AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 4 Abril 2004
Estamos en guerra, queramos o no
EDITORIAL Libertad Digital  4 Abril 2004

Dispuestos a todo
Editorial La Razón  4 Abril 2004

LA GUERRA SANTA
Jaime CAMPMANY ABC 4 Abril 2004

MIEDO
Jon JUARISTI ABC 4 Abril 2004

LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN LA LEGISLATURA
Editorial ABC 4 Abril 2004

No irá
Alfonso Ussía La Razón  4 Abril 2004

Islam: religión y nación
IÑAKI UNZUETA El Correo 4 Abril 2004

Más cerca del final
Editorial El Correo  4 Abril 2004

Las predicciones de Moradiellos
Pío Moa Libertad Digital  4 Abril 2004

Entre nós
Isabel FERREIRO La Razón  4 Abril 2004

Con Zapatero, en cuatro años España se desmembra
Javier Neira La Opinión 4 Abril 2004

«Hay que mantenerse firme ante fundamentalistas y terroristas»
F. VELASCO La Razón  4 Abril 2004

Al menos 3 autores del 11-M mueren y matan a un geo al inmolarse en Leganés tras ser cercados por la Policía
J. M. Zuloaga / R. L Vargas La Razón  4 Abril 2004

Hallan un segundo arsenal de ETA en Francia a raíz de la detención de Mobutu y Esparza
EFE Libertad Digital   4 Abril 2004
 

Estamos en guerra, queramos o no
EDITORIAL Libertad Digital  4 Abril 2004

La infame, falaz e irresponsable asociación entre el 11-M y el apoyo de España a la Coalición que acabó con la dictadura genocida de Sadam les ha servido a PRISA y a los socialistas para ganar unas elecciones. Les ha servido, no sólo para expulsar al PP del poder –un anhelo perfectamente legítimo si no hubieran utilizado a las víctimas del 11-M como munición política y como pretexto para asaltar las sedes del PP el día de reflexión–, sino para "justificar" la marginación del PP de la vida política so capa de pluralismo. Un "pluralismo" muy particular, por cierto, el de la coalición de socialistas, nacionalistas y comunistas, que desean arrinconar a un partido que representa a casi la mitad de los españoles.

La heterogénea coalición anti-PP –y anti España, en la medida en que el PP es el único partido que tiene una idea clara de España y del modelo de Estado, y la defiende sin complejos– que hoy domina la escena política nacional está compuesta por los mismos que se desgañitaron negando que Sadam tuviera algo que ver con los terroristas islámicos. Los mismos que afirmaban que el de Sadam era un régimen laico, enemigo del integrismo religioso. Hoy, todos ellos, haciendo gala de una desfachatez y una mendacidad increíbles, no tienen empacho en coincidir con quienes, antes y ahora, afirmamos que el régimen genocida de Sadam era o podía llegar a ser refugio, amparo y fuente de financiación de terroristas de toda clase y condición si no era desmantelado. Y no cabe duda de que el Irak post-Sadam lo acabaría siendo si las fuerzas de la Coalición se retiran. No otra cosa, por cierto, pretenden lograr los residuos del terrorismo de Estado de Sadam aliados con Al Qaeda con sus atentados en Irak.

Pero en lo que su sectarismo anti-PP aún no les deja coincidir con quienes hemos mantenido una postura coherente en materia de política antiterrorista es en que no se pueden hacer distinciones entre terrorismos. En que es una tremenda irresponsabilidad distinguir entre "nuestro" terrorismo y el terrorismo de "importación". En que es una estupidez, además de un acto de cobardía e insolidaridad con nuestros aliados, creer que si dejamos en paz a Al Qaeda, Al Qaeda nos dejará en paz a nosotros. Lo cierto es que los terroristas islámicos llevan maquinando atrocidades en España desde mucho antes de la guerra de Irak y, desde luego, desde antes del 11-S. No hay que olvidar que, precisamente, la masacre del 11-S fue preparada en España. No hay que olvidar que "recuperar Al Andalus" es uno de los principales objetivos de Al Qaeda. Y tampoco hay que olvidar que antes del 11-S –y, por supuesto, antes también de la guerra de Irak– los jueces y las fuerzas de Seguridad del Estado ya seguían la pista y comenzaron a detener a las células de Al Qaeda en España.

¿Hay alguien tan ingenuo que crea que detener terroristas islámicos no acarrearía represalias y, en cambio, liquidar un régimen que los mismos terroristas querían sustituir por una nueva versión del Afganistán de los talibanes sí las iba a traer? ¿Qué tenían que haber hecho los jueces, la Policía y la Guardia Civil? ¿Mirar hacia otro lado mientras los terroristas preparaban en España masacres contra países amigos y aliados? ¿Qué tienen que hacer ahora? ¿Suspender todas las investigaciones y todas las detenciones de terroristas islámicos en la necia esperanza de que los secuaces de Ben Laden nos dejen en paz? ¿Es acaso más soportable que quienes pretendían volar el AVE en Toledo fueran etarras y no terroristas islámicos? ¿Acaso los terroristas suicidas de Leganés habrían dejado de utilizar sus explosivos en nuevas masacres por el hecho de que Zapatero afirme que la de Irak fue una guerra injusta?

Quienes defienden la inhibición como seguro contra futuros atentados, también deberían defender la inhibición de Francia en la lucha contra ETA. Tendrían que sostener que la detención de Mobutu, de Iñaki Esparza, de Mercedes Chivite y de tantos otros antes que ellos ha sido un grave error para Francia. Porque, si el principio es dejar a los terroristas en paz mientras no den problemas en nuestra casa, nada podría reprocharse a Francia si decidiera hacerlo. Menos aún a EEUU si decidiera borrar de la lista de organizaciones terroristas a la ETA. Habría que haber aplaudido la actitud de Giscard y Mitterrand, cuando Francia utilizaba a la ETA como moneda de cambio en nuestras relaciones bilaterales. Y eso es, precisamente lo que quieren los terroristas: santuarios donde poder descansar, entrenarse, financiarse y planear sus masacres.

Los terroristas islámicos declararon la guerra a Occidente el 11-S. Declararon la guerra a la libertad y a la democracia. Y España es parte fundamental de Occidente. Quienes están tan fanatizados como para morir matando, sentados sobre sus propios explosivos, no están dispuestos a pararse en medias tintas. De nada servirá arrojar la toalla y culpar a Aznar de todos los males. Quienes nos odian por el simple hecho de ser lo que somos no descansarán hasta aniquilarnos si no claudicamos y nos sometemos a sus dictados. O los combatimos y los vencemos, sean quienes sean, "nacionales" o "extranjeros", o tendremos que aceptar sus condiciones y renunciar a nuestras libertades.

La retirada no es solución
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón  4 Abril 2004

La gran promesa de Zapatero ¬retirar a las tropas españolas de Iraq antes del 30 de junio si la ONU no se hace cargo¬ se enfrenta con nuevas e imprevistas dificultades que la hacen no sé si irrealizable pero, desde luego, totalmente ineficaz. En primer lugar, el frustrado atentado contra el AVE muestra que los terroristas islámicos no se sienten apaciguados con el cambio de gobierno, sino todo lo contrario. La decisión de los votantes españoles ha sido vista por ellos ¬como por muchos medios de la prensa occidental¬ como una muestra de debilidad ante el terror ¬apaciguamiento, fue la palabra más repetida aquellos días¬ y nada hay más estimulante para los profesionales de la violencia que comprobar que sus enemigos se «arrugan» ante sus acciones. Es así como se animan a dar una nueva vuelta de tuerca, acortando drásticamente el plazo de la retirada, hasta hacerla inviable, e intentando una nueva masacre para demostrar que no van contra el PP ¬como muchos imbéciles han creído¬ sino contra España y contra Occidente en su conjunto. A mayor debilidad o apaciguamiento mayor estímulo para la barbarie terrorista. Es increíble que este país que padece el flagelo terrorista desde hace cuarenta años no se haya enterado todavía de esta terrible y simplicísima verdad.

Quienes más allá del odio antidemocrático al PP y del vergonzoso espectáculo del 13 de marzo ¬que demuestra que a este país le falta mucho para ser una democracia plena¬ motivaron su voto por la ingenua idea de que con el PSOE y sus amigos separatistas se alejaba la amenaza terrorista, han tenido ya una respuesta contundente. El fundamentalismo islámico puso hace ya mucho tiempo a España en su punto de mira, como antigua tierra islámica que debía recuperarse y como tierra fronteriza y por lo tanto más accesible. Antes o después de la retirada, los islamistas querrán hacer sentir a los españoles la fuerza adquirida, según ellos, por los acontecimientos que aquí han tenido lugar en el terrible mes de marzo. Por otra parte, el poco reflexivo plan de Zapatero de dar un mayor papel a la ONU en Iraq se tropieza con obstáculos enormes. Las tropas más numerosas, la de EE UU, no estarán nunca bajo mando onusiano y la hipotética nueva resolución no va a dar satisfacción a los deseos del futuro presidente español. Más que nunca retirada significará rendición. Buen principio para la nueva política exterior que se nos promete.

Dispuestos a todo
Editorial La Razón  4 Abril 2004

Lo ocurrido anoche en la madrileña localidad de Leganés, donde varios individuos, al parecer miembros de los grupos terroristas que cometieron la sangrienta matanza del 11-M, utilizaron explosivos cuando iban a ser detenidos por la Policía, demuestra que nos encontramos ante la peor de las hipótesis posible. Los asesinos integristas que operan en nuestro país son de la clase de fanáticos capaces de inmolarse con un cinturón de dinamita antes de que su caída en manos de la Justicia pueda suponer algún daño para el resto de la organización. Están, por supuesto, igualmente dispuestos a actuar como «kamikazes», lo que obligará a las fuerzas y cuerpos de seguridad a modificar dramáticamente su manera de operar. Estamos, pues, es preciso recalcarlo, ante una amenaza de la máxima gravedad.

