AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 29 Enero 2004
Carod sitúa como nuevo «hombre fuerte» a un enemigo del castellano
Joan Foguet - Barcelona.- La Razón  29 Enero 2004

Maragall, Rovira y el desprecio de las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital  29 Enero 2004

La herencia-trampa del pujolismo
Ignacio Villa Libertad Digital   29 Enero 2004

El horizonte judicial de Carod
Editorial Libertad Digital   29 Enero 2004

Entre Mayor y Arenas
Luis María ANSON La Razón   29 Enero 2004

EL PRECIO DE LA INESTABILIDAD
M. MARTÍN FERRAND ABC  29 Enero 2004

LOS CULPABLES ESTÁN ASUSTADOS
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Enero 2004

Una de cuatro
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  29 Enero 2004

No pasarán
Jorge Berlanga La Razón  29 Enero 2004

El miserable
Antonio Pérez Henares La Razón  29 Enero 2004

Cataluña versus Madrid
Carmen Gurruchaga La Razón 29 Enero 2004

La marcha sobre Madrid
Lorenzo Contreras La Razón  29 Enero 2004

Café, copa y puro con «Josu Ternera»
Julián Lago La Razón  29 Enero 2004

Siempre hay quien les salva
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  29 Enero 2004

Las vergüenzas de Zapatero
Francisco Marhuenda La Razón 29 Enero 2004

Carod se deslocaliza
César Lumbreras La Razón  29 Enero 2004

La mirada del tuerto
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  29 Enero 2004

“No pasarán. Visca Catalunya”
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Enero 2004

ETA en Cataluña
KEPA AULESTIA El Correo  29 Enero 2004

Esquizofrénicos y estúpidos
Editorial El Ideal Gallego  29 Enero 2004

25 años después
Cartas al Director El Correo  29 Enero 2004

Negociaciones con terroristas
Cartas al Director ABC 29 Enero 2004

Francia investiga el encuentro de Carod con ETA y en España la AVT y Cardenal abren una ofensiva judicial
F. Velasco / J. Rodríguez - Madrid.- La Razón  29 Enero 2004

«Él, 6 años en prisión; yo, 17 cicatrices»
MADRID.D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 29 Enero 2004
 

Carod sitúa como nuevo «hombre fuerte» a un enemigo del castellano
Bargalló, que será responsable de política lingüística, también desobedece la Ley de Calidad
Con Josep Lluís Carod-Rovira en el gobierno pero sin competencias que se le conozcan, sus responsabilidades recaen entre los demás consejeros de ERC. El consejero de Educación, Josep Bargalló ahora convertido en el «hombre fuerte» de Esquerra en el ejecutivo adquiere más relevancia.
Joan Foguet - Barcelona.- La Razón  29 Enero 2004

Las competencias que dejó huérfanas el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira ya han sido repartidas entre los consejeros de Esquerra y el departamento de Presidencia. Como «conseller en cap», el líder independentista tenía responsabilidades de todo tipo que iban desde la coordinación del ejecutivo a los deportes. La salida de Carod del gobierno «catalanista y de izquierdas» preveía que sus competencias recayeran en ERC, basándose en el espíritu del pacto del Saló del Tinell que dio luz verde al tripartito. Así pues, el consejero de Educación, Josep Bargalló ¬hombre de confianza de Carod¬ aumenta su horizonte competencial al asumir la política lingüística de la Generalitat, política juvenil y deportes. Las líneas maestras esbozadas por Carod en el ámbito lingüístico coinciden con las de Bargalló que recortó a la mitad las horas lectivas de castellano que prevé la Ley de Calidad de la Enseñanza. Esta medida fue de las primeras a ser tomadas por el nuevo consejero de Educación, dando a entender cuáles van a ser las líneas maestras de su actuación.

Otro del «clan de la avellana»
Con esta redistribución, Bargalló será el referente de Esquerra en el gobierno catalán, una vez Carod renuncie a su cargo de consejero sin cartera para emprender su empresa hacia el Congreso. El consejero de Educación y «hombre fuerte» del llamado «clan de la avellana» ¬al que pertenecen también el mismo Carod y el presidente del Parlament, Ernest Benach¬ ya ha dejado ver halos de su combatividad y beligerancia en los pocos días que lleva de consejero. Este es el relevo que deja Carod para una pingüe herencia de obra de gobierno tras 38 días siendo «conseller en cap».

Otro de los nombres que toman relevancia con la adquisición de nuevas competencias es el consejero de Gobernación, Joan Carretero. Este ex alcalde y médico de cabecera, precedida por una reputación de gran gestor, realizará las funciones de presidente del Consejo Técnico del ejecutivo. Este organismo reúne cada semana a los secretarios generales de cada departamento ¬antes de que lo haga el gobierno catalán¬ y marca la agenda del ejecutivo. Además, a Carretero se le atribuye la política de cooperación al desarrollo. Acerca de las competencias de política de inmigración ¬que también acarrean polémica por la insistencia del gobierno catalán en contratar inmigrantes en origen¬, éstas pasan al departamento de Bienestar y Familia, la también independentista, Anna Simó.

La titular de Bienestar y Familia, manifestó ayer por su parte que la reciente adscripción de la secretaria de Inmigración a su Departamento «ayudará a dar más coherencia y unidad a los sectores que abordan la inmigración en Bienestar y Familia». Simó quiso destacar que la adscripción de la Secretaría de Inmigración tiene lugar en un momento importante dado que pronto se elaborará un plan interdepartamental nuevo en Bienestar y Familia.

Maragall, Rovira y el desprecio de las víctimas
EDITORIAL Libertad Digital  29 Enero 2004

Nadie mejor que la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para presentar una querella por un presunto delito de colaboración con banda armada contra Carod Rovira, todavía miembro del Gobierno catalán por voluntad de su presidente, el socialista Pascual Maragall. Aunque el respaldo político ofrecido por Carod Rovira a ETA a cambio de que esta perpetrase sus atentados fuera de Cataluña, ha ofendido a la práctica totalidad de los españoles, son los representantes de quienes tan directamente han sufrido el zarpazo terrorista los que más obligados están a denunciar, junto a los medios de comunicación, la gravísima ofensa causada por quien todavía se sienta –y encima a la derecha del presidente– en el consejo de Gobierno catalán. Los portavoces de las víctimas no sólo consideran que Carod Rovira debe ser sometido a un merecido descrédito público sino también al juicio de los Tribunales.

Está por ver si el proceder, en cualquier caso indeseable, del consejero independentista es considerado finalmente como uno de esos actos de colaboración con banda armada que el artículo 576 del Código Penal define como “cualquier forma de cooperación, ayuda o mediación económica o de cualquier género con las actividades" de los grupos terroristas. Sea cual fuere el porvenir judicial de esta querella, desde aquí queremos ya felicitar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo por esta iniciativa que podría servir para que no quede impune, en el caso de que Carod Rovira efectivamente lo hubiera cometido, ese acto de colaboración con banda armada, y que con seguridad contribuirá al descrédito público que tanto merece el proceder del conseller con independencia de que sea o no apreciado como constitutivo de delito.

Mientras tanto, el consejero de Maragall, que no abandonará la Generalidad hasta que por imperativo legal lo obligue a hacerlo su decisión de presentarse a las generales como número uno por Barcelona, ya ha decidido cual va a ser su lema de campaña. No ha tenido este indeseable representante mejor ocurrencia que hacer suya la frase atribuida al Rey por su correligionario y presidente del Parlamento Catalán, Ernest Benach de “Hablando se entiende la gente”. Un lema más acorde a la catadura moral de este personaje podría ser “Pactando con ETA se asesina a la gente... que no es catalana”.

Finalmente, Zapatero, por no dimitir antes de las elecciones, ha tenido que aplaudir el caso omiso que le ha hecho Maragall a su petición de expulsión del gobierno catalán del dirigente independentista. El candidato socialista ha dado ahora un paso más para hacerse perdonar aquel efímero y tímido atrevimiento que no encajaba con la solución planteada por Prisa y Maragall. Ahora, Zapatero hasta hace suya la maniobra de quién le hubiera gustado ver cesado de la Generalidad: Arremeter contra el PP por un escándalo que sólo Carod Rovira ha provocado. Zapatero le ha dado así la vuelta a la tortilla y no se le ocurre otra cosa que increpar al Gobierno del PP y pedirle explicaciones sobre los servicios de inteligencia y la posibilidad de que estos filtraran la noticia.

Aznar afortunadamente no se las ha dado. Sin embargo, el presidente del Gobierno no debería dar la callada por respuesta sin señalar la enorme irresponsabilidad que comete el jefe de la oposición al preguntar por cuestiones que afectan directamente a la seguridad del Estado. Si la filtración es obra del CNI, no hay más que motivos de agradecimiento por haber permitido con ella la neutralización de los efectos políticos de unas negociaciones que eran lo único que perseguía ETA con ellas. Si eso perjudica a ERC o al PSOE, allá ellos con sus pactos y sus malas compañías. No se puede pedir a unos agentes que están infiltrados que se comporten como debería haberlo hecho cualquier ciudadano, no digamos ya un conseller en cap de la Generalidad catalana.

