AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 20 Febrero 2004
Maragall se impone a ZP
Editorial La Razón  20 Febrero 2004

Maragall pacta con ETA y Zapatero lo acepta
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Febrero 2004

LA IZQUIERDA DILUIDA
Carlos HERRERA ABC 20 Febrero 2004

El anuncio de Maragall
Fernando González Urbaneja Estrella Digital  20 Febrero 2004

Mentirosos compulsivos
Ignacio Villa Libertad Digital  20 Febrero 2004

UNA «SOLUCIÓN» QUE SÓLO APLAZA LA CRISIS
Editorial ABC 20 Febrero 2004

DE AQUELLOS POLVOS VIENEN ESTOS LODOS
MIQUEL PORTA PERALES  ABC 20 Febrero 2004

Cataluña se merece otro gobierno
Editorial Heraldo de Aragón  20 Febrero 2004

ETA vota al PP
José García Domínguez Libertad Digital  20 Febrero 2004

La hipoteca de Carod
Editorial El Ideal Gallego 20 Febrero 2004

UNA MENTIRA DE FRAILE
M. MARTÍN FERRAND ABC 20 Febrero 2004

EL ARTE DE CERRAR CRISIS EN FALSO
Luis Ignacio PARADA ABC 20 Febrero 2004

LA FACTURA
Ignacio CAMACHO ABC 20 Febrero 2004

La payasada de ETA
Iñaki Ezkerra La Razón  20 Febrero 2004

El contrato
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  20 Febrero 2004

Cierre en falso del conflicto catalán
Lorenzo Contreras Estrella Digital 20 Febrero 2004

Nada
EDITORIAL Libertad Digital  20 Febrero 2004

Cataluñas
David Gistau La Razón  20 Febrero 2004

De error a lastre
Opinión El País  20 Febrero 2004

¿Y por qué los «paisos catalans»
Julián Lago La Razón  20 Febrero 2004

Hoy estamos más amenazados
ANTONIO BASAGOITI  El Correo  20 Febrero 2004

Efectos colaterales
Miguel Ángel Jiménez La Razón  20 Febrero 2004

Criminalidad asimétrica
Carmen Martínez Castro La Razón  20 Febrero 2004

Carod-Rovira y ETA
Carmen Martínez Castro La Razón  20 Febrero 2004

Carod-Rovira y ETA
Daniel Portero La Razón  20 Febrero 2004

Asesinatos a la carta
Cartas al Director ABC 20 Febrero 2004

Bargalló, un «enemigo» del castellano
La Razón 20 Febrero 2004

Los no nacionalistas estudian convocar una manifestación
Redacción - Madrid.- La Razón  20 Febrero 2004

La AVT se querella contra Carod en el Supremo y pide que se incorpore el comunicado de ETA
F. Velasco - Madrid.- ABC 20 Febrero 2004

«La equidistancia entre los violentos y las víctimas tiene como objetivo la confusión»
M. JOSÉ CARRERO VITORIA El Correo 20 Febrero 2004

La denuncia de «Manos Limpias», pendiente del fiscal, puede ser «clave» para imputar al independentista
L. R. N. - Madrid.- La Razón  20 Febrero 2004



 

Maragall se impone a ZP
Editorial La Razón  20 Febrero 2004

La gravedad de la situación política desatada, en plena campaña, por la bajeza moral de Carod-Rovira y el consiguiente comunicado de ETA, parecen haber superado al PSOE. Si ya podía hablarse de imprudencia, cuando no de simple y pura temeridad, al basar un acuerdo para gobernar la Generalitat con un iluminado como el independentista y un partido estructurado a su modo y medida, sorprende aún más la rigidez del PSOE. Un candidato como José Luis Rodríguez Zapatero, un político que aspira a gobernar España, no queda precisamente en muy buen lugar cuando el resultado de este cenagal era ayer bien sencillo: Carod-Rovira no será otra vez conseller, pero Maragall, en vez de romper con un partido que ha destapado su deslealtad y falta de ética, asume el nombramiento como jefe de su gobierno de la persona que ERC designe. Y aquí conviene recordar que hace sólo dos días el mismísimo Carod-Rovira se ufanaba, en público, y para desmerecimiento del socialismo catalán, de tener en su bolsillo la llave del Palau de la Generalitat. Es decir, que el pacto permanece contra viento y marea, y el poder de Maragall sigue asentado en el inestable sillón, pero sillón al fin y al cabo, apuntalado por Carod. Ya lo advirtió el primer secretario del PSC: «Ahora ya sabemos como relacionarnos con el PSOE».

Zapatero, o quien le haya asesorado, ha tomado ya su decisión y defenderá hasta el final a Maragall. El PSOE ha optado por mantener los lazos entre el PSC y el PSOE, en sostener como sea en el Gobierno de Cataluña a un partido nacional, con el mensaje de que ETA no les hará cambiar, aunque ello le cueste afrontar un previsible descalabro electoral el próximo día 14. Quizás cuentan en la sede socialista con hacer olvidar que su problema no es ETA, sino su socio de ERC en el tripartito y tienen la esperanza de poder cambiar las cosas en lo que resta de campaña para modificar el curso de los acontecimientos y recuperar el signo favorable de las encuestas.
Para ZP no hay soluciones intermedias y su partido ha ordenado cerrar filas y encender los fuegos artificiales de una campaña especialmente dura y de renovada agresividad contra el PP. No hay vuelta y atrás y hasta dos de los grandes valores del partido, José Bono y Juan Carlos Rodríguez Ibarra, han recibido la llamada de su secretario general. Desde entonces callan sus opiniones más sensatas y ya no deben decir, al menos en voz alta, que lo que tiene que hacer Maragall es romper las amarras con un indeseable como Carod.

A partir de hoy, la culpa de todo la tendrá, por supuesto, el PP, por intransigente y reaccionario. Hasta Rajoy será «un peligro» para las libertades y el sistema democrático si, como parece lógico, insiste en abrir las puertas del armario donde el PSOE trata de esconder este cadáver político, que amenaza con contagiar con su hedor a todo un partido que gobernó durante catorce años España y dirigió, con acierto, una de las fases más trascendentales de nuestra transición democrática.

Maragall pacta con ETA y Zapatero lo acepta
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  20 Febrero 2004

Es posible que Maragall haya mentido con respecto al Pacto de Perpiñán entre ERC y ETA como mintió cuando dijo que Carod Rovira salía del Gobierno catalán pero le estaba guardando el sitio. Cualquier sospecha sobre la participación del presidente de la Generalidad de Cataluña en ese pacto por el que la ETA matará cuanto pueda en el resto de España pero dejará de hacerlo en Cataluña está justificada por los hechos.

Porque los hechos son tozudos. Y los hechos son éstos:

1. Carod refuerza su poder personal y político en ERC tras conocerse su pacto con los terroristas para que no maten en Cataluña, vieja estrategia defendida públicamente por él desde el atentado contra la casa-cuartel de Vic. No estamos, pues, ante una iniciativa personal sino ante una política asumida por todo el partido, más que nunca, de Carod.

2. Maragall acepta el pacto con ETA de ERC y lo asume como ingrediente irrenunciable del programa de Gobierno de Cataluña. Pactar con los terroristas no es un inconveniente para figurar en el Gobierno designado por él sino todo lo contrario: uno de los puntos esenciales del proyecto político de ERC asumido por comunistas y socialistas. Para el Gobierno de Cataluña, en su conjunto y en cada uno de sus partícipes, que ETA asesine en el resto de España pero no en Cataluña es un hecho positivo y de gran valor político.

3. Zapatero acepta la política de Maragall con respecto a ERC y ETA, la asume como propia del PSOE a escala nacional, desautoriza a quienes como Bono e Ibarra han dicho que la expulsión de ERC era un imperativo moral para el PSC y une su suerte política a la de Maragall, con la diferencia de que el uno se queda a cualquier precio en el poder y él sólo podrá alcanzarlo si le apoyan los socios y los socios de los socios de ETA. Para Zapatero, el enemigo no es la ETA, ni Carod ni Maragall. Su único enemigo es el PP.

Delendum est.

LA IZQUIERDA DILUIDA
Carlos HERRERA ABC 20 Febrero 2004

EN torno al asunto, al único asunto que ocupa la política española desde que el desgraciado de Carod se marchó de excursión a Perpiñán, pueden empezar a dibujarse en el horizonte algunas conclusiones. Una de ellas es la conclusión inevitable a la que se llega cuando la izquierda juega a ser políticamente correcta y a no dejarse arrebatar ningún escenario de teórico progreso, bien sea manifestación antiglobal o reivindicación nacionalista: definitivamente la caga.

La necesidad de ocupar un espacio ideológico masacrado por la realidad europea de los últimos decenios ha llevado a la izquierda a asumir todo lo que, en buena ley, no había asumido antes, dejando a la derecha, al liberalismo, con las manos libres para modernizar y sanear un discurso que venía tocado por la confusión de espacios que dejó de regalo la dictadura. La derecha española ha construido un más que respetable proyecto político y social que ha llevado al país, guste o no, a un razonable progreso mientras que la izquierda ha pasado los últimos años buscando la pose y estirándose la chaqueta para salir enhiesta en la foto que retrata los lugares comunes: «diálogo», «pluralismo», «progresismo», etcétera, tan vacíos de contenido en razón de su manoseo.

Mientras ha gobernado, la izquierda española no ha dejado de mirar de reojo a sus nuevos compañeros de viaje, los nacionalistas, y no ha querido comprender que todo coqueteo con sus principios es un acercamiento colaboracionista a sus finales: todo partido esencialista, de carácter intestinalmente nacionalista, se convierte en un virus que saprofita a su socio.

AZNAR se libró de ello gracias a su mayoría absoluta en 2000, ya que simplemente compartía un pasaje en cubierta, pero otros prefieren, en virtud de vaya a saber qué, mantener el puente permanentemente tendido creyendo que serán los del extremo opuesto los que cruzarán hacia aquí, cuando se ha visto que suele ocurrir al revés: los de este lado se sienten atraídos por el sugerente canto de la sirena oculta y cruzan el viaducto un tanto narcotizados. Una vez perdido ese poder que creen asumir como delegación inevitable del pueblo, los políticos de la izquierda viven en la desorientación más absurda y buscan en los rincones de las ideologías hasta que encuentran detalles con los que adornar la suya. Eso ha pasado en España y se ha visto claramente reflejado en el ascenso y posterior caída de un sujeto como Carod.

A Carod lo ha creado Jordi Pujol, máximo responsable de la sensación de desafecto por lo catalán, y la izquierda boba que le ha reído las gracias, que le ha tendido los puentes. Ahora, cuando el muchacho muestra lo que en verdad es, un imbécil de libro, no saben qué hacer con él: ZetaPé querría ahogarlo, Maragall se calla como una puerta y paga una página llena de recursos fáciles en la prensa, Bono e Ibarra quieren que desaparezca y Chaves no tiene ni idea, como siempre.

Creer que «el par de folios de ETA», como definía ayer un editorialista independiente de la mañana, es el principal responsable de esta crisis -cosa que viene a ser como definir a una bomba con la expresión «una simple olla llena de plástico»- es quedarse en las hojas del rábano. Nadie dudaría de Maragall o de ZetaPé si en su imaginario personal figurase una sola idea sólida y no un conjunto de vaporosas iniciativas dialécticas y oportunistas. Nadie se preguntaría cómo es posible que, desde la izquierda necesaria e imprescindible, se alimente a un sujeto lleno de estulticia si desde tiempo atrás se evidenciara un concepto de estructura de Estado más verosímil que el que mantienen. La izquierda le ha dejado la Nación a la derecha porque le quemaba en las manos y ahora se encuentra con éstas vacías.

