AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 26 Febrero 2004
La manifestación trampa
Editorial El Ideal Gallego 26 Febrero 2004

CAROD TOMA EL RELEVO
CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN ABC 26 Febrero 2004

La concentración de Barcelona
Editorial La Razón  26 Febrero 2004

A LA PLAZA DE SANT JAUME
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Febrero 2004

Estella se manifiesta hoy en Barcelona
EDITORIAL Libertad Digital  26 Febrero 2004

La manía derechista de implorar el pacto con CiU
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  26 Febrero 2004

Bastaba un pequeño pacto...
Cristina Losada Libertad Digital  26 Febrero 2004

La dignidad de Cataluña
Iñaki Ezkerra La Razón  26 Febrero 2004

Manifestación-trampa y propaganda
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  26 Febrero 2004

Cataluña graciada
Antonio García Trevijano La Razón  26 Febrero 2004

La «manifa», una ausencia y Gabilondo
Julián Lago La Razón  26 Febrero 2004

Maragall banaliza el mal
Cartas al Director ABC 26 Febrero 2004

Santiago González analiza en un libro los tópicos del discurso nacionalista
BILBAO El Correo  26 Febrero 2004

Las víctimas del terrorismo celebrarán sus propios actos de repulsa contra ETA
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 26 Febrero 2004

AVT, ¿Basta Ya! y Foro Ermua no irán a la marcha de Barcelona «organizada para salvar la cara de Carod»
L. R. R. - Barcelona.- La Razón  26 Febrero 2004

Ibarreche aprueba con SA una ley universitaria que acogerá en los centros a los presos de ETA
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón  26 Febrero 2004
 

La manifestación trampa
Editorial El Ideal Gallego 26 Febrero 2004

A Josep Lluís Carod-Rovira le va a ser muy difícil cumplir el requisito básico de la manifestación contra ETA que hoy se celebrará en Barcelona, ya que está previsto que la protesta sea silenciosa. Evitar que se le escape una sonora carcajada le resultará complicadísimo, porque lo normal es que durante la movilización se sienta uno de los hombres más poderosos de España -desde luego, de Cataluña ya lo es, pese a que sólo cuenta con el apoyo del 16% de los votantes- y, por lo tanto, se reafirme en su idea de que es un libertador y no un traidor.

Quienes van a compartir la marcha con el líder de ERC deberían aprovechar el mutismo general para reflexionar sobre qué hacen caminando de la mano del político más desleal que ha dado la democracia, cuya relación con ETA no se limita a la entrevista en Perpiñán, sino que comparte un mismo deseo: la independencia de sus “irredentas patrias”. Esa unidad de anhelos entre los asesinos y el iluminado es suficiente para calificar la manifestación como una auténtica trampa, en la que han caído, y no por inocencia, todos los partidos catalanes salvo el PP. Y no es que los populares gocen de una inteligencia privilegiada, sino porque en cuestiones de terrorismo tienen unas ideas claras y saben que la única forma de hablar con los etarras es a través de las vías policial y judicial, justo lo que no ha hecho Carod-Rovira, a quien desde el 4 de enero, día en el que se reunió con Antza y José Ternera, se le espera en un juzgado para que cuente todo lo que sabe de los nacionalistas vascos asesinos.

CAROD TOMA EL RELEVO
por CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN. Profesor de Filosofía. Universidad del País Vasco ABC 26 Febrero 2004

¿SE puede seguir aceptando la tesis de que Carod-Rovira actúa guiado por una mezcla, quizás explosiva, de ingenuidad y megalomanía? Creo más bien que sus tratos con ETA siguen un cálculo arriesgado, sin duda indigno pero instrumentalmente racional, un poco al estilo de las retorcidas dobleces en las que descollaba Arzalluz. Abunda en esto que su partido, del que sigue siendo secretario general y figura eminente a pesar de las desatendidas peticiones socialistas de retirada, está recogiendo notables beneficios de esa excursión que hasta Ibarretxe ha calificado, con notable fariseísmo, de «grave error político y moral» -pero error facilitado por él prestando la ETB como altavoz de estas indignidades. Tales errores tienen un precio en política, pero no es probable que sea ERC quien corra con los gastos. Explotando la debilidad de sus socios, Carod ha transferido la factura a Maragall y el PSC, que a su vez se han apresurado a traspasarla al PSOE y Zapatero. Lo grave es que, como pasa en las grandes quiebras que arrastran tras de sí todo el sistema financiero de un país, el PSOE puede acabar quebrando bajo el vapuleo de las tensiones nacionalistas y haciendo tambalearse al conjunto del sistema constitucional, como ya pasó por otros motivos en Francia e Italia.

Es público y notorio que los nacionalistas vascos y catalanes, con el auxilio de los gallegos y otros menos importantes, desean abrir en sus respectivos territorios sendos procesos constituyentes disfrazados de reformas estatutarias. En vez de competir entre sí para llegar a la meta en solitario, cada nacionalismo aprovecha la estrategia del otro para reforzar la suya propia, y esa solidaridad medra a costa del concepto constitucional de una nación española cívica y común. Porque lo que hay tras la entrevista entre Carod y ETA es la solidaridad de fondo entre dos formaciones nacionalistas que comparten los fines, aunque la segunda sea una infecta banda de asesinos. Carod, faltaba más, abomina de la violencia y quiere la paz, pero explota esa tregua-farsa que niega haber negociado como palanca de sus propios ambiciones; una simbiosis como la que el PNV intentó jugar en el Pacto de Lizarra. Pero hoy parece que el independentismo vasco se ha estancado y sumido en un lento declive, mientras el catalán se asemeja a una estrella ascendente como esa de la senyera independentista primorosamente dispuesta sobre la mesa por los dos encapuchados que peroraban tranquilamente sus amenazas en la ETB.

El nacionalismo vasco ha sido la locomotora del tren de los etnicismos celtibéricos, pero el empuje abertzale se ha debilitado por la impotencia de ETA y el pobre juego que está dando el Plan Ibarretxe. El papel tractor ha pasado a Cataluña, y en particular a ERC, porque este pequeño partido, populista e insolidario, cuenta con la complicidad de la izquierda maragalliana y de parte de la del resto de España, siempre dispuesta al aplauso de cualquier memez que parezca «alternativa». Pero esta vez la memez es nada menos que un pacto con ETA. Esgrimir la amenaza terrorista para pedir nuevas concesiones a cambio de frenarlo -aunque sólo con declaraciones verbales- es un viejo truco nacionalista, y por su parte ETA necesita, para sobrevivir a Batasuna, un escaparate político alternativo.

Está por ver si ERC conseguirá cabalgar la hiena etarra y si mejora sus resultados defendiendo el inverosímil, inútil y desacreditado «fin dialogado de la violencia», pero es muy posible que arranque votos a un socialismo catalanista empujado hacia el nacionalismo por el discurso y la práctica maragallianas.

