AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 27 Febrero 2004
La butifarra
Luis María ANSON La Razón  27 Febrero 2004

La España plural
Jaime Ignacio del Burgo La Razón  27 Febrero 2004

ETA, de entrada no
José García Domínguez Libertad Digital  27 Febrero 2004

LA MANIFESTACIÓN
Jaime CAMPMANY ABC 27 Febrero 2004

14-M: MODERACIÓN DESDE LA FIRMEZA EN LOS PRINCIPIOS
Editorial ABC 27 Febrero 2004

Estrategias de alto riesgo
Aleix Vidal-Quadras La Razón  27 Febrero 2004

¿MANIFESTACIÓN TRAMPA
Carlos HERRERA ABC 27 Febrero 2004

TEORÍA DEL EQUILIBRIO
BENIGNO PENDÁS ABC 27 Febrero 2004

El terrorismo no prescribe
Ignacio GORDILLO La Razón  27 Febrero 2004

Español y catalán, respuesta a Josep Vives
Cartas al Director Libertad Digital

Cataluña no negocia con ETA
Cartas al Director ABC 27 Febrero 2004

Mayor Oreja: Los problemas territoriales van a ser más graves de lo que pensamos
Libertad Digital  27 Febrero 2004

El hindú y el árabe superarán también al inglés como primera lengua en 2050
MADRID. A. AGUIRRE DE CÁRCER ABC 27 Febrero 2004

 
La butifarra
Luis María ANSON La Razón  27 Febrero 2004
de la Real Academia Española

Dice Umbral que Pujol echó un candado a la butifarra catalana para evitar que Carod-Rovira la mordiera. La metáfora demuestra que el autor de Leyenda del César visionario está en plena forma, por encima de bruscas enfermedades y libros deshabitados. Pero la verdad no coincide siempre con la literatura. Durante veinte años de aciertos, Pujol cometió algunos errores, entre ellos, entregar a Carod-Rovira y a sus huestes preuniversitarias de panfletos y graffitis las más sabrosas butifarras de la gastronomía catalana: la educación y los medios de comunicación. La superestructura del poder, en fin, que diría Gramsci.

El caldo de cultivo de la butifarra que ha hecho crecer a Carod-Rovira ha sido la escuela y la Universidad, trufadas ambas de profesores ideológicamente de Esquerra. Junto a ellos, los submarinos se introdujeron a torpedo limpio en los medios de comunicación públicos. Eso lo sabe todo el mundo en Cataluña. Pujol apartaba así de su entorno a la mosca cojonera que le daba el gran coñazo. Pero Kafka siempre tiene razón. La mosca se agigantó y las nuevas promociones, según cumplen la edad de votar, basculan de Convergencia a Esquerra. Los polvos de la butifarra se han convertido en estos lodos. La ligereza en política termina pagándose siempre. Un grupo panfletario que era una anécdota pintoresca en la vida catalana se ha convertido en el árbitro de la situación política. Y, conforme a lo que cabía esperar, de entrada la ha armado con Eta para descrédito de Cataluña y del buen sentido de los catalanes, zarandeados hoy por todos los huracanes políticos y mediáticos.

La España plural
Jaime Ignacio del Burgo La Razón  27 Febrero 2004

Hasta la confusión provocada por la irrupción nacionalista del socialismo catalán, era valor entendido hablar de la pluralidad de España. Todo el mundo, en el campo del constitucionalismo español, estaba de acuerdo en resaltar la armoniosa conjunción entre los conceptos de unidad y de diversidad. España, se decía, es una y plural. Los nacionalistas catalanes ¬salvo Esquerra¬ aceptaron esta idea constitucional de España. Los nacionalistas vascos nunca lo hicieron. Pero desde la declaración de Barcelona todos los nacionalistas decidieron aunar esfuerzos para provocar un cambio sustancial en el modelo constitucional pactado en 1978 y allanar el camino hacia el objetivo final de la independencia. Para ello es imprescindible como paso previo la conversión de España en un Estado plurinacional.

Tanto en el Plan Ibarreche como en el de Artur Más, pendientes de discusión en los Parlamentos vasco y catalán, se reivindica el derecho a la autodeterminación y no se renuncia a la independencia, ni aunque el País Vasco consiga convertirse en un Estado asociado con España o Cataluña logre un nuevo status de relación con el Estado para su configuración como nación soberana. En ambos casos el Estado plurinacional quedaría reducido a una especie de cooperativa de servicios comunes, como la defensa y la diplomacia.

El pacto constitucional de 1978 configuraba un modelo de organización territorial basado en el reparto del poder político entre el Estado y las Comunidades Autónomas. El grado de autonomía constitucionalmente permitido es realmente extraordinario. España se ha convertido en uno de los países más descentralizados de la Unión Europea. En los últimos años, bajo el impulso del Partido Popular, injustamente tildado de involucionista, el proceso autonómico ha dado pasos de gigante hacia la culminación del modelo diseñado en la Constitución. No debe olvidarse que la clave del actual modelo territorial es afirmar la autonomía junto con la reserva al Estado de un importante haz de competencias dirigidas a garantizar al pueblo español en su conjunto el disfrute de los derechos y libertades fundamentales y la consecución de un marco común económico, social y cultural presidido por los principios de cooperación y de solidaridad.