No se debe, sin embargo, caer en el pesimismo o en la desesperación. Tanto la Policía como la Guardia Civil tienen acumulada experiencia en la lucha contra el terror y sabrán adaptarse con rapidez a las nuevas condiciones de actuación, aplicando las medidas adecuadas de autoprotección y vigilancia. Pero, en cualquier caso, nuestros policía y guardias civiles están, como siempre, dispuestos a poner en riesgo su vida, a sacrificarla si es preciso, por la seguridad de los españoles. Sólo desde esta perspectiva, podremos valorar en todo su valor la muerte, en acto de servicio, de uno de los miembros del Grupo de Operaciones Especiales de la Policía Nacional que participaba en la persecución de los terroristas y las heridas de once de sus compañeros. Porque, como también nos demuestra lo ocurrido ayer en Leganés, los asesinos brutales de hombres, mujeres y niños indefensos están siendo seguidos muy de cerca por nuestras Fuerzas de Seguridad y es seguro que en las próximas semanas o días habrá noticias esperanzadoras. La red integrista que ha actuado en España con resultados de tragedia ha sufrido duros golpes, especialmente en su infraestructura, y acabará por ser completamente desarticulada.

Pero, ahora, la sociedad española debe estar a la altura de las dramáticas circunstancias que nos ha tocado vivir. El mayor homenaje que podemos hacer a nuestros muertos es el de mantener la unidad de todos los hombres y mujeres de bien en el objetivo común de acabar con esos fanáticos liberticidas para quienes España y el resto de Occidente representan el mayor obstáculo a sus fines. Porque el final de la batalla no puede ser otro que la victoria de la libertad, de la democracia y de los principios del Estado de Derecho frente a las fuerzas oscuras del integrismo islámico. Y en este desafío, afortunadamente, no estamos solos. El esfuerzo de la Unión Europea y de nuestros aliados trasatlánticos confluye en la misma dirección.

LA GUERRA SANTA
Por Jaime CAMPMANY ABC 4 Abril 2004

VAMOS a coger el asunto y vamos a darle todas las vueltas que queramos. Después de mirarlo bien por un lado y por otro, tendremos que concluir necesariamente en la constatación de un hecho terrible: hay una parte del Islam que se encuentra en guerra contra Occidente. Y es una nueva manera de yihad, de guerra santa. El sector fundamentalista del Islam, allá donde se encuentra y de modo más o menos independiente de los gobiernos de aquellos países donde viva, le ha declarado la guerra a la civilización occidental.

Se trata de una guerra de religión, entendiendo la religión de una manera tan amplia que abarque un catálogo de normas morales, de cuerpos jurídicos, de formas y manifestaciones culturales, de ideas y creencias, de usos y costumbres, de estilo de vida, de igualdad de todos los seres humanos ante el sexo y ante las leyes, etcétera. El fundamentalismo islámico no soporta el desarrollo científico y tecnológico, la evolución filosófica y la estructura política de lo que, para entendernos, podemos llamar el Occidente cristiano.

Y por un lado nos invaden pacíficamente, buscando el trabajo, el modus vivendi y la buena vida occidental, y por otro nos matan. Nos matan en esta nueva forma de guerra que es el terrorismo, en este invento de luchar y de matar que han alumbrado los menos poderosos y los más fanáticos. No se necesitan ejércitos ni costosas armas sofisticadas. Basta con una pequeña organización de asesinos y llevan el fanatismo a su extremo unos cuantos suicidas que creen ganar un paraíso lozano y ameno, poblado de huríes vírgenes y sumisas, provocando una masacre donde mueran cientos o miles de infieles.

Esa es una guerra en la que hasta ahora van ganando ellos y vamos perdiendo nosotros. Ya hemos tenido algunas ocasiones de comprobar que los adiestrados ejércitos de Occidente, sus armas terribles que dominan la tierra, el mar y el aire, no vencen y exterminan a los terrorismos. Al contrario, a veces los excitan y los exasperan. El Occidente civilizado, desarrollado y rico, no ha encontrado la manera eficaz de luchar con ventaja contra el terrorismo del fanatismo islámico. Y ha llegado un momento en que lo peor que nos puede pasar a los occidentales no es que se derrumben las torres gemelas de Nueva York, las estaciones de Madrid o los destrozos que anuncian en la Ciudad Eterna. Lo peor es que no tenemos la fórmula para detener esa bola de fuego que se ha puesto a rodar en todos los lugares de la tierra.

Y quizá hay algo peor todavía que eso. Si esas bolas de fuego y muerte no se paran, terminarán por cargarse el edificio de nuestras leyes, elaboradas al través de muchos siglos, en las que la condena a muerte es ya sólo un vestigio, en las que todos somos iguales ante el Código Penal, en donde todos tenemos reconocido el derecho a nuestras creencias, a rezar a nuestros dioses o a no rezar a ninguno, a expresar nuestras ideas, a defender las libertades de cada uno siempre que no invadan las libertades de los demás. Ya lo estamos viendo y sufriendo en nuestras carnes: en Occidente, matan los terroristas amparándose en la protección de nuestras leyes. Quien deba pensar, que piense.

MIEDO
Por Jon JUARISTI ABC 4 Abril 2004

ES el Tema Candente: el pueblo soberano ¿votó lo que votó el 14 de marzo con ánimo tranquilo y mesurado o lo hizo sobrecogido por el terror? Rodríguez Zapatero ha decretado que sólo plantear el segundo supuesto es ya indecente. Mucho me temo que, al pueblo soberano, la opinión sobre el particular del nuevo líder pacifista mundial le deja más bien frío, porque la cuestión sigue discutiéndose en cada esquina. Es lógico que a los vencedores en los comicios les halague la hipótesis contraria, pero hasta el más zopenco la percibe como la menos probable de las dos. De modo que el Partido Zapatista Obrero Español ha optado por sentar el dogma nacional-sindicalista de la incompatibilidad metafísica del miedo con el carácter de los españoles.

Ahora bien, si no se vota por miedo, ¿por qué se vota? ¿Qué otra razón cabe? Yo confieso que voté lo que voté el 14 de marzo por miedo, y no por miedo a quedarme sin empleo (que sería un motivo tan legítimo como cualquier otro), sino por miedo a Rodríguez Zapatero, a Ibarretxe y a Carod Rovira. No a Llamazares, desde luego (el castrismo de IU es un tigre de papel higiénico comparado con el proyecto de animar el cotarro que impulsan de consuno los nacionalismos y la izquierda serena y dialogante). La gente vota lo que vota por puro canguelo, y negarlo parece un ejercicio de consumado cinismo por parte de quienes hace un mes auguraban catástrofes, estallidos de España y qué sé yo si el PP seguía otros cuatro años en el gobierno. Sostener que hay pueblos inmunes al miedo no será una indecencia, pero sí una majadería. El miedo es un existenciario, como la angustia, que se le asemeja mucho. Toda la cultura humana (e incluyo en la misma a Almodóvar y Goytisolo) consiste en una vana tentativa de exorcizarlo. En el fondo, somos muy poquita cosa: nos sale un bulto en el cuello, se nos infecta un uñero, tomamos un tren equivocado y adiós muy buenas. Como para no tener miedo.

El problema no es tanto decidir si la gente votó con o sin miedo, como saber la clase de miedo con que votó y la intensidad del mismo. Creo que el miedo (que se contagia con facilidad) o, más exactamente, los miedos de los españoles cambiaron cualitativamente entre el 12 y el 14 de marzo. Los miedos muchos, para empezar, se unificaron, convirtiéndose en eso que los antiguos llamaban pánico. De pronto, todos -incluso Arnaldo Otegui- nos dimos cuenta de que vivimos en un mundo bastante parecido a aquel estado de naturaleza del que hablaba el viejo y querido Hobbes, un mundo donde cualquiera te puede matar porque sí, porque se le antoja. Porque vives en Madrid, porque te bajas en Santa Eugenia o porque estudias Telecos. Un mundo donde bastan unos kilos de dinamita, un teléfono móvil, una mochila y un horario de trenes de cercanías para fabricar un arma de destrucción masiva. Un mundo donde el enemigo no está bien localizado ni definido (puede ser un terrorista vasco, un integrista marroquí o un minero de Gijón). Supongo que resulta tranquilizador echar las culpas al gobierno, a los americanos o a la señora del piso de abajo. El recurso al chivo emisario es el más antiguo y estúpido de los expedientes para sacudirte el miedo. Lo que pasa es que inmolas al chivo y todo sigue como antes.

Sin duda, representaría un alivio para quienes, en vísperas de las elecciones, sostenían bravamente la tesis de la autoría islamista de los atentados del 11 de marzo que ETA se declarara responsable de la colocación de la bomba en la vía del AVE Madrid-Sevilla, pero el terrorismo siempre acaba decepcionando a los bienpensantes. Los tiempos nuevos son tiempos difíciles. Sería conveniente reconocer que los españoles podemos sentir miedo. Quizá entonces empezaríamos a entendernos.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO EN LA LEGISLATURA
Editorial ABC 4 Abril 2004

DESDE el punto de vista formal, la constitución del Congreso de los Diputados y del Senado supone la puesta en marcha de la nueva legislatura, comienzo de un proceso lento y complejo, más prolongado en el tiempo que en otras democracias europeas. Sin embargo, la lectura política se produjo en la misma noche electoral: gobernará Zapatero con el apoyo expreso o tácito de diversos partidos, que así lo han anunciado públicamente. El pacto global, con la exclusión del PP, para configurar las mesas parlamentarias refleja una primera advertencia: es probable que la única oposición genuina (leal, pero enérgica, según anuncia Rajoy) sea la planteada por el partido derrotado in extremis el 14-M.

