AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 14 Febrero 2004
Nacionalismo (II)
José Luis Alvite La Razón  14 Febrero 2004

EL MITO DEL ORIGEN
Julio Quesada El País 14 Febrero 2004

Mudar la piel o la chaqueta
José Clemente La Razón  14 Febrero 2004

Otra «idea» del tripartito
Cartas al Director ABC 14 Febrero 2004

¿Y si Mayor se quedara
TONIA ETXARRI EL Correo 14 Febrero 2004

Un alcalde con la lengua pelona
Lorenzo Contreras La Razón  14 Febrero 2004

El radical Benach, tras los pasos de Carod y Maragall, también coloca a su hermano
Joan Foguet/Tate Santaeulària - Barcelona.- La Razón  14 Febrero 2004

Condena de 39 años de cárcel para los etarras que asesinaron a Juan María Jáuregui
EFE Libertad Digital   14 Febrero 2004

Los Pagaza, historia de una familia vasca muestra la realidad del nacionalismo totalitario
EFE Libertad Digital   14 Febrero 2004

«El día que los cocineros y futbolistas vascos digan no a ETA la libertad estará cerca»
Gonzalo Bareño Madrid La Voz 14 Febrero 2004

El dilema del nacionalismo vasco
JOSEBA ARREGI El Correo 14 Febrero 2004
 
Nacionalismo (II)
José Luis Alvite La Razón  14 Febrero 2004

Hay muchas maneras de acotar la nacionalidad, según lo que nos convenga sea una definición geográfica, sociológica, política, gastronómica... Alguien escribió que a falta de una identidad genética incontrovertible, en la Galicia atrasada de hace unos cuantos decenios la nacionalidad podía definirse por el diagnóstico del bocio, con lo cual lo que teníamos no era una identidad política sino una patología. El moderno nacionalismo se inclina por criterios culturales, sobre todo teniendo en cuenta la extensión del idioma como factor de cohesión. Temen los ideólogos de ese nacionalismo que la merma idiomática determine el estropicio de su idea de la nacionalidad como emulsión política de la comunicación. El problema es que la lengua inglesa ha penetrado en el tejido cultural de toda España, incluidas las denominadas nacionalidades históricas, y sólo en la morfología de la gaita se conserva en Galicia la entereza idiomática del idioma gallego.

Al ritmo que va el polémico asunto de la globalización, lo previsible es que incluso aprendamos a callar en inglés. En Galicia el bocio ha dejado de ser un distintivo nacional-endémico y las nuevas patologías son internacionalistas. Los ideólogos nos globalizan el pensarniento, la moda nos globaliza la ropa, la cirugía plástica nos globaliza la cara y por si fuera poco, el Pentágono amenaza incluso con globalizarnos la muerte. Ya nadie se podrá permitir la vanidad intelectual de morir en gallego de una enfermedad autóctona y envidiable que merezca salir en las placas de hígado y en el escudo de armas. Está claro que ahora aquí la gente se muere a granel, como se muere en Kansas o en la Lorena, entre otras cosas porque la muerte no se anda con la pamplina del diccionario y va al grano en su propio idioma, en el universal idioma de la fatalidad.

Naturalmente, hay que conservar ciertas señas de identidad, una manera de comer, el chaleco conmemorativo del abuelo, el chinero y el reloj de pared. Pero a sabiendas de que el verde de nuestra tierra y el caudal de sus ríos nos viene en la lluvia que nos trae el aire de otra parte. Y el aire, amigo mío, no se sabe de memoria las banderas que ondea.

EL MITO DEL ORIGEN
Julio Quesada El País 14 Febrero 2004

Ante las perplejidades e incertidumbres del presente imperfecto, parece ser que no nos queda otra meta que mirar hacia atrás en busca del paraíso perdido por culpa de la modernidad. Así que, en palabras de Karl Kraus, "mi meta es el origen" (la cita es de Fernando Savater: El mito nacionalista).

No hay nacionalista, ni globalifóbico o anticosmopolita que no acabe en la cafetería o en el Parlamento echándonos en cara nuestra modernidad de mestizos huérfanos de una sagrada identidad como la que ellos tienen, o que en algún momento del pasado originario y originante (este pasado no sigue las reglas de la razón discursiva, sino que se instala en un pretérito mitológico en donde era el Ser o la Patria) poseyeron, pero, ay, vinieron los "otros" y nos ensuciaron nuestra auténtica raíz. Es como el aire que respiramos: filosófica, religiosa, políticamente, en fin, he aquí la palabra mágica, "culturalmente" de lo que se trata, lo que debemos estudiar, el futuro, consiste en ahondar en nuestras diferencias, señalar ontoló-gicamente lo que separa a uno del otro y, a partir de ahí, construir un programa político "emergente" para salvar el derecho a lo regional, lo local, "lo que aquí realmente interesa", nuestra esencial forma de ser, nuestras costumbres o "usos".

