AGLI

Recortes de Prensa     Martes 23 Marzo 2004
MIRANDO AL PNV
Editorial ABC 23 Marzo 2004

Fractura
Editorial El Correo  23 Marzo 2004

¿QUIÉN ELIGIÓ EL DÍA 11
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Marzo 2004

RUBALCABA Y EL CNI
Jaime CAMPMANY ABC 23 Marzo 2004

Razones para que Zapatero no salga de Iraq
Antonio SÁNCHEZ-GIJÓN La Razón  23 Marzo 2004

El escorpión que se muerde a sí mismo
Beatriz BALMASEDA La Razón  23 Marzo 2004

Ingeniería
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  23 Marzo 2004

Pringaos
David Gistau La Razón   23 Marzo 2004

El laberinto español
Bruno Aguilera La Razón  23 Marzo 2004

España idiota
Iñaki Ezkerra La Razón  23 Marzo 2004

ETA intenta pasar factura
Lorenzo Contreras La Razón  23 Marzo 2004

Disculpe, señor Aznar
Cartas al Director ABC 23 Marzo 2004

¿Diálogo
Cartas al Director ABC 23 Marzo 2004

JEQUE YASÍN: ¿UN ASESINATO JUSTIFICADO
RAFAEL L. BARDAJÍ
ABC 23 Marzo 2004

Aznar: Dirigentes del PSOE y un poder fáctico reconocible violentaron el luto y la reflexión
Libertad Digital  23 Marzo 2004

El PNV se salta el reglamento de la Cámara para impedir el rechazo del plan separatista
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón  23 Marzo 2004

América hispana
Ramón TAMAMES La Razón  23 Marzo 2004

 

MIRANDO AL PNV
Editorial ABC 23 Marzo 2004

EL Plan Ibarretxe ha iniciado formalmente su trámite parlamentario en la Cámara Vasca, después de que fueran rechazadas las enmiendas a la totalidad, mediante el amaño habitual de separar las votaciones. Con la impugnación ante el Tribunal Constitucional en el limbo, la propuesta de libre asociación sigue un curso en el que, tarde o temprano, el nacionalismo se enfrentará si no a la legalidad, sí a la realidad de los números y tendrá que buscar sumandos o apoyos pasivos (Batasuna) para alcanzar la mayoría suficiente que, según la planificación del lendakari, legitimará la consulta popular, una vez frustrada cualquier conformidad del Parlamento nacional.

Nada nuevo bajo el sol nacionalista, pero sí en la actitud del socialismo vasco, que aprovechó la jornada de ayer para afirmar su nueva fuerza electoral, a nivel nacional, frente al PNV y al PP, aunque en la Cámara de Vitoria sigue siendo la tercera fuerza parlamentaria. El Partido Socialista de Euskadi abrió su tercera vía con una oferta al PNV de «reforma estatutaria», que constituiría, según el portavoz socialista, Jesús Eguiguren, «un punto intermedio en el que cada uno ceda sus posiciones».

La propuesta socialista tiene de bueno que ratifica su oposición al plan del lendakari, que es la actitud con la que compareció a las urnas el 14-M, y supone, además, una puesta a prueba de los nacionalistas, sobre todo de Josu Jon Imaz, en cuanto a la sinceridad de su disposición al diálogo. Vista la oferta del PSE con este criterio táctico, el movimiento de ficha no entrañaría más que un nuevo lance en el tablero vasco, petrificado por la determinación nacionalista de seguir confundiendo a todo el mundo mientras avanza en sus propósitos hegemónicos. Sólo en la medida en que sean útiles a tal fin, el PNV hará caso a los socialistas.

Más compleja es la valoración del «punto intermedio» que propone el PSE. Desde la Constitución de 1978 no ha habido más que «puntos intermedios», en el mejor de los casos, en la relación con los nacionalistas y ninguno ha fijado la lealtad del nacionalismo con el orden constitucional y estatutario. Cualquier híbrido entre la situación actual, ya llevada al límite en muchos aspectos, y el plan Ibarretxe provocaría un desplazamiento del eje institucional hacia posiciones extraconstitucionales.

Si en la oferta socialista hay algo más que una manifestación de autoestima y busca realmente un entendimiento de fondo con el PNV, el PSE tendrá que explicar que este nacionalismo es mejor que aquel con el que rompió en 1998 y que el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, en cuyo preámbulo se condiciona la colaboración con el nacionalismo a la ruptura con Estella -y el Plan Ibarretxe es puro Estella-, ya no está vigente.

Fractura
Editorial El Correo  23 Marzo 2004

La tramitación parlamentaria del plan Ibarretxe volvió ayer a demostrar cómo el camino emprendido revela la meta a la que quiere llegar el nacionalismo gobernante. El presidente de la comisión, el jeltzale José Antonio Rubalkaba, vulneró el contenido inequívoco del artículo 106.2 del Reglamento de la Cámara -evitando someter a la consideración de los reunidos la devolución o no del proyecto del Gobierno y procediendo a una votación por separado de las tres enmiendas de totalidad- demostrando que el PNV de Josu Jon Imaz persiste en conducir su 'estatuto político de libre asociación' por el arcén de la legalidad. Así lo acredita también que, días atrás, ese mismo parlamentario manifestara que el texto a debate no constituía un proyecto de ley sino una «propuesta del Gobierno» -lo que introduce una nueva figura articulada que ni en éste ni en ningún otro país se contempla en los reglamentos parlamentarios-. Y ello cuando la tramitación definitiva de la iniciativa está pendiente nada menos que de una resolución del Tribunal Constitucional.

Pero si las formas delatan por sí mismas el propósito final del plan Ibarretxe, el hecho de que el nacionalismo gobernante considere normal la tramitación de un proyecto de tanta trascendencia para la convivencia de los vascos soslayando la oposición a la misma de dos formaciones políticas como el PSE-EE y el PP refleja hasta qué punto está dispuesto a perseverar en su unilateral empeño. El 14 de marzo, dichas formaciones obtuvieron 559.535 votos de 1.341.343 electores que concurrieron a las urnas. El presidente del EBB ha indicado que el plan Ibarretxe constituye la fórmula que más adhesión política suscita en este momento. Se trata de un cálculo interesado, cuando su formación se niega a regresar a la senda estatutaria mientras espera que la contestación al plan Ibarretxe agote sus fuerzas. Por todo ello, ningún debate en la ponencia parlamentaria creada ayer para discutir sobre el articulado del citado plan podrá superar la honda fractura que el empecinamiento nacionalista ha provocado respecto al futuro del autogobierno vasco.

¿QUIÉN ELIGIÓ EL DÍA 11?
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 23 Marzo 2004

SE sabía que en estas elecciones nos jugábamos algo más que la alternancia en el poder, algo más que La Moncloa. De ahí que en los últimos tiempos surgiera una real confabulación de partidos que estos mismos llegaron a definir de una forma desvergonzada por cuanto sabían que eso vendía bien: «todos contra el PP». Lo demás -la antipatía de Aznar, su sequedad de carácter...- eran puros pretextos. Se sabía que estábamos en una durísima lucha por el modelo de Estado y que el PP no estaba dispuesto a ceder, a negociar, a transar.

Hasta ahora el método que había utilizado el PSOE, y cuya fórmula era tan sencilla como ganar socios a base de renunciar a principios, había servido para batallas locales, pero en estas elecciones estábamos en el asalto final al Estado, una situación que ya venía siendo límite desde hacia tiempo. Por decirlo en términos gráficos: si el PP ganaba las elecciones ¿llegaría a aplicar Mariano Rajoy el artículo 155 de la Constitución en el ámbito del País Vasco? El futuro gobierno del PP ¿pondría encima de la mesa toda la fuerza del Estado de Derecho para impedir un referéndum? Y ¿cuál no sería la tensión el día en que el Congreso de los Diputados rechazara el nuevo Estatuto aprobado por «los catalanes»?

Éste era el verdadero contenido de las elecciones del 14 de marzo y no precisamente la situación económica de España. Si el jefe de la campaña electoral de Clinton tuvo que recordarles a sus asesores «¡qué se trata de la economía, estúpidos!» para convencerlos de que esa era la cuestión decisiva, en nuestro caso se trataba del problema nacional: «¡qué se trata de España, estúpidos!».

