AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 30 Enero 2004
El ejemplo portugués
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  30 Enero 2004

El PSOE vuelve a encender el ventilador
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Enero 2004

Cortina de humo
Editorial La Razón  30 Enero 2004

No pasarán
Luis María ANSON La Razón  30 Enero 2004

¿Información reservada
Cristina Losada Libertad Digital  30 Enero 2004

Y España ¿qué
Carlos SEMPRÚN MAURA La Razón  30 Enero 2004

Defensa de la democracia
Aleix Vidal-Quadras La Razón  30 Enero 2004

NACIÓN CÍVICA
PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO ABC 30 Enero 2004

EL PSOE TROPIEZA EN LA MISMA PIEDRA
Editorial ABC 30 Enero 2004

«YA LO DECÍA YO»
Carlos HERRERA ABC 30 Enero 2004

LOS CULPABLES
Alfonso USSÍA ABC 30 Enero 2004

Todos a Madrid
Gregorio Robles La Razón  30 Enero 2004

Las dos caras de Carod
Antonio Jiménez La Razón  30 Enero 2004

Y, ahora, que enseñe sus cartas Maragall
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  30 Enero 2004

El incendio catalán
Carmen Martínez Castro La Razón  30 Enero 2004

Malas compañías
Editorial El Ideal Gallego 30 Enero 2004

La ejecución
Cristina López Schlichting La Razón  30 Enero 2004

Ser español
Cartas al Director ABC 30 Enero 2004

La entrevista de Carod podría usarse como prueba contra «Ternera» por la casa cuartel de Zaragoza
F. V. / J. R. - Madrid.- La Razón  30 Enero 2004

«Manos Limpias» se querella en el TS contra el ex conseller en cap por encubrimiento y colaboración
F. V. - Madrid.- La Razón  30 Enero 2004

El Defensor del Pueblo ve en la reunión con ETA una muestra de «nacionalismo depravado»
Madrid, agencias ABC 30 Enero 2004
 

Deslocalización industrial
El ejemplo portugués
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  30 Enero 2004

La marcha o el anuncio de traslado de varias multinacionales asentadas en Barcelona a nuevos destinos, en Eslovaquia o China, ha causado en Cataluña el pavor a la desertificación industrial. Aparte de las quejas y soflamas en que han prorrumpido los actuales dirigentes de la Generalidad catalana, con el inefable Josep Lluis Carod-Rovira y el consejero de Economía al frente, más los sindicatos, no se ha hecho ningún análisis de las causas y los remedios. Desde el 1 de enero, Eslovaquia tiene un tipo único del Impuesto de Sociedades y del de la Renta del 19% y, además, ofrece personal cualificado y cercanía a los mercados europeos. Junto a una legislación favorable a los inversores, China dispone de dos atributos que, lamentablemente, agradan a multitud de directivos del mundo libre: trabajadores esclavos y policías comunistas.

Lo innegable es que una política industrial en cualquier territorio de la Unión Europea basada en el precio de la mano de obra y en actividades de ensamblaje fracasará. Las empresas, bien multinacionales, bien locales, irán siempre en busca de los lugares en que sea menor el coste laboral. Eso ya lo hacen muchas compañías del sector textil catalán, que confeccionan sus ropas y tejidos en Marruecos, país nada democrático, pero cuyos trabajadores cobran hasta la décima parte que un español.

Aunque no solemos aprender de lo que les ocurre a otros, en Portugal están sufriendo ahora las consecuencias de limitar la captación de inversiones con el precio. Desde 2001, Portugal vive una recesión. Su oferta para las empresas extranjeras consistía en mano de obra y suelo baratos. Ahora, las empresas que miran sólo el precio se asientan en los países de la Europa del Este, mientras que las empresas que buscan personal más cualificado, como las farmacéuticas y automovilísticas, eligen España. Los círculos políticos y financieros lusos hablan de “cerco español”. Entre enero y octubre pasado, la inversión extranjera en Portugal descendió casi un tercio respecto a la registrada en el mismo periodo de 2002. Y las previsiones son peores, ya que el Estado carece de fondos. La única novedad ha sido el reciente compromiso para constituir el Mercado Ibérico de la Energía Eléctrica, forzado por las circunstancias.

El cinturón industrial de Vigo ha atraído, en los últimos tres años, 253 millones de euros en inversiones extranjeras. Si entre 1990 y 2000 docenas de empresas gallegas cruzaron el Miño en busca de trabajadores baratos y subvenciones, ahora llegan a Galicia otras interesadas en sectores más tecnificados. El director general de la automovilística alemana Benteler, Francisco Anguera, explicó que su empresa prefirió gastarse 50 millones de euros en Galicia en vez de en Eslovaquia o Portugal “porque Galicia ya tiene el personal cualificado, un clúster bien organizado y un centro de investigación; hemos entendido que obtendremos aquí mayor beneficio a medio plazo”.

El presidente de la república portuguesa, Jorge Sampaio, pidió en Madrid en noviembre que España prestase más atención a su país y que enviase más turistas y más empresarios. A la vez, los sectores nacionalistas gritan: “¡Portugal no está en venta!”. La misma contradicción atenaza a Cataluña: los recursos financieros y administrativos se dedican a la imposición lingüística. Como explicó el abogado Emilio Cuatrecasas (La Vanguardia, 2-5-2002), “¿cuántas empresa dejan de afincarse en Cataluña por el temor de sus directivos a padecer en la educación de sus hijos los efectos de una política lingüística demasiado severa? No seamos ciegos ni incautos. Este fenómeno existe y produce grandes pérdidas de talento y de inversión”. Si sólo se compite con ensambladores y, encima, se exige etiquetado en catalán de malos modos, se está echando a los empresarios.

El PSOE vuelve a encender el ventilador
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Enero 2004

¡Qué poco han necesitado para encender el ventilador! La especialidad del Partido Socialista, ahora acompañados también por sus socios catalanes e independentistas de ERC: han vuelto a ponerla en marcha. Es la tradicional estrategia de los socialistas. Ante los problemas, siempre dicen lo mismo: “encendamos el ventilador”. De esta forma vuelven a recurrir a esa artimañana –que les ha dado muy malos resultados– de intentar manchar a todos con su propia porquería.

En la época felipista, era la manera habitual de responder a la propia y abundante corrupción. Una costumbre que, cuando parecía enterrada, el propio Rodríguez Zapatero la ha vuelto a recuperar. La última vez, que por cierto significó un estrepitoso fracaso, fue la puesta en marcha de varios ventiladores simultáneos durante la crisis institucional de la Comunidad de Madrid. Todavía estamos esperando para conocer esa “trama inmobiliaria” denunciada por Zapatero –con dedo amenazante incluido–, durante el Debate del Estado de la Nación. En esa ocasión, el secretario general de los socialistas utilizó la tribuna del Congreso para mentir descaradamente, con acusaciones inexistentes sobre el Partido Popular. Cierto que no era la primera vez. Meses antes, con la crisis del Prestige a vueltas, en presencia de Zapatero, Jesús Caldera intentaba engañar a los españoles utilizando en el Congreso documentos trucados con typex. En fin, no son nuevos en esto de la mentira; y aunque expertos en su uso, son muy deficientes en los resultados.

Ahora, con el escándalo provocado por el líder nacionalista-independentista de ERC, de quien son socios de Gobierno, están dispuestos a todo. Y todo significa comenzar a utilizar el ventilador contra el Servicio de Inteligencia, contra las Fuerzas de Seguridad del Estado y contra el Gobierno, en una cuestión tan delicada como es la lucha antiterrorista. Ahora parece, según el Partido Socialista, que el bueno de la película es Carod-Rovira, mientras que las “maldades y perversidades de la derecha del PP” están provocando está crisis política de importantes dimensiones. Zapatero, una vez más, enfundado en su terquedad y en su torpeza, vuelve a lo de siempre. Prefiere ponerse de parte del equivocado. El líder socialista, con está actitud desafiante hacia los mecanismos del Estado, parece que está dando el visto bueno a una persona que se ha sentado “a escondidas” con los terroristas de ETA. Y se queda tan tranquilo.

Rodríguez Zapatero no aprende. Durante la crisis institucional de la Comunidad de Madrid, fue incapaz de poner orden en su partido. Se dejó llevar por los acontecimientos. Se convirtió en un títere de la situación. Y las urnas se encargaron de castigar esa actitud cobarde y huidiza. Ahora, pocos meses después, vuelve a cometer la misma equivocación. En lugar de intentar seguir adelante con la campaña electoral, dejando de lado la gran “pifia” catalana, vuelve al ataque. Y lo hace encendiendo el ventilador, sin percatarse de que el gran perdedor es él mismo. Con ventilador o sin él, Zapatero ha vuelto a demostrar que no tiene capacidad para gobernar España. No sabe estar a la altura de las circunstancias.