Esta devoción por las raíces es lo que, a la postre, cuenta para el nacionalfundamentalismo, cuya identidad inventa reinventando a su gusto los orígenes para contar oficialmente la historia del pueblo. Por esta razón, la modernidad, la Ilustración, la ciencia y la democracia son los enemigos a machacar en aras de lo puro y único
que hay en cada cultura, mejor en cada pueblo, en cada raza. ¿Por qué? La respuesta nos parece obvia: porque con lo universal no se diferencia. Todo lo contrario, debe prevalecer el "prejuicio" de cada cultura, raza o nación porque lo primero, lo que existencialmente está más "a la mano" (Heidegger: Ser y tiempo) es la
lengua de cada pueblo, sus características geográficas, su "ser" tan limitado como finito que, ya lo había defendido Herder contra Voltaire y Kant en el XVIII, resulta "inconmensurable" si se quieren comparar unas culturas con otras.

La ciencia no le vale al nacionalista amante de sus inmaculadas raíces porque el discurso científico aspira a lo universal, al margen del sexo, raza, religión o folclore del investigador. Tampoco mirará con buenos ojos a la
revolución ilustrada de los individuos porque la Ilustración (Kant la definía así: "Sapere aude!", es decir, ten valor de servirte de tu propio entendimiento frente a los tutores que viven, precisamente, de nuestra eterna minoría de edad), la modernidad, abre irreversiblemente una brecha entre el "individuo" y la "tribu".

Ni que decir tiene que el consiguiente asco hacia la democracia como marco político constitucional en donde dirimir nuestras diferencias se concluye de lo anterior; y es que la democracia aspira a lo universal, defendiendo lo particular e individual como motor de la autonomía de la sociedad civil. Pero al tratarse de una sociedad
múltiple, plural, mestiza, construida mediante un pacto social, el concepto de patria que de ahí se deriva ya no puede ser el de "la patria como origen", origen que siempre acabará siendo étnico, sino, en palabras de Haber-mas (La inclusión del otro), la patria como "elección", la patria constitucional.

Esto no quiere decir, ni mucho menos, que los llamados estudios regionales estén de más. No, lo que sí afirmo es que lo particular no puede aspirar a ser sólo particular porque nadie, individuo, lengua, religión o cultura, puede entenderse a sí mismo si no es a través de la mediación de los demás individuos, lenguas, religiones y culturas.
Frente a la patria del origen, la patria constitucional que tenemos que inventar entre todos. ¿Artificial? Sí, señor mío, el artificio más hermoso que políticamente nos cabe llevar a cabo. Salvo, claro está, que sigamos creyendo con Gobineau y los nazis que primero se es alemán, francés, mexicano o vasco y, en segundo lugar, hombres.
¡Basta ya!          Julio Quesada es catedrático de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid.

Mudar la piel o la chaqueta
José Clemente La Razón  14 Febrero 2004

Ni el comunismo ni los comunistas son lo que eran, ni el socialismo y los socialistas se asemejan a lo que fueron. A fuerza de mudar la piel o la chaqueta en los derroteros de la historia no sólo se han quedado in púribus, sino que, como dijo Alfonso Guerra sobre la España socialista, no los reconoce ni la madre que los parió. Siempre fueron los del PCE gente sin complejos sobre la unidad de España, como también los fueron los del PSOE, ahora pelotón de esa carrera centrífuga en la que impera lo nacionalista frente a lo nacional que antaño representaban. Quién los ha visto y quién los ve, ahora desgarrados por los compadreos de Madrazo en el País Vasco, o por el seguidismo maragalliano de Saura en Cataluña. A ambos sólo les queda la «E» de sus siglas, devenidas ahora en logotipo tan falsario como su propia concepción de España. Y fruto de esa desesperación, de ese no hallarse por el camino, asistimos a la más desgarradora de las contradicciones.

Anguita defiende el PHN, condicionándolo sólo a que el agua se utilice para regar y beber, mientras sus compañeros de filas, léase el Llamazares de turno, y por extensión los de IU en Murcia, Aragón o Cataluña, defienden justo lo contrario, es decir, el agua para quien la tiene, como la riqueza o las propiedades, para quien las hizo o las heredó. También el PSOE anda perdido en este debate. Miren lo que hacen y pregonan sus dirigentes en las regiones del Ebro, frente a las comunidades sedientas del sur. A eso le llaman solidaridad, la clave de la política de izquierdas durante el franquismo y después de Franco, ahora olvidada por la pelea territorial donde tanto el PCE o IU y el PSOE han concentrado sus energías anti-PP. Miren también la política lingüística en Cataluña o País Vasco. Ambas formaciones se rasgaron las vestiduras contra CiU por su mano dura con el catalán, mientras que ahora ellos anuncian sanciones contra los que rotulen en castellano. O el País Vasco, donde ya somos inmigrantes los del resto de España. Lo dicho, esta izquierda da pena.

Otra «idea» del tripartito
Cartas al Director ABC 14 Febrero 2004

El Gobierno de la Generalidad de Cataluña ha ordenado a los comerciantes catalanes que en los escaparates de sus establecimientos, los rótulos y carteles aparezcan siempre en catalán, sólo en catalán, y nunca en español o cualquier otro idioma del mundo.

