AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 17 Marzo 2004
AL QAIDA Y NUESTROS PROBLEMAS
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ABC 17 Marzo 2004

EL SIGNIFICADO ESTRATÉGICO DEL 11-M
RAFAEL L. BARDAJÍ  ABC 17 Marzo 2004

El hay motivo de los terroristas
EDITORIAL Libertad Digital  17 Marzo 2004

Terror y Democracia
Libertad Digital  17 Marzo 2004

Zapatero es Carod
Lucrecio Libertad Digital  17 Marzo 2004

La sangre del socialismo
Agapito Maestre Libertad Digital  17 Marzo 2004

Bienvenido Mister Chance
José García Domínguez Libertad Digital  17 Marzo 2004

PERFIL DE ESPAÑA CON BISIESTO AL FONDO
Ignacio RUIZ QUINTANO ABC 17 Marzo 2004

Los ‘daños colaterales’ afectan a ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital  17 Marzo 2004

Eta tantea a Zapatero
Editorial La Razón 17 Marzo 2004

De 1982 a 2004
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 17 Marzo 2004

Hipótesis y mentiras
CÉSAR SAN JUAN GUILLÉN El Correo  17 Marzo 2004

Rajoy confirma la querella contra Almodóvar por injuriar y calumniar al PP en una rueda de prensa
Libertad Digital  17 Marzo 2004

El TC mantiene en suspenso todas las «embajadas» catalanas en el extranjero
J. Rodríguez - Madrid.- La Razón  17 Marzo 2004



 

AL QAIDA Y NUESTROS PROBLEMAS
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS, de las Reales Academias Española y de la Historia ABC 17 Marzo 2004

LÉASE: fundamentalismo o integrismo o terrorismo musulmán, como se quiera.
El caso es que ni el «Prestige» ni la guerra de Irak habían logrado erosionar al PP. Las encuestas, hasta la víspera, le daban todas como próximo a la mayoría absoluta. ¿Qué cambió en dos días? La matanza de Atocha, es la única respuesta posible, aunque lo niegue Zapatero. Ha sido el detonante de una larga campaña.

No parece que fueran suficientes las intoxicaciones o provocaciones, que las hubo. Más bien se trata de una reacción instintiva, tras esa campaña. Ante la agresión, los EE.UU. reaccionaron uniéndose; España, cambiando de gobierno. Muchos españoles, muchos europeos sólo quieren paz, sin entrar en distingos.

Ven la amenaza de ETA como algo próximo: hay quien dice que si fuera la autora de la matanza (y bien que lo intentó), habría dado la victoria al PP. Pero la amenaza de Al Qaida y el terrorismo islámico lo ven como algo lejano, más bien peligro para América: un monstruo al que no se habría debido provocar.

Pero a este terrorismo habremos de enfrentarnos todos, algún día: por desgracia. Porque es el verdadero enemigo de Occidente. Y a él pertenecemos.

En España, ciertamente, hay también otro peligro: el de la disolución nacional, por las armas de ETA o sin armas, por obra de los que bordean la Constitución o proponen enmendarla para quitar poder al Estado. Fue un error cuando se creyó cerrar el proceso constitucional dando a las Autonomías mucho más que la República española. Ya se ve: quieren más, hasta la independencia a veces. Esta es la situación.

En fin, el partido socialista ha logrado una gran mayoría, esto es bueno porque cobra autoridad respecto a sus peligrosos aliados y a su peligrosa dispersión ideológica. Mucho mejor habría sido la mayoría absoluta, respiraríamos más tranquilos.

No es de creer que España sea más socialista que antes: socialistas son ya en realidad, con matices, todos los partidos. Pueden los socialistas gestionar bien ese socialismo, gestionar bien España, sobre todo si se olvidan de ciertos tics que les quedan, como los que hicieron a la enseñanza un increíble daño. Otros errores han quedado atrás.

Ahora bien, sus votantes han echado sobre los hombros del PSOE una terrible responsabilidad: la de defender nuestros valores nacionales y nuestra unidad. Una unidad plural, si quieren, no una balcanización. Hay que esperar que serán capaces de ello y que habrá pactos de estado a su favor. Como hubo unidad en las manifestaciones del día doce.

Pero vuelvo a Al Qaida. En Europa y España no acaban de darse cuenta de lo que el terrorismo musulmán significa. De que la matanza es culpa exclusiva de ellos, de nadie más. Esto debería entrar en todas las cabezas. No cabe hacerse el avestruz. Parece que ETA es el malo (lo es); y Al Qaida, si no el bueno, es algo lejano y explicable, la culpa es de los americanos o los sionistas o el Gobierno. Pues no.

Los americanos, tras una matanza como ésta, solo que mayor, ganaron su partida en Afganistán: los más pensaron que era legítima. Pero ya ven lo que pasó con Sadam Husein: le dejaron escaparse en la primera guerra del Golfo, y hubo luego infinito regateo, egoísmo y cobardía de Francia y Alemania, tiempo dado al tirano para prepararse, el absurdo de las armas de destrucción masiva. ¿Qué armas de destrucción masiva podrían ser comparables a Sadam Husein (que mató a millones de iraníes, irakíes, kuwaitíes, curdos) y a Bin Laden? Ya ven, capturado el tirano en su agujero sigue la destrucción masiva. Y antes estuvo la de Nueva York, la del avión que derribaron los libios, la de los suicidas palestinos, ahora Atocha.

Personalmente, pienso que Bush, Blair y Aznar tenían razón. Pero no han sabido explicarse, se han dejado clasificar como los culpables. Y, luego, un problema que podría haberse resuelto rápido con consenso de todos, se ha convertido en un veneno. Ahora nos ha llegado a nosotros y ha empezado a hacer caer las fichas de nuestro dominó. Ojalá no caigan más. Unos y otros, todos, tendremos que acabar solucionando esto. Porque el derecho a la defensa propia está en todos los códigos. Y es innoble que los terroristas, los que sean, vengan a personarse en unas elecciones ni en ningún otro momento.

El problema, con firmeza, tiene solución. Ya ven: los gobernantes civilizados de casi todos los países árabes, de Marruecos al Paquistán, aún estando en situación difícil, resisten y buscan salidas racionales. Y países como Libia o Irán o Siria han retrocedido en sus posturas más radicales. Quedan los locos, los fanáticos.

La gente es víctima de una propaganda interesada y no sabe historia. Conviene recordarla. Durante largos siglos, cristianos y musulmanes fuimos fundamentalistas. Ambos bandos querían imponer su verdad por las armas o como fuera.

