AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 7 Abril 2004
LA PROTESTA INÚTIL
Ignacio CAMACHO ABC 7 Abril 2004

NO OLVIDARSE DE ETA
Editorial ABC 7 Abril 2004

El terrorismo que llegó de fuera
José Luis Manzanares Estrella Digital 7 Abril 2004

Un milenio de asedio islámico
Lorenzo Contreras Estrella Digital  7 Abril 2004

¿Quién se equivoca más
José María Carrascal La Razón  7 Abril 2004

Amenaza de guerra química
Editorial La Razón  7 Abril 2004

Ejemplo en Leganés
Editorial La Razón  7 Abril 2004

Amor hacia el verdugo
Lucrecio Libertad Digital  7 Abril 2004

Leganés
Opinión El País  7 Abril 2004

Una vieja señora se desnuda
Armando Añel Libertad Digital  7 Abril 2004

LOS «INMOLADOS»
Jaime CAMPMANY ABC 7 Abril 2004

Tiempo al tiempo
Alfonso Ussía La Razón  7 Abril 2004

No conviene acostumbrarse al terrorismo
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 7 Abril 2004

¿Y qué de París
José Javaloyes Estrella Digital 7 Abril 2004

Enemigo equivocado
ANTONIO BURGOS  El Mundo 7 Abril 2004

Fernández de La Vega, contra los cruzados
José García Domínguez Libertad Digital  7 Abril 2004

El «consenso»
Cartas al Director ABC 7 Abril 2004

Indecencia moral y política
Cartas al Director ABC 7 Abril 2004

El desacato a la Constitución
Ramón TAMAMES La Razón  7 Abril 2004

Diálogo con César Vidal
Libertad Digital  7 Abril 2004

Vecinos de Leganés organizan otra marcha y critican la «manipulación» del alcalde
L. R. N. La Razón  7 Abril 2004

Ibarreche impone aumentar el euskera en el modelo educativo de castellano
J. Arias Borque La Razón  7 Abril 2004
 

LA PROTESTA INÚTIL
Por Ignacio CAMACHO ABC 7 Abril 2004

TODO el respeto a quienes se manifiestan estos días, en Leganés o en donde sea, contra el terrorismo, pero conviene que vayamos cambiando de chip: a los islamistas se le dan una higa nuestras manifestaciones y nuestras protestas. La movilización ciudadana era -es- eficaz contra ETA, porque la aísla de su entorno social y le demuestra que el pueblo no afloja el pulso. Así ocurrió cuando el asesinato de Miguel Ángel Blanco; si los nacionalistas no hubieran oxigenado a ETA en el pacto de Estella, su agonía se hubiese producido mucho antes. Pero con este nuevo enemigo no vale la estrategia: no quiere nuestra rendición, sino nuestro aniquilamiento.

Ocurre que estamos perplejos porque, hasta ahora, estas cosas siempre les pasaban a otros: a los americanos, a los indonesios, a los israelíes. Y un lógico resorte de psicología social nos lleva, por un lado, a reaccionar tal como estamos acostumbrados ante una amenaza de distinta naturaleza, y por otro, a un legítimo sentimiento de miedo ante un peligro mucho más intenso y menos previsible del que conocemos. En los últimos años habíamos aprendido a ser relativamente optimistas frente a nuestro terrorismo doméstico y a pensar que era posible su derrota. Pero lo que sabemos del terrorismo integrista musulmán resulta pavoroso: tipos capaces de inmolarse por fanatismo religioso, adoctrinados para matar con una recompensa celestial, cargados de odio hasta las entrañas contra lo que somos y lo que representamos. Sin escrúpulos ante nada ni ante nadie.

Se trata de un peligro excesivo para nuestra tranquilidad colectiva. Y buscamos la manera de exorcizarlo pensando que existen unas causas directas y manejables, como la retirada de Irak, y otras remotas que suele alegar la izquierda intelectual: la miseria de los desheredados, la ocupación de Palestina, el imperialismo americano. Eso es una falacia, un autoengaño. El nuevo Gobierno puede tener mil razones para retirar de Irak nuestras tropas, incluida la de que le parece, como a muchos españoles, que se trata de una guerra injusta, pero como paliativo del terrorismo no va a funcionar. Y convendría que el PSOE aclarase bien su posición al respecto, porque muchos ciudadanos están convencidos de que si nos vamos de Irak quedaremos a salvo de este fanatismo asesino.

Vincular ambos problemas conduce a una confusión letal. Los islamistas nos atacan porque representamos la sociedad abierta que ellos odian y quieren destruir. Así de simple. Lo demás son pretextos: Irak, Afganistán -que, por cierto, a Al Qaida le importa bastante más, porque allí tiene sus bases y escondrijos-, Ceuta y Melilla, la memoria perdida de Al Andalus, la sociedad laica, el velo, la inmigración. Retórica. Esto es una guerra global desatada en nombre de una interpretación iluminada y delirante de los designios coránicos. Vienen a por nosotros.

Y va a ser duro. Tan duro que no sirven de nada nuestras manifestaciones, y menos aún si se utilizan como arma arrojadiza contra el adversario democrático. El desafío nos va a recortar la libertad cotidiana porque una sociedad liberal no puede combatir esta amenaza indiscriminada sin dejarse jirones en el empeño. Habrá que reconstruir la estrategia, revisar nuestra bienintencionada mentalidad multiculturalista -¿alguien se ha molestado en serio en saber qué se está predicando en algunas mezquitas?-, acostumbrarnos a una incómoda alerta de desconfianza. Esto cimbrea nuestros confortables principios y requiere una pedagogía social diferente. Simplificar las causas equivale a confundir los efectos. Aunque a bote pronto resulte mucho más cómodo.
icamacho@abc.es

NO OLVIDARSE DE ETA
Editorial ABC 7 Abril 2004

LAS agresiones y las amenazas del terrorismo islamista están teniendo un efecto político y social preocupante, con un alto riesgo de contaminar el consenso que los dos grandes partidos habían alcanzado para la lucha contra ETA. Desde el primer momento, es decir, desde el 11-M, el integrismo islamista violento ha conseguido el enfrentamiento entre las fuerzas políticas, gracias a un tratamiento de sus causas muy similar -y tan erróneo- al que, hasta hace muy pocos años, hacía que algunos reclamaran diálogo para acabar con ETA. No justicia, ni castigo, ni firmeza. Diálogo. El silogismo acababa ofreciendo un resultado degradante: quien no dialoga con el terrorismo es responsable de que el terrorismo subsista. ¿Cuántas veces se dijo que la tregua de ETA de 1998 fracasó por la «cerrazón» del Gobierno de Aznar? ¿Cuántas no se ha puesto en planos equidistantes al Estado y al terrorismo, como bandos de un conflicto bilateral? El argumento se está repitiendo con el terrorismo integrista, satisfecho con que su rechazo social en la calle sea similar y simultáneo al rechazo que provoca la intervención militar en Irak y a la ferocidad de las acusaciones contra el PP. También Al Qaida ha logrado la equidistancia con el Gobierno de Aznar en las pancartas y en los gritos de algunas manifestaciones. Nada mejor para los terroristas.

Sin embargo, la confusión aún puede producir resultados más desastrosos si, al calor de la alarma y del dolor que está causando el terrorismo islamista, ETA empezara a pasar a un segundo plano y su violencia fuera objeto de una comparación favorable con la genocida de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Hay un discurso soterrado que persigue suplantar la prioridad de ETA por la prioridad de Al Qaida para forzar un cambio sustancial en el consenso que se reflejó en el Acuerdo por las Libertades y Contra el Terrorismo y allanar el camino para una rehabilitación definitiva del nacionalismo vasco, sin pasar por el juicio histórico que merecen sus pactos con la banda terrorista y sin haber renunciado a los propósitos comunes con los terroristas.

Rodríguez Zapatero no debe caer en esta trampa. En España, el terrorismo tiene dos nombres: ETA y Al Qaida, cada cual con su propia coartada, pero unidos en la víctima elegida. El problema terrorista en España se ha ampliado, pero no ha cambiado de protagonista. El arsenal de explosivos y armas que se ha incautado a los etarras en el Sur de Francia tenía como destinatarios a ciudadanos españoles. Si ETA no mata es porque las Fuerzas de Seguridad no le han dejado, no porque no quiera hacerlo. La experiencia histórica demuestra que la unidad de los partidos políticos no es necesaria para detener «comandos» terroristas, sino para privarles de cualquier expectativa de beneficio político y para aislar a quienes, desde el bando de la democracia, buscan el usufructo de la violencia. Ésta es la experiencia que ha demostrado que sólo la fuerza policial y judicial puede doblegar al terrorismo. Con el integrismo islamista violento acabará sucediendo lo mismo, aunque parece que hay un sector de la sociedad, sostenido por el discurso irresponsable de una buena parte de la izquierda, que no se ha vacunado del voluntarismo y de la obcecación contra la derecha y el amigo americano, y obsequia a Al Qaida con el vituperio al PP, el repudio a Estados Unidos y la fiebre del antibelicismo y del diálogo. Lo más previsible es que el tiempo vaya poniendo las cosas en su sitio y demostrando la falta de sentido de Estado y de honradez intelectual con la que, desde la izquierda, se ha enfrentado a la sociedad española con el PP, cargando sobre sus espaldas los muertos del 11-M. El tiempo demostrará que nadie, ni ETA, ni sus cómplices nacionalistas, han dejado de ser lo que eran antes de que estallaran las mochilas en los Cercanías madrileños.

