AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 1 Marzo 2004
Y APARECIÓ EL LOBO...
JON JUARISTI ABC 1 Marzo 2004

ETA, IMPOTENTE ANTE EL ESTADO
Editorial ABC 1 Marzo 2004

La campaña electoral de Eta
Editorial La Razón  1 Marzo 2004

Situar a ETA en el mapa y a Zapatero en la presidencia
EDITORIAL Libertad Digital   1 Marzo 2004

Vivos gracias a la Guardia Civil
Luis María ANSON La Razón   1 Marzo 2004

536 kilos
Iñaki Ezkerra La Razón  1 Marzo 2004

EL MAPA DE CAROD-ROVIRA
Valentí PUIG ABC 1 Marzo 2004

Caravana cruel...
Faustino F. Álvarez La Razón  1 Marzo 2004

El drama del terrorismo vasco
Antonio García Trevijano La Razón  1 Marzo 2004

A LA TERCERA TAMBIÉN HAN SIDO VENCIDOS
CARLOS M. GORRIARÁN ABC 1 Marzo 2004

TERRORISMO Y ELECTORALISMO
EDURNE URIARTE ABC 1 Marzo 2004

ETA preparaba el infierno en Madrid
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Marzo 2004

Pepemanía
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  1 Marzo 2004

Espectacular golpe a ETA
Editorial Heraldo de Aragón  1 Marzo 2004

Alivio e inquietud
Editorial El Correo 1 Marzo 2004

Una masacre en Madrid
Editorial El Ideal Gallego 1 Marzo 2004

¿Quién quiere dialogar con ETA
Cartas al Director ABC 1 Marzo 2004

El acoso policial ha obligado a los pistoleros de ETA al «pluriempleo»
JAVER PAGOLA ABC 1 Marzo 2004

La Guardia Civil aborta otra «caravana de la muerte» de ETA, que había planeado una matanza en Madrid
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón  1 Marzo 2004

La incesante lucha contra ETA
R. L. Vargas La Razón  1 Marzo 2004

Huntington, contra el sentido común
Marta Torres - Nueva York.- La Razón  1 Marzo 2004

Huntington, con mucho sentido común
Nota del Editor   1 Marzo 2004

Y APARECIÓ EL LOBO...
Por JON JUARISTI ABC 1 Marzo 2004

SI alguien creía que ETA iba a desaprovechar la ocasión brindada por la campaña electoral para hacerse presente en ésta del modo acostumbrado, ya puede olvidarse de semejante ilusión. Es más: vaya haciéndose a la idea que durante los últimos meses de inactividad y reveses la banda ha estado preparando minuciosamente un programa de atentados para estas fechas. Los que vivimos al oeste de la autonomía indultada gracias a las insensatas marrullerías de Carod Rovira, el mendigo favorito de los terroristas, seguimos teniendo motivos de sobra para preocuparnos. Incluso, para inquietarnos en mayor medida de lo que venía siendo habitual hasta ahora.

En primer lugar, porque la dimensión del atentado que la Guardia Civil acaba de impedir con la detención, en Cañaveras, del comando encargado de llevarlo a cabo rebasa las de las más sangrientas hazañas del historial etarra, asemejándose, en su concepción, a las fórmulas de atentado-demolición con altísimas cifras de víctimas que ha caracterizado desde hace una década al terrorismo islámico. En la nueva fase del terrorismo global no tiene sentido hablar de atentados indiscriminados: éstos representan, hoy por hoy, el grado cero del terror. Los asesinatos selectivos se han convertido en la excepción. ETA intenta adaptarse a los nuevos tiempos, definidos por la emulación mutua en el campo de la impugnación criminal de las democracias. Es cierto que la respuesta policial, mucho más eficaz hoy que en el pasado, ha ido restando fuerza a la organización, desmantelando sus redes financieras y políticas, incautándose sus arsenales y encarcelando a sus activistas, cada vez más inexpertos (el acoso al que los cuerpos policiales españoles y franceses la someten reduce, evidentemente, las posibilidades de entrenar a sus reclutas). Pero esas mismas dificultades la obligan a economizar sus recursos, concentrándolos en la comisión de atentados de insólitas proporciones, como el que planeaba realizar ahora. La situación por la que atraviesa el terrorismo abertzale no es, en tal sentido, muy diferente de la que induce a los grupos terroristas islámicos a optar por las matanzas multitudinarias y espectaculares, frente a la diseminación de atentados individuales, que implican un mayor riesgo para sus redes.

Sólo a los ingenuos que toman sus deseos por realidades puede ocurrírseles que la disminución de la frecuencia de los atentados de ETA -el hecho de que, por ejemplo, no haya logrado matar a nadie desde febrero del pasado año- equivalga a la práctica desaparición de la banda. Lo menos que cabría reprochar a estos optimistas incurables sería la fragilidad de su memoria. Durante la mal llamada tregua de 1998-1999, hubo muchos que creyeron llegado el fin de la pesadilla. Tiempo de sobra tuvieron para desengañarse de ello a lo largo del año siguiente, pero los hay recalcitrantes y, por lo que vamos observando, son más de los que parece. La ingenuidad, en sí misma y mientras se mantenga en el ámbito privado, no es dañina. Cuando se transforma, por el contrario, en imbecilidad política o mediática produce catástrofes, y ya no me refiero sólo a Carod Rovira, aunque nadie me convencerá de que el proyecto de escabechina abortado en tierras de Cuenca no sea una consecuencia lógica del papel arbitral que ETA ha asumido sobre la política española en su conjunto desde que el hoy destituido conseller en cap se lo concediese tácita o explícitamente.

No me refiero sólo a él. Hace una semana, desde una de las emisoras de más audiencia del país, una lumbrera del periodismo proponía extender a toda España la estrategia de Carod Rovira: una capitulación general ante ETA, autonomía por autonomía. El pasado jueves, en el diario español de mayor tirada -que, sin embargo, no parece haber sido el objetivo a demoler por la media tonelada larga de explosivos que la banda enviaba a Madrid- un ensayista, antaño comprometido con la lucha antiterrorista y convertido hoy en apologista del desistimiento, aplaudía la propuesta mencionada y arremetía contra aquellos de sus colegas universitarios que, como Fernando Savater o Gustavo Bueno, habrían secundado la política del Partido Popular al defender la unidad de España frente a la ofensiva de los secesionistas auspiciada por los nacionalistas vascos y ERC, al tiempo que se despedía de ETA, según él mismo definitivamente derrotada, con un saludo a la inglesa, entre irónico y amistoso, aunque en todo caso indecente. Lo siento por Juan Aranzadi: entre sus innegables cualidades no se cuenta el don de la oportunidad. Certificó hace dos años la extinción de la banda terrorista, una semana antes de que ésta asesinara en Santa Pola a una niña y a un jubilado. Las furgonetas de Cuenca acaban de dejarle nuevamente en ridículo y si ahora no escarmienta habrá que pensar que su pérdida de sentido de la realidad, admitida implícitamente en su artículo del jueves a través de una transparente metáfora (el autor simulaba haber salido recientemente de un coma de veinte y pico años), es irreversible.

La frivolidad resulta, en materia de terrorismo, el camino más corto hacia el desastre. Y la frivolidad, desgraciadamente, va haciéndose un hueco cada vez más amplio en los medios de comunicación que se han propuesto desplazar del gobierno, sea como sea, al Partido Popular. Obviamente, quienes nos sentimos y nos sabemos amenazados por ETA no dejaremos de tomar nuestras precauciones cotidianas aunque ciertos imbéciles argumenten que la ideología antiterrorista es un arma de la derecha. La amenaza, por cierto, no gravita solamente sobre esos miles de españoles que, en Madrid o en el País Vasco, nos movemos con escolta: todos los españoles son potenciales víctimas de ETA, incluido Carod Rovira, por muy dignos de confianza que le hayan llegado a parecer los Antza y los Ternera. Y por muchas columnas rebosantes de trivialidades, mentiras y majaderías que sobre este asunto llegue a publicar el más frívolo de los periodistas o ensayistas del país, nunca estará en la lista de los eximidos del coche-bomba, por la sencilla razón de que tal lista no existe. Nada se soluciona avecindándose en la Plana de Vic. ETA juega siempre con los buenos sentimientos de la mayoría, con sus deseos legítimos de tranquilidad, pero nada le conviene tanto como la estupidez, y de unos meses a esta parte la obsesión por librarse del Partido Popular está llevando a demasiada gente, no sólo a Carod Rovira, insisto, a comportarse de forma estúpida. La banda ha entrado en campaña y, a partir de ahora, va a ser imposible excluirla de los discursos electorales, como muchos que quisieran olvidar la fechoría de Carod Rovira han venido exigiendo hasta ahora. ¿Es demasiado pedir, por nuestra parte, que todos nos tomemos el terrorismo en serio?

ETA, IMPOTENTE ANTE EL ESTADO
Editorial ABC 1 Marzo 2004

LA frustración del atentado que ETA quería cometer en Madrid con una furgoneta cargada con media tonelada de explosivos es la mejor expresión del actual balance de fuerzas entre el Estado y la banda terrorista. La operación ejecutada por la Guardia Civil en la madrugada de ayer es toda una síntesis de la impecable trayectoria de las Fuerzas de Seguridad contra ETA y de la situación de impotencia en que hoy ésta se encuentra. Es el fruto de la ejecución constante y planificada de todos los frentes que el Estado le ha abierto: las reformas legislativas, que han desmantelado la «kale borroka», el entramado batasuno y las tramas de financiación; la cooperación internacional, especialmente con Francia y países hispanoamericanos; la unidad política de los dos principales partidos, PP y PSOE, plasmada en el imprescindible Acuerdo por las Libertades y contra el Terrorismo, que buscaba el efecto de aislar y penalizar -hasta que llegaron Carod-Rovira y ERC- cualquier intento de transacción política con el terrorismo.

