AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 22 Marzo 2004
Terror y mentira “política”
Agapito Maestre Libertad Digital  22 Marzo 2004

ETA aplaude a Zapatero en Irak, y con razón
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Marzo 2004

Amenaza de ETA a Zapatero
Editorial La Razón  22 Marzo 2004

CON EL GOBIERNO, SIEMPRE CONTRA ETA
Editorial ABC 22 Marzo 2004

Al-Qaida
Editorial El Correo  22 Marzo 2004

LOS OBJETIVOS DE LA POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE
CONDOLEEZZA RICE ABC 22 Marzo 2004

El peligro del repliegue
Luis González Seara La Razón  22 Marzo 2004

La oferta de diálogo de ETA
Francisco Marhuenda La Razón  22 Marzo 2004

La resistencia vasca pide gestos a Zapatero como el de Irak
EDITORIAL Libertad Digital  22 Marzo 2004

Perfección absoluta
Cristina Losada Libertad Digital  22 Marzo 2004

La ley de la calle
José García Domínguez Libertad Digital  22 Marzo 2004

Una grave lacra moral
Cartas al Director ABC 22 Marzo 2004

El efecto Acebes en la cadena SER
Libertad Digital  22 Marzo 2004
 

Asuntos internos
Terror y mentira “política”
Agapito Maestre Libertad Digital  22 Marzo 2004

Los cientos de muertos de la masacre terrorista nos acompañarán toda la vida. La extrema vulnerabilidad de los humanos nos ha sido impuesta por el terror. Muchos han manipulado la tragedia. No han querido guardar luto por los muertos; o peor, no han sentido dolor por el asesinato de sus semejantes; o peor aún, no han tenido capacidad de entristecerse. Menester es, sin embargo, guardar el luto por los caídos, porque quién no lo haga acabará pagándolo más pronto que tarde. Nadie en su sano juicio moral podrá mantener que estas elecciones no se han realizado bajo la presión de la ignominia terrorista primero, y su utilización, posterior, por “políticos” e ideólogos sin escrúpulos morales.

Estas elecciones han sido trágicas. ¡Sus resultados son irreprochables! ¡Su valor aritmético es incuestionable! Técnicamente nadie puede poner en duda los “líderes” políticos seleccionados a través del voto emitido el 14-M. Moral y políticamente, sin embargo, todo es más difícil de aceptar. La democracia es algo más que una suma numérica salida de las urnas, es una forma de vida basada en el conflicto de pareceres para erradicar la violencia. Precisamente, porque todos hemos votado bajo la presión de la violencia, del terror, los resultados de estas elecciones siempre nos dejarán inquietos, desasosegados y pendientes de una superior legitimación moral. La ciudadanía está triste, porque intuye que ha votado presionada por el terrorismo. Hay una mancha imposible de limpiar, aunque los políticos oportunistas ya han empezado a ocultarla. El ciudadano español está seriamente herido con los atentados terroristas de Madrid.

El PSOE se apresura a pasar página de este acontecimiento, pero no lo conseguirá. El pueblo español no olvida tan fácilmente como el hombre-masa, el resentido y el político oportunista ubicado en la industria cultural y los medios de comunicación. La ciudadanía no cierra jamás los ojos ante la barbarie. Ahí reside la cruz del PSOE. Su gran carga no será sólo combatir el plan Ibarreche o sosegar la voracidad de Maragall contra el resto de España, sino adquirir conciencia de que su victoria está determinada por el terror. Sus dirigentes harán como si la vida política transcurriera al margen de este inmenso crimen contra la democracia, pero será inútil, pues, al final quien no asuma este fracaso colectivo será zarandeado por su soberbia.

El acontecimiento terrorista de Madrid es nuevo en la historia de la democracia occidental del nuevo milenio. Por su atrocidad cuantitativa y su exacta planificación tres días antes de unas elecciones nacionales, el atentado de Madrid pasará a los anales de la historia universal de la ignominia contra la democracia. ¡Lo decisivo es el atentado! ¡Qué más da que lo haya cometido Al-Eta o Al-Qaeda ! Por lo tanto, nadie está a salvo de la crueldad terrorista; ni siquiera los malvados, que han utilizado la muerte para imponer sus cobardes criterios, se librarán del crimen terrorista. Nadie podrá pasar fácilmente página de esta masacre; ni siquiera los negociantes políticos, que han manipulado las conciencias ante la parca terrorista, dejarán de sufrir cuando experimenten la necesidad de ser hombres honrados. Nadie se librará del terror; ni siquiera los majaderos, que miran para otro lado ante la angustia del ser humano desarrollado, conseguirán vivir al margen de tanta vida sacrificada. Quien quiera, pues, eludir el trabajo de duelo por lo sucedido en Madrid, tendrá que pagarlo con una existencia miserable.

Tampoco el PSOE podrá eludir la cuestión durante mucho tiempo. Porque estas elecciones han sido, repito, trágicas, es conveniente que cada uno de nosotros sea capaz de entristecerse, de sentir duelo por los caídos, para poder recordarle al PSOE, y a todos los políticos de España, que en un estado emocional como el producido por los atentados de Madrid nadie puede votar con la cabeza clara y el corazón limpio. Sobre el impacto psicológico de cientos de cuerpos sacrificados nadie puede diseñar su vida pública. Esto es imposible en democracia. Pero si este imposible se hace posible, como ha sido el caso del 14-M, la democracia está herida de muerte. Acaso por eso los políticos malvados quieren pasar página rápidamente sobre la tragedia de Madrid. Espero que no lo consiga, porque el pueblo español, la ciudadanía más desarrollada desde el punto de vista moral y democrático, se lo impida.

ETA aplaude a Zapatero en Irak, y con razón
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Marzo 2004

Cuando una banda criminal tan desalmada, tan enemiga de la libertad, de la dignidad humana y de todo lo que sea o signifique España llama “valiente” a su futuro presidente del Gobierno, algo malo ha tenido que hacer éste para que los terroristas lo aplaudan. Y efectivamente, así es: la ETA aplaude la traición de Zapatero a la causa de los aliados en Irak, la traición a los compromisos exteriores de nuestra nación y sobre todo la rendición escandalosa tras el 11-M ante el terrorismo islámico, que es precisamente el que trata de impedir la liquidación total del régimen genocida de Sadam Husein y la creación de un Estado constitucional y menos peligroso que el anterior en Irak.

