AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 8 Mayo 2004
Los berenjenales de Mister Bean
Pío Moa Libertad Digital 8 Mayo 2004

Los papeles de Barcelona
José García Domínguez Libertad Digital  8 Mayo 2004

Las Vascongadas, el nacionalismo y el franquismo
Ernesto Ladrón de Guevara La Razón  8 Mayo 2004

No necesitan enemigos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  8 Mayo 2004

Listas negras, blancas y de listos
Julián Lago La Razón  8 Mayo 2004

Prensa y poder
Opinión El País  8 Mayo 2004

COMISIÓN PARLAMENTARIA
Juan Manuel DE PRADA ABC 8 Mayo 2004

El brazo a torcer
TONIA ETXARRI El Correo  8 Mayo 2004

EL INCONVENIENTE DESMARQUE DE ZAPATERO
Editorial ABC 8 Mayo 2004

¿Quién ha sido
Juan Pablo Colmenarejo La Razón  8 Mayo 2004

Listas negras de periodistas
José Clemente La Razón  8 Mayo 2004

La lengua de Cervantes
Cartas al Director ABC 8 Mayo 2004

Olvido y barbarie
Cartas al Director El Correo  8 Mayo 2004

Mayor Oreja dice que el PP estará vigilante para que Batasuna no se cuele por la puerta de atrás
EFE Libertad Digital  8 Mayo 2004

El CIS muestra cómo más de 2,5 millones de votantes se arrepienten de su decisión
EFE Libertad Digital  8 Mayo 2004

Las mafias marroquíes de la droga se pasan a financiar el terrorismo islamista
Pedro Canales La Razón  8 Mayo 2004



 

Zapatero
Los berenjenales de Mister Bean
Pío Moa Libertad Digital 8 Mayo 2004

Nuestro míster Bean, cuyas luces no parecen ser muchas, tiene la cualidad de meterse en berenjenales y la suerte, por ahora, de salir bastante airoso de ellos. En las elecciones pasadas tuvo la ocurrencia de exigir unos debates televisados que sólo descalabros podrían aportarle… y la inmensa suerte de que los rechazaran los asesores de Rajoy, dotados de una vista aquilina aún superior a la del líder socialista.

Ahora, después de haber eludido momentáneamente una comisión de investigación sobre las infamias del 11 al 14 de marzo, el PSOE ha conseguido hacerla inevitable a través de El País, su verdadero órgano de expresión. Se ha extralimitado en su hostigamiento al blandurrio PP, y éste no ha tenido otro remedio que reaccionar. Entonces los amigos de ZP han advertido: investigación sobre aquellos días, sí, pero también sobre cómo pudo llegarse al atentado. Evidentemente intentan manipular, pero con ello se meten en otro buen berenjenal, pues ofrece al PP la ocasión de explicar a fondo lo que dejó a medias el año pasado, engañado por su relativo éxito en las elecciones autonómicas posteriores al derrocamiento de Sadam.

Esperamos que el PP sepa aprovechar la nueva ocasión que le ofrece generosamente su contrincante. Quizá todo el mundo pueda enterarse ahora de que la destrucción de las torres gemelas no fue motivada por el ataque a los talibanes o a Sadam Husein, sino a la inversa; de que España está en primera línea del terrorismo islámico, pues éste aspira a retransformar España en al Ándalus, y había calculado los efectos políticos de algunos grandes atentados en España; de que el apoyo político, no militar, de España al derrocamiento de Sadam –uno de los tiranos más sanguinarios de estos años, pero muy excusable para nuestra izquierda–, se ha manifestado en el envío de soldados, no para sojuzgar al pueblo iraquí, como hacía Sadam, sino para ayudarle a reconstruir el país y defenderse de los terroristas, de los mismos autores de la matanza de Madrid; de que al retirar a los soldados, Rodríguez ha contribuido a la indefensión del pueblo iraquí, solidarizándose de hecho con quienes intentan someterlo por el terror, como intentan someternos a nosotros. Podríamos decir, en plan cínico, que el terrorismo islámico ha proporcionado a los socialistas su victoria electoral, y que éstos han correspondido dándole a aquel su mayor éxito político hasta la fecha. Digo “en plan cínico” porque no creo que Rodríguez haya premiado a Ben Laden intencionadamente, pero en la práctica ha funcionado exactamente así, y en política cuentan los hechos, no las intenciones. Los socialistas no son personalmente mejores o peores que los derechistas, pero la falsedad de sus ideas los empuja inevitablemente a tales atrocidades.

Sobre la insidia de que el gobierno del PP no hizo lo suficiente para evitar el atentado, cabe destacar que hasta ahora ningún gobierno ha hecho lo bastante para erradicar el terrorismo, pues los atentados siguen y seguirán. No obstante, media un abismo entre la legalidad y la eficacia de la acción antiterrorista del PP y la del PSOE, como todo el mundo recordará sin necesidad de entrar aquí en detalles. Y si la receta socialista para combatir el terrorismo islámico consiste en regalarle victorias tan extraordinarias como la retirada de Iraq, ya sabemos qué nos espera.

El Tripartito y los Medios
Los papeles de Barcelona
José García Domínguez Libertad Digital  8 Mayo 2004

En la portada del libro más vendido en el último Sant Jordi, la gran fiesta cívica de la cultura catalana, aparece el autor en cuclillas y con los pantalones bajados. El literato Andreu Buenafuente está haciendo caca. Buenafuente, uno de los centenares de humoristas, graciosos, cuentachistes y simpáticos que se agolpan en las parrillas de los medios de comunicación autonómicos, fue públicamente amonestado hace unos días por Joan Majó, ex ministro felipista y actual mandamás en la televisión del tripartito. En concreto, se le afeó que en algunas de las gansadas que escenifica en su programa utilizase la lengua castellana. La reacción del escritor a esa crítica fue fulminante: al día siguiente concedió una entrevista para mostrar su agradecimiento por trabajar en TV3, según él, el medio más libre de todos los que existen en España (para ser precisos, dijo "en todo el Estado").