Luego, el Cristianismo evolucionó: admitió influjos greco-romanos y humanistas que lo llevaron, al final, a admitir la democracia. Y, en cambio, el Islam, tras los intentos de helenización de los califas de Bagdad en torno al siglo IX y de sus ecos en Córdoba, retrocedió. La helenización del mundo islámico fue a la larga un fracaso. Y la occidentalización, a partir del siglo XIX, de sectores sociales importantes, no fue seguida por las masas.
Esos sectores occidentalizados están hoy día, ante ellas, en una situación peligrosa. Las masas siguen, con frecuencia, en el estado que tenían en el siglo VII en una región marginal a la cultura greco-romana: Arabia. Y reaccionan ante la cultura occidental, en la que ven su enemigo. De esas masas surgen los que se ofrecen al martirio matando, me refiero a los pilotos de las torres gemelas y a los terroristas suicidas en general. Siguen una vieja tradición, la de los «asesinos» de Alamut en el siglo XI. Nunca hubo nada así entre los cristianos. Aunque en Marruecos y aquí los terroristas han preferido esconderse y matar. Como ETA.

Nosotros, a veces, reaccionamos contra los excesos de la globalización y de la cultura americana. Pero no empuñamos puñales ni aviones ni ponemos dinamita asesina: no somos fundamentalistas. Nuestra cultura es humanista, liberal, democrática: algo incompatible con ese concepto.

Se critica demasiado, creo, a EE.UU. y a los que, a su lado, han respondido a la agresión con una ofensiva en toda regla. Los agredidos se defienden: no puede ser de otro modo. Y ahora, frente a la ofensiva de los fundamentalistas islámicos, que va de Marruecos a Filipinas, los EE.UU. han lanzado su ofensiva. Heredan nuestra historia, la que va de Covadonga a Lepanto. Pero también heredan una cultura democrática, aunque la libertad sufra, como siempre, en medio de esta nueva guerra. Es tan simple como esto.

Creo que es este el marco en que hay que colocar la nueva ofensiva de Al Qaida contra nuestro país. No de todos los árabes, entiéndase, también ellos son víctimas. Pero no hay excepciones en Occidente, somos todos unos. Y unas u otras naciones o partidos o gobiernos, la opinión pública toda, también los críticos y los que miran a otro lado, tendrán que aceptar esa realidad. Pertenecen a nuestro mundo; en el de los fundamentalistas no podrían ni respirar.

Creo que, a la larga, con unos u otros resultados electorales, unos u otros azares, esta es la lección. Pero no nos debe hacer olvidar que sigue acosándonos el otro gran problema: el de la Constitución. Esto es, el de la unidad de España. Para defenderla y defendernos del terror, de uno y otro terror, el turno es ahora de los socialistas.

Constitución y Terror son los dos grandes temas, Zapatero los ha señalado. A su lado estamos casi todos.

EL SIGNIFICADO ESTRATÉGICO DEL 11-M
RAFAEL L. BARDAJÍ, subdirector de Investigación y Análisis del Real Instituto Elcano ABC 17 Marzo 2004

EL ataque del 11-M es mucho más que un acto de agresión terrorista contra inocentes viajeros. Ni siquiera su repercusión puede quedarse dentro de nuestras fronteras nacionales. Si finalmente, como todo parece apuntar ya con claridad, es el islamismo radical la mano autora de la masacre, Al Qaeda habría cruzado un rubicón que hasta ahora no había cruzado: atentar en suelo europeo. Y no puede decirse que no lo hubiera hecho por falta de capacidad, sino más bien porque no le había interesado para sus planes.

En contra de lo que la comunidad de inteligencia española ha creído en los últimos años, a saber, que España sólo era utilizada como base logística por los islamistas, ahora tenemos la constatación de que Al Qaeda, o alguno de los grupos que se parapetan tras esa denominación, sí contaba con una infraestructura mucho más letal que eso. Igualmente, la idea de que Al Qaeda no atentaría en Europa porque con toda seguridad un ataque aquí acercaría más a europeos y norteamericanos también se ha hecho añicos este 11-M. Conocer el por qué de esta primera vez sería esencial para entender cuál es la macabra lógica de los terroristas y poder frustrar así nuevos atentados.

Podría pensarse que el impacto político inmediato de las bombas ha sido producto de la casualidad, pero si se asume que el 11-M estaba ligado al 14-M, el panorama no es menos sombrío, todo lo contrario. Significaría que Al Qaeda se ha hecho con la capacidad teórica de comprender nuestra sociedad y sus pulsiones mejor que nosotros mismos a fin de poder golpear maximizando el daño buscado. Los terroristas podían muy bien haber volado los trenes fuera de hora punta, pero buscaron el momento de máxima densidad de viajeros a los que condenaron irremisiblemente; podían haber atentado el 14 de febrero o el 14 de abril, pero el hecho es que lo hicieron tres días antes de las elecciones generales. Queda por determinar si el responsable de este atentado nos conoce tan bien porque lleva años entre nosotros o porque cuenta con una mente tan malvada como privilegiada.

Clausewitz decía que la guerra es la continuación de la política por otros medios. El terrorismo actual se ha convertido en la continuación de la guerra, sólo que por otros medios. Es lo que muchos denominan la guerra de cuarta generación, apuntando a un tipo de conflicto asimétrico y post-industrial. Nuevas formas y nuevas armas para doblegar la voluntad del fuerte desde la situación del débil. En cualquier caso, con unos objetivos claramente políticos, simbólicos o no. Desde esta perspectiva, el ataque del 11-M resulta ser una acción táctica de implicaciones políticas estratégicas: cae un Gobierno y se fuerza una retirada de las tropas españolas en Irak.

Eso en España. Pero el mensaje terrorista tiene también su reverberación allende nuestras fronteras. Para empezar, hay un hecho altamente preocupante: ningún servicio de inteligencia o de información, policial o no, tuvo datos, sospechas o indicios que activaran una alerta previa a los atentados. Mientras que hace algunas semanas se dejaban en tierra diversos vuelos franceses y británicos con destino a Estados Unidos, en esta ocasión, ni una sola interceptación, ni una sola pista, nada. Es posible que al igual que les sucedió a los norteamericanos el 11-S, la idea de que no era posible un atentado en suelo europeo podría explicar, que no justificar, la ausencia de inteligencia. Pero puede muy bien que nuestros servicios de información sí estuvieran buscando activamente y que los islamistas hayan sabido cómo protegerse y pasar desapercibidos. Sea cual sea la explicación, resulta poco esperanzadora si se teme que el 11-M puede ser el preludio de nuevos ataques en Europa.

En cualquier caso, el 11-M deja un aviso muy claro: se ha atentado en Europa y puede perfectamente que vuelva a hacerse en un futuro no muy lejano. Con una capacidad muy pequeña el terror logra grandes daños y esa capacidad parece presente hoy en España y en Europa. Igualmente, el mensaje del ataque también es muy claro: el terror da sus dividendos políticos. Claro que ese mensaje está en función de la respuesta social y política que se da a los atentados, en nuestro caso el castigo electoral al PP y la formación de un gobierno socialista sobre la tesis de que ha sido la implicación española en Irak la causa última de esta agresión.

