AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 3 Abril 2004
FELIZ JORNADA CONTRA ETA
Editorial ABC 3 Abril 2004

PERSISTE LA AMENAZA
Editorial ABC 3 Abril 2004

Vivir bajo la amenaza
Editorial La Razón 3 Abril 2004

España inacabada
José Antonio Vera La Razón  3 Abril 2004

El huevo de la serpiente
José García Domínguez Libertad Digital  3 Abril 2004

La ONU de los separatistas
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  3 Abril 2004

LECCIÓN DEMOCRÁTICA
Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 3 Abril 2004

BOMBAS Y ESTAMPITAS
Jaime CAMPMANY ABC 3 Abril 2004

EL SESGO RELIGIOSO DEL TERRORISMO
LUIS IGNACIO PARADA ABC 3 Abril 2004

Lo oculto y lo evidente
Pío Moa Libertad Digital  3 Abril 2004

Una legislatura complicada
Editorial Heraldo de Aragón  3 Abril 2004

Terrorismo implacable
Editorial El Correo  3 Abril 2004

¿Esto es jauja!
TONIA ETXARRI El Correo  3 Abril 2004

La Policía encuentra un zulo de ETA con explosivos y armas en el sur de Francia
AGENCIAS. París Madrid Heraldo de Aragón 3 Abril 2004

«España no podrá resistir más de dos o tres ataques»
F. V. La Razón  3 Abril 2004

Vuelco electoral por la tragedia, lo ilegal y el fraude
J. M. G. Páramo. La Opinión 3 Abril 2004


 

FELIZ JORNADA CONTRA ETA
Editorial ABC 3 Abril 2004

ETA sufrió ayer dos golpes significativos en una feliz jornada para la causa del Estado, que sintetiza, por el alcance y significado de ambos embates, la batalla sin tregua emprendida desde todos los poderes contra el terror, la más grave amenaza a la seguridad de España y los españoles. Por un lado, el «portavoz» de la banda en el Parlamento de Vitoria, Arnaldo Otegi, fue condenado por un delito de enaltecimiento del terrorismo. Horas después, y casi sin solución de continuidad ante tan balsámica noticia, una operación conjunta de la Policía francesa y de la Guardia Civil permitía la detención del «número dos» de la banda, Félix Alberto López de la Calle -uno de los más sanguinarios criminales de ese entramado-, del jefe del «aparato logístico», Félix Ignacio Esparza Luri, y de la terrorista Mercedes Chivite, que también posee un espantoso historial delictivo.

Este espectacular éxito, que se suma a la secuencia de continuos golpes a la cúpula dirigente etarra llevados a cabo por las Fuerzas de Seguridad del Estado en los últimos años, sirve como colofón al cerco que el Gobierno de Aznar ha sometido a la banda. El modo y coordinación con que se llevó a cabo la operación en suelo francés resulta además la sublimación de uno de los pilares que se han revelado más benéficos para el fin de esta lacra: la cooperación con las autoridades francesas, potenciada hasta extremos desconocidos por el Ejecutivo popular y que ha aportado los más sobresalientes resultados. El nuevo Gobierno socialista va a recibir en pleno rendimiento este legado de cooperación.

Terminar con las distintas «guaridas» internacionales de la banda e involucrar a decenas de naciones (de Europa y América) en este cometido ha terminado por dejar a la organización terrorista en un estado de astenia, tanto física como moral, sin paragón en toda su triste y brutal historia. Hasta tal punto es así que se ha invertido la tendencia y ETA apenas tiene tiempo para regenerar las estructuras que, una tras otra, va desmantelando la acción policial. Parece como si el Estado hubiera ganado definitivamente el efecto anticipación, tan importante para la prevención de las acciones criminales que programa esa «máquina de matar».

Y en paralelo al frente policial, el judicial. Tanto las detenciones como la condena de Otegi hacen bien expresivo el mensaje de que el terrorismo ya no es impune en ninguna de sus vertientes. Ha costado tiempo aceptar la obviedad, pero al menos hoy es inequívoca la intolerancia que debe practicar el Estado con cualquier manifestación de apoyo, exaltación o justificación del terrorismo. Y participar como hizo el cabecilla batasuno en un funeral con loas a una terrorista muerta por su propia violencia, es una forma de legitimar el terrorismo y de incitar a otros jóvenes a que sigan el mismo camino, a pesar de que este camino sólo conduce a la cárcel o al trágico final que se dio a sí misma Olaia Castresana. Las discusiones sobre los límites de la respuesta penal lastraron durante años la acción del Estado contra el terrorismo, hasta que la propia realidad de esta criminalidad en serie demostró algo tan evidente como que el terrorismo punible no era sólo el violento y que, como ha revelado el conocimiento sobre la estrategia multilateral de ETA -frentes financiero, propagandístico, carcelario, internacional-, podía no ser siempre la táctica más eficaz, según el tiempo y las circunstancias. Desde luego no era la única, y el daño que han causado a la sociedad sujetos como Otegi, normalizando el discurso de ETA en los pasillos de las instituciones, es la prueba de que el terror no puede sobrevivir sin propagandistas. Su condena -la segunda, porque ya estuvo en la cárcel por secuestrador- es el remate merecido a una trayectoria de servicio a la banda. Ser lacayo de ETA, aun con credencial parlamentaria, no sale gratis, algo que el nacionalismo vasco debe llevar hasta sus últimas consecuencias ejecutando de una vez la disolución de Sozialista Abertzaleak, el «zulo» que guarece a Otegi en la Cámara de Vitoria.

PERSISTE LA AMENAZA
Editorial ABC 3 Abril 2004

LA agresión del terrorismo se cernió ayer nuevamente en el transporte ferroviario tras el descubrimiento de un artefacto explosivo en la línea del AVE Madrid-Sevilla. La fortuna permitió que un empleado de Renfe avisara de la presencia de un paquete sospechoso, en el que, según los equipos de desactivación de explosivos, había cerca de diez kilos de goma 2 eco, la misma clase de dinamita que emplearon los terroristas contra los trenes de cercanías el 11-M en Madrid. Los idénticos componentes de los explosivos apuntan a los mismos autores, extremo que habrá de confirmarse en las próximas horas.

El inmediato despliegue del Ejército y de las Fuerzas de Seguridad por las principales líneas férreas se ajustó a la gravedad de la tragedia que se evitó, pero también a la amenaza que sigue pendiente sobre la seguridad colectiva de España. A las pocas horas del descubrimiento del explosivo, se supo que un grupo integrista vinculado a Al Qaida ha advertido en los últimos días al futuro Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero de que si en cuatro semanas no retira las tropas de Irak y Afganistán comenzará una campaña de atentados contra intereses españoles en el Magreb y en el Mediterráneo. Ya no hay amenazas irrelevantes, por lo que la sucesión de gobiernos en los próximos días ni debe alterar la tensión antiterrorista ni la posición de España frente al terror internacional. Los análisis de los terroristas son despreciables en sus fundamentos y en sus objetivos, pero sus consecuencias se cifran en vidas de inocentes asesinados. Por eso, el comunicado difundido desde Egipto revela su percepción de que España es el flanco débil de la coalición democrática, de que por nuestro lado se puede romper la cuerda que une la solidaridad de las sociedades libres, amenazadas por el mismo enemigo y emplazada a defender los mismos principios.

La contumacia de los terroristas acabará siendo más fuerte que el empecinamiento de quienes creen que España está en la «lista negra» del terrorismo internacional, como acusó Zapatero tras los atentados de Casablanca, por la política exterior de Aznar. Su motivación es muy distinta y tan simple como la oposición que el terrorismo integrista hace entre su modelo de sociedad y el modelo de sociedad basado en la libertad, la igualdad y la autodeterminación de las personas. El mayor error que cabe cometer en la lucha antiterrorista es desenfocar los perfiles del agresor y así sucede cada vez que a la determinación de combatir el terrorismo se añade el retórico compromiso de acabar con sus causas, como si los terroristas que colocaron las bombas en Atocha, Santa Eugenia o El Pozo hubieran actuado movidos por el hambre o el desagravio anticolonialista. Criados en España, vecinos de nuestras ciudades, beneficiarios de su prosperidad y de sus libertades, el discurso de las causas justas del terrorismo no funciona con ellos, pero sí confunde a quienes están predispuestos, como en el 11-S, a cargar sobre las víctimas los motivos de los verdugos.