Y en esta situación y ante estas elecciones las posiciones de los dos bandos estaban muy clarificadas y también las actitudes. Por un lado los laxos, los pragmáticos, los pactistas y, por otro, el dogmático, el autoritario, el antipático. Y fue en esas circunstancias cuando emergió un tribuno republicano y desestabilizador, sedicentemente antiespañol. Es llamativo de qué manera y en qué momento había surgido Carod-Rovira, y no menos llamativa la reacción del bloque social-nacionalista cuando se descubrió que había pactado con ETA en Perpiñán. Ciertamente le criticaron por su «error» pero enseguida quisieron pasar página. ¿Por qué -decían- se empeñaba el PP en recrearse en la suerte?

EL caso Carod-Rovira aparece a estas alturas como la punta de un iceberg cuyas dimensiones podemos ahora ver. Esquerra Republicana de Cataluña no sólo no fue castigada porque su jefe hubiera pactado con ETA sino que fue premiada con ocho escaños, con un ascenso a la cuarta posición. La tesis del terrorismo asimétrico de Carod-Rovira no sólo no escandalizó sino que les pareció a miles de catalanes una respuesta a la intransigencia de los políticos castellanos, a su incapacidad para dialogar. A ERC se le premió por su insolidaridad frente al Terror. Terrible lección. El éxito político de Carod-Rovira es «ejemplar», es el signo de unos tiempos en los que el pragmatismo es un valor hasta el límite de la inmoralidad. Al premiar a Carod se está marcando un camino, el entendimiento con ETA. Y ésto es lo que me estremece. Por partida doble: por razones morales obvias (¿cómo dialogar y pactar con el Terror?) pero también por razones políticas (¿cómo ceder Estado por paz?).

A mi me cuesta apartar a ETA de la autoría de la masacre. Es posible que una mano islamista quisiera castigar a quienes derribaron a Sadam Husein pero nadie me quita de la cabeza que hubo otra mano que eligió el día 11 para determinar el resultado de las elecciones. Es el síndrome Carod-Rovira. La vía del diálogo con ETA. Luego, claro, asesinan a Ernest Lluch.

RUBALCABA Y EL CNI
Por Jaime CAMPMANY ABC 23 Marzo 2004

EL Gobierno que se nos viene reprocha al Gobierno que se nos va la decisión de desclasificar algunos papeles del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en relación con el terrible atentado del 11-M. Los informes que contienen esos papeles demuestran que el Gobierno de Aznar no mintió acerca de la probable autoría del atentado, ni tampoco retrasó el momento de dar a conocer los sucesivos resultados de la investigación. Los informes que iba dando el Gobierno no eran mentirosos. Las mentirosas eran las acusaciones de mentir, lanzadas interesadamente por la oposición socialista y comunista, hasta convertirlas en clamor callejero. O sea, que el reproche por desclasificar lo hacen los mismos cuyas mentiras justifican la desclasificación. Es formidable.

Y eso es lo que ha herido la sensibilidad política del Gobierno que viene, especialmente la «muy exquisita» sensibilidad de Pérez Rubalcaba, portavoz in péctore del Grupo Socialista en el Congreso. Declara Rubalcaba que ellos no harán esas cosas porque vienen dispuestos a gobernar de otra manera. «No utilizaremos los servicios del Estado contra el adversario político». Hombre, no es precisamente Rubalcaba, felipismo en estado químicamente puro, el socialista de más crédito para hacer una promesa tan tranquilizadora si no viniera de quien viene. Porque Rubalcaba ha figurado en un gobierno y pertenece a una facción del socialismo español que ha utilizado prácticamente todos y cada uno de los servicios del Estado en contra del adversario político y en provecho propio. Pero hágase el milagro y hágalo el diablo, y si Rubalcaba no, Zapatero se encuentra de momento en condiciones de ser creído, virgen como está de la lujuria de haber puesto sus limpias manos en los servicios del Estado.

Como está claro que el relevo generacional quedará ad calendas graecas y que aquí vuelve mucho felipismo, no bastará con que Zapatero se mantenga alejado de la tentación de usar los bienes del Estado para su provecho y el de su partido, sino que tendrá que cortar muchas de las manos que no llegó a cortar Felipe, hasta que esas manos le llevaron a la tumba política de la que sale a veces para intercambiar sandeces con el Nebrija. Porque si Pérez Rubalcaba, Pedro Solbes, María Teresa Fernández de la Vega o José Bono son el «cambio generacional», yo soy un pimpollo de periodista.

Añade Rubalcaba que «el Gobierno ha querido ampararse en el CNI para corregir su torpeza, pero no ha dicho todo lo que sabe». Por la boca muere el pez, y eso que Rubalcaba es un pez listo. Esas palabras confirman la sospecha de que la oposición conocía antes que el Gobierno y más que el Gobierno las noticias acerca del curso de la investigación sobre la autoría del atentado. Ya desde la oposición a los gobiernos de Adolfo Suárez, los sociatas han sido especialistas en usar los servicios de espionaje de sus afiliados y simpatizantes, situados en empleos y puestos del Estado. Recuerdo a Guerra leyendo cartas privadas dirigidas a ministros o conversaciones telefónicas confidenciales. ¿Por qué pajarito conoce Rubalcaba que el Gobierno no ha dicho todo lo que sabe? ¿Eso es una suposición o un espionaje?

Razones para que Zapatero no salga de Iraq
Antonio SÁNCHEZ-GIJÓN La Razón  23 Marzo 2004

El Sr. Rodríguez Zapatero se encontrará con grandes dificultades para ejecutar su decisión de retirar de Iraq las fuerzas españolas si la ONU no asume el control. Ello permite abrigar una vehemente (aunque subjetiva) impresión de que no lo hará, debido a que hacerlo perjudicaría algunos intereses españoles y los de los socios y aliados de la Unión Europa y la Alianza Atlántica. Lo que aviva la esperanza de que no lo intentará.

En los próximos meses el nuevo gobierno tendrá que explicar su actual decisión ante varios foros. El primero es el Consejo de Asuntos Generales de la Unión Europea, el 17 de mayo, donde estará el ministro de Exteriores. El segundo es la «cumbre» de la OTAN en Estambul, los días 26 al 28 de junio.

La medida anunciada por el Sr. Zapatero volvería a abrir brechas entre la UE y los EE UU, y en el seno de la OTAN. En la UE, Alemania está recomponiendo intensamente las relaciones con los Estados Unidos; Francia no quiere que se deterioren más. Polonia, para qué decir.

La resolución-marco de la UE sobre terrorismo (13 de junio 2002) protege a los estados miembros cuando sus instituciones (p. ej. unas elecciones) y pueblos (los madrileños) son objeto de un ataque. Hay una altísima probabilidad de que los atentados fuesen planeados o financiados por, o en colaboración con, la cínicamente llamada «resistencia árabe», precisamente en Iraq. No seamos ingenuos; el marco conceptual en que los europeos entienden el ataque a Madrid es Iraq.

Los atentados no pueden separarse de la secuencia de acontecimientos terroristas dirigidos contra españoles en Iraq (los agentes del CNI), ni de la lucha que la brigada Plus Ultra lleva a cabo contra terroristas y baasistas criminales de ese país.

El que España pasase por alto esas implicaciones daría un serio golpe a la política española de elevar el grado de conciencia internacional sobre el terrorismo, desmoralizaría al resto de los países de la UE y arrojaría una sombra de duda moral sobre la voluntad de los españoles de luchar por su existencia como pueblo libre.
Cualquier intento de justificación ante la OTAN sería aún menos comprensible. Hubiese sido prudente por parte del Sr. Zapatero recordar, antes de hacer su arriesgada declaración del lunes 15, que la OTAN es el marco esencial para las consultas entre los aliados cuando las decisiones de uno afectan a la seguridad de los otros.
En la «cumbre» de Praga de noviembre de 2002, los jefes de estado y de gobierno, entre ellos el de España, declararon «estar determinados a disuadir, impedir, defendernos y protegernos frente a cualquier ataque (incluido el terrorista)».