La obsesión de Maragall por poner su mando en la Generalitat sobre todas las cosas ya no coincide con el interés del PSOE. Pero la dirección socialista no puede presentar muchas excusas creíbles para defenderse. La cadena de errores que confluyen en Carod comenzó cuando el PSOE defenestró a Nicolás Redondo tras sus buenos resultados en las elecciones autonómicas vascas, dando por agotada la política constitucionalista común contra ETA y el independentismo. En cambio, los malos resultados electorales de Maragall se interpretaron como un triunfo histórico que permitía, por fin, iniciar un ciclo ascendente de alianzas con socios como ERC. Fue la ejecutiva de Zapatero la que quiso pactar con los nacionalistas para desalojar al PP del gobierno. Seguramente no previeron hacerlo en condiciones tan desfavorables como las catalanas, pero quizás en ese punto ya no hubo otra estrategia alternativa.

Este cuento de la lechera ha tropezado con la abultada piedra de los intereses nacionalistas, totalmente opuestos a los del PSOE ... pero no a los de Maragall. La declarada prevalencia de los intereses del terruño catalán sobre los generales ha sido confirmada premiando a ERC en tanto que partido rigurosamente centrífugo y el más coherente con el cultivo del particularismo catalán que pretende el tripartito. ERC retiene su conseller en cap y envía a Carod a Madrid para preparar su retorno a Barcelona cual MacArthur de Canaletas. ERC puede equivocarse o no sobre su futuro político, pero nadie puede negar que no esté explotando astutamente el extraordinario guirigay de una izquierda española cada día más semejante a un Arca de Noé que flota sin rumbo por el mar de la confusión, mientras espera la tierra firme del primer gobierno disponible. Ni los errores, ni la prepotencia ni los abusos en que pueda incurrir el PP compensarán los efectos de un problema que trasciende de la mera personalidad de ZP.

La siguiente jugada de ERC puede ser la de apoderarse de las manifestaciones contra la tregua etarra reclamadas por Maragall. Esta clase de ubicuidad y doblez -con las víctimas y contra ellas- es habitual en los nacionalistas. Semejante evento daría un ejemplo de la solicitada ampliación del Pacto Antiterrorista en un sentido tal que todos puedan firmarlo precisamente porque hacerlo no obligue a nada. El vaciado de la política antiterrorista para convertirla en mera e inútil declaración de indignación moral es cosa vieja. Permite, eso sí, ponerse tras una pancarta contra el terrorismo, convenientemente aguada, y sentarse a la vez a dialogar con los terroristas. Lo bueno de todo esto es la confesión de impotencia que revela la patética «catalanización» de ETA. Y lo malo es la fractura que sus incongruencias, las conveniencias de Maragall y las traiciones de Carod acabarán generando en una izquierda constitucional imprescindible para la democracia.

La concentración de Barcelona
Editorial La Razón  26 Febrero 2004

Con un lema tan complicado y amplio como «En defensa de la democracia, el autogobierno de Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, aquí ni en ninguna parte», será fácil sembrar cierta confusión entre los ciudadanos que, esta tarde, acudan a la concentración convocada en Barcelona por los partidos políticos catalanes, con excepción del PPC. Tampoco han querido acudir a esta manifestación las asociaciones cívicas de víctimas del terrorismo, que no en vano consideran que los fines de la convocatoria no están todo lo claro que deberían estar, y más cuando se trata de rechazar una imposición de la banda terrorista ETA.

Toda manifestación ciudadana que tenga como finalidad o como el más importante de sus fines la lucha contra el terrorismo y un rechazo claro y conciso contra ETA es bienvenida, aunque en principio, en el caso de la marcha barcelonesa de esta tarde, concurren demasiados asuntos distintos. Tantos, y de no poca entidad como para ignorar una aparente intención de aprovechar la concentración para otros objetivos distintos que la lucha contra la mafia etarra y su intento de manipular la política catalana. De hecho, es lo menos que puede pensarse cuando entre los convocantes del acto figura de forma tan señalada el partido ERC, el grupo independentista liderado por el mismo Carod-Rovira que con sus impresentables conversaciones con la banda ha suscitado el desastre político que ahora se quiere solucionar en parte con la apelación a los ciudadanos a manifestarse contra ETA. Su actuación pone, cuando menos, en duda el buen fin de una convocatoria que pudiera interpretarse como un intento de lavar la cara de la formación independentista y respaldar al tripartito catalán.

Aunque entendemos la presencia de los socialistas de Pascual Maragall, obligados por el pacto de coalición que les sostiene al frente de la Generalitat, y por la necesidad de ver reflejado en la calle, aunque sea en una manifestación contra ETA, cierto calor popular tras la tormenta política, resulta hoy mucho más coherente la posición del PPC de Piqué. Los populares se han negado a sumarse a una convocatoria con fines tan confusos como «por el autogobierno», algo de más que dudosa constitucionalidad. No quieren que su presencia en una marcha contra el terrorismo pueda instrumentalizarse, sobre todo cuando el hecho se produce en plena campaña electoral.

Quizás por esa mezcla de eslóganes, que incluyen tanto el «autogobierno» como «contra ETA», la coalición nacionalista de CiU asistirá a regañadientes, pero acudirá, a la plaza de Sant Jaume, más por considerar que electoralmente podría ser negativa su ausencia, que por puro convencimiento. Es el problema de mezclar las cosas.

A LA PLAZA DE SANT JAUME
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 26 Febrero 2004

EL martes 24 de febrero sucedió lo más ¿significativo?, ¿trascendental?, ¿sorprendente? de esta campaña electoral. Mariano Rajoy anunció su intención de hacer una coalición de gobierno con CiU, «aun cuando el PP gane las elecciones por mayoría absoluta». Se trata de un gesto revelador de la filosofía política con la que quiere presentarse el candidato. Es verdad que él nunca ha ocultado su propensión al pactismo e incluso su idea de disolver al PP en la gran familia pujolista... Todo esto se sabía o se temía. Ha sorprendido la inmediatez.

Rajoy arriesga mucho, y no sólo por los votos que podría costarle si esta ocasión fuera aprovechada por un Partido Socialista más inteligente, sino porque ha entrado en el terreno de lo imprevisible: se está comprometiendo con CiU antes de saber qué tipo de Estatuto catalán va a defender Artur Mas y qué tipo de Estatuto puede llegar a ser aprobado en el Parlamento catalán para ser presentado, posteriormente, en el Congreso de los Diputados. La actitud de Rajoy está hecha a ciegas y, por ello, recuerda la de Zapatero cuando adelantó que estaría a favor de un nuevo Estatuto catalán, fuera cual fuese su contenido. En todo caso, sabemos que Artur Mas va a reivindicar unas cotas rayanas con el soberanismo. Lo advirtió recién celebradas las elecciones autonómicas.

RECONOZCO que me desborda la apuesta de Rajoy y no sólo porque no me parezca acorde con el temperamento de este hombre tranquilo, prudente hasta el exceso, sino tampoco con la inteligencia de quien se supone que conoce los mecanismos de los nacionalismos y los tiene en cuenta. Sabemos que cuando se entra en el juego de éstos o bien uno termina quemado (asesinado si se trata de vascos) o entregado a sus tesis. Lo hemos vivido con la izquierda en Cataluña, en el País Vasco, en Galicia. ¿Nos dará la razón también la derecha?