Ya es patético que Zapatero se haya tragado la continuidad como socio de gobierno a quien pacta con ETA; el colmo es que pretenda digerirla debilitando la política antiterrorista que llevan a acabo nuestros servicios de Inteligencia.

La herencia-trampa del pujolismo
Ignacio Villa Libertad Digital   29 Enero 2004

Lo que nos faltaba: Carod Rovira se ha apresurado a anunciar a bombo y platillo el lema de su campaña electoral en las elecciones generales: "Hablando se entiende la gente". Recoge la afirmación poco afortunada atribuida al Rey Don Juan Carlos en la audiencia al presidente del Parlamento catalán. ¡Qué paradoja! El individuo que salió el pasado martes insultando, amenazando y recuperando el lenguaje de enfrentamiento de la guerra civil es el mismo que dice ahora que "hablando se entiende la gente", y lo convierte en su lema. Poco crédito puede tener una persona que se sienta a escondidas a negociar con los terroristas, porque con ello demuestra que se siente más cerca de los asesinos que de los demócratas, mientras insulta sin pudor al Gobierno de España y dice avergonzarse del PP.

Mientras sigue agravándose la crisis política en Cataluña, el líder de Esquerra Republicana está confirmando con su agresividad, con su prepotencia, con sus maneras fascistoides y con su odio a España con quién se está jugando los cuartos el PSOE. Dicho está desde hace mucho tiempo: Carod Rovira no es un socio de fiar. Zapatero no se lo quiso creer y así le va. En su atontamiento permanente, el líder socialista pensó que estábamos en un juego más o menos llevadero, pero ahora se encuentra camino del precipicio. En el fondo, Zapatero tiene lo que se ha buscado pero, además, crisis tras crisis se va hundiendo en la más absoluta ineficacia. Se hundió con el "Prestige", se equivocó con Irak, hizo el ridículo con la crisis de Madrid y ha desvariado con el Gobierno catalán, para ser rematado al final por un individuo de quien pensó que podría servirle como balón de oxígeno para las generales.

Con todo, lo más preocupante es que el Gobierno de Cataluña esté en manos de un Pascual Maragall títere de sus miserias y de un Carod Rovira agitado por su ardoroso radicalismo guerrero. Es verdad que le conocíamos y también es cierto que suponíamos lo que podía hacer, pero pensábamos que tardaría un tiempo en sacar su cara más dictatorial. Pero no: al final todo ha sido mucho más rápido de lo que esperábamos. Los primeros síntomas aparecieron con las amenazas ante la marcha de empresas afincadas en Cataluña, pero ha tardado muy poco en retratarse en toda su dimensión. Carod Rovira es una peligro para la política catalana, para la estabilidad de España y para la salud de nuestra democracia. Él, que crítica tanto al PP por sus formas, ha sacado a relucir unos modos genuinamente franquistas.

Al querer convertir las elecciones generales de marzo en un plebiscito personal, Carod recupera no sólo el lenguaje de la guerra civil, va más lejos haciendo propia una forma de actuar que en España habíamos olvidado desde 1975. Es de otro mundo, pertenece a otra época ese carácter mesiánico. Cataluña no necesita a Carod, aunque él piense que le han estado esperando 25 años. De todas formas, que nadie se engañe: esta situación mucho tiene que ver con los veintitrés años de pujolismo, porque Carod Rovira es la herencia-trampa de Pujol.

El horizonte judicial de Carod
Editorial Libertad Digital   29 Enero 2004

La reacción del PSOE contra el PP ante el escándalo desatado por la entrevista de Carod-Rovira con ETA en suelo francés era ciertamente predecible. Rodríguez Zapatero, tocado no sólo por la noticia, sino por la tibia y tardía reacción de Maragall y el tremendo daño hecho a su opción electoral, dirige ahora sus armas contra el partido en el Gobierno para averiguar los orígenes de la filtración y exigir responsabilidades por la supuesta actuación del CNI y, por tanto, del Ejecutivo. Parece que nos encontramos ante una estrategia para designar, aunque sea mediáticamente, otros implicados diferentes a su partido y su coaligada ERC.

No obstante la legitimidad que ampara al PSOE, convendría a Rodríguez Zapatero mantener un poco más las distancias con el partido de Carod. Por fortuna, la Justicia, y no sólo los ciudadanos, se pregunta ya por la entrevista con la banda asesina y la Fiscalía General del Estado abre diligencias informativas; el Tribunal Supremo se dispone a llamar a Carod-Rovira en calidad de testigo; la Asociación de Víctimas del Terrorismo se querella contra él y hasta la justicia francesa se interesa por la posible ilegalidad que supone reunirse en su país con terroristas buscados por los jueces galos y españoles. La prudencia es aconsejable para Zapatero no ya por la indignidad del acto del secretario general del grupo independentista con el que comparte gobierno en Cataluña, sino también porque se abre un horizonte judicial del que el PSOE, con triste y sobrada experiencia en los Tribunales, debería huir como lo hace del agua el gato escaldado.

Entre Mayor y Arenas
Luis María ANSON La Razón   29 Enero 2004
de la Real Academia Española

Me inclino más hacia la posición de Mayor Oreja en el debate que mantiene con Javier Arenas sobre el desarrollo del artículo 155 de la Constitución. La acritud del asunto exige moderación y buen sentido. Mayor no debió plantear la reforma como parte del programa electoral del PP. Parece claro que conviene desembarazar al 155 de las estridencias de la campaña electorera. Su desarrollo hay que hacerlo después, en consenso con el PSOE.

Y ello, en primer lugar, porque desarrollar el 155 es una advertencia a Ibarreche. Nadie con la cabeza sobre los hombros considera bueno que se aplique ese artículo constitucional. Mejor sería resolver el desafío del Gobierno vasco por otras vías. Pero si llegara un día en que los corredores del diálogo quedaran cebados habrá que suspender la Autonomía vasca, como ha hecho el Gobierno del Reino Unido con Irlanda. Y para entonces debería estar desarrollado el 155, tan impreciso y vago en su escritura.

«Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general».

¿En qué consisten esas medidas necesarias? Pasado el aquelarre electoral parece conveniente, tal y como propone Mayor Oreja, y en contra de la posición merengosa de Arenas, que el PP, el PSOE y los demás partidos democráticos lleguen a un acuerdo para hacer operativo el artículo 155, que puede resolver, aunque con un gran trauma, una situación límite ineludible.

Después, habrá que replantear la cuestión de fondo, que es la educacional, porque a lo largo de tres décadas, y aprovechándose de la memez o la pusilanimidad en esta cuestión de los gobiernos de Madrid, el PNV y sus cómplices han desarrollado, para desespañolizar el País Vasco, una intensa operación de intoxicación del pueblo que va desde la cátedra al tebeo, pasando por la ikastola, la Universidad, la televisión, la radio, la Prensa, el cine y el teatro. Se necesitarán otros treinta años para hacer la operación contraria: reespañolizar aquella región zarandeada por la violencia y el miedo de unos y por la pasividad y la torpeza de otros.

EL PRECIO DE LA INESTABILIDAD
Por M. MARTÍN FERRAND ABC  29 Enero 2004

SERÍA muy difícil establecer un código de prudencia sobre el volumen de ruido que se corresponde con una determinada cantidad de nueces, pero algo habrá que hacer para que el estruendo de los mequetrefes no nos impida escuchar el canto de los pájaros. Un Josep Lluis Carod-Rovira, y hay más de uno en el horizonte, no resulta dañino en función de sus hechos, sino que su talento provocador -el único que le asiste- tiende a convertirse, como vemos en Cataluña, en manantial de inestabilidad y, como ha dicho Rodrigo Rato, «no conozco ningún país (...) que sea capaz de atraer inversiones en un entorno de inestabilidad».

El mecanismo democrático clásico para prevenir este tipo de excesos, el disparate histriónico de los gurruminos, reside en el control que los partidos políticos deben ejercer sobre sus líderes y/o militantes; pero ello sólo puede darse en formaciones solventes, nacidas de la base y sustentadas en principios firmes y concordantes con los deseos de amplios grupos sociales. Es, con todos los defectos y casuística que quiera buscarse para contradecirlo, el caso de los grandes partidos de ámbito nacional, como el PP, el PSOE e, incluso, IU. El fervor nacionalista, la gran patología de la vida política española, reforzado por un pintoresco sistema electoral, le ha dado especial relieve y valor arbitral a partidos zonales y, en algunos casos, eso invierte el orden lógico y deseable entre el grupo y su líder.

Carod-Rovira, más que ser la expresión y consecuencia de un partido histórico, como ERC, se comporta como un señorito de cortijo andaluz de los de antes y maneja a sus conmilitones como si fueran aparceros de una finca propia. Tiene, como acabamos de ver en la crisis del tripartito que gobierna Cataluña, capacidad resolutiva para, sin mayores ceremonias o consultas, autodesignarse cabeza de lista para unas elecciones al Congreso de los Diputados e, incluso, por una circunscripción que no es la suya propia. ¿Cómo puede esperarse que rinda cuentas, desde la responsabilidad, ante unos socios de Govern, o ante un Parlament, quien es, de hecho y con regodeo, el cacique de un grupito de amigos cuya ideología básica consiste en negar la realidad social, económica y política que les circunda?

