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Recortes de Prensa     Jueves 22 Abril 2004
UN LENGUAJE SIN TRAMPAS CONTRA EL TERRORISMO
NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 22 Abril 2004

Dinamitar Irak
Editorial El Correo  22 Abril 2004

Efecto dominó
Editorial La Razón  22 Abril 2004

EL GOBIERNO EN LA PARRILLA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 22 Abril 2004

¿Por qué tanto miedo
Lucrecio Libertad Digital  22 Abril 2004

RETIRADA DE TROPAS: DONDE DIJE DIGO...
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 22 Abril 2004

Si Al Gore hubiera sido presidente...
Julián Lago La Razón  22 Abril 2004

Democracia emocional y regeneración del pensar
Pilar Fernández Beitesm La Razón  22 Abril 2004

El árbol de Guernica
Bruno Aguilera La Razón  22 Abril 2004

Exclusivas Moratinos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Abril 2004

¿Retrasar el no a Ibarretxe para decir sí a Rovira
EDITORIAL Libertad Digital  22 Abril 2004

LA LEY DE CALIDAD, UNA VEZ MÁS
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ABC 22 Abril 2004

El plan Ibarretxe
Antonio Casado El Ideal Gallego 22 Abril 2004

Un Tribunal que no da respuestas
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital  22 Abril 2004

¿Estamos locos
Cartas al Director ABC 22 Abril 2004

Gotzone Mora denuncia los privilegios de los presos de la banda en la UPV
VITORIA El Correo 22 Abril 2004

Un sumario de Garzón de 2001 plantea nuevas incógnitas en torno a lo sucedido el 11-M
Libertad Digital 22 Abril 2004
 

UN LENGUAJE SIN TRAMPAS CONTRA EL TERRORISMO
NICOLÁS REDONDO TERREROS ABC 22 Abril 2004

Durante el debate de investidura los representantes de las diferentes formaciones políticas emplearon muy poco tiempo en analizar los atentados del pasado 11 de marzo y sus consecuencias. Debemos unir a este silencioso paso «de puntillas» por el suceso más dramático ocurrido en nuestro país desde la guerra civil, la reacción de los partidos políticos en las horas, días y semanas posteriores al apocalíptico suceso.

Crisis de esta envergadura deben servir para unirse alrededor de lo fundamental, para unirse sobre el denominador común nacional, sobre el sentimiento —¡perdónenme el atrevimiento!— patriótico de la sociedad en cuestión. Aquí, al contrario, la crisis sirvió para que unos y otros se tiraran los trastos a la cabeza con más o menos razones, pero con lamentable y patética inoportunidad.

A José Luis Rodríguez Zapatero, cuya primera y positiva actuación política como presidente de la Nación fue la de visitar a los heridos en los atentados, le corresponde la iniciativa para que encaremos bien las consecuencias del 11 de marzo y para que fortalezcamos los lazos psicológicos, culturales y políticos de nuestra sociedad, de manera que seamos un país con más capacidad de reacción hoy que el 10 de marzo.

De otras fechas, que conforman la orografía histórica de nuestro país, salimos más débiles y más divididos. Hoy, espero que el nuevo Gobierno de mi partido logre que salgamos, al contrario que otras veces, más unidos, más fuertes y con voluntad inquebrantable de hacer lo que creemos constituye nuestra obligación.
Una discusión nacional —que no de patio de vecindad— sobre los orígenes y las consecuencias de la acción terrorista se me antoja imprescindible. Debemos enfrentarnos colectivamente ante esta gravísima interrupción de nuestra historia común, y no actuar como si de una dramática anécdota, pero anécdota al fin y al cabo, se tratara.

Algunos dicen, y en este mismo momento inicio mi aportación a este necesario contraste de ideas, que el causante del 11 de marzo es el terrorismo internacional. Creo que a los terroristas debemos reconocerlos por sus justificaciones. Ciertamente, el terrorismo que vimos por primera vez el 11 de septiembre consigue una repercusión internacional, conmocionando a todo el mundo, por lo que podemos denominarlo también terrorismo global como propone Fernando Reinares. Si además asociamos a la repercusión planetaria, la búsqueda, a través de tecnologías actuales, de una destrucción en masa y la naturaleza apocalíptica de los organizadores, estaríamos hablando, con mucha más propiedad, del hiperterrorismo que menciona François Heisbourg.

Sin embargo, resulta más clarificador definirlo con los argumentos que utilizan los terroristas para cubrir o, mejor, encubrir sus acciones. Los motivos aducidos son muchos y muy diferentes: en los años 60 fueron muy requeridos los motivos socioeconómicos e ideológicos; siguen proyectando su negra sombra en nuestro país los que visten la mona con justificaciones nacionales o identitarias; y, finalmente, el terrorismo islamista que ha acaparado todo el protagonismo en los últimos años.

Me niego a que cuando defino a ETA como un terrorismo nacionalista, algún pacífico nacionalista se sienta molesto y piense que le criminalizo. No es así. ETA nace en el nacionalismo vasco y tiene objetivos nacionalistas. Esto no quiere decir que considere cómplice a Emilio Guevara, a Joseba Arregui o a Josu Jon Imaz, por poner un ejemplo. Pero no puedo dejar de calificarlo por su origen y por sus objetivos. Del mismo modo tengo que decir que los terroristas del 11 de marzo —que no eran ni cristianos, ni judíos, ni budistas—, eran islamistas y sus justificaciones eran religiosas, sin confundirlos por supuesto con los pacíficos árabes con los que convivimos sin perturbación alguna. Si el primer golpe que nos da el terrorismo es el del atentado, la segunda derrota a la que nos puede someter es a la del lenguaje, que a largo plazo, es también mortal para la sociedad.

Debemos considerar que la ofensiva democrática para ser eficaz debe dirigirse por una parte, contra los protagonistas, y por otra, a desbaratar sus coartadas. Porque a todos los terroristas les une el desprecio por los que no piensan como ellos, una fanática creencia en sus postulados, sean religiosos, nacionalistas o ideológicos, y la voluntad de conmocionar al mundo entero utilizando a la sociedad civil como objetivo y a los poderosos medios de comunicación como instrumentos. El resto son coartadas, lo menos importante, por lo tanto.
Por otro lado, debemos preguntarnos: ¿Estamos ante una nueva clase de guerra? Si consideramos que estos sucesos son dramáticos pero aislados, que no ponen en riesgo nuestra cultura ni nuestro modelo de vida; si creemos que, en cierta medida, también nosotros somos culpables, estaremos contestándonos negativamente a la pregunta y el camino, por tanto, será bien distinto al que debemos recorrer si la respuesta fuera afirmativa.

Un día de abril de 1937, Gernika fue bombardeada. Era una pequeña villa agrícola vizcaína sin importancia militar y, sin embargo, estaba cargada de añejos y queridos símbolos para los vascos. Ese primaveral día, los bombarderos alemanes iniciaron la guerra total, que durante la II Guerra Mundial y, posteriormente, adquirió relevancia dramática. Hasta entonces, las ciudades habían sido destruidas y saqueadas, pero no formaban parte de los objetivos estratégicos de los ejércitos. Aquel día, y luego en otras muchas ocasiones, la ciudad, los ciudadanos, la sociedad no combatiente, hombres y mujeres, ancianos y niños, se convirtieron en enemigos, para de este modo aplastar psicológicamente cualquier atisbo de resistencia.

El 11 de septiembre, cuando los aviones dirigidos por los islamistas impactaron contra las Torres Gemelas, se inició una nueva forma de guerra. En ella no existen dos bandos definidos, al enemigo terrorista no sabemos situarlo, puede estar, y de hecho está, conviviendo con nosotros, aprovechándose de una sociedad a la que desea destruir hasta con su propia muerte y, lo más grave, es que tiene a su alcance las armas más sofisticadas que uno pueda imaginar, y otras que sin serlo tanto —aviones comerciales, teléfonos móviles en combinación con dinamita comprada a cambio de hachis— se convierten en armas de destrucción indiscriminada y masiva.