Muchos creemos que tal medida (tan abyecta como torpe y aldeana, todo al mismo tiempo) daña en partes iguales a los propios catalanes, a los miles de turistas, españoles y extranjeros que acuden a Cataluña a gozar de sus incontables maravillas, y a los propios comerciantes, que verán dramáticamente mermados sus negocios y, lo que es peor, sus libertades.

Cuesta trabajo creer que sean precisamente algunos catalanes de vía estrecha (lo que no es nunca un buen catalán) o descendientes de muy respetables «charnegos» los que implanten e impongan tales medidas, de cuya aberrante sordidez no hay precedentes en parte alguna del mundo civilizado. Si lo que pretenden los del tripartito es hacer de su Comunidad un reducto más de tiranías y silencios, van por el mejor camino de conseguirlo si antes, como es de esperar, los propios catalanes no mandan a los del «tripartit a fer punyetas» de una «punytera» vez. Se lo están ganando a pulso.    José Suárez Mateo. Madrid.

¿Y si Mayor se quedara?
TONIA ETXARRI EL Correo 14 Febrero 2004

Uno de los latiguillos con el que suelen referirse los ciudadanos no nacionalistas al PNV es que deben ponerse «en el lugar de las víctimas», no sólo para comprender su calvario sino para cambiar de política. La de la exclusión de los no nacionalistas para congraciarse con la ilegalizada Batasuna, ahora que el reparto de votos del entorno de ETA es una de las incógnitas estrella de las próximas citas electorales. Lo está diciendo estos días Maite Pagazaurtundua en la presentación de su libro . Y lo hace con mayor énfasis, incluso, que el que pone su partido en el Parlamento vasco cuando dice que Atutxa debe rectificar de actitud.

Cambiar y rectificar son dos verbos con los que no suele trabajar el nacionalismo gobernante, sobre todo desde el 98. La oposición ve que existe un choque frontal entre los mensajes y los hechos. Que mientras Imaz habla de construir una Euskadi para todos, admite, por omisión, los discursos etnicistas que han creado poso en su partido acerca de la «vasquidad» de socialistas y populares, por ejemplo. O que la reacción de PNV-EA en Andoain le ha dado un golpe bajo a su credibilidad. Todo menos rectificar. A Ibarretxe le cuesta como al que más. Y no convence cuando admite, como máxima concesión, que «todos hemos cometido errores» pasando por alto quién ha gobernado durante 23 años. Y como aquí quien sigue gobernando es el PNV y no el PP, aunque, en campaña, a Rojo se le olvide, las personas que recibieron el lunes, en La Moncloa, la medalla al mérito constitucional (que en su mayoría arrastraban tras de sí todo un historial de sufrimiento) agradecían el gesto cálido del equipo de Aznar, en contraposición al hielo del PNV, aunque muchos de ellos no votan al PP.

Hace tanto frío político en Euskadi que, desde el PP vasco, muchos se empiezan a rebelar ante la posibilidad de que Mayor se quede en el Congreso y abandone la política vasca. De todos es sabido el interés de Mayor por que le sustituya María San Gil (y en este empeño Rajoy se ha pronunciado favorablemente), pero muchos populares se niegan a prescindir del valor político de su dirigente. Quienes apoyan su candidatura sostienen que la campaña autonómica va a ser la de «la configuración del frente nacionalista» y que «nadie mejor que él para hacer frente al totalitarismo camuflado». A nadie se le escapa que, en estos momentos tan críticos en los que el nacionalismo empieza a ver el declive de ETA, los populares piensan que «sería injusto que uno de los políticos clave en la lucha contraterrorista y que defendió con mayor énfasis la Ley de Partidos que propició la ilegalización de Batasuna» no tenga nada que aportar en el Parlamento vasco. Se lo están empezando a decir aunque no todo el PP vasco piensa lo mismo. El aludido no dice nada. Hablará de su futuro tras el 14-M. ¿Y si se quedara Mayor?

Un alcalde con la lengua pelona
Lorenzo Contreras La Razón  14 Febrero 2004

Los nacionalistas vascos, en especial los vinculados con el PNV, no pierden ocasión de buscar en la espesura de las opiniones gratuitas exteriores, si es que son gratuitas o carecen de algún tipo de compensación, argumentos y opiniones susceptibles de favorecer sus intereses propagandísticos en torno a la autodeterminación que propicia el desacreditado Plan Ibarreche. Estamos ya acostumbrados al turismo partidista del que fuera presidente de la República italiana Francesco Cossiga, que en sus frecuentes visitas a Euskadi, entre agasajo y agasajo, se mostraba más autodeterminista y entusiasta de las tesis independetistas que el mismísimo «lehendakari».

