AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 28 Abril 2004
Nada compensa la huida
GEES Libertad Digital 28 Abril 2004

Rechazar la mentira nunca es estéril
EDITORIAL Libertad Digital  28 Abril 2004

El miedo de Rodríguez
Lucrecio Libertad Digital 28 Abril 2004

Los puentes ideológicos
Cristina Losada Libertad Digital 28 Abril 2004

Retirada preventiva
Editorial La Razón  28 Abril 2004

LAS CRÍTICAS AL PP DESVÍAN EL DEBATE
Editorial ABC 28 Abril 2004

POR PIERNAS
Ignacio CAMACHO ABC 28 Abril 2004

El pantano iraquí
José Javaloyes Estrella Digital 28 Abril 2004

Fundamentalistas
Cartas al Director ABC 28 Abril 2004

Tele 5 y El Cabra
DANIEL PORTERO DE LA TORRE
El Correo  28 Abril 2004

Mayor Oreja trabajará para desenmascarar las mentiras de Zapatero y derrumbar al PSOE
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 28 Abril 2004

La masacre de Madrid convierte al terrorismo en el primer problema de los españoles
P. DE L. H./COLPISA. MADRID  El Correo 28 Abril 2004

Las fuerzas extranjeras despiden a España entre fuertes críticas
La Razón  28 Abril 2004

Acebes desea que se levante el secreto de sumario para que los españoles sepan quién les manipuló
Libertad Digital 28 Abril 2004
 
España en Irak
Nada compensa la huida
GEES Libertad Digital 28 Abril 2004

Tres cosas se están diciendo –y mezclando– en el discurso socialista sobre la retirada precipitada de las tropas en Irak: la primera, que salen porque nunca tuvieron que ir; la segunda, que nadie puede dar clases de resistencia frente al terrorismo a nuestro país; y la tercera, que la salida de Irak se compensará en la lucha contra el terrorismo global en Afganistán. Ninguna de las tres resulta admisible hoy en día.

Por un lado, el PSOE en el gobierno sigue anclado en el PSOE de la oposición y las manifestaciones en la calle. Por mucho que sea su desacuerdo con el despliegue que se hizo hace un año, la realidad es que Irak y la coalición están ahora en una situación muy distinta. Bajo las condiciones establecidas en las resoluciones 1483 y 1511 de la ONU, las tropas españolas prestaban tareas para la mejora de la seguridad y también para la reconstrucción institucional de ese país, muy especialmente en el terreno de la preparación de sus nuevos cuadros policiales y militares. El abandono de Irak es más que literal, no sólo complica la situación de inseguridad que se vive en estos momentos, sino que deja desasistidos a los potencialmente oficiales y cuadros superiores de las nuevas instituciones iraquíes. Es más, sacar las tropas no devuelve ni a Irak ni a España al statu quo ante, más bien todo lo contrario, agudiza los problemas en la zona y sus repercusiones para el resto del mundo.

En segundo lugar, afirmar que España no se retira de la lucha contra el terrorismo es una falacia. Evidentemente el gobierno tiene que seguir actuando contra ETA porque ETA no le va a dejar más opción, pero como hemos podido comprobar en los dramáticos atentados del 11-M, hay más grupos interesados en acabar con nuestra forma de vida, entre ellos los islamistas radicales y Al Qaeda, ninguna broma. España no eligió luchar contra Ben Laden, fue Ben Laden quien nos eligió como su víctima. Y Ben Laden ha hecho de Irak su frente central porque del futuro de ese país depende en gran medida que su llamamiento a las masas musulmanas logre tener más eco o, por el contrario, se desvanezca. Retirarse de Irak y escapar del campo de batalla que el islamismo tiene planteado es, quiérase o no, una huida de la lucha contra el terrorismo. No es una guerra que hayamos podido elegir y tampoco es una lucha que la libremos donde nosotros queramos, sino donde nuestros enemigos deciden.

Por último, sacar de un sitio para compensar en otro es llana y simplemente un espejismo. Cierto que hay que combatir a Bin Laden en las montañas de Afganistán y Pakistán –aunque nuestras tropas a aumentar sean las de la fuerza internacional de estabilización en Kabul, ISAF– pero no por eso se puede dejar el terreno libre a los yihadistas en Irak. Al contrario, cabe preguntarse dónde son más relevantes nuestras tropas, si en Afganistán o en el Irak de hoy. La respuesta cae por su propio peso.

La salida apresurada de Irak es una irresponsabilidad con ese país, con la lucha contra el terror y para las relaciones con nuestros aliados. Tiene un coste negativo, tanto por su sustancia como por la forma en que el nuevo gobierno socialista la ha gestionado, y nada se puede hacer para aligerar ese coste. Lo de menos es lo que piensen hacer con nosotros los americanos –a los que les basta aplicar su indiferencia–, lo verdaderamente malo es lo que piensen hacer de nosotros el terrorismo islamista de aquí en adelante. Ya saben que somos débiles por naturaleza y que nos rendimos frente a su chantaje. Al menos el actual Gobierno de Zapatero.    GEES: Grupo de Estudios Estratégicos.

Rechazar la mentira nunca es estéril
EDITORIAL Libertad Digital  28 Abril 2004

La correcta intervención de Rajoy en el pleno del Congreso, que ha debatido la retirada de tropas de Irak, ha servido, al menos, para dejar constancia de que el principal partido de la oposición no se ha plegado a las mentiras que han sido aupadas a verdad oficial respecto a lo que fue la intervención militar que puso fin a las más sanguinaria dictadura de Oriente Medio y, sobre todo, respecto a la presencia de unas tropas que tratan de lograr que el terrorismo y el fanatismo islámico no impidan en Irak la transición a un régimen lo más parecido a la democracia que haya conocido nunca un país musulmán.

