AGLI

Recortes de Prensa     Martes 4 Mayo 2004
Guerra en todos los frentes
Editorial La Razón  4 Mayo 2004

EL 11-M IN MEMORIAM
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Mayo 2004

Nación española
Cartas al Director ABC 4 Mayo 2004

Las mezquitas y el Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital  4 Mayo 2004

Fuertes, creíbles y creativos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  4 Mayo 2004

La política de los complejos
GEES Libertad Digital  4 Mayo 2004

El Plan Ibarretxe suena menos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Mayo 2004

Toda la verdad
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 4 Mayo 2004

Tele cínico
Iñaki Ezkerra La Razón  4 Mayo 2004

Avisa de la formación de un «partido del odio» contra los suyos y critica los «arreglos» y el «apaciguamiento» en terrorismo
C. Morodo La Razón  4 Mayo 2004

Europa: no hay motivo para alegrarse
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 4 Mayo 2004

Los atentados de Abu Musab en Iraq han causado varios centenares de muertos
La Razón  4 Mayo 2004
 

Guerra en todos los frentes
Editorial La Razón  4 Mayo 2004

El éxito obtenido por la Policía turca al desarticular a uno de los grupos de Al Qaida, que preparaban un magnicidio en la próxima cúmbre de la OTAN, demuestra, sin embargo, que la red inspirada por el terrorista saudí Osama Ben Laden mantiene buena parte de su capacidad criminal, pese a los repetidos golpes asestados por los distintos servicios de seguridad internacionales. No hay, pues, que alentar el optimismo, aunque operaciones como la de Turquía o, hace unas semanas, la de Jordania, hayan servido para evitar atentados de incalculables consecuencias.

Prácticamente no pasa una semana sin que se produzcan atentados terroristas con la marca del integrismo islámico en cualquier parte del mundo, especialmente en el arco que va desde el Mediterráneo occidental hasta Pakistán. Y si bien es cierto que no todos pueden atribuirse directamente a Al Qaida, lo cierto es que, al final, la mayoría de las investigaciones que llevan a cabo las distintas policías acaban por encontrar algún tipo de relación, ya sea directa o indirecta, entre la mayoría de los criminales implicados. Parece como si, surgidos de un mismo vivero, los terroristas se hubieran dispersado por todas las comunidades musulmanas, donde aguardan como «durmientes» las órdenes de activación, mientras preparan la logistica y los objetivos de sus bombas sin mantener ningún tipo de contacto, ni siquiera financiero, con el resto de los demás grupos.

Pero, pese a todas las dificultades que presenta la lucha contra una organización de este tipo, lo cierto es que cada vez se van conociendo más datos sobre los jefes de la red y, lo que es más importante, sobre su paradero. Es el caso del llamado «Abu Musab», alias «el cojo», cuyas distintas apariencias publica hoy en exclusiva LA RAZÓN. Se trata de uno de los lugartenientes más importantes de Ben Laden y fue quien dio la orden a la célula terrorista de Madrid para perpetrar la matanza del 11-M.

Los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, que son los que han proporcionado las fotografías del «hombre de las mil caras» a Interpol, creen que se encuentra en Iraq dirigiendo a uno de los grupos más activos de la resistencia, el denominado «Ansar al Islam», lo que demostraría que los ismalistas de Ben Laden, como ya ocurriera en Afganistán, primero, y en Bosnia, Kosovo y Chechenia, después, están reclutando a jóvenes de todo el mundo árabe para combatir a las fuerzas de la coalición. Esta movilización islámica, cada vez más acusada, será, a la larga, el peor obstáculo para la pacificación de Iraq y el éxito de su transición hacia modelos de convivencia democráticos.

La ventaja es que, poco a poco, son las propias sociedades islámicas las que están tomando conciencia del peligro que suponen estos extremistas para la estabilidad de sus países y redoblan esfuerzos, como en Turquía y Jordania, para acabar con ellos.

EL 11-M IN MEMORIAM
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 4 Mayo 2004

DICE José Borrell que una victoria socialista en las europeas vendría a demostrar que Zapatero no ganó las legislativas por la masacre del 11 de Marzo. Y ¿por qué habría de ser así? ¿Quién ha dicho que los efectos del atentado tendrían que ser tan poco duraderos?

Es muy interesante, sin embargo, lo que revelan las palabras de José Borrell. Como tantos y tantos ciudadanos, el candidato a las europeas teme que el vuelco que dio una parte de la voluntad popular entre el 11 y el 14 de marzo se produjera gracias a la terrible intervención de una mano negra. Es comprensible que Borrell y miles de ciudadanos, y no solamente socialistas, estemos inquietos por este hecho. Ha quedado en evidencia la extrema fragilidad de la democracia. Y la capacidad de ciertos poderes invisibles. Basta con recordar los asesinatos de los Kennedy, Carrero Blanco, Aldo Moro, la intentona de Tejero... Siempre salió favorecido alguien. Desde luego, la victoria de Zapatero no se explica porque en el programa del PSOE se prometiera una bajada del IVA en los productos culturales, ni porque se anunciaran plantas desaladoras como alternativa al trasvase del Ebro, ni porque se preconizara un mando único de la Guardia Civil y el Cuerpo General de Policía, ni porque Aznar fuera tan antipático, ni siquiera porque Zapatero hubiera prometido el retorno de los soldados destacados en la «ilegal» guerra de Irak...

