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Recortes de Prensa     Lunes 23 Febrero 2004
Adrados: «Los vascos fueron castellanos desde que se inventó Castilla»
A. A. ABC  23 Febrero 2004

La mejor ley del español
Nota del Editor  23 Febrero 2004

¿ Una partida de dominó
Javier Mina, El País (País vasco) 23 Febrero 2004

ETA injuria a Maragall
Editorial La Razón   23 Febrero 2004

El PSOE y su pacto-trampa por las Libertades
EDITORIAL Libertad Digital    23 Febrero 2004

La Eta inteligente
Luis María ANSON La Razón    23 Febrero 2004

ERC-ETA: hablan los hechos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital   23 Febrero 2004

El problema es Maragall
Juan Carlos Girauta Libertad Digital   23 Febrero 2004

¿Riesgo de España
Santiago Arauz de Robles La Razón   23 Febrero 2004

Los números de Cataluña
Pedro Crespo El Ideal Gallego  23 Febrero 2004

Ganas de que acabe
José María Carrascal La Razón   23 Febrero 2004

El discurso de las víctimas
Iñaki Ezkerra La Razón   23 Febrero 2004

Campañas y rifirrafes
Luis González Seara La Razón   23 Febrero 2004

CABEZAS DE TURCO
Jaime CAMPMANY ABC  23 Febrero 200

Esquerra
IÑAKI EZKERRA El Correo   23 Febrero 2004

Debilidad operativa
Antonio García Trevijano La Razón   23 Febrero 2004

¿Habló Carod en español
Cartas al Director ABC  23 Febrero 2004

Inmoralidad
Cartas al Director El Correo   23 Febrero 2004

Veinte años después
BARBARA DÜHRKOP  El Correo   23 Febrero 2004

Mikel Buesa: «El plan Ibarretxe culmina la tarea de ETA en cuanto al deterioro económico»
J. PAGOLA ABC  23 Febrero 2004

«Ibarretxe siente náuseas de que no aceptemos lo que ETA quiere imponer»
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/BILBAO El Correo  23 Febrero 2004

 

Adrados: «Los vascos fueron castellanos desde que se inventó Castilla»
A. A. ABC  23 Febrero 2004

El presidente de honor de la Sociedad Española de Estudios Clásicos ocupará la vacante del inolvidable sabio Antonio Domínguez Ortiz, a quien homenajeó

MADRID. El académico de la Española y colaborador de ABC Francisco Rodríguez Adrados explicó durante la lectura de su discurso de ingreso (al que asistió la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre) que la idea de España se ha mantenido «a través de pulsiones ya en el sentido unificador, ya de tendencias identitarias, a veces disgregadoras». Aunque ha habido imprevisiones y olvidos, denunció: «El fomento de las lenguas vernáculas habría debido combinarse con una definición clara, en una Ley del Español, de los derechos de una lengua que es la de todos y cuyo normal cultivo a todos favorece. No hay una Ley del Español; nuestra lengua, que es la clave de la viabilidad de la nación española, está abandonada a sus propios fuerzas; sus hablantes sufren, a veces, imposiciones arbitrarias. Pero una reglamentación legal es necesaria».

Personalmente, Adrados ha luchado durante muchos años en el asunto de la Enseñanza, sobre todo de las Humanidades, y ha podido comprobar lo difícil que es negociar sobre este extremo con 17 Autonomías: «Pienso que la enseñanza, al menos la primaria y secundaria, deberían haber quedado en manos de los instrumentos centrales del Gobierno de la nación». Ve incomprensible que en ciertas Autonomías haya diferencias en el tratamiento de las Matemáticas o el Griego: «¿Y qué decir de la lengua española y de la historia de España? Aquí no se habría debido ceder jamás, son el centro mismo de nuestro ser de españoles», dijo.

«Este es el agridulce panorama -confesó-, el claroscuro en que se mueve hoy una nación siempre en riesgo, siempre reconstruida. España fue el portaestandarte de Europa en la defensa de Occidente y en su proyección más allá del Océano. Y hubo luego la incorporación de la nueva Europa. Y en esa unión entra, una vez más, España. Nacida con Europa, a veces compitiendo con ella, a veces aislada y enfrentada, vuelve a la patria común. Una patria que sin los griegos, romanos y cristianos no existiría».

«Nadie conquistó a los vascos»
A lo largo de su disertación sobre ¿Qué es España?, el académico evocó cómo todos los reinos se consideraban parte de España y aún en las divisiones de sus reyes y regiones España siempre estuvo presente: «Era un recuerdo de romanidad, de unidad. Ante el enemigo común, todos se unían».

En España, a diferencia de Europa, sólo se recuerdan dos guerras entre los reinos que la integraban, expuso el nuevo académico: «Las rebeliones de Portugal y Cataluña contra Felipe IV, con diferente éxito como se sabe; y la de Cataluña contra Felipe IV, y la oposición de Cataluña a Felipe V. Fuera de esto, ¡qué errónea la afirmación de un conocido personaje vasco según el cual España se forjó a golpe de espada! Nada más alejado de la verdad. Ni siquiera es verdad para los vascos: nadie los conquistó, vascos y castellanos eran todos lo mismo, los redactores de las glosas emilianenses y silenses escribían indistintamente en las dos lenguas. Fueron castellanos desde que se inventó Castilla, sin dejar de ser vascos». La historia de España ha consistido, subrayó Rodríguez Adrados, en «crear verdaderamente una unidad a partir de los múltiples «hispani»». Y la Constitución, «que hizo avanzar la idea del autonomismo, es hoy el principal valladar contra sus excesos».

El discurso de Adrados fue contestado en nombre de la Corporación por Carmen Iglesias, que avaló su candidatura junto a José María Blázquez y Luis Suárez. «Hoy estamos dando la bienvenida nada menos que a un auténtico y reconocido Maestro. Un Maestro que ha hecho de esos saberes parte de sí mismo, de la persona que ha aunado de manera ejemplar el rigor de la investigación con la exigencia de una enseñanza siempre viva».

La mejor ley del español
Nota del Editor  23 Febrero 2004

La visión de Adrados  (D. Francisco), no puede ser más certera, sin embargo, como sufridor de una lengua abandonada a sus propias fuerzas, creo que la solución no está en hacer una ley del español, sino en derogar todas las leyes de normalización lingüística y dejar que cada una siga su camino; de paso, los recursos que están dilapidando las autonosuyas en estos tiempos de bonanza para contentar al permanentemente insatisfecho normalizador, deberían sin duda ser dedicados a investigación y desarrollo, pues el futuro que nos espera es francamente desolador, sólo hay que echar un vistazo a nuestra entidades productivas: procesos que requieren personal poco cualificado, que puede ser deslocalizado a zonas con costes irrisorios, industria turística que se mantiene sólo temporalmente por la inestabilidad política y sanitaria de nuestros competidores, burocracia desbocada en las autonosuyas y entes municipales, servicios públicos disgregados en mil y una taifa, crecimiento exponencial del número de profesionales en vivir de la política, hasta la monarquía aumenta sus huestes de tal modo que en unos cuantos años todos formarán parte de ella, en fin, los políticos tendrán que pagar (con el dinero que fue nuestro una y otra vez) más músicos y bufones para que siga la fiesta hasta que el cuerpo-la nación reviente.

¿ Una partida de dominó ?
Javier Mina, El País (País vasco) 23 Febrero 2004

Vivimos en el país de los no actos porque no aceptamos sus consecuencias. Lo que cuenta es la voluntad desde la que se hacen: si es buena, poco importa que provoque catástrofes como la de Cataluña, que se ha convertido en rehén de ETA gracias al nunca-ha-roto-un-plato de Carod.

El dominó, además de un juego es una teoría. La puso de moda Kissinger para explicar que si un país del Tercer Mundo caía en el comunismo, los demás caerían como las fichas del dominó. Para rato se iba a imaginar el siniestro estadista norteamericano que tendría en los etarras unos discípulos aventajados. Lo acaban de probar con la tregua catalana. Como Cataluña va dando pasos de gigante hacia la independencia (?), la banda le premia con una tregua. Arnaldo Otegi, que parece el acomodador del cotarro (o algo más) pues sabe que "hay cola para hablar con ETA", ya lo ha dicho: en Euskadi no hay tregua porque no se ha querido firmar el pacto de Bergara.

Cualquier día nos enteramos de que ETA declara la tregua en Burgos porque a su militancia le gusta la morcilla, o la proclama en Murcia porque uno/a de los dirigentes tiene novio/a allí/á. Lo dicho, la teoría del dominó: a nada que se le vayan ofreciendo cosas desde las distintas comunidades de España, ETA las irá declarando tierra
sagrada e inmune. Y como el último lugar en que estarían dispuestos a dejar de matar sería Euskadi (pese a lo que diga Otegi), seguro que toda su teoría del dominó tiende a que se quede vacía de indeseables españolistas y gentes de la misma calaña, con lo que no tendrían más que tomar posesión e independizarla.

Lo más gracioso es que las fichas se han puesto a caer por el empujoncito que les ha dado el presunto ingenuo Carod. O no, porque le salvan las buenas intenciones. Vivimos en el país de los no actos porque no aceptamos sus consecuencias. Lo que cuenta es la voluntad desde la que se hacen: si es buena, poco importa que provoque
catástrofes como la de Cataluña, que se ha convertido en rehén de ETA gracias al nunca-ha-roto-un-plato de Carod. ETA ya estaba en eso: animados por las buenas intenciones, mejor dicho, las excelentes intenciones de conseguir una Euskal Herria independiente, desprecian las consecuencias de sus actos, ya sea el totalitarismo a
medio plazo, ya su anticipo en el ahora de la dinamita y la bala en la nuca. Pero es que el nacionalismo en su conjunto también se deja anestesiar por el principio de las buenas intenciones: en la carrera hacia la Euskal Herria independiente no reparan en las consecuencias indeseables para quienes no comparten su proyecto que pueden acarrear determinados planes y tampoco en la más principal, que sus buenas intenciones les están llevando a aprovecharse de ETA en la medida que les viene bien que una mitad de la población (la que
quieren dejar fuera de sus planes) no pueda competir con ellos en igualdad de condiciones.

