AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 4 Marzo 2004
«Matad en España, pero no en Cataluña  porque Cataluña no es España»
Luis María ANSON La Razón 4 Marzo 2004

Listos y tontos
Cristina Losada Libertad Digital  4 Marzo 2004

ETA, DE FONDO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Marzo 2004

Ibarra y los tiempos de González
EDITORIAL Libertad Digital 4 Marzo 2004

Guiños sin respuesta
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  4 Marzo 2004

SE ACABÓ EL MELINDRE
Jaime CAMPMANY ABC 4 Marzo 2004

El beso de Judas
Rosa Mª Vera La Razón  4 Marzo 2004

Terrorismo en campaña
Carmen Gurruchaga La Razón  4 Marzo 2004

Azcárraga, ¿poca o mala fe
Lorenzo Contreras La Razón  4 Marzo 2004

Megalomanía
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  4 Marzo 2004

Beiras también admira a Don Fidel
Víctor Llano Libertad Digital  4 Marzo 2004

Propaganda fraudulenta y propaganda realista
Pío Moa Libertad Digital  4 Marzo 2004

Las víctimas dicen en la UE que en Euskadi se les «criminaliza»
AGENCIAS ESTRASBURGO El Correo  4 Marzo 2004

LA ESTABILIDAD COMO PRINCIPIO
ABC 4 Marzo 2004
 
«Matad en España, pero no en Cataluña  porque Cataluña no es España»
Luis María ANSON La Razón 4 Marzo 2004
de la Real Academia Española

Carod-Rovira asegura que no pactó nada con Eta. Su afirmación no es creíble. Acudió genuflexo para entrevistarse a escondidas con Josu Ternera, ese hombre de Estado, y unos días después la banda terrorista hizo público un comunicado declarando la tregua en Cataluña, es decir, asumiendo la tesis que, al menos desde hace catorce años, viene defendiendo el líder de ERC. Su artículo en «Avui» de 1991, que fue reproducido íntegramente hace unos días en La Razón, es inequívoco y se resume así: «Matad en España, si ésa es vuestra estrategia, pero no en Cataluña porque Cataluña no es España».

La entrevista entre Carod-Rovira y Josu Ternera, ese hombre de Estado, constituye tal vez un delito pero no hay que caer en la trampa, como hace el PP, de detenerse en el hecho de la negociación. Eso tiene sólo una importancia relativa. Lo que importa de verdad es lo que se negoció y cuyo resultado fue, a los pocos días, la decisión de Eta de no asesinar en Cataluña pero sí en el resto de España. Ahí radica lo moralmente deleznable. Sólo un miserable puede negociar una atrocidad de tan grueso calibre. A cualquier persona decente eso le produce náuseas. Pero sufrimos desde hace semanas una campaña mediática para que Carod-Rovira se zafe de lo que ha hecho. Referirse a la tropelía nauseabunda por él negociada con Josu Ternera, ese hombre de Estado, es ya, para el vocerío de ciertos medios, puro electoralismo. Pues no. No hay que callar. No hay que dejarse amedrentar por los «progres» de salón. En un Estado de Derecho serio ni Carod-Rovira puede participar en un diálogo con los sectores democráticos ni es aceptable que lo haga su partido en tanto no lo expela de los puestos de dirección ni caben con él alianzas de ningún género y menos de Gobierno. Ésa es la pura verdad, por mucho que reviente a los que le necesitan para poder gobernar.

La estrategia de las treguas
Listos y tontos
Cristina Losada Libertad Digital  4 Marzo 2004

Personas que yo tenía por inteligentes han dicho que hay que celebrar la tregua de ETA en Cataluña porque, a fin de cuentas, significa que allí no habrá asesinatos. Debe alegrarnos, dicen, que ETA no quiera matar tanto, que se contenga aunque sólo sea en una porción de territorio. Dicen más: que si vamos sumando trocitos así, tendremos al final lo que queremos, una España sin terrorismo. El presidente extremeño se ha unido a estas voces y ha descubierto una interesante paradoja: que la inteligente estrategia de ir consiguiendo que la ETA nos perdone la vida a plazos, la está aplicando un “tonto”, con lo que imagínense cómo nos iría si fuera un listo el que le diera lecciones de geografía a la banda.

Pero no hace falta ser muy listo para saber cómo hacerse perdonar la vida por ETA. La banda terrorista ha eximido siempre a unos y ha asesinado siempre a otros. Para librarse de su amenaza ha bastado, en el País Vasco, con incorporarse a las filas nacionalistas e independentistas, renegar de España y de los partidos constitucionalistas, ignorar, despreciar u ofender a los amenazados y a los familiares de las víctimas, y pagar también en metálico, si se le pide, la póliza de ese seguro de vida. La tregua en Cataluña es una aplicación del mismo principio: dividir a los ciudadanos entre los que pueden morir y los que no. Y por eso, muchos catalanes se han sentido indignados.

De las tesis de quienes yo creía inteligentes, se infiere que los vascos y los catalanes que rechazan que una banda de asesinos les perdone la vida, son tontos que arriesgan el pellejo sin necesidad. Que tontos han sido los que ya cayeron asesinados por no renunciar a su libertad y a su dignidad. Que son tontos todos, porque si no hubieran pensado que lo único que se debe aceptar de ETA es su rendición incondicional y que bajo ningún concepto aceptarían la tutela de los pistoleros, que es lo que significa pasar al pelotón de los “salvados”, estarían vivos los muertos y libres del acecho criminal los vivos.

Pero los listos piensan que la póliza ha bajado tanto que merece la pena suscribirla. Que ETA está tan débil que aceptará acogernos en el seguro gratis, que nada perderemos ni nada pagaremos por convertir toda España en un protectorado suyo. ¿Acaso no tiene ya lo de Cataluña sus ventajas? Carod ha prometido convertirla en “tierra de asilo” para “todos los demócratas perseguidos”, aunque no es seguro que estuviera pensando en los exiliados del País Vasco. La llegada de casi doscientos mil constitucionalistas, poco amigos del nacionalismo, iba a agitar en demasía las arenas del oasis. Y Carod, pese a lo que cree Ibarra, mira bien por sus propios intereses. No es él el tonto de la historia.