El Sr. Zapatero no ha tenido en cuenta que las fuerzas españolas están encuadradas en una estructura de mando comandada por el ejército de Polonia, y que la retirada española pone a prueba dificilísima los recursos militares de ese país. Polonia cuenta para su acción en Iraq con el apoyo explícito de la OTAN (cumbre de Madrid, de junio del 2003). Hasta ese grado por lo menos, lo de Iraq es una operación OTAN. Lo mismo que el apoyo aéreo a Turquía durante el conflicto de Iraq. El 6 de febrero, el ministro de Defensa alemán, Peter Strück, en calidad de portavoz de la Alianza durante la reunión anual del Foro de Defensa de la OTAN en Munich, declaró que «Iraq está en la agenda de la OTAN».

La definición oficial de la operación polaca y española es «esfuerzo de estabilización», no de guerra, como el Sr. Zapatero insiste en equivocarse. Como se ve, el Sr. Zapatero tiene mucho que explicar ante la OTAN. Y que comprender. Aunque la agenda de la OTAN en Iraq no supone obligación legal, el verdadero espíritu y sentido de la Alianza vive de la consulta y el consenso. El Sr. Solana se lo podría explicar.

Otra conveniente explicación se le podría dar trazando un paralelo entre Iraq y los Balcanes, donde la UE y la OTAN están comprometidas.

Los Balcanes es una región de importancia estratégica para Europa. Como Iraq. La misión en los Balcanes fue de pacificación y hoy lo es de estabilización. Como Iraq.

En los Balcanes, tanto la UE como la OTAN garantizan la integridad territorial de los países, ayudan a afianzar democracias multiétnicas y preparan sus ejércitos y policías para proteger el estado de derecho. Como la coalición en Iraq. Alemania ha prometido o ha comenzado ya a ayudar en la formación de la policía iraquí. España lo hace con la nueva policía. La OTAN declarará en Estambul el «misión cumplida» de la SFOR en los Balcanes. Bonito momento para decir que España deja tirado a Iraq.

Afganistán es un ejemplo más elocuente. La operación de estabilización está encomendada a la OTAN, y su labor es muy semejante a la de la coalición en Iraq. Los equipos de reconstrucción provinciales de Afganistán tienen el mismo patrón que el «área de responsabilidad» de España en Iraq: asegurar la reconstrucción, administrar recursos, proteger activos económicos, financiar obras públicas y educativas, ayudar a la policía, despejar los obstáculos que se oponen a una justicia objetiva frente a la justicia «islámica», preparar elecciones, etc. Retirarse es abandonar a una parte de la población iraquí a la repetición indefinida de los varios Madrid que ya ha sufrido ese país.

Hay otra dimensión menos notada pero que causaría daño a España y a terceros. Es la ejemplar participación de varios ejércitos latinoamericanos en la brigada Plus Ultra. Aunque algunos de esos ejércitos tienen experiencia en misiones internacionales, la de Iraq es única porque impide que Iraq recaiga en otra tiranía. No es mal ejercicio para los ejércitos latinoamericanos. El abandono del ejército español podría arrastrar el de uno de ellos, o todos, porque en gran medida dependen de recursos de nuestro país.

Y una pérdida mayor sería la de que España renunciase a la experiencia de que su ejército trabaje hombro con hombro, en estructuras de mando comunes, con ejércitos hermanos. Esta oportunidad, que hace unos años hubiese sido impensable para democracias jóvenes como la española y las latinoamericanas, se desperdiciaría.
Sin olvidar algo más paradójico: que sean los iraquíes los que no quieran saber nada de la ONU, como ya han advertido miembros del Consejo de Gobierno.

Un factor que ayudó a la victoria del Sr. Zapatero fue el de ser percibido como alguien por encima de los intereses de partido y entregado al servicio de España. Puede que haya otras razones para hacer efectivo lo que anunció; pero no basta decir que lo hace porque lo prometió, ya que lo debe justificar de nuevo ante el parlamento y la opinión publica. Y también debe hacerlo ante los aliados y los socios.

El escorpión que se muerde a sí mismo
Beatriz BALMASEDA La Razón  23 Marzo 2004

La bestia humana se despierta cíclicamente con su horrible mueca de odio, soberbia, desprecio y fanatismo. (Aunque nunca está del todo dormida). Nosotros en España llevamos 30 años soportándola. Del siglo pasado tenemos fresca la memoria de cuál fue su rostro más brutal y sus consecuencias: Millones de muertos, el gulag, los hornos crematorios etc., etc., etc. Durante la guerra fría se decía que existía la paz del equilibrio del terror de las armas atómicas. Pero, ¿y las guerras de Corea, de Afganistán, de Vietnam, de Angola y Mozambique, del Congo, de Camboya por sólo citar algunas de las más crueles?

Nos escupe y proyecta sus características y pretende que, en un acto de locura colectiva, nos creamos que somos nosotros así. Hablan mucho de humillación, pero ellos tienen humillada bajo su bota a la mitad de la población de los pueblos que dicen defender y en cuyo nombre hablan: en los países islámicos, las mujeres, en el País Vasco, los vascos constitucionlistas. Nuestro miedo, dolor, angustia, desconcierto, confusión por sus actos brutales, son las dosis que necesitan inyectarse como una droga de sangre ajena para seguir adelante en su carrera mortal.

Como su único objetivo es matar y destruir, tienen tiempo y dinero de sobra para dedicarlo a estudiar todos los resquicios que las sociedades abiertas les ofrecen para intentar destruirlas. Esas conquistas de libertad, democracia y derechos humanos que ha costado siglos de sangre, sudor y lágrimas conseguir, son el flanco débil que ellos conocen de maravilla para atacarnos. Aprovechan las contradicciones, confrontaciones y diferentes estrategias de los partidos para utilizarlas a favor de sus fines. No saben lo que es enfrentarse entre iguales con respeto. Ellos sólo atacan a los indefensos y a traición.

Da espanto leer en la prensa de estos días sus maniobras para que caigan los gobiernos que les molestan y surjan los que les interesan, aunque no lo consiguen. ¿Qué no se lleven a engaño! Es precisamente la democracia nuestra fuerza. ¿Que no se equivoquen confundiéndola con sus propias manipuladoras mentes idiotizadas por el fanatismo! El voto es libre en una sociedad libre y el ciudadano dispone de suficientes medios para, teniendo en cuenta los acontecimientos de su país, decidir libremente.
Y voy a ser muy clara: La reiteración «ad nauseam» con la monserga de las «armas de destrucción masiva» se pasa de rosca. La armas de destrucción masiva son cada uno de ellos, por separado o juntos. ¿No ha sido una matanza masiva los ataques a los trenes de Madrid? ¿Y las Torres Gemelas y el Pentágono en EE UU? ¿Y Bali en Indonesia?

La bestia humana siembra el odio y como resultado, el riesgo de que caigamos en otro fanatismo en respuesta al suyo. Por eso aborrece las democracias. Quiere otra bestia humana con la que enfrentarse para que se produzca por fin la hecatombe. Entonces surgen brotes de sectarismo, de dogmatismo y de violencia recíproca muy peligrosos.

Por todo esto, la desunión, las peleas fratricidas, el culparse unos a otros, son nuestra derrota y su triunfo. Eso es precisamente lo que busca y provoca con astucia demoniaca.

No seamos el escorpión que se muerde a sí mismo ante el peligro que se nos avecina. Porque la otra faz de la humanidad es esa que hemos visto en Madrid a los pocos minutos de la masacre: solidaridad, altruismo, fraternidad, coordinación para la ayuda, organización inmediata en una sociedad desarrollada y fuerte en la que cada uno ha hecho lo que tenía que hacer para paliar los efectos monstruosos del ataque.

JUNTOS, UNIDOS TODOS, hombro con hombro, no nos derrotarán. No caigamos en su trampa. Tengamos claro quien es el enemigo. Y por último cobardía ante la bestia nunca. Frente a ella, la estrategia inteligente, el coraje, la unión, no les hagamos el juego buscando chivos expiatorios. Que la rabia no se nos suba a la cabeza y no nos nuble la vista convirtiéndonos en brutos que con un sectarismo cainita llaman asesino al partido con el que están en desacuerdo.