Y las fichas de dominó corren que se las pelan: Maragall no ve, desde sus buenas intenciones, que el acto de Carod tenga consecuencias más allá de Carod y cree que con apartar el perro se acabó la rabia. Con lo que el dominó sigue cayendo, ya que, desde sus buenas intenciones de mantenerse como opción manteniendo el
partido soldado, ZP no cree que Maragall deba hacer nada que vaya más allá de sus buenas intenciones porque, ¿qué consecuencia puede tener que siga gobernando con ERC? No parece justo que haya que poner en peligro el Pacto Antiterrorista por tanto no acto, ya que se estaría pecando desde otras buenas intenciones sin valorar el
alcance de semejante decisión, pero las cosas están lejos de haberse solucionado. Debería reflexionar quien deba sobre el hecho de que los principales periódicos de España y Francia coincidan en señalar que la crisis se ha cerrado en falso. El único que no está implicado en este vértigo del dominó es esa luminaria de la inteligencia
llamada injustamente Madrazo y no Geniazo, pero no porque no le sobren buenas intenciones, sino porque sabe que ETA le ha regalado al PP las elecciones como pago por haber dejado escapar a su cúpula en Perpiñán. Igual es por eso que ahora le llaman efecto mariposa a lo que antes se conocía como teoría del dominó. Porque hay mucho lepidóptero suelto que con tal de libar no le importa los huracanes que causa.

ETA injuria a Maragall
Editorial La Razón   23 Febrero 2004

Siempre produce una cierta repugnancia el tener que abordar los comunicados de propaganda de una banda de asesinos que, sin las pistolas, no tendrían la menor influencia en la vida pública de una nación desarrollada, libre y democrática como la española. Pero desde que el líder de Esquerra Republicana de Catalunya, el inefable José Luis Carod-Rovira, permitió, insensatamente, que los terroristas se arrogaran un papel indigno en la política catalana, se hace necesario precisar algunas de las obscenidades vertidas por la banda.

ETA interpreta, desde su habitual punto de vista maniqueo, que la inclusión de los republicanos catalanes en el Gobierno de la Generalitat supone un daño objetivo a España, que es, por supuesto, su único interés en este asunto. Pero no debemos caer en la ingenuidad de pensar que los terroristas muestran el menor respeto por ERC. Muy al contrario. La banda manipula a la formación independentista para debilitar a uno de sus más firmes enemigos en Cataluña: el Partido Socialista de Pascual Maragall.

La maniobra, aunque evidente y burda, es potencialmente peligrosa porque se produce en medio del desconcierto provocado por el desatino de Carod-Rovira y en un tiempo electoral poco propicio a las reacciones serenas y meditadas. Para ello, los etarras utilizan la difamación, la insidia y la calumnia, armas que le son propias y que desde siempre han caracterizado a la banda terrorista. De ahí que intenten trasladar a la opinión pública española el mendaz argumento de que hay dos partidos socialistas con distintas «sensibilidades». Así, mientras el PSOE en el País Vasco actúa como valladar de las libertades; en Cataluña, los socialistas catalanes no tendrían «los mismos puntos de vista y fundamentos».

Es tal la enormidad de la injuria hacia los hombres y mujeres del Partido Socialista de Cataluña que no merece más que el desprecio de todas las personas de bien, pero no cabía esperar otra cosa de esa banda de asesinos. Frente a ETA no hay más opción que la unión de todos los demócratas en el convencimiento de que la única relación posible con los criminales es la que se establece a través de las fuerzas y cuerpos de seguridad y de los tribunales de Justicia.

Ése es el gran error cometido por Carod-Rovira, que aún pretende hacer de su entrevista en Perpiñán un plebiscito cuyas consecuencias estamos sufriendo. Por ello, frente a la insidia asquerosa, hay algo que debería quedar meridianamente claro: la posición inequívoca y valiente de Pascual Maragall y del PSC frente al terrorismo separatista etarra. No estaría de más que el líder de ERC hiciera un gesto en este sentido. Tal vez, su abandono de la política activa fuera la mejor respuesta a la propaganda etarra.

El PSOE y su pacto-trampa por las Libertades
EDITORIAL Libertad Digital    23 Febrero 2004

La desfachatez con la que Zapatero desvincula a Carod Rovira de la estrategia de ETA y con la que exige al PP que no lo denuncie electoralmente es casi tan grande como la debilidad que el secretario general del PSOE ha mostrado ante Maragall y sus socios de gobierno.

A pesar del perfil, no ya bajo sino casi somnoliento con el que Rajoy está echándoselo en cara, Zapatero no quiere que su rival haga el menor uso de este gravísimo asunto en la campaña y reclama una convocatoria urgente del Pacto por las Libertades para que este vuelva a maquillar –como siempre– la nada fiable actitud de los socialistas ante la política antiterrorista. Este pacto, que nació, una vez concluida la tregua de ETA, por la preocupación de un recién llegado Zapatero por que el PP se presentara ante los electores como el único adalid de la firmeza contra el terrorismo, se vuelve ahora a usar por parte del secretario general del PSOE como una mordaza para que el PP no denuncie ante los electores la cesión y la debilidad de los socialistas ante los objetivos de los nacionalistas, sean o no etarras.

Para respaldar la política combativa del Gobierno contra ETA, no hacía falta ningún pacto; bastaba con apoyarla. Para marginar de cualquier acuerdo político o pacto institucional al nacionalismo independentista, no hacía falta ningún pacto; bastaba con excluirlo. En cualquier caso, Zapatero, entonces, aún no era el decapitador de Redondo Terreros, y Aznar renunció a apelar a las urnas si de verdad los socialistas se comprometían a cumplir un Pacto que, afortunadamente, era mucho más que un mero compromiso de “eliminar de la legítima confrontación política o electoral las políticas para acabar con el terrorismo”.

El PSOE incumplió el pacto por las Libertades mucho antes de saberse las últimas conversaciones de Carod Rovira con ETA, antes incluso de conformarse el acuerdo de gobierno con los independentistas catalanes. Zapatero ya lo violó de cabo a rabo cuando después de instigar, al dictado de Prisa, el cese de Nicolás Redondo Terreros, toleró en Navarra los pactos municipales de su partido con el PNV y Aralar. Lo volvió a incumplir cuando respaldó a Maragall en su amenaza de convocar un referéndum sin autorización de las Cortes Generales en pro de su reforma estatutaría, lo cual contravenía expresamente el punto nº 3 del Pacto por las Libertades que señala que “cualquier proyecto político, incluso aquellos que pretenden revisar el propio marco institucional, debe respetar las reglas y los procedimientos en él establecidos”.

Zapatero, posteriormente, y a pesar de la querella contra Carod Rovira planteada por las víctimas del terrorismo, ha continuando agraviando a estas últimas incumpliendo de forma clamorosa su compromiso inserto en el punto 7 del Pacto. Zapatero también consintió la enmienda a la totalidad que hizo Maragall a la política refrendada en el Pacto por las Libertades cuando el presidente socialista catalán dijo que prefería “la buena intención de Carod Rovira que el inmovilismo de la política antiterrorista del PP”. ¿No ha sido el propio Zapatero el que, recientemente, ha tirado a la basura el pacto por las libertades anunciando que él sí entraría en negociaciones con Ibarretxe, a pesar de que el lehendakarí no renunciara previamente al famoso plan secesionista que lleva su nombre?

Zapatero lo único que le interesa del Pacto por las Libertades es que el PP no denuncie ante los electores el incumplimiento del mismo. Vamos, que encima de ponerle los cuernos, aun pretende que Rajoy los lleve en silencio. Y eso que el candidato popular aun no da por roto el matrimonio ni se molesta para evidenciar el engaño en enseñar las cartas de amor que Carod Rovira escribía en el Avui... ¿Sensatez o, más bien insensibilidad del candidato popular? Ninguna de las dos cosas le hacen falta a Rajoy para ganar –más bien, heredar– en las urnas...

La Eta inteligente
Luis María ANSON La Razón    23 Febrero 2004
de la Real Academia Española

Los asesinos de Eta son seres deleznables. Pero no tontos. La maldad y la imbecilidad rara vez caminan del brazo. En la dirección de la banda terrorista hay personas muy inteligentes con un sagaz sentido de la estrategia. La deslegalización de Batasuna fue un torpedo en la línea de flotación terrorista. Eta se ha dado cuenta de las dificultades de actuar sin un partido amigo, sin un brazo político en el que apoyarse. Y por primera vez en su larga historia criminal ha hecho un gesto plenamente político.

La finta estratégica de los etarras, acorralados en su activismo violento, tambaleándose bajo el peso de la Justicia, ha sido penetrar el punto más débil de la estructura del Estado: las Autonomías. Eso es lo que explica la entrevista de Perpiñán y el comunicado que satisface las peticiones moralmente nauseabundas de Carod-Rovira. Sólo un comentarista, entre los que yo he leído, ha advertido la nueva dimensión de la estrategia etarra: Antonio García Trevijano, que ha escrito varios artículos de agresiva lucidez.