Conviene, sin embargo, no simplificar la situación política. En la euforia -contenida en las formas- del triunfo inesperado, los socialistas anticipan una legislatura llena de diálogo y consenso. No es fácil, ni tampoco deseable, que todos los eventuales acuerdos con las minorías lleguen a buen fin. Estamos todavía en el convencional «período de gracia», con la peculiaridad de que se otorga a un Gobierno inexistente, aunque ya se conozca el nombre de los futuros ministros. Ciertos episodios no anticipan nada bueno, sobre todo el anuncio de la inaplicación de una ley estatal por las Comunidades Autónomas. Mucho trabajo tendrá en este terreno el Ejecutivo socialista.

La cuestión territorial va a ser, una vez más, centro y eje de la legislatura. El PNV y sus socios no renuncian al plan Ibarretxe. Esquerra Republicana plantea reivindicaciones imposibles, sin pecar, ciertamente, de ambigüedad. Maragall cambia de registro según la circunstancia, pero siempre dice que la reforma del Estatuto no se detendrá en el límite de la Constitución. Ahí quedan las promesas imprudentes formuladas en su día por el propio Zapatero, entregando al PSC la dirección del proceso. La inmensa mayoría de los votantes del PSOE y -sin exageración alguna- de todos los votantes del PP confluyen en el deseo de mantener en su plenitud (sin rigidez ni inmovilismo) el modelo autonómico vigente. Tal vez las alianzas en este ámbito tan sensible se orienten en esa dirección, que reclaman muchos ciudadanos con independencia de sus simpatías por uno u otro partido. Por lo demás, es notorio que el PP tiene la llave de cualquier reforma constitucional, incluida la del Senado.

La lucha contra el terrorismo es una cuestión de Estado que no admite vacilaciones. La política internacional impone reglas de juego cuya lógica trasciende las opciones ideológicas. No es sencillo retirar las tropas de Irak sin alterar un equilibrio delicado. Bien está la convicción europeísta, pero hay que defender con firmeza el papel de España en la UE: no basta con cambiar Niza por un puñado de europarlamentarios y algún gesto simbólico.

En política económica, los gestos del futuro Gobierno apuntan en la dirección sensata, pero la opinión inexperta de algún político del aparato no debe prevalecer sobre el riguroso criterio de estabilidad presupuestaria. En fin, se equivocará el PSOE si cae en la tentación de compensar a los radicales con «gestos» en materias como aborto o enseñanza, dirección que se atisba -por desgracia- en el horizonte. Por lo demás, no todos sus eventuales aliados les seguirán por este camino.

Temas complejos, votaciones cruzadas, alianzas coyunturales: he aquí el horizonte de la nueva legislatura. Habrá que seguir con atención el discurso de Zapatero en su investidura: le convendría más ganar sin brillantez en la segunda vuelta que hipotecar el futuro a cambio de una imagen efímera de consenso, «por imperativo» en este caso de unos cuantos votos.

No irá
Alfonso Ussía La Razón  4 Abril 2004

El nauseabundo Otegui ha sido condenado a quince meses de cárcel y ocho años de inhabilitación por enaltecimiento del terrorismo. No irá a la cárcel. Y los ocho años de inhabilitación tampoco los cumplirá. Deje usted de pagar un mes la hipoteca, y en pocos días tendrá a la Justicia sobrevolando sus angustias. Pero hay españoles que tienen bula y Otegui es uno de ellos. Conocida la sentencia, que es recurrible al Tribunal Supremo ¬dos años más de generosa dilación¬, Otegui ha dicho que condenarle es un llamamiento a la «lucha armada». A eso se le llama incitación al terrorismo. Y puede ser juzgado de nuevo. Pero no importa que sea condenado o absuelto. En la cárcel entran todos, desde los más altos y triunfadores empresarios hasta las prostitutas sin papeles, que son los seres menos amparados por nuestra sociedad. Pero Otegui no tiene ese problema. Por formar parte del comando que intentó asesinar a Gabriel Cisneros le regañaron un poquito. Y no le sentó bien el regaño, porque Otegui es de los que creen que Gabriel Cisneros donde mejor está es en el cementerio. A este que escribe, también le ha señalado en alguna ocasión el camino del camposanto, pero sus obedientes amigos han preferido otros objetivos. Ahora, de nuevo, Luis María Anson y el periódico LA RAZÓN que es el mío, Antena-3 de Televisión y Federico Jiménez Losantos. Eso es para Otegui «la lucha armada».

Y para colmo, caen tres o cuatro cabrones en Francia gracias a las informaciones de la Guardia Civil, entre ellos «Mobutu», uno de los jefes de la banda que tanto Otegui ama, y «Navarro» lo mismo de lo mismo, y Mercedes Chivite, tan perversa y tan fea ¬¿tendrá que ver la fealdad física de la mayoría de las terroristas con sus actividades criminales?¬, y probablemente «Mikel Antza», aunque no se haya confirmado cuando estoy escribiendo este artículo. Mal día para Otegui por las detenciones de los suyos, que no por su condena. Lo de su condena a Otegui le importa un rábano, porque se sabe español especialmente tratado. Las cárceles no están hechas para él. Lo pasa mal entre los muros de las prisiones y considera que las rejas son una falta de cortesía. Y la Justicia, que con Otegui es encantadora, le ayuda lo que puede y como puede, que es mucho y bastante bien.
De ahí que poco importe si se le procesa y se le condena. Está inmunizado. «Acabaremos en la cárcel todos menos Idigoras», dijo en cierta ocasión Francisco Fernández-Ordóñez. Ahora, todos menos Otegui. Nadie va a molestarlo. Él, a lo suyo, a defender a la ETA, obedecer a la ETA, inducir a la ETA y hablar en nombre de la ETA. Pero con la tranquilidad de sentirse libre de responsabilidades. Ventajas de ser un español mimado. Otegui, un canalla. Nosotros, imbéciles.

Islam: religión y nación
IÑAKI UNZUETA/PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UPV/EHU El Correo 4 Abril 2004

Toda sociedad desarrolla unas pautas propias de comportamiento que, cuando son vistas desde el exterior, resultan por lo general extrañas y chocantes. En 1956, un antropólogo de nombre Horace Miner estudió los rituales exóticos de los sonacirema. En su investigación, Miner señalaba que los sonacirema creían que sus cuerpos eran feos y que tenían una marcada tendencia a enfermar y a debilitarse. Como se encontraban encarcelados en cuerpos insanos y defectuosos, en cada hogar y alrededor de una especie de altar adosado a la pared, llevaban a cabo rituales y ceremonias que tenían por objeto contrarrestar esa tendencia invariable de los cuerpos a su destrucción. Para ello, guardaban en una especie de cofre los amuletos y las pócimas mágicas que empleaban en la sanación del cuerpo. Miner señalaba también que los sonacirema sentían horror, a la vez que fascinación, por la boca. Creían que su estado tenía una influencia decisiva en las relaciones sociales y que, si no fuera por las abluciones y rituales bucales, los dientes se les caerían, las encías les sangrarían y sus amistades les abandonarían. Para evitar esos males, realizaban un conjuro que consistía en introducir en la boca un haz de pelos de cerdo, untados con una poción pastosa, que movían rítmicamente de un lado a otro.

¿Quiénes son los sonacirema? ¿Dónde viven? Usted, amable lector, si llegado a este punto no ha encontrado la respuesta, lea de nuevo el párrafo anterior y casi con toda seguridad la hallará. Si no es así, simplemente proceda a leer 'sonacirema' al revés. Los rituales de aseo de los occidentales, si son analizados desde el exterior, puede que resulten tan extraños como para los occidentales las costumbres de cualquier grupo cultural de la Tierra. En consecuencia, la cuestión que me interesa resaltar es que no existe persona sin nombre o país sin lengua o cultura que no le permita hacer la distinción entre un 'ellos' y un 'nosotros'. La identidad es fuente de sentido y experiencia para la gente. La identidad es un proceso de construcción del sentido en torno a un atributo cultural -o a veces varios, como la lengua, costumbres, etcétera-, al cual se le da prioridad sobre el resto de las fuentes de sentido. Las identidades colectivas, por ejemplo las construidas en torno a la religión o la lengua, tienen la función de reducir complejidad y proporcionar sentido a la vida.

Manuel Castells distingue tres tipos de identidad: la identidad legitimadora, construida en torno a valores como ciudadanía y democracia, y que genera sociedad civil. La identidad proyecto, creadora de sujetos y actores colectivos que dan un sentido totalizante a sus experiencias y a sus vidas. Y por último, la identidad de resistencia, como el nacionalismo étnico o el fundamentalismo religioso, que agrupa a comunidades de resistencia frente a una pretendida opresión. Castells sostiene también que «la sociedad-red genera la disyunción sistémica de lo local y lo global para la mayoría de los individuos y los grupos sociales». Esto quiere decir que las personas observan las redes y estructuras económicas, políticas, etcétera, como si tuvieran objetivos y funcionamiento propios y fueran así cada vez más independientes de sus vidas. El hombre, salvo una elite, piensa que ya no puede controlar reflexivamente su propia vida, teniendo ello como consecuencia el empobrecimiento de la esfera de la opinión pública y la desarticulación de la sociedad civil. Esta disyunción de hombre y sistema, este proceso de creciente separación entre actor social y estructura, es el que hace que la búsqueda de sentido tenga lugar cada vez más a través de identidades primarias de resistencia construidas en torno al nacionalismo étnico y el fundamentalismo religioso.