Ingeniería
SANTIAGO GONZÁLEZ El Correo  23 Marzo 2004

Tras la conmoción universal producida por los atentados de Madrid y el vuelco electoral que ha confiado al PSOE la tarea de gobernar, la vida política en Euskadi vuelve por donde solía. Ayer comenzaba la tramitación parlamentaria del plan Ibarretxe y por un momento pareció que socialistas y populares volvían a compartir suerte (es un decir) en la oposición, con sus enmiendas a la totalidad en espera de que Pepe Rubalkaba tomase una decisión sobre el sistema de votación al que iba a someter ambas enmiendas. Había otras dos enmiendas: una alternativa, del grupo cuya disolución ha ordenado el Tribunal Supremo al presidente del Parlamento y las 69 enmiendas parciales para los 69 artículos del plan que han quedado de Izkierda Unida, en la creencia de que la suma de todas las partes de un todo no es un todo en sí mismo considerado, sino sólo una suma de partes. Habían presentado un paripé a la totalidad, pero lo retiraron. Esta síntesis de Física y Metafísica está llamada en el futuro a ser teorema (el teorema de Madrazo) y podría poner las bases para un nuevo concepto de la ingeniería parlamentaria, si no fuese porque se le ha adelantado Rubalkaba, en tanto que presidente de la comisión.

El gran Pepe estuvo a la altura de su reputación: «No lo tengo decidido», había dicho el jueves. «decidiré cómo son las votaciones en función de cómo vaya el debate y de cómo se establezcan las situaciones». Qué gran ejemplo de unidad armónica entre la mecánica inexorable del Reglamento y el libre albedrío de quien tiene la facultad de interpretarlo. Qué extraordinario presidente nos espera para cuando se jubile Atutxa.

Lo que se puso ayer en evidencia en el Parlamento es el fin de toda idea de alternativa al gobierno autónomo realmente existente. Ningún socialista vasco con escaño volverá a prometer que cuando la suma de los escaños constitucionalistas supere a los nacionalistas, habrá cambio de gobierno. Esta sería una buena ocasión para que los socialistas vascos reclamasen el liderazgo de la alternativa, para caminar hacia Ajuria Enea sin ir a rebufo del PP.

No es probable. Eguiguren ofreció al Gobierno vasco la negociación de una reforma estatutaria si retira el plan. Es una buena oferta para el partido-guía, una salida airosa del berenjenal jurídico-político en que nos ha metido el lehendakari. Pero no cuajará, porque los nacionalistas no acaban de tomarse en serio las advertencias del PSE, pese a la severidad argumental que mostró ayer su presidente contra el autodenominado plan de convivencia amable con España. Ibarretxe que desinvitó a Zapatero en septiembre, al anunciar éste que venía a criticarle el plan, - «yo no quiero estar para eso con Zapatero ni con los socialistas»,- hablará ahora con ZP. Tenemos diálogo para años, quizá para décadas.

Pringaos
David Gistau La Razón   23 Marzo 2004

Contra la invasión de Iraq había que estar hasta el preciso momento en que el botón del primer misil fuese pulsado. A partir de entonces, ya irremediable el acontecimiento, sólo ese resentimiento folclórico que es el anti-americanismo podía desear una derrota del gringo, que por añadidura habría sido una derrota de todo Occidente. Desde las filas del anti-americanismo, la presencia de tropas occidentales en Iraq ¬las nuestras entre ellas¬ sigue calibrándose como una complicidad con la invasión. Cuando en realidad ya no se trata de eso, sino de no abandonar a su suerte una nación y un foco de conflicto donde, dada la imposibilidad de rebobinar para evitar lo que ya ha ocurrido, no queda sino completar esa huida hacia delante que sería completar un trabajo del cual depende la estabilidad de un mundo al que pertenecemos. De un mundo, por tanto, del que no podemos ausentarnos mediante un repliegue hasta el burladero, con la esperanza de que, como siempre, otro habrá que se enfrente al toro.

Hipotecado por su anti-americanismo de pancarta, Zetapé aún contempla la presencia de nuestras tropas en Iraq como complicidad con una agresión, y no como uno de esos compromisos con su propio mundo que, ahora que es un gobernante y no un gritón callejero, está obligado a no eludir desde el burladero. Lo de menos es que nos esté condenando, como españoles, a pasear por el mundo arrastrando el estigma de cobardes a los que matarles gente sale barato. Lo peor es que, una vez más, como a lo largo de todo el siglo XX, España se esconde mientras otras naciones construyen el porvenir sin renunciar a la trascendencia ni al orgullo así les maten a gente. En la invasión de Iraq no había que estar. Pero ahora, convocado todo Occidente para cauterizar un foco de conflicto en el que nos estamos agrietando todos, ausentarse sería una traición a nuestra propia forma de vida amenazada por la que mereceríamos ser lo que venimos siendo un siglo: los pringaos que venden sangría barata en verano y se esconden cada vez que la historia plantea un desafío. Nuestros doscientos son un desafío.

El laberinto español
Bruno Aguilera La Razón  23 Marzo 2004

Hace ya bastantes años que Gerald Brenan descubrió, al Sur de Granada, que la Piel de Toro era peleona. De ahí que dedicara sus energías a escribir un libro clásico que se convirtió en el primer intento serio de explicar las causas de nuestra Guerra Civil. Lo que viene al caso porque de seguir vivo, aquel egregio hispanista venido de la Pérfida Albión estaría en estos momentos escribiendo el segundo tomo de su «Spanish labyrinth», pues su querida España se encuentra de nuevo metida en un lío tan considerable que a nuestros políticos no les llega la camisa al cuerpo.

Desde luego no a un Aznar que ha echado por la borda en el último minuto buena parte de sus indiscutibles logros en ocho años de gobierno, con una incalificable torpeza cometida en unas circunstancias ¬todo hay que decirlo¬ nada fáciles. Aunque si no hubiese ido de prepotente y engreído no estaría sufriendo la penosa sensación de haber pasado en horas veinticuatro de ser dios a barrer el purgatorio. El caso es que al pobre de Zapatero no le va mucho mejor cuando intenta que a sus decisivos votantes de última hora se les pase el encabrone que Rubalcaba les metió a toda Prisa. Pues nada más anunciar que se trae a nuestros soldados a casa, su en principio aliado Kerry le espeta que de eso nada monada, que nuestros tercios en Mesopotamia no han combatido nunca, que solo se dedican a prestar ayuda humanitaria y que no es de recibo acojonarse ahora ante el adversario islámico.

Que tal y como están las cosas las promesas electorales hechas en tiempos de paz no valen para nada cuando no hay más remedio que ponerse la armadura y empuñar la espada para afrontar a estos nuevos infieles que matan cobardemente a los nuestros sin darles la más mínima oportunidad de defenderse. Y que se lo piense porque si después de masacrar a doscientos tres pobres madrileños los asesinos consiguen que ellos, los americanos, nos pongan en la lista negra, entonces habremos hecho un pan como unas tortas.

Y es que al margen de que tengamos pleno y legítimo derecho a vengar a los nuestros, resulta intolerable que las bestias feroces del islamismo radical vayan a conseguir plenamente sus propósitos, y que tras desbaratar las elecciones manejen a placer el curso de nuestra política sin meter un solo voto en la urna. Con lo que les dejamos meridianamente claro que la próxima vez solo tendrán que matar a otros cuantos centenares más de ciudadanos indefensos para que nuestros políticos se rindan incondicionalmente.

Prepárense pues nuestras mujeres a enfundarse el burka y háganse a la idea de que corren el riesgo de ser lapidadas en cuanto nos sean infieles. Bastará con que nos apriete un poco el estado mayor de los locos del Islam con un comunicado en el que esta pandilla de asesinos nos ordenarán lo qué tenemos que votar si no queremos que nos maten. Guerra no.


