AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 2 Abril 2004
Erradicar al PP de España... y al español de Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 2 Abril 2004

Gajes del oficio
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Abril 2004

LAS AFUERAS
Jaime CAMPMANY ABC 2 Abril 2004

Los arrepentidos
Cristina Losada Libertad Digital 2 Abril 2004

No nos perdamos en los detalles
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 2 Abril 2004

La amenaza del terror
Editorial Heraldo de Aragón  2 Abril 2004

España sí, España no
Alfonso Ussía La Razón 2 Abril 2004

Zapatero nos asista
Cristina López Schlinchting La Razón 2 Abril 2004

POR UNA IZQUIERDA FUERTE PARA UNA ESPAÑA UNIDA
RAMÓN IBERO Escritor ABC 2 Abril 2004

Razones, no de Estado sino de establo
Jorge Vilches Libertad Digital 2 Abril 2004

Bombas contra la libertad
Editorial La Razón 2 Abril 2004

Españoles convulsos
Rafael Borrás La Razón 2 Abril 2004

Ibarreche subvencionó a una empresa del profesor de la UPV encarcelado
F. Velasco / Servimedia La Razón 2 Abril 2004

Ansar Al Islam utiliza a refugiados kurdos para cometer atentados suicidas en Europa
Pedro Arnuero La Razón 2 Abril 2004

Otegui, condenado a 15 meses de cárcel por enaltecimiento del terrorismo
Efe - Bilbao.- La Razón 2 Abril 2004

Cae el responsable de los explosivos, los coches y los documentos que utiliza ETA en sus atentados
EFE Libertad Digital  2 Abril 2004

Desactivados en Zaragoza tres paquetes bomba dirigidos contra Antena 3, Cope y LA RAZÓN
L. R. N. La Razón 2 Abril 2004

Cortada la línea del AVE entre Madrid y Sevilla por el hallazgo de una bomba en las vías
EFE Libertad Digital  2 Abril 2004

El presidente de la AVT dice que «el terrorismo es el que ha ganado las elecciones»
L. R. N. La Razón 2 Abril 2004


 

Erradicar al PP de España... y al español de Cataluña
EDITORIAL Libertad Digital 2 Abril 2004

El PSOE ha vendido –engañosamente bien como siempre- a la opinión pública el acuerdo para "el pluralismo político en los órganos institucionales del Congreso y el Senado" como un generoso acuerdo para dotarlos de mayor representatividad, cuando en realidad se trata de una clamorosa adulteración del Reglamento que si, por una parte, concede una ilegítima representación en las Mesas a grupos que, como IU o CiU, no se la concede su respaldo en las urnas, por otra parte, los compromete, tal y como han dejado firmado, a "impedir que el grupo socialista quede en minoría en las Mesas del Congreso y del Senado". Ese acuerdo sólo busca amarrar en las Mesas lo que se pretende atar en cada una de las Cámaras; hacer un frente anti PP y, de paso, que sea un representante del PSOE el que presida el Senado, a pesar de la mayoría relativa de los populares en la Cámara Alta.

Los socialistas tuvieron la desfachatez de “invitar” a los populares a que cedieran parte de su representatividad a CiU, como ellos harían con IU. Que el PSOE apoye a un grupo como IU, cuyos dirigentes se jactan de acosar a las sedes del PP –la sentencia hecha pública este jueves que condena a Antonio Romero por insultar y golpear a dos personas que no querían hacer la huelga del 20-J es sólo una excepción a la total impunidad de la que goza el matonismo de izquierda- sólo muestra el deseo de transformar la inquina al PP en esa mayoría absoluta que el PSOE no ha logrado en las urnas.

Que encima los socialistas pretendiesen que el PP cediera parte de su representatividad a CiU cuando este es un partido que compite con ERC contra la Constitución y por los favores del PSOE, es el colmo de la cara dura.

La llegada a Zapatero al Gobierno ha excitado la voracidad de los nacionalistas como nunca. El diputado autonómico de CiU y presidente de la Asociación Catalana de Municipios y Comarcas, Joan Maria Roig ha propuesto este mismo jueves, nada menos que “erradicar el bilingüismo” de Cataluña y que el nuevo Estatuto reconozca el catalán como "la única lengua oficial" en Cataluña. El castellano deberá quedar, como cualquier otra lengua, en un mero derecho individual. Salvo las relativas a la defensa territorial y algunos aspectos de política exterior", Roig pretende, además, que el nuevo Estatuto conceda a su “nación” todas las competencias del Estado.

Y a esta gente, pretendía el PSOE que el PP cediera su representatividad. Vamos, como si con Zaplana de portavoz y con los ronquidos de Rajoy, los socialistas no tuvieran bastante.

Gajes del oficio
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 2 Abril 2004

Cuando uno se dedica al periodismo en su vertiente de opinión, sabe que corre un riesgo. Siempre, claro está, que opine seria y sistemáticamente contra el terrorismo izquierdista o islámico, porque hace mucho que en España no hay otros. Por eso, que a un liberal le manden una carta bomba para quitarlo de en medio debe entenderse, y yo desde luego lo entiendo, como el más elemental de los gajes del oficio. No es el primer atentado que sufro y puede que no sea el último. Desde luego, no seré el último periodista distinguido por estas condecoraciones del odio que honran a quienes las padecen. A honor lo tengo.

Pero conviene una mínima explicación del fenómeno, que va más allá de la anécdota personal, sin más importancia que la que tiene. El terrorismo izquierdista está experimentando ya y experimentará mucho más en los próximos años un auge siniestro. La estrategia pancartera y golpista de socialistas, comunistas y separatistas contra todo lo que signifique derecha, las algaradas contra la guerra (cualquier guerra donde puedan atacar a Occidente) y los motines antiglobalización (donde todos los enemigos de la libertad tienen asiento) han promovido una inmensa leva de jóvenes terroristas entre los descerebrados del mundo. Y ello es particularmente visible en España, donde los mugrientos de diseño y los multimillonarios de extrema izquierda llevan camisetas con la efigie del Che Guevara o llaman asesino a Aznar mientras "dialogan" con Josu Ternera. Estamos ante la reproducción fríamente inducida desde los medios y partidos "progres" de todas las fórmulas y costumbres de la izquierda totalitaria de finales del XIX y todo el siglo XX. Esa es la nueva base social del terrorismo del siglo XXI. Ese es el enemigo que hay que identificar, combatir y destruir, si no queremos que nos destruya.

Para los liberales, y muy especialmente para los de Libertad Digital, esta es una prueba más del valor de la libertad. Si no costara tanto defenderla, su valor sería escasísimo. Un economicista diría que, en términos de coste y beneficio, sólo un beneficio inmenso justifica semejante inversión. Pero ninguna inversión es, a la larga, más rentable que la libertad ni hay institución humana y social que pueda comparársele. La libertad vale mucho más que la vida; porque la vida sin libertad, no es vida. Ni vida, ni nada.

LAS AFUERAS
Por Jaime CAMPMANY ABC 2 Abril 2004

DESDE hace algún tiempo, los separatistas catalanes, por un lado, y los vascos, por otro, están dando el coñazo con sus selecciones deportivas nacionales. Bueno, ya saben ustedes: Cataluña es una nación, Vasconia es otra, y así. España sería de este modo una nación de naciones, un mosaico de behetrías, repúblicas, condados, señoríos y reinos de taifas y luego, las sobras de todo eso. O sea, el regreso al Medioevo. Se trata de que los separatistas empiecen la separación práctica por la selección nacional de fútbol de Cataluña y del País Vasco. Y luego, que vengan a lo mismo las que quieran unirse al festejo.

Acuérdense ustedes de ese catalán, humorista imaginario, que quería hacer participar a los atletas catalanes en los Juegos Olímpicos con la camiseta de Andorra. Bueno, pues por muy disparatado que parezca, eso ya lo tenemos ahí. La Federación Catalana de Hockey sobre patines ha conseguido el reconocimiento oficial de su personalidad jurídica independiente, y si no se remedia el desaguisado participará en los campeonatos europeos desgajada y segregada de la Federación Española. Ahora, con la entrada de los separatistas de Esquerra Republicana en el gobierno de la Generalitat de la mano de los sociatas, crece el coñazo y se hace más estridente y perentorio.

Lo que ha sucedido en el hockey quieren los separatistas catalanes de Carod y sus cómplices que se repita en el fútbol, el baloncesto o el atletismo. Si todo eso sale adelante, que todo es posible en Granada, veremos a la selección catalana de fútbol jugando partidos contra las selecciones italiana, francesa o alemana, y si esos encuentros resultan difíciles de organizar, jugarán contra las selecciones de San Marino o de Luxemburgo. El ideal es que Cataluña tenga su Selección Nacional de todo, y que Pasqual Maragall presida desde el palco los acontecimientos deportivos mientras suenan en el estadio los acordes de Els segadors.