Está bien el rechazo sin fisuras al comunicado de Eta. Valen los calificativos que los colaboradores de Prensa y radio han dedicado a Eta y a su interlocutor de Esquerra Republicana. Pero el tratamiento a un gesto político debe ser también político. Hay que desenmascarar la nueva estrategia de Eta para cegar su desarrollo. «Si ustedes vascos, si ustedes gallegos, si ustedes mallorquines, hacen lo mismo que Carod-Rovira ¬dice el nuevo mensaje etarra¬ yo, Eta, dejaré de matar en el País Vasco, en Galicia, en Baleares». Peligrosísima estrategia. Y alarmante. Rajoy y Zapatero, una vez transcurrida la jornada electoral, deben reunirse para llegar a un acuerdo de fondo y hacer frente al audaz desafío de Eta con un renovado pacto contra la banda terrorista.

ERC-ETA: hablan los hechos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital   23 Febrero 2004

Puesto que el terrorismo es una forma de propaganda, la “propaganda por el hecho” de que hablaban los anarquistas y nihilistas rusos en el siglo XIX, su única posibilidad de victoria frente a cualquier régimen es ganar la batalla de la propaganda, que empieza por la del lenguaje. Atender las largas y prolijas explicaciones de la ETA es mucho menos instructivo que observar el cadáver de uno de sus cientos de víctimas. La profunda y deliberada maldad, la inhumanidad pavorosa de esas bestias con boina les obliga, por compensación, a gastar folios y más folios en explicarse. Pero es un aspaviento verbal que sólo realizan ante sí mismos y ante su ensangrentada parroquia. No importa lo que digan, aunque convenga saberlo: importa lo que hacen. Y lo que hacen es matar españoles. Y lo que han dejado de hacer es matar catalanes. En realidad, ETA es la única entidad político-criminal en reconocer la independencia de Cataluña.

Y ERC es la que ha conseguido semejante hazaña. La ha buscado durante años y tras no pocos sofocones, insistencias y reiteraciones ha logrado tan deseado objetivo –que no maten catalanes porque no son españoles– su actual jefe Carod Rovira, alias Roviretxe, pero podía haber sido cualquier otro. Todos lo respaldan, todos comparten su método y sus fines. Y como todos han sido amparados y premiados por Maragall y los colegas de Madrazo, ICV, es el Gobierno catalán en pleno el que legítimamente puede apuntarse esa hazaña. La ETA reconoce la independencia de Cataluña del resto de España. Lo demás son adornos.

Claro que la ETA tiene que decir que declara el terrorismo asimétrico porque le da la gana. ¡No va a confesar que lo hace porque está contra las cuerdas! Claro que Rovireche y sus secuaces tienen que decir que ellos nunca pidieron la “tregua”, aunque llevan años pidiéndola y no pudieron ir a otra cosa a Perpiñán. ¡No van a decir que los muertos de Madrid, Sevilla o Bilbao les importan un pimiento! Pero los hechos son elocuentes. Una cosa es lo que digan en la campaña electoral para engañar a los que quieren ser engañados y otra cosa muy distinta que puedan engañar a los que se niegan a comulgar con ruedas de molino. El Pacto de Perpiñán por el que ETA ha dejado de matar en Cataluña es una alianza estratégica del separatismo radical catalán y vasco, como lo son a otro nivel no demasiado distinto el Pacto de Estella y la Declaración de Barcelona. Lenin, terrorista en la oposición y terrorista de Estado, dijo que la mentira es un arma revolucionaria. Y tanto los viejos totalitarios del PSAN como los etarras han bebido de esa misma fuente, de ese agua turbia y roja. Turbia por la mentira. Roja por la sangre.

Cataluña
El problema es Maragall
Juan Carlos Girauta Libertad Digital   23 Febrero 2004

Cada cual es muy libre de creer en la versión de ETA y de Carod, según la cual no hubo acuerdo entre ellos, o de inducir que sí lo hubo a partir de unos hechos indubitados: Carod lleva años defendiendo ciertas tesis, en enero se reúne con ETA y en febrero ETA hace suyas esas tesis. El que quiera seguir cerrando los ojos, o seguir tratando de cerrárselos a los demás, a lo suyo. Ellos sabrán por qué o a cambio de qué lo hacen.

Pero los ciegos voluntarios y los cegadores por interés tienen un problema: hasta el propio Carod ha reconocido que la reunión de Perpiñán existió. Los socios no terroristas de Carod pueden echar toda la tinta de calamar de que dispongan, esparcir todo el humo y señalar al gobierno de España por el escándalo de contar con unos servicios secretos eficaces. Y los tontos que miren el dedo en vez de la luna serán legión. Y los que se hacen el tonto serán dos legiones. Pero se pongan como se pongan, la mera reunión, aun sin acuerdo, entra en las previsiones del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. El PSOE incumple flagrantemente el pacto al mantener ese tripartito que es un tetrapartito con uno de los socios encapuchado. Maragall, que habla de más, ha contado lo duro que se puso con Carod: le exigió “gestos”. Eso es todo, gestos. Hacer como si ERC pagara un precio por su “error”.

Pero, ¿qué precio han pagado los independentistas? Hoy mantienen las mismas conselleries que antes de la crisis y su líder se presenta de cabeza de lista por Barcelona a las generales, planteadas como un plebiscito acerca del diálogo con ETA. ¿Qué precio han pagado? Ninguno. Por el contrario, serán premiados por un segmento social que previamente han despertado y activado, un segmento caracterizado por el antiespañolismo, la radicalidad y, en palabras de Carod, la exigencia de “un cambio de régimen”. ETA los ha puesto de largo para la ocasión y obtendrán los dividendos de su arriesgada operación. Por último, los socialistas los premiarán con la obtención de senadores independentistas al llevar al Senado la sólida alianza que ya existe en el Ayuntamiento de Barcelona y en el tetrapartito.

¿Qué defenderán los socialistas en las próximas Cortes Generales? ¿lo que dicen sostener o lo que sostienen los enemigos de España que llevan en sus listas? Porque, por si alguien lo ha olvidado, la posición de socialistas e independentistas catalanes es opuesta en temas como la ilegalización de Batasuna, la reforma del Código Penal o ley de extranjería. Al final, harán lo que diga Maragall, que es quien manda. Porque el verdadero problema no es Carod, un exponente del resentimiento antiespañol que nació a finales del siglo XIX y que Pujol se encargó de multiplicar en veintitrés años de política dirigida a los sentimientos, las emociones y las vísceras. El problema es Maragall, decidido a extender a toda España la confusión y la ignominia que su insania política ha traído ya a Cataluña.

¿Riesgo de España?
Santiago Arauz de Robles La Razón   23 Febrero 2004

De cara a las elecciones inminentes, de cara a los próximos años críticos, me pregunto cuál sería el riesgo de España sin la existencia del PP. Apurando más: a qué nos enfrentamos si el Partido Popular, el único ¬escribo el adverbio con profunda amargura¬ que se ha mantenido con coherencia y sin fisuras en la unidad de España, no obtuviese el próximo mes de marzo la mayoría suficiente para hacer efectiva una política nacional.

No busquemos justificaciones circunstanciales para la deriva de las «nacionalidades». Los nacionalismos vasco y catalán se han asomado finalmente a donde querían, nadie les ha forzado. El PNV ha desembocado en el plan independentista de Ibarretxe porque ése era su objetivo desde el principio. Sus actos anteriores, desde la famosa «ambigüedad» ¬más bien, niebla diáfana¬, pasando por el pacto de Lizarra, hasta llegar al amparo contra ley a Batasuna, cobran trasparencia definitiva, y sin discusión, desde el plan. Y ERC nunca ha dejado de ser rupturista, irracionalmente rupturista, rupturista por oposición a una realidad indiscutible, España, lo que le obliga hasta a la pirueta de abrazar ¬con uno u otro pretexto, con la argucia de una paz que es la pura insolidaridad¬ a la violencia etarra, a la violencia más estúpida, más cobarde y más cruel. Todo resulta ser lícito «contra España», las palabras de Carod-Rovira, intérprete de ERC, no dejan lugar a dudas. Argumentar que la falta de diálogo ha variado la esencia de los nacionalismos vasco y catalán es, simplemente, cuando menos una majadería: lo que ha ocurrido es que la circunstancia los ha obligado a revelar su verdadera identidad. Todos somos, en frío, desapasionadamente partidarios del diálogo. Pero si las palabras sirven para encubrir pretensiones españolicidas, pretensiones insolidarias, hasta habrá que aplaudir los silencios que obligan a evidenciarlas.

La coyuntura no es apocalíptica, porque a la idea de España la apoyan la historia objetiva, la ley que consciente y colectivamente nos hemos dado, y el único futuro posible, y porque el Gobierno de España cuenta para hacer efectiva y fecunda la unidad nacional con todos los medios institucionales y legales y, antes y sobre todo, con el apoyo social. Pero en esta circunstancia ciertamente crítica, cualquier mente lúcida siente la tristeza de comprobar que determinados partidos políticos de aliento nacional no están ¬en su conjunto, vertebradamente¬ a la altura de lo que les es exigible. Izquierda Unida y el Partido Socialista buscan el encuentro en el lugar a que le convocan los nacionalismos excluyentes. Aceptan dialogar y negociar con quien se sitúa fuera del marco de la Constitución como un prius innegociable. Es decir, otorgan de antemano la victoria ¬que por otras vías sería imposible¬ a los nacionalismos separatistas. Nadie discutió la nación española en 1978: en 2004, esa realidad comprensiva y potenciadora se pretende amortizar, se la lleva a un punto neutro, se niega en definitiva, se esteriliza... en aras del diálogo ¿sobre qué? Izquierda Unida y el socialismo tenían una sólida tradición nacional, e incluso una bella y utópica vocación de «internacionalismo».