Si el PP y el PSOE mantuvieran en estos momentos el consenso básico que ha presidido hasta ahora sus relaciones en materia autonómica, la estabilidad institucional de España estaría garantizada.

Pero Maragall ha destrozado el discurso constitucional del PSOE. Y no sólo porque su proyecto de federalismo asimétrico, su idea de llegar a un acuerdo «con Castilla», (porque a su juicio hay en España cuatro naciones: Cataluña, País Vasco, Galicia y el resto castellano), y sus propuestas para superar el marco constitucional en el futuro Estatuto de autonomía, impiden a los socialistas mantener un discurso homogéneo en toda España, sino sobre todo porque ha pactado un programa de gobierno para Cataluña imposible de satisfacer sin promover un nuevo y temerario proceso constituyente en España.

Maragall actúa ya como presidente del Estado catalán y ha entregado la dirección de su gobierno a ERC que no oculta su antipatía por España y que en todas sus acciones (y tiene a su cargo departamentos clave como la educación) manifiesta su voluntad de aprovechar esta oportunidad histórica para acabar con el actual modelo constitucional.

Como español me siento muy preocupado por la pérdida por parte del PSOE de la E de España. Tener divergencias internas tan profundas en un asunto tan esencial como la propia idea de España no es síntoma de vitalidad democrática sino de una grave crisis capaz de acabar con el partido como proyecto nacional.

Resulta patético contemplar a Zapatero en el balcón de la Generalidad, flanqueado o, mejor, secuestrado por Maragall y Carod Rovira, y luego proclamar a los cuatro vientos que él garantizará la unidad de España, cuando ha sido incapaz de imponer su autoridad al presidente catalán. El episodio de Carod Rovira, proporcionando a ETA el pretexto para dejar fuera a Cataluña de sus acciones criminales, es sin duda muy grave, pues ha roto la unidad frente al terrorismo y ha dado a la banda un balón de oxígeno cuando se encuentra en una situación agónica.

Hace bien el PP catalán en no acudir a una manifestación dirigida única y exclusivamente a salvar la cara del irresponsable negociador y la del propio Maragall con un lema donde se empieza por descalificar subliminalmente a los populares al tocar a rebato al pueblo catalán, sustituyendo la palabra España por la de «Estado», para que se manifieste en primer lugar por la democracia y el autogobierno de Cataluña como si estuvieran en grave peligro y no por ETA precisamente, a la que se cita en último lugar de manera vergonzante. Pero todo esto, con ser muy grave, no es más que un episodio efímero. Lo peor está por venir y será consecuencia del pacto entre los socialistas y los separatistas catalanes. Un pacto cuya expresión plástica en estas elecciones generales es la presentación de listas conjuntas para el Senado.

El fragor de la batalla electoral impide el debate sereno en un asunto tan trascendental para España. Por eso, me parece muy oportuno el ofrecimiento de diálogo formulado por Rajoy a Rodríguez Zapatero, que para bien de España espero continúe siendo líder de la oposición tras el 14 de marzo, para fortalecer nuestro actual modelo constitucional. Es verdad que la Constitución permite algún espacio para un mayor desarrollo autonómico. Pero una cosa es discutir sobre el alcance de ciertas competencias y otro, bien distinto, dinamitar la idea de España en aras de la construcción de un Estado plurinacional, disgregador e insolidario, incompatible con la España plural fruto de nuestra historia, de nuestros sentimientos y del interés general de los españoles.

ETA, de entrada no
José García Domínguez Libertad Digital  27 Febrero 2004

Era el eslogan para una concentración más extenso que se haya acordado jamás: “En defensa de la democracia, el autogobierno de Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, ni aquí ni en ningún sitio”. Más largo que la propia Plaza de San Jaime, el lugar que eligió el tripartito para no denunciar lo que no quería repudiar. Necesitaron veintiséis vocablos, veintiséis, para silenciar lo que quieren hacernos creer que dijeron. Para no rechazar lo que no quieren condenar. Hubieron de amontonar veintiséis palabras para poder ocultar el vacío de las que no debían estar. Fueron veintiséis coartadas para disimular que les es imposible escribir: “Rechazamos la tregua de ETA en Cataluña”.

La Plaza de San Jaime es muy pequeña, casi recoleta. Allí se dio a conocer Convergencia, el partido de Pujol, en los inicios de la transición. Al finalizar los bailes de sardanas que se organizan en esa explanada los domingos por la tarde, alguien gritaba ¡Visca Catalunya lliure!, y después tiraban unas octavillas con el anagrama del partido. Eso era todo. Después se iban a casa. En ese rectángulo en el que este jueves se enseñaron los que se entienden con ETA conocí a los fundadores de Terra Lliure, allá por 1976. Eran chicos muy jóvenes que acudían a él con el mismo interés folclórico por la danza que los otros, y que se mezclaban en los corros con los pujolistas sin que la armonía del ceremonial se resintiera nunca.