La traición de Zapatero a la coalición internacional, en primer lugar no sólo a los USA sino a la veintena de países de la UE que la apoyan, sería miserable de por sí. Pero es que además constituye una invitación a que cualquiera utilice la fuerza contra España, en la seguridad de que nuestro país tiene un gobierno sin valor y sin principios, dispuesto a negociar con cualquiera que le ponga el pie en el cuello. La excusa de que ZP prometió en la campaña electoral retirar nuestras tropas es, sencillamente ridícula. ¿Es que la masacre del 11-M, si finalmente se confirmara que fue obra del terrorismo islámico con base en Marruecos y respaldo de Al Qaeda, no le obliga a ninguna reflexión a Zapatero y al PSOE? ¡Es que no prueba precisamente eso que toda firmeza es poca contra el terrorismo islámico y los Estados que lo respaldan, sea Afganistán, Irak, Siria o cualquier otro? ¿Es que no podía esperar, precisamente por la terrible gravedad de lo ocurrido, a concretar esa promesa, que incluso si no la cumpliera ya sería una de tantas, como por ejemplo la de encargar a Bono la lucha antiterrorista desde el Ministerio del Interior? ¿Tanta prisa le corría demostrar que él no es Aznar, que en él no van a tener los terroristas un enemigo implacable, que él si está dispuesto a arrodillarse?

No corría tanta prisa, aunque a Prisa quizás sí se la corriera. Ya lo suponíamos. También temíamos que quien acepta que en un gobierno regional como el de Cataluña se sienten junto a sus socios del PSC los que han sido capaces de pactar con ETA una tregua para que los etarras maten en Cuenca y no en Gerona, era capaz de aceptar muchas cosas. Pero, la verdad, ni tantas, ni tan rápido. Si ETA le pide con ella el mismo gesto de “valor” que en Irak, ¿cabe mayor prueba de que ha sido, es y será un gesto de vil cobardía?

Amenaza de ETA a Zapatero
Editorial La Razón  22 Marzo 2004

De no ser por las trágicas circunstancias en que se ha producido el cambio de Gobierno en España, el comunicado de los terroristas de ETA no tendría otra importancia que la constatación de la contumacia criminal de unos pistoleros, dispuestos a obtener ventajas políticas por el simple medio del ejercicio del tiro en la nuca. Ni siquiera el reconocimiento explícito de que la reclamada independencia del País Vasco es imposible sin un acuerdo general europeo, algo que los máximos órganos de representación de la UE ya han rechazado, aporta algún elemento nuevo de reflexión a lo ya conocido. ETA, como siempre, exige la rendición del Estado español y la entrega inerme de los ciudadanos vascos a su modelo totalitario de sociedad. Incluso sus apelaciones al diálogo y su oferta de negociación al nuevo Gobierno son la repetición de la conocida táctica mafiosa de trasladar a la víctima la responsabilidad de la violencia. Es el mismo mensaje perverso que ya recibió el Gobierno de José María Aznar, en 1996, y es la misma fórmula de extorsión que pesa sobre los demócratas desde hace ya demasiados años.

Sin embargo, lo que subyace en el comunicado terrorista, publicado por los periódicos vascos «Gara» y «Berria», y que es el motivo de que tengamos el desagradable deber de analizarlo, es un sutil cambio en el estilo de la amenaza. Un cambio que revela a las claras hasta qué punto son conscientes los pistoleros etarras de la influencia que han tenido en el resultado electoral del pasado 14 de marzo los brutales atentados terroristas cometidos en Madrid. Y, así, la banda, tras un análisis electoral delirante, exclusivamente dirigido al consumo interno de su entorno y, por lo tanto, sin ninguna importancia real, elogia a José Luis Rodríguez Zapatero por su «valentía» de retirar las tropas españolas de Iraq, y la reclama un gesto similar con lo que ellos llaman Euskal Herria. No debemos ocultar las graves implicaciones que puede tener para el futuro de la sociedad española la interpretación torticera que hacen los etarras de una decisión política, la de retirarse de Iraq, que venía condicionada por una promesa electoral y que, además, está sujeta a una hipotética nueva resolución de Naciones Unidas.

Debemos insitir en este punto, porque el hecho de que unos terroristas consideren que un atentado, un acto de simple y pura violencia, es capaz de cambiar el signo político de un país y de modificar su política exterior tiene unas connotaciones potencialmente muy peligrosas.
Nosotros sabemos que la decisión por parte de José Luis Rodríguez Zapatero de retirar las tropas de Iraq es anterior a la matanza de Madrid y así debemos recalcarlo, aunque podamos disentir de la oportunidad de la misma, toda vez que han cambiado trágicamente las circunstancias en que se tomó.
De ahí que sea de la máxima importancia que el nuevo Gobierno sepa transmitir con claridad a los pistoleros y a quienes les apoyan que no se va a variar un ápice los postulados que ha venido manteniendo el Partido Socialista Obrero Español con respecto al terrorismo etarra.

CON EL GOBIERNO, SIEMPRE CONTRA ETA
Editorial ABC 22 Marzo 2004

EL acierto colectivo más importante de los principales actores políticos españoles ha sido el de unificar las estrategias y las retóricas frente al terrorismo. De esa forma, se instaló en la sociedad española a lo largo de los últimos años que ante ETA ni había atajos ni se podían hacer concesiones políticas. Los cuatro grandes pilares de esa política, subrayada por los dos grandes partidos españoles, el PP y el PSOE, son las reformas legales para conseguir que los satélites de la propia banda no disfrutaran de las ventajas del Estado de Derecho, la eficacia policial, la cooperación internacional y el Pacto por las Libertades, marco que ha sufrido una cierta inestabilidad en los últimos meses. Con esos elementos, ETA ha sufrido duros golpes en su infraestructura, se han abortado atentados en fase de ejecución y se han despejado los pseudoargumentos que aventuraban que era imposible acabar con el fenómeno de la violencia en el País Vasco sin una fase previa e inevitable cuya secuencia era negociación, cesión. El diálogo, en este contexto, se ceñía y se debe seguir ciñendo a los actores plenamente democráticos, porque la insistencia de la propia banda en persistir en la «lucha armada» no deja lugar a dudas sobre la vis chantajista de los «análisis» que cada vez con más frecuencia insertan los terroristas en el diario «Gara». En el último, la relación entre los gestos «fuertes y valientes» que atribuyen al nuevo inquilino de La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero, al anunciar la retirada española de Irak, y el «conflicto» vasco es de una grosería intelectual que deja claro, de nuevo, que con ETA es imposible el diálogo.

