AGLI

Recortes de Prensa     Viernes 30 Abril 2004
Irak, la verdad falsificada
Alberto Acereda Libertad Digital 30 Abril 2004

Haz el ridículo y no la guerra
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  30 Abril 2004

ZP o cómo dilapidar tanto en tan poco tiempo
EDITORIAL Libertad Digital  30 Abril 2004

Manotazos socialistas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  30 Abril 2004

La partitura felipista
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Abril 2004

Odios inciviles
Agapito Maestre Libertad Digital  30 Abril 2004

No al impuesto revolucionario universitario
Gotzone Mora  La Razón  30 Abril 2004

Mejor, Balza
Alfonso USSÍA La Razón  30 Abril 2004

Colin Powell: «¿Cuánto podemos aguantar en Irak: vean nuestros cementerios en Europa»
RAMÓN PÉREZ-MAURA/BERLÍN. ABC 30 Abril 2004

La trampa de Atutxa
Editorial El Ideal Gallego 30 Abril 2004

Los recién llegados a la UE
Primo González Estrella Digital 30 Abril 2004
 
Carta de un soldado americano
Irak, la verdad falsificada
Alberto Acereda Libertad Digital 30 Abril 2004

Las noticias que la mayoría de los medios de comunicación mundial ofrecen sobre Irak destacan el caótico estado del país como consecuencia de la presencia militar norteamericana. Incluso en Estados Unidos, y en la carrera a la presidencia, es visible un impulso por parte de la izquierda americana, personificada por el candidato John Kerry y sus valedores en algunos medios de comunicación, a fin de desbancar a George W. Bush utilizando la Guerra de Irak. Varias cadenas de televisión como la CNN, CBS, CNBC o diarios como el New York Times intentan aupar al candidato demócrata y emplean la Guerra de Irak para perjudicar la imagen del presidente republicano.

En España la cosa resulta aún más grave porque la práctica totalidad de los periódicos y cadenas de radio y televisión prosiguen informando sin pausa de los llamados levantamientos de insurgentes iraquíes contra las tropas de Estados Unidos. Uno contempla desde Estados Unidos con rubor fotografías en la prensa española que muestran hasta grupos enteros de soldados españoles siendo recibidos a su vuelta con banderas del PSOE. En TVE (incluido su canal internacional) se desayuna, se come y se cena con la llegada de esos soldados y hasta con el brindis de Zapatero al lado de las tropas “rescatadas” y “salvadas” de la “guerra ilegal”. Desde Washington, el enviado especial de TVE, Lorenzo Milá, se apresura a recoger los datos de la cadena CBS para relatar con todo detalle al telespectador español los malos tratos de las tropas norteamericanas hacia los prisioneros iraquíes.

Ante el dantesco panorama que presentan estos medios de comunicación, no sería malo reproducir a continuación una carta de un testigo presencial de lo que ocurre en Irak. Es el testimonio de un soldado norteamericano que, a través de un amigo, nos envía una carta relatando su experiencia y escrita el pasado 20 de abril. Este soldado se llama Ray Reynolds. Es médico militar de la Guardia Nacional de Iowa, de servicio en Irak con el Batallón de Comunicaciones Número 234 del Ejército de los Estados Unidos de América. Cada cual que saque sus propias conclusiones. Esta es su carta:

“En el momento de salir hacia Bagdad para cumplir mis últimas semanas de estancia en Irak, quería daros las gracias a quienes no creéis en las noticias que van dando los medios de comunicación. Han hecho un pobre trabajo de cobertura informativa de todo lo que ha pasado. Siento no haberos podido visitar a todos durante mis dos semanas de permiso en casa. Y sólo para que podáis dormir por la noche sabiendo que algo importante está pasando en Irak, pensé que os pasaría esto. Esta es la lista de cosas que han ocurrido en Irak recientemente. Por favor, compartidlo con vuestros amigos y comparadlo con la versión que se os da en los periódicos:

Más de 400.000 niños han sido vacunados e inmunizados. La asistencia a escuelas ha aumentado un 80% de los niveles antes de la guerra. Más de 1.500 escuelas se han renovado extrayendo de ellas las armas almacenadas para poder impartir clase. El Puerto de Uhm Qasar se renovó para acelerar la descarga de grano. El país tuvo su primera exportación de dos billones de barriles de petróleo en agosto. Más de 4 millones y medio de personas tienen agua potable por primera vez en Irak. El país recibe ahora el doble de electricidad que antes de la guerra.

El 100% de los hospitales están abiertos y con asistencia médica comparados con los 35% antes de la guerra. Las elecciones tienen lugar en cada ciudad importante, y los consejos de ciudadanos están ya preparados. La canalización de alcantarillados y de agua está instalada en todas las ciudades importantes. Más de 60.000 policías patrullan las calles. Más de 100.000 policías iraquíes de defensa civil protegen el país. Más de 80.000 soldados iraquíes patrullan las calles junto a los soldados norteamericanos. Más de 400.000 personas tienen teléfono por primera vez. A los estudiantes se les enseña las técnicas de desinfección local y limpieza de manos para prevenir infecciones de microbios. Se ha firmado una constitución provisional. A las niñas se les permite asistir a la escuela. Por primera vez en 30 años, los libros de texto no mencionan a Saddam.

No creáis por un segundo que estas gentes no nos quieren aquí. He conocido a mucha, mucha gente de Irak que quiere que estemos aquí, y lo quieren de verdad. Dicen que ellos no verán nunca del todo las libertades que les prometemos pero esperan que sus hijos sí lo hagan. Estamos haciendo un buen trabajo en Irak y reto a cualquiera, en cualquier lugar del mundo a que me dispute estos hechos. Así que, si os encontráis a John Kerry, aseguraros de enviarle mi dirección de correo electrónico y enviadlo a Denison, Iowa. Este soldado le informará de los hechos. Si estáis, como yo, muy disgustados por cómo se está informando de este período de reconstrucción de Irak, enviad este correo a un amigo y hacedle saber que están ocurriendo buenas cosas en Irak. Ray Reynolds, SFC, Iowa Army National Guard, 234th Signal Battalion”.