Cortina de humo
Editorial La Razón  30 Enero 2004

Con un entusiasmo digno de mejor causa, el PSOE y sus mariachis se han lanzado al unísono a explotar el filón del presunto espionaje oficial sobre los movimientos de Carod-Rovira. El espectáculo no es nuevo y sigue las mismas pautas escenográficas de otros casos., como el del reciente escándalo socialista de la Asamblea de Madrid. Y así, tras el primer momento de estupor, lógico ante la enormidad de la catástrofe, el equipo asesor de Zapatero se ha empeñado en volver a forzar un contraataque que tiene a la Verdad y a la Lógica entre sus primeras víctimas.

Aunque sólo fuera por el prudente silencio que guardan sus principales barones, José Luis Rodríguez Zapatero debería pararse a reflexionar sobre las consecuencias electorales de repetir el libreto de Simancas y su «trama del ladrillo». Si bien cabría discutir sobre la evidente torpeza en la manera en que se filtró la noticia del encuentro con los terroristas, nadie en su sano juicio puede pensar que un hecho de tal naturaleza podía mantenerse oculto a la opinión pública española. Pero es que, además, en esta ocasión el «estilo Simancas» tiene efectos perversos que en nada abonan la imagen de hombre de Estado del candidato socialista. Por ejemplo, cuando para tapar el propio error se llega a insinuar una pasividad rayana en el delito de las Fuerzas de Seguridad. Es un despropósito, desmentido a diario por la realidad, que las formaciones nacionalistas, como no podía ser de otra forma, no han tardado en aprovechar, pese a lo absurdo de la acusación.

No parece fácil que los ciudadanos se dejen distraer por esta burda cortina de humo. Que el Centro Nacional de Inteligencia tenga noticia rápida y cierta de una reunión de los jefes etarras con el líder de un partido independentista, que ya había mantenido otros contactos con el entorno de la banda, lejos de preocupar a los españoles, les tranquiliza y les confirma en el buen hacer de los agentes encargados de proteger su seguridad y los intereses del Estado. Lo que asusta es que un partido que aspira al gobierno de la Nación mantenga sus pactos con la formación que lidera un individuo como Carod-Rovira. Ese es, y no otro, el fondo de la cuestión.

No pasarán
Luis María ANSON La Razón  30 Enero 2004
de la Real Academia Española

Tiene razón Carod-Rovira. Estamos como en la guerra civil y los catalanes, que son unos panolis, no se dan cuenta de la situación catastrófica en que viven bajo la Monarquía tiránica del ciudadano Borbón. Y no, no pasarán. No pasarán los cabrones de las víctimas del terrorismo, todo el día piándolas, todo el día armando jaleo por un quítame allá esas pajas, total por un novio asesinado, un padre despedazado, una madre desolada, una mujer a la que explotan un ojo, una adolescente a la que destrozan las piernas. ¿Qué significan esas minucias frente a la lucha gloriosa por la liberación del pueblo vasco?

Y no, no pasarán los hideputas de los concejales vascongados del PSOE y del PP que se quejan como viejas plañideras, rodeados de escoltas opresores y escondidos como conejos temblorosos en sus madrigueras. No, no pasarán tampoco las sombras nazis de los guardias civiles, acharolados de poetas y gentes aún peor, todo el día acosando a los patriotas de la liberación, cometiendo la atrocidad de detenerles y encarcelarles como si fuesen vulgares criminales y no héroes del pueblo.

Y no, no pasarán, proclama Carod-Rovira, los columnistas de la Prensa canallesca, los tertulianos de las radios fascistas, manipuladores de la opinión pública, sectarios inicuos, incapaces de reconocer la democracia profunda, la solidaridad, el verdadero espíritu marxista y liberador que representa Eta. No, no pasarán los políticos instalados del PP y el PSOE que se encabritan como locos denunciando en los medios de comunicación y ante los jueces a los patriotas perseguidos y acorralados por la vesania fascista. No, no pasará, sobre todo, ese sátrapa de Aznar, al que no le volaron la cabeza, qué lástima, por unas décimas de segundo los adalides de la libertad y la paz, y que no ha hecho nunca una declaración de homenaje y reconocimiento de aquel padrecito del pueblo que fue el camarada Stalin.

Tiene razón Carod-Rovira. Toda la razón. Otra vez a las trincheras. Como en el 36. Otra vez los cantos de guerra, a ver si se entera este pueblo idiotizado que se lanza los fines de semana a la carretera a divertirse, inconsciente del incendio que nos achicharra. No, no pasarán los canallas, los opresores, los denunciadores que se oponen a que los líderes demócratas como Carod-Rovira se entrevisten con un auténtico hombre de Estado, Josu Ternera, un patriarca solidario que, total, sólo ordenó que mataran a sangre y fuego a unos guardias civiles y a sus niñitas, que algo habrían hecho para que un etarra tan bondadoso y dialogante tomara esa decisión. No, no pasarán ¬Carod-Rovira dixit¬, que estamos otra vez en guerra civil y ya se escuchan las viejas canciones de los milicianos, a la espera de los añorados pasos acompasados del paseo y el paredón.

Pérez Carod-Rovira y ETA
¿Información reservada?
Cristina Losada Libertad Digital  30 Enero 2004

Así que se debería de haber hurtado a los ciudadanos el conocimiento de la reunión entre un presidente en funciones de la Generalidad y los jefes de los asesinos etarras. A esa conclusión conducen los argumentos que el PSOE, IU, PNV, ERC, y sus satélites mediáticos, manejan cual malabaristas también avezados en las artes de la prestidigitación. Su especialidad es el número de hacer desaparecer de escena la auténtica trama e introducir el macguffin, que siempre es el mismo, trátese de un accidente petrolero o de un par de tránsfugas: el PP de nuestro pecados, maquiavélica y pérfida máquina de enredar.

Todos los calvarios de la oposición acaban siempre en el lugar donde la serpiente del bigote trama cómo conseguir que la izquierda muerda la manzana. No la de la sabiduría, sino la de la bruja de Blancanieves. Carod podía ser uno de los inefables enanitos, a juzgar por lo que se lee y oye de él en medios de Madrid y Barcelona. Un ingenuo que cayó en la trampa montada por la derecha, una derecha con salakof, como corresponde al colonialista rapiñador de riqueza, que con la astucia del campesino castellano para la caza del conejo, lanzó hacia la capital catalana el olor de la ETA en celo y atrajo a Carod hasta Perpiñán, hasta la mesa misma donde se sentaban los jefes de la banda.

Pobre Carod, embelesado con el olor de la paz, paz para Cataluña, claro, y aturdido por el odio a España, sentimiento que comparte con los pistoleros de la banda, no percibió el olor a muerte que desprendían ni vio la trampa. Pero su error se le disculpa, pues ha habido otros “menos ingenuos”, como dice El Periódico, señalando al gobierno español, el auténtico malvado. En fin. Si yo votara en Cataluña querría saber, y querría saberlo antes de las elecciones generales, si el dirigente de uno de los partidos que concurren y que se sienta en el gobierno catalán, dialoga y negocia con una banda de asesinos.

Querría saberlo en cualquier caso y pediría cuentas a los ministros y espías que hubieran ocultado esa información. Sólo hay un argumento, de todos los que se han expuesto, que justifica el secreto: que se ponga en peligro a una fuente de información por difundir el asunto con excesiva premura. Los que eso alegan dicen que la filtración persigue “réditos electorales”. Si esa fuera la finalidad, dado que para las elecciones falta mes y medio y las encuestas son ventajosas para el PP, el Maquiavelo de turno podía haber filtrado la nueva algo más tarde, sin peligro para nadie y con el mismo efecto. ¿O no?

Pero aunque esos detalles deban aclararse, la sustancia del argumento en que se han atrincherado el PSOE y su cáfila, tiene implicaciones alarmantes. Pues significa que ellos están dispuestos a ocultar los tejemanejes de un cargo público, sueldo público, con una banda de delincuentes y asesinos. Si ésa es la transparencia y la regeneración que los socialistas prometen en los días pares, abocados estamos, si ganan, a la oscuridad.