Ni siquiera la conmoción creada en la sociedad española por los atentados del 11-M ha conseguido quebrar la unidad de los políticos respecto a la consistencia del fenómeno terrorista, sus objetivos finales y las fórmulas más eficaces para luchar contra él. El Pacto por las Libertades debe ser, de nuevo, el punto de encuentro para que la paz no tenga ningún precio, ni político ni a costa de la memoria de las víctimas. En algunos momentos, ese Pacto ha sido objeto de críticas por quienes han creído que el efecto de las bombas debe ser una inmediata cesión, a costa de los propios principios y, lo que es más grave, de la seguridad de los ciudadanos y de la paz. No ayudaría en nada a borrar la palabra ETA de las vidas de los ciudadanos vascos y del resto de los españoles que se modificara en líneas sustanciales aquello que se ha demostrado de una eficacia inapelable. Los terroristas intentan sembrar la discordia, bien con treguas parciales, bien con señuelos para políticos ingenuos, bien con comunicados en los que reivindican al tiempo las pistolas y la palabra. Frente a eso ha habido acciones contundentes, apoyos internacionales y un consenso general que ha llevado a los etarras a la fase menos mortífera desde hace décadas. El nuevo Gobierno y el PP deben comenzar a reafirmar esos principios. Si la posición del PSOE fue de una lealtad al país fuera de dudas, la del PP no puede ir por otro camino. Ni el terrorismo islámico ni el de ETA deben alterar unos principios que nadie ha cuestionado y menos unos votantes que se decantaron mayoritariamente por dos opciones partidistas que hace tiempo que firmaron que la paz no tiene precio.

Al-Qaida
Editorial El Correo  22 Marzo 2004

La sangrienta irrupción del terrorismo de Al-Qaida en España y en el escenario europeo ha llevado a las autoridades de cada país y a las propias instancias de la Unión a establecer medidas de prevención extraordinarias ante una amenaza tan grave como imprevisible. Al-Qaida ha demostrado que su disposición a causar el mayor número de víctimas mediante métodos pavorosos no tiene límites. La operación terrorista del 11 de septiembre tuvo sus antecedentes y sus émulos en atentados que, debido a su localización o al origen de sus víctimas, se han extendido por los cinco continentes. Su carácter indiscriminado ha elevado la cifra de asesinados por Al-Qaida a una cantidad indeterminada que, en cualquier caso, supera las cinco mil personas. Las sociedades europeas se conmovieron con las matanzas perpetradas en las Torres Gemelas, en el Pentágono y Pensilvania. Pero no tanto con las masacres de Nairobi, Bali o Estambul. Hoy los Gobiernos europeos coinciden en situar la política antiterrorista como su máxima prioridad y en conjuntar los esfuerzos para evitar el establecimiento de la compleja trama del terrorismo islamista en nuestro continente.

El fanatismo que representa Al-Qaida y su sintonía con una infinidad de grupúsculos extremistas en un área creciente de influencia del Islam apela a la responsabilidad de los musulmanes a la hora de purgar su religión y su cultura de un componente fundamentalista que pretende provocar una guerra de civilizaciones y que trata de implantar regímenes integristas expansivos en aquellos países en los que prevalece la presencia del Islam. En Euskadi y en España sabemos bien que el terrorismo de ETA se siente especialmente acosado cuando la comunidad nacionalista en la que intenta arraigarse se incorpora activamente a la lucha contra la barbarie. De igual forma que el final del terrorismo etarra depende en gran medida de que el nacionalismo se comprometa en pos de dicho objetivo, no es fácil que los países adscritos a la llamada civilización occidental puedan hacer frente a la amenaza del terrorismo islamista si los partidarios del Islam no se esfuerzan -tanto en los países árabes, asiáticos y africanos como en Europa y América- en combatir la lectura intolerante y terrorista del Corán.

Las sociedades europeas corren el riesgo de acomodarse en una cierta fatalidad ante la amenaza de Al-Qaida percibida como un supuesto inevitable. De ahí que sea necesario que los distintos Gobiernos se esfuercen en informar a los ciudadanos de forma veraz -y prescindiendo de todo tremendismo- respecto a la amenaza que pende sobre su seguridad. Porque sólo una ciudadanía consciente de la verdadera dimensión del riesgo que entraña este nuevo terrorismo podrá comportarse de manera responsable al decidir sobre la actitud que deben mantener sus representantes en los órganos legislativos y ejecutivos de las democracias europeas.

LOS OBJETIVOS DE LA POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE
POR CONDOLEEZZA RICE. Asesora de Seguridad Nacional de Estados Unidos ABC 22 Marzo 2004

LA política exterior del presidente Bush es una visión nueva y valiente inspirada en estas ideas: que la difusión de la democracia lleva a la paz; que las democracias no deben carecer jamás de la voluntad ni de los medios para hacer frente y vencer a los enemigos de la libertad; que el poder y la determinación de Estados Unidos deben utilizarse para defender la libertad. Su visión se sustenta en tres pilares. Primero, defenderemos la paz evitando y oponiéndonos a la violencia de terroristas y regímenes proscritos. Segundo, protegeremos la paz promoviendo una era de buenas relaciones entre las grandes potencias del mundo. Y tercero, extenderemos la paz procurando extender los beneficios de la libertad y la prosperidad por todo el globo. Es un momento en el que nunca había sido más necesaria la defensa de la libertad, y un momento en el que el triunfo de la libertad nunca había tenido mayores posibilidades.