Haz el ridículo y no la guerra
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  30 Abril 2004

Entre las jornadas más tristes, grotescas y lamentables de la larguísima historia de los ejércitos españoles, esos que según Bono no huyen jamás, figura ya por derecho propio la de la verbena pacifista montada en Extremadura para liquidar la Brigada Plus Ultra y comenzar la retirada de nuestras tropas hacia los telediarios, a fin de apoyar las líneas del PSOE en las próximas elecciones europeas. Los mismos que hasta ayer trataban de manipular a los muertos en Irak o en Afganistán, siendo rechazados con indignación y desprecio por los familiares de los muertos, se han lanzado a recibir a nuestras tropas con banderas del PSOE. Zapatero, que ha dejado el prestigio exterior de España donde lo quieren Ben Laden y Arafat, Chirac y Schroeder, o sea, entre lo poco y la nada, se ha permitido condecorar personalmente a los oficiales cuya ignominiosa salida de la guerra ha ordenado. Como ha dicho Bono que ahora ya nuestras tropas van a servir a la paz, no sería de extrañar que los soldados profesionales fundaran oenegés. Tienen más futuro.

Aunque sean sólo parte del atrezzo, los condecorados actores secundarios de la farsa de Bótoa, cuyo protagonista estelar es Zapatero, no tienen ninguna culpa del desairado papel que les ha tocado en suerte. Ellos se han limitado a cumplir con su deber de obedecer a sus mandos y al poder legítimo. Pero no se puede decir lo mismo de un Gobierno que no ha vacilado en demoler en ocho días el modesto pero indudable prestigio internacional que la España de Aznar había conseguido en ocho años. Hemos traicionado a nuestros aliados en Irak, hemos dado una pavorosa prueba de debilidad ante el terrorismo islámico, somos el hazmerreír de los Estados Unidos y hasta de Italia por nuestro valor para dar media vuelta y seguir avanzando a toda prisa. Nos hemos humillado a los pies de Chirac y Schroeder para vender a la opinión teleanalfabeta que ahora sí que estamos con Europa y no con los Estados Unidos, como si Europa fuera el Eje Berlín-Vichy y como si España fuera África. Todo, para que el PSOE gane las elecciones europeas. Todo, para destruir al PP. Todo, en clave sesentayochista, donde en el famoso cartelito “Haz el Amor, no la Guerra” hay que sustituir Amor por Ridículo.

ZP o cómo dilapidar tanto en tan poco tiempo
EDITORIAL Libertad Digital  30 Abril 2004

Una de las labores más admirables que estuvo llevando a cabo hasta última hora José María Aznar en beneficio de nuestro país y de Europa, fue su campaña por reivindicar el reparto de poder en la UE consensuado en Niza. El ex presidente español también destacó acertadamente lo perjudicial que para la unión monetaria europea resultaba la aplicación discriminatoria del Pacto de Estabilidad que dejaba sin sancionar a Francia y Alemania, pese al fragrante incumplimiento de ambos países que tanto perjudicaba al resto. A iniciativa del anterior Ejecutivo del PP, los dirigentes de España, Italia, Portugal, Países Bajos, Polonia y Estonia enviaron recientemente una carta conjunta a la presidencia irlandesa de la UE con una serie de propuestas en las que se defendía una aplicación "consistente y no discriminatoria" del Pacto de Estabilidad.

Pues bien. Tras la visita de pleitesía del nuevo presidente del Gobierno a Mohamed VI, ahora le ha tocado la de Schröder y Chirac. Si Zapatero ya se ha mostrado dispuesto ante Rabat a cambiar la política tradicional española sobre el asunto del Sáhara, sin pedir ni siquiera a cambio una renuncia pública de las vigentes apetencias de Marruecos sobre territorio español, ¿qué va a pedir Zapatero al gobierno francés que, hasta en la crisis de Perejil, ha demostrado ser mejor aliado de Marruecos que de España?

Si desde el gobierno de ZP ya se ha anunciado que no se ajustarán a la disciplina presupuestaria, déficit que tan malos resultados, por cierto, ha provocado en la economía francesa y alemana, ¿qué presión cabe esperar por parte española para que Chirac y Schröder cumplan el plan de estabilidad?

Si, París y Berlín, con la excusa de aprobar una nueva Constitución, en realidad pretenden imponer un sistema de doble mayoría que les otorgaría todo el poder de decisión, ¿qué presión cabe esperar de Zapatero para que se cumpla lo consensuado en Niza, si el dirigente del PSOE, por criticar al PP en las pasadas elecciones, le retiró el apoyo a Aznar por lo logrado?

Con Niza, España y Polonia podían aspirar a bloquear decisiones en el seno de la Comisión, una vez que consiguieran el apoyo de un grupo de pequeños estados, por mucho que, como contrapartida, nuestro país pasara en el Parlamento Europeo de tener 64 eurodiputados a una previsión de 54 en las próximas elecciones.

Pero, ¿para qué querría ahora nuestro gobierno tener capacidad de bloqueo -y por tanto de decisión- en el seno de la Unión si su presidente está dispuesto a ser el siervo del perjuicio a España disfrazándola de europeismo?.

La maquina de manipulación tendrá incansablemente que vender que lo malo es bueno y lo bueno, malo. El origen de esa etapa orweliana en la que acabamos de entrar es que la mayoría de los españoles estén celebrando tanto como los terroristas la vuelta de nuestras tropas de Irak. ¿Cómo explicar que Zapatero condecore a unos soldados por hacer en Irak algo que ZP les ha ordenado que dejen de hacer? ¿Cómo explicar que la ministra de Agricultura acepte ahora como un triunfo lo que se negó a aceptar de salida en las negociaciones de Luxemburgo?

Orwell nos describió el “Ministerio de La Verdad” en su obra 1984; Con veinte años de retraso, lo va igualar el Ministerio de Trolatinos.

