AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 1 Abril 2004
El órdago nacionalista
Francisco Marhuenda La Razón  1 Abril 2004

Promociones Rubalcaba: venta por parcelas de la Soberanía Nacional
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  1 Abril 2004

La sublevación contra la dormida España constitucional
EDITORIAL Libertad Digital  1 Abril 2004

DOLOR, IRA Y COMPRENSIÓN
GEOFFREY PARKER ABC 1 Abril 2004

NECESITAN ODIAR
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Abril 2004

¡DIOS LE AMPARE, PRESIDENTE!
Jaime CAMPMANY ABC 1 Abril 2004

Nitrato amónico
José Javaloyes Estrella Digital 1 Abril 2004

Moratinos se explica
Alberto Acereda Libertad Digital  1 Abril 2004

Política exterior ¿de España
Alberto Recarte Libertad Digital  1 Abril 2004

Las vueltas de rosca de don Pasqual
Julián Lago La Razón  1 Abril 2004

La industria de la extorsión y el intermediario
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Abril 2004

Campaña «Verde Esperanza» de apoyo en los juicios a víctimas del terrorismo
L. R. N. La Razón  1 Abril 2004
 
El órdago nacionalista
Francisco Marhuenda La Razón  1 Abril 2004

El desafío nacionalista será uno de los retos más graves y complicados que deberá afrontar Zapatero. La izquierda se pasó los últimos meses mostrando una imagen antipática de Aznar como un señor poco flexible que era incapaz de entenderse, por ejemplo, con el PNV. El PP habría conseguido, según los periodistas e intelectuales afines al PSOE, pelearse con todos. Desde las autonomías al resto de partidos, como si no estuviéramos inmersos en una larga campaña electoral desde hace un par de años.

En este país hay que ser acomodaticio y no tener firmes convicciones para caer bien a la izquierda sociológica. Hay que tragar con carros y carretas para que los nacionalistas no se enfaden y se saquen de la manga un Plan Ibarreche para acabar con la Constitución.

Es cierto que no hay que sacralizarla y se puede reformar. La cuestión es saber qué y con qué fin.

El reconocimiento soberanista que exigen los nacionalistas no sería una reforma menor, sino una auténtica mutación de la Constitución. Zapatero no puede ser tan ingenuo para creer que Carod o Ibarreche se conformarán con cuatro competencias.

No se puede ser presidente y ganar, además, el premio de «Mister Simpatía». El cuento de la sonrisa amable y aplauso fiel de los corifeos dura lo que dura, porque le tocará parar los pies a los nacionalistas o ceder a sus demandas, que cabe insistir pasan por el reconocimiento de la soberanía de Cataluña y el País Vasco.

En los últimos días hemos visto cómo las exigencias de ERC o PNV no sólo no cesan sino que se mantienen con una clara tendencia a aumentar. Zapatero ha tenido suerte con el resultado del 11-M, pero el PSC le provocará bastantes sustos. No creo que a Rajoy le convenga repetir el invento.

Promociones Rubalcaba: venta por parcelas de la Soberanía Nacional
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  1 Abril 2004

En un atraco sin precedentes a los derechos de los electores, en una desvergonzada rifa de los derechos y obligaciones de los parlamentarios, en una lotería clandestina con bote para la empresa, Alfredo Pérez Rubalcaba ha protagonizado ya el primer escándalo del zapaterismo antes de que Zapatero sea investido presidente, o lo que es lo mismo, ha demostrado que los hábitos más puntillosamente ilegales del felipismo tardío alientan en esta continuación de lo mismo pero con canas, que es el zapaterismo temprano. De nada sirve la ley electoral, de nada sirve ganar votos y escaños, o perderlos, porque llega Rubalcaba y reparte diputados según le conviene a las minorías que por ley no deberían tenerlos, en lo que no es sólo un fraude de ley, sino el avance de la política del PSOE para toda la legislatura: la venta por parcelas de la soberanía nacional.

Como el PP no aceptó regalarle a los nacionalistas catalanes, siervos anunciados de Zapatero, un puesto en la mesa del Congreso a cambio del que el PSOE les otorga a sus socios de IU, Rubalcaba se ha sacado de la manga una "interpretación flexible" de la ley para que Coalición Canaria le niegue sus escaños al PP para conseguir la mayoría absoluta y, todos en comandita menos el PP, formando esa mayoría anticonstitucional que preside el PSC-PSOE, otorgarle a Javier Rojo, el antiguo españolista convertido en nacionalista vasco, el prototipo de tránsfuga de la España constitucional a la Ex-paña de Ibarreche y Rovireche, la presidencia del Senado. Si es el adelanto de su liquidación como segunda cámara de la soberanía nacional, se agradece la claridad de Rubalcaba. Si es como Lonja de Contratación de propiedades y alquileres de votos para Zapatero, también.

Sin embargo, para que al portavoz del Gobierno de Filesa y de los GAL, al Gran Mentiroso del 13-M le salgan bien estas argucias de chalán de feria, estas estafas disfrazadas de pacto parlamentario, que es más alijo que pacto, deberá contar con la inacción del PP, que si le siguen dando patadas en el belfo no tendrá más remedio que despertar y empezar a repartir estopa. Empezando, naturalmente, por Rubalcaba, lo más lamentable del pasado convertido en lo más peligroso del presente. Y, por supuesto, del futuro.

La sublevación contra la dormida España constitucional
EDITORIAL Libertad Digital  1 Abril 2004

La decisión de las consejeras de Educación de los gobiernos vasco y catalán —ambas independentistas— de incumplir la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) constituye una clara sublevación contra nuestro Estado de Derecho, un paso más hacia la demolición de la España Constitucional por la vía de los hechos consumados, como el que ya ha dado el Gobierno vasco cuando se negó a aplicar la Ley de Partidos que estérilmente prohíbe en el País Vasco la financiación y la representación política de organizaciones terroristas o como el que pretenden perpetrar Maragall e Ibarretxe llevando a cabo reformas estatutarias inconstitucionales.

Que los independentistas —incluida la ETA— tenían esperanzas en la victoria de Zapatero, es algo que todos conocíamos antes del 11-M y que, tras el 14-M, hemos podido comprobar, no sólo en la esperanzada mano tendida que ETA ha brindado a Zapatero en su último comunicado, sino también en las declaraciones de todos los nacionalistas que, sin practicar la “lucha armada”, comparten sus objetivos independentistas

Lo que sorprende de estos últimos —léase ERC y PNV— es que ni siquiera esperen a que Zapatero tome posesión de su cargo para lanzarse a trocear y repartirse el pastel. Después de que Maragall e Ibarretxe hayan hecho declaraciones animando a Zapatero a que lleve a cabo “una segunda transición”, salen ahora sus respectivas consejeras de Educación anunciando que no van a aplicar la LOCE.

