AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 18 Marzo 2004
AZNAR, IRAK Y LA IDEA DE ESPAÑA
Editorial ABC 18 Marzo 2004

Aznar y el 14-M
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 18 Marzo 2004

Problemas para salir de Iraq
Editorial La Razón 18 Marzo 2004

Una política exterior rendida
EDITORIAL Libertad Digital  18 Marzo 2004

LA ÍNSULA BARATARIA DE ZP
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 18 Marzo 2004

Por favor, un poco de coraje y de dignidad
Manuel J. Hurtado Libertad Digital

LANZADAS Y PLUMAZOS
Jaime CAMPMANY ABC 18 Marzo 2004

El miedo cunde
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  18 Marzo 2004

Euskadi sin crespones
Iñaki Ezkerra La Razón  18 Marzo 2004

NUESTRO COMPROMISO EN IRAK
Editorial ABC 18 Marzo 2004

¿Unidos
IÑAKI EZKERRA El Correo 18 Marzo 2004

Rebobinemos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  18 Marzo 2004

La berza
Alfonso Ussía La Razón  18 Marzo 2004

En respuesta a Almodóvar
Ramiro Oliveros La Razón  18 Marzo 2004

Un país de pandereta
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  18 Marzo 2004

Los informes del CNI confirman que el Gobierno no ocultó información en ningún momento
EFE Libertad Digital  18 Marzo 2004

Mayor Oreja dice que el PSOE tendrá que decidir «si cambia o no la Constitución»
A. MORAZA VITORIA El Correo 18 Marzo 2004

José Conde Monge: «Retirar las tropas de Iraq es plegarse a los terroristas»
Diego Mazón La Razón  18 Marzo 2004



 

AZNAR, IRAK Y LA IDEA DE ESPAÑA
Editorial ABC 18 Marzo 2004

PARADOJAS de la política, espejo de la vida. La derrota del terrorismo fue la obsesión de Aznar. Sin embargo, el fracaso electoral trae causa de la masacre del 11-M. Es injusto, pero es así. Venganza cruel en los «idus» de marzo contra un proyecto regeneracionista, cuyo anclaje moral deriva de una cierta idea de España. Un concepto de raíz histórico-espiritual, que acepta sin reparos el pluralismo constitucional pero deplora el oportunismo y la deslealtad.

Se marcha un gran presidente y merece ser honrado, porque no es admisible que sea víctima del rencor de unos y la tibieza de otros. Aznar adopta la decisión sobre Irak por razones patrióticas. Son ridículas las acusaciones de servilismo ante el Imperio nuevo o de nostalgia ante nuestro Imperio viejo. Se trata de situar a España en primera fila, novedad venturosa para un país acostumbrado (casi desde Westfalia) a ver pasar desde lejos el Espíritu del Mundo. En favor de una causa justa: la libertad frente al totalitarismo, la democracia con defectos frente al tirano perfecto. Al fondo, la razón más poderosa. Una España respetada en el plano internacional reduce a la insignificancia ciertos localismos minúsculos. Todavía más importante: destruye de una sola vez varios tópicos falaces (léase a García de Cortázar) que comparten desde antaño progresistas de salón y pseudoburgueses periféricos. España -dicen, e incluso algunos lo creen- es símbolo de atraso y decadencia, país de pícaros, arbitristas y atavismos sanguinarios. Exhiben al «filósofo rancio» y subliman así la frustración personal. Si viven de la Hacienda central, toleran de mala gana una España vacía de sustancia moral. Si son de estirpe local, oponen sin desmayo este Estado inocuo a su nación idolatrada y ganan así patente de sensatez.

Volvamos a Irak. Fin patriótico, causa justa, España junto a los grandes, defensa de nuestro interés legítimo en Europa, emancipación respecto de Francia... ¿No se podía explicar todo esto a los electores? ¿Por qué renunciar sin combate a la batalla de las ideas? Cuando llega la hora maldita, la gente desconcertada sólo tiene a mano un lema monótono y gastado: «no a la guerra». Se mezcla con un silogismo cobarde, que termina en «nos devuelven la agresión...». Lo difunden por medios espurios, en días y horas ilegales, forzando la legitimidad. Pero el público recibe un mensaje único, que prende por falta de otra referencia desde la parte que dice la verdad. En tiempos de incertidumbre se echa en falta el poder espiritual, que se imprime durante la educación y se proyecta desde la cultura. ¿Por qué no tenía el Partido Popular un argumento político sobre el tema de Irak? Imagino la respuesta: «las encuestas decían...»; «aquellas manifestaciones...»; «sólo Aznar y pocos más creían...». Las acepto todas. Recuerdo en voz alta la posición de algunos medios que pasan por ser afines. Véase, por contraste, la tesis editorial de ABC y de muchos columnistas de esta Casa. Ya es tarde para rectificar, pero con un discurso arraigado del tipo «la libertad justifica el riesgo...» tal vez el resultado habría sido diferente. Porque, está muy claro, contra ETA y sus epígonos existe -por fortuna- ese discurso.

Conozco las objeciones. Sociedad postmoderna, pensamiento débil y todo lo demás. Me parece que no somos tan cobardes. El día 12, desde el centro geométrico de la plaza de Colón, se palpaba cualquier cosa menos miedo. Lo decía el otro día Álvaro Delgado-Gal, desde su observatorio, un poco «más lateral» que el mío. Si no sabemos llegar al corazón de esa gente, de nada servirá ofrecer hipotecas a bajo interés. Casi todo se entiende a partir del librito de Juan Luis Cebrián sobre el sedicente «fundamentalismo democrático» y de sus secuelas en forma de artículos ad hoc. Ya se sabe, la derecha defiende intereses turbios y no «debe» ser liberal y tolerante, respetuosa con el Estado de Derecho y amante de la Constitución. Es autoritaria y cuasi fascista por naturaleza. Mucho menos si al frente está un castellano (en sentido amplio) que gusta del silencio en Silos y la austeridad de Quintanilla. Hegelianos irredentos, vuelven la dialéctica al revés, hasta dejarla irreconocible. Lo triste es que el discurso antediluviano llega, prende y convence a mucho incauto. Jóvenes, en buena medida. Todos, supongo, de buena fe.

Aznar ha ganado para siempre el reconocimiento de muchos españoles. Deja una España seria y honrada, estable y rigurosa no sólo en el detalle de las cuentas públicas. La nación, desorientada por el megaterror totalitario, no supo encontrar el rumbo en aquellas horas dramáticas. Rajoy es líder de un proyecto que sigue mereciendo la pena. El Partido Popular es depositario de múltiples esperanzas. Decía Jefferson que la experiencia es el guía menos engañoso de las acciones humanas. Por eso, hay que sembrar ideas desde ahora mismo para recoger voluntades en el futuro.

Aznar y el 14-M
ALFONSO DE LA VEGA La Voz 18 Marzo 2004

LOS TERRIBLES atentados del 11-M contra personas pacíficas e indefensas además de un crimen contra la humanidad tienen un cierto componente de venganza. Contra ese Madrid, referencia de la España liberal, que ha sido demonizado por el separatismo y sus cómplices. Venganza contra España como decidida y crecientemente importante país occidental y contra lo que representa para la Libertad y los derechos humanos. Y venganza contra el presidente Aznar, un político al estilo anglosajón al que se debe hacer justicia. Y la historia se la hará, sin duda.

Hay que decir que el resultado del 14-M es inmerecido. Tanto para un líder con sólidos principios, que ha luchado sin desmayo y con importantes éxitos contra el terrorismo, una de cuyas víctimas estuvo a punto de ser cuando era jefe de la oposición, sin que el PP montara bronca entonces, y que no ha querido apoltronarse en el poder promoviendo un relevo ejemplar, como para un partido que había recibido una España arruinada y desmoralizada por el felipismo.

Y digo inmerecido porque, aunque el PP y Mariano Rajoy, han aceptado con sobria dignidad y con alto sentido patriótico y de Estado los resultados adversos, para un observador ecuánime e imparcial éstos se han producido en unas elecciones enturbiadas por la coacción y la demagogia e impropias de una nación europea. Demagogia sí, pues ha existido una notable manipulación de opinión pública al pretender nada menos que el Gobierno televisase en directo, y con moviola, las pesquisas de la policía y los servicios secretos, llegando incluso a vulnerar ciertos funcionarios el secreto y la confidencialidad profesionales para filtrar datos a la prensa afín y jalear mejor el linchamiento del Gobierno constitucional. Y con falta de libertad psicológica también cuando es una pasión, en este caso el pánico, la que mueve el voto. El ciudadano para votar libremente debe estar informado y no estar sometido a coacción desde dentro, por el horror y el miedo, o desde fuera jaleándose la agresión verbal contra los militantes del PP o quemando sus sedes como en Culleredo.

