enérgica entre EE.UU. y Europa contra el terrorismo
ANTONIO ASTORGA ABC 28 Enero 2004

MADRID. La lectura de «La gran mascarada», de Jean-François Revel, una de las mentes más lúcidas del pensamiento liberal (o el estudio de cualquiera de sus obras maestras), es un ineludible ejercicio para el mantenimiento de la salud intelectual. Anoche esa salud se vio revitalizada porque Revel homenajeó a su maestro y colega Raymond Aron en un encuentro organizado por Faes y que fue presentado por el profesor José María Lassalle. Revel recordó el extraordinario coraje de Aron (adalid del antiutopismo furibundo) en los años 50, cuando Francia se dividía entre prosoviéticos y antiamericanos. En un magistral análisis de las relaciones entre Europa y EE.UU. durante (y tras) la guerra fría, Revel describía, en un principio, un panorama desolador: Europa arruinada, destruida y dividida en dos bloques en 1945; el soviético y el totalitario. «Sólo América podía ayudar a Europa Occidental contra la amenaza soviética, lo que engendró un sentimiento antiamericano».

Europa y su suicido colectivo
La historia, pues, de Europa durante la primera mitad del siglo XX fue la historia de un suicidio colectivo, desveló Revel: «La democracia había desaparecido en países como Alemania, Italia, Polonia, Bulgaria... El bolchevismo.. La guerra civil de Europa fue un encadenamiento de dos guerras mundiales. Era necesario establecer y consolidar la democracia y la paz después de 1945: el mejor método era construir la Unión Europea y proteger a Europa Occidental de la amenaza soviética. Sin la ayuda de EE.UU. (con el Pacto Atlántico) no veo cómo esa Europa Occidental hubiera podido ser democrática».

El sentimiento antiamericano se hizo aún más fuerte en la «guerra americana» de Vietnam, que fue una consecuencia del colonialismo francés, según Revel: «Y hablando de imperialismos -puntualizó-. ¿Cómo olvidar que la URSS mandó a su ejército a Afganistán, Angola, Etiopía, Mozambique...? Su expansión imperialista fue más fuerte que la americana. El fracaso económico de la Unión Soviética fue la causa del fenómeno Gorbachov. Tras la guerra fría, América surge como la primera potencia mundial. Hoy no existe una realidad política correcta que se llame socialismo marxista».

Para Revel, Europa y Francia nunca han querido aceptar el hecho de que Estados Unidos fue una potencia, «sin analizar las causas que fueron nuestros errores: dos guerras suicidas, errores económicos y la existencia del comunismo en la Unión Soviética. Ese comunismo destruyó la economía rusa. Los americanos no son responsables; es la imbecilidad europea (sonríe con ironía). El fracaso de Europa fue la causa de la emergencia del americanismo». Estados Unidos, concluyó Revel, debe cooperar con las democracias europeas para defender la paz y luchar contra el terrorismo: «Estoy profundamente convencido de que la única posibilidad de luchar a favor de la paz, a favor de los países menos desarrollados y a favor de la expansión de la democracia en el mundo reside en una cooperación enérgica entre EE.UU. y la UE. No veo otra solución».

Víctimas y política
JOSEBA ARREGI El Correo  28 Enero 2004

Recientemente el Gobierno vasco, cumpliendo un mandato parlamentario unánime -menos Sozialista Abertzaleak-, ha puesto en marcha una campaña publicitaria a favor de las víctimas, una campaña de concienciación ciudadana. Igualmente ha acordado el Gobierno vasco fijar un día del año como día de las víctimas. Creo no equivocarme si digo que la mayoría de la sociedad vasca ha acogido con satisfacción ambas medidas, entre otras cosas porque se sustentan en un acuerdo parlamentario consensuado, aunque todo ello llega tarde, muy tarde.

Señal de la sensibilidad a flor de piel que existe en torno al tema de las víctimas, de lo problemático que resulta todo lo referido a las víctimas, es la forma misma en que se ha presentado la campaña por parte de los responsables del Gobierno vasco, cómo han conjurado, pedido, conminado incluso, que no haya críticas, o que si las hubiera no rompan el consenso del que parten las medidas del Gobierno vasco.

No es mi intención romper ese consenso parlamentario ni cuestionar radicalmente la campaña de concienciación ciudadana y la fijación de un día para recordar a las víctimas. Sí creo necesario, sin embargo, apuntar algunas reflexiones para que el recuerdo de las víctimas no sea estéril, engarzando esas reflexiones con algunas ideas que se han manifestado en la presentación de la campaña.