A lo largo de la historia, la función de las distintas religiones ha consistido en proporcionar sentido a lo que se mostraba como contingente, paradójico o contradictorio. La religión trata de explicar por qué las cosas suceden como suceden, trata de poner orden en el caos. Para ello, toda religión presenta la diferencia entre lo que es y no es observable, y en las religiones más desarrolladas esta diferencia se codifica a través de la distinción binaria entre inmanente y trascendente. La religión presenta siempre una realidad doble: la realidad inmanente, real, y la realidad trascendente, imaginaria, pero también con consecuencias reales. La sustancia de la religión es la distinción entre lo sagrado y lo profano. Ello permite que en la comunicación religiosa se extraigan de la normalidad determinados elementos que, situados en la esfera de la realidad sagrada y trascendente, deben quedar siempre como algo no verdadera y totalmente comprendido. Es así como la religión establece un cauce de relación con lo sagrado, con aquello que se aparta de los aspectos rutinarios de la existencia. Es así como se produce la religación con lo sagrado, que es poder, fuerza que sustrae al hombre y al mundo de un devenir incierto y llena de significado la existencia. De igual manera, las ceremonias y los rituales religiosos sirven para reforzar la solidaridad del grupo. Por todo ello, la religión genera una identidad colectiva, un nosotros.

Sin embargo, el fundamentalismo religioso es algo más. Como dice Castells, «el fundamentalismo es un proceso de construcción de la identidad colectiva a partir de la identificación de la conducta individual y las instituciones de la sociedad con las normas derivadas de la ley de Dios, interpretada por una autoridad definida que hace de intermediario entre Dios y la Humanidad». Así, por ejemplo, el salafismo y el wahabismo, que son las doctrinas islámicas que imperan en Arabia Saudí y que, al parecer, inspiran también al Grupo Marroquí Islámico Combatiente, que podría encontrarse detrás de los atentados de Madrid, hacen que Dios intervenga en la historia, proclamando la lucha cósmica entre el bien y el mal, la 'yihad', la guerra santa contra el impío y por la liberación de la tierra musulmana. El fundamentalismo islamista radical lo somete todo, incluido el Estado, al dominio absoluto de la 'sharia': la ley divina formada por el Corán y los 'hadices', que las autoridades y los juristas interpretan y aplican de forma parcial y ortodoxa. Para el fundamentalismo islamista radical, el Corán es su Constitución, el Profeta su guía, y la lucha no debe cesar hasta que la ley de Dios se imponga sobre el conjunto de la Humanidad y acabe con la oposición entre la comunidad creyente y los infieles: 'Dar al Islam' y 'Dar al Harb'. Esto significa que incluso el Estado debe quedar sometido a la religión y que el 'watan' o tierra natal no debe ser objeto de apego y sacralización. El objetivo es entonces la extensión de la 'umma' o comunidad de creyentes por todo el planeta, traspasando las fronteras de los Estados-nación.

Si este planteamiento es correcto, cabe afirmar que la invasión de Irak ha cumplido el objetivo de aplastar el régimen tiránico de Sadam Hussein, pero tirando al niño con el agua sucia, pues han eliminado también las estructuras laicas del régimen que hacían posible el desarrollo de la vida civil e impedían la aparición de tendencias religiosas. La intervención angloamericana, probablemente una de las más torpes de la historia, procedió al desmantelamiento de la administración civil (hospitales, suministro de agua y electricidad, etcétera) y militar (ejército y policía), sin contemplar, increíblemente, a medida que controlaban el territorio iraquí, su inmediata reconstitución. El doble efecto de eliminación de las estructuras laicas de poder y el vacío institucional y administrativo subsiguiente ha provocado la aparición del crimen y el saqueo, y ha hecho aflorar el conflicto religioso, allanando el camino de expansión del islamismo radical.

En todo caso, el ascenso del fundamentalismo islamista radical guarda una relación con los procesos de globalización. La economía global no llega a todo el mundo, ya que las redes de capital, comercio y producción están especializadas en identificar y conectar sólo lo que es susceptible de generar valor. Por ello, amplias zonas del planeta y muchos empleos y actividades se encuentran desconectados y fuera de la red. Ante las perversas consecuencias que la globalización tiene para la mayoría de la Humanidad, en los 'bidonville' de Casablanca, El Cairo o Argel, y en los guetos de las grandes ciudades europeas, podría estar fermentando el caldo de cultivo de una identidad islamista radical que se construye como reacción a una modernización occidental capitalista inalcanzable.

Más cerca del final
Editorial El Correo  4 Abril 2004

Las últimas detenciones de cabecillas de ETA en Francia han desbaratado algunos de los atentados que la banda terrorista tenía el propósito de perpetrar de forma inmediata, al tiempo que permiten aseverar que la trama etarra se encuentra en el momento de mayor debilidad de su historia. El hallazgo de artilugios explosivos dispuestos para asesinar demuestra que, a pesar de los golpes recibidos por parte de las fuerzas de seguridad y de la colaboración internacional, ETA sigue empeñada en hacer patente su poder fáctico mediante el único método que conoce: segar la vida de personas sobre las que su fanatismo ha colocado una diana. Ello resulta especialmente elocuente tras la masacre del 11 de marzo en Madrid. La concurrencia en el terror con grupos fundamentalistas cuya disposición sanguinaria no encuentra límites tampoco ha llevado a ETA a recapacitar sobre la barbarie que representa su misma existencia. Y ello cuando voces que jamás han condenado los atentados etarras corrieron a rechazar la matanza cometida en El Pozo, Atocha y Santa Eugenia. El hecho de que ETA no recapacite ni siquiera ante tan brutal acontecimiento se debe a que hace mucho tiempo perdió toda cordura y capacidad de rectificación. Es ésta la razón que ha de llevar al Estado de Derecho a emplear todos sus esfuerzos para obligar a los activistas de ETA a la definitiva renuncia al terrorismo.

En sus dos últimos comunicados, el desvarío etarra ha incurrido en la jactancia de afirmar que «el conflicto que vive Euskal Herria tiene una dimensión internacional», indicando que su solución mediante un acuerdo a alcanzar entre Euskal Herria y los Estados español y francés requeriría al mismo tiempo la aceptación por parte de Europa y de la comunidad internacional. Sin duda, ETA trata así de convencerse de su creciente importancia cuando más insignificante resulta su presencia y cuando sus intentos de violentar la voluntad de los vascos y de los demás españoles han ido cosechando fracaso tras fracaso. Pero resulta especialmente chocante que ETA pretenda internacionalizar el 'conflicto' que protagoniza cuando tanto España en su conjunto como la propia sociedad vasca soportan desconcertadas y temerosas la amenaza de un terrorismo de origen islamista que persigue por igual a todos los habitantes de los países que considera enemigos.

En la tarde de ayer, miles de ciudadanos secundaron la llamada de los promotores de la denominada Iniciativa de Bergara a favor de la autodeterminación como solución para el «conflicto político que vive Euskal Herria». Una vez más, quienes dan cobertura política a la amenaza terrorista encontraron el apoyo de un número considerable de vascos que consideran justo el trueque de la paz a cambio de sus particulares aspiraciones. Los dirigentes de la ilegalizada Batasuna volvieron a protagonizar con palabras triunfales una movilización que en su ánimo tiene como objetivo brindar algún tipo de justificación a la persistencia de la violencia en Euskadi. Pero lo más preocupante del caso es que la lógica empleada por la izquierda abertzale continúa estando presente, de una manera u otra, en muchos de los planteamientos que realiza el nacionalismo gobernante. Algunos dirigentes jeltzales se han pronunciado con cierta solemnidad negando que puedan arbitrarse cambios de naturaleza política como precio para que ETA renuncie al terror. Pero el conjunto de fuerzas que radican en la comunidad nacionalista, lejos de rechazar explícitamente tal eventualidad, se desliza a menudo por una lógica cuando menos confusa que concede verosimilitud a la hipótesis de una negociación política sobre el argumento de la persistencia del terror. Ocurre siempre que alguien presenta su propia alternativa de cambios autonómicos y constitucionales como garantía de paz, y ése es también el riesgo en el que incurre el plan Ibarretxe.

Tanto la izquierda abertzale como el nacionalismo gobernante se han referido estos días a las «nuevas expectativas» que a su entender pudieran abrirse tras la victoria de los socialistas. De ahí que resulte especialmente urgente que el próximo presidente del Gobierno de España contribuya a despejar con sus palabras y con sus iniciativas cualquier duda respecto al compromiso que vincula a su partido con los fundamentos del Pacto por las libertades y contra el terrorismo suscrito con el Partido Popular. La evidencia de que ETA se encuentra cada día más debilitada, pero que no por ello desiste de intentar provocar muerte y dolor como forma de perpetuarse, obliga a los partidos y a las instituciones democráticas a realizar un esfuerzo final para acabar en el plazo más breve con el terrorismo etarra. El propósito socialista de ampliar el consenso en materia antiterrorista resultará positivo siempre y cuando se base en la defensa compartida de la acción policial y judicial contra ETA y en la explícita y común negativa a utilizar la propia existencia del terror como argumento para avalar determinadas aspiraciones políticas. En estos momentos, en los que la sociedad y las instituciones en España se enfrentan al terrorismo de raíz islamista que ha puesto en guardia a todos los países democráticos, el combate urgente contra este abominable fenómeno -nuevo entre nosotros- no puede suponer merma alguna para el empeño de terminar con ETA cuando su final parece más cercano.