Llegados a este punto cabría plantearse el acabar con las elecciones, y así cada cuatro años, cuando toque cambiar de gobierno, solo tendremos que preguntarle a los cabronazos de Al Qaida quién debe gobernarnos. De este modo los terroristas nos ahorrarán los enojosos trámites de una democracia a la que según los secuaces de Ben Laden le quedan dos telediarios, como a Urdaci. Y no desde luego porque quepa dudar de la intachable trayectoria democrática de un gran partido como es el PP, según sugiere Don Peñazo de la Mancha ¬léase el tonto de Almodóvar¬, quien debería por fin ir al colegio para enterarse de que Azaña y Alcalá Zamora al acabar con la CEDA destruyeron la Segunda República y nos llevaron al precipicio. Porque, digo yo, que entre ir de chulo por la vida y bajarse los pantalones debe de haber un término medio. Ahora solo toca esperar que Dios coja confesado a Zapatero y sobre todo que le asista. Para que 203 madrileños no hayan muerto en vano en este laberinto que, como no lo evitemos entre todos, puede volver a ser España.

España idiota
Iñaki Ezkerra La Razón  23 Marzo 2004

Quizá me equivoque pero no sé por qué tengo la sospecha de que Zapatero no sacará en junio las tropas españolas de Iraq por mucho que Estados Unidos siga tutelando la llamada «transición democrática» de ese país y a la ONU no se le vea el pelo.

Como tengo la absoluta certeza de que tampoco acabará con el proteccionismo económico del Estado a la enseñanza católica ni con la telebasura que ha sido aliada esencial para su triunfo (Sardá) ni con las estatuas de Franco ni con todo lo que hace de España un país profunda y sociológicamente de derechas, esto es, más allá de quien lo ha gobernado. Ni Felipe aprobó ese tipo de asignaturas por mucho que prometiera ni las aprobará Zapatero.

El pobre hombre ha ido abrazando tantas pancartas para desalojar al PP del poder que ahora van a pasar todas delante de la Moncloa para pedirle cuentas. ¿Qué hará Zapatero cuando Marruecos vuelva a tomar Perejil? ¿Recurrirá, en vez de al Ejército, al cocinero Arguiñano?

Uno está deseando que llegue la España de izquierdas que se nos ha prometido y que uno nunca dejó de reclamar pese a apoyar al PP en esos asuntos básicos en los cuales el PSOE anda atontado. Lo que hizo que muchos dejáramos de sintonizar con ese partido en su día fueron sus divisiones e incoherencias ante cuatro cuestiones fundamentales en las que sencillamente nos va la vida: ETA, el reto nacionalista, la unidad nacional y la Constitución.

El acierto del PP, por el cual logró compensar sus desaciertos (la guerra de Iraq el mayor de ellos) así como ganarse la simpatía de gentes ajenas o incluso contrarias a su ideología fue su claridad y su coherencia en el tratamiento de esas graves cuestiones. Un tratamiento acertado que, a medida que avanzaba la última legislatura, iba siendo cada vez más que cuestionado por IU y el propio PSOE hasta llegar a estigmatizar al movimiento cívico del País Vasco en su conjunto y hacer la vida imposible a cualquiera que se posicionara sensatamente en una alternativa al nacionalismo secesionista.

Ahora que el PSOE está en el poder, y que no necesita escenificar la soledad del PP al precio que sea sino recabar su apoyo, es previsible -y deseable- que vuelva a erigirse en referente constitucionalista aunque light debido a sus tensiones internas no resueltas.

De acuerdo. Que sea el PSOE con todas esas pancartas que abrazó antes del 14-M el que pare el Plan Ibarretxe y el Plan Maragall. No importa el estilo si lo logra. Lo importante es que gane España, como en la Copa de Europa. Uno está dispuesto a tomar en serio a Patxi López y a Carme Chacón. El lema del PSOE de las últimas elecciones fue «España rota antes que con gaviota». El lema de uno es más generoso y patriótico: «España idiota antes que rota». Y si, además de unida, el PSOE nos deja una España lista y guapa de izquierdas, sin guerras ni obispos del PNV

ETA intenta pasar factura
Lorenzo Contreras La Razón  23 Marzo 2004

Es evidente que a ETA no se le puede dar facilidades. Si las obtiene las aprovecha, por supuesto. Y si no las consigue, obra como si se la hubiese puesto delante, en bandejas, un plantel de ventajas. Los atentados del 14-M han creado un clima que extrema la impopularidad y el nivel descalificante, a escala internacional, de cualquier nuevo crimen. Pero la banda terrorista se socorre sola. Ahora, con repetidas ofertas de diálogo, esta vez dirigidas a Zapatero, pretende que el resultado electoral ha sido en gran parte consecuencia de su activismo anterior a la barbarie de autoría islámica. En su nuevo comunicados donde emplaza a Zapatero para que adopte «gestos valientes hacia Euskal Herria», llega a sostener que «Aznar ha fracasado, y ha sido el mismo tema en el que tropezó González el que le ha alejado del poder: el conflicto con Euskal Herría». En otras palabras, Zapatero le debe la victoria en cuanto que ese conflicto en sus dimensiones determinantes, no existiría sin ETA. Lo cual puede ser verdad pero no crea ningún débito moral ni político.

En cuanto a las facilidades, veamos: el antiguo dirigente socialista Ramón Jáuregui, hoy diputado del PSE por Álava, tuvo la ocurrencia de declarar el pasado 18 de marzo al diario abertzale «Gara» que «cualquier destino es posible para los vascos» y que la voluntad de éstos, «democráticamente expresada en paz y en libertad, no podrá ser reprimida por el ordenamiento jurídico». Inmediatamente, Arnaldo Otegui, portavoz de los herederos de la ilegalizada Batasuna, comentaba en el mismo periódico que «si el estado y su Gobierno corroboraran esa tésis (...), la solución del conflicto por nuestra parte, estaría simplemente a la vuelta de la esquina».

Así pues, Jáuregui, le ha prestado un «argumento» oxigenante al mundo etarra, justo cuando ETA se encuentra más debilitada y más menesterosa de favores dialécticos. De las palabras de Jáuregui se deduce, o por lo menos la banda así lo cree o lo interpreta, que el «derecho de autodeterminación» tendrá que ser reconocido porque ¬son palabras de Otegui¬ «en el PSOE hay gente lúcida para constatar que la fórmula estatutaria y la represión brutal han fracasado». Dice que él quiere pensarlo y que si el PSOE, ahora con Zapatero, apuesta por el pasado, «nos tendrán enfrente, luchando».

El comunicado etarra ha sido «ignorado» en los partidos políticos. Imaz ha dicho que lo único que la banda debe comunicar es que se disuelve. Lo probable, sí decrece la presión sobre ella en el orden judicial y policial, es que el consejo del nuevo presidente del PNV no sea escuchado. ETA, eso sí, va a tomarse con toda probabilidad un respiro.

Disculpe, señor Aznar
Cartas al Director ABC 23 Marzo 2004

Las elecciones generales celebradas el día 14 han estado marcadas por el mayor atentado terrorista de la historia de Europa. Siempre nos quedará la duda (o la certeza) de que los resultados electorales han sido consecuencia del fatídico atentado. Esto es motivo de preocupación, en tanto en cuanto una banda terrorista, sea cual fuere, pueda influir intencionadamente en la normalidad democrática de cualquier país, en este caso el nuestro. Se dice que «Aznar ha sido el responsable de estas muertes» por su intervención en la guerra en contra de la opinión pública. «Esto demuestra que el Gobierno Aznar se equivocó en la intervención», se añade.

En mi modesta, y aislada, opinión es precisamente lo contrario. Que la autoría del atentado se atribuya a terroristas islamistas «como castigo al apoyo de Aznar a la guerra» demuestra que Aznar acertaba cuando veía al régimen de Sadam, no sólo como algo abyecto, sino además como el cómplice y aliado de los terroristas que atentaron el 11-S en Nueva York. Y esto es algo que casi nadie teníamos claro.

Ahora con el atentado y las afirmaciones reivindicatorias posteriores se ha demostrado, desgraciadamente, que Aznar tenía razón. Los terroristas del 11-S y del 11-M consideraban a Sadam un importante aliado y cómplice, hasta el punto de matar como venganza por su derrocamiento. ¡Señor Aznar tenía usted razón! Sadam era un peligro para la paz mundial, y no por su ejército sino por su apoyo al terrorismo internacional. Y España, país sensible como el que más al terrorismo, hizo bien en apoyar sin fisuras esa intervención en una difícil lucha contra el terrorismo. La inmensa mayoría de los españoles le debemos una disculpa. Vaya la mía, modestamente, desde estas líneas.     Bruno González-Barros Caruncho.    Madrid.