Nadie debiera tener demasiadas dificultades en admitir que ha habido un uso partidista de las víctimas, de su recuerdo, de su sufrimiento y de su dolor. Por eso es comprensible, e incluso necesario, que se exija que las víctimas, su sufrimiento y su dolor queden fuera del debate partidista, que no se utilice su memoria para deslegitimar al adversario político. Pero no es comprensible, sino una equivocación de graves consecuencias, pedir que las víctimas estén fuera del discurso político.

En la misma línea es comprensible que se plantee la conveniencia de no hacer ostentación pública del apoyo a las víctimas, de la cercanía a las víctimas. Pero es una profunda equivocación privatizar la cuestión de las víctimas, extraer su historia y su memoria del ámbito público, del espacio público, del espacio de la política, del ámbito de lo que son y significan las instituciones.

A la reclamación de un tratamiento institucional a las víctimas que más de uno de ha elevado los últimos años se le puede responder con la actividad de las instituciones, y con la actividad de los representantes institucionales, de las personas investidas de responsabilidad institucional. Todo ello es necesario, pero no basta.

Cuando se ha planteado la necesidad del reflejo institucional que debe tener la realidad de las víctimas es algo mucho más profundo lo que se ha reclamado. Está bien la implicación de las instituciones y de las personas institucionales. Debía haber sido siempre evidente y se da por supuesto. Pero existe algo que va más allá y que es la verdad de las víctimas, verdad que tiene que quedar incorporada a la definición de la naturaleza de las instituciones mismas, y no meramente provocar un determinado comportamiento de las personas que están en las instituciones.

La verdad de las víctimas no radica en lo que ellas pensaran en vida, no se trata de su verdad subjetiva, sino que, paradójicamente, se deriva de la intención de ETA al instaurarlas como víctimas. La verdad objetiva de las víctimas instauradas por ETA al asesinarlas, al convertirlas en objetivo de su persecución, radica en la negación del proyecto de ETA: si ETA niega la vida y los derechos de las víctimas porque son un obstáculo para la Euskadi que pretende, la memoria objetiva de las víctimas de ETA se convierte en la negación rotunda, en la imposibilidad ética del proyecto de Euskadi de ETA. La sociedad vasca, Euskadi, no puede ser, si se quiere mantener una memoria efectiva de las víctimas, lo que ETA siempre ha querido para Euskadi, en ninguno de sus aspectos. El recuerdo efectivo de las víctimas debe hacer imposible esa Euskadi, con ETA o sin ETA. Instaurando víctimas, ETA ha instituido un obstáculo insalvable para un determinado proyecto de Euskadi.

Y esa imposibilidad es la que debe quedar manifiesta en la manera de definir las instituciones de la sociedad vasca, en la naturaleza de esas instituciones, en la definición de Euskadi, en la autocomprensión de Euskadi que se materializa en sus instituciones. Por eso no pueden las víctimas quedar fuera del discurso político. Por eso no se puede 'privatizar' el sentido y el significado de las víctimas. Por eso es preciso reivindicar el significado político de las víctimas y sus consecuencias en la definición de la naturaleza de las instituciones vascas.

Ésa debe ser la manera de hablar, de no callarse de la sociedad vasca: no sólo arropando y acompañando personalmente a las víctimas. No sólo como obligación personal de los ciudadanos vascos. Porque una sociedad habla fundamentalmente por medio de la naturaleza de sus instituciones, se expresa por la forma de ser de sus instituciones, por la estructura institucional que se da a sí misma. Ésa es la forma profunda de hablar de la sociedad, más allá del comportamiento individual o grupal que, aunque tenga lugar en público. no deja de ser privado. Las instituciones, en su forma de ser, por medio de su naturaleza, por la forma en que están definidas, dicen lo que es la sociedad. El resto de discursos de la sociedad, institucionales, público y privados, están subordinado a ese hablar de la naturaleza de sus instituciones.

Y en esa naturaleza debe ponerse de manifiesto la verdad y la memoria de las víctimas, no sólo en el comportamiento de los representantes institucionales. De otra forma, sin ese reflejo en la naturaleza de las instituciones, el resto -campañas publicitarias, días de recuerdo, actos personales o de grupo arropando a las víctimas- tiene el peligro de convertirse en lo que Tzvetan Todorov denomina 'conmemoración', en contraposición a una memoria histórica efectiva. La conmemoración es una forma de esterilizar el potencial crítico de las víctimas y de su recuerdo, y tranquilizar las conciencias para seguir actuando como si en el fondo no hubiera sucedido nada.

En el mismo sentido reclama la periodista italiana Barbara Spinelli la obligación de convertir la memoria histórica en fuente de actuación presente y de futuro. Una reconciliación que merezca su nombre sólo puede basarse en esa memoria efectiva, en esa memoria que capacita para la acción, no en la conmemoración estéril y tranqulizante. En este caso no existe reconciliación alguna, sino una manera muy sutil, pero totalmente obscena, de acallar para siempre el recuerdo de las víctimas.