RODRÍGUEZ Zapatero ha de contar por adelantado con la máxima colaboración política del PP y de la sociedad española. El chantaje a su próximo Gobierno es un chantaje a toda España y a todas las formaciones que se sientan concernidas con el interés nacional, que ahora, más que nunca, exige dignidad, firmeza y determinación. No es posible la transacción con el terrorismo internacional, porque ni un Estado debe ofrecerla ni es lo que buscan los terroristas, sino la claudicación absoluta. Que cuide Rodríguez Zapatero, por tanto, cada palabra y cada gesto de ahora en adelante, porque los terroristas desprecian los trueques de Estados Unidos por la ONU, las aproximaciones al eje franco-alemán o el enfriamiento del vínculo atlántico. No somos una víctima ocasional de Al Qaida, sino un frente más de su guerra terrorista contra el mundo libre.

Vivir bajo la amenaza
Editorial La Razón 3 Abril 2004

Estremece pensar en las consecuencias que hubiera tenido el atentado contra la línea del AVE Madrid-Sevilla. El convoy lanzado a más de ciento cincuenta kilómetros por hora hubiera descarrilado, desintegrándose por la enorme inercia y causando un trágico número de víctimas entre el medio millar de pasajeros. No han pasado, pues, tres semanas desde la matanza de Madrid, cuando los terroristas preparaban otra masacre, que ha podido evitarse gracias a las medidas de seguridad preventivas establecidas por la propia RENFE y por la Guardia Civil.

El hallazgo de la bomba, compuesta, según las primeras investigaciones, por el mismo tipo de explosivo utilizado en los trenes del Corredor del Henares, ha venido precedido de una campaña de advertencias del integrismo islámico contra España y sus principales aliados, difundidas a través de los medios habituales. Es muy difícil rastrear el origen exacto de la amenaza, puesto que Al Qaida ha degenerado en una constelación de grupos de asesinos, sólo unidos por su profundo odio a todo lo que representa Occidente. Pero es un hecho que esa amenaza existe, que se ha instalado entre nosotros y que debemos disponernos para una larga batalla que sólo puede tener un final: el de la victoria de la libertad, de la democracia y del Estado de Derecho frente a las fuerzas oscuras del integrismo liberticida.

La preparación del atentado, el objetivo elegido y, sobre todo, la fecha demuestran que nuestros enemigos nos conocen bien y saben cómo hacernos más daño. El que lo hayan intentado mientras las Fuerzas de Seguridad del Estado estaban desplegadas en plena ofensiva para desarticular la red que causó la matanza del 11-M es un dato que no hace más que añadir preocupación.

El Gobierno en funciones ha tomado la única decisión posible en estas circustancias. El refuerzo de todas las medidas de seguridad en los puntos más sensibles de nuestra geografía, incluidas las centrales nucleares, implica necesariamente la movilización de las Fuerzas Armadas que, no hay que dudarlo, están preparadas y sabrán cumplir con su deber en la difícil y crucial misión encomendada.

Pero, hoy, lo más urgente y, sin duda, el desafío primordial del nuevo Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es el de hacer llegar alto y claro a ese mundo siniestro del terror la firmeza de nuestra decisión. Hay que hacerles comprender que las bombas homicidas nunca pueden dar rédito político alguno, ni de cualquier otra clase.

El futuro ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha anunciado su intención de abrir una ronda de conversaciones con nuestros principales aliados sobre el futuro de la permanencia del contingente militar en Iraq. Es un paso en la buena dirección y en absoluto se entendería como un incumplimiento de una promesa electoral la posible decisión de mantener el actual apoyo directo al proceso de transición iraquí. Las circunstancias han cambiado, dramáticamente, y, por lo tanto, José Luis Rodríguez Zapatero está libre de cualquier compromiso.

España inacabada
José Antonio Vera La Razón  3 Abril 2004

Tiene razón José María Carrascal cuando dice («España, la nación inacabada», Editorial Planeta) que el problema de este país nuestro es que fue imperio antes que nación, cuando lo normal es construir primero la nación y levantar después sobre ella el imperio. Pero no. Aquí, pese a los quinientos años de historia compartida, seguimos claramente instalados en el enfrentamiento. Seguimos renegando de unos valores comunes que en teoría deberían servir para sumar, pero que en realidad no sirven para casi nada, pues son pocos los que los aceptan. Dice Carrascal que durante años la Corona española prestó más atención al imperio que a la fusión interior, pero que una vez perdido el imperio, los viejos reinos de siempre volvieron a reclamar sus prerrogativas y a instalarse en sus ambiciones particulares. Y en esa fase estamos. Probablemente en uno de los momentos más difíciles desde el punto de vista de la cohesión territorial, con planteamientos dispersos que amenazan con romper la casa común para construir otras casas diferentes.

El libro de Carrascal es un ambicioso tratado, muy documentado y exhaustivo, sobre los nacionalismos ibéricos. Parte de la Hispania romana y atraviesa en retazos históricos la era de los godos, el rompecabezas medieval, la unión con Isabel y Fernando, la constitución del imperio y su progresiva evaporación. A partir de ahí se analizan los problemas de siempre, que son también los actuales: las dos Españas de la Gloriosa, de la Restauración, de la Dictadura, de la Segunda República, de la era de Franco. La España como nación de nacionalidades, la España dispersa de los nacionalismos históricos, la España impredecible del Estado de las Autonomías, de las guerras civiles y los atentados terroristas. La conclusión es que somos un Estado, por supuesto. Pero seguimos sin ser nación, o por los menos no todos los que aquí vivimos nos identificamos con la misma nación. Algo que es verdad. Que es una realidad. Pero que no por ello debe ser dramático, pues lo importante es que, desde la tolerancia, aprendamos a convivir en paz, sin guerras, sin volver a armarla como en el 36, sin caer en el error de Yugoslavia.

Es curioso, pero después de transcurridos veinticinco años de convivencia, volvemos otra vez al comienzo, a la cuestión fundamental que se planteó cuando se redactó la Constitución: el modelo territorial. Como dice Raimond Carr y cita Carrascal, nuestro verdadero problema es el territorial, que sigue sin resolverse. Pensamos que las autonomías servirían para algo, pero las autonomías no han servido más que para agigantar ese defecto y multiplicarlo por diecisiete. Con una diferencia: antes pedían autonomía, pero ahora quieren soberanía; antes reclamaban competencias, ahora la independencia. Y no es fácil solventar esta situación. No lo es porque hay gente, políticos, dirigentes, que no están por avanzar en el camino del consenso que tan buenos resultados nos ha dado. Ellos quieren romper. Quieren ir más allá y acabar con el actual estatus, asumir lo que creen que les pertenece y entienden que se les niega. «La Constitución de 1978 ¬dice Carrascal¬ supuso un esfuerzo para superar las dos España, un pacto de no agresión entre los herederos de lo vencedores y los de los vencidos de la guerra civil, lleno de generosidad por ambas partes». Ese pacto, en efecto, ha sido fundamental en estos veinticinco años de progreso. Ese pacto nos ha permitido situarnos en el grupo de cabeza de los Estados mejor colocados del concierto mundial. Ese pacto habría que mantenerlo y preservarlo, afianzarnos en él, reeditarlo como sea para seguir en este grupo de cabeza, en estos años de paz, en esta etapa de prosperidad.

