AGLI

Recortes de Prensa     Martes 18 Mayo 2004
MAGNICIDIO EN IRAK
Editorial ABC 18 Mayo 2004

EL ANTIAMERICANISMO ESPAÑOL
EDURNE URIARTE ABC 18 Mayo 2004

11-M: conspiración, investigación, contraprogramación
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  18 Mayo 2004

Los otros catalanes
Amando de Miguel Libertad Digital  18 Mayo 2004

LA SOMBRA DEL DEBATE ES ALARGADA
FERRÁN GALLEGO ABC 18 Mayo 2004

En las urnas o con coche bomba
EDITORIAL Libertad Digital  18 Mayo 2004

La caída de Morgan
Cristina Losada Libertad Digital  18 Mayo 2004

El PP, solitario y prescindible
Jorge Vilches Libertad Digital  18 Mayo 2004

Precisión suicida
Editorial El Correo  18 Mayo 2004

Paso a paso
SANTIAGO GÓNZALEZ El Correo 18 Mayo 2004

Sostenida incógnita
José Javaloyes Estrella Digital 18 Mayo 2004

Bailando con lobos
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  18 Mayo 2004

Declaraciones
Cartas al Director ABC  18 Mayo 2004

Al Qaida ha radicalizado sus comandos en toda Europa al incorporar «takfires»
Pedro Arnuero La Razón  18 Mayo 2004

La Comunidad Valenciana dice que unificar catalán y valenciano va contra el Estatuto
Nadia Tronchoni La Razón  18 Mayo 2004

 

MAGNICIDIO EN IRAK
Editorial ABC 18 Mayo 2004

EL asesinato del presidente del Consejo de Gobierno, Ezedín Salim, a manos de un terrorista suicida -uno de los más graves ataques a los planes de estabilidad en Irak- deja pocas dudas sobre las intenciones y los intereses de sus autores. Matando a uno de los personajes clave del proceso de reconstrucción institucional, los terroristas han puesto las cosas mucho más complicadas para que se pueda forjar una solución razonable que contribuya a la pacificación del país. En pleno escándalo sobre las torturas de prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib, la muerte de Salim representa la constatación de las limitaciones de Estados Unidos para garantizar siquiera la seguridad de las personalidades que forman la base de su proyecto de reconstrucción de Irak, lo que no contribuye precisamente a reforzar su posición.

En las actuales circunstancias nadie puede decir que obstaculizar el camino hacia el establecimiento de un poder iraquí el 30 de junio sea el objetivo de las fuerzas de ocupación. Todo lo contrario, el deterioro de la seguridad ha reforzado más que nunca la convicción de que la única forma de evitar que el país entero se hunda en el caos es contar cuanto antes con instituciones iraquíes que puedan legitimar las acciones necesarias para restablecer el orden. En esto están de acuerdo tanto Estados Unidos y Gran Bretaña, como aquellos países europeos que en su día se opusieron a las operaciones militares en Irak, así como las Naciones Unidas. Es evidente que Estados Unidos necesita ayuda para evitar que lo que hoy es un incendio se convierta en un volcán. Para ello no tiene más remedio que flexibilizar sus posiciones iniciales sobre el futuro que sus analistas imaginaron en este país, de manera que se abran las puertas para que otros gobiernos e instituciones y la sociedad iraquí, en general, puedan sumarse a ese esfuerzo necesario que impida que todo salte en pedazos. Una transferencia creíble de poderes a una institución iraquí reconocida sería probablemente la señal más evidente de este cambio y tal vez la última oportunidad de reconducir el conflicto.

Sería ilusorio creer que esta diabólica situación daña solamente a Estados Unidos, cuando es evidente que los principales perjudicados serían los propios iraquíes, por no hablar de las espantosas consecuencias globales de todo tipo que se derivarían de una guerra civil en Irak. Desde luego, entre los que se alegran de que en Irak las cosas empeoren se encuentran, en primer lugar, los terroristas que ayer asesinaron a Ezedín Salim.

EL ANTIAMERICANISMO ESPAÑOL
EDURNE URIARTE ABC 18 Mayo 2004

La crisis de Irak y el escándalo de las torturas del ejército norteamericano han dado un renovado impulso al antiamericanismo español. Si a esto unimos la posición minoritaria del centro derecha en nuestro panorama intelectual y su concepción vacilante en política internacional, nos encontramos en pleno auge de tres falacias habituales del antiamericanismo. Y no nos confundamos, esto no sólo afecta a Estados Unidos, sino al conjunto del liberalismo y conservadurismo europeos, porque el antiamericanismo también implica una determinada concepción de la democracia y una descalificación de la derecha.

Primera falacia: las torturas de Estados Unidos demuestran que las violencias del estado norteamericano y de los estados dictatoriales son semejantes. Sadam Hussein asesinó a decenas de miles de iraquíes y ninguna institución política, ningún medio de comunicación de su país, tuvo la oportunidad de acusarle por ello. Las torturas de los norteamericanos han provocado una de las mayores movilizaciones políticas contra el Gobierno en Estados Unidos. Y atención a la falacia que se suele adosar frecuentemente a la anterior: la derecha, es decir, Bush, es la que comete los abusos, no la izquierda. Curiosa conclusión en un país como España donde el terrorismo de Estado, desgracia que ha asolado a numerosos estados democráticos, fue amparado por un Gobierno de izquierdas.

Segunda falacia: no hay demasiadas diferencias entre algunas democracias, como la de Bush, y algunas dictaduras. Fijémonos en las numerosísimas acusaciones de fascista que ha recibido un gobernante democrático como Bush. Y no olvidemos algunas semejantes contra Aznar. De nuevo, la idea de que la democracia lo es cuando gobiernan determinados partidos se impone con asombrosa ligereza.

En este punto, asoma también una buena dosis de ignorancia, la que se aplica al análisis de los neoconservadores norteamericanos a quienes se supone muy influyentes en Bush. Muchos representantes del antiamericanismo confunden el neoconservadurismo con la extrema derecha, desconocen que una buena parte de su origen está en la izquierda, que sus miembros son lo que en Europa consideramos liberales, pero que creen en la importancia del papel del Estado y que en política exterior son lo que Max Boot considera wilsonianos duros (véase Foreign Policy, enero-febrero 2004, o El excepcionalismo norteamericano de Seymour Martin Lipset).