En Euskadi tenemos aún la oportunidad de mantener viva la memoria de las víctimas, haciéndola efectiva en la forma de definir la naturaleza de nuestras instituciones, porque ése es el debate en el que estamos inmersos y para el que la verdad de las víctimas posee un significado político profundo: las instituciones vascas deben reflejar en su propia definición la verdad de las víctimas, que no es otra que la imposibilidad, en cualquiera de sus aspectos, del proyecto de ETA.

Cuatro razones para dimitir
Cartas al Director ABC 28 Enero 2004

Por nepotismo. Por haber colocado a un hermano sin ninguna experiencia en cargos de responsabilidad política y como alto cargo con un sueldo de 18.500.000 pesetas, un 30 por ciento más que el presidente del Gobierno.

Por incompetencia. Por amenazar a las multinacionales y poner en peligro futuras inversiones, ignorando el papel fundamental que desarrollan en el tejido industrial catalán, por medio de la subcontratación a centenares de pymes.

Por falta de respeto a Cataluña. Por ocultar a los catalanes el reparto de poder y de altos cargos en anexos secretos al pacto de Gobierno.

Por falta de ética. Por señalar en el «mapa» a ETA dónde puede y dónde no puede asesinar, como si las personas tuvieran más o menos derecho a la vida en función de la Comunidad Autónoma donde residan.

Tantas torpezas en política sólo tienen una salida digna: dimitir.     Carmen Martínez.    Tarragona.

Carod y ETA.
Cartas al Director ABC 28 Enero 2004

No nos debería sorprender que Carod-Rovira haya mantenido contactos con ETA; al fin y al cabo, durante muchos años la formación política que él lidera fue el brazo político de otra organización terrorista, Terra Lluire. Lo que sí es sorprendente es lo que esperaba sacar de dichas conversaciones: evitar que ETA atente en Cataluña. En síntesis es algo similar que lo pretendido y conseguido por el PNV para evitar que la banda asesina atentase contra dirigentes nacionalistas.

Habría que preguntar a Carod-Rovira o a los dirigentes del PNV si el derecho a la vida es exclusivo de los militantes del PNV o de los habitantes de Cataluña. ¿Acaso todos los españoles no tenemos el mismo derecho?

Y la reacción de Rodríguez Zapatero a este gravísimo hecho ha sido la de delegar responsabilidades a Pasqual Maragall, sin percatarse de que si Carod-Rovira era «conseller en cap», lo era gracias a la obstinación del secretario general del PSOE de gobernar con quien sea al precio que sea.

Me uno a las voces que piden la dimisión de Carod-Rovira, y voy mas allá al pedir a Maragall que dé por concluido el pacto de gobierno con ERC: trate de buscar nuevas alianzas o en su defecto disuelva el Parlament y convoque nuevas elecciones.     Juan Ignacio Medina Muñoz.    Madrid.

El «conseller en cap»
Cartas al Director ABC 28 Enero 2004

Carod-Rovira ha mantenido una entrevista con dirigentes de ETA, acaso para demostrar que entre «conocidos» no está de más departir de vez en cuando. El hecho, como era de suyo, ha levantado tal polvareda que incluso ha contrariado al comprensivo Maragall y hasta Rodríguez Zapatero, personalidad de acreditada versatilidad para los suyos, ha dicho, con inusual energía, que rechaza la reunión aludida, y para demostrar su «autoritas» ha añadido «que lo que compete a la Generalitat es cosa de Maragall», aunque después, en vista de lo que se le venía encima, ha considerado pertinente reconsiderar su actitud y redirigirse al mismo Maragall para que acepte la dimisión que, al parecer, le ha presentado el «conseller en cap». Todo este conglomerado de hechos, acciones y reacciones en torno a tan monumental torpeza ha venido a demostrar, una vez más, que una torpeza pare mil torpezas, y pone de manifiesto la naturaleza de los mimbres utilizados en la construcción del cesto «tripartit» y, lo que es peor, los mimbres que amenazan con repetir chapuza en el gobierno del Estado si algunos de esos personajes salen, en las próximas elecciones generales, con cargo y sin cargos de su, por tantos motivos, oscuro proceder. Pero, quién sabe, acaso haya que felicitarse por la grandiosa «rovirada» del «conseller en cap» del «tripartit» porque, en el fondo, y lamentando que una vez más se tenga que escarmentar en cabezas ajenas (la sociedad catalana en este caso), eso nos haya servido a todos para saber lo que cabe esperar, como poco, de determinadas alianzas, mimbres y cesteros.      Concepción Suárez.      Madrid.