Para algunos, esta apertura de Rajoy al hecho catalán hay que interpretarla en clave maquiavélica: se trataría de hacer saltar por el aire la formación política que creó Pujol, con la que se ha mantenido veinte años en el poder y con la que se ha formado una conciencia nacional «frente a» y en el «odio a» la nación española. Para otros, se trataría de frenar la marcha del nacionalismo hacia las cotas independentistas sacrificando el derecho del PP a tener un partido propio, como el que ha tenido hasta la fecha. En cualquier caso se parte de la renuncia a una vía parecida a la que ha llevado el PP en el País Vasco hasta ahora y que ha demostrado ser la única frente a los nacionalismos. El método de Jaime Mayor ha consistido en defender una línea autónoma, propia de un partido que es y se siente nacional... Por eso resulta más que intrigante que se quiera renunciar a esa política que ha llevado al PP a ser la segunda fuerza en el País Vasco. Pero la realidad es muy tozuda y me temo que vaya a serlo especialmente en esta legislatura que nos trae de su mano, nada más y nada menos, que el Plan Ibarretxe y el nuevo Estatuto catalán. Los nacionalismos no dejan margen a la actuación. El diálogo, según ellos, es la claudicación del otro, y la coalición es la dependencia de ellos. ¿Por qué arriesgar nada si se cuenta con la mayoría absoluta? Ya sería dramático tener que pactar con ellos en condiciones desfavorables. González lo pagó y ahí comenzó el desastre del PSOE.

TAL vez todas estas consideraciones sean propias de alguien que, como yo, desconfía radicalmente de los nacionalismos hasta el punto de negarles su condición democrática. Pero tal vez yo esté equivocado. Lo que no entiendo, entonces, es que no acudan a la manifestación de la Plaza de Sant Jaume los que van a pactar con CiU.

Estella se manifiesta hoy en Barcelona
EDITORIAL Libertad Digital  26 Febrero 2004

"En defensa de la democracia, el autogobierno de Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, ni aquí ni en ningún sitio". La manifestación que, con un lema tan largo y manipulador como este, se celebra hoy en Barcelona convocada por la Generalitat no es en realidad una manifestación contra ETA sino, más bien, un acto de enorme hipocresía política. Porque hipócrita y manipuladora es una manifestación que para no serlo debería dirigirse, en buena parte, contra quien la ha convocado. ETA ha iniciado una tregua exclusivamente para Cataluña para favorecer los objetivos independentistas de uno de los convocantes y socio de gobierno de Maragall. El atentar en el resto de España, pero no en Cataluña, es ahora el objetivo de ETA, pero mucho antes de serlo fue una petición de Carod Rovira y de la formación que lidera.

El valor moral y político contra ETA de esta manifestación, tanto por el lema por quienes la convocan, tiene el mismo que las celebradas por los firmantes del Pacto de Estella. Ninguno. La diferencia está en que ahora el PSOE acude a ella, abandonado al PP y a todas las asociaciones de víctimas del terrorismo; todo, para maquillar a unos convocantes que han exigido -y seguirán exigiendo- un precio político por su “ETA no”. ¿O es que acaso Carod Rovira ya no entiende -como decía entenderlo en el Avui - “que debe forzarse una negociación política y que es insostenible la angustia de medio millar de presos?”. ¿O es que acaso los socios de los socialistas ya no “Sufrimos con el pueblo vasco el drama de un pueblo condenado al aniquilamiento de su condición nacional. Sufrimos junto a él el sombrío horizonte de una lengua minorizada, de una cultura asfixiada, de una nación troceada. Conocemos su dolor, porque también es el nuestro?. ¿Acaso los convocantes de la manifestación de hoy no vinculan su “ETA no” a una exigencia de “autogobierno”, exigencia de algo que ya se tiene, salvo que se trate de la secesión?

El PSOE, por no exigir precio político alguno a Maragall por sus alianzas, está dispuesto a manifestarse ahora con quienes quieren que los españoles – “los ciudadanos del Estado”— se lo paguemos -a los independentistas y a ETA- por el fin de los atentados. La peligrosísima debilidad moral y política de Zapatero le llevó a tolerar que el PSC tuviera de socio de gobierno en Cataluña a los independentistas; la misma que le ha llevado a aspirar a tenerlos en Madrid; la misma que le fuerza a manifestarse ahora con Carod Rovira, pese haber sido este justa y recientemente, tanto reconocido por ETA en su último comunicado, como declarado “Persona non grata” por las Asociación de Víctimas del terrorismo.

Los socios independentistas de Maragall y Zapatero, no nos engañemos, pedirán hoy a ETA, lo mismo de siempre: “A ver si de una puñetera vez, al margen de la dialéctica, por cierto tan española, de los puños y las pistolas, sois capaces de entenderlo: los vascos no sois españoles. De acuerdo. Pero los catalanes, tampoco. Y con acciones como ésta –matanza de Vic- no hacéis más que españolizar Catalunya. Convertís los Països Catalans en tierra enemiga y a sus habitantes, en gente hostil. Y no lo somos. Deberíais saberlo”.

ETA, anunciando su tregua catalana, ha dado muestras de “haber entendido y haber sabido”. En realidad lo hemos entendido todos, aunque algunos disimulen hipócritamente hoy por las calles de Barcelona.

PP
La manía derechista de implorar el pacto con CiU
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  26 Febrero 2004

Durán i Lleida, que lleva años acariciando la idea de ser ministro en Madrid, “aunque sea de Marina”, se ha apresurado a soltarle una coz en el belfo a Rajoy después de que éste ofreciera por enésima vez la entrada en el Gobierno de CiU “aunque obtenga la mayoría absoluta”. No sé la de veces que Aznar hizo el ridículo intentando eso mismo, pero por lo visto la derecha política española no aprende la lección. Pujol despreció todas las ofertas de Aznar y estos mindundis que lo han sucedido se han apresurado a hacer lo mismo con Rajoy. ¿A qué se debe este atavismo masoquista? ¿Qué clase de virus idiotizante se adueña de las meninges derechistas para caer una y otra vez en ese error, que degrada al que se ofrece y engalla al que rechaza? ¿Nunca aprenderán la lección?

Porque la lección no puede ser más evidente: Convergencia apoya al Gobierno de Madrid cuando le conviene y le da lo mismo que sea del PSOE o del PP, liberal o socialista, decente o corrupto. Para Pujol y para sus sucesores la única legitimidad estriba en diferenciarse de España y en oponerse a Madrid. ¿O de dónde cree Rajoy que salen los votos de Rovireche? Pues de las escuelas y universidades de Pujol, naturalmente. El PP ha estado apoyando a CiU en el parlamento de Cataluña a cambio de nada, ni siquiera de alquilarles un lidercito democristiano, que si pudieran lo regalarían. Pues nada, erre que erre. En Madrid a humillarse y en Barcelona a engreírse. Qué bochorno. Qué enfermedad. Qué estupidez.