Los ciudadanos tenemos el derecho de conocer los actos políticos de los cargos públicos, y no digamos si hay un intercambio de prestaciones, como en este caso. Claro que Carod debía de haber tenido la gallardía de anunciarlo de motu propio, en lugar del reconocimiento vergonzante que hubo de hacer a posteriori. Tiene gracia que Maragall y otros genios de la lámpara se hagan lenguas del gran poder manipulador que tiene la derecha gracias a los medios de comunicación que controla. O sea, que los medios de la cuerda socialista son los líderes del pelotón cuando muestran el bíceps en el EGM, pero están a la cola cuando les retan a un pulso. Que en España aún haya gente que cree que el “diálogo” con la ETA es moralmente intachable y sirve para algo, demuestra que las Gemas Niergas tienen en la sociedad más influencia de la que le conviene (a la sociedad). Y que hay gente adoctrinada en la cesión al chantaje que encubre su íntimo y cobarde “sálvese quien pueda” con el ambiguo “hablando se entiende la gente”.

Y España ¿qué?
Carlos SEMPRÚN MAURA La Razón  30 Enero 2004

Partidarios de la democracia parlamentaria debemos respetar sus reglas, el resultado de las elecciones cuando no son «georgianas», la alternancia en el poder, incluso local, sin acusar al «árbitro de hacer trampas», como tantas veces ocurre, como ocurrió cuando el PP obtuvo mayoría absoluta. Pero otro principio fundamental de la democracia es la libertad de expresión, y en él me baso para declarar que considero las elecciones en Cataluña como una catástrofe. No tanto por Maragall y el PSC, cuyo principal defecto es no ser nada y profesar un «federalismo» demagógico y vacuo. Lo peor son, claro, sus aliados: los posos malolientes del comunismo catalán, disfrazados de Iniciativa Verde, y sobre todo Carod-Rovira y su Esquerra Republicana, que no son republicanos de izquierda, lo cual podría ser interesante, sino ultranacionalistas carcas.

Durante la campaña prometieron 500 «medidas sociales», en realidad 500 limosnas gigantescas, que hubieran creado serios problemas económicos, y de entrada un aumento de los impuestos, pero apenas instalados en la Generalitat, anuncian que las cajas están vacías, que Jordi Pujol sólo ha dejado deudas, y cuantiosas. Puede que sea verdad, no estoy en posesión de las cuentas secretas de la Generalitat, pero es más probable que se trate de una coartada para no cumplir esas 500 promesas.

¿Cómo podríamos hacerlo, si no hay dinero, si Pujol lo ha despilfarrado? Lo que más llama la atención en su proyecto nacionalista, cara a la UE y contra España, es que deciden que la región catalana contará con Aragón, los países valencianos y las islas Baleares. (¿No se olvidan de Sicilia?). Ya no se trata de la Europa de las naciones, o de la Europa Federal, sino de una Europa de las «regiones». Van por la misma onda que el energúmeno Bossi.

Lo más divertido es cuando se incautan Aragón.
Sabido es que todo nacionalismo es, al menos, expansionista, y con el histórico pretexto de que el Reino de Aragón comprendía las provincias catalanas, dan la vuelta a la tortilla, y proclaman ¿Aragón es nuestro, y el Ebro también! Lo mismo ocurre en el País Vasco, con su pretensión a quedarse con Navarra, con el estrafalario pretexto de que existió un Reino de Navarra, pues resulta que fue un Reino francés, capital Tolosa. Con los mismos pretextos históricos, ¿va a ser Galicia la que va a reivindicar Portugal, o al revés? Desde luego, en el País Vasco todo es mil veces peor que en Cataluña debido al terrorismo etarra, a su robo organizado y mafioso del «impuesto revolucionario», a su violencia callejera, y a toda esa barbarie cotidiana, y ¿basta ya!

Cuando socialistas como Nicolás Redondo, Rosa Díez y sus camaradas quisieron oponerse a esa violencia reaccionaria, ETA se puso a asesinar sistemáticamente a sus concejales ¬como asesinaba sistemáticamente a los del PP¬. ¿Cuál fue la respuesta de la valiente dirección del PSOE? Echar a la cuneta a esos socialistas demócratas y poner en su lugar a una pandilla de López, mucho más «flexibles» ante la reacción nacionalista, y los asesinatos cesaron. Lógico, habían ganado, y España había perdido.

Con la victoria de la izquierda nacionalista en Cataluña, los Zapatero y compinches se creen que fomentando el nacionalismo provincial, las «ligas» del Norte, del Sur, del Levante y de las Batuecas, van a reconquistar el poder. Está visto que al PSOE, con tal de derrotar al PP, les importa tres cominos destruir a España. Precisaré que, a mi modo de ver, un partido que ha gobernado tiene no sólo el derecho, sino el deber, de intentar volver al poder, pero a condición de que sea limpiamente, o sea, presentando sus proyectos y sus líderes ante los electores, y dejándoles decidir en las urnas.

Pero estamos asistiendo a una serie de golpes de Estado virtuales, que poco tienen que ver con el sano ejercicio de la democracia parlamentaria. Es cierto que esa izquierda nacionalista, o nacionalsocialista, ha ganado las elecciones en Cataluña, pero eso no les autoriza, por ejemplo, a intentar imponer el catalán como lengua oficial ¿en Aragón! Los aragoneses no han votado en Cataluña, y desde luego no han votado ese aquelarre. Los Maura somos mallorquinos y, por lo tanto, según el dúo patético Maragall-Carod, súbditos de ese miniimperio de pacotilla, pues lo siento, pero no estamos de acuerdo, primero no hemos (o no han) votado en esas elecciones, y segundo no somos catalanes. El respeto a los resultados de las elecciones concierne, en primer lugar, a los electores, y nadie puede utilizar a su antojo los «votos» de quienes no han votado.

Para que los proyectos de los ultranacionalistas vascos y catalanes tuvieran un comienzo de justificación, Navarra, Aragón, Baleares, Levante deberían aprobarlos mayoritariamente en las urnas, y no se da el caso. Por lo tanto, quienes no respetan las reglas de la democracia parlamentaria son ellos, y no nosotros. Me dirán esos nacionalistas que soy españolista, pues sí, y ¿a mucha honra! Menester es matizar, sin embargo, que soy un español de París, un cosmopolita, totalmente bilingüe, no mallorquín-español, sino ¿todavía hay clases! francés-español, y mi amor a España, ese peculiar amor de los desterrados, concierne tanto al corazón como a la razón. Sí, prefiero una España unida y plural, abierta al mundo y solidaria con todos los países democráticos de ese mundo, y no sólo europeos, a una fortaleza de la butifarra, que sólo cultiva sus egoísmos y que, como la rana de La Fontaine, quiere convertirse en buey (y explota). Ganar las elecciones en Barcelona no quiere decir conquistar Zaragoza. Y, de todas formas, no conquistaréis Madrid, ni a tiros.

Defensa de la democracia
Aleix Vidal-Quadras La Razón  30 Enero 2004

La nueva línea de ataque socialista al Gobierno en relación con el bochornoso episodio protagonizado por Josep Lluis Carod-Rovira consiste en atribuirle la filtración de la noticia, utilizando así con fines partidistas información obtenida por los servicios de inteligencia. Semejante argumentación revela que el equipo que desde Ferraz marca la estrategia de campaña del PSOE sigue sin encontrar la inspiración adecuada. Porque es un deber del Ejecutivo combatir el terrorismo por todos los medios legítimos a su alcance y a esta lacra hay que procurar debilitarla también en el plano político. Este propósito incluye, como es natural, la neutralización de los aliados políticos de ETA, Batasuna y cualquier otro que a través de sus actuaciones o manifestaciones públicas proporcione apoyo directo o indirecto a la banda. El ex conseller en cap hace ya mucho tiempo que impulsa una corriente de opinión que, bajo el pretexto de la llamada al diálogo y la insistencia sobre el carácter político del conflicto vasco, contribuye a legitimar a la organización criminal y a crear confusión en torno a la condición intrínsecamente perversa de sus métodos y de sus fines. Por consiguiente, forma parte de la lucha contra ETA el desenmascaramiento de sus compañeros de viaje que se valen del poder que les han conferido las urnas para dificultar el trabajo del Estado de Derecho en su porfía contra los asesinos.