«El final de ETA sería inminente sin el apoyo del nacionalismo mal llamado democrático»
J. Aguilar - Madrid.- La Razón  28 Enero 2004

Salvador Ulayar es hijo del ex alcalde de Echarri Aranaz (Navarra), asesinado por ETA en 1979. El sábado pasado 2.000 personas le rindieron homenaje.

¬En la inauguración del I Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo se pidió perdón por «haber sido olvidadas». ¿Se ha sentido así en los últimos 23 años?
¬Sí claro. La sociedad en general y particularmente las instituciones del Estado. Como muestra tengo que decir que nuestra familia no pudo presentarse como acusación particular por falta de información. No hubo ofrecimiento de acciones desde la administración de Justicia. Cuando los asesinos salieron de la cárcel para regresar a nuestro pueblo nadie nos avisó de que íbamos a convivir con ellos en un entorno tan pequeño y arrasado por el nacionalismo, que les nombró hijos predilectos y colocó contenedores de basura en el lugar donde cayó asesinado mi padre.

¬El Príncipe mostró su confianza en que el terrorismo desaparecerá para siempre. ¿Tiene esa esperanza?
¬Estoy convencido de que por el camino actual el terrorismo será derrotado más pronto que tarde. ETA está en sus peores momentos, lo cual no quiere decir que no nos puedan hacer una barbaridad mañana mismo. El final sería inminente sin el apoyo del nacionalismo mal llamado democrático. La perversión del concepto de «diálogo» por parte del PNV no es sino el oxígeno que necesita ETA para sobrevivir.

¬¿Qué ha cambiado en la percepción social de las víctimas?
¬Sobre todo ha caído aquella frase de «algo habrá hecho» y el ciudadano se ha dado cuenta de que no es un problema que está lejos de su casa, cosa de otros. Nos atañe a todos y pone en riesgo la configuración de España que navarros, vascos y toda España votó favorablemente en el referéndum constitucional.

«Que nuestra voz se oiga más que las balas»
Concluye el histórico I Congreso Internacional de Víctimas
Los afectados por el terror firman el «Manifiesto de Madrid» Ibarrola recuerda que «en mi tierra vasca no ha llegado la libertad»
Ayer concluyó una cita histórica: El I Congreso Internacional de Víctimas. En él, por primera vez, centenares de afectados por la violencia terrorista de todo signo, pusieron en común sus experiencias y sus demandas. No importaba la ideología, el país de origen o por qué habían sido elegidos como objetivo, sino el dolor común por las pérdidas irreparables y lograr unirse para conseguir objetivos que beneficiarán a todos. Dicha unión, cristalizó al finalizar la cita, en denominado «Manifiesto de Madrid», en el que las víctimas piden que su voz se oiga «con más fuerza que las balas y las bombas».
Marcos S. González - Madrid.- La Razón  28 Enero 2004

Las víctimas todavía necesitan la «solidaridad, la asistencia, la ayuda y el recuerdo de Gobiernos y de sociedades». Así lo demandaron ayer en el «Manifiesto de Madrid», elaborado en el transcurso del Congreso que se celebró en la madrileña Universidad San Pablo Ceu de Madrid.

El texto, suscrito por centenares de víctimas de «muy diferente origen y procedencia» pide que su voz se oiga en los diferentes foros internacionales «con más fuerza que el sonido de las balas y las bombas».
Además, solicitan de los Gobiernos «un compromiso activo y constante en la lucha contra el terrorismo, por encima de cualquier ideología». En el plano internacional, instan a los Estados a crear un estatuto internacional de víctimas, a «armonizar las políticas de prevención y represión del terrorismo», la «supresión de los procedimientos de extradición en esta materia y su inclusión en el Tribunal Penal Internacional.
Asimismo, las víctimas alientan a la sociedad a no «establecer equidistancias ni confusión entre víctimas y verdugos» y a que mantenga y refuerce su «compromiso y solidaridad» con los afectados.

«No queremos venganza»
«No queremos ni venganza ni revancha», reza el texto, «queremos que las generaciones futuras no tengan que padecer lo que, desgraciadamente, hemos padecido».

En cuanto a la jornada de ayer, comenzó con la intervención del vicepresidente de Colombia, Francisco Santos. David Trimble, premio Nobel de la paz y líder del Partido Unionista del Ulster, le siguió, y a mayor pesar de los nacionalistas vascos, advirtió de que existen «muchos peligros» en comparar la situación y el proceso de paz en Irlanda del Norte con lo que ocurre en su comunidad autónoma.

También el líder del PP vasco y ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, se mostró muy crítico con los nacionalistas vascos quien les lanzó un mensaje claro al afirmar que no es posible decir que se respalda a los que sufren la violencia y hacer de «abogado defensor» de los responsables de estas acciones.