Con las peculiaridades que consideremos, con todos los matices, yo afirmo que sí estamos ante una nueva forma de guerra. Y para enfrentarnos a esta situación bélica, la inteligencia en todos sus sentidos se convierte, más que la fuerza, en nuestra arma más eficaz. Inteligencia como servicio de información, que ante esta guerra apocalíptica y tecnológica, se convierte en más importante que las armas convencionales. Inteligencia también para distinguir a los autores de sus coartadas y justificaciones, que para otros pueden ser creencias pacificas y democráticas, e inteligencia en las armas para combatir a un enemigo que se esconde y embosca entre la sociedad democrática.

Inteligencia y firmeza en la defensa de nuestras reglas, de nuestra cultura, de nuestra forma de vida, de nuestros principios. La tolerancia se descubre como una buena base para todo ello, porque defendiéndola con uñas y dientes, respetamos a otros que no piensan como nosotros, pero con dos limitaciones imprescindibles: la reciprocidad, en el sentido que la aceptación de otras formas de pensar debe ser correspondida sin beligerancia contra las nuestras, y la aplicación sin excusa ni privilegios, a todos por igual, de la Ley. Porque donde disminuye el vigor de la ley, no hay seguridad ni libertad, en palabras de Rousseau. El relativismo es, después del propio atentado y de la manipulación del lenguaje, nuestro tercer gran enemigo a la hora de enfrentarnos al terrorismo.
Termino este primer artículo sobre el 11 de marzo repitiendo que las crisis nacionales —y este atentado lo fue— deben servir para unir y no para dividir. Esa unidad, que aquí proclamo, sin perjuicio de la pluralidad, debe basarse en el conflicto democrático de ideas y en la discusión pacífica, pero con la firme determinación de construir los grandes acuerdos que estos tiempos difíciles necesitan.

Dinamitar Irak
Editorial El Correo  22 Abril 2004

El cuádruple atentado con coches bomba perpetrado ayer contra centros policiales en Basora y Zubeir lleva el inconfundible sello de Al-Qaida y responde a las declaradas intenciones del jefe militar de la organización terrorista en Irak, el jordano Abu Musab al-Zarqawi, de conducir a los iraquíes a un enfrentamiento civil que atrape a la coalición entre dos fuegos y entregue el país a los integristas. Los ataques contra la policía buscan amedrentar a quienes se unan a las fuerzas invasoras y exasperar los sentimientos de una población civil que termina por añorar la 'estabilidad' de la era Sadam y dirige su odio contra estadounidenses y británicos. El atentado se ha perpetrado con calculada intención; la compleja situación que atraviesan las tropas norteamericanas podría precipitar que las soflamas del levantisco clérigo Moqtada al-Sadr prendiesen en toda la población iraquí, uniendo a chiíes y suníes contra EE UU. Por si fuera poco, el atentado cometido también ayer contra el cuartel general de las fuerzas de seguridad saudíes en Riad aumenta la sensación de poder en todo Oriente Medio que busca transmitir Al-Qaida.

El nuevo ataque contra la policía iraquí confirma la prioridad de Al-Qaida: dinamitar la transición de poder prevista para el 30 de junio. El secretario general de la ONU ha descartado ya la posibilidad de enviar 'cascos azules'. Y el tiempo no corre a favor de la coalición, que debe encontrar aliados de peso entre los iraquíes para encabezar la lucha contra el terrorismo integrista y los focos de resistencia. La decisión de disolver el Ejército y las fuerzas de seguridad, demonizando al partido Baas, se ha revelado desastrosa. Si el apoyo interno no aparece pronto, la situación será insostenible, quizás no tanto para EE UU a corto plazo pero sí para sus aliados en la zona.

Efecto dominó
Editorial La Razón  22 Abril 2004

La noticia de la retirada de las tropas españolas en Iraq, seguida de pronunciamientos en el mismo sentido de países iberoamericanos como Honduras y la República Dominicana, coincide en el tiempo con una nueva ofensiva de Al Qaida que parece orientada a romper el mayor número de lazos posibles dentro de la coalición internacional contra el terrorismo de origen islámico. En este sentido cabe interpretar los brutales atentados con coches-bomba en la ciudad iraquí de Basora, feudo chií y zona de despliegue militar británico, que debían coincidir con otros similares en Arabia Saudí. Allí sólo estalló uno de los vehículos-bomba previstos, pues la Policía desactivó el resto y salvó a la monarquía saudí de un serio intento de desestabilización. Tampoco hay que olvidar que Al Qaida había previsto para estos días una cadena de atentados en Jordania, orientados tanto a atacar intereses occidentales como a desestabilizar la monarquía hachemita, extender el conflicto iraquí por su frontera oeste, y sembrar mayor desconcierto con sus ataques en un país musulmán famoso por su moderación en Oriente Medio, que tiene fronteras con Iraq, pero también comparte límites con Israel y con Siria.

Si tenemos en cuenta que, además, este fin de semana estaba previsto que los terroristas actuasen en el Reino Unido con una matanza que, como se sabe, debían perpetrar una decena de hombres-bomba en medio de las gradas, en el estadio de fútbol del Manchester, en un partido de máxima audiencia y televisado a muchos países del mundo, se puede decir que los estrategas de Al Qaida están en plena ofensiva. Es más, en vista de sus objetivos recientes, es muy posible que se trate de un intento de amplificar del mayor modo posible el efecto de la retirada de las tropas españolas con un baño de sangre que siembre el terror entre los ciudadanos occidentales. Ben Laden habría interpretado así la decisión de retirada, adoptada por la vía de urgencia, del presidente Rodríguez Zapatero, como un punto de partida idóneo para repetir la jugada y forzar a otros Gobiernos a abandonar la campaña iraquí y romper la alianza liderada por Washington.

El ejecutivo de Bush es muy consciente del peligro que supone este desafío fundamentalista y, para ello, ha puesto en marcha su formidable máquina de presión diplomática. Con el siempre esperado apoyo del Reino Unido, el equipo de Bush, obligado a reforzar los lazos con los aliados, trabaja contra reloj para obtener de sus Gobiernos pronunciamientos claros y precisos en favor de la continuidad del compromiso de sus respectivas tropas, como han hecho Italia o Japón. El fin es evitar, ante todo, que Al Qaida logre sembrar el desconcierto, ganar otra batalla en las calles europeas y amplificar las voces que piden hoy la retirada de tropas como medio de conjurar atentados como los del 11-M.

EL GOBIERNO EN LA PARRILLA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 22 Abril 2004

EL Gobierno socialista se va a quemar día a día en la parrilla de las contradicciones. Los cronistas no vamos a dar abasto. La más escandalosa es la que estamos viviendo en relación con la retirada de las tropas de Irak. Por un lado, el Gobierno alardea de anti-imperialismo; por otro, se niega a admitir que la operación pueda tener costos.

Primero fue el viaje secreto de José Bono a Estados Unidos, que no llegó a ser secreto gracias a este periódico. La pacífica paloma manchega voló a Estados Unidos para dialogar con el halcón. Y ¿qué ocurrió en la entrevista? Según Bono, el monstruoso secretario de Estado es persona de buen talante y comprensiva. Entendió que España es país soberano y que, como tal, puede tomar decisiones como ésta de traicionar a la coalición en la que estaba comprometido. Después de Bono, el ministro Moratinos ha intentado convencernos de que Bush no ha regañado por teléfono a Zapatero cuando no hay español que no conozca los términos en los que se produjo la conversación telefónica entre los dos presidentes. Pero Moratinos «necesita» creer que el norteamericano es un Gobierno de idiotas. ¿Acaso no han dicho siempre los socialistas que Bush es tonto de remate?

Tampoco Moratinos quiere admitir que el demócrata Kerry haya criticado muy duramente a Zapatero y que el «Washington Post» le haya calificado de «irresponsable».