Desde la guerra hispano-americana de 1898 la seguridad de los españoles sólo se ha visto amenazada por fuerzas internas. Tal vez a eso se deba una mentalidad social muy extendida que no percibe o concibe riesgos o amenazas que provengan del exterior. Pero las percepciones no siempre coinciden con la realidad y la realidad es que vivimos en un mundo turbulento donde hay gente dispuesta a acabar con nuestra forma de vida. Se puede pensar que si no hubiéramos ido a Irak —o no hubiéramos apoyado a Bush— Al Qaeda habría elegido Londres en lugar de Madrid. El problema es que el terrorismo global no ha dejado de ser más atrevido en los últimos tiempo. El 11-S empleó aviones comerciales, el 11-M explosivos convencionales. Pero si atacan Londres, Varsovia o Roma con armas no convencionales, como continuamente amenazan, nos veríamos afectados irremisiblemente, estuviéramos donde estuviéramos. Un ataque más devastador o de mayor envergadura todavía que el que acabamos de sufrir los españoles exigiría una gestión y una respuesta colectiva. Por otro lado, la historia reciente demuestra que la vacilación o la inconsistencia, lejos de apaciguar a los terroristas, los animan a ser cada vez más agresivos y osados. Y ése es un peligro que ningún responsable político debe ignorar por lo mucho que está en juego.

Por último, desde hace años uso la línea C-2 a diario para desplazarme de casa a mi oficina. El 11-M también. Por una casualidad del destino y muy pocos minutos, como muchos otros afortunados ese día, me libré de ir en algunos de los cuatro trenes siniestrados. Así y todo, la imagen del horror, aunque fuera desde un andén, difícilmente se me puede olvidar. Pero no aspiro al olvido, todo lo contrario. Sólo el recuerdo puede mantenernos alerta sobre las amenazas que nos acechan. A lo que sí aspiro de verdad es a que el Gobierno, sea cual sea el Gobierno de turno, me prometa que hará lo imposible para que no se repita otro 11-M en España. Y también me gustaría que contribuyera a que no lo hubiera ni en Europa ni en ningún otro lugar del mundo. Y desde luego que busque y persiga a los culpables de esta matanza allí donde haga falta, sea suelo español, iraquí o afgano.

El terrorismo de alcance global no es ETA y ningún país puede por sus propios medios protegerse de su azote o luchar efectivamente contra su amenaza. No caigamos en el espejismo de pensar que el Gobierno español puede arrancarle una tregua particular a Al Qaeda.

El "hay motivo" de los terroristas
EDITORIAL Libertad Digital  17 Marzo 2004

Mientras los analistas de medio mundo observan con preocupación el hecho de que los terroristas han sido decisivos para que las urnas otorguen a Zapatero la victoria que, antes de la masacre del 11-M, todos los sondeos le negaban, los propagandistas anti-PP tienen la desfachatez de acusar al gobierno de deslegitimar la democracia. Almodóvar ha dicho, nada menos, que “el PP estuvo a punto de provocar un golpe de Estado el sábado a las doce”. Vamos, como si los que se saltaron la legalidad electoral no hubieran sido Rubalcaba y compañía acusando, el mismo día de reflexión, al Gobierno de mentir; como si los medios de Prisa no hubieran sido los que arrojaban al Gobierno algo tipificado como delito como es ocultar información sobre una matanza; como si hubieran sido los simpatizantes del PP, y no sus adversarios, los que horas antes de que se abrieran las urnas se pusieron a aporrear las cacerolas en ciudades de toda España; como si las sedes y los dirigentes acosados hubieran sido los del PSOE y no los del PP; como si no fueran los simpatizantes del PSOE los que, para poder acusar al gobierno de ocultar información, preguntaron al Gobierno por la autoría del atentado en un momento en que no era posible saberlo con certeza.

A pesar de que ahora todavía no tenemos la certeza de la autoría, los medios de Prisa, y los que aprisa corren al servicio de su futuro gobierno, han perdido todo interés por conocerla. La información llegará y cuando la sepamos, ya con absoluta certeza, nos daremos cuenta de que no hacía falta saber si los autores de la mayor masacre terrorista de nuestra historia eran galgos o podencos para saber que, con ella, la Bestia ha buscado y celebrado la derrota del PP. Este partido liderado por Aznar ha sido el único que no comparte objetivo político alguno, incluido la retirada de tropas de Irak, con las organizaciones terroristas que, ya sean nacionalistas o islamistas, han derramado la sangre en nuestro país. Los terroristas islámicos que están asesinando a estadounidenses, ingleses, españoles y, sobre todo, iraquíes en Irak, buscan la retirada de las tropas aliadas que están tratando que la democracia cuaje en aquel país.

Si hay que dar credibilidad a los comunicados de los islamistas para negar la autoría de ETA, también habría que dársela para concluir, clara y abiertamente, que los terroristas del 11-M han asesinado creyendo que así podrían lograr la victoria electoral de José Luis Rodríguez Zapatero. En un documento escrito en diciembre de 2003, atribuido a los grupos mujaidines de Qa´idat-al-Jihad y recogido por la CNN, los terroristas decían que era “una obligación el explotar las siguientes elecciones generales que tendrán lugar en España en marzo de 2004. Creemos que el Gobierno no podrá resistir más de dos o tres ataques, después de los cuales se verá obligado a retirarse. Si las tropas permanecen en Irak después de los ataques, la victoria del Partido Socialista está casi asegurada, y la retirada de las tropas españolas figuraría en su programa electoral”...

Zapatero ha anunciado que va a retirar las tropas de Irak. Nosotros le preguntamos: ¿el castigo de los autores de la matanza va a quedarse en llevar a la oposición a quien los terroristas no querían ver en el Gobierno?

Ninguna manipulación informativa –y las vamos a seguir teniendo orwelianas– podrá borrar de nuestra memoria la forma en la que los terroristas quisieron impedir, hace años, que José María Aznar llegase a ser presidente del Gobierno. Jamás olvidaremos como lo ha llegado a ser ahora Zapatero.

Un editorial del WSJ
Terror y Democracia
Libertad Digital  17 Marzo 2004

The Wall Street Journal (WSJ) en su editorial de este martes, titulado Terror y Democracia, advierte sobre la lección que los terroristas habrán extraído del voto de los españoles: la de que “mediante el asesinato de inocentes”, es posible “derribar uno de los pilares de la alianza occidental antiterrorista”. El Journal editorializa sobre las Elecciones Generales de este domingo, para señalar que la estrategia terrorista ha encontrado un asistente involuntario en Zapatero y su campaña de demagogia antibelicista. “En un mundo de fronteras abiertas, ninguna democracia puede protegerse del terror simplemente por declararse no combatiente”, recuerda. La tentación de los terroristas, tras constatar que su masacre del 11-M es capaz de provocar un vuelco político con la ayuda indispensable del acoso socialista al Gobierno, será interpretar que la decisión de los españoles es “un signo de fatiga antiterrorista en Occidente”.