LOS cerebros que planearon la masacre eligieron bien el día. Hay un gran acuerdo en este punto. Buscaban desalojar al PP del poder y esperaban conseguirlo no tanto o no sólo por el debate posterior a la matanza sino por las reacciones que provocaría el espectáculo de la muerte y la sangre en una opinión tan manejada y manipulada a lo largo del último año. Quienes diseñaron el espantoso atentado operaron a partir del clima que habían preparado las manifestaciones pacifistas, la identificación como asesinos de los dirigentes del PP, el aprovechamiento de las muertes de dos corresponsales de guerra...

A la luz de todo esto parece claro que los diseñadores del crimen colectivo pensaron que gracias a este podrían conseguirse los efectos que no había tenido el «annus terribilis» del PP. En definitiva, la masacre sería la trágica coronación de todo un proceso.

¿Insinúo con esto una relación entre los autores de la masacre y personas o instituciones vinculadas al PSOE? En absoluto. Digo sencillamente que la masacre condicionó una buena parte del voto y que, a mi entender, al de muchos, no habría habido victoria de Zapatero de no haberse producido aquella. Por esto no es honrado prescindir de los 191 muertos cuando se hacen análisis sobre la relación de fuerzas políticas anterior al 11 de marzo; sobre la capacidad electoral del Partido Socialista en aquellos momentos o sobre los errores del PP a lo largo de la legislatura. Y esto es lo que se está haciendo diariamente por parte de los socialistas. Con descaro. Con desvergüenza. Y por parte de los «populares». Con torpeza.

YO comprendo que muchos socialistas, como José Borrell, quieran taponar con otra victoria electoral el boquete de desconfianza que la masacre ha abierto en las conciencias de quienes amamos la verdad. Y no sólo por los efectos que aquella ha tenido en España sino también por la situación ventajosa en que ha colocado al eje franco-alemán y la adversa para la coalición anglo-americana.

Nación española
Cartas al Director ABC 4 Mayo 2004

Es habitual en nuestros días la denominación de «Estado español» para referirse a la nación española. En general todos los partidos nacionalistas hacen uso de este recurso, para autoexcluirse del pacto que hicimos todos los españoles en la Constitución de 1978, y que consagra la denominación de «nación española». Curiosamente de aquí deriva su legitimidad para expresarse así, y también sus privilegios en el sistema electoral, gracias al cual tienen una amplia representación en las Cortes españolas, pese a que niegan la existencia del sujeto allí representado.

Pero lo que me preocupa es la existencia de un amplio sector de la población que ignora el peligro que estas actitudes representan para el conjunto de la sociedad. Esto se ha demostrado en las elecciones del 14-M, donde tuvo más influencia la utilización que del atentado de Madrid hizo el PSOE en la violada jornada de reflexión que la incongruencia respecto al modelo de Estado de ese mismo partido. Esas miles de personas movilizadas hacia el voto dieron la victoria a un partido que ya en el Gobierno tendrá que responder a los desafíos de quienes paradójicamente le han apoyado en la investidura.

Grupos como ERC o el PNV se frotan las manos ante el «talante» del nuevo Gobierno, pero no para defender los intereses de todos, sino los suyos propios. Lo que no saben es que el pueblo español reaccionará ante esta farsa y no permitirá que unos pocos manipulen los derechos de todos. Los nacionalismos eran algo que no representaba un peligro inmediato; sin embargo, sus dinámicas, cada vez más agresivas, exigen una firme respuesta, empezando por el Gobierno, que es el responsable de que no se rompa el marco de solidaridad actual entre las diferentes naciones que componen la nación española. Pero debe empezar por volver a sus orígenes , y encauzar a su masa social hacia un sentimiento de españolidad perdido en parte por la búsqueda de provecho electoral en la confrontación con el PP. Será entonces cuando los nacionalismos habrán perdido la batalla.

Felipe Montero Martínez. Landete (Cuenca).

Las mezquitas y el Estado de Derecho
EDITORIAL Libertad Digital  4 Mayo 2004

El ministro José Antonio Alonso, durante su visita a León de este lunes, ha defendido la libertad de religión recogida en la Constitución "siempre que no se utilice para armar actividades ilícitas", y la necesidad de que se "articulen" y "consensuen" medidas al respecto dentro del Pacto Antiterrorista. Si Alonso hubiera empezado por ahí, tal vez no se hubiera llegado a producir la polémica que ha suscitado sus declaraciones iniciales —mucho menos afortunadas— a favor de una reforma legal que permita “controlar” los mensajes, tanto en iglesias como en mezquitas, para prevenir las actividades terroristas del radicalismo islámico.

También ha terciado y, en parte, reconducido la polémica, el ministro del Exterior, Miguel Ángel Moratinos, quien ha querido secundar a Alonso, pero señalado que "había corrientes muy controladas por la influencia wahabita, había muchos temores de una presencia marroquí y, por lo tanto, de una financiación marroquí para poder controlar las mezquitas artificiales, en talleres, en oficinas prácticamente ilegales". “Esto es lo que yo creo—ha concluido Moratinos— que, tanto el ministro del Interior, como el de Justicia, con mi ayuda, vamos a intentar poner en un cierto orden".