El PSOE, aunque pide a los independentistas paciencia y que guarden las formas, ya ha anunciado que paralizará el curso que viene la LOCE y que dará un plazo de entre seis meses y un año para “consensuar” los cambios de la norma. ¿Y qué consenso cabe esperar de quienes están dispuestos a incumplir la ley si no les gusta? Con estas premisas la disposición al consenso sólo revela voluntad de sometimiento.

La consejera de Educación vasca ha afirmado, en este sentido, que durante los dos años de moratoria anunciada por el PSOE, el País Vasco "irá produciendo su propia normativa, que no tiene por qué chocar con la futura ley". “Espero que coincida con la ley socialista, porque espero que se abra una etapa de más colaboración y consenso, y porque espero que los socialistas formarán un gobierno de progreso". Más claro, agua.

Lo paradójico es que para defraudar tanta y tan desatada esperanza de los independentistas, el PSOE tendría inexorablemente que adoptar la posición de firmeza que tanto ha criticado al PP. ¿Y como mantener ahora una actitud de “consenso y diálogo” con quienes, ahora más que nunca, están dispuestos a no someterse al imperio de la Ley? Si hasta los tontos útiles de Prisa, que durante tanto tiempo se han negado a ver a Zapatero como un títere del felipismo, reprochan —y casi siempre con éxito— al PP que adoptase en el Gobierno una posición de firmeza frente a los nacionalistas, considerándola “crispante” y “poco centrista” ¿cómo vamos a esperarla del PSOE?

El gravísimo hecho de que desde unas comunidades autonómas se anuncie una disposición a incurrir en un delito de desobediencia —no otra cosa es decir que no se va a aplicar una ley que no ha sido todavía derogada—, merecería encabezar las portadas y todos los editoriales de cualquier país civilizado. Aquí no. Aquí hasta los medios del PP siguen el perfil bajo de sus nuevos dirigentes, quienes si no ponen la otra mejilla es porque la tienen apoyada contra la almohada.

DOLOR, IRA Y COMPRENSIÓN
Por GEOFFREY PARKER ABC 1 Abril 2004

NUNCA pensé que las noticias de televisión pudieran hacerme llorar otra vez como lo hice el 11 de septiembre de 2001, y nada lo consiguió hasta el 11 de marzo de 2004. Ahora, mientras realizo mis prosaicas tareas cotidianas, recuerdo cada día a aquellos que no podrán realizar las suyas, y todas las noches, cuando me voy a la cama, pienso en todas esas camas vacías y en quienes no pueden dormir a causa del dolor o la ira. ¿No hemos aprendido nada desde el 11-S? Un comité especial del Congreso en Washington D.C. está intentando ahora responder a dos preguntas: ¿podría volver a suceder? y ¿tuvo que ser de esa manera? Los acontecimientos del 11-M proporcionan un estremecedor e irrefutable sí a la primera pregunta: ningún gobierno occidental puede proporcionar protección integral a todos sus ciudadanos todo el tiempo. Como recordó un portavoz del IRA a Margaret Thatcher cuando ésta se libró por poco de ser asesinada: «Tú necesitas tener suerte todo el tiempo; nosotros sólo necesitamos tener suerte una vez». La segunda pregunta nos obliga a considerar tanto a los perpetradores como a las víctimas. Pocos occidentales saben ahora más de los objetivos y estrategias de Al- Qaeda de lo que sabían poco antes del 11-S, hace casi tres años (pocos saben siquiera que su nombre significa «La base»). Si queremos evitar otro ataque más -tanto si es otra vez contra Estados Unidos o España, o contra otra potencia occidental- tenemos que aprender qué es lo que quieren, de qué forma planean conseguirlo, y por qué nos odian tanto.

Sabemos bastante más de los objetivos y estrategias de los dos blancos occidentales. Presentan algunas similitudes y numerosos contrastes. En el plano humanitario, los servicios de emergencia se convirtieron en auténticos héroes en ambos casos; pero el Gobierno español también demostró una humanidad encomiable al conceder la nacionalidad a las víctimas y sus familiares inmediatos, y al prometer que no habría represalias contra los inmigrantes ilegales que acudieran a consolar o identificar a las víctimas. El Gobierno de Estados Unidos nunca emprendió acciones semejantes, con el resultado de que aún no sabemos cuántos inmigrantes ilegales murieron en las Torres Gemelas. «Ventaja para España» (como dicen en el tenis). En el plano logístico, EE.UU. no identificó públicamente a su principal sospechoso durante unos días y, temiendo que los cuatro aviones secuestrados pudieran anunciar algo peor aún, despejó inmediatamente el espacio aéreo estadounidense, cerró las fronteras y custodió todas las estaciones de tren y autobús.

El Gobierno español, en cambio, culpó inmediatamente (y equivocadamente) a ETA y, quizá en consecuencia, cerró únicamente la estación de Atocha, dejando libre el camino para que cualquiera de los «cerebros» pudiera escapar por el aeropuerto de Barajas.  «Ventaja para EE. UU.». A pesar de este extraño fallo, el Gobierno español ha arrestado a muchos sospechosos, mientras que el de EE.UU. sigue teniendo sólo uno (hay que reconocer que los 19 perpetradores conocidos murieron en el atentado, pero ¿qué hay de los que a sabiendas los ayudaron y apoyaron?). Otra vez «ventaja para España». La mayor disparidad se produjo en el plano estratégico: el Gobierno español perdió el poder inmediatamente después, al menos en parte por la forma chapucera en que manejó la catástrofe, mientras que la popularidad del presidente Bush se disparó y, hasta hace muy poco, su campaña de reelección hacía hincapié en el éxito aparente de su «guerra contra el terrorismo».

Esto nos lleva de nuevo a los objetivos y estrategias de los atacantes. Algunos creen que optaron por actuar inmediatamente antes de las elecciones nacionales para garantizar un cambio de política en Oriente Medio, del mismo modo que la OLP ha organizado atentados terroristas contra Israel para conseguir un Gobierno israelí de línea dura que se negara a negociar con los palestinos moderados que están a favor de la coexistencia. A lo mejor intentan derrocar ahora a otros gobiernos occidentales, pero las consecuencias de los atentados en EE.UU. demuestran los grandes riesgos que supone esta estrategia.

Hasta el 11-S, el presidente Bush demostró escaso interés en «matar moscas», como denominaba los pacientes esfuerzos de la CIA por seguir la pista a Al-Qaeda e infiltrarse en la organización. Los lectores recordarán el desdén de Bush durante su visita a España en junio de 2001, cuando Aznar pidió el apoyo estadounidense para su propia «guerra contra el terrorismo»; la semana pasada el comité del Congreso escuchó muchos más testimonios sobre este asunto. Pero tres semanas después de los atentados, el 7 de octubre de 2001 (el aniversario de la gran victoria española de Lepanto, en 1571), el ejército estadounidense atacó Afganistán. Al-Qaeda había conseguido lo que Aznar no fue capaz de conseguir. Más aún, aunque el contraataque no detuvo al terrorismo, durante un tiempo hizo sentirse mejor a la mayoría de los estadounidenses porque habían encontrado un enemigo al que castigar.