Ésta es la contradicción en la que se está asando Moratinos. Devoto de Arafat, comprensivo con el terrorismo árabe hasta el punto de no querer reconocer las razones religiosas de éste y sí, en cambio, las situaciones de injusticia a la que los occidentales hemos condenado a los árabes, este curioso ministro de Exteriores se ha empeñado en asegurarnos que los americanos no van a tomar represalias económicas y diplomáticas con España a pesar de haberlos dejado solos en la reconstrucción de Irak.

SE puede comprender que Moratinos quiera tapar con argumentos estratégicos y pacifistas lo que fue para Zapatero una operación electoral y una concesión al miedo y a la insolidaridad, pero ¿por qué se niega a asumir el coste tremendo que va a tener? Era fácil romper la foto de las Azores -habida cuenta del odio de Zapatero y González a Aznar-, pero rompieron también a Bush y a Blair. Y eso se paga en dólares y en aislamiento.

En la parrilla de las contradicciones se quema también Bono. Sus palabras en la toma de posesión como ministro de Defensa les han parecido a los republicanos catalanes -socios del PSOE- la prueba de que el ministro sigue manteniendo el espíritu falangista de su juventud. No es «homologable» como ministro europeo, han dicho. Tiene un «talante autoritario», es una mezcla de «freak, surrealista y casposo».

CON estos bueyes tendrán que gobernar Zapatero y Bono. El dirigente manchego me dijo no hace mucho que él no podía disputar el liderazgo a Zapatero ya que nunca sería aceptado por los socialistas catalanes. Ahora, por lo que se ve, ni siquiera le aceptan como ministro. Para ganárselos el manchego está dispuesto a admitir cambios sustanciales de la Constitución, pero no los que ellos van a exigirle.

Dijeron Marín y Zapatero que el Congreso de los Diputados sería el centro de la vida política. No habían pasado unas horas cuando el presidente sustrajo del Parlamento de modo intempestivo y brutal la cuestión de Irak. Por eso Marín y Zapatero han comenzado a quemarse en la parrilla de las contradicciones. Y esto está empezando.

¿Por qué tanto miedo?
Lucrecio Libertad Digital  22 Abril 2004

Lo que Fernando Múgica narraba, en El Mundo del domingo, acerca del atentado del 11 de marzo se parece demasiado a eso que Gabriel Naudé lo tipificara, en sus Consideraciones políticas sobre los golpes de Estado del año 1639: “Relámpago que cae sin que el previo rodar del trueno haya sido escuchado entre las nubes… Ejecución que precede a la sentencia… Todo ello consumado en la noche y en las sombras, entre bruma y tinieblas”. Si los datos publicados por diario madrileño no mienten, nadie en este país debería sentirse ni remotamente seguro. De nada. Ni de nadie.

Dudo de que lleguemos a conocer jamás las claves de ese universo de sombras y sospechas, cuyo catálogo Múgica va desgranando ante nosotros. El lector siente un escalofrío al recorrerlo. Por lo que cuenta y, más aún, por lo que la lógica exige suponer tras lo que cuenta. Sabe el lector que, sólo con que una parte de esas sospechas fuera confirmada, el horizonte abierto ante este país sería el de una catástrofe para la cual no es fácil hallar precedente en su historia moderna.

¿Hubo, de verdad, una célula clandestina de la policía, bloqueando la investigación y pasando falsas informaciones al Gobierno y auténticas a la oposición? ¿Hizo alguien uso de esa información para atizar el mayor pánico ciudadano del último medio siglo en España? ¿Es posible que un Ejecutivo sea premeditadamente saboteado por una parte de la élite de sus fuerzas de seguridad sin que nadie pague por ello?

No hay, hoy por hoy, manera de atisbar detrás del muro de la bruma y la tiniebla con la que los tres días que van del 11 al 14 de marzo están cubiertos. Y quizá lo más aterrador es el silencio de los perjudicados. La impotencia de un PP que ni siquiera quiere mirar de frente lo sucedido y llamarlo por su nombre; de un PP que calla y acepta su crepuscular destino de perder sin dar batalla.

¿Por qué tanto miedo?

Habrá que releer a Gabriel Naudé.

RETIRADA DE TROPAS: DONDE DIJE DIGO...
EDUARDO SAN MARTÍN ABC 22 Abril 2004

Para poder cumplir con el núcleo central de su promesa de retirar las tropas españolas de Irak, el presidente Zapatero ha incumplido algunas de las condiciones en las que se formuló aquél compromiso. O las ha desfigurado para expresarlas en otros términos que no eran los iniciales.

En la comunicación oral en la que informó el domingo pasado de su decisión, Zapatero afirmó que, en marzo de 2003, había adoptado el compromiso de ordenar ese regreso «si la ONU no se hacía cargo de la situación política y militar». Ayer mismo, el ministro de Defensa, José Bono, insistía en que en el programa electoral del partido se fijaba como condición que la ONU controlara «política y militarmente» el proceso de transición en Irak.

No recuerdo que nunca antes se hubiera mencionado la expresión «control militar», pero para no hablar de memoria en asunto tan delicado, he acudido al programa electoral del PSOE, en cuyos términos se formuló ese compromiso a los electores. Y el programa dice textualmente: «Esta tarea (la recuperación del control de su país por los iraquíes) sólo la podrá conseguir Naciones Unidas con el apoyo de toda la comunidad internacional dotándola de la autoridad política necesaria para organizar el tránsito... La presencia de las tropas españolas desplegadas en Irak sólo se mantendrá sobre la base del cumplimiento de estos requisitos». «Autoridad política necesaria», por tanto, y no control militar.

El redactor del programa utilizó deliberadamente esos términos porque sabía perfectamente que, en la misiones que no son de mera interposición o mantenimiento de la paz, la ONU cede el mando militar de las operaciones a un país o coalición de países. Nunca en los últimos tiempos la ONU ha ejercido por sí misma ese «control militar». Es el caso de Afganistán (mando militar norteamericano y ahora de la OTAN) o de Timor del Este (mando militar australiano). Introduciendo la condición del «control militar» en el último minuto, el autor de lo que constituye una auténtica enmienda a lo expresado en el programa sabía que estaba estableciendo una condición prácticamente imposible de cumplir de acuerdo con la práctica más reciente de la propia ONU.

Se ha dicho también en estos días, y lo reiteró ayer Bono, que «al menos desde hace un mes» los ministros de Defensa y Exteriores «in péctore» desarrollaron contactos diplomáticos para verificar la posibilidad de que se cumplieran las condiciones (¿las nuevas?) de ese compromiso, y que habían llegado a la conclusión de que no. Pues bien, hace preciamente un mes la Ejecutiva del PSOE, o al menos una parte de ella, estaba trabajando en la hipótesis de que se podía llegar a un acuerdo en la ONU que pudiera satisfacer las condiciones (originales) expresadas por el PSOE. «Nadie pone en duda que el mando de las fuerza multinacional que actuaría bajo mandato político de la ONU, de acuerdo con una nueva resolución, tendría que corresponder a Estados Unidos, directamente o a través de la OTAN». Quien, dentro de la Ejecutiva, hablaba en estos términos, citaba en concreto los ejemplos antes mencionados de Afganistán y Timor. Y se habían hecho ya gestiones en esa dirección. No es de extrañar, pues, que el principal reproche que Tony Blair ha expresado a sus correligionarios españoles es que el nuevo Gobierno haya decidido una retirada precipitada sin esperar al resultado de esos movimientos, que ya han dado sus primeros frutos después de la reciente misión del enviado especial de la ONU en Irak, el argelino Lajdar Brahimi.

Zapatero había expresado una segunda condición, que reiteró en su discurso de investidura: que la ONU no adoptara ese nuevo papel «antes del 30 de junio». Aquí nos encontramos ante un claro incumplimiento. El Gobierno adelanta una razón plausible: una vez decidido el repliegue, éste hay que realizarlo inmediatamente por razones de seguridad. Pero en el terreno de las hipótesis cabe formular al menos otras dos. La primera, que un ataque contra fuerzas españolas, o el secuestro de un ciudadano español, habría convertido ese repliegue en objeto de chantaje por parte de grupos terroristas, lo que habría situado al Gobierno en una posición muy incómoda; la segunda, que el frente diplomático hubiera producido en ese plazo un nuevo escenario para la ONU en Irak, algo nada improbable, lo que habría puesto en riesgo el objetivo inconfeso del Gobierno, y que tal vez comparte una mayoría de los esapañoles, por qué no decirlo, que no era otro que la retirada de las tropas encualquier circunstancia. Esto, naturalmente, en el terreno de las hipótesis.