La operación de sumar treguas y santuarios, sin entrar ya en su valoración ética y política, parece un poco difícil que saliera de balde, incluso para el tío listo que Ibarra enviaría a hablar con los pistoleros. Lo que sabemos con cierta seguridad es que si un día España dejara de ser España, se fragmentara en estados “autodeterminados”, unos étnicamente puros, todos políticamente monocordes, bajo la férula de los nacionalistas, ETA tendría pocos motivos para matar allí: su enemigo exterior habría desaparecido y se dedicaría a los interiores. La geografía, como bien escribió Carod hace años, es en este negocio esencial. Por eso dialogan con los terroristas quienes comparten una visión parecida del mapa.

ETA, DE FONDO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Marzo 2004

NUNCA la oposición había llegado a hacer acusaciones tan graves al PP y en una materia tan delicada como es la lucha antiterrorista. Azcárraga del PNV y Rodríguez Ibarra del PSOE han lanzado sospechas sobre las circunstancias que han rodeado la detención de los etarras que estuvieron a punto de hacer volar un barrio de Madrid.

Nunca se había llegado a tanta infamia.

El juego peligroso comenzó con el encuentro de Carod-Rovira y ETA en Perpiñán. En 24 horas los socialistas convirtieron en acusación contra el PP la actuación del «conseller en cap». Redujeron a éste a sujeto frívolo, a chiquilicuatre y, de esa manera, al exonerar a éste de responsabilidad o, al menos, al aminorarla, conseguían rebajar la del PSC como socio. Así que los socialistas dejaron de condenar a Carod-Rovira por haber hecho el pacto del terrorismo asimétrico y pasaron a denunciar al PP. Y hay que reconocerlo: la máquina propagandística de los socialistas funcionó con gran eficacia. El culpable no era ya el indigno Carod sino quien, al denunciarlo, sacaba ventaja política. Pero el aparato leninista del PSOE, rápido, disciplinado, rico en líderes de opinión pasó a una segunda fase. Había que cerrar el caso Carod porque, a juicio de los comunicadores socialistas, se le estaba haciendo un favor a ETA. La nueva consigna fue «hay que sacar a ETA del debate político; no hay que convertirla en un actor más de la vida política. Dejemos de hablar de Carod. Que el PP deje de aprovecharse de Carod». Así que para dejar de hablar de Carod se montó una manifestación al frente de la cual se puso al propio Carod. ¡Qué tropa! Es la escuela peneuvista: pactan con ETA en Estella y se manifiestan para convencer a ETA de que deje de matar.

ESTABA ya medio aparcado o medio neutralizado el caso Carod y los socialistas se hacían ya la ilusión de que se estaban librando de la indignidad en la que los había empozado aquél cuando la Guardia Civil detenía en Cañaveras una furgoneta cargada de muerte. ¿Eficacia antiterrorista? ¿Posible éxito del Gobierno del PP con resultados electorales? Primero Azcárraga y después Rodríguez Ibarra se lanzaron a la infame tarea de involucrar a las Fuerzas de Seguridad en un golpe electoralista. Nada les detiene. Nada hay ya respetable en esta lucha desesperada por el poder. Ni siquiera los defensores de la paz en sus términos más elementales.

UNA reflexión mínima sobre la condición anti-terrorista y anti-etarra de los socios del PSOE en ese frente de «todos contra el PP» provoca inevitablemente espanto. Comenzando por el PNV, todos los españoles saben sobradamente que este partido está en los mismos fines que ETA, que la ampara, que ahora busca sus votantes, que la necesita para que le ayude a ganar el pulso al Estado por la independencia... Y todos afortunadamente conocen las buenas relaciones de ERC y ETA. ¿Qué decir de algunas de las organizaciones del BNG? ¿Qué de los Madrazo y los Llamazares? Todo esto se sabía pero no queríamos creer que Zapatero sería capaz de pactar con los que pactan con ETA y de esa manera violar el Pacto Antiterrorista.

Zapatero está comprometido con un bloque de partidos que actúa con la lógica de los nacionalistas ante ETA: la distinción entre violencia y objetivos políticos, el «diálogo» con ETA, las treguas con ésta, los nuevos Estatutos, la desaparición de aquel tipo de Estado que, en definitiva, fue el responsable de que naciera ETA.

En estas elecciones comienzan a mascarse algunas temibles operaciones. Como base no está mal: el pacto con ERC y el desprestigio de las fuerzas antiterroristas.

Ibarra y los "tiempos de González"
EDITORIAL Libertad Digital 4 Marzo 2004

El ex presidente del Gobierno Felipe González calumnió, tanto al actual Ejecutivo como a la Guardia Civil, el pasado lunes en un mitin en Sevilla al afirmar textualmente que "en mis tiempos no se detenía etarras por cuestiones electorales". ¿Hubiera sido mejor acaso que no los hubieran detenido para luego responsabilizar al Gobierno de la terrible matanza que esos etarras querían perpetrar?. El Gobierno en ningún momento, por otra parte, ha pretendido apropiarse partidariamente de ese éxito, sino que lo ha atribuido y agradecido enteramente a los agentes de la Guardia Civil. ¿Qué pretende insinuar, además de insultar, el enloquecido rencor de González?

Lo que no es una calumnia, sino hechos conocidos y judicialmente sancionados, es que en los "tiempos" de González, se secuestraban, torturaban y asesinaban a etarras o a simples ciudadanos con aspecto de serlo, mientras se hacían hipócritas diatribas públicas, no ya contra la pena de muerte, sino contra el mero endurecimiento de las penas propuesto por el PP. En tiempos de González, el Gobierno arremetía contra los pocos políticos que, como Manuel Fraga, se atrevían de vez en cuando a proponer por libre algo tan "contraproducente, electoralista y dañino para la unidad de los demócratas" como la ilegalización de Herri Batasuna y el final de su financiación pública. En tiempos de González, el PSOE todavía era más servil y adulador que ahora con el Gobierno francés, sólo que entonces lo presidía Francois Mitterrand, el mayor responsable de que Francia fuera el acogedor santuario para etarras que era entonces. Aquellas puritanas y absurdas constricciones políticas y jurídicas frente a ETA, que se entreveraban con orgiásticos y desatados estallidos criminales, pueden ser lo más característico de la pésima política antiterrorista “en los tiempos de González”.