Aunque se ha explayado más en cuestiones de forma, Rajoy no ha eludido hacer referencia a cuestiones de fondo como es que esta retirada, que tanto respalda la nueva mayoría del congreso, la celebra también terroristas como los de "Hamas o Ben Laden" o regímenes tan liberticidas como el venezolano o el cubano. En realidad, la decisión la celebran todas las organizaciones terroristas del mundo, incluida ETA. El candidato popular también ha señalado la insolidaridad que conlleva esta decisión respecto a la treintena de países —entre ellos, la mayor parte de los europeos— que tienen destacadas tropas en Irak.

El dirigente popular, sin embargo, más que la insolidaridad con el pueblo iraquí y la comunidad internacional, ha incidido sobre todo en denunciar los engaños de ZP en su sesión de investidura donde silenció su decisión —conocida dos días más tarde y sin que aun se hubiera celebrado siquiera la primera reunión del Consejo de Ministros— que el regreso de las tropas no se produciría en junio, sino que sería de inmediato y sin esperar a ninguna nueva resolución de la ONU.

En cualquier caso, Irak no va a dejar de ser una batalla contra el terrorismo islámico por mucho que la mentira se haya instalado en la opinión pública de nuestro país y por mucho que la nueva mayoría del Congreso la secunde. Occidente no va a dejar de vivir una encrucijda histórica, ni este asunto dejará de gravitar sobre futuras consultas electorales porque en España se quiera pasar página a la etapa de Aznar. Eso mejor que nadie lo debe saber su sucesor al frente del PP y los pocos medios de comunicación que le apoyan.

Retirada de Irak
El miedo de Rodríguez
Lucrecio Libertad Digital 28 Abril 2004

No hay política sin codificación del miedo; y de la esperanza. Una hipotética sociedad, en la cual ambas pasiones no existiesen, para nada precisaría de un Estado. No hay, por desdicha, verosimilitud en la hipótesis. Y empecinarse en fantasear acerca de su ineluctable advenimiento, como luminoso destino final de la historia, lleva sólo –es, por desdicha también, ya larga la experiencia— a las formas más crueles del Estado; a sus más insoportables absolutos. Las sociedades políticas reales son formas muy diversas de administrar el complicado equilibrio de temor y esperanza, sobre cuya continuidad fundamenta la nación su perseverancia en la identidad.

De nada sirve proclamar –como viene haciendo el Presidente Rodríguez— que nada tiene que ver con miedo alguno la decisión de replegar tropas. Como la de desplegarlas. Si el miedo no fuera el horizonte universal de las sociedades humanas, no existirían ejércitos. Al Estado corresponde administrar esa determinación material. Sin vanidad ni vergüenza. No es racional envanecerse ni avergonzarse de una necesidad tan ineluctable como los avatares meteorológicos. Sobre el Gobierno de turno recae el deber de administrar esa necesidad, en los términos más económicos para quienes pagan el suculento sueldo de sus políticos. A eso se reduce todo. En sociedades dotadas de garantías democráticas de control. Por supuesto.

Rodríguez ha hecho un cálculo: comprar la no agresión islamista en España. No es el primero en hacerlo. Europa inventó ese trueque, en los años setenta, para eludir los atentados de la OLP de Arafat y sus satélites en el continente. Eran los tiempos de la Guerra Fría, y funcionó por ello. La simbología de la no-alineación formaba parte de los tópicos de aquellos años. Funcionó, pues, su postulado cínico (pero no absurdo): asesina a isralíes y estadounidenses, querido Arafat; ellos son los enemigos de tus padrinos soviéticos; nosotros no estamos en esa guerra entre las dos potencias hegemónicas. Cínico, sí. Pero no absurdo.

¿Puede funcionar ahora un cálculo paralelo? El muro cayó en el 89. Fue el fin de la Guerra Fría. De los flecos de aquélla (estúpidamente no borrados) surgió ésta. Sólo que ésta ha dado en ser una guerra de religión. De religión. Guerra Santa, en la cual el Islam exige la liquidación total de los infieles. Si el penoso Rodríguez de ayer tarde espera poder parar una yihad a golpe de reverencias y propinas a Al Sadr, Arafat o Hasán, es que es aún más ignorante de todo cuanto aparenta. O que tiene aún más miedo. O ambas cosas.

Islam y Occidente
Los puentes ideológicos
Cristina Losada Libertad Digital 28 Abril 2004

André Glucksmann, que acaba de publicar Occidente contra Occidente, dice que somos "pasajeros de un Titanic en potencia". Si se me permite seguir con el símil, el terrorismo de signo islamista constituye la punta de los icebergs entre los que navegamos. Está a la vista y es verdaderamente amenazadora, pero con todo, lo peor es la base sumergida, que está entre nosotros, y es ideológica: la enorme difusión de creencias y actitudes que generan comprensión hacia los violentos, difuminan la naturaleza totalitaria del terror, e inducen a una pasividad suicida.

El grueso de ese sustrato ideológico procede de la izquierda, pero en ocasiones lo comparte la derecha. Así sucede con la causa palestina, que ha sido uno de los puentes por los que ha entrado en las sociedades occidentales la simpatía hacia la causa árabe, y hacia el islamismo, que se ha apropiado de aquella. El pañuelo palestino está en el guardarropa de la izquierda occidental desde hace dos generaciones. En la primera intifada, los islamistas se hicieron con el control frente a la OLP, y la simpatía se trasladó también a ellos, como ya antes la había tenido Jomeini. Sin ponerse el pañuelo, la UE ha apoyado y financiado la famosa causa. En Europa, izquierda y derecha se han mostrado, en cambio, abiertamente hostiles a la causa de Israel. Miles de telediarios y artículos justificando de hecho el terrorismo suicida, tienen al fin su efecto; para eso está el cuarto poder, ¿o no?