No es fácil que el Gobierno español siga esta pauta -no parece probable un contraataque masivo en Lavapiés o Marruecos- pero a lo mejor puede proporcionar otra cosa que hizo que la mayoría de los estadounidenses se sintieran mucho mejor. La semana pasada, Richard Clarke (que el 11-S era jefe de la lucha antiterrorista) dijo al comité del Congreso, en presencia de las familias de las víctimas: «El Gobierno os falló. Aquellos en los que confiasteis para que os protegieran os fallaron. Y yo os fallé. Lo intentamos con todas nuestras fuerzas. Pero eso no importa, porque fallamos. Y por aquel fracaso os pido vuestro perdón».

Clarke fue el primer alto cargo del Gobierno en asumir la responsabilidad, en admitir el error, y en pedir perdón por lo que sucedió el 11-S. Él dijo las palabras que las familias de las víctimas llevaban 924 días esperando oír. Estas palabras, y otras semejantes pronunciadas en España, no servirán para atrapar a los culpables, poner fin a los atentados terroristas, devolver la vida a los muertos o sanar a los heridos; pero sí darán comienzo al proceso de curación interna de los supervivientes y reducirán de esta forma nuestra ira, lo cual nos permitirá empezar a averiguar cuál es la razón de que otros nos odien y qué podemos hacer (aparte de tirar bombas) para hacerles cambiar de idea.

NECESITAN ODIAR
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 1 Abril 2004

ME preguntaba hace unos días por qué siguen destilando tanto odio los socialistas a pesar de haber ganado las elecciones. La respuesta es cada vez más clara. Por un lado proyectan sobre el PP, ¡sobre el propio vencido!, la mala conciencia que les ha dado acceder a La Moncloa de un modo tan humillante, pero, sobre todo, necesitan al PP para culparle del asesinato de la Patria que ellos preparan. Como esos seres -moralmente nauseabundos e intelectualmente deleznables- que mientras colaboran en la destrucción de España acusan a los que la defienden de que quieren expulsarlos de ella. Sacos de pus, necesitan a los demás para echarles en cara la porquería con la que ellos mismos les mancharán al reventar.

Hasta ahora la dirección del PSOE disimulaba, desde la oposición, su deserción como partido nacional, pero ¿cómo podrá justificarla cuando traicione desde el poder? Porque no pedirá el apoyo del PP en las horas terribles que llegan sino que calificará la oferta patriótica de éste como trampa. El estilo de Aznar, dirán. Así que pactarán con Carod -es un decir- y acusarán al PP.

Estos moratinos antisemitas necesitan el judío. La bestia negra. El chivo expiatorio. Estarán desgarrando el país de norte a sur y en esos mismos momentos estarán echando la culpa de ello al PP. Desde Moncloa seguirán con la misma consigna: ¡todos contra el PP! Y lo más terrible es que muchos militantes de este partido, más que naifs cobardes, a veces dirigentes, pondrán la otra mejilla, lo que no servirá para reblandecerlos. Ni siquiera entonces caerán en la cuenta de que ellos sirven de percha para las culpas de la izquierda. Ésta necesita a Aznar, los genes partidarios de Aznar, los clones de Aznar, para limpiarse las conciencias. Y aun creía ingenuamente éste que su retirada de la política resolvería las cosas. Que muerto él, desaparecería la rabia. Por eso dejó Moncloa y partido. Pero la jauría no abandonó, por ello, la cacería.

NO tienen que ser profetas los perros guardianes de Zapatero para saber lo que va a ocurrir en esta legislatura. Está escrito. Lo hemos descrito. Está implícito en el frente popular «antipopular» y no hay día en que los socios no les recuerdan las obligaciones a los socialistas. Antesdeayer la Galeuzka roja, días antes la Galeuzka azul.

Los socialistas saben qué deberes les esperan como se sabía en el PP. Sólo que éstos para rechazarlos y aquéllos para cumplirlos. Terrible mandato. Saben que sus socios les van a obligar a apuñalar al Estado día a día mientras ellos irán acallando las conciencias de los suyos si es que quedan. Cada puñalada irá acompañada de alguna agresión al PP, al responsable, al judío. Cada vez que Zapatero se arrodille ante Carod-Rovira o ante Maragall o ante la consejera de Educación de Cataluña... el coro de periodistas, de constitucionalistas, de intelectuales... imprecará al culpable, a la derecha, a la sombra misma de Aznar.

ZAPATERO será investido presidente con los votos de los secesionistas para que lleve a cabo una de las tareas más negras que se puede pedir a un ser humano, ésto es, la destrucción del Estado-Nación, a la que el asesor de Maragall, Rubert de Ventós, llama «desestructuración» y otros «segunda transición» y no sé cómo la calificarán gentes tan patriotas como Bono y Rodríguez Ibarra (no quiero ni pensar en Paco Vázquez). Desde hace tiempo veníamos anunciando el asalto al Estado y la destrucción de la Nación. Y, por fin, estamos en ello. Están, quiero decir. Algunos todavía confían en que el crimen se aplace, pero a juzgar por el odio que echan a la hoguera me temo que se está acercando la hora. «Expectación de la Revolución Francesa», tituló Lord Acton. Un siglo para aquélla. Otro siglo para este desastre nuestro.

¡DIOS LE AMPARE, PRESIDENTE!
Por Jaime CAMPMANY ABC 1 Abril 2004

AÚN no ha salido usted del cascarón de la Presidencia del Gobierno en cierne, señor Rodríguez Zapatero; no ha entrado usted en el laberinto de La Moncloa, que no es siempre el de la Fortuna, y apenas tiene creados in péctore los ministros que nos esperan. Todo llegará, y ya pasará usted por delante de la llama que se trajo del altiplano el embajador Chencho Arias, esa que escupe a los visitantes, y más ahora, cabreada como estará por lo que Moratinos quiere hacer con su amo. Todavía no ha sido vuecencia investido con la quinta túnica presidencial de la democracia, cuando ya habrá podido comprobar cuán poca fe tienen los nacionalistas de diverso pelaje en el concepto que usted tiene del Estado y en su sentido de la unidad nacional.

Pasqual Maragall, en su delirio épico-lírico, nieto del poeta y sucesor de Jaume I el Conqueridor, se ha calado la Corona de Aragón y se rebela contra las leyes del Estado. Anuncia a los catalanes y a la Nación toda que deja en suspenso la Ley de Calidad de la Enseñanza, como si eso de dejar en suspenso las leyes, incluso las orgánicas, pudieran hacerlo los presidentes autonómicos, y siguiendo la línea descendiente los alcaldes de las ciudades y los monterillas de aldea. Puestos a saltarnos a la torera la soberanía del pueblo español representada en el Parlamento nacional, siempre habrá algún ciudadano expeditivo que quiera dejar en suspenso el Código Penal y darle masculillo a Carod-Rovira, que está como una cabra y que siempre tira al mismo monte, a Puigcercós, a Montilla y a vuecencia misma si se tercia.