¿Seguiremos por ahí o se romperá el modelo? La pregunta no la contesta el autor, porque en realidad nadie puede responderla. Yo creo que afortunadamente Europa nos está salvando. Dentro de Europa ya no tienen sentido las fronteras, no tienen sentido las monedas, no tiene sentido anclarse en un idioma único porque lo que se impone es la integración en todos los ámbitos, la cesión de soberanía a un ente político superior que esperamos pueda ser algún día referencia para todos. Las banderías locales están bien, pero parecen ridículas comparadas con este objetivo colectivo en el que nos estamos embarcando cuatrocientos millones de personas con el afán de sumar fuerzas para superar las discrepancias internas. Sí, creo de verdad que Europa nos puede salvar de las cruzadas regionales, de las guerras carlistas, del cantonalismo tercermundista.

¿A qué independencia se refiere Ibarreche cuando la política económica de España, y por tanto del País Vasco, la va a marcar Bruselas, cuando la política exterior se va a hacer desde Bruselas, cuando Bruselas nos va a poner los límites en medio ambiente, en turismo, en industria, en todo lo demás. Europa nos va a obligar a hablar inglés, porque en algún idioma nos tenemos que entender con los demás europeos, y nos va a transformar en ciudadanos de una nación europea sin fronteras en la que no cabe el nacionalismo disgregador. Y a nadie le interesa quedarse fuera de Europa. Ni siquiera a los nacionalistas. España es una nación inacabada, es verdad.

 No podemos ser optimistas ante un escenario en el que destacan el plan Ibarreche, el independentismo y el terrorismo. Por eso hay que aferrarse a Europa, creer en Europa, trabajar por Europa, pues esta Europa, la Europa de los Estados, no lo olvidemos, nos puede salvar de las rencillas de siempre. Aunque habrá que acostumbrarse a otras rencillas. Que las habrá. Seguro.

Terrorismo
El huevo de la serpiente
José García Domínguez Libertad Digital  3 Abril 2004

“Losantos gruñó…” (Gruñir: Emitir su voz el cerdo, según la definición del Diccionario Espasa). Como todos los días, un empleado de Antonio Franco utiliza la página más leída de El Periódico de Catalunya, la cuatro, para descontextualizar, mutilar y apostillar frases sueltas oídas en la tertulia radiofónica de la COPE. Como todos los días, con la intención de presentar a los que las han pronunciado, a los que allí gruñen, como enemigos viscerales de Cataluña. Ni siquiera hoy, en su frustrada mañana de San Martín, le han ordenado que hiciera una excepción. Como ayer, como siempre, el redactor en cuyo nombre nadie repara jamás al abrir el diario, ha cumplido con su trabajo. Como hará mañana. Como siempre.

Perdida en un rincón interior, bajo una montaña de papel adornado con colorines, el rotativo de Zeta también explica a sus lectores que tres periodistas iban a sufrir sendos atentados por el procedimiento de la carta-bomba. La información es objetiva, aséptica, impecable. Quién, cómo, dónde, cuándo y por qué; ni un solo adjetivo fuera de su sitio, ni un único juicio de valor. La breve nota menciona que el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid ha transmitido su solidaridad a los destinatarios de los explosivos. Tras ese recordatorio, el final. El Periódico no tiene nada más que añadir; tampoco algo que objetar.

“El PP aparentaba lo que no es: una derecha democrática y liberal”. Lo denuncia hoy un J. Sánchez en la página quince del diario Avuí. Asimismo, el escrito de Sánchez, antiguo dirigente y agitador callejero de la Crida, alerta al público sobre la “elevada agresividad” que caracteriza la conducta de los pupulares, esa derecha totalitaria, tras haber perdido el poder. Al lado de su contundente alegato, la notita del diario sobre las cartas-bomba. En ella ya no se habla de falsas apariencias, ni de agresividad, ni de violencia, ni de totalitarismos, ni de terrorismo; se limita a mencionar la composición química de los artefactos y los nombres y apellidos de los elegidos para abrir los sobres que los eliminarían. Ningún insulto en la información que ofrece el Avuí, ni a los que los enviaron, ni siquiera hacia a los destinatarios de los paquetes. Todo muy correcto. Tanto, que esta vez no acusa a Losantos de haber organizado un auto atentado para lograr notoriedad. Ahora la notoriedad la consiguen los redactores del Avuí firmando denuncias. Así, el corresponsal en Madrid del diario convergente acaba de llenar las estanterías de todas las librerías de Cataluña con un libelo que señala con nombres y apellidos a todos los periodistas de la Brunete mediática que conspiran contra Cataluña. Es el nuevo Libro verde del Reino de Aragón; y está resultando un éxito entre los adolescentes educados en las madrasas del Principado; un verdadero bombazo editorial.

Cuando se tuvo noticia de la existencia de las cartas, el delegado de La Razón en Cataluña, Francisco Maruhenda, intervenía en un debate radiofónico en una emisora gubernamental. Inmediatamente, se le exigieron explicaciones. La voz de un tertuliano con plaza fija en los aquelarres mediáticos locales se dirigió acto seguido a él. “Yo también me indigno cuando escucho a Jiménez Losantos en la COPE, pero…” Así inició su intervención el personaje al saber que se había frustrado un intento de asesinato contra el director de La Mañana. Al parecer, su “pero” no debía tener demasiada importancia, porque inmediatamente saltó a exigir explicaciones por una portada del diario de Anson. En ese momento, todavía no se había desactivado la tercera bomba. Y no sé si Maruhenda acabó pidiendo perdón por existir a ese comisario político, porque apagué la radio antes de que le dejasen empezar a hablar.

Por su parte, TV3, que nunca encuentra tiempo para dedicar un espacio a la condena de la ETA y de sus cómplices, acaba de emitir un monográfico en hora de máxima audiencia, marcando al editor de este periódico en una diana que se mantuvo durante treinta minutos seguidos en pantalla. Por fin, el suplemento catalán de El País, tal vez para no generar crispación, ha optado por no comentar ese atentado contra la prensa de Madrid. En su lugar, ha preferido destacar lo que, también ayer, declaraba Carod en Barcelona: “El Gobierno de Zapatero es para brindar con cava”.

Galeusca
La ONU de los separatistas
Pedro Fernández Barbadillo Libertad Digital  3 Abril 2004

En julio de 1998, poco antes de la tregua de ETA, y sin que, por supuesto hubiese ninguna coincidencia con este hecho, tres partidos nacionalistas se unieron en la Declaración de Barcelona. Fueron el PNV, CiU y el BNG. La asociación ha permanecido dormida hasta la derrota del PP en las elecciones generales. En seguida, los representantes de los tres partidos se reunieron en Santiago para felicitarse de que ningún partido nacional hubiera obtenido la mayoría absoluta en las Cortes. Lo dijeron en español, la lengua franca que emplean para entenderse, una muestra palmaria de la mentira de la que nacen.

Como suele ser habitual en ellos, los separatistas se consuelan mediante la desgracia ajena. El BNG y CiU han perdido un tercio de sus diputados; el PNV sube unos 30.000 votos ganados a los batasunos sin partido pero se estanca en diputados. En vez de preguntarse por qué no avanzan, estos tres partidos se frotan las manos con el nuevo equilibrio en el Congreso. Artur Mas y Josep Antoni Duran prefieren esta situación en vez de otra en la que hubiesen aumentado su representación, pero Mariano Rajoy hubiese obtenido 176 escaños.

Los antecedentes de la Declaración de Barcelona provienen de los años 20 y 30, pura modernidad. En 1923, con motivo de la Diada, se reunieron en la capital catalana representantes de Acció Catalana, Estat Català, Unió Catalanista, la Irmandade de Fala de A Coruña, el PNV y la Comunión Nacionalista Vasca. La Lliga de Cambó no quiso participar debido al radicalismo del proyecto. Los participantes, salvo la Comunión, suscribieron un Pacto de amistad y alianza entre los patriotas de Cataluña, Euskadi y Galicia, en el que denunciaban “el régimen impuesto por el Estado español” a sus pueblos y exigían el derecho de autodeterminación. Para conseguir éste, los valerosos nacionalistas estaban dispuestos a “mezclar la sangre en el sacrificio”. En un banquete los delegados vitorearon a sus naciones y también a la República del Rif de Abd-del-Krim, frente a cuyos rifeños morían cientos de paisanos de los nacionalistas.