Paradójicamente, contra natura, se prestan ahora a experimentos a pesar de graves experiencias cercanas en el espacio y en el tiempo, trazan líneas en una mar que se encrespa, y cuchichean y se conchaban con los nacionalismos provincianos, incluso defenestrando ¬es el caso de Redondo Terreros¬ ,a quienes recuerdan al partido en qué consiste. Es verdad que hay excepciones, y varias, y notables; es verdad. Es verdad que de la política vergonzante del PSOE discrepan Redondo, y Pagaza, y Totorica; y Chaves, Ibarra y Bono; o Rosa Díez. Y que contra la política entreguista de Izquierda Unida se alza Rosa Aguilar. Pero la postura de un partido es la que es, y la que proclaman sus voceros autorizados, por muy separada que esté de la opinión de las propias bases. El PSOE está cometiendo ese error histórico ¬esa deshonestidad incalificable¬ que es pactar con ERC sabiendo qué es y qué pretende ERC. Y ese pacto, y la política « ambigua» ¬¿como si no tuviésemos suficiente experiencia de lo que en realidad es la ambigüedad en política!¬ en el País Vasco dan oxígeno al submundo turbio y visceral de los nacionalismos, y crea, o pretende crear, y en todo caso permite que se cree, un ambiente de confusión en la sociedad. Confusión que propicia la vuelta de Felipe González con anuncios catastrofistas, cuando el diagnóstico y la solución resultan claros: recordar que existe la nación española, y recordar, y ponerlo en práctica, que la nación española es la única competente para decidir, con toda la legitimación y con todos los resortes constitucionales, sobre asuntos colectivos que tanto interesan. Por el bien común. Para la tranquilidad de todos.

Pero cuando era de esperar ¬y así lo seguimos esperando y deseando¬ que todos los partidos de ámbito nacional tuviesen claras las ideas y supiesen que la «nación» única española es el marco de juego de otros, sean los que sean, entes territoriales, sólo el Partido Popular lo enuncia y lo defiende. Sin avergonzarse. Ciertamente, si no existiese el Partido Popular, o si el PP no obtiene ¬en las elecciones cercanas¬ los resortes suficientes para realizar la idea colectiva, el riesgo para España será real. Pero no por lo que, con un lenguaje y un estilo decepcionantes, anuncia González, sino porque «su» partido está siendo infiel a sí mismo, es decir, a su propia idea de España.

Los números de Cataluña
Pedro Crespo El Ideal Gallego  23 Febrero 2004

Las circunstancias, más que el hecho de que los catalanes representen una sexta parte de la población española, están preparando el terreno para que los escaños nacionalistas resulten necesarios para formar un gobierno estable en Madrid. Carod, que ya puede continuar sin dar explicaciones sobre sus veleidades terroristas, una vez que el comunicado de ETA no deja lugar a dudas, ha manifestado, fiel a su separatismo, que “si los números salen” votará a Zapatero para que no gane Rajoy. Y Zapatero no ha dicho que no aceptará su apoyo. Por su parte, Rajoy ha manifestado que no le obsesiona la mayoría absoluta y que piensa que CiU podría ser un buen aliado. Ya no es sólo la “Bruja” de Sort la que busca el gordo de la Lotería. Ahora el asalto que se prepara es el de la Moncloa, y sólo por la vía democrática, o casi.

Los periódicos catalanes sensibles ante la posibilidad de plantar un pie en Madrid, rebajan en sus encuestas las posibilidades de triunfo del PP, favoreciendo que el ciudadano se haga a la idea de que lo que conviene es votar a ERC o a CiU, para que los números les cuadren, para que haya que contar con sus diputados para constituir el Gobierno. Fieles a este principio se han ido acallando los comentarios sobre el futuro del Estatuto. Acaso los que callan piensan que será mejor redactarlo de nuevo, sin seguir con adaptaciones, y les parece mejor hacer la reescritura desde dentro, sin llamar a ninguna puerta.

En definitiva, un motivo más para que estas elecciones sean las de la confianza y el cambio. Seguramente, no habrá cambio en el partido ganador. El PP lleva más papeletas que ninguno y la bonanza económica de los últimos años influirá en las preferencias de los votantes. Pero, aunque el PSOE pierda, si la mayoría absoluta popular no se repite, la influencia de Cataluña se hará notar. En el curso de una sola legislatura, España puede cambiar decisivamente: lo que logren los catalanes lo querrán los vascos y, seguramente, estas dos comunidades no se quedarán solas en sus pretensiones. Dependerá del resto de España que los catalanes sean imprescindibles o no.

Ganas de que acabe
José María Carrascal La Razón   23 Febrero 2004

«¿Qué ganas tengo de que llegue el 14 de marzo!», me dice una amiga. Es un deseo que comparten muchísimos españoles a lo largo y ancho de la geografía nacional y del espectro político. Que acabe el bochornoso espectáculo de acusaciones bastardas, mentiras idiotas, excusas infantiles y embrollos de todo tipo al que estamos asistiendo desde que se supo de la ida del Sr. Carod-Rovira a Perpiñán. La gente normal, el ciudadano de a pie que gana su pan, paga sus impuestos y anima a su equipo, está harto de esta campaña electoral incluso antes de que haya empezado. La culpa la tiene esa malhadada visita que tiene a todos de uñas, sin aprovechar a nadie. Sí, a nadie, ETA incluida. ¿Qué le ha dado a ETA? ¿El encuentro con un hombre quemado en el intento y unos cuantos planos en las noticias del día? ¿Y la revulsión que ha creado en todos los cuarteles políticos? ¿Quién va a atreverse a dialogar con ella, sabiendo que lo primero que va a hacer es pregonarlo a los cuatro vientos y dejarle con el culo al aire? No, ETA, por fortuna, no ha sacado ningún provecho tangible de esta crisis endemoniada. Es más, ha mostrado su cara más rapaz y siniestra.

Los demás, no digamos. Esquerra Republicana ha quedado marcada como un partido del que no puede uno fiarse, capaz de traicionar a sus socios a cambio de un puñado de votos. No una buena recomendación. El PSC ha quedado tocado, con un Maragall preso por su ambición de presidir la Generalitat a cualquier precio y su incapacidad de poder hacerlo solo. Aparte de ser mirado con prevención por los socialistas del resto de España. Mientras, el PSOE ha vuelto a mostrar, con más dramatismo que nunca, sus fisuras internas, su ambigüedad de proyecto y su flojera de liderato. Tampoco CiU ha estado a la altura de las circunstancias, evidenciando que sin Pujol pierde el 50 por ciento. O más. En cuanto al PP, le ha faltado finura en una crisis que requería sosiego en vez de cañonazos. Aparte de impedirle hablar de la buena marcha de la economía española, de la caída del paro, de sus éxitos en la lucha antiterrorista, que son, a fin de cuentas, sus triunfos en estas elecciones, más que los errores del contrario.

Pero todo eso y bastante más se lo ha llevado la riada de esta crisis maldita, que ha enfrentado a los partidos y dividido a los españoles aún más de lo que estaban. Aparte de distorsionar totalmente el panorama político, que difícilmente recobrará su normalidad a corto plazo. Nada de extraño que todo el mundo ansíe que llegue cuanto antes el 14 de marzo. Lo malo es que quedan todavía tres semanas hasta él. Tres semanas de esta vomitera diaria. Dan ganas de tomarse ya las vacaciones e irse a un lugar donde no haya radio, televisión ni periódicos. Sin importar el tiempo perro que está haciendo, muy acorde con el escenario.

El discurso de las víctimas
Iñaki Ezkerra La Razón   23 Febrero 2004

Uno puede entender perfectamente sin escandalizarse que los políticos constitucionalistas dosifiquen y hasta frenen en un determinado momento las críticas al nacionalismo por eso que se llama «razones coyunturales». Eso es la política y para eso son políticos, para saber combinar los principios con los criterios de eficacia y oportunidad. Lo que uno no acaba de entender es que desde la política y en nombre de esos criterios se quiera dosificar, contener e incluso detener el discurso de las víctimas. Y no lo entiende ni por razones éticas ni por razones tácticas. El discurso de las víctimas es independiente del que tienen los políticos y debe seguir siéndolo porque ese discurso siempre es eficaz y oportuno; porque siempre resulta esclarecedor, siempre actúa a favor de la causa democrática y siempre gana terreno para la libertad entre otras cosas porque es inapelable y porque los enemigos de la libertad y de la democracia no pueden identificarlo con una ideología o con un partido aunque ciertamente lo intentan para desacreditarlo. Un delegado del Gobierno en Euskadi puede intentar esquivar cuestiones conflictivas cuando acaba de aterrizar en su cargo para no facilitar a los nacionalistas las descalificaciones a su persona. Pero nada perjudica a esa política de baja intensidad, por ejemplo, que la viuda de un asesinado cuente su tragedia en un periódico o reclame el homenaje de un ayuntamiento. No sólo no le perjudica sino que hasta le legitima que las víctimas prosigan su discurso con la legitimidad que les da su condición de víctimas y que no reside en ningún cargo administrativo.