Poco tardó Juan José Ibarreche en seguir el ejemplo sublime de Maragall, y se dio con los talones en el rabel para declarar que el Gobierno vasco, no sólo dejará en suspenso la mencionada Ley, sino que hará otra a su medida y capricho. Los nacionalistas canarios sublevan también las aulas y pupitres de las Islas Afortunadas. Y su insigne correligionario aragonés Marcelino Iglesias se apareció sobre las aguas del Ebro en la figura de Núñez de Balboa cuando tomó posesión del Pacífico, se posesionó del río y declaró que sus aguas no serán trasvasadas a ningún otro lugar de nuestra geografía y que serán destinadas al mar, que es el morir, o sea, al Mediterráneo como ha sucedido toda la vida de Dios.

Su vicepresidente de usted y ministro de Economía, don Pedro Solbes, proclama su complacencia en la contención del gasto del Estado y en eso que los economistas llaman «el déficit cero». Pero llega Pepiño Blanco y dice que lo que hay que hacer es gastar a tutiplén. Se lo diré a vuecencia en versos de cabo roto, esos que le gustaban a don Miguel de Cervantes, personaje tan de su presidencial agrado. «Ha dicho Pepiño Blán-, economista gallé-, que eso del «déficit cé»- no va a seguir adelán-. Gastaremos a lo grán-, porque si no me equivó- se trata de hacer ahó- lo mismo que hizo Felí-: llevar a España vestí- con un roto en los calzó-».

Más cosas le diría, pero ya va bien servido con las que aquí se cuentan. De modo, que lo dicho, señor Rodríguez Zapatero. ¡Que Dios le ampare, presidente!

Nitrato amónico
José Javaloyes Estrella Digital 1 Abril 2004

La media tonelada de nitrato amónico que tenían en Londres unos musulmanes paquistaníes, cazados ocho de ellos por los servicios secretos británicos, alumbra de modo muy fehaciente sobre la pertenencia de los detenidos al terrorismo islámico de Al Qaeda. Nitrato amónico era también el material empleado en los atentados turcos de Estambul y en la masacre indonesia de Bali, espantosos sucesos imputados a las huestes de Ben Laden. A la inocuidad de ese fertilizante puede reconocérsele la propia inocencia de los cuchillos. Depende de aquello a que se apliquen. Tan inocuo e inocente es el nitrato amónico como esos aviones comerciales utilizados el 11 de septiembre del 2001 contra los Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington.

También puede predicarse la “inocencia” de la dinamita en general y de las variantes todas de ella. Está en función de los fines y del propósito con que sea utilizada. Pero el nitrato amónico sólo aparece en el recetario del terrorismo islámico primordial. Lo propio de éste es el empleo, en sus fechorías, de materiales y productos que no son en sí mismos de doble uso, sino de utilidad específicamente civil. El nitrato amónico, como fertilizante, es únicamente de uso agrícola. Ha de combinarse con otros materiales para que resulte un explosivo letal, por la enorme potencia con que deflagra. También un avión comercial es de uso único; pero maniobrado criminalmente, como en el 11-S, puede convertirse en un mortífero y catastrófico cohete.

La marca de Al Qaeda, su sello distintivo, hay que insistir en ello, es el empleo para sus fechorías de materiales e instrumentos “inocentes”, que en principio no deben alarmar a los servicios de seguridad. Como ocurre con el propio islam. Aplica Al Qaeda al Corán dos ingredientes: el detonante de un propósito, digamos que político, y la concentración crítica de los factores de radicalismo espigables en el legado de Mahoma. Al Qaeda no compra explosivos en el zoco de Lavapiés, ni recluta sus “muhaydines” en el “lumpen” de ningún lugar. No es el suyo un terrorismo de bricolage, como el que identifica la Policía española en los atentados del 11 de marzo en Madrid.

Que no nos vendan ese gato apocalíptico, que cambió el curso de la política española, como liebre del monte de Ben Laden. La idea de un terrorismo de encargo se abre paso de forma inapelable. Y no sólo por la propia condición de los detenidos e identificados como autores materiales del atentado, sino también por la naturaleza de los indicios que llevaron a su apresamiento. Desde el prólogo de Arnaldo Otegi a primera hora de la mañana, atribuyendo el atentado a una organización “árabe”; esa cinta con una grabación coránica, encontrada en la furgoneta robada, utilizada y abandonada en Alcalá por los terroristas; esa mochila sin estallar, con su explosivo y su teléfono celular chapuceramente manipulado, han tenido desde el primer momento un tufo indiscutible de pistas preconstituidas: de cebos informativos para inducir las pesquisas policiales y las inferencias políticas en una concreta dirección. Aquélla que permitiera dinamitar la continuidad española en la cuestión de Iraq; en la oposición a que cristalizase a favor de la diarquía franco-alemana el Tratado Constitucional europeo, y en la firmeza frente a Marruecos.

Cabría decir que la gráfica del suceso ha sido como la propia de un tiro de mortero. Un disparo de tiro curvo, con organización terrorista interpuesta y que apantallase la autoría terrorista genuina. Y con ese disparo, un objetivo puntualmente identificado en los efectos últimos: más allá del inmediato espanto colectivo. Ni un solo rastro de complicidad o de coautoría por parte de Al Qaeda ha podido identificarse en el espacio europeo, donde sí están tabulados indicios e identidades de las huestes de Ben Laden. En el exterior, sólo Marruecos aporta un nexo: ese franco-marroquí supuesto director de la matanza de Madrid, al que se atribuyó asimismo el atentado contra la Casa de España en Casablanca. Habrá que aplicar también la lupa a los servicios secretos. Hecha la brillante excepción del M-6 británico, que ha detenido a los ocho paquistaníes del nitrato amónico, son demasiados los casos en que tales servicios no se enteran, o saben demasiado.          jose@javaloyes.net

Artículo en el WSJ
Moratinos se explica
Alberto Acereda Libertad Digital  1 Abril 2004