Es evidente que ETA quiere matar y que dispone de medios humanos y materiales para hacerlo. Pero cada vez tiene menos estructura. Éste es el signo del tiempo en que se halla la lucha antiterrorista, que no viene marcado por la confirmación de la esencia criminal de ETA en cada atentado, sino por la superioridad y la capacidad de anticipación que está demostrando el Estado para desmantelar las estructuras de la banda terrorista y prevenir sus crímenes. La brutalidad del atentado que ayer se evitó con la detención de la furgoneta etarra en Cañaveras (Cuenca) también refleja la ansiedad de ETA por responder a su desmantelamiento con un acto criminal de gran envergadura. La incautación de un plano que comprendía un área entre Alcalá de Henares y Madrid significaría la intención de consumar el atentado allí donde fuera más seguro y alevoso, de forma indiscriminada y con un claro propósito propagandístico.

Los atentados de ETA son puramente delictivos, pero el trasiego de mensajes más o menos implícitos con el nacionalismo vasco y la necesidad de animar a las bases de la izquierda abertzale dan a la criminalidad de ETA un efecto reflejo político que también debe ser erradicado. ETA busca ante todo recuperar terreno dialéctico ante el PNV en ese proceso indisimulado de ofrecimiento y complicidad para formar un nuevo frente nacionalista que saque adelante el Plan Ibarretxe. Una ETA impotente y frustrada no está en condiciones de exigir. Hoy ya es factible -y lo obligado- acabar policialmente con ETA. La virtud moral y política del fin del terrorismo no vendrá dada por el cese definitivo de la violencia, a secas, sino porque este objetivo se alcance sin haber hecho ninguna concesión a cambio. En este sentido, no es posible pasar por alto la infamante reunión de Josep Lluís Carod-Rovira con ETA en Perpiñán, no tanto porque el atentado que ayer se frustró pudiera tener alguna relación de causalidad con tal encuentro o fuera la confirmación externa de la tregua para Cataluña -se verá en los próximos días-, cuanto por la deslegitimación inmediata e irreversible en la que sume a quienes andan por ahí prestigiando irresponsablemente el diálogo con los terroristas. Los que se excusan doliéndose de las trampas de ETA ya deberían saber que ésta sólo engaña a quienes se prestan a ser engañados por una banda criminal, lo que nunca le ocurrirá a quienes tienen claro que la erradicación incondicional, mediante la acción policial y la justicia de los Tribunales, es el único fin que un Estado de Derecho puede ofrecer a los terroristas.

La campaña electoral de Eta
Editorial La Razón  1 Marzo 2004

Décadas de lucha anti-terrorista nos han enseñado que era de esperar que ETA actuase en la campaña electoral perpetrando una matanza y no con meros ataques dialécticos. Es más, las Fuerzas de Seguridad del Estado tienen la suficiente experiencia y conocimiento de la banda terrorista como para saber que, precisamente por pasar ahora por uno de sus peores momentos, cuando carece de las fuentes de financiación batasuna, encadena fracaso tras fracaso y sus comandos caen en España y Francia, trataría de asestar un zarpazo lo más sangriento posible y dejar, una vez más, su huella contaminante en la fiesta de la democracia, que no otra cosa es una convocatoria de elecciones generales en un país libre como España.
Éxito de la Guardia Civil

Las Fuerzas de Seguridad, y en este caso concreto la Guardia Civil, eran tan conscientes del peligro que sus efectivos se mantenían en alerta y vigilaban en toda España. No siempre es posible pararle los pies a una cuadrilla de asesinos mafiosos, que cuentan a su favor con todas las ventajas. Pero cuando se trabaja eficazmente, y de la más que demostrada profesionalidad de la Guardia Civil no se puede decir otra cosa, la suerte es sólo un factor más de los que han intervenido en la espléndida operación que culminó con la captura del comando etarra en una carretera de Cuenca. Es obligado felicitar a la Benemérita, porque ha evitado una matanza.

Contra la libertad de expresión
El hecho de que LA RAZÓN fuera el posible objetivo del comando de asesinos, que tratasen de acallar la voz de un medio de comunicación independiente, sólo añade mayor vesanía a la banda asesina. A ETA, está claro que le molesta sobremanera la libertad de expresión y que sólo con el imperio del terror puede continuar con su actividad. Pero es empeño inútil; de habernos silenciado con las bombas, otros seguirían adelante, como se ha hecho desde esta páginas, informando libremente sobre la banda y sobre sus cómplices. Porque en esta España donde hay algunos que se empeñan en proclamar, con un despreciable oportunismo político, que está en peligro la libertad de expresión, ETA, el terrorismo, es la única amenaza.

La realidad, al fin y al cabo, es machacona y lo cierto es que los etarras fueron capturados con las manos en la masa y una furgoneta bomba con media tonelada de explosivos. El ministro del Interior, Ángel Acebes, ha contado ya las terribles dimensiones de la explosión de un artefacto de estas característica, la matanza que habría provocado. Y eso no puede silenciarse, como tampoco que cuando ETA ha buscado otra matanza lo ha hecho en un momento político concreto.

Recordando a Carod
A diferencia de otros atentados, hay ahora un partido político, con un líder como Carod-Rovira, que acaba de hablar con los asesinos, que, con deslealtad al Estado y a todos los ciudadanos, se ha sentado por su cuenta con unos terroristas y que, como ha dicho el ministro del Interior, ha obtenido de ellos que las bombas puedan estallar en Madrid, que se pueda asesinar en el País Vasco o en Sevilla, pero no en Cataluña. Y eso, por mucho que le duela o perjudique en campaña electoral al PSOE, que ha tenido el desacierto de pactar con ERC para arrebatar a CiU el Gobierno de la Generalitat, es una realidad que no puede obviarse hasta el día después del 14-M. El partido de Rodríguez Zapatero debió tener muy en cuenta, como lo tuvieron las Fuerzas de Seguridad, que ETA trataría de asesinar en plena campaña y que sería inevitable entonces recordar a Carod-Rovira, y su acuerdo de Gobierno tripartito para Cataluña. Nadie en su sano juicio responsabilizaría a ERC del atentado, afortunadamente frustrado, pero hablar con ETA, negociar con los asesinos que maten sólo fuera de Cataluña, tiene necesariamente un precio político. Y parte de ese precio es el que la dirección del PSOE aceptó pagar cuando, tras descubrirse la desleal entrevista, optó por mantener su acuerdo con ERC y mantener, por encima de todo, el pacto del tripartito.

Consecuencias inevitables
No hay electoralismo en decir las cosas como son, en recordar quiénes son los amigos de ETA, los cómplices, voluntarios o simplemente necios, de una banda que lleva demasiados años asesinando y demostrando que actúa contra quien le conviene y cuando le conviene con tal de hacer daño a España. Hace mal el PSOE en cargar contra el Gobierno, entre invectivas, acusándole de beneficiarse electoralmente de la lucha antiterrorista en una situación que jamás se habría producido hace sólo unos meses, cuando el pacto contra el terrorismo era su gran patrimonio y el PSOE carecía de hipotecas políticas, como la que sin duda supone el pacto con Carod-Rovira, el líder de un partido cuya trayectoria pocas cosas buenas puede augurar a los herederos del partido de Pablo Iglesias.

Situar a ETA en el mapa y a Zapatero en la presidencia
EDITORIAL Libertad Digital   1 Marzo 2004

“Nada de lo que os voy a decir es nuevo para vosotros. Os lo dije ya, hace medio año, en algún lugar de Euskadi, cuando en nombre de mi partido os pedí, formalmente, que no actuaseis más en mi país. Habéis respetado la petición durante seis meses. Ahora, sólo me atrevo a pediros que, cuando queráis atentar contra España, os situéis, previamente, en el mapa”.

Carod Rovira, Avui, 31 de mayo de 1991


Durante los seis meses anteriores a la matanza en la localidad catalana de Vic y a la publicación de este artículo de Carod-Rovira, ETA cometió doce atentados –todos ellos fuera de Cataluña– en los que fueron asesinadas doce personas. Este domingo, tras las nuevas negociaciones del dirigente independentista con ETA en Perpignan y el posterior comunicado de tregua exclusivamente para Cataluña, han sido detenidos dos terroristas cuando se dirigían a Madrid cargados con 536 kilos de explosivo.

El ministro del Interior, Ángel Acebes, al dar a conocer la noticia de las detenciones de los etarras, ha comentado que “hoy estará muy satisfecho Carod-Rovira porque el atentado se iba a producir en Madrid”. No sabemos lo que sentirá el dirigente independentista al conocer la situación geográfica del lugar donde ETA quería cometer su frustrado atentado. Lo que sí sabemos –entre otras cosas, porque lo ha confesado por escrito– es que ETA respetaba una petición suya mientras asesinaba durante seis meses fuera de Cataluña. Lo que sabemos de este indeseable –porque también lo ha dejado por escrito– es que cuando ETA ha colocado bombas fuera de Cataluña jamás ha advertido a ETA que “es la Catalunya nacional, y las personas concretas, quienes sufren los estragos, y no España y todo su aparato. Aunque esto no parece importaros”. Lo que también sabemos del socio de gobierno de Maragall –y de quien le gustaría tenerlo como tal a Zapatero– es que “el derecho a la autodeterminación nacional es un derecho por el que, en Euskadi, mucha gente ha dado la vida y ha luchado con todas sus fuerzas. En los Països Catalans, también”. Lo que no sabemos ya es si el hecho de haber sido detenidos antes de haber perpetrado el atentado dejará a estos dos etarras fuera de esa categoría elogiada por Carod Rovira de “los que han luchado con todas sus fuerzas por el derecho a la autodeterminación nacional”.

Entiéndase bien y reconozcamos que en España no están en juego los meros matices de gobierno que en otros países diferencian a los principales partidos políticos. Discrepar de las alianzas de Zapatero con el mismo tono con el que se discrepa de su política de promoción del deporte o de su política agraria –valga el ejemplo- no es síntoma ni de ponderación, ni de sensatez, sino de todo lo contrario. ¿Cómo no va a infectar la indecencia moral y política de Carod Rovira a quien, como Zapatero, aspira a tenerla como socia no sólo en Cataluña sino también en Madrid? ¿Cómo no temer, aunque sea en la oposición, como peligrosísima la debilidad de este dirigente socialista?