Hoy, si se exceptúa la página web de Arcadi Espada, en Barcelona no se ha publicado ni una sola columna de opinión que hable del informe sobre la prensa de la Generalitat. Bueno, miento: en la edición local de El Mundo, un periodista garabatea trescientas palabras para inmortalizar su condena a los que han filtrado el dossier. Mientras tanto, la obra de Buenafuente sigue haciendo furor entre la intelectualidad del Principado. "Repones un montón en el estante y a los cinco minutos ya está vacío otra vez", me cuenta un librero amigo.

Es el resultado de la nación de la señorita Peppis que construyó Pujol durante un cuarto de siglo. Esa realidad virtual, ese Matrix con barretina en el que ahora vivimos seis millones de personas no habría sido posible sin la cooperación entusiasta de todos los que ayer estaban muertos de miedo ante el folio en blanco. Son ellos los que lo han permitido. Ahora no duermen, pensando en si Miquel Sellarès, el pobre apparatchik al que se atribuye la confección de la lista negra, los habrá colocado entre los buenos o en apartado de los que deberán ser castigados.

Y es que si algo hay auténticamente transversal en la Cataluña que Pujol ha legado a Maragall es la voluntad de obedecer a quien controle el Presupuesto. El discurso de la servidumbre voluntaria, leído en Barcelona, es una obra costumbrista, Arniches en estado puro. El pujolismo fue el último gran experimento de ingeniería social que se intentó en Europa. Y funcionó. Pujol demostró que se podían colonizar todas las conciencias por una vía simple: dominar absolutamente todos los medios de comunicación de una sociedad. Ahora, la gente quiere pensar lo que necesariamente tiene que pensar. Eso es todo.

Tal vez sea una mera casualidad, pero ha querido coincidir el anuncio del proyecto de limpieza ideológica en Cataluña con una exposición sobre la Revolución Cultural china organizada por el Ayuntamiento socialista de Barcelona. Aquello ocurrió después de la campaña de las Cien Flores, cuando el Gran Timonel animara la crítica pública de la política del partido. Entonces, nadie puso en cuestión el monopolio del pensamiento único colectivista en la nación, pero algunos se insinuaron tímidos, hasta timoratos, lejos del entusiasmo que Mao hubiera esperado de ellos. De ésos, ninguno sobrevivió. Aquí, venimos de las Cien Campañas; las tres últimas, contra la COPE, contra La Razón y, por supuesto, contra el fascista Aznar. Todos han participado, y tampoco a nadie se le ha ocurrido poner en cuestión a la señorita Peppis. Pero también entre los nuestros hay tibios, reacios a la euforia que exigen sus nuevos dueños. Y lo pagarán. Van a perder algo que aprecian más que sus propias vidas: la subvención.

Las Vascongadas, el nacionalismo y el franquismo
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de Unidad Alavesa La Razón  8 Mayo 2004

Los nacionalistas están rabiosos por la visita de S. M. el Rey Don Juan Carlos al acuartelamiento de Araca en Vitoria. No les ha sentado nada bien la presencia de Don Juan Carlos junto a nuestros militares, garantía de la unidad de España.

Primero, los portavoces del Gobierno vasco excusaron la ausencia protocolaria del lehendakari Juan José Ibarretxe, argumentando que el lehendakari nunca asiste a actos castrenses y después han desbarrado echando espuma por la boca como si estuvieran posesos, mientras critican que el Jefe del Estado se hubiera referido al País Vasco con la voz «Vascongadas» para abordar el amor de los militares a esta tierra.

Dicen que el Rey ha empleado un término franquista, como si quisieran asociarle con el régimen caducado hace veintiocho años.

Vamos de un esperpento a otro. Primero levantaron una enorme polvoreda por la exhibición de la Patrulla Águila que está programada para los prolegómenos de las fiestas de la Blanca en Vitoria; reaccionando con la histeria propia de la sintomatología maníaco-depresiva, y ahora lanzan las piernas al aire pataleando compulsivamente contra la presencia de nuestro Monarca en un acto militar en el que acompañaba a nuestras Fuerzas Armadas, que son tan vascas como españolas.

Veamos lo que dice el diccionario Espasa de la voz «vascón»:
«Natural de la Vasconia, o perteneciente a esta región de la España Tarraconense. Dícese de un antiguo pueblo de España, que tuvo su comarca de origen junto al Ebro, en la región de Calahorra (Logroño), de donde se extendió hacia el norte y noroeste. Vasconia vivió en paz con Roma, en cambio, hubo una irreconciliable enemistad con los pueblos germanos. Ya en la época de Eurico, los vascones estaban sometidos a los visigodos, pero se sublevaron en tiempo de Leovigildo (año 581), invadiendo y conquistando la Aquitania, que por ellos se llamó Gascogne (Gascuña) o país vascofrancés (587). Hubo así una Vasconia propia o española y otra francesa o Aquitania, cuya historia ofrece maravillosa simetría, pues frente a cada una de ellas se alzaba un poderoso enemigo: los visigodos al S. y los francos al N. Con la invasión mahometana (711) desapareció el reino visigodo y Vasconia quedó sometida a la influencia franca y al poder de la monarquía asturianoleonesa, primero, y a los condes de Castilla, después. En 779 Carlomagno forzó a los musulmanes a levantar el sitio de Pamplona y abatió los muros de la ciudad, pero se produjo una reacción que le obligó a retirarse, y su retaguardia, atacada por los navarros, fue vencida en Roncesvalles. A partir de esta fecha, Vasconia fue forjando su personalidad, hasta culminar, hacia el año 840, con el famoso y semilegendario Íñigo Arista, señor de Pamplona, a quien se considera como fundador del reino de Navarra».

Parece que Su Majestad el Rey Don Juan Carlos ha empleado el término preciso, desde la luz de la historia. Otra cosa es la obsesión nacionalista de cambiar la realidad de las cosas para conformar una existencia virtual de una nación inexistente.