Tercera falacia: hay un fundamentalismo norteamericano, la de su derecha cristina, comparable al fundamentalismo islámico. De nuevo la ignorancia y algo de confusión interesada llevan al antiamericanismo a comparaciones y amplificaciones que diluyen la gravedad del terrorismo islámico. En primer lugar, la derecha cristina norteamericana ha sido respetuosa con la ley, y, a diferencia de lo que ocurre con los clérigos fundamentalistas musulmanes, es extremadamente infrecuente que los fundamentalistas estadounidenses defiendan el extremismo político (véase Fundamentalismo, de Steve Bruce) Y, en segundo lugar, la fuerza de grupos como la Mayoría Moral o la Coalición Cristiana es minoritaria entre los republicanos.

Ejercicio final: sustituyamos a Bush por la derecha española y recordemos los paralelismos realizados entre ésta, las dictaduras, el fascismo, los fundamentalismos y todos los demás males.

11-M: conspiración, investigación, contraprogramación
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  18 Mayo 2004

No dudo de que Acebes desconociera los últimos datos sobre el 11-M revelados por El Mundo. Tampoco dudo de que con los diversos ministros del Interior en los Gobiernos del PP hayan sobrevivido “células durmientes” del felipismo policial, incluida la “banda de Interior”, que se hayan activado antes, durante o después de la masacre del 11-M. O antes o durante y, sin duda, inmediatamente después. También creo que cuando Acebes dice que Rubalcaba no dice la verdad sobre el 11-M, Acebes está diciendo la verdad. O lo que él cree que es la verdad, y de la que, en parte, se va enterando por los periódicos.

Pocas semanas después de aquella carnicería y del vuelco político que logró en España, varios aspectos empiezan a dibujarse con suficiente claridad en la investigación, nada policial y totalmente periodística. El primero es que, tal como muchos sospecharon pensando en los partidos y países favorecidos por el resultado de la masacre, hay en la trama terrorista elementos obvios de conspiración interior, sea por complacencia, sea por negligencia en los organismos de seguridad (Policía, Guardia Civil, CNI) que debían seguir y de hecho seguían las andanzas de varios terroristas que han resultado ser confidentes suyos pero que ni informaron a sus superiores, al menos a todos ellos, respetando la cadena de mando, ni actuaron en consecuencia.

El segundo aspecto destacable es que desde el Ministerio del Interior se han sucedido dos estrategias defensivas del nuevo Gobierno, orquestadas con grosera torpeza por el nuevo responsable Alonso: una, achacar la responsabilidad política al Gobierno del PP y en concreto al ministro del Interior Angel Acebes; otra, “contraprogramar” las más sonadas revelaciones de El Mundo que ponen en solfa al Gobierno del PSOE mediante filtraciones incoloras e insípidas, aunque no inodoras, a El País. Muchos creen que sin el espionaje permanente a los periodistas del diario de la calle Pradillo habría sido difícil conseguir una y otra vez esa simultaneidad en el fuego informativo y el humo intoxicador.

El tercer aspecto, acaso el más importante, es que ya hay una parte sustancial de la opinión pública convencida de que el terrorismo islámico fue sólo una parte del mecanismo que desembocó en la masacre del 11-M, pero que ha habido complicidades españolas y responsabilidades marroquíes sin las que el efecto político buscado hubiera resultado imposible. Esa convicción se agiganta con los días y de nada están sirviendo las cortinas de humo del imperio polanquista. Si un solo cadáver es capaz de denunciar a su asesino incluso años después del crimen, ¿qué no podrán doscientos, instalados en lo más hondo de nuestra memoria?

Aún no ha empezado a funcionar la comisión del 11-M y ya el 11-M no se parece en nada a lo que fue o creímos que era. Tampoco, probablemente, a lo que acabará siendo, a lo que iremos sabiendo.

Errores y erratas
Los otros catalanes
Amando de Miguel Libertad Digital  18 Mayo 2004

No siempre recibo correos foscos, dolientes, de los catalanes que desearían ver erradicada la lengua castellana de los dominios del catalán-valenciano-baleárico. Hay también otros catalanes que se suman con amabilidad a mi defensa de la lengua en que escribo porque a Cataluña le interesa mantenerla, al menos como idioma de comunicación. ¿No sería un buen ejemplo de la diversidad que ahora tanto se predica desde Barcelona?

Traigo a colación la misiva de Jorge Bonet-Godó, quien se define como “catalán de pura cepa”, pues todos sus antepasados lo han sido de Cataluña. Se considera catalanísimo y castellanoparlante. “Me llamo Jorge y no Jordi; hablo castellano; soy socio del Español; lector de Libertad Digital y oyente de la COPE. ¿Sabe que soy para ellos? [los catalanes nacionalistas] Un fascista… Pero difícilmente cambiaré; antes me marcho de aquí”. Añade con melancolía: “Por otro lado, soy votante del PP cada día menos convencido. El día que se fue Vidal-Quadras, desapareció la única persona que ha hecho algo por gente como yo, que somos muchos”. Para redondear sus tribulaciones: “En el resto de España me llaman el catalán de manera despectiva”. Ya es triste que se puedan dar testimonios como el que aduzco. ¿Es esa la famosa normalización lingüística? ¿Dónde está el espíritu de diálogo?

Otro caso lacerante es el de Carlos Calvo, sevillano, secretario judicial, que fue destinado a Ripoll (Gerona). Confiesa que su experiencia en esa ciudad ha sido “plenamente satisfactoria; ni personal ni socialmente me sentí extraño”. Claro que, cuando fue a matricular a su hija de tres añitos en un colegio, nadie le hizo caso para que se le respetara su lengua materna. “No solo no obtuve respuesta, sino que en al primera reunión de padres -en su mayoría inmigrantes magrebíes y latinoamericanos- toda la información se dio en catalán”. El hombre se queja de que muchos abogados y otros profesionales de su ambiente utilicen el castellano escrito con gran dificultad. Nadie parece preocupado por esa situación. Percibe “algo extraño en el ambiente, algo insano, una especie de vigilancia cultural colectiva o tratamiento raro hacia quien no habla el catalán, aunque lo entienda”. Esa actitud la interpreta como totalitaria, aunque la gente del común la considera “magnífica”. Ahora vive en Palma de Mallorca, donde “la convivencia de las lenguas es muchísimo más natural”. Vamos, que lo natural es lo extravagante.

José E. Fernández-Vidal, bilbaíno, ha vivido en Barcelona, Madrid y en Bruselas. Ha vuelto ahora a Barcelona y se ha encontrado con una realidad disgustante: “Las clases medias han asimilado el nacionalismo como la ideología única, la educación es monolingüe y monolenguaje, es decir, monotema. Mi conclusión: Soy más fácilmente español en Bruselas que en Barcelona. Ya no hay fronteras físicas sino ideológico-mediáticas. En Barcelona me siento extranjero”. ¿Dónde queda el “archivo de la cortesía” de Cervantes?