¿Diálogo?
Cartas al Director ABC 23 Marzo 2004

ETA ofrece una vía de diálogo al que será nuevo presidente del Gobierno de nuestro país. Acerca de este comunicado de la banda terrorista es digna de mención la equiparación que se hace entre la retirada de las tropas de Irak y la hipotética concesión del derecho de autodeterminación a Euskal Herria. Primera cuestión que me plantearía: ¿ETA también se une al «todos contra el PP»?

Sabemos que ETA está dando sus últimos coletazos gracias a la política del PP en esta materia, de la misma manera que el PP acabó con la corrupción, estaba a un paso de acabar con el paro y tenía, por ejemplo, aseguradas las pensiones en este país...

La segunda cuestión sería si Zapatero decide retirar las tropas de Irak, viendo la lectura que ETA hace de este también hipotético hecho. De la misma forma que la gran mayoría de la comunidad internacional creyó que las elecciones las había ganado Al Qaida, si Zapatero retira las tropas, la comunidad internacional creerá que España se rinde ante el terrorismo.

La última cuestión pasaría por la propia petición de diálogo. En estos últimos meses hemos visto que todo el que se acercaba a Zapatero se le terminaba subiendo a las barbas: Maragall, Carod-Rovira, Ibarra o Bono, por ejemplo. Sinceramente a mí me causa una gran inseguridad que el PSOE se pueda siquiera plantear dialogar con ETA, en ocho años sin hablar casi acabamos con ellos y Zapatero no ha demostrado ser un gran líder, con carácter y carisma suficiente como para exigir nada a nadie. No quiero vivir en un país que ceda ante el chantaje. Primero que ETA deje de matar y luego hablaremos de condiciones.    Felipe Andreu Barallobre. La Coruña.

JEQUE YASÍN: ¿UN ASESINATO JUSTIFICADO?
por RAFAEL L. BARDAJÍ. Subdirector del Real Instituto Elcano de Estudios Internacionales y Estratégicos/
ABC 23 Marzo 2004

ISRAEL es la única democracia efectiva en el Oriente Medio, pero está asediada y con enemigos cuyo único objetivo es su aniquilación total y frente a los cuales los instrumentos democráticos tradicionales no parecen ser suficientes. El Jeque Ahmed Yasín, fundador y líder espiritual de Hamás no era ningún santo. Es un dato que nadie puede discutir. Tetrapléjico debido a un accidente en su infancia, creó en 1987 Hamás, organización de corte nacionalista y religioso integrista y que se ha convertido en el movimiento palestino islámico más importante.

Desde sus comienzos, Hamás se casó a la idea de destruir a Israel a la vez que acabar con Arafat como líder de la comunidad palestina y reemplazar a ambos con «la bandera de Alah». Su práctica ha consistido en el ataque indiscriminado contra civiles israelíes en suelo israelí, no contra soldados u otras fuerzas presentes en Gaza y Cisjordania. El recurso a terroristas suicidas ha sido habitual y el tétrico resultado, unos 300 civiles muertos, incluidos mujeres y niños, y varios cientos más de heridos directamente atribuibles a su acción.

Yasín, nacido en 1929 según su pasaporte palestino, pasó a primera línea política en 1987 de la mano de la intifada palestina. Fue encarcelado por Israel en 1989 y posteriormente liberado, en 1997, a cambio de la entrega por Hamás de dos agentes del espionaje israelí. Yasín ya se encontraba entonces muy enfermo y las autoridades de Tel Aviv podrían haber temido más su muerte en prisión que su excarcelación. Con el aumento de los ataques suicidas palestinos, desde el año pasado se han intensificado las acciones selectivas contra líderes de movimientos terroristas por parte de las fuerzas israelíes. De hecho, en septiembre pasado Yasín escapó por milagro del bombardeo de un edificio donde se congregaba la elite dirigente de Hamás. Ayer no tuvo tanta suerte.

La ejecución del jeque Yasín, por tanto, no puede sorprendernos. La eliminación selectiva de los cabecillas terroristas es una política israelí bien conocida y, nos guste o no, consistente. Para los europeos, como ya han hecho saber los responsables de la UE, las ejecuciones de terroristas son asesinatos que están más allá de la ley. Desde Israel se responde, también como sabemos, que su ley sí lo permite y que la única norma internacional de aplicación es el derecho de guerra porque ellos están en guerra. Su argumentación es clara: Hamás había declarado la guerra contra la existencia de Israel; la eliminación de Yasín, como en casos anteriores, ha sido decidida por la máxima autoridad política del país, que rinde sus cuentas, como en cualquier democracia, ante el pueblo soberano y antes los jueces; que se aplica contra un objetivo que está directamente involucrado en actos criminales contra civiles inocentes y que se encuentra fuera del alcance de la justicia y cuya eliminación, por último, se ejecuta con el máximo de cuidado para evitar la muerte de personas inocentes.

Es casi imposible entender la lógica israelí si no se ha vivido allí. En Europa, al menos hasta el 11-M, se podía hablar con ligereza de la amenaza existencial del terrorismo. Para quienes tienen que convivir todos los días de su vida con los terroristas suicidas, las ideas son dramáticas realidades. Y eso condiciona necesariamente las respuestas.

Eso no quiere decir que el Gobierno de Israel no se equivoque y cometa errores. Pero en cualquier caso, quienes siguen los avatares del Oriente Medio saben que el Gobierno de Tel Aviv raramente actúa sin un plan previo. En dónde cuadra este asesinato es, para mí, una incógnita. Puede que algunos en Israel lo justifiquen como una «diana de oportunidad»: Yasín estaba ya condenado a muerte y se ha ejecutado su sentencia en la primera oportunidad que se ha podido. Pero resulta, de entrada, poco convincente. Sobre todo si se piensa en las posibles implicaciones a corto plazo de su desaparición, esencialmente un resurgir de la calle palestina y un deseo redoblado de atentar contra Israel por parte no sólo de Hamás sino de otros grupos palestinos.

Hay quien atribuye la decisión del gobierno de Sharon de acabar con la vida de Yasín, un líder espiritual pero a duras penas en la dirección de las operaciones concretas de Hamás, a un acto simbólico necesario para hacer ver que su plan de retirada unilateral de Gaza y Cisjordania, los territorios desde los que opera Hamás con la práctica impunidad de la Autoridad Nacional Palestina, quien nunca se ha atrevido a desmantelarla, no se debe a una victoria táctica del terrorismo, sino a un plan estratégico para una mejor protección de sus ciudadanos. Sea como fuere, lo que puede esperarse en el corto plazo es mayor caos y descontrol en los territorios y, aún peor, a favor del fervor popular por Hamás y el consiguiente debilitamiento de Yaser Arafat y su gobierno.

El cálculo del gobierno de Israel, por muy complejo que resulte de entender, debe haber valorado que los costes inmediatos se ven compensados claramente por los beneficios de la desaparición de Yasín. Pero es difícil de entender porque las estrategias de decapitación de movimientos terroristas rara vez producen efectos netos. Así y todo, si esta ejecución se pone en el contexto más amplio de otros ataques contra líderes operativos de Hamás y otros grupos, como la Jihad Islámica, hay que conceder que el medio en el que se mueven los cabecillas terroristas se les vuelve en contra y que las medidas de autoprotección a las que tiene que someterse para salvar su vida repercuten directamente en sus actividades y operaciones. De hecho puede establecerse una correlación directa entre asesinatos selectivos y disminución de los atentados suicidas. Pero como casi todo en sociología, correlación no siempre equivale a causalidad.

Se puede condenar a Israel o se puede aplaudir la determinación de su gobierno. Es a gusto del consumidor. Pero, en todo caso, lo que no se puede olvidar es que nuestra situación en nada tiene que ver a la que se ven sometidos los israelíes y los palestinos de pro. En un reciente estudio (de agosto de 2003), la revista de la Asociación Médica Americana estimaba que el 16 por ciento de la población de Israel se había visto directamente expuesta a un incidente traumático. Y desde entonces, ese porcentaje no ha hecho sino aumentar. Los que hemos vivido más o menos directamente los atentados del 11-M en Madrid deberíamos poder hacernos una idea de qué representa eso.