Por cierto, «vascongado» era el término empleado por los ilustrados en el siglo XIX, y por eso a la célebre «Sociedad vascongada de Amigos del País», que es una institución de acendrada raigambre y de indiscutible prestigio intelectual, donde cohabitan sin dificultades nacionalistas y no nacionalistas, no se le califica como «euskalherriaca» o «euskalduna» o «euskerica» entre otros neologismos al uso de los intereses nacionalistas.
Se emplea el término «vascongada»; pues vascongadas o vasconizadas son las provincias del oeste y norte del País Vasco adonde se extendieron los vascones que habitaban el sur de los Pirineos.

Parece que el Rey ha empleado el término justo. Pero, como siempre, los nacionalistas seguirán tergiversando y adulterando el lenguaje a medida de sus intereses.

Y a todo lo que no les viene bien lo califican como franquista, sin darse cuenta de que cometen una estupidez retórica, pues de la misma manera que califican con ese término a todo aquel que se sale de sus parámetros políticos, podrían hacerlo con otros vocablos que también pertenecen a la historia, como carlismo, feudalismo
El franquismo es historia ya desde una visión temporal. Por tanto no insulta quien quiere, sino quien puede.

Cataluña
No necesitan enemigos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  8 Mayo 2004

Vaya noticia, resulta que el tripartito está encantado con la SER, El País y El Periódico, que para los medios que no se cuadran ante el nuevo poder tienen algunos planes y que al Avui le quieren salvar la vida con una buena inyección financiera siempre y cuando abandone su querencia convergente. Y todavía hay quien se sorprende. Es decir, que algunos analistas ignoraban que la pica que puso la izquierda en Cataluña pactando con los separatistas radicales cuando no soñaba con llegar a la Moncloa se apoyaba en Prisa y en Zeta; que no sabían del intervencionismo feroz y del gusto por la ingeniería social de socialistas, comunistas y esquerra. Tampoco habían oído nada, claro, sobre la idea de Sellarès, responsable de comunicación de la Generalitat y amigo de Carod, de crear un servicio de inteligencia catalán. En fin, que los tenían por liberales escrupulosamente respetuosos con la pluralidad y la libertad de expresión.

A mí lo que me preocupa de verdad es que el informe de marras, que sólo puede haber salido de la Administración porque contiene datos financieros reservados, no diga una palabra de las ediciones catalanas de El Mundo, el ABC y La Razón, entre la prensa de papel. No hay que ser muy agudo para inferir la existencia de otro "informe" y de otras directrices respecto a los que no aparecen. El enemigo. El trato que cabe esperar de la Generalitat quedó clarísimo con el reportaje que emitió TV3 en "30 Minuts" al poco de llegar los nuevos al poder. Fue la abierta demonización, la estigmatización, el señalamiento más repugnante de los tres diarios citados y, sobre todo, de la COPE y de Libertad Digital. El hilván del programa era la voz y la imagen de nuestro editor, sacada de la web de la COPE.

A La Vanguardia, por quien todos se preocupan estos días, la ven como una oveja descarriada que hay que conducir al redil mediante el juego de las suscripciones. Pero nadie repara en los que no cita el informe, que somos capítulo aparte porque no pueden ni soñar con domeñarnos.

Con Zapatero inesperadamente en la presidencia del gobierno, la lógica del poder acabará tarde o temprano con el tripartito arrojando a ERC en brazos de CiU. ¿Por qué? Porque la nueva financiación autonómica, con la que armaron tanto ruido en la campaña catalana, chocará –ya está chocando- con los barones socialistas y con el hesitante Sevilla. Porque no habrá reforma constitucional en la que quepa la quiebra institucional de España que buscan los diferentes proyectos de nuevo Estatuto de Autonomía.

Sellarès caerá seguramente por el informe sobre los medios, pero su salida estaba cantada desde que se enfrentó a Ernest Maragall. Que dejen de buscar enemigos. No los necesitan.

Listas negras, blancas y de listos
Julián Lago La Razón  8 Mayo 2004

Así que a Miquel Sellarés, brazo derecho que fuera de Pujol por los años setenta y ahora brazo izquierdo de Carod, quieren cargarle el marrón de un informe aparecido sobre periódicos y periodistas de Cataluña. O sea, de una «lista negra» manejada por el gobierno tripartito, lo cual se nos presenta como un ataque al pluralismo informativo, que es lo recurrente, una especie de caza de brujas macarthista y tal, vamos.

Bueno, pues si ustedes se lo piensan bien, importa una higa, o dos, que el documento proceda o no de la Secretaría de Comunicación de la Generalitat, pese a que Maragall se haya puesto muy trascendente, lo que no deja de ser un cierto ejercicio de cinismo. Porque para qué vamos entre nosotros a andar con medias tintas, que aquí todos sabemos que los partidos políticos en general, algunos más que otros, la verdad, pero todos en general, tienen su propia «lista negra», naturalmente.

A fuer de ser sinceros, el partido que ha manejado menos la «lista negra» ha sido el PP, pero no por virtuosismo, que tampoco es cosa de ponerse estrechos, sino más bien por complejo de inferioridad, y si no repasen ustedes la «lista de los listos», que ésa es otra lista, cuyo travestismo ideológico tanto ha agradecido Aznar, el muy ingenuo, y así le ha ido en la feria de Valverde, donde el que más pierde ya saben quién es. A Zapatero, otro caso, lo que más perplejo le dejó fue que, cuando aún no habían transcurrido veinticuatro horas del 14-M, periodistas de la «lista blanca» quisieran hacerle creer que eran de la «lista negra» aunque camuflados, qué caras.

Verbigracia, que las listas siempre son negras o blancas, pero los periodistas pueden ser negros hoy, blancos mañana, negros otra vez pasado y así sucesivamente, pero nunca criollos, que el criollismo lleva las de perder, tal cual nos enseña la Historia. Por eso no acabamos de entender que se haya montado la mundial, y precisamente en Cataluña. Decimos precisamente porque, durante años, la prensa catalana se la ha cogido con papel de fumar con los escándalos familiares de Pujol, y no creemos que fuere por la generosidad aleatoria del ex president con los medios, líbrenos Dios.