Fue entonces cuando ETA hizo acto de presencia por primera vez en esa plaza que alberga los edificios del poder en Cataluña. Aquellos adolescentes recibirían instrucción terrorista en el País Vasco y, como todos los que se entienden con ETA, contrajeron una deuda con la banda, que estaban obligados a pagar. Así, tuvieron que firmar con las siglas de ETA la primera batería de atentados que cometieron en Cataluña. Tal era su dependencia de la organización de Josu Ternera que en las cárceles los mezclaban con los presos etarras. Y sólo a partir de la repercusión del atentado contra el editor de este periódico tuvieron en las prisiones la consideración de grupo distinto al de la matriz vasca. Terra Lliure se disolvería formalmente en 1991. Después, sus miembros se integrarían en Esquerra Republicana. Nunca se arrepintieron de sus crímenes. Tampoco nadie en Cataluña se lo pidió. Seguramente, muchos de ellos estuvieron ayer manifestándose al lado de Carod y Maragall para no decir todos juntos: “Rechazamos la tregua de ETA en Cataluña”.

Terra Lliure cumplió un cometido importante en su momento. La gran campaña de violencia simbólica que se desató durante aquellos años contra los focos de resistencia intelectual al nacionalismo obligatorio no hubiese tenido el mismo éxito sin su presencia amenazante. Ahora mismo, en este invierno anormalmente frío que está viviendo Barcelona, los comisarios políticos de la prensa al servicio del tripartito han puesto a circular las consignas de una nueva purga ideológica. Hay que señalar, convertir en quintacolumnistas, en mercenarios vendidos al enemigo exterior, a los constitucionalistas catalanes, a los que osen disentir de la obligatoria unanimidad soberanista. Hay que acallar a los que no quisieron estar en la plaza el jueves, porque sí querían escribir: “Rechazamos la tregua de ETA en Cataluña”. Esta vez, la existencia de lo que el Frankfurter Allgemeine, el principal periódico alemán, ya llama “protectorado terrorista” en Cataluña podría ayudar de nuevo para que se consiga ese objetivo.

“¡Visca el tripartit!”, gritaron los de la manifestación silenciosa en la plaza. Después cantaron Els segadors Era su respuesta a alguna voz anónima que había dicho algo a favor de España y contra ETA. En ese momento, el comentarista de la Televisión de Barcelona, que retransmitía el acto, expresó su preocupación por la “utilización mediática” que se pudiera hacer del incidente. Él de eso entiende: es el columnista de El País que escribe los discursos de Maragall. El jueves llovía en Barcelona. Sigue lloviendo. En realidad, la tormenta sólo acaba de empezar.

LA MANIFESTACIÓN
Por Jaime CAMPMANY ABC 27 Febrero 2004

EN Barcelona, Maragall y Esquerra Republicana han organizado una manifestación contra ETA. Bueno, contra ETA, a favor del autogobierno de Cataluña, etcétera. Un poco más, y el eslogan de la manifestación es como «El paraíso perdido» o como «La montaña mágica». Desde luego, el eslogan no cabe en una pancarta y la Generalitat habrá tenido que editar al menos un folleto explicativo. Hay que ver, con lo sencillo y claro que es decir «ETA no», y se meten en dibujos y ringorrangos de autogobiernos y otras florituras. Pues, no señor. Si usted quiere decirle en Barcelona a ETA que no, tiene que decirle al autogobierno que sí. Al autogobierno, a Maragall, a Carod, al «verde» y a Apeles. Sobre todo, que no se nos olvide Apeles.

Ir en Barcelona detrás de una manifestación de «ETA no» y encontrarse en ella con Carod-Rovira al lado, es más o menos como ir a una manifestación contra el fútbol y encontrarte de pronto en medio de Laporta y de Joan Gaspart. ¡Anda!, ¿y por qué no se manifestó Carod en Perpiñán a la puerta de los etarras? ¿Le ha contado Carod a los guardias dónde le citaron los etarras, dónde estaban, quiénes eran, de qué hablaron? Bueno, ¿y en qué idioma hablaron? Si los etarras hablaron como hacen siempre en euskera o euskara, y Carod ex Pérez habló como también hace siempre en catalán, ¿quién actuó de intérprete?

Ahora dirán que todo aquel que en Cataluña está en contra de ETA se muestra en cambio a favor del autogobierno, de Maragall, de Carod, del «verde», del tripartito, o sea, y de Apeles, sobre todo, de Apeles. Ya lo dice el refrán: «Al Apeles, del poder las mieles». Los que no han ido a la manifestación de Carod, por ejemplo, Fernando Savater y «¡Basta ya!», Luis Portero y la Asociación de Víctimas del Terrorismo y Vidal de Nicolás y el Foro de Ermua, es que no están en contra de ETA. Si estuvieran en contra de la banda etarra, ahí estarían, junto a Carod, que ha ido a Perpiñán a regañar a los terroristas.

Y además, tenemos que considerar en las próximas elecciones el secreto que ha desvelado Esquerra Republicana en su página de Internet. El PP quiere que siga ETA porque eso le proporciona votos. O sea, está muy claro. El Partido Popular no desea el fin de ETA, no anhela que ETA desaparezca, no quiere que se le acabe el chollo de ETA, porque necesita la existencia de ETA para justificar el nombramiento de Ángel Acebes como ministro del Interior.

