AGLI

Recortes de Prensa     Martes 24 Febrero 2004

Comunicado
Ciudadanos para la Libertad 23 Febrero 2004

Astuta ETA
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 24 Febrero 2004

ECONOMÍA DE LA SECESIÓN
MIKEL BUESA ABC 24 Febrero 2004

LAS OPCIONES DEL PNV
Editorial ABC 24 Febrero 2004

La hipálage
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 24 Febrero 2004

Cataluña no se merece esto
Luis María ANSON La Razón  24 Febrero 2004

EL TONTO QUE VOTA
Jaime CAMPMANY ABC 24 Febrero 2004

Sin careta
Antonio Pérez Henares La Razón  24 Febrero 2004

Carod-Rovira, un angelito
Ramón Pi El Ideal Gallego 24 Febrero 2004

Zapatero debe elegir
Antonio Martín Beaumont La Razón  24 Febrero 2004

Nacionalista hasta ayer
Cartas al Director ABC 24 Febrero 2004

Represión del español en Cataluña, respuesta a Josep Vives
Cartas al Director Libertad Digital  24 Febrero 2004

Ahora más que nunca
Cartas al Director El Correo  24 Febrero 2004

El libro de Mikel Buesa sobre el coste de la secesión augura una subida del paro del 29%
E. C./MADRID El Correo 24 Febrero 2004

Mayor Oreja: ETA se coloca en la jefatura de todos aquellos que quieren romper España
EFE Libertad Digital  24 Febrero 2004
 

Comunicado
Ciudadanos para la Libertad 23 Febrero 2004

Ciudadanos para la Libertad, entidad constituida por ciudadanos que en Cataluña han venido manifestando su preocupación por el acoso que el nacionalismo catalán ha venido ejerciendo con astucia y manifiesta deslealtad democrática, desea manifestar su profunda vergüenza, humillación, indignación y consternación por el rumbo que están tomando los recientes acontecimientos.

Tras la reunión mantenida por el líder de ERC y la dirección de ETA habíamos podido comprobar la débil arquitectura argumental de la llamada al diálogo exhibida por la mayoría de las fuerzas políticas catalanas.

Apenas transcurrido un mes de dicha reunión ETA vuelve a desbordar la realidad política con una huida hacia la locura.

Después del comunicado de ETA declarando el alto el fuego en Cataluña, esta organización ha iniciado una nueva forma de terrorismo dirigida a socavar los fundamentos morales de las instituciones democráticas. Si abyecta es la violencia asesina, su degradación no conoce calificativo cuando pretende corromper moralmente con la insidia al propio estado de derecho.

Esta declaración de ETA ofende especialmente a los ciudadanos catalanes demócratas y la entendemos como una consecuencia lógica del estado de opinión creado en parte de la sociedad por las fuerzas políticas
nacionalistas que, desde el asesinato de Ernest Lluch han ido tejiendo una sutil trama conceptual para capitalizar la acción de ETA desmarcándose de sus responsabilidades criminales. Esta estrategia maliciosa y desleal
alimenta los peores prejuicios sobre todos los catalanes.

Es urgente un firme golpe de timón que regenere el tejido político catalán que tiene las manos manchadas por la indignidad de ocultar bajo la capa de la llamada al diálogo el deseo de obtener, a beneficio de inventario, los
frutos políticos del terrorismo asesino. El sistema político catalán no tiene hoy credibilidad. Sólo una alianza de todos los ciudadanos españoles contra el terror nos dará la fortaleza necesaria para expulsar de nuestra sociedad la lacra del odio y la muerte.

Como organización ciudadana apelamos a la sensatez y a la mesura de todos los grupos políticos para que, con serenidad y firmeza, se reconduzca la actual situación hacia un nuevo estado de opinión en el que, sin ingenuidades, se promuevan las acciones ciudadanas y políticas necesarias contra ETA y sus cómplices, con la seguridad, además, de que la firme acción policial pondrá fin tanto a la violencia de sus atentados terroristas
como a esta otra violencia de su generosidad humillante e inaceptable, sin que ni una ni otra hayan podido alterar el normal desarrollo de nuestra convivencia democrática.

Astuta ETA
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 24 Febrero 2004

A MI SABER y entender, cuando ante el cadáver aún caliente de Lluch una masiva manifestación bajo el control de un par de bien entrenados gurús pidió supersticiosamente diálogo, a la manera como los aborígenes de las quimbambas piden lluvia a los dioses, la porcina sonrisa de los altos conspiradores allende los Pirineos debió llegarles de oreja a oreja. Pero muy preocupados por la munición que los enredos de Carod suministran, al parecer, al PP algunos no alcanzan a comprender verdaderamente las intenciones de ETA. No obstante, si hay algo que las eminencias grises que manipulan los hilos del terror conocen bien es la orteguiana sentencia «Los molinos de la historia muelen muy lentamente». Todo lo que hace o deja de hacer la banda paramilitar debe ser columbrado desde la matriz analítica de la estrategia de largo plazo incluso si las escaramuzas tácticas del momento deforman la percepción de sus acciones (u omisiones). Quienes en su día fraguaron la trama y la urdimbre de la red que han arrojado sobre nuestras provincias del norte tenían como principal objetivo que al retirar el copo, treinta años después, Cataluña estuviera dentro. Los pescadores, especialmente los de río revuelto, son muy pacientes y hábiles en el uso de las artes de camuflaje.