El esperpento de la Triple Alianza contribuyó a la aceptación del golpe de estado del capitán general de Cataluña, dado el 13 de septiembre. En él, Miguel Primo de Rivera contó con la ayuda de los catalanistas de Cambó. Los firmantes de la Triple Alianza, que se encontraban en Barcelona cuando se leyó el bando militar, se limitaron a desaparecer.

El Día de Santiago de 1933, se firmó en la ciudad gallega el Pacto de Compostela, escrito en gallego y mantenido en secreto por los separatistas hasta que José Luis de la Granja lo publicó en 1986. Los comprometidos fueron el PNV, el Partido Galleguista, Ultreya, Palestrea, Acció Catalana Republicana y Unió Democrática de Catalunya. Una semana más tarde se adhirieron en Bilbao Acción Nacionalista Vasca, Esquerra Republicana de Catalunya y la Lliga Catalana. En los meses precedentes surgió el nombre de esta organización como un acrónimo de las supuestas naciones que la integraban: Galiza, Euskadi y Catalunya. Los planes de los miembros de Galeusca eran el reforzamiento de la Generalitat catalana, la aprobación de autonomías en Vascongadas y Galicia, la federalización del Estado español y la propaganda exterior.

Las diferencias entre los tres nacionalismos (el gallego, muy débil; el bizkaitarra, limitado a un tercio del electorado vasco; y el catalán, hegemónico, pero dividido entre posibilistas y demagogos) impidieron que cuajase Galeusca en la República. Durante la Segunda Guerra Mundial, se trató de reorganizarla y presentarla ante los Aliados como una especie de consejo de pueblos oprimidos por Madrid.

Ahora, resurge Galeusca, aunque sin este nombre y es muy probable que otros partidos nacionalistas que entonces se quedaron fuera, como ERC y Eusko Alkartasuna, se vinculen a la Declaración de Barcelona. Aparentemente no debería de haber razones, pues el Estado español es el más descentralizado de Europa. Sin embargo, los nacionalistas son, ante todo, separatistas y han comprendido que sus fines sólo los pueden lograr mediante una acción conjunta en un momento de debilidad nacional, como fueron 1923 y 1933. La lección que ellos no han aprendido es que quienes juegan con fuego pueden quemarse.

LECCIÓN DEMOCRÁTICA
Por Ignacio SÁNCHEZ CÁMARA ABC 3 Abril 2004

A la estirpe de los aduladores de la voluntad popular pertenecen, además de quienes se apresuran a acudir en socorro del vencedor, los que halagan a las masas y aplauden sus decisiones. Entre ellos no se encuentra, desde luego, ningún verdadero intelectual, cuya misión, como afirmó el gran pensador madrileño, consiste en oponerse y seducir. Y acaso por ese orden. No hemos dejado de oírlo: el pueblo español ha dictado una gran lección democrática el pasado 14 de marzo. No acabo de comprender la lección. A menos que se dicte siempre que hay votaciones. No entiendo que nadie pretenda dar una lección de Derecho civil por disfrutar de sus propiedades.

La cosa se aclara un poco cuando comprobamos que los que aplauden esas lecciones populares discriminan en función de la identidad del ganador. No hubo lección en 2000 ni en 1996, pero sí la hubo en 1982 y ahora en 2004. No encuentro por ningún lado la diferencia. O hay lección democrática siempre o no la hay nunca. Otra cosa es que uno pueda aplaudir o censurar el resultado de las urnas. Pero sólo una mentalidad totalitaria califica como democráticas a las consultas electorales en función de sus resultados.

OTRO tópico bastante extendido en los últimos días ha sido el recurso al centro. El PP habría perdido las elecciones por el abandono de las posiciones de centro que exhibió durante su primera legislatura en el poder. Ese centro habría sido reconquistado por el PSOE. Si con esa apelación se refieren a la conquista de los votantes desdeñosos de las siglas que deciden según las circunstancias, el dictamen es, tal vez, correcto. Si se pretende que el PP ha virado hacia la derecha o la extrema derecha, la cosa no se sostiene. Precisamente, una de las anomalías de estas elecciones ha consistido en que el PSOE ha ganado a pesar, no probablemente por ello, de la radicalización de sus posiciones y las alianzas con la izquierda radical y el separatismo. Por otra parte, el de extrema derecha es un concepto del que se suele abusar con fines ideológicos. Ni el fascismo ni el nazismo se declararon ni fueron de derechas. Tampoco pueden concebirse como el resultado de la radicalización de la derecha. No en vano el nazismo se definió como socialista y Mussolini fue un populista devoto del socialismo. La derecha es hoy conservadora o liberal (con algún residuo tradicionalista). Lo demás es geometría política interesada.

BAJO la sombra de Irak, que, como pronto veremos, ya casi estamos viéndolo (la progresía empieza a percibir rasgos humanitarios en lo que ayer era pura invasión), es alargada, Bush pasa a ser calificado como dirigente de la extrema derecha americana. Lo mismo se pretende de Aznar. Naturalmente, se omite el caso de Blair porque hasta la tergiversación y la manipulación tienen sus límites. Pudo ser un error político la guerra de Irak. Desde luego, lo fue el apoyo español, sin participación bélica, al no conseguir convencer a la mayoría de los ciudadanos. Pero no fue ni un crimen ni un genocidio. Y ni siquiera ese posible error político explica la derrota electoral del PP, derivada, no sólo pero sí principalmente, de las matanzas de Madrid y de la manipulación y la violencia durante la jornada de reflexión. Pero la cercanía del poder ya empieza a curar ofuscamientos. Quienes imputaban a Aznar la exacerbación nacionalista comienzan a quejarse amargamente, por ejemplo, del anuncio del Gobierno vasco de que no aplicará la legislación educativa que apruebe el nuevo Parlamento sino la suya propia. Y aún no gobiernan. Cosas veremos.

BOMBAS Y ESTAMPITAS
Por Jaime CAMPMANY ABC 3 Abril 2004

NO parece que la victoria socialista en las elecciones haya sosegado a los asesinos islamistas del 11-M. Tampoco los etarras se quedan tranquilos después de las conversaciones con Carod-Rovira, que ahora no se ha ido a Perpiñán a hablar con Josu Ternera, pero se ha ido a San Sebastián a cenar con Arnaldo Otegui. Leo con alivio que los jueces van a empapelar a Otegui por exaltación del terrorismo. Otegui no sólo exalta el terrorismo, sino que lo practica.

O sea, que los asesinos siguen en sus trece, poniendo y mandando bombas, dialogando con el lenguaje que mejor conocen: la violencia y la muerte. A veces olvidan esta manera de hablar con el prójimo, como cuando se reúnen con el republicanito catalán que quiere enseñarles el otro mapa de España. Ahora querían provocar una nueva masacre en el Ave Madrid-Sevilla, y menos mal que la bomba fue descubierta antes de estallar. Estos cabrones de las bombas en el tren saben lo que se hacen, porque en vísperas de Semana Santa es lógico que los trenes a Sevilla vayan atestados de viajeros, y está claro que tratan de contar los muertos por cientos.

Y por otro lado, o por el mismo, yo qué sé, han tratado de bombardear a tres periodistas, que ya se sabe que el mío es un oficio peligroso del que a veces sale uno tiroteado, bombardeado, apaleado y, en el mejor de los casos, tundido y denostado. Las bombas las enviaron por carta, que es el momento de decir aquello de «No me escribas, amor». Seguramente, en este caso se trataba solamente de hacer eso que en baloncesto se llama una «intimidación», porque los periódicos y los demás medios están ya avisados y hacen pasar la correspondencia por el colador del escáner.