El terrorismo que llegó de fuera
José Luis Manzanares Estrella Digital 7 Abril 2004

Aquí estábamos, padeciendo desde hade muchos años los zarpazos asesinos de ETA, cuando un nuevo terrorismo -este de importación- nos golpea con una masacre sólo tres días antes de celebrarse las elecciones generales. Venir ahora con la cantinela de que aquella matanza no influyó en el resultado de las urnas -sobre todo tras las manifestaciones y mensajes a pocas horas de la votación- no deja de ser una muestra de cinismo.

Nunca sabremos lo que habría ocurrido sin esos atentados que muchos cargaron precipitada e interesadamente sobre las espaldas del presidente Aznar por su apoyo a los EE.UU en su conflicto con Sadam Husein. Pero lo que ahora nos importa a todos, sin distinción de color político, es encarar el futuro con la mayor objetividad posible, y para ello nada mejor que, dejando en un segundo lugar los sentimientos y los deseos, examinar nuestra situación frente al terrorismo en general y el terrorismo islámico en particular. Vayan a continuación un par de pinceladas.

Todo terrorismo es una operación de chantaje al contado o a plazos. Los terroristas habrán vencido tan pronto como obtengan una sola claudicación. Lo difícil es pasar del cero al uno. Luego, del uno al dos, o del dos al tres y así sucesivamente, sólo hay diferencias cuantitativas y cada vez menores. Los nazis –recuérdese la remilitarización unilateral de Renania, más tarde la anexión de los Sudetes, después el protectorado checo y finalmente la anexión de Dantzig y la guerra con Polonia- afirmaban que quien dijera A tendría que decir B.

De otro lado, el triunfo de un terrorismo envalentonaría a los otros en un efecto similar al de los vasos comunicantes. Si se cede frente a unos asesinos, no habrá razón para discriminar a los restantes. Diálogo, pues, para todos, siempre con los muertos encima de la mesa para facilitar el entendimiento. No será tarea sencilla convencer a nuestros aliados contra el terror -aprueben o no la política norteamericana en Oriente Medio- y a los propios terroristas de que la retirada de nuestras fuerzas en Irak respondería a una promesa electoral anterior al 11M. Y la posterior colocación de explosivos en la línea del AVE deja bien claro que persiste el peligro pese al anuncio del repliegue si no se contara pronto con un mandato de la ONU. El mismo organismo internacional que contempla impávido el genocidio del pueblo palestino, parte integrante de una nación musulmana cuya identidad religiosa no conoce fronteras.

Quizá conviniera reflexionar también sobre algunas circunstancias que poco o nada tienen que ver con esa guerra en la que -repitámoslo de paso- no participó un solo soldado de nuestras fuerzas armadas. También hay un destacamento español -¿de ocupación?- en Afganistán y, naturalmente, no parece que Al Qaeda se preocupe mucho por la geografía. Sucede además que, a juzgar por la nacionalidad de la mayoría de los implicados en los crímenes del 11M, en el atentado fallido contra el AVE y en los sucesos de Leganés, nos encontramos ante un grupo terroristas con España como objetivo específico. Melilla, Ceuta, las Islas Canarias y Al-Andalus quedan más cerca que Kabul o Bagdad. Sería interesante saber qué precio último estarían dispuestos a pagar a los pacifistas a ultranza y a quienes se dirigen con sus peticiones, si al Gobierno o a los terroristas, o a ambos por eso de la equidistancia.

Un milenio de asedio islámico
Lorenzo Contreras Estrella Digital  7 Abril 2004

Parece mentira que a estas alturas del tiempo y de la historia, todavía no se haya dado con la tecla interpretativa final de las causas que vienen determinando la agresión del islam contra occidente. Al menos no se ha dado con la clave certera, si consideramos la cantidad de versiones que circulan en torno a los motivos que el islam esgrime para perpretar sus acciones criminales en forma de "guerra santa". La inclusión de España en el marco de los objetivos de la "yihad", como probable consecuencia de la participación española en la guerra de Iraq, acaba de merecer de un catedrático de Ciencia Política este diagnóstico "etiológico": "Afirmar que los fundamentalistas islámicos (...) han ensangrentado Madrid e intentan seguir conmocionando a la sociedad española (...) por haber contribuido con nuestras tropas a la campaña de Iraq es una simplificación (...) Atentan contra España porque es un país occidental, pero también donde policías y jueces trataban de impedir que Al Qaeda disfrutara de refugio y cobertura".

Ahí queda eso. Se ataca a occidente porque es occidente, se ataca a España porque es un país occidental donde el fundamentalismo islámico no encuentra hospitalidad. Sin embargo, uno de los reproches que cabe dirigir a nuestras autoridades es precisamente el grado de infiltración y acomodo que los islámicos radicales consiguen en nuestras ciudades. No hay más que seguirle la pista a los terroristas de estos últimos días para percatarse de que se hallaban bastante asentados en viviendas e incluso negocios, en situación de "durmientes" sin excesivos problemas ni demasiados obstáculos para sus movimientos. La amnesia política ha permitido minusvalorar la cantidad de contactos previos que en España determinaron la preparación de los ataques a las torres gemelas de Nueva York, por ejemplo.

Los agentes islámicos se habían establecido en red conspirativa con bastantes facilidades. No es verdad que España figurara en la diana de las intenciones de la "yihad" con carácter preferente. De pronto, así ha sido. Hemos sido objetos de esa siniestra predilección. El odio a occidente no parecía afectarnos antes del episodio de las Azores. El único atentado que se produjo en nuestro suelo ocurrió hace bastantes años, cuando islámicos sin encuadramiento conocido atentaron contra el restaurante "Las Moreras", en la carretera de Barcelona, cerca del aeropuerto de Barajas, donde se daba la circunstancia de que se citaban a comer americanos de la base de Torrejón. Fue un primer síntoma, ya lejano en el tiempo, pero no cabía establecer que el objetivo era nítidamente español. El mundo islámico se desperezaba sin que cupiera predecir lo que luego vendría, con las proporciones en que lo ha hecho.

Claro que la tendencia agresiva viene de antiguo y tiene una raiz religiosa. Samuel Huntington, en su famoso libro "El choque de las civilizaciones", ha incluido esta cita de Bernard Lewis, extraida de su obra "Islam and the west" (1993): "Durante casi mil años, desde el primer desembarco moro en España hasta el segundo asedio turco de Viena, Europa estuvo bajo la amenaza constante del islam". Mil años son muchos años. Huntington comenta:"El islam es la única civilización que ha puesto en duda la supervivencia de Occidente, y lo ha hecho al menos dos veces". ¿Vamos para la tercera?

¿Quién se equivoca más?
José María Carrascal La Razón  7 Abril 2004

Fueron muchos los que, en su día, criticaron duramente la infortunada carta abierta de Carod-Rovira a ETA, pidiéndola que «mirase el mapa» de la Península antes de perpetrar un atentado. Buena parte de los mismos, sin embargo, están cometiendo el mismo error sin darse cuenta. Son los que echan la culpa a Aznar de los atentados de Madrid y piden el inmediato regreso de nuestras tropas de Iraq. Lo que están diciendo con ello a los terroristas islámicos es que «miren el mapa» del mundo antes de golpear, que nosotros nada tenemos que ver con esa guerra y que maten norteamericanos, no españoles. Un razonamiento tan infantil como pusilánime.

Los fundamentalistas islámicos no odian a los norteamericanos por ser norteamericanos. Les odian por ser occidentales. Y si concentran en ellos sus ataques es porque los Estados Unidos son hoy la representación más clara, dinámica y expansiva de Occidente, como en siglos pasados fueron Inglaterra, Francia o España. Por ello los consideran su principal enemigo y el principal blanco a abatir.

Lo que los fundamentalistas islámicos odian con todo su cuerpo y alma es lo que Occidente representa: la libertad, el individualismo, la democracia, la emancipación de la mujer, la separación de la Iglesia y el Estado.

Principios todos que chocan frontalmente con los suyos, o los que creen suyos, pues hay estudiosos del Islam que aseguran que en éste existe un amplio espacio para la tolerancia y la realización personal. Pero no es esa la interpretación que dan a su fe los fundamentalistas, infinitamente más rigurosos y agresivos, lo que les lleva a rechazar cualquier desviación de la misma y la más mínima influencia externa. Es como Occidente y sus valores se han convertido en la gran amenaza para ellos, y los Estados Unidos, en el «Gran Satán», así los llamaban los seguidores de Jomeini, a destruir con todos los medios y armas posibles.

Pero ese odio y esa furia no se reducen a los norteamericanos. Se extienden a todo el mundo del que, por fortuna, formamos parte, Y nadie crea que con pancartas proclamando «Paz», con gestos amables, retirada de tropas y cambios de gobierno vamos a convencer a los terroristas. Si nos han atacado es por considerarnos el eslabón más débil, más fácil, más vulnerable de ese mundo que ven como una amenaza e intentan destruir antes de que sus valores se impongan inexorablemente a los suyos. Es en lo único que pueden tener razón, pues el ansia de libertad termina siempre imponiéndose en todos los hombres, culturas y religiones. Aunque el camino hasta ello sea largo y arduo.