Si Al Gore hubiera sido presidente...
Julián Lago La Razón  22 Abril 2004

Para qué las prisas con las que el presidente Zapatero anunció por sorpresa la orden transmitida al ministro de Guerra, perdón de Defensa, Pepe Bono, ya general invicto en las viñetas de Peridis, tanto de la paralización del relevo ordinario de tropas en curso como de su retirada inmediata de Irak, por si las «flays». O mejor que, como Zapatero sabe que a partir de ahora los muertos de Irak serán suyos, y sólo suyos, se ha adelantado a la jugada de la ONU , no sea que a partir de ahora cualquier día llegue a Torrejón, Dios no lo quiera, otro ataúd procedente de aquellos lares, que allí están las cosas que arden, y cada día peor.

Así que piensen por un momento la mundial que se le montaría al gobierno si, en el entretanto, la posguerra se cobra otra víctima española más. Es decir, que para el nuevo ejecutivo lo conveniente es proceder a ordenar, en vivo y directo para que no haya equívocos, el retorno inmediato del contingente español, al margen de lo que tarde la operación en materializarse, que el coste político para PZ es ya cero patatero.

Vamos, que lo que el presidente trata de evitar es que la peña se encabrone con él, no vaya a ocurrir que en cosa de tres o cuatro semanas, como previó el diputado popular Gustavo de Arístegui en declaraciones en Canal Nou, haya para Irak una resolución bajo paraguas de Naciones Unidas, como la aplicada en su día a Afganistán mismamente. De modo y manera que resulta verosímil la tesis de la transferencia de la dirección política de Irak a manos de la ONU, que para eso Lajdar Brahimi está ya actuando de representante permanente del Secretario General Koffi Annan, aunque el mando operativo siga a cargo de Estados Unidos, como en Afganistán, sin ir más lejos.

O lo que es lo mismo, que, pese a que la resolución se ajustara a la legalidad internacional reclamada por Zapatero, el gobierno socialista no quiere que se le rayen los tres millones y medios de votos in vigilando, que otra cosa PZ no tendrá pero sí mucha dosis de sentido común, que es lo que a otros en su día le faltó, y si no ahí están los resultados. Verbigracia, que el efecto dominó iraquí ha llegado hasta el 14-M. Porque, si en lugar de Bush el presidente USA hubiera sido Al Gore, que no lo fue merced a las famosas papeletas mariposas aquellas del Estado de Florida, de infausta memoria, a Saddam no se le hubiera desalojado de su satrapía más que nada por vengarse del feo que le hiciere a papá, es decir, a Bush senior. Dicho lo dicho, Aznar nunca se habría reunido en las Azores, ni por tanto se hubiera producido la concatenación de ulteriores consecuencias de todos conocidas, 11-M incluido.

O sea, que en tal pretérito futurible las elecciones del 14 de marzo no las habría ganado Zapatero, y sí Rajoy, un suponer, por lo que imagínense cómo habría cambiado aquí la historia si no hubieran hecho trampas los hermanos Bush, que son como los hermanos Dalton pero en tontilocos.

Democracia emocional y regeneración del pensar
Pilar Fernández Beitesm es filósofa y profesora universitaria de Filosofía La Razón  22 Abril 2004

En un mundo en el que la razón ha perdido toda su fuerza, en el que está de moda la debilidad del pensamiento, lo que se impone es necesariamente la sinrazón. La sinrazón de los sentimientos ciegos y la sinrazón, mucho más cruel, del terrorismo. El terrorismo es, sin duda, la cara más trágica de lo irracional. Pero la sinrazón tiene también un perfil más amable, que es el imperio sin límites de los sentimientos ciegos.

Acabamos de comprobarlo. Lo que ha decidido el voto en las pasadas elecciones ha sido la identidad del grupo terrorista que ha perpetrado el atentado. Si los autores del atentado son unos, gana el PP por mayoría absoluta; pero parece que han sido otros y entonces pierde el PP. Puede haber, desde luego, muchas razones para votar contra el PP, pero aquí nos interesan exclusivamente las nuevas razones que ha aportado el atentado, pues ellas han sido las decisivas en el vuelco electoral. Y, en lugar de razones, encontramos el mecanismo ciego de los sentimientos ¬eso sí, convenientemente manipulado¬. (El argumento de que el PP ha ocultado información por interés electoral y que es por esto por lo que ha sido castigado, no merece ni siquiera ser discutido. Supongamos que el Gobierno hubiera revelado incluso en un primer momento la identidad de los terroristas. ¿Hemos de creer realmente que no se habría producido el vuelco electoral? Y si hemos de creerlo, ¿cómo entender entonces el supuesto interés del PP en ocultar la información ¬que es el punto de partida del argumento?)

La importancia de los sentimientos ha sido muy bien vista por Max Scheler. Autor apenas leído, que en la época del pensamiento débil debe ceder su puesto a obras, desde luego más accesibles, como el best seller de Goldmann «Inteligencia emocional». Scheler hace una distinción fundamental entre dos tipos de sentimientos. Frente a los sentimientos intencionales que se refieren a algo, en concreto a los distintos valores, están los sentimientos ciegos, las reacciones emocionales que no están referidas a nada. El primer tipo de sentimiento es esencial al hombre. Es, dice Scheler, el que permite descubrir los valores que orientan el comportamiento ético. Un sentimiento intencional es la indignación ante un disvalor, por ejemplo, ante la injusticia que supone el daño brutal y premeditado a cientos de inocentes. Si no tuviéramos estos sentimientos seríamos moralmente malos, pues nuestro corazón no respondería al orden de los valores éticos. Pero con los sentimientos intencionales conviven los sentimientos ciegos, las reacciones en forma de «estados» emocionales.

Por ejemplo, la furia, la ira, la rabia contenida, que me embarga tras la indignación, que ya no lo es de nada, sino que es pura furia, pura rabia. Es una reacción emocional que tiene su origen quizás en el sentimiento intencional de indignación, pero que se separa de su origen y se hace autónoma: sólo queda la rabia, que se prolonga en el tiempo. Ya no es indignación ante lo injusto, ya no es el correlato emocional de lo injusto o del dolor inocente, sino un estado meramente subjetivo, irracional, que no apunta a nada fuera de él.

Los sentimientos ciegos no nos abren a la razón, que busca responder racionalmente a lo dado en el sentimiento (paliar la injusticia, evitar que se repita en el futuro). Su mecanismo es muy diferente y ha sido muy bien descrito por Scheler. Los sentimientos ciegos responden, más bien, a las leyes del «contagio afectivo»: cuando estoy algo decaído, voy a una fiesta esperando que se me contagien los sentimientos de alegría. La alegría de los otros se convierte en mía. Mi alegría no se produce intencionalmente ante un suceso valioso o positivo, no es alegría ante nada, sino alegría de otros que se me ha contagiado. El caso límite es la «unificación afectiva», que se refleja, por ejemplo, en el fenómeno de masas, al que se refiere Scheler.

Centrémonos en el sentimiento de rabia. Ciertamente no es el único que ha intervenido en las votaciones, pues un primer plano lo ha ocupado, sin duda, el miedo, el terror ciego que sólo quiere huir, sin importar que la huida sea hacia el abismo, hacia el «más de lo mismo». Y, entre otros factores que han operado, destaca por su importancia esa supuesta necesidad de que se nos recuerde emocionalmente ¬mediante bombas¬ la también supuesta injusticia de una guerra pasada. De todo esto habrá que seguir escribiendo. Pero de momento, podemos fijarnos en la rabia.