Cataluña pagará muy caro el despropósito que, presidido por Maragall, ha generado el tripartito en el que se integra el insensato Carod. Será de izquierdas, si él lo dice; pero, en los hechos, está atentando contra el cajón del pan de una población trabajadora muy notable que no puede fructificar en la convulsión a la que fuerza la política vigente. Esa inestabilidad tiene que ver con la fuga de las multinacionales, limita la iniciativa emprendedora, disuade a nuevos inversores y, en suma, produce pobreza y desánimo. Y todo ello, para mayor sarcasmo, sobre la hipótesis del acendrado amor nacionalista por una tierra y, se supone, quienes viven en ella.

LOS CULPABLES ESTÁN ASUSTADOS
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC  29 Enero 2004

LOS responsables de que se presente a las elecciones este muñeco roto que es Zapatero están muy asustados. Temen no sólo la derrota del Partido Socialista, sino una crisis de éste sin precedentes.

Intelectuales inorgánicos que nunca han pisado una «agrupación» -ni siquiera la de Chamartín- vienen dirigiendo, de hecho, al Partido Socialista. Han mantenido las tesis del pluralismo/confederalismo, han elevado a categoría de diálogo el entreguismo metódico, han convertido a Cataluña en la referencia territorial por excelencia y a Maragall en un gurú, colaboraron de forma decisiva en el asesinato político de Redondo Terreros, han patrocinado el tripartido catalán, han babeado al escuchar el «Visça Catalunya Lliure» de Benach y el «No pasarán» de Pérez Carod...

Pero ahora están asustados.
Ellos lanzaron a Zapatero a las brutales manifestaciones «pacifistas», al antiamericanismo militante, al vergonzoso seguidismo a Chirac, al simplismo de la antiglobalización y a una renovación de la maloliente unidad de la izquierda a pesar de que en su día terminó por sepultar al candidato Almunia...

Ahora no quieren reconocer su obra.
Durante todos estos años se han dedicado a crear un maniqueo como representación de la derecha, y cuando ya habían acumulado en la figura de Aznar, con un virtuosismo verdaderamente artesanal, todos los vicios antidemocráticos imaginables -autoritarismo ideológico y antipatía personal...- aquél anunció su salida de la escena política y dio el paso a Mariano Rajoy.

Están desconcertados.
ES verdad que nunca habían creído en las condiciones de José Luis Rodríguez Zapatero. Y es lógico porque ¿cómo podrían haber confiado en un oscuro diputado cuya mayor contribución a la política nacional había consistido en tener el culo pegado al escaño durante trece años hasta que un buen día decidió presentarse como candidato a la Secretaría General del partido como quien concursa en Operación Triunfo?

Desbancaron a Bono, pero ¿a qué precio?
Pensaron que si ellos dominaban una buena parte de la Universidad, de los medios de comunicación, de la industria cultural y contaban con el asentimiento servil de los creadores, ¿por qué no iban a saber vender el material Zapatero? Por otra parte, ¿qué podría importarles la personalidad del supuesto líder a unos votantes que lo único que necesitaban era tener un figurón que les sirviera de pretexto, de caución, de cobertura... y, de esa manera no sólo pasar la revisión cuatrianual de izquierdas?

LOS responsables inorgánicos del Partido Socialista estaban ya muy abatidos cuando llegó la noticia de que Pérez Carod había viajado con gasolina de la Generalidad a las madrigueras de Antza y Ternera en Perpiñán... Ahora su desesperación es tanta que a más de uno puede llevarle a votar a Rajoy y, de ese modo, convencerse a sí mismo y a los demás de que nunca contribuyó al lanzamiento de este muñeco roto llamado Zapatero.

Pérez Carod-Rovira y ETA
Una de cuatro
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  29 Enero 2004

En la recepción que Ternera y Antza le ofrecieron a Carod en Perpiñán se tuvo que hablar de alguna cosa, salvo que los primeros simplemente quisieran disfrutar en silencio de ese calor humano que Pedrito Ruiz supo descubrir en nuestro protagonista. Sabemos sin embargo por él mismo que el hoy conseller, ayer conseller en cap y el día de autos presidente en funciones de la Generalidad, acudió a ese acto social con el fin de acabar con la violencia. Es legítimo preguntarse cómo pretendía hacerlo. ¿Tiene el honorable dotes hipnóticas como esos tipos de mirada penetrante que en una sola sesión logran que uno deje de fumar? ¿Es una especie de profesor Fassman? ¿Estrechó manos y dijo muy despacito y modulando la voz “ahora relájate, Ternera, y respira hondo”? No lo descartemos.

O tal vez Carod cuenta con dotes tan persuasivas y argumentos tan convincentes que creyó que en el curso de una conversación sería capaz de corregir el rumbo y enderezar la carrera de sus colegas. Pero esos argumentos tienen que ser fenomenales. Tanto como para que los dos vascos, de vuelta a su guarida, pudieran repetirlos con éxito a sus seguidores sin recibir algún tiro a lo Yoyes. “Chicos, hay que dejar las armas. Nos habíamos equivocado. Carod nos ha abierto los ojos.” Quién sabe.

O quizás Carod no es un hipnólogo como Fassman ni un gurú a lo Dale Carnegie y en realidad tenía algo que ofrecer a cambio de alguna otra cosa. La cuestión es qué puede ofrecerle Carod a un Antza y a un Ternera. ¿Puede comprometerse Carod a una amnistía, a un trato especial, a la lenidad del Estado? Obviamente no, salvo que todos los etarras fueran trasladados a cárceles catalanas, en cuyo caso entraría en juego la competencia autonómica en materia de prisiones, que con los filesos operó milagros. Otra hipótesis inviable. ¿Qué cromos tiene entonces Carod para cambiar? Por ejemplo, la amplificación institucional del discurso político etarra. Eso sí puede conseguirlo. Hasta puede comprometerse a un calendario: para tal fecha, proclamación del derecho a la autodeterminación de todos los pueblos sojuzgados por el Estado español; para tal otra, pronunciamiento solemne por el que la Generalidad hace suyas una serie de reivindicaciones sobre presos, sobre fuerzas de seguridad, etc. Todo ello ganaría mucho si se coordinara con otras fuerzas asimismo controlables o manejables por ETA. Pero significaría que ERC y ETA se han convertido, objetivamente, en aliados estratégicos, en socios. Es un suponer.

Lo malo es que no hay más opciones. O la silente reunión de calor humano, o la hipótesis Fassman, o la tesis Dale Carnegie o la asociación ERC-ETA. No sé en cuál de estas alternativas ha creído Maragall. Lo que sí sé es que no sólo ha mantenido a Carod en su gobierno sino que durante la comparecencia pública en la que ha comunicado esa decisión -que tanto ha complacido a Zapatero-, ha llamado “honorable” al interlocutor de Antza y de Ternera. Si cree en alguna de las tres primeras hipótesis, es admisible el adjetivo, aunque quedaría de manifiesto que el president necesita mucho reposo y una severa medicación. Pero si cree en la asociación ERC-ETA y aun así llama honorable a Carod y lo mantiene en el gobierno, entonces no hay esperanza. Batet, Batet...

No pasarán
Jorge Berlanga La Razón  29 Enero 2004

Como la Cataluña roja a la que aspira el barrufet Rovira se ha quedado en país con sonrojo tras su último tango en Perpignan, donde se ha quedado con el culo al aire delante de las cámaras del CNI, la CIA, o quien quiera que esté grabando últimamente las andanzas de la cúpula etarra, sin saber si el «conseller sense cap» se ha metido en medio de una operación policial como el meritorio despistado que se cruza delante de la cámara en medio del rodaje, o ha servido de tonto útil para ponerle a los rivales políticos una pera en dulce en la batalla electoral, de nada sirve que ahora ande por ahí levantando el puño donde todavía guarda la factura del almuerzo gritando el «No pasarán» después de haberle cantado a la banda armada algo parecido a aquello de Sisa, «Binvenguts, paseu, paseu, la caa meva es casa vostra si es que lla casa es de algú», como si los ratones hicieran la fiesta en la mansión común de la izquierda catalana estando el micifuz Maragall ausente en otras nubes.
El «No pasarán» como mítico desafío antifascista a las bombas le sobra cuando pueden cantarle a lo Celia Gámez el «Ya hemos pasao», o «tú te has pasao dos pueblos».

Desde que invocando consignas simbólicas no se ha percatado de las también simbólicas consecuencias de su torpeza, que así tiene a Zapatero, partiéndose los cuernos contra las paredes mientras se le descuajeringa todo el tinglado de pitiminí electoral que le habían montado sus expertos fontaneros de «consulting».

Sólo falta que saquen por la televisión el vídeo de la reunión clandestina como si fuera una masturbación de Dinio o un momento tórrido del programa «Gran hermano» para echar más leña a la grotesca inocentada y que don Carodura amenace con poner querellas por haber sido violado su derecho a la intimidad, para acabar de hacer más esperpéntico el fregado. En el gran teatro de soliviantado cretinismo.