Por el contrario, jamás el Estado de Derecho ha puesto a ETA tan contra las cuerdas y tan a punto de doblar como lo está ahora, por mucho que los socios del PSOE hayan corrido a darle esperanzas a Perpiñán a cambio de que "se sitúe en el mapa antes de querer atentar contra España". Mientras el indeseable de Carod Rovira -cuyo partido independentista, conviene insistir, será el único con el que los socialistas irán en listas conjuntas al Senado- nos anuncia un “cambio de régimen democrático”, gracias al apoyo que brindará a Zapatero junto a IU y otros partidos, el presidente extremeño, Rodríguez Ibarra, ha salido a dar cuerda a las declaraciones de González sembrando de "dudas" la operación de la Benemérita. Dudas que también comparte el independentista Joseba Azcárraga, actual consejero de Justicia del Gobierno vasco.

Rajoy, que parece que ya se va dando cuenta que no es normal lo que se está jugando España en esta campaña electoral, ha denunciado por fin con nervio electoral y coraje moral la "verdadera vergüenza nacional" que supone cuestionar la espléndida intervención de la Guardia Civil gracias a la cual deben la vida decenas, tal vez, centenares de madrileños. Zapatero, por su parte, ha optado, por la cuenta que le trae, por no hablar más del terrorismo, mientras Ibarra ha recogido velas -sólo en parte- pasando a proponer nuevos "pactos antiterroristas" con todas "las fuerzas democráticas". ¿Con quién tenemos que consensuar ahora, Ibarra? ¿Con el PNV? ¿Con los independentistas de Carod Rovira? ¿O se refiere a IU, que no tuvo reparos de ir con ETA a Estella? Más vale que cada partido pacte con los electores y que cada palo tenga el orgullo o la vergüenza de aguantar su propia vela.

Guiños sin respuesta
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  4 Marzo 2004

El proceso de alejamiento del PP que protagonizan los socialistas vascos tiene su contrapartida en algunos gestos dirigidos hacia el nacionalismo. Es verdad que el PSE-EE no ha modificado su radical rechazo hacia el plan Ibarretxe, cuya retirada sigue siendo una exigencia previa a cualquier intento de aproximación de posturas. Pero este mensaje va acompañado de guiños realizados con la intención de que sean percibidos como gestos amistosos por parte del nacionalismo.

No es ningún secreto que en el seno del socialismo vasco existen sectores abiertamente partidarios de volver a entenderse con el PNV para gobernar. La elección de Josu Jon Imaz como presidente del PNV ha dado alas a esta opinión. El discurso templado de Imaz, pese a su abierta defensa del plan Ibarretxe, alienta las aspiraciones de algunos socialistas que obvian la radicalizada ponencia política aprobada en la misma asamblea en la que se nombró al nuevo presidente del PNV.

Sin embargo, hasta el momento, todos los guiños socialistas han caído en saco roto. Desde el PNV no hay el menor gesto de correspondencia. Todo lo contrario: cuanto más se esfuerza el PSE por distanciarse del PP, más se empeña el PNV en asociar la política de los dos partidos. Al nacionalismo le basta, por el momento, con que socialistas y populares estén a la greña.

Quien no se pierde detalle de la evolución de las relaciones entre el PNV y el PSOE es ETA. A la organización terrorista no le gustaría que estos dos partidos acercaran posturas y hará lo que esté en su mano para evitarlo, como hizo después de la ruptura de la tregua. Entonces, para prevenir esa posibilidad, que el PNV ni siquiera había contemplado, ETA se dedicó a matar dirigentes socialistas a fin de tensar al máximo la vida política vasca.

SE ACABÓ EL MELINDRE
Por Jaime CAMPMANY ABC 4 Marzo 2004

DICEN los que le han oído y visto en Málaga que Mariano Rajoy ha abandonado el dengue y el melindre y ha sacado la caja de los truenos. Mariano Rajoy es un excelente polemista y lo tiene acreditado en sus rifirrafes parlamentarios. Maneja hábilmente la ironía y el sarcasmo, y es un orador burlón y hasta cachondo. Los votantes agradecerán ahora el cambio de tono en el recitado, porque una cosa son las buenas maneras y otra cosa distinta es la de responder a las palizas y tracas verbales con novenas, motetes y letanías, y eso es lo que se estaba haciendo hasta ahora: profiteroles contra cagajones.

Esa de cambiar el discurso en el fondo y en el tono era una decisión obligada y sin remedio, no ya porque las campañas electorales no son torneos de Juegos Florales y una de dos: o te mojas el culo o te quedas sin trucha, sino porque la oposición socialista ha llegado a sus extremos más miserables al poner en duda la veracidad y autenticidad de la operación de la Guardia Civil en Cañaveras.

Felipe González ha sido tan mezquino que, en vez de felicitar a los civiles por librarnos de una matanza de alcance incalculable, ha tomado el éxito a chirigota y a estratagema electoral. Claro, que cuando él era presidente del Gobierno y dirigía la lucha antiterrorista, «gastaba» miles de millones de pesetas en secuestrar al pobre Segundo Marey, que era un viejecito que pasaba por allí para ir a tomar un café. Celebrar el éxito de Acebes sería recordar el banquillo de Barrionuevo, de Rafael Vera o de Sancristóbal.

La detención de la furgoneta cargada con los quinientos kilos de cloratita y dinamita empuja hacia las candilejas del escenario el pacto de los socialistas con los esquerros republicanos, que se mire por donde se mire y por muchas atenuantes que se busquen, es un pacto descalificador. Es un pacto de los que destroza a un partido, deja derrengada una doctrina y sepulta a un político bajo una tonelada de indignidad.