Alusiones en el NYT
Las predicciones de Moradiellos
Pío Moa Libertad Digital  4 Abril 2004

El año pasado el profesor Moradiellos, historiador en la línea de Preston, comenzó la crítica de mis tesis en la Revista de libros y en el El Catoblepas, únicas publicaciones que hasta ahora han aceptado un principio de discusión libre (existe una auténtica censura o autocensura al respecto, impropia de una democracia). Planteó su crítica correctamente, y parecía prometer un debate de alguna altura, cosa difícil en España, por lo visto. El señor Moradiellos se centraba en su especialidad –la intervención internacional en la guerra de España–, apelando a otros especialistas a completar la demolición de mis tesis. Quien quiera leer la polémica sacará conclusiones bastante claras sobre el carácter de las intervenciones soviética e italogermana en la guerra española. Por desgracia, la honrada exhortación del profesor a otros colegas de izquierda para que siguieran su ejemplo, ha sido desoída. Esa sordera voluntaria tiene que ver, sospecho, con el dato de que Moradiellos ha quedado muy lejos de rebatir mis interpretaciones, mientras que las suyas han salido seriamente tocadas de la polémica.

No cabe duda, como ya señalé en otra ocasión, de que este profesor ha demostrado una honestidad intelectual muy por encima de la común en el gremio de historiadores de izquierda –muy bien retratado en un reciente trabajo de Stanley Payne–, incapaces de apartarse del panfleto y de la incansable repetición de los tópicos propagandísticos stalinianos, presentados como democráticos. Pero no aprecio tanta honestidad en una comunicación suya, citada en un reciente artículo del profesor Antonio Feros en el New York Times sobre la incidencia de la guerra civil en la actualidad política española. Dice Moradiellos al día siguiente de las pasadas elecciones: “Predigo que pronto los comentaristas conservadores dirán que los resultados de ayer son similares a los de febrero de 1936, que, de acuerdo con Moa y otros historiadores conservadores, fueron robadas por el Frente Popular y marcaron el comienzo de la senda hacia la revolución y la disolución de la integridad nacional”. Y eso, asegura él, es lo que ha sucedido.

No ha podido suceder porque, para empezar, yo nunca he afirmado que las elecciones del 36 comenzaran el proceso revolucionario y de desintegración nacional. Éste ya se había manifestado con plena fuerza en octubre de 1934, y con la voluntad explícita de promover la guerra civil. Las elecciones del 36 fueron un nuevo y decisivo paso en ese camino, al dar el triunfo a quienes en 1934 se habían levantado contra un gobierno legítimo y democrático. Sin el 34 no se entiende el 36.

Y ni la derecha en general, ni yo, personalmente, hemos dicho que las elecciones del 36 fueran un robo, sino que sus numerosas anomalías y violencias volvieron su legitimidad muy dudosa. Aun así, la derecha se situó entonces detrás de Azaña, esperando que éste cumpliera sus promesas iniciales y frenase el proceso revolucionario. Pero Azaña obró exactamente al revés. La revolución avanzó, se impuso la ley desde la calle, se implantó un doble poder de hecho, los asesinatos e incendios se volvieron “normales”, y la dudosa legitimidad del gobierno acabó de hundirse al negarse a aplicar la ley y detener la marejada de violencias. Vale la pena comparar el golpe izquierdista del 34 con el derechista de julio del 36. En el primero, la derecha en el poder no cedió a la tentación de replicar con un contragolpe, sino que defendió la Constitución y las libertades. En el segundo, la izquierda en el poder replicó armando a las masas, y abriendo paso definitivamente a una revolución que no había sabido ni querido refrenar previamente.

Seguramente todos los comentaristas “conservadores” (Moradiellos debe presumir de radical) observan las semejanzas, pero también las diferencias entre 2004 y 1936, porque muchas de ellas son obvias. Por señalar algunas, en 1936 la derecha era moderada en su mayoría, y ahora también. La izquierda era muy extremista, y ahora sólo bastante extremista; era en gran parte revolucionaria, y ahora apenas lo es. Entonces el peligro fundamental era el revolucionario, ahora es el separatista. Entonces la violencia interna era mucho más intensa que ahora, y no había ataques del exterior; ahora, el atentado último, al parecer islamista, ha introducido una nueva dimensión externa, que explota e incide muy peligrosamente sobre las tensiones internas. La falta de respeto a la ley y a las normas democráticas por parte de la izquierda se ha repetido en las dos elecciones, pero ahora con rasgos menos brutales. Rasgos denunciables, desde luego, pero sin duda más soportables, por el momento.

Ningún comentarista “conservador”, creo, piensa en un peligro de guerra interna ni de golpe de estado, al menos a corto plazo. Hay, en cambio, la sensación de que toca a su fin la pasable tranquilidad con que, salvo en Vascongadas, hemos vivido en el último cuarto de siglo. La sociedad española no desea percatarse de que se halla ante muy serios desafíos, y ha dado el poder a unos políticos vanos y necios, cuyas capacidades para afrontar los retos nos parecen irrisorias a muchos comentaristas. Ojalá nos equivoquemos.

Concluye Moradiellos: “El uso de la guerra civil para interpretar el presente es muy peligroso, y temo que si continuamos haciéndolo podríamos provocar una radicalización política, con frutos indeseados”. Estas frases revelan algo de hipocresía. Quienes año tras año han utilizado la guerra civil para sembrar crispación y odio han sido las izquierdas, y lo siguen siendo. ¿Quiénes, previamente a estas elecciones, han resucitado sin tregua los viejos fantasmas, hablando de la represión franquista y olvidando la contraria? ¿Quiénes han vuelto a emplear la consigna del “no pasarán”, han amenazado con montar “un drama”, o volver al 36? ¿Quiénes han empleado el lenguaje guerracivilista de “asesinos” contra los que han defendido a la sociedad de los verdaderos asesinos –casualmente de izquierdas también–, o han pactado, unos directamente, otro indirectamente, con los terroristas? ¿Cómo puede ponerse en el mismo plano a una derecha que planteó las elecciones con el “perfil” más bajo posible, con la máxima moderación, creyendo, erróneamente, que el radicalismo y la demagogia hundirían a sus contrarios?

Y, volviendo al terreno académico, Moradiellos encubre con su argumento su renuncia a sostener un debate racional sobre la guerra civil; llama a silenciarlo, no vaya a tener “resultados indeseables”. Pero la única forma de evitar que “los muertos maten a los vivos”, de evitar el empleo de argumentos guerracivilistas en la política actual, consiste en esclarecer la verdad de aquella contienda, situándola en el plano intelectual que le corresponde 70 años después. Renunciar a ello significa, precisamente, lo que Moradiellos dice temer.

Entre nós
Isabel FERREIRO La Razón  4 Abril 2004

Me dice un amigo que su hijo es bilingüe gallego-español, y que todas las ventajas de saber dos lenguas ¬mentalidad abierta, pensar en varios idiomas, etc.¬ se tienen del mismo modo cuando se sabe gallego y español que inglés y español, pone por caso. Sólo se necesitaría entonces conseguir oír hablar al niño en español -aunque tan sólo fuera en el momento del saludo- y comprender el por qué de las numerosas asociaciones gallegas que viven de reivindicar el doblaje de Harry Potter al gallego, o el del empeño por traducir los clásicos al gallego ¬y con especial ímpetu a Valle Inclán y a Cela¬; puesto que, en principio, del bilingüe se presume que disfruta de usar indistintamente sus dos lenguas.

«Entre nós, en galego» leo en una servilleta de colonia que me dan en un restaurante de Santiago, al mismo tiempo que recibo una carta bilingüe gallego-española que exquisitamente detalla Xamón Ibérico: Jamón Ibérico; Caldo galego: Caldo gallego; Minestra de verduras: Menestra de verduras. Se comprende que no se habrá hecho la traducción en atención a los bilingües gallegos sino pensando, más bien, en los monolingües españoles, a los que parece que se les supone de paso algo cortos de mollera, incapaces de adivinar qué se esconde detrás de minestra o de xamón. O pudiera ser, también, pensando mejor, un gesto generoso de acogida de estos nós hacia nuevos nós a través de la sencilla carta-cartilla de idiomas.

Pero lo cierto es que, pese al espíritu amigable que se le supone, hay quienes, sin saber muy bien por qué, instintivamente, nos echamos a temblar cuando alguien nos incluye por adelantado entre los suyos. Aun siendo los tales suyos de entre los mejores de entre lo mejor, que no se duda, se preferiría tomar el xamón-jamón sin más.

Con desconcierto, reparo en que esa finura de traducción gallego-española con que se topa a cada paso por Galicia, ya digo que para los españoles monolingües, aun sin muchas luces, innecesaria, choca con la ausencia de traducción a otros idiomas: y más aún, con las indicaciones en monolingüe gallego que proporciona la Red Nacional de Carreteras del Estado a cuantos nós hay por el mundo, permitiéndonos pasar de largo Fisterra buscando Finisterre. La benevolencia que tuvimos a la hora de la menestra y el jamón no alcanza, por tanto, a la de la excursión, donde sin dobleces nos encontramos con que el lobo anda suelto; y entonces vemos que ese nós, que ya no nos gustaba, no era tampoco sincero y, más que ayudar, nos hacía notar que estamos en territorio extranjero.