Los restos del marxismo vulgarizado mascados con el tercermundismo y otras hierbas formaron un discurso anti-occidental, que sirve de pasarela para el desembarco de casi cualquier cosa. Esto tampoco empezó antesdeayer, proviene de la izquierda, y no ha sido muy contestado desde la derecha. En las sociedades prósperas ha calado el axioma de la maldad intrínseca del sistema capitalista y por extensión, tras el apagón del comunismo, de la maldad de la cultura occidental. La idea de que todas las culturas son mejores que la nuestra, de que todas –menos la nuestra- son valiosas y deben preservarse de su engullimiento por Occidente (por USA), lleva muchos años trotando por los foros del mundo de raíz judeocristiana. A grosso modo, todo eso ha conducido a la fascinación por otras culturas, incluida la islámica (aceptándose su apropiación por los fanáticos) y a la extensión de un sentimiento de culpa –genuinamente judeocristiano- que ha abonado los impulsos autodestructivos.

Quien vive hoy en una sociedad próspera y abierta, tiene pocos argumentos para defender sus "valores" frente a quienes aparecen como defensores de otros "valores" y de la causa de "los oprimidos". Más bien pensará que los suyos son tan buenos o mejores que los nuestros, que nosotros, ricos, somos culpables de que ellos sean pobres, y que la violencia, aunque repugnante, es comprensible. Glucksmann decía en una entrevista en ABC (18-04-04) que son las generaciones europeas que "han vivido sin guerra" las que "están intentando esconder la cara". Esas generaciones hemos estado intensamente dedicadas a lo que Michel Houellebecq llama el consumo lúdico-libidinal de masas, y alejadas no sólo de la práctica, sino también del conocimiento de los "valores" de nuestra cultura. Ablandados por el confort, educados en el mínimo esfuerzo, dando por sentado que la prosperidad y la libertad son inamovibles o prescindibles, no pocos ciudadanos de las sociedades occidentalizadas se hallan indefensos ante el ataque a "su civilización". Indefensos por voluntad propia, o por mejor decir, por falta de voluntad. Los hay que ni siquiera reconocen el peligro; esto del terrorismo islamista los ha pillado en medio de la película con la boca llena de palomitas, y un agradable sopor en las neuronas.

Retirada preventiva
Editorial La Razón  28 Abril 2004

El debate de ayer en el Congreso de los Diputados tuvo, al menos, una virtud: nos permitió aproximarnos a las verdaderas razones de la decisión tomada por Rodríguez Zapatero de retirar las tropas destacadas en Iraq sin aguardar a la fecha del 30 de junio. Simplemente, el presidente del Gobierno, de acuerdo a su análisis personal, consideró que la situación se volvía cada vez más peligrosa para la seguridad de nuestros soldados y no estaba dispuesto a encarar las elecciones europeas con el lastre político de las posibles bajas. Para ello, no ha tenido más remedio que, en feliz expresión del cardenal Martino, escenificar una «desconfianza preventiva» sobre la capacidad de Naciones Unidas para reconducir el proceso de transición iraquí. Y como cabía esperar de un político veterano, fue en ese flanco abierto de su argumentación donde se centró Mariano Rajoy. Porque el hecho innegable es que, pese a que España forma parte actualmente del Consejo de Seguridad de la ONU, no se conoce de iniciativa alguna planteada por el nuevo Gobierno español para promover un cambio en la situación internacional de Iraq.

Sin el respaldo de un hecho constatable sobre esa supuesta incapacidad de Naciones Unidas, Rodríguez Zapatero no tenía otro remedio que apelar a su crédito personal para justificar una decisión que ha sido calificada de «precipitada e insolidaria» por la oposición popular, por supuesto, pero también por los sectores más débiles de la población iraquí, como son las minorías cristianas y kurdas.
El resto del debate careció de interés, salvo en la escenificación del «todos contra el PP» que, por lo visto, va a ser la tónica imperante por lo menos hasta la discusión de los próximos presupuestos. Ni siquiera la información proporcionada por el presidente del Gobierno sobre el repliegue de nuestras tropas suponía novedad, ni aclaró la fórmula escogida para cumplir su promesa de seguir colaborando activamente en la reconstrucción del martirizado país.

El hecho es que los soldados españoles ya se han retirado de la zona de Nayaf y que para mediados del mes que viene también se habrá abandonado la base principal de Diwaniya. La seguridad del repliegue correrá por nuestra cuenta una vez que el mando estadounidense ha comunicado que no dispone de efectivos suficientes para darnos escolta. Es lo menos que podíamos esperar. Al fin y al cabo, nos vamos cuando comienzan los enfrentamientos en unas ciudades que, como explicaba ayer el jefe del contingente español, general José Manuel Muñoz Muñoz, están en manos de una minoría extremista, la que representa el imán Al Sadr, cuyas milicias extorsionan y oprimen al 99 por ciento de la población. Porque si Iraq tiene un futuro es, precisamente, en lugares como Nayaf y Diwaniya, donde hoy se juega la parte principal. Si las facciones radicales de los chiíes triunfan en el envite harán prácticamente imposible la transición. Pero, claro, España ya no estará implicada.

LAS CRÍTICAS AL PP DESVÍAN EL DEBATE
Editorial ABC 28 Abril 2004

EL pleno monográfico del Congreso de los Diputados que tuvo lugar ayer estaba convocado para que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, informara del hecho consumado de la repatriación de las tropas desplegadas en Irak. Sin embargo, el pasado Gobierno del PP volvió a ser la excusa para desnaturalizar el debate parlamentario, que acabó discutiendo no por qué vuelven las tropas sino por qué fueron a Irak. Es decir, la misma polémica que se ha reiterado durante los últimos catorce meses, sin que, al parecer, tenga relevancia el cambio de gobierno ni la decisión de repatriación. El PP y el ex presidente Aznar siguen siendo la coartada para eludir una explicación convincente de todas las incógnitas que se mantienen en torno a la decisión de Rodríguez Zapatero, quien se limitó a reproducir los mismos argumentos empleados en su comunicado institucional: que su Gobierno tenía la certeza de que no era previsible una nueva resolución de Naciones Unidas y que la seguridad de las tropas aconsejaba la vuelta inmediata. Nada de esto se justificó en la intervención de Rodríguez Zapatero.