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 supusieron la mayor conmoción estratégica que ha sufrido EE.UU. desde Pearl Harbor. Cristalizaron nuestra vulnerabilidad ante tramas maquinadas en tierras lejanas, que llegan sin avisar y traen la tragedia a nuestras costas. El presidente Bush vio inmediatamente sus repercusiones. Aquella noche anunció al mundo que Estados Unidos no haría distinciones entre los terroristas y los Estados que los acogen. Desde aquel día, han sido capturados o asesinados más de dos tercios de los líderes conocidos de Al-Qaeda. El resto está a la fuga, permanentemente.

Estados Unidos y sus aliados han puesto fin a los regímenes de terror en Afganistán e Irak. Todos están advertidos: apoyar el terrorismo no es una estrategia viable a la larga. Nuestra peor pesadilla es la posibilidad de un ataque repentino y secreto con armas químicas, biológicas, radiológicas o nucleares, y la conjunción de la amenaza terrorista con las armas de destrucción masiva. Sabemos por los propios alardes de los terroristas que no dudarán en usar las armas más terribles del mundo. No podemos permitirnos el dejar que sigan proliferando las armas de destrucción masiva. Durante muchísimos años, el mundo ha estado fingiendo que tratados importantes como el Tratado de No Proliferación Nuclear, mantenían este problema a raya. Durante muchos años, el mundo no hizo nada mientras la amenaza de la proliferación seguía extendiéndose. Durante muchos años, el mundo se negó a cumplir las muchas resoluciones que había aprobado.

La decisión de obligar al régimen iraquí a rendir cuentas tras 12 años de desafío ha restaurado la credibilidad de la comunidad internacional. El presidente Bush decidió atacar de raíz las amenazas de proliferación. El anterior régimen iraquí no era sólo un Estado que financiaba el terror, sino que durante muchos años fue también uno de los principales fabricantes de armas de destrucción masiva del mundo. Durante 12 años, el ex dictador iraquí estuvo desafiando a la comunidad internacional, negándose a desarmarse y a rendir cuentas de sus armas y programas ilegales. Sabemos que tenía ambas cosas porque utilizó armas químicas contra Irán y contra su propio pueblo; y porque, mucho después de aquellos ataques, admitió ante los inspectores de la ONU que tenía reservas y programas. El mundo dio a Sadam la última oportunidad de desarmarse. No lo hizo y ahora ya no está en el poder.

Las firmes medidas del presidente están haciendo que otros regímenes desistan de buscar armas para el asesinato masivo. La diplomacia ha triunfado en Libia, en parte porque ahora nadie puede dudar de la decisión y del propósito de Estados Unidos y nuestros aliados.

Esa es la razón de que Estados Unidos persiga una estrategia de avance de la libertad en Oriente Medio. La libertad debe elegirse libremente, y buscaremos, con la intención de trabajar con ellos, a aquellos individuos de Oriente Medio que creen en los valores, y en los hábitos, y en las instituciones de la libertad, y que desean ver prosperar en sus propios países el sistema de Derecho, la libertad de prensa, la libertad religiosa, el respeto por la mujer, los límites del poder del Estado y las oportunidades económicas.

Rechazamos la condescendencia cultural según la cual los árabes o musulmanes no están interesados por alguna razón en la libertad, o no están dispuestos a asumir las responsabilidades de la libertad. Nos negaremos a excusar la tiranía. Insistiremos en que nuestros amigos de la región mantengan unos estándares más altos. Y obtendremos el apoyo de nuestros aliados de la región, y fuera de ella. Irak y Afganistán son las vanguardias de este esfuerzo.

Cincuenta millones de personas han sido liberadas de dos de las tiranías más brutales y peligrosas de nuestro tiempo. Con la ayuda de más de 60 naciones, ahora el pueblo iraquí y el pueblo afgano se esfuerzan por construir democracias, en condiciones difíciles, en el pedregoso terreno de Oriente Medio. En enero, Afganistán aprobó una Constitución nueva y progresiva. Y más tarde, este mismo año, el pueblo afgano celebrará elecciones nacionales.

Cada día los iraquíes asumen más responsabilidad por la seguridad de su nación, desde la vigilancia de las instalaciones, hasta el mantenimiento del orden en las calles, pasando por la reconstrucción de la infraestructura que Sadam Husein dejó de lado durante décadas. El pueblo iraquí avanza a diario hacia la democracia. Y estamos trabajando con los iraquíes y Naciones Unidas para disponer lo necesario para la transición a la plena soberanía iraquí.

En Irak, el trabajo de construir la democracia encuentra oposición entre los remanentes de sus antiguos opresores y los terroristas extranjeros. Estos asesinos pretenden fomentar su ideología del asesinato obstaculizando cualquier avance hacia la democracia y un futuro mejor. Intentan conseguir que la voluntad de nuestro país y de nuestros amigos se tambalee. Están matando a iraquíes inocentes. Están sembrando un reino del terror. Pero ni nosotros ni el pueblo iraquí nos dejaremos intimidar jamás por criminales y asesinos, porque Estados Unidos y sus fuerzas se mantendrán en sus trece hasta que el trabajo esté hecho.

El mundo está vigilando. El fracaso de la democracia en Irak y Afganistán condenaría a millones a la miseria y envalentonaría a los terroristas de todo el mundo. La derrota del terrorismo y el éxito de la libertad en esas naciones nos interesan a todos, porque las naciones libres no financian el terror y no alimentan ideologías de asesinato. Los gobiernos libres y democráticos de Irak y Afganistán inspirarán esperanza y alentarán reformas en todo Oriente Medio. No podemos titubear, y no fracasaremos.

Estos principios de libertad también deben aplicarse al conflicto entre palestinos e israelíes. El presidente Bush ha sido el primer presidente estadounidense que ha hecho un claro llamamiento a la creación de un Estado palestino. Y es el primero que ha dicho llanamente que no puede haber paz para ningún bando mientras no haya libertad para ambos bandos. La naturaleza de cualquier Estado palestino y la calidad de su liderazgo e instituciones importan al menos tanto como sus fronteras. Los líderes palestinos deben adoptar la democracia. No deben tolerar la corrupción, y deben combatir el terrorismo.