Por la tarde, un entrañable Agustín Ibarrola, que se caló la chapela ante el abarrotado auditorio «para que me conozcáis», fue ayer el más claro al hablar de la situación en el País Vasco y, quizá por ello, uno de los oradores que más aplausos arrancó al auditorio del Congreso, en el que había unas 150 víctimas de ETA.

El escultor vasco comenzó su intervención recordando que «a mi tierra vasca no ha llegado la libertad. No tenemos la normalidad que pretende el nacionalismo vasco». Según dijo, «ellos son el régimen». «Este nacionalismo que ha venido apoyando a ETA de 1.000 maneras diferentes ¬continuó¬ ha enseñado a odiar a los de fuera de sus clanes como se hacía en la Alemania nazi».

Al estrado subieron numerosas personalidades para dar su apoyo y arropar a los que han sufrido de cerca el terror. Desde deportistas como el ciclista Pedro Delgado, que aseguró que le cuesta «ponerse en el pellejo» de la vida diaria de las víctimas, hasta el piloto Fernando Alonso, o el tenista Juan Carlos Ferrero. También periodistas e intelectuales quisieron estar presentes en el acto. Luis del Olmo quiso ofrecer un recuerdo emocionado al Guardia Urbano Miguel Ángel Gervilla que murió en un atentado que ETA había presentado para asesinarle a él. Por ello, quiso también agradecer especialmente a su viuda su fortaleza, ya que cuando se acercó para preguntarle si podía hacer algo por ella o su familia, ésta contestó que no, que sigue luchando por pasear con normalidad por la calle y lo conseguirá. También el astronauta Pedro Duque acudió a la cita. En palabras de una víctima de la matanza de Hipercor, un acto difícil y duro, pero «reconfortante».

Carod quería reeditar con ETA el proceso de la extinta Terra Lliure
La mayoría de los líderes de ERC proceden de MDT, plataforma política de la banda
Carod-Rovira quería desempolvar una vieja historia del terrorismo catalán cuando de reunió con ETA. Y es que Carod junto a Colom disolvieron en el año 1991 la banda armada Terra Lliure. Junto a ella nació una plataforma política Moviment de Defensa de la Terra (MDT) de la que formaron parte muchos de los actuales dirigentes de ERC. La MDT, las dos vertientes del PSAN y la Crida se unen ahora bajo las siglas de ERC.
J. F. / T. S. - Barcelona.- La Razón  28 Enero 2004

En la declaración que el secretario general de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, realizó el pasado lunes se hacía una referencia a que «queremos dejar de crispar» el conflicto vasco a la vez que recordaba que «yo mismo hice gestiones para desactivar Terra Lliure». Es cierto, Carod-Rovira fue uno de los portavoces de Esquerra en el proceso de desarticulación de esta banda terrorista de signo independentista. Ahí se desempolvaba una vieja historia; la relación de ERC con la banda terrorista Terra Lliure. El líder de ERC se reunió el 31 de mayo de 1991 con el miembro de Catalunya Lliure -plataforma política de Terra Lliure-, Jaume Rañé. El fruto de estas conversaciones fue que el 16 de julio de ese mismo año se disolviera la banda terrorista.

Y es que el interés de Carod por conversar con ETA se fundamenta en la buena experiencia que significaron sus gestiones con los terroristas catalanes. Carod quería trasladar su experiencia de aquél momento. Pero en este episodio de la desarticulación de Terra Lliure se echa de menos la participación del por entonces secretario general de los republicanos, Àngel Colom ,que dio la última palabra en esta operación a pesar de que Carod adopte ahora todo el protagonismo. Parece que la historia del independentismo radical ha quedado olvidada pero fue una facción muy activa en las postrimerías del franquismo y en la Transición democrática española.

Desde la Guerra Civil hasta finales de la década de los setenta existió lo que se llamó Ejército Popular Catalán que realizó varias atentados terroristas. No tiene vínculos comprobados con Terra Lliure pero se ha visto históricamente como su más claro precedente. Terra Lliure nace en julio de 1980 y tiene una plataforma política: el Moviment per la Defensa de la Terra (MDT) que llegó a presentarse en algunos comicios a principios de los ochenta. Nace entre los años 80-81 y actualmente sigue en activo. Se trata del mayor intento de organización amplia del independentismo catalán.