El miserable
Antonio Pérez Henares La Razón  29 Enero 2004

Dice, el cobarde, que él no se arrodilla ante Madrid (Madrid somos todas las gentes de todos los pueblos de España que no comulgamos con sus ruedas independentistas) pero corre a postrarse ante los criminales de ETA.

Dice que no se «acojona» ante nadie y saca pecho ante las víctimas del terror, pero pierde el culo por agasajar a los verdugos y ordena recibir a sus emisarios con flores y boatos. El miserable habla de vileza después de haber cometido la más vil de las deslealtades con los pacíficos y las gentes de la libertad y haber traicionado y mentido a sus socios y amigos. Se proclama, encima, de izquierdas cuando su cercanía está en los ultranacionalismos padanos de Bossi y su proclama es la desigualdad, la insolidaridad y el odio por motivos de riqueza o territorio.

La vieja consigna del «No pasaran» se ensucia en su boca y es un insulto para quienes la defendieron. Este compadre de Otegui, este amigo de Ternera, este cretino que se ha creído rey del mambo porque una banda de asesinos le ha dado audiencia es la vergüenza de una Cataluña que fue ejemplo de futuro y hoy comienza a ser espejo de paletismo butifarrero. Porque lo triste es que el tal Carod Rovira puede incluso hasta sacar provecho de su felonía.

Cataluña versus Madrid
Carmen Gurruchaga La Razón 29 Enero 2004

Estreno con estropicio. Josep Lluís Carod-Rovira ha demostrado que es un político poco ortodoxo, pero esto ya lo sabía Pascual Maragall cuando pactó con él el gobierno tripartito catalán. Se conocía su interés por entrevistarse con la cúpula de ETA. Lo había intentado antes, en el año 2001 y en 2002, con la pretensión de que la organización terrorista dejara de actuar en Cataluña a cambio de que la izquierda abertzale recuperara la cobertura política que el atentado de Hipercor le había hecho perder en esa comunidad autónoma. Y por si quedaba alguna duda, una de las primeras acciones de ERC en el poder fue recibir a los familiares de los presos de ETA.

No es fácil comprender la ingenuidad de Carod para propiciar ese encuentro. Sin medir sus consecuencias. Ha sido descubierto, al parecer por el CNI, pero lo hubiera sido igual por la misma ETA en el momento en que lo estimara oportuno. La cuestión terrorista es un asunto de Estado y hay un Pacto por las Libertades suscrito por PP y PSOE. Por tanto, el líder de ERC puede ser acusado de deslealtad al partido socialista, porque ha actuado a espaldas de presidente del gobierno catalán; también de bisoñez, porque con la organización terrorista vasca el secreto es imposible y, además de ruptura de las reglas de juego, porque en democracia es inaceptable intentar un pacto secreto con una organización terrorista.

Y tras la escandalera, lo cierto es que Carod-Rovira, después de unos primeros instantes de zozobra, ha salido engallado y ha volteado la situación. Emplaza a los ciudadanos catalanes a que el día 14 de marzo ratifiquen o rechacen su decisión de entrevistarse con los terroristas, para lo que será cabeza de cartel de su partido en las elecciones generales. De paso, critica a populares y socialistas a los que acusa de analizarlo todo en clave electoral, mientras que él dice sentirse orgulloso de lo hecho porque cree haber evidenciado que antepone la paz a otros intereses menos confesables. Carod-Rovira quiere aparecer como la víctima de un plan urdido contra él y contra su partido por los grandes enemigos del nacionalismo: Madrid y el PP, por lo que, en clave catalana y ante los próximos comicios, ERC resulta beneficiado por este altercado, mientras que en clave nacional, el PP se lleva la mejor parte y el PSOE sale perjudicado y, principalmente, su secretario general. Esta crispada situación certifica lo difícil que es practicar un acuerdo entre una formación nacionalista y otra de ámbito estatal.

Pueden flirtear, pero no casarse, porque en muchas ocasiones los motivos que inducen a ganar votos fuera de los límites de la comunidad autónoma son los que hacen que se pierdan dentro, ante los ciudadanos nacionalistas. Intereses difíciles de conjugar y que en ocasiones como ésta conducen a la inestabilidad. Y más cuando los pactos se retuercen por la ambición de ser presidente a cualquier precio. Ha estallado la primera consecuencia.

La marcha sobre Madrid
Lorenzo Contreras La Razón  29 Enero 2004

Casi todo está ya dicho en torno al «caso Carod-Rovira», que así habría que calificarlo. Pero, en realidad, a la luz de lo que venga, casi todo está por decir. La apuesta del independentismo catalán, con la complicidad de Maragall y la resignación de Zapatero, ha sido organizar «la marcha sobre Madrid». El carburante buscado para propulsarla son o pretenden ser los votos catalanes del 14 de marzo. Sobre el empleo de esta energía de intenciones plebiscitarias, espera Carod-Rovira, y con él Esquerra Republicana de Catalunya, la conversión de la crítica en un crédito de gloria garibaldiana a banderas desplegadas.

La idea de ir sobre el corazón de España ya estaba sembrada en el País Vasco, donde la izquierda abertzale hablaba de «formar una lista conjunta que defienda la autodeterminación en Madrid». Ainara Armendariz, inspiradora y dirigente, declaraba: «Estamos ante una posibilidad real, factible de darle la vuelta a la situación, y la izquierda abertzale va a estar a la altura de las circunstancias».

Carod-Rovira ha impuesto su estrategia. Antes ir a Madrid que perecer. De esta manera, como en tantas circunstancias políticas y humanas, se hace de la necesidad virtud. Una virtud específica, «made in Catalonia», que tal vez pueda salvar a Carod entre los suyos, pero no el crédito de Maragall y menos todavía el de Zapatero. Claro que distinto es el asunto para el PNV, para Ibarreche y su plan. Todas estas excrecencias independentistas le añaden volumen a la pelota que va organizando.

Era difícil prever esta cabriola de la situación. Se podía calcular un contacto directo de Carod-Rovira con la dirección etarra. Un contacto que ya había sido detectado por el CNI y que, lógicamente, el ministro Sarkozy, nuestro condecorado amigo francés, habría conocido antes y después sin que los delincuentes Mikel Albizu y Josu Ternera, este último bajo orden de busca y captura, tuvieran que temer nada de la gendarmería. Pero esa expectativa de contacto no alcanzaba a imaginar que sus consecuencias iban a tener tan rocambolesco desenlace político.

Mariano Rajoy, sucesor de Aznar, y también este último, pueden ahora decir: ahí me las den todas. El regalo de Carod con vistas a las urnas ha sido de lujo. No serán los dirigentes del PP, ni los ministros del Gobierno, quienes muevan un dedo para modificar el marco conflictivo que el líder de ERC ha creado a sus socios socialistas. Que sean éstos quienes pasen factura, si pueden, a quienes tengan que pasárselas. Puede que Carod, con las elecciones de marzo, salve sus muebles e incluso algo más. Pero siempre, a la luz de lo que está perfilándose, serán «sus muebles», nunca las pertenencias de sus hasta ahora cómplices voluntarios o involuntarios. A ver quién le embarga las rentas de su nuevo negocio.

Café, copa y puro con «Josu Ternera»
Julián Lago La Razón  29 Enero 2004

Menudo pájaro nos ha salido el tío del mostacho-cepillo, sí, el hijo del Guardia Civil, es decir Carod-Rovira, que se fue a Perpiñán en coche oficial y mossos de escolta, todo muy surrealista, todo a cargo de los Presupuestos Generales del Estado, opresor por supuesto, a una cita porno-terrorista con los pistoleros de ETA «Antza» y «Josu Ternera», un par de angelitos ambos dos. De forma que lo de Carod (para la ocasión president en funciones de la Generalitat por viaje de Maragall a Turquía, para más inri) no tiene un pase, se mire por donde se mire.

Dicho lo dicho, nada puede explicar lo inexplicable de una conducta cuya catadura moral retrata a un personaje que, en cuanto le nombraron «conseller en cap», perdió el culo para negociar con unos asesinos so pretexto de alcanzar una tregua parcial con ETA para que la banda, que no «la organización», no practique el terrorismo en Cataluña. Todo ello, claro, a cambio de dar cobertura política a las pretensiones terroristas, y que a los demás nos parta un rayo, o una bala más bien.

O lo que es lo mismo, que a Carod se la trae pendulona que ETA siga matando en el resto de España, que para él es como matar a España toda, que es lo que le pide el cuerpo, por lo que parece. Así que de Gandhi, res de res, con la desvergüenza añadida de que con quien se sentó a compartir café, copa y puro en Perpiñán, con intercambio de documentos por medio, no lo olvidemos, fue con el prófugo de la Justicia Josu Ternera, que es quien ordenó la masacre de Hipercor de Barcelona, casualmente.

De modo que no parece posible mayor vileza, mayor deslealtad, y además ésta por partida doble, por cuanto el encuentro de marras representa de deslealtad hacia sus socios de gobierno y deslealtad hacia el propio sistema. Cosa que per se inhabilitaría a cualquiera no sólo para ejercer cargo público alguno sino para dedicarse a la política en una democracia, lo cual a Carod le importa una higa como lo demuestra el anuncio hecho de que comparecerá en las próximas legislativas para ciscarse en el Congreso de los Diputados, más que nada.