Está muy claro que todo lo que ha hecho el PP para acabar con el terrorismo es un señuelo para engañar a los tontos y recoger votos. En realidad, señores votantes, según ha revelado Carod-Rovira por inspiración seguramente de Apeles, oh, Apeles, votar al PP es votar a ETA. Ya sabemos que Piqué es un liberado de la banda y su nombre de guerra es Josu Perdiz. Y sabemos que Mariano Rajoy se ha dejado crecer la barba para que no le reconozca la Policía francesa. Y José María Aznar manda a Arias Cañete a mover el árbol; él llega después y recoge las nueces. Bueno, pues ya lo saben ustedes: después de esta manifestación, Carod-Rovira, azote de etarras. Y Apeles, claro. Por favor, no olvidemos a Apeles.

14-M: MODERACIÓN DESDE LA FIRMEZA EN LOS PRINCIPIOS
Editorial ABC 27 Febrero 2004

NO puede ser más errónea la afirmación de que la campaña electoral que hoy ha comenzado es de perfil bajo. No lo es ni en las formas ni en los contenidos. Otra cosa es que una buena parte de sus argumentos estén ya reventados tras el año de precampaña que supuso 2003, con las elecciones locales de mayo, seguidas por las autonómicas de Madrid y Cataluña, celebradas con el telón de fondo de una política opositora de desgaste del Gobierno basada, de forma casi exclusiva, en el «Prestige» y la guerra en Irak. La tensión entre los principales partidos también ha podido saturar a los ciudadanos, pero la madurez política de una sociedad democrática reside en saber discriminar lo importante de lo superficial. Y lo importante es que PP y PSOE se enfrentan en estas elecciones con mayor sinceridad que nunca sobre cuestiones básicas de la política nacional y del propio sistema constitucional, como el modelo de Estado o el alcance del compromiso antiterrorista entre ambos partidos. Otros asuntos conexos a una y otra cuestión no son menos importantes, porque entrañan visiones distintas de principios como el de la igualdad entre los ciudadanos en todo el territorio nacional (sistema judicial, pensiones, tributos) y el de solidaridad entre las regiones. Y, por supuesto, la relación con los nacionalismos.

Los desplazamientos del PSOE han sido significativos en los últimos meses, especialmente a raíz del pacto tripartito catalán, cuya vigencia, a pesar de todo lo sucedido, implica para los socialistas, y sin ningún tremendismo en esta constatación, una toma de posición de imprevisibles consecuencias. La concentración que ayer tuvo lugar en la Plaza de Sant Jaume, en Barcelona -y que sólo reunió alrededor de cinco mil personas-, retrata los baremos del PSOE actual para enfrentarse a sus propios debates sobre la ordenación territorial del Estado, la idea de España y la actitud ante las reivindicaciones nacionalistas. Compartir gobierno y pancarta con Esquerra Republicana es todo un síntoma, el más grave y significativo, de las razones que han empujado al socialismo hacia nuevos caladeros ideológicos en los que España no es más que el resultado de un consenso puramente burocrático.

Ante esta alternativa, el PP y su candidato, Mariano Rajoy, han definido un programa que no difiere del que ha forjado José María Aznar durante los ocho años de su gobierno. La firmeza de convicciones es ahora más necesaria que nunca, en la medida en que el PSOE se está desvinculando de sus propios parámetros tradicionales, como izquierda nacional, para fragmentarse en una opción maleable por razón del territorio y del socio de turno. La coherencia con los principios es lo que permite al PP y a Rajoy moverse por una amplia franja social, que estima más los resultados que los dogmas, y a la que debe cuidar el candidato popular con su serenidad y calma proverbiales, porque es el ciudadano, más que sus adversarios políticos, quien debe entender el mensaje de la firmeza como una virtud política, no como una ausencia de ideas o recursos. Rajoy ha anunciado que se entrevistará con Ibarretxe y que tendrá una relación «normal» con Maragall. ¿Puede alguien sospechar que tras esta corrección de formas se esconde un desistimiento de principios, una actitud condescendiente con la propuesta del lendakari o con un proyecto estatutario soberanista, remitido desde Cataluña? La trayectoria del PP despeja cualquier duda al respecto. Incluso cabría decir que si Rajoy puede -y aun debe- manejarse con esta amplitud de formas políticas que está aplicando a su discurso, inteligibles por cualquier ciudadano, es porque el PP y los gobiernos de Aznar, con la aportación constante del propio Rajoy, han consolidado un mensaje ya inequívoco, que ahora el PP debe llevar a todos aquellos sectores sociales de voto indefinido, que lo entenderán mejor con formas sosegadas y templadas.

Estrategias de alto riesgo
Aleix Vidal-Quadras La Razón  27 Febrero 2004

Tanto Mariano Rajoy como José Luis Rodríguez Zapatero han anunciado que en caso de disponer de una mayoría suficiente para formar gobierno, les ofrecerían carteras a los nacionalistas. El sucesor de Aznar ha afirmado incluso que esta invitación se produciría por su parte aunque las urnas le otorgasen la mayoría absoluta, posibilidad esta última que por razones obvias no ha sido contemplada por su principal oponente.