Nadie ignora que Suecia portará para siempre el horrendo estigma de haber permitido el paso, sin combatir, del ejército alemán hacia Noruega. Conservar vidas de suecos, con sus heces y sus gargajos, fue justificación de suficiente peso en la balanza que también sopesaba la piel de los hermanos noruegos. Y asimismo sabemos que otrora honestos ciudadanos han sucumbido a la estrategia del miedo en el País Vasco prefiriendo ver para otro lado antes que ser eventuales objetivos del terrorismo. Y lo agradecen, qué duda cabe, votando a partidos independentistas que tienen, a justo título o erróneamente, por minuciosos garantes de la paz de los cementerios o de una versión posibilista de la misma. Es decir, con un Gobierno del PP o del PSE, piensan esos avestruces, ETA sería aun más sanguinaria. Es este experimento social de hondo recorrido, probado satisfactoriamente en el País Vasco, el que opera en la decisión concerniente a Cataluña.

La matanza de Hipercor, el asesinato de Lluch y la tregua decretada en el santuario catalán (tienen otro en Francia, gracias a un pacto, que les ha dado muy buenos resultados) corresponden a movimientos tácticos dentro de una misma estrategia: conseguir mediante contracciones y expansiones tipo acordeón que el terror resquebraje los fundamentos éticos de la moral cívica. Comprobar empíricamente la reciedumbre cívica de los catalanes tensionando sus angustias, primero, con actos como el de Hipercor o la muerte de Lluch, relajando sus miedos posteriormente, como en el trance actual, con la zanahoria de la paz es, sobra decir, lo que buscan los etarras (o quienes los dirigen desde enmoquetados despachos).

Por tanto, no repugnaría a la lógica que, rotas y sin vigor las reglas morales que condenan la complicidad implícita con los asesinos, muchos catalanes -incluidos votantes del PP- acogiesen el regalo de ETA como un seguro de confort que les permita dormir la siesta en la playa sin tener una bomba por almohada. Además, visto que es de malnacidos ser desagradecidos, y como del confort físico al confort moral el trecho es corto, nada mejor para la autoestima que votar a un partido de «progreso», pongamos, ERC. No queda excluido, en consecuencia, que ERC, depositaria testimonial del «test» aplicado por ETA, consiga la adhesión en las urnas -con un aumento de votantes por encima de su umbral natural- de una ciudadanía sensible al chantaje.

En este caso, antes o después, ETA, de no ser aniquilada militarmente con todos los medios a disposición del Estado, sin excluir los más heterodoxos habitualmente empleados en Europa, habría ganado su guerra dejando tras sí un reguero de propagación secesionista en otras regiones españolas. Sin embargo, el verdadero mensaje subyacente es que, «a contrario», si ERC se hundiera y el aval electoral del PP despuntara hacia cotas superiores el terrorismo volvería a Cataluña con redoblada virulencia. Si los dejamos.

ECONOMÍA DE LA SECESIÓN
por MIKEL BUESA. Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid ABC 24 Febrero 2004

DESDE que, en el libro primero de su investigación acerca de la Riqueza de las naciones, Adam Smith descubriera que «el progreso más importante en las facultades productivas (de los hombres)... parece ser consecuencia de la división del trabajo», que ésta surge de «la propensión a permutar, cambiar y negociar una cosa por otra» y que, en consecuencia, sus límites están determinados «por la extensión del mercado», los economistas nos hemos interesado preferentemente por las políticas y los procedimientos destinados a engrandecer este último. Ha surgido así el énfasis en la libertad de comercio y, derivado de él, en la integración de las distintas sociedades, pues ambos fenómenos añaden un impulso esencial al desarrollo económico. Por ello, nos resulta llamativo -y no exento de una cierta sensación de extrañeza- que haya propuestas que se orientan en el sentido inverso, buscando la desintegración bajo el paraguas ideológico de la identidad del pueblo y de su independencia. Tal ha sido el caso, en la última década, tras el desmoronamiento del muro de Berlín -un espectáculo imponente que, por una de esas coincidencias casuales que tienen lugar una sola vez en la vida, tuve ocasión de presenciar allí mismo-, de las antiguas repúblicas soviéticas, yugoslavas y checoslovacas. Y tal es, ahora, el de la pretensión secesionista que se impulsa desde el nacionalismo, con el plan Ibarretxe, en el caso del País Vasco.

Un grupo de economistas académicos nos hemos ocupado de analizar las consecuencias que podrían derivarse de un proceso independentista en el País Vasco, lo que ha dado lugar al libro Economía de la secesión que ayer presentamos en el Instituto de Estudios Fiscales, su entidad editora. En él, hemos valorado los costes de la «no-España» para esa región, en la hipótesis de que su separación, de tener éxito, lo sería no sólo con respecto a España sino también con relación al conjunto de la Unión Europea. En las líneas que siguen sus principales conclusiones.

El primer aspecto a considerar es que la economía vasca llega al proceso de secesión muy castigada por la incidencia que sobre ella ha tenido el terrorismo. Más concretamente, se ha podido estimar que, de no haber existido ETA, el PIB del País Vasco sería un 25 por ciento más grande que el actual y que su población podría exceder en unas 300.000 personas a las que ahora habitan en él. Pues bien, ese castigo puede acentuarse aún más si se lleva a término el proceso de la secesión. Y ello, tanto porque la economía vasca se encuentra fuertemente imbricada con la española, como porque un significativo número de empresas medianas y grandes contemplan su deslocalización si el plan Ibarretxe sigue adelante.