Ahora le ha llegado el turno a David Bieter, alcalde de Boise, Idaho, un estado norteamericano que ya se ha distinguido en otros momentos por el apoyo al principio de autodeterminación del País Vasco y que ahora, visitado por el anónimo consejero vasco de Justicia, Joseba Azkárraga, ha declarado que en tiempos de Franco la situación de Euskadi era parecida a la actual. Dejando aparte que entonces no se llamaba Euskadi de manera oficial y que de libertades menos que menos, lo manifestado por el señor Bieter, que dice hablar castellano y euskera, lo cual podría ponerse en duda, siquiera lo que respecta al idioma vascuence, representa una afirmación de equívoco sentido. Podría entenderse, en efecto, que si la situación de Euskadi era parecida a la actual, poco o nada se habría avanzado pese a la existencia de un Estatuto de Autonomía votado por los propios vascos.

De modo que tal situación, análoga a la de la dictadura, tiende a reflejar, sin que el declarante lo confiese de manera explícita, una verdad de fondo, sobre todo para los afectados por la semejanza práctica entre el Euskadi de ahora y el País Vasco que, en tiempos de Franco, «desarrollaba» una restricción de libertades que los no nacionalistas, muchos de ellos sujetos hoy a restricciones y vigilancias protectoras contra atentados terroristas, pueden desgraciadamente atestiguar, comprobar y padecer.

En defensa de «Egunkaria», órgano oficioso de ETA desaparecido, y de Batasuna, ilegalizada por aplicación de la Ley de Partidos Políticos, el señor Bieter se permite decir que no logra entender cómo un periódico y un partido político no puedan existir, asegurando que eso en Estados Unidos no sucedería. «Yo viví en Euskadi en los tiempos de Franco ¬reproduzco de «Deia»¬ y la situación actual es parecida a la de esa época».

La corresponsal de «Deia», en referencia a la entrevista que Azkárraga, militante de Eusko Alkartasuna, mantuvo con el alcalde de Boise, asegura que éste «no tiene pelos en la lengua». Lo que sí tiene es mala memoria. Se olvida, por ejemplo, de la Comisión de Actividades Antiamericanas y de tantas y tantas cacerías de brujas en el paraíso de las libertades.

El radical Benach, tras los pasos de Carod y Maragall, también coloca a su hermano
El presidente catalán desafía a Zapatero al sugerir que el PSC podría romper la disciplina en el Congreso
El gobierno catalán comandado por el socialista Pasqual Maragall vuelve a dar un golpe de efecto. Tras los hermanos del propio Maragall, Nadal y Carod le ha llegado el turno al del presidente del Parlament, Ernest Benach que se llama Ferran. Este nuevo «hermanísimo» llevará las riendas de la política de Juventud en la demarcación de Tarragona. Por otra parte, mientras el primer secretario del PSC, José Montilla, aboga por un PSC-PSOE cohesionado, el líder de los socialistas catalanes afirma que «tarde o temprano» deberán crear un grupo parlamentario al margen del PSOE.
Joan Foguet/Tate Santaeulària - Barcelona.- La Razón  14 Febrero 2004

No hay dos sin tres ni tres sin cuatro. Ya hay cuatro hermanos de miembros de las altas esferas gubernamentales catalanas aposentados en el ejecutivo. La administración catalana dio ayer la bienvenida a Ferran Benach ¬hermano del presidente del Parlament, Ernest Benach de ERC¬. Tras la llegada de Ernest Maragall como secretario del gobierno, Apel·les Carod-Rovira como secretario general de Asuntos Interdepartamentales y de Manel Nadal como secretario general de Movilidad, Ferran Benach ¬de 36 años de edad¬ completa el grupo de lo que se ha denominado los «hermanísimos» de la Generalitat. El nuevo familiar desempeñará las tareas de delegado de la secretaría de Juventud en Tarragona en la figura de coordinador. Con una dilatada trayectoria cívica ligada a los movimientos juveniles ¬ha sido presidente de una importante asociación de boy-scouts catalanes¬ y también ha participado activamente en la parte de tiempo libre del área de Educación y Familia del Ayuntamiento de Reus (Tarragona).

Otro del «clan de la avellana»
Con la reciente remodelación del gobierno tripartito tras el «caso Carod», la secretaría de Juventud ¬que dependía del ex conseller en cap¬ a cargo de Marta Rosàs ha pasado a depender del conseller de Educación y nuevo «hombre fuerte» de ERC en el ejecutivo, Josep Bargalló. Así pues, todo vuelve a quedar entre el llamado «clan de la avellana». Así se denomina a los miembros de Esquerra del campo de Tarragona a los que pertenecen Carod-Rovira y su guardia pretoriana, Bargalló y el presidente del Parlament, Ernest Benach. Ferran Benach trabajará a las órdenes de Bargalló.

Además de su tarea como responsable de juventud en el Ayuntamiento o de Reus, el nuevo «hermanísimo» tuvo un papel destacado en la pasada campaña autonómica en que su hermano Ernest era el cabeza de lista de ERC por la circunscripción de Tarragona y que al final obtuvo unos buenos resultados a merced del desgaste sufrido por CiU en las tierras del Ebro por su apoyo al Plan Hidrológico Nacional. Hay otro hermano de la familia pero que aún no se perfila para ninguna actuación pública.