Por su parte, Israel debe ayudar a crear las condiciones para que surja un Estado palestino. No debe hacer nada para prejuzgar el resultado de un acuerdo sobre la condición final. Y debe hacer más para mejorar la vida de los palestinos, eliminando las humillaciones diarias que endurecen los corazones de futuras generaciones. Un mundo más seguro, más libre y mejor es nuestra esperanza para las decisiones que Estados Unidos y sus aliados y amigos están tomando hoy. Materializar esta visión puede llevar décadas. Exigirá un compromiso de muchos años. Pero el esfuerzo y la espera merecerán la pena.

El peligro del repliegue
Luis González Seara La Razón  22 Marzo 2004

La barbarie terrorista perpetrada en Madrid ha dado rienda suelta a toda clase de excesos, miedos, desafueros, precipitaciones y errores de perspectiva, ante la brutalidad asesina de las huestes islámicas de Al Qaeda y sus asociados. La indignación y la búsqueda del chivo expiatorio, a toda costa, nublan la reflexión y el sentido común de muchos obligados a pronunciarse con responsabilidad, incluidos aquí los Almodóvar de turno. Y no se quiere hacer examen de conciencia. El discurso europeo predominante en los años recientes, era algo establecido: los americanos quedaron estupefactos y desorientados por los atentados del 11-S. Era algo propio de su bisoñez ante los grandes sufrimientos de las guerras y las violencias estructurales. Nosotros, los europeos, estábamos al cabo de la calle. Sabíamos muy bien cómo se cocinaba ese guiso. Además, la cosa no era para tanto y no había por qué ponerse histéricos. Toda esa historia del terrorismo islámico, las venganzas de Bin Laden y las matanzas originadas por los mártires suicidas eran cosas de Bush y el choque de civilizaciones.

Incluso los terrorismos de ETA y del IRA, que afectaban a dos viejas naciones europeas, no eran algo peligroso para la Europa del euro y del bienestar. Un poco de colorido violento, vasco o irlandés, no tenía por qué turbar la calidad de vida del gigante económico. De pronto, se produce la masacre, en Madrid, del 11-M, y el desconcierto y pánico de los europeos supera el de los americanos y amenaza con derivar en decisiones de alto riesgo. Se quiere ver ante todo la culpa de Aznar, esa oveja negra que se unió a Bush y Blair en la aventura de las Azores. Y se cae en el error de convertir a los terroristas en justicieros, como si los asesinados en las Torres Gemelas, en Bali o en Madrid fueran culpables de algo. El disparate de considerar el terrorismo de Al Qaeda como un castigo lleva a la idea de que si se retiran, por ejemplo, los soldados españoles o polacos de Iraq, las matanzas se producirán en otra parte, como enseña la gran teoría solidaria de Carod-Rovira en nuestro particular contencioso con ETA.

La gran mayoría de los medios informativos del mundo han vinculado la victoria de Zapatero y su anuncio de la retirada de las tropas españolas de Iraq como un triunfo del terrorismo. Pero el peligro de que Europa tenga la tentación de replegarse sobre sí misma está bastante extendido, lo cual no sólo podría acabar con todo intento de un avance democrático en los países islámicos, sino en un repliegue recíproco del Imperio hegemónico, que dejaría a Europa a la intemperie, en un orden mundial donde la ONU, tal como está, no tiene capacidad de hacer frente a ningún conflicto serio. Que nadie se engañe diciendo que las democracias, española y europea, han salido reforzadas del atentado de Madrid. Si no se implica a EE UU en una implantación conjunta del nuevo orden internacional, la perdedora será Europa. Este no es el momento de salir corriendo hacia ninguna parte, ni de mirar sin ver lo que se avecina.

La oferta de diálogo de ETA
Francisco Marhuenda La Razón  22 Marzo 2004

La escoria de ETA está muy contenta con la victoria socialista. No hay nada más repugnante que esa basura humana. El PSOE ha tenido, encabezado por su líder y futuro presidente, un comportamiento ejemplar en la lucha contra la banda terrorista. Se ha expresado con el pacto antiterrorista, a pesar de los problemas surgidos en el período electoral, o con su apoyo a la reforma de la Ley de Partidos Políticos y a las medidas emprendidas por el Gobierno para acabar con ETA. Los terroristas no querían que ganara Rajoy. Con Aznar les ha ido muy mal y sabían que el secretario general del PP era más de lo mismo. La unidad que existe en esta formación no se encuentra en el PSOE, donde hay voces partidarias del diálogo.

Esto es lo que han ofrecido los líderes de la banda porque necesitan recuperar fuerzas. Otegui, el títere de la banda asesina, condenó el atentado del 11-M, pero nunca lo ha hecho con los que ha realizado ETA. Los que creen que con el diálogo se puede resolver algo están muy equivocados. La matanza de Madrid, como tantas otras, muestran que los terroristas no buscan el diálogo sino la muerte para imponer sus ideas y subyugar a la mayoría de la población. Zapatero tiene un escenario difícil, porque no hay otro camino que mantener la línea emprendida por Aznar.

Es posible que recomponga las relaciones con el PNV, pero el Plan Ibarreche es un serio obstáculo. Será la prueba de fuego de su coherencia, ya que la ruptura del diálogo con el nacionalismo vasco fue algo buscado con ahínco por Arzallus. No hay que olvidar que traicionó tanto al PSOE, que era su socio, como al PP, con quien mantenía unas relaciones excelentes. El problema con el nacionalismo vasco y catalán es saber hasta dónde está dispuesto a llegar Zapatero para satisfacer su soberanismo. No bastan las declaraciones o las cesiones de competencias por más poder político y un camino hacia la independencia.

La "resistencia vasca" pide gestos a Zapatero como el de Irak
EDITORIAL Libertad Digital  22 Marzo 2004

Tras la derrota del PP y el anuncio de Zapatero de que, pese al 11-M, hará lo que los terroristas de Al Qaida quieren, es decir, retirar las tropas que combaten el terrorismo en Irak, ETA ha hecho un comunicado este domingo en el que considera que, “teniendo en cuenta los últimos acontecimientos, la confirmación del PSOE de que va a sacar las fuerzas armadas de España de Irak es un gesto fuerte y valiente; la deuda a pagar por el castigo inflingido por los ciudadanos al PP en las urnas”. ETA también se dirige a Zapatero para indicarle que “también se necesitan gestos fuertes y valientes para con Euskal Herria”.