A Mari Complejines, o sea, a la derecha española en su patológico sentimiento de inferioridad, siempre hay un vendedor de alfombras que le cuenta lo conveniente que es para una imagen “centrista” mostrarse dispuesto a lo que sea con tal de pactar con CiU. En privado te dicen que es una forma de atraer el voto convergente al PP en las generales. Y todavía hay quien paga por tan brillante consejo, que es perfectamente reversible Lo único que consiguirían con eso es que muchos sigan votando a Convergencia sabiendo que el PP estará siempre dispuesto a lo que sea con tal de tener su apoyo, así que, ¿para qué cambiar el voto?

Cuando a Pujol le convino pactar con el PP, lo hizo, y además en el 96, cuando el PP era el de Vidal Quadras. A cambio, se cobró su liquidación, que ha sido un error histórico cuyas consecuencias se ven ahora. Y si Mas lo necesita, no digamos Durán, volverá a hacerlo. Pero ofrecerles incondicionalmente la entrada en el Gobierno a los mismos que van a ver a Cox para que reciba a los amigos de la ETA, que son el principal blanco de los ataques del PP, es un insulto a la inteligencia y la sensibilidad de los votantes. Eso, por no preguntar qué estaría dispuesto a conceder Rajoy a CiU a cambio de su entrada en el Gobierno. ¿Liquidar la Constitución? ¿Cambiar el Estatuto de Autonomía por el de Independencia? ¿Subir las multas a quienes no rotulan en catalán? ¿Decapitar a Piqué? ¿Cómo es posible que Rajoy insista en el mismo error de Aznar? ¿Cómo es posible que Mari Complejines, o sea, la derecha española, siga siendo tan rematadamente idiota?

Pérez Carod-Rovira y ETA
Bastaba un pequeño pacto...
Cristina Losada Libertad Digital  26 Febrero 2004

Desde que la ETA anunció una tregua en Cataluña, no han cesado los comentarios en los que se rebaja a torpeza el inmoral pacto de Perpiñán, se lamenta la publicidad que ha tenido la oferta de los pistoleros y se dignifica el precio (de ganga) que ha pagado el ex consejero por su “error”. Babia, hermosa región, nunca ha estado tan poblada. Ni ha habido tampoco tantos que con la rama de olivo en el pico y el plumaje de las buenas intenciones, muestren mayor disposición a ceder al chantaje de los asesinos, que eso es, hablando en plata, el mal llamado diálogo. Empezando por el propio Carod, quien da por remunerado su sacrificio si sirve para salvar “una sola vida humana”, cuando es obvio que le sirve para mucho más: rentabilizar su rol de intermediario con la banda, y avanzar en la empresa, a ambos común, de descuartizar España.

En las primeras elecciones en las que los terroristas no están directamente presentes a través de su brazo político, han dejado bien claro cuál es su opción y cuál debe ser la nuestra si queremos sustraernos a su violencia: consolidar el “empuje” de “las fuerzas independentistas”. Carod, su mensajero, ha dicho ante un grupo de empresarios: “Parece que no nos queremos dar cuenta de que ahora se abren perspectivas para acabar con el terrorismo”. Él las conoce bien: forma parte de ellas. El ascenso de su partido al gobierno catalán ha abierto la puerta por la que ETA ha logrado meter un regalo envenenado: una tregua en Cataluña con la promesa implícita de mayores obsequios, si el separatismo va escalando posiciones allí y más allá.

Ese “regalo” es tanto el síntoma de su debilidad, como el vehículo para recuperar fortaleza. ¿Cómo? Reblandeciendo el flanco más débil del adversario. Ofreciendo una prenda tangible a los que siempre han pedido una negociación que camuflan de diálogo. A los que vieron y aún ven en el PNV al mediador que va a encarrilar la solución del “conflicto” (cuando su poder se basa en que no decaiga) y a los que celebran que se haya abierto en Cataluña una sucursal comme il faut, con respaldo socialista incluido, del mismo negocio. Actividad: concertar las tarifas de protección con la mafia.

La sociedad española entera, y no sólo la catalana, afronta uno de los exámenes más difíciles desde el fin de la dictadura: el examen de su madurez democrática y su solidez ética. La tentación de ceder al chantaje será más fuerte que nunca por la simultaneidad de presiones en pro de la claudicación. Unos la aconsejan porque coinciden con ETA en los fines. Otros la apoyan porque no les importa coincidir con los que coinciden en el camino a su particular meta. Y algunos la aceptarían, porque quieren vivir tranquilos y están dispuestos a pagar la protección. Tal vez no han calibrado bien el precio.

“Bastaba un pequeño pacto con el diablo para dejar de pertenecer al equipo de los prisioneros y perseguidos y pasar a formar parte del grupo de los vencedores y perseguidores”, escribe Sebastian Haffner, en Historia de un alemán, sobre los primeros tiempos del nazismo. Muchos hicieron aquel pequeño pacto, que a veces sólo consistía en mirar para otro lado. Poca cosa, para la que no hizo falta una visita de Mefistófeles entre vapores de azufre. Bastó el deseo de vivir en paz y seguir como si nada.

¿Cuántas almas habrá aquí dispuestas al trato? Nos haremos una idea en las manifestaciones de blanqueo y confusión que se preparan en Barcelona y en las elecciones. Por lo pronto, Juan José Ibarreche las ha querido tranquilizar. “Los problemas se solucionan dialogando y para ello hay que hablar hasta con el diablo, pero diferenciando de la negociación política”, ha dicho. Mentira. El diablo nunca habla por hablar, y menos cuando se le ha llamado.

La dignidad de Cataluña
Iñaki Ezkerra La Razón  26 Febrero 2004

En la manifestación barcelonesa por el asesinato de Lluch, Gemma Nierga lanzó una consigna ¬«Dialoga con tu asesino»¬ con la cual mostraba más comprensión hacia ETA que hacia el PP, uno de los dos grandes partidos amenazados por ETA. Aún más: trazaba una línea para separar a los amenazados del PP de los del PSOE. El «dialoga con tu asesino» era en realidad un «No dialogues con tu adversario democrático», un eufemístico modo de decir «No estamos juntos frente a ETA». Lo que pasaba es que, como dicha negativa estaba formulada en eso que llaman «clave positiva» y como apelaba a la paciencia bíblica de Job, al cristiano «poner la otra mejilla» y al heroísmo franciscano de dar la mano al «hermano lobo», tal consigna amagaba una falsa superioridad moral frente al que reclamaba la justicia del Estado de Derecho y asumía su cabal incapacidad para darle palique a su verdugo. ¿Pero qué sucede cuando el matón no te ofende apuntándote con un arma sino perdonándote la vida? ¿Qué pasa cuando la afrenta no es un insulto sino un indulto? ¿Qué grandeza falsa o auténtica puede haber cuando el «Dialoga con tu asesino» se torna en «Dialoga con tu chulo»? ¿Cabe la dignidad en poner cara dialogante cuando el asesino te chulea y te desdeña como diana de su bala?