Nerón Pérez, andaluz residente en Cataluña, me indica el dato de un colegio de Badalona en el que han puesto una pancarta para dar la bienvenida a los alumnos. La pancarta va en cinco idiomas; ninguno es el español. ¿Tendrá alma quien ha puesto ese cartel? Si les parece, vamos a cerrar las respuestas a la cuestión de las lenguas en Cataluña. No es por nada, pero ese “monotema” se puede convertir en una tema, la de los locos. Esfuércense mis amigos catalanes en plantear otras muchas cuestiones que interesen a todos.

LA SOMBRA DEL DEBATE ES ALARGADA
POR FERRÁN GALLEGO. Profesor de Historia Contemporánea ABC 18 Mayo 2004

HACE casi quinientos años, al redactar la salutación dirigida a Thomas Moro con que se inicia el más célebre de sus libros, Erasmo de Rotterdam le indicaba: «He hecho un elogio de la Estupidez, pero no de una forma estúpida del todo». Cuando uno trata de enfrentarse a lo que viene sucediendo en Cataluña, lo más complicado es hacerlo sin que la estulticia de los acontecimientos acabe empañando el análisis realizado. En especial, cuando se observa la forma en que el pueblo y sus representantes asisten, ensimismados, a un serial de palabras y conductas, de silencios y omisiones que deberían acabar con un estado de postración cívica ingeniosamente disfrazado del éxtasis de la transformación. A no ser, claro está, que el coraje civil solamente se reclame y se bendiga cuando orienta sus manifestaciones en una sola dirección, con la tenacidad de una curiosa brújula moral que no nos marca un destino correcto, sino un camino confortable. Por eso, Erasmo escogía el lenguaje de la broma aparente para hablar muy en serio. Por ello mismo, sin embargo, alguien tan poco dado a la frivolidad y a la falta de compromiso como Albert Camus señalaba, al pedirle rectitud a la prensa de la reciente Liberación: «No estamos, desgraciadamente, en tiempos de ironía. Estamos todavía en tiempos de indignación». Que nadie crea que los tiempos de indignación son tiempos de desaliento. Al contrario, la indignación procede de saber dónde se encuentra la dignidad, no de haberla extraviado: procede de conocer su vulneración, no de ignorar su suerte. El debate que está viviendo aún Cataluña estos días contiene la ventaja de haber provocado ese estado de alerta que es la indignación. Quizás porque contiene todo el vigor de una metáfora: sin dejar de referirse a un acontecimiento concreto, su fuerza se adquiere por la vía de la representación, por las alusiones implícitas que la construyen y le dan su estatura simbólica.

Hace poco más de una semana, la oposición parlamentaria difundió un informe sobre los medios de comunicación cuyos infames detalles han sido sobradamente trasladados a la opinión pública. A estas horas de la discusión, el debate no puede darse por zanjado. Por el contrario, ha podido expresar esa pluralidad de materiales de construcción cultural que poseían los argumentos de una y otra parte, adquiriendo la calidad metafórica a la que antes me refería, para señalar que nuestro viaje al horizonte de la democracia va quedándose en la cautelosa proximidad de una navegación de cabotaje.

No deja de ser desalentador, por ejemplo, que una de las primeras líneas de defensa, convertida ya en un reflejo pavloviano de la conducta de nuestros dirigentes, tendiera a referirse a lo que se hacía antes de que ellos llegaran a tomar el relevo. No seré yo quien considere adecuado el intervencionismo cultural del largo y cálido verano pujolista. De lo que no se le puede acusar, sin embargo, era de arbitrariedad, sino de una lógica implacable de modelo de país cuya monotonía no comparto. Es poco esperanzador, además, que se dé un ejemplo de superación de etapa concediendo una subvención de dos millones de euros al diario Avui, cuya anorexia de lectores señala la complejidad de un país con seiscientos cincuenta mil votantes de presunto independentismo y con veintitrés años de gobierno nacionalista, que ha sido incapaz de sostener sin respiración asistida del poder público al que durante mucho tiempo ha sido el único diario escrito totalmente en catalán a escala del Principado. Fíjese el lector en que he utilizado el término «complejidad» y no «incoherencia», tanto en el fracaso de la empresa periodística de mercado como en la actitud de las sucesivas administraciones, para escapar a la simplificación y preferir la línea de pincel de esta Cataluña que algunos desean pintar con brochas de cintura más ancha.

Es cierto que, frente a la adquisición de paquetes de suscripciones por parte del anterior gobierno de la Generalitat, el Conseller en Cap se dirigió a los medios para indicarles que la política del tripartito se basaría en dos principios: la transparencia y la reducción progresiva hasta llegar a cero. Así lo ha declarado el señor Bargalló, y no soy dado a dudar de la palabra de los responsables políticos alegremente, porque va en ello el prestigio de las instituciones. Sin embargo, sería pedir demasiado hacernos dudar de la posibilidad de lo denunciado como espíritu de algunos sectores que se han venido moviendo en lo que se considera normal en la cultura catalana: la clasificación, control, penalización y premio de los medios de comunicación escrita. Algo que podría expresarse en factores tan aparentemente inofensivos, «objetivables», como la inducción a una normalización lingüística del país, mientras -en otros casos-, se volcaba en el apoyo a la prensa realizada en Cataluña frente a la que puede aparecer como una mera sucursal.

Sin embargo, la metáfora ha acabado yendo mucho más allá, en la medida en que los actuales gobernantes han señalado que ésta ha sido la situación en que se han movido los medios de comunicación hasta ahora. Sin tener en cuenta que, a lo mejor, esa misma actitud haya sido la que ha permitido que una determinada política de información haya ido depositando el material de una cultura política nacionalista, a lo que en buena parte se debe el relevo gubernamental en Cataluña. No olvidemos tampoco que la rectificación con los medios de comunicación privados contrasta con la manifiesta voluntad identitaria, ante la que podría decirse: menos De Gaulle y más Giscard. O, para decirlo en plata, menos nacional-populismo y más liberalismo.