Sobre el primero de estos aspectos, en el libro se estima que la intensidad de las relaciones comerciales del País Vasco con las demás regiones de España es entre 11 y 16 veces mayor que con cualquier otro país del mundo, en condiciones de equivalencia de tamaño, distancia, uso de una moneda común o pertenencia a una misma área comercial. Por ello, esas relaciones son de muy difícil sustitución; y su disminución derivada de la secesión conducirá a un proceso de decaimiento económico, tal como ha ocurrido en los países del este europeo antes mencionados. En cuanto al segundo, los resultados de una encuesta sobre el millar de empresas medianas y grandes existentes en el País Vasco, señalan que la mayor parte de ellas consideran que la política secesionista va a perjudicar sus negocios. De ahí que en cuatro de cada diez se hayan empezado a evaluar las estrategias a seguir en tal situación, contemplándose por una cuarta parte el traslado de la actividad productiva a otras regiones de España.

Disminución de las exportaciones y deslocalización de las empresas son fenómenos que han de redundar en una reducción de la actividad económica y, con ella, del empleo. La estimación del tamaño de estos efectos señala que el País Vasco puede perder entre el 10 y el 20 por ciento de su PIB, lo que equivale a una destrucción de entre 89.000 y 178.000 puestos de trabajo. El desempleo masivo sería la secuela segura de un proceso así, de manera que la tasa de paro podría alcanzar un nivel de entre el 19 y el 29 por ciento de la población activa.

Un ámbito en el que estos problemas se revelan con claridad, es el de las inversiones extranjeras. En el libro también se incluye un estudio sobre este asunto cuyas principales conclusiones señalan que las empresas multinacionales acuden poco al País Vasco, de manera que éste sólo ha recibido un 3,5 por ciento de las inversiones llegadas a España durante los tres últimos lustros. Además, en los dos años más recientes las liquidaciones de inversiones han superado a las entradas de capital, dando así lugar a unas cifras netas negativas. No es sorprendente si se tiene en cuenta que el análisis econométrico de los factores que determinan esas inversiones proporciona un resultado muy anómalo para el País Vasco, lo que probablemente no es sino el reflejo de las distorsiones que, sobre su economía, ha provocado la persistencia del terrorismo.

Pero los costes de la secesión no se agotan en el ámbito productivo. También hay que tener en cuenta que, si el País Vasco se separa de España, tendrá que asumir las competencias propias de un Estado. Mediante la estimación de los gastos que actualmente realiza el Estado español y que son atribuibles a la región, y de los ingresos que obtiene de ella, se puede calcular el coste de la estatalidad. Las cifras a las que se llega en el libro son elocuentes: los gastos suponen 10.659 millones de euros y los ingresos llegan a 6.474 millones. Por tanto, ser Estado significará para el Gobierno Vasco asumir un déficit público de 4.185 millones de euros; es decir, del 9,3 por ciento del PIB, lo que está muy por encima del nivel que podría considerarse sostenible. Y la consecuencia de ello no puede ser otra que la de subir los impuestos o la de deteriorar los servicios públicos, empeorando en cualquiera de los casos el nivel de vida de los vascos. Un ejemplo de esto último, el de las pensiones, se analiza con precisión en el libro, concluyéndose que, debido a las tendencias demográficas del País Vasco y a su limitada capacidad para generar empleo, el actual déficit entre cotizaciones y pensiones se va a multiplicar por 13 de aquí al año 2010, superando los 500 millones de euros. Dicho de otro modo, el sistema de pensiones no es sostenible en un País Vasco independiente, sin la solidaridad del resto de los españoles. Y de esa insostenibilidad se derivará inevitablemente la necesidad de reducir de manera drástica las prestaciones que reciben los jubilados de la región.

Finalmente, en el libro se estudia la situación monetaria a la que se enfrentarán los secesionistas y se destaca que, inevitablemente, la independencia conducirá al Gobierno Vasco a crear una nueva moneda y a abandonar el euro. Los costes anuales de operar con una moneda distinta serán equivalentes al 1 por ciento del PIB; y la nueva moneda se enfrentará a importantes dificultades para el sostenimiento del tipo de cambio, generando un marco de inflación, incertidumbre y altos tipos de interés.

Concluyamos: un País Vasco independiente pasará por graves dificultades económicas que harán que sus habitantes encuentren menores oportunidades de empleo, que deban asumir unos peores servicios públicos y que paguen mayores impuestos. Además, se verán envueltos en un clima generalizado de incertidumbre. Nada de esto parece afectar a los proponentes del programa secesionista, pues, aún conociendo los riesgos en los que se incurre con su política, parecen inclinados a sacrificar los intereses de los ciudadanos. No debería sorprendernos; ya hace bastantes años, el que fuera presidente del PNV, Xabier Arzalluz, manifestó que los nacionalistas «estamos dispuestos a pagar cualquier precio para desarraigar de una vez la ocupación (sic) española; incluso nos avendríamos a un descenso del nivel de vida». Esta es la medida de su patriotismo.

LAS OPCIONES DEL PNV
Editorial ABC 24 Febrero 2004

NO deja de ser una paradoja que la irrupción de ETA en escena con la declaración de tregua para Cataluña haya sido recibida con grandes gestos de repudio por quienes, desde posiciones nacionalistas, se han caracterizado por exigir diálogo y negociación con la banda terrorista, e incluso por practicarlo con publicidad y solemnidad en otros tiempos. Bien está, en todo caso, que se le niegue capacidad de interlocución a una organización criminal, aunque a esta conclusión hayan llegado algunos con excesivo retraso. Más vale tarde que nunca si sirve para que nadie se engañe acerca de lo que no es más que un simulacro de escenario sin violencia -la condición que Ibarretxe reitera para la consulta de su plan- cuyo destinatario final vuelve a ser, como en 1998, el nacionalismo vasco.