La rabia no busca soluciones racionales ante disvalores como la injusticia, sino que, más bien, se contagia, se incrementa y llega un momento en que necesita descargarse. La rabia busca entonces un chivo expiatorio. Y lo encuentra en el gobierno: «Aznar asesino». Asesino por la guerra, pero sobre todo por el atentado, porque la colaboración de Aznar en la guerra ha sido la causa del atentado. Por consiguiente (así sigue pseudo-razonando implícitamente el sentimiento), el culpable único del acto terrorista no es el grupo terrorista ¬pues sobre él no puede descargarse la rabia, a no ser que optemos por el linchamiento¬, sino que hay otro culpable, Aznar, al que debe castigarse en las urnas.

De este modo no sólo se acusa injustamente a alguien de algo que no ha hecho (Aznar no es el responsable de los atentados), sino que se contribuye a lograr el objetivo terrorista, que es justamente conseguir que cambie el gobierno. Y, lo que es más grave, se legitima el terrorismo, pues únicamente si se admite que hay actos que en parte legitiman el terror, puede considerarse al autor de dichos actos como culpable. Así se le otorga al acto terrorista una justificación, que sólo puede existir oculta tras los sentimientos, porque basta formularla a cara descubierta para que resulte inaceptable: la masacre está en parte justificada cuando el gobierno elegido democráticamente por los masacrados haya hecho algo «indebido», como, por ejemplo, colaborar en una guerra.

Los terroristas se han apresurado a recoger el fruto de su legitimación. Nos han confirmado que nuestra decisión ha sido la que deseaban, y ahora sólo cabe esperar a que nos digan qué debemos hacer en el futuro. Quizás en la próxima ocasión vuelvan a comunicárnoslo después del atentado, y entonces lo «indebido» será quizás el haberse alineado con grupos antiterroristas o el haber organizado manifestaciones a favor de las víctimas...

En definitiva, el terrorismo logra que impere la sinrazón total, pues no sólo produce la sinrazón del dolor del inocente, sino la sinrazón que legitima el terrorismo y contribuye a sus fines. Y todo esto lo logra provocando sentimientos en un mundo donde la razón es ya incapaz de orientarlos.

La tarea urgente es, entonces, recuperar la razón. La razón filosófica, la razón de lo humano, de lo ético, que permite dar luz a los sentimientos, que permite que la democracia emocional no sea ciega y, por tanto, pueda seguir siendo democracia.

Quizás esto no interese a los políticos, a los que resulta más sencillo manipular los sentimientos ciegos que enfrentarse cada cuatro años a la valoración de personas que no sólo sienten, sino que también piensan por sí mismas. O quizás sí les interese. Quizás algunos políticos caigan en la cuenta de que vivimos en un momento histórico crucial, en el que lo que está en juego no es el futuro de los partidos, sino el futuro del hombre; del hombre que pugna por escapar de las feroces garras de la sinrazón, que cada vez con más intensidad sustituye los argumentos por las bombas.

El árbol de Guernica
Bruno Aguilera La Razón  22 Abril 2004

Qué casualidad. Se van los populares, vienen los socialistas y a los dos días el Tribunal Constitucional dice que el Plan Ibarreche puede seguir su curso, porque es anticonstitucional pero no en esta fase. Y es que tal y como está el patio hay que entender que los señores magistrados se la cojan con papel de fumar.

Pues bien, cuando Ibarreche, Imaz y la plana mayor y menor del PNV se frotaban las manos ante la inminente independencia de Euskal Herría va y se muere el símbolo de la patria vasca, el roble de Guernica, con sólo 146 años, lo que resulta una nimiedad teniendo en cuenta que el primer «Guernikako arbola» vivió 450. Ciertamente que entre 1858 y el año que vivimos peligrosamente ha pasado de todo y por su orden en el País Vasco. De entrada, nació y murió don Sabino Arana, fundador del PNV un 31 de julio, día de San Ignacio de Loyola, de 1895. Luego los vascos han tenido dos Estatutos de Autonomía, el republicano del 36 y el monárquico del 79, y están a la espera de que Zetapé les endilgue el tercero con permiso del Constitucional. Y para terminar, entre el año 68 y el presente, la ETA lleva 763 muertos, aunque con las bestiadas que nos sacuden los islamistas ahora pasen desapercibidos. No nos extrañe pues que el pobre roble guernicano, venerable expresión de las libertades vascas, al no soportar tanta presión haya decidido al final pasar a mejor vida aprovechando la sobredosis de calor del verano pasado.

Musitaba yo, solitario, la triste noticia cuando he recibido un movilazo de mi amigo vasco, el que rechaza la independencia de Euskadi por defender la curiosa teoría de que como toda la piel de toro fue repoblada por vascos debemos todos integrarnos en Euskal Herría. Y para reforzar su idea me indica que hará cosa de tres años plantó en su jardín de la sierra madrileña seis bellotas del Gernikako que están de lo más sanas pues van ya por el metro de altura, y que está dispuesto a cederle una a doña Esperanza Aguirre para que la plante en la Puerta del Sol como símbolo de la España euskaldún, ahora que la España cañí de Bono no le gusta al inefable Mas. Así que abajo el madroño.

Exclusivas Moratinos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Abril 2004

El nuevo ministro español de Asuntos Exteriores es gran amigo de Arafat. No es de extrañar. Con él comparte la idea de que cualquier trola puede pasar por cierta dicha con facundia y jeta de acero, y, si no pasa, como si pasara. Él, a lo suyo, que es vender burras ciegas, y si cuela, cuela. Su viaje a los USA arroja varios titulares a cual más sorprendente: el principal, que la retirada de las tropas españolas de Irak es “cosa del pasado”, cuando aún no ha sucedido. El secundario, que nunca han estado mejor nuestras relaciones con los USA y que nunca hemos estado más dispuestos a ayudar a la democratización de Irak. Por eso salimos huyendo: para honrar ese compromiso. El ministro Moratinos no sólo produce vergüenza política por lo que hace sino auténtico bochorno intelectual por cómo lo cuenta y cómo se lo “compran” los periodistas. Parece la versión hispano-palestina de “La conjura de los necios”.

Pero por si fuera poco eso de que traicionar a los aliados en Irak es lo mejor que podía pasarles a los aliados (y en el futuro a nosotros), Moratinos dice ahora que el nuevo tratado que España se ha mostrado dispuesta a suscribir para liquidar el de Niza que tanto nos favorecía va a ser mejor, muchísimo mejor para nuestros intereses. O sea, que Francia y Alemania dicen que hay que cargárselo porque otorga demasiado poder a España y Polonia. Se lo cargan y dice Moratinos que es para darle más poder a España. O este hombre es tan listo tan listo que nos tiene a todos por idiotas o es que a su lado Ignatius Reilly, el antihéroe de John Kennedy Toole, era una mezcla de Séneca y Petronio. Lo que sí hay que reconocerle a Moratinos es buena mano para vender exclusivas inverosímiles, contar conversaciones que no se pueden contrastar y dar versiones de las entrevistas que son más propias de Antoñita la Fantástica que de un político serio. No obstante, de lo que realmente ha pasado en su entrevista con Powell nos enteraremos por Aznar o, en su defecto, por Javier Solana. Quién le iba a decir al heraldo de Prisa cuando reinaba en Exteriores que estaba fabricando semejante monstruito. En el pecado llevará la penitencia. Y nosotros con él.

¿Retrasar el no a Ibarretxe para decir sí a Rovira?
EDITORIAL Libertad Digital  22 Abril 2004

El TC ha decidido mediante auto —del que sólo se conoce el fallo y algún dato parcial— rechazar, por siete votos contra cinco, la impugnación de los acuerdos que iniciaban la tramitación parlamentaria del Plan Ibarretxe. La razón decisiva del auto es que la iniciativa del anterior Gobierno del PP fue “extemporánea” al no esperar a que el Plan Ibarretxe se plasmara en una ley o propuesta de ley aprobada por la Cámara. Sólo entonces —a juicio de la mayoría de los magistrados— habría materia impugnable.