“No estamos de acuerdo con aquellos que piensan que los españoles han repudiado todo lo realizado por el Señor Aznar”, declara WSJ. El triunfo de Zapatero lo ha decidido un “pequeño porcentaje” de votos empujados por un hastío de la violencia “quizá comprensible”, señala el editorialista que, en cambio, censura a los socialistas por buscar dividendos electorales en los atentados, “argumentando que habían sido provocados por la alianza del Señor Aznar con América”. El PSOE “denunció cínicamente manipulación informativa sin ninguna evidencia, pero la acusación caló” en un electorado emocionalmente condicionado por la tragedia, señala el diario. Al Journal no se le escapa, además, que los socialistas “fueron asistidos por el error táctico del Gobierno de Aznar al insistir que los terroristas habían sido de la ETA, incluso frente a evidencias que sugerían que islamistas vinculados a Al Qaeda podían haber sido los responsables”.

Las primeras declaraciones de Zapatero como candidato electo, reafirmándose en su compromiso de traer a casa a los 1.300 soldados españoles en Iraq, tampoco han gustado al Journal. “Así que los terroristas concluirán que, con una inversión de sólo una docena de mochilas-bomba, son capaces de conseguir el máximo impacto” político. “Ellos están seguros de que intentarán lo mismo en cualquier lugar de Europa, y con toda certeza de aquí a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos”. Si bien WSJ duda de que “una América que se ha endurecido después del 9 de septiembre pueda reaccionar como los españoles”, recomienda al presidente Bush “empezar a preparar al público para lo peor”.

El Journal recuerda que “la ilusión de que es posible conseguir la paz con apaciguamiento o neutralidad es normalmente más poderosa que ninguna guerra”. Pero, precisamente por tratarse de una ilusión, conduce a las sociedades democráticas y abiertas a situaciones límite como la del pasado 11-M. “El terrorismo islámico se ha planteado ataques en Europa mucho antes del 11 de septiembre” de 2001, recuerda WSJ. El plan contra el World Trade Center y el Pentágono fue urdido en Europa, entre Hamburgo y España. Un poco antes Ayman Al-Zawahiri, número dos de Al Qaeda, advirtió sobre la “tragedia de Al Andalus, dejando claro que el enemigo es toda la sociedad occidental”.

WSJ cree que Zapatero “puede descubrir pronto que el terrorismo no se desvanece simplemente porque él ha ganado unas elecciones. Si ETA ha hecho causa común con algunas células de Al Qaeda”, constata, el socialista “no tendrá otra salida que la de ser tan duro como el Señor Aznar”.

14-M
Zapatero es Carod
Lucrecio Libertad Digital  17 Marzo 2004

Ante sus interlocutores de ETA, Carod-Rovira exhibe un mapa de España: aprended geografía, les dice; vosotros debéis matar en España; Cataluña no es España; no os equivoquéis de sitio. Matad conforme a frontera política y geográfica. No es cosa nuestra.

Ante los doscientos asesinados por Al Qaeda en Madrid, Zapatero se dirige a Bin Laden, mapamundi en mano: aprended geografía; vuestro enemigo es el imperialismo americano y su perverso aliado el sionismo. España no es Estados Unidos, ni es Israel; matadlos a ellos; nosotros nos rendimos incondicionalmente a los creyentes del Profeta; no os equivoquéis a partir de ahora; estamos de vuestro lado. Ni siquiera os pediremos responsabilidad alguna por los muertos; la cargaremos sobre el impío presidente nuestro que cometió la abominación de enfrentarse a los piadosos guerreros del Misericordioso

Lo que viene después es previsible. Quien se rinde a Bin Laden, ¿por qué no habría de rendirse a Ternera e Ibarreche? Quien pide a Al Qaeda que mate a los otros y tenga la benevolencia de perdonarle a él la vida, ¿con qué fuerza moral podrá oponerse a Maragal y Carod-Rovira?

Zapatero es Carod. Y hasta hay periódicos que cuentan con redondear negocio gracias a eso.

Todo va infinitamente más allá del asco.

14-M
La sangre del socialismo
Agapito Maestre Libertad Digital  17 Marzo 2004

Hay que repetirlo: sobre el llanto de España triunfa el socialismo español. Sobre la sangre derramada en la masacre de Madrid el socialismo construye su poder. Sobre los cientos de muertos de Madrid, de España y del mundo entero cimienta su victoria electoral el PSOE. Sobre el sufrimiento y el miedo al terrorismo se asienta el poder de los socialistas españoles. Extraña forma de llegar al poder. Extraña manera tendrá de gestionarlo. Extraña entraña tendrá durante cuatro años el votante del PSOE. De modo indirecto el terrorismo ha puesto en el poder a Rodríguez Zapatero. Sin duda alguna, el PSOE ha vencido de forma democrática, pero nadie en su sano juicio negará que sin el impacto psicológico del terrorismo muchos españoles habrían votado de otra manera.

La masacre de Madrid abandonó a los españoles a una terrible opción, un dilema perverso, un autoengaño psicológico: o seguían al PP en su combate contra el terrorismo o castigaban al PP votando al PSOE. Optaron por la segunda opción, o sea, se rindieron a los objetivos terroristas... ¡España trágica!

Y, sin embargo, hay que mirar hacia el PP. Pues sin ver el mar de fondo, sin analizar algunas contradicciones, que arrastra el PP en el último año no puede comprenderse esta derrota. El PP ha hecho mucho y no ha sabido explicarlo. Ha malbaratado en pocos meses un inmenso capital político. Quizá haya sido la carencia de pedagogía política a la hora de explicar su principal activo el principal error del PP. La construcción democrática de la nación española durante dos legislaturas, que ha sido la base de un Estado nacional fuerte en el mundo occidental, no ha sabido transmitirla a la ciudadanía.

Tres aspectos de ese error saltan a la vista: en primer lugar, no han
explicado con contundencia, o sea todo el partido, y grandeza de miras la presencia de España en la guerra de Irak, a pesar de ser una de las decisiones que han apoyado millones de españoles. ¿Por qué los dirigentes del PP han tenido tantos complejos a la hora de explicar nuestra presencia en Irak? En segundo lugar, el PP ha hecho una campaña electoral de perfil bajo y escondiendo al otro gran activo del Gobierno de la nación: Aznar. Tercero, ha gestionado con torpeza la crisis de la matanza de Madrid; es cierto que el asunto no era fácil, pero parecían asustados en todo momento por los críticos del Gobierno y por las algaradas de los enemigos de la democracia. No sé si ello es atribuible a un excesivo celo democrático o a unos gravísimos complejos de inferioridad.

En fin, el PP ha logrado unos éxitos económicos y sociales impresionantes a través de una idea de Estado nacional muy superior a la del PSOE, sin embargo su torpeza política a la hora de explicarla pasará a la historia de la democracia. ¡Trágica España!