Carod-Rovira es, para ETA, un actor secundario, más valioso por el poder político que ostenta y la publicidad que garantiza que por su nula autoridad moral para liderar iniciativa alguna. A ETA le interesa ante todo el PNV y el Gobierno vasco, al que muestra el señuelo de la tregua en Cataluña como un anticipo a cuenta de lo que podría resultar de la renovación explícita de un nuevo frente nacionalista. «Si las fuerzas que defendemos la autodeterminación nos uniéramos, ETA lo tendría en cuenta», ha dicho el portavoz batasuno, Joseba Permach. Más claro, imposible.

Es cierto que ETA manipula y hace trampa, pero también lo es que sólo la sufren quienes se han prestado a negociar con ETA estrategias políticas. Eso no les hace víctimas políticas de ETA, sino víctimas de su propio exceso de confianza, por el que nadie más que ellos mismos tienen que pagar. Esta lección histórica es la que Josu Jon Imaz, presidente del PNV, tiene sobre la mesa, tal y como le recordó ayer el portavoz batasuno Arnaldo Otegi, cuyas descalificaciones contra Imaz suceden al comunicado de tregua y a la entrevista de ETA en «Gara» como un disciplinado eslabón de la cadena de presión al PNV. El nacionalismo vasco democrático, con Ibarretxe e Imaz a la cabeza, entró en el juego de los objetivos máximos compartidos con ETA proclamados en la propuesta de libre asociación, a la que la banda terrorista quiere ahora sacar todo su provecho, porque es la única opción frente al colapso que le está provocando el Estado. El fracaso del Plan Ibarretxe -innegable desde cualquier punto de vista, incluido el nacionalista- y el desmantelamiento implacable de ETA, ejecutado puntualmente sin la colaboración del nacionalismo, sitúan al PNV, nuevamente, en una disyuntiva que debe resolver a favor del sistema constitucional y estatutario, aunque sólo sea por su apego al poder y su añorado pragmatismo, a falta de la ética política que dejó atrás en 1998. Josu Jon Imaz no es el hombre para mantener al PNV en el lodazal de ETA, ni para perpetuar el apagón de valores e ideas que dejó la escuela de Arzalluz. Hubo otro PNV que, sin necesidad de ser sincero, al menos respetó las reglas del juego y contó entonces con la reciprocidad del PSOE, que le ayudó a gobernar el País Vasco durante doce años, y del PP, con el histórico pacto de legislatura de 1996.

Es seguro que nadie pondrá palos en las ruedas del nacionalismo si éste decide regresar a la cordura democrática. Todo lo contrario. Pero tampoco será suficiente que el actual PNV reniegue de ETA. Hará falta aportar algo más -más incluso que ese caudal político que Imaz dice tener en sus discursos sobre la nación cívica, los ciudadanos libres y la paz sin precio-, pues el nacionalismo no puede seguir aprovechándose de los actos de fe de los constitucionalistas. Romper con ETA, tras el pacto de Estella, la confrontación con el Estado y la propuesta soberanista del lendakari, exigirá mucho más que una mera declaración de repudio. La otra opción es el suicidio político.

La hipálage
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo 24 Febrero 2004

Este es un país de poetas, mi señor Zapatero. En cada portavoz y en cada articulista hay un virtuoso en el manejo de la hipálage, figura que consiste en atribuir a una palabra un adjetivo o complemento que corresponde a otra palabra de la misma frase. Miguel Hernández acuñó una espléndida al escribir «se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía». Es evidente que no es el tiempo lo que amarillea, sino la fotografía.

En distinto tono, ritmo y armonía, se han manifestado docenas de portavoces para escandalizarse de que ETA, con un comunicado, haya podido crear tanto revuelo en el panorama político nacional.

No es el tiempo amarillo, ni es el comunicado de ETA lo que ha alborotado la campaña, estimado ZP, sino la felonía de un gobernante indigno, presidente de la Generalitat en funciones, que fue a negociar con ETA a espaldas de Maragall. Por segunda vez ha declarado usted cerrada la crisis Carod (CC) y ha mostrado su satisfacción por ello, tras el extravagante cumplimiento de sus órdenes por parte del Honorable President (que no HP, ojo). En realidad, las cumplió doblemente. Usted dijo que la crisis había de tener «consecuencias políticas», bien en ERC, bien en el Govern. Las ha tenido en los dos. El partido-piña de Carod-Membrillo ha recuperado todas las competencias de la 'conselleria en cap' con el añadido de Presidencia que antes no tenía, la 'torna' que daban los panaderos catalanes para completar el peso de la pieza.

El error Maragall ha sido poner en manos de un sujeto tan desaprensivo como Josep Lluís P. Carod tanta capacidad desestabilizadora y no haber roto el pacto después de lo visto. ¿Habrá un tercer, cuarto y quinto cierre de la crisis? Es muy probable. Basta que ETA decida 'visualizar' la tregua catalana con el asesinato de un español corriente o que haga públicas las conversaciones de Ternera y Antza con la expedición Carod o vaya usted a saber.

No se ha bajado usted de la hipálage desde la crisis de la Asamblea de Madrid, al señalar lo que no toca y con esta actitud, ni gana votos, ni nos aclara el panorama. ¿No comprende ahora, mi admirado ZP, que el aforismo «Parlant la gent s'entén» que Carod ha llevado a lema de campaña y que han hecho suyo Maragall y algunos compañeros vascos, no solo es banal, sino falso y mixtificador, como ha demostrado la conversación de Carod en Perpiñán? Depende de qué se hable, de cómo y de con quién. Ahora, ante este lío, hemos tenido que recurrir al argumento de que ETA miente, otra hipálage. ¿Por qué habría de mentir (o decir la verdad), cuando ha hecho del asesinato su más brutal expresión de sinceridad? ¿No comprende, mi señor, lo irrelevante que resultaría la denuncia de que Jack el Destripador se mordía las uñas?