Miguel Angel Moratinos, el designado futuro Ministro de Exteriores del próximo gobierno socialista de España, acaba de publicar un artículo en el diario norteamericano Wall Street Journal (martes, 30 de marzo de 2004). Bajo el título “Spain’s New Course” (“El nuevo rumbo de España”), el futuro ministro intenta explicar a los lectores norteamericanos la nueva política del gobierno socialista y su visión del papel de España en el ámbito internacional. Para el futuro ministro articulista, “nadie debería creer que la derrota del gobernante Partido Popular fue ningún tipo de mensaje a los despreciables terroristas sobre el hecho de que ‘habían ganado’. El verdadero mensaje –enviado por el pueblo soberano ejerciendo su voluntad popular– fue que España quería un cambio profundo. Los hechos de ese desgraciado día, y aquellos que ocurrieron después –el modo irresponsable con que el Presidente José María Aznar manejó la información al público– sólo reforzaron las inclinaciones electorales del pueblo”. Moratinos y sus compañeros socialistas saben, aunque pretendan ignorarlo, que los papeles desclasificados del CNI dan la razón al gobierno de Aznar y a su ministro Acebes en el sentido de que nunca hubo mentira ni engaño al pueblo español por parte del gobierno del PP sobre el curso de las investigaciones tras la matanza terrorista del 11-M. Las dudas, la confusión, la invención del supuesto terrorista islámico suicida, la llamada a concentraciones frente a la sede del PP el día de reflexión y el modo irresponsable de utilizar el terror y el luto no vino del gobierno de Aznar, sino de los medios de comunicación afines al PSOE, el mismo partido al que pertenece Moratinos. Por eso, hoy sabemos ya, porque las hemerotecas no engañan, que la derrota electoral del PP no fue ni pudo ser nunca debida a su apoyo a EE.UU. en la Guerra de Irak. De ser esa la causa, tal derrota ya la habría sufrido el PP en las elecciones de mayo de 2003 y no fue asi. La derrota del PP el 14-M es consecuencia de una ilegítima campaña de acoso y derribo a la verdad que ha llevado a lo que en otro lugar hemos llamado “la vindicación de España”.

Como la tesis del artículo del futuro ministro se apoya en una premisa errónea, su desarrollo y conclusiones necesariamente incurren en constantes incongruencias. Baste como ejemplo la afirmación Moratinos de que el nuevo rumbo de los asuntos internacionales del gobierno socialista consistirá en “el regreso a la política exterior que España tenía en 1979”. O sea, que el futuro ministro articulista quiere llevar a España a la misma política que en 1979 tanto criticaron desde el PSOE: la política de aquel Suárez al que tildaron de ‘árbol caído’ en el Congreso, la política de la España sin apoyos internacionales para combatir a ETA, la de los años de nula colaboración francesa y europea con España en la lucha antiterrorista… A eso, dice el futuro ministro articulista, hay que volver. Si Moratinos apuesta por el retorno a 1979, que nadie olvide que esos son los años que desembocaron en la creación socialista de grupos mercenarios como el GAL. Ese es el nuevo rumbo de España: la vuelta al felipismo, a los años ochenta del pelotazo, el servilismo y la corrupción. A renglón seguido, Moratinos justifica que tal regreso a 1979 se debe a que “la política exterior del Sr. Aznar se basaba más en la retórica que en la acción efectiva, y que ahora ha sido rechazada sin ambigüedades por el pueblo español”. Al margen de que tal afirmación olvida conscientemente (porque no interesa decirlo) que al PP lo han votado casi diez millones de españoles, más del 37 % del total de votantes, lo lamentable es que también el futuro ministro articulista olvide que si se trata de hablar de “acciones efectivas”, ningún otro gobierno como el del PP ha sido más efectivo en acciones legales y democráticas para acabar con el terrorismo. Mírese, si no, el número de terroristas detenidos y puestos a disposición de la justicia por el gobierno de Aznar entre 1996 y 2004. Si se trata de “acciones efectivas”, el futuro ministro articulista puede también recordar los cientos de muertos que se salvaron sólo esta pasada Nochebuena de 2003 en Chamartín y lo mismo a mediados de febrero de 2004 gracias a la infraestructura policial y de seguridad del gobierno Aznar.

El artículo de Moratinos prosigue con otras apreciaciones varias, entre ellas la afirmación de que “el mundo hoy es menos seguro que hace un año”. Claro está que en su calidad de antiguo enviado de Naciones Unidas a Oriente Medio, el futuro ministro articulista conoce a su modo la realidad mundial. Por eso olvida que en Afganistan ya no hay talibanes, que en Irak ya no gobierna un tirano genocida que gaseó a millones de seres humanos y permitió a sus dos hijos cometer las mayores violaciones de mujeres en todo Irak. Por eso olvida que en España el terrorismo de ETA estaba hasta el 14-M casi acorralado y por eso obvia que fueron los terroristas el 11-S quienes asesinaron a más de tres millares de norteamericanos. Cuando el futuro ministro articulista olvida estas cosas, a uno le vienen a la cabeza sus saludos y abrazos a Yaser Arafat, probado terrorista y proveedor de fondos financieros de terroristas de Al-Fatah, de Hamas y otros grupos de similar perfil a los que asesinaron a doscientas personas en Atocha el 11-M. Y para terminar, en cuanto a las tropas españolas en Irak, dice Moratinos que “España cesará las ‘fuerzas de ocupación’ allí el 30 de junio, bien sea porque la ONU, a petición del gobierno legítimo de Irak, asuma la autoridad y constituya una nueva fuerza internacional; o simplemente porque nuestras tropas regresarán”. Lo que aquí este futuro ministro articulista llama “fuerzas de ocupación”, son las fuerzas que la inmensa mayoría de los iraquíes aprueba como único medio de protección frente al terror.

Para los lectores que a diario nos asomamos al Wall Street Journal resulta muy significativo que Moratinos publique su artículo justo una semana después del que el propio Aznar publicara otro en este mismo diario con el título “The truth about March 11th” (“La verdad sobre el 11 de marzo”). Esa verdad que presentaba Aznar es la verdad que quiso borrar la campaña de extorsión y manipulación de la jornada pre-electoral, la campaña antidemocrática que ya van conociendo poco a poco los españoles. Por eso vale la pena no olvidarla, para no volver a cometer esos errores y para entender la incoherencia de las tesis del que será el nuevo ministro de exteriores del gobierno de ¿España?. Hablando del exterior, el nuevo ministro articulista ha de saber que quienes vivimos de verdad en el “exterior” de España, quienes compartimos día a día la realidad de ser y sentirse “español fuera de España”, quienes amamos a España por encima de ideologías de partido, estamos muy agradecidos a la labor desarrollada por el gobierno de Aznar. Con todo, a españoles como a mí y como tantos con los que me encuentro cada día, nos gustaría ver al futuro ministro de exteriores haciendo cosas útiles para nosotros, los españoles en el exterior. Por ejemplo, el futuro ministro podría mejorar los servicios de las embajadas y los consulados, asegurar un trato más cordial y más personalizado a los españoles residentes en el extranjero, fomentar más la presencia de España en las universidades extranjeras, defender sin partidismos el retorno de los españoles a su país y a sus centros de investigación, o bien crear empleos también para los hijos de los españoles emigrados que deseen regresar. Bien hará el nuevo ministro en dejarse de tanto artículo en inglés traducido y hacer que las tropas españolas en Irak se queden donde están. Se lo agradecerán los iraquíes y se lo agradeceremos los españoles que vivimos en el extranjero y que, aunque por correo, también votamos.