Los terroristas recuerdan a Zapatero que Aznar, en dos legislaturas, “no ha logrado acabar con la resistencia vasca y con la izquierda abertzale” por lo que instan al dirigente socialista a mantener una posición de “diálogo”. Aunque ETA en su comunicado no da el paso de ampliar a toda España la tregua catalana, los terroristas muestran su “absoluta disposición a lograr la solución por medio del diálogo” y su disposición de “conseguir la paz por la vía de la razón y la sensatez”.

Es evidente que una democracia digna de ese nombre no puede hacer nada a favor de los terroristas porque estos maten o dejen de matar. Pero si 200 asesinados en nombre de la resistencia iraquí han podido políticamente lo que jamás hubiera podido 200 asesinados en nombre de la “resistencia vasca” -que el PP y su política de firmeza antiterrorista pasara a la oposición- es del todo lógico que los etarras quieran comprobar si están justificadas las esperanzas que les haya podido dar Carod Rovira respecto a Zapatero. El dirigente independentista catalán ha asegurado reiteradamente que tenía a Zapatero “cogido por las p..” y, que a diferencia de Aznar, el dirigente del PSOE sí está dispuesto a “dialogar” con las formaciones independentistas. El único que no está dispuesto a hacerlo es el PP.

Que los independentistas -desde Otegui a Carod Rovira pasando por Ibarretxe- han celebrado los resultados del 14-M tanto como los asesinos del 11- M, no nos cabe ninguna duda. ETA quiere de Zapatero la misma claudicación en el País Vasco que la ofrecida a los terroristas islámicos. Los que tan mezquinamente se preguntaban el 11-M “quien ha sido” descubrirán ahora que los galgos, tanto como los podencos, quieren sacar tajada del vuelco electoral.

Ficción 11-M
Perfección absoluta
Cristina Losada Libertad Digital  22 Marzo 2004

Como el cineasta Vicente Aranda –en su corto “Técnicas para un golpe de estado” para la plataforma “Hay motivo”– se permite insinuar que el anuncio de la tregua en Cataluña por dos etarras encapuchados fue un montaje del director de campaña del Partido Popular, pienso que puedo permitirme, en un país libre –de momento– algunas especulaciones sobre los atentados del 11-M. Y con más motivo, pues los datos que se conocen, así como las consecuencias políticas de la masacre, indican que no estamos ante un atentado perpetrado, como otros actos terroristas, “cuando se puede y como se puede”. Si bien esta especulación que presento no es tan simplona como la del señor Aranda.

El 11-M, además de causar dolor y repugnancia, apela a la imaginación del aficionado al género del espionaje. La trama que puede vislumbrarse supera a la creada por Tom Clancy en su libro Op-Centre: Equilibrio de poder, en el cual, nacionalistas catalanes, unidos a terroristas vascos, más servicios secretos de un país que presume de tener el mejor vino del mundo, ponen contra las cuerdas al Estado español. Clancy es de esos escritores de ficción que en ocasiones se adelantan a la realidad. Poco antes del 11-S, escribió Deuda de honor, en que unos terroristas estrellaban un avión en el Capitolio. Su libro sobre España fue publicado por una editorial catalana convenientemente depurado, para no herir sensibilidades.

Pues bien. Tenemos un atentado brutal a sólo cuatro días de unas elecciones. Dos previos intentos de la ETA de corte similar, que fueron interceptados, y que llevan al gobierno, al PNV, y a muchos más, salvo al visionario Otegi, a atribuirle la salvajada. Una casete con versos coránicos, providencialmente olvidada, señalando la autoría islamista, que al tiempo que enreda al gobierno y permite a la oposición acusarlo de mentir, apunta a que se trata de una represalia por la guerra de Irak, lo que asesta el golpe de gracia al PP. Y una mochila que no fue explosionada y conduce a la rápida detención de unos marroquíes, por si quedaban dudas sobre la autoría. Todo ello compondría, en la ficción, un atentado perfectamente tramado para impedir la victoria electoral del PP.

Nos falta el móvil de alcance y hay que ampliar el campo de visión. Tenemos una situación delicada en España, con el plan Ibarreche amenazando por arriba y el tándem Rovira-PSC por el este. Es decir, la ETA debilitada, pero los nacionalismos secesionistas reforzados. Y tenemos un vecino al sur, al que sólo nuestra alianza con EEUU ha mantenido a raya. Sin olvidar al del norte, que se opone a la hegemonía norteamericana, que toleró largos años un santuario a ETA, y al que los nacionalistas vascos y catalanes no hacen ascos. Y tenemos un PSOE hipotecado con los independentistas catalanes, dispuesto a “dialogar” sobre cambios en el modelo de Estado, a romper la alianza con Washington y a volver al seno de la “vieja Europa”, es decir, Francia, porque Alemania mira hacia el Este.

¿Qué haría un Clancy con este material? Seguramente, unos servicios secretos habrían utilizado a islamistas y allegados para perpetrar la masacre. El título de la novela se lo robo a un amigo: Perfección absoluta. Como en la trama criminal no podrían meter ni al PP ni la CIA, Aranda y sus muchachos no harán esta película sino otra: la que ya ha pergeñado el amo.

14-M
La ley de la calle
José García Domínguez Libertad Digital  22 Marzo 2004

Avanzada la campaña electoral, uno de los grandes referentes intelectuales en la Cataluña nacional-populista de hoy, el pensador búlgaro Hristo Stoitxkov, escribía en su leidísima columna: “Los árbitros siempre ayudan al Madrid, pero a partir del 14-M, si pierde el PP, seguramente cambiarán las cosas”. Parece que los líderes de los maestros de escuela estaban de acuerdo con esa reflexión, entre otras. Consecuentes, animaron a los niños para que desertasen de las aulas y se manifestaran espontáneamente bajo el muy académico lema: “Contra el PP”. Aquel día institucional de novillos, la sede del Partido Popular en Tarragona fue asaltada por unos espontáneos. Después se incendió, también de forma espontánea.