Todo lo que sea poner en orden y tener conocimiento de la financiación de las mezquitas y de la doctrina que en ellas se imparte es, en principio, un buen objetivo. Ahora bien, esto exige no confundir churras con merinas como lo ha hecho el ministro del Interior al meter en el mismo saco al Islam con las otras confesiones. En España —ni en el mundo— hay un problema de terrorismo —y mucho menos islámico— instigado desde los púlpitos de las iglesias o de las sinagogas. Tampoco en ellas se instiga al maltrato a la mujer, ni se hace llamamientos contra aquellos creyentes que dejan de serlo o pasan a abrazar otras confesiones.

Reconocemos también el problema que Moratinos señala sobre esas pequeñas mezquitas que "han ido creciendo en España de manera brutalmente descontrolada”. Sin embargo, empezamos a preocuparnos cuando el ministro de Exteriores lo relaciona con el hecho de que “no había en España una preocupación para financiar y facilitar y contribuir a que una expresión religiosa de una cultura y una religión tan importante como es la islámica, tuviese los cauces institucionales que lo permitiesen". Que regímenes como el de Marruecos —donde a sus “ciudadanos”, incluidos los emigrantes, se les inculca la fidelidad al Rey Mohamed VI en su calidad de guía de los creyentes y defensor de la fe— o el de Arabia Saudita —que financia y propaga fuera de sus fronteras la corriente islámica wahabi a la que pertenecen la mayor parte de los terroristas de Al Qaida— , financien la creación y el sostenimiento de las mezquitas en España es un problema y una amenaza de tal naturaleza que no puede ni debe ser solventado a cargo de nuestros impuestos.

Tampoco nos parece lógico eso de exigir por adelantado a los imanes de turno sus sermones, como venía a pedir Alonso en sus primeras declaraciones. Eso es como pedir a un sospechoso que deje por escrito sus intenciones delictivas. Habrá que esperar a ver que consenso se alcanza en el Pacto Antiterrorista —que recordemos lo integran únicamente el PSOE y el PP— para enjuiciarlo. Pero lo que ya adelantamos es que, por supuesto, la propagación del islam debe estar bajo la sombra de la sospecha y que no hace falta cambiar la ley para investigar si se cumple en las mezquitas y para penalizar al que la viole.

PSOE
Fuertes, creíbles y creativos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  4 Mayo 2004

“No hace falta desconstruir España para construir Europa”, dijo Borrell en Vistalegre. Y fue lo más sensato que se oyó. Es fácil adivinar que el excandidato a presidente hablaba para alguien que no estaba allí, para el derridiano de la política por excelencia: el creativo don Pasqual, que goza de unas semanas de invisibilidad mediática gracias a la creatividad todavía mayor del nuevo gobierno español.

Chaves: el gobierno de Zapatero “ha logrado en 15 días convertir España en un país más fuerte y más creíble en Europa y en el mundo”. Más creíbles en El Mundo sí que se les ve, pero en el mundo mundial nos tendrán que explicar de dónde ha salido el plus de credibilidad. La prensa extranjera ha interpretado la huída de Irak como una reacción a los atentados de Madrid; con la suficiente creatividad, huír se puede considerar un signo de fortaleza. Poner fecha en el discurso de investidura al avance sobre la retaguardia para después ignorarla tampoco da, a primera vista, mucha imagen de seriedad, pero, ¿no dijo Moratinos, sin reírse ni nada, que al irnos se reforzaba nuestra relación con los EEUU?

Más fuertes y más creíbles. ¿Se refiere Chaves a cómo el comisario de la cosa agrícola le birló al descuido a la ministra 70 millones de Euros? ¿O más bien alude a la renuncia a Niza y al “sí a todo” con el que ahora nos conoce el eje francoalemán que bautizó a Aznar “Señor No”? Con esfuerzo y con buena fe, también puede dotarles de credibilidad el prometer imposibles rebajas del IVA. En la nueva era, acaso baste con aclarar que se trataba de un deseo para que nos felicitemos: existe alguien que desea nuestro bien.

¿Nos han hecho más fuertes y creíbles las declaraciones del ministro Alonso? Pues sí, quizá tengamos que admitir que, de un modo oscuro e incomprensible, España se refuerza al echarle al gobierno anterior la culpa política de los atentados de Madrid. A fin de cuentas, era del PP. Por inescrutables caminos el Señor nos ha enviado a Alonso para poner a prueba nuestra fe cuando empiece a controlar, fiscalizar y vigilar a la Iglesia Católica con la excusa de que... en algunas mezquitas hay gato encerrado. El surrealismo ha entrado a formar parte del nuevo estilo. Moratinos y Alonso son unas fieras jugando al cadáver exquisito.

Por último, ¿a qué legado moral de Pablo Iglesias se refería Chaves? ¿A la justificación del atentado personal o a la huelga revolucionaria? Hasta la creatividad tiene un límite, seguro que no pensaba en eso. Es especialidad acreditada del PSOE la reinvención de la historia y la orgía polisémica. Cuando dicen “Pablo Iglesias” no hablan del Pablo Iglesias de verdad, y cuando pronuncian la voz “credibilidad”, es preceptivo forzar el diccionario hasta que quepan en la definición las viejas opiniones de Alonso en confuso montón con el Pacto por las libertades y contra el terrorismo. En un diccionario socialista y creativo las palabras pueden significan lo contrario de lo que entendemos los columnistas sin imaginación.