Pero las bandas armadas catalanas ¬Terra Lliure y Ejército Popular catalán¬ se alimentaban de un caldo de cultivo en el que también se encontraban formaciones independentistas como el caso del PSAN -Partit Socialista per l'Alliberament Nacional, donde Carod-Rovira empezó su militancia política. El mismo PSAN tenía dos corrientes que se convirtieron poco a poco en escisiones: por una parte el sector oficial, encabezado por el mismo Carod y por el actual presidente parlamentario de ERC, Josep Huguet. Y por otro lado la vertiente provisional de corte mucho más radical. Hasta el punto que en 1974 miembros del PSAN provisional se reunieron con representantes de Unión del Pueblo Galego -de corte soberanista- y con miembros de ETA político-militar para sellar una alianza. La única que se conoce. Este encuentro sirvió para formar lo que se denominó «la trinacional» que era como un acuerdo a favor de la lucha por la independencia de Galicia, «Països Catalans» ¬Cataluña, Valencia y Baleares¬ y el País Vasco.

El pacto que contemplaba si procediera necesario el uso de las armas se disolvió tras la muerte del general Franco, a instancias del PSAN provisional. Ahora era el momento de entrar de pleno en el juego democrático, consideró el PSAN provisional el más partidarios de las acciones radicales. A mitad de la década de los ochenta con la joven democracia española aún aposentándose, varios miembros de diferentes grupos independentistas se adhieren a las filas de ERC. Fue el caso del mismo Carod-Rovira y Josep Huguet (PAM oficial) pero también de Àngel Colom -actual militante de Convergència y aún delegado del gobierno catalán en Marruecos- y Jordi Portabella -segundo teniente de alcalde de Barcelona- que provenían de la llamada Crida de la Solidaritat, grupo independentista más moderado y de carácter eminentemente cultural. De hecho en ese momento en Esquerra convergen los viejos capitanes de la ERC de la postguerra -representados por Heribert Barrera o Jordi Carbonell, conocedor además de la reunión de Carod con ETA- con mucha savia nueva.

Orígenes radicales
El PSAN provisional también tuvo sus prohombres, como el caso de Rafael Castellanos, hermano de Carlos Castellanos, conocido independentista. Esta nueva sangre provenía de todos los movimientos independentistas más radicales que querían establecerse en democracia. Uno de los grupos más significativos por su proximidad con Terra Lliure fue el MDT. De esta formación surgieron varios de los dirigentes actuales de ERC. Es el caso del secretario de organización y finanzas de Esquerra y diputado en la Cámara catalana, Xavier Vendrell o de la vicesecretaria general de política por la igualdad de oportunidades y también diputada, Carme Porta que llegó a estar unida sentimentalmente con una activista de Terra Lliure. En este manojo de nombres cabe destacar el secretario de política municipal del partido, Jaume Oliveras, actualmente concejal en el Ayuntamiento de Barcelona y diputado provincial. Y es que muchos de los miembros de ERC son herencias de grupos radicales. Este también es el caso del actual cabeza de lista de Esquerra para los comicios generales, Joan Puigcercós que también formó parte del MDT.

...Y los «barones» se plantaron
Chaves, Ibarra y Bono hicieron llegar al líder del PSOE que tenía que frenar al PSC y que debía imponerse ante Maragall y sus socios
Nueva bomba de relojería. Zapatero vivió, el lunes, una de sus peores jornadas como secretario general del PSOE. Las negociaciones de su socio de Gobierno en Cataluña, Carod-Rovira, con la cúpula de ETA le abrían una nueva brecha en el partido. Desde primera hora escuchó todo tipo de opiniones, sobre todo de los barones, que le comunicaron que darían la espantada si Maragall no ponía a los independentistas en su sitio.
C. Otal / E. L. Palomera - Madrid.- La Razón  28 Enero 2004

Día 26 de enero. 00:30 horas. Las primeras ediciones de los periódicos del lunes están ya en la calle y «Abc» sale con una portada bomba para el PSOE: Carod-Rovira se ha reunido con la banda terrorista ETA en Francia, supuestamente para pactar una tregua en Cataluña. Era madrugada y en la sede de Ferraz aseguran que a esa hora de la noche no se enteraron de nada, que no fue hasta la misma mañana del lunes cuando leyeron la información. Es más, Zapatero se enteró de la noticia por la radio en su domicilio, antes de salir hacia Ferraz.

Los contactos
El secretario general del PSOE se puso en contacto con varios dirigentes del partido. En ese momento, justo antes de salir hacia la sede socialista, recibió la primera llamada de Pasqual Maragall. El presidente de la Generalitat le informaba de que le acababa de llamar el «conseller en cap» para reconocer la reunión que mantuvo con dirigentes de ETA. Maragall le decía además a Zapatero que él no sabía nada, que Carod se lo había ocultado. Otra versión apunta a que a primera hora fue Zapatero el que llamó a Maragall y a José Montilla, primer secretario del PSC. En cualquier caso, en no menos de cinco ocasiones habló el líder del PSOE con el del PSC a lo largo del pasado lunes, las mismas llamadas que compartió a su vez con Montilla.