Dicho lo dicho, nos escandalizamos mucho más de quienes se escandalizan por la existencia de la «lista negra» esa que del propio escándalo, acaso porque nada nuevo hay bajo el sol. Ya contaba Calviño, años ha, que al llegar a la Dirección General de RTVE se encontró con una «lista blanca» de periodistas, que entonces se llamaba «fondo de reptiles», del que por cierto cobraba ya «el periodista traidor», que dicen en Génova, ahora asesor áulico de Blanco, el muy chaquetero. En resumidas, que Sellarés, o quien sea, no ha hecho más que elaborar un «who is who» de la prensa catalana, cosa frecuente en política. O sea, que mejor sería no hacer ahora como si nos hubiéramos caído de un guindo, que no es eso, no es eso.

Prensa y poder
Opinión El País  8 Mayo 2004

Un informe aparentemente apócrifo sobre política de medios, atribuido por CiU al actual Gobierno tripartito de la Generalitat y rechazado por éste, ha levantado un agrio debate y una lógica preocupación. Sea cual sea su autoría -y Pasqual Maragall se ha comprometido a esclarecerla-, ejemplifica exactamente lo que no se debe hacer desde la Administración. Sugerir cambios en la línea o en la dirección de periódicos, condenar o bendecir líneas editoriales en función de afinidades ideológicas, o insinuar sin pudor el intercambio de subvenciones por apoyos editoriales es propio de comisarios políticos y de obsoletas ideologías intervencionistas.

La política de medios de los gobiernos de Pujol ha sido todo menos ejemplar. No ha habido transparencia ni objetividad en las subvenciones. Ahora se ha conocido la existencia de inyecciones directas en dinero público a la cuenta de explotación de empresas privadas. Estos hechos, sospechados durante años, no justifican que el Gobierno de izquierdas siga una línea similar o ni tan sólo que albergue propósitos del mismo calibre, como se deduce del informe ahora conocido. Pero la publicación de este informe de vocación controladora tampoco justifica que se extienda una capa de olvido sobre las prácticas usuales durante los últimos 23 años.

La polémica y el escándalo son una buena ocasión para que el Parlamento catalán investigue a fondo ambas cuestiones: los propósitos intervencionistas del pequeño Maquiavelo provinciano que ha crecido a la vera de Maragall y las prácticas de compra de adhesiones y de control de medios públicos y privados por parte de Pujol. Las subvenciones a los medios -que pueden tener justificación en casos concretos como son los de promoción de la lengua catalana- deben concederse de manera transparente y pública, con criterios reglados y procedimientos de control. Cualquier discrecionalidad en esta materia será motivo de sospecha. Y esta regla vale para todas las administraciones públicas, no sólo para la catalana.

COMISIÓN PARLAMENTARIA
Por Juan Manuel DE PRADA ABC 8 Mayo 2004

LA hecatombe del 11-M dejó tras de sí, aparte de una herida que tardará muchos años en restañar, un reguero de preguntas sin respuesta. ¿Alguien cree seriamente que la anunciada comisión parlamentaria de investigación las esclarecerá? Se nos vende esta comisión como la panacea que acabará con las especulaciones, las insidias, los rumores y las falsedades: unos se aferran a ella con la esperanza de que sirva para restaurar su maltrecho honor y desmentir las acusaciones que se han dirigido contra ellos, que consideran difamatorias; los otros, con el secreto anhelo de que depare alguna revelación que demuestre que el depuesto Gobierno actuó taimada o siquiera negligentemente. En unos y otros, me temo, pesan más los intereses partidistas que el bien común. Aunque desde ambos bandos se haya proclamado pomposamente el deseo de que dicha comisión sirva para apagar el rescoldo de conjeturas e imputaciones que pende sobre sus cabezas como una espada de Damocles, lo que secretamente ambicionan es que el hilo que sostiene la espada se rompa y ensarte al rival.

Ese propósito de transparencia que se atribuye a las comisiones parlamentarias sólo puede ser enunciado desde la ingenuidad o el sarcasmo. La experiencia demuestra que dichas comisiones actúan como el calamar que huye, dejando tras de sí una estela de tinta que sólo sirve para añadir confusión al embrollo. Recordemos lo ocurrido recientemente en la Asamblea de Madrid, tras la deserción de los pintorescos Tamayo & Sáez; aquellas sesiones inquisitorias, mortalmente tediosas y ribeteadas de episodios chuscos, sólo redundaron en descrédito de la clase política. El asunto que ahora se dirime es, por supuesto, mucho más serio y peliagudo: la pelea de corrala protagonizada entonces entre las dos facciones a la greña sólo deparó motivos de hilaridad; ahora, en cambio, nos enfrentamos a un polvorín cuyo manoseo sólo servirá para atizar el fuego de la discordia. Las insidias no serán refutadas; las sospechas no serán dilucidadas; los rumores y especulaciones no alcanzarán el rango de verdad cierta: sólo se conseguirá aventar la semilla de la sospecha y encanallar un poco más el clima de cainismo que desde hace un par de meses se respira en España.

Pero no pensemos candorosamente que la constitución de esta comisión parlamentaria será por completo inútil. Servirá, por ejemplo, para entorpecer las pesquisas policiales y obstruir el libre desenvolvimiento de los tribunales de justicia; servirá para extender el desánimo entre las Fuerzas de Seguridad y arrojar una sombra de lenidad sobre los servicios de espionaje; servirá para cuestionar algunas instituciones del Estado que deberían permanecer al margen de la trifulca. Servirá, también, para que la tan cacareada unidad entre las diversas facciones políticas en la lucha antiterrorista (una unidad siempre precaria, sostenida por frágiles hilvanes) salte hecha añicos: las acusaciones de deslealtad e incompetencia que ambas facciones se propinarán, la elevación de la suspicacia a la categoría de controversia parlamentaria serán el triste epitafio de un sueño de unidad que, mientras duró, reportó innumerables beneficios. La comisión parlamentaria servirá, en fin, para airear las estrategias empleadas por las alimañas que sembraron la mortandad en aquella jornada infame, así como los métodos de investigación que se emplearon para identificarlas y aprehenderlas. Así, si alguien quiere emular tan sangrienta hazaña podrá hacerlo sin repetir los errores que incriminaron a sus chapuceros predecesores.