Esto es lo que le ha pasado al lema de Gemma Nierga con el comunicado de ETA: que lo ha devaluado el nuevo contexto. Lo que nos quiso vender como oro moral y político al final de aquella «manifa» se queda en polvo pobre una vez despojado del peligro de muerte y de lo que no se sabía bien si era heroísmo o estupidez frente a ese peligro. Si «Dialogar con tu asesino» puede oscilar entre la grandeza y el ridículo, dialogar con el que decide no matarte porque has sido buen chico es única y claramente miserable. El ciudadano catalán que no sienta como insoportable ese feo privilegio el día en que se produzca un atentado en Aragón o en Alicante no podrá llamarse demócrata alegremente por mucho que se empeñe. Y su dignidad no pasa por acudir hoy a la hipócrita manifestación de Maragall en la plaza Sant Jaume, sino por exigir a Carod-Rovira que rectifique su «error» y se ponga inequívocamente del lado democrático firmando el Pacto por las Libertades. Pasa por exigir ¬mientras eso no ocurra¬ al PSC que rompa su pacto de gobierno con ERC así como a CiU que rompa la Declaración de Barcelona en la que también está la firma de ese partido por si no se ha dado cuenta. Eso es lo primero que CiU debe hacer si su indignación no es una táctica para volver a hacerse con la Generalitat.

Esto es lo que el viernes a las siete y media de la tarde pedirán en un hotel de Barcelona, el Fira Palace, el colectivo Ciudadanos para la Libertad y la AVT. Allí estará la dignidad de Cataluña y de su autogobierno que sólo está hoy amenazado por ETA o por quienes aceptan su perdón y por lo tanto su tutela política.

Manifestación-trampa y propaganda
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  26 Febrero 2004

El portavoz de ERC nos comunica que a la extraña manifestación de Barcelona contra la tregua de ETA y por el autogobierno está invitado “incluso el PP”. Que el partido cuyo líder ha conseguido que ETA se sitúe en el mapa subraye que a un acto en contra de su logro está invitado incluso uno de los dos partidos que pone los muertos es, cuando menos, sospechoso. ¿Tan difícil es comprender que si la tregua parcial ha sido históricamente defendida por Carod la manifestación no puede ser sincera? ¿Acaso se manifiesta contra sí mismo? En cuanto a Maragall, ¿nadie recuerda que no le ha hecho pagar ningún precio a ERC por mucho que venda como correctivo la devolución de la conselleria en cap? ¡Con castigos así, quién quiere premios! Por fin, la engañifa se descubre cuando el portavoz de CiU revela la verdadera intención del acto: que en campaña no se hable de terrorismo.

Se lleva mucho ahora decir que los que alzamos la voz contra la gran tomadura de pelo de Maragall y Carod crispamos el ambiente. Se ha convertido en un deporte señalar a ciertos medios, empresas y personas con el dedo. Salvo en el País Vasco, nunca en democracia se había llegado a estos extremos en el intento de neutralizar al discrepante. Y digo neutralizar por no decir más, a la vista de las declaraciones del diputado de ERC en el Parlamento de Cataluña Carles Bonet: “España está democráticamente enferma por una bacteria maligna que es el PP, en general, y José María Aznar en particular”. Hay sobrados motivos para que los militantes y simpatizantes del PP en Cataluña estén preocupados: es un representante del partido que se codea con ETA el que les llama bacterias. Y ya se sabe lo que se hace con las bacterias, ¿no? Lo de Bonet es pura lógica nazi. Lo primero es cosificar o animalizar al enemigo, al judío, al diferente, para que deje de ser percibido como un ser humano. La referencia específica a Aznar, una víctima del terrorismo, es espeluznante.

Pero lo que ha cuajado asombrosamente por vía de repetición es la indecente comparación de ETA con el PP. Se insiste en sus comunes intereses, en su retroalimentación. Otra eficaz vuelta de calcetín de los maestros de la propaganda. Los socialistas son únicos en esta disciplina; a golpe de consigna se culpabiliza en pocas horas a una parte de las víctimas poniéndolas al nivel de los verdugos. Es tan demencial que algunas voces inesperadas están haciendo pública su consternación por las consecuencias que puede desencadenar esta infamia. Así, la asociación E-cristians, ligada al ex conseller de CiU Miró i Ardèvol, ha insertado un loable anuncio en la prensa que advierte contra el peligro de la equiparación ETA-PP, una práctica a la que no sólo los miembros del tripartito, sino el cabeza de lista de CiU Duran i Lleida, se entrega con fruición todos los días. En esa manifestación-trampa hay interlocutores de ETA y aventajados discípulos de Goebbels. Con su pan se la coman.

Cataluña graciada
Antonio García Trevijano La Razón  26 Febrero 2004

La doctrina escolástica del mal menor y la moral situacionista de la postmodernidad se explican, al límite de la imaginación, con ejemplos parecidos. Ante el verdugo encapuchado, una madre ha de elegir cual de sus dos hijos debe ser ejecutado para que el otro sobreviva. Más espantada de su propia opción que de la muerte de sus infantes, rechaza el macabro privilegio. Conmovido, el verdugo gracia al más pequeño. Y enajenada de dolor, la madre empapa con lágrimas de gratitud las rodillas del asesino. ¿Acaso soy el único español que comprende la sinceridad de las emociones incubadas en esta tragedia?

Cataluña ha sido graciada por ETA. A ese nudo hecho limito mi análisis. Con independencia de que un partido catalán ha tenido la insensibilidad de pedírselo, ese gesto de parcialidad humanitaria no puede motivar sentimientos de gratitud porque no ha sido magnánimo, pero sí de alegría porque acaece sin contrapartida y no ha estado enturbiado con un horror simultáneo en otra parte de España. Si los juicios éticos y los valores morales sólo son sentimientos subjetivos de quienes los expresan, como piensan ciertos filósofos anglosajones, he de confesar que, en efecto, siento una natural alegría de que al menos Cataluña, sin que la pueda humillar un hecho clandestino, se vea liberada de la amenaza terrorista.

Y si es verdad, como afirma ETA, que lo hace por respeto a los esfuerzos independentistas de los catalanes, tanto mejor. Pues entonces tendrá que hacer lo mismo con el más esforzado pueblo vasco, si no quiere padecer el disolvente riesgo de la incoherencia, siendo más dura y menos justa con su propio pueblo. Para ser consecuente consigo misma, ETA ha de suspender ahora todas las operaciones de terror en los pueblos donde algún conato de movimiento independentista mantenga la ilusión de dar a cada nacionalidad un Estado propio.

El mundo político y cultural sabe que soy el más antiguo y perseverante denunciador de la inexistencia en España de derecho de autodeterminación (para secesionarse o federarse) y que siento una aversión republicana hacia el nacionalismo español. Sin embargo, ningún sentimiento y ninguna reflexión podrían impedir que manara de mi moralidad natural otra alegría semejante, si ETA anunciara que reduciría el campo del terror a las dos Castillas, Extremadura y Andalucía. Como a los demás les ha horrorizado el discriminador gesto de ETA, sería legítimo suponer que estarían encantados si se retractara y, volviendo a matar en Cataluña, pusiera al terrorismo en la situación de igualdad territorial que antes les parecía justa.