Desde que España recuperó la democracia hace un cuarto de siglo, nunca ha habido presencia de partidos nacionalistas en el Gobierno Central, a pesar de que sus sucesivos presidentes les han abierto reiteradamente la puerta. Sin embargo, estas generosas llamadas siempre han sido desoídas tanto por Pujol como por Arzalluz.

Ahora, en cambio, la posición de los actuales dirigentes de los particularismos periféricos aparece más receptiva, por lo menos en sus manifestaciones públicas al respecto en esta fase de campaña electoral. Resulta, por tanto, del mayor interés reflexionar sobre las ventajas y desventajas de una alianza de este tipo en el presente momento de nuestra vida pública. Un aspecto positivo de orden psicológico, que sin duda es contemplado por Rajoy y por Zapatero, estriba en el efecto atemperador del fervor secesionista que una prolongada participación en la dirección de los asuntos del Estado tendría sobre los nacionalistas. Desde la atalaya madrileña el mundo se ve con una perspectiva más amplia que desde los campanarios autonómicos y una vez cogido el gusto al manejo de los presupuestos generales y a codearse con los grandes de la tierra, resulta más difícil andar por ahí exigiendo reformas estatutarias y constitucionales de cariz separatista y tufillo aldeano. Otra consecuencia, ésta de naturaleza sociológica, consiste en el cambio de enfoque que los electorados de las Comunidades de hegemonía nacionalista experimentarían al ver a los dirigentes de determinadas formaciones compartiendo amigablemente la mesa del Consejo de Ministros con representantes del gran partido nacional mayoritario. Después de esta experiencia tranquilizadora, los planteamientos ferozmente reivindicativos de tinte soberanista sonarían menos convincentes.

El lado oscuro de la operación radica en la posibilidad de que, lejos de sumarse al esfuerzo común, los nacionalistas aprovechen su presencia en el puente de mando para intentar hundir el buque. La experiencia acumulada de radicalización progresiva del bloque firmante de la Declaración de Barcelona, que ningún avance en el autogobierno de sus Comunidades ha podido frenar, no aporta precisamente un estímulo para darles entrada en el núcleo neurálgico de las decisiones. Su larga trayectoria de incumplimientos del histórico pacto de 1978 aconseja tentarse la ropa antes de emprender estrategias cuyo altísimo riesgo no compensa en absoluto sus eventuales beneficios.

¿MANIFESTACIÓN TRAMPA?
Por Carlos HERRERA ABC 27 Febrero 2004

LLEVO media tarde amargado intentando descubrir quién y cómo ha atacado al autogobierno de Cataluña. Desde que llegó la democracia, la autonomía catalana ha vivido acelerones y retrasos, tirones y parones, avances consensuados y frenazos gubernativos intencionados; pero ataques, lo que se dice ataques, al autogobierno de aquella prodigiosa región no los ha habido por ninguna parte, a no ser que se refieran al 23-F. Si la pandilla de iluminados que salió a hacer el ridículo por las calles de España hace veintitrés años hubiera triunfado, los catalanes hubiesen tenido razones suficientes para preocuparse por su autogobierno y su autonomía. Pero más allá de ese accidente felizmente resuelto, ¿quieren ustedes decirme cuándo ha estado en peligro el Gobierno autónomo catalán como para hacer de su reivindicación el lema de una manifestación en la que, teóricamente, estaban llamados a protestar contra ETA? Por demás, se me antoja que no es la misma protesta contra ETA la que puede establecer Esquerra Republicana de Cataluña que la que puede realizar una víctima cualquiera. No protesta igual Carod que la hija del guardia civil que hoy es periodista y que llevaba la relación con los medios en la exposición que se ha celebrado en San Hermenegildo, en Sevilla, en la que se muestran el zulo de Ortega Lara y el coche con el que Henri Parot quería matar a media ciudad hace trece años -por cierto, dentro de poco estará en la calle, libre, con las manos sucias pero libre-. Su oposición a ETA, lo siento, no es la misma, y de la de ella me fío mucho más.

CATALUÑA, territorio en el que lo políticamente correcto llega a límites de enfermedad social, ha vivido la usurpación política más grosera de los últimos decenios: el secuestro del espacio político por una sola idea nacionalista. El miedo a quedarse fuera de juego ha llevado a líderes como Mas o Zapatero a sumarse a la toma de postura: ¿por qué Convergencia entra en el juego de legitimar las reclamaciones confusas de ERC?; la respuesta no es excesivamente complicada: tiene miedo a quedar fuera de lo que ellos mismos han diseñado, un escenario en el que todo lo que está fuera del concepto nacionalista de la vida sencillamente no existe. Ello es lo que llevaba a sospechar desde el primer momento que, más que una manifestación contra ETA, era una manifestación contra el PP. Ese aire asfixiante de «la catalanor» es el que ha llevado a la ausencia de la gran manifestación pendiente en aquél territorio y que no era otra que la de repulsa por los viajes de Carod. Nadie la convocó y muy pocos hubieran ido; de hecho, nadie ha castigado a Carod a excepción de su propio partido, que lo ha hecho a regañadientes.