Según ha explicado Maragall en TV3, el problema consiste en el nombre que le damos a la selección del resto de España. En Gran Bretaña, por ejemplo, no tienen ese problema, porque la selección de Escocia juega contra la de Inglaterra y todo es correcto. Ah, pero si se enfrenta la selección catalana contra la del resto de España, ¿cómo podríamos llamar a ésta? Ahí está el quid. Como en tantos otros asuntos problemáticos, también aquí aparecen las dudas de nomenclatura. A veces, cuando se da con el nombre, el problema queda matemáticamente resuelto. Confieso que, aunque el idioma castellano es riquísimo, yo todavía estoy buscando un nombre para denominar acertadamente a Carod-Rovira. Cuando lo encuentre, lo comunicaré a ustedes.

A la selección nacional (de fútbol, baloncesto, hockey o lo que sea) de lo que quede de España después de segregada Cataluña, ¿cómo podríamos llamarla? Después de hacerme los sesos agua pensando en el trance, se me ocurre un nombre, que lo propongo desde ahora mismo de manera desinteresada y gratuita: las Afueras. España se convertiría en las Afueras de Cataluña. O sea, Selección Nacional de Cataluña contra la Selección Nacional de Sus Afueras. Y que «Viva Maragall».

Elecciones y emociones
Los arrepentidos
Cristina Losada Libertad Digital 2 Abril 2004

Una amiga que no había votado desde el referéndum de la OTAN y ahora votó a ZP, se apunta a la nómina de “arrepentidos” del 15 de marzo. Se desconoce la longitud de esa lista, pero haberla, hayla. Posiblemente porque barruntan que existe, y que algunos de sus integrantes pueden tomarse como una cuestión de honor el dar su voto al PP en las elecciones europeas, es por lo que avezados dirigentes socialistas han advertido que esa convocatoria, habitualmente anodina, deben tomársela muy en serio. El PSOE querrá obtener ahí un refrendo claro para anular la sombra de la matanza del 11-M, que desluce, porque en gran medida explica, su victoria.

Mi amiga reconoce que le pudo el miedo. Tras la masacre se hizo el razonamiento que se habrán hecho miles de personas, cuántas, nunca se sabrá: los islamistas nos atacan porque estamos en Irak, ergo si nos vamos de Irak no nos atacarán. O, variante castigadora: si no hubiéramos ido, no nos hubieran atacado, por tanto, el PP es el culpable por llevarnos. El miedo encontró salida en la promesa de retirar las tropas, y el dolor y la rabia, en el castigo que se pudo imponer ipso facto.

En la medida en que reaccionaron creyendo que el atentado había sido tramado por terroristas –cosa sobre la que planea más de una duda– demostraron que juzgan mal el fenómeno. Pues confían en aplacarlos con un par de billetes, cuando quieren la cartera, y todo lo demás. Piensan que combatirlos los hace más agresivos, cuando es la debilidad lo que les hace crecerse. O creen que los terroristas son producto de unas “causas objetivas” que hay que solucionar, “en lugar de exacerbar el odio”. Es la visión de los telediarios. Y es el fruto de un discurso anti-terrorista que se ha articulado aquí durante años en torno al mantra de la paz, encomiable deseo de todos, pero que aplicado a la política lleva fácilmente al desistimiento. Para conseguir una paz que no sea la impuesta por el terror, no hay más remedio que derrotarlos, tarea desagradable.

De ser cierto este trasfondo, no es seguro que si ETA hubiera emergido como culpable, el voto hubiera ido al PP. Es posible que mi amiga tuviera miedo también y pensara que el diálogo apaciguaría a las fieras. Y que los castigadores culparan igualmente a Aznar por haber apretado las tuercas en el País Vasco. Tal vez, ahí, una autoría de ETA hubiera sido fatal para los nacionalistas. Daba la impresión de que así lo temían ellos, y el día 11, por la televisión vasca, se oían voces nerviosas pidiendo un aplazamiento de los comicios.

Pasado el torbellino emocional, mi amiga medita sobre la paradoja de que un partido político que envió a soldados de reemplazo, y hasta a Marta Sánchez (eran tiempos pre-feministas) a la guerra del Golfo, primera parte, se encarame al poder ahora gracias a una campaña de “no a la guerra”. A medida que a las sombras del 11-M y del 14-M se les agregan las que arroja la corte de Felipe González sobre el próximo gobierno, creo que mi amiga, y otros arrepentidos, están pasando de la meditación a la indignación.

Cataluña
No nos perdamos en los detalles
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 2 Abril 2004

No pasa nada porque un presidente autonómico cobre el mayor sueldo de la clase política y funcionarial de España. Alguien tiene que ser el primero. Que en su discurso de investidura anunciara un drama si se contravenían sus planes es anecdótico. Las cosas suenan distinto en distintos idiomas. Si un miembro de su gobierno, siguiendo a Almodóvar más allá de sus propias rectificaciones, da crédito al bulo del estado de excepción y otro miembro decide desobedecer la ley de educación, la una lo tiene por no dicho, la otra recibe el aval de un gobierno que nadie ha nombrado, y aquí paz y después gloria. Todo, absolutamente todo, viene perdonado de entrada, porque sí, por principio. Cualquier cosa que contradiga, perjudique, debilite o mine al PP es en Cataluña oportuna y correcta. La razón: el PP ha reforzado la identidad de España y es el único partido que seguirá haciéndolo en cuanto pueda.

Cuando esta lógica del desquite centrífugo encuentra aliados importantes, no es que se tambalee el pacto constitucional, es que se puede caer el sistema de libertades. Y resulta que ha encontrado, no algunos, sino todos los aliados posibles, importantes, medianos e insignificantes. Todos. Los unos, a cambio de un grupo parlamentario propio, los otros, por la expectativa de subvenciones sin cuento, los de más allá, por el rencor acumulado desde que fueron barridos por convertir la política española en un estercolero. Maragall, con su gobierno controlado por los independentistas, no es un apoyo con el que cuente Zapatero. Es exactamente al revés. Zapatero es un apoyo con el que cuenta Maragall.

Podemos perdernos en un bosque de detalles entre jocosos y desoladores. Que el hombre que va a encargarse de las nuevas tecnologías no presente título universitario, que el del sueldazo inste a España a cambiarse el nombre, que ZP se desviva por complacer a Marruecos, que el conseller en cap diga que Al Qaeda no tiene nada que ver con la religión islámica. No acabaríamos nunca de glosar tanto disparate mientras se nos escapa lo sustancial: la relación de fuerzas y los intereses en juego.

El juego se presenta en estos términos: el PP, con más del 37 % de apoyo ciudadano, defendiendo el sistema constitucional, la estabilidad política y económica y el peso de España en el mundo. Todo el resto de actores y agentes, crecidos por circunstancias inimaginables hace tres semanas, dispuestos a demoler la única garantía de nuestros derechos y libertades, la Constitución y su sistema de leyes, y disfrazando la traición con un paquete de medidas relacionadas con el uso de los genitales, una cosa que distrae mucho; sin programa, sin horizonte que no sea el acceso a los caudales públicos y la venganza. Y con un solo centro real de estrategia y decisión que está en Barcelona. Un centro donde los lazos que impone la histórica tarea de acabar con la nación son mucho más fuertes que cualesquiera siglas y colores partidarios. Un centro en la periferia dirigido por alguien sin cargos ejecutivos que sabe muy bien que no hay que dejar de golpear con fuerza y decisión al enemigo cuando está aturdido. Eso es lo que hay, y lo demás son fruslerías que los suyos justifican de entrada, porque sí, por principio. Enzarzarse en ellas sin denunciar lo relevante simplemente nos agotará. Denunciarlo sin tregua nos abre alguna puerta a la esperanza.

La amenaza del terror
Editorial Heraldo de Aragón  2 Abril 2004

Contra la furia terrorista hay que cerrar cívicamente filas con las instituciones, potenciar la cooperación europea y reforzar las defensas del Estado de derecho

TODAVÍA bajo la impresión del salvaje atentado islamista en Madrid, la sociedad española recibió ayer, de nuevo, la macabra tarjeta de visita del terror. Tres cartas bomba fueron detectadas y posteriormente desactivadas por los TEDAX en el centro de distribución de Correos en la estación de El Portillo. El siniestro envío, dirigido a los periodistas Federico Jiménez Losantos, de la COPE, Luis María Ansón, de La Razón, y Gloria Lomana, directora de Informativos de Antena 3, fue atribuido en un principio a la banda terrorista ETA, aunque los responsables policiales no confirmaron la autoría y se mostraron sumamente cautelosos al respecto.