Aunque este auto no debe hacer dudar a nadie de la inconstitucionalidad de fondo del plan secesionista —que ningún magistrado cuestiona—, sí nos sorprende que una cuestión de forma, en principio tan clara como si, junto a las leyes, el Tribunal Constitucional pueda o no enjuiciar la constitucionalidad de los acuerdos e iniciativas previos a su tramitación parlamentaria, haya tardado casi medio año en resolverse y haya dividido de tal forma a los componentes del Alto tribunal.

Conviene, pues, esperar a conocer el auto y las alegaciones que se harán públicos el próximo miércoles para evaluar una u otra postura. En cualquier caso y aun a riesgo de ser también “extemporáneos”, lo que sí cabe advertir ya es del riesgo de que estos aspectos formales sean utilizados en el futuro como argumentos de fondo.

Hay que recordar que el PSOE no respaldó al Gobierno en esta impugnación en plena campaña electoral catalana cuando ya se sabía que los independentistas de ERC tendrían la llave del Gobierno catalán. También apeló a cuestiones de forma para no respaldar al Gobierno.

Es verdad que Zapatero rechazó el Plan Ibarretxe en su investidura, como ahora, tras conocerse el fallo, ha seguido rechazándolo el nuevo ministro de Justicia, López Aguilar. Sin embargo, este rechazo no puede servir de pasaporte para que el PSOE pueda ante la opinión pública ofrecer al PNV fórmulas de acuerdo entorno al no menos inconstitucional proyecto de reforma estatutaria que insta Maragall en colaboración de nacionalistas e independentistas catalanes. La reforma constitucional que reclaman los socialistas para darle cabida, simplemente, no podrá llevarse a cabo sin el acuerdo del Partido Popular. Pero con el precedente de la sentencia que hoy nos ocupa, el PP tampoco podría en el futuro abortar o impugnar ante el Tribunal Constitucional los acuerdos y los tramites que pondrían en marcha los partidarios del nuevo e inconstitucional estatuto catalán. El PP tendría que esperar y contemplar maniatado cómo la reforma del estatuto catalán va tomando forma, tramite a trámite —referéndum incluido— sin poder impedirlo judicialmente hasta que no se aprobara.

Si resiste y combate la presión política y mediática y, sobre todo, sus “complejos Piqué”, el PP podría al final recurrir al Tribunal Constitucional para que rechazara el nuevo Estatuto Catalán. Ni que decir tiene que la presión se dirigiría entonces, desatada y multiplicada, contra unos magistrados de los que ahora tenemos que esperar y confiarlo todo a cuestiones de forma.

El PP de Rajoy tiene ante sí todos los frentes abiertos contra lo que ha sido el discurso político de su partido, incluida la continuidad de España como nación. Nunca nadie que venía como heredero de una gestión va a necesitar tanto defender, explicar y reforzar unas ideas.

LA LEY DE CALIDAD, UNA VEZ MÁS
Por FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS de las Reales Academias Española y de la Historia ABC 22 Abril 2004

ME había prometido a mí mismo no volver a escribir de educación hasta que hubiera un Gobierno y unos responsables con los que se pudiera dialogar. Ya los hay. Y ya antes habían saltado algunos en Cataluña y el País Vasco y Canarias ninguneando la Ley de Calidad y en su discurso de investidura Rodríguez Zapatero ha prometido anular su aplicación. Algo comenté ya en ABC: mientras la Ley no sea derogada por las Cortes españolas, parece obligatorio cumplirla. Quiero insistir en esto, pero sobre todo, defender la Ley de Calidad.

Gradualmente algunas mejoras se habían logrado frente al radicalismo inicial del PSOE a partir de 1984: por el mismo PSOE y por el PP. Ahora esas Autonomías son la punta de lanza de una nueva ofensiva, que el PSOE no hace más que recibir de ellas, para así darle un tinte de legalidad. Bueno es al menos eso, porque si cada Autonomía va a hacer con las leyes lo que quiere, se ha acabado la legalidad democrática.

El tema de la Educación es una verdadera desgracia en España. La Constitución ni la menciona. Luego se hizo un arreglo o arreglillo que repartía el poder educativo entre el Gobierno y las Autonomías. Y para materias propias de una Comunidad es lógico que esta intervenga, pero la definición general de lo que es general debe ser de las Cortes y del Gobierno de España. Así lo dije en mi discurso de ingreso en la Academia de la Historia.

Desde que la Educación ha sido invadida por la Política todo ha sido desastroso. Ninguna Ley más impopular que la LOGSE entre el profesorado: ha extendido la enseñanza, sí, pero al precio del hundimiento de los niveles y de la desesperación de profesores y alumnos, los buenos y aun los malos. La Ley de Calidad no es otra cosa que un pequeño arreglo de los desperfectos más notables causados por la LOGSE. La atacan los que no la han leído y no saben otra cosa de ella sino que es una Ley del PP que debe ser derribada. Muy contra el espíritu del discurso de Zapatero.

El PP respetó casi toda la legislación socialista: Esperanza Aguirre permitió, incluso, que siguiera la implantación anticipada de la ESO, que suponía (y supone) un claro rebajamiento de los niveles culturales. Y unos leves retoques que intentó fueron torpedeados por razones puramente políticas. En su segundo cuatrienio, algunas leyes ha sacado el PP, pequeños intentos de arreglo, repito. Y su Gobierno, con su falta, en ocasiones, de reflejos, en vez de haber aprobado la Ley de Calidad en uno o dos años y haberla puesto ya en funcionamiento, la dejó pendiente de reglamentación. Y algunos se niegan a hacerla.

Y Zapatero les ofrece su amparo antes incluso de que la Ley sea derogada. Creo que esto no es lógico y que, repito, mientras la Ley siga en vigor, es obligatorio desarrollarla en las Autonomías y si alguien, como Esperanza Aguirre, promete hacerlo, tiene toda la razón. Por otra parte, yo negociaba con los socialistas en los tiempos de Solana y Rubalcaba y sé bien que no les faltaba ni sentido del Estado ni capacidad de juicio, aunque en muchas cosas discrepáramos. A esta capacidad de juicio apelo ahora.

Pero el centro de mi artículo es otro: poner de manifiesto la inanidad de las críticas que a esa Ley se hacen. ¡A una Ley que todavía no se ha aplicado! Y por parte de personas que todo lo desconocen. No hablo de los que utilizan un pretexto para imponer poderes localistas y alejarse en lo posible de todo lo común. Ya me entienden.

Voy a hablar de los itinerarios. Hay un dogma, defendido por muchos, que se llama comprensividad: todos los españoles deben recibir idéntica educación hasta los dieciséis años. Dios no lo dictó en el Sinaí, pero alguien lo dictó en alguna parte. Fuera, por lo tanto, los itinerarios: es decir, una cierta capacidad para elegir a partir de los quince años. No les oculto que las humanidades reciben, de esto, daños colaterales: lo que se había obtenido para el Latín y la Cultura Clásica en la ESO se va al infierno. Pero no son los únicos daños colaterales, ni mucho menos. Los sufren otras varias materias. Volvemos al limbo de una enseñanza, en la práctica, primaria hasta los dieciséis años.

Los hombres no son iguales, hay diversidad de capacidades e intereses. Pero dejemos las especulaciones, vean los datos. En Inglaterra, donde inventaron esa cosa irracional llamada comprensividad, hay desde luego la «Comprehensive School», pero también la «Grammar School» y la «Technical School» (no esa fusión de todo, dañina para todos, que aquí tenemos). Y en Alemania, desde los diez años hay cuatro vías o itinerarios; en Bélgica, desde los doce, dos vías y cuatro desde los catorce; en Francia, desde los trece, dos vías, desde los quince, cuatro; en Italia, desde los catorce, siete vías; en Portugal, desde los quince, tres vías.

Pasado el período electoral, debería reflexionarse, pensarse con racionalidad. Ya no hacen falta proyectiles. Ceder ante grupos marginales con tal de aplacarlos y no ser desbordados, sería para los socialistas, a la larga, un error.