Si Carod Rovira desea verlo como presidente, ¿cómo va a ser Zapatero un líder de la oposición capaz de influir en los acontecimientos y con margen de maniobra para participar en los grandes consensos que, gane quien gane, serán imprescindibles para afrontar el desafío nacionalista? ¿Ofrecería Carod Rovira sus votos a Bono, en lugar de a Zapatero? ¿Tan bajo es el perfil de Rajoy como para que Zapatero aspire a sobrevivir a su derrota al frente del PSOE?

Vivos gracias a la Guardia Civil
Luis María ANSON La Razón   1 Marzo 2004
de la Real Academia Española

No han cesado las llamadas telefónicas en toda la tarde. Escritores, académicos, intelectuales, políticos, sindicalistas, empresarios, deportistas, artistas, lectores anónimos y, sobre todo, compañeros de profesión, me han llamado para expresar su solidaridad con el periódico. «Estáis vivos de milagro» ha sido la frase más repetida. A todos he contestado lo mismo: «Estamos vivos nosotros, tal vez otros destinatarios del atentado, gracias a la Guardia Civil». Gracias a que unos agentes ejemplares han sabido detener a los presuntos asesinos, interceptando la brutal carga explosiva que hubiera producido, quizá, centenares de víctimas. El objetivo, según los propios etarras y según lo difundido por los canales de televisión, era La Razón. Yo no descarto que los terroristas hayan mentido para ocultar otros propósitos.

En todo caso, ahora se comprende bien la atrocidad del acuerdo de Carod-Rovira con Josu Ternera: «Asesinad en España pero no en Cataluña y, a cambio, podéis contar con mi apoyo institucional». Estaba claro que Eta iba a intentar y continuará intentando un gran atentado. Es su tarjeta de visita, rubricada por estas palabras: «A ver si aprendéis. Si os ponéis de rodillas como Carod-Rovira no habrá atentados. Pero para ello tenéis que ceder en todo». A Ángel Acebes hay que ponerle un diez por la contundencia de sus declaraciones, ayer.

Desde hace veintisiete años vivo custodiado por una eficacísima escolta, ante la eventualidad de un atentado etarra. He cumplido siempre con mi obligación profesional de informar a los lectores, a los oyentes, a los espectadores. Los equipos que han trabajado a mi lado nunca se pusieron nerviosos ni perdieron la serenidad ante las amenazas. Se limitaron a ejercer su derecho a la libertad de expresión y su deber de trasladar la información a la ciudadanía. Nosotros, los periodistas, somos los administradores de un derecho ajeno: el que tienen los ciudadanos a estar informados. Tres paquetes bomba fueron enviados a este periódico tiempo atrás. Uno fue detectado en Correos, los otros dos en nuestras pantallas y se explosionaron aquí.

La Razón era en esta ocasión, muy probablemente, uno de los objetivos de los terroristas, como podían haberlo sido los demás periódicos, las emisoras de radio, los canales de televisión, las instalaciones que albergan a los partidos políticos, a los bancos, a los grandes almacenes, a los jueces, a los empresarios. Todos estamos en el punto de mira de Eta, porque todos luchamos contra la banda, cada uno desde su alfar, cumpliendo nuestro deber con la mayor eficacia posible.

Gracias, en fin, a los lectores de este periódico. Ellos con su apoyo hacen más fácil que sigamos informando cada día con la serenidad, la moderación, la liberalidad y el pluralismo con que siempre lo hemos hecho. Ayer, la Redacción de La Razón, con su director José Antonio Vera al frente, trabajó con absoluta normalidad, sin alteraciones ni aspavientos, como debe ser.

536 kilos
Iñaki Ezkerra La Razón  1 Marzo 2004

Con 536 kilos de explosivos pensaban al parecer volar este diario en el que colaboro ¬y para el que ahora hilo estas líneas¬ los dos etarras que ayer fueron detenidos por la Guardia Civil en la provincia de Cuenca. Cuando conocí la noticia no supe ni qué decir. Sólo me vinieron a la cabeza imágenes de los amigos que hacen diariamente este periódico, imágenes de los despachos y las naves que ellos recorren, imágenes de la máquina del café ante la que se paran a coger gasolina para seguir trabajando y hacer posible lo que es un verdadero milagro: estos pliegos de papel donde nunca me han censurado ni una coma desde que empezaron a imprimirse hace cinco años, estas páginas donde escribo con una libertad que no he conocido en los veinticinco años que llevo escribiendo en el País Vasco. Pensé en lo que habría ocurrido de no haberse producido esa detención y me acordé también de la «Brunete mediática», esa expresión que usan por consigna los políticos nacionalistas y los que escriben en el «Deia» o en el «Gara», esos que no corren peligro de que ETA les prepare un «bombardeo» de esas características, todos esos que forman lo que podríamos llamar no de modo figurado sino literal la «Cóndor mediática», la que precede a las bombas auténticas de ETA y la que señala sus objetivos, los Guernicas que van teniendo lugar no ya en la Guerra Civil ¬que cae un poco lejos, la verdad¬ sino en nuestra etapa democrática.

Siempre he pedido con orgullo en los quioscos de Bilbao este diario que ha sido mi terapia y el gran responsable de que no me haya vuelto loco o de que no me haya salido una buena úlcera de estómago durante estos últimos años en los que las mordazas de la censura se hacían más insoportables que nunca en Euskadi porque han sido los años en los que Arzalluz y Otegi se han empleado más a fondo contra la libertad de los ciudadanos vascos. Siempre he disfrutado al reparar en los reojos de odio o de miedo cuando lo compraba, la mala cara de alguna vieja del PNV, que son las peores. Esa gente me da marcha, lo admito. Me gusta mirarla de frente como espetándole «sí, todavía estoy aquí y sigo diciendo en este diario lo que me da la gana sobre vosotros, lo que me da la gana, sí, y que no es otra cosa que la verdad, delatando vuestro sucio juego».

Día a día he ido viendo a LA RAZÓN asentarse en Euskadi, legitimarse, ganar terreno no para él sino para todos, superar aquella clandestinidad de hace cinco años, aquellas falsas caras de extrañeza que te ponían algunos quiosqueros, conquistar su derecho a existir porque en Euskadi los derechos no se tienen sino que se conquistan en cada jornada, en cada minuto. Siempre ha sido para mí un placer decir en voz alta «¿me da LA RAZÓN?» en una tierra donde hay tanta gente empeñada en quitarle a uno la razón a todas horas y aunque tenga más razón que un santo o quizá por eso mismo. Pero a partir de ahora lo compraré con más orgullo y más respeto si cabe, como realizando una ceremonia laica, como cuando voy a votar. A partir de ahora tendré todavía más consciencia de ese privilegio y valoraré más ese momento.

«Qué difícil es cuando todo baja no bajar también» escribió Machado, pero aún más difícil resulta «cuando todo baja no sólo no bajar sino subir y subir más», que es lo que ha hecho este periódico desde que nació. El País Vasco es más libre hoy gracias a él y por eso ETA lo quería volar con 536 kilos de explosivos. Algo se hace muy mal cuando ETA decide indultarle a uno, cuando le pone buena nota política y lo considera uno de los suyos o alguien que por lo menos no se ha posicionado frontalmente ante ella. En esas ocasiones lo único que puede hacer un ciudadano cabal y decente es preguntarse qué habrá hecho mal para merecer tal felicitación ignominiosa y macabra, en qué se ha podido equivocar y terminar pareciéndo a ETA para que se haya podido producir ese malentendido.

El viernes pasado estuve en Barcelona asistiendo al acto de presentación de una nueva plataforma, Ciudadanos para la Libertad, que en compañía de la AVT, le respondía a la banda terrorista en su manifiesto: «ETA, guárdate tu indulto». La presidenta de esa recién creada plataforma, Isabel Calero, me decía que lo que más le indignaba de ese grotesco episodio del comunicado que había venido precedido por el encuentro de Carod-Rovira y Josu Ternera, era que los asesinos consideraran a la sociedad catalana «de los suyos» y pensaran lejanamente, en lo que a ella le tocaba como ciudadana de esa sociedad, que podía tener alguna cercanía o coincidencia con esa gentuza y sus cómplices ideológicos. «Que no se equivoquen conmigo», exclamaba sólo tener noticia del famoso indulto. Yo la entendí muy bien. La entendí porque desde que tenía veinte años he sentido la apremiante necesidad de que mi voz se oyera para poder dejar claro que «yo no tenía que ver nada con eso» y porque vivía como moralmente insoportable la posibilidad de que se me pudiera incluir dentro de la comunidad que aplaudía esos crímenes y ese chantaje o que no reaccionaba ante ellos con dolor y con rabia. Si algo debo a LA RAZÓN precisamente no es sólo que me haya dejado levantar la voz contra toda esa ignominia sino hacerlo con la precisión y los matices que ¬me parecía¬ debía tener ese rechazo y con los que debía señalarse la responsabilidad de sus cómplices políticos y morales.

No hay miedo de que ETA confunda con «uno de los suyos» a este periódico. Mi gratitud y mi admiración a quienes lo sacan todos los días adelante, a los que por estar ahí les habrían caído esos 536 kilos de horror y ayer, cuando los llamé por teléfono, bromeaban diciéndome: «Parece que a ETA no le gusta lo que hacemos». Sí, parece, que ETA no cree buena idea indultaros. Mi enhorabuena por ello, no sólo por el fracaso de sus planes.