De cualquier forma, la fuerza metafórica de los hechos tal vez venga por otra parte, que tiene que ver con la función nacionalizadora a la que acabamos de hacer referencia. Del paisaje de insensateces que el documento filtrado contenía, el Parlament salvó con la estética del griterío la que se refería a «una forma catalana de ver el mundo». El enfrentamiento entre Piqué y Maragall por esta frase no era la anécdota ruidosa que golpea todos los debates y los saca de contexto. Era, por el contrario, el contexto mismo. Pues se trataba de reducir al discrepante -en este caso, el portavoz «popular»- a un ser desdichado que pareció ignorar los procesos colectivos de formación de una cultura: una especie de alienígena de paso reticente ante todo proceso comunitario. Cuando de lo que se trata es, justamente, de plantear tales procesos en su complejidad, en su pluralidad, en los límites de su homogeneidad. Algo que, necesariamente, supone discutir sobre lo que es la cultura catalana, en un verdadero proceso de normalización. De eso se ha estado hablando, además de la libertad de expresión.

En realidad, de esto estamos hablando -o tratando de hacerlo- desde hace veinticinco años y, sobre todo, desde hace unos meses. Algo que va saltando en acontecimientos distintos, que adquiere formas diversas, que adquiere estados de liquidez emocional o solidez financiera. Y, como es lógico, a Antígona han vuelto a preguntarle lo que le preguntó Creonte: «¿Y cómo te atreves tú a pensar de una forma distinta a todos los demás?».

En las urnas o con coche bomba
EDITORIAL Libertad Digital  18 Mayo 2004

Los terroristas islámicos —ya sean los galgos de Al Sadar o los podencos de Ben Laden— han asesinado este lunes en Bagdad al presidente del Consejo de Gobierno Provisional iraquí en un atentado suicida perpetrado con coche bomba en el que también han muerto otras ocho personas.

Segundo miembro del Consejo asesinado tras la muerte de la chií Aquila Hashmi, Ezedín Salim era uno de los pilares del más viejo partido chiíta, Al-Dawa al-Islamiya. Nació en 1943 en Basora, en el seno de una familia de dirigentes políticos chiíes, diecisiete de cuyos miembros fueron ejecutados por Sadam Hussein en los años 70 y 80.

Historiador y autor de decenas de libros sobre distintos temas religiosos, políticos e históricos, Salim era, como refleja la mayoría de los iraquíes en los sondeos, un claro partidario de la presencia de las tropas aliadas en su país, que se había distinguido en los últimos días por su abierta oposición al clérigo radical chií Muqtada al Sadr.

El magnicidio perpetrado por los terroristas supone una nueva evidencia de la tiranía genocida que se volvería a erigir en Irak, si EE UU y sus aliados siguieran el ejemplo perpetrado por Zapatero que tanto ha celebrado el terrorismo islámico que trata de abortar la transición democrática en Irak. Los ciudadanos iraquíes son ya de hecho las principales víctimas cuantitativas del fanatismo criminal del sector radical chií que, al igual que Al Qaeda, tratan de expulsar a los aliados de Irak. Estar en contra de la presencia aliada en Irak puede hacer ganar en España unas elecciones; en Irak equivale a impedir que las haya.

Los medios y el fin
La caída de Morgan
Cristina Losada Libertad Digital  18 Mayo 2004

A ver si lo he entendido. El director del Daily Mirror fue despedido por publicar unas fotos falsas. No. Piers Morgan fue despedido porque se descubrió que las fotos eran falsas. Sabemos por testimonios de periodistas que los medios recurren a las artes escénicas para ofrecernos imágenes de conflictos y sucesos varios. Cierto número de imágenes en circulación no son auténticas, pero, en opinión de algunos, tampoco son falsas del todo: “representan” la realidad. Como las fotos del Mirror. Éstas fueron sometidas a la prueba del nueve por la cuenta que les traía a los representados en ellas como verdugos: los soldados, el ejército y el gobierno de Gran Bretaña. La mayoría de las “representaciones”, en cambio, cuela como realidad.

A ver si a la tercera. Morgan fue despedido porque el descubrimiento de que las fotos eran falsas tras haberse depositado en ellas tanto valor -además de las 10.000 libras del ala que se dice que costaron- dañaba al periódico que dirigía de un modo que podía repercutir, es un suponer, en las ventas. La editora anunció que entregaría todas las ganancias obtenidas gracias a las fotos para obras de caridad. También se defendió diciendo que habían sido víctimas de una “trampa muy bien calculada y maliciosa”. Ellos, víctimas. No hay que esforzarse mucho para leer el mensaje entre líneas. El diario había estado en la vanguardia de la oposición a la guerra de Irak. Cui bono?

El gobierno, naturalmente, respondían aquí y allá. Morgan había cometido un error o una estupidez. ¿Por publicar unas fotos falsas? No, padre. Por servirle en bandeja a Downing Street un aperitivo con el que sustraernos el plato fuerte: los abusos a los prisioneros. De nuevo, como en el caso Kelly, decían algunos periodistas británicos, eran los medios quienes pagaban los platos rotos mientras Blair se iba de rositas.

Timothy Maier, del Insight Magazine, cuenta que según un reciente sondeo Gallup, los americanos tienen en los periodistas aproximadamente la misma confianza que en los vendedores de coches usados. También, que la credibilidad del periodista y de los diarios ha ido cayendo durante los últimos veinte años en USA: del 80% en 1985, al 59% en 2002, en pareja con la lectura de periódicos.

En España, desde que tengo memoria, he oído decir que los periódicos y los periodistas mienten más que hablan. Ello no obsta para que la credulidad del público sea, en ocasiones, absoluta. Una credulidad selectiva, eso sí. Por ejemplo, cuando el Prestige, las personas que estaban convencidas de que la Televisión de Galicia sólo contaba mentiras, ponían la mano en el fuego por la veracidad de las informaciones de Telecinco. Uno cree lo que quiere creer.

Morgan, brillante y valiente director, según algunos de sus colegas, dicen que se sintió “absolutamente traicionado” por su empresa. De no haberlo sido, no se hubiera convertido en el último mártir periodístico de la guerra de Irak. Un mártir que puede endulzarse el trago con las 750.000 libras esterlinas que le ofrece la empresa. Creo que aún no lo he entendido. No sé si la hazaña de Morgan fue pensar que el fin justifica los medios, y su “osadía”, como calificaba el ABC la publicación de las fotos, no asegurarse de que los medios eran de fiar: no haber conseguido una falsificación, digo representación, mejor. Lo que sé es que si los Morgan son los nuevos héroes de la prensa, vamos dados.