No debemos, tampoco, pensar que la creación de esta comisión parlamentaria no beneficia a nadie. El Tunecino, por ejemplo, debe de estar pegando botes de alegría en su paraíso de serviciales huríes.

El brazo a torcer
TONIA ETXARRI El Correo  8 Mayo 2004

Lo que más les cuesta a los partidos que gobiernan es dar su brazo a torcer. No vaya a creer el adversario que empieza a acusar síntomas de debilidad y, sobre todo, no vaya a perder ese regalo de voto que bien por los cánticos a la radicalidad nacionalista (en el caso de Euskadi) o bien por la necesidad de castigar a quienes nos metieron en la guerra de Irak (España en general) produjeron un trasvase necesario para decantar el juego de las mayorías. Ahora que las secuelas del trágico 11-M están dejando una profunda huella de deseos de revancha política, el debate sobre la creación de la comisión de investigación en el Parlamento, aunque necesario, nace viciado. Por los prejuicios, se entiende. Si para la izquierda en general, el Gobierno del PP ocultó datos sobre el atentado del 11-M y al ex ministro Acebes le piensan recordar hasta el final de sus días que llamó «miserables» a quienes dudaron de sus mensajes mientras que para el ex director de la Policía Díaz de Mera «quien mintió y perturbó» el clima electoral fue el PSOE, resulta difícil imaginar que se vaya a crear el clima propicio para que la investigación despeje tantas dudas y sospechas sobre quiénes y cómo administraron la información sobre el atentado. El PP, en principio, lo tiene difícil para salir airoso. Si mintió, como ya presumen algunos antes de que se inicie la investigación política, por perversos; si no se enteró porque los informadores pudieron desviar su tesoro hacia el ambiente del socialista Rubalcaba, peor que peor, por pardillos.

En el Parlamento vasco, que pasará al 'récord guiness' por haber sido capaz de consensuar, al menos, la ley del vino, el ambiente de desconfianza está instalado desde hace algún trienio. En el hemiciclo de Vitoria no se rectifica ni para dar la hora. Claro está que, con el cambio de Gobierno, los nacionalistas han decidido emprender una campaña de maquillaje porque ya no cuaja el mensaje de que el Ejecutivo de Madrid es inmovilista. Así es que quienes defendieron a capa y espada el pacto de Lizarra, del que ahora dicen que «está ya superado», sin ser capaces de retirarlo, dedican sus energías a suavizar las aristas del plan Ibarretxe. Tanto el lehendakari como Imaz están desplegando sus encantos sobre el polémico plan a fin de serenar los ánimos y ganar tiempo. El fin, que da la impresión de que no saben qué hacer con él.Y otra vueltecita mientras corre el calendario hasta las próximas elecciones autonómicas. ¿Que piensan los empresarios? Pues lo mismo que hace un año cuando se mostraron tan críticos con el proyecto. A Ibarretxe, quienes no son nacionalistas, le han dicho reiteradamente que su plan fractura a la sociedad vasca. ¿Quién sabe?, quizá después de las autonómicas, si ha logrado atraer los suficientes votos de Batasuna para lograr la mayoría que ahora no tiene, sea «su momento» para la rectificación.

EL INCONVENIENTE DESMARQUE DE ZAPATERO
Editorial ABC 8 Mayo 2004

EL presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha recibido con una táctica de distanciamiento la petición del PP de crear una comisión de investigación de los acontecimientos del 11-M. Con el anuncio de que su ejecutivo respetará las decisiones de los grupos políticos y les prestará toda colaboración, Rodríguez Zapatero, además de cubrir bien el expediente institucional, se sitúa en una posición de superioridad sobre la disputa que se le avecina, posición que no se corresponde con la conducta de su partido durante los días 12 y 13 de marzo, sobre la que una parte importante del electorado también tiene serias dudas. La comisión parlamentaria no va a investigar el quién y el porqué de los atentados de Madrid. De esto se están encargando jueces, fiscales y policías. Esta comisión es política y tiene que desentrañar el escenario político que se construyó paralelamente a los primeros pasos de la investigación policial y en los días siguientes a los atentados.

Zapatero no está solo en esta táctica. Su partido, nuevamente mal acompañado en un asunto de enorme interés para el Estado y la sociedad, quiere que el ámbito de la investigación se limite a los «poderes públicos», es decir, al Gobierno del PP. Pero si la comisión responde a la demanda ciudadana de transparencia y verdad, también su investigación tiene que afectar a quienes no eran entonces «poderes públicos», pero sí políticos y sociales, que resultaron decisivos en la creación de un estado de opinión contra el Gobierno de Aznar, que llegó a su paroxismo en la jornada de reflexión con los cercos a las sedes del PP. Por eso Rodríguez Zapatero, como secretario general del PSOE, también está concernido políticamente por la comisión parlamentaria. Fue uno de sus más cualificados portavoces el que, en la noche previa a la jornada electoral, afirmó que el Gobierno de Aznar estaba mintiendo. No deja de ser un sarcasmo que el presidente del Congreso de los Diputados, el socialista Manuel Marín, sugiera ahora que la comisión debería aplazarse hasta después de las elecciones europeas, para no interferir en el proceso electoral. También ha sido la locuacidad del ministro del Interior, José Antonio Alonso, la que ha roto la posible contención que mantenía al PP en una actitud de silencio institucional, al final insostenible, incluso injustificable a la vista de la continua filtración de informes policiales sobre los atentados. Esta comisión no debe conceder inmunidades por adelantado.

Además, y ante tan inquietante número de filtraciones, resulta lógico desde todo punto vista que el juez encargado de la investigación del 11-M y del sumario abierto en la Audiencia Nacional, Juan del Olmo, urja a la Fiscalía de ese órgano judicial a que tome «las medidas oportunas que considere procedentes en orden a preservar, asegurar, el objeto y finalidad del secreto de la instrucción judicial». Que la primera reacción del fiscal general del Estado, Cándido Conde-Pumpido, haya sido asegurar que no tiene constancia alguna de «vulneración» del secreto sumarial es un muy mal principio para dotar de tranquilidad y sosiego la labor de Del Olmo.