Pero Aznar ha cometido errores:
Uno, pensar que España era un país verdadera y decididamente occidental pero que nos acaba de demostrar que no está dispuesto a asumir los costes de esta civilización, incluido el control de los flujos energéticos que permiten su funcionamiento, pese a disfrutar de sus ventajas. A la bestia nunca hay que pedirle perdón por ser uno como es o como quiere ser, o disimular para que muerda a otro, sino tratar de derrotarla con las únicas armas que entiende. Y si se renuncia a la propia defensa, no siempre nos van a librar los americanos de los Hitler, los Sadam Huseín o los terroristas de turno.

Otro, que aunque la democracia es un sistema de opinión pública, ésta ha sido notoriamente descuidada. Al problema de la educación de la juventud, entregada en muchas de partes de España a las organizaciones políticas más sectarias, al desánimo y la anomia, se une una política de información nefasta. Los medios públicos, en vez de competir en zafiedad con los privados para captar a la audiencia más soez y embrutecida, deberían de haber tratado de contribuir a formar la opinión en los valores más nobles de la condición humana. No es de extrañar que quien se deleita con las crónicas marcianas, tómbolas o gran-hermanos carezca de capacidad real para ejercer un derecho al voto auténticamente libre y responsable.

Ya advertía Platón que la democracia en ciertas condiciones puede ser la antesala de la tiranía. Pero no basta con tener razón, hay que ser razonable y para ello hay que saber explicar las cosas. Es claro que las cuestiones más complicadas de la geopolítica al ciudadano común se le escapan, pero el Gobierno debería haber explicado las ventajas, o la simple necesidad forzosa en esas circunstancias, de cambiar nuestro sistema estratégico geopolítico. Por eso, para un político genuinamente reformista es fundamental cuidar la educación y la información, puesto que la calidad de una democracia depende de los valores de sus ciudadanos. De modo que además de reformar las leyes hay que tratar de formar en los valores más dignos al pueblo.

Pero también hay que contar con la fragilidad humana de los que los sirven, por ello los ciudadanos preocupados por la suerte de nuestra querida España debemos pedir a Aznar, a Rajoy, y al resto de los líderes más nobles del PP, lo que hacía Miguel Hernández a su hijo en otros tiempos de atribulación: «No te derrumbes».

Problemas para salir de Iraq
Editorial La Razón 18 Marzo 2004

El mismo grupo terrorista islámico que reivindicó en primer lugar la matanza de Madrid en un diario londinense, en nombre de una supuesta brigada de Al Qaida, dice ahora en un nuevo comunicado que España puede «estar tranquila» porque ya no habrá más atentados. Y es que, según ellos, una vez que el PSOE ha logrado la victoria y el partido de Aznar ha sido derrotado, los españoles «han apostado por la paz» y pueden dormir tranquilos tras el anuncio de retirada de las tropas desplegadas en Iraq. Al margen de las sospechas de que este grupo haya, en efecto, perpetrado el atentado, y de que resulte ingenuo creer en sus promesas, hay que destacar el mensaje perverso que subyace entre sus líneas. Porque, de creerles, es toda una indicación de que están convencidos de que la masacre ha servido a sus intereses, mediatizando a la población, y que ese es el camino a seguir en otros países. Y aunque fuese falso, lo cierto es que coincide en muchos puntos con lo expresado en los medios de comunicación musulmanes, e incluso de Europa y América.

Si lo que dicen los terroristas de origen islámico es que han logrado que una matanza cambiase el voto de un país, aunque no fuera cierto no deja de sentar un peligrosísimo precedente, que anima a atentar en otros países ¬la alarma se ha extenido ya por todo occidente, incluidas Francia y Alemania¬, porque se relaciona directamente con la anunciada salida de las tropas españolas de Iraq. La vuelta de nuestros soldados es una de las primeras medidas que José Luis Rodríguez Zapatero, presidente electo, se ha comprometido a cumplir. Era una de sus promesas estrella del programa electoral y, además, la ha ratificado en sus primeras declaraciones tras la victoria en las elecciones generales. Y, por si fuera poco, ha dado una fecha tope: la de finales de junio, lo que supone que tiene unos tres meses para responder a sus votantes.

Este es el mismo plazo de tiempo que tienen ahora los países aliados para promover un nuevas resolución de la ONU que dé una cobertura distinta a la actual a las tropas extranjeras en Iraq y las ponga bajo mando de la Organización, por que esta parece ser la única forma que el PSOE admite para que nuestros soldados permanezcan en Iraq. Hay tiempo para ello, y voluntad declarada por parte de EE UU o Francia, entre otros países, por más que hasta el momento no exista siquiera un borrador de declaración. Al final, y si hacemos caso de lo que opina el actual presidente de la comisión europea, el italiano Romano Prodi, «una cosa es ir allí, y otra es volver. Hay muchos deberes en una misión».

Existen, además, dificultades añadidas. Si el PSOE de Zapatero debe finalmente retirar unilateralmente las tropas, será sin duda una de sus decisiones más complejas. Como estado soberano, España, su Gobierno, puede legalmente hacerlo, y sin consecuenia alguna. Pero seguro que pocos creen que ello pueda hacerse sin efectos adversos para la solidez de nuestros apoyos en el exterior y para la confianza de los aliados. Algo de muy difícil reconstrucción se habrá roto.

Una política exterior rendida
EDITORIAL Libertad Digital  18 Marzo 2004

El candidato electo del PSOE a la Presidencia del Gobierno se ha reafirmado en sus planes para reorientar drásticamente la política exterior y de defensa española consolidada durante el ciclo de Aznar. Entre sus primeros anuncios tras ganar las Generales de este domingo, Zapatero ha dejado claro que cumplirá lo prometido y retirará el 30 de junio próximo el contingente de soldados españoles en Iraq, si antes la ONU no ha recibido los resortes de la seguridad en la zona. Esta medida irá acompañada de un brusco cambio de prioridades y alianzas preferentes en la agenda exterior, empezando por Europa.

El vínculo transatlántico con los Estados Unidos, fortalecido por Aznar –particularmente, a partir de los ataques del 11 de septiembre de 2001–, una de cuyas consecuencias ha sido la de arrinconar a ETA y su entorno, provocando un debilitamiento sin precedentes de su estructura de terror y el cortocircuito de su propaganda internacional, va a ser arrumbado sin contemplaciones por los nuevos gobernantes socialistas, sumándose a la grey del antiamericanismo, tan nutrida en el Viejo continente. En paralelo, España se sumará a un paneuropeísmo de postal, que Zapatero desempolva del anaquel de la genuina mitología del socialismo español, identificándolo con el consenso a cualquier precio, sin contrapartida, con Francia y Alemania sobre la futura Constitución Europea.

Esta declaración de intenciones significa, en primer lugar, un reconocimiento de la capacidad política del terrorismo para definir agendas, congelar alianzas y provocar retiradas en el campo de batalla. La guerra contra el terrorismo no es una guerra de Europa o de Estados Unidos, porque lo que está en juego es mucho más que la seguridad interior de los países occidentales. Está en juego toda una forma de vida, un sistema de valores basado en la libertad individual, el derecho natural, la propiedad privada, la economía de mercado y la democracia. Al reafirmarse en su promesa de retirar el contingente español en Iraq y congelar los compromisos con la alianza contra el terrorismo liderada por los Estados Unidos, Zapatero demuestra que es un candidato del 10 de marzo, no un candidato del 12 de marzo, parafraseando una definición que el Weekly Standard dedica al candidato demócrata John Kerry, igualmente partidario del repliegue de la política exterior y de defensa norteamericana a la pusilánime doctrina de un multilateralismo bajo bandera de la ONU, de contrastada incompetencia en un mundo que ya no se enfrenta a las mismas amenazas que justificaron la fundación de este organismo tras la II Gran Guerra.

La segunda implicación de las intenciones de Zapatero en política exterior no resultan más halagüeñas para los intereses de España en Europa. La defensa que el político socialista hace de un acuerdo a toda costa con Francia y Alemania para aprobar la Constitución Europea supone, no sólo un volantazo de la política de firmeza de Aznar en la defensa de los mecanismos de decisión de la Unión Europea aprobados en Niza, sino una reducción gratuita e incomprensible del peso que España ha conseguido consolidar en los organismos políticos comunitarios. Apelar a unos abstractos valores paneuropeos y a la idílica fraternidad con nuestros vecinos y socios representa una asombrosa declaración de debilidad y, desde luego, no bastará para garantizar que los intereses nacionales tendrán su adecuado correlato en la capacidad de decisión de las instituciones europeas.