En cualquier caso, quienes acusan a Aznar de haberse equivocado enviando tropas a Iraq cometen un error mayor creyendo que estamos ante un conflicto exclusivo entre los fundamentalistas islámicos y los norteamericanos. Esta es una guerra en la que, a diferencia de las dos grandes últimas, no hay neutrales.

Amenaza de guerra química

Editorial La Razón  7 Abril 2004

Tras la matanza del 11-M en Madrid, varios representantes de la Policía británica advirtieron a sus ciudadanos de que se prepararan para sufrir un gran ataque terrorista de carácter indiscriminado, en un reconocimiento explícito de la grave amenaza que representa para las grandes urbes europeas el terrorismo islamista. Pero, al mismo tiempo, el gobierno de Tony Blair emprendía una de las mayores operaciones de seguridad preventiva de los últimos años que, hasta el momento, ha dado algunos resultados positivos.

Primero fue la desarticulación de una célula «durmiente» paquistaní, con más de quinientos kilos de un producto ampliamente utilizado en la fabricación de explosivos, y, ayer, se supo a través de la BBC que se había abortado un atentado con armas químicas contra el sistema público de transportes de Londres. Pese a que la información filtrada es escasa, parece que los integristas pretendían combinar una bomba convencional con una sustancia empleada en los laboratorios civiles de medio mundo que, dispersada en forma de gas en lugares cerrados, puede ser letal.

No es la primera vez que los servicios de información occidentales detectan planes para un ataque terrorista de estas características. Desde la llamada «bomba sucia», compuesta por residuos nucleares y explosivos, a las fórmulas de gases «clásicos», como el Sarín, que ya fue utilizado en el metro de Tokio; los seguidores de Al Qaeda han imaginado todas las combinaciones posibles para conseguir unas armas «artesanales» pero enormemente peligrosas.

El problema de seguridad se agudiza si tenemos en cuenta que la mayoría de los productos químicos aptos para este tipo de bombas son de venta libre en el mercado o pueden conseguirse sin muchas dificultades. Es el caso, por ejemplo, de la «basura nuclear», presente en los residuos hospitalarios y de centros de investigación. Porque para los fines terroristas, bastaría con sumar a los resultados terribles de la dinamita el efecto sicológico de una contaminación radiactiva, por muy leve que ésta fuera. Y lo mismo puede decirse de las combinaciones de gases químicos.

Desde el atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York, la prioridad de los gobiernos occidentales ha sido, precisamente, evitar que cualquier tipo de armamento no convencional pudiera llegar a manos de unos individuos dispuestos a todo. Y, pese a las críticas por la invasión de Iraq, hay que reconocer que se ha conseguido reducir la fabricación y almacenamiento de las armas de destrucción masiva, con acuerdos como el firmado recientemente con Libia e Irán.

Queda ahora, sin embargo, afrontar el reto que representa el probable empleo por parte del terrorismo de las tecnologías y productos de «doble uso». Se trata de implantar en la sociedad una nueva «cultura de la seguridad» que tengan en cuenta ese nuevo peligro y que inculque en los profesionales que trabajan con materiales susceptibles la necesidad de extremar la vigilancia. Más vale pecar de suspicacia ante un pedido comercial de inocentes nitratos que tener luego que lamentar una tragedia como la sufrida por los madrileños.
Al fin y al cabo, y no está de más recordarlo, los terroristas que se estrellaron contra las Torres Gemelas consiguieron los mismos efectos mecánicos que una bomba nuclear táctica.

Ejemplo en Leganés
Editorial La Razón  7 Abril 2004

Los vecinos del barrio de Leganés Norte, en Madrid, que fue la zona directamente afectada por el suicidio de los terroristas responsables del 11-M, dieron ayer una lección de democracia a su alcalde, el socialista José Luis Pérez Ráez. En silencio, huyendo de sectarismos, varios miles de ellos se reunieron en silencio como homenaje al sacrificio del agente de la Policía Nacional asesinado en la operación del pasado sábado y a sus compañeros de los GEO que resultaron heridos.

Es un contraste, clarificador, con lo ocurrido en la manifestación de protesta del pasado lunes, en la que, deliberadamente, el Ayuntamiento concitó una situación de hecho que no tenía otro objeto que excluir a los representantes del Partido Popular de un acto abierto a todos y con una gran carga emotiva y moral.

Desde la ultraizquierda española y los movimientos radicales nacionalistas, pero, también con la aquiescencia y colaboración de un partido democrático como el PSOE, se intenta culpabilizar al PP y al Gobierno de José María Aznar de la tragedia ocurrida en Madrid.

Es una actitud miserable que describe perfectamente a quienes la adoptan. Y es, además de una grave falta a la verdad, un error que puede acarrear consecuencias no deseadas. El terror, sea cuál sea su origen, no tiene justificación ni explicación posible. Los únicos responsables de la matanza de Madrid son los terroristas que la perpetraron, los mismos que han llevado la muerte a medio mundo, desde Nueva York a Bali; de Madrid a Leganés Norte.

La manifestación de Leganés
Amor hacia el verdugo
Lucrecio Libertad Digital  7 Abril 2004

No es nuevo. Aunque en España haya tomado, en estas últimas semanas, una dimensión –¿a qué negarlo?—monstruosa. En el amor que la víctima despliega hacia el verdugo, se juega una desgarrada voluntad de supervivencia. Si soy así torturado, si de tal modo se me maltrata o asesina, es que algo en mí ha sido malo; y él, esa especie de Dios vicario a cuyas vejaciones me hallo sometido, nada hace sino restablecer el orden de las cosas, otorgándome el don del castigo que merezco; y salvándome, así, de mis pecados, a través del purificador purgatorio al cual benévolamente se digna someterme.

No es nuevo. Es una de las más atroces pulsiones del inconsciente enfermo. Los psiquiatras la conocen bien. Al menos desde Freud, que dedico a su análisis páginas luminosas. Lo nuevo es el cinismo con el que los políticos hacen uso de esa dolorosa patología para trocar dolor por votos.

Lo del alcalde de Leganés supera en obscenidad a todo cuanto recuerdo haber visto a lo largo de mi, por lo demás más bien misántropa, experiencia política. Una manifestación que, bajo la coartada de rendir memoria a los doscientos asesinados, toma como consignas a reivindicar precisamente las de los seis asesinos autoinmolados junto a todo lo que pudieron llevarse por delante: es la perversidad casi en estado puro.

En un país que no estuviera enfermo, sería el partido del convocante quien hubiera tomado inmediatas medidas: expulsión del PSOE, sí; pero eso es casi lo de menos. En un país mínimamente civilizado, el partido al cual perteneciera semejante sujeto hubiera sido el primero en llevarlo a los tribunales por apología del terrorismo.

Pero éste no es un país en sus cabales. Es España. Los futuros ministros del PSOE encabezaron la manifestación a favor de idénticas consignas a las que llevaron a los seis asesinos autodespedazados a triturar a doscientos ciudadanos cuyo único delito era vivir en un país que no se declara islámico.

Pocas veces el amor al verdugo fue tan lejos.

Leganés
Opinión El País  7 Abril 2004

El PP se desvinculó de la manifestación convocada el lunes en Leganés (Madrid) por entender que su lema unitario previamente pactado -contra el terrorismo y en apoyo a las víctimas-, fue desvirtuado al incluir en el manifiesto que debía dar fin a la marcha una referencia a la retirada de las tropas españolas de Irak. Con independencia de las circunstancias concretas, ese lamentable desenlace alerta sobre errores a evitar.

Ha costado años entender que la unidad contra el terrorismo de ETA no debía supeditarse a acuerdos sobre otras cuestiones, y también, que los intentos de capitalizar de manera partidista las movilizaciones antiterroristas acaban debilitándolas. Sería desastroso que se olvidase en el momento en que la unidad es más necesaria que nunca para hacer frente a un terrorismo dirigido contra miles de personas anónimas, a las que se hace objeto directo del chantaje. Es comprensible que haya personas que, buscando culpables próximos, vinculen directamente los atentados con la política exterior del Gobierno; pero no lo es que personas con responsabilidades políticas se sumen a esa simplificación o no se atrevan a contradecirla.

Esa vinculación es injusta. Los expertos han recordado que ha habido atentados (o intentos) anteriores a la guerra de Irak o contra países cuyos gobiernos han estado en contra de ella; por lo mismo, la retirada de las tropas no garantiza la de la amenaza latente. Además, es una identificación peligrosa, porque pone en manos de los terroristas decidir si una intrervención militar (como la de la guerra del Golfo o las de los Balcanes) es justa o injusta.

Y es, desde el punto de vista de la izquierda, una identificación poco inteligente y escasamente eficaz: da pábulo a quienes consideran los resultados del 14-M como una especie de claudicación de los españoles ante la amenaza terrorista. La víspera de su inmolación en Leganés, el grupo al que supuestamente pertenecían los terroristas difundió un escrito en el que daba 24 horas para que las tropas volvieran de Irak y Afganistán bajo amenaza de convertir España "en un infierno".

Es también un mal precedente para lo que viene. Sin necesidad de sacar las cosas de quicio, convirtiendo ahora simétrica y también injustamente a los impulsores de la iniciativa en cómplices de Al Qaeda, sí sería deseable que los partidos responsables evitaran secundar propuestas cuyo desenlace previsible sea dividir a los demócratas y a los ciudadanos en general ante el terrorismo. Nos va mucho en ello.