EL MAPA DE CAROD-ROVIRA
Por Valentí PUIG ABC 1 Marzo 2004

TODA la mitopoética de «El señor de los anillos» anduvo recabando votos en la Academia de Hollywood mientras el fin de semana retumbaban en España las tempestades de nieve y el fragor de la batalla electoral. Aquel Tolkien apartado del mundo, autor de «El señor de los anillos», con su pipa y su chaqueta de «tweed», nada hubiese entendido de la noche de los Oscars ni mucho menos de una campaña electoral en la que ETA intervino ayer con una furgoneta-bomba que transportaba quinientos kilos de explosivos hacia el corazón de Madrid. Del mundo creado por Tolkien los guionistas han entresacado una maravilla cinematográfica. No puede decirse que, por mucho talento que le pongan los respectivos directores de campaña, la lid política española consiga alzar el vuelo nítidamente ni indicar mejor los rumbos positivos del futuro. ETA introdujo sus argumentos con la tregua de Cataluña y los acentúa con la ruta fallida de un atentado. De eso trataban las páginas de «El señor de los anillos», de la lucha entre el bien y el mal.

Los expertos precisan las tres funciones de toda confrontación electoral: generar representación, gobierno y legitimidad. En los parajes precristianos de la Tierra Media, esas cosas las intuye Gandalf porque significan, en lenguaje superior, el fin de Sauron, el Señor Oscuro. Por no ser una simple alegoría, no existen claves directas para interpretar «El señor de los anillos», pero hay no pocas coincidencias: cuando Tolkien comienza su obra, la Segunda Guerra Mundial está a punto de estallar y los territorios del mal -Mordor- están en el Este, como los enemigos de Inglaterra. Tolkien se fiaba tan poco de las intenciones soviéticas como de las de Hitler.

AL ponerse a escribir las peripecias del «hobbit» Frodo, Tolkien había dicho: «Si vas a escribir una historia complicada, debes hacer un mapa; de otro modo, jamás lo podrás hacer después». El propósito de Carod-Rovira era muy distinto cuando en su día escribió un artículo para decirle a la organización terrorista ETA que si iba a atentar, que mirase el mapa. ETA miró el mapa al anunciar su tregua para Cataluña y le echó otro vistazo al trazar la ruta de la furgoneta-bomba descubierta ayer. Siendo filólogo, Carod no intuye mal las utilidades de la cartografía.

Son dos las incógnitas más notorias de las elecciones generales del 14 de marzo: la aproximación del PP a la mayoría absoluta y el número tanto como la procedencia de los votos que vaya a sacar Carod-Rovira. Luego habremos de indagar si ésos son votos de afirmación o de elección. Por el momento, es detectable la existencia de un amplio sector de la opinión pública catalana irritado por la entrevista de Carod con ETA y la consecuente tregua. Por lo menos, Tolkien había estado en la batalla del Somme. Gandalf, el estratega supremo de «El señor de los anillos», dice: «La guerra está sobre nosotros y nuestros amigos, una guerra en la que sólo recurriendo al Anillo podríamos asegurarnos la victoria. Me da mucha tristeza y mucho miedo porque mucho será lo destruido, y porque todo puede perderse».

EN algunos aspectos, el nacional-populismo de Carod-Rovira se sustrae a las legitimaciones al uso, como ocurre al usar unas elecciones legislativas para refrendar una concepción táctica del diálogo que consiste en reforzar a quien presuntamente se quiere desarmar. Algunas almas bienintencionadas piden ahora el premio Nobel de la Paz para Carod-Rovira, filólogo de formación, político por su presencia y cartógrafo por devoción. Es de mayor envergadura y solvencia que cientos de miles de cartas pidiesen hace años que la Tierra Media de Tolkien fuese admitida en las Naciones Unidas.     vpuig@abc.es

Caravana cruel...
Faustino F. Álvarez La Razón  1 Marzo 2004

Caravana cruel, en el hielo y la noche, cargamento de horror camino de una España en que no hay excepciones, reyes magos inversos con las manos manchadas, con el hacha escondida buscando las gargantas, apuntando a los hombres que pronuncian palabras, a los de ideas libres, a los que amasan paz, a aquellos que conviven sin pistolas ni bombas, a quienes se se reúnen sin disfraz y sin máscara a quienes dan la cara con relatos veraces, corazón que subyace en la caligrafía, y siempre una paloma que vuela cada día proclamando en sus alas que merece la pena que todos nos sentemos en torno a un mismo pan, en una misma mesa, siempre junto a las víctimas al lado de los débiles, en la vertical justa del sueño infatigable de que las carreteras sean cauces para el diálogo y dejen de ser pistas para arrastrar las bombas camino de Madrid, más rompeolas que nunca, donde mis compañeros proclaman su coraje, todos dudamos juntos de todas las certezas, mas siempre defendemos que hay un mundo posible en que los coches-bomba, los tiros en la nuca, los zulos, los secuestros... hayan sido un mal sueño del que al fin despertemos.

Matar al mensajero, la vieja cacería, la mordaza con sangre, cetrería o misil que busca un amplio eco entre el humo y el miedo, por sobre los cascotes, bajo los socavones, allá donde la tierra se diluye en los viejos, donde las cañerías se hacen esqueletos, y donde apenas llegan las raíces heladas del almendro o del roble. Siniestra cuenta soñada por las hienas, la que profana golondrinas y nubes, derrota aparente de las letras vocales, que saltan por los aires, las consonantes tercas se retuercen de fuego en su carrocería de metal disfrazado, querían hacer noticia de luto y para siempre a quienes se despiertan en su contar historias por recordarle al hombre que su incierta aventura no es nueva, y que es sagrada, y que está perforada de azares y contextos, y que esta casa nuestra, LA RAZÓN mismamente, tiene puertas abiertas, y quienes no hacen trampa. siempre encuentran su turno para el libre albedrío de quien con su aplauso dice que está de acuerdo, o para el que discrepa con mirada distinta, que hay agua en esta fuente para aliviar la frente, para lavar las manos, para calmar la sed y seguir adelante.

La furgoneta-bomba parecía venir contra nosotros, venía contra todos porque no hay excepciones, que el corazón unánime rechaza las parcelas, repudia las fronteras, maldice las aduanas, y siempre es militante en el convencimiento de que siempre los nuestros están entre las víctimas, los que matan son otros, y gota a gota van camino de la cárcel, y tendrán juicio justo tal y como corresponde a todos los humanos, que la ley de la selva es un código ajeno a quienes proclamamos que la vida es sagrada y que la silla eléctrica jamás es cosa nuestra.

Celebremos, querido Luis María, queridos compañeros, que otra vez comprobamos, sin sorpresa y sin odio, que a la serpiente la enfurece la luz de la cordura, y que venía a Madrid, reptando por el mapa, para una ejecución, cobarde y sumarísima, de un discurso incesante de paz y de palabras.

El drama del terrorismo vasco
Antonio García Trevijano La Razón  1 Marzo 2004

El mundo social produce más hechos nuevos que palabras para designarlos. La necesidad de correspondencia entre realidad y lenguaje, esa mágica relación constitutiva que descubrió Leibniz, tiene que suplir las deficiencias de vocabulario con giros idiomáticos que nunca tienen el rigor descriptivo de un vocablo adecuado.

La violencia política comenzó siendo una idea positiva con el Terror revolucionario. De aquel poder estatal de la guillotina derivó luego el término negativo «terrorismo». Primero calificó a los magnicidios de individuos o grupos anarco-sindicalistas. Después, a todos los tipos de violencia revolucionaria, reaccionaria o colonial.
La responsabilidad por el desafino social de la palabra recae sobre los intelectuales que no han tipificado las distintas especies de violencia. Aparte de las reflexiones de Sorel, Hannah Arendt y Fanon, apenas hay ideas interesantes sobre violencia terrorista en la filosofía política. Si la voz terrorismo designa el modo de matar de ETA, GAL, aviones suicidas y resistencias en territorios ocupados, ya no es posible usarla en leyes penales sin distorsionar los hechos y sustituir la realidad por la propaganda. Es inapropiado llamar terrorismo a lo que no produce terror generalizado o violencia de género a la específica del ámbito doméstico.

Así como se integraron en el idioma común algunas de mis propuestas linguísticas (ruptura democrática, poderes fácticos), las de «violentarismo y violarismo», extraídas de los verbos violentar y violar, parecen idóneas para designar aquellos modos grupales de forzar ánimos o de quebrar situaciones que, sin ser actos terroristas, producen miedo en sectores particulares. Los resistentes pasivos ocupan el nivel más bajo de una escala de violencia que sube, a través de contestatarios, violentatarios y violatarios, hasta los terroristas y los aterradores de Estado.

Se debe separar con nombres distintos los diferentes tipos de violencia generada en los nacionalismos sin Estado y en los Estados nacionalistas. La expresión «terrorismo de Estado» carece de sentido. Incluso Stalin y Hitler aterraron con una violencia superior a la del peor terrorismo. La diferencia tecnológica entre la guillotina y los hornos crematorios o el «gulag» modifica la cantidad de dolor, pero no la identidad cualitativa de los «Terrores de Estado». Todos los terrorismos tampoco son iguales. La creencia contraria, de ser sincera, solo viene de la ignorancia. El terrorismo instrumental, para un fin distinto de la violencia, difiere del terrorismo constitucional y del terrorismo coyuntural.

El drama del terrorismo nacionalista consiste en que comienza siendo un medio instrumental al servicio del fin independentista y, si la generación que lo inicia no logra su objetivo, se muda en terrorismo constitucional al servicio de sí mismo. Los terroristas se acostumbran a un modo de vida emocional que no les abandona cuando pierden la confianza en la victoria. Un proceso histórico inexorable cambia la antigua fe terrorista en el efecto nacional de su lucha, por una nueva fe nacionalista en la causa existencial de la lucha misma. Un grupo terrorista cultiva flores para sus héroes muertos cuando sabe que no tendrá laureles para los vivos.

ETA retrasó durante décadas la toma de conciencia de este drama porque atribuyó el fracaso de la Independencia al colaboracionismo de los partidos nacionalistas. Pero el 11 de septiembre norteamericano, la ilegalización de Batasuna y la solidaridad europea contra el terrorismo le han obligado a contemplar de frente la imposibilidad de su victoria. La suspensión del terror en Cataluña denota la prioridad que ETA concede ahora a las alianzas políticas. Cuando compruebe que esta salida estratégica también la taponó el 11 de septiembre, no tendrá ya más alternativa táctica que la de disolverse, bajo control de su propia disciplina, o la de dejarse disolver por el aparato represivo del Estado.