LA ÍNSULA BARATARIA DE ZP
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 18 Marzo 2004

EN Estados Unidos la destrucción de las Torres Gemelas cohesionó a la sociedad norteamericana; en España, en cambio, la masacre madrileña ha sido utilizada para romper la sociedad y para castigar al Gobierno que más eficazmente había luchado contra el terrorismo. En Estados Unidos los ciudadanos se enfrentaron al Terror, aquí la mayoría se ha rendido ante él. Allí triunfó la moral colectiva; aquí la ausencia de ella provoca desmoralización. ¿Y los intelectuales, los nuevos clérigos, los que predicaban en otros tiempos compromiso y principios? La mayor parte de ellos recomiendan el sometimiento al principio de realidad. Dicho a las claras: son unos golfantes.

Coherente con este espíritu, el presidente de Gobierno «in pectore» ha anunciado que su primera medida será retirar nuestras tropas en Irak. Según él los soldados españoles se están jugando la vida en una guerra «ilegal» (sic), cuando, en realidad, están dedicados a la pacificación y a la reconstrucción del país. La vuelta a la patria será un trago amargo para el Ejército. El abrazo de los soldados con los suyos será triste. Peor que una derrota. Una capitulación.

La rendición ante el terrorismo no es la mejor noticia que podían esperar británicos, franceses, italianos... Zapatero emerge en Europa como la contrafigura de Aznar en unos momentos en los que se teme un nuevo zarpazo. Patéticamente osado, nuestro futuro presidente les ha exigido a Bush y a Blair que se hagan la autocrítica ante el mundo por haber intervenido militarmente en Irak. Buena nos espera. Emparedados entre Francia y Marruecos, y sin el apoyo del amigo americano, ¿cuáles serán nuestras posibilidades defensivas si a Mohamed VI le da por invadir no ya Perejil sino Ceuta y Melilla? La próxima vez, el fuego. Porque ¿en nombre de qué podríamos pedirles a los malditos imperialistas que «intervengan» si al Monarca alauita le da por hacer realidad el gran sueño marroquí?

QUIZÁ nuestro futuro presidente piense que Chirac y Schröder podrán echarnos una mano el día en que comiencen a sonar las alarmas en ese triángulo formado por Ibarretxe en el Norte, Mohamed VI en el Sur y Carod-Rovira en el Este. Para Zapatero -optimista él- no habrá problema: dialogará con todos e irá cediendo de forma ordenada y razonable. Como corresponde al líder pacifista de un pueblo pacifista.

No me precipito al hacer estas previsiones. Interpreto el método Moratinos (probable ministro de Exteriores), que ya ha comenzado a ceder antes de gobernar. Ha dicho que España renunciará a la representación que habíamos conseguidos en Niza. La política del felpudo. Cambiamos Estados Unidos por Francia que es tanto como meter a la zorra en el gallinero. Y por Alemania a cambio de euros.

DECIR que estamos ante la estrategia de la debilidad sería un eufemismo. El Partido Socialista ha explotado el peor de los vicios de una sociedad para tomar el poder. Me refiero a la ley del mínimo esfuerzo, del riesgo nulo. No hay demagogia más eficaz, pero tampoco nada más peligroso.

Vuelvo a la comparación que hice el martes entre Zapatero y Sancho Panza, iguales en sus ambiciones de mandar («Yo imagino que es bueno mandar, aunque sea a un hato de ganado») y en su desconocimiento de la realidad, Zapatero, de lo que es España, como Sancho Panza de lo que es una Ínsula Barataria. Por eso Ricote le recuerda «que las ínsulas están allí dentro de la mar; que no hay ínsulas en tierra firme».

14-M
Por favor, un poco de coraje y de dignidad
Manuel J. Hurtado Libertad Digital

El golpe de Estado mediático-callejero que el PSOE, Rubalcaba y los medios de PRISA perpetraron entre el viernes y el sábado de la semana pasada, probablemente pasará a la historia de las democracias occidentales como la mayor infamia política perpetrada desde que cayó el muro de Berlín. Porque desde que cayó el imperio soviético jamás se había presenciado una operación de intoxicación de masas tan acorde con los manuales del KGB y de la Stasi. Desde que cayó el muro jamás se había presenciado una manipulación de la realidad tan descarada ni un oportunismo necrófago tan carente de escrúpulos como el que ha llevado a cabo la casa matriz del PSOE.

Precisamente por eso, por lo infame, descarado y necrófago que ha sido ese golpe de Estado, los estrategas de PRISA-PSOE, necesitan seguir tirando del manual del KGB: para tapar las fechorías propias no hay nada como mantener la iniciativa cubriendo de basura al enemigo. Mientras intenta quitársela de encima, no le quedará tiempo para denunciar esas fechorías y ultrajes de las que ha sido objeto.

El PP, por enésima vez, –como en el episodio del Prestige o en la guerra de Irak– sigue sin aprender la lección: en lugar de reaccionar explicando a los ciudadanos la estafa de la que han sido objeto, pierde de nuevo el tiempo con extemporáneas demostraciones de serenidad que huelen a cobardía y con inoportunas e innecesarias explicaciones que se diluyen en el océano de mentiras que mana del imperio de Polanco. Puede que a los dirigentes del PP no les importe demasiado que los infamen, que los llamen asesinos, que los amenacen con juzgarlos por criminales de guerra o que les acusen de hacer precisamente lo que han hecho los Gabilondos y los Rubalcabas de guardia: de intentar un golpe de Estado. Puede que no les importe recibir insultos del coro castrista-sadamita que impone su totalitaria ley en el mundo de cultura y al que han alimentado y mimado con lisonjas, honores y, sobre todo, muchas subvenciones.

En definitiva, puede que a los dirigentes del PP no les importe que, después de que los insulten, y los infamen, también los apaleen. Pero a la inmensa mayoría de los votantes del PP sí que les importa. Y les gustaría ver en sus líderes un poco más de coraje y de dignidad ante tanta mentira y tanta infamia. Porque si no, puede que empiecen a pensar que al primer partido político de España le está muy bien empleado lo que le ha sucedido. El PSOE ha transformado la vida política española en una cruel e insalubre selva infestada de feroces alimañas. No es el momento, pues, de intentar amansarlas sólo con buenos modales o con caricias en el lomo. Aunque sólo sea por dignidad y por respeto a sus 9,5 millones de votantes que hoy se sienten huérfanos y desamparados, los líderes del PP deben reaccionar. Cuanto antes, mejor. Primero, por aquello de que, quien calla, otorga. Y segundo, porque si al imperio de Polanco le sigue saliendo gratis su catarata de infamias y calumnias, dentro de poco sólo se podrá abrir la boca para cantar las glorias de Zapatero, de Caldera y de Leire Patín.

LANZADAS Y PLUMAZOS
Por Jaime CAMPMANY ABC 18 Marzo 2004

A moro muerto, gran lanzada. Los periódicos, las radios, las televisiones y el internet se han poblado de alanceadores súbitamente entusiastas. A José María Aznar están cosiéndolo a lanzadas, que en este caso las lanzas serán plumas, de las de escribir se entiende, y por lo tanto las costuras estarán hechas a plumazos. Hay columnistas, contertulios y similares que ya antes le daban caña (leña al mono hasta que hable catalán aunque sea en la intimidad), pero ahora, con el morito ya alanceado, las cañas se vuelven lanzas, y están dejándole que ya no hay por donde coserlo.

Que el inhóspito Haro Tecglen haya aprovechado esta ocasión de oro para escribir unos artículos perfectamente dignos de figurar en la Historia Universal de la Infamia es lógico, es lo previsto y es lo esperable porque es algo que pertenece al ser natural de las cosas y a la vileza trabajada de los hombres. ¿Dónde irá el buey que no are? Y que sus congéneres de «El País» y la Ser, empezando por el académico de pitiminí, se unan a la fiesta del alanceamiento es suceso que nada tiene de fenoménico.

Hasta el mismísimo Jesús Polanco se ha quejado de que contra Canal+ y Sogecable se montara una de las «campañas más ignominiosas» de la historia de España. Y estaba clara su alusión a Aznar y a su Gobierno porque expresó su confianza de que los socialistas tengan un «fair play» más claro en la política de información. Menos mal que no añadió: «Bueno, el que ya tuvieron cuando gobernaron». La acusación de «campaña ignominiosa» cobra valor especial en boca de Polanco, porque debemos reconocer en honor a la verdad que es persona que en esa materia de las campañas ignominiosas conoce muy bien de lo que habla.

Este discurso lo pronunciaba Polanco en ocasión de abandonar la presidencia de Sogecable y ponerla en manos de Rodolfo Martín-Villa, toma nísperos. Bien es verdad que alguna razón tienen ciertas críticas de las plumas de Sogecable contra Aznar. Las razones serán varias, pero sobre todas, una: gracias al obsequio del monopolio de la televisión de pago, a la vista gorda que ha hecho el Gobierno sobre las mangas y capirotes de Localia y a la negligencia en vigilar el cumplimiento de la condena judicial en el asunto del «antenicidio», el imperio informativo de Polanco ha dispuesto de unos instrumentos poderosos. Tan poderosos que han resultado capaces de aprovechar la masacre del 11-M para derribar al Partido Popular en unas elecciones que tenía ganadas. De nuevo, en la historia de la gratitud humana, el perro ha mordido la mano que lo alimentaba.