No se ha valorado la importancia que tuvo la concentración de las víctimas en la última entrega de los Goyas ni el paso que ha supuesto conseguir que el concejal de Cultura del PNV en el ayuntamiento bilbaíno prohibiera el sábado que desfilara por esa ciudad una carroza de carnaval con las caras de los presos de ETA. Para lograr ese paso Daniel Portero, portavoz de la AVT, tuvo que pasarse toda la semana intentando hablar con Balza, el consejero vasco de Interior, así como advirtiendo en los mismos medios de comunicación que las víctimas no iban a dejar pasar ésta y acudirían al desfile para encarar ese agravio. Y tuvo que hacer presión hasta el último instante el equipo municipal de Antonio Basagoiti. Dos de sus concejales, Adrián Castro y Carlos García que en su día saltaron a los medios por ser objetivos de ETA, fueron los realmente perseguidos por esa «borrokada» a la que tuvieron que hacer frente sus escoltas y cuatro policías municipales porque Balza no juzgó necesario enviar a la Ertzaintza. Pasito a pasito, como ha hecho hasta hoy el PNV para ayudar a ETA, se puede conquistar la libertad en el País Vasco cuando hay voluntad política, esto es cuando se comprometen cuatro personas de las que luego no hablan los diarios.

Campañas y rifirrafes
Luis González Seara La Razón   23 Febrero 2004

Llevamos varios meses de campaña electoral. Sin embargo, oficialmente, la campaña va a comenzar ahora. A lo largo del siglo veinte, se puso de manifiesto muchas veces cómo lo oficial, lo legal, suele caminar al margen de la vida real de los españoles. Ortega y Gasset lo dijo en un discurso famoso, allá por los días en que los europeos se iban a enfrentar en la primera Gran Guerra del siglo. A la vista de las muchas cosas que se dicen en las actuales campañas, se diría que la contraposición orteguiana de la España oficial y la España vital sigue teniendo vigencia. Pero, en realidad, los españoles están bastante de vuelta de la demagogia electoral y de las promesas que se hacen, especialmente por aquellos que no piensan ganar las elecciones, de modo que los ciudadanos aguantan con resignación la suma de promesas contradictorias, que tratan de contentar, a la vez, a las sociedades de cazadores y a las protectoras de animales.

Y, como las ideas escasean, se montan grandes escandaleras, con mucho griterío, sobre cualquier episodio banal y doméstico, cuya trascendencia no va más allá de la de un pequeño rifirrafe. Se da, también, una excesiva tendencia a mantener tesis absurdas, que llevan a callejones sin salida. Es el caso del ya notorio gobierno tripartito de Cataluña. Pese a la mucha retórica vertida acerca del cambio que iba a propiciar la coalición de izquierdas presidida por Maragall, la única muestra de unas decisiones en sentido zurdo era la intensificación de la virtud revolucionaria de la fraternidad, rodeándose de los parientes más próximos. La gente andaba un poco perpleja con tal propensión hacia la familia, y, entonces, se produjo la gran iniciativa de Carod, digna de figurar en la peor historia de la deslealtad y la infamia. Su peregrinación a un santuario de ETA, para pactar que deje de matar en Cataluña, a cambio de apoyar la estrategia independentista y criminal de la banda etarra, desató la lógica tempestad, especialmente en el caso del PSOE, que veía su campaña electoral destruida por el pacto vil de su socio en el gobierno de Cataluña.

La rueda de prensa de ETA, difundiendo la evidencia de los acuerdos, no debieran dejar más salida, que el cese de Carod en Esquerra y la ruptura del pacto tripartito por parte de Maragall, cosa que pidió expresamente Zapatero, así como destacados líderes de su partido. Pero Maragall no ha hecho el menor caso a Zapatero, nombrando consejero «en cap» a otro dirigente de Esquerra, dando por cerrado el caso, manteniendo la lista conjunta para el Senado e insistiendo mucho en la independencia del Partido Socialista de Cataluña respecto del PSOE. Así, tiene escaso sentido que se pidan grandes debates electorales, cuando el asunto más grave ocurrido en la campaña se ha dejado reducido en el propio partido a un rifirrafe, que zanjó Maragall premiando a Esquerra con otro «conseller en cap». ¿Seguirá el asunto zanjado si ETA atenta fuera de Cataluña durante la campaña?

CABEZAS DE TURCO
Por Jaime CAMPMANY ABC  23 Febrero 2004

QUE empiecen a traernos cabezas de turco, y a ver si alguna carga con la grave responsabilidad del gran desaguisado socialista y la descomposición del partido. Grave responsabilidad, repito, porque la existencia de un Partido Socialista vigoroso y coherente, capaz de disputar la mayoría en las urnas y la opción posible de gobierno, es absolutamente indispensable para la salud de nuestra democracia y la buena marcha de España. Y eso, hoy por hoy, se encuentra en serio peligro.

Claro está que el último episodio relevante de esa descomposición del socialismo lo constituye el desbarajuste catalán. La responsabilidad de lo que sucede en Cataluña y en la política catalana se puede buscar aquí o allá, en Juan o Perico, en Joan o Peret. Por ejemplo, algunos pensarán que la culpa es de Carod-Rovira, el ex Pérez, que se va a Perpiñán a negociar con los etarras la paz en Cataluña y sólo para Cataluña, a cambio de un apoyo político que les permitirá sin duda seguir matando en los restantes lugares de España, incluido el País Vasco. Y eso está puesto en razón.

Habrá quien piense que la convulsión que agita a nuestro socialismo nace en el comunicado de ETA, que -como dice Ibarreche- traiciona y perjudica a quien se acerca a la banda, deja en evidencia al gilí de Carod-Rovira, a Esquerra Republicana, a la Generalitat, a Maragall, al Partido Socialista y presenta a los encapuchados asesinos detrás de la senyera ante la desolación de Pujol. Si el pacto no hubiese sido ratificado por los propios etarras con la declaración de la tregua catalana, aún se podría decir que todo era una conjura de la derecha y una invención del ABC.

Es razonable buscar la responsabilidad de esta alarmante situación del PSOE en la insuperable ambición de poder de Pasqual Maragall, que para sentarse en el sillón de la Presidencia de la Generalitat no duda en aliarse con un partido separatista, cuyo líder negocia indignamente con los etarras una tregua del terror exclusiva para Cataluña.

Es seguro que encontraríamos quien crea que al bochinche han contribuido en buena medida las intransigentes declaraciones de Rodríguez Ibarra, José Bono y algunos otros socialistas escandalizados y alarmados por el gatuperio maragaliano. Y todavía habrá delirantes y frenéticos que carguen la responsabilidad sobre el PP, porque es el PP -dicen- quien se va a beneficiar electoralmente del grave error del socialismo catalán.

Bien está que cada cual busque las culpas donde menos le duela encontrarlas. Pero tengo para mí que la responsabilidad del desastre del socialismo hay que achacarla a una evidente falta de liderazgo. Los ensayos en la sucesión de Felipe González han salido mal, y especialmente un ensayo, al principio esperanzador, llamado Rodríguez Zapatero, para las elecciones ZP, toma nísperos. Zapatero ha perdido, una tras otra, todas las ocasiones que se le han presentado, y han sido muchas, para poner en el partido orden, seriedad y esa mínima disciplina indispensable para mantener la cohesión doctrinal, programática y operativa. La enfermedad viene de lejos y seguramente denota una carencia de nacimiento. Y en esas estamos.

Esquerra
IÑAKI EZKERRA El Correo   23 Febrero 2004

A uno le parece que el gracioso indulto que ETA le ha dado a Cataluña (gracioso en el doble sentido, en el de generoso y en el de cómico) ofrece una infinita serie de posibilidades. Si Cataluña es una nación puede poner embajadas por toda España, que tendrían que ser respetadas por la banda. Como presidente catalán, Maragall podría convertir en embajadas de su país todos los domicilios de los amenazados en Euskadi y en el resto de España. En cada casa de un juez, un concejal, un profesor o un periodista amenazado, en cada puerta de cada una de esas casas, podía lucir la señera cumpliendo una función semejante a la que cumplen los crucifijos en las películas de vampiros. Al toparse con esa bandera un etarra tendría la misma reacción que Drácula ante una iglesia.

También se le ocurre a uno solicitar asilo político en algún tiovivo del parque de atracciones del Tibidabo, en un puesto de flores de las Ramblas o en una masía del Ampurdán. A uno se le ocurren un montón de iniciativas como la de montar una operación a gran escala de reparto de catalanes por todo el País Vasco y el territorio nacional para que acompañen tanto a los escoltados como a los escoltas privados, a los guardias civiles, a los policías nacionales y a los ertzainas con el objetivo de brindarles su gentil y gentilicia seguridad. Los poetas parafrasearían a Quevedo y escribirían versos memorables como «érase un constitucionalista a un catalán pegado». Lo malo de la idea es que, en esa lotería, uno tenga la mala suerte de que le toque ir acompañado todo el día y a todas partes de Pilar Rahola o Jordi Pujol. ¿Qué hace uno teniendo que estar todo el día junto a Pilar Rahola o Jordi Pujol? ¿No será peor el remedio que la enfermedad?

Hay aún más posibilidades. Convertir todas las autonomías españolas en colonias catalanas en pro de un expansionismo-trampa y de un blindaje neoimperialista por el cual España entera pudiera acabar llamándose Cataluña y tuviéramos que tratar de 'honorable' al todavía presidente Aznar. Si todos nos hacemos catalanes se acaba en un 'pis pas' la amenaza de la independencia catalana, de la eurorregión maragalliana y del regreso de la Corona de Aragón. De esa manera todos seríamos independientes y ETA no tendría más remedio que cerrar su chiringuito para ser coherente con su comunicado. A uno se le ocurre escribirle una carta a ETA explicándole que siempre ha sido catalán y que en realidad se apellida Esquerra y que lo de Ezkerra era una puñetera errata.
Grandes y los ochenta

Debilidad operativa
Antonio García Trevijano La Razón   23 Febrero 2004

Sin conocer las interioridades de una organización clandestina, que lleva tantos años manifestando el sentido de su existencia por medio de acciones terroristas, no se puede saber con certidumbre si su inesperada decisión de suspenderlas en Cataluña obedece a una nueva esperanza en la estrategia política, a una desesperanza de la vieja táctica del terror o a un disimulo idealista de su impotencia operativa. El comunicado de ETA muestra indicios de estas tres posibilidades. El valor de mis análisis no traspasará, pues, el de la incertidumbre que marca las fronteras de lo indiciario.