A LA TERCERA TAMBIÉN HAN SIDO VENCIDOS
CARLOS M. GORRIARÁN ABC 1 Marzo 2004

Si no me equivoco, esta es la tercera vez que ETA fracasa en el intento de poner en Madrid una monstruosa furgoneta-bomba. ¿Cuál era el objetivo: un centro comercial, un mítin electoral o una estación de metro?; ¿intentaban una matanza peor que la de Hipercor? Iremos conociendo detalles, pero ahora importa lo que sí sabemos. Sobre todo que, como demuestra este tercer fracaso, ETA está bajo mínimos pero con la voluntad asesina intacta; sabemos también que hará esfuerzos exasperados por hacerse visible cuanto antes; finalmente, que sólo hay dos modos de hacerlo: con un atentado terrible, o bien logrando un apoyo político que le rescate del pozo al que le estamos arrojando.

Pues bien, ETA ha intentado combinar las dos salidas a la vez. El apoyo político lo ha obtenido con la tregua catalana; pero, aunque este atentado ha fracasado, ETA no cejará. Por eso este éxito policial proporciona una buena ocasión para recapacitar. Si mantenemos consensos como el Pacto Antiterrorista, ETA se irá extinguiendo fracaso tras fracaso; en caso contrario, levantará la cabeza aupada por el Carod de turno. ETA sobra, pero también los que trafican con nuestra vida haciendo negocios con ella. Esto es lo que nunca debemos olvidar.

TERRORISMO Y ELECTORALISMO
EDURNE URIARTE ABC 1 Marzo 2004

Uno de los argumentos más irritantes de la campaña es ése de que algunos hacen electoralismo con el terrorismo. Es una acusación que me recuerda a esa otra que se lanza contra las víctimas del terrorismo cuando se insinúa que hacen marketing con sus atentados.
Los que emiten estas acusaciones tienen uno de los tres problemas siguientes, o los tres a la vez: o bien están más cercanos a los terroristas que a los amenazados, o bien no tienen muy claro que hay que perseguir y detener a los terroristas, o, sencillamente, tienden a creer, quieren creer, que el terrorismo es más bien una fantasía virtual que algunos se regocijan en inventar que una realidad.

Esto último es bastante más común de lo que parece y se agudiza, claro está, en la medida en que pasa el tiempo suficiente para olvidar el último atentado. Pero, de repente, vuelve la realidad, incontestable, rotunda, tanto como esos 536 kilos de explosivos preparados para explotar en Madrid.

Y no, los 536 kilos no los ha creado un experto en campañas electorales ni ETA va a desaparecer porque dejemos de nombrarla. Aunque debilitada, ETA sigue siendo una amenaza y un chantaje permanente para los españoles. Por eso las políticas antiterroristas constituyen una cuestión central del debate político. Y no debería ser necesario volver a estar al borde de un atentado para recordarlo.

ETA preparaba el infierno en Madrid
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Marzo 2004

ETA ha estado a punto de organizar su gran irrupción en la campaña electoral, irrupción terrorista y auténticamente explosiva después de su interferencia política en forma de comunicado de tregua selectiva a favor de Cataluña. La Guardia Civil ha interceptado en la provincia de Cuenca la macabra marcha de la banda hacia Madrid, con un atroz atentado que tendría como objetivo, según las primeras impresiones, el diario La Razón. Aún es pronto para establecer conclusiones definitivas sobre el verdadero objetivo. Pero en cualquier caso habrá que evaluar solidariamente la gravedad del hecho, sufriese quien sufriese la terrible embestida del monstruo.

Si la organización terrorista ha podido tener a punto, en una furgoneta robada hace un mes, una enorme cantidad de explosivo, más de quinientos kilos en condiciones de ser detonados, procede convenir que, en efecto, este tipo de atentado a la desesperada responde a la estremecedora peligrosidad de una banda criminal cuando se siente débil y se le considera así. Creer que ese riesgo ha sido conjurado sería una imprudente deducción. Sin duda hay más dinamita esperando su oportunidad de empleo. Para ETA, hacer sentir sus temibles efectos es la gran opción antes de las elecciones del 14 de marzo. Si lo consigue, Esquerra Republicana de Cataluña perdería completamente la poca respetabilidad política que le quedase, si es que conservara todavía alguna. Y un personaje como Carod-Rovira no podría refugiarse en el papel del componedor que habría librado a su “país”, su Comunidad Autónoma, de consecuencias macabras. Nunca en ninguna historia, esa “exención” selectiva que el conseller en cap de la Generalitat ha arrancado de ETA sería capaz de justificar una trayectoria política. Cabe sostener, por el contrario, que la organización terrorista vasca acaba de poner de relieve el pésimo cartel del personaje. A ver con qué cara puede presentarse ante la opinión, con o sin atentado consumado, este candidato a ocupar un escaño en el Congreso de los Diputados.

Con su fracaso de ahora, ETA sigue alimentando el prestigio del Gobierno en punto a capacidad de lucha contra el terrorismo y, por tanto, perjudicando las posibilidades electorales del PSOE frente al PP. Carod, como queda indicado, tampoco se beneficia con su acercamiento a tan lamentables compañías. El famoso abrazo del oso es ahora más patente que nunca.

Se supone que con la captura de los etarras “legales” (no fichados) se abre una intensa investigación policial susceptible de deparar éxitos en nuevas e inmediatas operaciones. Si así no fuese, la campaña electoral se haría especialmente inquietante. Pensar que ETA no va a intentar próximas acciones criminales de especial crueldad antes de que la campaña electoral concluya sería abonarse a la mayor de las ingenuidades. La confianza del ciudadano tiene ahora que descansar en la razonable conjetura de que la organización terrorista sufre las consecuencias de una considerable infiltración. Esto tiende a significar que los fondos reservados vienen siendo eficazmente aplicados a sus más apremiantes y lógicos objetivos. La seguridad —esta seguridad— tiene que ser especialmente cara. Sin duda lo viene siendo. Todo un sustancial capítulo de gastos. No ha sido ésta la primera vez que una caravana etarra, caravana de muerte, encuentra en ruta el “alto” inesperado. Ojalá esa realidad no decaiga. Lo que la banda había preparado estaba pensado para alterar todos los supuestos en los que descansa últimamente la estrategia del Gobierno.

Pepemanía
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  1 Marzo 2004

La Guardia Civil detuvo durante la madrugada de ayer en una carretera de Guadalajara a dos terroristas con más de quinientos kilos de explosivos que iban a emplear en uno o varios atentados en Madrid. Llegados a este punto, es menester concluir que al personal sin prejuicios le va más el procedimiento Acebes que el estilo Carod para acabar con ETA. ¿Es éste el camino, que diría la gran Miren Azkarate?

El sagaz Madrazo nos explicaba hace pocos días que la tregua de ETA era un intento de regalar la mayoría absoluta al PP en justa correspondencia por haber dejado escapar en Perpiñán a sus dos jefes, los contertulios del membrillo que Maragall tiene por socio. A veces, a uno se le escapan las sutilezas analíticas de Madrazo y piensa que para el Gobierno detener a 'Ternera' y 'Antza' durante su reunión con Carod era revalidar su mayoría, sin más trámite, pero estas cosas hay que verlas en perspectiva. Por eso, después de la tregua catalana, ETA ha decidido mejorar aún más las posiciones del PP, con un par de furgonetas cargadas de cloratita y titadine. La Guardia Civil va, detiene a los conductores y pone a huevo al ministro de Interior una de esas ruedas de prensa tan exageradamente explícitas y que tanto le gustan.

¿Es esto una prueba del uso electoralista que hace el Gobierno de la lucha antiterrorista?¿Son 'Ternera' y 'Antza' del Partido Popular?¿Y Carod?¿Está seguro Madrazo de no ser él mismo un miembro de los servicios de inteligencia -ustedes perdonen- del Gobierno y un propagandista del PP? El sábado, en su estreno en Tele-5, Olga Viza preguntó a Zapatero y a Rajoy qué harían si se encontraran con 'Antxon' por la calle. Rajoy dijo que llamar a la Policía; ZP que no le miraría a la cara. A veces da la impresión de que todo el mundo trabaja para el PP.

Espectacular golpe a ETA
Editorial Heraldo de Aragón  1 Marzo 2004

LA MORTAL caravana de ETA, por la meseta castellana, rumbo a Madrid, confirma lo sabido: esgrimir la necesidad de diálogo, mientras los etarras no muestren la menor disposición a deponer las armas y a abandonar el crimen, es un ejercicio no sólo vano, sino peligroso. Una organización que busca con el crimen fines políticos requiere enfrente no sólo firme oposición moral, sino unidad política, leyes, juzgados, acción policial y cooperación internacional. Todo ello simultáneamente. El de ayer ya no es un hecho aislado: el brutal plan de los asesinos fue abortado y éstos están presos y ante la Justicia. Decenas de terroristas han sido enviados a prisión. Y ETA, desprestigiada, ahogada en sangre y cada vez más débil, recurre a elementos, por suerte mal entrenados, que pagan, para bien de todos, su impericia en el siniestro oficio de matar. Estas circunstancias, como subrayó el ministro del Interior, Ángel Acebes, favorecen la acción del Estado de derecho y evita matanzas cuya sola evocación horroriza: media tonelada de explosivos en las calles de Madrid son un ejemplo acabado de salvajismo inútil.

Los partidos aludieron ayer al caso, sucedido en plena campaña electoral. Líderes del PP y el socialista José Bono, subrayaron que el único "diálogo" con terroristas ha de ser el que ahora usa el Estado democrático. Zapatero, en respuesta a las más duras alusiones de Zaplana a Carod-Rovira, socio de Maragall, criticó que se utilizara el terrorismo en campaña. Por fortuna, los ciudadanos saben bien en qué términos debe tratarse esta terrible lacra: sin partidismos, desde la legalidad, con firmeza y con el apoyo fundamental de una cerrada unidad de los demócratas. Ante el terror, no cabe otra postura.