Vínculo atlántico
Una vieja señora se desnuda
Armando Añel Libertad Digital  7 Abril 2004

Todo o casi todo en la reacción europea a la escalada del terrorismo islámico parece confirmar los peores augurios de los más pesimistas entre los pesimistas: La Vieja Europa que calificara el “primitivo” Rumsfeld prevalece sobre la nueva, si es que ésta alguna vez fue más allá de presentar credenciales. Tras las amenazas a Gran Bretaña, Francia e Italia, la masacre de Madrid y las posteriores movidas fundamentalistas, la Unión Europea continúa apostado por una estrategia de contención, incapaz de estructurar una respuesta cotundente, que pase a la ofensiva en todos los frentes y desde todos los ángulos. Un caso ilustrativo es el de buena parte de la sociedad española, que ni siquiera tras haber sufrido en carne propia la devastación se rinde a la evidencia de que el fanatismo no admite medias tintas.

Junto a otros fenómenos de raíz totalitaria, el terrorismo islámico se retroalimenta de movimientos e ideologías antiglobalización incesantemente manufacturados, exportados o maquillados por la izquierda desde sus centros de poder mediático. De ahí que cierta Europa inmovilista, dominada en sus resortes estamentales por la progresía conservadora, encuentre poco atractivo y hasta contraproducente enfrentar a los principales enemigos de su enemigo: Luego de haber demonizado durante décadas a la principal potencia mundial, de haber denostado sin cesar el modo de vida americano, de haber culpado a los Estados Unidos, en fin, de cuanto hay -de malo- en las cuatro esquinas del globo, resulta poco menos que inconveniente irse a la guerra junto a Washington o reconocerle la coherencia de batir a aquellos que de una forma u otra ponen en peligro la coexistencia global. Porque la globalización no sólo es consecuencia de la expansión de principios como el libre comercio, el respeto a la propiedad privada o el ejercicio de los derechos individuales, sino causa de que éstos sean amenazados por los fundamentalismos nacionalistas, religiosos e ideológicos.

Tras cooperar decisivamente en el encumbramiento de los socialistas españoles, Al Qaeda o sus ramificaciones han decidido pasarles la factura recordándoles que mientras no retiren las tropas de Irak y Afganistán -en su día, primer territorio libre del efecto globalización- España permanecerá en la mira del fundamentalismo islámico. La reacción de la izquierda no se ha hecho esperar: Por boca de la cineasta Pilar Bardem, durante una reciente manifestación en el madrileño Leganés, aseguró que sus “armas son las del diálogo, la tolerancia, la solidaridad, la no violencia y la lucha por la paz”, al tiempo que culpaba al Gobierno saliente de la escalada terrorista. Visto lo visto, la Vieja Europa se desnuda, pero esta suerte de tembloroso striptease sólo puede causar risa, cuando no envalentonar, a aquellos a los que va destinado. Cría cuervos, que te sacarán los ojos.

LOS «INMOLADOS»
Por Jaime CAMPMANY ABC 7 Abril 2004

LA izquierda española, nuestros socialistas y nuestros comunistas, los rojelios, o sea, están empeñados en que el gobierno de Aznar y Aznar mismo carguen con los dos centenares de muertos de la masacre del 11-M. Las culpas de Aznar y su gobierno consisten en haberse inclinado a favor de Bush y los Estados Unidos contra el sanguinario dictador Sadam Husein y su régimen en Iraq, exterminador de miles de ciudadanos con armas químicas y promotor de dos guerras de invasión, la de Irán y la del Golfo.

Ni siquiera abandonan los rojelios esa acusación tan terrible como injusta después de haber logrado, gracias en gran parte a tan macabra estratagema, su victoria electoral a los tres días del atentado. Antes bien, insisten en esa vileza y le añaden las culpas por el susto de la explosión de Leganés con la muerte del «geo» y los heridos de las fuerzas de policía y de la población civil producidos por los bombazos de los «inmolados». (Por cierto, eso de la «inmolación» y los «inmolados» lo ha debido inventar un amigo de los terroristas o un enemigo de la semántica. O perverso o tonto, que en Aristóteles viene a ser más o menos lo mismo. Porque «inmolar», según el DRAE mientras no lo corrija «el Nebrija», significa sacrificar una víctima, ofrecer algo en reconocimiento de la divinidad o dar la hacienda o la vida en provecho de alguien).

Sigamos con la cantinela. La manifestación convocada por el alcalde de Leganés, socialista él, para condenar el terrorismo y pedir por la paz se convirtió con premeditación y adrede en un acto de partidismo político callejero, pancartero y vociferante. En ese acto ni siquiera faltó la arenga, leída, ¿cómo no?, por Pilar Bardem, en la que se exigía la inmediata retirada de las tropas de Iraq. Los manifestantes, organizados por el alcalde y arengados por un Bardem, se alineaban así con los terroristas del «ultimátum» enviado a este periódico. O retirada de las tropas, o infierno y muerte. Y añadían una nueva acusación al Gobierno, al PP y a José María Aznar. Ahora, vecinos de Leganés que no tuvieron arte ni parte en esa estratagema rojelia quieren manifestarse de verdad contra el terrorismo. No lo permitirán los rojelios, y quiera Dios que eso no termine peor que el rosario de la aurora. Al tiempo.

Se supone que lo de la retirada de las tropas de Iraq y de Afganistán está en marcha. España se dispone a echar a correr y abandonar su lugar en Europa y en el Occidente libre y civilizado. Más que una retirada parece una huida y una rendición ante el terrorismo. La visita clandestina y precipitada de José Bono al Pentágono así parece confirmarlo. Ni siquiera ha esperado a tomar posesión del cargo.

La trampa rojelia consiste en ignorar que el terrorismo no es una respuesta a la intervención en Iraq. Ningún soldado americano había pisado Iraq cuando fueron derribadas las Torres Gemelas. Todos conocen la posición que adoptó Francia en el conflicto, y sin embargo París es hoy una ciudad tomada por el Ejército para prevenir atentados. Madrid, París, Roma viven bajo el terror. El fanatismo islámico de Ben Laden ha declarado la guerra a Occidente, a todo el Occidente.

Tiempo al tiempo
Alfonso Ussía La Razón  7 Abril 2004

Mi compadre Antonio Burgos, señor gaditano del barrio de La Viña, me foguea las corvas en su «Recuadro» del diario «El Mundo» retándome a calificar a los terroristas de Al Qaeda con la misma contundencia que acostumbro cuando me refiero a los etarras y sus mantenedores. Escribe el maestro barroco: «Contra Al Qaeda no veo la contundencia que contra ETA. Vamos, que ni Alfonso Ussía, que es el máximo especialista, llama a estos hijos de Alá lo que son: kamikazes hijos de puta» .

Tiempo al tiempo, cofrade de los esclavos atados a la columna, compañero de viajes rompedores de mitos, embarcado en la misma travesía del Atlántico desde Lisboa a la isla de Guadalupe, colega en los fríos de Moscú y los ardores zulúes en las planicies sudamericanas de Ulundi, cómplice de los mangazos de langostinos que le endosamos a don Francisco Romero, el maestro de Camas junto a don Francisco Camino, al que no le hemos asaltado de mariscadas porque no tuvimos todavía oportunidad de hacerlo, pero tiempo al tiempo.

Tiempo al tiempo, compadre, para llamar hijos de puta a los terroristas de Al Qaeda por el terrible atentado de Madrid y sus posteriores planes felizmente chafados por nuestras Fuerzas de Seguridad, hay que tener plena certidumbre de su autoría. Con los etarras no han volado nubes de dudas cuando han cometido sus feroces salvajadas.

Y a estas alturas de la tragedia, todavía no sabemos quiénes son en verdad los criminales que inundaron a Madrid de sangre el pasado once de marzo. Si eran miembros de Al Qaeda, si componentes de una banda terrorista marroquí, si ambas cosas a la vez, e incluso, si terroristas islámicos apoyados desde España por otras organizaciones criminales con infraestructuras ya establecidas en la Capital del Reino, que como bien sabes y ambos hemos denunciado repetidamente, sólo es el Reino de España en el carné de conducir.

Para mí, que habrá sorpresas. Y coincido en rumores con los expuestos por Luis María Anson en su última «Canela Fina». La brutalidad del atentado y la fecha elegida para llevarlo a cabo nos obligan a la prudencia. Sus consecuencias políticas estaban perfectamente calculadas, y los cálculos no han fallado. El vuelco político que produjo el atentado ha beneficiado a un partido político que le hacía carantoñas a Marruecos cuando nuestro anterior Gobierno mantenía con el Reino Alauita fuertes y graves discrepancias y enfrentamientos, desde el Sahara a Perejil pasando por Ceuta, Melilla y la invasión migratoria.

Lee el libro del taimado diplomático socialista Cajal y sacarás conclusiones. Tiempo al tiempo, compadre. Para llamar hijos de puta a los autores de esta villanía tenemos que conocer quiénes estaban o están detrás, Es cuestión de ahorro. Así se les dice hijos de puta a todos, y el desahogo es más completo.