Si esto ocurre ahora en los juzgados, el panorama que se cierne sobre la futura comisión parlamentaria resulta ciertamente desalentador. En vez de tomar distancia, Zapatero hubiera hecho mucho mejor si antes de que se construyera este castillo de naipes de la comisión, hubiese utilizado su promesa de «hablar mucho y siempre que sea necesario» con el jefe de la oposición. No fue así, se emboscó, empezó a hablar su ministro del Interior y estamos donde estamos. Promete tormentas la comisión. La primera, su propia composición, donde el único partido de la oposición en este asunto, el PP (con 148 diputados), tendrá cuatro puestos, mientras ERC, CiU, PNV, IU, CC y Grupo Mixto (que entre todos suman 37 diputados) tendrán doce.

¿Quién ha sido?
Juan Pablo Colmenarejo La Razón  8 Mayo 2004

El grito del 13 de marzo es una las interrogantes que esperemos esclarezca la comisión de investigación en el Congreso. Después de las elecciones se apagaron las voces que reclamaban saber la verdad antes de votar. El PP solicita que se investigue todo lo ocurrido del 11 al 14. El PSOE y sus socios añaden que también lo de antes. Todo es correcto siempre y cuando la verdad se aparezca entre nosotros como una divinidad y no salga por la ventana impulsada por las sospechosas ganas que algunos tienen de tapar los puntos negros. ¿Quién ha sido? ¿Cuándo se preparó?...Son preguntas para un sumario judicial. En el parlamento hay que abrir en canal los cauces de las informaciones. ¿Quién tuvo la información? ¿ El ministro Acebes dijo todo lo que sabía? ¿Tenían otros dentro de la Policía más elementos de la investigación que fueron comunicados a determinados centros de poder? ¿De dónde sale el dato del terrorista suicida que airean sin pudor por la radio y después de las elecciones dicen que es un error? ¿Quién engañó a quien? ¿El gobierno Aznar a los españoles a sabiendas, por error o por torpeza? ¿Quien quisó ocultar, tergiversar y manipular?

Son muchas preguntas para cuatro días que han cambiado la historia de España. ¿Nos sacará de dudas la comisión y los jueces? Quisimos la verdad antes de votar y después también porque están en juego muchas cosas. Que alguien nos explique de una vez como es posible que unos rateros de tres al cuarto, bandoleros de lo urbano, fueron capaces de realizar una matanza propia de profesionales del crimen. ¿De Lavapiés salió un comando de élite que empieza a ser detenido menos de 48 horas después de los crímenes? Además de la vida de un servidor público qué grado de oscuridad nos deja el episodio de los suicidas de Leganés. La memoria de las víctimas y la verdad merecen que nuestra democracia funcione. El PP ha tardado mucho en pedir la comisión de investigación porque temen que sea un examen a su gestión en la lucha contra el terrorismo. Que el todos contra el PP se visualice en un goteo de testimonios en esa comisión. Antes de la decisión anunciada por el trío Rajoy-Acebes-Zaplana, sólo Esperanza Aguirre se mostró favorable y casi le abren un expediente disciplinario. Determinadas filtraciones del sumario han sido la guindilla que ha removido de sus asientos a los del PP. Más vale tarde que nunca aunque sea a raíz de una portada con datos filtrados desde alguna parte interesada. Quien tiene el poder, tiene la información. Y hay sabe emplearla demasiado bien.

Listas negras de periodistas
José Clemente La Razón  8 Mayo 2004

Que el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, no sepa a estas alturas quién o quiénes son los responsables del polémico informe sobre los medios de comunicación catalanes, en el que entre otras lindezas se propone controlar la actividad de medios públicos o privados con claras referencias a periodistas críticos o afines al tripartito catalán, sólo demuestra su ceguera política a la vez que confirma su incapacidad para dirigir los destinos de esa gran comunidad autónoma.

El autor de ese polémico y sectario libelo, impropio de un gobierno democrático y que nos retrotrae a lo peor del intervencionismo y la caverna, debe ser cesado de inmediato para salvar el buen nombre de la Generalitat. Tal vez Maragall no lo sepa pero ya es de dominio público entre los catalanes que el secretario general de Comunicación, Miquel Seyarés, hombre de ERC al frente de la política comunicativa del tripartito ha defendido el contenido de ese informe hace sólo veinte días en un encuentro con periodistas catalanes en Madrid. El propio Seyarés decía ayer que no pensaba dimitir, al tiempo que el «conseller en cap», Josep Bargalló, aseguraba que la filtración de ese informe se debía a la cancelación de 16.000 suscripciones a un diario catalán. No pueden mirar para otro lado ante un hecho de tanta gravedad, so pena de que se les quede cara de idiota.

Todos saben y por eso CIU airea los papeles, quién o quiénes están detrás del documento, que dicho sea de paso, refleja un sentimiento muy extendido entre socialistas y republicanos, partidos ambos que nunca han ocultado su tendencia a controlar los medios de comunicación o castigar a quienes no se sometían a sus dictados. Las ayudas públicas a los medios siempre han sido mercancía de cambio para ERC y PSC. No hay más que echar una mirada al pastelazo que tienen montado en el Baix Llobregat para comprobarlo, pero que un medio escrito tenga 16.000 suscriptores pagados por todos los catalanes no sólo es un atropello y un abuso de poder, sino que rayar el desatino y atenta contra el más elemental sentido de la ética y la justicia, algo de lo que socialistas y republicanos dicen andar sobrados.

La lengua de Cervantes
Cartas al Director ABC 8 Mayo 2004

En «El Quijote», Miguel de Cervantes dice: «Barcelona es archivo de Cortesía». Lo escribió a finales del siglo XVI. Ahora, si viviera, creo que se volvería a Argel, pues su lengua, el español, está siendo pisoteada, defenestrada... Dicen que quieren congelar la Ley de Calidad de la Enseñanza para volver otra vez al PA de Rubalcaba, que hizo desaparecer la EGB y dio paso al fracaso escolar.

Me parece muy bien que las demás lenguas sean oficiales en sus Comunidades Autónomas, pero, ¿por qué le hacen la vida imposible a todos aquellos que quieren seguir enseñando la lengua de Cervantes?