El anuncio de Maragall
Fernando González Urbaneja Estrella Digital  20 Febrero 2004

El raquetazo de ETA contra todo el entramado institucional político español es colosal, ha puesto patas arriba la campaña y condenado a la confusión de ideas a buena parte del arco parlamentario. Hubiera sido posible una respuesta unánime, cerrada y decidida de todo el mapa (como ocurrió tras el 23-F o tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco), pero ha faltado el talento o el marco o la fortuna para que algo así ocurriera. ETA ha logrado plenamente sus objetivos: protagonismo indiscutible, primer plano, poder y debilidad para todos los demás. El estado mayor etarra durmió anteanoche a pierna suelta.

La capacidad de respuesta del Gobierno catalán quedó el miércoles a la altura del betún. Lo posterior llega muy forzado. Y esa capacidad de respuesta es termómetro de eficacia. El bombazo de ETA es simultáneo a una declaración del nuevo presidente del PNV en la que pone distancia del funesto Pacto de Estella y la considera un error. Una declaración importante que podía marcar un cambio de rumbo pero que queda enterrada y anulada por el órdago etarra.

Pero hay dos hechos tangenciales en todo este acontecimiento que merecen atención y preguntas:

Primero: si el videoanuncio de ETA llegó a la ETB y a algunos otros medios radicados en el País Vasco llegó a media tarde del martes, ¿cómo es posible que hasta media mañana del miércoles no se conociera? ¿Cómo fue la trasmisión de información entre las instituciones, entre la televisión pública vasca, el Gobierno vasco, el Gobierno español, el catalán, los grupos parlamentarios...? Lo conocido hasta ahora es muy poco ejemplar, muy decepcionante.

Segundo: ¿cómo es que el Gobierno de la Generalitat decide contratar como página publicitaria de pago en diarios importantes la breve declaración oficial (25 líneas) emitida por el Gobierno? Da la sensación de que el Gobierno duda de la capacidad de los medios para trasladar a la opinión su posición. Si es así, estamos ante una quiebra del modelo informativo que es sustancial en un sistema democrático de convivencia. En buena práctica, los diarios deberían haber rechazado esa página, ya que era redundante, debería estar contenida y valorada en sus informaciones. Se trata de una anécdota pero con relevancia, revela recelos y vacíos inquietantes. Los gobiernos, todos los gobiernos, disponen de recursos y soportes suficientes para hacer llegar a la ciudadanía sus posiciones, añadir para asuntos sustanciales anuncios pagados asombra.

El raquetazo de ETA ha puesto en ascuas el funcionamiento de no pocas instituciones, el Gobierno catalán en primer término, la Esquerra Republicana en segundo, el socialismo catalán en tercero y el partido socialista en su conjunto inmediatamente. Da la sensación de que ante una situación de emergencia la respuesta de los grupos dirigentes ha sido muy mediocre.                  FG.urbaneja@terra.es

Mentirosos compulsivos
Ignacio Villa Libertad Digital  20 Febrero 2004

Maragall y Carod Rovira lo han conseguido. Gracias al uso sistemático de la mentira, han conseguido demoler la credibilidad de las instituciones catalanas. Han mentido, descaradamente y de forma repetida. Y la mentira es la tumba de cualquier político. El pasado mes de enero, para intentar solucionar la crisis en Cataluña, dijeron que Carod salía del Gobierno y no volvería a él. Ahora nos enteramos de que había un "pacto no firmado" entre los dos, para que el líder independentista volviera al Ejecutivo de Maragall antes de celebrarse las elecciones europeas. Dicho de otra forma: han mentido a todos los ciudadanos, especialmente a los catalanes que les votaron el pasado mes de noviembre.

Maragall se ha vuelto a contentar con las exigencias de Esquerra Republicana, que va a continuar en el Gobierno con todos los poderes. En lugar de buscar la corresponsabilidad institucional de CiU y del PP, ha preferido quedarse con los que se sientan con los terroristas de ETA a negociar una paz selectiva. El presidente catalán ha entrado consciente y libremente en el juego y en la mentira de Carod, por lo que su nivel de responsabilidad es el mismo, cuando no mayor. Maragall es el escalón máximo institucional, por lo que su visto bueno a estos manejos le "inhabilitan éticamente" para sus responsabilidades.

¿Qué se puede esperar de unos políticos que han mentido a sus votantes? ¿Qué grado de confianza pueden tener los ciudadanos catalanes en dos personajes que arreglan todo como dos amiguetes alejados de la voluntad popular? ¿Qué se puede esperar de dos políticos que, ajenos a todo y a todos, conciben la política como un cortijo propio? ¿Hasta dónde llegarán? Maragall y Carod se han instalado en la mentira compulsiva. Cuando un político utiliza ésta como único y último recurso de defensa ante los propios errores, poco tiene que decir. Y, lo que es peor, ya nos les cree nadie. Incluso los suyos aguantan el tipo mirando hacia otra parte, sabedores de que el final de ambos está a la vuelta de la esquina. Como frutos maduros y corruptos terminarán cayendo, quedando para la historia como una triste página de la política catalana.

UNA «SOLUCIÓN» QUE SÓLO APLAZA LA CRISIS
Editorial ABC 20 Febrero 2004

SI la crisis del tripartito catalán se considera saldada con una mejora de las posiciones de Esquerra Republicana de Cataluña y un apoyo explícito de Rodríguez Zapatero al pacto del PSC con los independentistas, la gravedad del problema supera el peor de los análisis. Carod-Rovira no dimite como secretario general de ERC; su partido no desautoriza los contactos con ETA; Maragall reactiva la figura del conseller en cap para reponérsela a ERC y, por si fuera poco, el propuesto como número dos de la Generalitat es el consejero de Educación que hace pocos días pidió que se sancionara a quienes se anunciaran sólo en castellano. Efectivamente, tienen razón Rodríguez Zapatero, Maragall y Carod-Rovira: ETA no ha condicionado la continuidad del tripartito catalán. Éste es el problema de la crisis, porque el comunicado de ETA y todos los antecedentes de la ignominiosa relación de Carod-Rovira con la banda terrorista eran motivos suficientes para que el PSOE rompiera con ERC y llamara a Maragall a la disciplina no de partido, sino constitucional. Tal fue el razonamiento no sólo de los conspicuos propagandistas del PP a los que el PSOE culpa de todos sus males, sino de destacados barones del PSOE, como Bono y Rodríguez Ibarra, que tienen el dudoso honor de ser los únicos que, en esta crisis, han sido desautorizados pública y expresamente por Rodríguez Zapatero.

El líder socialista tiene que aclarar si ha participado en la estrategia diseñada por Maragall y ERC para hacer creer que todo es un problema del extravagante Carod-Rovira. Tiene que aclarar si ha tenido alguna participación en esta nueva huida hacia adelante, porque lo que se esperaba del PSOE no es la conformidad con un juego de manos, sino una crisis que hiciera patente su condición de partido nacional. No lo ha hecho y sigue aliado con un independentismo radical cuyo acceso al poder, gracias al PSC, es lo que ha premiado ETA, que ve en el proyecto político conjunto de la izquierda nacionalista catalana una proyección de sus intenciones para el País Vasco.

El secretario general del PSOE, como ocurrió el pasado mes de enero, ha vuelto a hacer de la necesidad virtud ante la imposibilidad de ejercer una autoridad básica sobre el PSC y el descontrolado Maragall. La consolidación de ERC en el tripartito no puede ser el desenlace aceptable por el PSOE y si lo es, Rodríguez Zapatero tiene que asumirlo con todas las consecuencias. Entre ellas, que el PP y el Gobierno de Aznar consideren que el PSOE está incumpliendo el Acuerdo por las Libertades y Contra el Terrorismo de diciembre de 2000. Claro que dicho acuerdo no cita a ERC, pero Rodríguez Zapatero sabe que a un pacto político no puede aplicarle tácticas interpretativas leguleyas, que, además, pueden volverse contra él. En el momento de la firma del Acuerdo Antiterrorista era impensable que el PSOE fuera a asumir con ERC los mismos compromisos que negaba al PNV. Por eso, el espíritu del acuerdo es extensible al tripartito y lo hace imposible, porque el Pacto Antiterrorista se basó en la unidad del PP y del PSOE frente a quienes, como el PNV entonces y ERC ahora, buscan beneficio político del terrorismo. Si el tripartito vulnera frontalmente el Pacto Antiterrorista, las palabras de Rodríguez Zapatero lo degradan de cualquier espíritu constitucional, e incluso lo cuestionan como sustento de la unidad política frente a la propuesta del lendakari Ibarretxe. Es evidente que ETA no ha condicionado nada, cuando debería haberlo condicionado todo, porque era legítimo y obligado que lo condicionara, aunque eso hubiera implicado romper el tripartito o romper con el PSC.

DE AQUELLOS POLVOS VIENEN ESTOS LODOS
Por MIQUEL PORTA PERALES. Crítico literario y ensayista ABC 20 Febrero 2004

Y yo me pregunto por qué se sorprenden algunos ante el comunicado de ETA que anuncia «la suspensión de su campaña de acciones armadas en Cataluña». A quien lea con atención el comunicado, y conozca las ideas generadas por el nacionalismo catalán durante las dos últimas décadas, la decisión de la banda no le pillará desprevenido. Y es que, entre uno y otras, entre comunicado e ideas, existe un cierto aire de familia. Para corroborar lo dicho, les propongo una lectura paralela del escrito etarra y del pensamiento político del nacionalismo catalán. Veamos, ¿cómo justifica ETA la tregua en Cataluña? Estas son sus «razones»: porque «Cataluña y Euskal Herria son dos naciones oprimidas por los Estados español y francés, divididas territorialmente en base a fronteras artificiales impuestas por la fuerza de las armas»; porque en las últimas décadas «se ha dado una clarificación y un empuje importante en las fuerzas independentistas y una amplia conciencia sobre la necesidad del reconocimiento del derecho de autodeterminación que les corresponde a los pueblos oprimidos por el Estado español»; y porque «Euskal Herria y Cataluña son las cuñas que están haciendo crujir el caduco entramado del marco institucional político impuesto» por el Estado español a través del Estado de las Autonomías. Pues bien, estas tres «razones» -nación oprimida, autodeterminación, ruptura del marco constitucional establecido- son precisamente las que ha fomentado el nacionalismo catalán desde la Transición hasta hoy. Y son las que, como diría un marxista, justifican en última instancia un texto que lleva el revelador título de «Catalunya-Euskal Herria: solidaridad y respeto». Para entender el porqué del anuncio etarra, así como para calibrar sus consecuencias, resulta obligado detenerse en el discurso nacionalista catalán que favorece que la banda escriba lo que escribe.

La idea de que Cataluña -como la Euskal Herria del nacionalismo vasco llamado democrático y de ETA- es una nación secularmente oprimida por España y Francia es consubstancial al discurso nacionalista catalán. Si alguien, por ejemplo, repasa los textos escolares y no escolares ad usum en Cataluña recibirá el siguiente mensaje: Cataluña era una nación independiente en el siglo X; el Compromiso de Caspe supuso un duro golpe para las libertades de Cataluña; en el siglo XVII existió un imperialismo castellano con vocación aniquiladora; el Tratado de los Pirineos supuso la mutilación de una Cataluña que se repartió entre España y Francia; el Decreto de Nueva Planta significó el fin del Estado catalán. Y la nación catalana -por cierto: el nacionalismo catalán, ¿cuándo aceptará la pluralidad nacional que reclama a los demás?- no sólo está políticamente oprimida, sino también fiscalmente expoliada por ese Estado depredador que es España.