PERO ayer se evidenciaba una contradicción más: no son antagónicos ETA y el autogobierno catalán -que es, en sí misma, una expresión incorrecta ya que la Constitución no prevé «autogobierno», sino autonomía de gobierno, que no es lo mismo-; ETA no lucha contra el autogobierno catalán, antes bien está por su ampliación hasta la independencia; ETA quiere la independencia de Cataluña como quiere la de una fantasmal «Euskal Herría», con lo que, difícilmente, será enemiga de sus pasos intermedios. Pero esa es otra; lo que nos ocupa es la pregunta del millón: ¿ha vuelto a hacer ZetaPé lo que quiere el PSC? Siendo, como es, obvia la respuesta, no resulta menos preocupante que otra constatación: ¿a cuántas manifestaciones contra ETA había ido Carod a lo largo de su vida política?

Finalmente, preguntémonos con la mano en el corazón qué queda después de ser licuado por lo políticamente conveniente: ¿ha sido un intento de manifestación trampa? Y algo más: ¿por qué les gusta a algunos convertirse en el tonto útil de las trampas?      cherrera@andalucia.net

TEORÍA DEL EQUILIBRIO
BENIGNO PENDÁS ABC 27 Febrero 2004

Participar en los asuntos públicos. Opinar en libertad. No caer en la «cómoda apatía» que denunciaba ya Aristóteles. Vivir políticamente. Hay muchos que muestran desdén o indiferencia ante el rito de ayer noche: ¿cuántos votos acarrea la foto con el cartel? Es probable que muy pocos. Pero tampoco conviene magnificar el programa, ni las promesas, ni el detalle diario de la letra pequeña... Es una suma de gestos, a veces livianos: su nombre es democracia, hermosa palabra que clama por la virtud cívica. Bienvenida sea la campaña electoral, de nuevo entre nosotros.

El asunto no empieza bien. Exagero tal vez, pero sólo un poco: la manifestación de Barcelona refleja la debilidad insuperable del socialismo español. Un lema arcaico: ¿acaso corren peligro el autogobierno o la democracia? Una compañía inaceptable de independentistas y desleales. Una falacia malévola, llamada «equidistancia». Así, fatal. Círculo vicioso de una izquierda incapaz de comprender que el juego constitucional se articula con la derecha moderna y no con los nacionalistas reaccionarios. Es notorio que en Ferraz no pueden hacer nada con Maragall y el tripartito, imagen de la vieja política, refugiada ahora en Cataluña: paradojas de la posmodernidad.

Después de un cuarto de siglo, los electores son muy exigentes con la vertebración territorial de España. Por eso, según todos los indicios, el Partido Popular va a ganar el 14-M. Exhibe Rajoy su gesto tranquilo, apenas alcanzada (entre algodones) la velocidad de crucero. Apunta promesas tibias de moderación para electores desengañados de radicalismo territorial. No debe de crear dudas, sin embargo, entre los afines -pero no seguros- en el conjunto de España. Entre otras razones, porque son muchos más. Elogio eterno del equilibrio, arte y dificultad suprema de la política, ese inefable saber prudencial.

El terrorismo no prescribe
Ignacio GORDILLO La Razón  27 Febrero 2004

Con motivo de la detención en Francia del miembro de ETA José Antonio Zurutuza Sarasola se cuestiona de nuevo si los hechos por los que se ha solicitado la extradición a las autoridades francesas han prescrito.

Es cierto que, según el auto de procesamiento que obra en la causa penal, Zurutuza junto con otras dos personas, una ya condenada por estos hechos, el 26 de marzo de 1982 tras recabar las informaciones necesarias deciden dar muerte al delegado de la compañía Telefónica Nacional de España en Guipúzcoa, don Enrique Cuesta Jiménez, y al policía nacional que le da escolta, don Antonio Gómez García.

Dicho día, y siempre según el auto de procesamiento, Zurutuza y otro terrorista se acercan a las víctimas y les disparan hasta cuatro veces, causándoles la muerte de forma instantánea.

Dichos hechos serían constitutivos de dos delitos de asesinato terrorista que actualmente prescriben a los veinte años. Cada delito de asesinato terrorista está castigado con el máximo de pena permitido en el Código Penal: treinta años.

Pero dicha prescripción, desde el punto de vista de la Fiscalía, se ha interrumpido en varias ocasiones volviendo a contar el plazo de nuevo. Entre los hechos que han podido interrumpir la prescripción están el auto de procesamiento, que consiste en que el proceso se dirige contra una persona en concreto por un hecho delictivo grave cuando existen indicios racionales de criminalidad contra el mismo también la petición de extradición por el Gobierno a instancia del Ministerio Fiscal la detención en Francia por los mismos hechos, así como también interrumpe la prescripción la condena en la misma causa a otros miembros de la banda.

Pero lo realmente lamentable es que, de nuevo, unos hechos de tal gravedad puedan llegar a quedar impunes por el mero transcurso del tiempo. Para un individuo que asesina a dos personas en España, huye a un país extranjero, incluso se cambia de nacionalidad para no ser extraditado, y espera a que pasen veinte años para que el procedimiento penal se archive, sus actos no pueden quedar impunes.