No conviene acostumbrarse al terrorismo
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 7 Abril 2004

Durante más de treinta años, los españoles, que somos un pueblo resignado y acomodaticio, hemos “aprendido” a vivir con el terrorismo etarra. Cerca de un millar de víctimas y todo tipo de desmanes y abusos por parte de la organización asesina han ido pasando ante nuestros ojos como si se tratara de algo distante, un designio del destino o una maldición insuperable. Nos hemos comportado, colectivamente, como los ciudadanos de la Grecia clásica frente a sus dioses: en acatamiento de su voluntad.

En los últimos años, gracias a la acción policial y a la cooperación internacional, la lucha antiterrorista ha incrementado en mucho su eficacia. ETA ya no es, felizmente, lo que era y, aunque todavía continúa viva y capaz de hacer daño, su capacidad destructora y asesina ha disminuido. No convendría bajar la guardia y, menos todavía, debilitar la eficacia del “pacto antiterrorista” que, en su día, suscribieron el PP y el PSOE. La fuerza operativa de ETA ha decaído, pero su entorno social y político está ahí, vivito y coleando. Es responsabilidad de las fuerzas democráticas, por la derecha y por la izquierda, continuar la tarea que, en esto, debe reconocérsele al Gobierno del PP.

En el primer plano de nuestras inquietudes tenemos ahora, desde el 11-M, la que genera el terrorismo islámico, llámesele Al Qaeda o como se quiera. Parece demasiado simple, en lo que nos afecta, atribuir su presencia a la presencia de José María Aznar en las Azores o al envío de efectivos militares españoles al escenario iraquí. Una argumentación de ese rango, meramente oportunista, estuvo bien para ayudarle al PSOE a ganar las últimas elecciones; pero, si hablamos en serio, no se tiene de pie. El terrorismo que se esconde en el Corán – debiéramos escribir Korán, se ajusta mejor a nuestra historia cultural – hunde sus raíces fanáticas en aspectos menos coyunturales, más profundos. Es parte del “odio a los infieles” que arranca de su fundamentalismo.

Es muy posible, a juzgar por la experiencia y la Historia, que la religión musulmana, o el uso que de ella hacen algunos de sus líderes, resulte incompatible con las prácticas democráticas; pero, fuera como fuese, el terrorismo islámico que ya habita entre nosotros, no desaparecerá por el hecho de que la Brigada Plus Ultra, la desplazada a Iraq, vuelva a casa. De hecho, Rodríguez Zapatero incluía en su programa electoral esa propuesta y, tras su victoria del 14-M, ya en marcha la operación de repliegue, la suerte y la policía – a partes iguales – han conseguido evitarnos una nueva masacre, esta vez en la vía del AVE Madrid-Sevilla.

Tanto por razones éticas como por supuestos de eficacia no es conveniente pactar, y menos aún ceder, frente a la voluntad de los terroristas. Es ese la manera más eficaz de acostumbrarse a ellos. Desde el 11-S el mundo occidental, aunque sea con mucha torpeza, está empeñado en una lucha mundial contra el terrorismo islámico y España no debe quedarse al margen. Otra cosa es el modo y la intensidad de la participación.

¿Y qué de París?
José Javaloyes Estrella Digital 7 Abril 2004

De Leganés a París y viceversa. El suicidio colectivo de los aberrantes asesinos en el sur madrileño, tras el cerco policial por su conducción del ll-M, se solapaba en los medios informativos con la detención en París de 15 sospechosos de ser cofrades suyos y partícipes en el atentado de Casablanca. De otro punto, el mismo individuo al que se presume autor del video de atribución del 11-M, parece ser el remitente del fax, enviado a ABC, relacionando el atentado con la guerra de Iraq y la presencia allí de soldados españoles, a cuya retirada conmina con la amenaza de nuevas acciones terroristas. El fax está en la misma línea de abrochamiento del atentado terrorista del 11-M y de la guerra de Iraq, cuya onda electoral desplazó al Partido Popular del Gobierno. Y en esa misma línea insistía la izquierda durante la manifestación de Leganés. Desde el PSOE hacia su siniestra se insiste en sacar petróleo político de la secuencia terrorista que atraviesa España. Tales usufructuarios tienen tanto derecho a retorcer la tesitura “pro domo sua”, a beneficiarse, como obligación de tragar algunas observaciones.

La primera de todas concierne al plano de los principios. Resulta especialmente inmoral extraer rentas del daño terrorista cuando los argumentos que se utilizan se alinean con los alegatos y pretexto de los terroristas mismos. Así, apoyarse políticamente en la situación creada y en la sangre derramada por el terrorismo, es cosa que repugna especialmente. Ni salafistas ni etarras deben disponer de opciones de arbitraje en el debate político de la democracia. Quienes se benefician conscientemente de tal arbitraje, de modo puntual o de forma sistemática, contaminan su discurso más allá de la ilegitimidad.

La segunda observación corresponde a lo sucedido en París, con la detención de los correligionarios de quienes se inmolaban en Leganés tras de organizar, conducir y ejecutar los atentados. ¿Qué tiene que ver Francia con la guerra de Iraq?, ¿cuántos soldados galos se encuentran allí?. Nada de nada. Pero allí, en Francia, estaban los ahora detenidos. ¿Qué tiene que ver Marruecos con la guerra de Iraq? Menos aun que nada de nada. Pero en Casablanca hicieron los mismos salafistas el gran atentado de Mayo. El terrorismo islámico, cuya entidad central deriva de una concreta lectura coránica, poco más o menos a la manera almohade del Medioevo – aunque agravada en todos los registros de violencia -, es un virus de formato religioso con capacidad de mutar en contacto con un problema político o cultural. Da lo mismo que sea la guerra de Iraq o que la cuestión del velo en las escuelas públicas de Francia.

Entre la trampa política y la aberración moral hay que situar la explotación y el aprovechamiento de las condiciones de perturbación creadas por el terrorismo. Tanto da que sea el de Al Qaeda como cualquier otro. El terrorismo islámico es el fantasma que ahora recorre Europa. Y el inmenso error norteamericano de invadir Iraq, al hacer la síntesis de lo que eran – islamismo y nacionalismo – enemigos irreconciliables, ha generado consecuencias catastróficas. Los ideólogos radicales que dieron formato político a las fijaciones de G.W.Bush sobre Iraq, comparten la gloria con aquel médico francés que puso a rodar la mixomatosis para librarse de los conejos que le comían las lechugas del huerto. Pero de las bajas causadas por la mixomatosis y el terrorismo –islámico y no islámico –sólo se benefician, en el monte y en la política, los carroñeros. Más por Leganés, ahora, que por París.

PD.- ¿De dónde procedía la gran cantidad de dinero que los suicidas asesinos de Leganés tenían consigo?. ¿Cómo se compadece tanta mística y tanto fervor con tanto dinero? ¿ Quien financió la masacre del 11 de Marzo?      jose@javaloyes.net

Enemigo equivocado
ANTONIO BURGOS www.antonioburgos.com El Mundo 7 Abril 2004

La otra noche me preguntaba si estamos perdiendo los reflejos. Unos terroristas suicidas habían hecho estallar un polvorín criminal en Leganés, se habían llevado por delante, con su propia vida, la de un subinspector de la Policía Nacional, y mi teléfono móvil permanecía callado. No llegaba mensaje alguno. Nada, ningún SMS tipo 13-M, de alguien muy preocupado por el futuro profesional de Urdaci y por la marcha de las investigaciones sobre la autoría de las matanzas de Madrid. Nadie me convocaba ante la sede del PP, qué raro. Nadie me decía a través de mi teléfono quién era el asesino en esta ocasión.

No quedó ahí la cosa. Puse la radio con el dial de la Cadena Ser, esperando que comenzara el programa informativo especial retransmitiendo en directo y a pie de pancarta las concentraciones ante las sedes del PP. Me imaginaba que hacia todas las sedes del PP, a aquellas horas, se dirigirían masas de ciudadanos preocupadísimos por la marcha de las investigaciones policiales y por las causas de la explosión de los kamikazes de Leganés. Tampoco. La Ser daba fútbol. Ante las sedes del PP no se había concentrado absolutamente nadie ni llamaban "asesino" a nadie. Qué raro era todo. Como horas antes, cuando descubrieron la bomba en la vía del calatraveño del Ave. Lo menos que esperaba es que fueran convocadas manifestaciones espontáneas, muy espontáneas, esponteneísimas, para llamar "asesino" a alguien. Por descontado que no precisamente a los terroristas islámicos, líbrenos Alá. Aquí a los terroristas islámicos no se les puede llamar asesinos como a sus compadres (y quizá algo más que compadres) de la ETA, por aquello del racismo y la xenofobia. Y por algo más vergonzante: porque en esta guerra estamos encantados de habernos equivocado de enemigo, llamando asesino a Aznar y no a Ben Laden. Si hubieran llamado asesino a Ben Laden no se hubiera movido un solo voto. Por eso me resultaba tan raro que no llamaran asesino a Aznar por lo de Leganés.

Finalmente el cuerpo me ha entrado en caja porque, hombre, por fin, llaman también asesino a Aznar por lo de Leganés. La semana que viene lo llamarán también asesino por los moros que el Señor Santiago mató en la batalla de Clavijo, faltaría más. Aquí no nos gana nadie en las equivocaciones de enemigos, sobre todo cuando las equivocaciones de enemigos dan tan buenos dividendos políticos.