Y eso de que el profesorado prefiere la LOGSE y está contra la Ley de Calidad es, simplemente, falso. Que hablen, que hablen con los profesores. Yo he hablado. Y les doy un dato. En un estudio publicado en el año 2000 por don Álvaro Marchesi en la Fundación Hogar del Empleado, se da el siguiente dato estadístico: el 72 ´ 5 por ciento de los profesores consultados preferían los itinerarios. O sea, una cierta libertad de opciones desde los quince años.

Otro tema es el de la religión: el viejo anticlericalismo que, parece, renace. Pero las diferencias entre PSOE y PP son mínimas en este campo y hay sentencias del Tribunal Supremo desde 1995 que deberían ser respetadas.

Otro aún es el no menos eterno de la lengua española: en Cataluña no quieren que pase de dos a cuatro horas semanales. Pero el español, en un país donde todos hablan español, es tan suyo como nuestro, la persecución contra la lengua común de todos es dañina para todos, más para ellos todavía. Es su unión con el mundo. Unos pocos fanáticos quieren, parece, convertir a Cataluña en otra Albania. Claro que son cosas viscerales, no admiten razonamientos. Pero para imponer el bien común están las leyes.

De otra parte, la Ley de Calidad impone que el alumno al que le queden pendientes dos asignaturas, repita curso. Antes pasaba con cuatro. Creo que lo que exige esa Ley es de una seriedad mínima. ¿Quieren volver al pase libre?

No sigo. Espero que, al final, cuando las Cortes decidan, sea el buen sentido el que se imponga. Y los intereses de la nación española, que no fue inventada por el PP ni por Franco, sino por todos nuestros pueblos, insisto, todos. Bien trabajosamente, por cierto. Es frívolo y dañino pensar de otra manera.

Y una apostilla. Así como defiendo las Leyes sobre la enseñanza secundaria de los últimos tiempos, que no son sino un intento de mejora (sin duda, mejorable), no hago lo mismo con las universitarias. Sobre todo, la LOU, una ley floja que no ha evitado los males que pretendía evitar. Y no hablo de la ANECA y sus propuestas, ante las cuales a los humanistas, entre otros, se nos abrían las carnes. Escribí sobre eso. Mejor que sean olvidadas.

En fin, disculpen mis lectores si les traigo, esta vez, por vericuetos áridos. Pero es un tema esencial, créanme.

No se debe legislar para tan solo aplacar a grupos o fanáticos o desinformados. El estudio sereno se impone. Es mucho lo que el país se juega.

El plan Ibarretxe
Antonio Casado El Ideal Gallego 22 Abril 2004

Ibarretxe, de bolos hoy jueves en Madrid, no debería, ni él ni sus compañeros adictos a la causa del nacionalismo, echar las campanas al vuelo. Han obtenido una victoria moral en el terreno jurídico pero políticamente las cosas están donde estaban. Así es. Hay una propuesta del Gobierno vasco que no es de reforma sino de sustitución del Estatuto de Autonomía por otro de nueva planta que pretende subvertir la Constitución con el fin de convertir al País Vasco en un 'Estado de libre asociación' y soberanía compartida. Y eso es imposible jurídica y políticamente. Por tanto, no se entiende el triunfalismo de los nacionalistas vascos después de conocerse la inadmisión a trámite del doble escrito de impugnación presentado en noviembre por el Ejecutivo presidido entonces por José María Aznar.

Es verdad que el auto del Tribunal Constitucional permite la continuidad en la tramitación del texto (admitir la impugnación hubiera supuesto paralizarla), pero no hay ningún indicio de que pueda superar los tres filtros institucionales previstos en el ordenamiento para una iniciativa de este tipo: el propio del Parlamento Vasco, el de las Cortes Generales y el del mismo Tribunal Constitucional.

Más difícil todavía es superar el filtro democrático, donde se refleja la voluntad popular de los españoles, único ámbito posible de decisión para determinar la suerte del llamado 'Plan Ibarretxe' por mucho que el nacionalismo reclame la fragmentación de la soberanía nacional a fin de que decidan solamente los españoles que viven en el País Vasco.

En este caso la voluntad de los 21 millones de votantes adheridos a los programas, los proyectos y el ideario de los dos grandes partidos de la centralidad, el PSOE y el PP, constituye una barrera insalvable para una propuesta que viola los principios de soberanía indivisible e integridad territorial. No parece lo más democrático del mundo que un 2% de los españoles pretendan imponer su voluntad al 98% restante. ¿Derecho de propuesta? Naturalmente. Nadie la niega. Ni el propio Tribunal Constitucional. Pero las reglas del juego son para todos.

Un Tribunal que no da respuestas
Ramón Villota-Coullaut Libertad Digital  22 Abril 2004

El Tribunal Constitucional no ha sabido calibrar la importancia de la decisión que hace pública este miércoles. Con la inadmisión del recurso de inconstitucionalidad interpuesto por el Gobierno Aznar no apoya, desde luego, la constitucionalidad del Plan Ibarretxe –que es indefendible–, pero ayuda a sembrar dudas sobre nuestra estructura constitucional. Amparándose en un requisito formal –el Gobierno recurrió un texto en trámite, no una norma legal– deja que el Plan independista sigua adelante en el Parlamento Vasco.

De esta forma, posibilita que el fraude constitucional de la Propuesta de Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi –así se denomina el Plan Ibarretxe, que en el Parlamento Vasco se discute como Propuesta de Reforma del Estatuto– se mantenga vivo y obliga a que se recurra cuando sea aprobado, con los que los problemas se incrementarán.

Una reforma estatutaria –teóricamente lo es– requiere ser aprobada por las Cortes Generales, mediante Ley Orgánica, dice nuestra Constitución, en su artículo 147. En cambio, el Plan Ibarretxe parte de lo contrario, parte del ámbito vasco de decisión, llegando incluso a mencionarse la existencia de una Comisión Mixta de Transferencias para cerrar todo el proceso secesionista. Esta teórica reforma estatutaria finalizará, por tanto, con una Comunidad vasca libremente asociada al Estado español bajo la denominación de Comunidad de Euskadi, según recoge el artículo 1º de ese esperpento legal, con lo que ni en las formas ni en el fondo se va a cumplir las exigencias de la Constitución de 1978.

Lo que parece increíble, así, es que la mayoría del Tribunal Constitucional no haya cerrado ya este proyecto independentista, un fraude a nuestro ordenamiento jurídico-constitucional. Es interesante recordar aquí que nuestros tribunales pueden, y de hecho utilizan, el fraude de ley y el fraude procesal para rechazar las peticiones, incidentes y excepciones que se formulen con manifiesto abuso de derecho, entendiéndolos como una quiebra de la buena fe procesal. No hace falta ser muy imaginativo para entender que el PNV está utilizando una vía constitucional –la reforma del Estatuto– para provocar una situación de hecho totalmente inconstitucional.

Pero ampararse en formalismos constitucionales –no existe la norma impugnada, sólo un proyecto de reforma de Estatuto– y no reconocer la existencia de un fraude a la propia Constitución, nos va a llevar a que en los próximos meses, si el Plan sigue adelante en el Parlamento Vasco, el Tribunal Constitucional deba decidir realmente si el Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi es encuadrable dentro de la Constitución, algo sobre lo que no parece que haya dudas, de ninguna forma. ¿Nos imaginamos una llamada a las urnas en el País Vasco por parte del PNV y sus socios mientras el Tribunal Constitucional vuelve a discutir sobre el Plan Ibarretxe y su posible inconstitucionalidad? Bien, pues ese futuro, no muy halagüeño, es el que nos está ofreciendo el Tribunal Constitucional.