Como ya sucedió el fatídico 11 de marzo, es tristemente lógico que los españoles dirijamos la mirada, instintivamente, a ETA cada vez que se produce un ataque terrorista. La banda, que había intentado atentar en Madrid en Navidad, precisamente contra el mismo objetivo que atacaron los terroristas de Al Qaeda, reiteró su intención criminal en un comunicado difundido por el diario Gara tras la victoria del PSOE. En la misiva, los terroristas pedían un "gesto" a Rodríguez Zapatero, a la vez que, con su habitual cinismo, advertían de que seguirían atentando. Es obligado creer a estos fanáticos cuando hacen sus anuncios. Puede ser que, en efecto, hayan excluido a Cataluña de su programa criminal, pero su razón de ser siguen siendo la amenaza, la extorsión y el crimen.

De un modo especialmente repugnante, los terroristas de ETA y sus voceros han puesto a menudo en su punto de mira a los medios de comunicación y han asesinado a periodistas. La libertad de expresión choca frontalmente con los modos totalitarios -etarras, islamistas o de otra clase- y con la férrea censura que ejercen y querrían implantar si lograran sus objetivos. Razón añadida para no ceder ante el terror es cuán fácilmente hace escuela en grupúsculos prestos a desestabilizar el sistema democrático, cuyas imperfecciones convierten insensatamente en vicio esencial. Las cartas bomba de ayer podrían ser obra de anarquistas violentos o de algún grupo extremista aún no fichado por la Policía.

España sí, España no
Alfonso Ussía La Razón 2 Abril 2004

Dentro de cuatro años, si las cosas de España transcurren con normalidad, habrá nuevas elecciones generales. No serán como las últimas. El Gobierno socialista habrá concedido a sus socios de la Izquierda Republicana de Cataluña una buena parte de sus peticiones. Necesitan sus votos y sus escaños para gobernar. Entre sus fines, destaca la aplicación de un «Plan Ibarreche» a la catalana. Ha declarado Blanco, refiriéndose al texto secesionista vasco, que jamás será aceptado por el futuro Gobierno de Rodríguez Zapatero.

Está claro que a una concesión rupturista a Cataluña seguirá otra similar o complementaria al País Vasco. Dentro de cuatro años, si España se mantiene intacta territorialmente, habrá nuevas elecciones generales. El Centro-Derecha se presentará con las siglas del Partido Popular y es muy probable que tenga enfrente al resto de los partidos políticos, nacionales y nacionalistas.

No se votarán programas ni promesas. Lamentablemente se votará nación o no nación, Patria o no Patria, España sí o España no. Serán unas elecciones atípicas y al límite de la confrontación social. Todos habremos tenido la culpa de alcanzar ese punto de división, que nada tiene que ver con diferencias sociales o lucha de clases ya superadas. Europa mirará hacia otro lado si no se siente afectada o amenazada por las ocurrencias y particularidades de los españoles.

Las más altas instancias de la Justicia habrán tirado la toalla, al constatar que sus sentencias y resoluciones no son acatadas por determinados parlamentos y gobiernos periféricos y el incumplimiento de las leyes pierde el sentido de máxima gravedad que hasta ahora ha tenido.

El Gobierno socialista habrá gobernado en Cataluña con los independentistas y en la autonomía vascongada alcanzará pactos con quienes han protegido a los representantes de una banda criminal. Es posible que sea Navarra la víctima de los acuerdos. El socialismo navarro nunca se ha sentido distante del nacionalismo vasco, como el socialismo valenciano siempre ha mirado más a los «Países Catalanes» que al resto de España. Son lastres y descolgaduras que aún se mantienen.

En las próximas elecciones generales no se votarán programas políticos, ni económicos, ni promesas. Poco importará la vivienda, la educación, la sanidad, la seguridad social, las pensiones, el paro, la seguridad y el terrorismo. Nadie decidirá con su voto ésta o aquella política internacional, ni se analizará el cumplimiento o el retraso de las obras públicas prometidas. Todo eso, tan importante y fundamental, quedará en segundo plano.

El rumbo que lleva España por culpa de los políticos y los propios españoles ha sembrado en la juventud el desafecto a la Patria. Eso es de Derechas. Venerar a la Bandera de todos, la de España, es de carcas. Respetar y defender a las Fuerzas Armadas, de trogloditas. Pretender que el territorio de España se mantenga intacto, de reaccionarios. Lo moderno es otra cosa. La modernidad se cimenta en la separación, en la concesión gratuita a unos pocos de lo que a todos nos pertenece, en la negación de los derechos soberanos de todos y cada uno de los españoles.

Si me lo permiten, hasta la traición es modernidad y progresismo. Consecuencias de un Centro-Derecha que no se ha sacudido sus complejos. De una Izquierda que no se ha sacudido sus rencores. De unos nacionalismos que no se han sacudido sus fábulas históricas y sus racismos aplastantes. Y de una ciudadanía que no se ha sacudido su ignorancia. Si en cuatro años todavía hay posibilidad de que se celebren elecciones generales en España, las urnas serán testigo de unos comicios dramáticos. España sí. España no. Unidad o separación. Conjunto o piezas. ¿La Constitución? ¿Qué importa la Constitución si no se cumple? Se cambia por diecisiete constituciones.

El Partido Socialista puede ser devorado por sus contradicciones, sus mensajes confusos y su carnaval de ideas. Pienso, y espero, que la gran mayoría de los españoles, ante una situación de descomposición de España, olvidarán sus diferencias ideológicas y la defenderán con sus votos. Que elegirán España. Que vencerá el concepto de Patria, de unión, de Historia común. Si no es así, es que no la merecemos. Porque España está muy por encima de todos nosotros, aun siendo nuestra. España sí, España no. Mi voto ya está decidido.

Zapatero nos asista
Cristina López Schlinchting La Razón 2 Abril 2004

Que falta hace que nos asista. Porque tras la asombrosa maniobra del PSOE en el Senado, arrebatando la presidencia al Partido Popular, que tenía mayoría, el socialismo entra en escena con un guión que reza «Todos juntos contra el PP».

Haciendo «encaje de bolillos», como reconocía «El País», y otorgando escaños y favores, el Partido Socialista se ha garantizado el apoyo de CiU, ERC, IU, PNV y la inefable Coalición Canaria.

Pero no nos engañemos: nadie da nada gratis en política. ¿Y cómo va a pagar el PSOE los favores? En la única moneda que conocen los nacionalistas, la descomposición centrífuga de España. Zapatero aparece en la tragedia como un pequeño David con cinco Goliats alrededor.

Primero, el de sus propias promesas electorales, que se han convertido en problemas: ¿Cómo cumplir lo que prometió cuando no imaginaba que sería presidente?

Segundo, el Goliat de un partido polifónico donde Pedro Solbes corrige lo que dice José Blanco del déficit, o donde Carmen Chacón contradice a Rubalcaba sobre Cataluña y la Ley de Calidad.

Tercero, el de un partido desobediente, donde Maragall no espera ni a la investidura para plantar cara al jefe.

Cuarto, el Goliat de la Economía, donde las cuentas no cuadran si se quieren regalar viviendas o incrementar la rigidez del mercado de trabajo.

Quinto, el Goliat internacional, donde no es posible hacerle ascos a los Estados Unidos y a la vez pedirle ayuda en la lucha contra el terrorismo y en el frente marroquí. ¿Por qué iba a molestarse Washington por una marcha verde contra Ceuta y Melilla si le dejamos con un palmo de narices en el campo de batalla iraquí y le ponemos un ministro de Exteriores propalestino y antiamericano? Demasiado tomate para tan poco pollo.

España está en el punto de mira del islamismo fundamentalista. Ellos aman Alándalus (así llaman a España), no perdonan que sea el único territorio perdido del Islam y saben que Mahoma predicó su conquista. España será el paraíso perdido de la Umma ataque o no ataque Iraq, buena prueba es la sólida penetración cultural y económica en Córdoba y Granada.

En este contexto el presidente no puede destrozarse intentando simultáneamente poner orden en el partido, controlar los bocados territoriales de los nacionalismos y satisfacer las expectativas de un electorado movilizado a fuerza de promesas imposibles. La solución sería el patriotismo. Patriotismo de la gente, patriotismo de las autonomías y patriotismo de los socialistas. Declinación de las propias ansias en aras del bien común. ¿Pero alguien ha oído a nadie hablar de amor a España? Años enteros desmontando la lógica querencia por lo propio desarman a un pueblo. Cuando los bárbaros rugen en las fronteras no queda casi nadie dispuesto a ser generoso con su tierra.