Carod, según se ha demostrado tras conocer, sus andanzas en el sur de Francia, representa un peligro objetivo para la estabilidad de nuestro sistema constitucional en la medida que mantiene contactos con el crimen organizado para acordar con sus dirigentes acciones conjuntas que conduzcan a su fortalecimiento y a su lavado de imagen ante la ciudadanía. Ahora bien, el secretario general de Esquerra puede cometer tales desmanes gracias al relevante papel institucional que le otorga el hecho de haber sido votado por centenares de miles de catalanes, a muchos de los cuales seguramente repugna que el candidato al que han asignado su sufragio se valga del mismo para conspirar con la hez de nuestra sociedad. Por consiguiente, resulta absolutamente necesario mostrar a los ojos del electorado el verdadero rostro de Josep Lluis Carod, que no el simpático, socarrón y amable que aparece en las pantallas de televisión, sino el siniestro, oscuro y deleznable que emerge en el momento en que realiza movimientos clandestinos conducentes a cerrar pactos nefandos con una mafia inhumana. Esta puesta bajo los focos de la auténtica personalidad de un individuo que ahora reclama el refrendo de sus malignos designios en las próximas elecciones generales es la mejor aportación que el Gobierno de la nación, o quién sea, puede hacer a la defensa de nuestra democracia en horas tan decisivas.

NACIÓN CÍVICA
Por PEDRO GONZÁLEZ-TREVIJANO Rector de la Universidad Rey Juan Carlos ABC 30 Enero 2004

EL primer discurso institucional del nuevo Presidente del Partido Nacionalista Vasco ha mantenido desafortunadamente gran parte de la argumentación ideológica del devenir extraconstitucional que preside la actuación de esta formación en los últimos tiempos. Nos referimos, de manera particular, a la invocación de extraños derechos imprescriptibles, y pretendidamente consagrados además por parte de la Historia, de la nación vasca, cuando, en realidad, los derechos fundamentales son prioritariamente individuales, mientras que la nacionalidad, en cuanto que concepto jurídico, sólo es predicable del único Estado existente, que no es otro que el Estado español. Aludimos, en segundo término, a la infundada consideración de la voluntad del pueblo vasco como la exclusiva fuente jurídica de su status político; sin embargo, lo cierto es que la Constitución de 1978 es el primigenio parámetro de validez de las diferentes formas de producción normativa, y entre ellas, cómo no, los Estatutos de Autonomía de las distintas Comunidades Autónomas, incluido, por supuesto, el del País Vasco. Hablamos, acto seguido, de la irreal referencia al pueblo vasco como una incomodada colectividad soberana interfronteriza entre los Estados español y francés. Y, por fin, la imputación ficticia de una soberanía vasca constituyente, pues ésta se atribuye por Historia milenaria y hoy, por mandato constitucional explícito, al pueblo español.

Ahora bien, algunos contenidos de la reseñada disertación abren la puerta a una esperanza construida sobre dos razones. La primera, meramente personal, pero no por esto indiferente. Como recordaba Thomas Carlyle en Los Héroes, aunque con exageración, la Historia está transida de los anhelos, renuncias, gestas y hazañas de sus actores principales, y en este sentido la sustitución de personas es una alteración que produce siempre indefectibles cambios. La segunda, y más relevante, la institucional, aquélla hilvanada sobre el raciocinio político. Y, a tal efecto, las apelaciones al compromiso como valor, al proyecto europeo, a la paz y a los derechos humanos, a la solidaridad y, de forma especial, a la noción de nación cívica, merecen una importante consideración.

En efecto, de todas las categorías desgranadas es la nación cívica la que disfruta de mayor entidad y proyección. Una realidad que goza de connotaciones públicas, al tiempo que implica un estilo y unas finalidades políticas. El nacimiento de la misma democracia, ni más ni menos, hunde sus raíces en la participación del cives en la res publica. Los lejanos griegos del siglo V a. de C. lo sabían ya bien: vivían y se sentían partícipes de su destino común, aunque ello implicaba, de forma previa, la aceptación de las reglas de juego de la ciudadanía. Dicho de otra forma: lo primero era la ausencia de conflictos; lo segundo, la asunción de las conclusiones políticas del discurso racional.

Un concepto de nación cívica que implica la igualdad de derechos civiles y políticos de todos sus ciudadanos. El civismo es un estilo de vida, un modo de vivir en común intrínseco a nuestra persona, pues, como afirmaba Aristóteles en su Política, «el hombre es, por naturaleza, un animal cívico». Un existir en comunidad que es un vivir con, que es tener presente al otro, al alter, desde el previo respeto y la debida tolerancia. Un programa ideológico que se extenderá por el pensamiento estoico, especialmente en Roma, para entrar después en la modernidad de la mano de las Revoluciones liberales del siglo XVIII, inspiradas en una base racionalista y en una concepción liberal y pactista del Estado: los hombres nos damos leyes, como señalaban los clásicos, para no darnos tiranos. Estamos ante la exaltación de la libertad del individuo, el nacimiento del Estado de Derecho, el respeto a la norma común y la igualdad de derechos.

La clave del deseado nuevo talante conciliador de la prédica nacionalista se encuentra, a nuestro entender, en el impulso de una convivencia vertebrada sobre una base racional, y no sobre los tradicionales elementos de sentimiento, raza o mitológico pasado. García Pelayo diferenciaba certeramente, en su Derecho Constitucional Comparado, el concepto racional-normativo de Constitución, del concepto histórico-tradicional. El primero se construye sobre la democracia, la defensa de los derechos del hombre, el concepto de ciudadanía y la aceptación del consenso derivado del pluralismo. El segundo está varado en la soflama antimoderna y en las diatribas del Ancien Régime.

Por todo ello nos decantamos por la nación cívica frente a la nación étnica. La cuestión, evidentemente, no es menor. El nacionalista cívico y constitucional pone la convivencia, la democracia, el Estado de Derecho, la solidaridad, la paz y los derechos fundamentales por delante de su nacionalismo. El nacionalista étnico, a la inversa, propone primero su sacrosanta causa particular. Hoy, nuestro Estado constitucional se erige así sobre cuatro sólidos pilares. El primero, la existencia de una única, abierta y plural Nación política, la Nación española, sujeto constituyente supremo, pero que convive fértilmente con sus nacionalidades culturales y dotadas de autonomía de gobierno. El segundo, la radical exclusión, en un government of freedom, de la coacción, y de su explicitación más perversa: la violencia terrorista. El tercero, que no es posible entretejer una Nación y un Estado sin ciudadanos libres de toda persecución o chantaje. No hay patria libre, sin ciudadanos libres. No hay espacios opacos en la tutela de las libertades fundamentales, ni permisividad alguna frente a la violencia. Y, el cuarto, la superioridad moral de una forma de gobierno que se arma sobre la defensa de la libertad, el compromiso político y la consecución del progreso y la felicidad del hombre.

Aceptadas tales premisas, podemos comprender la fascinación por la fuerza de lo menor, el correlativo sentimiento territorial de identidad, los anclajes y puntos de referencia singulares y el alma más personalizada. La apuesta por estructuras políticas cada vez más permeables y flexibles, la reducción de las distancias y la búsqueda de fronteras más mitigadas, así como la relativización del centro y de la periferia y la suavización de los conceptos de extenso y pequeño. La España constitucional es de espaldas anchas y de espíritu grande y paciente, convencida de lo elevado de su empeño. La España de este tercer milenio estará entonces, cuando encalle el desgraciado Plan Ibarretxe, a la altura de las circunstancias: sabrá reconstruir las vías de comunicación y diálogo devastados, pondrá término al orillamiento de la mitad de un pueblo y abrazará definitivamente la causa constitucional. García de Cortázar lo ha explicado recientemente en una obra publicada por la Universidad Rey Juan Carlos, Impresiones sobre la Constitución de 1978: «La palabra España forma parte de la estructura emocional y reposa sobre un sentimiento nacido de los principios de orden liberal y democrático».

EL PSOE TROPIEZA EN LA MISMA PIEDRA
Editorial ABC 30 Enero 2004

TRAS el juego de apariencias -realmente un simple apaño- pactado en el Gobierno catalán para simular un sucedáneo de responsabilidad política en la dimisión de Carod-Rovira, el PSOE ha creído oportuno remontar el vuelo atajando cualquier camino de prudencia y serenidad. La decisión de llevar a la Fiscalía la supuesta filtración del encuentro -nada supuesto- de Carod-Rovira con los jefes de ETA, Mikel «Antza» y José Antonio Urrutikoetxea, «Josu Ternera», recuerda la irresponsable estrategia seguida el pasado año con motivo de la fuga de dos diputados autonómicos en la Asamblea de Madrid. Entonces, la alternativa de los socialistas a la desastrosa situación interna de su Federación Madrileña, causa única de la deslealtad de sus parlamentarios, fue la fabricación de una trama inmobiliaria, de la que nadie pudo dar cumplida cuenta ni en la querella interpuesta por el PSOE, dos veces rechazada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, ni en la comisión de investigación constituida en la Asamblea autonómica. El PSOE no reparó en los costes políticos e institucionales de su falta de humildad en el reconocimiento de la culpa que, objetivamente, le incumbía en este caso. Implicó a la Asamblea y a los Tribunales, repartió insidias contra empresas y particulares, alimentó la demagogia con la sensibilidad de los ciudadanos hacia los problemas de la vivienda. El resultado fue la mayoría absoluta de la candidata del PP, Esperanza Aguirre, y el confinamiento electoral del socialista Rafael Simancas en la oposición.