Menos previsibles parecen las lanzadas de otros alanceadores de las afueras y hasta de las lejanías del polanquismo-felipismo-zapaterismo. No es que me resulten demasiado sorprendentes, porque en los años que llevo vividos en este oficio mío encuentro muchos precedentes. Ese es acontecimiento vulgar, y su repetición es el que dio lugar a la frase preciosa, explicada con elocuencia en el «Tesoro» de Covarrubias: «A moro muerto, gran lanzada». Bueno, en realidad, éstos no son propiamente alanceadores; llegan después y son más bien puntilleros. Me explico, ¿verdad?

Carta de París
El miedo cunde
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  18 Marzo 2004

Desde el jueves 11 recibo llamadas telefónicas, manifestándome simpatía y estupefacción, como español, por los atentados, y para saber si tenía algún conocido o familiar entre las víctimas. Desde que la pista islámica iba confirmándose –la prensa gala, las cosas como son, la dió por segura antes que yo–, la conclusión de estas llamadas era siempre la misma: si esos son los culpables, lo mismo puede ocurrir aquí. Algunos, lo expresaban así: lo peor es que también puede pasar aquí. Bien sé que no es sólo en Francia en donde para mucha gente lo que ocurre en su calle, o en su ciudad es infinitamente más importante que lo que ocurre a mil o diez mil kilómetros. Pero aquello me ponía de mal humor y respondía: no es que pueda ocurrir, es que va a ocurrir.

Resulta que lo mismo piensa, o teme, el gobierno francés, que ha aumentado las medidas de seguridad en los transportes, estaciones de ferrocarril, aeropuertos, etcétera, y hasta toman bastante en serio un extraño comunicado de amenazas, firmado por un aún más extraño “comando chechenio Mosvar Barayev”, nombre de un conocido terrorista chechenio, y que amenaza con cometer atentados en Francia, porque al prohibir el velo islámico en las escuelas, han insultado al Islam. Junto a las repetidas amenazas del grupo, gangsteril éste, AZF, cuyo chantaje continúa y crece, cada vez exigen más millones, al contrario de lo que ha ocurrido en España, en donde la izquierda piensa que su cobardía ante los terroristas, les va a garantizar la paz eterna, en Francia, como en otros países europeos, empieza a notarse un cambio, desde el horror de Atocha.

Zapatero corre el riesgo, por ahora sólo un riesgo, de que cuando se presente ante Chirac y Schröder, triunfante, y declare: “¡Ya está! Hemos vencido a los fascistas del PP, vamos a retirar a nuestros soldados de Irak, somos más antiyanquis que nadie, firmaremos lo que nos digan sobre la Constitución europea, vamos a ...¡lo que ustedes quieran, vaya!, se vea responder: “Muy bien, muy bonito, pero el terrorismo está en casa ha cometido una masacre en Madrid, mañana puede ser en París, o en Londres, o en Roma, estamos en guerra, y en esta situación no podemos enfrentarnos con los USA”.

Esto, desde luego, se merece análisis más detallados, que espero tener ocasión de hacer, me limitaré, por ahora, a señalar que si el miedo provocado por los atentados ha dado la victoria al “pacifista muniqués”, Zapatero, en Francia, como en otros países europeos, ha ocurrido exactamente lo contrario: se han dado cuenta ¡al fin! Que el terrorismo estaba cada vez más firmemente instalado en la casa (¿común?) europea, y que había que luchar contra él, y no rajarse como los electores españoles.

Por lo visto también va a haber elecciones en Francia, cantonales y regionales, los domingos 21 y 28. Ustedes me dirán ¿qué interés pueden tener en la trágica situación actual? Pero informaré y analizaré puntualmente sus resultados, por insulsos que sean. La vie continue.

Euskadi sin crespones
Iñaki Ezkerra La Razón  18 Marzo 2004

Que se sepa bien: el PNV, EA e IU están tan conmocionados por los atentados de Madrid que llevan una semana negándose a que ondee la bandera constitucional a media asta con un crespón negro en el Ayuntamiento de Bilbao.

A este dato se añade otro tanto o más esclarecedor de hasta dónde ¬como decía Begoña Errazti¬ «se ha podido llegar a criminalizar a la sociedad vasca» por pensar que podía ser ETA la autora de la masacre del pasado jueves: Euskadi se siente tan consternada, tan solidaria con los madrileños e indignada con «los asesinos del PP» que no hay manera de ver en ninguna calle vasca un solo crespón negro por las víctimas de los trenes de la muerte mientras, en cambio y misteriosamente, abundan las ikurriñas, los crespones, los lagrimones y las jornadas de lucha por la señora de Hernani a la que le dio un soponcio antes de que la Ertzaintza disolviera siquiera una manifestación y no digamos ya por el asesinato del panadero de Pamplona cuya obligada y unánime reprobación, que por supuesto comparto, viene, sin embargo, ilógicamente y contradictoriamente reforzada (eso sí que no puedo compartir) por la circunstancia de que tenía dos hijos etarras.

Tener hijos asesinos es una desgracia más que se añade a la triste suerte de ese panadero pero no precisamente un dato que contribuya a la grandeza moral de su recuerdo. Toda esta ausencia de señales externas de duelo por los muertos y los heridos de Madrid es una gráfica muestra del talante moral de la Euskadi de Ibarretxe y Josu Jon, de la gran mierda que ha logrado construir en tres décadas de poder el nacionalismo vasco.

Por mucho que Ibarretxe contraiga su cara de ratón, ahí está ese alcalde Azkuna y la hermana de Madrazo que se niegan a poner un crespón municipal como se niegan a dar la calle a las víctimas del terrorismo que fue aprobada en un Pleno hace más de un año. Como se negaron a condenar el atentado de Santa Pola y el asesinato de Pagazaurtundua con el escandaloso silencio del PSOE. Ahí está una sociedad entera por cuyos balcones no se asoma la libertad ni la solidaridad sino sólo algún rostro temeroso o curioso por saber de dónde vienen los gritos de una manifa o hasta dónde llegan las llamas del contenedor que han quemado los «escuadristas» de Otegi.

Se supone que ETA nada ha tenido que ver con la tragedia de Madrid, pero los vascos reaccionan del mismo modo que si hubiera sido ETA. Esta reacción da para pensar sólo tres cosas de mis paisanos: que su rabia contra el PP por el atentado es compatible con la indiferencia por las víctimas de éste; que tienen tanto miedo a Al Qaida como a ETA o que en el fondo hasta el más tonto sabe en Euskadi que el mundo abertzale ha podido recibir ayuda del integrismo islámico tras la década que lleva trabajándose un discurso panarabista, tejiendo redes de colaboración rebosantes de escudos humanos para Irak y otros turbios trasiegos «onegeros» al ver que esa colaboración es su única salida en una «Europa que ya no es lo que era».

NUESTRO COMPROMISO EN IRAK
Editorial ABC 18 Marzo 2004

BAJO la pulsión de mostrar cuanto antes ese «nuevo estilo de hacer política» al que se había comprometido con tanta insistencia el que será nuevo presidente del Gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, está aventurando en los primeros días posteriores a las elecciones del 14-M respuestas demasiado tajantes a cuestiones que se resisten a los análisis simplistas. Y nos referimos en especial al anuncio, con las urnas aún calientes, de que las tropas españolas serían retiradas de Irak antes del 30 de junio, si la ONU no asume antes de esa fecha el control total de la transición política del país.

Podría haberse cubierto las espaldas el líder socialista con argumentos algo más elaborados por si acaso le exigen otro género de respuestas el transcurso de los acontecimientos, en especial desde el brutal atentado de hace una semana en Madrid, o la deriva que hasta el 30 de junio puedan tomar los compromisos internacionales de carácter bilateral y multilateral, cuyas coordenadas responden a variables que el futuro jefe del Gobierno español probablemente no conozca aún en toda su complejidad.

Pero no. Consciente de la hipoteca que supone en su toma de decisiones esos centenares de miles de votos de jóvenes y descontentos que le han dado el triunfo, y que basculan entre un pacifismo muy elemental y la seducción adolescente por el movimiento antiglobalización, Rodríguez Zapatero ha decidido no defraudarles tan pronto. Al precio, eso sí, de obligarse a encontrar un difícil soporte argumental a una decisión que no será bien entendida, probablemente ni siquiera en las cancillerías de los países que se opusieron a la guerra.

PORQUE aquello ocurrió hace ahora un año, y desde entonces las cosas han cambiado mucho. París y Berlín lo saben, y por esa razón han despachado con un lacónico «resulta interesante» el anuncio realizado por el próximo presidente español.