Aunque sólo sea por su novedad, el elemento que más interés ofrece es el hecho sustantivo de que un grupo terrorista, autolegitimado en la creencia de que al independentismo vasco sólo puede desarrollarlo la violencia, exprese su voluntad de no atentar en Cataluña por respeto al avance pacífico del independentismo catalán. Es imposible que ETA manifieste a sus militantes y simpatizantes una contradicción tan patente, sin la concurrencia de una causa objetiva que la determine. Mi reflexión pretende averiguar si la causa de semejante incongruencia, venga o no de una debilidad operativa, conducirá a corto plazo a la subordinación de la violencia etarra al Plan Ibarreche o a la autodestrucción de ETA.

El hecho de que dos afanes colectivos persigan el mismo objetivo no asegura que la oposición en los modos divergentes de alcanzarlo esté llamada a resolverse en una convergencia estratégica, cuando la meta les parezca cercana. El anarquismo y el comunismo pretendían lo mismo. La disolución del Estado. Pero su enfrentamiento nunca fue más encarnizado que en los momentos definitivos (Comuna de París, Revolución de Octubre, Guerra Civil española). Entre PNV y ETA no sólo hay diferencias de táctica para lograr la independencia nacional, eso podría superarse, sino un enfrentamiento irreconciliable respecto de la naturaleza burguesa o revolucionaria del futuro Estado.

La violencia terrorista obedece a la doble necesidad de vencer al Estado español fuera del País Vasco y a la burguesía vasca dentro de Euskadi. La experiencia en la lucha por el poder enseña que el modo de alcanzarlo determina su posterior naturaleza. La oposición al Régimen anterior sabía que la Reforma daría paso a un poder liberal donde prosperarían los partidos y la Ruptura a un poder democrático donde imperaría la libertad política de los ciudadanos. ETA no puede desistir de la violencia dentro de Euskadi, como acaba de anunciar respecto de Cataluña, sin renunciar a su ideal revolucionario en Euskal Herria.

Al día siguiente del comunicado de ETA advertí a la dirección de este periódico de que ahí se anunciaba un cambio inminente en la estrategia del terrorismo ante los partidos independentistas que se desarrollan dentro de la legalidad en el País Vasco. Envié dos artículos de urgencia. En el primero, titulado «Inteligencia del Terrorismo» e insertado en las páginas de opinión (LA RAZÓN, 21/2/04), llamé la atención sobre los efectos contradictorios que comporta la nueva complejidad política del «terror suspendido». En el segundo decía que ETA estaba obligada a negociar una estrategia común con los nacionalistas vascos, para ser consecuente con la suspensión del terrorismo en Cataluña. Mi análisis ha sido confirmado por la propia ETA en el diario "Gara", con la advertencia de que no se interprete su actitud negociadora como signo de debilidad operativa.

Publico este artículo, antes de aquel segundo inédito, porque la debilidad operativa depende del tipo de violencia a que se refiera. Pues una cosa es la posible deficiencia en comandos de terror y otra la eficiencia para mantener o aumentar los movimientos «violentatarios» y «violatarios» que, sin ser propiamente terroristas, dan a ETA base popular y esperanzas revolucionarias. Aclararé las realidades vascas designadas con esos vocablos, derivados de violentar y de violar.

¿Habló Carod en español?
Cartas al Director ABC  23 Febrero 2004

Tengo una enorme curiosidad sobre un aspecto, quizás demasiado frívolo, de las conversaciones entre ETA y Carod-Rovira. ¿En qué idioma se entendieron? No creo que lo hicieran unos en euskera y otros en catalán; hubiera sido esperpéntica la existencia de un traductor simultáneo. Si fue en castellano los encargados de las políticas educativas en el País Vasco y en Cataluña, empeñados en negar al castellano su carácter unificador de pueblos, deberían tomar nota, ya que si esas dos Comunidades necesitan mayor grado de entendimiento por compartir los mismos fines, será preciso un idioma común para entenderse. Dice Carod que hablando se entiende la gente, pero se le ha olvidado que para hablar y entenderse es preciso hacerlo en una misma lengua.
      Teresa González.     Madrid.

Inmoralidad
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo   23 Febrero 2004

Es sorprendente que ahora, ante el caso Carod-Rovira, haya tantos políticos sorprendidos montando el carnaval. A Rovira se le trata de desleal, inmoral, de traidor e incluso de asesino por reunirse y apoyar a los asesinos. Carod da protagonismo, apoya y ha pactado con ETA, dicen. Perverso comunicado el de ETA, siguen diciendo. Porque ETA ¿no ha emitido otros comunicados tan perversos? Cierto que Rovira apoya a ETA para mantener el tripartito y mantenerse en el poder pero, ¿no ha sucedido lo mismo en Euskadi? Carod consigue una tregua y ¿aquí se no consiguió la de Estella chantajista, excluyendo y tratando de pagar un precio por la paz? Indecente e inmoral Rovira porque no se mate a los suyos. ¿Acaso aquí no se ha consentido lo mismo para vascos buenos y malos? Vergonzoso que Carod dialogue con ETA. ¿Es que aquí el diálogo con la banda no ha sido constante?

Se ha dialogado con ETA en aras de conseguir la independencia deseada por unos y otros, oponiéndose al pacto por la libertad y contra el terrorismo, no consintiendo su derrota política, cuando Ibarretxe dice que ETA tiene que desaparecer pero no se compromete en ello, cuando Azkarraga manifiesta que con la tregua de Carod, algo se ha conseguido. Hoy dice Otegi que hay cola para hablar con ETA.

¿Por qué ahora tanto sorprendido por el diálogo y la tregua de Carod? Por las elecciones, por falta de ética, por inmoralidad por parte de demasiados representantes y por parte de todos los grupos políticos, que ante exabruptos, tragedias, asesinatos o cualquier oportunidad los utilizan para 'eliminar' al adversario y mantenerse o llegar al poder en lugar de sacrificarse por el bien común.

Veinte años después
BARBARA DÜHRKOP/DIPUTADA SOCIALISTA EN EL PARLAMENTO EUROPEO Y VIUDA DE ENRIQUE CASAS El Correo   23 Febrero 2004

El jueves 23 de febrero de 1984, hace veinte años, a las 4 de una tarde fría y desapacible ETA mata a un socialista; mata al senador por la Comunidad Autónoma Vasca Enrique Casas. ETA entra, en víspera de las elecciones autónomas, con su voto de muerte amenazando a todos y todas los que no opinan como ella, dejando otra familia sumida en el dolor, la rabia y la impotencia. Dejando a otra familia ante las ruinas del proyecto de su vida y a cuatro niños sin padre.

Aquí habría que citar a todas las víctimas, una por una, con nombres y apellidos, sin olvidar a ningún guardia civil, a ningún policía nacional, a ningún ertzaina, a ningún militar, a ningún político -una larga lista amarga y casi interminable-, en fin, a ningún ciudadano asesinado por ETA, a ninguno, porque cada individuo es único e irrepetible y detrás de cada uno había proyectos de futuro y seres queridos con quienes compartirlos. Todos los asesinatos de ETA nos afectan por igual, todas las muertes son iguales: no hay muertes de primera y de segunda, todas las muertes son iguales, porque la tragedia familiar es igual. Jamás se puede permitir que se normalice el sufrimiento.

Difícilmente se me borrará de la memoria esa mujer que en la calle, unos días después del asesinato, asegurándose de que nadie se percatara mirando a la izquierda y a la derecha, se me acercó fugazmente para decirme: «Lo siento». Hace veinte años era de dudoso 'honor' ser víctima del terrorismo, porque en esa época las víctimas éramos unos 'apestados' e incómodos, porque reinaba el silencio del miedo de las buenas personas. Aunque hoy el reconocimiento de las víctimas y la consciencia de su importancia social en general no se cuestiona, hay que seguir insistiendo: frente a la violencia no caben posturas tibias, no vale mirar hacia el otro lado, es obligación moral de cualquier ciudadano bien nacido velar por la memoria de las víctimas y tener tolerancia cero hacia los violentos, así como hacia cualquier manifestación excluyente y fascista que es el 'huevo de la serpiente'.

El 25 de febrero 1984, Joan Castellano, militante socialista catalán, escribía con motivo del asesinato de Enrique Casas un artículo que terminaba así: «Y el PNV que continúa sin hacer frente a las responsabilidades que como partido mayoritario en Euskadi deberían afrontar. Y no nos vengan vendiendo sus ideas, sus posturas éticas, su patria y sus leyes viejas mientras no asuman la cuota de responsabilidad como gobierno que el pueblo les ha otorgado».