Pues eso, que Carod sigue en lo que sigue, Maragall en el mamoneo político para no perder el poder y Zapatero, rehén de la situación a causa de su debilitado liderazgo, en la bajada de pantalones, una vez más. Ahí está, si no, el desenlace de la crisis, en el que el secretario general del PSOE ha aceptado, para que no se le cabree Maragall, que el impresentable siga de conseller sin cartera, aunque eso para Carod sea lo de menos, que la cartera, y lo que va dentro, que es lo de más, quien se la lleva es su hermano Apeles como ya sabemos. O sea que cada cual con su pan se lo coma, que ya veremos qué roscos se come Zapatero el próximo 14 de marzo, una vez que la mierda ha emergido por los sumideros del gobierno tripartito en toda su sordidez, que no es poca.

Siempre hay quien les salva
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  29 Enero 2004

Los partidos radicales independentistas o nacionalistas juegan con otras reglas que no son las de los partidos mayoritarios. Siempre tienen una mano caritativa que les salva de la destrucción. Si un miembro de IU hubiera tenido la entrevista con Eta, hoy IU había desaparecido con graves acusaciones de complicidad con los asesinos; si hubiera sido Caldera el interlocutor a espaldas de Zapatero, hoy estaba fuera de España; si se le hubiera ocurrido a Arenas, el PP estaría al borde de la desintegración y con tantas acusaciones de indignidad que ningún militante saldría a la calle. Pero ha sido otro de los partiditos pequeños que pueblan las regiones el protagonista de la historia y, como siempre, alguien está dispuesto a echarle una mano.

No es posible que esta gente con tan poca representatividad, con una militancia bastante casposa a la que nunca se examina (en el caso que nos ocupa, muchos eran partícipes de los atentados de Terra Lliure), con idearios bastante fascistas y siempre racistas, tengan la ayuda permanente de quien nunca les pide responsabilidades.
La chulería con la que Carod compareció ante la Prensa y, más tarde, en TV3 no se le permitiría a nadie. Pero ellos tienen una patente de corso que les tolera gestos impresentables que no le consentirían a ningún otro. Ayer, Zapatero pidió al Gobierno que le diga desde cuándo sabía de esas negociaciones indignas. Espero que lo supieran una hora y media después de las entrevistas para darnos la certeza de que la lucha antiterrorista funciona. Pero espero también que tengan la constancia grabada de que Maragall lo supo al día siguiente. Porque no cabe en cabeza humana que Carod Rovira se lo haya contado a su partido, al PNV, a HB y a sus amigos personales y no se lo comunicara a su jefe del Gobierno. Y es por ello que no lo ha cesado: no busquen otras razones.

Las vergüenzas de Zapatero
Francisco Marhuenda La Razón 29 Enero 2004
 
La secuencia de lo sucedido es tan insólita como preocupante. No se puede minimizar la realidad con exabruptos contra el PP, como acostumbra a hacer la izquierda para tapar sus vergüenzas. El líder de ERC ha demostrado que hace lo que le viene en gana, ningunea al presidente de la Generalitat y se ríe de Zapatero, que no tiene ninguna autoridad sobre Maragall. No es una cuestión nada baladí. ¿Cómo puede ser presidente del Gobierno un líder que no controla su propio partido?

Por otra parte, el PSOE incumple el pacto antiterrorista al mantener un gobierno de coalición con una formación, ERC, que defiende el dialogo con los asesinos de ETA. No sólo Carod se reunió con los líderes de la banda criminal, entre ellos el indeseable de Josu Ternera, sino que está encantado de haberlo hecho. No puede ser conseller en cap un político que se sienta en la mesa con criminales. Lo que no dice Zapatero es que contará con ERC para que le apoye en el Congreso. Es cierto que afortunadamente se ha descalificado como alternativa y nadie cree que pueda ganar, pero la realidad es que los independentistas formarían parte de esa delirante mayoría parlamentaria.

Lo sucedido con el tripartito no tiene que sorprendernos, porque es el resultado de renunciar a los principios y las convicciones. Tanto Maragall como Zapatero han demostrado que no tienen ni lo uno ni lo otros. Al primero sólo le interesa mantenerse en la presidencia de la Generalitat mientras que el otro es prisionero de su debilidad y escasa talla política. La solución de la crisis es una burla.

Carod se deslocaliza
César Lumbreras La Razón  29 Enero 2004

Imposible sustraerse a la actualidad política y no hablar de Carod Rovira. Imposible también hacer tanto, muchos piensan que mal, en menos tiempo.

A saber: el hasta hace dos días jefe de los consejeros del Gobierno de Cataluña se ha entrevistado, en poco más o menos de un mes, con la cúpula de ETA; ha amenazado a las empresas que avisaron que cerraban sus fábricas en esta Comunidad Autónoma; ha colocado a su hermano y, por citar tan solo algunas de sus actuaciones, ha anunciado que se va a presentar como número uno por Barcelona a las próximas elecciones al Congreso de los Diputados.

Vamos, que si sale elegido, cosa que parece bastante probable, tendremos a Carod Rovira «deslocalizado», porque se debería pasar la mayor parte del tiempo en Madrid, un lugar que, a tenor de sus comentarios, no es de su agrado.

Eso contando con que no dimita a los pocos días para dejar su puesto a otro de los candidatos que figure en la lista; también podría practicar la misma política que Felipe González durante esta última legislatura, consistente en no aparecer por las Cortes, con lo que tampoco vendría a la capital.

Me cuentan desde Barcelona que en medios financieros, económicos y empresariales hay mucha preocupación por los acontecimientos que han tenido lugar desde las últimas elecciones. Una parte del empresariado catalán considera, con bastante razón, que todo lo sucedido no favorece en nada la actividad económica en esta Comunidad Autónoma.

Dejando aparte el tema de ETA, que tiene un marcado carácter político, las luces de alarma se dispararon ya cuando Carod amenazó a las empresas multinacionales que anunciaron cierres.

El poder económico y financiero de Cataluña consideró que no era, ni mucho menos, la mejor manera de afrontar el grave problema de la «deslocalización», que, queramos o no, se va a convertir un asunto estrella durante los próximos años.

En Bruselas este asunto preocupa mucho, porque la ampliación de la Unión Europea, que contribuirá a la «deslocalización» en los actuales miembros, está a la vuelta de la esquina.

La mirada del tuerto
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  29 Enero 2004

Mire que llevo tiempo dándole consejos, mi señor Zapatero, y que le avisé lealmente de que lo de Maragall era un mal rollo, pese a que Odón Elorza, que nunca escribe a humo de pajas, le llamase «la gran esperanza vasca» en un artículo: «una bocanada de aire fresco y regenerador de la democracia». Cualquiera de las dos posibilidades en las elecciones catalanas tenía peligro para usted: si Maragall perdía las elecciones, malo y si las ganaba, peor. Salió la peor de las opciones: el PSC perdió las elecciones, pero formó Gobierno con Carod Rovira. Cada ocurrencia de Carod, un mitin de Arenas, menudo plan.

Qué papelón, que la primera vez que le deja Maragall el sillón de president se vaya a ver clandestinamente a los jefes de ETA a pactar una tregua catalana. La dirección de ETA con la que habló el ex conseller en cap estaba integrada por Mikel Albisu, en el siglo 'Mikel Antza' y por José Antonio Urrutikoetxea, por nombre familiar 'Josu Ternera', parlamentario vasco de Batasuna huido tras su imputación en un asesinato múltiple.

Carod y todos los dirigentes del nacionalismo vasco no ven nada de malo en ello. Es normal. En la biografía política del nacionalismo goza de cierta tradición pactar la paz por separado. Es lo que hicieron en Santoña.

Para el independentista catalán hay un elemento añadido. Qué subidón para el niño interior que hay en Josep Lluís Carod Rovira, niño de casa-cuartel aragonesa, estar sentado frente a 'Josu Ternera', imputado por la justicia en el atentado contra la casa-cuartel de Zaragoza en la que murieron cinco niños, hijos todos ellos de guardias civiles aragoneses, como el propio Carod Rovira.

El parlamentario prófugo ha reaparecido en Perpiñán como lo que no ha dejado de ser en todos estos años, uno de los jefes de la organización terrorista ETA. Recordemos ahora que Juanjo Ibarretxe fue elegido lehendakari con el voto de 'Josu Ternera'; que estuvo sostenido por el apoyo parlamentario que le proporcionó el grupo de 'Josu Ternera', con el que firmó un pacto de legislatura. Que, durante la vigencia de aquel pacto, un jefe de una banda terrorista fue incluido en la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento vasco, que el burukide Iñigo Urkullu comentó el hecho en los términos siguientes: «Es un dato esperanzador que quien en el pasado se ha relacionado con los derechos humanos en negativo pueda participar y aceptar el juego de las mayorías». Que el Gobierno vasco y los partidos que lo sustentan se han opuesto a la ilegalización de la organización en cuyas listas fue elegido parlamentario 'Josu Ternera'. Que el presidente del Parlamento vasco se ha negado de manera reiterada y contumaz a obedecer la orden del Tribunal Supremo de disolver el grupo parlamentario en el que militaba 'Josu Ternera' hasta su fuga.