Desde el departamento de Educación, regido por Bargalló, se asegura que «es una persona muy competente y por tanto creemos que es la persona adecuada» para desempeñar la tarea de coordinador de Juventud. Los objetivos de Ferran Benach son «la emancipación juvenil y el fomento de la participación de los jóvenes en el mundo asociativo». El hijo de Jordi Pujol, Oriol ahora diputado, censuró la «hipocresía» del tripartito por haber cargado contra sus anteriores papeles de responsabilidad en la administración ¬desde 1996 a 2003¬.

Otro elemento que une a Ferran Benach con su hermano y con el resto del «clan de la avellana» es su pasión por el mundo de los «castells». La diferencia radica que los Benach pertenecen a la «colla» o grupo de los Xiquets de Reus mientras que Bargalló y Carod son participantes de la Colla Jove de Tarragona. Pero a pesar de esto son un grupo bien unido que ha llevado a Carod a desempeñar un importante papel en la política catalana. Ferran Benach también puede aportar un amplio conocimiento del catalán y experiencia en el mundo de la comunicación.

Desafío a Zapatero
Las dos familias que conviven en Nicaragua ¬sede del PSC¬ no atraviesan su mejor momento. Se trata de la liderada por Pasqual Maragall y la del patriarca José Montilla. Muchos era los sectores del PSC que consideraban oportuno el cambio de liderazgo en las filas socialistas, o por lo menos dibujar el futuro liderazgo del PSC para cuando Maragall se retire de la vida política. Un relevo generacional que situaba al primer secretario del PSC, José Montilla, en los primeros puestos de la parrilla de salida. No obstante, los planes de algunos sectores del PSC podrían verse truncados si Montilla no supera el reto electoral como candidato en las próximas legislativas. Montilla como cabeza de cartel del PSC ante el 14-M y ante la crisis gubernamental que padeció el tripartito por el caso Carod reiteró en numerosas ocasiones que los socialistas catalanes no contemplan la posibilidad de crear un grupo parlamentario propio en el Congreso.

Montilla lo repitió hasta la saciedad a tenor de unas declaraciones de un miembro del PSC en las que apuntaba una posible división entre PSC y PSOE. Unos esfuerzos unificadores que caían ayer, una vez más, en saco roto de la mano del propio presidente de la Generalitat.

Maragall abrió la caja de truenos al afirmar en una entrevista a Com-Radio que «tarde o temprano» el PSC tendrá un «grupo propio» en el Congreso de los Diputados, al margen del PSOE. Recordó que los socialistas catalanes ya tenían un grupo parlamentario antes del golpe de Estado del 23-F. Unas declaraciones que dejaban en entredicho el mensaje que divulga su candidato a las generales.

EN JULIO DE 2000
Condena de 39 años de cárcel para los etarras que asesinaron a Juan María Jáuregui
La Audiencia Nacional ha condenado a 39 años de prisión a los etarras Patxi Xabier Makazaga e Ibon Etxezarreta y a 36 años de cárcel a su compañero Luis María Carrasco por el asesinato, el 29 de julio de 2000, del ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui. Además, deberán indemnizar a la familia del asesinado con 600.000 euros.
EFE Libertad Digital   14 Febrero 2004

En una sentencia notificada este viernes, la sección tercera de la sala de lo penal de este tribunal considera probado que los procesados habían recibido de la dirección de ETA la orden de asesinar a Jáuregui, del que sabían que frecuentaba la cafetería "El Frontón" de la localidad guipuzcoana de Tolosa.

Etxezarreta y Carrasco intentaron perpetrar el asesinato el 22 de julio de 2000, y llegaron a entrar en la cafetería, "pero no llevaron a cabo su decidido propósito de arrebatarle la vida a disparos al encontrarse en el mismo lugar algunas personas conocidas por los dos procesados, por lo que desistieron de su acción en ese momento".

Los terroristas elaboraron entonces otro plan, consistente en que Etxezarreta conduciría al grupo hasta Tolosa en un vehículo robado al efecto y esperaría a sus compañeros en una calle cercana a la cafetería mientras Carrasco cubriría la parte exterior del local y Makazaga "efectuaría los disparos contra Jaúregui sorpresivamente, por la espalda, sin darle la más mínima oportunidad de reacción".

Así, sobre las once de la mañana del 29 de julio aparcaron el coche a unos 500 metros de "El Frontón" y, mientras Etxezarreta se quedaba al volante, Makazaga y Carrasco "se colocaron en la barra del establecimiento, solicitando unas consumiciones, pudiendo comprobar que Jaúregui se encontraba de espaldas a ellos sentado en torno a una mesa, departiendo amigablemente con otras personas".

La sentencia añade que, "ante tan propicia ocasión, Makazaga se fue a los aseos de la cafetería y allí se colocó una gorra de visera y unas gafas de sol para evitar ser identificado y montó el arma que portaba (...), regresando de nuevo a la barra, donde volvió a pedir otra consumición, a fin de asegurarse de que la víctima elegida permanecía sentada, de espalda y ajena a cualquier tipo de peligro".