Del 11-M al 14-M
Manotazos socialistas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  30 Abril 2004

Golpe de mano o manotazo fue lo que sacudió al país en plena conmoción. Aciagos días de marzo que un alto dirigente socialista regó con “el champán más caro de la casa”. Manotazo mediático que está en la red, muy a pesar de los intoxicadores, para quien quiera recrear la infamia. Manotazo político también, constatamos, sobre todo desde las revelaciones de F. Múgica. Le tomó gusto el PSOE a esta violencia gratis y soterrada con la que encauzó las emociones desatadas por la gran violencia de las estaciones. Y sigue, desde el poder, propinando porrazos al cuerpo sedado de la derecha.

El PSOE se ha echado al monte, fiel a su tradición. Sus banderas partidistas ondean ufanas para recibir a los militares españoles. Ni que hubieran ido obligados. Ni que fueran soldados de reemplazo, como los que enviaba González. Nuestros soldados, profesionales todos, han hecho un trabajo formidable en aquel entorno endiablado, ayudando y protegiendo a la población liberada del tirano. Es lógico que sus familias los reciban con lágrimas de emoción. Pero sepan que los socialistas los están usando sin escrúpulos, que se valen de los militares y sus familiares con dos fines a los que no se deberían prestar: mentir al pueblo español haciendo ver que estaban allí en contra de su voluntad; componer con ellos propaganda electoral para su partido.

Otro manotazo a traición se lo ha dado Alonso al PP arrojando al rostro de Acebes la culpa política de los atentados islamistas. Se cuida mucho el ministro de salvar a los cuerpos de seguridad, infiltrados hasta la cocina de La Casa, que ya en 2001 impidió (¿por qué?) la detención de un destacado miembro de Al Qaeda. Supimos ayer que dos de los implicados en el 11 M eran confidentes de la policía. Si Alonso trabajara en lo suyo calladito, a lo mejor hasta nos creíamos que la trama infecta tiene alguna posibilidad de acabar a la luz de la Audiencia Nacional. Él prefiere reeditar los momentos estelares de aquellos ministros del interior felipistas que tantas alegrías nos dieron.

A Alonso lo ha puesto ahí Zapatero sabiendo que estuvo en contra de la ilegalización de Batasuna y del cumplimiento íntegro de las penas por terrorismo; que discrepó públicamente de Garzón en la ilegalización del “entorno” etarra; que criticó la reforma del Código Penal. ¿Qué pinta un ministro del interior que piensa así en el gobierno del impulsor del Pacto por las libertades y contra el terrorismo? Pinta mucho; tiene un cometido fundamental: finiquitar ese Pacto que en su día legitimó al PSOE y que se ha convertido en una piedra en el zapato de Zapatero. No necesariamente lo denunciarán. Más bien lo desdibujarán, lo congelarán, lo desvirtuarán a base de abrirlo a todo el que pase por allí. Ay el PSOE, siempre un pasito más allá del límite.

La partitura felipista
Ignacio Villa Libertad Digital  30 Abril 2004

Como tantas otras veces desde el Partido Socialista, y ahora desde el Gobierno, se ha tirado la piedra, para después esconder inmediatamente la mano. Ahora, desde el Ejecutivo, nos quieren hacer creer que la polémica que nos ocupa sobre el ministro del Interior está suscitada por el Partido Popular, y más concretamente, por Ángel Acebes. Aquí, el único que ha cometido una gravísima falta como ministro del Interior es José Antonio Alonso, acusando al anterior Ejecutivo de cuestiones impensables en alguien
que tenga un mínimo de decoro político. Y, desde luego, Alonso, en una semana al frente del Ministerio del Interior, piedra angular en cualquier Ejecutivo, ha demostrado cuál es su verdadero talante, y cuál es su forma de entender la política. Con lo que hemos visto y oído, habrá que decir que Alonso no parece que tenga categoría política y humana para estar en un puesto de esa responsabilidad.

Además, digan lo que digan ahora los encargados del bálsamo socialista, lo cierto es que la polémica suscitada por las declaraciones del ministro del Interior no es artificial, ni es estéril. Y, desde luego, interesa mucho a los ciudadanos. Y es que interesa a los españoles, porque queremos saber qué tipo de políticos tenemos y con quién nos jugamos los cuartos; y, desde luego, con lo visto, no hay más que razones para el susto y la preocupación.

De todas formas, no nos puede sorprender lo que está pasando. Es la interpretación fiel y exacta de la partitura felipista. Es la estrategia de la insidiia, de la calumnia, del ataque y del rencor.

Alonso, cuya trayectoria antes de llegar al Gobierno tiene algunos puntos de difícil defensa, parece dispuesto a devolver el protagonismo al Ministerio del Interior que ya tuvo en la época de Felipe González. Un protagonismo que no era el resultado de la lucha contra el terrorismo, sino un protagonismo fruto del escándalo y de las turbulencias políticas. Alonso nos ha devuelto al pasado, cuando Interior ocupaba las portadas de los medios de comunicación por sus propias miserias y no por la los éxitos en la lucha contra ETA. Alonso, desde luego, no ha podido empezar peor. Y lo ocurrido no es una simple torpeza, es la evidencia de la mala intención.

Asuntos internos
Odios inciviles
Agapito Maestre Libertad Digital  30 Abril 2004

Por pura casualidad ha llegado hasta mi mesa el libro de un nacionalista. Un independentista que sólo negando a otros, a los de al lado o a sus propios hermanos, es capaz de afirmar su pobre humanidad. Sus principales opiniones son el cáncer de la nación democrática española. Diría que este hombre escribió acercándose demasiado a sus lectores... No todo, ciertamente, era malo, pero su horroroso aliento nacionalista nos era tan próximo que tendíamos a cerrar involuntariamente la boca. También cerrábamos el corazón porque el sonido de su estilo exhalaba mala fe por todas partes. He leído, en algunos casos releído, casi todos los capítulos de este libro y he vuelto a encontrar mala fe. Y, sobre todo, odio. Hay tanto odio a la historia y la cultura española en este libro que la palabra “verdad”, aplicada a España como nación, le repugna. La modesta palabra verdad es sustituida, casi asesinada, por la expresión Países Catalanes.