Veinte años después las palabras de Joan siguen siendo más que válidas: veinte años después el PNV ha cometido la gran traición de Estella, pactando con los verdugos de tantas víctimas, y con el plan Ibarretxe ha roto con el marco del Estatuto, máximo garante de la pluralidad y diversidad vascas. Pero lo que es aún peor es la indiferencia con que el PNV, y por ende el Gobierno vasco, acepta que todos los políticos de la oposición, léase del PSE y PP, y otros ciudadanos no nacionalistas tienen que ir escoltados, como si fuese lo más normal del mundo, mientras sus propios dirigentes se pueden pasear, con perro incluido, libremente por las calles de Euskadi. En ningún país de Europa se entiende cómo es posible que un Gobierno democráticamente elegido no anteponga la lucha contra ETA y la lucha por la libertad de todos los demócratas a cualquier ideología partidista, siendo la derrota de ETA la prioridad ante cualquier otro objetivo, dejando así en suspenso cualquier otra aspiración política.

Pero, para colmo del cinismo, el Gobierno vasco nos presentó hace unos días -después de 25 años en el Gobierno- una campaña en apoyo de las víctimas: que «no se sellan los labios», ¿a buena hora mangas verdes! (Lo que sí estaba sellado en el cementerio de Polloe el día 6 de febrero, en el homenaje de Fernando Múgica, eran todas las macetas de las tumbas). Mejor habría sido sellar la boca al antiguo presidente del PNV, de cuya boca las víctimas tuvimos que aguantar durante muchos años cosas como lo de los 'chiquillos de la gasolina' y sus 'chiquilladas' o lindezas como «ETA es como una úlcera: sangra en vez en cuando». Como dijo Eduardo Madina, el secretario general de las Juventudes Socialistas y víctima del terrorismo: «Hasta que el PNV empiece a sentir como propias las víctimas de otros partidos, no vale ninguna campaña». Cuando esto ocurra será el día de la credibilidad de PNV, el día en que el lehendakari Ibarretxe retire su plan unilateral e impositivo a favor de estas hojas en blanco que reclama Eduardo. Y ese día estaremos allí en la mesa, los socialistas vascos, dispuestos a construir país, como en 1984 cuando ETA mató a Enrique Casas. Conscientes de que el diálogo es el medio; con buena fe, con generosidad política, pero sobre todo basándonos en la Constitución como garantía del respeto a la pluralidad y de la diversidad vasca y española, por los derechos cívicos de todos los hombres y todas las mujeres y en la unidad democrática contra la violencia.

Con la vara del maestro en la mano, tampoco el Gobierno del Partido Popular ha servido para resolver los problemas de Euskadi, sino al contrario. Ha impulsado claramente lo que se puede calificar como Stormont irlandés al revés: ha provocado una Euskadi de trincheras, produciendo un 'frentismo' jamás conocido que, lejos de buscar soluciones, agrava las distancias revindicando encima una Constitución que jamás votó a favor. Y es más, en 1996 firmó una alianza política de colaboración y apoyo mutuo con el PNV para la primera legislatura de Gobierno del PP. ¿Qué corta es la memoria histórica!

También habrá que decir en voz alta y clara al Partido Popular que las víctimas del terrorismo no son patrimonio de nadie, sino sólo patrimonio de la justicia, la memoria y del debido respeto a nuestro sufrimiento y a nuestra dignidad. Al sufrimiento de muchas víctimas, como a tantos ciudadanos vascos que no suscriben el discurso antinacionalista rancio del PP. ¿No vale sustituir un nacionalismo por otro!

En este 20º aniversario del asesinato de Enrique Casas, hombre dialogante, hombre de ideas claras, seguimos los socialistas vascos revindicando lo mismo de aquel entonces, porque nosotros no hemos cambiado, porque queremos una Euskadi desde el consenso y desde el entendimiento entre los nacionalistas y los que no lo son. Prescindimos del choque de trenes, porque, como dice el manifiesto del PSE ante las elecciones 2004: «No queremos el choque de patrias y la oposición al nacionalismo vasco con las banderas de otro nacionalismo antagónico».

Nosotros, los socialistas vascos, seguimos en la idea de que todos los seres humanos tienen los mismos derechos y los mismos deberes, que a todos nos obligan del mismo modo los principios de justicia y de solidaridad para todos los hombres y mujeres. ¿No hay más patria que la libertad y la Humanidad!

Los socialistas vascos, en el 20º aniversario de Enrique Casas, queremos reivindicar la libertad para poder convivir en tolerancia y en respeto mutuo, dentro de las reglas democráticas que nos hemos dado, y dentro de la unidad en la diversidad.

Mikel Buesa: «El plan Ibarretxe culmina la tarea de ETA en cuanto al deterioro económico»
J. PAGOLA ABC  23 Febrero 2004

«Economía de la secesión. El proyecto nacionalista y el País Vasco», del que es autor en colaboración con su equipo universitario, advierte, con pruebas, de los estragos que el plan Ibarretxe provocaría en la Economía vasca, que necesita al resto de España y a EuropaMADRID. El «Estado de libre asociación» que se propone el plan Ibarretxe amenaza, no sólo con dividir a una sociedad ya crispada, sino también con provocar auténticos estragos en la Economía del País Vasco. Así lo advierte el catedrático de la Universidad Complutense de Madrid Mikel Buesa. Y lo hace con proliferación de datos, que son pruebas, en el libro «Economía de la secesión. El proyecto nacionalista y el País Vasco» que se presenta hoy.

El estudio es demodelor, según adelanta a ABC el propio Mikel Buesa: «La implantación de fronteras entre el País Vasco y el resto de España o de la Unión Europea implicaría mayores precios para las mercancías vascas y una reducción de su demanda. El Producto Interior Bruto puede llegar a una reducción de casi el 20 por ciento. Esto supone una pérdida de empleo muy importante. Además, hay otro tipo de costes que tienen que ver con la secesión. Así, el País Vasco tendría que asumir las competencias de un estado moderno: la defensa nacional, justicia, las relaciones internacionales... El coste de todas estas competencias actualmente ejercidas por el Estado se cifran en 10.000 millones de euros. Como el Estado ingresa un poco más de 6.000 euros procedente del País Vasco, al final a los vascos les costaría estas nuevas competencias algo más de 4.000 millones de euros. Ello supondría un déficit del 9 por ciento del PIB. La UE no admite déficit público por encima del 3 por ciento. En fin, los ciudadanos vascos pagarían muchos más impuestos y empeorarían los servicios públicos. O ambas cosas. El sistema de pensiones en el País Vasco no es sostenible sin la solidaridad del resto de España. En resumen, tendríamos más desempleo, peores servicios públicos o más impuestos».

-Pero si el plan Ibarretxe puede provocar semejantes estragos en la economía vasca, ¿cómo es que no han sido más altas y claras las críticas de los empresarios, de los financieros...?
-Los empresarios, a través de sus entidades patronales, creo que han sido inequívocos en el sentido de señalar que el plan Ibarretxe puede tener efectos muy perversos en la Economía. Ahora, también es verdad que luego no entran en una concreción excesiva. Eso es lo que yo echo de menos. Las entidades empresariales tienen sus servicios de estudio y tal vez deberían haberse comprometido más en el sentido de tratar de cuantificar los efectos. Es posible que haya existido cierto miedo, no digamos ya individualmente. Que un empresario salga a la palestra y diga cosas muy claras pues..., es difícil. Yo comprendo su posición, no la comparto. En la encuesta para este estudio, de no ser por ese miedo, hubieramos obtenido más respuestas que las que hemos tenido, que son suficientes, pero nos hubiera resultado más fácil terminar el trabajo.
 
-Pero también es cierto que no se ha escuchado ni una sola voz, por parte de los empresarios, ni tan siquiera aquellos que son afines al nacionalismo, a favor del plan Ibarretxe.
-El Gobierno vasco hizo una encuesta, sin ninguna garantía, por teléfono, y dio a conocer un porcentaje de apoyo que, en todo caso, no era espectacular. Sólo hay dos encuestas independientes sobre el proyecto secesionista. Una, la nuestra, y otra, la que ha hecho la Asociación Nacional de Trabajadores Autónomos, que consideraba que el plan Ibarretxe les está perjudicando en sus negocios. Un resultado muy coherente con el nuestro que se refiere a lo que opina la mediana y gran empresa. Tenemos así todo el espectro empresarial cubierto, con un tipo de opinión muy coincidente. Se ve de esta manera que el sector empresarial que está a favor del plan Ibarretxe es muy minoritario y el que se muestra contrario resulta muy amplio. Ambas encuestas son muy similares y, por tanto, se refuerzan mutuamente.

-En el caso de que Ibarretxe impusiera su plan secesionista, ¿cuántas empresas cree que abandonarían el País Vasco?
-Una cuarta parte de las empresas están pensando en irse del País Vasco. De ese porcentaje, el 38 por ciento es de capital extranjero, y el 46 por ciento de capital nacional. Es decir, las empresas que se integran en organizaciones más potentes son las que se están planteando, con más probabilidades, trasladarse fuera de esta comunidad autónoma.

-Pero si tan nefastas serían las consecuencias para la Economía vasca, ¿por qué Ibarretxe se empeña en sacar adelante su plan? Se le supone asesorado. ¿Acaso ha enloquecido?
-Yo creo que ni ha enloquecido ni es un órdago para sacar otra cosa. Es un proyecto en el que los nacionalistas están empeñados. Creen que su oportunidad política ha llegado ahora. Después del asesinato de Miguel Ángel Blanco, la sociedad vasca comenzó a movilizarse contra ETA y contra el nacionalismo que está detrás del terrorismo. Como respuesta, ahora han adoptado la estrategia de caminar hacia la unidad del conjunto del nacionalismo incluyendo a los terroristas y buscando la oportunidad política para llegar a la independencia.
 