La estrategia del PSOE
El PP, solitario y prescindible
Jorge Vilches Libertad Digital  18 Mayo 2004

Rajoy se ha ofrecido a Zapatero, doblegando alguna resistencia interna, para acordar la reforma constitucional y estatutaria. Pero no es una iniciativa, sino una respuesta a la estrategia del PSOE de borrar de la faz de la Tierra política al PP. Subyace a este propósito ese pensamiento totalitario, típico de cierta izquierda, que consiste en atribuirse la paternidad y mantenimiento, en exclusiva, de la libertad y la democracia. Esto no es nuevo. La diferencia está en que ahora pretenden que el otro gran partido de la democracia española, el PP, tenga cerradas las puertas de la alternancia.

El discurso que sostienen Rubalcaba y los suyos se basa en insistir en la soledad del PP: solos en las instituciones españolas, aislados en Europa, y con la única amistad de George W. Bush, cuya legitimidad electoral, cualidades intelectuales y amor a la democracia quieren mostrar como dudosas. En esta línea, aparece un Aznar que gobernó sin contar con nadie, legisló sólo, en contra de la pluralidad, "de espaldas al pueblo". El PP se ha automarginado de la modernidad, dicen, del ritmo de su tiempo, separándose del sentir español y europeo.

Lo siguiente es mostrar al PP como un partido con el que no es posible llegar a un acuerdo en ninguna materia. Y todo en medio de alusiones constantes al "diálogo". Pero la entelequia del "diálogo" consiste en una cesión del dibujo de las políticas de Estado a pequeños grupos, minúsculos en el conjunto español, y microscópicos en el europeo. En aras al "diálogo", se consigue un consenso artificial con fuerzas que representan, de media, el 1% del electorado, marginando a un partido que consiguió el 40% de los votos, y que es el líder del Partido Popular Europeo. El objetivo es crear la impresión en la opinión pública de que el PP es un grupo con el que no se puede dialogar, que de ahí parte su soledad, y que, por tanto, es prescindible a la hora de acordar las políticas de Estado.

Los insultos de Alonso, el ministro del Interior, a Acebes, haciéndole responsable de los atentados del 11-M, parecían espontáneos, o el producto de un calentón. Los sucesos posteriores aventuran otra cosa. El PSOE está atado a pequeños partidos, como ERC, IU, PNV y los del Grupo Mixto, que le permiten la coartada del diálogo, pero que están fuera del Pacto Antiterrorista. Y se oyen voces, anteriores al 14-M, que piden la ampliación del Pacto a otras fuerzas, algo que siempre se ha frustrado por la negativa de estos grupos a aceptar la lógica del Estado de Derecho para enfrentarse al terrorismo etarra. El obstáculo a ese nuevo Pacto de la Era Zapatero es, sí, el PP. ¿Cómo romper el Pacto sin que parezca una rectificación de la política llevada a cabo estos años, ni una cesión a los separatistas?

Al discurso del PP solitario y prescindible se le une la idea de que el PP utiliza electoralmente el terrorismo. Así, pretenden retrasar la comisión de investigación, o desviarla a antes del atentado para que se convierta en un juicio a Aznar. Se insulta a Acebes responsabilizándole de la matanza del 11 de marzo. Y cuando Rajoy le pide a Alonso que rectifique antes de reunirse el Pacto, Blanco contesta que no amenace, y Rubalcaba asegura que con el terrorismo no se hace electoralismo –sí, lo dice él-. Tratan de forzar la ruptura del Pacto culpando al PP por esa intransigencia que marca su soledad. Esto permitiría eliminar a los populares del único acuerdo que mantienen con el PSOE y que les pone en primer plano de la gobernabilidad. Y los socialistas podrán firmar, ya libres del "obstáculo", un nuevo Pacto con ERC, IU, PNV y compañía.

Aquí no se acaba la marginación del PP. Zapatero anunció en el Senado que va a emprender la reforma estatutaria atendiendo al "máximo consenso posible". Pero para la reforma de los Estatutos, y el nuevo modelo de financiación autonómica, ese "consenso" se reduce a votar lo que decidan los socios nacionalistas del Gobierno, porque para su aprobación sólo es necesaria la mayoría absoluta. La situación del PP quedará, de esta manera, como la de un partido prácticamente marginal, o antisistema, si los nuevos proyectos de Estatuto llegan al Congreso sin que hayan participado en su elaboración. Esto forzará a los populares, como ya le ha pasado a Piqué, a sumarse a la fiebre reformista para no quedarse fuera de juego, aislado, y señalado como un partido "retrógrado".

A este aislamiento se suma la toma de los medios de comunicación, y no me refiero sólo al informe de la Generalitat sobre la prensa amiga y la que hay que "castigar", o al "Comité de sabios"… ligados a PRISA. Caffarel acaba con las tertulias políticas en RNE, lo que es una medida encubierta para, en septiembre, colocar a los comentaristas adictos. Y Fernández Ordóñez apunta la privatización parcial de TVE, como en Cataluña, donde TV3 ha llegado a un acuerdo con el Grupo PRISA para codirigir determinadas producciones. Quizá veamos a los de PRISA produciendo los informativos de TVE. ¿Qué quedará entonces del PP?

No bastó con hacer política retrospectiva desde el primer domingo de Gobierno, y echar por tierra la LOCE, el PHN, o despreciar lo conseguido en el Tratado de Niza tanto como el asesoramiento de Arias Cañete para, al menos, no hacer el ridículo en la negociación de las ayudas a la agricultura española. Es obligatorio que quede claro que las victorias del PP en 1996 y 2000 han sido un lapsus político en la historia española. Y que los populares, solitarios y prescindibles, han de volver a su justa medida, a los escaños de 1986. En esta situación, los sondeos del CIS para las elecciones del 13 de junio sitúan a Borrell 10 puntos por encima de Mayor Oreja, y dicen que un 20% de los votantes populares no recuerdan su voto, y que todos los ministros socialistas salen aprobados sin haber hecho nada de nada. ¿No es una señal?

Precisión suicida
Editorial El Correo  18 Mayo 2004

La muerte en un atentado suicida en Bagdad del presidente de turno del Consejo de Gobierno de Irak supone un duro golpe para el proceso de transferencia de soberanía previsto por la Coalición para el próximo 30 de junio por cuanto pone en evidencia que el terrorismo islámico puede golpear allí donde más daño hace. Ezedín Salim era un miembro destacado del partido chií más antiguo de Irak -germen del actual Consejo Supremo de la Revolución Islámica- y su formación una de las pocas dispuesta a aceptar el principio de elecciones libres y multipartidismo dentro de un futuro régimen constitucional. Con su muerte, el mensaje de terror se extiende a todo el proceso democratizador y a quienes decidan implicarse en él, sean simples policías o altos mandatarios.