El libro, una antología de textos de Joan Fuster, ha sido titulado Ensayos civiles, pero podía haberse llamado Odios inciviles contra España. La agresividad, engaño y manipulación de este hombre, cuando se refiere a España, son de tal jaez que más parecen las opiniones de un jefe de tribu, de un hombre incapaz de comprenderse sin su tierra y su lengua, que de un intelectual de Sueca. ¡Con la de paellas que me he tomado yo en este bello pueblo valenciano! En fin, mejor tomárselo con humor, pues no es cosa que la reedición de unos textos de un señor de Sueca, Valencia, que sólo quiso ser catalán, nos quite la alegría de vivir en España.

Este hombre eligió la lengua catalana para saber quién era. Viajó muy poco, según él, por falta de posibilidades económicas; pero por haber dado, también según él, “conferencias, mítines y sermones (profanos, se entiende) desde Perpiñán hasta Alicante”, o sea en los Países Catalanes, es considerado por un “ilustrado” por las elites de la Universidad de Valencia. ¡A cualquier cosita le llamamos elites! Según dice él mismo, todo lo hizo sin ganas. Escribió sin ganas y sin demasiada convicción. Vivió y murió sin ganas. Este curioso hombre de pueblo lo dejo todo claro en su epitafio: “Aquí yace j f murió como vivió sin ganas”. O sea que excepto molestar a lo que le daba vida, España, todo lo hizo sin ganas. Por eso, seguramente, los malvados de Cataluña lo consideran un autor provinciano. Le hubiera gustado ser catalán, pero fue de Sueca, un pueblo de la bella Valencia, de la España eterna. Por lo mismo, los perversos ilustrados lo consideran un autor menor; voluntarioso a la hora de leer ensayos centroeuropeos sin pasar por el gran ensayo español, el de Ortega, o sea, un fracaso. Y, también por lo mismo, los crueles manchegos no lo leen, porque es un autor doblemente provinciano: mimetiza desde la provincia a los provincianos catalanes.

Desde que murió, en 1992, los nacionalistas valencianos y los independentistas catalanes lo han convertido en un icono intelectual de su separatismo político. El odio, soporte de su escritura, ha sido elevado a tótem. El odio a la cultura española es el hilo conductor de su pancatalanismo. El odio a España, el odio a que Sueca, su pueblo, sea considerado por lo que es, o sea español, determina tanto la escritura de Joan Fuster como las propuestas independentistas. Poca cosa para destruir una inmensa civilización.

No al impuesto revolucionario universitario
Gotzone Mora es portavoz de la Plataforma «Profesores por la Libertad» UPV La Razón  30 Abril 2004

Desde hace mucho tiempo la tergiversación y manipulación del discurso por parte del nacionalismo e Izquierda Unida se han instalado en el ámbito político vasco. Conceptos como democracia, talante, diálogo, consenso, etc, han variado su significado y son utilizados por estos grupos para tratar de conseguir sus objetivos secesionistas. Dos son las coordenadas en las que nos movemos en la Comunidad Autónoma Vasca: por un lado, una estrategia constante de falta a la verdad y, por otro, una ofensiva nacionalista.

En lo referente a la política universitaria vasca, la pasada semana protagonicé en primera persona un ejemplo ilustrativo de lo anterior. El miércoles, 21 de abril, fui convocada por la Comisión de Educación del Parlamento Vasco en mi condición de profesora de la Universidad del País Vasco (UPV) y portavoz de la Plataforma «Profesores por la Libertad». Mi comparecencia había sido solicitada por el PP hacía más de un año, es decir, antes de modificarse el Art. 56 de la Ley General Penitenciaria por el que se garantizaba el derecho a la educación de los presos de ETA a través de la UNED. En este acto se me solicitaba que informara sobre los privilegios y fraudes en la obtención de titulaciones universitarias de los presos de la banda terrorista ETA matriculados en la UPV y sobre las irregularidades en el procedimiento de enseñanza-evaluación. Previamente, y esa misma mañana, habían asistido a la Comisión tres profesores de la UPV, en esta ocasión citados por Socialista Abertzaleak, a fin de que informaran sobre la situación y resultados académicos de los alumnos encarcelados en general y sobre las condiciones en las que llevaban a cabo sus estudios. Las peticiones de los dos grupos políticos no eran las mismas. Mientras la del PP se centraba en los presos de ETA, la segunda incluía a «todos» los estudiantes presos matriculados en nuestra Universidad. Ello respondía a una clara intencionalidad. Al incluir a los comunes en el mismo colectivo, el problema quedaba desdibujado ya que los suspensos y las malas calificaciones correspondía mayoritariamente a este grupo.

Otra reflexión que resulta necesario poner de manifiesto es la incomprensible situación generada en el País Vasco con respecto a dicha cuestión. Aun a pesar de que la modificación de la Ley Orgánica Penitenciaria parecía cerrar la polémica suscitada, a día de hoy responsables políticos y distintas autoridades académicas de la UPV siguen empeñados en incidir sobre la necesidad de que los referidos presos de ETA vuelvan a integrarse en nuestra Universidad. Ello se puso de manifiesto en la posición mantenida por el Gobierno vasco y los grupos políticos que le apoyan en el Parlamento autonómico donde hace escasas fechas se aprobó la «Ley de Universidades Vasca», en la que se incluían los pasos necesarios para lograr el retorno a la situación anterior. Esta posición se evidenció con absoluta claridad en la referida Comisión de Educación a la que fui convocada y donde sufrí la más absoluta indiferencia por parte de los grupos políticos que integran el tripartito vasco (PNV, EA e IU). Su actitud evidenciaba que eran conscientes de la gravedad de sacar a la luz irregularidades académicas tan palmarias, cuya repetición en el futuro están legitimando con su actuación legislativa, lo cual únicamente contribuye a su descrédito social.