Zapatero
La política de los complejos
GEES Libertad Digital  4 Mayo 2004

Chencho Arias, muchos años antes de ser embajador ante la ONU y de que el PP estuviera en el gobierno, decía que la prensa española siempre presentaba la política exterior española (de hecho, del gobierno socialista de González) con una tríada complementaria de sus principios: que España siempre mediaba en algún contencioso; que España siempre formaba parte de un eje o aspiraba a ser parte del mismo; que España, al final, siempre se bajaba los pantalones. En menos de tres semanas, Zapatero ha conseguido que su política exterior no sólo de esa imagen, sino que sea así de verdad. Lo hemos visto en la cuestión del Sahara y la intención de mediar a favor de las tesis de Marruecos; lo volvimos a ver en su ansiedad porque Schroeder y Chirac le dejaran un hueco en su eje; y también se vio en la negociación con la UE o, por no insistir, en su apaciguamiento frente a los terroristas islámicos.

En realidad, la acción exterior de Zapatero se mueve bajo el peso insoportable de varios complejos que le atenazan. En primer lugar, la clara percepción de haber llegado al poder de manera poco legítima, auspiciado por la pasión de los 200 muertos del 11-M y la manipulación de sus correligionarios y PRISA. La decisión de sacar acelerada y vergonzosamente a las tropas de Irak, los honores que en persona les rindió a su vuelta, cuan huestes victoriosas, ondeando banderas socialistas, cuando se estaba ejecutando una retirada en toda la regla, sólo se explica por la necesidad de hacer gestos ante el electorado que lleven al olvido rápido, a la amnesia, de cómo el PSOE llegó al poder el 14-M. Actúa Zapatero bajo el complejo de la ilegitimidad y bajo el síndrome de la popularidad.

En Europa, Zapatero ha buscado esencialmente un hueco en la foto del eje París-Berlín, él, que tanto ha criticado la foto de las Azores. Pero el PSOE sabe que el electorado que le dio la ventaja el 14-M es altamente volátil y que tiene que consolidar a sus propias bases rápidamente. El gesto supuestamente europeísta –aunque suponga el retorno a la Europa decadente, sin creación de empleo, estatista y antiamericana– se realiza a fin de intentar consolidar una nueva mayoría en las elecciones del 13 de junio al Parlamento Europeo. Unas elecciones que a nadie nunca le han sido muy importantes, pero que en esta ocasión el PSOE quiere transformar en segunda vuelta del 11-M.

Ahora bien, cuando el Gobierno actúa movido por sus complejos domésticos, lo que está haciendo, de hecho, es supeditar los principios de la acción exterior a la política electoral, lo que casi nunca casa bien, pues gestos e incoherencia son malos rasgos para el juego internacional de una nación. Veremos por cuánto nos sale la broma.

GEES: Grupo de Estudios Estratégicos

El Plan Ibarretxe suena menos
Lorenzo Contreras Estrella Digital 4 Mayo 2004

Las tormentas políticas de los últimos días, derivadas en gran parte de la retirada de tropas españolas de Iraq y, por supuesto, relacionadas con los resultados electorales del 14-M, han sorprendido al Gobierno vasco con el pie cambiado en su marcha hacia el futuro que pretende configurar. El famoso Plan Ibarretxe ha caído en un prolongado silencio en cuanto a su evolución institucional. El Gobierno vasco da la impresión de hallarse un poco desconcertado y las fuerzas abertzales estiman que el futuro del proyecto es incierto. La desconfianza con que los proetarras, afectados en sus planteamientos por la conmoción general de los atentados terroristas islámicos de Madrid, observan la expectativa de que los nacionalistas del PNV acaben entendiéndose más de la cuenta con el PSOE de Zapatero a través del PSE, determina un sensible cambio de clima político en el País Vasco. La gente de Otegi habla de las dudas del tripartito de Vitoria en cuanto a la viabilidad del modelo de Ibarretxe “en este momento histórico”. Dicen que el Gobierno vasco ha ofrecido “parar el reloj” del debate y consideran que esta circunstancia se produce cuando en Madrid parece anunciarse una estrategia de buenas palabras y contundencia en los hechos. Desconfían, por otra parte, del papel institucional que ellos mismos, los abertzales, puedan llegar a desempeñar y advierten de que si se les impide concurrir a las elecciones futuras, el nacionalismo vasco podría quedarse igualado en escaños con el PSE y el PP, teniendo entonces que asumir los riesgos correspondientes.

En el mundo socialista de euskadi se nota confianza por el contagio de la victoria del 14-M. El nuevo presidente del Senado, el socialista Javier Rojo, ha declarado al diario nacionalista Deia, que en Euskadi hay ahora una situación distinta que es preciso aprovechar y que Josu Jon Imaz “está con los pies en el suelo”, pero conviene darle tiempo para que su peso y su efecto se patenticen. De todos modos, en eso de tomarse tiempo son los socialistas los más predispuestos. Según Rojo, los consensos de 1979 son indispensables para cambiar el marco jurídico-político actual. O sea, algo largo me lo fiáis: “Hace falta mucho diálogo y que el lehendakari se explique tanto en el País Vasco como en Madrid y en el resto de las comunidades autónomas”.

Todavía es pronto para que los análisis de situación permitan conclusiones sólidas. El hecho de que el minsitro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, haya estrenado el cargo con una visita a Euskadi podría entenderse como un comienzo del deshielo en las relaciones entre Madrid y Vitoria. Dice el presidente del Senado que “el choque de trenes no conduce a ninguna parte”, que el nacionalismo y el constitucionalismo son compatibles, que el nacionalismo está en la Constitución y que el propio Arzalluz, en su día, no se mostró propicio al planteamiento de la cuestión de la autodeterminación. La advertencia que la presente coyuntura le sugiere a Javier Rojo tiene esta curiosa expresión: “La España de hoy es así. Quien crea lo contrario ya sabe lo que le sucede, que le mandan a Europa en seguida”.