Nosotros hemos descubierto muy recientemente que el megaterrorismo tiene una estrategia de aniquilación. Israel lleva desde su propio nacimiento defendiéndose de ser aniquilado por sus vecinos y por una fracción radical, violenta y terrorista de los palestinos. ¿Justifica eso, necesariamente, cualquier tipo de acción de defensa? Seguramente no. Pero la reflexión estratégica que tendría que surgir de casos como éste es que no estamos tratando con situaciones normales, sino todo lo contrario. Pero al mismo tiempo que se lucha contra los terroristas, porque no hay más remedio que hacerlo, también hay que ser conscientes de que atajar las raíces del odio y la violencia exige otra serie de medidas. Para la paz de Oriente Medio no hay más camino que la hoja de ruta, pero en paralelo se deben impulsar cuantas reformas sean necesarias en el mundo árabe y musulmán, incluida la Autoridad Palestina, para permitir que sus condiciones de vida, políticas, culturales y económicas, permitan reemplazar la corrupción, la frustración y el odio con sistemas y valores para una convivencia pacífica. Ni más ni menos.

RAJOY LIDERARÁ EL PP CON ACEBES
Aznar: "Dirigentes del PSOE y un poder fáctico reconocible violentaron el luto y la reflexión"
La noticia del día del PP la ofreció Mariano Rajoy: quiere presidir el partido, reforzar a Acebes y Zaplana y adelantar el Congreso que lo consolide. Pero Aznar optó por otro mensaje: "no vamos a estar callados". Además de al PSOE, acusó a "un poder fáctico fácilmente reconocible", que no mencionó, de "llevar el agua a su molino durante los días 12, 13 y 14 de marzo". Mientras, comienzan a investigarse las manifestaciones del día de reflexión.
Libertad Digital  23 Marzo 2004

En su intervención ante la Junta Directiva Nacional del PP, Aznar aseguró que "el Gobierno no tiene nada que ocultar. Se nos pedía toda la verdad y ahí está. No vamos a permitir que se nos acuse de manipular con 200 víctimas sin pruebas e incluso en contra de las pruebas".

Si el lunes cogió carrerilla en la entrevista con Telecinco, este martes ha optado por ser más claro aunque sin revelar del todo sus reproches: "Hay que decir claramente que durante los días 12, 13 y 14 de marzo, dirigentes del PSOE y un poder fáctico fácilmente reconocible violentaron el luto y la reflexión de los españoles para llevar el agua a su molino".

El presidente dijo que "esta es la hora de estar todos juntos, en el partido, con el candidato y el secretario general" y añadió sentirse "orgulloso de este partido, del Gobierno de estos ocho años y de la tarea que ha realizado. Quiero que se me note que estoy orgulloso y espero que a vosotros se os note también".

Aznar denunció que "hay gente que quiere que nos avergüence no ser socialistas" y esperan que todo lo que no sea ser socialista "sea tolerado siempre y cuando no pretenda gobernar". "El centro político que representamos tiene derecho a existir y a ganar cuando convenza a la mayoría" y dio las gracias a los nueve millones de personas que votaron al PP el día 14. "Nosotros dejamos de hacer campaña el día 11 a las siete de la mañana, cosa que no todos hicieron, y tenemos que decirles que no los vamos a defraudar, que no vamos a fallar a nuestros votantes ni a los que al final decidieron dejar de serlo".

"No pongo ningún adjetivo" a la victoria de Zapatero
Una vez más insistió en el mensaje que ya repitió en Telecinco: "El PSOE ha ganado las elecciones. Zapatero será el presidente y no pongo ningún adjetivo a su victoria, les reconocemos, les felicitamos y esperamos que sea en beneficio de España. Si hay algún dirigente socialista al que le cueste tomar decisiones le apoyaremos. No queremos que España vaya a peor ni vamos a frotarnos las manos en cada desgracia. Es del PSOE la responsabilidad de gobernar y de elegir a sus compañeros de gobierno", dijo Aznar.

Sobre el terrorismo islámico Aznar dijo que "no podemos permitir que con nuestros actos" les llegue el mensaje de que "a mayor presión, mayor cesión". "Los atentados pudieron haberse cometido antes o después de la guerra de Irak por una voluntad que no es la nuestra, ni del Gobierno del PP ni lo será del Gobierno del PSOE. Quieren liquidar nuestro estilo de vida" y sustituirlo por su fundamentalismo basado en una religión, continuó.

Una oposición "exigente, leal, firme, clara y ambiciosa"
En cuanto a la labor de oposición que desarrollará el PP, dijo que será "exigente, leal, firme, clara y ambiciosa" para ganar "limpiamente" las siguientes elecciones. El presidente en funciones dijo tener derecho a exigir mucho por que "el PSOE ha prometido mucho, no me refiero a su programa, que no le reprocharemos si no lo aplica, sino al talante que tanto han pregonado". "Se ha dicho que no podía hacerse reforma alguna sin acuerdo con la oposición y las comunidades autónomas, ni tomar decisiones en política internacional sin consultar con la oposición y en consonancia con los países de la UE. No se pueden cometer errores, y los más graves hay que resolverlos en minutos; informar con transparencia y sin anunciar nada que no haya sido comprobado. Que es fácil crear empleo sin conservar el equilibrio presupuestario. Ahora esas promesas ganan vigencia y podremos comprobar si se aplica o también pasan al armario del olvido junto con los 800.000 puestos de trabajo, el OTAN de entrada no o los cien años de honradez".

Aznar señaló que trabajarán en la oposición por la defensa de la España constitucional, en la lucha contra el terrorismo y por el crecimiento económico."Hemos trabajado por el bien de España en el Gobierno y ahora debemos hacer lo mismo en la oposición. Tenemos un gran partido, un gran proyecto y un gran líder en Mariano Rajoy" a quien dirigió el final de su discurso. "Pido a Rajoy que si en el próximo Congreso –del PP- necesita avales, el primero me lo pida a mi".

El PNV se salta el reglamento de la Cámara para impedir el rechazo del plan separatista
El Parlamento creó, tras las votaciones, la ponencia que desarrollará el proyecto de Ibarreche
Tras conseguir sortear las enmiendas a la totalidad que habían planteado Partido Popular, Partido Socialista de Euskadi y SA, ya que Izquierda Unida retiró la suya justo antes de la votación, el Partido Nacionalista Vasco modificó ayer el reglamento de la Cámara de Vitoria para que la propuesta rupturista del lendakari será debatida y desarrollada en una ponencia que se encargará de debatir y desarrollar la «Propuesta de reforma de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi». El organismo se creó ayer en el Parlamento vasco y todavía no se conoce la totalidad de sus miembros.
J. Arias Borque - Vitoria.- La Razón  23 Marzo 2004

La propuesta rupturista del lendakari se enfrentó ayer al primer obstáculo parlamentario, un obstáculo que podía haber sido mortal y definitivo, pero que la continua manipulación que del reglamento del Parlamento vasco hacen los partidos políticos que sustentan el Tripartito evitó.

Y es que la propuesta de Ibarreche se enfrentaba en la Comisión de Instituciones e Interior de la Cámara vasca a la aprobación o no de la enmiendas a la totalidad presentadas en su contra, y que podría haber devuelto el texto articulado al Gobierno vasco.

El hecho de que los peneuvistas fuesen a manipular el reglamento a su antojo no fue en absoluto algo inesperado, ya que sin ningún tipo de reparo el presidente de la comisión parlamentaria, el jeltzale José Antonio Rubalcaba, ya había anunciado el pasado miércoles que decidiría cómo se llevarían a cabo las votaciones en función cómo fuese el debate, y no según el procedimiento que se recoge en el artículo 106.2 de la Cámara vasca, el encargado de regular cómo debe someterse a votación la devolución o no de un proyecto de ley al Gobierno una vez terminada la deliberación en comisión. Al final, Rubalcaba optó porque se votasen una a una las enmiendas a la totalidad, en vez de que se votase la devolución o no del proyecto de ley. «Los argumentos que se han planteado han sido en muchos casos contrarios y desde luego, en ningún caso iguales. Conociendo el reglamento y bajo mi responsabilidad, adopto la decisión de que las enmiendas se van a votar una por una y por el orden de su presentación».