14-M
Bienvenido Mister Chance
José García Domínguez Libertad Digital  17 Marzo 2004

Fue por la alegría incontenible de Carme Chacón; por sus saltitos, por su impúdica euforia. Por la risita que se le escapaba al día siguiente a ese intelectual, José Blanco. Por el e-mail espontáneo que recibí durante la jornada de reflexión; el que me convocaba a una concentración espontánea que estuvo a punto de acabar en el asalto espontáneo a una sede del PP. Fue por la inmensa felicidad que dibujaban los labios de Carod Rovira a la misma hora que una madre con el rostro desfigurado seguía preguntando dónde estaba su hija, y nadie sabía cómo decirle que había muerto. Sentí asco; un asco físico, visceral, irreprimible.

La izquierda española es escoria. Y la mediática, más. Al Qaeda lo sabe; por eso decidió presentarse a las Elecciones. Puede que ETA acabe de descubrirlo. Si fuera así ya habrá tomado buena nota Ternera de qué es lo que tiene que hacer para poner de rodillas a este país y, de paso, llenar de gozo las almas de tantos progresistas.

Ocurrió igual que el 11-S. El sábado, la enorme maquinaria de la desinformación fue tan rápida y eficiente como entonces. Aquel día no esperó ni a que cayese la segunda torre para ponerse del lado de los asesinos. Quien no lo recuerde dispone de hemerotecas para volver a reírse con los chistecitos de Forges y Máximo sobre la carnicería, y para releer con los ojos bien abiertos la famosa portada de El País del día siguiente a la matanza. De paso, el visitante podría consultar el número de ABC del 15 de Septiembre de 2001, aquél en el que Maragall sentencia que detrás de las acciones de Al Qaeda hay “un elemento muy importante de rencor con base real”.

El gobierno más eficaz y decente que ha tenido España desde que recuperamos la democracia ha sido derrocado por esa máquina (el PSOe no es más que un apéndice secundario de sus engranajes). Sólo necesitó veinticuatro horas para convertir al hombre que más ha combatido al terrorismo en España en el causante del atentado que cometieron los de Ben Laden. Pudo hacerlo porque desde hace un cuarto de siglo dispone del monopolio en la construcción del imaginario colectivo español. Controla todos los resortes que lo forman. Desde la doctrina académica que debe ser difundida y establecida hasta el rebuzno unidireccional del último payaso de la plantilla de Crónicas marcianas. Las ideas, los valores y los códigos de percepción de la realidad de la mayoría de la población están en sus manos. Aznar dispuso de ocho años para quitarle ese poder. No lo hizo. Fue su único gran error. Ya nunca podrá rectificarlo. A Mister Chance una idea así ni se le pasará por la cabeza, y menos ahora, a veinticuatro horas de que la máquina haga de de él un estadista entre las risitas de los suyos. Han ganado. Se acabó la crispación.

PERFIL DE ESPAÑA CON BISIESTO AL FONDO
Ignacio RUIZ QUINTANO ABC 17 Marzo 2004

ESTABA escrito en la ley de Murphy: «Uno. Para tener éxito en política, con frecuencia es necesario saltarse los principios.» Aznar no quiso saltárselos en la segunda guerra mesopotámica, «ilegal, injusta e inmoral», según el trisagio progre, pues, al contrario de lo ocurrido en la primera, se hizo sin el respaldo de González.
 «Dos. La mejor manera de tener éxito en política es encontrar una muchedumbre que vaya a algún lado y ponerse delante.» Y eso hizo Zapatero, descubriéndonos así lo que Quevedo llamó la interesable correspondencia de la vida humana: el ciego que lleva a cuestas al tullido. Que la Españeta que otra vez se lo pasa teta en estos dos —la muchedumbre ciega y el guía cojo— está entendida, si a discurrir en sus astucias llegamos.

Oportunismo y relativismo. Zapatero se considera el portavoz de una revelación que proclamó la igual validez de todas las verdades, y con eso pretende estar en posesión, no tan sólo de la verdad, sino de la virtud.
—Voy a ser humilde —promete diariamente.

Sí. Ahí está su equipo. A esa gente le muestras las Pirámides de «Egito», como diría Pepe Blanco, y se pone a calcular cuántas casas baratas podrían haberse levantado con aquel material y aquel esfuerzo. Porque en socialismo, que ya se nos había olvidado, lo que se alaba es la humildad del origen y los apuros económicos. Un déficit del ocho por ciento, un paro del veintidós por ciento y unas hipotecas al dieciocho por ciento son hitos históricos del partido de Zapatero, que, como se sabe, ha aprendido lo que sabe de economía en dos tardes.

 Sobre estos conocimientos, otra gran promesa zapateril ha sido bajar las casas, y a los hipotecados ya se les ha puesto cara de copla pensando en el desahucio: «Una casa es una cárcel / con el carcelero dentro / y el prisionero en la calle.» De momento, este hombre no se ha sentado en el Gobierno y ya ha bajado la Bolsa. ¡Economía! ¿Qué misterio va a haber en ese Ministerio?

EL desafío está en Interior. Zapatero quiere experiencia, y la gente piensa en Barrionuevo, aunque el puesto ya lo han solicitado Ibarra, sólo para liberar a Galindo e indultar a Vera, y Carod-Rovira, sólo para hablar con Ternera. Desde que la emperatriz Teodora quiso satisfacer completa y simultáneamente todos los orificios erógenos del cuerpo humano —por cierto, ¿qué otra cosa es la demagogia?—, no se había visto una disposición política tan propensa a contentar a todo el mundo del progreso.

MÁS de un año llevaba la gente de ese mundo revolviendo en las morgues cuando cayó la lluvia de Dánae, en forma de votos, que Al Qaeda derramó sobre las urnas. Ben Laden votaba por «el cambio» en España. Cuentan que por vengarse de Aznar, que se metió con Sadam, aunque siempre se nos había dicho que Sadam y Ben Laden no se hablaban. ¿No sería una venganza contra Garzón, que lo tiene procesado para cuando se lo cojan los americanos? Después, Acebes hizo el resto. Este hombre ha cometido dos errores garrafales en el cargo: el primero, no ser sucesor de Aznar, desinflándole una primicia a la radio zapaterista, y el segundo, sospechar de Eta en día de atentado, como si no supiera que esa organización cuenta con un director procedente del campo parlamentario de los derechos humanos. Añorando el «toujours la politesse» de Corcuera, la gente de progreso argumentó: «Todo tiene su “raison d’être”. ¿Cómo este Acebes no acierta a reducir la masa caótica de las “vérités de fait” al orden divino de las “vérités de raison”? Corramos a votar a Zapatero.»

Los nuevos españoles anhelan el protectorado terrorista catalán y cantan «Give peace a chance».