Los bombazos del 11-M provocaron aquellas manifestaciones hostiles ante las sedes del PP, y menos mal que estas nuevas bombas han sido desactivadas porque, de otra manera, no sé yo dónde iban a manifestarse los «pacifistas» de Llamazares y sus cómplices. Rubalcaba, que es el Maquiavelo del sevillí que ya está ahí, o sea, de Felipe, ha calificado aquellas manifestaciones muy graciosamente. Dice que fueron una «felonía» y que a quien interesaban de verdad era a Rajoy, que así podría aprovecharse de ellas electoralmente. Ha estado divino. Ésta es una tesis tan interesante como la del terrorista suicida de la «Ser».

Ahora, y en vista de que la mayoría socialista no es absoluta, se trataba de aislar al PP y de reunir a los liliputienses, tenerlos controlados y que ayudaran a sujetar a Gulliver hasta excluirle de la presidencia del Senado. Y lo primero que ha hecho Alfredo Joseph Fouché Rubalcaba al coger las riendas del Grupo Socialista del Congreso ha sido engañar a los pequeños y darles el timo de la estampita. Les ha permitido tener representantes en la Mesa, pero con la condición de que voten a favor del PSOE siempre que el PSOE necesite su voto, y de este modo se asegura no quedar jamás en minoría. Es decir, los grupos pequeños tendrán un voto, pero no la libertad para ejercerlo. El voto no es de ellos; el voto sigue siendo de Rubalcaba. Les manda un jamón, pero se lo come él solo. «Socialismo es libertad». Y encima, le aplauden.

EL SESGO RELIGIOSO DEL TERRORISMO
LUIS IGNACIO PARADA ABC 3 Abril 2004

«CONVIERTAN en un infierno las tierras de los infieles.» Eso dice el documento que fue exhibido anoche en el programa «Today» de la cadena de televisión estadounidense NBC. Presentado como un memorando de los planes de Al Qaeda contiene instrucciones sobre dónde y a quién deben apuntar los terroristas. España ocupa el tercer lugar por países después de Estados Unidos y Reino Unido. Empresarios, economistas, diplomáticos, científicos son los profesionales considerados como objetivos preferentes. El documento insta a que se realicen ataques contra judíos y cristianos en todo el mundo y parece firmado por Abdulaziz al Mukrin, supuesto líder de Al Qaeda en Arabia Saudí. Está publicado en la página Web donde hasta hace seis días podía leerse un manual de instrucciones para la práctica del terrorismo, desde cómo fabricar una bomba casera a cómo integrarse en el entorno para pasar inadvertido. En su página oficial, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha incluido una versión en inglés.

La permanente apelación a la fe islámica en su versión más integrista, el paraíso prometido a los mártires y la generosa financiación de los proyectos de las células durmientes han hecho el resto: cientos de devotos se han sentido movidos a la redención. El jeque jordano Al Falastini, militante de Al Qaeda encarcelado en Londres, amenazó ayer en un vídeo encontrado en Cremona con ataques que destruirán Roma. La televisión alemana ZDF hacía pública una llamada de «La base» a sus militantes para «transformar los países de los infieles en zona de guerra y practicar una nueva diplomacia militar escrita con sangre y decorada con miembros humanos». El artefacto desactivado ayer en las vías del AVE no sería sino la continuación de una anunciada «yihad» por métodos que escapan a los mecanismos de prevención ante el terrorismo político, étnico o independentista de los que dispone el mundo occidental.

11-M
Lo oculto y lo evidente
Pío Moa Libertad Digital  3 Abril 2004

Veamos dos casos históricos. En 1931, se produjo el hecho sin precedentes de que los monárquicos, ganadores en las elecciones municipales, entregasen el poder a sus enemigos, que las habían perdido. He aquí la evidencia. ¿Hubo en ello algún elemento oculto, como una conspiración masónica? Quizá. Ya reseñé en otro lugar cómo Vidarte atribuye a Romanones, principal autor de la maniobra entreguista, la condición de miembro especialmente secreto de la masonería… la cual se decantaba muy mayoritariamente por la república. Aclarar el posible masonismo de Romanones ayudaría mucho a entender lo ocurrido, pero no alteraría el análisis político de los sucesos y sus consecuencias. Pues, volviendo a la evidencia, la presunta conspiración no habría tenido éxito sin la profunda corrupción moral de la mayoría de los monárquicos, dato decisivo a no olvidar en aras la oculta y presunta conspiración.

Caso también mal aclarado fue el asesinato de Calvo Sotelo. Hay vagos indicios, nuevamente, de una conspiración masónica, y yo he señalado los muy fuertes que apuntan a Prieto y que, extrañamente, no han sido tenidos en cuenta antes por casi ningún historiador. Nuevamente, si alguien demostrara la implicación de Prieto o de la masonería contribuiría notablemente al esclarecimiento del crimen, pero no cambiaría nada esencial: estuviera quien estuviera detrás, el hecho culminaba una cadena de desmanes revolucionarios y abría las últimas compuertas a la guerra civil, y ésta clara realidad ha de ser la base del análisis historiográfico.

Pues a menudo, por buscar lo oculto descuidamos lo evidente, como pasa a veces ahora mismo ante el atentado del 11 de marzo. Tiene el mayor interés saber quién lo cometió y quién lo inspiró, y no deben ahorrarse esfuerzos para averiguarlo, pero lo haya hecho quien lo haya hecho, sus trascendentales consecuencias políticas están a la vista, y de ellas debemos partir. Un comienzo de la indagación empieza siempre por los beneficiarios del crimen, si bien ello no acarrea la adjudicación de la culpa directa. Un hombre rico es asesinado, pasando su fortuna a un sobrino: ello no significa que éste lo haya matado por la herencia, aunque pudiera ser.

Salta a la vista a quién ha beneficiado el atentado, y quiénes se han alegrado de su efecto electoral: Mohamed VI, Chirac, el integrismo islámico, los separatismos catalán y vasco, incluso Fidel Castro o los comunistas de Izquierda Unida. Todos ellos han sacado, están sacando, gran tajada política de la victoria electoral de Zapatero, a quien, de una u otra forma, consideran el hombre ideal para sus intereses en España. Se trata de una evidencia irrebatible, digna de la mayor atención, siendo secundario, aunque no sin importancia, el dato oculto de si alguno de ellos –o varios– organizó, inspiró, o permitió el atentado. En cuanto a las consecuencias políticas, lo último no tiene relevancia especial ahora, aunque la habría tenido de haberse descubierto a tiempo.

Dicho de otro modo, lo que va a tener efectos políticos reales es el beneficio recibido por esas fuerzas y el carácter de ellas, tanto si están detrás del atentado como si están al margen de él. Por lo tanto, hemos de prepararnos para cuatro años en que esos beneficiarios de la matanza van a disponer de un poder inusitado. En cuanto a su carácter, todos, salvo Chirac, son enemigos directos de la democracia española, y Chirac lo es de la influencia de España en Europa. Los enemigos de la democracia, la unidad y la influencia de España están de enhorabuena, por el momento.

Sin olvidar al principal beneficiario, el PSOE. No parece siquiera imaginable la participación de ese partido en el atentado, pero eso no lo vuelve inocente del todo, pues lo ha explotado de forma artera y antidemocrática, a través, sobre todo, del aparato de manipulación de Polanco. Y lo ha explotado en alianza, formal o de hecho, con los comunistas y los nacionalistas catalanes y vascos, incluidos los terroristas. He ahí otro dato evidente, nada oculto y del máximo significado, a no perder de vista por buscar demasiado obsesivamente a los autores o inductores concretos. Conviene subrayar la alianza, pues no se ha tratado de una mera y casual coincidencia.