ZP
Política exterior ¿de España?
Alberto Recarte Libertad Digital  1 Abril 2004

Introducción. No es un mal ejercicio analizar dónde y quiénes se han alegrado de la victoria del PSOE en las elecciones. En Europa, la Francia de Chirac y la Alemania de Schroeder. En América, Castro; en Palestina, Arafat. En África, Marruecos. En España, los nacionalistas del PNV, CiU y Esquerra.

Zapatero ha declarado que nuestra política exterior se traducirá en una mayor colaboración con Francia y Alemania. Todavía no ha hablado –que yo sepa– de Palestina ni de Cuba. Sobre Estados Unidos, ha insultado a Bush y reiterado que sacará las tropas de Irak, a menos que la ONU tome el mando y, eso sí, ha dicho que quiere aumentar nuestra presencia militar en Afganistán –una “aventura” a la que también se opuso el PSOE en su momento–, aunque afirma que quiere tener las mejores relaciones posibles con Estados Unidos. Y mantener relaciones cordiales con Marruecos, que incluye, me imagino, en la política mediterránea. Y, naturalmente, estrechar las relaciones con Iberoamérica.

Francia. ¿Qué podemos aprender de Francia? ¿Qué podemos ganar con una alianza más estrecha con Francia? Desde el punto de vista económico, Francia es un desastre. Este será su cuarto año de déficit descontrolado, lo que se traduce en una deuda pública cada vez mayor. Incapaz de crear empleo. Incapaz de reformar nada. Francia es la parálisis, la rigidez, la falta de horizontes. El panorama político no es mejor. Una extrema derecha fuerte, una extrema izquierda igualmente significativa. Una población musulmana que no se integra en la sociedad francesa. Una derecha timorata y una izquierda que no se ha recuperado de la corrupción que supuso el reinado de Miterrand y en la que también participó Chirac.

¿Cuál es su proyecto para Europa? Aumentar su poder de decisión, junto con Alemania, Reino Unido e Italia a costa de los países de población intermedia, España y Polonia. Nada más. Ni proyecto de futuro, ni una política de reformas. El poder por el poder. En lo que respecta a España, la única política era controlar a Aznar, seguir colaborando, pero sin entusiasmo –como siempre– en la lucha antiterrorista y evitar que la política económica española de privatizaciones, equilibrio presupuestario y creación de empleo se pudiera utilizar como ejemplo.

Por otra parte, Francia es el primer inversor extranjero en España, a gran distancia de los demás. Y los empresarios franceses pueden atestiguar que sus inversiones en España han crecido y han tenido un espectacular éxito, a pesar de las malas relaciones políticas. Y nuevamente aquí han jugado con ventaja los políticos franceses, pues España, a pesar de ese comportamiento desleal de los políticos franceses, nunca ha desanimado a las empresas francesas, que han sido bienvenidas en cualquier sector económico.

Desde 1977, Francia nos ha fallado como aliada en los momentos clave. En la lucha contra el terrorismo, durante muchísimos años, hasta que nuestra fortaleza democrática les convenció de que no podían seguir ignorando nuestra presión y hasta que ellos mismos se encontraron con el terrorismo nacionalista, bretón y corso.

En las negociaciones para entrar en el mercado común, que dilataron hasta 1986 y que hicimos en condiciones durísimas, peores que las que el propio mercado común había concedido a la España de Franco, en el acuerdo preferencial de 1970. Nos han fallado en todo lo que significa una mayor integración económica con el resto de Europa: han puesto, y siguen poniendo, todo tipo de obstáculos, a las conexiones ferroviarias, las de carreteras y las eléctricas, con las cuales, de tenerlas –como ha sido aspiración de todos los gobiernos democráticos españoles– seríamos más competitivos, pudiendo exportar e importar más y tener un cierto pulmón de seguridad en caso de demandas inesperadas de consumo eléctrico, por ejemplo. Y nos han fallado en los conflictos con Marruecos, una frontera para nosotros siempre delicada, por los deseos de la monarquía alauita de ocupar nuestras ciudades y territorios en África.

Para la Francia de Chirac, la mejor España es la que se parece a la paralizada Francia, la mejor España es la que acepta el incumplimiento de los tratados de Maastricht, Ámsterdam y Niza. La mejor España, para Chirac, es, sin duda, la del antiamericanismo.

Marruecos. En lo que respecta a Marruecos, Francia ha intentado frenar nuestra penetración comercial y económica en ese país. Los empresarios españoles con conocimiento de la zona pueden dar fe de los obstáculos que Francia ha puesto a todo lo que significara inversión española. Por otra parte, Marruecos ha tenido, tiene y tendrá, una difícil relación política con España. Primero fue Ifni, después el Sahara, hace poco Perejil y siempre Ceuta y Melilla. En cuanto la tensión política interna se incrementa, la monarquía alauita –que sorprendentemente tiene estrechas relaciones con la española– busca el conflicto con España.

Hasta Perejil, Marruecos siempre había contado con el apoyo de Estados Unidos. El atentado de Madrid, que se traduce en el triunfo para el PSOE, significa para la monarquía alauita, sus nacionalistas radicales y sus islamistas terroristas un enorme éxito pues consigue la ruptura de España con Estados Unidos. Marruecos sabe que siempre contará con el apoyo de Francia. Y Francia, ese aliado alucinante en quien confía Zapatero, defenderá, como siempre, sus intereses coloniales y mirará para otro lado cuando el problema de Perejil, o el de Ceuta y Melilla, se vuelva a plantear con toda crudeza. Por lo que sabemos, los asesinos de Madrid son marroquíes; lo que hace falta saber ahora es quién los ha manejado, si Al-Qaeda, un grupo islamista autónomo marroquí o incluso si ha contado con la participación de algún servicio de inteligencia de algún país interesado en la ruptura de España con Estados Unidos. Y aquí todo está abierto.

Alemania. La Alemania de Schroeder no es mucho mejor como ejemplo. El mismo fracaso económico que Francia. Aunque por una serie de razones más evidentes que en el caso francés, pues la absorción de la Alemania comunista sigue consumiendo todos los recursos presupuestarios. Pero con signos positivos, como las pequeñas reformas que ha tenido que introducir Schroeder y con una alternativa política en la CDU, que tiene ahora mucho más claras las ideas reformistas. En política exterior, el actual gobierno socialdemócrata está intentando acercarse a Estados Unidos. Incluso su posición en Irak está separándose lentamente de la francesa. Para Europa, Alemania comparte con Francia el deseo de controlar a los países pequeños y medianos. Pero, al menos, tiene un proyecto, volver la Unión Europea hacia el este, dedicando los recursos presupuestarios a los países ex-comunistas y reduciendo los dedicados a países como España, Portugal, Grecia e Italia. Es posible que las próximas elecciones las gane la CDU, que volverá a ser un aliado incondicional de Estados Unidos, mientras nosotros seremos su mayor enemigo, junto con Francia. La CDU ha analizado positivamente la evolución política y económica española en los años del PP, que ha inspirado, junto con otros ejemplos, su deseo de reformas.