El llamado derecho de autodeterminación -también como en la Euskal Herria del nacionalismo vasco llamado democrático y de ETA- es otra de las joyas de la corona del nacionalismo catalán. Aquí, el argumento adquiere la forma de silogismo: si Cataluña es una nación, si las naciones tienen derecho a la autodeterminación, de ello se deduce que Cataluña tiene derecho a la autodeterminación. ¿La Constitución? No cuenta. ¿Las resoluciones de la ONU que establecen los límites de tal supuesto derecho? Tampoco cuentan. Lo que cuenta -como en la Euskal Herria de Ibarretxe y Otegui- es el ser una nación. En efecto, por ser una nación -algún día habrá que hablar de la realidad «nacional» de Cataluña- se tiene ganado el cielo de la autodeterminación. Lo dijo Carod-Rovira hace apenas un mes, después de haberse entrevistado con ETA: «Nos reafirmamos en la defensa del derecho democrático que tiene la nación catalana a decidir libremente su futuro, de acuerdo con el reconocimiento de su derecho a la autodeterminación». Ese discurso me suena. No nos ensañemos con Carod-Rovira. Él no es el único. Apunten: como respuesta al acuerdo firmado entre el PNV y EA el 6 de julio de 2001, en el que ambas fuerzas políticas no renunciaban al derecho de autodeterminación, Artur Mas declaraba que la «autodeterminación es un derecho natural de los pueblos». Insisto, el discurso me suena.

La ruptura del marco constitucional establecido es la tercera «razón» que permite constatar los paralelismos existentes entre el nacionalismo catalán y el vasco. En efecto, en Cataluña se está planteando también el cambio de modelo de Estado. En Cataluña, hay que admitirlo, el proceso tiene poco ver -afortunadamente- con el ensueño etnicista y antidemocrático de Ibarretxe. Pero, las similitudes existen. Así, CiU argumenta que «Cataluña es titular de derechos históricos que amparan la propuesta de nuevo Estatuto». Y Carod-Rovira -en la declaración antes citada- reivindicaba la apertura de un «periodo constituyente para el reconocimiento de las naciones catalana, vasca y gallega».

Se podrá objetar que el nacionalismo catalán está en su derecho de pensar que Cataluña es una nación oprimida y explotada, que la autodeterminación es una alternativa defendible siempre y cuando se haga de forma pacífica, y que la Constitución prevé la reforma del Estatuto. De acuerdo. Pero, esa no es la cuestión. La cuestión es otra: el nacionalismo catalán -al comulgar con las idea de nación oprimida, de autodeterminación como derecho inalienable, y de derecho histórico que justifica per se el cambio de marco institucional- padece, por utilizar la terminología psicológica, una suerte de síndrome identitario o trastorno narcisista de personalidad. Quienes padecen este síndrome -según indica el DSM-III-R, el vademécum de todo psicólogo-, «tienden a exagerar sus talentos y esperan ser valorados como una cosa especial. Piensan que, a causa de sus características especiales, sus problemas son únicos y sólo pueden ser entendidos por otra gente también especial». Pues bien, esa es la cuestión que explica el aire de familia entre el nacionalismo catalán y el vasco: ambos, por seguir con la definición del DSM-III-R, creen ser unos entes especiales que sólo se comprenden entre sí precisamente porque son especiales y comparten unas características especiales. Y de ahí, el sentido último del comunicado de ETA que habla de «solidaridad y respeto». Y de ahí que el comunicado entre especiales se cierre con un ¡Gora Euskal Herria Askatasuna! y un ¡Visca Catalunya Lliure!, máxima expresión de solidaridad y respeto.

Alguien dirá que el comunicado de ETA obedece a la necesidad que tiene la banda de recuperar una cierta iniciativa o de presionar al PNV mostrándole que la tregua negociada es posible. Tal vez sea cierto. Alguien dirá que Carod-Rovira ha sido utilizado por los terroristas. Seguro. Pero, la cuestión, aquí también, es otra: sin el síndrome identitario que padece el nacionalismo catalán, sin la solidaridad con esa entelequia llamada pueblo vasco, el comunicado de ETA probablemente nunca hubiera tenido lugar. Añado: sin la traducción política práctica del síndrome identitario que padece el nacionalismo catalán -léase apoyo al pacto de Estella, cuestionamiento de la Ley Antiterrorista y de la Ley de Partidos que ilegaliza Batusana, apoyo al diario Egunkaria, al Plan Ibarretxe, y a la insubordinación de Atutxa, exaltación del diálogo, invención de conspiraciones centralistas-; sin todo eso, ETA lo tendría hoy más difícil. Pero, la deriva abertzale del nacionalismo catalán durante dos décadas no sólo ha abonado el terreno a las ideas radicales, sino que está euskadizando a Cataluña. De aquellos polvos vienen estos lodos.

Cataluña se merece otro gobierno
Editorial Heraldo de Aragón  20 Febrero 2004

CAROD renuncia a la Generalitat aunque exige a Maragall que nombre conseller en cap" a otro miembro de ERC, su fiel Josep Bargalló. Pero mientras ERC permanezca en la Generalitat la crisis no será resuelta. Lo que ha ocurrido es de tal gravedad que seguirá pervirtiendo toda futura acción de gobierno. Pero Maragall ignora toda prudencia e insiste en su error, mantener un tripartido que ha llevado a una profunda crisis a la gobernación de Cataluña y al propio PSOE.

El comunicado declarando una tregua discriminada, sólo para Cataluña, ha convulsionado con su perversidad la vida política. Es otra forma de ejercer el terrorismo, un atentado que ataca al corazón mismo de la solidaridad nacional. La banda terrorista ha pretendido uncir a su lucha a una Comunidad, Cataluña, a la que le gustaría "batasunizar", etarrizar, porque dada su postración necesita urgentemente encontrar "compañeros de viaje". Y Carod era el candidato propicio, el "tonto útil" más próximo capaz de caer en la trampa. Con su necedad ha desequilibrado traumáticamente la situación preelectoral, aunque ha clarificado lo que sólo los miopes no han visto: el riesgo que suponía que un partido como ERC formara parte del Gobierno de la Generalitat.

Tan culpable como Carod es Maragall. Porque el gran explosivo del comunicado etarra ha sido auspiciado por su enorme imprudencia política, cuya gravedad, como decimos, se le advirtió y de la que no quiso hacer el menor caso, en la búsqueda obsesiva del poder, arrollando toda ética, todo principio. La aceptación por parte de Maragall, y del PSC de una alianza contra natura ha sido el detonante de lo que se ha ido sucediendo. Los desplantes de Carod-Rovira al Estado español, a la Constitución, al sistema autonómico, eran avisos suficientes de que un pacto con ERC no podía traer sino estos lodos. Y así ha sido. Con ello no sólo se ha dañado la imagen de Cataluña -Pujol ya señaló que se habían tirado por la borda, en quince días, más de dos décadas de prestigio-, sino que el propio PSOE ha sido tocado por una responsabilidad subsidiaria que no pueden ignorar sus líderes, como han hecho, con sinceridad que les honra, Rodríguez Ibarra y José Bono. Maragall ha puesto a Zapatero entre la espada y la pared. Cataluña no puede estar en manos de quienes son capaces de negociar con asesinos. Con ERC en la Generalitat la crisis no se cerrará, pese a lo que pregona Maragall, porque siempre primará la desconfianza. Cataluña se merece otro Gobierno.

Pacto terrorista en Cataluña
"ETA vota al PP"
José García Domínguez Libertad Digital  20 Febrero 2004

Empiezo a escribir este artículo cuando sólo han pasado cinco horas desde que ETA ha anunciado que va a cumplir con lo que siempre le ha pedido el secretario general de ERC: que dejaran de matar en Cataluña para así favorecer a los que tienen los mismos objetivos políticos que ellos. Creía que habiendo transcurrido tan poco tiempo desde que se ha hecho público el comunicado, no me iba a ser posible todavía ilustrarme con alguna muestra del alud de indignadísimos escritos sobre la cuestión que, imagino, se deben estar meditando a estas horas en todas las redacciones de Barcelona. Casi he acertado.

He supuesto que tendría que esperar hasta mañana para poder saber de la exigencia urgente de explicaciones al presidente Aznar; de las acusaciones de oportunismo intolerable dirigidas a Rajoy; de los editoriales reclamando que se expulse del Pacto Antiterrorista al Partido Popular; y de las columnas previniendo sobre la utilización torticera que la Brunete mediática se aprestará a cometer sobre esa conquista que supone la tranquilidad asimétrica que anunciaron los chicos de la serpiente y la senyera con la estrellita. Y casi he acertado.

Casi. Porque con una marca de cinco horas y dos minutos, Enric Sopena no ha querido permitir que ninguno de los suyos se le adelantase en momento tan señalado para escupir sobre el partido de Miguel Ángel Blanco. “ETA vota al PP”, acaba de escribir ahora mismo el ex jefe de los informativos de TVE en la época del GAL y Mister X. Antes de establecer el récord, ha tenido tiempo para añadir que el otro, ése que dice llamarse Carod, “no calculó la capacidad destructiva del aparato mediático del PP”. Justo es que hoy, el día de la definitiva puesta de largo de la batasunización de Cataluña, no dejemos de reconocer por fin el valor social de los que tienen que ejercer un oficio tan estigmatizado y antiguo como el suyo.

Que ETA es del PP ya lo debía barruntar para sí el ideólogo de Maragall, Xavier Rubert de Ventós. Seguramente de ahí que se animara a denunciar en su último artículo en La Vanguardia que en 1975 la policía supo, gracias a la dirección de la banda, que él había ayudado a pasar a Francia a un terrorista. También lo debía intuir el PSC. Tal vez por eso firmó con ERC un compromiso para aislar a los populares en todas las instituciones, y darles un tratamiento similar al que contempla el Pacto Antiterrorista para los cómplices políticos de los pistoleros. A Esquerra tampoco se le ha escapado la sospecha de esa doble militancia. Esa debe ser la causa de que cuando su jefe fue a hablar del tiempo con ellos a Perpiñán se llevase como testigo a un miembro del máximo órgano jurídico de la Generalitat; seguramente su misión era levantara acta formal del engaño. El servicial Sopena no es el único, a estas horas parece que lo saben todos los que hoy son alguien en Cataluña.

Han pasado unos cuantos minutos más. Enciendo el televisor. Acaba de empezar un debate y uno de los participantes corta secamente a otra invitada. “Oiga, no estamos en la COPE, esto es TV3”. Lo ha dicho Puigcercos, el segundo de ERC. La periodista que dirige el programa asiente. La diputada del PP calla. Ocurre hoy, 18 de febrero, el día de la puesta de largo.

La hipoteca de Carod
Editorial El Ideal Gallego 20 Febrero 2004

Maragall está ya satisfecho. Considera que el esfuerzo realizado por ERC para salvar el tripartito es más que suficiente. Al fin y al cabo, los independentistas catalanes han accedido a imponer a otro “conseller en cap”. Asunto zanjado. Mientras tanto, el “president” prefirió esconder la cabeza en Bruselas, cual avestruz, como si lo que pasaba en Barcelona no tuviera importancia como para modificar su agenda. Es la historia del enésimo desplante de Carod a su “jefe” en el Gobierno catalán. Ni renuncia, ni dimite, ni se va y, por supuesto, seguirá sin informar a las Fuerzas de Seguridad del Estado de los pormenores de su reunión con los asesinos. Un detalle que le convierte, cuando menos, en presunto delincuente, en encubridor de criminales que tienen las manos manchadas de sangre.