Con lo que la lengua gallega más que cosa entre nós, para la casa de cada cual, es algo que se emplea con bastante empeño en que resulte de paso y a cada paso: frente a vós.

HORACIO VÁZQUEZ-RIAL, ENSAYISTA Y NOVELISTA
"Con Zapatero, en cuatro años España se desmembra"
“Tal y como están planteadas las cosas, Euskadi y Cataluña son potencialmente independientes”
“El nivel de concesiones al eje franco-alemán será escandaloso”
“Si Aznar se hubiera puesto del lado del eje franco-alemán la OTAN habría desaparecido. Aznar actuó bien”
“Portugal ganó la guerra que Cataluña perdió y así le fue y le va. Ya quisieran los portugueses ser españoles”
“España es una de las primeras reivindicaciones de Bin Laden. Esperaba los atentados desde hace tiempo”
“Zapatero va a dar largos pasos en la entrega de Ceuta y Melilla. Hay una intención desmembradora”
Javier Neira La Opinión 4 Abril 2004

Horacio Vázquez-Rial, argentino de padres gallegos y desde hace treinta años residente en Barcelona, es un escritor —sea ensayista o novelista— ciertamente radical, con un pensamiento liberal que choca de frente con los supuestos socialmente más extendidos, con una visión global de los conflictos —especialmente planteada en su libro La izquierda reaccionaria — incluyendo consideraciones políticas, militares, culturales o sociales. En esta entrevista repasa la actualidad con un balance ciertamente muy pesimista.

–¿Qué está sucediendo?
–Ha habido un golpe de Estado, aunque nadie quiere verlo.

–¿Dónde?
–En España. Me refiero a los sucesos del 11-M. Sean cuales sean las ligazones, lo cierto es que Zapatero tuvo muy buenos reflejos y aprovechó las circunstancias del atentado para volcar la situación a su favor de una
manera bastante miserable, todo hay que decirlo. Se valió de un montaje mediático tremendo. Me preocupa mucho.

–Fue una conmoción tremenda.
–Para mí los atentados no son una novedad, los esperaba hacía tiempo. En un libro de antes de la guerra de Irak lo tengo escrito. España es una de las primeras reivindicaciones de Bin Laden. Esperaba los atentados. Hace
poco estuve en Israel. Les sucede como a mucha gente de Europa, tienen una visión confusa de España. Me agradecían la visita en circunstancias tan peligrosas. ‘Es usted muy valiente’, me decían. Y les contestaba que no, que no era particularmente valiente, que en España podía pasar lo mismo en cualquier momento. Y en Argentina con los atentados de la Embajada de Israel y de la AMIA. Eso es parte de mi vida. Pero en España la gente se conmovió de forma especial y Zapatero lo ha aprovechado.

–Zapatero...
–Es muy ambicioso. Uno de sus viejos compañeros de partido me dijo, cuando llegó a la secretaría general, que en 14 años de diputado nunca había abierto la boca.

–Si será inteligente.
–Ya lo creo. Los políticos no hacen la historia, la administran favoreciendo su curso o tratando de retrasarlo. Creo que tal y como están planteadas las cosas Euskadi y Cataluña son potencialmente dos países independientes. Zapatero va a dar largos pasos en ese sentido. Y también en la entrega de Ceuta y Melilla.
Creo que hay una intencionalidad desmembradora clara. Cuando Carod salta con la cuestión catalana el presidente del PSOE, Manuel Chaves, dice que los andaluces también quieren la reforma del Estatuto.

–Es otro escenario.
–Desde Blas Infante los nacionalistas andaluces son nacionalistas proárabes. Si Sabino Arana es delirante con el Rh, Blas Infante no es menos delirante cuando habla de Al-Andalus. Ahí están los textos. Vivimos un momento terrible.

–¿Por qué?
–Volvemos a estar atados al frente franco-alemán. Les vamos a conceder todo. Pero los votantes no se dan cuenta.

–Vuelve el PSOE.
–Al PSOE ahora se encarama lo peor. Moratinos, amigo de Arafat, será ministro de Asuntos Exteriores. Un hombre que le escribe los discursos a Arafat.

–¿Hasta ese punto?
–Lo ha contado él mismo en una entrevista en El País. Dijo: ‘Lo ayudamos a elaborar sus discursos’. Como delegado, claro, de Javier Solana, que es el hombre de Alemania.

–Y de EEUU.
–No, no, de Alemania. Solana encarnó lo que Felipe González dijo de la OTAN. Vamos a entrar en la OTAN para reforzar el pilar europeo de la Alianza Atlántica. Ese pilar es el eje franco-alemán. Por cierto, que llevo diez años hablando del eje franco-alemán y en su momento mucha gente me decía: ‘¿Pero qué eje?, ¿de qué
hablas?’. Diez largos años en que me di cuenta del mito del imperialismo en un solo país. Me crié en un barrio de Buenos Aires. Allí estaba la General Electric, de EEUU; la Schlinder, de Alemania; la Mitsubishi, de Japón;  la SKF, de Suecia. ¿De qué imperialismo hablan? En todo caso, lo que hay es una disputa interimperial. Un país periférico es eso, un territorio de disputa entre potencias que aspiran al control.

–¿Ve así ahora a España?
–Sí, sí. Con Aznar tuvimos la posibilidad de dejar de ser un territorio de disputa.

–¿Cómo?
–Con su política exterior orientada a asociarse con EEUU en condiciones de igualdad respecto
a América Latina, con la posibilidad de resolver el problema marroquí y con la opción a empezar a contar en el panorama político mundial, lo cual implicaba empezar a contar en el panorama militar mundial. Desde 1898
España se ha negado a eso de forma sistemática y a pesar de los consejos en tal sentido de don Manuel Azaña.

–Recuérdelos.
–Azaña en el Ateneo y el Mussolini socialista de 1915 reclaman la entrada de España y de Italia en la guerra. Dan argumentos muy parecidos y muy atendibles, por cierto. Al final van a coincidir con Wilson, que fue un gran presidente, muy culto. Por cierto, Bush me parece el presidente más inepto de la historia de EEUU.

–Pues lidera su país.
–Estoy preparando un libro sobre el pensamiento basura. A propósito de las consignas, que diría Mao. ¿Qué quiere decir no a la guerra?, ¿qué quiere decir líder espiritual?, ¿qué quiere decir opción sexual?, ¿alguien decide algo?, ¿pero estamos todos locos?

–Zapatero va a decidir.
–El Gobierno no tiene con qué para completar una legislatura. Recicla lo peor del felipismo como es el caso de Rubalcaba. Y el PP ha recibido un golpe del que no sabe cómo reaccionar. Que el número dos sea Acebes me da
mucho miedo.

–Hay varios PP.
–Y tres PSOE. El relegado, con gente como Leguina o Griñán, borrado del mapa. El felipista, con Rubalcaba y compañía. Y un tercer partido, que es mucho peor, el que viene con Zapatero, constituido por gente completamente inepta como Caldera o Pepiño Blanco.

–¿Entonces?
–Con el equipo de Zapatero antes de cuatro años España se viene abajo. El nivel de concesiones al eje franco-alemán va a ser de una magnitud escandalosa. Nadie va a hacer nada para parar la emigración empresarial al este de Europa, pero seguirán viniendo obreros del Este hasta aquí.

–Y Estados Unidos, ¿cruzado de brazos?
–Quizá no. Pero Bush no creo que tenga la fuerza y la inteligencia. Y Kerry, tampoco. No tienen una cierta idea de Europa.

–España cuenta por primera vez en mucho tiempo en el panorama internacional y quizá por eso sufre tensiones.
–Pero el pueblo español no quiere saber nada de tensiones. No quiere comprometerse. No tiene conciencia de que, aunque no quieras participar, la batalla se está librando también aquí y desde hace tiempo.

–Alemania mira a Rusia.
–Mira y domina. Cuando se hunde la URSS, Alemania posee casi la mitad de la deuda externa rusa. Está en una  posición de dominio casi absoluto. Compromete cualquier política de Putin.

–Y el círculo se cierra con los intereses en el mundo árabe.
–Putin tiene diez repúblicas islámicas. Le dan muchos dolores de cabeza.

–¿Puede hacer de todos modos una lectura optimista?
–Vamos a suponer que Zapatero hace un Gobierno coherente, lo cual es difícil. ¿Cuál es el proyecto?
El punto primero es la ruptura con EEUU.

–¿Lo dejarán?
–Pero ¿cómo pueden no dejarlo? La OTAN no se rompió por la actitud de Aznar. Si se hubiese puesto de parte del eje franco-alemán la OTAN habría desaparecido. Es un mérito añadido a la política de Aznar.

–¿Podremos seguir en Latinoamérica
contra o al margen de EEUU?
–El pacto societario con EEUU respecto a América Latina era lo correcto. Fue lo que hizo Cambó. Era el dueño de la electricidad en Argentina. La Compañía Hispanoamericana de Electricidad la fundó Cambó en 1912. El
primer ministro de Economía de Perón fue Figuerola, hombre de confianza de Cambó. Nominalmente no era ministro porque era español. Cambó fue un político habilísimo.

–Pero Carod no es Cambó.
–Lo que quedó de Cambó es Pujol.

–¿Es inevitable la tensión entre Europa y EEUU?
–Con Alemania no hay solución.