En tono mucho más leve, cabe reseñar también la fatalidad que llevó al secretario general de los socialistas vascos a señalar cuál es su modelo apenas dos días antes de que todos asistiéramos a este espectáculo surrealista en el discurso en el que se postulaba como candidato a lehendakari para cuando toquen las elecciones autonómicas: «Este país necesita construirse de manera más parecida al modelo catalán ( ), desarrollado por nuestro compañero Pasqual Maragall ».

Hay tres principios que ordenan el mundo y explican por qué todo va como va: el primero es el que acuñó Lawrence J. Peter sobre la incompetencia. El segundo, que explica la inevitabilidad de lo peor, es la ley de Murphy: la tostada caerá inevitablemente por la parte de la mantequilla. El tercero es el principio acuñado por mi amigo Patxo Unzueta y podría formularse así: En todo colectivo humano, una vez puesta en marcha la máquina de hacer tonterías, ésta se revela autónoma en su funcionamiento y es imparable. La fatalidad se ha cebado en usted y los suyos. Eso, o es que le ha mirado un tuerto, qué mal fario.

“No pasarán. Visca Catalunya”
Lorenzo Contreras Estrella Digital 29 Enero 2004

Las palabras finales que Carod-Rovira pronunció en la intervención en la que anunciaba su propósito de dar un giro estratégico a su comportamiento relacionado con su propio futuro sobre la crisis que él mismo desencadenó al entrevistarse en Perpiñán con el jefe máximo de ETA, Mikel Albizu, y su correligionario José Antonio Urriticoechea, alias “Josu Ternera”, fueron tan elocuentes como esto: “No pasarán. Visca Catalunya”.

Eran palabras de guerra. De guerra civil, no lo olvidemos. La retórica es siempre retórica, menos cuando evoca lo que no debería evocar. La magia y la significación de los términos tiene la propiedad de reconstruir hasta cierto punto lo menos agradable del pasado. Decir a estas alturas que “no pasarán” invita a preguntar por una vez quiénes son los que no pasarán. Porque a lo mejor, o a lo peor, ocurre que a través de esos límites de libertad o esas fronteras de exclusividad que el señor Carod traza, el “prohibido el paso” se refiere a todo el que no sea nacionalista. En cuyo caso, ya sabemos todos, o casi todos, a lo que atenernos.

Todavía se está planteando qué ocurrió en Perpiñán. Se ha dicho que Carod-Rovira pidió a los dirigentes etarras una especie de bula para Cataluña, algo así como, desde el punto de vista del terrorismo posible, una “Cataluña exenta”. Esto último se ha negado después, aunque sólo sea por lo indecoroso que parece ofrecer a ETA un censo de víctimas “aceptables” siempre que no pertenezcan a la lista, políticamente hablando, de “los cabales”. Los cabales estarían fuera de peligro si las condiciones exigidas por Carod-Rovira se admitieran.

Probablemente los servicios secretos de la seguridad española saben perfectamente a estas alturas en qué consistieron los “diálogos” de Perpiñán. No hace falta decir que Carod-Rovira no suelta prenda. Ha trascendido que las Fuerzas de Seguridad españolas disponen de un nuevo sistema informático a base de escuchas telefónicas y de diversa índole que ya no requieren la colaboración de las compañías operadoras de la telefonía clásica. Se trataría, según las filtraciones producidas, del llamado ‘sistema SITEL’, que permite seguir en tiempo real las conversaciones entre personas con teléfonos “pinchados”.

Respecto a lo tratado en Perpiñán, en principio calificado como “no delictivo” por el Fiscal General del Estado, Jesús Cardenal, se ha sabido luego por sus propias palabras que “lo principal es saber lo que se ha tratado en la reunión para determinar si existen indicios suficientes de delito de colaboración con banda armada”.

La desconfianza de la seguridad y de la fiscalía se trasluce cuando Cardenal hablaba de “conseguir datos sobre los contactos” y sobre la necesidad de “despejar incógnitas” hasta que, uan vez despejadas, permitan hacer “lo que resulte apropiado”.

Son consideraciones que aluden elocuentemente a un mundo intencional y de contraataque judicial cuyas últimas consecuencias están por comprobar a estas alturas. En realidad, todo está replanteado desde que las relaciones con ETA se establecieron a ese imprevisto nivel que representa la configuración del poder en Cataluña.

ETA en Cataluña
KEPA AULESTIA El Correo  29 Enero 2004

La reaparición de ETA en Cataluña, esta vez bajo la incruenta forma de una reunión con el secretario general de ERC, ha convulsionado el panorama político español hasta el punto de que hayan pasado desapercibidas las posibles intenciones que Albizu y Urrutikoetxea pudieran albergar con tal iniciativa. De igual forma que se ha llegado a comprobar que ETA atenta cuando, como y donde puede, cabría deducir que también habla con quien puede. Y es probable que en los últimos meses no haya encontrado un interlocutor más dispuesto que Carod Rovira.

Desde antes que la transición diera propiamente inicio, los contactos con ETA se convirtieron en una constante por parte de los sucesivos gobiernos y de las distintas formaciones que afloraban con la libertad. Conocer los propósitos inmediatos de ETA y evaluar las condiciones a cambio de las cuales podía retirarse de escena parecía un ejercicio obligado para quienes anhelaban ejercer la representación popular y acceder al poder de las nuevas instituciones democráticas con la seguridad de que éstas no volvieran a desaparecer víctimas de una involución. Pero no se trataba de una preocupación que afectara únicamente a las cúpulas de los partidos o a los ministros de la España preautonómica. Formaba parte de una inquietud general como consecuencia del enigma que ETA supo crear en torno a su verdadera voluntad; enigma engrandecido por su creciente disposición a sembrar el terror y la muerte dentro y fuera del País Vasco.

Pero ¿qué es lo que quieren? ¿qué pretenden? ¿cuándo dejarán las armas? Esas y otras eran las preguntas que, en realidad, reflejaban un mismo interrogante: ¿a cambio de qué podrá acabar todo esto? Contra toda lógica, a medida que la libertad y el autogobierno se abrían paso fue aumentando la virulencia de ETA. Cuando ETA rechazaba toda negociación los partidos e instituciones suspiraban -pública o calladamente- por tal posibilidad. Cuando ETA convirtió la negociación política en argumento para justificar sus atrocidades, esos mismos partidos e instituciones fueron poco a poco comprendiendo que ello podría favorecer más la perpetuación del terrorismo que su final. De ahí que convinieran en que ETA no podía ser protagonista de un trueque político con las instituciones democráticas; y que no era posible otra negociación que la que establecieran las formaciones legitimadas en las urnas. Más tarde fue cuando quedó en evidencia que, aun sin su protagonismo, bastaba el desarrollo de una negociación política tutelada por ETA, aunque se limitara al acuerdo entre los propios nacionalistas, para que la misma quedara irremisiblemente emponzoñada y a merced de la banda terrorista.

Aquella ETA que en 1977 no quería negociar sino vencer pasó a reclamar la negociación con los «poderes del Estado español», primero, y con el Gobierno español, después, para acabar conformándose con embaucar únicamente al nacionalismo en un proceso de «acumulación de fuerzas» que le permitiera salir del marasmo en que se encontraba en 1998. La reunión de Perpiñán no tenía probablemente otro sentido para ETA que el de utilizar al político de moda del último trimestre para recuperar de su mano un sitio en la escena pública precisamente en el momento de mayor debilidad de su historia. Previsto el calculado desdén con que PNV y EA podían recibir la propuesta de Arnaldo Otegi y de Díez Usabiaga para que las fuerzas abertzales concurrieran unidas a las elecciones a cambio de un incierto gesto por parte de ETA, merecía la pena enredar en Cataluña para condicionar desde allí el comportamiento del nacionalismo vasco. La revelación pública del encuentro, al parecer a consecuencia de una filtración gubernamental, ha aportado el eco de una iniciativa de cuya existencia nos habríamos enterado más tarde o más temprano.

La reaparición en Cataluña es, en realidad, la reaparición de ETA en la escena política mediante el restablecimiento de un debate que parecía definitivamente zanjado: ¿es lícito, conveniente u obligado el diálogo con ETA? Las acusaciones de hipocresía con las que Carod Rovira ha rechazado las críticas de quienes en el pasado mantuvieron contactos con ETA olvidan intencionadamente las circunstancias en las que se produjeron estos. Pero lo que Carod Rovira ha querido pasar por alto son precisamente las enseñanzas que todos esos contactos han propiciado para que nadie ose acercarse a ETA con la alegría con que lo hizo el conseller en cap. Las negociaciones de Argel, las conversaciones de PNV y EA en torno a Lizarra o la cita con los enviados del Gobierno Aznar durante la última tregua demuestran hasta qué punto cualquier diálogo previo a la decisión de su propia desaparición insuflará a ETA el ánimo suficiente como para mantener la cohesión que precisa su trama. Los términos en que se desarrollaron cada una de esas conversaciones estimularon la peculiar legitimación que en cada momento necesita la banda terrorista para perpetuarse como poder fáctico.