También Rodríguez Zapatero sabe que, desde octubre del año pasado, a partir la resolución 1.511 aprobada por unanimidad en el Consejo de Seguridad, la ONU cumple ya un papel en la transición política en Irak.

Conoce igualmente que, desde esa fecha, las tropas de distintos países estacionadas en aquél país ejecutan una misión que tiene más que ver con la que desempeñan las tropas internacionales en Afganistán o Bosnia, es decir, tareas de pacificación y de reconstrucción nacional, que con un objetivo estrictamente bélico.

Está al tanto, de igual manera, de que en estos momentos una implicación más directa de la ONU en los asuntos iraquíes depende menos de la voluntad de las potencias ocupantes que de la decisión del secretario general de la organización. Y que, en todo caso, Naciones Unidas ha comprometido su asistencia en la creación de las condiciones necesarias para que se puedan celebrar elecciones en Irak.

Es decir, la ONU está presente ya en el proceso de transición iraquí. Dispone por tanto Zapatero, desde el punto de vista de la legalidad internacional, de argumentos suficientes para defender la permanencia de las tropas españolas sin alterar sustancialmente su compromiso electoral. Y, si ello no fuera suficiente, sería posible explorar fórmulas, avanzadas en estos días desde Estados Unidos, para que esa coartada formal encuentre en Naciones Unidas asideros más explícitos.

PERO es que, además, existen al menos otros dos enfoques que deberían invitar al secretario general a revisar sus apresuradas aseveraciones. Por un lado, al futuro Gobierno de la nación debería preocuparle las consecuencias que su decisión pueden tener en la percepción que el futuro Irak tenga sobre el compromiso de España en la reconstrucción del país.

Haciendo abstracción del origen de la presencia de nuestras tropas allí, el hecho cierto es que en estos momentos los soldados españoles no están avalando una ocupación militar, sino prestando su asistencia a un proceso de transición que, sin la aportación de fuerzas extranjeras, sería sencillamente imposible. Si quisiera salvar la cara, Zapatero podría poner el énfasis en que, en estos momentos, nuestro compromiso no es con ninguna acción bélica, sino con el pueblo iraquí. Y, por otro lado, España deberá afrontar las conclusiones de una asociación de ideas que no circula exclusivamente por los sectores conservadores de las democracias occidentales.

Una asociación que se resume en los siguientes términos: nuestro país está dispuesto a pagar un precio al terrorismo internacional a cambio de su seguridad. En España sabemos que la promesa de Zapatero es anterior a los atentados de Madrid. Pero no será fácil explicar a nuestros aliados y amigos del resto del mundo cómo es posible mantener ese compromiso precisamente después de la carnicería perpetrada en Madrid.

¿Unidos?
IÑAKI EZKERRA El Correo 18 Marzo 2004

Cuando el lehendakari dijo el jueves 11 que la matanza de Madrid «no debía servir para romper la unidad democrática a la hora de defender los derechos y libertades», me pregunté de qué unidad hablaba si el Pacto de Ajuria Enea está roto desde hace seis años y si el período que se abrió con Lizarra y que no ha concluido se ha caracterizado por la falta de esa unidad. Y me pregunté también a qué derechos y libertades se refería si los nacionalistas del País Vasco sólo hablan de fantasmales 'derechos colectivos' que, por pura definición, se oponen a los individuales y cuyo sujeto está por delimitar; si anteponen entidades abstractas o materiales como la patria, el pueblo, la lengua, la etnia o la tierra a los derechos del individuo concreto, delimitado, pequeño e indefenso.

Y es que en ese individuo está la clave de la tragedia de Madrid por espectacular que fuera y la hayan querido hacer los terroristas. Los dos centenares de asesinados el jueves no son más asesinados que el millar que les precedió y que llevó la firma clara de ETA. No vale de nada escandalizarse por la gran cifra de víctimas si uno no se escandaliza por las que han ido cayendo en ese lento goteo que ya dura tres décadas. No está 'unido a los demócratas' quien siente horror por los atentados indiscriminados pero no por los selectivos que se ciernen sobre un juez o un concejal, quien clama por lo de Madrid pero olvida todos los asesinatos de guardias civiles y policías nacionales. Tan 'clase trabajadora' son éstos como quienes cogieron aquel tren fatal en la estación del Pozo del Tío Raimundo. Aquí hay gente a la que le gusta tanto el cine que no se estremece ante el tiro planeado fríamente en la nuca de una persona, sino sólo ante el horror que presenta un gran formato, ante el atentado que intenta emular a la gran superproducción de Hollywood. Hay gente que no se conmueve sino que se impresiona, que es otra cosa; gente que no odia al nazismo en sí, en su raíz, en su esencia, en sus primeros pasos, sino sólo cuando llega al holocausto.

Pero el holocausto es sólo el resultado de algo que empieza negándole al otro tus mismos derechos, callando cuando le queman la farmacia o la librería, cuando no puede abrir un negocio, riéndote del que está amenazado, mirando con odio al paisano que no tiene tus ideas y deseando que se vaya de tu tierra. La unidad democrática empieza por un íntimo asco hacia todo eso, hacia quien pronuncia con desprecio la palabra 'judío' o 'moro' o 'español' o 'Madrid'.

14-M
Rebobinemos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  18 Marzo 2004

Cataluña ha sido clave en la derrota del PP, pero aquí el ambiente empezó a hacerse irrespirable a mediados de febrero, cuando los medios de comunicación, con especial intensidad TV3, le dieron la vuelta como a un calcetín a la reunión francesa de Carod. Las consignas de la izquierda se difundieron a la perfección: periodistas y políticos se manifestaron indignados ante el escándalo vivido, pero hete aquí que el escándalo no era la merienda de Perpiñán sino que los servicios de inteligencia españoles se hubieran enterado de la misma y no hubieran hecho nada al respecto. ERC exigió la inmediata dimisión de Aznar. Obvia manipulación, pero eficaz cuando se ha silenciado toda discrepancia.

Cuando dos encapuchados de ETA aparecieron en televisión con una bandera independentista catalana declarando la tregua parcial, la sospecha de un acuerdo Carod-ETA parecía confirmada. En un primer momento, la oleada de declaraciones indignadas hizo pensar que se había recuperado la cordura. Sabiendo cómo se las gasta la izquierda española en el capítulo de la desinformación, aposté con un compañero de Libertad Digital  cuánto tardarían en echarle la culpa al PP. Ganó él, que limitó el plazo a unas pocas horas. Segunda vuelta de calcetín: todo el asunto de ETA favorecía electoralmente al PP. La táctica del cui prodest se extendió efectivamente como una mancha de aceite y muy pronto los diarios, las emisoras de radio y las televisiones, con especial virulencia TV3, denunciaron al unísono la instrumentalización del terrorismo por parte del gobierno de España.

Desalojar al PP del poder era el único objetivo, y aunque muchos en el PSOE o en CiU pensaran que el de la Generalitat era un gobierno contaminado por una grave crisis que no quisieron desactivar, se aceptaba el riesgo. No dejaba de complacerles ese poder desafiante tan genuinamente antiespañol, tan entrañablemente encastillado, tan consolador. Como prevención, había que lavarse la cara, y se convocó la insólita manifestación-trampa que las víctimas de ETA rechazaron indignadas. El portavoz de ERC había dicho que a la manifestación estaba invitado “incluso el PP”, que por lo visto era el menos indicado para pronunciarse contra el terrorismo. El objetivo común a todos los partidos de oposición era que, a partir de ese ritual, no se hablara más de terrorismo en toda la campaña.

El portavoz de esquerra en el Parlamento catalán, Carles Bonet, había dicho días antes: “España está democráticamente enferma por una bacteria maligna que es el PP, en general, y José María Aznar en particular”. En los medios catalanes, los columnistas se recreaban con una comparación infame: ETA y el PP compartían intereses. ¿Por qué? Porque el PP seguía hablando de terrorismo, es decir, por hacer la centésima parte de lo que hicieron todos ellos desde la negra mañana del 11 M hasta las ocho de la tarde del domingo. Sin cesar, sin respetar la jornada de reflexión, echando los muertos a los pies de Aznar, canalizando la ira, conduciéndola orquestadamente a las sedes del PP.

Que nadie se engañe: aunque no hubiera aparecido Al Qaeda, también le habrían dado la vuelta al calcetín. ¿O es que acaso conocían la autoría islamista los manifestantes barceloneses que amenazaron, zarandearon, insultaron y echaron a Rato y a Piqué del Paseo de Gracia? Repito, que nadie se engañe: en Cataluña, los resultados habrían sido los mismos si ETA hubiera puesto las bombas de Madrid, porque la manipulación, por burda que sea, funciona cuando se ha silenciado toda discrepancia.