Con su escepticismo sistemático, la izquierda abertzale se expresa de este otro modo: “El proyecto de Ibarretxe no sierve para solucionar el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con los estados español y francés”. ¿Entendido?

Toda la verdad
JOSÉ MARÍA CALLEJA La Voz 4 Mayo 2004

CUANTA más información tenemos, más necesidad se nos plantea de conocer toda la verdad; cuantos más datos nuevos surgen, más urgencia por conocerlos todos tenemos; cuantas más relaciones se establecen, más demanda de desvelar todas las complicidades nos urge. Me refiero, claro está, a todo lo relacionado con el brutal atentado del 11 de marzo en Madrid, que quitó la vida a casi doscientas personas y que tiene todavía a veintitrés ciudadanos con la vida pendiente de un hilo en los hospitales madrileños.

No se trata sólo de la pasión por saber y estar informado que define a todo ciudadano digno de tal nombre; en este caso se plantean además dudas fundadas acerca de la naturaleza de lo ocurrido.

El nuevo ministro del Interior, José Antonio Alonso, ha lanzado una durísima acusación contra el Gobierno anterior. Ha dicho que pecó de «falta de previsión política» ante la matanza del 11-M. Esta afirmación es una barbaridad. Barbaridad comparable con la protagonizada por aquéllos que achacaban al Gobierno socialista la responsabilidad, por ejemplo, del atentado de Vallecas -el 11 de diciembre de 1995, en el que ETA asesinó a seis personas-, por haber unificado Felipe González en un solo ministerio, el de Justicia e Interior, lo que antes eran dos carteras. Barbaridad equiparable a sostener que los asesinatos provocados por el terrorismo nacionalista eran achacables al Gobierno de turno por falta de previsión.

Una vez más hay que repetir lo obvio y establecer que la única y exclusiva responsabilidad de los crímenes, sean quienes sean los asesinos, corresponde por entero a los criminales. Dicho esto, parece claro que, además de la verdad que establezca la Justicia cuando juzgue los hechos y determine culpables, existe una demanda de verdad política que hay que satisfacer. Aun a riesgo de pecar de voluntarismo, me parece justo y necesario que este asunto se ventile en el Congreso, que una comisión parlamentaria y, en su caso, un pleno extraordinario establezcan toda la verdad sobre un atentado que es el más grave sufrido en nuestro país desde el final de la Guerra Civil y el más importante padecido en Europa después del final de la Segunda Guerra Mundial. Nada más y nada menos. Hay que aclarar cuál ha sido el trabajo de la policía, de los servicios de inteligencia; qué nivel de información han tenido los jueces y el Gobierno, hasta qué punto se ha considerado que este terrorismo era un problema de otros países y no se ha valorado que era también nuestro problema. Los ciudadanos tienen, tenemos, derecho a saber todo lo que pasó por debajo de la muerte, el dolor, el humo y el espanto de Atocha y tenemos ese derecho por exigencia democrática y por terapia para el futuro. Vivimos en la política española actual una especie de Navidad en primavera. Todos son buenos gestos, guiños, demostraciones de talante, eclosiones de espíritu abierto y tolerante, derroches de buenas maneras. Pues bien, una forma de poner a limpio tan encomiable espíritu es abordar en profundidad este asunto que aún nos tiene aturdidos. El PSOE y el PP están políticamente obligados a llevar al Congreso de los Diputados todo lo relacionado con el atentado del 11 de marzo. Sin ningún ánimo cainita, imbuidos de este nuevo espíritu, los dos partidos mayoritarios tienen que empeñarse en que aflore toda la verdad. Están obligados, básicamente, por la memoria de las casi doscientas personas asesinadas, pero también porque así lo demandan todos los ciudadanos que aún vivimos aturdidos.

Tele cínico
Iñaki Ezkerra La Razón  4 Mayo 2004

El actual momento español es tan demencial que empieza a resultar divertido cuando se logra olvidar su lado dramático. Una de sus estrellas más recientes y logradas es Jon Sistiaga, que usó la tragedia de Couso para hacer campaña contra Aznar y dar clases de antimilitarismo pero que hoy reaparece jaleado por la tele nacionalista (lo que prueba que ser antiaznarista no es ser necesariamente de izquierdas) y nos regala en Tele 5 un reportaje por entregas sobre El Cabra, el ¿ex terrorista? que se ha hecho un museo con los recuerdos y las mierdas de ETA. Sistiaga no piensa ¬el coco no le da para eso¬ lo que le gustaría a la viuda de Couso que alguien hiciera un reportaje en el que los militares responsables de lo que le ocurrió a su marido se ufanasen de ello, dijeran que no fue un accidente sino algo muy calculado, mostrasen con sonrisa orgullosa el material «museístico» del que se sirvieron para matarlo y en el que, además de todo eso, dijeran que no se consideraban asesinos.