Un poco tarde, pero al final encajan todas las piezas del rompecabezas. Todo es ya como esperaba. Pilar Bardem, por fin, ha encabezado la protesta de Leganés. Menos mal que en su voz se me ha aclarado todo: "Pedimos la retirada de las tropas españolas de Irak". Esto es lo que más nos preocupa del terrorismo: las tropas en Irak. Jó, qué tropa los de las tropas de Irak. Ayer vi una ya vieja pintada del 13-M: "Antes de votar, queremos saber", Como votaron, ahora no les interesa saber nada. Mas que seguir equivocándose de enemigo. Hay que machacarlos. No a los terroristas, sino al PP.

La manifestación de Leganés
Fernández de La Vega, contra "los cruzados"
José García Domínguez Libertad Digital  7 Abril 2004

No me consta que Maria Teresa Fernández de la Vega se haya arrepentido jamás de su pasado totalitario, ni que tenga el propósito de excusarse ante los demócratas por haber militado en un partido, el comunista, que sigue proclamándose heredero intelectual de los mayores criminales del siglo XX. Tampoco he tenido noticia de que la señorita De la Vega hubiera padecido la menor indisposición (por ejemplo, algún ataque de arcadas) al saber desde su anterior poltrona ministerial de la cercanía física y moral de ciertos dirigentes de la banda terrorista GAL. Como no recuerdo a esta Fernández gritando por las calles su solidaridad con las tres mil víctimas de Nueva York. Igual que no la inmortalizó mi retina detrás de una pancarta el día que la Unión Soviética decidió ocupar Afganistán. De idéntico modo, no la escuché gritar “no a la guerra” cuando Felipe González envió tropas de reemplazó contra Sadam Husein en una acción que provocó veinte veces más muertos que la liberación de Irak. La única certeza que tengo con respecto a su persona, gracias a haberla observado ayer en Leganés, es que Maria Teresa está felizmente dispuesta a encabezar una algarada callejera en la que se llamé “asesino” al presidente legítimo del Gobierno de España, José María Aznar.

De Rodríguez Zapatero, su jefe, lo único que nos consta a todos es que sólo está en deuda con Flaubert y su Diccionario de lugares comunes, el gran glosario de frases hechas de uso imperativo para simples de todo tiempo y lugar. Así, fiel a sí mismo, mientras su vicepresidenta se vuelve a mezclar con los amigos de los terroristas (esta vez, con los del “Diálogo también con Al Qaeda”), ese discípulo de Bouvard y Pecuchet no deja de repetir que para combatir la violencia islamista hay que eliminar las raíces profundas que la provocan.

Sin embargo, más honda que la fuente del nihilismo sanguinario de los islamistas es la comprensión, cuando no la simpatía, de la izquierda hacia esa forma de barbarie. ZP, al hablar de raíces profundas tiene en la cabeza y en la punta de la lengua toda la bazofia conceptual que produjo la Komintern sobre el intercambio desigual, el centro, la periferia, y el imperialismo como pretendida fase superior del capitalismo monopolista. Alberga en el cerebro los mismos mantras anti-occidentales, antiliberales y totalitarios de los que María Teresa nunca ha querido abjurar públicamente.

En el fondo, sigue creyendo a pies juntillas que la riqueza de los ricos es la causa de la pobreza de los pobres; y que ahí se hunde la raíz del problema. Por eso, él, como toda la izquierda, ya había capitulado intelectualmente ante los genocidas cuando Ben Laden todavía no era más que un macarra de fiesta permanente por los casinos de Líbano. Por lo mismo, a nuestra izquierda le urge rendirse inmediatamente ante esos hijos del Magreb que explotan en Leganés. Y mientras llega el momento formal del armisticio, los comparsas de la futura vicepresidenta siguen injuriando al máximo representante institucional de la democracia. Perdieron la Guerra fría, tal vez sueñen su revancha en la Yihad.

El «consenso»
Cartas al Director ABC 7 Abril 2004

El PSOE fiel, en este caso, a lo que preconizaba en la campaña electoral, ha conseguido un «amplio» consenso en la configuración de las mesas del Congreso y el Senado, y todo parece indicar que lo va a hacer extensivo mientras pueda a toda la legislatura. Es un «curioso» consenso, pues ha preferido negociar con 9 partidos distintos, CiU, ERC, IU, PNV, EA, CC, CHA y NA-BAI, que en total representan 3.826.000 votos, sin atender a los argumentos del PP, que representa a 9.630.000 votantes. Lo cual sería un asunto menor si no se diera el caso de que, salvo IU, el resto de los partidos consensuados son de ámbito regional con lo que, lógicamente, van a defender los intereses de unos pocos españoles, los residentes en sus regiones. Por lo que el PSOE deberá hacerles concesiones a costa de los asturianos, cántabros, riojanos, castellano-leoneses y manchegos, madrileños, valencianos, murcianos, extremeños, andaluces, baleares, melillenses y ceutíes que no tenemos la «suerte» de contar con un partido que luche por primar nuestros intereses en detrimento del de los demás españoles. Si el PSOE lo que pretende es el auge y la proliferación de partidos regionalistas, va por buen camino, pero por ahí llegaremos a una democracia a la italiana. ¿Acaso añoran los gobiernos del pentapartito?
    Arturo Sastre Campo.    Madrid.

Indecencia moral y política
Cartas al Director ABC 7 Abril 2004

Indecencia moral y política es lo que ha mostrado el pasado lunes el alcalde de Leganés, José Luis Pérez Raez, al instrumentalizar el dolor por la perdida de un valiente y profesional subinspector del Cuerpo Nacional de Policía al tratar de detener a un grupo de fanáticos islamistas que habían segado la vida a más de 190 personas el 11 de marzo. Indecencia moral, porque no se puede calificar de otro modo que el dolor y la rabia de quienes nos vimos sobresaltados por los hechos del sábado en Leganés se dirija contra el que por ahora es el Gobierno legitimo de España. Y política porque quienes han dicho que nunca usarían el terrorismo como arma política han demostrado con su conducta del pasado lunes el valor de sus compromisos: nada. El señor Pérez Raez, que gobierna gracias a IU, debería cultivarse y entender que Irak no es la causa de la amenaza islamista contra España. Esta amenaza lo es desde 1998 y esta expresada en el «acta fundacional» del Frente Islámico Mundial, más conocido como Al Qaida, que entre sus objetivos esta el recuperar Al Andalus, que no Andalucía, sino la Península Ibérica como lo expreso bien Osama Bin Laden en varias entrevistas en los años 2000 y 2001. Señor alcalde de Leganés, su actitud sectaria y demagógica ha faltado a la inteligencia de sus vecinos, que por algo no le votaron masivamente en las últimas elecciones municipales, y demuestra que su partido, el PSOE, no está a la altura de las responsabilidades que le han otorgado una gran mayoría de los ciudadanos de España y le lleva a convertir nuestra nación en sinónimo de entreguismo y cobardía frente al terror.    Juan Carlos Jiménez Martín.   Parla (Madrid).

El desacato a la Constitución
Ramón TAMAMES La Razón  7 Abril 2004

Primero fue la designación de Cataluña por la Federación Internacional de Patinaje como país miembro, con derecho a tener su propia selección nacional, y jugar en cualquier clase de torneos, con la eventualidad de un día tener que enfrentarse a España. Una decisión que ha sido impugnada, pero sobre la cual, el presidente de la Generalidad, Pasqual Maragall, apostilló, sin ambages, sobre la necesidad de encontrar un nuevo nombre para la representación del resto de España. Y uno se pregunta si podría servir la expresión de Hispania Ulterior, para diferenciarla de la Tarraconense, por utilizar la vieja nomenclatura romana.

Lo más pintoresco del caso, por no calificarlo de patético, consiste en que una vez más, se da la paradoja de que al querer escindirse del país en su conjunto, el secesionista de turno no acepta emplear el nombre de la nación global para lo que quede de ella. Una manifestación contundente del más pernicioso nacionalismo de doble filo.
 
Luego, vino el desacato por la decisión, también de inspiración maragalliana, de no aplicar la Ley de Calidad de la Educación, que será mejor o peor, pero que es ley. Y en ese sentido, no soy lo que puede llamarse un admirador de la ministra de Educación saliente, que durante cuatro años ha parecido más preocupada por sus vestimentas en celebraciones y saraos, que no por la buena pedagogía y la investigación. Pero como se trata de una ley aprobada por las Cortes Generales, máxima expresión de la soberanía popular, la vigencia de ese texto no ofrece ninguna duda; y no puede rechazarse diciendo que es mala, y como si el asunto fuera entre amiguetes, que Zapatero va a promover su modificación.

Ésas y otras manifestaciones, como el mismo hecho de que haya dos estatutos con proyectos de reforma y ambiciones claramente soberanistas, plantean cambiar la Constitución de 1978. Una Ley de Leyes que el 2 de abril, cinco grupos parlamentarios ¬PNV, EA, ERC, Nafarroa Bai y la Chunta¬ prometieron en el Congreso y en el Senado con la ilegal apostilla de hacerlo «por imperativo legal». En tales circunstancias, lo que está claro es que el Tribunal Constitucional tendría que determinar que los referidos prometientes, por las razones más obvias, no pueden ser parte del supremo órgano legislativo.

Todo lo expuesto hasta aquí pone de relieve que estamos ante una legislatura que presenta todos los indicios de que será de lo más activa en cuanto a discutir la soberanía popular plasmada en nuestra Carta Magna. A pesar de que ninguna de esas invectivas se preconizó en la campaña electoral para romper el clima de consenso democrático con que nació nuestra democracia a partir del 15-J de 1977.