Éste cambio en el reglamento fue lo que evitó que al Plan Ibarreche se le fuese el aire y muriese. «Si van a leerme el Reglamento no es el turno, porque la decisión ya está adoptada». El presidente de la comisión no permitió as protestas de los portavoces popular y socialista, Leopoldo Barreda y Rodolfo Ares, respectivamente.

El resultado de la votación de las enmiendas fue el esperado. De las cuatro que se estudiaron durante la mañana de ayer una fue retirada al principio de la votación, la de Izquierda Unida, las otras tres rechazadas. Las de Partido Popular y Partido Socialista con los votos a favor del partido que la propone, la abstención del otro y el voto en contra de Partido Nacionalista Vasco, Eusko Alkartasuna, IU y SA. La enmienda de los abertzales, con los votos a favor de los abertzales, en contra de PNV, EA e IU y la no participación en la votación de los representantes de PP y PSE, que no reconocen la existencia parlamentaria de los proetarras.

Tras el primer obstáculo superado por la propuesta soberanista del lendakari, la Comisión de Instituciones e Interior creó, tal y como quedó reflejado cuando la Mesa del Parlamento aceptó la tramitación parlamentaria, una Ponencia en la Cámara vasca encargada de debatir y desarrollar la «Propuesta de reforma de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi», en la que como texto principal figurará el presentado por el Tripartito vasco, y al que habrá que negociar, por ahora, la incorporación de las enmiendas parciales presentadas por los diferentes grupos.

Los parlamentarios que conformarán la ponencia como portavoces principales serán Joseba Eguibar por el PNV, Rafael Larreina por EA, Oscar Matute por Izquierda Unida y Leopoldo Barreda por el PP. Como suplentes estarán Elisabete Piñol (PNV), Gorca Knörr (EA), Antón Carrera (IU) y Antonio Salazar (PP).

Tanto los socialistas como los proetarras de SA anunciaron que tomarían la decisión de nombrar a un representante en un plazo de 48 horas, por lo que deberán hacerlo antes de las cinco de la tarde de mañana.
Respecto a la Ponencia, el portavoz del Partido Popular, Leopoldo Barreda, confió en que «no se desnaturalice» y dijo que los populares participarán en la misma si es una Ponencia «estricta». No obstante, precisó que «aún no está tomada una decisión definitiva» sobre la participación.

Además, criticó que «hoy se ha permitido una vez más a Batasuna intervenir en Comisión contraviniendo las exigencias planteadas por el Tribunal Supremo y sus resoluciones firmes dirigidas también a los presidentes de la Comisiones».

América hispana
Ramón TAMAMES La Razón  23 Marzo 2004

Y hete aquí que cuando tanto pacato o ignorante no se atreve a decir ni una sola vez Iberoamérica o Hispanoamérica, va la revista «BusinessWeek» y nos plantifica, en la mejor perspectiva norteamericana de unos años a esta parte, un artículo de tapa con el brillante título de «Hispanic America».

Los datos que se suministran en el mencionado artículo no por conocidos dejan de ser impresionantes: 40 millones de hispanos en el país. Con una pujante natalidad que origina un crecimiento vegetativo medio del 3 por 100 anual en este grupo de población, frente al 0,8 de EE UU como conjunto. Así, no es extraño que de los menores de 18 años, haya altas proporciones de jóvenes hispanos en las mayores ciudades: el 61 por 100 en San Antonio de Tejas, el 53 en Los Ángeles, el 39 en Miami y San Diego, y el 36 en Houston.

Y aunque todavía con un renta familiar de 33.000 dólares (frente al promedio nacional de 42.000), el mercado global de la que se tiene como locomotora económica mundial, presta cada vez más atención a la pujante minoría hispana. Para lo cual emplea de manera creciente la lengua española, a fin de atraer compradores. Merrill Lych, por ejemplo, banca y consulting, es bien consciente de ello, y dispone de una división hispana con base en Houston con 350 hispanohablantes.

Y la importancia del tema que nos ocupa a efectos políticos, también está creciendo rápidamente, pues el voto hispano ya es decisivo en siete estados. A lo cual debe agregarse que el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson ¬hispano no obstante su nombre y apellidos¬ podría ser candidato a Vicepresidente con los demócratas con John F. Kerry.

Hace ya unos 30 años, un senador de EE UU manifestó, de la forma más premonitoria, que el mayor peligro para su país no era el comunismo sino los hispanos. Hoy, la amenaza de la URSS, no existe más. En cambio, la importancia de los hispanos ¬que no son ningún peligro, salvo para una cultura «wasp» que pretenda, ranciamente, el monopolio de la tierra de las barras y las estrellas¬, se hace más y más importante.

En esa dirección, no resulta raro que haya inquietudes sobre si la cohesión de las poblaciones hispanas dentro de la Unión va a ser tan fuerte como para que la difusión de nuestro idioma lleve un día al Congreso a aceptar el español como segunda lengua oficial. Tal como sucede actualmente con el francés en Canadá. Hipótesis que se hace más verosímil en Tejas y California, como viene a plantearse en el libro de Victor Davis Hason, Mexifornia: un estado en formación. Punto de vista que se exacerba por el más conocido autor Samuel P. Hutinggton, que sostiene, en su próxima obra a punto de salir, «Who we are», la idea de que los mexicanos y otros inmigrantes hispanos «amenazan los valores angloprotestantes, por su ánimo contrario a verse asimilados en la corriente central de la cultura norteamericana».

Naturalmente, las cosas no van a ir por esa línea de tremendismo, pues la influencia anglo influye de manera efectiva en los nuevos ciudadanos de la República de 1776. Como también los «wasp», ya en minoría, no tienen más remedio que recurrir a los hispanos, tanto para utilizar su fuerza de trabajo, como para disponer de presencia en la importante cuota de mercado que ya representan. De ahí que una postura más inteligente es la que se plantea de que en vez del «meting-pot» tradicional ¬que fue asimilando a italianos, irlandeses, polacos, asiáticos, etc.¬, haría falta otro modelo; que se ha dado en llamar tipo ensalada, con sus aguacates, tomates, papas, etc., conservando su especificidad.

En esa dirección, y no obstante las predicciones agoreras de que la lengua española iría perdiéndose, la realidad es bien diferente. Como revela la firma de investigación sociológica Hispan-Telligence, el grupo de los que hablan los dos idiomas indistintamente, ha pasado del 58 por 100 del total de hispanos en 1995 al 63 ahora; y se prevé que suba al 67 por 100 en el 2010. Lo cual se relaciona con el hecho de que el español es la lengua extranjera número uno en las preferencias educativas de los estadounidenses.

Un factor que también sustenta la permanencia de los factores hispánicos es el creciente gasto en publicidad en nuestro idioma por parte de las grandes corporaciones industriales y comerciales. Como también está extendiéndose rápidamente en los medios de comunicación. En esa tendencia, el caso de Univisión, el conglomerado que ocupa el primer lugar en el ránking de las empresas mediáticas en EE UU, creció su actividad durante el 2001 en un 44 por 100. Con la particularidad de que en el estrato de población de 18 a 34 años, el más significativo en cuanto a futuro, el incremento fue de 146 por 100; y todo ello, en un periodo en el que las audiencias de las redes en inglés se vieron reducidas.

Todos esos datos son muy alentadores para la difusión del español y el progreso de los hispanos. Lo cual se aprecia claramente en la circunstancia de que las aspiraciones de Pete Wilson, que cuando era gobernador de California, quiso suprimir nuestra lengua con la célebre proposición 187 a favor del «English-only», ha resultado inefectiva; por mucho que oficialmente se mantenga en el Golden State y otros 17 estados frente a la imparable marea de aumento de los hispanoparlantes.

Algunos no dudan en hablar de una «Hispanic Nation» dentro de EE UU. Algo no que no significa nada parecido a que la integridad del país esté en cuestión. Lo que sí está en tela de juicio es la idea de una asimilación integral con una pérdida de los valores que llegan con el nutriente demográfico continuo de una veintena de países del Sur, poblados por 350 millones de hispanohablantes. Sería bueno que por estos pagos fuéramos enterándonos de todo lo anterior.
Recortes de Prensa   Página Inicial