Los ‘daños colaterales’ afectan a ETA
Lorenzo Contreras Estrella Digital  17 Marzo 2004

Hay que volver sobre la idea de los ‘daños colaterales’ del 11-M. Los daños principales han sido los recibidos por las víctimas directas y sus familias. La colateralidad empieza en primer lugar por el PP, que ha sufrido política y electoralmente las consecuencias de los atentados terroristas islámicos. Pero en un segundo término hay que situar a ETA, aunque parezca mentira. La banda terrorista vasca va a tener difícil golpear ahora y durante algún tiempo. La inmensa condena internacional, y no sólo nacional, de lo ocurrido puede atarle en el sentido de inhibir sus actividades, ya de por sí limitadas por la política contraterrorista del Gobierno Aznar.

ETA siempre ha intentado “venderse” fuera de España, ofrecerse como producto de una lucha “heroica” por la independencia y la autodeterminación del País Vasco, al que, por supuesto, no consulta en sus planteamientos estratégicos. A la banda le interesa ahora distinguir entre muertos y muertos. Los que ella ocasiona son “legítimos” porque corresponden a la pretendida “nobleza” de su enfrentamiento a España. Sin embargo, a la luz de la monstruosidad ocurrida, ya todos los muertos y los atentados se parecen demasiado entre sí. Podría decirse que hay grandes probabilidades de una tregua tácita, que los abertzales aprovecharían para presionar sobre Zapatero y su pretendido espíritu dialogante.

Será el 11-M una parcial vacuna antiterrorista para España? Zapatero ha prometido mantener contra ETA y contra el terrorismo en general el nivel de lucha y de represión policial y judicial. Siempre hay que instalarse en la cautela y esperar la lección de los hechos. De todos modos, como queda dicho, el “daño colateral” ha afectado a los intereses etarras a escala operativa. En el nuevo Congreso de los Diputados, tras las elecciones, hay mucho nacionalismo en auge, beneficiado por las urnas en proporciones casi patológicas. Ese nacionalismo, lamentablemente reforzado con la presencia de Carod-Rovira y su ERC, más Aralar, Nafarroa Bai, entre otros, se vería obligado a acusar el impacto de la impopularidad desatada en torno a las acciones de sus “lejanos parientes”, o no tan lejanos.

Habrá que estar atentos a la línea que adopten o asuman los viejos dinamiteros y sus nuevas promociones. A ETA, además, le conviene parar para rehacerse y aguardar mejores oportunidades de hacer sentir su siempre lamentable presencia. Por consiguiente, en la llamada tregua tácita entraría una improtante dosis de autodepuración hipócrita de la propia imagen. En plena resaca del 11-M hay que moderar la dosis de barbarie.

Los terroristas islámicos, por supuesto, no se van a dejar impresionar por lo que hicieron, ya que para ellos se trata de un acto de virtud, una práctica religisosa enlazada, a través de un abuso interpretativo de su doctrina con la “guerra santa”, con la abominable yihad.

Políticamente y en términos de sensibilidad internacional, ya nada será igual que antes. En este segundo 11-S, que nos ha tocado padecer en forma de 11-M, lo que seguramente no cambiará será esa mentalidad inmovilizada y congelada por el fanatismo religioso. Aunque se llegue a la detención de Ben Laden, ese mundo mantendrá su peligrosidad en los mismos o parecidos niveles. la hidra, por definición, tiene demasiadas cabezas.

Eta tantea a Zapatero
Editorial La Razón 17 Marzo 2004

Las fuentes de la lucha antiterrorista consultadas por LA RAZÓN afirman que en los próximos días o semanas, la banda etarra podría ofrecer una tregua al nuevo gobierno de Rodríguez Zapatero, que deberá ser seguida de una apertura de «negociaciones». El último comunicado de ETA, publicado por su portavoz habitual, ya adelanta este propósito con una clara alusión al «diálogo» como medio para conseguir la paz y los derechos nacionales de Euskalerria.

No es la primera vez que la organización terrorista vasca ofrece el diálogo tras un cambio de gobierno en España. Así ocurrió con la primera victoria de Aznar, en 1996, que obtuvo la callada por respuesta. Dos años después, cuando la banda empezaba a acusar seriamente los éxitos policiales, se produjo la llamada «tregua-trampa» con los resultados por todos conocidos.

La nueva oferta etarra se produce en un momento muy delicado, tras un brutal atentado terrorista que ha dejado traumatizada a buena parte de la ciudadanía y con un futuro gobierno que carece de mayoría suficiente y va a depender de alianzas y apoyos puntuales de otras formaciones políticas.

Sin embargo, no creemos que el nuevo presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, encuentre ningún problema para rechazar un ofrecimiento que, por manido y reiterado, no tiene ninguna credibilidad. En el lenguaje habitual de ETA, la expresión «diálogo para la paz» siempre adquiere un significado de ultimátum, ya que el final de la negociación, comprobó el propio PSOE en Argel, no puede ser otro que el reconocimiento del supuesto derecho de autodeterminación del pueblo vasco, bajo las condiciones de los terroristas; algo que queda completamente fuera del marco constitucional. Cualquier tipo de conversación que no venga precedido de una renuncia total a la violencia y del sometimiento a la autoridad judicial, significaría tanto como la justificación política del asesinato.

No albergamos ninguna duda sobre las intenciones del nuevo Gobierno con respecto a la lucha antiterrorista. El mismo día del recuento electoral, Rodríguez Zapetro fue muy claro al respecto y, además, está avalado por su trayectoria como secretario general del Partido e impulsor del Pacto de Estado contra el terrorismo. Pero, tras el doloroso trauma del 11-M y el antecedente de la entrevista entre Carod Rovira y la banda, puede darse un escenario de presiones que no serían preocupantes en cualquier otro momento.

De ahí que no esté de más recordar que el Partido Popular, y por boca del propio Mariano Rajoy, ha ofrecido su total y desinteresada colaboración al nuevo gobierno en todo lo que signifique la lucha contra el terror y el mantenimiento de la unidad constitucional de España. Representa a diez millones de españoles.

De 1982 a 2004
ROBERTO L. BLANCO VALDÉS La Voz 17 Marzo 2004

«HABÍA ganas de cambio», proclamó anteayer solemnemente Zapatero para explicar su limpia e inesperada victoria electoral. Aunque esa diagnosis encierra en realidad una afirmación de claro contenido tautológico (pues todo cambio electoral expresa, por definición, la existencia de ganas de cambiar), su objetivo parece transparente: Zapatero trata de situarse en la misma estela -la del cambio- que en 1982 llevó a González al Gobierno. Sin embargo, la comparación entre 1982 y 2004 resulta, cuando menos, apurada.

En primer lugar, porque el impulso por el cambio que lanzó entonces a González no estuvo mediatizado del modo en que lo ha estado el que acaba de aupar a Zapatero, quien hubiera perdido el domingo de no haberse generalizado la convicción social de que la masacre de Madrid debía anotarse en el debe del Gobierno. Tal cosa le parecerá injusta a muchos millones de españoles, pero la política es así. Es cierto que González se benefició de la conmoción social provocada por la intentona golpista de Tejero, pero las generales de 1982 se celebraron veinte meses después de que aquélla fracasara. Las del domingo, transcurridos tan sólo tres días desde el estremecedor atentado de Madrid, lo que no tiene precedentes en la historia democrática.