-Pero, ¿de verdad que son conscientes de que la independencia puede traer un empobrecimiento?
-Los nacionalistas saben que la independencia puede traer un empeoramiento del nivel de vida de los ciudadanos. Arzalluz ha dicho que la sociedad está dispuesta a ese sacrificio. Juan María Juaristi, presidente del PNV de Guipúzcoa, recientemente declaró algo así como que los vascos tenemos un nivel de renta por encima de la media española. Entonces, hay un colchón que sacrificar si es necesario para ser independientes. Incluso Leizaola, cuando era lendakari en el exilio, admitía que la independencia nos supondrá cien años de probreza. Aunque es verdad que no han estudiado en profundidad las consecuencias de su aventura política, también es cierto que están dispuestos a hacer ese sacrificio. Pero el problema no es que lo hagan los nacionalistas, sino que pretenden que lo haga toda la sociedad.

-Da la impresión de que la sociedad vasca no es consciente de ello.
-El País vasco, que ha perdido 60.000 habitantes en las dos últimas décadas, podría tener 300.000 más de no haber existido el terrorismo, ya que ello habría supuesto mayor riqueza que habría atraído a la población de otras regiones. El plan Ibarretxe viene a culminar la tarea que ha hecho ETA en cuanto al deterioro, decaimiento de la Economía del País Vasco. Más del sesenta por ciento de los vascos que se van son personas en edad activa, entre 20 y 45 años, que buscan trabajo, fundamentalmente en Madrid, sobre todo, así como en Burgos y la Rioja.

IGNACIO ASTARLOA, SECRETARIO DE ESTADO DE SEGURIDAD
«Ibarretxe siente náuseas de que no aceptemos lo que ETA quiere imponer»
«No tengo dudas de que los terroristas nos darán a conocer el acta de su reunión con Carod Rovira en cualquier momento»
ÓSCAR B. DE OTÁLORA/BILBAO El Correo  23 Febrero 2004

«Algunos han secuestrado palabras sagradas como el diálogo»
Ignacio Astarloa compatibiliza en las últimas semanas su cargo como secretario de Estado de Seguridad con el de candidato del PP por Vizcaya. El primero de los puestos le obliga a vivir pendiente del teléfono móvil, de cuestiones como el comunicado de la banda hecho público ayer o el menor incidente que afecte a las fuerzas de seguridad en toda España. Como aspirante al Congreso, se desplaza semanalmente a Bilbao para asistir a todos los actos del partido y compartir escenario con Mayor Oreja y José Eugenio Azpíroz. Además, ayer permanecía especialmente atento a San Mamés, donde jugaba su idolatrado equipo, el Athletic.

-¿Esperaba el mensaje con el que ETA volvió ayer a reclamar diálogo?
-Mire, lamentablemente, Carod ha situado en la campaña a los terroristas, y éstos están prolongando su minuto de gloria catalán con el enésimo comunicado. Nada cambia, sin embargo, en el fondo; ETA reitera una vez más su amenaza y su chantaje de sangre y terror. Y, mientras tanto, Maragall y Zapatero, sin mover un músculo y mirando cómo les 'gallea' el negociador Carod.

-El análisis realizado por el lehendakari es que, a la luz del comunicado, ETA y el PP se realimentan.
-Ibarretxe parece sentir náuseas de que los demás no aceptemos que los asesinos de ETA nos impongan a tiros y a bombas el futuro de nuestros hijos y de nuestra tierra. Y a los ciudadanos libres no nos queda sino seguir tomando precauciones para evitar que nos maten y trabajando en la misma buena dirección hasta que se produzca el comunicado final, el único que esperamos, el de la terminación del terror.

-¿Qué le ha parecido la manera como se ha resuelto la crisis de Cataluña?
-Repito que Maragall y Rodríguez Zapatero no han estado a la altura de las circunstancias. Si solucionar la grave situación creada por Carod consiste en dar más peso y más relevancia a ERC en la Generalitat, sólo cabe deducir que Maragall no tiene capacidad para resolver una crisis de esta naturaleza y dirigir la política catalana. Y Zapatero no tiene la autoridad necesaria para que su partido haga y diga lo mismo en todo el territorio nacional.

-¿Veremos el acta de ETA sobre su reunión con Carod?
-Si nos atenemos a los precedentes, no tengo ninguna duda de que ETA nos dará a conocer el acta en cualquier momento.

-¿Usted cree que el secretario general de ERC firmó algo con ETA?
-No quiero prejuzgar lo que no sé, pero tampoco ese detalle me parece el más relevante. Para mí, lo realmente importante es la ecuación ETA-Carod, que implica que si avanza el independentismo, te perdono la vida, y si no avanza, pues todos sabemos lo que pasa. Por eso digo que no se han exigido las suficientes responsabilidades.

-¿Por qué cree que los miembros de ETA acaban con todos aquellos que se les acercan para dialogar?
-Es que ETA sólo sabe hacer eso: matar, crear terror. De tal forma que un supuesto diálogo o una tregua -tácita, territorial o en expectativa- no es otra cosa que un elemento de la acción terrorista que ETA administra según sus intereses. Una de las cosas más tremendas de este suceso es que, 24 horas antes de que se divulgase el vídeo de los terroristas, Carod decía que no se arrepentía de nada, sino que todos los demás debíamos seguir su camino.

-Una de las lecturas más extendidas es que la crisis de Cataluña, al desgastar a los socialistas, beneficia al PP.
-Eso es una iniquidad y no voy a hacer juicios sobre las burradas que algunos han llegado a decir sobre este tema. No estamos hablando de una cuestión electoral, sino de una cuestión de Estado, porque el error de Carod es dañino para la lucha contra ETA. Todos aquellos que creen que esta crisis beneficia a su rival político sólo ponen en evidencia que carecen de argumentos. Y diré algo más: Rodríguez Zapatero ha perdido la mejor ocasión posible para demostrar a todos los ciudadanos que no era verdad ese juicio bastante generalizado de que no espera ganar las elecciones, si no que simplemente aguarda a que el PP no tenga mayoría absoluta para llegar al gobierno con cualquier tipo de pactos.

Dos esperanzas
-¿Cree que si Rodríguez Zapatero llegase al gobierno, la lucha antiterrorista cambiaría las directrices que ha seguido hasta ahora?
-No quiero plantearme una hipótesis que no preveo. Uno de los grandes avales que el PP tiene ante los ciudadanos es que se ha trabajado en la buena dirección en la lucha antiterrorista, y las pruebas están ahí. Yo tengo dos esperanzas: acabar con el terror si seguimos en la línea de los últimos años y que el PSOE, desde la oposición, colabore con el PP.

-Cada vez se habla más de la debilidad de ETA, pero, por ejemplo, no se advierte que la banda esté pasando por problemas económicos.
-ETA sí que tiene unas dificultades económicas que antes no tenía. El flujo de dinero público que antes llegaba a los terroristas desde las instituciones ha sido eliminado tras la ilegalización. Y ya hemos podido ver operaciones muy fuertes contra el aparato financiero, acompañadas de avances legales en ese área y de una mayor colaboración internacional. Creo que, en los próximos años, uno de los elementos sobre los que se va a colocar el acento va a ser precisamente la lucha contra la financiación de los terroristas.

-¿Cuenta el Ministerio de Interior con alguna estimación de lo que recibe ETA gracias al denominado 'impuesto revolucionario'?
-Hay distintas apreciaciones, pero yo nunca desciendo a los datos concretos sobre este materia. Lo que sí digo es que queda mucho trabajo por hacer.

-¿Cuál sería la operación que asestaría un golpe letal a la banda?
-Esa es una cuestión muy interesante, porque es lo mismo que preguntar: ¿cómo termina esto? Me niego a hacer apreciaciones sobre el cuándo o el cómo. No se puede poner una fecha, pero sí puedo decir que con ETA se termina luchando como hasta ahora, combatiéndola en todos los planos y con la misma intensidad. Además, deteniendo a los terroristas, tanto en la cúpula, como en los aparatos de captación o de información. Es esa suma, este combate global y en todos los frentes, el que nos va a llevar a la victoria. Pero no hay que olvidar que, hasta el minuto final, ETA va a seguir haciendo lo que sabe: matar. No hay que bajar la guardia.



La «debilidad operativa» de la banda
ABC  23 Febrero 2004

ETA atraviesa el peor momento de su historia. Ésa es la conclusión de los responsables de la lucha antiterrorista tras los sucesivos desmantelamientos de sus estructuras en Francia. La infiltración en la banda es la causa a la que atribuye la cúpula sus dificultades para atentar y los éxitos policiales. En paralelo, la mayoría de las fuerzas
políticas, tanto en Cataluña como en el resto de España, han asegurado que la entrevista de Carod-Rovira con Antza y Ternera ha dado oxígeno y protagonismo a los etarras en su momento de mayor debilidad, con
Batasuna ilegalizada, bajo el acoso los terroristas de las policías francesa y española y en el contexto de un endurecimiento judicial.

En esas condiciones, en el PNV especuló con un final policial en el que ETA podía tener «reapariciones» al estilo de los Grapo, lo que puso en cuestión la estrategia de Estella y la unidad de acción con Batasuna. A la contra, ETA trata de dar la impresión contraria y avisa en «Gara» que «si leen las iniciativas de ETA desde la clave de la «debilidad operativa», el horizonte de paz se aleja». La advertencia cuadra con los temores de que ETA muestre los efectos de su tregua en Cataluña con un atentado en otra parte de España para que el «modelo Carod» cobre carta de naturaleza como alternativa para acabar con el terrorismo: eliminar del contexto los éxitos policiales para negociar con la presión de que ETA decide el cuándo y el cómo bajo la amenaza de las armas.

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