EL PSOE no ha aprendido del error cometido en la Asamblea de Madrid y ahora está dispuesto a tropezar en la misma piedra en el «caso Carod». Como ha hecho Esquerra Republicana de Catalunya, que también denuncia al Ejecutivo central por no detener a los contertulios etarras de Carod, Rodríguez Zapatero vuelve a apuntarse a las acciones legales, pero no contra el ex «conseller en cap» por negociar dividendos con ETA, sino contra el Gobierno de José María Aznar por el uso partidista de la información que le suministran los Servicios de Inteligencia. Al margen del enorme riesgo que se acumula cuando se dan por supuestas demasiadas cosas, este maridaje entre el bombero pirómano (ERC) y la táctica del calamar (PSOE) está abocado al fracaso jurídico y a la inutilidad política. A la vista de los ciudadanos y de cualquier político responsable lo escandaloso es que el presidente en funciones de la Generalitat (Maragall estaba fuera de España) cruce la frontera para reunirse con los dos jefes de ETA y pedir un mapa terrorista que no incluya a Cataluña. Lo escandaloso también es que a día de hoy Carod-Rovira siga en el Gobierno catalán, en contra de lo que José Luis Rodríguez Zapatero exigió por escrito a Pasqual Maragall. Y lo escandaloso es que esta debilidad del PSOE haya envalentonado tanto a un político independentista, gobernante desleal, que no sólo se ufana de su encuentro con ETA, sino que, además, se lanza a las elecciones generales para medirse en votos con los socialistas, no con el PP, y reclamar posteriormente su vuelta al Gobierno catalán con el respaldo de los votos. Si ahora Pasqual Maragall no ha sido capaz de aplicar a Carod-Rovira el reglamento más elemental de la responsabilidad política, nada hace pensar que, siguiendo en manos de ERC tras el 14 de marzo, tenga fuerza suficiente para evitar su reincorporación al Gobierno autonómico.

EN su decisión de querer darle la vuelta al escándalo y arrinconar al Gobierno de José María Aznar, el PSOE sólo está acompañado por los mismos nacionalistas que quieren una negociación política con ETA y que se reunieron con sus jefes para ese fin. No es una conjetura. Es la fotografía que se ha querido hacer el PSOE para intentar trasladar al Ejecutivo central el eje de un problema que sólo está en su socio republicano, en el Gobierno de Pasqual Maragall y en su política de pactos.

El PSOE, quizá por ansiedad o por error en la percepción de los sentimientos ciudadanos, no ha reparado en que el tiempo no es propicio para buscarle a Aznar las vueltas con la lucha antiterrorista. Ni su trayectoria personal ni los resultados de su política contra ETA, lealmente respaldada por el PSOE a través del Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, dan margen para descapitalizar al presidente del Gobierno en este activo de sus ocho años de mandato. El PSOE puede acabar torpemente enredado en sus propios argumentos si manosea materias tan sensibles como los Servicios de Inteligencia, el antiterrorismo y la lealtad al Estado. El invento de una fantasmagórica trama inmobiliaria todavía tenía a su favor el conocimiento cotidiano de la carestía de la vivienda. Pero pretender crear de aquí al 14-M una opinión pública decisiva sobre el argumento de que Aznar ha puesto en peligro la lucha contra ETA es, antes que otra cosa, un infinito voluntarismo y, por tanto, un fracaso asegurado.

«YA LO DECÍA YO»
Por Carlos HERRERA ABC 30 Enero 2004

QUERIDOS lectores, nuestra sección «Ya lo decía yo» podría incluir hoy un largo listado de artículos en los que se advertía claramente de la catadura del sinvergüenza de Carod-Rovira y se preveía todo lo que después, poco a poco, se ha ido sucediendo. Me produce un especial regocijo profético haber firmado un puñado de ellos -todos a su disposición, por supuesto- y, a la par, siento un cierto desconsuelo por haber acertado en algo en lo que hubiera preferido errar. Me explico: cuando un abatido Jordi Pujol ha lamentado la caída espectacular del prestigio de la Generalitat en virtud de las mamarrachadas de Maragall y su conocido obrador de pasteles varios, otros tantos ciudadanos ligados a la realidad catalana durante algún periodo de nuestra vida hemos sentido el pequeño picor de la desazón. A nadie le conviene, evidentemente, que un pilar social de la realidad española como es la grey catalana se haya transformado en una narcotizada y obnubilada comunidad incapaz de reaccionar con aplomo ante atentados a la dignidad como el que ha supuesto la pretensión negociadora del tío del bigote. En virtud de un «seny» que pesa como una losa sobre los hombros del proceder general, los catalanes han visto cómo la toma de decisiones en su albañal está forzosamente determinada por la necesidad de ser siempre diferentes, supuestamente moderados, supuestamente florentinos. Y de eso nada, claro.

Pujol, que es el padre putativo de Carod, el que ha engordado deliberadamente al hijo tonto, llora ahora como progenitor lo que no supo prever como presidente. O sí. Tal vez el mesiánico líder, con tanto «Sentido de Estado» en su ejecutoria como insisten machaconamente en recalcar sus apologetas voluntarios o involuntarios, abrigara secretamente el deseo de que las cosas acabaran así.

LOS que decíamos que Carod-Rovira (Pérez Carod en la nueva terminología inaugurada ayer por el maestro César Alonso) no respondía a la foto fija distribuida por todos los memos de la prensa española, sabíamos que, antes o después, cantaría de pleno y de plano: una larga trayectoria de desatinos tenía que desembocar, inevitablemente, en la infamia final. Que el muchacho que tanto celebró que le telefoneara Ibarreche cuando «ganó» las elecciones catalanas viaje a Francia a pedirle a los asesinos de Hipercor o de Zaragoza que no le manchen la alfombra es el final de trayecto que rima definitivamente con sus precedentes.

DE qué sorprenderse: el independentismo, el nacionalismo, son así. Y quien coquetea con ellos se convierte en el ciego que no quiere ver. Zapatero, Chaves, Iglesias, Antich y toda la basca no pueden ahora alegar desconocimiento ni desviar el tiro hacia las trincheras de la inteligencia del Estado. El CNI está para vigilar e informar, y lo grave de este asunto no radica en que los espías acabaran conociendo los pasos del chulo y los pistoleros -que vaya usted a saber cuál ha sido la fuente-, ni en que no fueran todos detenidos con el café a medio beber -¡qué maravilla de instantánea!-; la culpa no la tiene el Gobierno ni la madre abadesa de las clarisas ni el colegio de registradores de la propiedad: la culpa es de quien cierra los ojos y se acuesta con una pandilla de sandios y de insolidarios con tal de obtener el rápido orgasmo del poder. A todos ellos habría que otorgarles el prestigioso premio «Sabino Arana» con el que se distingue a los principales idiotas de nuestro país. Se lo merecen por cómplices y bobos, por encajar su proceder en la más absurda de las «modernidades políticamente correctas», por darle alas a quien sólo las quiere usar para repartir la sangre a su conveniencia. Ya lo decía yo. Y como yo, otros cuantos que fuimos tachados de montaraces. Pues miren ustedes por dónde.
cherrera@andalucia.net

LOS CULPABLES
Por Alfonso USSÍA ABC 30 Enero 2004

SEGÚN el PSOE, el culpable de la reunión de su amado socio Carod-Rovira con los asesinos de la ETA no es el propio Carod-Rovira. El culpable es Aznar, y después Rajoy, y por último las víctimas del terrorismo. Anasagasti ha declarado simultáneamente que el Partido Popular desea un atentado etarra para ganar las elecciones. Hay que ser miserable. Y los inocentes, claro, son Carod-Rovira y Maragall. No tiene vuelta de hoja. Los hechos sucedieron así.

Maragall se hallaba en Turquía. Para qué, no me lo pregunten porque mis informadores no llegan a tanto. Estaba en Turquía y punto. El presidente de la Generalidad de Cataluña en funciones, Carod-Rovira, le pidió prestado el coche a su hermano Apeles, el particular que no el oficial, porque el oficial se lo lleva hasta la cama. Duerme en su interior, de la ilusión que le hace. Así que, cumplido el deber y despachados los asuntos pendientes, Carod-Rovira se marchó en el coche de Apeles a Perpignan. Quería ver la versión francesa de la película del Walt Disney «Nemo», porque en Barcelona sólo la ofrecen en español, y hasta ahí podíamos llegar.