Cataluña no se merece esto
Luis María ANSON La Razón  24 Febrero 2004
de la Real Academia Española

«El valor de la libertad es la divisa de Catalunya. Ahora, cada mañana, al despertarnos hemos de agradecer a Eta que sigamos con vida. Eta, que nada tiene que ver ni con la libertad ni con Catalunya, nos perdona la vida porque, lo que califica como un auge del independentismo en las últimas elecciones autonómicas, nos hace merecedores de su gracia asesina. La paz y la convivencia de Catalunya ya no son el resultado de la voluntad de sus ciudadanos, son la consecuencia de que Eta asume solidariamente y esperanzadamente el resultado de ERC en aquellas elecciones. Esto no es sólo aberrante, es perverso, inicuo. Es insultante para toda Catalunya».

Quien ha escrito esto no es un joven comentarista alocado ni un tertuliano ligero de ideas ni un enemigo de Cataluña. Es uno de los hombres más sensatos, más prudentes y moderados que he conocido: Miquel Roca Junyent. Cualquier intelectual independiente, cualquier periodista con la cabeza bien instalada sobre los hombros, cualquier político no sacudido por el furor electorero suscribiría punto por punto las afirmaciones de Roca, que hubiera sido presidente de la Generalitat si las envidias de unos, los recelos de otros y las incomprensiones de los más no lo hubieran impedido.

Y añade Roca, con esa lucidez que conquistó la admiración de la opinión pública: «Y es injusto para lo que ERC ha representado para la historia de Catalunya. Ahora su voto, su legítima adhesión electoral, sería la expresión de un voto del miedo . Eta nos recuerda que sólo el auge del independentismo está en el origen de su gracia. Votar ERC nos garantizaría, pues, la continuidad de la gracia; si, por el contrario, ERC retrocediera electoralmente, Eta recuperaría su libertad para reactivar sus operaciones en Catalunya. ERC no se merece esto; su voto es legítimo. Pero su error, o el del señor Carod, nos ha conducido a esta situación. Quien, en todo caso, no se merece esto es Catalunya».

Hasta aquí Miquel Roca. Hay poco que añadir, salvo descubrirse ante la sensatez de este gran político desaprovechado, ante el equilibrio de su juicio, ante su forma moderada de expresión.

EL TONTO QUE VOTA
Por Jaime CAMPMANY ABC 24 Febrero 2004

TENGO para mí que lo que les sucede a Rodríguez Zapatero, a sus asesores áulicos y a sus edecanes electorales es que creen que entre los votantes hay muchos que son tontos. Dice el Eclesiastés que el número de tontos es infinito, y claro está que entre los votantes hay tontos, como los hay en cualquier lugar y en cualquier colectivo (esto del «colectivo» es muy de izquierdas), y el voto del tonto cuenta tanto como el voto del listo, que ésa es la servidumbre y la grandeza de la democracia. También existen votantes que permanecen fieles a unas siglas y a un partido sin reparar demasiado en lo que dicen sus líderes, o sea, en las mentiras de la campaña y en las promesas electorales, así que no merece la pena detenerse mucho a pensar lo que se dice, porque los leales aplauden siempre y siguen votando.

Es natural que nuestros socialistas intenten reducir al mínimo las consecuencias perniciosas, la fuga de votos y el cataclismo electoral del desaguisado de Cataluña, o sea, el «efecto Carod-Rovira». El resultado ideal sería que ese efecto se volviera contra los adversarios. La estrategia que se usa en lo de Cataluña es la misma que ya se usó en lo de Madrid. Cuando los tránsfugas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez abandonaron las filas del PSOE y frustraron la elección de Rafael Simancas, se inventó el truco de los beneficiarios. ¿A quién beneficia la deserción? ¿Al PP? Pues en el PP hay que buscar a los responsables. Y se montó todo aquello de la conjura de los constructores capitalistas, el soborno de los tránsfugas, las visitas a los despachos de Génova y las llamadas por teléfono. Naturalmente, el grave error de Simancas benefició electoralmente al PP, y Esperanza Aguirre logró los pocos votos que la separaban de la mayoría absoluta. Hay tontos que votan, pero no todos los que votan son tontos, y no todos los tontos comulgan con ruedas de molino.

En Cataluña ha sucedido tres cuartos de lo mismo. La imbecilidad («gilipolluá», que diría el llorado Tip) de Carod-Rovira ha traído una ristra de consecuencias, porque las tonterías, como las desgracias, nunca vienen solas: y ahí están el comunicado de ETA; las mentecateces contradictorias de Ibarreche; la ambición desmadrada de Maragall; la declaración de independencia del socialismo catalán; la aparición de Bargalló, un Rovira disminuido, como «conseller en cap» de la Generalidad; la Propuesta etarra de Vergara; el desafío a Zapatero y su bajada de pantalones, etc.

Bueno, pues -según los socialistas- de las consecuencias políticas de todos estos acontecimientos también es culpable el PP, porque las aprovecharán electoralmente. Ibarreche ha llegado a decir que ETA ayuda a la derecha y la derecha ayuda a ETA, toma nísperos. Terminaremos por decir que Florentino Pérez tiene la culpa de los errores del Barcelona porque el Real Madrid se aprovecha de ellos. Lo resumía ayer gráficamente, aquí mismo, el humorista Martín Morales. Se ve a Zapatero, escoltado por Caldera y Pepiño Blanco, que les dice a Aznar y Rajoy: «Debéis renunciar a seguir beneficiándoos de todos los errores que nosotros vamos a seguir cometiendo».