Es lógico que el miedo de los socialistas a la realidad electoral les empuje a pedir angustiosamente que no se «utilice» en la campaña el argumento terrorista ni el «error» de Carod. Son dos armas electorales definitivas porque pertenecen al derecho a la vida y al ser de España, y ahí están los dos fracasos más elocuentes del socialismo gobernante.

Ante las declaraciones, tan cínicas y mezquinas, de Felipe González contra la honorabilidad de la Guardia Civil, del ministro del Interior y de todo el Gobierno, más o menos coreadas por Rodríguez Ibarra, no puede uno ensayar el intento de adoptar una actitud objetiva o imparcial en estas vísperas electorales. Por si no estaba claro, ya sabemos con quién está uno jugándose los cuartos. Con gente de esta calaña intelectual, moral y política, no caben contemplaciones, miramientos ni paños calientes. Hay que decirles, a ellos y a los electores, las cosas como son. Y hay que tener en cuenta a los millones de españoles jóvenes que van a votar por primera vez y que tal vez no han tenido ocasión de conocer de dónde salen, cómo son y adónde van unos y otros. Melindres fuera.

El beso de Judas
Rosa Mª Vera La Razón  4 Marzo 2004

El terrorismo sólo deja ver su lado malo cuando sale en televisión disfrazado con boina y capucha, porque el peor se manifiesta en atentados que acaban con la vida de seres inocentes. La organización terrorista ETA anuncia una tregua sólo para Cataluña como se ha podido ver en la televisión pública vasca EITB. En la lectura de un folio y medio, se argumenta la solidaridad existente entre Euskadi y Cataluña como pueblos oprimidos por «el estado español y francés». Algo hemos avanzado en la lucha antiterrorista si ETA considera enemigo al estado francés cuando siempre ha sido su zulo particular. Lo que no se entiende muy bien es el término «tregua».

Una tregua es un descanso, y por lo tanto un paréntesis en la lucha armada. Y hay que celebrar que los asesinos guarden el tiro en la nuca y las bombas para cuando reúnan las fuerzas suficientes para seguir matando. O sea, tenemos que acatar las consignas placenteras de unas vacaciones sangrientas cuando a esta organización se le antoje. Perdón, cuando necesiten una propaganda efectista y desestabilizadora. Siempre publicitadas por un canal autonómico ¬no podían caer en la bajeza de transmitirlo por un canal español (al demonio ni nombrarlo)¬ porque sin difusión no hay mensaje, y sin mensaje no hay terror que valga un telediario.

ETA se hermana con Cataluña destacando la «solidaridad honesta, activa y generosa» del pueblo catalán con respecto al pueblo vasco. Nos sorprenden estas declaraciones de un grupo terrorista desahuciado de líderes, porque Cataluña no se merece este sambenito que le ha colgado la banda terrorista. ETA le ha dado un beso traidor a Cataluña, como un Judas Iscariote entregándole su autonomía a una población escandalizada por este affaire amoroso.

Le ha inoculado un veneno tan corrosivo que el estado de shock se ha multiplicado a las restantes provincias españolas; cogiendo una carta y soplándole un par de consignas para desmoronar la baraja entera. Un efecto dominó que es lo que pretenden estos encapuchados blancos. ¿Será que eligen la capucha blanca contraponiéndola a las manos blancas? La banda terrorista se desmorona y quiere morir matando con palabras que hieren el sentido común y descolocan a un socialismo de Maragall gravemente tocado después de su maridaje con Carod-Rovira. Este tonto inútil tan amigo de ETA ha echado por la borda a un partido, una autonomía y un gobierno de prestigio por sus amistades peligrosas.

Estas declaraciones de la banda terrorista constituyen una trampa mortal, un cepo para que vayan cayendo algunas nueces de tanto agitar el árbol de la discordia. Quieren recoger prebendas, o lo que es lo mismo, publicidad subversiva para dinamitar el barco autonómico. Afortunadamente, al pollo etarra se le ha visto la pluma. ETA se ha dado cuenta de su debilidad y piensa que al enemigo hay que desunirlo y matarlo con el abrazo sutil del veneno.

Una muerte efectiva que espantamos con el desprecio más contundente. Cataluña no se merece este insulto a la inteligencia; y el resto del pueblo español abominamos de los tontos inútiles que conforman el entramado terrorista.

Terrorismo en campaña
Carmen Gurruchaga La Razón  4 Marzo 2004

Brillante operación de la Guardia Civil al interceptar, incautarse y explosionar la terrorífica carga que ETA enviaba camino de Madrid, y que se descubrió en la madrugada del pasado domingo. La desolación en la banda terrorista ha tenido que ser muy grande, porque las esperanzas puestas por la dirección etarra en la expedición maldita debían de ser enormes, y porque la oportunidad de reventar una campaña de elecciones generales suele darse, normalmente, cada cuatro años y, en ese tiempo, sólo se disponen de quince días para cumplir los sádicos objetivos.

Lo más terrible de la deflagración de la carga en Madrid hubiera sido el terrorífico saldo de víctimas y familias destrozadas. Y también la irrupción de ETA en la liturgia democrática para romperla y hacer sentir su repugnante presencia en el escenario español con su siniestro protagonismo. No era ¬no es¬ difícil colocar una carga explosiva en Madrid y máxime por dos personas sin ficha policial de antecedentes. Aunque la alerta y el acertado despliegue de controles policiales y, por qué no decirlo, algo de fortuna, han conseguido desbaratar tan espeluznante proyecto asesino.

Sin embargo, además de la natural alegría por una captura tan exitosa y feliz, han surgido algunos reparos, «justificados» por estar en campaña electoral. Penoso que un ex presidente del Gobierno, como Felipe González, haya irrumpido en la dialéctica de los comicios para decir que las detenciones se han realizado con el fin de rentabilizarlas electoralmente. Algo que, según asegura, no se hacía cuando él presidía el Ejecutivo. Es una fuerte aseveración, quizás proporcionada al exceso del PP con Carod-Rovira y su pretendida «alegría» porque ETA no iba a atentar en Cataluña y sí en el resto de España.