El mandato de Aznar da para mucho, pero no legitima la suplantación de las responsabilidades del actual Ejecutivo por una táctica constante de acorralamiento del PP. Desde que Rodríguez Zapatero anunció la retirada de las tropas, la responsabilidad política le incumbe a él y a su Gobierno y ayer tenía que haber dado cuenta de las razones de su decisión, sobre todo porque los demás países e instituciones implicados en la postguerra de Irak están intentando un nuevo consenso en Naciones Unidas para amparar la transferencia de la soberanía a los iraquíes. Pero España también se ha descolgado de este objetivo, que habría sido el coherente con la filosofía de la retirada de las tropas. Por el contrario, la acción desplegada por el ministro de Asuntos Exteriores se basa en una mera política de palabras para apaciguar a los aliados, sin ninguna gestión sincera ni tangible para lograr la resolución de Naciones Unidas que tanto añoraba Rodríguez Zapatero.

ÉSTA era la información que debía el presidente del Gobierno y no una reedición del pacto anti-PP forjado eficazmente en la formación de las Mesas de las Cámaras y expuesto públicamente en la sesión de ayer. La tergiversación de los papeles fue tan absoluta que la única oposición digna de tal nombre -el PP- parecía ser el gobierno sometido a control por los demás grupos, incluido el del Gobierno. Con toda razón, Mariano Rajoy reclamó su derecho a replicar a quienes habían convertido al Grupo Popular en diana de sus invectivas. Ayer no funcionó el Parlamento como centro de la democracia, promesa solemne del PSOE, no sólo porque el Congreso asistió a la defensa rutinaria de una decisión tomada al margen de la Cámara, sino también porque sólo el PP asumió una posición crítica con un problema actual para la proyección de España y su seguridad. Incluso aquellos grupos que expresaron reservas lo hicieron con sumo cuidado para no salirse de la corrección política impuesta por la fijación antiaznarista del PSOE y sus socios.

ES probable que, al margen de Irak, el debate de ayer exprese las maneras que va a emplear el Gobierno en la definición de la nueva política exterior de España. Por ahora se está haciendo a escondidas del Parlamento, con el viento a favor de la opinión emocional de la sociedad, pero con indicios alarmantes por el rumbo que está tomando. Marruecos y Europa merecen una atención preocupante. El Reino alauí ha expresado su satisfacción -hasta el empalago- por el cambio de Gobierno en España y anuncia una nueva etapa. La cuestión del Sahara no puede estar lejos y lo único que puede satisfacer a Marruecos es que España abandone una constante de su política exterior que ha sido la defensa del derecho de autodeterminación del pueblo saharaui, en ejecución de las resoluciones de Naciones Unidas. Sobre este capítulo esencial de la política exterior había consenso de Estado y Rodríguez Zapatero tiene un compromiso público por el diálogo y el acuerdo, por lo que sería muy grave para la estabilidad política de las relaciones exteriores y para el crédito del Gobierno que se estuviera urdiendo unilateralmente cualquier cambio de dirección.

También en Europa hay destellos de la nueva etapa, porque la marcha atrás de la ministra de Agricultura, que le ha permitido recuperar los 20 millones de euros que antes había rechazado para el olivar, se ha explicado como una concesión de Bruselas al europeísmo del nuevo Gobierno español. Con el empeño del eje franco-alemán en reinstaurar su hegemonía con la nueva Constitución Europea, en plena crisis social y económica, la ligera reparación del daño a España se explica mejor como una compensación al abandono progresivo del Tratado de Niza. Son demasiadas incógnitas que un Gobierno abanderado de la verdad tiene que despejar cuanto antes.

POR PIERNAS
Por Ignacio CAMACHO ABC 28 Abril 2004

EXISTEN, como todo el mundo sabe, muchas razones para que España retire sus tropas de Irak. La primera que, como ha dicho Aznar en este mismo periódico, es una decisión legítima de un Gobierno legítimo, faltaría más, y faltaría más que Aznar no lo admitiese. La segunda, que la opinión pública española está mayoritariamente a favor de la medida, mayoría expresa asimismo en el arco parlamentario. La tercera, que acaso esas tropas nunca debieron ir. El resto las desgranó ayer en el Congreso el presidente Zapatero, aunque rehuyese un imprescindible cara a cara con Rajoy. Y existen incluso razones que mucha gente apoya pero que resultan públicamente inconfesables, como la esperanza (probablemente vana) de que el gesto apacigüe al terrorismo islámico. Lo que no está tan claro, en cambio, es que haya muchas razones para irse precisamente ahora.

Y no lo está hoy mucho menos que ayer. Como no lo está el hecho de que el presidente ocultase en el debate de investidura que sus ministros in pectore Bono y Moratinos habían ido sondeando a los aliados, con mayor o menos ambigüedad, el anuncio de una retirada más o menos inmediata. Ni lo está la forma precipitada en que se tomó la decisión, en un fin de semana y en una reunión en petit comité, antes incluso de la primera reunión del Consejo de Ministros, y comunicada al país a través de una interrupción del Carrusel Deportivo.

Fue el presidente del Congreso, Manuel Marín, el que dijo el 10 de abril que la retirada sería decidida por el Parlamento a iniciativa o propuesta del Gobierno. Ese anuncio se incumplió de manera flagrante y sorpresiva, por mucho que ahora se pretenda escenificar la soledad del PP en una votación a posteriori. En esta especie de Navidad política del zapaterismo, el PP es una especie de coco, un Herodes comeniños en el que se simbolizan todos los males de la patria. Pero lo cierto es que, pese a tener todos los pronunciamientos favorables de la mayoría parlamentaria y popular, Zapatero ha hecho para retirar las tropas exactamente lo mismo que Aznar para enviarlas: decidirlo por su cuenta y presentar al Congreso el hecho consumado. Da igual, porque está en estado de gracia y la gente lo que quiere es que vuelvan los soldados cuanto antes. Las formas sólo tienen importancia cuando se las salta el adversario.