Sin careta
Antonio Pérez Henares La Razón  24 Febrero 2004

Muy buena parte de los votos y, por tanto, del poder del socialismo en Cataluña ha venido de los trabajadores emigrantes, de andaluces, extremeños, manchegos, castellanos, aragoneses, murcianos... Ellos han votado izquierda pero sus dirigentes, o buena parte de ellos, han construido un discurso cada vez más nacionalista y, por tanto, cada vez menos de izquierdas.

Porque, y es hora de expresar lo obvio, si hay algo radicalmente contrario a la esencia de la izquierda es el nacionalismo y lo que esta sucediendo en Cataluña es descubrir aquello que tantos años llevan los Maragall y los Nadal camuflando y ocultando por la cuenta que les trae. Está poniéndoles ante el espejo y destapando el verdadero rostro de los mitos.

El primero en quedarse sin careta ha sido Carod, ese aprendiz de Bossi que se disfraza de «progre» y se arrodilla ante ETA pidiéndole consejo y tregua .

Pero la segunda en caer puede tener mucho mayor calado. ¿Es el PSC un partido referente en Cataluña del socialismo en España o es independiente porque se considera avanzada de la independencia de Cataluña?

Me parece que van a tener que aclararlo y muy pronto. Los unos o los otros. Aunque no les interese ni a los dirigentes catalanes, que temen a su bases, ni a los del PSOE que temen la ruptura. Pero si es así y no se lo dicen a los obreros de Santa Coloma de Gramanet, eso se llama en vieja terminología una traición. Traición a la clase obrera.

Carod-Rovira, un angelito
Ramón Pi El Ideal Gallego 24 Febrero 2004

Los asesinos de ETA han usado el diario “Gara” para decir que no llegaron a ningún pacto con Carod-Rovira cuando éste fue a entrevistarse con ellos, y que su decisión de no cometer atentados en Cataluña no está tomada en función de ninguna contraprestación. Con esto, los terroristas a lo mejor piensan que han echado un remiendo al roto que han hecho a todo el independentismo español y a los incautos que han pactado con los separatistas con tal de tocar poder, como, por ejemplo, el PSOE. Pero me temo que ese siete se va a quedar ahí, enseñando las vergüenzas de los que se creían muy listos.

Lo que, en cambio, ha puesto de relieve esta entrevista ha sido cuánta razón tenía Redondo Terreros cuando dijo que ETA sólo dirige mensajes a su propia gente y al PNV. En esta ocasión el mensaje perceptible era algo así como esto: “¿Veis como cuando se habla con nosotros, somos razonables y preferimos la política? Vino Carod, nos dio carta de respetabilidad como interlocutores, y ahora los oprimidos catalanes ya pueden estar tranquilos. En cambio, vosotros, que dais un paso adelante y uno atrás, y no queréis hacer listas conjuntas con nosotros, sois los responsables de que asesinemos, secuestremos y chantajeemos en el territorio irredento de Euskal Herria”.

Para los asesinos, Carod es un angelito. Y no sé por qué, me acordaba yo de una divertida definición que Luis Carandell daba en su hilarante “Vocabulario madrileño-castellano” que figura como anexo a su libro “Vivir en Madrid”. Decía: Angelito: Un cabrón. Ej.: Oyes, mira el angelito ”. Lejos de mí la menor intención de dirigir semejante epíteto a Carod-Rovira, y menos en su acepción más ofensiva. Es sólo para sonreír un poco en medio de la que está cayendo.

Zapatero debe elegir
Antonio Martín Beaumont La Razón  24 Febrero 2004

Josep Lluís Carod-Rovira es el hombre de moda en estos momentos. Con su independentismo llevado al arrebato, con su negociación con ETA y, sobre todo, con su coalición con el PSOE para gobernar Cataluña ha roto casi todas las reglas del juego establecidas. Su evidente capacidad de negociar con ETA y de conseguir de la banda terrorista concesiones está fuera de la lealtad democrática debida, y completamente fuera del pacto por las libertades y contra el terrorismo.

Pero la tregua catalana de ETA, si sus premisas institucionales se limitasen a esto, quedaría en un asunto grave pero no de vida o muerte. Al fin y al cabo, una tregua general de ETA es el presupuesto implícito del plan de Ibarretxe, y no se ha producido aún ¬en opinión de los expertos¬ porque ETA necesita demostrar antes su capacidad de matar. Carod-Rovira, en todo caso, ha ahorrado al nacionalismo asesino, en Cataluña, esa demostración.

La verdadera cuestión, la que hace todo extremadamente espinoso, es la alianza entre PSOE y ERC. Pasqual Maragall gobierna con los votos de ERC y gracias a los mismos, y esto haría al PSC aliado indirecto de ETA. De hecho, la banda asesina así lo indica al explicar su tregua, que justifica en la «nueva situación» de Cataluña.
Pero las elecciones del 14 marzo impiden que el PSOE pueda ocultarse: sabiendo que Carod-Rovira negocia con ETA, y conociendo la coalición estratégica de todos los nacionalistas, el PSOE ha presentado listas conjuntas al Senado con ERC. Lo que, a día de hoy, es casi tanto como presentarlas con ETA.

Zapatero debe elegir. Si quiere el poder a cualquier precio, puede seguir las indicaciones de ETA. ETA aplaude el tripartito catalán entre republicanos independentistas, socialistas y comunistas.

Ahora, si quiere ser algo más que un líder de ocasión, tiene la oportunidad de demostrarlo. Está en su mano rechazar cualquier acuerdo con los enemigos de España y explicar los contactos que hasta ahora ha mantenido su partido. Podrá perder el apoyo de los nacionalistas, incluso el gobierno de Cataluña, pero cumplirá el acuerdo antiterrorista y permitirá que su partido no pierda, junto con las elecciones, la dignidad y la legitimidad.