Al llegar a Perpignan, detuvo su coche ante un semáforo en rojo. Uno de los peatones que cruzaban la calzada reconoció sus facciones. «Tú eres Carod-Rovira». El insigne dirigente independentista catalán y socio del PSOE se sintió inquieto al verse descubierto. «Sí, soy Carod-Rovira. ¿Me podría indicar en qué cine ponen «Nemo»?». El viandante, amabilísimo, intentó chafarle el plan. «No merece la pena. Mejor vente conmigo que estoy citado con mi amigo Mikel, que te mueres de risa con él, y estará encantado de conocerte». A Carod-Rovira, ese peatón inesperado le había caído bien desde un principio, y aceptó la invitación. «Buen coche tienes», le dijo el viandante. «Es de mi hermano Apeles», le aclaró Carod-Rovira, con doble orgullo. Por el coche y por su hermano Apeles.

«Bueno, me voy a presentar. Soy «Josu Ternera»». «¡Hombre, «Josu», qué ganas tenía de conocerte personalmente!», exclamó Carod-Rovira mientras se fundía en un apretado abrazo con el simpático etarra. Al llegar al bar de la cita, también «Mikel Antza» recibió a Carod con entusiasmo. Y pidieron una ronda de copas. Y otra más. Y una tercera, y a la cuarta a Carod se le disparó la lengua, y en español, porque no se entendían de otra manera, les dijo a los amigos terroristas. «No me asesinéis catalanes, que sois de lo que no hay. Matar a guardias civiles, como mi padre, y a los españoles, que son muy antipáticos, pero a los catalanes ni tocarlos». Y dicho esto, llegó la quinta ronda y se pusieron a cantar «Eres alta y delgada como tu madre», que es lo que cantan todos los borrachos españoles, sean o no nacionalistas.

«Nosotros estamos aquí en Perpignan por culpa del Partido Popular y de la Justicia española, que nos persigue». «Y yo he venido hasta Perpignan para ver «Nemo» doblada al francés, porque el Partido Popular ha convencido a los de Walt Disney para que no la traduzcan al catalán. Por lo tanto, de que nos hayamos visto, reunido y hablado, sólo tiene la culpa el Partido Popular. Porque si a vosotros os hubieran perdonado los asesinatos y a nosotros nos hubiesen traducido «Nemo» al catalán, ninguno de los tres estaríamos aquí. Deducción, que sólo el Partido Popular es responsable de nuestra reunión, y se lo voy a decir a Zapatero y a Maragall, para que lo denuncien. Y vosotros, a Anasagasti, que lo diga también. A Llamazares no hace falta, porque ese siempre se adelanta. Aznar y Rajoy son los culpables de nuestra reunión. Que no haya dudas».

Y analizadas las cosas desde ese punto de vista, no le falta razón a Carod-Rovira. Ni a Zapatero, ni a Maragall, ni a Anasagasti, ni a «Josu Ternera». Casualidades y coincidencias.

Todos a Madrid
Gregorio Robles La Razón  30 Enero 2004

Maquiavelo y Rousseau han obtenido permiso para darse un paseo por el mundo real y han escogido el país que más entusiasma al primero, en concreto su villa y corte, la destartalada ciudad, abierta a todos los vientos, en la que a nadie se le pregunta de dónde viene ni adónde va y en la que cada uno puede ser el que es sin explicaciones añadidas. Mientras pasean por las cercanías del Bernabéu, ajenos a las miradas de los curiosos, que a pesar de estar acostumbrados a todo se muestran sorprendidos por lo extraño de su porte y de sus vestimentas, comienzan la conversación que aquí se registra.

¬Mirad, ilustre Juan Jacobo, yo creo que a este Carod le pasa lo que a todos los españoles. Todos despotrican y lazan pestes contra la capital, pero luego no hay nadie que no quiera venirse por aquí, aunque sólo sea para pasearse. Digo yo que lo propio de un independentista como Dios manda sería que no pusiera los pies en esta villa y mucho menos en las instituciones que en ella tienen su sede. Pero ya ves que ocurre justo lo contrario. Les pasa a los políticos lo que a los equipos de fútbol de este curioso y sorprendente país que, como sabes, aunque no se diga mucho, se sigue llamando España.

¬No veo clara la comparación. Hablad presto más claro, que me tenéis en ascuas. Sólo oír mentar el nombre del perillán que habéis dicho me pone en el disparadero.
¬Calmaos, egregio Rousseau, que aún tenéis comedia para rato, que esto no ha hecho sino empezar. Calmaos y escuchadme, y decidme si mis razones son efectivamente tales. Digo que los políticos en España, al igual que los equipos de fútbol, dicen pestes de Madrid, pero a la vez, sin que les parezca incurrir en contradicción, están deseando ejercer en esta plaza, o sea, los unos llegar a las Cortes y los otros jugar en el Bernabéu. Y os diré por qué. Aquí, en este estadio que tenéis delante, no tienen nada que perder y mucho que ganar. Pues mientras que si encajan una goleada no pasa nada ante su gente, ya que siempre la culpa la tendrá el árbitro y las tretas que tradicionalmente son usuales en este campo, si ganan la contienda no os digo la que se organiza, ya han justificado el presupuesto para un buen número de meses. Esta explicación es aplicable punto por punto a los políticos.

¬Me da, cher Niccolò, que sois demasiado indulgente con la clase política nacionalista que, como bien sabéis, yo no puedo ver ni en pintura, pues son la antítesis de lo que proclamo muy alto en mis escritos. Pero he de reconoceros que lo que más me escuece de todo este asunto son dos cosas: primera, que se apoden republicanos, y que siendo así pretendan socavar los cimientos de una hipotética República española; y segunda, que siendo yo por tradición y convicción más partidario de los socialistas que de los populares me vea en esta triste tesitura de censurar la pusilanimidad con que estos dirigentes, y fijaos que digo «estos», están tratando esta crisis política de imprevisibles consecuencias.

¬No exageréis, maese Juan Jacobo, que tenéis una tendencia malsana al melodrama que no hay que aplicar a casos como el presente. En cuanto Carod pruebe las delicias de esta ciudad abierta y guste de las mieles del puente aéreo, le va a pasar lo que le pasó a aquella señora tan simpática del mismo partido, creo, que se llamaba Pilar y que se manifestó siempre encantada de estar en todos los guateques, saraos y reuniones elegantes y menos elegantes de esta ciudad.

¬Admiro, querido Nicolás, la habilidad que tenéis para transformar todo en trivial. Yo no puedo menos que seguir pensando que este hombrecillo está sembrando la destrucción dentro del partido socialista. Si Pablo Iglesias o Indalecio Prieto, que me leían bastante aunque quizás sin entenderme del todo, levantaran la cabeza, y viesen las palmaditas de Maragall en la espalda de este trovador de la política local, seguro que les daba un mareo.

¬No seáis tan pesimista, amigo, y echad mano de lo que vuestros seguidores proclaman en toda ocasión: la culpa es del PP. Siendo de éstos el pecado, ¿por qué os vais a preocupar?
¬Por eso, Nicolás, porque tienen tan poca entidad política que ni siquiera son capaces de enfrentarse a sus propios errores. Sólo espero algo de Bono, o de Ibarra, aunque yo prefería a Borrell. ¿Aquél sí que era jacobino y además catalán, qué combinación más perfecta!

Las dos caras de Carod
Antonio Jiménez La Razón  30 Enero 2004

El caso Carod ha servido para que los tibios y melifluos partidarios de esa suerte de España plural que pregona Zapatero descubran la auténtica catadura del político con el que ha pactado Maragall. Carod-Rovira no es ese señor con bigote y aspecto de «botiguer», que derrocha bonhomía y humildad, sino el prepotente altanero y provocador que pregona sin vergüenza su dialéctica de trazo grueso y soez. El verdadero dirigente de ERC no es quien vende en los medios catalanes afectos al tripartito, sus buenos oficios ante ETA para que deje de matar en cualquier parte de España, sino el nacionalista insolidario y egoísta que procura blindarse, él y los suyos, de las balas y las bombas etarras, como hizo en Perpiñán, y que pretende cortar el grifo del agua y de la contribución fiscal de Cataluña al resto de ciudadanos del Estado. El auténtico Carod es el independentista que juega al victimismo ante la imaginaria y falsa «bota de Madrid», y que sigue anclado en el rencor y en un pasado guerracivilista que alimenta con la sentencia del «no pasarán». Con personajes como éste e insumisos como Maragall pretende Zatapero construir su España plural. De momento Carod ha ganado la batalla. Y sólo del Psoe depende que no termine ganando también la guerra.