Y Josep Lluís (Pérez) Carod-Rovira, que para catalanizar su nombre optó por ocultar el “vergonzante” apellido de su padre, quien, además, era guardia civil. Tal vez haya llegado el momento de que la Justicia intervenga contra quien no sólo ha delinquido sino que además hace ostentación de ello e insiste en que volvería a actuar del mismo modo si pudiera. Eso sí, de Zapatero, a estas alturas, ya no se puede esperar nada. Fue incapaz de dirigir la crisis en su primer momento, demostrando a las claras su falta de liderazgo en el partido y, ahora, no se le puede pedir que haga lo que no quiso hacer. El precio que está pagando por “tocar” poder en Cataluña es carísimo. Tanto que el PSOE va a tardar tiempo en saldar la hipoteca a la que les ha condenado Carod y su independentismo radical.

UNA MENTIRA DE FRAILE
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 20 Febrero 2004

POR mucha «satisfacción» que quiere mostrar Pasqual Maragall ante la «solución de la crisis» que afecta a su Govern, al tripartito, esa crisis no está cerrada y, en el supuesto poco probable de que no haya fractura, eso todavía tiene que hincharse. No hay golpe que no tenga su propia inflamación. En ella estamos. Ni se puede «despedir» dos veces en menos de un mes al mismo conseller en cap ni una retirada táctica de Josep Lluís Carod-Rovira puede generar los efectos que cabría esperar de su cese fulminante o, mejor aún, de la ruptura, por imperfecto, del pacto que suscitó el actual reparto de poder en Cataluña.

Estamos, como lúcidamente retrataba ayer Valentí Puig en la Tercera de ABC, «en la apoteosis de la frivolidad megalómana y de la política intrínsecamente aviesa» que, sintetizada en Carod-Rovira, ilumina al tripartito y, de paso, puede dejar gravemente heridos al PSOE y a su líder -¿eventual discontinuo?- José Luis Rodríguez Zapatero. El hecho de que el secretario general de ERC salga del Govern después de dictar testamento es lo que los antiguos llamaban una mentira de fraile, el «por aquí no ha pasado» que el franciscano del cuento le dijo al alguacil, mientras tocaba la estameña de su hábito para no denunciar a un delincuente en fuga de la justicia. Son historias que quedan muy divertidas contadas en un té benéfico de señoras bien, pero que resultan insuficientes para salvar un Govern insólito en su origen, incierto en su desarrollo y tocado del ala en la insensata peripecia de uno de sus miembros.

Un partido nacionalista, o separatista, que obtiene el 16 por ciento de los votos en su circunscripción, que es a su vez el 15 por ciento del total de la población del Estado, no debiera ser un problema inquietante y significativo si los dos grandes partidos -¡sólo dos!- de ámbito nacional fueran coherentes y unitarios; pero el PSOE, el «otro», ya no lo es. Se ha convertido en un lote de fuerzas dispersas y unidas, sólo, por el interés electoral, en una notoria crisis de liderazgo. Esa debilidad es la espoleta que dispara la munición de los grupos nacionalistas y les proporciona una presencia y relevancia, una influencia, desproporcionada con su peso real en el mosaico español.

Todo lo que no sea la ruptura del tripartito, del PSC y ERC cuando menos, serán fuegos artificiales que, por coloristas que quieran verse, dañan las expectativas de Rodríguez Zapatero y destrozan la larga historia nacional del partido fundado por Pablo Iglesias. Las apariencias no bastan para acabar con una tensión política que arranca de la clara irresponsabilidad de un líder que tiene el desparpajo de sorprenderse con algo -una tregua territorial- por la que viene clamando desde hace años. «La crisis está resuelta», dice Maragall. Pues qué bien. Si se lo cree mal asunto; en caso contrario, peor todavía. Lo que parece resuelto es el resultado de las elecciones del 14 de marzo.

EL ARTE DE CERRAR CRISIS EN FALSO
Luis Ignacio PARADA ABC 20 Febrero 2004

EL 28 de enero, poco después de que se hiciera pública la salida de Carod Rovira del Gobierno catalán, Rodríguez Zapatero aseguró que Maragall había hecho las cosas con mucha inteligencia y rapidez, reiteró su apoyo a la gestión del presidente de la Generalidad y al tripartito, y dijo: «Es un gobierno para tiempo.» Su clarividencia política deja, pues, mucho que desear. Porque estaba obligado a prever que ETA sacaría partido de la ingenua ambición de ese pardillo que lleva dentro Carod; que teniéndolo en sus manos, cualquier día sacaría un video, una foto, un audio; que pondría una bomba en Cataluña o en cualquier otro lugar; que haría público, en fin, un comunicado que le rompería la crisma política al dialogador, al tripartito, al PSC y al propio PSOE. Pero es que la congruencia, que dicen los diccionarios que es la relación lógica, la conformidad o coherencia que se establece entre dos o más cosas, entre lo que se dice y lo que se hace, es también perfectible en Zapatero.

Inmediatamente después del comunicado, el líder del PSOE dijo que la convulsión política creada debía dar lugar a «cambios en el Gobierno catalán». ¿Le parece que la simple sustitución en el cargo de «conseller en cap» de Carod Rovira por otro miembro de ERC, como dice el pacto, es un cambio suficiente y la crisis ya está cerrada como dice Maragall? Es comprensible que Zapatero no se atreva a decirle que lo que tiene que hacer es romper los acuerdos e intentar gobernar en minoría pidiendo la confianza del Parlament hasta que le caiga una moción de censura o pacte con otras fuerzas políticas. Pero, ¿qué va a hacer si las urnas castigan duramente al PSOE el 14 de marzo? ¿Tirar la toalla? Esa previsible crisis no la evita Zapatero si no es con clarividencia y congruencia. O sea apretándole las clavijas a Maragall antes de dejar en sus manos los clavos que cierren la tapa de su tumba política.

LA FACTURA
Por Ignacio CAMACHO ABC 20 Febrero 2004

DIJO Zapatero, tras el comunicado-bomba que ETA dejó el miércoles en la puerta del tripartito catalán y de su propio futuro electoral, que el asunto debía tener «consecuencias» en la Generalitat. Y las ha tenido, en efecto, bien claritas: Esquerra Republicana ha reforzado su poder y Maragall se fuma un puro. Con aliados como Carod no necesita ZP enemigos, y con compañeros como Maragall le sobran los adversarios.

En los días posteriores a la revelación por ABC de la siniestra entrevista de Perpiñán, Felipe González dijo con mucho tino dos cosas muy lógicas: que Carod no es más tonto porque no se entrena, y que en política estas equivocaciones tienen un precio tasado. Ojo: esto lo dijo Felipe González. No Aznar, ni Rajoy, ni Rato, ni Arenas, ni Zaplana: Felipe González. Pues bien, ese precio está por abonar. La factura del café de Carod con Josu Ternera y Mikel Antza sigue sobre la mesa, y alguien va a tener que hacerse cargo de ella.

Esa factura la tiene que pagar, en primer término, el propio Carod-Rovira. A este tío nos lo vendieron hace tres meses como un estadista, una revelación política, un galáctico en ciernes, y a las primeras de cambio se ha destapado como un piernas desleal y vanidoso, o ingenuo, o estúpido, o todo a la vez, y esto pasando por alto que podría resultar también malintencionado. No basta con que haya abandonado el Gobierno catalán; Carod se tiene que ir a su casa porque es una indignidad que se presente a diputado. Esto lo sabe mejor que nadie Zapatero, que debe estar temblando ante la posibilidad, anunciada por el interesado, de que le dé sus votos para una hipotética investidura.

En segundo lugar, ha de pagar su parte Esquerra Republicana, que se niega -aunque haya honrosas excepciones en su seno- a admitir la felonía cometida por su secretario general. ERC tiene que salir del Gobierno de la Generalitat, porque si continúa dentro alguien puede sostener que ya no es tripartito, sino cuatripartito: en la mesa de San Jaime se van a proyectar también las sombras de los encapuchados que le perdonan la vida a los ciudadanos de Cataluña.

Por último, la tercera parte de la cuenta le corresponde pagarla a Pasqual Maragall, que se empeñó en elegir a los peores aliados posibles. La factura de Maragall consiste en quedarse gobernando en minoría, y ya es barata, porque si continúa apoyado en esos socios le van a crecer los problemas. El presidente de la Generalitat puede aguantar perfectamente sin ERC, porque ya ha sido investido y no sería el primer gobernante, ni el último, que se sostiene sin mayoría parlamentaria. Antes que aceptar ciertos apoyos, es bastante mejor apoyarse en la decencia.

Si Carod, ERC y Maragall se niegan a asumir la factura, la va a acabar pagando el propio Zapatero, que quedará como Cagancho en Almagro. En estos momentos, toda España puede ver que el líder del PSOE carece de autoridad ante su propio partido en Cataluña, que se permite chulearlo y hasta le cambia el eslogan electoral para que no aparezca la palabra «España». Con su desahogado desprecio, Maragall está emitiendo un mensaje diáfano: que le importa un comino lo que le pase a ZP, porque el 15 de marzo será un cadáver político mientras él sigue gobernando tan campante. Eso se llama deslealtad. El muerto al hoyo, y el vivo al bollo.

Lo que está claro es que el «precio tasado» del ignominioso pacto de Perpiñán lo tiene que pagar alguien, porque la sociedad española no va a asumir ese coste por su cuenta. Y o lo paga Carod, o lo paga Maragall, o lo paga Zapatero. Se admiten apuestas.     icamacho@abc.es

La payasada de ETA
Iñaki Ezkerra La Razón  20 Febrero 2004

Desde el miércoles uno ya sabe que hay algo peor que vivir amenazado por ETA: que ETA te perdone la vida. ¿Cómo se vive con ese obsceno y triste privilegio, con esa afrenta grotesca?

Uno reconoce que ha tardado mucho tiempo en abordar en sus artículos el tema catalán y que, cuando se ha decidido por fin a ello, lo ha hecho con el temor a no ser comprendido en Cataluña, con la certeza de que incluso algunos de sus propios amigos catalanes, los que hizo en su día y ha conservado hasta hoy durante años, se sentirían heridos por las críticas que uno pudiera hacer a ese totalitarismo «incruento» que allí han hecho crecer o dejado crecer, consciente o inconscientemente, las gentes de CiU, ERC, PSC y el propio PP por omisión. Sin embargo, al conocer el comunicado de ETA, esa gran payasada que ha leído por la televisión un tipejo ataviado con una capucha y una chapela ¬le faltaba ponerse la barretina encima de ambas¬, uno lo primero que ha pensado es que eso sí que es un insulto que debe ofender a los catalanes. Eso es arrojar literalmente un escupitajo sobre Cataluña, su bandera y su ciudadanía. Y lo es precisamente por lo que ese comunicado tiene no ya sólo de ominoso sino también de rimbombante y de ridículo con esas impagables alusiones al «respeto», la «no injerencia» y la «solidaridad» con el «oprimido pueblo catalán», con esa risible coletilla de «un saludo revolucionario»

Un comunicado semejante no debería requerir el menor comentario ni siquiera de los políticos que representan a una sociedad si esos políticos hubieran dejado antes bien clara la línea que los separa a ellos y a su sociedad de ese comunicado. Si hoy los políticos catalanes tienen que pronunciarse sobre lo que ha dicho una pareja de payasos a los que sólo les faltaban las narizotas rojas sobre las capuchas es porque ha habido un Carod-Rovira que se ha citado con ellos y ha convertido la política catalana en una pista de circo. Si hoy Maragall tiene que aclarar públicamente su posición es porque ha pactado con Carod-Rovira. Si Zapatero también tiene que hacer crítica literaria del magistral texto de ETA es porque tiene en su partido a Maragall y así sucesivamente. Quien se acuesta con terroristas se levanta implicado legalmente, políticamente o moralmente, o las tres cosas a un tiempo. Y quienes, como Maragall y Zapatero, pactan con quien padece una rara afición a esa clase de citas tan ilícitas como chuscas tiene que andar luego explicándose y haciendo hilarantes piruetas circenses como la de atribuir la responsabilidad de sus resbalones al PP, que es una manera de resbalar de nuevo.