En cualquier caso, las diferencias entre la coyuntura de 1982 y 2004 no se reducen a los motivos que en una y otra determinaron el impulso por el cambio de Gobierno. Tales motivos, sobre los que el PSOE no debiera en todo caso confundirse, quedarán antes o después para la historia. Y también -por qué no decirlo- para el análisis del nervio moral de nuestra sociedad.

Mucho más trascendental hacia el futuro es el contraste entre la situación en que en 1982 debió González gobernar y la situación en que ahora deberá hacerlo Zapatero. González contó con una mayoría absoluta impresionante y con aliados por su izquierda y su derecha que compartían su visión para hacer frente a la tarea, aunque no más urgente, sí más decisiva que el PSOE hubo de afrontar: la de culminar la construcción del Estado de las autonomías.

Frente a ello, Zapatero deberá acometer el gran desafío de la legislatura 2004-2008 -la fijación del nuevo pacto territorial exigido por los nacionalistas y algunos socialistas- en la peor situación imaginable: en minoría parlamentaria y con unos aliados potenciales que están mucho más cerca del independentismo que del autonomismo constitucional y estatutario.

La construcción de la España autonómica la dirigió el PSOE con el acuerdo, primero de UCD, y luego del PP. Por eso fue posible. Meterse ahora a reformarla sin un gran acuerdo nacional constituiría poco menos que un suicidio.

Hipótesis y mentiras
CÉSAR SAN JUAN GUILLÉN/SUBDIRECTOR DE INVESTIGACIÓN DEL INSTITUTO VASCO DE CRIMINOLOGÍA El Correo  17 Marzo 2004

Hoy he visto a una mujer a la que parecía producirle rabia haber sobrevivido a la masacre en Madrid. Se cerraron las puertas del vagón de la muerte delante de su cara; perdió el tren y ganó el resto de su vida. Por otra parte, he visto al señor Imaz confesando que se quitaba «una losa de encima» con la posibilidad de que ETA no fuera la autora de este brutal atentado. Curiosas reacciones de rabia y alivio respectivamente que merecen un análisis psicosocial más detenido. Ahora mi intención es ordenar los elementos que los acontecimientos han ido presentando para cuestionar una idea que parece estar instalándose en algunos círculos de opinión de nuestro entorno, planteando una implícita diferenciación entre 'terroristas malos' y 'terroristas buenos'. Aun cobrando fuerza la hipótesis del terrorismo islámico, algunos medios apuntan a eximir a ETA de toda responsabilidad basándose en el número de víctimas, lo que deja entrever un extraño baremo de lo que este pueblo es capaz de soportar a una organización terrorista vasca. Del 'no son vascos, son alimañas' se ha pasado al 'no son vascos, son árabes'. Este deseo por eludir la conexión con la bestia etarra puede llevarnos a pasar por alto algunas manifestaciones casi esperpénticas.

La primera, y muy llamativa, es la rueda de prensa del señor Otegi que, a primera hora de la mañana del 11-M, tenía muy claro que no había sido ETA. Esta prontitud, en todo caso, sería sospechosa de la hipótesis contraria; a no ser que Otegi fuera informado directamente por el dirigente de dicha organización terrorista confesando su no implicación. Pero en ese caso no era procedente la alusión a la «resistencia árabe» hasta que alguna de sus organizaciones lo reivindicara formalmente. Digo formalmente y, por lo tanto, no me refiero a la chapuza de correo electrónico que mandaron al rotativo londinense o a la cinta de vídeo aparecida en una papelera, señal inequívoca de que el desconocido protagonista del mismo ha visto muchas películas.

Por otra parte, sostener ahora que ETA no podría promover el asesinato indiscriminado a población civil, obreros y estudiantes, resulta un poco cretino toda vez que era el objetivo pretendido en el intento de atentado de Nochebuena, también en Atocha. Resulta, por tanto, muy difícil entender por qué dirigentes de la antigua Batasuna han condenado este atentado con 200 víctimas mortales y jamás los anteriores con más de 800, entre las que también hay trabajadores y estudiantes. ¿Porque fueron a pequeñas dosis?

La hipótesis de un atentado del terrorismo islámico es probable, pero tienen diferente 'modus operandi' y formas distintas de reivindicar sus acciones. En todo caso, de cara a la recuperación psicológica y social de las víctimas es preciso esclarecer por completo la autoría de esta barbarie lo antes posible. Para los familiares de las víctimas y los supervivientes, lo peor está por llegar.

ELORRIAGA PREFERÍA SÓLO UNA "REFLEXIÓN"
Rajoy confirma la querella contra Almodóvar por injuriar y calumniar al PP en una rueda de prensa
Gabriel Elorriaga había asegurado en TVE que el PP no se iba a querellar contra Pedro Almodóvar pese a que acusó al Gobierno de planear un golpe de Estado. Sólo planteó la necesidad de una "reflexión profunda". Sin embargo, sólo cinco horas después, fuentes del PP informaron de que emprenderán acciones judiciales. Ahora Rajoy lo confirma. Parece que el mensaje inicial del ex jefe de campaña se ha diluido durante la mañana.
Libertad Digital  17 Marzo 2004

El director de cine Pedro Almodóvar dijo el martes que "el PP estuvo a punto de provocar un golpe de Estado el sábado a las doce". Ante decenas de periodistas extranjeros, Almodovar no dudó en hacer esta acusaciones basándose en un bulo lanzado en un e-mail que cita a la Cadena SER. El propio José Luis Rodríguez Zapatero reconoció que lo dicho por Almodovar "no tiene el más mínimo fundamento". Sin embargo, las declaraciones del cineasta manchego tuvieron una amplia cobertura y no sólo en España.

Por ello, este miércoles, la periodista Pilar Cernuda aprovechó la presencia de Gabriel Elorriaga en TVE para plantearle la pregunta que ahora mismo se hacen muchos votantes del PP. Cernuda preguntó a Elorriaga, casi con indignación, cómo puede ser que no se esté respondiendo de forma contundente a todos aquellos que acusan al Gobierno del PP de manipular la información sobre los atentados, a los que han llamado asesinos a sus militantes y a los que, en referencia a Pedro Almodóvar, dicen que Aznar planeó un golpe de Estado en la noche del sábado. Elorriaga reconoció que la gente del PP lleva "ya unos cuantos días soportando acusaciones e insultos por grupos dirigidos por fuerzas políticas". Añadió que su partido ha hecho un ejercicio de "la máxima responsabilidad" y planteó la necesidad de que "en los próximos días" se haga "una reflexión profunda" sobre los límites del debate y sobre los hechos acontecidos.