Y en el mismo sentido, el presidente extremeño Rodríguez Ibarra, en inusitado juego al nacionalismo vasco, ha dicho que «en la calle» hay insólitas sospechas sobre si la operación fue un montaje. No hace otra cosa que repetir las «prolijas» dudas del consejero de Justicia vasco, Joseba Azkárraga, quien, en un ejercicio de sutil agudeza inquisitiva, pregunta al Ministerio del Interior cómo es posible que la furgoneta asesina cruzara la frontera francesa y atravesara media España con el temporal que estaba cayendo. Cierra un poco más sus pícaros ojillos e inquiere «¿por dónde ha pasado la furgoneta esa, con todas las carreteras colapsadas?» Y exige que se aclaren estas cuestiones «fundamentales». Parece que las neuronas del consejero estaban afectadas por el frío polar al plantear tan estúpidos interrogantes. ¿Qué pensaba? ¿Que la siniestra furgoneta había aparecido en Cuenca por arte de magia? Si estaba allí era porque hasta allí había llegado. ¿O cree que fue transportada en un remolque por la Guardia Civil hasta la localidad de Cañaveras para promoción turística de la zona? Todos, Gobierno, oposición y Guardia Civil, pueden tener razones para indignarse, pero, señores políticos: alégrense por las vidas salvadas y dejen de especular memeces.

Azcárraga, ¿poca o mala fe?
Lorenzo Contreras La Razón  4 Marzo 2004

Al final lo que faltaba es que se pusiera en solfa la autenticidad de la operación de la Guardia Civil que frustró el atentado pensado por ETA para «cualquier» lugar de Madrid, «casualmente» en el trayecto donde se ubica, entre otras instalaciones, el edificio de LA RAZÓN. El «ministro» de Justicia del Gobierno vasco, Joseba Azcárraga, se asombraba de que la «caravana de la muerte», que efectivamente merecía esa denominación, hubiese podido superar, hasta el punto geográfico en que uno de los coches fue interceptado, las inclemencias invernales. La poquísima fe depositada por Azcárraga en el improvisado comando etarra, falto de experiencia, no fichado por la Policía, podía referirse a las dificultades de la operación terrorista, pero no a su realidad. Sin embargo, ésta ha sido la intención interpretativa del socio de Ibarreche, porque de tal guisa cabía especular con un montaje mentiroso del Gobierno y arrebatar al Partido Popular la baza electoral que la banda le regalaba. Como si el Gobierno tuviese la culpa de que ETA haya decidido participar a su criminal modo en la campaña. Es posible que, detectada desde el principio la aventura asesina, las autoridades españolas decidieran dejarla transcurrir hasta un lugar determinado al objeto de repercutir el éxito policial en su propio provecho. Pero eso es perfectamente legítimo.

A fuerza de querer frenar las posibilidades del PP en las urnas del 14-M se está cayendo en la tentación entre infantil y malvada de negar lo evidente. Ya podrían dirigir a otros asuntos su atención las distintas oposiciones. Ahí está, por ejemplo, la guerra (posguerra más bien) de Iraq y sus calamitosas consecuencias e injustificado montaje argumental como expresión de un planteamiento inmoral en el que Estados Unidos, por no decir Bush y sus «halcones», arrastraron a José María Aznar y, de paso, involucraron a las Fuerzas Armadas españolas, con los costes humanos de sobra conocidos. Ahí queda también el tema del Yak-42, por sólo citar otro capítulo de dramática importancia. Pero a este paso, la campaña electoral sólo será Carod y sus enredos, todo ello adobado con la acusación de que el famoso «error» del personaje está siendo instrumentalizado políticamente, como si el hecho protagonizado por el ex «conseller en cap» hubiese sido una frivolidad sin mayor trascendencia y el Gobierno y su partido no tuvieran derecho a explotarlo en esa contienda sin piedad que son las campañas electorales. Los felipistas podrían acordarse del «dóberman», del tahúr del Mississippi y de cuantos retorcimientos han efectuado en el pasado para condicionar sus ofertas, incluidas las bienaventuranzas que jamás llegaron. Ahora bien, pocas cosas son equiparables al escepticismo de Joseba Azcárraga.

Cataluña
Megalomanía
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  4 Marzo 2004

Preguntado por La Vanguardia acerca del PP, vierte Carod: “Me parece una indecencia ética y un falseamiento de la historia que los últimos que han llegado a la democracia y a la libertad se quieran convertir en sus paladines, máxime cuando nunca han condenado las atrocidades de la dictadura franquista”. Si pusiera un poquito de voluntad, hasta él entendería que la democracia española procede del suicidio del régimen a la muerte de Franco, que la transición la pilotaron los franquistas. Que el PP es un partido nacido en democracia que cuenta con innumerables votantes, militantes y cargos procedentes de la izquierda. Que identificar al electorado del PP con el franquismo sociológico es ignorar su masiva presencia en otras opciones, como el voto socialista o el convergente. Que puestos a condenar, habría que hacer otro tanto con el Frente Popular.

Los que no han llegado nunca del todo a la democracia y a la libertad son los separatistas de Esquerra, con unas siglas ligadas a la traición a la república, al golpe de estado, a las patrullas paramilitares y, más recientemente, a la afición por reventar los actos públicos de los populares en Cataluña, al señalamiento de personas con nombres y apellidos, a los insultos, amenazas y alguna cosa más en las celebraciones del once de septiembre. Por fin, la negociación con ETA de una tregua parcial aclara su índole: su reforzamiento de la estrategia terrorista sólo le escapa involuntariamente a los lerdos y, voluntariamente, a los filoterroristas.

A la pregunta de “por qué no se planteó abrir un paréntesis en su actividad política”, depone Carod: “Si no lo consiguió el general Franco, no lo conseguirá el PP”. Si no fuera un personaje siniestro cuyo círculo califica a los populares de bacterias malignas, este hombre podría competir con Chiquito de la Calzada. Pero no hay chiste sino grotesca megalomanía. Arañará con ello más de un voto joven, dado el conocimiento de la historia de España que puede exhibir un catalán de dieciocho años. Ya se sabe, a Franco le quitaban el sueño el Campesino, la Pasionaria y Carod, que luego se fueron juntos a Rusia. El frío lo ha mantenido joven, pero andará por los noventa y tantos.