En un espacio tan breve como el de este artículo, no vamos a ocuparnos de la amplia problemática que va a derivarse de las iniciativas mencionadas. Sólo voy a referirme a la cuestión de si un estado moderno puede estar desprovisto de la suficiente capacidad para garantizar el efectivo cumplimiento de la ley. En otras palabras, si hay un desacato por una comunidad autónoma, ¿qué puede hacerse? Hasta ahora más bien poco, porque para empezar, en el uso mantenido hasta ahora, cualquier desafío de esa clase tiene que resolverse primeramente ante el Tribunal Constitucional, conforme a lo que dispone el artículo 161 de la Constitución, en su apartado 1.c) y en su sección 2; con la única consecuencia inmediata de interrumpir la aplicación del texto recurrido durante cinco meses si el Tribunal Constitucional no decide antes. Y ya sabemos que éste se encuentra desbordado de trabajo, y generalmente demora los asuntos por mucho más tiempo.

Por ello cabe decir que el procedimiento para tratar de manera directa el desacato no puede ser otro que el artículo 155 de la propia Constitución, que es conocido en la jerga de los politólogos como «intervención federal». Según ese precepto, «el Gobierno, previo requerimiento al presidente de la Comunidad Autónoma y en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones».

El referido artículo no se ha utilizado ni una sola vez desde el nacimiento de la Constitución, por el temor del Gobierno de la nación a provocar mayores males. Pero no hay ningún mal de tanta magnitud como un Gobierno desarmándose a sí mismo de sus competencias más exigibles. Por eso, ahora cuando empieza la nueva legislatura, los dos grandes partidos, PSOE y PP, deberían articular, pese a quien pese, una forma clara de hacer respetar la Constitución. Y la más indicada en esa dirección es hacer uso del artículo 155, como uno más de nuestra propia ley fundamental. Por la sencilla razón de que en el máximo texto jurídico del país, nada sobra, ni nada falta. Y lo que en él está escrito, es porque antes se debatió para aplicarlo en su momento.
Por lo demás, en contra de lo que muchos malevolamente aseguran, aplicar el artículo 155 no será suspender, ni mucho menos suprimir ninguna autonomía. Sino simplemente hacerla entrar en razón para que se respete la Ley por todos, y todos asuman sus obligaciones para el interés general de España. Así de claro.

Ramón Tamames es catedrático de Estructura Económica de la UAM

Diálogo con César Vidal
Libertad Digital  7 Abril 2004

Este diálogo con César Vidal tuvo lugar el martes 6 de abril entre las 18:00 y las 19:00 horas.

Pregunta: ¿A cuántos tendrá que matar Al-Qaeda para que retiremos las tropas de Ceuta?, ¿y de Melilla?, ¿y de Canarias? ¿Pedirán luego la retirada de las tropas de Cádiz, o empezarán por Granada? ¿Cuánto de nuestro territorio estará dispuesto a entregar Zapatero? Y cuando tenga que huir, ¿dónde constituirá el Gobierno en el exilio? ¿En París, en La Habana o en Caracas?
Respuesta: Todo eso me lo pregunto yo a diario y créame que sólo me da motivo para sumirme en la tristeza. Veremos a ver qué sucede al final.

P: Tengo una confusión notable respecto a Oliver Cromwell. Unos lo presentan pésimamente, y otros todo lo contrario. ¿Cuál es su opinión? ¿A qué se debe tanta polémica en torno al personaje?
R: Va por modas. En los setenta tenía una magnífica prensa e incluso se filmó una película muy positiva sobre él –que durante la Transición se mutiló para su exhibición en España– y ahora parece lo contrario. Personalmente, mi opinión es en general muy positiva.

P: ¿No hemos sido un poco ilusos los que creíamos en la intervención en Irak para llevar la democracia? ¿Está este país condenado a una guerra civil y a otro tirano, esta vez de la cuerda del Ayatolá Jomeini? Felicidades por su libro España frente al Islam.
R: 1. Gracias por las felicitaciones. 2. De lo que no tengo duda es de que si nos retiramos ahora Irán se apodera del país y crea una nueva república islámica que era lo que nos faltaba.

P: Hay una opinión ciudadana, cada vez mayor, que atribuye los atentados terroristas islámicos por culpa del PP. Si contra ETA hemos ido todos los demócratas juntos, o casi, ¿por qué los fundamentalistas nos desunen tanto? Con o sin guerra de Irak o Afganistán creo que nos hubieran atacado igualmente. La idea fundamentalista es recuperar Al-Andalus. ¿Se dará cuenta "la nueva pasionaria" Pilar Bardem?
R: El problema es que siguen empeñados en hacer política electoralista a costa del PP y en no querer ver la realidad. Al final, nos pasará como en el cuento de los dos conejos... discutían si eran galgos o podencos hasta que llegaron los perros y se los comieron.

P: ¿Cómo explicaría en pocas palabras que los palestinos no tienen "derecho" a recuperar "su" tierra?
R: No tengo que explicarlo. Los palestinos –noción política de ayer por la tarde incluso para los palestinos que se consideraron durante casi todo el siglo XX la parte sur de Siria– tienen derecho a su tierra, pero no a la tierra que no es suya ni tampoco a utilizar el terror para hacer valer sus reivindicaciones.

P: Aunque usted no es futurólogo, ¿cómo cree que se verán los acontecimientos del 11-M y siguientes en la Historia?
R: Como un ataque del terrorismo islámico que en lugar de unir a los españoles aún los desunió más por culpa de intereses políticos y empresariales totalmente bastardos. Sobre otras consecuencias ya veremos.

P: Hace unas semanas le pregunte si le vería con la pegatina "Ricardo asesinado" y me contestó que no era partidario de pegatinas. Sin embargo, hace un año usted y los gacetilleros que se sientan a su lado en la mesa del debate perdieron el culo por ponerse la pegatina "José Couso asesinado". Es más, usted se sintió ofendido cuando su amiga Maria Antonia digo que había gente en esa mesa que no llevaba la pegatina.
R: Aquel fue un episodio verdaderamente lamentable en el que no quise dar la sensación de que me era indiferente la muerte de un compañero. Dada la manipulación que posteriormente se vivió de aquel triste episodio es muy posible que me equivocara al colocarme la pegatina y, desde luego, me sirvió para confirmarme en mi tesis de siempre de que, salvo casos muy especiales, no hay que llevarlas......

P: El otro día entre en una página web, que venía escrita en Castellano y en Aragonés. Me quedé perplejo. ¿Existe el Aragonés como idioma, o es una invención más? Tal vez en mi barrio de Granada exista también un idioma y debamos independizarnos...
R: Es un disparate total y absoluto. Lo de la fabla es un camelo creado por un profesor de escuela en los setenta. Lo grave no es el despropósito sino que lo sigan. Claro que imagínese los enchefes: textos de fabla, profesores de fabla, publicaciones en fabla, cine en fabla...

P: Cree usted que los musulmanes pueden ser asimilados por la cultura occidental? ¿O por el contrario siempre estarán enquistados en una sociedad a la que aspiran conquistar y/o destruir?
R: No lo creo pero porque me limito a ver realidades como la francesa.

P: ¿Podría recomendarme una biografía "objetiva" sobre Ernesto Che Guevara? Todo lo que he podido encontrar era bastante partidista y parcial.
R: No. Che Guevara fue un asesino en masa organizador de los fusilamientos de la Habana entre otras lindezas pero hay gente que se empeña en convertirlo en emancipador.

P: ¿Cree usted que el PP seguirá con las denuncias o se acomplejará como siempre? Me interesa sobre todo una inhabilitación política a Rubalcaba. ¿Lo cree posible, o un juez dirá que sólo se desahogo?
R: 1. Quiero creer que insistirá en que se cumpla la ley pero no me hago ilusiones. 2. Debería inhabilitarse a semejante personaje pero no las tengo todas conmigo sobre la independencia judicial.

P: ¿Cree usted posible una racionalización del Islam y una convivencia pacifica con Occidente o considera inevitable una guerra de civilizaciones?
R: Sólo creo que la convivencia será pacífica si efectivamente captan que no admitiremos una agresión sin responder con contundencia. Si nos ven retroceder o dudar estamos perdidos.....

P: ¿En qué año apareció el derecho de autodeterminación de los pueblos? ¿El derecho de autodeterminación es únicamente para las colonias y no para las provincias de una nación? Si es así no entiendo a los nacionalistas vascos, catalanes, etcétera.
R: 1. La teoría se consagró con los Puntos de Wilson durante la I guerra mundial y buscaba deshacer imperios como el austro-húngaro o el otomano, 2. Efectivamente es sólo para las colonias y que lo reivindiquen los nacionalistas vascos o catalanes es un dislate....

P: ¿Es el integrismo wahabí la base del terrorismo de Al-Qaeda? ¿No fue EEUU el que financió esa rama del Islam en los años 80 para combatir a los soviéticos en Afganistán?
R: 1. El terrorismo de Al-Qaeda es islámico a secas y, como franquicia, acepta cualquier modalidad con tal de que atente contra Occidente. 2. No, el wahabismo está mucho más relacionado con Arabia Saudí aunque –insisto– no tiene el monopolio. De hecho, Irán es shíi y está detrás de buena parte del terrorismo islámico...