Sólo quedan, pues, dos razones verosímiles para el adelanto del repliegue. Una es también inconfesable: se trata de hacer volver las tropas en plena campaña de las elecciones europeas, para legitimar las dudas del resultado del 14-M en una segunda vuelta que presente la clara victoria del PSOE. Y la otra y más perentoria es que la cosa en Irak se está poniendo francamente fea.

La «zona hortofrutícola» que decía Trillo se ha convertido en un patatal caliente, demasiado para una sociedad que sólo quiere el Ejército para repartir golosinas a los niños. Hay tiroteos frecuentes, hostigamiento claro, y los nuestros han tenido que matar ya a ocho iraquíes en defensa propia. Esto, siendo desagradable, sería mucho peor al revés, y el Gobierno no desea arrostrar la crisis que significaría una desgracia con bajas en nuestras filas.

Es decir, que nos retiramos de Irak por las peores razones por las que un Ejército se puede retirar de un sitio: por cálculo político y por precaución o, mirándolo con menos benevolencia, por electoralismo y por miedo. Y salimos por piernas de un fregado que de repente se ha complicado en exceso. Dulce y decoroso es morir por la patria, pero morir por la patria de Sadam Husein no nos parece un escenario de gloria.   icamacho@abc.es

El pantano iraquí
José Javaloyes Estrella Digital 28 Abril 2004

El inverosímil nivel de complejidad a que han llegado las cosas en Iraq no sólo se manifiesta allí, puertas adentro del conflicto, sino que se proyecta por doquier: enredándose en el debate ideológico y político estadounidense —más allá, incluso, de la campaña electoral—; llevando, a Italia, el reto de los secuestradores para que se produzcan manifestaciones, antes de cinco días, contra la ocupación militar, con la amenaza de que darán muerte a los rehenes que tienen en su poder, y enroscándose también el conflicto en el pulso político español. La decisión de retirar las tropas recrece la confrontación parlamentaria, en términos inéditos hasta el presente. No sólo no se ha restablecido el consenso en política exterior, sino que el disenso se ahonda más y más. Llega a extremos en que la discusión se carga de ingredientes especialmente polémicos, como los que conciernen a las atribuciones presidenciales en el plano de la decisión y a las competencias atribuidas al Consejo de Ministros, como órgano constitucional de la iniciativa política del Gobierno. El asunto puesto sobre la mesa —no sólo la del Congreso— sería el de si la Cámara, más allá de endosar lo actuado por el Ejecutivo, puede subsanar eventuales y sustanciales defectos de forma habidos. Se trata de algo más que de una escaramuza parlamentaria.

No será Iraq aquello que Sadam Husein dijo, ante la guerra de 1991, la madre de todas las batallas, pero sí está siendo, más y más, la madre de todos los problemas. El pantano de Babilonia, como se advierte, da mucho de sí. Faluya, la ciudad sitiada y el refugio de quienes dieron muerte con saña a cuatro norteamericanos —quemándolos vivos, descuartizándolos y colgando después sus restos sobre un puente—, pulsa en Washington ahora como el gran dilema: mal si se levanta el sitio, peor si se ataca la ciudad, cuyos 300.000 habitantes son rehenes de la resistencia islámica iraquí y de los 2.000 árabes no iraquíes, enrolados en la resistencia también, que se encuentran refugiados en ella. Abunda en el dramatismo de la elección el hecho de que a cada día que pasa sin decidir, la situación se pudre más y más; aparte de evidenciar la profunda perplejidad en que se encuentra sumida la propia Administración norteamericana, frente a los plazos que definen sus compromisos. La soberanía que se transfiera a partir del 30 de junio será una soberanía limitada, al menos durante un tiempo: el que se prolongue la ocupación militar del país para restablecer el orden y consolidar la autoridad de un Gobierno iraquí que no será un Gobierno elegido, pero que habrá de preparar las elecciones del que salga el Gobierno democrático y soberano.

Y mientras tanto, en versión del propio Gobierno de EEUU, se encuentra madura la posibilidad de una nueva resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre Iraq, en cuya virtud se otorgaría a las mismas el protagonismo suficiente para que se pudiera internacionalizar la gestión de la crisis. Ello, de confirmarse, alteraría el enunciado del problema, internacionalmente y en el concreto escenario iraquí, además de cuestionar el análisis del que partió —según se adujo— la decisión española de retirar las propias tropas desplazadas a Iraq. El mito de la confusión babilónica, como se ve, pulsa por todas las costuras de la actualidad política, no sólo internacional sino también nacional. Situaciones objetivas y la subjetividad de los conceptos se enredan en el tremedal de la confusión tramposa y manipulada. Rebotando desde el problema de Iraq, por ejemplo, se confunde desde el discurso oficial, mientras se ahonda el disenso en política exterior, europeísmo con filogabachismo como seguidismo alternativo.                    jose@javaloyes.net

Fundamentalistas
Cartas al Director ABC 28 Abril 2004

Lamento profundamente la retirada total de las tropas españolas de Irak y la negativa del Gobierno de recolocarlas en Afganistán. Considero impresentables las justificaciones que el Gobierno de Zapatero da para consumo interno español:

Cumplimiento de la promesa. Apoyo de la opinión pública y de la voluntad popular expresada en las elecciones. Salida de una guerra injusta e ilegal.Pero desde la opinión pública internacional el mensaje que se da es el siguiente:

Huida y fuga precipitada, de evidente relación causa-efecto: 11-M y retirada.

España crea un precedente frente a toda la comunidad internacional: para controlar la política española sólo hay que utilizar medidas coercitivas expeditivas.

El fundamentalismo ha derrotado completamente a España tanto en el frente interno como externo: el Gobierno de Zapatero está desbordado completamente por el terrorismo y por el movimiento «Guerra, No»: no puede defenderse de un nuevo ataque terrorista y no domina a los de la cultura contra la guerra.    Eugeni Gaietà Bonaplata.    Tárrega (Lérida).