La calidad de esa alianza la revelan sus primeras actuaciones tras su éxito: los manejos dudosamente democráticos en el Senado; el desafío a la ley por los secesionistas, proclamando su desobediencia a las decisiones del Parlamento que no les gusten; las jactancias de los comunistas por haber participado en las delictivas concentraciones del día de reflexión; la intimidación, por medio de paquetes bomba, a Jiménez Losantos y otros significados formadores de opinión de la derecha; las amenazas de mayor represión contra el idioma común español, y ataques renovados al pluralismo cultural y político en Cataluña; la vuelta de los agentes de Felipe González en los años de mayor corrupción; etc. Todo esto, junto con la manipulación mediática, los pactos con los terroristas o la imposición y la coacción en la calle, indican unos tics totalitarios y la vieja tendencia a romper las reglas del juego que llevaron a la guerra civil. Como ha observado Carlos Semprún, el pensamiento político de esos partidos se reduce a una frase: “la democracia vale si mandamos nosotros; si no, es reaccionaria”. Y contra la “reacción” todo vale. Esta es la gente que nos gobernará los próximos años.

Alguien podría argüir que mi punto de vista equivale a negar, a mi vez, la democracia si no es la derecha quien manda. Debo insistir en la diferencia. El problema no está en quien mande, sino en que la izquierda mantiene una básica intolerancia política y actúa con métodos violentos o en desafío a la ley, y por eso su mandato resulta peligroso para la vida en paz y libertad. Nadie duda, por ejemplo, de su derecho a oponerse al apoyo español a la guerra contra Sadam, pero la forma como lo hizo tendía a hacer imposible la convivencia, y comenzó a extender por el país el mismo clima de las Vascongadas, donde la democracia está en ruinas. Y todos los indicios apuntan a que el proceso seguirá adelante.

Pero el examen de las evidencias no debe detenerse ahí. El PP pensó que las violencias, los extremismos y las manipulaciones se volverían contra sus autores. Y así debiera ser en una democracia sana. Y en una democracia sana casi nadie habría reaccionado a la matanza rindiéndose moralmente a los asesinos. Es decir, el atentado habría sido rechazado frontalmente, y nadie habría podido manipular a la opinión. Pero ha ocurrido al revés, prueba de una cruda degradación de nuestro sistema de convivencia. No son tan relevantes las manipulaciones y extremismos como su éxito entre millones de personas. Ahí está el dato más significativo y preocupante. Pues si el electorado hubiera reaccionado en contra, los manipuladores habrían tenido que contenerse y rectificar, aunque fuera a regañadientes y contra sus verdaderos sentimientos. Pero, por el contrario, han recibido el calor de las multitudes, y eso sólo puede animarlos a seguir en la misma dirección, la del triunfo y el poder, en apariencia.

De este conjunto de evidencias, la principal es la última, y valdría mucho la pena dedicarle algún esfuerzo de análisis. El recital de cobardía e histeria ofrecido esos días por buena parte del pueblo español no se ha producido sin largos ensayos previos. La moderación, uno de los pilares de la transición y la democracia españolas, junto con la prosperidad, está haciendo agua. En su primera etapa en el gobierno, la izquierda puso en grave riesgo la prosperidad, y en la que se anuncia ahora empieza por amenazar muy seriamente la moderación. Ésta es necesaria para la democracia, pero no suficiente. Hace falta una educación de masas en la libertad, educación socavada por la izquierda y desatendida por una derecha dominada por un pragmatismo romo, que descuidó todo el tiempo el combate de las ideas. Ojalá haya tiempo todavía de rectificar. Y deseo de hacerlo.

Una legislatura complicada
Editorial Heraldo de Aragón  3 Abril 2004

UN COMPLEJO ACUERDO de doce fuerzas parlamentarias de dispar naturaleza ideológica garantiza que el Partido Socialista no quede nunca en minoría en las Mesas del Congreso y del Senado. El PSOE alcanzó el pacto, que rehusó el PP, con CiU, Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya Verds (IU), ERC, PNV, Coalición Canaria, el gallego BNG, Eusko Alkartasuna, CHA, Nafarroa Bai y PAR, además de la Entesa Catalana de Progrès, grupo del Senado integrado por el PSC, ERC e ICV-IU. El PP optó por quedar fuera del acuerdo, porque consideró que ceder un puesto en la Mesa del Congreso a los aliados del PSOE beneficiaba a su contrincante. Aun a costa de perder la presidencia del Senado, el PP ha optado por ejercer una oposición neta y reconocible por su nutrido electorado. Es un ejercicio de coherencia política -por las circunstancias que han rodeado las elecciones y las críticas del PP contra los pactos del PSOE con la amalgama de partidos nacionalistas- y matiza el entusiasmo con que el PSOE se ha felicitado por el ambiente de entendimiento y acuerdos.

Los partidos firmantes de este pacto inaugural sobre el funcionamiento de las Cámaras son tan variados como el resto del mapa político español: desde IU -formación con presencia en todo el país- a grupos territoriales tan conservadores como CC y el PAR, pasando por los nacionalistas e independentistas, de izquierda y derecha. La Mesa del Congreso tendrá dificultades y a esa previsión responde el deseo del nuevo presidente, el socialista Manuel Marín, de que el órgano de gobierno del hemiciclo no sea "territorio de emboscada parlamentaria", a lo que añadió esta expresiva petición: "Protejan a la Mesa". Todo apunta a que la definición del modelo de Estado puede ser el asunto más problemático de la legislatura. Es sintomático que el PSOE no haya recibido respuesta del PNV ni de EA a su petición de retirada del llamado Plan Ibarretxe para debatir sobre la reforma del Estatuto vasco. Los intereses partidistas -habrá elecciones vascas en un año- pesan demasiado. Por su parte, los alcaldes de CiU acaban de anunciar un "camino a la independencia". A las grandes reformas previstas por el PSOE en varios ámbitos -entre ellos, el educativo y el sanitario- se añaden estas tensiones como gran reto de la legislatura que comenzó ayer. Ojalá se consiga su superación.

Terrorismo implacable
Editorial El Correo  3 Abril 2004

Los datos oficiales sobre la explosión abortada en la vía del AVE Madrid-Sevilla son tan elocuentes y significativos que no caben eufemismos respecto a la amenaza que para España representa un terrorismo cuyo origen más probable se encuentra en el islamismo fundamentalista. Cuando todavía la sociedad española no se ha recuperado de la tragedia de Atocha, la conmoción vuelve a oprimir a los ciudadanos por el descubrimiento de una bolsa con explosivo semejante al empleado en los atentados del 11-M y dispuesta para estallar al paso del convoy.

Gracias a una labor rutinaria de control y a una respuesta eficaz, en esta ocasión de la Guardia Civil, recuperando intacto el artefacto colocado junto a la vía férrea, se ha evitado una nueva tragedia y se dispondrá de pistas concretas que agilicen la investigación y puedan llevar a la detención de autores y colaboradores. En estos momentos de acciones indiscriminadas encaminadas a socavar los cimientos de la vida en libertad es más necesaria que nunca la unidad de todas las fuerzas democráticas en torno al Estado de Derecho. Lo ocurrido ayer demuestra, una vez más, la inutilidad de conceder a los responsables del terrorismo asesino un atisbo de racionalidad, muchísimo menos de credibilidad. Los doce kilogramos de Goma 2 ECO -el mismo tipo de explosivo empleado en el 11-M- desactivados ayer en el kilómetro 61 del trayecto del AVE hablan por sí mismos de los crueles propósitos de un enemigo cuyas intenciones sanguinarias rebasan todos los límites de la condición humana.

Ante la gravedad de los hechos, es hora de mantener la fortaleza y la absoluta coordinación entre el Gobierno en funciones y el que inicia la nueva legislatura, cuando España se ha convertido en objetivo del terrorismo integrista islámico. La incorporación de las Fuerzas Armadas al vasto dispositivo de vigilancia y prevención en vías estratégicas de transporte es acorde con la gravedad de la amenaza y, sobre todo, con la necesidad de aunar todos los recursos del Estado de Derecho en su propia defensa. Ayer se pudo evitar una nueva matanza, pero la normalidad alterada de miles de viajeros y el miedo sembrado en la ciudadanía son objetivos ya logrados por un terrorismo en cuya prevención y erradicación deben volcarse todos los recursos disponibles y los máximos esfuerzos de la colaboración internacional.