La berza
Alfonso Ussía La Razón  18 Marzo 2004

He visto casi todas las películas de Almodóvar. Es diferente. Imprevisible y sórdido al tiempo. Genialidad luminosa y olor a berza. Hay escenas en las películas del director manchego que huelen a sudor y a berza, como Moscú en primavera y verano. No pertenece del todo Almodóvar a la mafia cinematográfica de la retroprogresía, pero no por falta de ganas. Sucede que ha ganado dos Oscar, y ese detalle molesta a los subvencionados y subvencionables, que el número de los segundos ha crecido después de las elecciones. No obstante, cuando está alejado de las cámaras y los platós, Almodóvar es muy capaz de decir las mayores tonterías. No por soltar necedades deja de ser un buen director de cine, que lo es probablemente. Pero en la política está instalado en el tópico y el lugar común.

Manifestar que con la victoria del PSOE en las elecciones España ha recuperado la democracia es, además de falso, una imbecilidad. El sistema democrático se tambaleó, precisamente, en los últimos años de gobierno de los socialistas, con crímenes de Estado de por medio. Quizás por proximidad de origen, a Almodóvar le influye la brillantez intelectual de Sara Montiel. Se ha referido también a un supuesto golpe de Estado del Partido Popular. Ahí la alcornocada, la sandez, se abraza con la miseria. Intuyo que su heroica actitud en socorro del vencedor va más allá de la complacencia ideológica.

Son respetables las disidencias, nunca las mentiras. Aprovechar una situación de privilegio y la presencia de la prensa en la presentación de su última película para calumniar tan burdamente resulta impresentable. Su frase «hemos vuelto a la democracia pero el precio ha sido muy alto», refiriéndose a la masacre del once de marzo, no se puede admitir. Una barbaridad como ésta en boca de un artista sin carné de progre acabaría con su prestigio. Lo que ha dicho Almodóvar no es de recibo. Le ha salido la berza.

La película se titula «La mala educación». Va, según parece, de colegios religiosos durante el franquismo. Yo estudié en uno de ellos, considerado elitista, el Pilar de la calle Castelló, poblado de sotanas y levitas negras. Pero no sufrí trauma alguno. Los tiempos eran difíciles para todos. En aquel colegio marianista, a finales de la década de los cincuenta, los niños recitábamos poemas de Federico García Lorca. A mí jamás me metieron mano los religiosos, ni me obligaron al pensamiento colectivo, el que tanto gusta a los profesionales del rencor. La mala educación es la de Almodóvar, en esta ocasión demostrada con tanta obscenidad moral. La de sus palabras.

Mi respeto al cineasta original y triunfante camina en soledad. He abandonado el respeto al hombre, al ciudadano honesto que yo presumía era Almodóvar. El histerismo manda y la ignorancia obliga. El ambiente agridulce de sus películas no encaja con la tosquedad de su persona. Sus manifestaciones han sido nauseabundas. Eso, la berza. El berzotas.

En respuesta a Almodóvar
Ramiro Oliveros La Razón  18 Marzo 2004

Con estupor leo unos comentarios hechos por usted en los que afirma, entre otras cosas, que lo que sucedió el pasado domingo constituye la «recuperación de la democracia». Créame, esa es una opinión discutible, pero soy de los que creen en la libertad de expresión e, incluso, lógicamente, de opinión.

A eso sólo cabría objetar que la democracia en este país no se ha perdido, que yo sepa, desde que se consiguió en 1975. Pero es que, junto a esa gratuita afirmación, usted se permite hacer una serie de valoraciones difamantes e injustas ¬en mi opinión¬ que, como poco, ofenden a mi inteligencia. Es por ello que me parece necesario contestarle, no sólo en el lícito ejercicio de la misma libertad de opinión y expresión de que usted goza, sino en apoyo del sentido común.

En primer lugar, tengo que decirle, que yo no soy militante ni simpatizante del PP. Soy ¬y he sido siempre¬ alguien de izquierdas que, por repugnancia a determinados comportamientos pasados del PSOE, dejó ¬como tantos dejaron de hacerlo¬ de votar a ese partido, después de todas las indignidades que los gobiernos por él presididos cometió sobre todo en las últimas etapas, antes de perder su mayoría para gobernar. Me guío y me he guiado siempre por los resultados de los comportamientos de las personas, no en función de las ideas que dicen defender. En consecuencia, le aclaro que no soy alguien sospechoso de contestarle a usted desde ninguna tribuna afín a ningún partido.

Pero cuando usted se atreve a decir públicamente que está muy contento ¬e «incluso dispuesto a arrodillarse ante el inventor de los móviles y de los mensajes en Internet»¬ porque, gracias a ellos, se torció el voto y pudo ganar las elecciones el Partido Socialista ¬manifestación digna, desde luego, de alguien que milita o, al menos, es simpatizante de ese partido y lógicamente se alegra del triunfo de éste¬ se hace necesario hacerle algunas precisiones que, lógicamente, usted está en su derecho de despreciar o ignorar. Esa alegría que le produjo el cambio de resultados no le da ningún derecho a decir algo tan terrible ¬y, sobre todo, inexacto¬ como que «el Partido Popular estuvo a punto de provocar un golpe de Estado».

Pero, ¿cómo un golpe de Estado? ¿De dónde se saca ese argumento? Mire, señor Almodóvar, hablando seriamente, lo único que sí pudo haber sucedido es lo que todas esas manifestaciones convocadas por internet y móviles estuvieron a punto de provocar, es decir, el retraso de la convocatoria a las urnas, que sería la segunda vez que sucediese, si tomamos en cuenta lo que ocurrió en las elecciones a la Presidencia de Comunidad de Madrid. Le explico.

En mi opinión fue el Partido Popular quien tuvo la valiente actitud de no acudir a la Junta Electoral Central y pedir un retraso en la fecha de la votación. Algo que, pienso, hubiera podido hacer ante la intolerable intromisión que supuso tanto la convocatoria de manifestaciones ¬hechas a través de Internet y de esos móviles que a usted tanto le gustan¬ como la intervención del señor Rubalcaba en la noche del día de la reflexión, previo a la votación, leyendo un comunicado a todas luces demagógico, en el que se acusaba al Gobierno de mentir a la ciudadanía.

Algo incierto, por lo demás, ya que ¬según tuve oportunidad de escuchar en Televisión¬ el ministro del Interior, Ángel Acebes, se dirigió a los ciudadanos a lo largo de todo ese día, dando la información veraz de que disponía el Gobierno sobre la marcha de las investigaciones. ¿Y sabe por qué pienso que no acudió a la Junta Electoral con esa petición? Porque eso hubiera sido provocar muchas e imprevisibles crispaciones.

Vale que usted se alegre del triunfo del PSOE. Está en su perfecto derecho. Pero si tiene algún respeto por la opinión de los demás ciudadanos, no ofenda a la inteligencia de estos, diciendo insensateces demagógicas. Siga usted haciendo ese cine que ha venido haciendo, sin cortapisas, durante toda esa etapa que, en su torpe opinión, ha sido de «pérdida de la democracia» y no utilice el lugar en el que está para aparecer como alguien pensante. Ya tiene usted asegurado con los que llegan un lugar en el pesebre. Confórmese con eso y deje de decir estupideces. En todos los años que llevamos de una democracia que, por supuesto, hemos contribuido entre todos ¬no sólo el PSOE, no lo olvide¬ a instalar en nuestro país, puedo asegurarle que jamás he visto una más alevosa y torpe manipulación de unos terribles hechos con resultado de múltiples víctimas como la que resultó de las manifestaciones y declaraciones hechas en torno a ese lamentable asunto el pasado sábado, en el día de reflexión.

Es de esperar que alguien del PSOE le rectifique a usted, ya que, de otro modo, eso significaría que dan por buenas sus palabras y admiten que hubo manipulación. Algo que sería muy triste de aceptar por una gran mayoría de ciudadanos.

Acaso convenga reflexionar en que ese «No a la guerra», que tanto se ha jaleado últimamente ¬incluso en foros como la entrega de los Premios Goya¬, puede adaptarse perfectamente a contestar a actitudes de personas que, como usted, convierten el resultado de unas elecciones en argumento para lanzar prédicas desde una tribuna, con el solo objeto de contribuir a la crispación de todos. ¿O es que usted pretende que guerreen los ganadores y los perdedores de unas elecciones democráticas? Por último quiero decirle que a mí, que me considero ciudadano del mundo, me duelen enormemente en mi carne todas esas víctimas del 11 de marzo. Me dejaría cortar una mano si con ello pudiera salvar la vida de cualquiera de ellas, porque son gentes de mi país.

Pero también me duele en el alma, igualmente, el dolor de las víctimas del 11 de septiembre en Estados Unidos. Y el trágico modo de vivir de tantos pueblos sometidos a dictadores, tanto de derechas como de izquierdas. Y el hambre del mundo.