Vecinos de Leganés organizan otra marcha y critican la «manipulación» del alcalde
Aguirre dice que en la manifestación del lunes se llamó «asesino» a Aznar
Los vecinos del barrio de Leganés Norte, donde terroristas islamistas se inmolaron y asesinaron a un «geo», han denunciado la «manipulación» y «politización» realizada por el alcalde de la localidad, el socialista José Luis Pérez Ráez, en la manifestación celebrada el pasado lunes. Por este motivo, estos vecinos celebraron ayer otra marcha, en silencio, en repulsa a los actos terroristas. Esperanza Aguirre coincidió con la valoración vecinal.
Más de dos mil vecinos de Leganés acudieron anoche a la manifestación silenciosa contra el terrorismo
L. R. N. La Razón  7 Abril 2004

Leganés (Madrid)- Los integrantes de la Asociación de Vecinos del barrio de Leganés Norte, donde se produjo el atentado del pasado sábado, aseguraron ayer sentirse «manipulados» por su alcalde, el socialista José Luis Pérez Ráez, debido a la «politización» que éste ha hecho de la manifestación que el pasado lunes recorrió las calles del municipio.

Según denunció el vicepresidente de dicho colectivo, Diego Alhambra, el alcalde impuso a los convocantes el lema y el recorrido del acto de repulsa. Por este descontento, convocaron ayer una manifestación alternativa que partió a las ocho de la tarde de la explanada de la estación de Renfe de este barrio y recorrió, en silencio, la avenida de la Reina Sofía y la calle de Irene Fernández, hasta llegar a los números 38 y 40 de la calle de Carmen Martín Gaite, donde se produjo la explosión. El PP, esta vez, sí estuvo en la marcha.

«Lo que nadie entiende es la manifestación de ayer [por el lunes]. El alcalde impuso su criterio y no nos prestó atención en la reunión que tuvimos con él para determinar el recorrido», aseguró Alhambra, quien también sostuvo que la convocada ayer tenía un carácter diferente, «de tranquilidad». Según explicó el portavoz vecinal, los ciudadanos «quieren un acto de repulsa desprovisto de elementos políticos, meramente ciudadano». Por ello, estos vecinos acusaron al primer edil de imponer su criterio en lo que debería ser una «gran reunión de amigos».

Dos mil personas.
Unas 2.000 personas, según la Policía Municipal, participaron en la manifestación de ayer, convocada por el PP local y la Asociación de Vecinos Leganés Norte contra el terrorismo y en solidaridad con los afectados por la explosión del sábado. La marcha, encabezada por una pancarta que decía «Los vecinos de L. Norte, contra el terrorismo», portada por algunos de los afectados, transcurrió en silencio por las calles que enlazan la estación de Renfe de Zarzaquemada con la calle de Carmen Martín Gaite, donde se produjo la explosión.

Al término del recorrido se guardaron tres minutos de silencio en memoria del subinspector de los GEO muerto en la operación policial, Francisco Javier Torronteras, tras los cuales los vecinos depositaron un ramo de flores en el suelo del portal del bloque donde ocurrieron los hechos, informa Efe. Honorio Ballesteros, que vivía en el piso contiguo al de los terroristas, leyó un comunicado de agradecimiento «por el apoyo, la ayuda y la colaboración que nos han prestado y, sobre todo», subrayó, «al policía que sacrificó su vida por salvar las nuestras».

A la manifestación asistió el portavoz del Partido Popular en la Asamblea de Madrid, Antonio Beteta, quien mostró «la mayor solidaridad» y «la máxima disposición» del Grupo Popular en el Parlamento regional «para corregir los desafueros cometidos». Y la portavoz del PP en el Ayuntamiento de Leganés, Guadalupe Bragado, afirmó que, «en esta ocasión, no importa el número de participantes, lo interesante», dijo, «es mostrar nuestra solidaridad sin ningún signo partidista interesado como ocurrió en la manifestación de ayer [por el lunes], razón por la cual no participamos».

Por otro lado, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, dijo ayer en Leganés que la manifestación del lunes convocada en la localidad por el Ayuntamiento, gobernado por el PSOE, fue «una incalificable manipulación política», ya que el comunicado que se leyó tras la protesta «se impuso» al Partido Popular.

Manipular los sentimientos.
Aguirre realizó estas declaraciones después de visitar el edificio de la calle de Carmen Martín Gaite donde se suicidaron los terroristas islamistas el sábado, y tras la manifestación organizada por el Ayuntamiento de Leganés el lunes, en la que se leyó un comunicado contra la guerra de Iraq y por el regreso de las tropas españolas.

La presidenta de la Comunidad afirmó que el PP no participó en la manifestación del Ayuntamiento porque era una «incalificable manipulación política» de «quienes pregonan la tolerancia y el diálogo pero excluyeron al PP de la manifestación de repulsa, haciendo una manipulación de los sentimientos de los ciudadanos, a favor de las posturas de unos y no de la unidad de todos».

«Se ha excluido deliberadamente a la fuerza mayoritaria en Leganés y en Madrid, que es el PP, imponiendo a la portavoz del grupo municipal del PP en esta localidad, Guadalupe Bragado, un comunicado en contra del cual ella se manifestó», añadió Esperanza Aguirre.

Según su versión, ese comunicado «iba en contra del espíritu que el portavoz socialista, Rafael Simancas; el de IU, Fausto Fernández, y yo misma manifestamos el pasado domingo, que era la unidad de todas las fuerzas políticas frente al terrorismo y en apoyo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».

Por otro lado, Esperanza Aguirre, que no estuvo en la marcha vecinal de ayer, acusó a aquellos que hablan del «diálogo y la tolerancia» de excluir «voluntaria y sectariamente» al PP en la manifestación celebrada el lunes y dijo que «quien va a ser vicepresidenta del Gobierno [María Teresa Fernández de la Vega] no debe acudir a una manifestación donde se llama asesino al presidente en funciones del Gobierno, legítimo de todos los españoles».
En una entrevista concedida a Ep, Aguirre explicó que «quienes tanto hablan del miedo que tienen a los brotes de xenofobia, de los cuales no se ha producido todavía ni uno solo en España, no se dan cuenta de lo que hicieron ayer [por el lunes] en Leganés, y de lo que se hizo en Barcelona, impidiendo que Rodrigo Rato, como vicepresidente legítimo y democrático de España, y Josep Piqué asistiesen a la manifestación el 12 de marzo, sin que hubiese ni una sola protesta de las autoridades catalanas que estaban allí».

Ibarreche impone aumentar el euskera en el modelo educativo de castellano
J. Arias Borque La Razón  7 Abril 2004

Vitoria- La consejera de Educación y Universidades del Gobierno vasco, Ángeles Iztueta, dio ayer un paso más en la discriminación de los castellanoparlantes en el sistema educativo, tal y como hizo hace unos meses en la enseñanza superior con la Ley de Universidades, ahora le ha llegado el turno a la enseñanza obligatoria. Así, anunció que su departamento aprobará próximamente varias resoluciones para aumentar la presencia del euskera en el modelo A y aumentar la euskaldunización del profesorado. El objetivo último de estos cambios, según argumentó la consejera, consiste en lograr que todos los alumnos terminen la enseñanza obligatoria dominando tanto el vascuence como el castellano, pero para ello no pondrá clases de refuerzo en castellano en el modelo D, en el que se imparte la enseñanza íntegramente en euskera.

Iztueta argumentó que los modelos lingüísticos vigentes no garantizan de forma suficiente que los estudiantes finalicen la enseñanza obligatoria hablando y escribiendo correctamente en los dos idiomas oficiales de la región vasca. Por este motivo, y con el fin de poder ofrecer a la sociedad esta garantía, afirmó que para el curso 2004/2005 se tomaran cuatro medidas nuevas.

La primera de estas es la ya mencionada, la de incluir en el modelo A ¬íntegramente en lengua castellana¬ alguna asignatura en lengua vasca además del euskera propiamente dicho. Esta segunda asignatura en vascuence será elegida libremente por cada centro educativo. El resto de medidas previstas servirá para detallar el currículum de la asignatura de euskera en todos los modelos, intensificar la euskaldunización del profesorado de la red pública y fomentar el trilingüismo en los ciclos de Formación Profesional, con el conocimiento por parte de los alumnos del castellano, el vascuence y el inglés.

La iniciativa de la consejera Iztueta, quien ha estado en los últimos meses en el ojo del huracán por su pacto en el Parlamento con Sozialista Abertzaleak para aprobar la ley de universidades o por enviar una circular a los colegios en la que se consideraba inmigrantes a los españoles no vascos, fue duramente criticada por el PP vasco.

Iñaki Oyarzábal, diputado popular en la Cámara vasca, aseguró que la intención de Iztueta es «un intento unilateral de romper el consenso legal que representa el actual sistema de modelos lingüísticos». «No es de recibo que los modelos sean cambiados por el Departamento del Gobierno vasco por decisión propia y unilateral».

«Desde el PP vamos a exigir a la consejera Iztueta estudios que avalen la decisión que ha tomado, informes que nos lleven a la convicción de que estamos en la buena dirección. En caso de que existan estudios de expertos, ¿por qué razón no se han presentado?. Por qué razón, nos preguntamos, se opta por reforzar el euskera en el modelo A y no se piensa, asimismo, en reforzar el castellano en el modelo D».
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