Y, ahora, que enseñe sus cartas Maragall
Miguel Ángel Rodríguez La Razón  30 Enero 2004

Ya se han sacado de la manga la cosa de que el CNI está a las órdenes del Gobierno y que sus informes son dados a conocer cuando un asunto afecta a la Seguridad Nacional. Por cierto, si el CNI no sirve para alertar de los peligros de la delincuencia, ¿para qué sirve?

Dice Iñaki Gabilondo que el gobierno no debía utilizar los informes del CNI, pero no aporta pruebas de que el mensajero sea el gobierno. Gabilondo debería tener en cuenta que Carod-Rovira estaba negociando con Eta en qué lugar debería poner las bombas: quizás su casa esté dentro del área de acción si vive en Madrid. Y no parece que con diálogo se les quite de la cabeza la idea de matarle.

Si el informe se dio a conocer en campaña electoral, tendrá su causa en que Carod se reunió con Eta en campaña electoral. ¿Por qué no espero el líder independentista a reunirse en abril? Ahora resulta que se conoce el encuentro 20 días después y para los socialistas es un uso partidista de las instituciones. Pues dos soluciones tenía para no irrumpir en la Campaña: una, no reunirse; dos, hacerlo en abril. Lo que pasa es que la reunión de seis horas le salió fatal. De lo contrario, otro gallo cantaría, a pesar de la indignidad. Pero, a lo que vamos: es matemáticamente imposible que Carod-Rovira no hablara de su encuentro con el presidente Maragall. Dado que es insensato pedirle al PP que haga una pregunta en el Parlamento catalán ¬pues han pasado tres días y ha sido incapaz¬, ¿podría Gabilondo preguntárselo al líder del PSC? Yo no me creo que media España supiera del encuentro (Eta, HB, PNV, ERC) y que Carod tuviera la sangre fría de no comentarle nada a Maragall. Que enseñe sus cartas. Que diga la verdad. No vaya a ser que el presidente de la Generalidad estuviera al cabo de la calle y ahora se haga de nuevas. Es matemáticamente imposible que no supiera nada. Por favor, pregúnteselo.

El incendio catalán
Carmen Martínez Castro La Razón  30 Enero 2004

Muy poco tiempo han durado las alegrías catalanas en casa del PSOE. En apenas un par de meses se han evaporado las salmodias de la España plural, los festejos por la llegada de las izquierdas al poder y el espejismo de la supuesta responsabilidad política de ERC. En un par de días todo se ha ido al garete. La palabrería política que acompañó la espectacular salida de Zapatero al balcón de la plaza de San Jaume, con Maragall y Carod, ha saltado por los aires y sus restos alfombran el futuro, más bien sombrío, que aguarda al secretario general del PSOE.

La solución que se ha dado a la crisis es, en el mejor de los casos, un parche que permite ir trampeando hasta las elecciones, pero nadie que no sea un necio tiene razones para el optimismo. El gobierno de Maragall se ha convertido en un flanco permanentemente abierto en el PSOE. Cuando no son las «colocaciones fraternales», son las amenazas a los empresarios o las peleas por los cargos. La peregrinación del todavía conseller Carod Rovira en busca de ETA ha sido el penúltimo escándalo. Lo del PSC y su deslealtad hacia Ferraz no se arregla con otro comité apagafuegos; en algún momento la dirección del PSOE tendrá que poner pies en pared.

No todo es responsabilidad de Zapatero y su bisoño equipo; algunos notables como Chaves deberían realizar examen de conciencia. El andaluz puso toda su autoridad, como presidente del partido y líder de la federación más poderosa, al servicio del insolidario acuerdo sobre el que se sustenta el tripartito catalán. Chaves y todo el Comité Federal Socialista ¬con la honrosa excepción de Simancas¬ se tragaron sin rechistar el infumable pacto. Ahora se embarcan en una enloquecida huida hacia el desastre al colgarse del bracete de Anasagasti en una absurdo intento de ocultar sus miserias cuestionando los servicios de inteligencia.
El 13 de marzo es jornada de reflexión: el PSOE debe reflexionar y decidir si quiere seguir gobernando un puñado de autonomías y ayuntamientos o si aspira a gobernar España.

Malas compañías
Editorial El Ideal Gallego 30 Enero 2004

Carod-Rovira no fue solo a Perpiñán. La propia Esquerra Republicana ha reconocido que estuvo acompañado por el abogado Jaume Renyer, miembro del Consejo Consultivo de la Generalitat, el más alto órgano jurídico de Cataluña. Poco datos más hacen falta para darse cuenta de que los republicanos elevaron a la categoría de misión oficial la entrevista con Antza y Josu Ternera, aunque de puertas afuera aseguren que Renyer participó como un simple militante del partido que viajó a Francia por su experiencia en cuestiones de terrorismo, pues en 1991 intervino en el proceso que culminó con la disolución de Terra Lliure. La falta de solidez de los argumentos de ERC es clara y, además, no hacen la menor referencia a una cuestión evidente: ¿por qué Carod-Rovira ocultó que no había acudido solo a la reunión? Una pregunta más que queda sin contestar en la crisis abierta por el ya ex conseller en cap con su “oferta” de vidas de “españoles” a cambio de una declaración de apoyo a la autodeterminación del País Vasco.

Cada día que pasa aumenta el convencimiento de que Carod-Rovira es una compañía muy peligrosa, idea que ya tenían los que lo conocían salvo Maragall y Rodríguez Zapatero. Su lema de campaña para las elecciones municipales (“Hablando se entiende la gente”) refleja su cinisno, ya que no se puede olvidar que el pacto de gobierno en Cataluña recoge una cláusula, impuesta por el líder de ERC, en la que se prohíbe abrir cualquier tipo de diálogo con el PP. Es imposible fiarse de quien miente en su eslogan de promoción.

La ejecución
Cristina López Schlichting La Razón  30 Enero 2004

Paso a paso, Zapatero ha ido cogiendo la cuerda que le tendía Carod- Rovira y anudándosela al cuello. Ahora el cadalso está dispuesto, el reo resignado y la plebe justamente enardecida. La ejecución política del pobre chico es el próximo 14 de marzo. Es una pena. Confieso haber albergado esperanzas con respecto a alguien con menos mala leche que los viejos y ensoberbecidos barones, con más escamas que un galápago.

José Luis era joven, quería dialogar y no parecía uncido a la ideología. Podía haber sido el Blair español. Pero el cargo le viene grande. Mi gran decepción se produjo esta semana, en el instante concreto en que le escuché decir que lo de Carod-Rovira era asunto de Maragall y que lo tenían que resolver los de Cataluña. Era el lunes por la mañana, el pequeño bigotudo de Ezquerra acababa de confirmar con toda desfachatez que sí, que se había entrevistado con Mikel Antza y con Josu Ternera, y la gente aguantaba la respiración esperando ver cómo el secretario general del PSOE daba un puñetazo en la mesa.

Pero se conoce que aquí los puñetazos en la mesa los dan los alcaldes pederastas. País, que diría Forges. Bono, Ibarra, Chaves, González y el resto de los pesos pesados del socialismo pasaron los kyries el resto del día: «José Luis, que te pierdes; mira, José Luis, que esto es una barbaridad, que no podemos gobernar con los amigos de ETA, que esto la gente no lo entiende » España entera lo entendía menos José Luis. Qué cruz. A las once de la noche lo entendió, o por lo menos obedeció y soltó un comunicado diciendo digo donde dijo Diego. Quedó de pena, claro, y todos vimos su bisoñez, pero al menos le ordenó a Maragall que quitase a Carod de conseller en cap.

No era el final, sin embargo. No es sólo que Zapatero no parezca el jefe, es que no lo es: el del PSC se tomó un día entero para torear a su «superior». No sé si lo pasó peor el pobre chico o quienes nos moríamos de vergüenza ajena leyendo los despachos de las agencias de noticias. El resultado ya lo saben. Una impresentable operación de cosmética por la que se cambiaba el nombre a las cosas para que todo quedase igual. Josep Lluís pasaba de conseller en cap a conseller sin cartera (que será poco más o menos el mismo sueldo), el tripartito se mantenía y el republicano felón decía tacos en rueda de prensa y repetía que no se arrepentía de nada y no pedía perdón a nadie. Pobre Zapatero. Anteayer supimos que Carod piensa presentarse a las elecciones con el lema «Hablando se entiende la gente» (toma recochineo). Y, en fin, ayer era noticia que el «enojado» dirigente de ERC anunciaba medidas judiciales contra el Gobierno. Ahora va a resultar que el que ha delinquido aquí es Aznar. Este último acto de la farsa es sólo el remate para el pobre José Luis que, a estas alturas, está como el pelele de Goya.