Gregorio Peces Barba dice: «La intención del Gobierno vasco de desarrollar una normativa propia sobre educación es ilegal y delictiva». Con el máximo respeto, le diré que en su artículo «Anatomía de un disparate», usted decía: «El PNV organizó la educación desde el odio a España y a los españoles, y que fueron desleales al no cumplir con los pactos». Usted sabe que los gobiernos de UCD, PSOE y PP lo han estado consintiendo, callando durante 25 años. Ahora ya es tarde, y España se desgarra de Norte a Sur. Pregunto: ¿a quién le vamos a echar la culpa ahora?, pues el día que los españoles transferimos -alegremente- la enseñanza al País Vasco y Cataluña pusimos en marcha los altos hornos del odio a España y a su Historia.   A. Ramírez Díaz.   La Granja de Torrehermosa (Badajoz).

Olvido y barbarie
Natxo Parada Villanueva/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo  8 Mayo 2004

Hace ya mucho tiempo que Machado dijo aquello de «todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar», y no hay nada más cierto ya que estamos en este mundo de paso, nos guste o no. Pero algo siempre queda, y por pequeña que ésta sea, siempre quedará una huella de nuestro pasar. Yo diría que todos tenemos el deseo y la necesidad de no caer en el olvido, de ser recordados una vez que ya seamos pasado. Pero la vida, o los humanos, no somos siempre tan generosos. Hoy hace ya 6 años del vil asesinato del subteniente Alfonso Parada, asesinado por los 'salvapatrias' abertzales. Los que dicen luchar por nuestra libertad y lo único que hacen es cargarnos de cadenas y de dolor. Tantas vidas truncadas, tantas ilusiones rotas, y tan poca comprensión y humanidad por parte de algunos, ya saben ustedes quiénes; los que miran para otro lado. Vayan estas líneas para que no caiga en el olvido tanta barbarie y tanto dolor. El olvido nunca prenderá en nosotros. Te recordamos, siempre. Tu familia.

CON HERRITARREN ZERRENDA EN LAS ELECCIONES EUROPEAS
Mayor Oreja dice que el PP estará "vigilante" para que Batasuna no se cuele por "la puerta de atrás"
El candidato del PP a las elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja, reiteró que su partido tiene "la obligación democrática de devolver la esperanza a diez millones de españoles" que le votaron en las pasadas elecciones generales. Por otra parte, Oreja recalcado que su partido estará "vigilante" para que se cumpla la Ley de Partidos y Batasuna "no pueda, por la puerta de atrás, colarse en la democracia española".
EFE Libertad Digital  8 Mayo 2004

En declaraciones a Telemadrid, Jaime Mayor Oreja se refirió así a la candidatura a los comicios europeos de Herritarren Zerrenda (HZ) que, según ha denunciado el PP, está promovida por representantes de Batasuna.

"Vamos a ver exactamente qué lista es, quiénes forman parte y si hay fraude de ley o no. Queremos ser exigentes con la ley y hemos hecho una Ley de Partidos para que los grupos que, sin duda, son ETA y que están en el entorno de ETA y que están alentados por esta estrategia terrorista no puedan por la puerta de atrás, colarse en la democracia española", subrayó el candidato a las elecciones europeas.

Por su parte, el portavoz de Justicia del Grupo Parlamentario Popular, Ignacio Astarloa, afirmó en un comunicado que el PP estudiará "de forma rigurosa" la presentación de esta candidatura y señala que "no descarta" su impugnación. Asimismo, Astarloa insta al Ejecutivo y a la Fiscalía General del Estado a "utilizar todos los mecanismos necesarios para hacer cumplir" la Ley de Partidos y recuerda que, si la candidatura de HZ es proclamada por la Junta Electoral, "es obligación del Gobierno impugnarla ante el Tribunal Supremo, para que éste pueda dictaminar su ilegalidad".

Mayor Oreja reiteró que su partido tiene "la obligación democrática de devolver la esperanza a diez millones de españoles" que le votaron en las pasadas elecciones generales. "El objetivo importante es que esos diez millones se hagan la pregunta del verano: ¿Cómo es posible que un partido que perdió las elecciones generales por una tragedia el 14 marzo, tres meses después haya ganado las elecciones europeas?. Eso es lo que nos gustaría que se preguntasen los españoles", manifestó.

Por último, se refirió a la estrategia de su campaña electoral, explicó que "un político debe ser como es y no disfrazarse" por lo que hará una campaña que "nace" de su "convicción" y de su "diagnóstico" y "análisis" de la situación en España y en la UE.

2 MILLONES VOTARON A PSOE E IU PARA EVITAR EL TRIUNFO DEL PP
El CIS muestra cómo más de 2,5 millones de votantes se arrepienten de su decisión
Los atentados del 11-M confirmaron la intención de voto a un 53,8% de los encuestados, mientras que a un 21,9% les "animó a ir a votar, ya que pensaban no hacerlo". Un 13,5% – 985.000 electores, según Onda Cero– cambió el voto, mientras que 1,6 millones que se iban a abstener acudieron a votar debido al 11-M. Según la encuesta del CIS, un 15,7% de los electores se arrepienten de su decisión, y casi dos millones votaron a IU y PSOE para que no ganara el PP.
EFE Libertad Digital  8 Mayo 2004

El estudio postelectoral del CIS, realizado entre el 23 de marzo y el 3 de abril a 5.377 personas de toda España, excepto Ceuta y Melilla, muestra como más de un 21,5 por ciento que manifestó lo contrario se sintió influido a la hora de votar en las elecciones generales del 14 de marzo tras los atentados en Madrid mientras que el 78,3 por ciento de los españoles no se sintió influido.

Finalmente, acudieron a las urnas y depositaron su voto un 88 por ciento de los encuestados, de los cuales un 89 por ciento había decidido a quién votar antes de los atentados. En concreto, un 83,6 determinaron el destinatario de su papeleta antes del inicio de la campaña electoral y un 5,4 lo hicieron durante la misma.