POR UNA IZQUIERDA FUERTE PARA UNA ESPAÑA UNIDA
Por RAMÓN IBERO Escritor ABC 2 Abril 2004

CUALQUIERA que sea la posición ideológica que se adopte ante la escena histórica y concretamente ante sus últimos actos, parece lícito afirmar que durante el siglo XX el socialismo siguió una derrota, entendida aquí y ahora como curso o deriva, que afectó profundamente tanto a su esencia como a su existencia, toda vez que estuvo lastrada por la pérdida progresiva de sus referentes ideológicos, su programa de acción y sus señas de identidad.

Esa derrota, prolongada hasta el día de hoy y circunscrita al ámbito español, nos sitúa ante un panorama tan desolador como preocupante no sólo para la continuidad del socialismo -ideología y práctica político-social- sino también, y de manera especial, para el equilibrio de nuestra sociedad, la convivencia pacífica de sus ciudadanos y, como síntesis de todo ello, el ser y el existir de esta querida patria llamada España.

Dejo a un lado el fenómeno histórico -desnaturalización, transformación o aggiornamento del socialismo-, pues considero que ahora, y esto es algo que todos deberíamos entender y tener presente, sólo son válidas aquellas aportaciones que ayudan a solucionar correctamente el problema o, lo que es igual, a salvar la democracia percibida como expresión unívoca e inequívoca de la voluntad del pueblo español.

Por eso, si en las páginas de un texto tan breve como actual Norberto Bobbio enlaza conceptos como democracia, justicia, igualdad y libertad, yo, identificado con su planteamiento, me permito añadir a esa secuencia, a modo de remate y síntesis, el concepto de unión, que está en la base del progreso de las sociedades modernas y, al mismo tiempo, forma parte del núcleo óntico y ontológico del socialismo: de ahí recibe éste una parte de su legitimidad ética y de ahí emana tanto su idea primera en cuanto doctrina y programa de acción como su idea última o utopía. En definitiva, la unión puede contemplarse como expresión práctica de esa sociabilidad que Aristóteles define como característica esencial de los seres humanos. Sin unión no hay sociedad y sin unión no hay socialismo.

A partir de ahí podemos afirmar, primero -con permiso del maestro-, que sólo lo social es real y, segundo -por nuestra cuenta y riesgo-, que sólo lo social es democrático.

Normalmente se considera que para que haya democracia es imprescindible que los miembros de la sociedad beneficiaria posean la madurez debida, pues si una sociedad en su conjunto no respeta las leyes y su clase dirigente se entrega impunemente al saqueo de las arcas públicas a través de las diversas formas de corrupción, no es posible -¡ni aconsejable!- instaurar un régimen mínimamente democrático.

Junto a esa condición hay otra, que, aunque no suele aducirse con tanta frecuencia, en mi opinión es igualmente imprescindible y además debe darse con anterioridad. De hecho, para que en una sociedad los ciudadanos convivan pacíficamente y esa convivencia persista en el tiempo y en el espacio es necesario en primer lugar que éstos -todos ellos o, al menos, la mayoría- tengan un mismo universo nacional, pues de ahí emana ese sentimiento de pertenencia (Zusammengehörigkeitsgefühl), llamado tradicionalmente patriotismo, que garantiza no sólo el respeto a la letra de la ley sino también y sobre todo la lealtad a su espíritu, sin reservas mentales siempre dolosas ni concesiones tácticas indefectiblemente emponzoñadas.

Hoy, a diferencia de un ayer que podemos situar en los años treinta del siglo XX, en el conjunto de España se dan esas dos condiciones -espíritu cívico y conciencia nacional-, a pesar de salvedades no por minoritarias menos lacerantes.

En rigor, las estructuras políticas que no responden a la realidad social contemplada como un todo no son democráticas. Y, evidentemente, lo serán aún menos si recurren a la parcelación cercenadora del espacio geográfico propio de una sociedad entendida como organismo vivo y completo y a la implantación de minidictaduras por vía de los hechos consumados, el asesinato, la intriga y la usurpación/negación de los derechos cívicos a aquella parte de la población que se opone a tales proyectos y procedimientos. En este caso concreto, dividir, sea cual fuere la vía que se sigue, es, entre otras muchas cosas, un signo de perfidia, ¡no de inteligencia!, pues, de acuerdo con la experiencia histórica, lleva indefectiblemente al empobrecimiento y la destrucción de divididos y divisores.

Está claro que en un régimen de libertades las actitudes insolidarias y/o disgregadoras tienen derecho a existir y manifestarse -¿incluso a ocultar lo que son y lo que pretenden?-, pero también debe estarlo que, aunque sólo sea por minoritarias, esas actitudes no tienen derecho ni a sumir en el caos a toda una sociedad ni a arrastrar a sus miembros a un enfrentamiento fratricida.

Justamente ahí es donde deben hacer acto de presencia los partidos de implantación nacional. A mi modo de ver, la tarea más apremiante del Partido Socialista y del Partido Popular en estos momentos es reforzar el ordenamiento constitucional de acuerdo con una concepción integral, unitaria y, por qué no, patriótica. El momento exige de sus líderes que prescindan de sus ideologías respectivas y adopten la perspectiva que caracteriza y distingue a los hombres de Estado.

Aunque entre nosotros se predicó durante mucho tiempo que el patriotismo era sólo uno de los soportes ideológicos de la derecha, yo quiero creer -¡ingenuamente!- que, además de ése, existe un patriotismo popular abiertamente supraideológico y por lo tanto integrador. Y ése es el patriotismo - llamemos o no le llamemos constitucional- que debemos invocar ahora para fortalecer la convivencia de los españoles, la cohesión de la sociedad y la vigencia de la Constitución. En definitiva, y esto es lo más importante, se trata de recuperar nuestra identidad y la conciencia de nuestra identidad.

En este contexto considero que el Partido Socialista hará bien en recordar su idea matriz -el análisis crítico de la realidad y la visión utópica del futuro-, aunque sólo sea para recuperar el concepto de unión que articuló su trayectoria histórica y presidió, como lema y consigna, su intervención activa y directa en los acontecimientos más decisivos de la historia universal y la historia de España a lo largo de los siglos XIX y XX, pues sólo una sociedad unida puede llegar a ser justa o, más exactamente, menos injusta que las precedentes. Mientras tanto, la unión seguirá siendo el missing link de un socialismo que hace tiempo dejó de ser socialista.

Aun así, en estos momentos el Partido Socialista, en cuanto depositario del destino de los españoles, es absolutamente esencial para el mantenimiento de la convivencia, la cohesión social y, en una palabra, de la democracia en España. Pero esa tarea exige a su vez un partido sólido, con señas de identidad perfectamente reconocibles y reconocidas y, por encima de todo, con un programa elaborado de acuerdo con un concepto orgánico y, como mínimo, respetuoso con sus líneas de fuerza históricas.

Por eso, prescindiendo del resultado de las elecciones, es más que probable que, tarde o temprano, el Partido Socialista tendrá que proceder a una reestructuración profunda, acaso la más profunda de su historia, si quiere seguir siendo el partido de gran parte de la población española y responder a las exigencias que le formule la sociedad en el futuro.

Ya ahora me permito recomendar a sus responsables que, además de recuperar, dentro de lo posible, sus señas de identidad, se deshagan de sus aliados desleales; aliados que nunca fueron socialistas, aliados que maquinan constantemente proyectos para convertir España en un montón de escombros, aliados que llevan décadas aplicando en las relaciones con sus socios el principio de espiritualización de las fronteras, eje central del federalismo asimétrico y la soberanía compartida, aliados que predican y practican la desunión y el enfrentamiento, aliados que niegan el pan y la sal a los obreros de Cataluña y luego trafican con sus votos, aliados cuyos actos de perfidia y deslealtad en los próximos meses -me lo dice el corazón- dejarán atónitos a todos los españoles.

Es una monstruosidad tan indignante como incomprensible que los separatistas, una minoría que no llega al siete por ciento de la población, se impongan a cuarenta millones mediante el crimen y la intriga.

Eso me lleva a afirmar que nuestra democracia no es real y sólo lo será cuando el destino de España y de los españoles esté en manos españolas y las estructuras políticas sean reflejo fiel (Spiegelbild) de su realidad social. Hoy por hoy, dentro de nuestras fronteras el separatismo es la excepción; nuestro derecho/obligación es asignarle el peso que le corresponde en términos numéricos.

Mi deseo ferviente es que realidades como España y su unidad estén siempre por encima de todas las ideologías, empezando, cómo no, por la mía, y que el Partido Socialista sea realmente fiel a sus principios y esté a la altura de las circunstancias en estos momentos en los que, parafraseando unas conocidas palabras de Martin Heidegger, tengo que decir por enésima vez que a España «le va el ser en el ser».