Alivio e inquietud
Editorial El Correo 1 Marzo 2004

La feliz actuación de la Guardia Civil, que ayer volvió a desbaratar los planes inmediatos de ETA, libró a los madrileños y al desarrollo normal de la campaña electoral de un atentado cuyos efectos nadie podría imaginar. El alivio que produjo en Madrid y en el resto de España la noticia de la detención de los activistas que transportaban tan descomunal carga explosiva quedó sin duda contrarrestado por la honda preocupación que se suscita cada vez que los hechos muestran las verdaderas intenciones del terrorismo etarra. ETA se sentía necesitada de hacer un alarde de su poder destructivo después de haber sufrido una interminable sucesión de detenciones, y de ver cómo sus planes se frustraban uno tras otro. Nuevamente ha quedado demostrado que la provisión voluntaria o involuntaria de balones de oxígeno a ETA no constituye una mera metáfora utilizada con mayor o menor fortuna, sino el riesgo cierto que corren quienes se aproximan a la trama terrorista y la grave irresponsabilidad en la que incurren aquéllos que, a pesar de lo acontecido hasta la fecha, se obstinan en defender la necesidad de dicho acercamiento. El anuncio de la abominable tregua concedida a Cataluña no pretendía más que aumentar la crueldad de su violencia provocando sentimientos encontrados en el seno de la sociedad española.

Por eso mismo los dirigentes democráticos y en especial los responsables institucionales deberían esforzarse en evitar precisamente aquello que ETA busca como última oportunidad para su pervivencia: la división entre quienes repudian y combaten el terrorismo, aunque no siempre expresen ese compromiso común de la misma manera. La necesidad de que prevalezca la cordura y de que el terrorismo no se convierta en argumento de la pugna partidaria es, si cabe, más perentoria en medio de una campaña electoral que decidirá el signo de la mayoría que gobernará España durante una legislatura que bien podría conocer el tan esperado final de ETA.

ETA está hundiéndose en su propia espiral. Si históricamente sus atentados han perseguido una reacción por parte del Estado que pudiera justificar su existencia, queda demostrado que la eficaz actuación policial y judicial está teniendo el efecto contrario: está dejando en evidencia la sinrazón de la banda terrorista y el sinsentido de su continuidad incluso ante quienes hasta ahora secundaban su barbarie. Pero a pesar de ello conviene recordar que, junto al diálogo propugnado desde la interesada temeridad de algunos sectores del nacionalismo, ETA contará con un balón de oxígeno si continúa acaparando la atención del debate público y provocando el enfrentamiento entre los demócratas.

Una masacre en Madrid
Editorial El Ideal Gallego 1 Marzo 2004

ETA quería marcar los próximos comicios con una gran masacre en Madrid. En realidad ni tan siquiera se puede considerar que los terroristas pretendíesen entrar con su peculiar y sangriento modo en la campaña electoral. La verdad es que los asesinos matan cuando pueden y, pese a su evidente debilidad, los etarras siguen teniendo capacidad para hacerlo. Afortunadamente la intervención de la Guardia Civil, que detuvo a los criminales que transportaban en una furgoneta una mortífera carga de más de media tonelada de explosivos listos para ser utilizados, evitó lo que a todas luces sólo se puede definir como carnicería.

Se especula incluso con que los terroristas pensaran atacar a dos diarios que se encuentran en un polígono industrial en las proximidades de Madrid o contra alguno de los dos hoteles que también están ubicados en el mismo lugar. Sin embargo, la realidad es que, con la cantidad de explosivos que pretendían utilizar, nadie, absolutamente nadie, estaría a salvo en un radio de más de kilómetro y medio del punto de la detonación, que, además, habría producido un cráter de unos 35 metros de profundidad. Y es que con estas aterradoras cifras queda claro que lo de menos es el objetivo, lo único que les importa a los etarras es producir el mayor daño posible, lo que convierte a todos y cada uno de los ciudadanos en víctimas. Ni tan siquiera la tregua pactada entre Carod-Rovira y los asesinos garantizaría que entre los fallecidos no habría un catalán, que podría estar de paso por la zona. Contra ETA sólo hay una postura y, desde luego, no pasa por dialogar con semejantes alimañas.

¿Quién quiere dialogar con ETA?
Cartas al Director ABC 1 Marzo 2004

Ayer todos los ciudadanos de buena voluntad tuvimos sentimientos de alegría y consternación al mismo tiempo. De alegría, por la feliz operación de la Guardia Civil al impedir que ETA volviera a matar; y de consternación, al pensar en lo que hubiera pasado si hubiese explotado la furgoneta cargada con más 500 kilogramos de explosivos.

Parece ser que el destino de la furgoneta era Madrid pero, en el fondo, da lo mismo. También podían haber elegido Cuenca o cualquier otro lugar. Además, en cualquier ciudad o pueblo de nuestro país hay ciudadanos procedentes de los puntos más diversos de nuestra geografía. La tragedia y el dolor no tiene diferencias, como bien saben las víctimas del terrorismo, y todos debemos sentirnos agredidos cuando se comete un atentado, vivamos donde vivamos.

Si alguien quiere dialogar con ETA, que levante la mano y nos mire a los ojos. Hace unos días, el máximo responsable de ERC lo hizo y, por lo visto, se sintió reconfortado y entusiasmado por haber podido transmitir a esos asesinos que eligieran otros lugares para matar.

Como la opinión pública se echó encima, su partido, junto con CiU, PSEC e IU, organizaron una manifestación esperpéntica y burlesca, en la que arroparon al citado personaje. Y ante la sangrante ambigüedad de José Luis Rodríguez Zapatero, se elevó por encima de todos la firmeza y claridad de José Bono, quien dijo que nunca iría de la mano con esa persona y que con ETA no cabe más diálogo que la detención de todos sus asesinos. Después de esta importante operación de la Guardia Civil, empezaremos a oír las ya sabidas manifestaciones de unos y otros. Nos merecemos una España en paz y unos políticos con más responsabilidad y firmeza de convicciones.         José Javier Ávila Martínez.   Madrid.

El acoso policial ha obligado a los pistoleros de ETA al «pluriempleo»
JAVER PAGOLA ABC 1 Marzo 2004

MADRID. La situación por la que atraviesa ETA -la peor de su historia gracias a la eficacia policial y a la colaboración internacional- le ha obligado a modificar su «modus operandi» para seguir con sus planes terroristas.

Hace aproximadamente tres años, las Fuerzas de Seguridad detectaron que el acoso en Francia había obligado a la banda a cambiar el funcionamiento de su dirección. En la actualidad, «todos los dirigentes hacen un poco de todo». Se comprobó, por ejemplo, con «Susper», que compaginaba las responsabilidades en el «aparato militar» con las labores de «captación». O de Luis Enrique Gárate Galarza, responsable del «aparato logístico», que se encargaba también del transporte de explosivo. Incluso no se ha descartado que este etarra, el máximo experto en la confección y manejo de explosivos que tenía la banda en la actualidad, fuera a colocar en España los más de 30 kilos que le incautaron el pasado 9 de febrero cuando fue detenido por la Policía francesa. Lejos quedaban los tiempos en los que cada «aparato» disponía de dos cabecillas, de tal forma que si uno era detenido, automáticamente el otro tomaba el relevo.

Los expertos han comprobado que esta misma circunstancia se va extendiendo a los «comandos» operativos. Tradicionalmente lo integraban tres «liberados» que disponían de grupos «legales» que les hacían las labores de infraestructura o información. Los últimos «comandos» desarticulados, incluyendo el neutralizado ayer, están formados por lo general por dos individuos, sin experiencia alguna. Ellos se encargan de recabar la información sobre las futuras víctimas, de acudir al lugar elegido para el atentado con el fin de verificar los datos y estudiar la huida. Incluso de robar el vehículo si es necesario para la comisión de la acción criminal.

Regreso al País Vasco
Además, que se sepa, Gorka Vidal Álvaro e Izkur Badillo no disponían de infraestructura en Madrid para esconderse tras el atentado que planeaban. Se cree que tras colocar el coche bomba, programado con varias horas de antelación, regresarían al País Vasco, bien en transporte público o en la furgoneta que había hecho de «lanzadera». Es lo mismo que planeaban los terroristas Garikoitz Arruarte y Gorka Loran Lafourcade para el caso que hubieran podido hacer estallar el tren bomba en la estación de Chamartín durante la pasada Nochebuena.

En la estrategia de ETA se ve una tendencia a utilizar cada vez en mayor medida el «comando itinerante», al menos en aquellos atentados que se cometen fuera del País Vasco y Navarra. El perfil respondería a grupos integrados por «legales», no fichados, que utilizan fundamentalmente el coche bomba que, a su vez, reciben en Francia ya montado por los responsables del «aparato logístico».

Las Fuerzas de Seguridad del Estado insisten en la necesidad de no bajar la guardia, ya que están convencidas de que ETA intentará nuevos atentados coincidiendo con la campaña electoral, para apoyar las propuestas de Batasuna, aunque también aseguran que se trabaja para evitarlos.

La Guardia Civil aborta otra «caravana de la muerte» de ETA, que había planeado una matanza en Madrid
Una furgoneta con 536 kilos de explosivos iba a ser colocada, según fuentes antiterroristas, en la sede de LA RAZÓN
Los artificieros de la Benemérita extrajeron el explosivo que componía el artefacto de la furgoneta. En los recuadros superiores, los presuntos terroristas Gorka Vidal e Irkuz Badillo, detenidos en la operación
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón  1 Marzo 2004

Madrid- Una brillante operación de la Guardia Civil evitó que la banda terrorista ETA perpetrara una masacre de descomunales proporciones en Madrid. Fallado su intento de detonar 50 kilos de explosivos en la estación de ferrocarril de Chamartín la pasada Nochebuena, los pistoleros pretendían ahora introducir una nueva «caravana de la muerte» en la capital similar a la interceptada a finales de 1999 en Aragón y que también tenía por destino Madrid. En esta ocasión, la «comitiva» transportaba 536 kilos de explosivos, que los dos terroristas que formaban parte de la misma, Irkuz Badillo y Gorka Vidal, pretendían hacer estallar de manera «inminente», según aseguró el ministro del Interior, Ángel Acebes, en una comparecencia de prensa a primera hora de la tarde ayer.