Mientras tanto, la representación parlamentaria de la ilegalizada Batasuna atacaba con insistencia todos mis argumentos realizando el trabajo sucio del que los partidos gobernantes también se beneficiaban. Ni que decir tiene que su empeño no obstó en absoluto para que lograra poner en evidencia lo irregular y arbitrario de las situaciones relacionadas con los presos de la banda terrorista ETA mientras se mantuvieron como alumnos de la UPV. Las pruebas de distintas investigaciones emprendidas no dejan lugar a dudas: cobro de subvenciones por parte de algún miembro de la banda terrorista ETA mientras se encontraba huido de la justicia, expedientes académicos muy superiores al de los alumnos presenciales, existencia de partidas presupuestarias específicas para la adquisición de materiales a los que no tenía acceso el resto de la comunidad universitaria, etc. Resulta vergonzoso que mientras los hijos de cualquier ciudadano deben realizar ímprobos esfuerzos para lograr obtener su licenciatura o costearse la formación universitaria, existan personas a las que a raíz de cometer delitos como los que tiene acumulados los miembros de una banda terrorista se les provee de todo tipo de prebendas y privilegios, tanto académicos como económicos.

La raíz del problema expuesto reside en la incapacidad del PNV, EA e IU para entender que el País Vasco no es una comunidad normal sino artificialmente normalizada, en la que la existencia de ETA condiciona todos los aspectos de la vida social. En este contexto, qué decir de la Universidad, una institución sacudida por el hostigamiento y la amenaza etarra y sometida a una fortísima presión política. Todas ellas son razones que explican el clima de miedo existente en la UPV, lo que constituye una evidencia para cualquier persona que permanezca un tiempo mínimo en el Campus y observe el desarrollo de una jornada cualquiera en la vida académica de la UPV. Y ello con independencia de la opinión manifestada por los responsables académicos de nuestra Universidad y por los políticos de los partidos que sostienen al Gobierno vasco, a los que el cargo les obliga a silenciar dichas circunstancias cuando no a manifestarse en contra. ¿Es tan difícil de comprender que si a un profesor de la UPV le corresponde examinar a un preso de ETA su objetividad no pueda verse condicionada a consecuencia del miedo y la presión? En la UPV existen desde organizaciones estudiantiles del entorno de Batasuna hasta determinados compañeros que se encargarán de hacer llegar al profesor aludido el comentario que pueda desestabilizarle.

Lo que trato de demostrar es que en la UPV no existen las condiciones objetivas para que los presos de ETA cursen sus estudios universitarios. En unos casos por la simpatía que les profesan ciertos profesores de la Institución y en otros por miedo. Resulta evidente que la vuelta de los presos de ETA a la UPV supondría permitir que se repitan las irregularidades, situaciones de privilegio, etc., que se han producido en los últimos años. Es evidente que ello no implica en ningún caso negarles el derecho a la educación universitaria, pues ésta se encuentra asegurada a través de la UNED. Lo que se trata es de acabar con ese «impuesto revolucionario académico» cuyo efecto es devastador para el crédito y el prestigio de nuestra institución universitaria y para el civismo ético.

Mejor, Balza
Alfonso USSÍA La Razón  30 Abril 2004

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, parece muy antipático. Va de progre. Fue compañero de pupitre del dialogante. Pertenece a la asociación «Jueces para la Democracia», que es en la Justicia lo que el grupo «Actores contra la Guerra» en la Cultura. A los pocos días de tomar posesión de su cargo se ha ido de la lengua en la radio de su Partido y ha acusado al anterior Gobierno de no haber previsto los atentados terroristas del 11 de marzo. Es decir, que un ministro del Interior no considera responsable de la matanza a los que ponen las bombas y financian la estructura del terrorismo. Y claro, su antecesor en el cargo, Ángel Acebes, que según los sindicatos policiales ha sido el mejor ministro del Interior de la Democracia, no se ha quedado callado, calificando a Alonso de miserable, vil e incompetente. Rajoy, también indignado, le ha expresado su queja formal al dialogante con exigencia de rectificación. La respuesta, probablemente, la redactarán entre Llamazares y Carod-Rovira, porque el dialogante está metiendo la cabeza en el eje franco-alemán y Moratinos no le permite que la saque.

Alonso es un ministro del Interior con una trayectoria profesional dedicada con entusiasmo a fastidiar a su Ministerio. Criticó y se opuso, como miembro del Consejo del Poder Judicial, a la Ley de Partidos, apoyada por el PSOE, y tachó la ilegalización de Batasuna, es decir, del brazo político de la ETA, de «mensaje político difuso». Le pareció fatal la reforma del Código Penal que agravó las penas contra el terrorismo callejero, la «kale borroka». Tampoco se sintió satisfecho con el cumplimiento íntegro de las penas por parte de los terroristas. Para Alonso, un terrorista que ha asesinado a diez inocentes y es condenado a treinta años de prisión, no debe pasar esos treinta años en la cárcel porque su cumplimiento supondría un «paso apartado de toda cultura democrática». Ha sido partidario desde su empanada mental creciente y altanera, de la supresión de la Audiencia Nacional.

Y cuando su compañera Ruth Alonso ha abierto las puertas de las prisiones irregularmente a terroristas no arrepentidos y con una larga condena a cumplir por delante, Alonso ha estado siempre del lado de la juez vizcaína. José Antonio Alonso y Ruth Alonso. O casualidad o primos hermanos. «A la prima se le arrima, y a la prima hermana, con más ganas» que dice el refrán, y que como casi todos los refranes es una bobada pero ayuda a la sonrisa en un texto tan áspero. Para el ministro Alonso tampoco es recomendable sancionar a los delincuentes reincidentes. Y es contrario al ingreso en prisión provisional de los delincuentes habituales o pertenecientes a banda organizada, y de los maltratadores. En resumen, que con esas ideas y posiciones públicamente expuestas y rubricadas, el dialogante le ha nombrado ministro del Interior. Que Dios nos coja confesados, incluyendo a Íñigo Ramírez de Haro en el conjunto de las futuras víctimas del señor ministro.