¿Estamos locos?
Cartas al Director ABC 22 Abril 2004

Si no, ¿cómo se explica que diecinueve diputados españoles, con DNI español, votados y elegidos por españoles en elecciones generales españolas, para el Parlamento de España -que no quieren ser españoles, ni pertenecer a España- son los que apoyan a un Gobierno español que dirige la política interior y exterior española, que aprobarán o derogarán leyes españolas, manejarán el dinero de los españoles, la justicia española, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España, las libertades de los españoles, la democracia que, con mucho esfuerzo, nos dimos a nosotros mismos los españoles? ¡Ah!, es verdad, ¡España es diferente!    Julio-César Fernández García.    Madrid.

Gotzone Mora denuncia los privilegios de los presos de la banda en la UPV
VITORIA El Correo 22 Abril 2004

La profesora de la UPV y portavoz de la plataforma Profesores por la Libertad, Gotzone Mora, aseguró ayer que en la Universidad del País Vasco hay presos de ETA que se matriculan y reciben privilegios, y agregó que «hay miedo» entre los docentes por las campañas de amedrentamiento. Mora compareció en la comisión de Educación y Cultura a propuesta del PP para exponer la situación de los presos que estudian en la UPV. La profesora aseguró que desde que se obligó a los reclusos de ETA a estudiar en la UNED, de los 280 matriculados en la UPV sólo 20 han pasado a la universidad de educación a distancia.

Por su parte, el profesor de la Facultad de Ciencias Sociales José Idoiaga, que acudió a la comisión a propuesta de Sozialista Abertzaleak, negó que los presos de ETA reciban privilegios o tratos de favor en la UPV. Idoiaga ofreció unos datos según los cuales, de los 302 presos matriculados en la UPV, la UNED sólo ha realizado el traslado de 130 expedientes.

CROQUIS DE BOMBAS COMO LAS DEL 11-M INCAUTADAS EN 2002
Un sumario de Garzón de 2001 plantea nuevas incógnitas en torno a lo sucedido el 11-M
Hace dos años, la Policía detuvo a Najib Chaib con planos para fabricar bombas como las del 11-M. Este terrorista aparece ahora, según El Mundo, como el nexo entre el 11-S y el 11-M. Compartió piso en Madrid con el español convertido al Islam, Yusuf Galán, detenido por la masacre de Manhattan. Galán fue interventor de HB en 1989. El juez Garzón ha calificado este miércoles la labor de la Comisaría General de Información de "adecuada, muy exhaustiva y con un gran esfuerzo". Zaplana "sueña" con el día en que se sepa todo sobre la masacre.
Libertad Digital 22 Abril 2004

Aparecen más agujeros negros sobre el 11-M. Tras las acusaciones a un "grupo de mandos policiales y algunos agentes del CNI, de la cuerda más dura y leal al Partido Socialista" de haber engañado con pistas falsas al Gobierno tras los atentados de Madrid, ahora sale a luz el sumario 35/01, que instruye el juez Baltasar Garzón desde noviembre de 2001 (mucho antes de la guerra de Irak), que cubre de sombras algunas zonas de este espinoso asunto.

En el mencionado sumario, aparece Najib Chaib, "el enlace entre el 11 de septiembre y el 11 de Marzo", según el periodista Antonio Rubio, que fue detenido en enero de 2002 en Hospitalet de Llobregat por orden de Baltasar Garzón. Según cuenta El Mundo, Najib Chaib, que tenía pasaporte español, formaba parte de la célula de Al-Qaeda que Abu Dahdah había montado en España. Tras su detención, la Policía encontró en la calle Martín de los Heros –en pleno centro de Madrid– una completa serie de planos y guías para elaborar bombas que pudieran ser introducidas en mochilas y explotadas a través del teléfono móvil.

Además de los manuales para fabricar explosivos similares a los utilizados en el 11-M, los policías incautaron documentos de la "Yihad" islámica. Y es que Chaib no era un terrorista islámico cualquiera. En junio de 2000, viajó con Abu Dahdah a Londres para encontrarse con uno de los máximos responsables de Al-Qaeda en Europa, el reclutador de terroristas Abu Abdulrahman. Unos meses después, en marzo de 2001, el cabecilla de la red terrorista de Osama ben Laden viaja hasta nuestro país y se encuentra en un restaurante de la capital con tres personas: Abu Dahdah, Najib Chaib y Said Chedadi. Este último es hermano de Mohamed Chedadi, uno de los muchos detenidos por los atentados de Madrid junto a Jamal Zougam.

Esta sería una de las razones por las que el 11 de marzo, Garzón no dudó en presentarse de inmediato en el lugar de los atentados pese a que no le correspondía, ya que al cargo de la investigación se encontraba su compañero de la Audiencia Nacional, Juan del Olmo. La situación se tensó hasta el punto de que el presidente de la Audiencia Nacional, Carlos Dívar, se habría visto obligado a expulsar del lugar a Garzón, cuya intención era la de incorporar la instrucción del sumario del 11-M al que él había abierto en la Audiencia sobre Al-Qaeda.

La falta de información, la incongruencia de algunos de los datos filtrados sobre la investigación y la opacidad en cuestiones como la luchas internas dentro de las fuerzas de seguridad han desatado todo tipo de especulaciones. La última y más desorbitada, de momento, la participación de servicios secretos en la identificación del nicho del GEO para que pudiera ser profanado.

El compañero de piso de Chaib había sido interventor de HB
Resulta que Najib Chaib compartía piso en Madrid con José Luis Galán González, Yusuf Galán tras su conversión al Islam. Justo en noviembre de 2001, Libertad Digital publicó las andanzas con el que hasta entonces era el único español detenido por terrorismo islámico. Coincidiendo con la visita a Madrid de Mohamed Atta, uno de los terroristas suicidas que se estrelló contra las Torres Gemelas, Yusuf Galán –un asiduo de la mezquita de la M-30 de Madrid– abandonó su trabajo en SEUR sin previo aviso. Tras ser detenido, Mariano Rajoy, entonces ministro del Interior, confirmó la relación de Galán con el entorno de ETA. El compañero de piso de Chaib había sido interventor de Herri Batasuna en las elecciones europeas de 1989, según informó el diario La Vanguardia.

Rajoy afirmó que esa vinculación demostraba que los grupos terroristas “siempre tienen relaciones entre sí, algunas veces más intensas que otras". En este sentido, octubre de 2001, el periodista y escritor irlandés Gordon Thomas, uno de los hombres con mejores fuentes informativas en los servicios secretos de medio mundo, publicó un completo reportaje en el diario El Mundo en el que aseguraba que Ben Laden había financiado a ETA a través de una ONG radicada en Dublín. En concreto, la conocida como la Agencia de la Misericordia y el Consuelo.

Como dato curioso, Yusuf Galán fue presidente de una asociación cultural islámica “Ibn Taymiyyah” en Asturias, vinculada a movimientos pacifistas, izquierdistas, propalestinos y prochechenos. La personas que proporcionó los explosivos a los terroristas fue José Emilio Suárez Trashorras, minero de la cuenca asturiana.

Tras la detención de Galán a finales de 2001, el Gobierno aseguró entonces que mantenía un “control riguroso” sobre las personas residentes en España que muestran posturas islámicas radicales proclives al uso de la violencia. El Ejecutivo afirmó que, tras los atentados del 11 de septiembre, había aumentado los mecanismos de detección de grupos terroristas de este signo.

Garzón elogia la labor de la Comisaría General de Información
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón defendió este miércoles la labor de la Comisaría General de Información en la investigación sobre los atentados del 11-M y la puso como ejemplo a seguir desde hace muchos años.

Garzón, que participó en el XVI Congreso Universitario de Alumnos de Derecho Penal de la Universidad de Salamanca, explicó que aunque no le está permitido hablar sobre las investigaciones que se llevan a cabo sobre los atentados del 11-M, la labor de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado y, concretamente de la Comisaría General de Información, "está siendo adecuada, muy exhaustiva y con un gran esfuerzo".

De hecho, añadió, "lo viene siendo desde hace muchos años y siempre ha sido un ejemplo a seguir en todos y cada uno de los servicios de información y de inteligencia de la mayoría de los países", añadió el magistrado, y aclaró que hay que hacer este reconocimiento al hilo de ciertas informaciones que han puesto en duda esa actividad.

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