La gente se le acerca -arroja en un momento de autoconmiseración- y, muchos en castellano, le dicen: “No sabe cómo hemos sufrido con usted”. Totalmente de acuerdo con los espontáneos. No sabe cuánto estamos sufriendo con él. Por su culpa, quiero decir. Por fin se viene arriba y expele algo sobre el “fracaso del modelo económico” del PP. Hombre, hasta la demagogia tiene un límite. ¿Qué fracaso? Si llega a triunfar, entramos en el G8 pero por arriba, desplazando a EEUU. El entrevistador destila un respeto imponente. Quién no se lo va a tener. Verse frente a frente con el único interlocutor privilegiado de Ternera ha de impresionar.

Noticias de Cuba
Beiras también admira a Don Fidel
Víctor Llano Libertad Digital  4 Marzo 2004

Tiene razón el coordinador general de Izquierda Hundida cuando asegura que Castro “es una referencia política histórica de la Izquierda”. Sobre todo, de la Izquierda española. Miguel Ángel Martínez, eurodiputado socialista, Javier Madrazo, comunista y consejero del gobierno vasco, el propio Gaspar Llamazares y José Manuel Beiras, son sólo algunos de los muchos políticos españoles que justifican la barbarie castro-comunista.

El Presidente del Bloque Nacionalista Gallego no podía quedarse fuera de esta lista de desalmados. Este martes se reunió con Isabelita. Según la embajadora de Castro en España, “las buenas relaciones entre el gobierno cubano y el BNG se deben a que convergen en ideas de izquierda”. Beiras no lo negó. Las miles de víctimas del régimen castrista que residen en Galicia ya saben con quién converge este señor. No sólo con el verdugo de tres generaciones de cubanos, también con Javier Madrazo, ministro de Ibarreche que considera que la tiranía comunista ha de ser modelo para los vascos.

Pero no revelamos nada nuevo. La simpatía del gallego por el Monstruo de Birán viene de lejos. Es tanta que hasta le visitó en su finca. En el mes de junio del 2001 declaró en La Habana que “el modelo cubano representa el primer mundo del mañana”. Lástima que no se quedara allí disfrutando de tanta modernidad. Aunque no tiene aspecto de poder sobrevivir dos meses comiendo de la famosa libreta de racionamiento castrista, aún está a tiempo de regresar a la Isla y asistir a los últimos estertores del Máximo Líder. Tal vez quiera tener el honor de acercar a su boca la última spirulina. Una especie de alga que le sirve a Castro de alimento y de medicina. Por desgracia, no creemos que Beiras le pida la residencia a su admirado coma-andante. Una cosa es tenerle como modelo y otra muy distinta vivir de los logros de su robolución.

En cualquier caso y, aun conociendo el desprecio que muchos supuestos progresistas españoles sienten por la libertad y el progreso, no entendemos la admiración que despierta en ellos un multimillonario como Castro. Más que Mi Comandante tendrían que llamarle Mi Don Fidel. Según el último número de la revista Forbes, Castro ha puesto a buen recaudo -fuera de la Prisión-grande- una fortuna de 150 millones de dólares. En este capital no se incluye Cuba. Toda la Isla es suya. La revista recoge sólo lo que almacena en el extranjero, producto de negocios como la venta del ron Havana Club a la compañía francesa Pernod Ricard. Al menos veinte millones de dólares ingresa cada año el coma en su famosa cuenta. No obstante, no es el único multimillonario admirado por la izquierda española. Yasser Arafat –como Castro connotado terrorista- tampoco puede quejarse. Según Forbes disfruta de una fortuna de 200 millones de dólares.

Lo hemos dicho muchas veces, tal vez Dios los haya creado, pero lo que es seguro es que el Diablo los reúne en un paraíso financiero. Para engordar su faltriquera, personajes como estos dos ancianos ricachones han enviado a la muerte a miles de esclavos; sin embargo, los líderes de la izquierda de nuestro país sienten una gran admiración por ambos. Así entienden su opción por los pobres. Por Don Fidel y por Don Yasser.

Elecciones
Propaganda fraudulenta y propaganda realista
Pío Moa Libertad Digital  4 Marzo 2004

¿Recuerdan ustedes aquello de los “cien años de honradez”? Era una publicidad excelente, pero, desde luego, fraudulenta desde la primera a la última letra. Dos rasgos que comparte con el mensaje electoral de Zapatero. Tiene este mensaje una retórica agresiva y al mismo tiempo fría, con lo cual aumenta su eficacia al evitar una impresión de extremismo que hoy le resultaría contraproducente. Promete el oro y el moro, pero como quien habla de la cosa más natural del mundo: todas esas cosas serían perfectamente alcanzables sin apenas más esfuerzo que dejar de votar al culpable, el PP. La siniestra experiencia del PSOE en el poder queda olvidada y en cambio aparece un campo de rosas si gana las elecciones.

Muchos creen que el electorado no puede dejarse engañar, pero se engañan ellos mismos. Un buen porcentaje de los votantes tiene muy mala memoria, se vuelve indecisa y se deja sugestionar fácilmente por los ilusionistas de la política. Hay muchas experiencias históricas de elecciones en que todos los expertos descartaban el triunfo del partido… que terminó perdiendo.

El mensaje del PP es bastante inferior. Para empezar, sobra el coro de expresiones tontiadmirativas en torno a Rajoy. Pero, sobre todo, no se apoya en los logros obtenidos, como si estos fueran desdeñables, y aparece básicamente en el mismo plano que el PSOE, como un partido sin pasado, salido de la oposición y aspirante a gobernar a base de promesas de un futuro mejor. Sus publicitarios deben de creer que no hace falta recordar los hechos a la gente, pero si algo se precisa en una campaña electoral es ese recuerdo insistente. De otro modo, todo se convierte en una esgrima de promesas.