Tras el asesinato del jefe del Ejecutivo iraquí se han alzado voces reclamando con urgencia la necesidad de una rápida sustitución de las fuerzas de la Coalición por un contingente internacional con mandato de la ONU y amplia participación árabe. Pero la experiencia sobre el terreno muestra que el grado de violencia que sufre la región difícilmente se apaciguaría por la presencia de estas tropas, y menos aún que ésta podría ser combatida efectivamente por cascos azules. Es notorio que la incapacidad de Estados Unidos para imponer su proyecto político y garantizar la seguridad en Irak está poniendo en jaque un traspaso de poderes real, pero también lo es que su precipitada salida del país no solucionaría el problema. Si en Afganistán, con el apoyo mayoritario de la población, de toda la comunidad internacional y con un presidente elegido por la respetada 'Loya Jirga' afgana, las tropas de la fuerza multinacional apenas controlan Kabul dos años después de haber arrojado a los talibanes del poder, pretender que en Irak un sistema mínimamente democrático subsista sin ayuda internacional es, simplemente, una quimera.

La cuestión ahora no debe convertirse en una simple carrera por concluir lo antes posible lo que con poco o ningún acierto se inició en marzo de 2003. Washington debe ratificar su disposición a aceptar la concesión de un papel central a las Naciones Unidas en el proceso de reconstrucción. Si además se consigue el traspaso al futuro Gobierno iraquí de poderes reales y palpables y en la sociedad cala la sensación de que son los gobernantes por ellos elegidos quienes llevan las riendas, Irak tendrá una oportunidad.

Paso a paso
SANTIAGO GÓNZALEZ El Correo 18 Mayo 2004

Los mítines del domingo eran ya un adelanto de campaña, por lo menos en Euskadi. Qué barbaridad, diría Ibarretxe, con lo cerca que tenemos todavía la última. Bueno, pues aquí están, con sus dichos y sus ocurrencias. Premio especial para la intervención de la presidenta de Eusko Alkartasuna, que salía en las fotos con la pierna izquierda escayolada, ayudándose con dos muletas. Puestos a castigar el tópico coloquial, que es la piedra angular de cualquier mitin, Begoña Errazti pudo haberse lamentado con un «¿qué mala pata!», pero ella, gramsciana, rechazó el pesimismo de la inteligencia para agarrarse al optimismo de la voluntad: «avanzamos hacia una república vasca en Europa», dijo y animó a la peña a «seguir dando pasos» hacia ese objetivo finalista.

Tal vez no estaba en las mejores condiciones para el empleo de imágenes locomotrices alguien como ella, con sus muletas y el apoyo de Carod-Rovira, que eso sí tiene peligro. También es mala pata, dicho sea sin ánimo de señalar. Hay metáforas que es mejor no meneallas en según qué condiciones. Carod apoyó la imaginería itinerante de Errazti en plan solidario: «es muy cansado estar dando explicaciones las 24 horas del día sobre cómo hablas, por qué tienes la cultura que tienes y por qué vienes de donde vienes y vas adonde vas». Ese es el meollo del problema para los hombres (y las mujeres, claro) de hoy, aunque no se apoyen en muletas: quiénes venimos, de dónde vamos, adonde somos.

En la otra coalición nacionalista, Josu Ortuondo defendía el lema electoral de su partido, «queremos una estrella para Euskadi». Ay, qué tiempos aquellos en los que íbamos a ser la décimotercera estrella europea. Ahora, por mucha prisa que nos demos sólo podemos aspirar a la vigésimosexta o, por decirlo con palabras del candidato, que siempre toma por ordinal el partitivo, la ventiseisava.

Este galimatías identitario nos tiene sumidos en la confusión. Quién iba a pensar hace seis meses que las bases del partido iban a negar al Gran Timonel una plaza en la asamblea. ¿Es posible que el dirigente más carismático del partido en los últimos 25 años no merezca, no ya un puesto en el EBB, sino que se le considere inadecuado para estar en la asamblea? Pero, ¿en qué manos hemos estado?¿lo habremos hecho todo mal? Así las cosas no es de extrañar que el burukide Urkullu acusara al PSOE en el fin de semana de «reabrir el frente vasco», al tiempo que negaba «que los socialistas nos hayan hecho guiños; yo no he visto ninguno». Le bastaba mirar con un poco de atención. Voces cualificadas del PSE le han ofrecido públicamente negociar la reforma del Estatuto, que es como hacer guiños con los dos ojos a la vez. Los guiños son los gestos de los inmovilistas. Aunque no lleven muletas.

Sostenida incógnita
José Javaloyes Estrella Digital 18 Mayo 2004

El jueves negro del 11-M ha sido, por su singular brutalidad, tan pródigo en derivadas, nacionales e internacionales, que todo lo referente al mismo tiene y conservará durante mucho tiempo un interés singular también. El progreso de las investigaciones policiales ha llevado a certificar la autoría islamista de los atentados; asimismo, ha permitido evidenciar, con pormenores nuevos, la estructura en red del terrorismo de Al Qaeda. Pero, sin embargo, debe reconocerse que subsiste alguna laguna de oscuridad, ciertas incógnitas, que todavía no han sido despejadas; pese al hecho de que pertenecen al núcleo de la criminal autoría.

Nada ha trascendido de las averiguaciones policiales —si es que hay alguna— sobre la coincidencia del escenario de las cuatro explosiones con el esquema del atentado al que estaban destinados los 500 kilos de explosivos que transportaban los dos etarras detenidos semanas antes en la provincia de Cuenca. Es una sostenida incógnita que no se ha conseguido despejar. Lo que sí se sabe, en cambio, es que las casualidades sólo existen cuando se ha demostrado que lo son; mientras eso no ocurre, la hipótesis de casualidad cabe subordinarse a la presunción de causalidad, en cualquiera de los diversos grados que quepa establecer. En un caso como este del 11-M, la importancia de la incógnita alcalaína es de importancia manifiesta.

Los supuestos de eventual “residenciación” o instalación del terrorismo islamista en escenarios internacionales muy distintos entre sí no deben quedar al margen de los análisis, policiales o políticos. Se trata de algo que concierne a su realidad operativa de Al Qaeda. Así lo vemos muy claramente en Oriente Próximo, pues allí se ha hibridado con la resistencia sadamista, puro nacionalismo árabe, para combatir a la coalición angloamericana o para “castigar”, en la primera fase de la posguerra, la pasividad colaboracionista de los chiíes, antes de que terciara la beligerancia de Muqtada al Sadr, al que se le imputa el atentado mortal de ayer contra el presidente de turno del Consejo de Gobierno iraquí, correligionario suyo.