La gobernación, según Zapatero
Razones, no de Estado sino de establo
Jorge Vilches Libertad Digital 2 Abril 2004

Maquiavelo justificó los actos del político, en su obra El Príncipe, diciendo que respondían a una razón de Estado. Baltasar Gracián le contestó, en El político, que resultaba vulgar confundir la política con la astucia. El astuto, decía, actúa con “razones, no de Estado sino de establo”. Las razones de Estado en una democracia moderna ya no son, evidentemente, las del siglo XVII, sino las que conducen al fortalecimiento interior y exterior del régimen.

En las democracias históricas, o que pretenden serlo, la alternancia en el poder entre los partidos de gobierno no altera dos elementos básicos: el marco institucional y la política exterior. Los cambios en ambos campos suceden en casos de crisis o convulsión y, normalmente, por un consenso de verdad; esto es, entre partidos que representan a más del 70 % del electorado. La alternancia en democracias consolidadas, que justamente, qué casualidad, son las de los países más desarrollados, puede afectar a las políticas económica, social, cultural, educativa o fiscal. Los beneficios son evidentes. El cambio de Gobierno, con este sentido de Estado, renueva la vida social, atiende a las demandas, airea los partidos y fortalece las instituciones. El mantenimiento de las leyes que dan vida al régimen y la continuidad en la política exterior crean confianza dentro y fuera del país, algo clave para el crecimiento económico y el peso internacional de un Estado.

Ahora bien, la política que anuncia Zapatero es justamente la contraria. El Gobierno en formación no duda en poner en cuestión las dos bases de las democracias consolidadas, pactando el cambio del marco institucional con partidos minúsculos, y retorciendo la política exterior en una quiebra evidente del crédito internacional de nuestro país. El “talante dialogante” no es una virtud del político si no va acompañada de la inteligencia y del sentido de Estado.

Y es que la sensación que hay es que la reforma del Estado de las Autonomías con la que el PSOE se ha presentado a las elecciones, ha sido el producto de la falta de programa alternativo al PP, y la necesidad de buscar el apoyo de los nacionalistas y de IU para derrotar a los populares. Una reforma institucional que da alas al separatismo no puede generar confianza interna ni externa, así como tampoco, claro está, fortalecer el régimen democrático. El alborozo del nacionalismo tras el 14-M ha sido incontenible. Otegi dice que hay aires nuevos y tiende la mano a Zapatero. Ibarretxe se niega a hablar con el PSE otra cosa que no sea la aprobación de su plan. Maragall y Carod-Rovira preparan el nuevo Estatuto, que pasará con un mero trámite en las Cortes. El “talante dialogante” ha dejado al descubierto lo vacío que estaba el proyecto territorial del PSOE. La promesa electoral ha de estar limitada por la sensatez y la lealtad. Porque, por este camino, no sabemos qué será lo próximo que propondrán los socialistas cuando quieran derrotar al PP. ¿La República?

En el otro orden de cosas, el cambio en la política exterior fue otra de sus promesas electorales, y éstas, como dijo José Blanco en Radio Nacional al comentar la petición que John F. Kerry hizo a Zapatero para que no retirase las tropas de Irak, “son cosas que se dicen para ganar votos”. Pero además, Zapatero rompe la estrategia de negociación española sobre el peso de nuestro país en la Constitución europea, basada en lo conseguido en el Tratado de Niza. Y ahí están Schröder y Chirac sonriendo, viendo caer a los que cuestionaban el eje francoalemán. La misma suerte puede tener la política que el Gobierno de Aznar llevó en Hispanoamérica, de apoyo a los regímenes democráticos, lucha contra el terrorismo y denuncia de las dictaduras, al tiempo que se fomentaba la cooperación. Por eso se felicitan los dictadores caribeños, Castro y Chávez, contentos al ver que un Gobierno que expresó su intolerancia frente a la violación de los derechos humanos, es sustituido por otro que aún suspira por una “Latinoamérica libre del yugo yanqui”.

La campaña electoral socialista, que los ventajistas juzgan ahora de eficaz, ha conjugado la oferta exagerada, la improvisación y la publicidad mercantil, características propias de los partidos que creen que no van a ganar las elecciones. Pero, la razón de Estado no debe dejarse sólo para el momento de gobernar. La oposición debe hacer siempre gala de ella, pues su papel es de suma importancia para el buen funcionamiento del régimen.

Gracián escribió que “entran algunos a ser reyes sin arte ni experiencia”. Es muy probable que la política real, la de verdad, la de cancillería y la que se hace desde La Moncloa cambien esos despropósitos, y contradigan, ésta también, la promesa de Zapatero en la noche electoral: “No voy a cambiar”. Porque ahora, en el poder, los socialistas tienen que comprender que ya no hay que hacer política contra Aznar y el PP, sino que es el momento de la política de Estado.

Bombas contra la libertad
Editorial La Razón 2 Abril 2004

El servicio de seguridad de Correos en Zaragoza ha impedido que tres paquetes bomba pudieran llegar ayer, respectivamente, a las redacciones madrileñas de LA RAZÓN, Antena 3 Televisión y la cadena de radio Cope. Tres bombas dirigidas contra la libertad de expresión, en un nuevo intento del terrorismo de siempre de sembrar dolor, destrucción y terror, con la intención de acallar la voz libre y plural de los medios de comunicación.

En LA RAZÓN, donde agradecemos profundamente la diligencia y la extraordinaria profesionalidad demostrada una vez más por los empleados del servicio postal, y admiramos el riesgo que afrontan los técnicos de la Policía que desactivaron los artefactos, estamos tristemente acostumbrados a las amenazas, a las cartas bomba y a sabernos objetivo de unos terroristas que entienden la libertad de expresión como uno de los principales obstáculos para el logro de sus fines.

Quienes ayer enviaron los paquetes bomba interceptados en la estafeta zaragozana de El Portillo tenían la clara intención de asesinar o mutilar gravemente a tres profesionales del periodismo, tres periodistas que se han caracterizado siempre por su libre ejercicio profesional y por una estricta defensa de la libertad de expresión. Pero el designio criminal iba contra todos los que con el desarrollo honesto de nuestra profesión no hacemos más que garantizar uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Porque la libertad de expresión no es patrimonio de los periodistas, sino de la sociedad en su conjunto. Con las bombas y las amenazas, el terror pretende condicionar, mediante la propagación del miedo, el libre trabajo de las redacciones.

La suerte, ayer, estuvo con nosotros y con nuestros colegas de Antena 3 y la Cope. Pero incluso en el caso de que los criminales hubieran logrado hacer llegar sus siniestros paquetes bomba, habrían fracasado. De nada les hubiera servido. Los medios de comunicación españoles no son un ente extraño, son parte íntegra de la sociedad y, por lo tanto, viven bajo las mismas amenazas y riesgos que el resto de los ciudadanos.

Es por ello que debemos reafirmarnos en el convencimiento de que el terror, no importa el apellido que traiga ni la forma en que actúe, no prevalecerá sobre los derechos y las libertades consagradas en la Constitución. Los periodistas, como el resto de los españoles, cumpliremos con nuestro deber sin amilanarnos y con el convencimiento, tras décadas de terror a nuestras espaldas, de que el único camino para derrotar a los asesinos liberticidas es la confianza en el Estado de Derecho y en que la Justicia dará con ellos para que cumplan íntegramente sus condenas.

Españoles convulsos
Rafael Borrás La Razón 2 Abril 2004

Ayer, 1 de abril, se cumplieron 65 años del final de la Guerra Civil de 1936-1939, en la que cada una de las dos Españas pareció decidida a borrar de manera literal la existencia de la otra. Sólo algunas voces aisladas, pocas, se alzaron a favor de la cordura frente al mayor desastre histórico protagonizado y sufrido por este país en los últimos tres siglos. Al principio de la contienda, Indalecio Prieto, líder del PSOE, advirtió de manera clarividente: «La guerra será larga y la perderemos todos los españoles». Así fue: lo que se proyectó como un golpe de Estado, al estilo de los «pronunciamientos» del siglo XIX, derivó en una lucha encarnizada de cerca de tres años, y a su término sólo aquellos a quienes obnubilaba la pasión partidista, en uno y otro bando, pudieron desconocer que la guerra había sido la expresión del fracaso histórico para organizar de manera pacífica nuestra convivencia democrática.

José Antonio Primo de Rivera, que militaba en campo contrario al de Prieto, dejó escrito en sus papeles póstumos: «Todas las guerras son, en principio, una barbarie; y una guerra civil, además de una barbarie, es una ordinariez, porque el pueblo que tiene que lanzarse a ella pone de manifiesto que ha malogrado una de las gracias más grandes recibidas por la humanidad del Todopoderoso: la inteligencia y un lenguaje común para entenderse».