Cuando comprobó que era así, "de forma inmediata Makazaga sacó el arma, apuntándole a escasos centímetros de la cabeza de Jaúregui y efectuando dos disparos" que causaron la muerte inmediata del ex gobernador civil de Guipúzcoa. A continuación, Makazaga y Carrasco corrieron hasta el lugar en el que les aguardaba Etxezarreta y huyeron en el vehículo, que poco después dejaron abandonado en Villabona con un artefacto explosivo en su interior que, al estallar, destrozó completamente el coche.

El tribunal ha tenido en cuenta para dictar condena las declaraciones "muy exhaustivas y detalladas" prestadas por Etxezarreta ante la Policía y ante el juez de instrucción, en las que se autoinculpó "con rotundidad" e implicó asimismo a sus compañeros de comando, lo que para el tribunal "se erige en una sólida prueba de cargo contra él y contra Carrasco y Makazaga".

ESCRITO POR MAITE PAGAZAURTUNDUA
"Los Pagaza, historia de una familia vasca" muestra la realidad del nacionalismo totalitario
Editado por Temas de Hoy, este libro escrito por la concejala socialista Maite Pagazaurtundua, hermana del jefe del asesinado por ETA Joseba Pagazaurtundua, parte de una historia familiar que arranca en 1907 y para bruscamente en el trágico 8 de febrero de 2003. No falta un análisis político del papel que juega el nacionalismo en el País Vasco. Este miércoles, se presentará en Madrid, en la Casa de América.
EFE Libertad Digital   14 Febrero 2004

Maite Pagazaurtundua explicó que su libro "Los Pagaza. Historia de una familia vasca" no es una obra "triste" sino que es "un libro de esperanza y de amor a la vida y a la tierra".

El miércoles, la concejala socialista presentó esta obra en el centro cultural Bastero de Andoain, acompañada por el alcalde de la localidad, el también socialista José Antonio Pérez Gabarain, y arropada por su madre, Pilar Ruíz Albisu, y la viuda de Joseba, Estíbaliz Garmendia, entre otros familiares y amigos. La presentación en Madrid se celebró este juves en la Casa de América.

A la presentación, que corrió a cargo del director del Instituto Cervantes, Jon Juaristi, la escritora Elvira Lindo y la vicepresidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, Ana María Vidal Abarca, asistió el ministro del Interior, Angel Acebes.

Juaristi lamentó no compartir la esperanza que impregna las páginas del libro ni la posibilidad de lograr la "utopía hermosa" que describe la autora y que hasta ahora "siempre ha fracasado". El director del Instituto Cervantes, en un tono pesimista, afirmó que la lectura de este libro le ha afirmado en la idea de que no le gusta nada el país en el que nació y que no quiere volver allí.

Para Juaristi, la sociedad vasca actual no es una sociedad decente y no puede serlo porque el nacionalismo no tiene posibilidad de regenerarse si no es "suicidándose de su condición nacionalista". En esas condiciones, dijo "la decisión de quedarse es heroica y yo no puedo perder el resto de mi vida en un empeño inútil".

El libro parte de la llegada de su abuelo a Rentería, en 1907, hasta el asesinato de su hermano, el 8 de febrero de 2003 e incluye un apartado final de contenido "más político" en el que la autora trata de aportar claves para facilitar la "reconciliación" de los vascos. Pagazaurtundua indicó que "no es una clásica biografía familiar", sino que "pretende ser una crónica afectiva y política del País Vasco" a través de las vivencias de una familia rota por ETA hace un año.

La concejala socialista admitió que este testimonio surgió "del desgarro, de la tristeza y del amor profundo a todas esas personas que han sufrido en sus carnes la persecución o el peso de la intolerancia de otros", pero que no por ello se trata de una obra pesimista, sino que tiene vocación de mirar al futuro con "esperanza". "Ha sido también un libro catárquico para mí, porque yo me daba cuenta de que en 20 segundos o en un minuto o en media hora uno no es capaz de expresar lo que uno tiene dentro", confesó.

El libro se detiene en el 8 de febrero de 2003, el día del asesinato de Joseba Pagazaurtundua en un bar de Andoain, pero, según su autora, "se empezó a escribir mucho antes, cuando unos seres humanos decidieron que querían asesinar a otro ser humano".

La reflexión política que contiene apunta a la necesidad de que el nacionalismo vasco "se regenere moral y políticamente" porque algunos elementos de la doctrina del fundador del PNV, Sabino Arana, "dan oxígeno a los ultranacionalistas". Maite Pagazaurtundua admitió que la obra "es dura y crítica con los nacionalistas vascos", aunque ha tratado de "no herir innecesariamente y no injuriar", porque las víctimas y los perseguidos "no los sienten a su lado y sin embargo los necesitan".

ENTREVISTA | Maite Pagazaurtundua
«El día que los cocineros y futbolistas vascos digan no a ETA la libertad estará cerca»
Gonzalo Bareño Madrid La Voz 14 Febrero 2004

Un año después de que ETA asesinara a su hermano Joseba, Maite Pagazaurtundua ha escrito Los Pagaza, un libro desgarrador pero exento de odio.