–¿Por qué cree que es así?
–Me he roto la cabeza con ese enigma. También Revel se la ha roto. El antiamericanismo es una vertiente del antisemitismo. El tío Sam, representado con cara de judío perverso...

–Gustavo Bueno dice que EEUU se posiciona en Irak pensando en China a cincuenta años vista.
–Sí, sí, correcto. Acabo de leer un texto deslumbrante de Perón, de 1953, hablando de Irak. Con una perspectiva militar explica que es el centro estratégico, que quien controle Irak controlará la región y la distribución de petróleo.

–También cabe alternativamente aumentar la presencia en Afganistán.
-Ja, ja, ja, y por qué no en Guatemala.

–¿Habrá retirada española de Irak?
–Espero que no. Sería una tragedia.

–Volviendo a los separatismos...
–Portugal ganó la guerra que Cataluña perdió y así le fue y le va. Ya quisieran los portugueses ser españoles. Nunca en la historia una división, una independencia, ha reforzado nada. Siempre ha debilitado a las dos partes.

–El nacionalismo pone fronteras que sólo se combaten con liberalismo.
–Pero el liberalismo tal y como se concibe aquí y ahora sólo afecta a los aspectos económicos.

–Es tecnocrático.
–Eso, es tecnocrático. No tiene un aparato de pensamiento sustentándolo. En cambio, los nuevos conservadores de Estados Unidos, los neocons, son todos ex trotskistas. Les interesa ante todo la teoría.

“El feminismo radical asesora a la derecha de Estados Unidos”
–El feminismo, dicen algunos, está cambiando el mundo.
–Finkielkraut afirma que los dos mitos fundacionales del siglo XX son el mito de la raza aria y el mito del proletariado universal. A mi juicio le falta otro, el mito de la mujer. Es el tercer gran constructor del siglo. Y, claro, los mitos complementarios, el mito del judío, el mito del burgués y el mito del hombre violador desde Adán hasta hoy.

El feminismo radical ha sido integrado en el sistema. Todas las grandes teóricas del feminismo radical son hoy las asesoras del ala derecha del partido republicano de Estados Unidos. Coinciden con los puritanos en todo: contra la pornografía, contra la prostitución. Es un feminismo totalitario que parece el Ku Kux Klan. La gente se ha quedado con el ruido político. Cualquier mujer ignorante, que en su vida ha cogido un periódico, llama machista a su marido. Habla en feminista. Como ahora todo el mundo habla en marxista, incluida la derecha. Y
acaban hablando en nazi porque todos esos mitos son complementarios.

–¿La sociedad gana al Estado?
–No. Aparece un poder fraccionado. El valor de los terrenos lo deciden ahora los concejales de pueblo. El Estado ha delegado hacia abajo el poder. No hay más libertad. El Estado centralizado al menos tiene la virtud de dejarle el ámbito privado al ciudadano. Pero con el descenso del poder el control que se ejerce es absoluto.
Carod dice en qué lengua debo hablar. Incluso en la intimidad.
Llevo treinta años en Cataluña, nunca hablé catalán, nunca lo necesité, ningún vecino me lo impuso, pero ahora...

–Las religiones...
–Me interesa la mística, eso me ha acercado mucho al judaísmo. Lo cierto, en Argentina, es que la Iglesia católica, los evangélicos y los judíos han sido los únicos factores de cohesión social durante la crisis. La sociedad española está mucho más secularizada. Aquí a la gente le da vergüenza decir que es católica. Después de tantos siglos es lo único que les da vergüenza declarar.

«Hay que mantenerse firme ante fundamentalistas y terroristas»
En las próximas semanas dejará el Ministerio y, desde entonces, se dedicará fundamente a su nueva labor de coordinador de comunicación del PP. Ha decidido «colgar» de la web del partido el programa del PSOE, «para que se vean los disparates». Del 11-M afirma que su partido actuó siempre con veracidad y honradez, pero que «no todos pueden decir lo mismo».
F. VELASCO La Razón  4 Abril 2004

Madrid -El terrorismo islámico debe combatirse desde la firmeza y no debe ser objeto de ningún intento por relacionarlo con otros factores, como la presencia de tropas españolas en Iraq. Así lo sostiene el ministro en funciones de Justicia, José María Michavila, quien, respecto al terrorismo de ETA sostiene que la banda está «cerca de su fin». A Rodríguez Zapatero le pide que no se doblegue ante los «lobbys políticos ajenos al interés nacional y de España?

¬¿Qué piensa del intento de atentado en las vías del AVE, al parecer también obra de grupos extremistas islámicos?
¬Es una prueba de que el terrorismo es el principal problemas que tienen las sociedades democráticas y que hay que combatirlo desde la firmeza y no desde la claudicación.

¬¿Puede tener relación con la presencia de tropas españolas en Iraq?
¬Tratar de legitimar a los terroristas es el mayor favor que se puede hacer a quienes usan la vida de la gente como mercancía, que son los terroristas. Pasé la noche del 11-M con 190 cadáveres y me parece despreciable la gente que justifica y da razón a que haya tantas familias destrozadas.

¬¿Por qué cree que los terroristas islámicos quieren atentar en España?
¬Los fundamentalistas y los terroristas siempre viven y actúan en la sinrazón y pretender entender su lógica es ponerse de rodillas ante el terror y renunciar a los valores más esenciales del ser humano y de la convivencia democrática. Hemos actuado contra todo tipo de terrorismo desde la dignidad democrática y creo que es lo que debe hacer una nación seria, como es España.

¬¿Por qué Al Qaida sitúa a España como uno de sus objetivos?
¬No me puedo entrar en la dinámica de entender a quienes utilizan la vida humana como mercancía. Contra los terroristas hay que mantenerse firme y no poner la cabeza ni el cuello para que te lo corten. Nuestra democracia sabe plantar cara a todos los terroristas, sólo con la ley pero con toda la firmeza y la dignidad de la ley y de la democracia.

¬Considera que ha habida alguna utilización un tanto «perversa» de los atentados del 11-M?
¬El tiempo lo dirá. En esos momentos difíciles para España, el PP fue honrado, veraz y fue digno. No todos pueden decir lo mismo.
¬En cuanto al terrorismo etarra, ¿en qué situación se encuentra la banda tras las las últimas detenciones en Francia?
¬La acción del Gobierno del PP en la lucha contra ETA y el éxito de nuestra democracia contra ETA, sólo con la ley y sin usar atajos, usando la dignidad de la democracia, se ha demostrado un acierto. En estos momentos, ETA está más débil que nunca.

¬¿Ve posible una tregua de ETA?
¬Lo que veo es un desmantelamiento absoluto de la banda terrorista, gracias al éxito de la democracia, que ha sabido impulsar cinco leyes para asfixiar a ETA, leyes a las que, por cierto, se opusieron algunos de los que van a estar en el próximo Gobierno. ETA está muy cerca de su fin.

¬¿Puede el terrorismo islámico influir en las formas de atentar de ETA?
¬No me voy a poner nunca en la mentalidad de los terroristas. Lo que voy a hacer es apoyar a todos los demócratas contra el terrorismo.

¬En otro orden de cosas, ¿en qué situación deja la Justicia?
¬Cuando el PP llegó al Gobierno, la Justicia estaba doblegada ante los intereses políticos, era una Justicia que no perseguía a ETA y al terrorismo con toda la eficacia de la Ley, y hoy, en cambio, tenemos una Justicia plenamente independiente, sólo con jueces profesionales. Se han aprobado 17 leyes desde el consenso y creo que despolitizar la Justicia, como se ha hecho estos años, es el mejor camino, y confío en que el PSOE recupere el espíritu de diálogo y no aplique el rodillo, como ya hizo, y que tanto daño causó.

¬¿Cómo define el papel desempeñado por el PSOE estos últimos cuatro años en materia de Justicia?
¬Durante unos años, cuando a Juan Fernando López Aguilar ¬próximo ministro de Justicia¬ le dejaron decidir, hubo capacidad de diálogo, pero luego se impusieron las minorías sectarias e intransigentes y rompieron un Pacto de Estado sin explicación alguna. Espero que se recupere el espíritu de despolitización de la Justicia, y espero que el PSOE no se doblegue ante las minorías sectarias en materia de Justicia, que sólo piensan en sus intereses.

¬El PP pretende reformar la Ley del Jurado.
¬Nosotros vamos a presentar las iniciativas parlamentarias que corresponden a nuestro programa. En ese sentido, presentaremos una propuesta para reformar la Ley del Menor, para que los menores que cometan delitos muy graves tengan una sanción más eficaz firme y presentaremos también una iniciativa para la reforma del Jurado.

¬¿Teme que el PSOE intente copar los puestos claves de la Justicia?
¬El peor error que podría cometer el próximo ministro de Justicia sería el de nombrar personas sectarias en los puestos claves de la Administración de Justicia. En estos años ha habido personas que han tenido como herramienta esencial el diálogo con todos y de todo para mejorar la Justicia española.

¬¿Es partidario de reformar el sistema de designación y cese del fiscal general del Estado?
¬Es algo que está en el programa del PSOE, y, desde luego, lo voy a exigir al ministro de Justicia que cumpla con su programa en materia del Ministerio Fiscal. Le voy a exigir que el próximo fiscal general sea nombrado con arreglo a su propio programa electoral. La mínima coherencia sería la de no nombrar a un fiscal general hasta no haber establecido el sistema de designación y cese propuesto por el PSOE en su programa electoral.