El análisis y la respuesta
Pilar Cernuda no se conformó con la respuesta del hombre de confianza de Mariano Rajoy e insistió de nuevo en su planteamiento. Recordó a Elorriaga que "la gente del PP merece que su dirección responda con contundencia" a las imputaciones que se han hecho contra los dirigentes de su partido y exigió a los responsables populares que se defiendan de las acusaciones y agresiones que han sufrido sus militantes y de las acusaciones sobre el "manto de manipulación" que se le ha imputado al Gobierno. "Estoy de acuerdo en el análisis pero no creo tanto en la respuesta", respondió Elorriaga. El responsable de la campaña popular explicó que se podrían presentar denuncias contra los grupos que organizaron las manifestaciones de acoso al PP y que también se podría "presentar una querella contra Almodóvar". Pero no va a ser así.

Elorriaga dijo que lejos de reaccionar de "forma drástica", el "punto de vista" de su partido "es otro". La respuesta del PP a acusaciones como la de Pedro Almodóvar se limitará a "explicar y defender la actuación del Gobierno". "Estamos viviendo un momento extraordinariamente delicado y nosotros somos un partido responsable", añadió. Según explicó, el PP tiene como prioridad la "estabilidad del país" y "si eso significa ejercer un sacrificio" el PP lo asumirá. "Habrá tiempo para explicarlo todo de forma serena", concluyó. Pilar Cernuda no insistió más.

Sin embargo, tan sólo cinco horas después de las explicaciones de Elorriaga, un portavoz del PP ha informado a la agencia Europa Press que esta formación se querellará contra el director de cine Pedro Almodóvar por "injurias" y "calumnias" por hacerse eco de los bulos que acusaban al PP de haber intentado un "golpe de Estado" el pasado sábado.

Las encuestas del PP y la presión antidemocrática
El siguiente paso fue la confirmación. Rajoy hizo pública la iniciativa durante una reunión que mantuvo con los trabajadores del Partido Popular en la sede nacional de la calle Génova.

El secretario general del PP les dijo que "hoy todo el mundo sabe" por qué no han ganado las elecciones y reveló que "la amplia encuesta que estaba realizando diariamente el partido hasta el mismo día del terrible atentado, ofrecía una ventaja de entre siete y ocho puntos por encima del PSOE".

Según el líder del PP, "todos votamos bajo la emotividad que supone una masacre tan brutal, unos asesinatos, en fin, tan horrorosos como los que tuvieron lugar en Madrid 48 horas antes de las elecciones. Eso fue sustancialmente lo que pasó", añadió

Subrayó que durante el día de reflexión, las sedes del PP estuvieron sometidas a una "presión antidemocrática", lo que provocó, por primera vez en la historia de la democracia, que la Junta Electoral Central, declarara ilegales esas concentraciones y obligase al Fiscal a investigar las mismas. Asimismo, señaló que "desde el primer momento en que se conocieron los resultados electorales, han sido asumidos y aceptados democráticamente por todos y cada uno de los miembros del PP".

Finalmente convocó a los miembros del partido y a todos los ciudadanos que así lo deseen a asistir al acto que se celebrará el sábado 27 de marzo en la Plaza Toros de Vista Alegre para agradecer a los militantes y simpatizantes el apoyo recibido.

El TC mantiene en suspenso todas las «embajadas» catalanas en el extranjero
Considera que pueden perturbar la acción exterior del Estado
El Constitucional decidió ayer mantener la suspensión del decreto de la Generalitat de Cataluña que regulaba sus «embajadas» en el exterior, a las que atribuía las funciones de fomentar las relaciones del Gobierno catalán con las instituciones y los órganos de gobierno de los respectivos países. La decisión, que cuenta con un voto particular, estima que las funciones atribuidas a esas oficinas pueden perturbar la acción exterior del Estado.
J. Rodríguez - Madrid.- La Razón  17 Marzo 2004

La decisión del Constitucional ha sido adoptada al estar a punto de vencer su anterior acuerdo de mantener en suspenso el decreto de la Generalitat sobre sus oficinas en el exterior hasta que resuelva sobre el fondo del conflicto de competencias planteado por el Gobierno del Estado contra esa disposición.

Para mantener la suspensión de esas «embajadas», el Pleno del Constitucional se basa en «la indeterminación y amplitud» con las que en ese decreto se enuncian las funciones atribuidas a las oficinas que la Generalitat pretende implantar en el exterior.

Según sostienen los magistrados, esa indeterminación es suficiente para entender que el decreto es «susceptible de confusión entre los órganos del Estado en cuyo territorio se halle la oficina» sobre la titularidad del ejercicio del derecho de legación del Reino de España. Tal confusión comportaría, según el TC, «una perturbación afectante a la acción exterior del Estado». Por ello, considera que al ponderar los intereses en juego ha de prevalecer el perjuicio que en ese sentido alegó el Abogado del Estado y mantener la suspensión.

El Constitucional señala que hay que tener en cuenta que el artículo 3 del decreto aprobado por la Generalitat el pasado año asigna a las oficinas de esa Comunidad Autónoma en el exterior unas funciones que, en la medida en que no están directamente vinculadas al ejercicio de concretas competencias autonómicas, «permite que a través de tales órganos se promuevan relaciones de diversa índole» no sólo con las instituciones del país en que se establezcan, sino también como expresamente señala el precepto impugnado «con los órganos de gobierno del país donde se establezca la oficina con la finalidad de canalizar posibles vías de colaboración».

Injerencia
Con su resolución, el Constitucional acepta los motivos que argumentaba el Abogado del Estado, que señalaba que debía mantenerse la suspensión, lo que justificaba en la presunta injerencia que para la acción exterior del Estado supone la creación de las oficinas de la Generalitat en el exterior.

El abogado del Gobierno catalán había pedido, por su parte, el levantamiento de la medida y señalaba que el fomento de las relaciones para canalizar posibles vías de colaboración con otros países debe entenderse referida a ámbitos en los que la actuación exterior de la Generalitat es instrumental respecto del ejercicio de competencias propias.

Por el contrario, el Tribunal Constitucional ha acordado levantar la suspensión de otro de los puntos del decreto objeto del conflicto de competencias, el que prevé que esas oficinas exteriores coordinen la XILA (Red de información e inserción laboral en origen». El abogado del Estado pedía que se mantuviera esa medida al entender que «el daño es patente sin necesidad de demostración alguna» por cuanto esa red «supone el ejercicio de actividades de intermediación y selección laboral en origen de personas», lo que incidiría en la política de inmigración del Estado.

El TC considera que, en este punto, el abogado del Estado no ha aportado «justificación suficiente de los perjuicios que ocasionaría el levantamiento de la suspensión».

Por otra parte, el Gobierno catalán acordó ayer el cese de las actividades y el correspondiente cierre del Centro de la Generalitat en Roma, que dirigía Marc Mayer. El cierre será efectivo el 31 de marzo, al considerar que «no responde a los objetivos de la política de proyección exterior de Cataluña ni por su localización ni por su planteamiento», según el acuerdo.
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