Fuentes antiterroristas consultadas por este periódico señalaron que, nada más producirse las detenciones de los dos individuos, se tuvieron las primeras noticias de que el objetivo de la furgoneta bomba podía ser la sede del diario LA RAZÓN. No obstante, al no tratarse de datos obtenidos en la declaración que, si así lo desean, prestarán los arrestados, con abogado de oficio, ante la Guardia Civil, y que luego será entregada a la Audiencia Nacional, la confirmación oficial no se produjo.

La noticia del posible atentado contra este periódico era conocida, a última hora de la mañana de ayer, por algunos medios de comunicación y numerosos agentes antiterroristas, que confirmaron el plan criminal de la banda.

Declaración con abogado.
No obstante, la confirmación oficial no se produjo en ningún momento por razones que se desconocen. Fuentes de Interior consultadas por este periódico a lo largo de la tarde de ayer manifestaron que «los investigadores no disponen todavía de ese dato [que el atentado fuera contra LA RAZÓN], pero cuando se sepa algo concreto se comunicará a la opinión pública». Incluso, en algunos medios próximos a la Guardia Civil se aseguraba anoche que no se tenían datos suficientes como para poder determinar con exactitud cual era el objetivo contra el que iban a atentar, y que habrá que esperar a que presten declaración en presencia de un abogado para poder saberlo.
La caravana terrorista que traía los explosivos a Madrid estaba integrada por una furgoneta y un turismo. La primera transportaba los explosivos, mientras que el coche servía de «lanzadera», es decir, viajaba por delante para avisar a su compañero de la posible presencia de patrullas del Cuerpo Nacional de Policía o la Guardia Civil que pudieran abortar la operación.

El vehículo lanzadera, un Opel pequeño de alquiler, iba conducido por Irkuz Badillo Borde y sufrió un accidente, a primeras horas de la madrugada, en la localidad de Poveda de la Sierra, en la carretera Nacional 320 que une Albacete con Guadalajara. En esta localidad, que ya se encuentra en tierras alcarreñas, el presunto etarra fue asistido por la Guardia Civil, que desconocía su condición de terrorista y que le trasladó a una clínica de Molina de Aragón.

Unos kilómetros más atrás, a la altura de Cañaveras, todavía en Cuenca, se encontraba una patrulla rural de la Benemérita de las que han sido desplegadas para prevenir posibles atentados terroristas. Al advertir los agentes que la matrícula de la Renault Traffic, que conducía Gorka Vidal Álvaro, no se correspondía con la de ese modelo y marca, procedieron a darle el alto.

Artefacto tipo «Grozni».
Ante la sorpresa de los guardias, el presunto etarra, sin oponer resistencia ni tratar de huir, salió del vehículo con las manos en alto diciendo: «Soy de ETA y llevo una bomba». El artefacto explosivo era de los del tipo «Grozni», que consiste en anclar dentro de un vehículo un recipiente metálico que es llenado de explosivo y colocar sobre su superficie una caja con el temporizador. La bomba venía ya perfectamente montada y sólo había que poner en marcha en reloj, por lo que las fuentes antiterroristas consultadas por LA RAZÓN trabajan con la hipótesis de que fueran estos dos presuntos etarras, que pertenecieron en su día a la rama juvenil de Batasuna, Segi, ambas deslegalizadas por el juez Garzón, iban a ser los encargados de colocar la furgoneta bomba y activarla. No obstante, se investiga si pudieran tener alguna cita para hacer entrega de la misma, aunque este extremo se descarta con el paso de las horas.

Tras la detención de Vidal, la Guardia Civil supo que el vehículo que hacía de lanzadera había sufrido un accidente, porque así se lo había comunicado por teléfono un etarra a otro. Inmediatamente, se dio aviso a todos los agentes de la zona, que no tardaron demasiado tiempo en comprobar que el individuo que habían trasladado a la clínica de Molina de Aragón era el otro presunto terrorista de esta nueva «caravana de la muerte».

La Renault Traffic había sido robada en el distrito 23 de Francia ¬entre Clermont- Ferrand y Limoges¬ el pasado 27 de noviembre. Esta era la zona de actuación de los integrantes del «aparato de fabricación» de la banda terrorista ¬los que montan este tipo de artefactos¬ cuyo máximo cabecilla, Luis Eduardo Gárate Galarza, fue detenido el pasado mes en un control de carretera no lejos de allí.

La carga interceptada en la furgoneta que transportaba el artefacto estaba compuesta por 506 kilogramos de cloratita ¬un explosivo que fabrica artesanalmente ETA¬ y otros 30 de dinamita que tendrían por objeto reforzar el efecto destructor de la cloratita, puesto que la potencia de este explosivo es menor que la de la dinamita. Además, y para aumentar más si cabe el terrorífico efecto de la deflagración, los terroristas habían incluido 90 metros de cordón detonante y habían metido el artefacto en un contenedor metálico, que había sido soldado a la furgoneta, y que habría de hacer las veces de metralla, según explicó Ángel Acebes.

Las consecuencias que hubiera tenido la explosión del artefacto habrían sido tremendas, según explicó el propio ministro del Interior tras consultar con varios expertos en explosivos. En primer lugar, la bomba hubiese abierto un cráter de 35 metros de diámetro alrededor del lugar en el que hubiese sido emplazada la furgoneta. Además, no hubiese quedado piedra sobre piedra de los edificios situados en un radio de 60 metros, mientras que los incluidos en otro de 100 también hubiesen resultado seriamente dañados. El efecto, no obstante, no se hubiese detenido ahí. Todos los cristales de los inmuebles situados en 350 metros a la redonda hubiesen reventado y el perímetro mínimo de seguridad para garantizar la integridad física de las personas hubiese tenido que estar emplazado a una distancia de un kilómetro y medio del lugar donde hubiese sido estacionado el vehículo con el artefacto.

Los dos presuntos etarras que conducían las furgonetas de esta siniestra caravana, según informó el ministro del Interior, eran miembros «legales», es decir, no estaban fichados y no tenían antecedentes judiciales. Para el Ministerio del Interior, la banda habría elegido a Vidal e Izkur para esta acción precisamente por el hecho de que ambos pistoleros no hubiesen participado antes en ningún atentado, ya que, de este modo, podrían tener, según el razonamiento en el que, según este departamento, se apoyaría la banda, mayor capacidad de movimientos. Esta convicción es la que también les habría llevado a pensar en otros dos terroristas en similares condiciones para tratar de cometer el fallido atentado contra la estación de ferrocarril de Chamartín.

A raíz de los arrestos por parte de la Guardia Civil, se puso en marcha una operación policial en el País Vasco con el fin de proceder a diversos registros. Efectivos de la Benemérita buscaron información en los domicilios de Badillo y Vidal. Personas cercanas a la investigación manifestaron que una de las viviendas se encuentra en Zarátamo, población vizcaína próxima a Bilbao, y situaron en la misma zona el domicilio del otro detenido, mientras que no aportaron más datos de la localización geográfica de los progenitores. El Instituto Armado se incautó en los registros de varios ordenadores personales y diversa documentación, material que se está analizando para ver si aporta nuevas pistas o información de utilidad para la lucha antiterrorista. Además, los vecinos de la localidad de Cañavera, que cuenta con 400 habitantes, fueron desalojados de sus casas alrededor de las ocho de la mañana mientras la Benemérita inspeccionaba la furgoneta que portaba los explosivos.
El ministro del Interior tuvo palabras de elogio y de agradecimiento a la Guardia Civil por «haber evitado una masacre», y remarcó que éste «es el camino para acabar con la banda terrorista».

El portavoz de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Daniel Portero, felicitó también a las Fuerzas de Seguridad por la operación. Portero, en declaraciones a Ep, destacó la actitud «siempre contundente y silenciosa» de los cuerpos policiales que, según explicó, les ha llevado a conseguir estar «pisando los talones» de una banda terrorista que cada vez se encuentra «más debilitada». Por su parte, el portavoz de la plataforma «¿Basta ya!», Carlos Martínez Gorriarán, se congratuló por la detención de dos presuntos miembros de la banda y afirmó que la tregua anunciada en Cataluña se justifica con atentados en el resto de España. «Los que han negociado esta tregua son conscientes de que este hecho está estimulando que se lleven a cabo atentados en el resto de España», afirmó Martínez, quien agregó en este sentido que el atentado que ETA iba a perpetrar está relacionado con la negociación de la tregua en Cataluña «se diga lo que se diga». El portavoz de «¿Basta ya!» afirmó que se trata de un «momento peligroso», porque «cuanto más desesperada esté ETA, más intentarán cometer atentados desesperados».

La incesante lucha contra ETA
Aunque económicamente aguanta, la banda terrorista atraviesa por una crisis que ha provocado la desorganización y el desánimo entre sus militantes
Las últimas acciones policiales y judiciales han golpeado todos sus frentes
Golpeada en los últimos años como nunca lo había sido en su siniestra historia, ETA atraviesa en estos momentos por una de las crisis más agudas de su dilatada y sangrienta historia. Aturdida y desorientada, la banda ha sido poco a poco acorralada, tanto en España como en la escena internacional, y apenas encuentra lugar para el refugio. La cruzada que contra el terrorismo inició José María Aznar cuando llegó al Gobierno en 1996 ha recibido un impulso casi definitivo en la recién terminada legislatura. Un empujón tan importante que el ministro del Interior, Ángel Acebes, vislumbra, incluso, aunque con toda la prudencia, la posibilidad de acabar por la vía policial con los terroristas, algo impensable hace unos años.
R. L. Vargas La Razón  1 Marzo 2004

Madrid- Incluso su homólogo en el Gobierno vasco, Javier Balza, habla también, en una tesis siempre rechazada por los nacionalistas, siempre proclives a la negociación con la banda para obtener mayores réditos, de que el final de ETA habrá de llegar a través de la acción de las Fuerzas de Seguridad.