El recientemente celebrado Congreso Internacional sobre las Víctimas del Terrorismo ha denunciado el injusto olvido que durante muchos años han sufrido las víctimas de ETA. Y éste es un ejemplo más.

No es concebible en un Estado de Derecho que una persona acusada por dos delitos de asesinato pueda quedar en libertad por el solo hecho de esperar a que pase el tiempo. De ser así, en pocas fechas los familiares de las dos víctimas se podrán volver a encontrar en la calle con los que mataron a sus padres, esposas e hijos.

La legislación francesa hasta febrero de 1995 establecía que los delitos graves prescribían a los diez años. Desde dicha fecha se ha modificado la ley penal en nuestro vecino país y la prescripción se ha fijado en veinte años, igual que en España. Pero, no olvidemos, dicha reforma no tiene carácter retroactivo. Y el actual plazo de prescripción sigue siendo muy corto.

El legislador español desde el año 1996, en que entró en vigor el nuevo Código Penal, ha modificado en dieciocho ocasiones el texto punitivo, pero no ha previsto incluir entre los delitos que son imprescriptibles el terrorismo. Somos muchos los que desde hace ya varios años venimos solicitando que el terrorismo no debe de prescribir nunca.

Las reformas del Código han incluido entre los delitos que no prescriben los de genocidio, lesa humanidad y contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado. Pero no los de terrorismo. Es un olvido injustificable.

La propia Unión Europea, que a partir de los sucesos del once de septiembre ha fijado la lucha contra el terrorismo como uno de sus principales objetivos, viene exhortando a los Estados miembros para que en las legislaciones internas de cada Estado regulen el terrorismo como un delito imprescriptible. En la misma línea está el Estatuto de la Corte Penal Internacional.

Es de confiar que, tras la celebración de las elecciones generales y la apertura de las Cortes Generales, se incluya en el Código de la manera más rápida posible una modificación en dicho sentido. La seguridad jurídica, las víctimas y el Estado de Derecho lo agradecerán.

Si el genocidio y los delitos de lesa humanidad son graves, el terrorismo lo es aún más. Es un atentado contra la humanidad, contra los derechos más fundamentales que toda persona tiene. El terminar con la vida de una persona no puede tener perdón nunca. Sólo cabe cumplir la pena impuesta.

Español y catalán, respuesta a Josep Vives
Cartas al Director Libertad Digital  27 Febrero 2004

En respuesta al señor Josep Vives, al que mi carta no le gusta, sólo he de señalar que lo que a mí me escandaliza es que cuando solo está rotulado en catalán no se ponen multas. No hay más que darse una vuelta por cualquier lugar de la administración pública catalana, pagada por todos los ciudadanos, para no ver ni un impreso ni un letrero en español. Ayer mismo en un Ayuntamiento solicité un impreso de instancia en castellano y no lo tenían, ni lo tendrán.

Así mismo en la Generalidad, el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación, colegios profesionales etcétera. Únicamente se utiliza el catalán en los rótulos e impresos salvo en dos ocasiones. ¿Cuales son éstas? Pues los impuestos y las sanciones. Vamos, que encima de cornudo...

Le contesto además que las empresas privadas tienen derecho a conducirse como les plazca, que para eso arriesgan su capital. A mí no me escandaliza que un comercio utilice sólo el catalán en su rotulación. Lo que me escandaliza es que sólo se multe en un sentido. A mi esto me parece la Ley del Embudo; ancho para mi, estrecho para ti.

Y no se preocupe señor Vives, yo no he llegado al racismo de no comprar productos y servicios en catalán, solo defiendo la libertad de empresa, los derechos civiles y la Constitución.       Jaime Valverde Alarcón -Barcelona

Cataluña no negocia con ETA
Cartas al Director ABC 27 Febrero 2004

Me ha sorprendido el lema que han elegido los convocantes de la concentración silenciosa contra ETA en Cataluña: «En defensa de la democracia, el autogobierno en Cataluña y en solidaridad con todos los ciudadanos del Estado. ETA no, ni aquí ni en ningún sitio». Por más que lo pienso, no sé que tiene que ver la defensa del autogobierno en Cataluña con la repulsa y condena a ETA. Éste parece el lema de una «manifestación-trampa». Uno acude a la manifestación pensando que expresa su rechazo a una organización terrorista y se encuentra que, de paso, está apoyando el autogobierno de Cataluña.

Me pregunto si los organizadores de la manifestación hubiesen aceptado un lema que añadiese «en defensa de la Constitución española y del Estatuto catalán». Seguramente no. ¿Qué objetivo persiguen en realidad los convocantes de esta manifestación, a dos semanas de unas elecciones generales? Quizás el objetivo sea que las conversaciones de Carod con ETA se borren de la memoria de los ciudadanos. Quizá la coletilla «en defensa del autogobierno en Cataluña» sirva para justificar que Carod-Rovira pueda asistir a la manifestación sin sonrojarse, o por qué personas como él se echan a la calle para condenar públicamente a los terroristas que hace pocas semanas fueron sus interlocutores en reuniones secretas.