El Gobierno, los partidos y todos los comentaristas o publicistas en los medios no entenderán una sola palabra, estoy seguro, de lo que estoy diciendo. Tan alejados están de la verdad, en el mundo prefabricado del poder y la fama, que la sencillez de la naturalidad les parece locura resentida o perversidad conspiratoria. Pero tan meridiano, espontáneo y sano es mi juicio moral, como oscuro, artificial y enfermizo el suyo. La mezquindad de espíritu y la demagogia en la igualdad regional, incluso para ser víctima del terrorismo, les impide percibir la novedad autodestructiva que contiene el comunicado de ETA, y que desvelaré en otro artículo.

Comparado con la falta de sentimientos morales genuinos en la clase política, con la artificiosa unanimidad de criterio en los dirigentes de la opinión y con la general deficiencia de los intelectuales para formular inteligibles juicios de valor, el caso Rovira carece de importancia. Su patriotismo de partido, más fuerte que su catalanismo, le ha empujado a la deslealtad que implica toda bribonería política. Pero será un problema serio si la onda expansiva del comunicado de ETA empuja a una masa significativa de votantes hacia la lista de ERC. Menos mal que los portavoces del poder tienen fácil acceso al arsenal de insultos a ETA y Rovira y de menosprecio a Maragall y Zapatero.

La «manifa», una ausencia y Gabilondo
Julián Lago La Razón  26 Febrero 2004

Bueno, pues que los populares no acudirán a la concentración de hoy en Barna bajo el lema «En defensa de la democracia, el autogobierno de Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, ni aquí ni en ningún lugar», lo cual nos parece muy coherente no por lo que han dicho sino por lo que no han dicho. De entrada, el eslogan necesitará de varias pancartas por lo que tiene de tren articulado, interminable y con vagones varios, como aquella marca registrada de «Falange Española Tradicionalista y de las Juntas Ofensivas Nacional-Sindicalistas» , a la que Agustín de Foxá añadía «y de los Grandes Expresos Europeos», el muy cachondo.

Diferencias de fondo aparte, no cabe duda de que cuantos más añadidos se incorporen a un lema mayores dificultades habrá para el consenso, diga lo que diga Gabilondo, cuyo talento profesional no vamos a discutir, tal cual lo demuestra haber convertido su «Hoy por hoy» en programa de referencia. Del mismo modo que lo hiciera el desaparecido Antonio Herrero cuando desde la Cope arreaba estopa al felipismo, también cada mañana. O sea, que Herrero se desaforaba contra González como Gabilondo se desafora contra Aznar, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid mismamente.

Quede claro que nos parece legítimo que cada cual critique lo que quiera, o lo que pueda, o lo que le tenga psicosomatizado. No obstante, alguna objeción podría hacerse a Gabilondo cuando se peguntaba ayer, arcangélicamente suponemos, qué ocurriría si Batasuna se sumara a una manifestación contra ETA, cosa que resulta un imposible metafísico. ¿Cómo Batasuna va a asistir a una manifestación contra ETA, es decir, contra sí misma?, querido Iñaki.

Sabemos que la razón expresada por el PP sobre su significativa ausencia es la presencia de Esquerra Republicana, y no el contenido de la leyenda bajo la que se convoca la «manifa», sin duda por simplismo político, lo cual siempre induce al error. Evidentemente, la ministra García-Valdecasas ha metido la pata hasta el corvejón al calificar de asesinos a los de Esquerra Republicana, aunque Carod esté en la pomada. Vamos que, en puridad descriptiva, Batasuna sí es Eta, lo han dicho los Tribunales, pero no ERC, pese a que Eta y ERC coincidan en la ruptura con la España constitucional. Lo que sí resulta lógico, y más con la que está cayendo, es que los populares no estén por la labor de colocarse bajo un eslogan que es, además, a beneficio «del autogobierno catalán y en solidaridad con los ciudadanos del resto del Estado». O lo que es lo mismo, a favor del tripartito y de quienes consideran que España no existe sino como Estado, eufemismo este inventado por Franco, por cierto. Así que a Gabilondo no hay que perdérselo, más que nada para saber por dónde van los tiros contra el Gobierno, diga lo que diga y fuere por lo que fuere, que no será porque Aznar le haya negado una entrevista, estamos seguros.

Maragall banaliza el mal
Cartas al Director ABC 26 Febrero 2004

La manifestación que Pasqual Maragall convoca para salir del atolladero en el que se ha metido por mantener su pacto con ERC se realizará bajo un lema tan angelical como banal: «En defensa de la democracia, el autogobierno de Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, aquí ni en ninguna parte». El problema no es sólo porque el «no a ETA» tenga que ir acompañado de ese redundante «aquí ni en ninguna parte». ¿Se imagina alguien que las manifestaciones que siguieron al asesinato de Miguel Ángel Blanco se hubieran hecho bajo el lema «ETA no, en Ermua ni en ninguna parte»? El problema es que el lema pone en el mismo nivel el rechazo a ETA y la reclamación del autogobierno. Es decir, se coloca en el mismo plano una cuestión ética (el rechazo a ETA) con una reivindicación autonómica (puramente política).

El mensaje subliminal es tan obvio como chantajista, pues al ligar el rechazo a ETA con una reivindicación autonómica se está sugiriendo que la segunda condiciona el primero. Dennos más autonomía y más nos opondremos a ETA, eso es lo que sugiere el lema. ¿Quiere este lema decir que sin más autonomía se opondrá menos a ETA? ¿Se refería a eso Maragall cuando dijo que la falta de una reforma federalista del Estatuto catalán daría lugar a una situación en la que «el drama estaría servido»? Eso es lo que Maragall tendría que aclarar. Eso, o algo peor. Ese algo es lo que en la filósofa americana H. Arendt llamó banalización del mal para describir las situaciones en las que se igualan desde el punto de vista ético situaciones éticamente incomparables, como serían una reivindicación política (el derecho al autogobierno) con una cuestión ética (el rechazo al terrorismo).    Luis Carlos Ruiz. Madrid.

Santiago González analiza en un libro los tópicos del discurso nacionalista
El articulista de EL CORREO pretende «desmontar el mito» de la fidelidad de los vascos a su palabra
BILBAO El Correo  26 Febrero 2004

El periodista y articulista de EL CORREO Santiago González presentó ayer en Bilbao ante un auditorio de más de 400 personas su último libro, 'Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo' (Espasa), en el que disecciona el discurso nacionalista, construido, en su opinión, sobre «eslóganes banales» y «tópicos refraneros» que pretenden ser elevados a la categoría de «axiomas». Sin renunciar al humor y a la ironía, González trata con esta obra de «desmontar el mito» que el nacionalismo ha alimentado mediante el lenguaje y, en concreto, «el de la fidelidad de los vascos a la palabra dada», tal como reza el título.

Su tesis es que el lenguaje, además de para comunicar, puede ser un instrumento para velar la realidad. Según González, la «polisemia» de los mensajes nacionalistas es la razón que impide que en Euskadi «se comparta algún discurso»: las palabras no tienen significado «unívoco».