Nacionalista hasta ayer
Cartas al Director ABC 24 Febrero 2004

Soy miembro de una familia nacionalista hasta la médula (mis padres, mis abuelos...). Yo también he votado al PNV siempre, por inercia, hasta que, en mayo de 2003, decidí rebelarme y voté a los constitucionalistas. En realidad, fue un acto de homenaje póstumo a mi abuelo que, un mes antes de morir, en 2002, me dijo que estaba decepcionado y se sentía traicionado por los que dirigen el partido.

Ahora pienso en lo que he hecho durante años y me siento culpable de los asesinatos de ETA y de la connivencia de los que compadrean con los terroristas. Y pido humildemente perdón a las víctimas. Me niego a identificarme con un país en el que se elimina u obliga a exiliarse al disidente; se repudia a quien no es nacionalista, a quien no quiere someterse al aprendizaje obligatorio del eusquera (consiguen que lo odiemos los que antes lo amábamos); un país en el que sólo pueden conseguir cargos los de siempre; subvenciones millonarias (con nuestro dinero) para sólo aquellas empresas afines; aquel país en que los propios dirigentes no cumplen las leyes; y aquél que tergiversa la Historia y nos quiere llevar al enfrentamiento y la ruina con un plan etnicista y xenófobo.

Como protesta, no quiero saber nada de lo que aquí pasa, estoy asqueado. Trasladaré mi pequeño taller a Burgos (cerca, para permitirme entrar de vez en cuando en mi tierra). Pero que no se preocupen los dirigentes. ¡Volveré para votar en su referéndum! Y espero gozoso el día en que pueda volver a mi querido País Vasco... cuando ustedes ya no estén.      Andoni Imaz Castresana. Basauri (Vizcaya).

Represión del español en Cataluña, respuesta a Josep Vives
Cartas al Director Libertad Digital  24 Febrero 2004

Creo que el señor Josep Vives debe tener en cuenta, cuando critica a Don Jaime Valverde, que si existen el Estatuto catalán y las leyes (muchas de ellas totalitarias) surgidas gracias a él es gracias a la Constitución española, cuyo artículo 3.1 dice que "Las lengua oficial de España es el español". Añade además que "Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla".

En la totalitaria Ley del Catalán (1/1998 de política lingüística) se dice que también el español es lengua oficial de Cataluña, por lo tanto, cualquier persona tiene derecho a utilizarla, si le apetece, en exclusiva, porque si mal no recuerdo, vivimos en un país en donde hay unos derechos fundamentales, entre ellos, la libertad de expresión.

Por otro lado, debe tener en cuenta que la Administración catalana es la que está conculcando continuamente las leyes constitucionales, puesto que su administración utiliza única y exclusivamente el catalán, y obliga al bilingüismo a las instituciones del Estado en Cataluña y a entidades de ámbito nacional como Correos, RENFE, Agencia Tributaria...

Por lo tanto, antes de acusar, le ruego Sr. Vives que reflexione sobre lo que va a decir, que mire bien el entorno en el que vive y que después juzgue fríamente, dejando de lado ideologías políticas y fijándose únicamente en la realidad.     Manuel González Ferrer -Barcelona

Ahora más que nunca
Jean Pierre Hinault Ithurralde/Bayona. Francia Cartas al Director El Correo  24 Febrero 2004

Como francés y como vasco, ver en mi propio país a un personaje que con sólo el 15% de los votos de los catalanes se permite negociar, en secreto y representando a Cataluña, con una organización mafiosa y criminal a la que nadie ha elegido, me produce náuseas. Escenas tan obscenas para cualquier demócrata me recuerdan a los tiempos en que Francia era refugio de esos asesinos y era habitual ver en el País Vasco francés a políticos nacionalistas en compañía de etarras.

Hoy conocemos los frutos de esos encuentros. Nos lo dijo Arzalluz: «Unos sacuden el árbol y otros recogen las nueces». Esos tiempos por suerte han pasado, y la mayoría de los franceses nos avergonzamos de ellos. Pero el resultado de esta obscenidad es aún más vergonzoso: la paz para los catalanes, que salen así del 'corredor de la muerte' en el que el resto de los españoles continúan casi treinta años después de la muerte del dictador.

Supongo que a cambio de abrir un segundo frente nacionalista en Cataluña, frente que, no nos engañemos, nos tiene que empezar a preocupar también a los franceses, que ahora más que nunca tenemos que ayudar a acabar con esta locura y decir: ¿ETA no! Ni en Cataluña, ni en el País Vasco, ni en el resto de España, ni tampoco en Francia.

'economía de la secesión'
El libro de Mikel Buesa sobre el coste de la secesión augura una subida del paro del 29%
El catedrático acusa a los nacionalistas de «sacrificar los intereses de los ciudadanos»
E. C./MADRID El Correo 24 Febrero 2004

Un País Vasco independiente aumentaría en un 29% su tasa de paro, reduciría su PIB hasta en un 20% y perdería 178.000 puestos de trabajo. Estos son los datos más llamativos contenidos en la obra 'Economía de la secesión. El proyecto nacionalista y el País Vasco', un libro dirigido por el catedrático de la Complutense Mikel Buesa en el que han participado 16 profesores de cuatro universidades: Cantabria, Valencia, Rey Juan Carlos y la propia Complutense.