¿Esto es jauja!
TONIA ETXARRI El Correo  3 Abril 2004

En cuanto empiece a funcionar el gobierno de Zapatero, el Congreso y el Senado van a parecer los hemiciclos de Heidi, a juzgar por la reacción del entorno del partido ganador de estas elecciones que, de culpar al PP de todos los males derivados de la crispación, están pasando a verlo todo de color de rosa. A saber: si los nacionalistas impacientes quieren desde Cataluña suspender, unilateralmente, la Ley de Calidad de la Enseñanza, a eso ahora se le llama, simplemente, una 'divergencia' que, por supuesto, nada tiene que ver con no querer aplicar la mencionada ley orgánica. Si desde Euskadi la consejera Iztueta quiso ir más lejos sacándose su propia normativa, eso no es una barbaridad sino una exageración. En fin, que tuvo que ser el propio rector socialista Peces Barba quien alertara de que una Ley Orgánica sólo se puede revocar con otra ley. Y que las intenciones de la consejera vasca, simplemente, podrían incurrir en delito.

Pero no pasa nada. Están en el entorno de Pérez Rubalcaba de tan buen rollito que, después de oír las matizaciones de quien quería crear normativa propia exclaman: «¿Qué bien, que matizan y todo!» Y si los socialistas han desvelado las quinielas de los nuevos ministros antes de que Zapatero se hubiera entrevistado con el Rey, no se trata de un gesto desconsiderado sino de un síntoma de transparencia. ¿Que ideal! Además de ser los ojos, los oídos y la voz del pueblo, los socialistas tendrán que recuperar un gramo de esa actitud crítica en la que se movieron tan bien en la pasada legislatura en la que todo valía contra el PP.

Del discurso de los dos nuevos presidentes de las Cámaras cabe destacar el mensaje directo, honesto y brillante de Manuel Marín. Quien nunca necesitó recurrir a las descalificaciones ni al estilo zafio para hacer oposición al PP, ayer dio en la llaga del funcionamiento de las Cámaras. «La Mesa no puede ser el territorio de la emboscada». Y los parlamentarios socialistas y populares vascos (perdón por citarlos juntos) ironizaban: «A ver si se le pega algo a Atutxa».

Por si acaso, el lehendakari bajó un grado el termómetro del entusiasmo ante el nuevo Gobierno. De entrada, tiene que demostrar el nuevo estilo. Y el segundo golpe fue, no por esperado, duro. Se unió al discurso del «recorte de libertades» liderado por la ilegalizada Batasuna. Y de deterioro de democracia.

Y como son muchos los que aquí piensan como él, Zapatero (no ha dado ni una cartera a los socialistas vascos) se va a encontrar con una comunidad autónoma enrabietada. ETB destacaba que era la primera vez que tantos parlamentarios se hubieran acogido al 'imperativo legal' para acatar la Constitución. La expresión de Anasagasti sin embargo fue: «Sí, prometo». Sin matices. Habrá sido un error, pero así sonó. Vaya compromiso. Haber prometido acatar la Constitución con el plan soberanista del lehendakari en el horizonte.

La Policía encuentra un "zulo" de ETA con explosivos y armas en el sur de Francia
La Policía francesa se ha incautado de cuatro bombas listas para ser utilizadas en un piso de ETA en la localidad francesa de Bagneres-de-Bigorre, en el marco de la operación que permitió el arresto de los dirigentes de la banda "Mobutu" y Esparza.
AGENCIAS. París/Madrid Heraldo de Aragón 3 Abril 2004

La Policía francesa ha encontrado un arsenal de explosivos de ETA, en una vivienda de Bagneres-de Bigorre, en los Pirineos, confirmaron fuentes próximas a la investigación. El hallazgo del escondite se produjo en el marco de la operación que permitió el arresto del supuesto coordinador de los aparatos de ETA, Félix Alberto López de Lacalle ("Mobutu") y de su lugarteniente y compañera Mercedes Chivite, y la captura del presunto jefe de logística de la banda, Iñaki Esparza ("Luri"). En el momento del registro no había nadie en la vivienda de Bagneres-de-Bigorre, a unos 20 kilómetros al este de Lourdes.

La Policía francesa se ha incautado de cuatro bombas listas para ser utilizadas, así de dos mochilas que contenían dos artefactos explosivos listos para su entrega inmediata, y dos bombas lapa, según el ministro del Interior en funciones, Ángel Acebes. También fue hallado en la casa un turismo que podía ser empleado como coche bomba mediante ollas con explosivos, así como ordenadores y dispositivos electrónicos.

El descubrimiento del escondite se produjo en el marco del duro golpe asestado a la cúpula de la banda con los arrestos realizados a las afueras de Dax y cerca de Angulema, a unos 300 kilómetros de distancia.

En conferencia de prensa, Acebes calificó de "uno de los golpes más duros de los últimos tiempos" las detenciones de Esparza, y de otros dos dirigentes de la banda: Félix Alberto López de Lacalle, alias "Mobutu", y de su compañera, Mercedes Chivite. El titular de Interior explicó que las detenciones son producto de una larga investigación en torno a los alquileres de inmuebles por parte de ETA y resaltó la abundante documentación hallada tras estos arrestos, que está siendo analizada por la policía francesa y la Guardia Civil.

El presunto "coordinador" de los aparatos de ETA, "Mobutu", que se había fugado en noviembre de 2000 de un hotel del centro de Francia donde estaba en residencia vigilada, fue arrestado junto a su compañera y "lugarteniente", Mercedes Chivite, en una casa cerca de Angulema. En el registro de la vivienda, donde fueron arrestadas otras dos personas sospechosas de haber ayudado a la pareja, la Policía se incautó de abundante documentación en euskera, que está siendo analizada. Unas doce horas antes había sido arrestado en Saint-Paul-Les-Dax, no lejos del País Vasco francés, el presunto jefe de logística de ETA, Iñaki Esparza, "Luri", en cuya vivienda había documentación, 20.000 euros en efectivo y una pistola.

«España no podrá resistir más de dos o tres ataques»
F. V. La Razón  3 Abril 2004

Madrid- Los grupos extremistas islámicos tienen claro que atacar intereses nacionales puede tener como consecuencia directa la retirada de las fuerzas españolas desplazadas en Iraq. Un documento de 50 página en árabe publicado en internet en diciembre de 2003 por grupos mujaidines de Qa idat al-Jihad, del que LA RAZÓN informó exhaustivamente el pasado 15 de marzo, no dejaba lugar a dudas. «Para obligar a las fuerzas españolas a retirarse de Iraq, la resistencia debería unir fuerzas para realizar ataques dañinos contra sus tropas», se afirma en ese documento.

Pero, incluso, esos grupos islamistas consideraban que con dos o tres ataques sería suficiente para obligar al Ejecutivo a ordenar la vuelta a España de los soldados. «Creemos que el Gobierno español no podrá resistir dos o tres ataques como mucho, después de los cuales se verá obligado a retirarse, como resultado de la presión popular». Además, consideran que esa hipotética retirada también también repercutiría directamente en la política británica respecto a Iraq, ya que se produciría una «presión que Tony Blair no sería capaz de contrarrestar».

En el documento de los grupos mujaidines de Qa idat al-Jihad se hacían referencias explícitas a la «conveniencia» de realizar esos ataques contra las fuerzas españolas para influir en los resultados de las elecciones que se celebraron el pasado 14 de marzo. Al respecto, el documento señalaba textualmente: «Si sus tropas ¬las españolas¬ permanecieran en Iraq después de los ataques, la victoria del Partido Socialista está casi asegurada, y la retirada de las fuerzas españolas figurarían en su programa electoral».

En consecuencia, se aseguraba en el documento, «las fichas del dominó caerían con rapidez. Por lo tanto, el problema básico que permanece es cómo tumbar la primera ficha».