La Unión Europea. España ha tenido un difícil papel en la Unión Europea durante estos años. Por una parte, hemos seguido recibiendo fondos europeos, aunque el saldo neto de transferencias comunitarias a España sólo significa este año el 0,8% del PIB, una cifra importante en sí misma, pero insignificante para el volumen de nuestra economía. A España le ha tocado el papel de defensor de la legalidad comunitaria en materia económica, una posición reforzada por nuestro éxito en la creación de empleo y la reducción del gasto público, hasta el 40% del PIB. España ha jugado un papel enormemente positivo para Europa, incluidas Francia y Alemania. La defensa de la legalidad internacional y la esperanza, para todos, de que es posible crear empleo y mejorar el bienestar general, empezando por los menos favorecidos. Desde el punto de vista económico, España ha impulsado el crecimiento europeo, como comprador de todo tipo de bienes y servicios producidos en la región.

El giro hacia la vieja Europa. ¿Qué puede ganar España realineando su posición política en Europa, haciéndose más dependiente de Francia y Alemania? Me atrevo a decir que nada. Máxime en un momento en el que la inercia de crecimiento español –que puede hacer descarrilar, como siempre, cualquier gobierno, pero con más seguridad si es uno socialista– culminará en pocos años, 4 ó 5, en la conversión de nuestra nación, de receptora de fondos europeos a donante para los países menos desarrollados, lo que debe ser causa de orgullo para todos. Pero eso nos debería dar un mayor peso político, que no tendremos porque el gobierno socialista habrá aceptado la renuncia a Niza.

El nuevo europeismo de los socialistas españoles se manifiesta según las declaraciones del próximo ministro de Exteriores en la renuncia unilateral a los acuerdos de Niza –por más que estén ratificados por los parlamentos o los referenda de todos los países miembros de la Unión Europea–, y la aceptación de la Constitución europea propuesta por Giscard. Ello se traduce en despedirnos de todo lo que signifique una legislación europea favorable a nuestros intereses; en cualquier ámbito, ya sean infraestructuras, transporte, agricultura o pesca, por poner sólo algunos ejemplos.

Estados Unidos y sus aliados. Una cierta política de distanciamiento de los EE UU podría explicarse por el antiamericanismo de Zapatero y el antimilitarismo de los dirigentes socialistas y de muchos votantes de la izquierda. Estos no quieren participar en ninguna guerra porque confían –o quizá simplemente no piensan– en que alguien siempre resolverá los problemas, como ocurrió durante la I y la II guerras mundiales y durante la guerra fría, un larguísimo periodo en el que Estados Unidos ha asegurado la paz y prosperidad de todos los europeos, y también la de los españoles. Incluso una política en esa dirección podría haber sido diseñada con inteligencia para evitar dañar los muchos intereses, políticos y económicos, que nos ligan a personas, empresas y al propio país, la única superpotencia que queda.

El planteamiento de Zapatero y de Moratinos es brutal: todo se reduce a romper con Estados Unidos y estrechar nuestras relaciones con los que, por uno u otro motivo, están enfrentados a ellos. En Europa, Francia y Alemania. En América, Argentina y, me temo, Venezuela, Chile y Cuba. En Oriente Medio, la amistad con Arafat –el cual, además de robar los fondos transferidos por la Unión Europea, ha creado uno de los grupos terroristas suicidas que han hecho imposible la paz que ofreció el anterior gobierno israelí del socialista Barak– supone también el enfrentamiento con Israel, la única democracia de la zona y, por supuesto, con el futuro Irak, donde el 85% de la población manifiesta que no quiere que las tropas de la coalición se vayan, hasta haber encarrilado el proceso de instalación de un régimen lo más democrático posible.

Según Zapatero, su gobierno hará una política exterior europeísta, lo cual, además de lo ya examinado, significará distanciarse de Gran Bretaña –gobernada por “el tonto de Blair”, según el próximo ministro de Defensa– y de las nuevas democracias del este de Europa. Y romperemos con nuestros aliados en Irak, que considerarán una traición nuestra retirada, y estamos hablando de más de 35 países con tropas y un total de 60 que participan en la ocupación y reconstrucción del país.

Iberoamérica. Falta por definir qué significa una política exterior “iberoamericana”. En la región se está formando un eje, con Cuba, Venezuela, Brasil y Argentina como principales actores, el cual, con matices, porque hasta ahora el presidente brasileño ha sido prudente, se definen por su antiamericanismo, su falta de respeto a la democracia –Brasil nuevamente es la excepción– y el resentimiento contra los inversores extranjeros, que, en muchos casos, son empresas españolas. Los sentimientos antiespañoles se extienden a Perú, Chile y Bolivia, entre otros países. La política del PP no ha sido muy afortunada en relación con estos países, excepto en el caso de Cuba, donde, finalmente, tras años de vacilaciones, encabezamos una posición crítica frente al castrismo en la que nos han seguido desde Suecia a la propia Francia. El caso de Argentina es un buen ejemplo de la mala política del gobierno del PP, pues, empujado por el deseo de proteger a las empresas españolas que habían invertido en ese país, ha propiciado una política de complacencia por parte del FMI que puede resultar fatal para nuestros intereses, ya que, si el ejemplo se extiende a Brasil –donde los extremistas de izquierda pueden terminar, en algún momento, por imponerse dentro del gobierno de Inacio da Silva, recuérdese su política procastrista–, las consecuencias para muchas empresas españolas pueden ser muy graves.

Los cambios, por tanto, en esta región, serán menos significativos. Lo único que harán es alentar el antiamericanismo, a cambio, para nosotros, de nada. Excepto la vergüenza que significaría volver a estrechar las relaciones con el tirano Castro, uno de los dictadores más crueles que ha sufrido Iberoamérica: el que más personas ha expulsado de su país, el que más miseria ha producido, el que más ha hecho retroceder, económica y socialmente, a su país, uno de los que más ha matado y torturado –en este renglón es difícil ser el primero– y, ciertamente, el que más guerras y golpes ha propiciado, tanto en la propia Iberoamérica como en África.

Conclusión. La conclusión es que la nueva política exterior socialista que se está perfilando tiene como ejes el antiamericanismo, la dependencia de Francia, nuestra desaparición de los órganos de decisión europeos, el apoyo a lo que significa Arafat en Oriente Medio, la comprensión hacia el populismo y la demagogia izquierdista iberoamericana y una situación imposible con Marruecos, que puede derivar en conflicto armado o en la ruptura del orden constitucional, si no se defiende nuestra integridad territorial. Y, hoy por hoy, la OTAN no nos ayudaría, Francia apoyaría a Marruecos y Estados Unidos recuperaría su tradicional alianza con este país. Estaríamos solos.