Y los ciudadanos esperan que el PP sepa valorar su propia gestión. Si no lo hace, deja la vaga idea de que él mismo no la cree muy digna de exhibirse. El mensaje podría ser algo como lo siguiente:

– La gestión del PP ha rebajado el desempleo heredado, de en torno a tres millones a en torno a un millón (los datos concretos valen más que las invocaciones abstractas). Este dato fundamental revela que estamos en el buen camino, y que sólo siguiendo por él podemos aspirar a un empleo más abundante y seguro.

– El aumento del empleo proviene de una tasa de crecimiento económico notable, incluso cuando la mayor parte de Europa se encuentra estancada. Ello no es el fruto de la demagogia o de grandes promesas fáciles de hacer y difíciles de cumplir, sino de la aplicación de unos principios rigurosos y una dirección experta. España es hoy una sociedad más próspera que nunca antes, y puede serlo mucho más en un futuro próximo, si seguimos en la misma dirección.

–Al mismo tiempo, el PP ha combatido y hecho retroceder la corrupción, desde unos niveles que estaban socavando seriamente al propio sistema democrático.

– España ha aumentado su influencia en Europa en todos los terrenos, defendiendo con eficacia sus intereses y los de otros países europeos frente a algunas pretensiones de imponer el dictado de un club de poderosos. Y ha defendido internacionalmente la democracia, consciente de que la libertad y la prosperidad no podrán subsistir como islas en medio de un mar de dictadura y pobreza.

– En estos años hemos hecho retroceder al terrorismo y a la kale borroka, y lo hemos hecho con la ley en la mano, evitando atajos anticonstitucionales y sin caer en la trampa de supuestas negociaciones o diálogos que, como la experiencia demuestra, siempre han reforzado a los asesinos. Los grandes e indudables avances realizados prueban que también en este terreno estamos en la buena vía, y que abandonarla podría provocar graves trastornos.

– En fin, y ante todo, hemos defendido y seguiremos defendiendo la ley y la Constitución, conscientes de que ellas garantizan la solidaridad y la convivencia en paz de todos los españoles, frente a experimentos frívolos o extremistas, capaces de llevarnos a un pasado de discordias que debemos superar definitivamente.

El lenguaje podría cambiar, pero un mensaje parecido a éste tiene algunas virtudes:

a) No es fraudulento, como el de Zapatero, pues lo que dice es básicamente cierto.

b) Sin necesidad de mencionar agresivamente a los nacionalismos o al PSOE, como hace este partido con el PP, deja a todos claramente en su lugar.

c) Recuerda al electorado los hechos y se apoya en ellos, y no en especulaciones.

d) Y, sobre todo, asienta el debate electoral sobre un terreno sólido, y no sobre una esgrima de promesas y esperanzas para el futuro.

El PSOE podría argüir que la referencia al terrorismo vulneraría el Pacto Antiterrorista, pero no es así. La adopción de una línea legal y policial frente a los delincuentes es un logro del PP, en modo alguno del PSOE, el cual tiene tanto menos derecho a protestar cuanto que está en tratos con el PNV y con el partido de Pérez o como se llame, partidarios de negociar con los criminales sobre los intereses de las víctimas, que en definitiva somos todos los españoles.

Las víctimas dicen en la UE que en Euskadi se les «criminaliza»
El presidente de la AVT, Luis Portero, insta al Partido Popular y al PSOE a no utilizar el terrorismo como arma electoral
AGENCIAS ESTRASBURGO El Correo  4 Marzo 2004

Una representación de las víctimas del terrorismo acudió ayer a Estrasburgo para denunciar la «constante vulneración» de sus derechos en Euskadi, donde existe una «victimización de los presos terroristas y una criminalización de las víctimas».

La delegación se reunió con diferentes miembros de la Comisión Europea, entre ellos el comisario de Derechos Humanos, Álvaro Gil-Robles; el secretario general, Walter Schimer; y la presidenta de la Comisión de la Tortura, Silvia Casale. La visita se produce después de que la asociación de familiares de presos de ETA, Etxerat, denunciara en Europa la situación de los reclusos de la banda terrorista.

«Somos nosotros los que sufrimos las verdaderas torturas, mientras que los presos de ETA tienen muchos privilegios», matizó Luis Portero, presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo e hijo del fiscal jefe del Tribunal Superior de Andalucía asesinado en 2000.

Las asociaciones que acudieron a la cita -la AVT y Basta Ya, que componen la Federación de Víctimas- explicaron que consideran necesario que el concepto de tortura se extienda «a la que sufren de forma cotidiana» los amenazados, una petición que llega mientras se debate el contenido del convenio sobre la lucha contra el terrorismo. En este sentido, Portero recalcó que no es el Gobierno español el que vulnera las garantías fundamentales, sino que es ETA «la que viola a diario los derechos de muchos ciudadanos».

Por su parte, Nicolás Gutiérrez, miembro de Basta Ya, lamentó que durante muchos años el Consejo de Europa haya hecho más caso «a un mensaje que falsea la realidad, a ese discurso victimista del nacionalismo»; y denunció que «a la altura del siglo XXI hay una zona de España donde no se respetan los derechos humanos».

Sin fisuras
Además, Portero instó a los partidos políticos a no emplear el terrorismo «como arma arrojadiza», algo que, a su juicio, se está produciendo durante esta campaña electoral. Así, exigió al PP y al PSOE que aprendan de las Fuerzas de Seguridad, «donde no hay fisuras ante la lucha contra ETA».

El presidente de la AVT también criticó la postura de Esquerra Republicana de Catalunya, «que sigue apoyando el diálogo con ETA», y se mostró partidario de ampliar el Pacto Antiterrorista, pero puntualizó que «no debe haber condiciones» y que, por tanto, «el PNV debería renunciar a Estella».

LA ESTABILIDAD COMO PRINCIPIO
Es un cambio revolucionario, en el haber del Gobierno, que por primera vez desde la llegada de la democracia haya equilibrio, convertido en obligación, en las cuentas fiscales. En conjunto, el balance fiscal es positivo, pero son necesarias y posibles reformas y nuevos compromisos.
ABC 4 Marzo 2004

Por primera vez desde la llegada de la democracia, las cuentas fiscales están en superávit. Este revolucionario cambio, en el haber del partido del Gobierno, se ha convertido además en obligación permanente por la Ley de Estabilidad Presupuestaria.