ETA convertida en estrella mediática en el momento más difícil de su historia y gracias a que otro gran payaso, un tal Carod-Rovira, les ha ofrecido el impensable plató de la propia Generalitat catalana para que hagan su viejo y entrañable numerito del capuchón y la boina, la serpiente y el hacha Con este fabuloso tele-salto que ETA ha dado al plató catalán ha ocurrido como con esos contertulios chillones de los «reality shows» que van siendo contratados por todas la televisiones autonómicas para calentar artificialmente los debates sobre la violencia de género o la homosexualidad, ese tipo de gente que en una tele andaluza dice hoy que las mujeres son inferiores y mañana, en una tele gallega, que los gays son unos enfermos.

Para sacar algún provecho político de toda esta crisis que ha desatado el affaire Carod-Rovira, Pujol se quejaba hace unos días de manera hipócrita de la «mala imagen que se estaba dando de la Generalitat». Desde que oí ese lamento de Pujol no me he podido quitar de la cabeza la frase que se le atribuye a Telesforo Monzón cuando era consejero de Interior del primer Gobierno vasco ¬el presidido por Aguirre a comienzos de la Guerra Civil¬ y cuando se produjo uno de los asaltos a las cárceles para fusilar a los presos a los que se identificaba con el bando de Franco. Se cuenta que ante la cifra de asesinatos Monzón sólo se dignó a comentar: «¿Qué dirá Inglaterra!»
Ante un responsable del Govern que se reúne con ETA para hablar de no se sabe qué, a Pujol no se le ocurría otra cosa que preocuparse mucho por «la imagen de la Generalitat» como si el problema fuera de formas y no de contenidos, como si se tratara de una cuestión gráfica y no ética. Si le preocupaba tanto la imagen de esa institución Pujol podía haber tomado medidas, durante los años en los que la presidió, para no ir esparciendo los polvos políticos que han traído estos lodos icónicos. Se recoge lo que se siembra. Si durante un cuarto de siglo se alecciona en las escuelas a la juventud en el odio a España y se les enseña que los catalanes son las víctimas, como los vascos, de dos Estados opresores; si no se les habla de las únicas y verdaderas víctimas que hay aquí y que son las de ETA; si se firma una Declaración de Barcelona con un PNV que pactó con esa banda terrorista en Lizarra; si se predica que hay que dialogar con dicha banda y que la culpa de todo lo que ocurre la tiene el Gobierno porque rechaza ese diálogo que fue sacralizado en la manifestación por el asesinato de Lluch con la consigna de «dialoga con tu asesino»; si se llama fascista al que no hace suya esa consigna, ¿a qué viene extrañarse de que Carod-Rovira quede con Ternera en cuanto llega al poder?

Maragall tiene que romper su pacto con Esquerra y CiU su Declaración de Barcelona no ya por interés electoral sino por imperativo moral. ¿Qué papelón hará la sociedad que los vota ante el próximo atentado de ETA? ¿Una vez más tendrá que ser un atentado el que devuelva la sensatez al debate político y ponga a todos en su sitio? Hay algo peor que ser amenazado por ETA. Que ETA te respete y que te ponga cariñosamente su narizota roja de payaso sobre el rostro. Cataluña no se merece esa humillación. Mi solidaridad con todos los perdonados.

ETA y el Tripartito
El contrato
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  20 Febrero 2004

Descartado el altruismo etarra, los acuerdos que sus jefes alcanzan con terceros tienen que ser sinalagmáticos, esto es, deben generar obligaciones recíprocas. Lo que iba a aportar ETA tras el acuerdo de Perpiñán ya lo sabíamos y se acaba de confirmar. Las contraprestaciones son el gran problema de ERC, pues todo lo que haga a partir de ahora puede ser interpretado como cumplimiento de su parte del pacto: pacta sunt servanda. Esta es una de las razones estratégicas por las que nadie que no sea un terrorista debe sentarse a dialogar con quien sí lo es. Todos los movimientos futuros de la esquerra están fatalmente contaminados, salvo una improbable petición pública de perdón seguida de la salida en bloque del gobierno catalán y la renovación de su cúpula.

Si los independentistas catalanes no hacen esto, que no lo harán, cada vez que usen de su inmerecido poder institucional para instar una solución negociada al terrorismo, sabremos que están cumpliendo alguna cláusula de su contrato con esos encapuchados con boina y banderines que saludaban al pueblo catalán y exclamaban “Visca Catalunya lliure”. Cada vez que las posiciones políticas del entramado nacionalista vasco, contaminado a su vez desde Estella, se vean reforzadas por la voz del grupo parlamentario que Carod va a conseguir en Madrid, podremos señalarles con el dedo y recordar: do ut des. Cuando coincidan en el lenguaje con los abertzales, cosa que sucede a menudo, sabremos que sirven al objetivo común de batasunizar la sociedad catalana introduciendo en ella una forma sutil del miedo y del silencio cómplice: el agradecimiento por la tregua parcial. Y cada vez que ETA asesine, cosa que seguirá haciendo siempre que pueda hasta que sea derrotada, entenderemos que el crimen forma parte de una estrategia compartida y consideraremos que uno de los ladrillos del zulo, una de las balas del cargador y uno de los fragmentos de metralla lleva el logo de ERC.

Lo peor es que el canalla que contrajo obligaciones con ETA en Perpiñán era presidente en funciones de la Generalitat, y por eso ETA se lo tomó por primera vez en serio tras años de ignorarle cuando llamaba a su puerta. Y que ese individuo comparte intereses a la vez con la ETA y con el PSOE. Objetivamente es así, por mucho que nos duela. Se ha levantado un infame puente ETA-PSOE que los socialistas deberían volar cuanto antes. El puente existe porque el hombre que se ofreció con éxito a Antza y a Ternera es el mismo que se ha ofrecido a Zapatero para desalojar al PP del gobierno español. Es muy difícil sustraerse a la idea de que esas dos estrategias de Carod son una única estrategia, siniestra, perversamente indivisible.

Cierre en falso del conflicto catalán
Lorenzo Contreras Estrella Digital 20 Febrero 2004

La pregunta se impone cuando Maragall da por cerrada la crisis creada por ETA con su comunicado de tregua selectiva. Esa pregunta no puede ser otra que ésta: ¿Se ha cerrado en falso? Lo primero que tal solución, falsa o acertada, sugiere es que no la ha planteado el presidente de la Generalitat, sino probabalemente el mismísimo Carod-Rovira. El ex conseller en cap, aparte de indicar, con o sin el acuerdo de ERC, quién ha de sustituirle en las competencias que ha tenido que abandonar, se reserva la administración de su apuesta final: su participación en las elecciones generales del 14 de marzo, encabezando la lista independentista de su partido.

Ahí está la incógnita. Ahí probablemente se la juega del todo el líder republicano de Cataluña. Porque si las urnas premiasen su demencial encuentro con ETA, Carod acabaría ganando la batalla política en la que se ha involucrado. Ahora bien: lo razonable es pensar que esa victoria sería pírrica. Carod parece condenado a perder esta carrera y no llegar a la meta que se ha propuesto en medio de la grave emergencia surgida. En realidad hay motivos para sospechar que el hasta ahora líder de ERC moriría matando. Es decir, se llevaría por delante, queriéndolo o sin querer, a Pasqual Maragall, metiéndolo en un oscuro túnel, cuya última salida podría estar situada a la derecha del trayecto tortuoso. Una salida o derivación llamada CiU. Entenderse con los sucesores de Jordi Pujol quedaría a la altura del “seny” catalán. Y Maragall, por muy socialista que se autoproclame, es un típico representante de la burguesía liberal o, si se prefiere, del liberalismo al uso.

De toda la floresta de titulares con que los medios de comunicación han intentado sintetizar la esencia del conflicto creado, tal vez el más expresivo haya sido hasta ahora el del diario nacionalista vasco Deia en su edición del 19 de febrero: “ETA torpedea con su tregua el tripartito catalán”. El periódico controlado por el PNV respira por el deseo que alienta Sabin Etxea: el éxito de ERC como modelo político de organización copiada de Batasuna sienta un incómodo precedente, por llamarlo así, incómodo, y no peligroso. Las expresiones dedicadas por Ibarretxe a la tregua por separado que la banda terrorista ha decidido, calificada por el lehendakari como algo “nauseabundo”, no van tanto dirigidas contra ETA como contra la fórmula de negociación directa con ETA ideada por Carod.

Por otra parte, los duros conceptos aplicados por el propio Maragall al comunicado de ETA, sobre el que ha dicho que es necesario “desactivar este mensaje bomba”, hablan por sí solos de su rechazo personal al desenlace producido. La guerra a muerte no declarada, pero latente, entre Maragall y Carod late en la atmósfera política catalana. Es lógico que se especule de inmediato con un periodo de transición hasta que Maragall decida convocar en Cataluña nuevas elecciones al objeto de construir una situación más confortable para su propio proyecto. Lo que ahora va a existir, ya que hablamos de atmósfera, es para el sucesor de Pujol al frente de la Generalitat algo sencillamente irrespirable. Los mensajes que a Maragall le están llegando por la vía de CiU parecen en realidad manufacturas políticas de su antecesor en el Gobierno autonómico. Ésa podría llegar a ser la verdadera “solución”, siempre que el electorado catalán no plebiscite a Carod-Rovira el día 14 de marzo.

Nada
EDITORIAL Libertad Digital  20 Febrero 2004

Nada, absolutamente nada, ha sucedido en el gobierno catalán y en el PSOE que pueda considerarse como una muestra –por pequeña que sea– de asunción de responsabilidades políticas tras el comunicado del miércoles en el que ETA se compromete a cumplir el ruin y viejo deseo de Carod Rovira de "situarse en el mapa antes de atentar contra España". Zapatero, nada más conocer la noticia, lo más que hizo fue volver a balbucear un "cambio en el tripartito", pero el candidato socialista, visto que Maragall de nuevo le hace caso omiso, ha terminado saliendo una vez más con que "ni el PP ni ETA van a condicionar el gobierno de Cataluña". Eso, y volver a silenciar a Bono e Ibarra.

Carod Rovira, mientras tanto, seguirá siendo candidato número uno de su partido al congreso, donde sigue dispuesto a ofrecer sus votos a Zapatero. Esta es la hora en la que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno de España tampoco ha renunciado públicamente a contar con el apoyo de los independentistas catalanes en caso de que su partido superara al PP sin llegar a la mayoría absoluta.

Maragall, por su parte, sigue queriendo recuperar para la Generalitat el cargo de Conseller en Cap que tuvo que suprimir hace un mes para no tener que echar al que lo ocupaba de su gobierno. Los independentistas seguirán siendo quienes elijan quien lo ocupe mientras dura el personal periplo madrileño de su lider. Este parece que ha decidido que sea su correligionario y consejero de Enseñanza Josep Bargalló el que le caliente la silla. Maragall ha tragado. Zapatero, también.

Rajoy, finalmente, parece que sigue considerando un "riesgo" en estas circunstancias enfrentarse a Zapatero en un cara a cara televisado. El candidato popular, que se supone que tiene que ser él –y no Ibarra– quien se haga eco de la indignación ciudadana, ha dicho algo tan novedoso como que el Pacto Antiterrorista corre peligro si los socialistas siguen siendo socios de Esquerra Republicana. Y, ciertamente, resulta novedoso saber que puede morir un pacto que creíamos ya muerto, por lo menos desde que Maragall anunció, con el beneplácito de Zapatero, que estaba dispuesto, como Ibarretxe, a saltarse la legalidad constitucional convocando un referéndum ilegal expresamente tipificado como delito en nuestro código penal. Por lo visto, el artículo 3 –por citar sólo uno– del Pacto Antiterrorista tiene más vidas que lo gatos.