En Gerona, el local de los conservadores es clandestino; no tiene ningún cartel exterior que lo identifique ni aparece la dirección en la guía. A pesar de esas precauciones, espontáneamente, una muchedumbre lo cercó durante horas en la jornada de reflexión. Los aterrados dirigentes que permanecían en el interior ya habían sufrido un intento de linchamiento la noche anterior. Fue cuando participaban en la manifestación de Barcelona. Allí, hubieron de refugiarse en un parking junto a Rato y Piqué para evitar ser apaleados por el centenar de irritables pacifistas que pasó a su lado por casualidad. Eso fue el viernes, a la hora en que aún nadie sabía que los muslimes más despistados de todo el Islam se habían olvidado la mochila, los donuts, el móvil y el top manta del Corán en el centro de Madrid.

Debió ser algo contagioso, porque TV3 también se tornó olvidadiza. A sólo doce horas de que se abriesen las urnas, presentó en directo a Bargalló, sin recordarnos si su invitado se encontraba en la sede de su partido o en el despacho oficial. Por lo visto, el conseller en cap tenía que dirigirse urgentemente a los catalanes para denunciar algo muy grave. “Que los medios de comunicación publiquen lo que ahora mismo sabemos todos”, exigió con gesto teatral. Él no sabía nada, y la Ser ya llevaba horas engañando a toda España. Pero a la segunda autoridad de Cataluña aquello le parecía insuficiente, quería más. Y lo tuvo.

El seny y la rauxa, la espontaneidad y la discreción; siempre los dos polos. Cuan más comunicativos se vuelven unos, más se extrema la prudencia de los otros. Así, en Barcelona ya empieza a ser difícil ver gente por la calle exhibiendo un periódico nacional bajo el brazo que no sea El País. No estoy describiendo lo que pasa en un villorrio remoto perdido en algún valle de la provincia de Guipúzcoa. Ocurre en Barcelona.

No concluya el lector por lo leído hasta ahora que en el reino del tripartito se ha universalizado la timidez. Sin ir más lejos, en el canal de televisión de La Vanguardia prima la risa y el desenfado. En su programa estrella, bajo la atenta mirada del director, Jordi González, los presentadores suelen educar a la audiencia por la vía de hurgar obsesivamente la bragueta a los jovencitos que acuden cada noche al plató en calidad de espectadores. La víspera electoral, sin embargo, cambiaron de guión. González cedía gustoso su espacio para que Marina Rossell, la del homenaje a Sadam Huseim en Bagdad, arengara a los telespectadores y los animase a acudir al cerco de la sede regional del PP catalán, que está ubicada a escasos metros de la emisora. Luego tomó la palabra González. “En cuanto acabe el programa, habrá treinta más”, prometió Jordi, en referencia a él mismo y a sus muchachos. Fuera, en la calle, sólo porque el local estaba vacío no hubo heridos o algo peor.

A pesar de todo, al día siguiente 620.348 catalanes, después de mirar a derecha e izquierda para cerciorarse de que nadie pudiera ver qué papeleta introducían en el sobre, se atrevieron a votar al Partido Popular. Está por ver con qué precauciones deberán hacerlo la próxima vez. Si es que hay próxima vez, claro.

Una grave lacra moral
Cartas al Director ABC 22 Marzo 2004

Los salvajes e indiscriminados atentados del 11 de marzo han puesto de relieve, una vez más, las gravísimas carencias morales de nuestra sociedad en relación con el terrorismo. Al margen de que, como es lógico, todo el mundo «condene» este tipo de acciones, los hechos demuestran que amplias capas de la población comprenden y disculpan, a veces incluso alientan, los atentados terroristas. Subyacen, explícitos o no, los viejos sentimientos de que los terroristas son pobres idealistas desesperados que no tienen otra forma de luchar contra una sociedad injusta y opresora: «ellos se lo han buscado», «algo les habrán hecho», «yo no estoy de acuerdo con los métodos pero hay que ponerse en su lugar»...

Hemos asistido a manifestaciones «espontáneas» llamando asesino al Gobierno, estadios de fútbol gritando «policía asesina» o impidiendo el respeto de un minuto de silencio por las víctimas y cómo la actitud complaciente con los terroristas produce grandes réditos electorales. España no ha sido capaz de erradicar el terrorismo en 40 años y seguirá sin poder hacerlo mientras nuestra sociedad no entienda que todas las discrepancias políticas y todas las ideas son aceptables, pero que es imprescindible un rechazo sincero, unánime e inflexible del terrorismo, de cualquier tipo, cualquiera que sea su autor o su presunta justificación.

El 11 de marzo ha evidenciado una enfermedad moral que afecta a cientos de miles de españoles. No obstante, nos queda la esperanza de haber asistido también a grandes muestras de solidaridad, de entrega, de profesionalidad y de eficacia. Son muchos, muchos más, los capaces de mostrar estas virtudes en trances tan dolorosos. Lo triste es que los otros hacen más ruido y tienen más poder.    Jaime Pereña Brand.   Madrid.

INFORME: Del 11-M al 14-M
El efecto Acebes en la cadena SER
Según una exclusiva de la cadena radiofónica del grupo PRISA, Ángel Acebes iba a ser designado candidato a la presidencia del Gobierno, el sucesor de Aznar. Se anticipó a todos los medios de comunicación que el último sábado de agosto dieron la noticia de que el elegido era Mariano Rajoy. Las fuentes consultadas por la cadena SER se equivocaron. En la información servida por la cadena entre el 11 y el 14 de marzo, esas fuentes han ido anticipándose al propio Gobierno y han dejado muchos flecos que todavía no se han podido confirmar, muchos de ellos, vitales para resolver un atentado y unas elecciones.
Libertad Digital  22 Marzo 2004

El diario El Mundo publicó este domingo una trascripción casi completa de lo que se dijo en esta cadena desde el jueves 11 de marzo hasta el domingo 14.