Tele 5 y 'El Cabra'
DANIEL PORTERO DE LA TORRE/PORTAVOZ DE LA ASOCIACIÓN DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO
El Correo  28 Abril 2004

El pasado sábado día 24 de abril todas las víctimas del terrorismo tuvimos la desgracia de saber que la cadena de televisión Tele 5 emitió el programa 'No es lo mismo', presentado por Olga Viza y elaborado por Jon Sistiaga -el enemigo de las guerras que se encuentran fuera de este país aunque no sabemos si es o no amigo de la guerra que desde el año 1960 viene provocando la banda terrorista ETA dentro de nuestro país-.

En este programa se llegó a mostrar, mediante un reportaje de bastantes minutos, la experiencia durante los años sesenta del terrorista denominado 'El Cabra', que, como cualquier persona de bien puede pensar, no se trató de una vida dedicada a ayudar a los demás sino todo lo contrario. Este elemento etarra se dedicó a enseñar a matar a sus prójimos hasta el año 1967, aunque él las consideraba muertes justificadas porque él luchaba por la insurrección del País Vasco al franquismo. Hoy día, como la gran mayoría de españolitos está cautivada por los complejos hacia la bandera española e incluso acomplejada de nuestra propia historia, muchas personas han llegado a justificar los asesinatos que se produjeron en los años sesenta ya que se habían producido en la 'época franquista'. Desde luego, la cadena de televisión Tele 5, que además de haberse anunciado en el periódico 'Gara' (sucesor de 'Egin' y que actualmente se encuentra en proceso de investigación) en más de 83 ocasiones desde el año 2000, parece que prefiere emitir y justificar la vida de un terrorista a emitir, durante el mismo tiempo y con la misma audiencia, la vida de alguna víctima del terrorismo. Todavía estamos esperando las víctimas del terrorismo que Tele 5 dedique un reportaje o un programa a la vida de las víctimas del terrorismo ya que, hasta el momento, nunca hemos tenido la oportunidad de verlo por su televisión.

Desde la AVT, habríamos preferido que se hubieran emitido los testimonios de los familiares de asesinados por ETA desde 1960 hasta 1968, año a partir del cual 'El Cabra' emigró a las montañas de Francia. En este intervalo de años, la banda terrorista ETA asesinó a 3 personas, una de las cuales apenas tenía uso de razón. La niñita Begoña Urroz Ibarrola fue la primera víctima del terrorismo en nuestro país, a consecuencia de una bomba que explosionó en la consigna de la estación de Amara, en San Sebastián. Asesinada el 28 de junio de 1960. Tenía únicamente 18 meses y, sin embargo, los enseñados por 'El Cabra' mataron a esta gran enemiga del País Vasco porque vivía en la época franquista y podría ser un peligro para los intereses de la banda terrorista.

No tenemos nada más que añadir salvo que el que tenga conciencia que analice la gran mierda de programas que muchas veces se emiten por canales de la televisión de esta nuestra España.

Por otro lado, al elemento etarra le espera una querella criminal en la Audiencia Nacional por la posible comisión del delito contemplado en el artículo 578 del Código Penal que se refiere a la humillación hacia las víctimas del terrorismo.

EUROPEAS
Mayor Oreja trabajará para "desenmascarar" las mentiras de Zapatero y derrumbar al PSOE
El candidato popular a las elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja, anunció un "gran esfuerzo de movilización" y se refirió a sus 9,7 millones de electores que "no se han evaporado después de una terrible tragedia".
EFE. Madrid Heraldo de Aragón 28 Abril 2004

| El candidato popular a las elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja, anunció este miércoles que en estos comicios se propone desenmascarar las "mentiras" con las que, según afirmó, el PSOE pretende "aislar y derrumbar" al Partido Popular y obviar el "desafío nacionalista" al que se enfrenta España.

En conferencia de prensa tras la primera reunión en la sede de Génova del Comité Político que comenzó sus reuniones para preparar las elecciones del 13 de junio, Mayor Oreja denunció que la estrategia del PSOE para estos comicios es organizar un "totum revolutum contra el PP", como también demuestra a su juicio la decisión de que las tropas vuelvan de Iraq antes del 27 de mayo.

El candidato mostró su disposición a contrastar públicamente estas opiniones con su contrincante del PSOE, José Borrell, y demostrar "exactamente" lo que "se juega España en las elecciones europeas", con lo que respondió afirmativamente a la propuesta hecha por el socialista en este sentido.

Objetivo: ganar las elecciones
La teoría de Mayor Oreja es que el PSOE "pretende sumar a la tragedia" de los atentados terroristas del 11 de marzo "una mentira" y poner "en el centro de sus declaraciones e iniciativas" el lema "todos contra el PP", lo que "no tiene nada de europeo", subrayó.

"Para salir del aislamiento no hay que tener miedo, sino, simplemente, marcar un objetivo: ganar las elecciones", dijo Jaime Mayor Oreja.

A su juicio, decir que estos comicios servirán para refrendar la salida de las tropas españolas de Iraq es una "falsedad", un "insulto a la inteligencia de los españoles" y un "desprecio a la UE", frente a la auténtica intención del PSOE de "arrinconar al PP".

Para neutralizar esta estrategia, Mayor Oreja anunció un "gran esfuerzo de movilización" y se refirió a sus 9,7 millones de electores que "no se han evaporado después de una terrible tragedia" y a los que aseguró que "en estos difíciles momentos" el "bienestar económico y social" conseguido en España "está en riesgo".

Así, durante la campaña electoral, el secretario general, Mariano Rajoy, jugará "un papel muy importante y protagonista", después de haber acreditado en los debates parlamentarios celebrados hasta la fecha que es el "líder indiscutible" del partido, explicó el candidato.