En Ferraz, aseguran asimismo que desde primera hora el líder socialista le comunicó a Maragall que no estaba de acuerdo con que Carod siguiera en el Gobierno catalán y que había que tomar una decisión política. El presidente catalán apeló entonces a la autonomía del Gobierno de Barcelona.

Nueva conversación con Montilla, que comunica a Zapatero su adhesión a Maragall sin fisuras y que la decisión se tiene que tomar en el seno del Gobierno catalán. El secretario general del PSOE cedió. Pretendía dejar un margen de confianza para que Maragall actuara. Quizá esperaba de éste firmeza ante los independentistas. De hecho, tras la reunión de la Ejecutiva socialista, Zapatero compareció ante los medios de comunicación. En cuatro ocasiones a lo largo de la rueda de prensa expresó que todo lo que afecte al Gobierno catalán es algo que compete a Maragall. Incluso dijo que respetaría las decisiones que adoptase. Eran las dos de la tarde cuando Zapatero concluía la comparecencia. A primera hora había mantenido una reunión con sus colaboradores más directos ¬Caldera, Rubalcaba y Blanco¬ y a lo largo de la mañana había conversado con los barones ¬Bono, Ibarra y Chaves¬. Fue la posición tajante de todos ellos la que le hicieron recapacitar. Todos le trasladaron que ante la firma del pacto tripartito en Cataluña se habían mordido la lengua, pero que por la reunión de Carod con ETA no pasaban. «Está en juego el futuro del Partido Socialista», le recordaron. También, dicen, hubo llamada de Felipe González, recién llegado de Chile.

Zapatero esperaba que Maragall aceptara sus sugerencias, pero no lo hizo. A media tarde, en la sede de la Generalitat, el presidente catalán se reunión con su «conseller en cap». Éste presentó la dimisión, pero no fue aceptada. Maragall se limitó a retirarle las competencias en materia de relaciones exteriores. El tono de las conversaciones de la mañana entre Zapatero, Montilla y Margall había sido cordial, amistoso. Por la tarde, y ante el parche del presidente catalán, el líder del PSOE cambió el tono. Ahora sí tenía que dar un golpe en la mesa. Zapatero exigió en varias ocasiones a sus compañeros catalanes la cabeza de Carod. «No lo voy a consentir», les vino a decir.

El secretario general del PSOE, ante el cariz que tomaba la situación, les informó de que iba a sacar un comunicado en el que marcaría distancias con el PSC. Pero antes de hacerlo leyó a Margall y Montilla el texto que haría público a las once menos cuarto de la noche. En el cuarto punto reclamaba expresamente la salida de Carod del Gobierno catalán: «...cesando como miembro del Gobierno de Cataluña».

Maragall no dio una solución en ese momento. Él y Montilla sólo se limitaron a respetar el contenido del comunicado y se remitieron a la comparecencia pública que finalmente ofreció Maragall ayer a las cinco y cuarto de la tarde. 22:55 horas del lunes: el comunicado de Ferraz llega a las redacciones de los medios de comunicación.

David Trimble advierte del «peligro» de comparar el Ulster con el País Vasco
D.M. ABC 28 Enero 2004

MADRID. David Trimble, líder del Partido Unionista del Ulster y premio Nobel de la Paz, advirtió del «peligro» que constituye establecer paralelismos entre el País Vasco e Irlanda del Norte al considerar que son «situaciones con diferentes características» y, por ello, pidió «cautela» a la ahora de hacer comparaciones.

Estas matizaciones las hizo al comienzo de su intervención en el I Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo.También lanzó una pregunta: «¿Hasta qué punto un gobierno puede negociar con los terroristas?» En su respuesta se refirió a la necesidad del diálogo, pero puntualizó que éste tiene que ir siempre precedido de una firme declaración de «alto el fuego».

Trimble dedicó la mayor parte de su discurso a analizar la evolución del conflicto del Ulster y responsabilizó al IRA, por «violar» los acuerdos, de estar provocando un «estancamiento» del proceso de paz, que ha permitido el fin de una «brutal» ofensiva terrorista y el inicio de una transición política en Irlanda del Norte. También dirigió sus críticas al Gobierno de Londres al que acusó de «falta de firmeza» e incluso dijo que «había fracasado» por permitir el incumplimiento de los pactos.