En fin, que esto sólo lo pueden solucionar los ciudadanos en las urnas. Y a lo peor, ni eso.

Cataluñas
David Gistau La Razón  20 Febrero 2004

Porque viví en Barcelona, sé que hay una Cataluña de cabezas de cochinillo arrojadas en el Nou Camp y racismo a lo Carod-Rovira opuesta a la Cataluña de póster, la del Liceo y las gambas de Mariscal. Que a su manera más sofisticada también vive, no del odio, pero sí del desprecio a la Meseta. Que se lo pregunten a quien haya sido «charnego» o «sudaca» en Cataluña.

De hecho, de la opresión al «charnego» sale Carod-Rovira, hijo de un guardia civil mesetario que hubo de comprar su derecho de piso con el radicalismo, convirtiéndose en traidor a su genealogía antes incluso de convertirse en traidor a España. Una mierda de tío, vaya, a quien no le importa que mueran quienes llevan el uniforme de su padre siempre que los revienten más allá de las marcas de su aldea. Una mierda de tío, y si le molesta el insulto, prefiero un desafío a batirnos en duelo antes que una querella, que uno, obligado por el respeto a su propia genealogía, es del duelo antes que de la querella.

Esa Cataluña de cabezas de cochinillo y Carod-Rovira, mucho más abundante de lo que se atreve a reconocer la Cataluña de las gambas de Mariscal, se la encontró uno en los bares de Barcelona. Era aquella que a Eta sólo le reprochaba que no comprendiera que, en Cataluña, estaba entre amigos, que total, por cuatro o cinco opresores mesetarios reventados con una olla-exprés no vamos los catalanes a conmovernos tanto como con la muerte de la madre de Bambi: España es culpable. Lo que ha conseguido el partido socialista es sacar del bar a la Cataluña de cabezas de cochinillo y aprobación de la olla-exprés para institucionarla como forma de gobierno con coche oficial. Así, no ha de sorprender que Eta diga que le complace lo que el partido socialista está haciendo en Cataluña. A nosotros, mesetarios sentenciados a muerte, la verdad es que nos toca los cojones. Esto sí que es una conjura, y no lo del penalti de Marchena. Y encima habrá que soportar que estas mierdas de tíos nos llamen fascistas y nos acusen de crispar el ambiente. Y lo único que hemos hecho es empatar un partido de penalti mientras ellos pactaban con asesinos.

De error a lastre
Opinión El País  20 Febrero 2004

Con la aceptación de la propuesta de nombrar un nuevo conseller en cap, Maragall dio ayer por cerrada por segunda vez la crisis provocada por la entrevista de Carod con ETA. Hay motivos para temer que sea un nuevo cierre en falso. No porque la medida sea insuficiente, sino porque sigue faltando un elemento fundamental para evitar que la crisis se reproduzca: la aceptación por parte de Carod de que lo suyo no fue un error de forma, sino una grave irresponsabilidad política; mientras no exista ese reconocimiento y su partido tampoco sea capaz de desautorizarle, algunas costuras del pacto seguirán siendo débiles y el tripartito vulnerable a los ataques de quienes están tan interesados en hacer fracasar la experiencia de un Gobierno catalanista de izquierda.

Ahora ya se sabe que el riesgo asumido por Carod no era teórico. Y ha ocurrido lo que se temía: que lejos de suponer un avance hacia el desistimiento de ETA, el contacto secreto alentara la esperanza de los terroristas de condicionar la política -incluyendo la electoral- desde la violencia o la amenaza de utilizarla. Frente a esa comprobación, Carod volvió a plantear en términos de autoafirmación y desafío la aceptación de su paulatina marginación política. Presentó como una exigencia a Maragall el nombramiento de un dirigente de ERC como nuevo conseller en cap. Pero al hacerlo admitió que es él quien está obligado a renunciar al cargo.

¿Es esa solución la "consecuencia política de alcance" exigida por Zapatero? Lo que se planteó como retirada "provisional" se ha hecho permanente. No es poco tratándose de quien sigue siendo el líder de ERC. Pero ya había quedado por sentado que la retirada era definitiva. Luego no ha habido la asunción adicional de responsabilidades que parecía exigible a la vista de los efectos comprobados del error Carod. Tan graves han sido esos efectos que lo lógico sería que el propio Carod librase a su partido de tener que cargar con él.

Pero no está por la labor. Sigue sin reconocer que, más allá de los modos, también inadmisibles, cometió un grave error político al morder el anzuelo que le tendió ETA, actuando de forma que los terroristas pudieran hacer lo que han hecho: ofender a los catalanes, perjudicar las expectativas electorales de la izquierda, meter una cuña en el Pacto Antiterrorista, dar munición al PP. El dilema que tienen planteado Maragall y el PSC es si vale la pena seguir adelante con su apuesta por el tripartito con un lastre tan pesado; sabiendo que esos efectos podrían reactivarse con cada atentado de ETA, o con la publicación por la banda de las actas -verdaderas o maquilladas- de sus conversaciones o con cualquier otra maldad que pueda ocurrírseles a los encapuchados.

Es deseable el mantenimiento del actual Gobierno catalán; pero no a cualquier precio. Sería deseable porque se trata de una experiencia legítima, aunque con sus riesgos, de integración de un partido independentista y pacífico en la normalidad democrática. Algo que podría tener una función pedagógica para la Euskadi posterior a la derrota de ETA. Y también porque era una experiencia menos arriesgada que la alternativa de un pacto entre las dos formaciones nacionalistas, unidas por la ideología más que por la política. Pero no a cualquier precio: no valdría la pena si por mantener la alianza con ERC se desestabilizara y fracturara la política catalana, se siguiera situando a ETA bajo los focos y se rompiera la relación entre el PSC y el PSOE.

La condición para evitar estos males es que ERC no sólo condene el comunicado de ETA o su utilización por la derecha, tal como ya ha hecho, sino que se desmarque sin ambigüedades de la iniciativa de su secretario general. Aunque sea falso lo que dice ETA sobre la búsqueda de una tregua por separado, en un libro publicado en octubre pasado el propio Carod se ufanaba de haber conseguido que, gracias a sus contactos con Otegi, en marzo de 2001, desde esa fecha "aquí no ha habido ningún atentado", salvo "la acción lamentadísima y condenable en Santa Pola" (Alicante), parte de lo que Carod considera Països Catalans. Pero en ese tiempo los hubo por este orden en Lasarte, Zaragoza, San Sebastián, Madrid, Leiza, Leaburu, Getxo, Beasain, Orio, Madrid de nuevo, Andoain y Sangüesa.

Es cierto que la derecha está teniendo un comportamiento gravemente irresponsable. Todos los partidos catalanes han rechazado enérgicamente el comunicado de ETA, pero Aznar todavía aseguró ayer que ERC está "lejos de condenar el comunicado terrorista". También culpabiliza injustamente al PSOE de la crisis, utiliza alegremente el comunicado etarra para poner en peligro el consenso antiterrorista y aprovecha todo ello para repetir como un sonsonete la falta de liderazgo de Zapatero. Pero será difícil combatir toda esta exhibición de oportunismo mientras Carod no reconozca y corrija claramente el suyo.

¿Y por qué los «paisos catalans»?
Julián Lago La Razón  20 Febrero 2004

Bueno, pues el comunicado de tregua territorial de ETA, con efectos retroactivos a partir del pasado 1 de enero, no deja de suponer un alivio para las posibles víctimas desde el pretérito futurible de lo que pudo ser si hubiera sido lo que podría haber sido, cosa que así de entrada a los constitucionalistas nos tranquiliza un tanto. De modo y manera que el susodicho comunicado plantea serios problemas, y no sólo cronológicos, que ésos ya han quedado claros, sino también geográficos.

De momento, limitar el ámbito de la tregua a Cataluña tiene su intríngulis político que los independentistas no pueden tomarse a broma. Porque vamos a ver, ¿no ha reivindicado siempre Esquerra Republicana los llamados «Països Catalans» como territorio histórico de sus aspiraciones? Parece claro que lo único que ha quedado exento para la comisión de atentados terroristas es la Comunidad Autónoma de Cataluña, el antiguo Principado, vamos. ¿No es eso?

O lo que es lo mismo, lo que reclamó Carod-Rovira a ETA, en artículo periodístico publicado hace un par de años, cuando pidió a la banda que, antes de matar a alguien, mirara el mapa, no confundieran los terroristas Cataluña con España. Así que la tregua selectiva discrimina una parte de los «Països Catalans», al menos a este lado de la frontera, léase las Baleares, la Comunidad Valenciana y Aragón, cuya antiguo Reino, el de la Corona de Aragón, ya había reclamado para Cataluña Pasqual Maragall, precisamente. Dicho lo dicho, y a la vista del «atrezzo» del par de etarras encapuchados y tocados de txapelas, la ordalía de banderas varias de fondo ningunea la senyera «estelada», que aparecía sobre la mesa a modo de servilleta, lo cual no deja de ser una ofensa para el independentismo catalán. Vamos, que la puesta en escena de los terroristas no ha sido controlada por Carod, o con más exactitud por la dirección de Esquerra Republicana, que estaba en la pomada como todo quisqui ya sabe.

De donde podemos concluir que la responsabilidad no empieza y termina en Carod, ni de coña, pese a que para mantener el pacto tripartito Maragall circunscriba a su persona la deslealtad institucional en un intento de saldar la crisis con su sustitución por Josep Bargalló, también de ERC. Es decir, desde la argumentación democrática, y no partidista, carece de sentido que ERC continúe en el govern de Maragall, lo mire por donde lo mire Zapatero, a quien Carod le ha hecho una putada electoral que ni de encargo. Salvo, eso sí, que Carod sea un topo del PP, como algunos sostienen para justificar lo injustificable, lo cual no creemos, la verdad. O sea, que dentro de la lógica independentista lo natural sería que el susodicho volviera a Perpiñán. A reunirse con los jefes etarras para, al menos, ampliar el ámbito territorial de la tregua a los «Països Catalans», a fin de consumar su propósito pacifista, del que a estas alturas de la película nadie en el mundo mundial duda. Nosotros, los primeros.

Hoy estamos más amenazados
ANTONIO BASAGOITI/VICESECRETARIO DEL PP DEL PAÍS VASCO El Correo  20 Febrero 2004

El anuncio por parte de ETA de una tregua para Cataluña no sólo supone una supina desfachatez y profunda inmoralidad, capaz por sí misma de generar el enorme revuelo político y social en el que estamos instalados. También, y fundamentalmente, coloca en una peor situación a los muchos colectivos amenazados por la banda terrorista en el País Vasco y resto de España, excepción sabida del territorio catalán.

Parecería simple argumentar que los que no vivimos en Cataluña y vivimos condenados a movernos con escolta estamos hoy más amenazados. El anuncio de una tregua parcial circunscrita a un territorio acota el macabro campo de trabajo de los terroristas y disminuye los objetivos. En consecuencia lógica, el resto de españoles que somos objetivo de la banda terrorista tenemos ahora más probabilidades de sufrir un atentado.

Pero lo importante no es eso. Hoy estamos más amenazados que antes porque ETA está más fuerte, porque hay quien ha tenido el estúpido atrevimiento de darle la razón o parte de ella, y porque la irresponsabilidad política de este sujeto ha supuesto un imperdonable balón de oxígeno cuando la banda terrorista está en su peor momento. Gracias a la actuación de Carod Rovira y Esquerra Republicana, ETA tiene hoy más motivos y más fuerza para atentar contra quienes no estamos en Cataluña.