De manera tal vez no azarosa, Prieto se hizo cargo de aquellos papeles póstumos del político falangista, fusilado en noviembre de 1936; su lectura motivó una amarga reflexión: «Acaso en España no hemos confrontado con serenidad las respectivas ideologías para descubrir las coincidencias, que quizá fueran fundamentales, y medir las divergencias, probablemente secundarias, a fin de apreciar si éstas valían la pena de ventilarlas en el campo de batalla».

Por supuesto que ninguna divergencia merecía que se dirimiese con las armas en la mano, y con una saña que perduró más allá del último parte de guerra: muchos de los adscritos al bando de los vencidos, o solidarios moralmente con su causa, creyeron de buena fe que al término de la contienda se concedería una amnistía para todos aquellos que no tuviesen las manos machadas de sangre, y que la paz supondría la posibilidad de acometer la tarea ingente de la reconstrucción material del país y, sobre todo, de restañar las heridas mediante la pacificación de los espíritus, pero no fue así; Julián Besteiro, por ejemplo, ilustre catedrático de Lógica Fundamental de la Universidad Central, pudo ponerse a salvo, pero permaneció en Madrid hasta su caída tras su intento frustrado de pactar una rendición que el general Franco impuso como «incondicional», con todo lo que el término suponía en aquellos momentos.

Besteiro, que había presidido las Cortes Constituyentes de la República, fue condenado a 30 años de reclusión mayor y murió, septuagenario, en el penal de Carmona. En el campo de los vencedores, gentes como Dionisio Ridruejo creyeron que «el vencedor injusto aplasta y además calumnia»; y que «el vencedor redentor hereda los problemas de sus enemigos para resolverlos y no para escamotearlos».

Ridruejo, a principios de los años 50, creía todavía, equivocadamente, que el Régimen era perfectible mediante su evolución, pero desde actitudes liberales, aunque predemocráticas, evolucionaría, de manera inevitable, a la disidencia y a intentar la superación de las dos Españas fuera ya del campo estricto de los vencedores.

Ahora, tras las elecciones del 14 de marzo, algunos políticos, bastantes militantes de base, y, sobre todo, ciertos comentaristas políticos, parecen empeñados, conscientes o no de ello, en la práctica de un lenguaje que, de alguna manera, está impregnado de ecos fratricidas; al adversario político no es lícito intentar criminalizarlo como enemigo, y el resultado de los comicios, sea cual sea la motivación que en un último momento haya podido decantar la intención de voto de un número determinado de electores, hay que respetarlo no sólo de obra sino también de palabra. Intentar subvertir el resultado de la consulta electoral llevó a la izquierda a la Revolución de Asturias de octubre de 1934, y a la derecha al golpe de Estado de julio de 1936, que derivó en la Guerra Civil; evocar los 65 años de su término no tendría sentido si no sirviese para cortar, de cuajo, la crispación que parece haberse adueñado de algunos españoles convulsos.

Ibarreche subvencionó a una empresa del profesor de la UPV encarcelado
F. Velasco / Servimedia La Razón 2 Abril 2004

Madrid- Alfonso Martínez Lidarduy, profesor de la Universidad del País Vasco (UPV) al que el juez Baltasar Garzón acusa de actuar como mediador en la trama de la extorsión etarra conocida como «impuesto revolucionario», forma parte, junto a su mujer, de la dirección de una editorial subvencionada por el Gobierno vasco y que tiene libros escolares cuestionados en informes de la Delegación del Gobierno en el País Vasco.
Martínez Lidarduy, que suele cambiar su segundo apellido a Lizarduikoa, es el apoderado de «Gaiak», mientras que su mujer, Alicia Sturtze, figura como administradora única. El tercer responsable de la empresa es Luis González Garay, que también ocupa el cargo de apoderado.

Tanto el profesor detenido como su esposa se han significado en distintos momentos por su apoyo al entorno de Batasuna. En concreto, Lizarduy ha respaldado a Haika, grupo juvenil deslegalizado por los jueces por su vinculación con ETA, mientras que Sturtze se ha mostrado partidaria de la plataforma AuB, con la que Batasuna intentó presentarse a las elecciones tras su ilegalización.

La editora controlada por este matrimonio viene recibiendo ayudas del Gobierno vasco en los últimos años, que ha llevado a que Gaiak se haya beneficiado de las subvenciones que el Ejecutivo autonómico concede a la producción ediotorial en euskera.

En concreto, en una respuesta parlamentaria al PP remitida en 2000 al Parlamento vasco por el Gobierno vasco se especifica que entre 1995 y 1999 Gaiak logró 52,18 millones de pesetas en subvenciones.

Las ayudas recibidas por la empresa rondaron los 10,3 millones de pesetas anuales, aunque la cifra bajó en 1997 a 9,5 millones de pesetas.

La petición de información sobre estas ayudas ha sido relizada por los populares vascos al menos en dos ocasiones en los últimos años, debido a las críticas que han recibido algunos libros de la editora. En este sentido, libros de Gaiak figuran en informes que ha realizado en los últimos años la Delegación del Gobierno en el País Vasco, sobre la distorsión de los contenidos educatidos en libros escolares vascos.En uno de los informes correspondiente a los años 1999 y 2000 se señala que en el libro «Gaiak filosofía» se hace referencia a las investigaciones sobre la supuesta particularidad genética de los vascos.

Intermediario de ETA El profesor Martínez ingresó ayer en prisión por orden del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, a quein acusa de haber actuado como intermidario entre la empresa Azkoyen y ETA, cuando la primera pagó a la banda terrorista, en noviembre de 2001, 37 millones de pesetas en concepto de «impuesto revolucionario».

En el auto de prisión, el juez señala que Alfonso Martínez de Lizarduy pudo haber incurrido en un delito de allegamiento de fondos a la organización terrorista ETA. En este sentido, argumenta que, «conscientemente, puso los medios necesarios para contactar con la organización terrorista al objeto de que ésta estableciera la cita» con el ex jefe de administración de Azkoyen Jesús Marco Calahorra, que fue quien realizó la entrega física del dinero a dos etarras en Francia.

Además, una semana después de que la extorsión hubiese fructificado, en otra cita, Alfonso Martínez «entregó a Ignacio Moreno Purroy ¬ex director general de Azkoyen¬ un sobre que contenía el recibo de ETA de la cantidad pagada».

El juez considera que la citada actuación de Martínez, realizando un labora de intermediación con ETA, «excede de las razones de amistad que expresa el detaenido, máxime si se tiene en cuenta el canal que arbitró con la organización terrorista».

Por otro lado, el juez Garzón decretó la libertad bajo fianza de 20.000 euros de Ignacio Moreno, quien hasta el año 2003 fue director general de Azkoyen. Moreno fue quien, presuntamente, gestionó directamente, por decisión del Consejo de Administración, «el proceso que culmina en 2001 con el pago de los 37 millones de pesetas a ETA».

En esas negociaciones acudió a Alfonso Martínez, para que éste contactara con ETA e hiciera saber a la banda que la empresa estaba dispuesta a pagar y que la persona encargada de hacerlo sería Jesús Marcos Calahorra. Martínez aceptó y días después le dio un sobre para una cita en Francia a fin de entregar el dinero.

Ansar Al Islam utiliza a refugiados kurdos para cometer atentados suicidas en Europa
La rama iraquí de Al Qaida mantiene una alianza con el grupo al que la Policía vincula al 11-M
Dos informes de los servicios antiterroristas europeos han alertado de que activistas de Ansar Al Islam («los Seguidores del Islam»), el grupo de Al Qaida que opera en Iraq, se han infiltrado en la Unión Europea camuflados como refugiados kurdo¬iraquíes para llevar a cabo atentados suicidas, según supo LA RAZÓN en fuentes policiales. Alertan de que Abu Musab «el cojo», máximo dirigente de la citada organización terrorista habría dado orden a sus activistas de instalarse principalmente en los países que apoyaron a EE UU en la invasión de Iraq, como Reino Unido, España e Italia.
Pedro Arnuero La Razón 2 Abril 2004

Madrid-. Los atentados de Madrid han abierto una conexión directa entre el presunto organizador marroquí del 11¬M, Karim El Mejjati, alias Abu Elyas, actual jefe militar del Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), junto al considerado coordinador de la matanza, Serhane Ben Abdelmagi, alias Serhan el Tunecino, y los principales líderes del grupo terrorista Ansar Al Islam, que apoya en Iraq a la resistencia. Asimismo, Ansar Al Islam (la rama de Al Qaida en Iraq), mantiene una alianza operativa con el CIGM.