Admiración y cariño por Iturgáiz
Por el momento se desconoce quién acompañará a Mayor Oreja en estas elecciones, en una lista cuya elaboración "no es fácil" -reconoció- porque tras la derrota del PP en las generales "hay muchas personas que querrían estar presentes", aunque negó que exista ninguna disputa entre dirigentes del partido.

A preguntas de los periodistas, Mayor Oreja mostró su "especial admiración y cariño" por el actual presidente del PP vasco, Carlos Iturgáiz, pero eludió manifestarse sobre la posibilidad de que le acompañe en dicha lista.

El candidato popular aprovechó para criticar la "negociación fracasada" de la ministra de Agricultura, Elena Espinosa, en el Consejo de Ministros de la Unión Europea sobre las OCM de aceite, tabaco y algodón, y calificó de "doble disparate" pretender vincularla a la negociación de la futura Constitución Europea.

La masacre de Madrid convierte al terrorismo en el primer problema de los españoles
P. DE L. H./COLPISA. MADRID  El Correo 28 Abril 2004

El terrorismo se ha convertido en la principal preocupación de los españoles después del atentado del 11 de marzo. El último barómetro del CIS, realizado en la segunda quincena del pasado mes -apenas unos días después de la masacre-, indica que este mal es para el 76,9% de los ciudadanos el principal problema al que se enfrenta España.

Esta inquietud no es nueva. De hecho, es habitual que el terrorismo aparezca en los sondeos del instituto demoscópico como una de las tres grandes dificultades del país, pero, generalmente, lo hace detrás del paro y, además, el número de personas que lo perciben como causa de desasosiego no es tan elevado. No en vano, en la anterior encuesta, correspondiente a enero, fue un drama destacado por el 37,6% de la sociedad, frente al 65,2% que se mostró intranquilo por el desempleo.

La tribulación que produce el terrorismo se ve reflejada en una de las escasas preguntas del último CIS que no se refiere a la violencia de género. A la interpelación de cuál es el tema internacional que más le preocupa, la mayor parte de los encuestados se refirieron a la guerra de Irak (35,4%) y al terrorismo en general (26,7%). Sin embargo, sólo un 7,5% menciona la masacre del 11-M; un cifra que podría estar condicionada por la pregunta. Es decir, porque los españoles no entiendan ese gran atentado como una cuestión de alcance internacional sino como una tragedia de ámbito nacional.

Las fuerzas extranjeras despiden a España entre fuertes críticas
La Razón  28 Abril 2004

Bagdad- El convoy militar español abandonó ayer Nayaf en medio de las fuertes críticas del resto de las tropas extranjeras emplazadas en Iraq. Con el dedo pulgar en alza, los miembros de la brigada «Plus Ultra» abandonaron la ciudad santa chiita y se establecieron en Diwaniya, parada obligatoria antes de abandonar Iraq para siempre. A pesar del silencio que rodea la operación, todavía son varios los que se plantean si en este país quedó un trabajo pendiente.

El general José Manuel Muñoz Muñoz declaró que «se acaba de completar el repliegue de Nayaf. No voy a contar cómo se ha hecho. Sólo que se han tomado todas las medidas de seguridad y no ha habido ningún problema». Al menos cien soldados, junto al equipamiento militar desplegado en la Base Al Andalus, han sido trasladados a Base España, en Diwaniya, antes de su regreso a España en los próximos días.

Al mismo tiempo que las tropas españolas se retiraban, los soldados de Estados Unidos tomaban posiciones en la base para que no cayera en manos de las brigadas del clérigo radical Muqtada al-Sadr. Ayer, doscientos soldados norteamericanos entraron en Base Al Andalus, mientras algunos convoyes españoles enfilaban la ruta hacia su destino en Diwaniya.

La salida de la ciudad de Nayaf es la primera etapa del repliegue de las tropas españolas destacadas en Iraq. Los soldados, que se hicieron cargo de la seguridad en esta ciudad el 23 de septiembre del pasado año, compartían un amplio recinto militar en la carretera que une Nayaf con la vecina Kufa con más de 600 soldados hondureños y salvadoreños.

«Decepcionante». El relevo de tropas no pasó desapercibido al resto de las tropas extranjeras desplegadas en Iraq. El ministro australiano de Asuntos Exteriores, Alexander Downer, aseguró que «respeta» el derecho de España de retirar sus tropas de Iraq, si bien consideró esta decisión «muy decepcionante», al tiempo que insistió en que el debate actual no es si la guerra fue justa, sino el garantizar el éxito de la transición iraquí y para ello las fuerzas australianas permanecerán en este país «hasta que acaben su trabajo». Así, opina que si el ejemplo de España es seguido por otros países, «Iraq será abandonado en un estado precario y, lo que es peor ¬añade¬, será un estado fracasado, sumido en luchas civiles, un escondite para los terroristas y una fuente de inestabilidad para la región».

Asimismo, miembros de las tropas italianas destacadas en Iraq aseguraron a este periódico que «nosotros no nos vamos. Son todas decisiones políticas, pero por lo pronto no nos mueven de aquí». A pesar de que a momentos la coalición parece resquebrajarse, para la mayor parte de las tropas extranjeras aquí el ejemplo español no debe ser un ejemplo a seguir.

La brigada «Plus Ultra» se ha destacado en Iraq por su activa participación en misiones humanitarias y por su acción cívico-militar. Dada la falta de seguridad en el país desde la caída el pasado año del régimen de Sadam Husein, los soldados españoles intentaron mantener la seguridad en la zona que les fue otorgada por el Ejército estadounidense.

Tras meses de calma al sur de Iraq, la situación se deterioró el pasado 28 de marzo después de que el líder chiita Muqtada al-Sadr provocara una insurrección con su llamamiento a la desobediencia civil. Ese mismo día, los soldados españoles tuvieron que repeler un ataque de los milicianos de las Brigadas de Al-Mahdi, que atacaron la posición después de exigir la liberación de un partidario de Muqtada al que creían retenido en Base Al-Andalus. Desde entonces, soldados estadounidenses asedian Nayaf con el objetivo de capturar «vivo o muerto» a Muqtada y desarmar sus milicias. El lunes, los soldados españoles debieron defenderse de un nuevo ataque de las milicias de Al Sadr matando en el enfrentamiento a seis iraquíes.