Ser español
Cartas al Director ABC 30 Enero 2004

José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE, afirma que él representa la defensa de cuanto significa ser español, y que todo lo demás son cuentos de aquéllos que, como el PP, sólo buscan la confrontación entre diversidades para nuestro mal. Pues bien, si ser español significa ser una cosa en Cataluña, otra en Euskadi, otra en Galicia, otra en Andalucía y otras tantas en cuantas partes convenga, entonces Zapatero puede que sea un español ejemplar. Si ser español significa que cada Comunidad se encastille a su aire, de espaldas al principio de solidaridad entre todos los españoles, entonces Zapatero puede que sea un español ejemplar. Si ser español significa que leyes, normas y justicias sean lo que a su partido convenga en cada escenario de conveniencias, entonces Zapatero puede que sea un español ejemplar. Pero si ser español significa, sobre todo, la unidad para bien de todos los españoles, la solidaridad necesaria para corregir entre todos alevosas desigualdades territoriales y la defensa del principio de que las normas de convivencia nos hagan a todos iguales ante la Justicia, entonces Zapatero, ni sabe lo que dice, ni sabe lo que hace, ni sabe dónde va y, lo que es más grave todavía, no tiene ni idea de lo que realmente significa ser español.

Confiemos, pues, en que las urnas nos ayuden a evitar tanto despropósito y a mantener las cosas fundamentales en su sitio y a poner a cada uno en su lugar. Que buena falta hace.   José Suárez. Madrid.

La entrevista de Carod podría usarse como prueba contra «Ternera» por la casa cuartel de Zaragoza
El fiscal dice que la Audiencia no es competente para instruir la querella y tendrán que ir al TS
La Asociación de Víctimas del Terrorismo pretende demostrar en el Tribunal Supremo que José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», ocupa, en la actualidad, la jefatura de ETA, lo que vendría a confirmar los datos existentes respecto a que era el principal responsable de la banda terrorista cuando se produjo el atentado contra la Casa Cuartel de Zaragoza, en el que fallecieron once personas. La fiscalía de la Audiencia Nacional ha pedido que se rechace la querella interpuesta por la AVT contra Carod-Rovira, al entender que ese órgano jurisdiccional no es competente para instruirla.
F. V. / J. R. - Madrid.- La Razón  30 Enero 2004

La fiscalía y la Asociación de Víctimas del Terrorismo consideran que, en principio, existen indicios para considerar a «Josu Ternera» como uno de los principales responsables responsables de la matanza perpetrada por la banda terrorista ETA contra la Casa Cuartel de Zaragoza, en 1980. Concretamente, se considera, presuntamente, que en esa época era el «jefe» de la banda terrorista y fue quien ordenó la comisión del atentado.
Esta circunstancia es la que, precisamente, la Asociación de Víctimas del Terrorismo pretende ratificar ante el juez instructor del Tribunal Supremo de la causa abierta contra «Josu Ternera» José Ramón Soriano, para lo cual considera imprescindible contar con el testimonio de Josep Lluis Carod-Rovira, para que explique todo lo relacionado con su encuentro con el diputado prófugo de Batasuna, a quien se considera en la actualidad uno de los principales dirigentes de ETA.

El magistrado, antes de decidir si cita a declarar, en calidad de testigo, al ex conseller en cap de la Generalitat, solicitará informe al representante del Ministerio Fiscal, quien, previsiblemente, apoyará la petición realizada por la acción popular.

El objetivo de esa citación viene reflejado en el escrito que presentó la AVT en el Tribunal Supremo. «Esa cualidad de jefe de la mencionada organización terrorista es la que, por las pruebas hasta ahora practicadas en fase de instrucción, se trata de poner de manifiesto, y el que en la actualidad siga ostentando tal jefatura vendría a confirmar cuanto obra ya en la causa al respecto», se afirma.

Tribunal Superior o Supremo
Por otro lado, el fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Eduardo Fungairiño, solicitó ayer al juez Guillermo Ruiz Polanco ¬quien sustituye a Baltasar Garzón¬ que inadmita a trámite la querella que interpuso la AVT contra Carod-Rovira, a quien imputaba un delito de colaboración con banda armada. La fiscalía afirma que la Audiencia Nacional no es competente« para el posible enjuiciamiento de dicha persona», es decir, Carod-Rovira.

En este sentido, Eduardo Fungairiño señala que el citado conseller de la Generalitat, miembro del Parlamento de Cataluña, sólo puede ser objeto de inculpación y, en su caso, juicio, por el TSJ de Cataluña o el Tribunal Supremo, El primero de esos tribunales sería competente si «los hechos delictivos que se le atribuyen puedan haber sido cometidos en esa región» y el TS si se hubiesen cometido fuera de Cataluña o en el extranjero.

«Manos Limpias» se querella en el TS contra el ex conseller en cap por encubrimiento y colaboración
F. V. - Madrid.- La Razón  30 Enero 2004

El colectivo de funcionarios «Manos Limpias» presentó ayer en la Sala Segunda del Tribunal Supremo una querella contra el ex conseller en cap de la Generalitat de Cataluña, Josep Lluis Carod-Rovira, por los delitos de encubrimiento y colaboración con banda armada, en relación con su encuentro con «Josu Ternera» y Miguel Albizu, «Mikel Antza», considerado principal responsable del «aparato político» de ETA.

La querella señala que el delito de colaboración con banda armada es «de mera actividad y peligro abstracto» y su consumación se produce «con independencia de que la organización o grupo terrorista se beneficie de la conducta colaboradora, es decir, con independencia de que esta última haya sido o no efectivamente útil para la organización» terrorista.

Este colectivo pide que se cite a declarar a Carod y que, tras la práctica de las diligencias oportunas, se le pida que preste fianza «en la cantidad necesaria para hacer frente a todas las responsabilidades que pudieran derivarse».

En la qerella se relata que la entrevista de Carod con los dirigentes de la banda terrorista se produjo en Perpignan, donde acudió en coche oficial y con escolta. El objetivo era que ETA no cometiese atentados en Cataluña «a cambio de apoyarles en sus objetivos de autodeterminación».

Estos contactos, asegura en su querella el citado colectivo de funcionarios públicos, han sido reconocidos públicamente por el conseller Josep Lluís Carod Rovira, «provocando una enorme alarma social y la indignación de todas las víctimas de cualquier acción violenta en España».

El Defensor del Pueblo ve en la reunión con ETA una muestra de «nacionalismo depravado»
Madrid, agencias ABC 30 Enero 2004

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, denunció hoy que el encuentro del ex «conseller en cap» de la Generalitat de Cataluña Josep Lluis Carod-Rovira con dirigentes de ETA es una muestra de «nacionalismo depravado», ya que intuyó «por pronunciamientos anteriores del propio líder de ERC» que dicha reunión fue para pedirle a la banda terrorista que no atente en Cataluña, y decirle que «fuera de allí, puede hacer lo que quiera».

En declaraciones a Europa Press, Múgica insistió en que esa petición revela la consideración de que "los catalanes son mejores que los demás, y que sus muertos tienen que ser diferentes a los del resto de España, y pueden ser por otros motivos, pero no por actos terroristas".

En su opinión, estas acciones perjudican la imagen de unidad de los partidos políticos contra el terrorismo. "Frente al terrorismo y a los partidos que han seguido el camino de Estella y del Plan Ibarretxe, que es un plan segregador, hace falta unidad política y unidad en la defensa de la Constitución", añadió.

En este sentido, insistió en que "los partidos que sufren falta de libertad y cuyos representantes tienen que estar custodiados para evitar la amenaza de la muerte, deben estar unidos en su defensa y en la de la Constitución".

El Defensor subrayó la importancia de que se haya celebrado el I Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo para "mostrar el terrorismo en toda su desnudez" con los testimonios de los que lo han sufrido en primera persona.

Si bien es cierto que, tal y como explicó Múgica, en un primer momento las víctimas prefieren pasar desapercibidas, más tarde llegan a una segunda fase en que "se hacen sujetos y cuentan sus sufrimientos". Para Múgica, el papel de las víctimas es fundamental no sólo para ponerle rostro a las consecuencias de los atentados, sino también "para señalar a los culpables, porque hay que hablar de víctimas pero también de los culpables".

No obstante, señaló la necesidad de la implicación de todos en la lucha contra el terrorismo, puesto que "las víctimas surgen en un determinado contexto político y social, y por eso hay que preguntarse si tenemos un contexto democrático fuerte".
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