La obra, dedicada a la memoria de Mario Onaindia, repasa la «parla distraída, inmutable, victimista y ambigua» de los nacionalistas y se ocupa de las denominadas palabras «talismán» -como paz, diálogo o conflicto- «cuya mera invocación exime de la necesidad de argumentarlas».

El catedrático de Derecho Constitucional Javier Corcuera, quien presentó el libro junto al articulista Florencio Domínguez y el director de EL CORREO, Ángel Arnedo, incidió en la capacidad de González para «descubrir las trampas» semánticas del nacionalismo, «que dan lugar al caos mental en que vivimos».

Las víctimas del terrorismo celebrarán sus propios actos de repulsa contra ETA
MARÍA JESÚS CAÑIZARES ABC 26 Febrero 2004

El presidente del PP invitó a CiU a sumarse al pacto antiterrorista que, según recordó, prohíbe dar esperanzas a ETA a cambio de contrapartidas

BARCELONA. «Las fuerzas políticas que se sitúan en el marco del catalanismo político son corresponsables de haber creado el estado de opinión que ha impulsado al líder de ERC a dialogar con ETA». Este es el argumento principal de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para desvincularse de la concentración silenciosa convocada oficiosamente para hoy por los partidos que forman el tripartito catalán y a la que se ha sumado CiU, en rechazo a la tregua anunciada por la banda terrorista circunscrita a Cataluña, a la que ayer confirmó su asistencia el líder de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira.

AVT junto a la asociación Ciudadanos para la Libertad, ha organizado su propia concentración de rechazo a ETA en Barcelona. Ésta tendrá lugar mañana, a las 19.30 horas, en el hotel Fira Palace. A la misma asistirán miembros de «¡Basta ya!», Foro de Ermua y de la Fundación para la Libertad, entre otras asociaciones. Tampoco acudirá a la convocatoria de los partidos políticos la Asociación Catalana de Víctimas de Organizaciones Terroristas (ACVOT), como muestra de «la más absoluta independencia política y nuestra negativa a ser manipulados o monopolizados por ninguna sigla u organización en particular». ACVOT ha preparado para hoy una jornada titulada «Terrorismo y sociedad: las víctimas desconocidas».

De esta forma, las asociaciones de víctimas del terrorismo se desmarcan de la concentración política contra ETA, en cuyo lema incluye «en defensa del autogobierno» y en la que tampoco participará el PP. La discusión política respecto a este acto, que tendrá lugar hoy a las 19.30 horas en la plaza Sant Jaume de Barcelona, estuvo presente ayer en el pleno del Parlamento catalán. El presidente del PP, Josep Piqué, dejó bien clara la postura de su partido frente a un acto que calificó de «pantomima» y «partidista». Frente a los reproches del resto de los grupos parlamentarios, que acusan a los populares de dividir una iniciativa unitaria contra el terrorismo, Piqué aseguró que «no cierto que en Cataluña haya habido un planteamiento unitario contra ETA. Sí ha habido un rechazo unánime, pero no un planteamiento respecto a cómo abordar el problema». En este sentido, afirmó que la única postura unánime es la que mantiene PP y PSOE en el pacto antiterrorista, «en el que se establece que en ningún momento se debe dar esperanzas de contrapartida a ETA. Hay partidos en esta Cámara que sí están a favor del diálogo a cambio de contrapartidas», en clara alusión a ERC.

Por contra, Piqué expresó su voluntad de incorporar a CiU al pacto antiterrorista «por su postura clara contra el terrorismo», oferta que el presidente del grupo parlamentario de CiU, Artur Mas, no aceptará «mientras PP y PSOE promuevan una ofensiva contra el nacionalismo democrático catalán y vasco». Por otro lado, Mas advirtió de que si la concentración contra ETA de mañana se convierte, «por interés partidista», en una «acción de apoyo» al gobierno tripartito, «nuestra reacción será muy dura».

Hubo más cruce de acusaciones. Elportavoz parlamentario del PP, Francesc Vendrell, dijo que «quien rompe la unidad en la lucha contra ETA no es el PP yendo o no a la concentración, sino Carod entrevistándose con la banda terrorista». Recordó que el líder de los republicanos se reunió con la dirección de ETA sin informar previamente al presidente de la Generalitat y «se rió de él» al negarse a informar sobre su reunión.

El portavoz de ERC, Josep Huguet, rechazó esos argumentos y aseguró que Carod se explicó «exhaustivamente» en el Parlamento catalán, en referencia a una comparecencia en la que no amplió ningún dato respecto a la declaración realizada en la sede de ERC el día en que ABC hizo pública su entrevista con ETA.

«Ni gritos ni banderas»
Por parte de CiU, Felip Puig, señaló que su formación será «la primera» en defender las instituciones catalanas de ataques como los citados. Invitó, no obstante, a que la concentración de hoy se ciña a su objetivo de condena del terrorismo y no se convierta en una muestra de «apoyo a graves errores políticos cometidos».

El mismo sentido, el portavoz del PSC, Miquel Iceta, defendió una concentración silenciosa en la que «no habrá gritos, ni banderas, ni manifiestos», por lo que consideró un error monumental la ausencia del PP tras una pancarta que rezará «ETA no, ni aquí ni en ninguna parte».

A la concentración se han sumado los sindicatos CC. OO., UGT, USO y Unió de Pagesos; la Asamblea de Intelectuales, Profesionales y Artistas de Cataluña y la Asociación Catalana de Universidades Públicas.

AVT, ¿Basta Ya! y Foro Ermua no irán a la marcha de Barcelona «organizada para salvar la cara de Carod»
La AVT rechaza la concentración por ser «totalmente electoralista» y convoca otro acto «social y apolítico» para el viernes Pese a que el PSOE apoya la marcha de hoy, Bono asegura que no asistirá a ninguna de las convocatorias
La Asociación de Víctimas del Terrorismo, ¿Basta Ya! y el Foro de Ermua rechazaron ayer dar su apoyo a la concentración que el tripartito catalán ha convocado esta tarde en Barcelona bajo el lema «En defensa de la democracia, el autogobierno de Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, aquí ni en ninguna parte». El portavoz de la AVT, además, anunció ayer que la asociación ha organizado, junto a otras entidades, un acto «social y apolítico de rechazo a ETA» mañana en un hotel de Barcelona. Las víctimas del terrorismo han coincidido en que la concentración de hoy es «oficialista» y «electoralista», y que parece más en apoyo a ERC y su líder, Carod-Rovira, que en contra de los asesinos.
L. R. R. - Barcelona.- La Razón  26 Febrero 2004

La AVT se desmarcó ayer de la concentración contra ETA acordada la noche del martes por partidos y sindicatos catalanes, con la excepción del PP, por considerarla «totalmente electoralista». En cambio, ha convocado, junto a otras entidades, otro acto contra la banda mañana en un hotel de Barcelona, según informó ayer a Efe su portavoz, Daniel Portero. Todos los partidos catalanes, menos el PP, y los sindicatos UGT, CC OO y USO han convocado una concentración silenciosa en contra de ETA y en «solidaridad con todos los ciudadanos del Estado» para hoy en la plaza Sant Jaume de Barcelona, a las siete y media de la tarde, a pocas horas del inicio de la campaña.