En primer lugar, porque hoy la banda terrorista sabe que puede irrumpir con la fuerza que la sociedad del País Vasco y del resto de España le estaba quitando, gracias fundamentalmente al esfuerzo de ciudadanos y colectivos como Basta Ya o el Foro de Ermua. Y también gracias a las iniciativas políticas y legales que han limitado la presencia institucional y financiera del terrorismo y de su entorno.

Insisto en que hoy estamos peor que ayer. Se ha dado un paso atrás en lo mucho avanzado gracias a la rebelión cívica, política y legal de aislamiento a ETA, y todos se lo debemos a la estupidez e irresponsabilidad de un dirigente político, número dos del Gobierno de Cataluña, presidente-líder de ERC, que ha vuelto a poner a la banda terrorista en primera fila de la vida política y social de este país.

Y en segundo lugar, pero no menos importante, es que ETA hoy nos ve más objetivos a todos los que exigimos su desaparición y le hacemos frente desde la democracia. La banda terrorista tiene hoy el aval de un político catalán, miembro de la Generalitat catalana, que le ha dado la razón. Todos los que siendo jueces, periodistas, empresarios, policías o políticos hacemos frente a la banda terrorista por principios estamos en peor situación tras el encuentro de Carod con la dirección etarra.

Sin olvidar tampoco el recibimiento a los presos de ETA dispensado por el presidente del Parlamento catalán, miembro de ERC también, y la inclusión en el programa de gobierno de esa comunidad de la idea de independencia y ruptura que representa la formación republicana. Están demostrando con hechos que a ETA se le puede dar la razón y que los demás, quienes seguimos plantando cara al terrorismo desde las instituciones y la sociedad, importamos poco y podemos ser borrados del mapa.

La irresponsabilidad cometida por ERC al legitimar el diálogo y la negociación política con la banda terrorista tira por tierra el esfuerzo de muchas personas amenazadas. Llevamos años exigiendo la desaparición de la banda terrorista sin contrapartidas de ninguna clase y sin cesiones de ninguna clase. Tanto esfuerzo, tanto trabajo, tantas vidas y tanto sufrimiento tirados por la borda por la irresponsabilidad e inmoralidad de un dirigente político, representante autorizado del Gobierno catalán, insisto, que ha sido capaz de anteponer su interés político y particular al de tantas y tantas personas que seguimos hoy amenazadas.

Por lo tanto, lo ocurrido en Cataluña no puede interpretarse en ningún caso como una buena noticia. En todo caso, sí es la demostración de las consecuencias nefastas que tiene para la paz y para la mejora social dar apoyo a quienes pretenden atajos en la lucha contra ETA, a quienes tienen planteamientos radicales y a quien comparte objetivos en mayor o menor medida con la banda terrorista.

Efectos colaterales
Miguel Ángel Jiménez La Razón  20 Febrero 2004

La bomba atómica que el pasado miércoles hizo estallar ETA en la Generalitat catalana, y cuyo efecto se hizo sentir en la sede del Partido Socialista, en la madrileña calle de Ferraz, está teniendo otros daños colaterales muy importantes.

Y no me refiero al hecho de que como consecuencia del mensaje bomba de los terroristas, se cuente que Bambi no pudo dejar escapar unas lágrimas que enturbiaron sus azules ojos. Me refiero al hervidero de llamadas de unos empresarios a otros, que pedían urgentes reuniones con los políticos para disminuir los daños producidos. Y es que sucede que la situación política de Cataluña, comienza a preocupar seriamente a sus empresarios. Hace unos días se hizo público un informe que descolgaba al principado como región preferente en expectativas de crecimiento. Las Cámaras de Comercio, hace días hicieron público otro informe en el que Cataluña desciende puestos entre las regiones españolas por creación de empleo, y como guinda se sabe que las exportaciones no pasan por su mejor momento. Todo ello sumado al hecho de que ya son más de una docena las empresas que han abandonado o piensan abandonar sus plantas industriales en esa comunidad, no dibuja un panorama muy alentador.

Se ha dicho hasta el hartazgo que la peor crisis económica es la crisis política, y la situación por la que atraviesa el gobierno tripartito catalán, no brinda muchos motivos para el optimismo. Por ello resulta urgente atender la llamada clandestina de los empresarios catalanes a los políticos para que se ponga orden y se recobre la confianza.

En la vida es preferible enfrentarse a un malvado antes que a un tonto. Y el secretario general de ERC, con su paseo a Perpigñan, ha puesto patas abajo el gobierno de la Generalitat y a los pies de los caballos la credibilidad de liderazgo de Rodríguez Zapatero, como hipotético presidente de Gobierno. Cataluña puede haberse metido en un callejón sin salida, pero al resto de España, este mensaje bomba le puede suponer una factura muy cara.

Criminalidad asimétrica
Carmen Martínez Castro La Razón  20 Febrero 2004

Hemos pasado de la tregua trampa a la tregua bomba. El movimiento político que ha realizado esta semana una ETA agónica, pero no idiota, ha dinamitado definitivamente el panorama electoral. Pero aún está por ver si la sacudida consigue despertar algunas conciencias absurda y deliberadamente dormidas.

ETA se ha encargado de hacer bueno el aforismo: «Cuidado con tus sueños, pueden hacerse realidad». Carod-Rovira lleva años soñando con la tregua de ETA en Cataluña; el miércoles pasado su sueño se hizo realidad. Ya ha logrado lo que venía buscando desde hace años. El hecho diferencial catalán tiene una nueva aplicación práctica: estamos ante la criminalidad asimétrica. Lo ocurrido es el corolario lógico del manual del buen nacionalista. Si quieren impuestos propios, tribunales propios y soberanía propia, ¿por qué no tener un tratamiento propio por parte de ETA? Un privilegio más que apuntar a la lista de insolidaridades
Carod no es un loco o un marciano recién llegado a la política catalana. No se puede echar las manos a la cabeza; ni él, ni sus socios, ni quienes le apoyan fuera de Cataluña. Ha sido jefe del gobierno de Maragall, dirige la tercera fuerza política de esa comunidad autónoma y se presenta al Congreso de los Diputados con el lema: «Hablando se entiende la gente».

Desde luego, ETA ha entendido perfectamente a Carod, como entiende al PNV, a Julio Medem y a determinado sector de la izquierda, que no me atrevo a llamar española por no ofender. Siempre hay gente dispuesta a dejarse hipnotizar por la magia de la palabra diálogo; honrados ciudadanos dispuestos a entregarse sin dar la batalla o, en este caso concreto, dispuestos a rendirse cuando estamos a punto de ganar esa batalla al terrorismo. Son los mismos que llaman regresión democrática a las leyes que nos han permitido asfixiar a ETA, los que recurren esas leyes ante los tribunales internacionales, los que insultan a los miembros de Basta ya en la universidades catalanas y pasean como héroes a los periodistas de Egunkaria. Los que equiparan a víctimas y verdugos. Los que culpan a Aznar del órdago soberanista. Los mismos que a estas horas se afanan en buscar excusas para ocultar la gravedad de lo ocurrido . El 14 de marzo veremos si han conseguido narcotizar a la sociedad española.

Carod-Rovira y ETA
Daniel Portero La Razón  20 Febrero 2004

No hay palabras que definan el juego macabro al que nos están sometiendo ETA y sus cómplices. Con letras mayúsculas DENUNCIAMOS AL GRUPO POLÍTICO ERC, cuya actitud de supuesta complicidad de su dirigente Carod Rovira con ETA ha quedado demostrada después de llegar a nuestros oídos que la banda deja de matar en Cataluña.

La hipocresía hacia las víctimas del terrorismo y el encubrimiento y colaboración con la banda por parte de Carod ha quedado demostrada en esta tregua.

Pedimos al Fiscal General del Estado que actúe contra Carod. La AVT ha dado traslado hoy [por ayer] al Tribunal Supremo, y en los mismos términos, la querella criminal que ha presentado en la Audiencia Nacional contra Carod por el supuesto delito de colaboración con banda armada y por el supuesto delito de encubrimiento.

Tras el anuncio de la tregua, creemos que la admisión a trámite de dicha querella en el Supremo es algo que se sustenta sólo con los hechos acaecidos. Es imposible creerse que Carod-Rovira no fue a pactar una tregua con ETA a Francia. La poca vergüenza y la bajeza moral que este señor ha demostrado con las víctimas de toda España se hace hoy palpable en una tregua en la que una banda de desalmados están pidiendo oxígeno a Cataluña. Es el momento de acabar con ETA y con los que la encubren o colaboran con ella, de que el Gobierno de Maragall se desvincule de Esquerra Republicana y de favorecer un clima de convivencia de paz en esta región. ¿O lo que pretenden ETA y sus cómplices es que emigremos a Cataluña para que no nos maten?

Asesinatos a la carta
Cartas al Director ABC 20 Febrero 2004

Ya en breve vamos a poder disfrutar en nuestro país de un servicio de televisión a la carta y claro, de paso, también seremos «obsequiados» con un sistema de asesinatos a la carta, es decir, matar en Soria pero no en Gerona, dependiendo de quién no se siente español y quién sí.

Hemos llegado a un punto lamentable en el marco político no sólo porque ETA siga matando o porque incremente el poder de los partidos políticos que pretenden romper con España sino, sobre todo, porque muchos que juraron defender la Constitución y la unidad de España están traicionando a quienes les votaron por conseguir a toda costa un puñado de votos y lograr así el poder. Es lamentable que la izquierda haya llegado a estos extremos y sorprendente que en lugar de intentar solventar los problemas se dedique a culpar al Partido Popular. Según un alto cargo de Izquierda Unida, fue Aznar quien pactó con ETA para lanzar el comunicado y lograr así una ventaja electoral... ¡Lamentable!

La cuestión es qué va a pasar ahora. Obviamente el líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, principal responsable de esta crisis, debería tomar cartas en el asunto y obligar a Maragall a romper lazos con sus socios republicanos. Pero este último no parece que esté dispuesto a cooperar, y en gran medida porque la autoridad que tiene Zapatero en el seno de su partido es prácticamente nula. Si el PSOE quiere recuperar algo de credibilidad debería empezar por mostrar unión en sus filas y posicionarse en aquello en lo que cree o dice creer, cueste los votos que cueste.     Javier García Nates. Madrid.

Bargalló, un «enemigo» del castellano
La Razón 20 Febrero 2004

Este ex profesor de instituto ¬nacido en Torredembarra, (Tarragona) en 1958¬ es el brazo derecho de Carod en el ejecutivo tras su salida. Prueba de ello es que Josep Bargalló heredó gran parte de las competencias del extinto conseller en cap entre las que destaca la política lingüística. Pero también se ha hecho cargo de la política juvenil, de los deportes y de asuntos religiosos. La historia de este aficionado a la literatura y a los «castells» ¬torres humanas¬ tiene su barniz curioso. Tras ser diputado autonómico desde 1992 ¬como independiente¬, la última legislatura pareció ser su despedida de la política de primera línea, pero nada más lejos. El mismo Carod-Rovira apuntó en el transcurso de la pasada campaña autonómica que «era una lástima» que Bargalló ya no estuviera en las pasadas listas para el Parlament catalán.

Pero la llegada de Esquerra al Palau de la Generalitat provocó que el secretario general de ERC llamara a su amigo y referente para el cargo de conseller de Educación. Aún no lleva dos meses en el cargo y sus actuaciones no han dejado a nadie impertérrito. Por una parte, se ha mantenido en un línea de continuidad con el anterior ejecutivo de CiU en lo que se refiere al rechazo a la LOCE. Concretamente en lo que se refiere a no cumplir el número de cuatro horas de castellano en las aulas. Pero quizás lo que ha sido más destacable ha sido su impulso de la Ley de Política Lingüística datada en 1998. Este impulso consiste en aplicar con severidad las sanciones que comprende dicha ley sobre todo en lo que concierne a la rotulación de establecimientos comerciales. El gobierno de CiU fue muy cauto a la hora de hacer cumplir sanciones por «responsabilidad».