Al Qaeda se ha mezclado también con el activismo nacionalista palestino durante la actual Intifada. La Base “residenció” asimismo su actividad en Argelia, en la fase más dura y sangrienta de la respuesta islamista al golpe militar contra la victoria electoral del FIS. Los factores de conflictividad local, muy especialmente los nacionalistas, son instrumentados por Al Qaeda, utilizados como apoyo operativo. La infección islamista del nacionalismo marroquí es un extremo ya apuntado e identificable tanto en el atentado de Casablanca de hace un año como, obviamente, en el 11-M, pues magrebí era la tropa que lo ejecutó. Todo nacionalismo es el combustible de mayor octanaje del que Al Qaeda puede disponer, igual en tierra del islam como fuera de ella.

También conviene observar que, operativamente, este aprovechamiento de las tensiones nacionalistas es algo tan propio de Al Qaeda como la inclinación de ésta, en sus actuaciones, a las claves simbólicas. Rafael L. Bardají las acaba de señalar, brillantemente, en ABC. Advierte este analista que los terroristas eligieron, entre las distintas líneas ferroviarias, como objetivo para su fechoría “la que parte de Qal’at abd al-Salam, el nombre originario de la actual Alcalá de Henares, reconquistada violentamente allá por 1118”. ¿Por qué ETA, radicalizada aún más en sus opciones por la generación de los “kaleborrocos”, situaba también su proyecto de atentado en el corredor del Henares, siendo Alcalá y Madrid los polos de este corredor o eje? Nos consta a todos como dato fehaciente que “la organización”, variante más perversa y odiosa del nacionalismo vasco, era “socio local” o “franquiciado” de más preferente interés para Al Qaeda, como multinacional del terrorismo. Pero ésa no es la respuesta que espera la sostenida incógnita que alienta en la supuesta casualidad y presunta coincidencia.      jose@javaloyes.net

Carta de París
Bailando con lobos
Carlos Semprún Maura Libertad Digital  18 Mayo 2004

Gerard Schröder estuvo en París para la cumbre del eje del mal francoalemán, y aprovechó esta ocasión para dar una conferencia, amplios fragmentos de la cual fueron publicados en el vespertino Le Monde. Se trataba de explicar el porqué y la filosofía de sus reformas, que tantos obstáculos encuentran en Alemania.

Sus problemas son muy parecidos a los de Francia, y otros países europeos (salvo España, claro: con Zapatero ya no hay problemas, ya no hay nada). Constatan que la población envejece, y que la proporción de pensionistas aumenta considerablemente, mientras que la de los activos se reduce, como en todas partes, que el Servicio de Sanidad estatal está en crisis, porque resulta demasiado caro, que el paro aumenta, y que el Estado de bienestar va a la ruina, por estos y otros motivos. Sus soluciones se parecen a las que intenta aplicar, sin éxito, el Gobierno francés, pero con más firmeza, eso aparenta, y algo más reformistas que en Francia.

Por ejemplo, han creado un fondo de pensiones privadas, garantizadas por el Estado, que se añadirían a las estatales, cuyas cotizaciones, de todas formas, deberán aumentar; y en cuanto a la lucha contra el paro, han adoptado medidas, digamos holandesas o británicas, que consisten en alicientes para encontrar empleo, en vez de subvencionar indefinidamente a los parados. Son sólo ejemplos.

Unas frases de Schröder me llamaron la atención: afirmaba que el régimen federalista alemán, con sus Lander, constituía un obstáculo a las reformas, sin precisar en qué consistía exactamente dicho obstáculo, con lo cual uno se queda con la impresión de que lo que denunciaba era el hecho de que cuando Berlin decide una reforma, Barcelona (bueno, Baviera, pongamos) podía oponerse a ella. Es la primera vez que leo una crítica del sistema federal de los Lander, generalmente loado como éxito ejemplar para toda Europa. Cabe preguntarse, en efecto, si a la hora de la mundualización y de la hipotética construcción de Europa, la permanencia de las baronías regionales, autonomías, la multiplicación de diminutos centros de poder locales, no han caducado, convirtiéndose en obstáculo, y no sólo para las reformas, para todo. La Torre de Babel no fue un modelo de democracia.

Mientras tanto, en Francia, las reformas siguen paralizadas, pese a que otro de los obstáculos sean los sindicatos, que aquí sólo representan el 9% de los asalariados, mientras que en Alemania, se afilia más del 40%.

Y la actualidad nacional se centra en el Festival de Cannes, no por lo del cine, que es lo de menos en este caso, sino por los intermitentes. Han invitado a José Bové, lo cual tiene su lógica, es el arquetipo del intermitente del espectáculo, en su caso no cinematográfico, pero espectáculo evidente, y además se le puede alquilar barato. No sé si fue su presencia en Cannes, el pasado sábado, o si ya estaba previsto, el caso es que las primeras trifulcas ocurrieron cuando se plantó allí: los intermitentes ocuparon un cine para proclamar sus exigencias de convertirse en “artistas del pueblo” a la soviética, y la policía les expulsó manu militari. Hubo porrazos y puñetazos y gritos de: “¡Viva tu madre, cachonda!”. Es probable que la CGT quiera vengarse, y otros jaleos son previsibles, porque la lucha contra la derecha así lo exige.

Declaraciones
Nino Muñoz/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director ABC  18 Mayo 2004

Ha dicho el señor Azcárraga que el PSOE ha sido complaciente con los excesos del PP. ¿Habrá sido menor y menos nociva la complacencia otorgada a los violentos? Dijo refiriéndose a Batasuna que guardar silencio ante la violencia, aunque es deplorable, no es delito y sí cobardía, ¿qué será mirar para otro lado y no oponerse a los totalitarios? Afirmaba el consejero de Justicia que la consulta sobre el plan Ibarretxe debe de celebrarse, mejor con consenso, pero «en cualquier caso» en esta legislatura, y «en ausencia de la violencia». Que espera que se produzca el anuncio de una tregua de ETA. ¿De acuerdo o pedida por el Gobierno vasco para hacer la consulta trampa?