Las vueltas de rosca de don Pasqual
Julián Lago La Razón  1 Abril 2004

Qué fuerte, tío, lo de Maragall, que no le ha dado al compañero Zapatero ni siquiera el respiro de los cien días de gracia que se da a cualquiera, y más siendo de la familia. Vamos, que Maragall parece empeñado en demostrar al personal que tiene cogido al presidente electo por ahí, ya me entienden, y si no ya me explicarán su actitud ante la Ley de Calidad de la Enseñanza, cuya suspensión unilateral el propio Peces-Barba, que no es sospechoso, considera dudosamente legal.

Así que, sin haber pisado la moqueta de La Moncloa, Maragall va y reclama barra libre para modificar la Constitución, un ejemplo, mientras José Blanco, el íntimo del «periodista traidor» que dicen en Génova, insiste en que la única reforma prevista en el programa electoral de ZP es la referida al artículo 69, vaya por Dios el 69 mismamente. Jo, qué lío con los catalinos, que han reaccionado como tigres, pese a la prudencia de Blanquiño. Mayormente el republicano Bargalló y el socialista Nadal, los cuales han saltado sobre su yugular, sobre la de JB, claro, y además al alimón para que no haya duda de que tanto ERC como PSC no van a permitir al PSOE que limite «la consolidación del nuevo proyecto de país y de sociedad».

Más claro, que aquí va a haber mucho fideo constitucional por varear en esta legislatura en que llegará al Congreso la reforma del «Estatut» catalán que Zapatero se comprometió apoyar, que ya veremos. Es decir, que al PSOE le parece bien que el Senado se convierta en cámara de representación territorial, pero no abrir el melón constitucional, que en el caso de Maragall supone cambiar el modelo de Estado, así como de tapadillo. O lo que es lo mismo, recuperar el «Estat Catalá» de Macià, que recondujo Azaña dentro de la II República, aunque Maragall ahora lo disfrace de un cierto federalismo de embudo, es decir, lo ancho para Cataluña, lo estrecho para los demás, y tal.

Bueno, pues eso, que Maragall va a lo suyo, verbigracia a la desagregación incluso deportiva de España, como lo demuestra lo ocurrido con la federación catalana de patinaje, que además pretende hacer extensible al resto de federaciones, lo cual en Ferraz tampoco gusta un pimiento. Bien mirado, el proyecto de Maragall coincide cada vez más con el del convergente Mas, cuyo hipernacionalismo, por cierto, lanzó la idea aquella de que Cataluña se integrara en la selección olímpica de Andorra, cosa que nos pareció entonces una extravagancia, con perdón.

O sea, que los hechos son lo que son, que nosotros sólo hacemos «prosa descriptiva» que diría María Antonia Iglesias, y los hechos constatan el conflicto familiar, querida María Antonia, habida cuenta de que don Pasqual ha empezado a dar vueltas y vueltas a la rosca constitucional sin estar, todavía, investido Zapatero. Gesto este que nos parece fatal siendo hermanos, o primos, o hermanos unos y primos otros, o lo que sean.

La industria de la extorsión y el intermediario
Lorenzo Contreras Estrella Digital 1 Abril 2004

A propósito de las noticias surgidas en torno al funcionamiento de las extrosiones etarras sobre industriales vascos que se habrían sometido a las presiones correspondientes, el juez Garzón figura como principal magistrado dispuesto a intervenir persecutoriamente en esta “industria” del crimen organizado. Se trata de una situación de larga tradición que se ha ido desarrollando en el tiempo, durante bastantes años, sin que la figura de la “intermediación” se haya visto suficientemente inquietada, por no decir no inquietada en abosluto. Ahora parece que la organización judicial entra en posesión de suficientes datos para interferir en este tráfico que comporta no sólo beneficios para ETA desde el punto de vista de su financiación, sino también para los llamados mediadores capaces de extraer, a su vez, ventajas económicas.

El mundo mafioso del terrorismo etarra ha conocido situaciones de esta índole difíciles de probar y quizá insuficientemente investigadas hasta hoy. Hace bastantes años se tuvo conocimiento de las actividades supuestamente “humanitarias” de un “industrial” de Elorrio (Vizcaya) que intervino en el rescate del empresario Saturnino Orbegozo y logró, se ignora con cuanta rentabilidad personal, su puesta en libertad más o menos feliz, más o menos costosa. Eran los tormentosos años del Ministerio que conducía Barrionuevo, cuando la banda terrorista intensificaba sus actividades en diversas modalidades. Orbegozo salvó su vida y su situación, y de los posibles intermediadores se supo muy poco, salvo, naturalmente, que existían, pues el “caso Orbegozo” sólo marcaba una experiencia más que presumiblemente repetible.

Últimamente, por cartas que han trascendido, se ha podido saber que la banda ha dado a sus tácticas extorsionadoras una variante consistente en dulcificar el contenido de algunos de sus mensajes, alternándolos con implacables amenazas en caso de que la persuasión “amistosa” no diera resultado. Las filtraciones de esas misivas han coincidido con la etapa de máxima debilidad de ETA. pero es indudable que, con debilidad o sin ella, el sistema funcionaba. En ese contexto delictivo, la figura del intermediario, de tan larga tradición desde los tiempos en que los frailes mercedarios rescataban de manos de los piratas berberiscos y turcos a personajes tan ilustres y entonces desconocidos como Miguel de Cervantes, aparecía sin tanto espíritu cristiano como el de los religiosos de los siglos XVI y XVII. O sea, sin ningún espíritu cristiano.

Ahora no hay que esforzarse para deducir que la “industria” de la intermediación nada caritativa conoce un elemental auge. Reprimido el paso del llamado “impuesto revolucionario” desde que Francia decidió interponer su vigilancia policial e intensificar su colaboración con España, el “intemediario” ha podido reaparecer en el escenario de la gestión. Claro está que sin la trascendencia de los tiempos en que la cuestión consistía en facilitar el rescate de secuestrados, algunos de los cuales eran mercancía de trueques no sólo en manos de ETA, sino también de los GRAPO, como fue el caso de aquel empresario cuyo rescate se satisfizo sin que el rehén apareciera jamás.

Campaña «Verde Esperanza» de apoyo en los juicios a víctimas del terrorismo
L. R. N. La Razón  1 Abril 2004

Madrid- La Asociación de Víctimas del Terrorismo «Verde Esperanza» inicia hoy una campaña de apoyo a los familiares de víctimas del terrorismo durante los juicios contra presuntos etarras y supuestos colaboradores terroristas que se celebran en la Audiencia, según informó a Ep la portavoz de esta organización, María del Carmen Álvarez Arias de Saavedra. La campaña «Concienciación y solidaridad con las familias de las víctimas del terrorismo en los procesos penales» comienza con el envío de un «autobús solidario» que trasladará hoy a varias víctimas el terrorismo y a miembros y directivos de «Verde Esperanza» y de la Asociación de Víctimas del Terrorismo acompañados por todas aquellas personas que quieran apoyar a la viuda del guardia civil asesinado por ETA en abril de 1994 Fernando Jiménez Pascual.
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