La entrevista de Carod Rovira con Albizu y Urrutikoetxea ha coincidido con el momento en que el Gobierno Aznar parece en condiciones de demostrar que es posible acabar con ETA mediante la acción policial y judicial. De ahí que resulte paradójico que sea una filtración gubernamental la que propicia la reapertura de la discusión sobre la pertinencia del diálogo con ETA. Como paradójico es que el propio Gobierno vasco y algunos líderes nacionalistas hayan arropado y justificado la conducta de Carod Rovira días después de que el nuevo presidente del EBB tomara claras distancias respecto a semejante eventualidad. Pero lo que resulta más chocante es que Josep Lluis Carod Rovira pretenda haber explicado a ETA las bondades de la acción política pacífica y democrática mediante una cita secreta; y que desde la pragmática Catalunya reabra un problema -el del diálogo con ETA- que hasta en el plan Ibarretxe parecía mejor encauzado.

Esquizofrénicos y estúpidos
Editorial El Ideal Gallego  29 Enero 2004

La esquizofrenia de muchos políticos está alcanzando cotas altamente preocupantes. La oposición, entendiendo por ella a PSdeG, IU y los nacionalistas vascos (no hay que descartar que en breve nuevas adhesiones de unos cuantos grupos minoritarios más) exigen ahora al Gobierno que explique el seguimiento que realizó de la reunión entre ETA y Carod-Rovira. Es decir, que lo importante no es que el líder independentista catalán se haya entrevistado con los terroristas, ahora, la clave radica en saber si Aznar y los suyos filtraron a la prensa el encuentro. Tampoco tiene desperdicio el matiz que introduce el PNV, cuya máxima preocupación es saber por qué los servicios secretos del Estado siguieron a una “persona democrática”.

La respuesta a la cuestión planteada por Josu Jon Imaz está en el propio pecado cometido: tal vez porque esa persona democrática se iba a encontrar con unos asesinos, lo que, legalmente, bordea el delito. Y, por último, en la sinfonía de estupideces también merece distinción especial Javier Madrazo, el líder de la Izquierda Unida vasca considera que el PP ha ideado “una operación de sabotaje contra el Gobierno de izquierdas y catalanista”. Lo que no explica Madrazo es si el PP puso una pistola en la sien de Carod para conseguir que éste fuera a Perpiñán a encontrarse con los etarras o si recurrió a la hipnosis inductiva. La única verdad en toda esta sinrazón es que el líder de ERC intentó convencer a ETA de que atentara en cualquier lugar menos en Cataluña. Una estupidez para la que todavía no ha habido un castigo suficiente.

25 años después
Charo Julián Foj/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo  29 Enero 2004

Han tenido que pasar 25 años para que la familia de Jesús Ulayar, asesinado por ETA, haya podido recibir un homenaje de desagravio en su pueblo navarro, impulsado por el colectivo Libertad Ya. Muy lentamente y muy apoyados por colectivos que plantan cara a los terroristas y llaman a las cosas por su nombre, la sociedad va reaccionando y empezamos a caminar por el camino de la recuperación de la dignidad, porque cuando nos refugiamos en el silencio y en el miedo (legítimos, por cierto) más nos enfangamos en la indignidad y descendemos en la categoría de seres humanos y de personas. Señalo aquí la importancia de los medios de comunicación en este aspecto.

Volviendo al tema que nos ocupa, no es fácil meterse en la piel de la viuda y de los hijos de Jesús Ulayar. Al dolor de perder a un esposo y a un padre se le añade el de tener que soportar el rechazo y las amenazas de sus propios conciudadanos y la ignominia de que el Ayuntamiento reconociera a los asesinos como hijos predilectos de la localidad. Después de este acto de justicia, todos somos un poco mejores y nos sentimos más a gusto con nosotros mismos porque hemos empezado a amortizar un poco esa deuda que tenemos con Jesús Ulayar, Francisco Berlanga y tantos otros que murieron asesinados. Pero todavía nos queda mucho por pagar en cariño, respeto, compasión y solidaridad con el colectivo de las víctimas.

Negociaciones con terroristas
Cartas al Director ABC 29 Enero 2004

La única estrategia eficaz para debilitar a ETA y conducirla al borde de la derrota ha sido la combinación de la firmeza política con la eficacia policial. Al respecto, convendría que nuestra izquierda, tan obsesionada con el pasado, reflexionara sobre la situación a que nos condujo, bajo el Gobierno socialista, la torpe mezcla de actitudes conciliatorias y asesinatos selectivos. Pero hay un segundo aspecto igualmente importante: siempre que los terroristas se encuentran en un momento crítico, aparece alguien procedente del nacionalismo o del progresismo dispuesto a dialogar y a ofrecerles, en suma, un respiro y cobertura política. Obviamente, la conclusión que puede sacar ETA de acciones como la de Carod es que el mantenimiento del terror produce beneficios políticos.

Hay algo, sin embargo, mucho peor. La manera en que el Partido Socialista ha afrontado la crisis. No se trata tan sólo de las vacilaciones de Zapatero, al dejar la solución en manos de Maragall, desautorizándole posteriormente y al fin aceptando una indigna componenda, sino del intento de culpar al PP no se sabe bien de qué. ¿Quizá fue Rajoy quien sedujo al inocente Carod-Rovira y le atrajo con engaños a un lugar en el que le aguardaban Mikel Antza y Josu Ternera? Parece que lo que realmente molesta tanto a Maragall como a Zapatero no es la vileza y deslealtad del conseller en cap -quien no creyó oportuno informar al presidente de la Generalitat-, sino el hecho de que se hayan descubierto sus contactos. El comunicado de Maragall abunda en improperios y descalificaciones contra el PP y no escatima elogios para Carod, quien tan sólo sería culpable de haberse dejado llevar ingenuamente por su buen corazón y su ánimo dialogante. Los dirigentes de ETA seguro que todavía no habrán terminado con la celebración, en la que no faltará un brindis por la llegada de Zapatero al poder.     Francisco Javier Bernad Morales.           Móstoles (Madrid).

Francia investiga el encuentro de Carod con ETA y en España la AVT y Cardenal abren una ofensiva judicial
París inicia una «información» sobre el encuentro del conseller de Maragall con «Ternera» y Mikel Antza El fiscal general estudia si hay base para una querella contra Rovira Las víctimas le acusan de «colaboración con banda armada»
La Asociación de Víctimas del Terrorismo presentó ayer tres iniciativas legales contra Carod-Rovira por su encuentro con dirigentes de ETA: querella por un delito de colaboración con banda armada, denuncia ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y petición al Tribunal Supremo de que le cite a declarar en la causa abierta contra «Josu Ternera». Junto a ello, el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, anunció que está estudiando los hechos por si de los mismos se desprende base para interponer denuncia o querella. Al margen de las iniciativas «internas», la Justicia francesa ha decidido también poner en movimiento su maquinaria para determinar los extremos de una reunión que se produjo en su territorio.
F. Velasco / J. Rodríguez - Madrid.- La Razón  29 Enero 2004

La Justicia francesa ha abierto una «información judicial» sobre los encuentros mantenidos por Carod-Rovira con los dirigentes de la banda terrorista ETA «Josu Ternera» y Mikel Antza, al haberse producido en ese país y porque ambos están siendo buscados por las fuerzas policiales galas, atendiendo a los requerimientos de la Justicia española.

Según fuentes jurídicas galas, las autoridades francesas se han puesto ya en contacto con las españolas para solicitarles las informaciones de que dispongan sobre ese encuentro.

Cardenal investiga
Por otro lado, el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, anunció ayer en Palma de Mallorca que ha abierto una investigación para determinar si de la reunión que mantuvo el ex conseller en cap de la Generalitat catalana, Josep Lluís Carod-Rovira, con dirigentes de ETA puede derivarse «una denuncia o una querella». «Estamos trabajando ¬añadió¬ con las informaciones que van apareciendo en los medios de comunicación, que nos van desvelando cada día algunos detalles» del encuentro entre el líder de ERC y la cúpula de la banda terrorista.
Cardenal, informa Efe, incidió en que la Fiscalía analiza la información recogida por los medios de comunicación sobre «dónde, cuándo, cómo, si es cierto que se vio con fulano o el otro, si iba solo, acompañado, si estaba en funciones de presidente de la comunidad o no...».

Para el fiscal general del Estado, según informa Efe, la posibilidad de que las informaciones sobre el encuentro entre Carod-Rovira y responsables de la banda terrorista ETA pudieran tener su origen en un espionaje al líder republicano «no invalida el que tengan o no relevancia jurídico penal».

La Asociación de Víctimas del Terrorismo, por su parte, presentó tres iniciativas judiciales contra el conseller de la Generalitat de Cataluña Josep Lluís Carod-Rovira. En concreto, y casi de forma simultánea, se presentaba una querella en la Audiencia Nacional por un delito de colaboración con banda armada y pedía que declarase como testigo en el Tribunal Supremo en la causa abierta contra «Josu Ternera» como presunto inductor del atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza. Además, en tercer lugar, se instó a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que también investigase la reunión de Carod con miembros de la banda terrorista. En este último caso, se considera que Carod pudo incurrir también en un delito relativo al uso particular de bienes públicos.