El profesor Scott Atran, antropólogo en lingüística que además es un experto en terrorismo suicida y religión de Oriente Medio, aseguró a este periódico que el documento en cuestión dedica ocho páginas a España. «Incluye un detallado análisis de la política española, las ambiciones personales del presidente José María Aznar y el balance político entre la derecha y la izquierda, en referencia a las elecciones al parlamento del 14 de marzo de 2004».

Del análisis de esos párrafos no se desprende que sus autores fuesen los responsables de la matanza en Madrid, pero sí que España estaba en el punto de mira de grupos radicales islamistas como objetivo de atentados terroristas.

Vuelco electoral por la tragedia, lo ilegal y el fraude
J. M. G. Páramo. La Opinión 3 Abril 2004

A las 17.00 horas del día de reflexión sonó mi móvil. Pensaba, apenado, por mi temor a perder la mayoría absoluta, deseable para resolver la crisis actual. El timbre me arrojó a un océano agitado. La oratoria emocional de ZP había reducido la distancia al candidato del PP. La información telefónica acentuó mi temor hasta pensar en un vuelco de los comicios a favor de quienes criticaban el uso electoral del terrorismo, la retención informativa, la ilegalidad que, en definitiva, usaron ellos y dio la vuelta al resultado. Recordé al señor Blanco quien, sin pruebas, había afirmado la retención por el PP en la línea informativa. En la manifestación millonaria previa proliferaron pegatinas de ¡Guerra no! En estos pensamientos llamé inmediatamente, a las 17.00, a un cargo del PP para referir los detalles (que, después, se conocieron por los medios de comunicación del 14, 15, 16 y siguientes. Para mí era muy grave). Se trataba de culpar al PP de la trágica masacre, provocando la ruina de expectativas, por su apoyo a la guerra contra el terrorismo y a la de Irak, adelgazando la complejidad de la política exterior y de las múltiples razones que convertían, así, en dogma, un silogismo simple alejado de la verdad compleja.

La culpa es del PP por la guerra y Aznar es un asesino. Esta grave y engañosa simplificación, dicha en términos emocionales, llegó a la calumnia y persuadió. "Lo falso que es tenido por verdadero opera como verdadero" según un famoso sociólogo interaccionista. La complejidad de todo lo real, y más la de la política, exterior, se presta a que se acepte como bueno lo simplemente verosímil. Unir guerra y culpabilidad, corresponde a personas sólo sensibles a lo simple seriamente amputado de toda la verdad.

No fuimos a la guerra, no hicimos la guerra; no disparamos un solo tiro, el apoyo de España no decidió nada de lo que ya estaba decidido, nosotros nos comprometimos sólo a colaborar en la reconstrucción del país tras la guerra que hacían otros.

El atentado, espantosamente trágico, benefició, sin espontaneidad, al PSOE. En el 11-M, el PSOE no ganaba. En el 13-14 M comenzó el remonte con la ayuda de gente de IU y pro-socialistas. La operación se había montado muy bien para que no apareciera la responsabilidad directa de los jerarcas conocidos del PSOE. Dada la fecundidad Lenin y de Gramsci, el asunto estaba muy claro para los que decidieron alentar y votar, y castigar al PP. La fertilidad en crear medios ilícitos para fines lícitos es el abc de los revolucionarios. Decir que el gobierno no mienta y que no apoye la campaña en el terrorismo ha hecho que el PSOE apoyado por el terrorismo y el engaño técnico, consiguiese un vuelco absolutamente impredecible para rojos y azules. La libertad de expresión no debiera inmunizar la calumnia, la injuria, la contumelia y engaño de hechos referidos a culpabilidades verosímiles no verificadas.

No voy a ver ya las actitudes marxistas desde Pablo Iglesias en 1888 ni su amenaza velada en el Parlamento de la supresión física de adversarios, ni vuelvo al GAL. Recuerdo solamente: 1909, Pacto del Pardo -Galdós e Iglesias-, la Semana Trágica, la revolución de 1917 -Besteiro y Prieto-, el barullo precedente a la dictadura de Primo de Rivera y la colaboración con ella. Es delicado dar credenciales de demócrata pero desde el 31 al 33, las elecciones inaugurales de la República fueron perdidas por socialistas y republicanos en una proporción de 5 a 20. El único sitio donde la revolución del 34 arraigó fue en la ciudad de Oviedo y al rededores con una locura asoladora. ¿???Dictadura del 39-75 muertos y represión. Por si fuera poco, después de una oscuridad tranquila de los militantes del PSOE, muy pocos de los cuales fueron gravemente reprimidos. La izquierda operó con la feliz ocurrencia, en 1975, de exigir la ruptura total con el Régimen y recomendar la abstención en la Ley de Reforma Política en realidad la Transición y la reforma radical se hizo por consenso ofrecido por residentes y ex franquistas. Obviamente no menciono el empate técnico en la votación del Frente Popular en la cual la adscripción del centro eliminaba a frente-populares. Hubo malos tratos a algunas personas desapareciendo actas.

A la vista de la llamada recibida a las 17.00 horas del día de reflexión de un amigo adscribible a la izquierda que me informó por cuestión de conciencia. El contacto con alguien de la Ejecutiva Electoral del PP comprobada de mi fuente, lo comuniqué a quien no lo sabía. En efecto, repetí -con la toda la fidelidad posible- la información de las movilizaciones ante las sedes, con los móviles, Internet y eslógans, que todos hemos conocido por emisoras y periódicos correctos o deformantes. Cuando colgué el teléfono me hice el propósito de volver a llamar a las 19.00 para saber cómo iban las cosas. Y hasta esa hora estuve pensando, con asombro que, en cuanto líder, ZP usaba una retórica sensibilizante cuyo buen efecto se veía en los ojos y los aplausos de la gente. Pensé también que el optimismo de la campaña socialista a pesar de todas las encuestas, sugería tenía algo en la manga. Distrajeron al personal con la película de los directores de la cultureta. Estas convocatorias sólo se habían hecho antes con fines lúdicos, sin mucho éxito. Cuando los mensajes se cargan de política en una marea alta de sentimientos ¿podía haberse ya pensado para la campaña?

Es el título de un trabajo lúcido de R.L. Bardají publicado el domingo 29 de marzo de 2004, su inspiración dostoieskiana niega fundamento al crimen y castigo al gobierno de José María Aznar por apoyar el cumplimiento de las resoluciones de la ONU, el derrocamiento de Sadam Husein. Repito, no participamos en la guerra sino en la reconstrucción de los abatidos junto a más Estados-Nación.

Bin Laden cree en Alá; no es un increyente, un laico. Camus sólo creía en los que creen. Hay dioses que se avergüenzan de sus fieles. Lo que desea el terrorismo islámico es reinar en la Arabia Saudí, derrotar a todos los infieles e islamizar a el mundo. Su estrategia en la Guerra Santa es matar a los infieles en Afganistán. Pakistan USA, Marruecos, España,... desde sus cuevas con los cerebros escurridizos y los talibanes de la guerra con EEUU y sus aliados. No le importa el mal que el capitalismo o el socialismo hacen. Quien ofrezca un blanco abatible, rentable, alevoso... El juego de la retirada de tropas de la lucha anti-terrorista y sea una diana rentable y fácil será beneficiado con un atentado o una acción favorable a los que dañan en occidente. El PP en España tenía a todos contra ella.

Bin Laden tiene redes de muchos países, directivos itinerantes. El atentado se llevó a cabo con 100 kilos de explosivo. ¿Quién agradeció al gobierno del PP, a la la Guardia Civil la intervención de 530 kilos destinados a la estación de Chamartín? ¿Una catástrofe cinco veces mayor a la de Atocha? Bin Laden es un monstruo histórico, un criminal de guerra. Bastan ejecutores como Zougan, Fakhet y compañeros, y dos coches con 100 kilos de Goma-2. El culpable es el creyente fundamentalista y su Estado mayor. Los que castigaron al PP ignoran la complejidad, y la culpa, los delitos de los gobiernos fascinados por la jihad (Guerra Santa).
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