La cadena SER estuvo defendiendo la tesis de que la matanza de Madrid era obra de ETA hasta que empezó a consultar a fuentes propias. Volver a escuchar sus emisiones desde la primera hora del jueves 11 de marzo hasta el domingo electoral da una idea de cómo fueron cambiando de estrategia según se avanzaba en la investigación.

Tras el vuelco, cuando ya se empieza a acusar al Gobierno de esconder la verdad, la cadena parece tener los datos de la investigación antes que el propio ministro. Ahora se asegura incluso que los informes del CNI presentados por el ministro del Interior Ángel Acebes y el portavoz Eduardo Zaplana no están completos. Sin embargo, sus fuentes también filtraron los nombres de nueve etarras entre los que se encontrarían los autores de la masacre. Ese dato llegó a muchas redacciones pero se despreció ya que Interior negó rotundamente tal información.

Tampoco se confirmó jamás la existencia de un terrorista suicida entre los restos de la masacre. La SER dijo haber obtenido esa información a través de “tres fuentes distintas de la lucha antiterrorista” que sólo pueden proceder de la Policía Científica, la Policía Judicial o de agentes judiciales dependientes de la Audiencia Nacional. Lo cierto es que ese cadáver revelador no ha aparecido todavía.

Las fuentes que informan a la SER
Desde las ocho de la mañana hasta las ocho y veinte de la tarde del día 11 (tras una comparecencia de Acebes), la cadena seguía más o menos la información que facilitaba el Ministerio del Interior, eso sí, siempre completada con fuentes propias. Iñaki Gabilondo, a las nueve en punto dijo que en estos momentos había que estar "unidos en torno a la autoridad". Todos los contertulios hablaban sin tapujos de ETA, como por otra parte hicieron Zapatero y Llamazares.

En los boletines horarios de las 11 y las 12 del mediodía, se habló ya de "fuentes que colaboran con la investigación" (dicho por Gabilondo) y de "fuentes jurídicas de toda solvencia" para informar de los detalles de la investigación. A partir de este momento, sólo ponen la autoría de ETA en boca del ministro Acebes y, cada vez más, la información se basa en fuentes muy poco identificadas. A las 20.00 horas, primera exclusiva: Javier Álvarez, citando a la Comisaría General de Información, habla de nueve fotos de etarras (“una lista que tenemos en nuestra mano”). Interior lo había desmentido tajantemente, pero por Internet, alguien pasó con insistencia esa ficha policial. Nada más se supo.

Veinte minutos más tarde, la duda sobre la actuación del Gobierno y la trama islamista con fuentes propias se convierte en el único titular de la SER. Acebes ya había informado de la cinta en árabe. Carlos Llamas, director de Hora 25, y Santiago Belloch, uno de sus contertulios estrella, siembran la duda. Cuarenta minutos después, a las 21.00 horas, la SER informa de que entre los muertos hay un terrorista suicida. Lo saben de tres fuentes distintas de la lucha antiterrorista. Los archivos sonoros de la SER tardan poco menos de 20 minutos en poner la guerra de Irak encima de la mesa. Se emiten los cortes de Tarek Aziz y del propio Ben Laden amenazando a España y a los países de la Alianza. Aznar empezaba a ser el culpable de la masacre. Sólo Carlos Mendo contrarresta el panorama. Los comentarios sobre las elecciones son continuas y reclaman información oficial antes de ir a votar.

El día 12, la constante es citar fuentes de la lucha antiterrorista, grupos de desactivación y la comisaría de Vallecas. Informan de la mochila con explosivos conectados a un teléfono horas antes de que lo haga Acebes. En este día se mencionan hasta “reponsables de la investigación para explosivos" como fuente. Cuando se refieren a Acebes, le recuerdan que en la SER ya sabían lo de la mochila y que el ministro “no ha tenido más remedio que confirmarlo”. A partir de las 20.00 horas, la manifestación de toda España sirve a Carlos Llamas para decir que el eslogan más coreado fue “¿Quién ha sido?”. Pro su parte, Carlos Carnicero insiste en que "Palacio indujo a los embajadores a que intoxiquen".

La cercanía de las urnas y la espontaneidad de los manifestantes anti-PP
El día 13 se produce lo que el Mundo ha llamado “agit prop”, es decir, agitación propagandística. Era el día de reflexión y los locutores, directores y contertulios no hacían ya sino relacionar los atentados con las urnas. Como la propia cadena informó, un simple mensaje vía teléfono móvil organizó una manifestación multitudinaria en las sedes del PP, principalmente en la de la calle Génova. Entrevistaron, sin dar su nombre, al supuesto autor del inocente SMS. Todo aparecía espontáneo.

A las 09.00 horas, Eduardo Sotillos plantea cómo ir a unas elecciones absolutamente falsificadas. Eduardo Haro Teclen dice que el Gobierno desea que haya sido ETA cuando la clave es Irak, “no hay que dar más vueltas.” Fernando Delgado, ve intencionalidad deliberada en que sea ETA y dice que habría que tener una respuesta antes de ir a las urnas. De nuevo, Sotillos acusa a Aznar de lanzar "mensajes subliminales de contenido político".

La tarde y la noche de la víspera, la cadena SER pierde cualquier complejo y acusa al gobierno de mentir . En el informativo de las 21.30, Carlos Llamas considera “lógico” que la gente se concentre en Génova porque es “lo que se gritaba en las manifestaciones”. José Antonio Marcos se queda con un sonido (que emite): “Esto nos pasa por un gobierno facha”. Santiago Belloch va al grano: “Lo impensable se está produciendo, el intento de manipulación en periodo electoral”. Resulta curioso el llamamiento de Carlos Carnicero a los manifestantes: “Que se vayan a casa para no que no den pie a la tentación de declarar algún estado de excepcionalidad”.

El propio Daniel Anido, director de Informativos de la casa, entró en antena en la noche del martes, quince minutos antes de las 00.00 horas, muy agitado, para recordar a los oyentes uno de los episodios de chantaje y manipulación más oscuro del periodismo español. Su único fin era desacreditar a Pedro J. Ramírez por haber dicho que el bulo golpista nació en un chat de la cadena. Luego, entre todos, achacarían el famoso mensaje a cualquiera menos a la SER. Pero el propio Pedro Almodóvar agradeció a esta cadena su labor.

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