Dos hechos, uno fortuito y otro inducido, han contribuido decisivamente a que los terroristas hayan llegado a una situación límite: el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. El pacto anti-ETA, firmado por PP y PSOE a finales del año 2000 y tan zarandeado en las últimas semanas a consecuencia de la crisis desatada tras la declaración de la tregua en Cataluña ¬un signo más, según los especialistas, de la debilidad de la banda, que ha tratado con el alto el fuego de hacerse notar en un momento en que su falta de operatividad le ha restado notoriedad¬, ha dado pie a una serie de medidas que han estrangulado notablemente a los terroristas y que, ni de lejos, han derivado en el «enfrentamiento civil» que pronosticaban desde las filas nacionalistas. La más destacada, sin duda, la Ley de Partidos.

Presionar al entorno.
El Gobierno de José María Aznar siempre ha repetido machaconamente que ETA «no son sólo sus comandos » y que, para acabar con ella, era necesario presionar también a todo su entorno. Y, sin duda, esta norma fue todo un torpedo en la línea de flotación del entramado abertzale, pues acabó con la ilegalización de Batasuna en el verano de 2002. De un plumazo, los terroristas se quedaron sin interlocutor político, sin uno de sus principales altavoces y sin uno de sus sustentos económicos. El cierre de las «herriko tabernas» les dejó, igualmente, sin sedes sociales para sus simpatizantes.

El endurecimiento de las penas por delitos de terrorismo y la supresión de beneficios penitenciarios han ahondado en esta política de «tolerancia cero» que, en el caso de la «kale borroka» ¬ responsabilizando por estos actos a los padres de los menores implicados en los mismos¬, han permitido cercenarla casi por completo. Sólo dos datos: en diciembre del pasado año sólo se registraron ocho sabotajes de este tipo; en octubre, se consiguió un éxito histórico: ninguna acción.

Los atentados del 11-S contribuyeron a que la comunidad internacional mirase con otro prisma el fenómeno terrorista. España dejó de estar sola y ETA notó inmediatamente los efectos. Su nombre comenzó a circular entre los listados de organizaciones terroristas de todos los países, incluidos los Estados Unidos, y las ya de por sí buenas relaciones con Francia mejoraron aún más. Las Fuerzas de Seguridad galas ¬además de sus instancias gubernamentales, que han firmado importantes acuerdos con España, como las patrullas mixtas o la entrega de información inmediata¬ han estrechado su colaboración con las españolas y han aumentado la presión sobre la banda, acabando con la idea de Francia como retaguardia de los terroristas. Aunque ETA aún mantiene allí buena parte de su infraestructura, incluido el grueso de su «aparato de logística», su capacidad de movimientos, sin embargo, se ha visto muy mermada por las sucesivas operaciones de la Policía francesa, que sólo el pasado año «descabezó» hasta en tres ocasiones a la dirección de la banda.

Desorganización.
Tal cadena de operaciones, unida a las del Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil, y la importancia de las mismas, han dejado a los terroristas en una situación crítica, aunque sus finanzas gocen de buena salud, que les abocó hace pocos meses a un debate interno sobre la conveniencia de abandonar las armas. Desorganizados por las sucesivas caídas de su cúpula ¬que cada día tiene más complicado recomponer, porque el «escalafón» corre demasiado rápido¬, con una capacidad operativa muy limitada ¬se cree que sólo posee cierta infraestructura en el País Vasco y Navarra y que su número de pistoleros prestos a actuar no rebasaría el medio centenar¬, los terroristas sólo fueron capaces de cometer tres asesinatos el pasado año y viven con la psicósis permanente, fruto de los sucesivos y determinantes golpes que ha sufrido, de la posible infiltración de sus filas por parte de las Fuerzas de Seguridad, lo que ha sumido a la banda en un obsesivo proceso de reforzamiento de su seguridad que la está llevando incluso, según fuentes antiterroristas, a duplicar sus «aparatos».

Infundir grandes dosis de desconfianza entre sus propios militantes no es lo único que ha conseguido la acción policial contra ETA. Las constantes operaciones están dejando sin efectivos bien entrenados a la banda, lo que ha propiciado que jóvenes con apenas formación ¬la presión en Francia ha minimizado la posibilidad de formar nuevos terroristas¬ hayan tenido que empuñar las armas, cometiendo, por fortuna, tremendos errores al actuar.
Aunque con cierto optimismo, los servicios antiterroristas observan con mucha cautela la crisis etarra. El frustrado atentado de la última «caravana de la muerte» llama a la prudencia y a seguir trabajando.

Huntington, contra el sentido común
El autor de «El choque de las civilizaciones» arremete contra el idioma español y la inmigración hispana en EE UU: Amenazan la cultura angloprotestante del país, afirma
Profesor de Ciencias Políticas y director del Instituto para los Estudios Estratégicos de la Universidad de Harvard, autor de «El choque de las civilizaciones», «La cultura es lo que importa» y «La reconversión del orden mundial», entre otros títulos, Samuel P. Huntington arremete contra el idioma español y contra la inmigración hispana en EE UU por amenazar la cultura angloprotestante de su país. Se atreve, incluso, contra los productos de supermercado con etiquetas en español y los programas bilingües.
Marta Torres - Nueva York.- La Razón  1 Marzo 2004

«El constante flujo de inmigrantes hispanos amenaza la division de Estados Unidos en dos pueblos, dos culturas y dos lenguajes». Así, comienza un artículo que escribe Samuel P. Huntington para la edición de marzo de la revista «Foreign Policy». A través de las líneas de su texto, Huntington alerta a los lectores de la amenaza de la invasión de los hispanos y el español en la cultura angloprotestante de Estados Unidos. De la que se siente muy orgulloso, a juzgar por el párrafo en el que mantiene que «¿Sería Estados unidos el país que ha sido si en los siglos XVII y XVIII hubiesen llegado colonos católicos de Francia, España o Portugal en vez de protestantes británicos? La respuesta claramente es que no. No seríamos Estados Unidos, seríamos Quebec, México o Brasil».

Etiquetas en el «super»
Asimismo, arremete contra la inmigración hispana, a la que hace responsable de que se hable español en Estados Unidos y reclama que desempeñen un papel determinante en el Congreso, que, a su juicio, «ha autorizado programas bilingües en el sisitema educativo». Asimismo, pone de manifiesto que «el continuo influjo de inmigrantes hace que se incrementen las posibilidades para los hispanohablantes en Nueva York, Miami y Los Ángeles de llevar vidas normales sin saber inglés». Los estadounidenses no entienden que en Nueva York muchos carteles y documentos oficiales se hayan redactado en inglés y español. David Bloomin, profesor de inglés en la universidad Long Island de Brooklyn, en una de sus clases recordó a sus estudiantes que «los inmigrantes que vienen a Estados Unidos deberían aprender inglés. Los mexicanos no se molestan en hablar el idioma de aquí y no lo entiendo». Fue uno de sus estudiantes el que le tuvo que recordar que «quizá es porque no tienen tiempo ya que tienen que trabajar para mandar dinero a sus familias y vivir aquí». Ante esta reflexión, el estadounidense respondió que «quizá tengas razón, no se me había ocurrido». A su juicio, es incomprensible que haya productos en los supermercados donde la composición de los mismos de detalle en español. Recuerda que «en una ocasión me interese por un producto español, pero no sabía lo que era porque las etiquetas estaban en español y le pregunté a los dueños, coreanos, que tampoco sabían lo que eran. Ellos lo tenían porque los hispanos lo compraban mucho», recuerda, todavía atónito.

Ante esta inserción del español en Estados Unidos, Huntington expone en su artículo que «los programas bilingües se han convertido en muy populares y sitúan al español a la altura del inglés. Organizaciones civiles y muchos políticos defienden la necesidad del bilingüismo», matiza. En sus advertencias sobre la invasión del español, recuerda que «si el español se extiende como segunda lengua en Estados Unidos, podría tener grandes consecuencias políticas. En muchos Estados, los políticos bilingües tienen ventaja clara sobre los que sólo hablan inglés». En Nueva York, ya se empieza a sentir desde hace años. Amie McCormick explica que «tengo que aprender español porque he perdido muchas oportunidades de trabajo por no hablar español». Huntington en su reflexión recuerda que «la inmigración masiva de hispanos afecta a Estados Unidos de dos grandes maneras: grandes regiones se han convertido en hispanas respecto a la lengua y cultura y la nación se empieza a convertir en bicultural bilingüe».

El idioma de los camareros
En EE UU se repiten las escenas en las que cuando un estadounidense escucha hablar a un español en castellano, le pregunta qué idioma habla. Ante la respuesta de «español», se muestran sorprendidos y le cuestionan sobre si es el mismo que hablan los hispanos y el lugar de procedencia. Y el estadounidense siempre confiesa que no le gusta el español de Iberoamérica porque le parece muy rudo. Algunos sectores del país, consideran el español como una lengua de segunda clase, que sólo hablan camareros, cocineros o mozos. Otros muchos, sin embargo, han criticado a Huntington, acusándole de transmitir un mensaje elitista donde ofrece respuestas de cómo puede reaccionar el mundo cualificado, Occidente, al comienzo de un supuesto proceso de decadencia en el que tendrán que enfrentarse a otras civilizaciones emergentes, China o el mundo árabe.

Huntington, con mucho sentido común
Nota del Editor   1 Marzo 2004

Punto 1º: las personas pueden utilizar el idioma que les apetezca, pero  para entenderse, tienen que emplear el mismo.
Punto 2º: el estado tiene que utilizar sólo un idioma, el mismo que empleen sus ciudadanos para entenderse.
Punto 3º: si quieren tener problemas, sigan el ejemplo español, donde por el momento ya hay al menos tres idiomas cooficiales: catalán, vasco, gallego y la Torre de Babel no fué nada comparada con esto.
Punto 4º: Claro, si Vd. es político profesional, y por mucho que le ruegue,  inclumplirá los puntos 1 y 2 y acatará sin rechistar el punto 3 para asegurarse su futuro que es lo que realmente le importa.

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