Para eso, mejor Balza. Al menos, el consejero de Interior del Gobierno vasco tiene más experiencia. Piensa igual que el ministro Alonso, pero se manifiesta con más prudencia y mayor cautela. Si de Balza dependiera, hoy mismo saldrían todos los terroristas de la ETA a la calle, pero no lo reconoce porque es más listo. Para mí, que nombrar ministro del Interior a un individuo como el señor Alonso equivale a ofrecer el Ministerio de Medio Ambiente al presidente de Boliden, la empresa minera que, con sus vertidos, casi asesina al Coto de Doñana. O encomendarle a Matilde Fernández el Ministerio de Asuntos Exteriores, a sabiendas de que lo único que sabe decir en francés ¬idioma fundamental para nuestro nuevo Gobierno¬, es «yolens», traducción literal de «jolines». El dialogante ha nombrado ministro del Interior a un personaje que prefiere el diálogo con los terroristas que con un partido democrático. Precioso y esperanzador panorama.

La política antiterrorista fue objeto de las más duras críticas del ministro del Interior cuando era portavoz de esa cosa de los «Jueces para la Democracia». Está, por lo tanto, en contra de la lucha antiterrorista el principal responsable de llevarla a buen término. Además de aprender a andar y a dialogar ¬que no dialoga con todos¬, el dialogante tiene que aprobar la asignatura de elegir. La compañía del pupitre en los años infantiles no es argumento válido. Este ministro del Interior, y me atrevo a aventurarlo, va a ser un desastre. De hecho, ya lo es.

Colin Powell: «¿Cuánto podemos aguantar en Irak?: vean nuestros cementerios en Europa»
«¿Cuántas bajas podemos asumir en Irak? La respuesta está en nuestros cementerios diseminados por Europa a consecuencia de dos guerras el pasado siglo para liberar ese continente»
RAMÓN PÉREZ-MAURA/BERLÍN. ABC 30 Abril 2004

De paso por Berlín para asistir a la Conferencia de la OSCE sobre el Antisemitismo -«Es una vergüenza que todavía debamos celebrar conferencias sobre antisemitismo tantas décadas después del fin del Tercer Reich»- el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, recibió ayer a seis medios de comunicación europeos: The Times de Londres, Libération de París, Frankfurter Allgemeine Zeitung de Frankfurt, La Stampa de Turín, la agencia rusa Interfax y ABC. Con ellos dio un repaso a la situación en Irak e Israel.

-¿Cuáles son sus expectativas de colaboración con Francia en Irak después de la reciente mejora en las relaciones bilaterales?
-Me alegra que todos mis colegas europeos y en especial los franceses comprendan que ésta es la hora de unirse y relegar las diferencias del último año al pasado. Donde pertenecen. Ahora hay que trabajar juntos en el proyecto político de Irak y en la reconstrucción. Francia siempre ha deseado la devolución de la soberanía al pueblo iraquí. Eso es lo que va a ocurrir. Lo que me gustaría que hiciese Francia para ayudarnos es que respalde la resolución en la ONU. Presentamos una en el pasado, habrá otra en breve que reconozca al Gobierno interino y haga un llamamiento a la comunidad internacional a apoyar a ese gobierno financieramente. Y para los que tengan la capacidad, militarmente. No sé lo que hará el Gobierno francés en cuanto al tipo de apoyo que proporcionará. No es que esperemos la llegada de tropas francesas, pero hay otras opciones. Necesitaremos proteger al personal de la ONU en el país para que puedan desplegarse allí. Necesitaremos también proporcionar seguridad a los enviados de la ONU que deben hacer el censo electoral. Espero que todos los que están involucrados en esto contribuyan a ese proceso.

Legitimidad
-¿Puede este Gobierno tener legitimidad para decidir el futuro de Irak?
-No olvide que éste Gobierno interino será en realidad un «gobierno en funciones». Hasta fin de año o el principio del próximo, cuando podamos celebrar elecciones a la asamblea nacional que a su vez pueda designar un gobierno de transición, queremos que este Gobierno interino ejercite tanta soberanía como le sea posible. La Autoridad Provisional de la Coalición y el embajador Bremer se irán. En su lugar habrá un embajador americano que representará nuestros intereses como en tantos otros países alrededor del mundo. Habrá que llegar a acuerdos con el Gobierno interino respecto a la seguridad, al uso del dinero que tenemos para la reconstrucción, y en cierta medida deberán devolver el poder a algunos de los que están en Irak realizando determinadas tareas.

Por ejemplo, este Gobierno interino iraquí no tendrá la capacidad de defenderse y defender el territorio de Irak. Habrá una gran fuerza militar multinacional que debe tener sus propios comandantes.  Comandantes americanos. En ese contexto, el Gobierno interino no tendrá autoridad sobre esas tropas. Esto no debe sorprender a nadie como inusual. Tuvimos tropas aquí en Alemania durante muchos años bajo el mando de norteamericanos. Y sin embargo Alemania era un país soberano. Tuvimos una situación similar en Corea. Llegaremos a acuerdos prácticos con el nuevo Gobierno interino respecto a lo que entendemos que debemos ser libres de hacer y a qué soberanía tienen ellos y en qué áreas deben limitarla. No creo que sea difícil solventar estas cuestiones. La clave está en que ahora, cuando los iraquíes vean su Gobierno, no verán al embajador Bremer ni al embajador Negroponte. Verán a su presidente, a su primer ministro, a sus propios ministros. Cuándo quieran saber cómo se van a celebrar las elecciones, déjenles mirar a su Gobierno. Esperamos que nuestro embajador sea muy importante, pero aún así, un simple embajador.

Un papel para la OTAN
-¿Habrá un papel para la OTAN? ¿Sería inminente?
-Hay un rol potencial para la OTAN. En las reuniones que hemos tenido en el último año se ha discutido esta posibilidad. La organización ha mostrado su disposición a considerar un papel a desempeñar. Algunas naciones se muestran más dispuestas que otras: lo normal en una alianza con veintiséis miembros. Ese papel puede ser la provisión de la sede de acuartelamientos centrales, la provisión de tropas adicionales de países de la OTAN que no están allí ahora. Dieciséis de los veintiséis países están allí. Francia y Alemania han dicho que no enviarán tropas e Islandia no tiene. Nos quedan siete países que podrían enviar. No creo que el respaldo de la OTAN automáticamente proporcionase una gran reserva de tropas para Irak. Pero creo que sería una señal importante si la OTAN actuase como una alianza que adquiere un compromiso con el Gobierno interino.