-¿Puede ser objetivo este libro a un año del asesinato?
-No he pretendido ser objetiva. Nace de una conmoción profunda y no lo he intentado ocultar. No hago trampa.

-Al margen del drama personal, ¿ha servido para algo la muerte de su hermano?
-La vida humana no tiene precio y nunca hay nada que merezca la pena. Si pregunta si hemos defendido las palabras por las que se jugó la vida, por la libertad, lo hemos intentado.

-¿Y en el mundo de Batasuna y el PNV ha cambiado algo?
-En el mundo ultranacionalista ahora los espacios de impunidad son mas pequeños. El PNV sigue en su huida hacia adelante que inicio en el 98. Ha degenerado institucional y políticamente el país hasta el punto de que ahora realmente no aporta nada.

-El triunfo de ­Imaz sobre Eguibar en el PNV facilita un acuerdo con el PSE?
-Psicológicamente, Eguibar es irrecuperable para una regeneración política del PNV. Imaz no sabemos si lo hará o no, pero a priori no es irrecuperable.

-¿Cómo ha vivido la reunión de Carod Rovira con ETA?
-Es escandaloso. Ha sido desleal con sus socios y con la democracia. Quería jugar a que ETA matara sólo fuera de Cataluña. Es una aberración política y moral.

-¿Puede volver a ser conseller del Gobierno catalán?
-Yo no quisiera tener de compañero a quien ha mostrado esa falta de responsabilidad política y esa bajeza moral personal.

-¿A qué estaría dispuesta a renunciar en aras de la reconciliación en Euskadi?
-Esa pregunta es cruel. Yo ya estoy renunciando a mi vida personal, a llorar a los muertos porque tengo que defenderles, a la venganza, a enfadarme con los vecinos cuando prefieren no mirarme porque llevo escolta.

-Medem acusa a las víctimas de ETA de atacar su libertad de expresión. ¿Cree que artistas y famosos están comprometidos contra el terror?
-El día que los cocineros vascos, los futbolistas vascos y los grandes popes mediáticos digan no a ETA en una pancarta estará muy cerca el alcanzar las libertades plenas en el País Vasco.

El dilema del nacionalismo vasco
JOSEBA ARREGI El Correo 14 Febrero 2004

Quizá seamos en nuestra cultura europea, moderna e ilustrada, herederos de la esperanza de que es posible evitar los dilemas y superar todas las contradicciones. Esa esperanza conforma el núcleo de todas las utopías políticas, el meollo de los grandes sistemas filosóficos, de las grandes teorizaciones -idealistas y materialistas- de la historia, de algunos de los conceptos básicos que articulan la política moderna como el de soberanía y voluntad general, que no significan otra cosa que la creencia en que es posible reconducir lo múltiple a lo uno, eliminar la pluralidad, las contradicciones, la multiplicidad de las diferencias.

Parece que a nosotros los modernos nos cuesta aprender que la verdadera revolución pendiente, la tarea que permanece radica en transformar las contradicciones y dilemas en fuente de una tensión dialéctica enriquecedora, sin que esta dialéctica tenga que desembocar de forma necesaria en un sistema resolutorio capaz de la unificación definitiva de toda la historia.

El nacionalismo vasco se encuentra, probablemente desde su mismo comienzo, frente a su propio dilema, muchas veces denostado y criticado como ambigüedad, otras muchas descrito con el tópico de las dos almas y últimamente por medio de la metáfora del péndulo: en movimiento permanente entre los extremos de la pureza doctrinal y de la práctica moderada.

No es cuestión de analizar la relación que existe entre la ubicación que el nacionalismo vasco ha ido encontrando a lo largo de su historia entre los dos extremos por un lado y su participación en las instituciones de poder, empezando por el propio fundador, Sabino Arana. Lo que es de interés y de máxima importancia para el futuro de la sociedad vasca, pero también para el futuro del propio nacionalismo vasco, es buscar una respuesta a la pregunta por la forma concreta que adquiere esa relación en el horizonte de un poder autonómico, de unas instituciones de autogobierno importantes, ocupadas desde el inicio casi de forma exclusiva por el nacionalismo.

Respecto a ese horizonte de instituciones de autogobierno es preciso subrayar algunas ideas. En primer lugar, se trata de instituciones nuevas, novedosas en la historia vasca. Ésta nunca conoció ni un Parlamento vasco, ni un Gobierno vasco, ya en sí mismos actualización de los derechos históricos. En segundo lugar, el instrumento jurídico que permite dichas instituciones, el Estatuto de Autonomía, ha sido el horizonte de referencia para el nacionalismo desde la memoria del período en el que Euskadi gozó de una corta y traumática experiencia en los primeros meses de la Guerra Civil, experiencia que fue posible después de reconocer el error del Estatuto de Estella, el error de ir de la mano de quienes no aceptaban el sistema democrático de la República.

En tercer lugar, el acceso a ese poder autonómico institucionalizado se ha dado siempre en los momentos de moderación y modernización del nacionalismo vasco. Y, en cuarto lugar, el PNV, a lo largo de su historia, siempre ha defendido esa línea política contra todos los radicalismos internos, y, especialmente desde el nacimiento de ETA, contra el radicalismo exterior, cuya máxima meta ha radicado precisamente en deslegitimar el poder autonómico y su institucionalización.