Buesa, que presentó el estudio ayer en Madrid, aprovechó para arremeter contra los nacionalistas, a quienes acusó de estar dispuestos a «sacrificar los intereses de los ciudadanos» en aras de su proyecto. «A los secesionistas parece no importarles los riesgos», apostilló el catedrático, que insistió en que una Euskadi fuera de España y de la UE atravesaría, según dijo, «graves dificultades económicas» que se traducirían en menos bienestar, menos oportunidades de empleo, servicios públicos «más modestos» y subida de impuestos.

El libro, estructurado en ocho capítulos que evalúan las dificultades económicas a que se enfrenta el plan Ibarretxe y el coste del «proyecto secesionista», pretende, según su director, prestar un «servicio» a la sociedad española ante el «imponente reto» nacionalista.

La obra sostiene que el desgajamiento del País Vasco de España y de Europa conllevaría la aparición de fronteras, costes arancelarios y tramitación de exportaciones, así como la posible deslocalización de empresas, lo que afectaría a la actividad productiva y al empleo. Según los autores del estudio, el País Vasco mantiene relaciones comerciales con el resto de España hasta 16 veces más intensas que con los demás países, por lo que la secesión acarrearía un grave «decaimiento» en las ventas de productos vascos.

Escasa inversión
En el capítulo de empresas, el trabajo destaca la escasa capacidad de Euskadi para atraer a las multinacionales -en la última década sólo recibió el 3,5% de la inversión directa extranjera en España-, lo que, en su opinión, refleja un comportamiento «anómalo» que no se corresponde con la dimensión relativa de la economía vasca. «La región ha obtenido un 40% menos de inversión de lo que cabría esperar en función de su tamaño», sostiene el estudio, que evalúa el coste del terrorismo de ETA para la economía vasca durante los últimos treinta años en un 25% del PIB.

De hecho, el libro subraya la incidencia de la violencia en las decisiones de inversión y localización de las pequeñas y medianas empresas vascas y, últimamente, también del plan Ibarretxe. Según el estudio, un 55% de las industrias lo consideran perjudicial «incluso antes de su debate parlamentario» y sólo un 10% lo apoya, mientras que cuatro de cada diez empresarios se plantean qué estrategia adoptar si la iniciativa sigue adelante y un 25% contempla abandonar Euskadi.

La obra asegura también que la financiación de las competencias estatales provocaría un déficit de 4.000 millones de euros -más del 9% del PIB-, defiende que el sistema de pensiones no se sostiene sin España y augura importantes dificultades a una hipotética nueva moneda vasca, el 'eusko'.

FORMANDO UN EJE CON PNV Y ERC
Mayor Oreja: "ETA se coloca en la jefatura de todos aquellos que quieren romper España"
El líder del PP vasco, Jaime Mayor Oreja, analiza el pacto de Perpiñán desde el respaldo que, en su opinión, ha recibido Carod en el comunicado de ETA. Pero esa estrategia incluiría a la vez una negociación con el PNV que completa el eje. Para Mayor Oreja, lo que ha quedado claro es que "que si alguien quiere romper España, el capitán general de la ruptura es ETA".
EFE Libertad Digital  24 Febrero 2004

El vicesecretario general del PP, Jaime Mayor Oreja, dice que el comunicado de la banda terrorista ETA pretende abrir una negociación con el PNV en el País Vasco "para que desde el eje ETA-PNV-ERC los terroristas sigan liderando la ruptura democrática de España".

En declaraciones a los periodistas, el vicesecretario general del PP se refirió a la irrupción de ETA en la campaña electoral y afirmó que ésta se produce porque ERC y Josep Lluis Carod Rovira "le dan un balón de oxígeno a la banda terrorista". Para el también líder del grupo popular vasco, "lo que ETA viene a decir con su comunicado es que apoya y respalda lo que Carod Rovira está haciendo en Cataluña y que, al mismo tiempo, está abriendo una negociación con el PNV en el País Vasco para que desde el eje ETA-PNV-ERC los terroristas sigan liderando la ruptura democrática de España".

Añadió que la tregua para Cataluña anunciada por los terroristas recuerda a todos los españoles "que si alguien quiere romper España, el capitán general de la ruptura es ETA, por lo que la banda se coloca en la jefatura de todos aquellos que quieren romper la Constitución, la convivencia y España".

ETA demanda su cuota de poder
Mayor Oreja hizo hincapié en que el PNV, en esta campaña, pretendía pasar desapercibido "y poner sordina a su plan para que no se movilice una mayoría de españoles frente a su plan, lo que sucede es que ETA es una organización macabra, cruel y da una bofetada al PNV".

Afirmó que lo que hoy ETA le dice al PNV es que, igual que se conforma con Carod Rovira y sus hombres gobernando Cataluña, "ellos quieren también participar en un reparto político del poder en el País Vasco, de ahí la invitación al PNV, a lo largo de este año, para afrontar las siguientes elecciones autonómicas vascas y hacer el reparto entre ETA y PNV".

En su opinión, esta situación pone de manifiesto la importancia de las elecciones generales y la importancia que tiene el hecho de que "emerja una mayoría en España que sepa afrontar un desafío nacionalista, ya que -dijo- la próxima legislatura no va a ser una legislatura cualquiera, sino la del desafío nacionalista y, por eso, creo que es tan importante que el PP obtenga un buen resultado en toda España".

Jaime Mayor Oreja también habló del pacto antiterrorista e instó al PSOE a ser coherente con lo que firmó en su día, porque, en su opinión, no se pueden tener dos varas de medir distintas. En resumen, la incoherencia viene marcada al valorar que "no se puede pactar con el PNV por dar el visto bueno a ETA en Estella y en cambio sí se puede pactar con ERC por haber sido Carod Rovira bendecido por ETA en su estrategia de ruptura".
Recortes de Prensa   Página Inicial