En un plano más personal hay que destacar su formación académica ¬licenciado en filología catalana¬ y sus aficiones intelectuales que le llevaron a realizar un tratado de métrica. Participa y ha participado en múltiples entidades cívicas, culturales y sindicales. En cuanto a militancia política, está en ERC desde 1995 ¬cuando fue escogido concejal en su localidad natal¬ pero ya se había encontrado con Carod en el PSAN, informa Joan Foguet.

Los no nacionalistas estudian convocar una manifestación
El Foro Ermua se pregunta qué tiene Carod que no tenga un vasco que está en el punto de mira
La plataforma Convivencia Cívica Catalana prepara una manifestación en la que los catalanes muestren su rechazo a la tregua declarada por ETA en Cataluña y a las «complicidades» de algunos partidos catalanes. Además el Foro Ermua pidió al PSC que rompa su pacto con el partido de Carod.
Redacción - Madrid.- La Razón  20 Febrero 2004

Convivencia Cívica de Cataluña, un colectivo que se ha significado por iniciativas como la denuncia de la situación del castellano en su comunidad, está estudiando la convocatoria de una manifestación para rechazar la tregua de la banda terrorista ETA y censurar las «complicidades» de algunos partidos catalanes con la banda terrorista. El presidente de esta asociación, Francisco Caja, informó a Servimedia de que la idea es «articular una expresión de la indignación que en toda España ha causado este generoso indulto de la banda ETA» para los catalanes que supone una tregua limitada a esta comunidad.

Caja explicó que están pensando en convocar «una manifestación de protesta y de exigencia de que acaben las complicidades del Gobierno catalán y de los partidos catalanes con la banda terrorista».

Protestas
En este sentido, señaló que una de las acciones concretas de protesta durante la manifestación puede ser llevar carteles con la palabra «indultado», con objeto de «dejar patente la bajeza moral del comunicado y del intento de intervenir en el proceso electoral» por parte de la banda etarra.

Asimismo, sobre la trascendencia de la tregua declarada por la organización criminal, Caja sostuvo que su asociación comparte «la indignación moral que han mostrado las asociaciones de víctimas del terrorismo», puesto que los etarras no son quiénes para otorgar el derecho a la vida, ya que es algo que garantiza la Constitución.

El presidente de Convivencia Cívica añadió que la decisión de los terroristas pone de manifiesto «la complicidad entre el nacionalismo moderado y el radical» y cómo partidos como Eesquerra Republicana de Cataluña tienen una «dependencia moral» de los violentos.

Por otro lado, el portavoz del Foro Ermua, Rubén Múgica, señaló que el anuncio de la banda terrorista ETA es la «prueba evidente» de que Esquera Republicana de Cataluña es «la derechona más reaccionaria que existe».

«La derechona tramposa, que juega a la ocultación, que es ventajista», declaró Múgica, quien emplazó al Partido Socialista a «romper inmediatamente» su relación con Esquerra Republicana de Cataluña en el Gobierno catalán.

En su opinión, el tripartito no es un pacto de izquierdas, sino el acuerdo de un partido de izquierdas, el Partido Socialista de Cataluña, con «una cuadrilla de buitres reaccionarios».

Recalcó que el líder de Esquerra Republicana de Cataluña y ex «conseller en cap», Josep Lluís Carod-Rovira, «por el mismo precio podría haber conseguido que la banda terrorista ETA no cometa ningún atentado ni en el resto de España ni en el País Vasco». No ha sido así, reiteró, porque «va a lo que va. Es un ombliguista; el resto del planeta no le preocupa». «¿Qué tiene él para que pueda salvar la vida que no tenga yo, que estoy en el punto de mira?», se preguntó.

La AVT se querella contra Carod en el Supremo y pide que se incorpore el comunicado de ETA
Quiere determinar si existe relación entre la reunión de Perpignan y la tregua sólo en Cataluña
El Tribunal Supremo cuenta ya con dos querellas interpuestas contra el ex conseller en cap de la Generalitat de Cataluña Josep Lluis Carod-Rovira, después de que la Asociación de Víctimas del Terrorismo decidiera desistir de la que presentó en la Audiencia Nacional y trasladarla al Alto Tribunal. La AVT considera que la actuación de Carod-Rovira, directamente relacionada con la reunión que mantuvo en Perpignan con dos dirigentes de ETA, puede ser constitutiva, presuntamente, de un delito de encubrimiento o, alternativamente, de colaboración con banda armada.
F. Velasco - Madrid.- ABC 20 Febrero 2004

La Asociación de Víctimas del Terrorismo considera que el objetivo de la reunión que mantuvo Carod-Rovira con los dirigentes etarras Mikel Albizu, «Mikel Antza», y José Antonio Urruticoechea Bengoechea, «Josu Ternera», tenía como objetivo principal «obtener de ETA una tregua que afectase únicamente a Cataluña, a cambio de que ERC realizase una declaración independentista y diera cobertura a la izquierda radical vasca».
Por este motivo, la AVT presentó ayer en el Tribunal Supremo un escrito en el que solicita que, a través de la Policía Judicial, se aporte a la causa el vídeo en el que dos etarras encapuchados anunciaban la tregua en Cataluña, así como el comunicado íntegro de ese anuncio.

Junto a ello, también se pide que se remitan al tribunal todas las declaraciones realizadas por Carod-Rovira desde que se conoció que se había reunido con los dos citados dirigentes etarras en Perpignan.
Estas solicitudes tienen como objetivo principal, según fuentes de la AVT, determinar si existe alguna relación causa-efecto entre la citada reunión de Carod con «Mikel Antza» y «Josu Ternera», las manifestaciones que posteriormente realizó el ex conseller en cap y la decisión de la banda de no perpetrar atentados terroristas en Cataluña.

En la querella, presentada ahora ante la Sala Penal del Tribunal Supremo, se alude también a que, según las informaciones publicadas, se produjo un «cruce de textos» entre ambas partes, a través de un parlamentario de Batasuna, en el que ETA «se habría reservado el derecho a seguir atentando contra la vida de personas que estuvieran previamente designadas como objetivos de la banda armada y que ante la tregua que ofrecían en el territorio de Cataluña se trasladasen a vivir a dicha comunidad» autónoma.

Requerimiento al CNI
Entre las diligencias de pruebas que solicitan en la querella, se incluyen la declaración de Carod-Rovira, la del periodista de ABC que firmó la información de la reunión con los etarras y el requerimiento a la Dirección General de la Guardia Civil y de la Policía Nacional, así como al Centro Nacional de Inteligencia, «al objeto de que aporten a las actuaciones cuantas informaciones o informes tengan sobre la realidad de los hechos».

Esta misma querella fue presentada en la Audiencia Nacional, correspondiéndole por reparto al juez Baltasar Garzón, quien no se había pronunciado sobre la admisión o no a trámite de la misma. El magistrado sólo había solicitado al Parlamento catalán que acreditara si Carod-Rovira tenía o no la condición de aforado.
La AVT entiende que el ex conseller en cap no perderá esa condición al presentarse a las elecciones generales, por lo que ha decidido trasladar la querella al Tribunal Supremo.

«La equidistancia entre los violentos y las víctimas tiene como objetivo la confusión»
Natividad Rodríguez, viuda de Fernando Buesa, reivindica el diálogo para lograr «la libertad de todos»
M. JOSÉ CARRERO/VITORIA El Correo 20 Febrero 2004

Natividad Rodríguez, la viuda de Fernando Buesa, reclamó ayer «mensajes claros» para «reducir espacios y quitar influencias, medios y poder a quienes practican la violencia». La esposa de Buesa pronunció estas palabras en el teatro Principal de Vitoria, que acogió el acto en recuerdo del dirigente socialista asesinado junto a su escolta, Jorge Díez, hace ahora cuatro años.

Ante un auditorio de ciudadanos anónimos y una nutrida representación política -encabezada por el lehendakari Ibarretxe, por el presidente del Parlamento vasco, Juan María Atutxa, además de por el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, y del alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso- Natividad Rodríguez dedicó el encuentro anual que organiza la Fundación Fernando Buesa «a las más de mil víctimas» de ETA «que pagaron con sus vidas la paz y la libertad». Con su firmeza habitual, la viuda del que fuera máximo dirigente del socialismo alavés proclamó que «la equidistancia entre violentos y víctimas tiene como objeto la confusión».

Añadió que la sociedad precisa de «líderes claros» porque el esfuerzo que «cada día» hacen las víctimas «para transformar su dolor y rabia en aportaciones a la convivencia» sería «más fácil si sentimos que la sociedad nos acompaña y las instituciones suman esfuerzos para lograr la libertad para todos». Además, reivindicó el diálogo entre las fuerzas políticas porque «nadie puede creerse legitimado para imponer su verdad a los demás».

Después de la intervención de Natividad Rodríguez, el ex ministro de Exteriores de Israel Sholomo Ben Ami, impulsor de distintas iniciativas de paz en Oriente Medio, ofreció una conferencia sobre el papel que debe jugar la sociedad civil en los procesos de paz. El cantautor Luis Eduardo Aute cerró el homenaje.

La denuncia de «Manos Limpias», pendiente del fiscal, puede ser «clave» para imputar al independentista
L. R. N. - Madrid.- La Razón  20 Febrero 2004

El pasado 29 de enero el colectivo de funcionarios públicos «Manos Limpias» presentó en el Tribunal Supremo una querella contra Carod-Rovira por los delitos de encubrimiento y colaboración con banda armada.

La Sala dictó una providencia por la que se designaba ponente al magistrado Enrique Bacigalupo, y, paralelamente, se daba traslado al Ministerio Fiscal para que informase sobre si el Tribunal Supremo era competente para instruir esa querella y si procedía su admisión a trámite.

El Ministerio Fiscal todavía no ha emitido su dictamen, que puede resultar decisivo para la decisión que finalmente se adopte en la citada acción penal interpuesta contra el ex conseller en cap.

La decisión que finalmente se adopte sobre esta querella fue uno de los argumentos esgrimidos por el magistrado José Ramón Soriano para no citar a declarar, en calidad de testigo, por el momento, a Carod-Rovira en la causa abierta contra «Josu Ternera» por el atentado perpetrado en 1987 contra la Casa Cuartel de Zaragoza.

El juez consideraba que si se tuviese que tomar declaración al ex conseller en cap, lo procedente sería citarle en calidad de imputado en la causa abierta tras la querella de «Manos Limpias», pero no en la que él instruye, sin perjuicio de librar testimonios de la primera en ésta, por su su contenido puede dar pistas o facilitar la captura de «Josu Ternera», quien se encuentra huido de la Justicia.

En la querella de «Manos Limpias» se señala que el delito de colaboración con banda armada es «de mera actividad y peligro abstracto» y su consumación se produce «con independencia de que la organización o grupo terrorista se beneficie de la conducta colaboradora, es decir, con independencia de que esta última haya sido o no efectivamente útil para la organización» terrorista.

El objetivo de la reunión que mantuvo Carod con los miembros de ETA era, según se relata en la querella, que la banda terrorista no cometiese atentados en Cataluña. «a cambio de apoyarles en sus objetivos de autodeterminación».

Este colectivo de funcionarios públicos también solicita que se cite a declarar de forma urgente a Carod-Rovira y que tuviese que prestar «para hacer frente a todas las responsabilidades que pudieran derivarse».

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