En dos documentos, los servicios antiterroristas europeos señalan que Abu Musab, antes de refugiarse en la frontera irano¬iraquí, había sido el jefe militar de Ben Laden en Europa justo después del 11¬S y que por ese motivo conocía bien varios países de la UE y el norte de África.

Los memorandos añadían que dada la facilidad con que Francia y Alemania acogen a la población kurda, es relativamente fácil que terroristas vinculados a Al Qaida, se instalen en Europa sin levantar las sospechas de los servicios policiales.

Nada más comenzar la guerra de Iraq cientos de refugiados procedentes del kurdistán iraquí huyeron hacia los puertos de Siria y Turquía, para desde allí recalar como exiliados en diversos países europeos, sobre todo en Italia, que ha recibido el mayor flujo de kurdos e iraquíes.

Tal como desveló este periódico el pasado miércoles, los servicios de inteligencia europeos consideran a Karim El Mejjati, alias Abu Elyas, el hombre de confianza en Francia de Mohammad Al Zarqawi, Abu Musab «el cojo». Abu Elyas está buscado por la Interpol desde septiembre pasado, bajo la acusación de ser uno de los cerebros de los atentados de Casablanca.

La Policía española trata de confirmar si efectivamente estuvo en Madrid días antes del 11¬M, mediante el cotejo de huellas dactilares y pruebas de ADN facilitadas por los servicios de seguridad marroquíes.

Por otro lado, cerca de 300 «marroquíes afganos» vinculados al GICM recibieron, antes del 11-S, entrenamiento en las bases de Al Qaida en Afganistán, donde operaban los líderes de Ansar Al Islam. De esta forma, los investigadores creen que la pista del 11¬M lleva primero a los atentados de Casablanca, en mayo pasado, y desde allí directamente a la posguerra iraquí.

Ansar Al Islam está integrada por extremistas suníes¬kurdos, dirigidos por los llamados «árabes afganos» (terroristas entrenados en Afganistán) que pretenden instalar un régimen talibán en el Kurdistán con la ayuda de Ben Laden. Su número oscilaría entre 2.000 y 5.000 activistas. Los expertos policiales consideran que este grupo es la verdadera fuerza combatiente de Al Qaida en Iraq. Antes del 11¬S, sus «muyahidines» (soldados) operaban únicamente en el Kurdistán, pero una vez comenzada la guerra de Iraq, habría extendido sus atentados a Jordania, Turquía, Marruecos y, ahora, España.

Los servicios antiterroristas investigan la llamada «pista iraquí» del 11¬M, a raíz de la detención en Madrid del marroquí Jamal Zougam, quien se entrevistó con dos presuntos dirigentes de Ansar Al Islam a los que pudo conocer en los campos de entrenamiento de Ben Laden en Afganistán, a finales de los años noventa.

Los activistas del GIMC se entranaron en los campos afganos de Wazir, Akbar, Kan, Bagram y Jalalabad. Los servicios antiterroristas creen que en algunas de estas instalaciones, los llamados marroquíes afganos llegaron a disponer en el campo de Dorowenta (cerca de tora Bora) de armas químicas y biológicas.

El lugarteniente de Ben Laden que impartía estos cursos era, precisamente, Abu Musab, a quien se considera uno de los mayores expertos de la red Al Qaida en venenos como la ricina. Mohamed Al Zarqawi aprendió estas técnicas en el Kurdistán iraquí después de la primera guerra del Golfo junto a los activistas que formaban el embrión de Ansar Al Islam, llamados Yund Al Islam («El Ejército del Islam») que estaba compuesto por árabes participantes en la guerra de Afganistán contra la URSS.

Otegui, condenado a 15 meses de cárcel por enaltecimiento del terrorismo
Efe - Bilbao.- La Razón 2 Abril 2004

El portavoz de Sozialista Abertzaleak en el Parlamento vasco, Arnaldo Otegui, ha sido condenado por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) a una pena de 15 meses de prisión y ocho años de inhabilitación absoluta para ejercer un cargo público por un delito de enaltecimiento del terrorismo.
Otegui y el también parlamentario de SA Jon Salaberria, quien ha sido absuelto, fueron juzgados por su participación el 30 de julio de 2001 en los funerales por Olaia Castresana, la presunta etarra fallecida una semana antes en Torrevieja (Alicante) al estallar los explosivos que manipulaba en un piso.

El portavoz de SA, que portó el féretro en el acto celebrado en el cementerio de Polloe, de San Sebastián, calificó a Castresana de «compañera» y «patriota» y pidió «un aplauso para todos los gudaris (soldados vascos) que han caído en esta larga lucha por la autodeterminación».

La sentencia, que fue notificada ayer por la tarde, está firmada por los magistrados de la sala de lo Civil y Penal del TSJ del País Vasco Roberto Saiz, Antonio García y Fernando Ruiz Piñeiro, el presidente del TSJPV. Otegui podría evitar el ingreso en prisión si recurre el fallo ante el Tribunal Supremo, ya que por su antecedentes penales, estuvo tres años en prisión entre 1987 y 1990 por estar implicado en un secuestro de ETA político-militar, debería ingresar en la cárcel al ser condenado a 15 meses de prisión. En cuanto a Salaberria, el tribunal consideró que su participación en el funeral y el hecho de portar el féretro no son constitutivos de un delito de enaltecimiento del terrorismo.

Salaberria ya está condenado a un año de cárcel y siete inhabilitación por una intervención en el Parlamento vasco en la que relacionó el terrorismo de ETA con «la defensa de los derechos legítimos de este pueblo», aunque el parlamentario de SA ha recurrido esta sentencia y mantiene, por tanto, el escaño.

IÑAKI ESPARZA LURI, HISTÓRICO DE LA BANDA ASESINA
Cae el responsable de los explosivos, los coches y los documentos que utiliza ETA en sus atentados
Félix Ignacio Esparza Luri, alias "Navarro" y "Gaba", detenido en la localidad francesa de Dax, está considerado como el máximo responsable del aparato logístico de la banda ETA. La detención de Esparza Luri se produjo este viernes por la mañana en las afueras de dicha ciudad, en la zona de Las Landas, en una operación conjunta de la Gendarmería francesa y agentes de los servicios de información de la Guardia Civil. Este terrorista era fundamental en la ejecución de los atentados.
EFE Libertad Digital  2 Abril 2004

Félix Ignacio Esparza Luri está considerado el máximo responsable de la organización en muchas funciones fundamentales para la consecución de su actividad criminal. Entre sus responsabilidades se encontraban la del robo, confección y entrega de explosivos a los grupos "operativos" de ETA.

Este histórico etarra, que se integró en el "Grupo Baratza" en 1981, también coordinaba el robo de los vehículos, a los que los terroristas doblan la matrícula y utilizan para el transporte de explosivos o para el suyo propio. Incluso de él dependían la falsificación de documentos y el paso de fronteras, enmarcado dentro del subaparato de "mugas", según las fuentes consultadas por Europa Press.

Los encargados de la operación han señalado que la operación dirigida contra los responsables del aparato logístico de la banda terrorista continúa abierta. La zona de Dax ha sido el escenario de importantes operaciones contra ETA en los últimos años, incluido el arresto en septiembre de 2001 del entonces considerado jefe del aparato logístico de la banda, Asier Oyarzabal Txapartegui, "Baltza".

En febrero pasado, fueron arrestados cerca de Coñac (suroeste) Ibon Elorrieta Sanz y Luis Enrique Gárate Galarza, a los que fuentes de la lucha antiterrorista atribuían importantes funciones en el aparato logístico de la banda asesina. La captura de Elorrieta y Gárate, que fueron detenidos tras tratar de eludir un control de Aduanas cuando transportaban explosivos y armas en un vehículo, llevó al arresto, un día después, de otros dos miembros de ETA en Limoges (centro del país).