La legislatura que acaba nos deja también en herencia la eficacia, uno de los dos grandes principios, junto con la equidad, de la Hacienda Pública. Porque eficacia es disponer de un sistema fiscal que impulsa el crecimiento económico al renunciar al endeudamiento y poner coto al gasto público. Una herencia de tanto gancho electoral que el principal partido de la oposición se ha comprometido a mantener, aunque se pierda luego en disquisiciones teóricas. Y algo ha contribuido también a la equidad, por lo menos intergeneracional, al reducir la deuda pública seis puntos porcentuales en términos del PIB, aligerando así la hipoteca para las generaciones futuras, y dando un poco más de confianza a los pensionistas al establecer un fondo de reserva de la Seguridad Social.

En el haber del Gobierno queda finalmente la segunda rebaja en el IRPF, con una reducción media de la cuota fiscal del 11 por ciento y un ahorro para los contribuyentes de 15.000 millones de euros; la supresión del Impuesto de Actividades Económicas para más de dos millones de pymes, y algunos retoques en el Impuesto de Sociedades, que disminuyen el tipo efectivo. Se han bajado los impuestos, aunque la presión fiscal, medida en porcentaje del PIB, haya aumentado por la efectividad en generar crecimiento, ampliar la base fiscal y disminuir los incentivos a la evasión.

Por consenso se ha puesto en marcha un nuevo marco de financiación autonómica que, por desgracia, puede sucumbir ante el primer envite electoral de la metafísica nacionalista. Con este acuerdo aumenta el control de las Comunidades Autónomas sobre los impuestos de mayor rendimiento, como IVA e IRPF, e impone la corresponsabilidad al dar capacidad normativa a las Comunidades. El carácter centrífugo del sistema anterior fomentaba el victimismo, al sólo transferir el gasto y no la responsabilidad sobre los impuestos. Aun así, una y otra vez se culpa al Gobierno central en vez de asumir el coste electoral de subir impuestos para sufragar las preferencias de gasto de los Gobiernos autonómicos, a pesar del límite impuesto por la obligada estabilidad.

Pero es un truco que los electores acabarán por descubrir. Al igual que verán que descentralizar la Agencia Tributaria no busca aumentar la eficiencia recaudatoria, sino copar el poder de recaudar y colmar las ansias de equiparación con el concierto vasco, un régimen cuya excepcionalidad está en la Constitución. Es ésta una propuesta innecesaria, ineficiente y costosa, que politiza la recaudación tributaria, despierta suspicacias sobre el clientelismo de una inspección demasiado próxima, agudiza los conflictos sobre el reparto de lo recaudado y desarma al Gobierno central. Además, es una propuesta radicalmente incompatible con la simplificación de las obligaciones fiscales que recomiendan tanto la moderna teoría fiscal como todos los organismos internacionales.

El balance fiscal del Ejecutivo es incuestionablemente positivo. Pero la complacencia es mala consejera y son necesarias reformas y nuevos compromisos para seguir creciendo más que nuestros socios y alcanzar algunos indicadores de gasto social europeos. No todos, porque algunos de ellos son la causa de su estancamiento. Y en el entendimiento que una Hacienda eficiente, justa y transparente es una garantía de libertad y prosperidad. Como los gobiernos necesitan también ser fiscalizados, como lo que no se puede medir no existe y como los patrones de medida han de ser públicos, aquí quedan escritos cinco objetivos con los que evaluar fiscalmente al nuevo gobierno.

En primer lugar, ha de extenderse el mantenimiento de la estabilidad presupuestaria a todas las administraciones y en todos los niveles. Esto supondría que el Gobierno central dejará de consolidar sus cuentas con las de la Seguridad Social. Además, para no caer en inútiles debates sobre las cifras, podría crearse una oficina presupuestaria en el Senado, con un estatuto de autonomía similar al del Banco de España, con capacidad para reclamar y supervisar en tiempo y forma las cuentas de todos los niveles de Gobierno.

Segundo, queda margen para reducir aún más el número de tramos y los tipos máximos y mínimos del IRPF, para suprimir subvenciones y desgravaciones poco justificadas, y para acercarlo al tipo del Impuesto sobre Sociedades. PP y PSOE coinciden en esto, porque los dos han constatado el escaso poder redistributivo de la imposición progresiva sobre la renta, por la incapacidad de Hacienda para saber la situación individual de cada contribuyente y ajustar a ella la presión fiscal.

En tercer lugar, la imposición sobre el consumo no es regresiva y ha de utilizarse para cumplir los principios de eficiencia y suficiencia. Algunos tipos debieran subir para converger con Europa, y los impuestos especiales sólo están justificados sobre los recursos no renovables, como el petróleo y sus derivados, pero no para dirigir el consumo de acuerdo y en función de ideas políticas. Huyamos del dictador benevolente y de la excepción cultural que sólo esconden despotismo ilustrado y proteccionismo.

Cuarto, fomentar el ahorro es objetivo estratégico de todo sistema impositivo. De ahí que no quepa un trato discriminatorio entre los distintos activos, financieros o no. Habría que plantearse el debate sobre si procede la eliminación de la desgravación fiscal a la compra de vivienda. Carece de justificación seguir desgravando la vivienda, e incentivando así su demanda, lo que habrá que solucionar gradualmente. Deben suprimirse los impuestos sobre sucesiones y donaciones y sobre el patrimonio, una antigualla populista con efectos perniciosos y una pobre recaudación. Los fondos de pensiones necesitan mejor trato fiscal, primando el benéfico ahorro a largo plazo a la vez que fomenta la previsión social privada.

Por último, sería más útil dedicar la próxima legislatura a la financiación suficiente y descentralizada de los Ayuntamientos, el gestor más cercano al contribuyente, en vez de centrarla en la financiación autonómica. Repasar sus competencias y dotarlos de financiación para que no tengan la actual dependencia de la recalificación del suelo, lo que conllevaría además otros efectos beneficiosos sobre la vivienda y su precio, sobre el desarrollo urbano, los transportes y el nivel y calidad de vida.
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