¬El PSOE propondrá el aborto libre en las doce primeras semanas de gestación. ¿Qué le parece?
¬Hay consensos básicos en una sociedad civilizada que no deben quebrarse a rodillo ni sectariamente. La legislación actual en esa materia es un consenso básico.

¬Por último, como coordinador de comunicación del PP, ¿cómo afronta su partido las elecciones europeas del mes de junio?
¬Con un mensaje positivo a la sociedad, de hacer entender que nuestra política es la de no doblar la rodilla ante Francia y Alemania, sino de defender los intereses de España en la UE. El PP tiene un gran activo con más de 650.000 afiliados y casi diez millones de votantes, y mi principal propósito es transmitir a los ciudadanos que les escuchamos, que estamos cerca de sus problemas y los defenderemos; y espero que Rodríguez Zapatero, que está que no se lo cree, no se doblegue ante lobbys políticos ajenos al interés nacional y de España.

Al menos 3 autores del 11-M mueren y matan a un geo al inmolarse en Leganés tras ser cercados por la Policía
Otros once agentes resultaron heridos de diversa consideración Los terroristas islamistas hicieron estallar dentro del edificio una potente bomba tras gritar «Alá es grande» «El tunecino», organizador de la matanza, podría haber fallecido
Un agente del Grupo Especial de Operaciones (GEO) murió anoche y otros once policías resultaron heridos, al intentar asaltar la vivienda, en el barrio Norte de Leganés de Madrid, en la que se escondían al menos tres individuos a los que se intentaba detener en relación con la matanza del 11-M. En el momento en el que entraban los policías, los terroristas hicieron estallar una potente bomba, de unos treinta kilos, que destruyó por completo la vivienda y les despedazó. El piso había sido localizado gracias a investigaciones de la Policía, hacia la una de la tarde y desde entonces estaba vigilado. Los terroristas respondieron con disparos, invocaciones a Alá y cánticos en árabe a los primeros intentos de la Policía de entrar en la vivienda.
J. M. Zuloaga / R. L Vargas La Razón  4 Abril 2004

Leganés (Madrid) -Las investigaciones de la Comisaría General de Información del Cuerpo Nacional de Policía permitió localizar, en el número 40 de la calle Carmen Martín Gaite, esquina con Irene Fernández, del barrio Norte de Leganés, un piso en el que se escondían, al menos, tres de los presuntos autores de la matanza del 11-M. Varios de ellos serían los que aparecían en las fotografías distribuídas por el Ministerio del Interior.
El nombre de la calle Irene Fernández corresponde a la de un agente de la Guardia Civil asesinada por ETA en la localidad de Sallent de Gállego, en Huesca.

Alrededor de las cinco de la tarde, agentes del servicio de Información de la Policía se acercaron a la vivienda y sus inquilinos, al percatarse, los recibieron a tiros. En ese momento, uno de los terroristas podría estar fuera del piso y haber logrado huir. Todos los intentos para que se rindieran resultaron infructuosos. Respondían con canciones en árabe e invocaciones a Alá. Ante esta situación, se pidieron refuerzos: a las UIP, para que cercaran la zona, y a los «geos» para que, si era necesario, asaltaran la vivienda.

A las ocho y media de la noche, los agentes especiales hicieron una voladura controlada de la puerta de la casa. Se produjo un tiroteo por parte de los terroristas que después permanecieron en silencio sin realizar ningún movimiento. La situación parecía controlada.

Quince minutos después, tras ser evaluado lo ocurrido, se decidió el asalto de la vivienda. Al intentar entrar, se escuchó una voz que gritaba «Alá es grande», a la que siguió una tremenda explosión.

Un agente del GEO, de 41 años de edad, casado y con dos hijos, resultó muerto al sufrir una herida en la vena femoral que le produjo una gran pérdida de sangre. Otros once policías resultaron heridos, tres de ellos con carácter grave, ingresados en el hospital Severo Ochoa.

Entre los terroristas fallecidos podría estar el cabecilla de la matanza del 11-M, Serhane Ben Abdelmajid «el tunecino». Fuentes antiterroristas subrayaron que los delincuentes tenían todo preparado para inmolarse en el momento que entrara la Policía. El hecho de que tuvieran explosivos y detonadores, así como una infraestructura suficiente (un piso, al menos) demuestra que tenían previsto seguir cometiendo atentados. En este sentido, no se descarta que sean también los autores del intento de descarrilamiento del tren AVE, que pretendieron realizar el pasado viernes en la provincia de Toledo.

Vecinos de las viviendas de los alrededores y de los tres edificios próximos fueron desalojados ante la amenaza de bomba (600 en total). Unos y otros confirmaron que los terroristas profirieron cánticos e invocaciones a Alá antes de inmolarse.

Dentro del cerco policial establecido, agentes francotiradores se situaron en las azoteas de los edificios de la zona. Asimismo, fueron desalojados todos los edificios colindantes y se ordenó a los vecinos del barrio que permanecieran dentro de sus casas. Mientras tanto, dos helicópteros sobrevolaron el barrio desde primeras horas de la tarde. Además, los efectivos sanitarios desplazaron al lugar varias ambulancias y montaron un hospital de campaña. Asimismo, los bomberos acudieron a la zona, en previsión de que los terroristas hiciesen estallar los explosivos. La Policía Nacional realizó en Fuenlabrada controles en todos los accesos a la población, según indicó a este periódico la Policía Local. Fuentes de la investigación destacaron a LA RAZÓN que tras la explosión se encontraron restos humanos en un radio de 60 metros. Otros medios aseguraron que se hallaron trozos de cuerpos en la piscina del edificio.

El ministro del Interior, Ángel Acebes, en rueda de prensa celebrada en la sede de su departamento poco antes de la medianoche, señaló que, por los cuerpos encontrados, los terroristas debían ser tres pero que no se descarta que pudieran haber más, dado el estado en que había quedado la vivienda tras la fortísima explosión, así como el primer y segundo piso del inmueble que quedaron casi completamente destrozados. Destacó que «el despliegue policial y de las fuerzas de seguridad fue muy rápido y amplio» por toda la zona. Acebes no descartó que, antes de que se estableciera el cerco sobre la vivienda, en la que participaron numerosos agentes de distintas unidades de la Policía (GEO, UIP y Comisaría General de Información), algún terrorista hubiera logrado huir.

Acebes expresó su «felicitación y agradecimiento a todos los miembros del Cuerpo Nacional de Policía que están llevando a cabo una brillante investigación policial que están permitiendo avanzar par resolver y poner a disposición de la justicia a los delincuentes, terroristas, criminales del 11-M». LA RAZÓN intentó conocer la identidad del GEO, sin embargo, Acebes expresó que «por expreso deseo de la viuda en este momento no quiere que se conozca su identidad». Inmediatamente tras conocerse la triste noticia de su muerte el titular de Interior expresó su pésame a la viuda en su nombre y de todo el Gobierno, así como la ayuda necesaria. Acebes se mostró cauteloso en sus explicaciones acerca de una operación que continúa abierta, por ello reconoció que hay que mantener «mucha prudencia para no dar ninguna pista». En este encuentro con la Prensa, Acebes no pudo confirmar si entre los terroristas inmolados estaba el posible líder de los terroristas de los atentados del 11-M, informa Lissette Bustamante.

DOS NUEVOS ARRESTOS
Hallan un segundo arsenal de ETA en Francia a raíz de la detención de Mobutu y Esparza
La operación conjunta de la Policía francesa y la Guardia Civil en la que han sido detenidos tres etarras de la dirección terrorista ha permitido localizar en poco más de veinticuatro horas un segundo depósito de explosivos y armas y arrestar a dos personas más. El ministro Acebes ha explicado que "podría tratarse de uno de los mayores arsenales de armas". El zulo podría ser utilizado también fábrica de explosivos.
EFE Libertad Digital   4 Abril 2004

El material hallado se une al localizado el viernes: cuatro bombas que los terroristas tenían preparadas para utilizarlas en un atentado inminente. El hallazgo del escondrijo de ETA en la localidad de Saint-Michel, muy cerca de Saint Jean Pied de Port, y las detenciones se producen dos días después del golpe demoledor asestado a la dirección de la banda con el arresto deIñaki Esparza Luri, encargado de facilitar la infraestructura para cometer los atentados, del dirigente "histórico", Félix Alberto López de Lacalle, Mobutu, y de su compañera y lugarteniente, Mercedes Chivite.

La documentación encontrada en el arresto de Mobutu el pasado viernes cerca de Angulema llevó a la policía a Saint-Michel. En las dependencias del nuevo depósito encontrado, situado en el centro de la aldea, los agentes encontraron una fábrica de explosivos y armas (entre ellas, lanzamisiles y lanzagranadas) que las fuentes compararon por su importancia con el taller clandestino desmantelado en 1993 en la localidad vascofrancesa de Bidart.

Aquel era el principal taller de la banda y la operación fue descrita entonces por los investigadores como la "más importante" que se había llevado a cabo en territorio francés contra ETA desde la captura, en 1992, de la llamada "cúpula Artapalo", integrada por los tres máximos dirigentes de ETA, en Bidart.

Antes de descubrir el taller en las dependencias de la vivienda, la policía detuvo a un etarra que estaba siendo buscado, que estaba armado, y al dueño de la casa, de unos 50 años, que además de pastor es el conductor del autobús escolar.

La aldea de Saint-Michel está situada a unos cien kilómetros de la localidad pirenaica de Bagneres-de Bigorre, donde el pasado viernes por la noche la policía descubrió en un piso un alijo de bombas lapa, "ollas" explosivas y otros materiales para fabricar artefactos de la banda.

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