Mire, señor Almodóvar, todos los seres humanos tenemos derecho a ser iguales ante el dolor de los demás. Eso espero que quizás pueda entenderlo usted si, como dice, se considera un demócrata.

Aunque ahora que están tan de moda los nacionalismos, quizá a usted sólo le duelan los muertos de su localidad manchega, o como mucho los de la comunidad a la que ésta pertenece. Ya hemos visto actitudes como la de ese tal Carod-Rovira ¬que cogobierna con el PSOE de Cataluña, partido del que usted es tan afín¬ que se conforma con que ETA deje de matar tan sólo en esa Comunidad. Aviados estamos en compañía de gentes de esa calaña, si queremos seguir perteneciendo a la comunidad humana internacional. Todo lo que le digo más arriba lo pronuncio ¬entiéndalo bien¬ desde mi calidad de hombre perteneciente al mundo de la Cultura, que es el mundo en el que se consideran y defienden los valores universales de la libertad de todo el género humano.
Ramiro Oliveros es actor

Almodóvar
Un país de pandereta
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  18 Marzo 2004

En la página web de la BBC había un informe sobre las elecciones elaborado por el corresponsal en España de la objetiva cadena británica . Una de las informaciones se ilustraba con un retrato del general Franco y daba paso a unas líneas sobre la censura informativa que, según ese corresponsal, existe en España y que se explicaba, en opinión de universitario al que entrevistaba, por el régimen franquista. (¿Entienden la fina conexión entre franquismo y PP? ¡Qué sutiles son los británicos!).

Para muchos ciudadanos del resto de Europa, no sólo camareras y conserjes, sino también periodistas, profesores y gobernantes, España es un medio país, algo más cercano a Marruecos que a Alemania. Ni las campañas de publicidad, ni los viajes y veraneos de los europeos, ni las presidencias de la UE por España, lograr borrar ese estereotipo. No es que la culpa de esa imagen deformada la tengan las corridas de toros, ni la Armada Invencible, ni el duque de Alba; la mayor responsabilidad, junto con el cuerpo diplomático, la tienen otros políticos y periodistas nacionales.

El martes por la noche, Gerardo Galeote contó en el programa de José Apezarena, en la COPE, que el sábado le entrevistaron en una radio irlandesa sobre las elecciones; antes que él habló un eurodiputado socialistas, cuyo nombre lamento no recordar, y afirmó que si ganaba el PP se debería a un pucherazo. Muchos oyentes de esa emisora se fueron a la cama con la idea de que nuestro país es como Bielorrusia. ¡Así se construye la marca España!

El martes, Pedro Almodóvar también contribuyó a emborronar el nombre de España y de los españoles. En la presentación de su película La mala educación ante la prensa internacional afirmó su alegría por la derrota del PP porque el Gobierno de José María Aznar preparaba un golpe de estado, tal como había revelado un anónimo que circulaba por Internet. ¡Qué ética, qué honradez! Por si alguien lo dudaba después del comportamiento de los titiriteros ansiosos de subvenciones (y anda que el PP se las ha dado en cantidad!), ser intelectual es una profesión más que una actitud.

Casi todos los que navegamos por Internet ya hemos leído el dichoso anónimo. En él se acusa al Gobierno de querer dar un autogolpe mediante la proclamación del estado de excepción y al atraso de las elecciones al menos en dos meses. ¡Qué ganas de votar tenían los intoxicadores! Basta ir al artículo 116.3º de la Constitución para comprobar la falsedad del bulo. El estado de excepción, se establece en la ley fundamental, lo proclamará el Consejo de Ministros previa autorización del Congreso de los Diputados; es decir, no se debate en la junta Electoral Central, como insinúa el conspirador que difundió el bulo. Tampoco se reunieron ni el Congreso, que está disuelto, ni la Diputación Permanente. Cualquier periodista y más un intelectual oscarizado podía haber comprobado este error; sin embargo, muchos han preferido aceptarlo porque servía a sus fines: desprestigiar hasta el fondo al que consideran su enemigo y que no tiene derecho ni al honor ni a la verdad.

Desde luego, somos un país de pandereta. Al menos, tenemos el consuelo de haber inaugurado la fase más moderna de la teoría del golpe de estado. En el Tercer Mundo se siguen usando los grupos armados y el objetivo es la ocupación física del palacio presidencial. Los gubernamentales o los rebeldes vencen tras horas, a veces días, de combate a tiros en las calles. En los países desarrollados, las tramas se encuentran en Internet y la señal la da un emilio o un SMS.

Con el anuncio de la querella contra Almodóvar el PP está protegiendo su nombre y el de sus votantes; lo malo es que quizás la progresía de Hollywood, esos multimillonarios que viajan a Chiapas y a Cuba para tocar a los pobres, quizás le den otro oscar para compensarle por la persecución que sufre y por los ingresos perdidos de su nueva película, ésa en la que se habla de socialistas trincones y puteros; ¿o me he equivocado de película?

APUNTABAN A UN ATENTADO DE ETA QUE GENERARA "GRAN CONVULSIÓN"
Los informes del CNI confirman que el Gobierno no ocultó información en ningún momento
El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) informó al Gobierno a las 15.51 horas del pasado día 11 tras los atentados de Madrid que "se considera casi seguro que ETA es la autora de estos atentados". El informe exponía que con los atentados de Madrid ETA buscaba la misma "gran convulsión" que generó en 1997 el secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco y que desencadenó el Pacto de Estella. El Gobierno ha desclasificado los informe del CNI para reponder a la "campaña de difamación".
EFE Libertad Digital  18 Marzo 2004

El documento expone las primeras conclusiones de los servicios de inteligencia españoles sobre la autoría y consecuencias de la cadena de acciones terroristas "a la espera de que la investigación policial extraiga datos concretos y concluyentes".

La primera conclusión del citado informe es que "se considera casi seguro que la organización terrorista ETA es la autora de los atentados", hipótesis avalada por seis circunstancias. Entre ellas, el que ETA "quiere repetir la estrategia utilizada en el año 1997 con el secuestro y posterior asesinato de Miguel Angel Blanco". "En aquellos momentos, la banda terrorista, que también atravesaba una difícil situación, aunque menos profunda que la actual, quiso encontrar una salida generando una gran convulsión con el atentado contra el concejal popular", agrega el informe.

"Con el impacto social que aquella ejecución anunciada ocasionó, ETA considera que consiguió sus propósitos, pues dirigentes nacionalistas vascos comenzaron a hablar pocas semanas después con representantes de Herri Batasuna, conversaciones que posibilitaron la firma del Pacto de Lizarra en 1998", argumenta el CNI. También se apoya en "la precaria situación de ETA" y expone que "ni las próximas y multitudinarias manifestaciones de repulsa ni la difícil situación en que coloca a sus organizaciones afines son un impedimento para que la dirección etarra haya decidido materializar esta acción criminal, persuadida de que pasado poco tiempo serán mayoritarias las voces a favor de una solución dialogada del 'conflicto vasco'".

Faltaba el suicida para atribuírselos a Al Qaeda
El CNI señalaba que "no puede afirmarse que alguna organización ligada a la Yihad internacional pudiera ser responsable de la ejecución de estos atentados" e indicaba que, "pese a existir ciertas similitudes en cuanto a los procedimientos utilizados y el objetivo genérico atacado -medios de transporte públicos- por los realizados por grupos terroristas islámicos radicales, las coincidencias son lógicas en un atentado de esta magnitud". "Falta una de las huellas más significativas de este tipo de atentados: el terrorista suicida. La circunstancia de que hoy se cumplan exactamente tres años y medio (sic) del 11-S en Estados Unidos no tiene ninguna relevancia o significado para los grupos terroristas islámicos", recalca.

Asimismo, el Ejecutivo divulgó la carta remitida el martes por la directora del Instituto Anatómico Forense de Madrid, Carmen Baladía, al director general de Relaciones con la Administración de Justicia, Carlos Lesmes, en la que le informaba del resultado de las 192 autopsias practicadas hasta ese momento. En esa misiva, Baladía aseguraba que "en ningún caso se han encontrado datos o signos indiciarios con base científica que permitan suponer la existencia de un suicida entre las víctimas".

El comunicado de Abu Hafs
Otro informe del CNI desclasificado analiza el comunicado enviado por las Brigadas Abu Hafs Al Masri al diario árabe editado en Londres Al Quds en el que reivindicaba la autoría de los atentados. En sus conclusiones, el CNI dice que "resulta altamente probable que el comunicado de reivindicación haya sido efectuado por una persona efectivamente vinculada a la Yihad internacional, pero carente del predicamento suficiente en la organización como para hablar en su nombre".