Desactivados en Zaragoza tres paquetes bomba dirigidos contra Antena 3, Cope y LA RAZÓN
Agentes de los TEDAX de la Policía neutralizaron los artefactos enviados contra el presidente fundador de nuestro periódico, Luis María Anson; el director de «La Mañana», Federico Jiménez Losantos; y el director de informativos de Antena 3
Artificieros de los TEDAX del Cuerpo Nacional de Policía desactivaron ayer, en la sede de Correos de Zaragoza, tres cartas bomba dirigidas contra el presidente fundador de LA RAZÓN, Luis María Anson; el director del programa «La Mañana», de la cadena Cope, Federico Jiménez Losantos; y contra el director de informativos de Antena 3, según informaron fuentes del Ministerio del Interior. Los artefactos fueron detec-tados por los servicios de seguridad de Correos que, inmediatamente, avisaron a los agentes de los TEDAX que procedieron, tras un minucioso examen de los artefactos, a desactivarlos. Cada uno de ellos, según informó Interior, contenía una carga explosivo de 60 gramos de pólvora.
L. R. N. La Razón 2 Abril 2004

Madrid- Efectivos de los Técnicos de Desactivación de Explosivos (TEDAX) del Cuerpo Nacional de Policía detectaron y desactivaron en la tarde de ayer en una oficina de Correos de Zaragoza tres cartas bomba dirigidas a otros tantos medios de comunicación de Madrid. Los artefactos fueron detectados en la oficina de Correos de la calle Anselmo Clavero de Zaragoza, a través de los sistemas de control de explosivos, según informó Interior.
Inmediatamente después de ser hallados los artefactos explosivos, acudieron a dicho emplazamiento los TEDAX, que desactivaron dos de las cartas-bomba y explosionaron la tercera.
En los dos casos desactivados y, posiblemente, en el tercero también, se trataba de un artefacto rudimentario introducido en una lata plana que, a su vez, estaba en el interior de una caja de almacenamiento de cintas VHS, todo ello dentro de un sobre de burbujas. En los dos sobres intactos figuraba una falsa dirección de remitente: Villarrobledo Zaragoza. Según pudieron comprobar las Fuerzas de Seguridad, la única población con ese nombre era la correspondiente a Albacete.

60 gramos de explosivo
El explosivo, unos 60 gramos de pólvora, contaba de un sistema de iniciación del que formaban parte, entre otros, una pinza, una pila y una bombilla.

Las cartas tenían como destinatarios a responsables de tres medios de comunicación ubicados en Madrid. Concretamente, iban dirigidas al «director de Informativos de Antena 3 TV»; al director del programa «La Mañana», de la Cadena Cope, Federico Jiménez Losantos; y al presidente fundador de LA RAZÓN, Luis María Anson.

No es la primera vez que miembros de LA RAZÓN son los destinatarios de paquetes explosivos. En concreto, dos de los subdirectores, Alfredo Semprún y Jesús María Zuloaga, recibieron, en 2000, sendas cartas bomba con carga explosiva, que las Fuerzas de Seguridad atribuyeron a grupos anarquistas (en el caso de Zuloaga se produjo una reivindicación en este sentido), pero cuya autoría está aún por determinar, ya que el único procesado por estos atentados fue condenado por tenencia de explosivos pero no por haber enviado los artefactos.

El 25 de abril de 2000, los servicios de seguridad de LA RAZÓN detectaban, gracias a un escaner, la carta bomba enviada a Zuloaga, que fue desactivada mediante una explosión controlada. Tenía una carga de 100 gramos de cloratita alojada en una caja metálica con un sistema de activación mediante tracción; es decir, habría explotado al abrir el sobre y el libro «Crimen y Castigo», en el que estaba el artefacto.

El 19 de octubre del mismo año, un equipo de artificieros de la Policía desactivó la carta bomba dirigida a Alfredo Semprún, que también había sido detectada por los servicios de seguridad del periódico. El artefacto estaba escondido en una carcasa de cinta de vídeo. La bomba se encontraba en un sobre con remite de la delegación del periódico en Barcelona, aunque había sido sellado en Madrid, en el distrito de Chamartín.
Precisamente, a esta zona de la capital correspondían el matasellos del paquete enviado a Zuloaga y el que remitieron, también en el mes de octubre, al periodista de «El Mundo» Raúl del Pozo.

El 7 de julio de ese mismo año, tres paquetes explosivos simulados fueron recibidos en LA RAZÓN, «ABC» y en la sede del grupo humanitario «Movimiento contra la Intolerancia». La responsabilidad se atribuyó también en este caso a grupos anarquistas de defensa de los presos comunes.

Muestras de apoyo. Las reacciones tras el envío de las bombas no se hicieron esperar. El presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, felicitó a los Cuerpos de Seguridad del Estado y a los servicios de Correos por la detección y desactivación de tres cartas-bomba en Zaragoza, que calificó de «salvajada inaceptable». «Es un día para felicitarnos por el éxito de los Cuerpos de Seguridad y, al mismo tiempo, condenar este tipo de acciones tan abominables», dijo. Por su parte, el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, manifestó la solidaridad de la APM con «los compañeros amenazados» por las tres cartas bomba intervenidas e instó a los periodistas a «mantener el compromiso con la libertad de expresión y con el mejor ejercicio profesional».

12 KILOS DE DINAMITA CONECTADOS A 136 METROS DE CABLE
Cortada la línea del AVE entre Madrid y Sevilla por el hallazgo de una bomba en las vías
El ministro del Interior, Ángel Acebes, ha confirmado que este viernes se ha encontrado escondido en la vía del AVE Madrid-Sevilla (kilómetro 61.2) un paquete con contenido sospechoso. Los artificieros han comprobado que se trataba de un dispositivo explosivo, con entre 10 y 12 kilos de dinamita, conectado por 136 metros de cable a un detonador. Diez trenes AVE que recorren la línea Madrid-Sevilla permanecen parados. Los pasajeros están siendo trasladados en autobuses.
EFE Libertad Digital  2 Abril 2004

El ministro del Interior en funciones, Ángel Acebes, señaló en conferencia de prensa que el dispositivo cuenta con un cable de 136 metros conectado a un detonador y precisó que el artefacto se halla en el kilómetro 61,200 de la vía, a la altura del término municipal de Mocejón (Toledo). Agentes del Grupo Especial de Desactivación de Explosivos (GEDEX) de la Guardia Civil siguen inspeccionando el artefacto explosivo.

Acebes indicó que se han puesto todos los medios para garantizar la seguridad de la línea del AVE, que se está revisando completamente, y agregó que todavía no se puede concretar la autoría hasta que no se analicen los explosivos.

El ministro informó de que fue un operario del AVE quien detectó la presencia de la bolsa sospechosa, por lo que avisó a una dotación de la Guardia Civil, que realizó una primera inspección y posteriormente reclamaron la presencia de los artificieros. Acebes aseguró que la investigación sobre el origen de este artefacto acaba de comenzar, por lo que aún es pronto para determinar la autoría.

Diez trenes AVE parados en distintos puntos de la línea Madrid-Sevilla
La detección del explosivo provocó que al menos una decena de trenes AVE que recorren la línea Madrid-Sevilla se encontraran parados sobre las 14 horas en distintos puntos de la vía férrea, informaron a EFE fuentes de Renfe.

La circulación por esta línea se encuentra cortada desde las 11.30 de la mañana, cuando se localizó la bolsa. Varios convoyes permanecen parados a lo largo del trayecto, según la compañía ferroviaria, que no ha especificado todavía los puntos exactos en los que se encuentran.

Otros dos trenes, un Talgo y un AVE, están en la estación de Atocha a la espera de poder salir y dos trenes más, se encuentran parados en Puertollano (Ciudad Real). Unidades que tenían previsto salir desde Sevilla se encuentran también a la espera de ser autorizados para realizar el trayecto. RENFE no ha cifrado el número de pasajeros afectados hasta ahora, aunque los trenes tienen una altísima ocupación, al tratarse del día de salida de las vacaciones de Semana Santa.

El presidente de la AVT dice que «el terrorismo es el que ha ganado las elecciones»
L. R. N. La Razón 2 Abril 2004

Madrid- El presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), Luis Portero de la Torre, aseguró ayer que «el terrorismo es el que ha ganado las elecciones» y consideró que los atentados del 11 de marzo en Madrid han supuesto «un balón de oxígeno para ETA y Al Qaida», bandas terroristas que estaban «muy debilitadas». En declaraciones a Efe, Portero, hijo del fiscal jefe del TSJA asesinado por ETA, Luis Portero, señaló que «sabemos que la banda terrorista ETA está muy debilitada y que está dando los últimos coletazos, pero me consta que gracias al brutal atentado del 11-M, tanto Al Qaida, que estaba también debilitada, como ETA, han cogido oxígeno, y eso me preocupa enormemente».

Debilidad terrorista. El responsable de la Asociación de Víctimas consideró una prueba del debilitamiento experimentado por ETA el hecho de que «los jefes de los comandos son cada vez gente más joven e inexperta, y sus comandos se desarticulan con mayor rapidez que antes». Otra prueba de ello es «el número de atentados con víctimas mortales que han perpetrado en los últimos años», dijo Portero, quien recordó que «en 2000 fueron 23; en 2001, 17; en 2002, 5; en 2003, 3; y en lo que va de año de 2004, de momento, todavía no podemos concluir que sea ninguno, porque aún se está dilucidando toda la investigación del 11-M, si ETA estuvo involucrada en él, algo que de momento sabemos sólo a medias», consideró.

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