A Sistiaga no se le ocurre que es así como pueden sentirse los familiares de las víctimas de ETA anteriores a la muerte de Franco (hubo cuarenta y cinco, entre ellas una niña en 1960) y los de las posteriores que probarían esas armas y esos zulos que El Cabra muestra hoy tan rumboso. A Sistiaga se le olvidó de pronto su antimilitarismo cuando en su culebrón llamaba al chalado ese con evidente reverencia y llamativa insistencia «jefe militar» y «jefe logístico», manía muy extendida, por otra parte, en los medios de comunicación y que no se sabe por qué misteriosa razón no se aplica al que dirige una red de trata de blancas o de narcotráfico. En un caso así con decir «el cerebro de la banda» va que arde. La discriminación clama al cielo.

Sistiaga llama criminal de guerra a un soldado que pudo errar su objetivo en el caos de un bombardeo pero no repara en que los secuestrados y asesinados de ETA durante un tiempo de paz no pudieron invocar la Convención de Ginebra, que los hubría salvado en cualquier tiempo de guerra. Sistiaga hace sus preguntitas a ese tarado de la ETA de ayer o de siempre con esa sonrisa que quiere ser mefistofélica y que se queda en «sardánica» porque se la ha copiado a Sardá, esa máscara de «me atrevo a lo que sea» que no es máscara sino la jeta de toda la vida. Sistiaga le imita a Sardá los cuernitos del pelo y la cara pleonásmica del cara. Entre Sardá y Sistiaga andan creando un personaje cabroncete que podemos llamar el «tele cínico de tele cinco», una suerte de pícaro del pacifismo, un frescales de la ideología que no se corta con nada y que se cree que con ponerse el pelo pincho ya tiene licencia para hacer putadas al personal. No son tipos feos pero a los dos se les ve algo feo y desasosegante en el rostro, algo que no es exactamente físico y que tampoco llega a ser alma. Quizás una parodia de alma.

Aznar dice en la presentación de su libro que «Rajoy llevará con plena autonomía al PP de nuevo al poder»
Avisa de la formación de un «partido del odio» contra los suyos y critica los «arreglos» y el «apaciguamiento» en terrorismo
José María Aznar acalló ayer los rumores sobre posibles tutelajes del liderazgo de Mariano Rajoy en la presentación de su libro «Ocho años de gobierno», editado por Planeta: proclamó la plena autonomía de su sucesor y su incuestionable valía para devolver a su partido al poder. En un multitudinario y cálido acto, el ex presidente reivindicó todos lo principios ejes de su acción política, entre ellos la intervención en Iraq y la firmeza en la lucha antiterrorista frente a los «arreglos» para alejar el «peligro de atentados». Ante el «partido del odio» surgido tras los últimos acontecimientos provocados por el 11-M, animó a los suyos a trabajar por una «España en paz y en libertad, sin renunciar a nada y sin rendirse ante nadie».
C. Morodo La Razón  4 Mayo 2004

Madrid- «Ya no voy a decir mucho más. Mi actividad inmediata va a ser más silenciosa que en los últimos años. Otros líderes del PP hablarán y convencerán. Esto no sólo consiste en ganar elecciones, sino en que siga el respeto al juego limpio y a las reglas de juego, y ellos van a trabajar por eso». En estos términos se manifestó anoche José María Aznar en el Invernadero de Arganzuela, recinto que se quedó pequeño para acoger a todo el público que convocó la presentación en sociedad del libro en el que el ex jefe del Ejecutivo explica algunas de las claves de sus ocho años al frente de la Presidencia del Gobierno.

Arropándole estuvo su partido al pleno: ex ministros, asesores, presidentes autonómicos y regionales, concejales, diputados, senadores... (Entre las pocas ausencias destacadas, la de ex vicepresidente Javier Arenas). En primera fila, su esposa, Ana Botella, su madre, doña Elvira, y su hijo menor, Alonso: el libro está dedicado a su familia.

En medio de las especulaciones sobre posibles injerencias en el liderazgo de Mariano Rajoy, que han acompañado a todas sus presencias públicas desde la derrota electoral, Aznar explicitó sin ambages su paso a segunda línea y la plena autonomía del ahora secretario general de su formación. «Hoy el liderazgo del PP está en otras manos, y he de decir que estoy convencido de que está en las mejores». «Algunos parece que se han sorprendido por las excelentes intervenciones de Mariano. No es mi caso, cuando le propuse lo hice con la seguridad de que estaba ante uno de los más importantes dirigentes políticos de España. Con sus propios méritos, y propios criterios, Mariano Rajoy es el hombre que volverá a llevar al PP a la Presidencia del Gobierno».

Defensa de Iraq. En un sólido discurso, que introdujo con elogios al sello del Grupo Planeta y a la figura de Jon Juaristi, compendió lo que han sido los ejes de su actuación política, sin renunciar a ninguno, ni pasar por alto los más afectados por la polémica que ha rodeado el 11-M, como la intervención en Iraq. «Lo que no se defiende acaba por perderse, y hay cosas que hay que defender aunque uno se deje muchas plumas en el empeño». En cabecera situó su liberalismo a ultranza para, a renglón seguido, entretenerse en reivindicar la validez de su apuesta por el vínculo transatlántico, por la firmeza en la lucha antiterrorista dentro y fuera de nuestras fronteras y por la unidad de España.