"Sus conocimientos de los textos, religiosos e históricos en que se basa el islamismo radical están claramente implícitos en el texto del comunicado", según las conclusiones, en las que se añade que "las referencias a España también demuestran un conocimiento suficiente de la historia y realidad española como para deducir la residencia en España actual o pasada del autor del comunicado". Por todo ello, según el CNI, "esta reivindicación pudiera haber sido efectuada utilizando textos de anteriores reivindicaciones, incluso falsas o no suficientemente contrastadas, pero, en cualquier caso, dudosas".

El hallazgo de la furgoneta
El Gobierno también ha distribuido el informe del subdirector general operativo de la Policía, Pedro Díaz Pintado, en el que detalla el hallazgo de la furgoneta Renault Kangoo en la que se hallaron siete detonadores y una cinta de casete con versículos del Corán en árabe, además de restos de explosivos, lo que provocó que se abriera una segunda línea de investigación. Se explica en el informe que la furgoneta fue encontrada en torno a las 11.00 horas del día de los atentados en Alcalá de Henares y sobre las 15.30 horas, después de ser inspeccionada por un perro adiestrado, llegó al Complejo Policial de Canillas, donde se procedió a su inspección y fueron hallados los objetos citados.

También se hizo pública este jueves la comunicación que la ministra de Asuntos Exteriores, Ana Palacio, remitió a diversas embajadas y consulados españoles en la que les informaba de que Acebes había "confirmado la autoría de ETA", basándose en "el explosivo utilizado y el patrón utilizado" en los atentados. La ministra emplazaba a los diplomáticos a "aprovechar aquellas ocasiones que se le presenten para confirmar la autoría de ETA de estos brutales atentados, ayudando a disipar así cualquier tipo de duda que ciertas partes interesadas puedan querer hacer surgir en torno a quién está detrás de estos atentados".

Mayor Oreja dice que el PSOE tendrá que decidir «si cambia o no la Constitución»
Afirma que el «desafío nacionalista» continúa Ocupará su escaño en Madrid y dejará el de la Cámara vasca
A. MORAZA/VITORIA El Correo 18 Marzo 2004

El vicesecretario general del Partido Popular, Jaime Mayor Oreja, advirtió ayer a los socialistas de que el «desafío nacionalista» y los planes de «ruptura», como el de Ibarretxe, se mantienen en pie y obligarán al futuro Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a decidir pronto «si cambia o no la Constitución» y si abre «una segunda transición» en España.

Mayor Oreja compareció ayer ante los medios informativos para analizar los resultados electorales y explicar los asuntos tratados el martes en la reunión que mantuvo el comité ejecutivo del PP de Euskadi. En ese contexto, anunció que asumirá en breve su escaño como diputado en el Congreso por Álava, lo que significa el abandono de su condición de parlamentario en la Cámara vasca.

A juicio del líder del PP de Euskadi, comienza una legislatura «difícil y abrupta» debido a las exigencias nacionalistas. «Ni Ibarretxe ni el PNV van a cambiar. El plan Ibarretxe se llevará hasta las últimas consecuencias y ETA tratará de participar en esa decisión», vaticinó.

Acelerar congresos
Desde esa perspectiva, Mayor Oreja aseguró que su partido defenderá la estabilidad institucional y seguirá trabajando para ser «la alternativa constitucional» al nacionalismo. Además, ofrecerá su «colaboración plena» al Gobierno de España para afrontar la complejidad del mapa territorial.

El dirigente popular indicó, por otra parte, que el PP vasco tendrá que acelerar sus congresos regionales y provinciales ante la proximidad de los comicios autonómicos, si bien todo dependerá del calendario nacional del partido.

Respeto a los resultados electorales del 14-M, Mayor Oreja consideró lógico que el PP de Euskadi haya perdido apoyo después de diez años de crecimiento ininterrumpido. «Algún día teníamos que perder y el domingo se confirmó que el grupo que pierde el Gobierno de España se convierte en la tercera fuerza en el País Vasco», añadió.

José Conde Monge: «Retirar las tropas de Iraq es plegarse a los terroristas»
Presidente de la Asociación de Militares Españoles
Cree que ni Estados Unidos ni Reino Unido perdonarían nunca a España que el contingente español se marchara de Diwaniya. Eso, asegura, «sería una vuelta de espaldas tremenda»
Diego Mazón La Razón  18 Marzo 2004

José Conde, coronel de Caballería retirado, preside la Asociación de Militares Españoles, la primera voz relacionada con la Defensa que ha salido a la palestra para criticar la medida prometida por José Luis Rodríguez Zapatero de retirar las tropas de Iraq si el treinta de junio la ONU no ha asumido el mando.

- En un principio defendieron que no se debían enviar tropas a Iraq pero ahora consideran que la retirada de las tropas sería una irresponsabilidad. ¿Por qué?
- Por la trascendencia que internacionalmente puede tener eso. Se habían tomado unas decisiones que fueron que en aquel entonces fueron las mismas que había tomado el Gobierno socialista con ocasión de la primera guerra del Golfo, con independencia de que fueran situaciones distintas. La situación actual es clarísima. Lo que ha ocurrido en Madrid, los doscientos muertos y los mil y pico heridos, más todo lo que supuso y la trascendencia que ha tenido en las elecciones da pie a que determinadas organizaciones terroristas puedan pensar que les vale con hacer chantaje con una explosión en la capital de la nación que sea y organizar el lío de cara a unas elecciones. Abandonamos el campo porque ha habido una explosión, un chantaje y se va a ceder al chantaje, con independencia de que ya se hubiera dicho antes.

- Esta retirada de tropas ¿sería plegarse a lo que quieren los terroristas?
- Eso sería y así se va a interpretar en el mundo. Con independencia de lo bien que ha caído en Francia y Alemania, a nosotros, y ahí está la isla de Perejil para demostrarlo, lo que de verdad nos interesa es nuestra alianza con los Estados Unidos, que para eso son los que son.

Alas a los terroristas
- ¿Cree que la salida de las tropas de Iraq puede dar alas a los terroristas para hacer actos similares en otros lugares?
- Eso sería lo tremendo. Que les diera alas y que ocurriera, y que se pusiera el ejemplo de España como lo que no se debe hacer o de lo mal que se ha hecho. Eso sería tremendo para nosotros y para nuestra situación internacional.

- ¿Y de cara a Estados Unidos e Inglaterra? ¿Qué consecuencias puede tener?
- Eso sería una vuelta de espaldas tremenda. Puede tener muy pocas consecuencias, como ha dicho el general Sánchez, pero a lo peor, como están empezando a pensar, es que otras naciones se lo piensen.

- ¿Cómo afectaría al propio Ejército su salida de Diwaniya?
- Negativamente. Moralmente mal, hasta desde el punto de vista de que esto tuviera trascendencia en los futuros aspirantes a profesionales. Lo lógico es que piensen que para qué se van a meter en un Ejército que les lleva, les trae y no se justifica nada. Y todo porque ha habido un bombazo tremendo en Madrid ante el que no hay que bajar la guardia.

- Una decisión como esta, ¿puede influir en futuras intervenciones similares?
- Claro, muchísimo, en el sentido de la pérdida de credibilidad que tendríamos con respecto a los mandos de Defensa. No se podría contar con España con la misma confianza con que se ha contado hasta ahora. El Ejército podría volverse más encerrado en sí mismo.

- ¿Y sobre la población iraquí, qué influencia tiene?
- Muy mala, en el sentido de que España en los países árabes tiene un bien ganado prestigio. Si ahora nos vamos quedaremos como una nación que ha abandonado y que no ha respondido a las expectativas puestas en ellos, especialmente en el Ejército español.

- ¿Y de cara a Estados Unidos e Inglaterra?
- Eso no lo perdonarían nunca. Fue muy sonado lo de las Azores, pero también lo ha sido el beneficio, con independencia de que todos los políticos lo basen en que el que se apuntó los tantos fue el señor Aznar. Eso es falso. El que se apuntó esos tantos fue España.

- EE UU e Inglaterra temen que visto lo logrado en España, los terroristas puedan hacer lo mismo en otros países
- Pueden hacerlo en otros sitios y hasta lo pueden hacer en España, porque el terrorismo ya sabemos cómo paga. El terrorismo chantajea, luego pacta, pero después sigue chantajeando todo lo que puede, lo que necesite y lo que se le antoje. Aquí se sentencia contra Batasuna y no pasa nada, y si a eso le sumamos ahora el abandono del Ejército, vamos a ser el hazmerreír del mundo occidental.

- Las propuestas del PSOE en materia de Defensa han sido acogidas con cierto escepticismo por los militares.
- Sí, porque este señor ha hablado tanto y de tantas cosas que en realidad no se sabe muy bien de lo que ha hablado. Eso de que dice que no tiene programa, tendrá programa, pero con respecto a la milicia, muy poco, igual que el PP, hablemos claro.
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