Si los electores hubieran sabido que los resultados de las generales iban a ser los que finalmente fueron, sólo un 85,2 por ciento "hubiera votado por el mismo partido o coalición por el que lo hizo", mientras que el 15,7 por ciento no actuaría de la misma manera tan sólo mes y medio después. El 10,1 por ciento se hubiera abstenido o hubiera votado en blanco (2,5 millones de votantes), mientras que el 1,1 por ciento hubiera cambiado de partido elegido (algo más de 250.000 votantes) –25.846.620 votaron en las elecciones del pasado 14 de marzo–. Tras la victoria del Partido Socialista, el 35 por ciento de los encuestados prefiere "un gobierno del PSOE en minoría"; a un 22,1 por ciento le gustaría que gobernase con la izquierda (IU, ERC, BNG, CHA); y un 13,7 por ciento preferiría que lo hiciese con los nacionalistas moderados de CiU o CC.

Un dato interesante de la encuesta del CIS presentada este miércoles a los grupos parlamentarios muestra como el 15,7 por ciento de los que votaron al PSOE lo hicieron para evitar que ganara el PP, al igual que el 10,2 por ciento de los votantes de IU. Estos datos suponen en términos reales supondría que casi dos millones de los votos conseguidos por las formaciones del PSOE e IU fueron para evitar la victoria o mayoría absoluta del PP. A esto se le puede enlazar lo descrito en el párrafo anterior, que dice que un 14,8 por ciento se arrepiente de lo votado una vez sabido los resultados.

Los comicios del 14 de marzo fueron seguidos con mucho y bastante interés por un 47,4 por ciento de los españoles, frente a un 24,9 por ciento en el que despertaron poco interés y un 15,5 por ciento que manifestaron no tener ninguno. Además, del 58,9 por ciento que manifestaron tener conocimiento de los resultados de algunos sondeos electorales, un 93,1 declaró que no los tuvo en cuenta en el momento de decidir su voto y así, el 42,7 por ciento reveló que había votado al Partido Socialista, el 25,9 al Partido Popular, y el 4,5 lo hizo por Izquierda Unida.

El PSOE y su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, obtuvieron los porcentajes más altos en cuanto a la calificación de "buena" del desarrollo de la campaña electoral de cara a los comicios del 14 de marzo, tanto por lo que se refiere a la llevada a cabo por el partido como la realizada por el candidato. Así lo manifestaron el 33,9 por ciento de los encuestados con respecto al PSOE, frente al 21,7 por ciento que opinó lo mismo de la llevada a cabo por el PP y un 17,2 que así lo consideró de IU. Sin embargo, tanto el PSOE, como el PP e IU desarrollaron una mala campaña para el 8,6 por ciento, el 19,3 y el 15,8, respectivamente.

Las mafias marroquíes de la droga se pasan a financiar el terrorismo islamista
Acosados por las capturas de la Guardia Civil, utilizan el terror para chantajear a Rabat y Madrid
Las mafias de la droga marroquíes han comenzado a financiar al terrorismo islámico internacional como medida de chantaje a gobiernos y organismos internacionales y disuadirles así en la represión del narcotráfico, y al mismo tiempo crear un sistema de interdependencia entre el dinero negro, la criminalidad organizada y el terrorismo. Las masivas capturas de hachís procedente de Marruecos por la Guardia Civil española en los tres últimos años, cifradas en casi 1.700 toneladas, han hecho perder a las bandas del norte de Marruecos unos 1.500 millones de euros.
Pedro Canales La Razón  8 Mayo 2004

Rabat- En el transcurso de los últimos años, han aumentado considerablemente las capturas de droga procedente de Marruecos por parte de la Guardia Civil española. En 2001, los agentes antidroga de la Policía española y de la Guardia Civil se incautaron de 514 toneladas, de las cuales más de la mitad, unas 293, fue en las costas andaluzas. En 2002 la droga capturada fue de 565 toneladas, y en 2003 las cifras se situan en torno a las 600 toneladas de hachís interceptadas. En estos tres años, la Policía española ha hecho perder a los narcotraficantes marroquíes y sus socios europeos más de 1.500 millones de euros.

Para compensar las pérdidas cada vez mayores y la creciente demanda del mercado, se ha aumentado en el Reino alauí la superficie dedicada al cultivo del cannabis, de donde se extrae el hachís, pasando de 60.000 hectáreas a principios de los años 90, a 135.000 hectáreas el año pasado, según cifras oficiales del Gobierno alauí transmitidas a Naciones Unidas.

Todos los organismos internacionales que se ocupan del tráfico de estupefacientes concuerdan en que Marruecos sigue siendo el principal proveedor de hachís de Europa, y España juega el papel de almacenamiento y tránsito. Los vínculos entre el tráfico de hachís marroquí y de cocaína colombiana, con las redes del narcotráfico que operan en España, han sido claramente probados por las investigaciones policiales. Desde la interceptación del barco «El Volga» en 1996 en el que se incautaron 37 toneladas de hachís, y fueron detenidos tres ciudadanos gallegos vinculados a la industria pesquera, las autoridades judiciales españolas pusieron de manifiesto los lazos entre el blanqueo de dinero procedente de la cocaína, la compra de barcos y el transporte de hachís.

El fenómeno nuevo observado en los últimos tiempos es la financiación de grupos terroristas por parte del narcotráfico, para que actúen en la región del Mediterráneo occidental. España y Marruecos se han comprometido a llevar a cabo una cooperación que sea capaz de poner fin al caos socio-económico y político existente en el país norteafricano, y al mismo tiempo conseguir estabilizar regiones enteras del reino de Mohamed VI, como la zona norte, que se encuentran sometidas al crimen organizado.

Desde hace años las organizaciones criminales en Marruecos cooperan con los grupos terroristas islamistas. Al Qaida se ha servido de estas mafias para transportar a Europa miembros de sus «células durmientes», vía Marruecos. A menudo, el precio a pagar por los usuarios de las pateras es el transporte de droga. El periódico marroquí «Asdaa» llegó a afirmar que Ben Laden en persona estuvo en Marruecos acompañado de un grupo de 40 «afganos árabes», antes del 11¬S. El terrorista saudí habría utilizado las redes de la inmigración ilegal para ello. La noticia nunca fue desmentida por las autoridades marroquíes.
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