Lazos con EE UU. El ex presidente avaló la necesidad de una Europa ampliada pujante, que no renuncie a su vocación de convertirse en el área de mayor prosperidad del mundo, pero sin olvidarse de apelar a la deuda europea con norteamérica («nos ha liberado no de una, sino de dos tiranías) y a la conveniencia de que se mantenga con ella una alianza solidaria y sin reserva, «que asuma el principio de reciprocidad». «Si quieres que el día de mañana te ayuden, tú debes ayudar cuando te necesiten», afirmó en nueva alusión a su postura en Iraq. (El ex jefe del Ejecutivo se cuidó anoche de evitar enturbiar el acto con referencias muy explícitas o concretas a la actualidad política o al hacer del Gobierno socialista, más allá de la defensa nominal de sus convicciones teóricas).

El «partido del odio». Por ejemplo, las consecuencias en el clima político de la masacre del 11-M quedaron puestas sobre la mesa cuando habló de la aparición de un «partido del odio», bajo el que situó a «todos aquellos que aprovechan cualquier tribuna para mostrar ahora su sectarismo y sus deseos de aniquilar al contrario». «Del odio no sale nada bueno, y de ese partido del odio no saldrá nada bueno. Nunca he querido que mis adversarios políticos no existieran...».
En materia de lucha antiterrorista entró para enarbolar la bandera de la absoluta firmeza. «La mayor amenaza es que el terrorismo nos gane su primera batalla consiguiendo que creamos que la culpa es nuestra»; «los deseos de llegar a arreglos para alejar el peligro de ataques impiden mantener la firmeza necesaria, suponen ceder ante el terror y debi- litan las libertades»; «yo soy del todo contrario al desistimiento, al apaciguamiento y a cualquier intento de explicar el terrorismo por presuntas causas externas»...

El verbo de Juaristi. El director del Instituto Cervantes definió con acertadas pinceladas las esencias de la figura y el carácter del ex presidente del Gobierno, sin tibiezas al denunciar la operación de algunos en busca de su «destrucción moral» sirviéndose de la barbarie del 11-M. «Todavía hay en marcha una campaña contra él por parte de tanto canalla resentido. Pero José María Aznar pertenece a la mejor historia de España y el paso del tiempo engrandecerá su figura». De todos sus valores, subrayó su «incapacidad para mentir». «La acusación, alentada por la izquierda y los nacionalistas, de haber engañado, amén de falsa es inverosímil. Mentir es decir lo contrario de lo que se piensa, y esto Aznar es incapaz de hacerlo».

«Vale la pena continuar con la Constitución»
En el libro «Ocho años de gobierno» el ex presidente analiza las principales claves de su labor al frente del Ejecutivo. De entre éstos, destaca cómo vivió los momentos más tensos de su mandato, los brutales atentados del pasado 11-M, o la crisis del islote de Perejil. A continuación, extractamos un pasaje sobre el nacionalismo:
El nacionalismo en el S. XXI. «Se está terminando un proceso histórico y se está iniciando otro nuevo. Ahora los españoles tenemos que tomar una decisión, y esa decisión consiste en optar por una de las dos posibilidades siguientes. O bien nos hemos cansado de todo lo que hemos hecho en estos veinticinco años, pensamos que sus efectos no han sido beneficiosos para el país y, por tanto, optamos por un modelo distinto. O bien, por el contrario, pensamos que vale la pena dar estabilidad y continuidad al proceso abierto en 1978.

Mi posición a este respecto es muy clara. Yo estoy convencido de que vale la pena continuar el proceso que se inició con la Constitución de 1978. En los últimos doscientos años, los españoles hemos vivido una historia caracterizada por la inestabilidad, que nos ha llevado a problemas de todas clases, a desigualdades muy profundas dentro del país, y a conflictos a veces extremadamente dolorosos. (...) La cuestión es si los españoles queremos volver a las andadas, tropezar otra vez con la misma piedra y emprender un camino que ya sabemos todos adónde nos conduce, o si por el contrario los españoles queremos continuar un período de estabilidad, de libertad, de prosperidad, de oportunidades y de progresiva equiparación, en términos de riqueza, de todo el territorio español. Éstos son los términos en los que se plantea ahora mismo la cuestión».

Europa: no hay motivo para alegrarse
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 4 Mayo 2004

LA INVOCACIÓN de Europa suscita en algunos el mismo arrobo que la Virgen de Fátima entre los lusistas. No es de extrañar, por tanto, que se haya puesto en marcha la retórica convenida de buenas intenciones para festejar el evento de la ampliación. Sin embargo, Alemania decidió hace tiempo extender su propia zona de influencia aplicando el «Drang nach Osten» (avancemos hacia el este) de Federico de Prusia. Los países de la ampliación servirán no sólo de mercados a la producción alemana, en particular, sino también de lanzaderas de sus deslocalizaciones para apuntar con sus vectores económicos al resto de Europa. Esto es, la producción de Volkswagen en Barcelona, por ejemplo, se trasladará al Este para desde allí exportar a España.