Humildemente les sugiero a los organizadores un lema mucho más contundente: «Cataluña no negocia, ni parlamenta con ETA». Siempre que, claro está, los organizadores no quieran dejar en evidencia a algunos miembros del Gobierno catalán.     Roberto Menchén del Cerro. Tres Cantos (Madrid).

"EL PSOE ESTÁ NEUTRALIZADO COMO PARTIDO NACIONAL"
Mayor Oreja: "Los problemas territoriales van a ser más graves de lo que pensamos"
El presidente del grupo parlamentario del PP en la Cámara vasca ha acertado de pleno en sus últimas predicciones. Lo hizo cuando alertó del peligro que tendría la "herencia de Pujol". Y Esquerra le ha dado la razón. Ahora, Mayor Oreja advierte de que "en España el eje de la ruptura está ya marcado por ETA y Carod Rovira y ETA le ha dicho al PNV que también debe de estar en ese eje".
Libertad Digital  27 Febrero 2004

De cara a la ofensiva nacionalista tras el 14 de marzo, Jaime Mayor Oreja cree que "el partido socialista está neutralizado como partido nacional, no en Castilla-La Mancha ni en Extremadura, pero sí en Cataluña y País Vasco". En declaraciones a Telemadrid, señaló que "el problema es que uno de los partidos nacionales pacte con un miembro de este eje en Cataluña y gobierne por decisión de ERC, está en sus manos".

Para el ex ministro "cuando se lance la ofensiva a partir del 14 de marzo desde el País Vasco y Cataluña, ETA sabe que el PSOE estará neutralizado". En su opinión, la próxima legislatura estará "marcada por el desafío nacionalista lanzado desde el País Vasco y Cataluña, con el planteamiento de dos planes que tienen como objetivo quebrar la Constitución", según informa EFE.

Mayor Oreja ha recordado que "el nacionalismo sólo confía en que el PP no tenga mayoría absoluta, quiere un Gobierno débil en España, de minoría del PP" y señaló que "no tiene otro objetivo electoral, siguiendo ese eje de ruptura encabezado por Carod Rovira y ETA". Destacó que "los problemas en el ámbito territorial van a ser más graves de lo que pensamos y en España hará falta una mayoría que tenga claro que hay que combatir con una minoría que quiere romper con la Constitución".

A su juicio, "con el partido socialista estaría en peligro la Constitución, el éxito de la transición" y "tendríamos otra España distinta a la constitucional, lo que sería una catástrofe en la historia constitucional de España".

El hindú y el árabe superarán también al inglés como primera lengua en 2050
MADRID. A. AGUIRRE DE CÁRCER ABC 27 Febrero 2004

El porcentaje de la población mundial que emplea el inglés como primera lengua está en franco declive. Ya ha sido superada por el chino y dentro de cincuenta años también lo será por el árabe y el hindú, según pronostica el especialista británico David Graddol en un estudio publicado hoy por la revista «Science». El objetivo de este informe es analizar la incidencia de los cambios demográficos y, en menor medida, de las nuevas tecnologías, en la futura evolución de las principales lenguas de la Humanidad. En esta investigación prospectiva se concluye que el español, la lengua materna de 304 millones de personas en la actualidad, perderá su cuarta posición mundial por número de hablantes en 2050 debido al ascenso del árabe, aunque estará entonces muy cerca del inglés.

El 9 por ciento de la Humanidad creció a mediados del siglo pasado hablando inglés como primera lengua pero, fundamentalmente a causa de las nuevas tendencias demográficas, ese porcentaje bajará al 5 por ciento dentro de 50 años. Graddol, experto de la empresa The English Company Lt, especializada en la difusión educativa del inglés en el mundo, cree que otras tres lenguas que no están hoy entre las más habladas -bengalí, tamil y malayo- lo estarán a mediados del siglo XXI por su crecimiento en el sur de Asia.

La mayoría de los lingüistas cifran en alrededor de seiscientas el número de lenguas que actualmente se hablan en todo el mundo, pero el 90 por ciento de ellas está amenazada de extinción. «Podríamos estar perdiendo una lengua al día», afirma David Graddol.

Del bilingüismo al multilingüismo
En el escenario de futuro dibujado por este estudio destaca el espectacular ascenso del bilingüismo. Graddol precisa que muchos especialistas en la materia habían vaticinado que el inglés se convertiría en el idioma mundial a expensas de la exclusión de otras muchas lenguas. «El inglés desempeñará un papel crucial, pero su mayor impacto será en la creación de nuevas generaciones de personas bilingües o multilingües en todo el mundo», asevera. En su opinión, «el crecimiento del español en Estados Unidos puede entenderse como parte de esa tendencia global al bilingüismo». Desde hace tiempo, el inglés es la segunda lengua «de obligado aprendizaje» en el continente europeo, donde es utilizada con fluidez por el 80 por ciento de los daneses, suecos y holandeses. Este fenómeno es todavía mucho menos acusado en España, el país europeo con menor proporción de habitantes que dominan el inglés. En gran parte de Asia, la tendencia al bilingüismo que vive Europa se ha superado y se avanza hacia el multilingüismo. Impulsada por el mercado laboral, el mandarín despunta como tercera lengua «obligada».

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