Por su parte, AVT ha invitado a colectivos como ¿Basta Ya! y Foro de Ermua a reunirse con ellos bajo el lema «Por solidaridad y dignidad, ¿ETA, guárdate tu indulto!», ya que consideran que «las fuerzas políticas que se sitúan en el marco del catalanismo político son corresponsables de haber creado el estado de opinión que ha impulsado al líder de ERC a dialogar con ETA», según indica en su convocatoria.

Acto apolítico
Portero explicó ayer que con este acto, que se ha organizado junto a la plataforma «Ciudadanos para la Libertad», quieren hacer un llamamiento a las víctimas y amenazados por ETA, y a la ciudadanía en general, a asistir a «un acto social y apolítico de rechazo a ETA» que «pretende ser simbólico y no hacer ruido». Portero ase- guró que es «imposible» que su asociación pueda secundar la concentración silenciosa de hoy en Barcelona porque a ella asistirán «personas que se han reunido con ETA y no lo han denunciado», en alusión a Josep Lluís Carod-Rovira, y porque consideran que se trata de «un acto totalmente electoralista para lavar la imagen y maquillar la situación del Gobierno tripartito catalán».

La AVT no será la única que no asistirá hoy a la manifestación. La plataforma ciudadana ¿Basta Ya!, que lidera el filósofo vasco Fernando Savater, anunció ayer que no secundará la manifestación, puesto que el lema y otros factores hacen que sea «una convocatoria poco prometedora». Carlos Martínez Gorriarán, portavoz de ¿Basta Ya!, informó a Servimedia de que la plataforma como tal no acudirá a la manifestación, porque es una convocatoria «oficialista», cuyo objetivo «parece mucho más de defensa del tripartito que de decirle no a ETA».

El Foro Ermua también se expresó ayer en contra de la concentración y, dijo, «suena a broma» que ERC haya secundado la manifestación. El portavoz del Foro, Rubén Múgica, aludió al hecho de que la convocatoria de Maragall haya sido secundada por los integrantes del Gobierno catalán (PSC, ERC e ICV) y por CiU, mientras que el PP se ha descolgado de la misma. Asimismo, Mújica llamó la atención sobre la complejidad del lema. «Con lo fácil que es decir ETA no , hay que ver lo que se complican algunos la vida», dijo. La manifestación convocada por Maragall también ha sacado a relucir las diferencias entre los partidos. El vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de la Presidencia, Javier Arenas, definió la concentración como «un intento de legitimar» la conversación entre Carod-Rovira y ETA y aseguró que persigue «lavar la cara» del líder de ERC y de su partido a pocas horas del comienzo de la campaña electoral. Arenas consideró un «ejercicio de cinismo» que Carod «haya estado negociando de con ETA y ahora vaya a la manifestación».

Bono no irá
El presidente de Castilla-La Mancha, José Bono, aseguró ayer que no acudirá a la concentración de Barcelona en contra de ETA y pidió que no se instrumentalice este acto, ni tampoco el convocado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para mañana. Bono dijo que «cuando ETA quiere ser protagonista, lo que debemos es estar en su contra» y precisó que «yo me manifiesto en contra de ETA les califico de pistoleros».

Ibarreche aprueba con SA una ley universitaria que acogerá en los centros a los presos de ETA
Discrimina a los castellanoparlantes y favorece la unión con universidades de Iparralde
El tripartito vasco que lidera el lendakari, Juan José Ibarreche, consiguió ayer aprobar una ley de Universidades para la comunidad vasca que le va como anillo al dedo a su Plan secesionista. Y es que, tras incluir en el texto únicamente una enmienda de los abertzales de SA, el tripartito vasco pudo sacar adelante una ley que se le venía resistiendo, y que se le vino abajo en el último momento el pasado 28 de diciembre. Así, el nuevo texto acoge en el seno universitario vasco a los presos de ETA, discrimina a los castellanoparlantes y prioriza las relaciones con centros de Iparralde.
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón  26 Febrero 2004

El tripartito que sostiene al lendakari Ibarreche consiguió ayer, por fin, dar luz verde a la nueva ley de Universidades vascas, después de que fracasase el primer intento y esta ley fuese echada abajo en el pleno que se celebró el pasado 28 de diciembre. Una ley que acogerá en los centros universitarios a los miembros encarcelados de ETA, discriminará a los castellanoparlantes y hará prioritarias las relaciones de las universidades vascas con los centros de enseñanza superior del País Vasco francés.

La nueva ley fue aprobada con los votos a favor de los tres partidos que apoyan al Gobierno vasco (PNV, EA e IU), los votos en contra de la oposición democrática (PP y PSE) y la más que necesaria abstención de los proetarras de SA. Una abstención pactada de antemano, como no tuvo problemas en reconocer el abertzale Joseba Álvarez, quien se jactó en la tribuna de oradores de que la nueva ley incluye 42 (31 aprobadas y 11 transaccionadas) de las 60 enmiendas presentadas en comisión por los proetarras al texto inicial. La ley no incluye ninguna enmienda ni del PP ni del PSE.

La ley abre de nuevo el sistema universitario vasco a los terroristas de ETA encarcelados, que podrán cursar de nuevo estudios en la UPV, mientras el resto de los presos lo hacen por la UNED. Para ello, el tripartito todavía tendrá que legislar. El artículo 8.2 de la ley asegura: «El Gobierno, para garantizar que nadie quede excluido del acceso al sistema universitario vasco por razones económicas, ausencia de libertad, (...) o por otro tipo de circunstancias, procederá al desarrollo normativo correspondiente e impulsará políticas de igualdad de oportunidades y el desarrollo normativo correspondiente a través de la oferta de becas, ayudas y créditos a los estudiantes y las estudiantes, y mediante el desarrollo de una política destinada a salvar las barreras sociales, económicas y geográficas».

Del mismo modo, la ley discriminará activamente a los castellanoparlantes, intención que se aprecia ya desde el capítulo 11 de la ley donde se asegura que «corresponde a los poderes públicos garantizar la normalización lingüística, estableciendo para ello las bases de una política lingüística de acción positiva a favor del euskera», lo que influirá en la contratación de personal profesorado, en los servicios a los alumnos y a las nuevas titulaciones, que serán únicamente en euskera. Además, «se establecerán relaciones prioritarias con el resto de las universidades ubicadas en Euskal Herria», dando de lado de este modo a las universidades del resto de España.

Desde el PP, Iñaki Ortega acusó al tripartito de haber sacado adelante una «ley universitaria batasuna», que pone «la universidad al servicio del Plan Ibarreche» y se preguntó dónde queda ahora la credibilidad de Ibarreche, que habla de «compromiso de diálogo» y sólo ha aceptado enmiendas de SA. Por su parte, Isabel Celaá (PSE) aseguró que han «preferido saldar cuentas de lealtad con SA que consensuar una ley».
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