Pero diríase que la profesión de economista está hambrienta de creencias y de ahí su mantenida esperanza en milagros improbables cuando lo único cierto es que la historia económica enseña que el crecimiento es un fenómeno complejo de destrucción creadora que opera a través de un desplazamiento permanente de recursos y necesidades: del campo a la ciudad, del tren al automóvil, del vapor a la electricidad, de las fábricas a las oficinas, de lo material a lo digital e intangible. El crecimiento sólo puede provenir, por tanto, de la demanda y satisfacción de nuevas necesidades, situándose en primera línea la salud y cuidados sanitarios, la educación y la formación. Por desgracia, estos dos grandes sectores -sanidad y educación- pertenecen a los sectores nacionalizados o nacionalistas, por oposición a capitalistas , de nuestra economía. En ellos, la noción de beneficio es desconocida y el coste de oportunidad del capital ni se calcula ni toma en cuenta; el empleo a vida es la norma y la gestión diaria de los negocios no está en manos de los empresarios sino de los sindicatos; los precios no se determinan en el mercado sino que se fijan por el Gobierno, que en teoría se esfuerza en arbitrar entre la oferta y la demanda aunque en la práctica un exceso de demanda se transforma en lista de espera mientras que un exceso de oferta cristaliza en un dispendio perpetuo. Podemos observar servicios de urgencia en los hospitales totalmente desbordados, y, al mismo tiempo, un gran número de clases en los colegios subutilizadas.

En los últimos treinta años el aumento del número de funcionarios, sumando los autonómicos con los estatales, no ha cesado mientras disminuían rápidamente los campesinos y marineros. Cuando se aplican con discernimiento las enseñanzas de la teoría del crecimiento endógeno, se constata que las transferencias del sector capitalista al nacionalizado que no conlleven formación intensiva de capital humano conducen al descenso casi constante de la tasa de crecimiento estructural, sin que, por otra parte, la demanda se satisfaga.

Paralelamente, como consecuencia de esas transferencias económicamente irracionales, que asignan erróneamente los recursos, los capitales se expatrían, las empresas deslocalizan, los jóvenes más dinámicos vuelan hacia horizontes más despejados, todo lo cual refuerza a su vez los efectos perversos de la nacionalización. Una sociedad superasistida, como la española, en la que los precios se falsean perpetuamente, incurre en delito de decadencia futura y, por supuesto, se encontrará despertrechada para competir con los países recién incorporados a la UE, que nos dominan en costes salariales.

De poco sirve subvencionar cuando el lastre que conlleva acaba por embrollar la visión de futuro. Entiendo que es un debate apasionante en el que los intereses creados, férreamente gestionados por funcionarios sindicalizados, no permiten abrir el juego con reglas objetivas. Pero democráticamente lo resolveremos, como resolvimos en su tiempo el de la escala móvil de salarios y la inflación. Si no, ya saben, los lunes al sol.

«El Emir», un palestino curtido en Afganistán
Los atentados de Abu Musab en Iraq han causado varios centenares de muertos
La Razón  4 Mayo 2004

Mohamad Al Zarqawi, alias Abu Musab, de 37 años, es un terrorista de origen palestino con pasaporte jordano que está considerado por EE UU como «Emir» (jefe militar) de Ben Laden en Iraq. Controla directamente más de media docena de organizaciones extremistas vinculadas a Al Qaida, entre ellas la mencionada Ansar Al Islam y Ansar Al Sunna («los Seguidores de la Tradición»), que revindicaron el asesinato de los agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en Latifiya.

Washington considera a Abu Musab el «cerebro» de la mayoría de los atentados cometidos con explosivos y coche bomba en Iraq, que han costado desde el final de la guerra varios centenares de muertos. Es conocido por los servicios antiterroristas como «Abu el Cojo», ya que en la guerra de Afganistán resultó herido por metralla en una pierna y huyó a Bagdad, donde fue operado. Abu Musab es considerado un peligrosísimo terrorista, que ha conseguido convertirse en el máximo jefe de los «yihadistas» (combatientes de la guerra santa), tras las continuas detenciones de gran parte de la cúpula de Al Qaida a raíz del 11¬S.

Su presencia en la frontera irano-iraquí, bajo el paraguas de Ansar Al Islam cuando comenzó la guerra y las simpatías de Ben Laden hacia sus «jóvenes palestinos» le han catapultado a ser el hombre de máxima confianza de Ben Laden en Iraq. Las detenciones en los últimos meses de medio centenar de radicales islámistas en el Reino Unido, Francia, Italia y España, la mayoría de ellos salafistas argelinos y marroquíes, desbarataron, hasta el fatídico 11¬M, los atentados terroristas de Al Qaida en Europa. Abu Musab ha establecido una alianza estratégica con ex agentes y altos oficiales de los servicios secretos de Sadam Husein y los llamados «fedayines» (mártires) del desaparecido Partido Baaz para combatir a Estados Unidos y sus aliados.

Zarqawi, cuyas actividades comenzaron a conocerse a partir de 1999, sería el cerebro de la mayoría de los atentados kamikazes que desde el final de la guerra de Iraq han costado la vida a varios centenares de militares de la coalición. Dirige hasta cinco organizaciones islamistas que operan en Iraq, desde países vecinos: Ansar al Islam (Kurdistán iraní), Ansar al Sunna (en la ciudad sunní de Faluya, en Iraq), Yund al Islam (Arabia Saudí), las Brigadas de Abu Hafs al Masri (frontera sirio-iraquí) y Altawhid, que es la organización encargada de reclutar a los suicidas en Europa con destino a Iraq. De esta manera, Abu Musab se ha convertido en el máximo jefe de los «yihadistas».

Los servicios de inteligencia europeos vienen alertando de que Al Qaida, tras la guerra de Iraq, está reclutando a centenares de musulmanes entre los inmigrantes de la Unión Europea. En concreto, en Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia y España. En Medio Oriente la «cantera» se encuentra en Arabia Saudí, Jordania y Turquía.
Recortes de Prensa   Página Inicial