¿Cómo se plantea el dilema del nacionalismo vasco en este contexto? Como la pretensión de dar un salto cualitativo desde la situación conseguida, renunciando o quebrando los supuestos que han hecho posible esa situación de poder autonómico del Estatuto de Gernika. El dilema consiste en querer ser fiel a su propia trayectoria, pero ubicando en su interior la deslegitimación radical y exterior de las instituciones autonómicas para convertirlas cualitativamente en otra cosa.

El dilema se manifiesta en la voluntad de avanzar en el desarrollo de una nación cívica, lo que implica el deber de compartir dicho desarrollo, compartir la definición jurídico-institucional de Euskadi, con los vascos no-nacionalistas, y afirmar al mismo tiempo que es sólo la sociedad vasca la que decide su futuro, con lo cual se vuelve a dejar fuera del quehacer compartido a quienes no se ubican, siendo vascos, sólo y de manera exclusiva en la sociedad vasca.

La ponencia aprobada por el PNV en su última asamblea general parece que implica una voluntad de dirimir el dilema eliminando uno de los extremos que constituyen el mismo. Cuando se apuesta por el avance de la conciencia nacional, entendiendo por ello la conciencia de pertenencia exclusiva a Euskadi, se está afirmando que todo lo andado hasta ahora, lo conseguido como poder autonómico institucionalizado para la sociedad vasca no tiene valor en sí mismo, no es un valor sustantivo a preservar desarrollándolo dentro de los supuestos, las condiciones y los principios que lo han hecho posible, sino que no representa más que un estadio de acumulación de fuerzas, de hacer pruebas para el salto definitivo a lo cualitativamente diferente: la definición del sujeto político vasco como distinto y separado de cualquier otro sujeto político.

Quien no haya corrido, quien no se haya situado en ese nivel de salto, quien no se ha preparado suficientemente, quien no ha alcanzado la conciencia nacional suficiente tiene que aceptar lo que decida la mayoría, si es que existe y aunque sea exigua, de los que van adelantados, de la avanzadilla.

Por cierto, antes he hecho referencia a la interiorización de la deslegitimación radical que desde el exterior del nacionalismo vasco tradicional se hacía del poder autonómico institucionalizado. Ahora aparecen conceptualizaciones que tampoco provienen del ámbito y de la tradición nacionalista -derecho de autodeterminación, conciencia nacional, la idea de avanzadilla...- y que están más bien emparentadas con la práctica marxista: como si algunos residuos de este mundo estuvieran encontrando acomodo tardío en el seno de un nacionaliso vasco que todo lo aguanta, y que siempre han despreciado, si no odiado.

Esa manera de plantear la salida al dilema puede conducir, con bastante probablidad, no a una tensión dialéctica enriquecedora, sino a una disociación mortal para el propio nacionalismo: un nacionalismo radicalizado, pero cada vez más ritual, y una indiferencia práctica creciente para lo que debieran y pudieran ser elementos soporte de una identidad diferenciada. Algo semejante a lo que se ha producido con la pretensión de universalidad de la Ilustración, que se ha disociado en una globalización sin significado humano y sometida a la lógica autónoma, casi natural, de la economía, y una multiplicidad de subjetividades desconexas, incomunicadas, tendentes a múltiples formas de fundamentalismo o perdidas en cualquier caso en la pleonexia consumista.

Sería importante que en el nacionalismo vasco quedara alguna capacidad de mantener por lo menos el dilema y la conciencia del dilema; sería importante que en el nacionalismo vasco se desarrollara, además, la capacidad de articular y explicitar el dilema, para poder debatirlo y discutirlo; y sería importante, por fin, que se elaboraran caminos para transformar el dilema en tensión dialéctica enriquecedora: ser capaces de dotar de contenido diferenciador, pero sin obsesiones, al poder autonómico ya existente, reclamar su actualización y acomodación en lo que tenga sentido sin quebrar las condiciones y los principios que lo han hecho posible, sabiendo que la vinculación española no viene dada por designios centralistas o impedimentos metafísicos, sino por el sentimiento de muchos ciudadanos vascos, además de una larga historia.

En el mundo nacionalista se utiliza el término 'español' no sólo como insulto dirigido a nacionalistas que no lo son suficientemente para los autoproclamados poseedores de la pureza de la ortodoxia. Además se utiliza para, negándolo, definir lo vasco. Transformar el dilema apuntado en tensión dialéctica enriquecedora significa superar el estadio infantil, pueril, de definir lo vasco por la negación de lo español, para pasar a otro estadio en el que la formulación positiva, lo diferencial en positivo, es lo que vale: una diferenciación que no se logra por segregación para repetir miméticamente lo que se niega, sino por participación e implicación en aquello dentro de lo cual se quiere ser precisamente diferente, dentro de lo cual se quieren desarrollar elementos de diferenciación reales más allá del no infantil de la impotencia.

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