Acoso a Blair
-¿No siente compasión por la manera en que su aliado Tony Blair es atacado cada día en los medios británicos por la cuestión iraquí?
-Tony Blair ha demostrado un enorme coraje a la hora de hacer lo que había que hacer en Irak. No se arrugó ante el reto y como consecuencia de su firme liderazgo al lado del presidente Bush, de Aznar, Berlusconi, Rasmussen, y Howard, entre otros muchos que podría nombrar, lograron finalmente echar a un dictador. No se debe olvidar tampoco lo que se logró: cuando se empieza a hablar de estar en un lodazal, lo que seguro que no es un lodazal es que Sadam Husein se ha ido. Un hombre y un régimen horribles. Podemos debatir lo que quieran sobre las armas de destrucción masiva y lo que había o no había en el pasado. Pero no están ahí ahora y no lo estarán en el futuro. Se puede hablar de las depravaciones que cometió ese régimen, pero ya no habrá más, ni tampoco habrá más fosas comunes, ni más opresión. Es mucho lo que se ha logrado. Nos esperan aún tiempos difíciles mientras restauramos el orden y nos hacemos cargo de estos matones y de los terroristas. En cuanto nos hayamos ocupado de ellos podremos seguir con la reconstrucción y el proceso político. Y nadie merecerá más crédito por lo logrado que el primer ministro Blair junto con el presidente Bush.

-¿Por qué en Estados Unidos hay una visión de la amenaza terrorista tan distinta de la que hay en varios países europeos, incluyendo España, que también ha sufrido mucho a causa del terrorismo?
-No sé si hay una gran diferencia. Si la hay, la brecha se está cerrando. Durante muchos años España creyó que su principal amenaza terrorista era ETA. España ha conocido el terrorismo desde hace más tiempo que ningún otro país europeo. Y entonces llegó el 11-M y España se dio cuenta de que no sólo era ETA sino que también tiene las mismas amenazas que otros países. Arabia Saudí creyó durante mucho tiempo que el terrorismo era algo muy malo, pero algo que no le afectaba. El año pasado descubrió que sí le afecta. Esta gente no respeta religiones ni fronteras, ni sistemas políticos. Atacan en España, Italia, Indonesia, Australia... El mundo civilizado se está dando cuenta de que tenemos que responder todos. Por eso cada vez tenemos más éxito a la hora de juntar servicios para intercambiar información para perseguir a estos terroristas. Frente a cualquier distanciamiento que pudiese haber generado el que Estados Unidos reaccionase con más fuerza al principio por el hecho de que lo que ocurrió fue el 11-S, ahora las demás naciones se están dando cuenta de éste es su problema también. Todos los países representados en esta mesa han sufrido ataques terroristas.

-¿No ha tardado Estados Unidos demasiado tiempo en buscar alguien a quien transferir la responsabilidad en Irak y con quien compartir las responsabilidades allí?
-Mis colegas franceses siempre han pensado que deberíamos haber encontrado alguien allí hace tiempo a quien pudiéramos transferir la soberanía. Nosotros no creíamos que hubiese alguien a quien pudiéramos confiar esa responsabilidad el otoño pasado. Y pensar que sólo porque devolviésemos la responsabilidad de gobernar estos terroristas iban a desaparecer era un error, por más que deseáramos que así fuese. Ahora, devolver la soberanía va a ayudar, porque ponemos una cara iraquí al Gobierno. Pero los terroristas atacarán igual que lo han hecho hasta ahora. Siempre hemos querido que la ONU jugase un papel vital. Por eso estábamos ansiosos de que llegara Sergio Vieira de Mello el año pasado. Su asesinato por terroristas fue un gran golpe, pero ahora estamos de nuevo encarrilados. La ONU juega un papel vital y el embajador Brahimi será decisivo.

-¿Teme al simbolismo que pueda darse al asedio de Fallujah en el mundo árabe?
-Tiene simbolismo, pero lo perderá pronto, en cuanto se resuelva la situación. Esto no puede seguir así indefinidamente. Se podría resolver pacíficamente mediante la intercesión de los jeques tribales junto con la actuación de patrullas iraquíes y de la coalición.

-¿Cuántas fotos de ataúdes cubiertos por banderas norteamericanas puede la opinión pública norteamericana asumir?
-A nadie le gustan las bajas, ni los ataúdes o las bolsas con cadáveres. Pero el pueblo americano ha demostrado a lo largo de la historia que aceptará bajas al servicio de una causa noble. Hasta ahora, aunque las cifras del respaldo oscilan, el pueblo americano está de acuerdo con lo que estamos haciendo. Cuando las escenas no sean agradables durante unos días, las encuestan lo reflejarán. Pero creo que el pueblo americano está detrás de lo que estamos haciendo. Esta pregunta de cuántas bajas podemos asumir me la hacen con frecuencia en Europa. Yo sólo quiero decir que la respuesta está en visitar nuestros cementerios diseminados por Europa como consecuencia de dos guerras el pasado siglo para liberar este continente.

-¿Estaría Estados Unidos dispuesto a renunciar al monopolio de la decisión en Irak a cambio de un mayor papel de Europa allí?
-Nos coordinamos muy estrechamente con nuestros aliados allí. Estamos en contacto con el primer ministro Berlusconi, hablo regularmente con mi colega Frattini y hacen ver sus puntos de vista como parte de la coalición. Lo mismo se puede decir del Gobierno británico. Hemos tenido una relación muy abierta con todos los miembros de la coalición. No pretendemos ejercer ningún monopolio. Simplemente somos el mayor contribuidor y dirigimos la Autoridad de la Coalición por medio del embajador Bremer. Estamos abiertos a las ideas de todos y España, por medio de José María Aznar, ha tenido un liderazgo allí como lo ha tenido Ana Palacio a la que no se puede imponer nada.