Que el CNI informe
La querella ha correspondido por turno de reparto al juez Baltasar Garzón, que será quien decida si se admite o no a trámite. El magistrado se encuentra fuera de España, por lo que su sustituto, Guillermo Ruiz Polanco, pidió ayer mismo al Ministerio Fiscal que informe sobre la competencia o no de la Audiencia Nacional para instruir esa querella.

La AVT considera que Carod ha podido incurrir en un delito penado en el artículo 451 del Código Penal ¬castigado con pena de seis meses a tres años de cárcel¬ en el que incurren quienes ayuden «a los presuntos responsables de un delito a eludir la investigación de la autoridad o de sus agentes o a sustraerse a su busca y captura», siempre que el hecho encubierto sea constitutivo de un delito de terrorismo.

También se dice en la querella que, alternativamente, se podría tratar de un delito de colaboración con banda armada ¬castigado con penas de cinco a diez años de cárcel¬, señalándose al respecto el artículo 576 del Código Penal en que se especifica los distintos actos que pueden encuadrarse en ese delito, entre los que está cualquier forma equivalente «de cooperación, ayuda o mediación, económica o de cualquier otro género».

La AVT ha solicitado que se cite a declarar a Carod-Rovira y al periodista del diario «Abc» Jesús Molina, así como que se requiera a la Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) para que aporten «cuantas informaciones o informes tengan sobre la realidad de los hechos que constituyan la querella».

Fácil acceso a un prófugo
Por otro lado, también se ha pedido por la AVT que Carod-Rovira declare en el Tribunal Supremo, en calidad de testigo, ante el magistrado José Ramón Soriano, en la causa abierta contra José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», como presunto inductor del atentado cometido por ETA contra la Casa-Cuartel de Zaragoza, en el que fallecieron once personas, entre ellas cinco niños.

En el escrito se alude a que «Josu Ternera» era, en el momento de la comisión de ese brutal atentado, el jefe de la organización terrorista, y que esa cualidad es la que, precisamente, se trata de poner de manifiesto, «y el que en la actualidad siga ostentando tal jefatura vendría a confirmar cuanto obra ya en la causa al respecto».

En este sentido, se llama la atención sobre el hecho de que «Josu Ternera» esté huido -desde noviembre de 2002- y que Carod-Rovira, por contra, «tenga tan fácil acceso a un prófugo». Por ese motivo, añade el escrito, «habrá que conocer, a la mayor brevedad, el medio o medios utilizados para poder entrevistarse con “Josu Ternera”, pues habrá que admitir, lamentablemente, que lo que la acción de la Justicia no no puede, hasta la fecha, conseguir, lo ha conseguido un político». En tercer lugar, la AVT ha presentado también a la fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña otra denuncia contra Carod, en la que se pide que se exija al dirigente de ERC y miembro del Gobierno de Maragall los detalles de la reunión que mantuvo con «Josu Ternera» y Mikel Antza.

El presidente y el abogado de la asociación, Roberto Manrique y José María Fuster Fabra, consideran que la iniciativa de Carod podría ser constitutiva de un delito de colaboración con ETA y otro de uso de bienes públicos para asuntos particulares al emplear un coche oficial para desplazarse a la entrevista con los dirigentes etarras.

«Él, 6 años en prisión; yo, 17 cicatrices»
MADRID.D. MARTÍNEZ / J. PAGOLA ABC 29 Enero 2004

Eugenio Etxebeste, «Antxon», salió ayer de la cárcel tras cumplir seis años años de los diez de su condena. Para las víctimas de ETA, este caso demuestra que era necesario reformar el Código Penal para que los etarras cumplan íntegramente la pena

«"Antxon ha pasado seis años y medio en la cárcel y yo llevo en mi cuerpo diecisiete operaciones, es decir, tengo el triple de cicatrices». Esta verdad cargada de amargura e impotencia la expresa el ex guardia civil y víctima de ETA -con el 67 por ciento de minusvalía- Juan José García después de ver en televisión la puesta en libertad de Eugenio Etxebeste, representante de los terroristas en las conversaciones de Argel y cabecilla de la banda en una de las etapas más sanguinarias. En 1980, cuando ya estaba en la dirección, ETA batió su propio récord de crueldad: asesinó a cien personas. Por todo ello, para las víctimas del terrorismo, esta excarcelación demuestra que era necesario modificar la ley, tal y como se ha hecho, ya que el ex dirigente se ha visto beneficiado por el antiguo Código Penal que permite la redención de pena.

Tan sólo unos pocos de los suyos -de hecho casi pudieron ser contados con los dedos de las manos- esperaban al etarra en la puerta de la cárcel de Topas (Salamanca). Ni Otegi ni Permach ni ninguno de los actuales cabecillas de la izquierda abertzale dieron la bienvenida al pie de la cárcel al viejo dirigente terrorista. Tampoco lo hicieron representantes de Askatasuna ni los habituales abogados de etarras. Ni siquiera Iñigo Iruin, su asesor principal en las negociaciones que mantuvo en 1989 el Gobierno de Felipe González con ETA. Los únicos rostros conocidos fueron los de Iñaki Ruiz de Pinedo y José Luis Elkoro, ex miembros de la mesa nacional de HB, y el de Rafael Díez Usabiaga, dirigente de LAB. Los dos últimos visitaron a «Antxon» en su «exilio dorado» de Santo Domingo para intercambiar con él documentación sobre la estrategia negociadora de ETA.

A las nueve y media de la mañana de ayer, Etxebeste, de 52 años, salió del centro penitenciario de Topas con la cabeza cubierta con una «txapela». Los doce familiares y amigos que le esperaban portaban ikurriñas y pancartas alusivas a la reagrupación de los presos terroristas. Lejos de mostrar cualquier atisbo de arrepentimiento por su pasado criminal, «Antxon» sólo quiso quejarse por la situación de los presos y emplazó a los periodistas a que «pasen a intramuros». Después, se subió a un coche y se marchó.

«Relevancia en ETA»
Atrás dejó la cárcel en la que ha pasado seis años y medio de los diez a los que fue condenado por el «caso Sokoa». En 2001, la Audiencia Nacional le impuso esa pena al considerar probado que «ejercía funciones de relevancia» en ETA y que, además de ser responsable del aparato de logística en los años 80, se encargaba de «fijar las líneas ideológicas y de orientar los objetivos de los comandos». Durante el tiempo que ha estado en prisión, el ex dirigente de la banda ha estado aislado del resto de los presos etarras, por lo que sus horarios de paseo y tiempo libre no coincidían con el de sus compinches, informa Rocío Blázquez.

La excarcelación de Eugenio Etxebeste ha caído entre las víctimas del terrorismo como una nueva bomba. Además de agudizar su ya inmenso dolor, «nos escuece el corazón de la indignación». José Alcaraz, al tiempo que pone palabras a «tanta repugnancia», elogia la reciente reforma del Código Penal para que los terroristas cumplan íntegras sus condenas, aunque le indigna hasta la náusea que de sus efectos se haya librado «Antxon». Alcaraz es familiar de personas asesinadas en el atentado cometido por ETA contra la casa-cuartel de Zaragoza. Arrebataron la vida a su hermano y sus sobrinas, las gemelas Esther y Julia, de tres años. En su opinión, el caso de «Antxon» es una prueba evidente de que era necesario reformar el Código Penal. «lo que demuestra también que durante muchos años el Estado de Derecho ha sido benévolo con los terroristas y no ha cuidado de la memoria y el dolor de la víctimas». Su indignación se extiende también a los políticos de IU y PNV por haber rechazado la modificación de la ley.

Al igual que a José Alcaraz, a Juan José García la excarcelación de Etxebeste también le ha «repugnado». Tuvo conocimiento de la «noticia» a través de la televisión y desde entonces «tengo el estómago revuelto. Que ese individuo esté ya en la calle es una auténtica ofensa para las víctimas. Le he visto la cara y la tiene bien; la mía, por el contrario, está llena de cicatrices. Él ha pasado seis años y medio en la cárcel y yo llevo en mi cuerpo diecisiete operaciones, es decir, tengo el triple de cicatrices. Vamos, que mi aspecto no es el mismo que el suyo». El ex guardia civil Juan José García, de 42 años, sufre una minusvalía del 67% causada por el coche bomba que estalló al paso del autobús de la Benemérita en el que viajaba junto a otros agentes. Doce fueron asesinados. Fue en la plaza de la República Dominicana, en Madrid.

«Es una vergüenza que ese criminal pueda ya pasear por la calle, es una vergüenza que la ley lo permita». Este es el testimonio de Emilio Capilla, quien tenía nueve años cuando ETA colocó un coche bomba contra la casa-cuartel de Zaragoza. Sus padres y su hermana murieron y él consiguió salvar la vida gracias al hueco que entre los escombros formó una viga. Ahora tiene 25 años y arrastra una minusvalía del 50 por ciento por culpa del atentado. Pese a ello, en la sentencia en la que fue condenado Henry Parot, etarra autor de este crimen, su nombre no figura entre las víctimas. Su lucha, en la actualidad, es que se le dé este reconocimiento. Y Etxebeste en la calle.

Recortes de Prensa   Página Inicial