LLAMA "MISERABLE" A ALONSO POR CULPAR AL PP DEL 11-M
Acebes desea que se levante el secreto de sumario para que los españoles sepan "quién les manipuló"
El ministro del Interior, José Antonio Alonso, dijo en la Cadena SER: "Las fuerzas y cuerpos de la seguridad del Estado incluso llegaron a avisar con cierta reiteración de que esto (el 11-M) podría ocurrir". Acebes no ha tardado en reaccionar: "Tenemos un ministro del Interior que es un miserable". Rajoy ha enviado una carta a Zapatero y Zaplana ha dicho que el PP responderá a Alonso "con todos los medios", aunque no aclaró si su partido pedirá una comisión de investigación sobre el 11-M.
Libertad Digital 28 Abril 2004

Después de las graves acusaciones que había vertido en la Cadena SER, el ministro del Interior, José Antonio Alonso, se reafirmó en sus palabras en los pasillos del Congreso e insistió en que hubo "falta de previsión política" por parte del Gobierno del PP previa a los atentados del 11-M. Además, añadió que el "juicio político del pasado" no impedirá que el PP tenga la "mano tendida" por parte del Gobierno del PSOE en materia de lucha antiterrorista.

Alonso señaló que ese juicio político, "por otra parte, ya ventilado en las urnas" no es lo importante, sino la disposición de los socialistas a buscar el consenso más estricto para la lucha contra el terrorismo. A pesar de esa "disposición", el nuevo ministro insistió en que el Gobierno del PP "podía haber sabido, políticamente hablando, que estaban siendo investigados en nuestro país redes de fundamentalismo islámico, entre otros lugares en la Audiencia Nacional, en los juzgados de instrucción 2 y 5".

En La Mañana de la Cadena COPE, el popular Eduardo Zaplana, tras oír las declaraciones de Alonso, dijo que "es una vergüenza que quien es ya ministro del Interior se manifieste en esos términos" y recordó que "está en consonancia con lo que venimos viviendo desde el 11-M". Zaplana, que afirmó que los socialistas "van a tener la respuesta oportuna", recordó que cuando el anterior Gobierno el PP dijo que estaba dispuesto "a desclasificar más documentos del CNI para seguir acreditando que el PSOE estaba mintiendo". "Cuando hicimos esa amenaza mantuvieron silencio y se callaron", añadió el ex portavoz.

El político valenciano denunció que desde el Gobierno se está "queriendo masacrar y criminalizar a la oposición" y advirtió que "van a tener de forma serena la respuesta más contundente". Preguntado sobre la posibilidad de que su partido solicite la apertura de una comisión de investigación sobre lo sucedido en torno a la investigación del 11-M, afirmó: "Utilizaremos todos los medios que están a nuestro alcance, y la comisión de investigación es uno de ellos". Zaplana recordó que "Zapatero ya ha dicho que no lo impediría", pero se negó a desveler si finalmente el PP solicitará la apertura de una comisión de investigación que intentara echar luz sobre las sombras policiales y de los servicios secretos en lo sucedido tras el 11-M.

Contundencia de Acebes, carta de Rajoy a ZP
Más duro que Zaplana ha sido el secretario general adjunto del Partido Popular y ex ministro del Interior, Ángel Acebes: "Tenemos un ministro del Interior que desgraciadamente es un miserable". El popular ha acusado a su sucesor, José Antonio Alonso, de "miserable" e "incompetente" por afirmar que antes del 11-M "hubo una clara imprevisión política", y le exigió que rectifique para mantener la vigencia del Pacto contra el Terrorismo. En una conferencia de prensa en la sede central del PP en Madrid, Acebes informó de la carta que el líder del partido, Mariano Rajoy, ha remitido al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la que le expresa su "indignación" por las declaraciones efectuadas por Alonso.

Acebes consideró estas afirmaciones "gravísimas" por sus consecuencias en la lucha contra el terrorismo y dijo que demuestran la "vileza" del actual ministro. Además, afirmó que desea que se levante el secreto del sumario para que los ciudadanos sepan "quién les mintió y manipuló" tras los atentados cometidos en Madrid el pasado 11 de marzo. Por último, dijo que los ciudadanos no se merecen un ministro del Interior como el actual, por lo que consideró que Rodríguez Zapatero debe actuar en consecuencia.

El Pacto Antiterrorista y el "ministro de las insidias socialistas"
Para Acebes, las declaraciones de Alonso, además han causado "un gravísimo daño, veremos si reparable, al espíritu y la letra del Pacto por la Libertades y contra el Terrorismo". Así, Acebes ha lamentado que José Antonio Alonso "sea el ministro de las insidias socialistas antes que el ministro del Interior de la lucha contra el terrorismo" y que tanto Alonso como el actual Gobierno "antepongan sus intereses partidistas a la lucha contra el terrorismo".

En este sentido, el dirigente popular ha añadido que el presidente del Gobierno ha mentido una vez más a los españoles al decir que lo primero que haría sería convocar el Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. "Sin embargo, lo único que ha hecho ha sido acusarme a través de su ministro del Interior de los atentados del 11-M y causar un grave daño a la lucha contra el terror".

La discreción del PP cuando llegó al poder
Ángel Acebes ha recordado además que ese no fue el comportamiento del Ministerio del Interior cuando el PP sucedió al PSOE en el Gobierno: "No podrán encontrar ninguna imputación del responsable de Interior del PP sobre lo que habían recibido como herencia a pesar de que era grave (GAL, Fondos reservados, etc). Pero mantuvimos la serenidad y la discreción porque eso no beneficia a la lucha contra el terrorismo". Acebes ha señalado que "la mentira y la manipulación no puede ser el eje permanente de la vida pública pero esto ha rebasado todos los límites de la decencia".
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