La trampa de Atutxa
Editorial El Ideal Gallego 30 Abril 2004

El Partido Nacionalista Vasco está convencido de que tiene en sus manos una estupenda arma para conseguir sus objetivos: el plan Ibarretxe, el proyecto secesionista firmado por el lehendakari y disfrazado como la petición de un nuevo Estatuto para Euskadi. Y lo utiliza como si se tratara de un trabuco. De hecho, ya le ha valido para enfrentarse con el Gobierno central en la etapa de Aznar, para desafiar a la Audiencia Nacional, para sembrar las dudas en el Constitucional y, ahora, para presionar también al Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

La última ocurrencia del otrora perseguidor de etarras y ahora aliado de su brazo político, Juan María Atutxa, ha sido proponer a los socialistas “parar el reloj del debate” sobre el texto para que éstos puedan introducir y presentar sus propuestas. De entrada, el PSOE ya ha mostrado su rechazo a la iniciativa del presidente del Parlamento vasco, tal vez al darse cuenta del artero ofrecimiento. Sin embargo, quizá lo más patético sea ver cómo Atutxa se esfuerza en explicar que no hay prisa y que dada la importancia de la reforma que se pretende introducir, hay que dar tiempo para el debate.

Una vergonzosa justificación si se tiene en cuenta que cuando Ibarretxe expuso su peculiar reforma independentista planteó un supuesto fundamental para afrontarla. Esta premisa era que ETA dejara de actuar, y por ahora la banda no ha anunciado ni su desmantelamiento ni, tan siquiera, su renuncia a la violencia y el asesinato. Además, de nada sirvió que Álava haya rechazado de plano el proyecto. Por ello, los socialistas han demostrado bastante agilidad al no caer en la trampa de Atutxa.

Los recién llegados a la UE
Primo González Estrella Digital 30 Abril 2004

Faltan muy pocas fechas, prácticamente horas, para que los diez estados europeos que han firmado su adhesión a la Unión Europea pasen a formar parte de la organización. Una ampliación que de golpe coloca a la UE como un bloque de 25 estados, con una población de 450 millones de habitantes, 75 millones de nueva incorporación (el 51% de los cuales son polacos), convirtiendo a la zona en el mayor mercado único del mundo gracias a la suma de habitantes y poder de compra. El grupo de los recién llegados aporta el 20% de la población de la Europa a 25, pero tan sólo significará una aportación del 5% del PIB debido a la menor renta por habitante de estos países. El más significativo de ellos, Polonia, tiene un nivel de renta del orden del 40% de la media de la UE, en buena medida debido a su elevada población agrícola. La diversidad cultural europea va a salir enriquecida, pero no sin coste. Los nuevos países aportan el 80% de las lenguas oficiales que a partir de ahora tendrán que dejarse oír en todos los documentos oficiales de Bruselas y de las demás instituciones comunitarias, lo que implicará un importante incremento del gasto de funcionamiento de la UE ampliada.

Para España, esta nueva ampliación comunitaria encierra, en principio, y desde un punto de vista estrictamente económico, más riesgos que beneficios. El epicentro político de la Unión Europea se desplaza hacia el centro y hacia el oeste, en detrimento de Francia y, sobre todo, de España, aunque en beneficio de Alemania. Factores de proximidad geográfica pero también cultural convierten a Alemania en el principal beneficiario de la entrada de estos países en la órbita comunitaria, no en vano Alemania ha sido el principal valedor de su ingreso a lo largo de estos últimos años.

Los riesgos que se derivan para la economía española se deben, en primer término, a la casi nula presencia española, de empresas españolas, en la zona. Pero, sobre todo, estos países pueden convertirse en una especie de cuarto trasero de la Europa desarrollada al que se van a trasladar —se están trasladando ya— numerosas actividades industriales que se venían realizando en países de mayor nivel de desarrollo y que pueden ahora realizar funciones similares a unos costes muy inferiores en los nuevos países de la UE. En una primera aproximación, España será posiblemente el país más perjudicado por este desplazamiento industrial, habida cuenta del elevado peso que tienen en el sector industrial español algunas actividades de fácil traslado a zonas de más bajo perfil salarial, en las que además existe una cultura industrial bastante arraigada, herencia en parte de la época de la planificación socialista e incluso de antes de las dos guerras mundiales. Una cultura industrial que en muchos casos ha perdurado con el tiempo y que puede ahora actualizarse al calor de las nuevas tecnologías dominantes.

Hay dudas sobre la rapidez con la que estos países puedan incorporarse de forma efectiva a la UE y en particular a la Unión Monetaria. Las comparaciones con España son, en este sentido, inevitables. El dinamismo de la economía europea, en particular de sus dos motores principales, Alemania y Francia, no es ahora, ni de lejos, el que había cuando se incorporó España, lo que aportará lentitud a la integración efectiva de estos países a la UE. Se habla de un decenio o incluso dos para ver una efectiva pertenencia de estos países a la Unión Europea.

En segunda instancia, no hay en la UE el mismo clima ni mucho menos la misma disponibilidad de recursos presupuestarios para abordar de forma efectiva las políticas de solidaridad y de integración que se han venido aplicando en los años últimos y de las que España ha obtenido tan buen resultado. Los grandes financiadores de la adhesión española (Alemania básicamente) tienen hoy las arcas vacías y en grave riesgo de incumplimiento de sus propias exigencias domésticas de solidaridad, debido al incierto futuro de su Estado de Bienestar. Un tercer elemento también importante y que puede retrasar la efectiva adhesión de estos países es la existencia ahora de competidores internacionales muy importantes y muy activos (China sobre todo, pero también algunos otros países emergentes de Asia), que van a disputarle a estos nuevos países los beneficios de la deslocalización, lo que no sucedió cuando, por ejemplo, España se convirtió en el maquillador industrial preferido por las multinacionales que se lanzaban al asalto de Europa.

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