Colombia pide «una mirada justa»
Sobre las víctimas de Irlanda del Norte, Trimble afirmó que reclaman, además de un resarcimiento material, un «reconocimiento por el sacrificio y el dolor que han padecido», así como que «no se olviden los males cometidos por los terroristas». Subrayó que dentro del proceso de paz se descartó la creación de comisiones para analizar los actos terroristas con la excusa de que esto reabriría las heridas e impediría avances en la negociación. En este sentido destacó que las víctimas del Ulster aceptaron unas indemnizaciones menores de las que deberían habérseles entregado con el fin de no entorpecer el diálogo del Gobierno británico con el IRA. En la sesión de ayer también intervino el vicepresidente de Colombia, Francisco Santos, quien pidió a la comunidad internacional que «cambie la percepción simplista, muchas veces manipulada o miope que se tiene de nuestro país» en cuanto a la actividad de los grupos terroristas. Agregó «que este viraje comienza por superar de una vez por todas el debate acerca de si los grupos armados ilegales de Colombia apelan o no al terrorismo». Igualmente, reclamó «una mirada justa» tanto para su país como para las miles de víctimas del terrorismo a fin de «sacarlas de la oscuridad».

Falta de medios
Para analizar el compromiso de las instituciones españoles con los afectados por el terror intervinieron en el Congreso Jaime Mayor Oreja, ex ministro del Interior; Enrique Múgica, Defensor del Pueblo, Eduardo Fungairiño, fiscal-jefe de la Audiencia Nacional, y Ana Vidal-Abarca, vicepresidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo. Mayor acusó al Gobierno de Ibarretxe de no ser «decente ni coherente» por decir que está con las víctimas del terrorismo y al mismo tiempo convertirse en el «abogado defensor de los verdugos» y poner «trabas y dificultades a la actuación del Estado de Derecho». En su opinión, las víctimas han llevado a cabo una «rebelión democrática» que ha contribuido a «fortalecer» el Estado de Derecho.

Fungairiño, al igual que Múgica, denunció «falta de medios» para asistir a los afectados por la barbarie terrorista. y lamentó el hecho de que existan lagunas legislativas dentro de la comunidad internacional para perseguir el delito terrorista.

¿Quién reprueba?
Aurelio Arteta/Pamplona Cartas al Director El Correo  28 Enero 2004

Creo que su periódico cometió el 21 de enero un grave error al titular una noticia: 'Europa reprueba la política del Ejecutivo navarro con el euskera'.

La que reprobó no fue Europa, ni un organismo público europeo, sino la ONG 'Oficina Europea de Lenguas Minorizadas'. No es lo mismo, ¿verdad? Quien suministra regularmente los datos y el impulso inquisitorial desde Navarra a esa oficina es la Fundación Euskara Kultur Elkargoa, cuya imparcialidad puede deducirse de su ideario político, que se ajusta sin embozo al nacionalismo vasco.

Buena parte de su presupuesto lo cubre una subvención de Udalbiltza y su presidente es José Luis Mendoza, flamante candidato al Senado por la coalición Nafarroa Bai (PNV-EA-Aralar).

Si alguien desea contrastar la calidad de los argumentos en los que el señor Mendoza funda nuestros derechos lingüísticos, le basta acudir a la hemeroteca y leer la polémica (¿) que mantuvimos en 'Diario de Navarra'. Esa oficina debe saber que, si la situación del euskera en Navarra es «muy preocupante», no será por culpa de su Gobierno, sino de más del 90% de navarros para quienes el vascuence no es su lengua materna ni ordinaria.

El señor Kintana, secretario de Euskaltzaindia, debe entender que en Navarra los vascoparlantes tienen los mismos derechos que los castellanoparlantes, porque tales derechos son de los hablantes en tanto que afincados en su propia zona lingüística. Todo ello se recoge en la Carta Europea de las Lenguas Regionales o Minoritarias que, lejos de dar la razón a las pretensiones abertzales, se la quita.

Los profesores de español en EE UU, premio Nebrija
Redacción - Salamanca.- La Razón  28 Enero 2004

La Universidad de Salamanca (USAL) otorgó ayer el premio «Elio Antonio de Nebrija 2004» a la AATSP (Asociación Americana de Profesores de Español y Portugués), por la difusión del español en Estados Unidos y su contribución al hispanismo en general. La presidenta de la asociación, Mary-Anne Vetterling, recogerá el galardón, consistente en un diploma acreditativo y 24.000 euros, el próximo 5 de julio, en la inauguración de los Cursos de Verano de Cultura y Lengua Extranjera de la USAL.

El rector, Enrique Battaner, se refirió a la labor pedagógica del idioma español, la segunda lengua más hablada en Estados Unidos, como uno de los principales motivos de la concesión. Habló, además, de la importancia de la «educación bilingüe» y de la labor de edición, con varias publicaciones periódicas.

La AATSP, con sede en Filadelfia, cuenta con 13.000 afiliados desde su fundación en 1913. Su candidatura fue elegida entre las 28 presentadas, entre los que se encontraban Ian Gibson, Bernard Pottier o Emilia Todorova. La AATSP recoge de esta forma el testigo de Gabriel Jackson, el Instituto Caro y Cuervo de Colombia y Russell P. Sebold, ganadores en las tres últimas ediciones.
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