Desaparecida ETA ¿cree el consejero que al día siguiente no habrá buenos y malos vascos? ¿se podrá, por ejemplo, llevar al fútbol la bandera española junto a la del PNV? ¿se valorará al profesorado por sus conocimientos y no por el perfil lingüístico? ¿se educará o se enseñará tergiversando la historia y la realidad? ¿se emplearán los medios de comunicación y la Policía Autónoma al servicio del bien común? Sin ETA ¿cree Azcárraga que, después de 25 años de imposición nacionalista apoyada por totalitarios, se puede hacer la consulta popular de la noche a la mañana? ¿cree que estando la sociedad mediatizada por el régimen nacionalista, desapareciendo ETA, los ciudadanos podrán votar con toda libertad y sin temor? ¿se podrá ir a una consulta si la mitad de la sociedad no puede expresarse con total libertad? En todo caso, ¿no tendrían que venir quienes se han tenido que exiliar?

Sin duda, la urgencia por hacer la consulta está condicionada por el Pacto de Estella y motivada por el debilitamiento de ETA y la pérdida de credibilidad y del patrimonio del diálogo de los nacionalistas, pero parece evidente que la consulta, aunque ETA desaparezca, no se podrá llevar a cabo mientras no disfrutemos todos de una reflexión serena y de las mismas condiciones, garantías y derechos

Al Qaida ha radicalizado sus comandos en toda Europa al incorporar «takfires»
Los servicios de inteligencia alertan de que esta ideología controla las «células durmientes»
Los servicios antiterroristas europeos han alertado de que la ideología de Al Qaida se ha radicalizado aún más con la expansión de los «takfires», grupo islamista que ha logrado hacerse con el control de las «comandos durmientes» en Europa. Forman pequeñas células, siguen los comunicados de Ben Laden, se camuflan como inmigrantes totalmente integrados en el país de acogida, con un trabajo legal y, en el caso de ser detenidos, «niegan que son devotos musulmanes, llegando incluso a beber vino y tomar jamón», según el informe policial al que ha tenido acceso LA RAZÓN.
Los «takfires» jugaron un papel muy destacado en la planificación de los atentados del 11-M en Madrid
Pedro Arnuero La Razón  18 Mayo 2004

Madrid- Los informes de los servicios antiterroristas destacan que la nueva Al Qaida tiene seis características comunes a los grupos salafistas asociados a la red terrorista que lidera Osama Ben Laden y que les diferencia de los antiguos. Primero, son células más pequeñas, formadas por seguidores de la ideología islamista llamada «Takfir wal Hijra» (Anatema y Exilio).

En segundo lugar, este núcleo duro de la organización es más fanático y agresivo. Tercero, son refugiados o inmigrantes con trabajos legales que han constituido «células durmientes que se activan para llevar a cabo atentados concretos. Cuarto, siguen devotamente los comunicados de Ben Laden que emiten los canales de televisión por satélite y las páginas web árabes. Quinto, saben como evitar los controles policiales, ya que son buenos conocedores del país donde residen. Y sexto, saben utilizar el «factor político» para sus fines, tal como ocurrió en los atentados del 11¬M en Madrid.

Sobre los «takfires» salafistas, los documentos de los servicios antiterroristas a los que ha tenido acceso LA RAZÓN señalan que están compuestos principalmente por marroquíes, argelinos, sirios y casi siempre tienen en el país donde están instalados un líder ideológico de origen egipcio. «Dentro de la nueva organización de Al Qaida en Europa, los takfires son los más duros y manipuladores. Están totalmente integrados y viven como un inmigrante más, lo que dificulta su localización. Son educados, amables y sus miembros suelen vivir juntos, como en una comuna o secta. Algunos de ellos pueden ser interrogados por la policía o los jueces, e intentan engañarlos negando ser buenos musulmanes, llegando incluso a beber vino y tomar jamón», apunta el informe.
«Takfir wal Hijra» ha conseguido aglutinar en torno suyo a dos grupos salafistas ejecutores el 11¬M: el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM) y su honónimo el Grupo Combatiente Tunecino.

Estas tres organizaciones están fuertemente implantadas en España. Según las mismas fuentes, el grupo de los «takfires» fue el que jugó un papel más destacado en la planificación y, sobre todo, la «concienciación ideológica» de los atentados del 11¬M. Para los investigadores policiales los «takfires» tienen su centro espiritual europeo en Londres con un imán radical conocido con el apodo de Oman Ben Salawi. Son considerados por el Islam como herejes, ya que no les importa atentar contra musulmanes sean niños o mujeres. Tal como adelantó este periódico el pasado 21 de abril, los «takfires» estarían trás el ritual macabro contra el cadáver del subinspector del GEO (Grupo Especial de Operaciones) muerto en Leganés en el asalto al piso de los terroristas kamikazes, presuntos autores de los atentados de Madrid

La Comunidad Valenciana dice que unificar catalán y valenciano va contra el Estatuto
Considera como una afrenta «al sentir del pueblo» la propuesta de la directora de la Biblioteca Nacional
La pretensión de la nueva directora de la Biblioteca Nacional, Rosa Regàs, de unificar la catalogación de los libros escritos en valenciano y catalán bajo una misma nomenclatura no ha sentado nada bien a los populares valencianos, que tachan la decisión de «falta de respeto al Estatuto de Autonomía». El secretario autonómico de Cultura, David Serra, teme una «catalanización» en la Biblioteca, que será más «nacional» de unos que de otros. Regás, sin embargo, responde que tendrá en cuenta para la decisión definitiva la opinión de los lingüistas, pero no la de los políticos, sean del partido que sean.
Nadia Tronchoni La Razón  18 Mayo 2004

Valencia- El presidente de la Diputación de Valencia, Fernando Giner (PP), acusó a la escritora Rosa Regàs, de «violentar» el Estatuto de Autonomía ¬donde se establece que la lengua propia es la valenciana¬, la realidad científica y el sentir del pueblo valenciano, en referencia a la pretensión de la recién nombrada directora de la Biblioteca Nacional de unificar bajo una misma nomenclatura la literatura escrita en valenciano y en catalán. El máximo responsable de la Diputación de Valencia acusó a Regàs de defender las «tesis pancatalanistas» al proclamar la unidad de la lengua catalana.

También el nuevo secretario de Cultura y Política Lingüística, David Serra (PP), quien tuvo en el valenciano una de las prioridades de su gestión y consiguió hacer de la política lingüística una secretaría autonómica, se mostró reacio a una unificación de valenciano y catalán en la Biblioteca Nacional. Serra tachó la decisión como un «primer paso» para la catalanización de la literatura de origen valenciano y afirmó que esa postura es una «falta de respeto a lo que el Estatuto dice sobre la oficialidad de la lengua». Las decisiones de Regàs, aseguró, «se encontrarán de frente con la Generalitat Valenciana».

La posible clasificación de los libros en valenciano y catalán bajo la misma nomenclatura en la Biblioteca Nacional hacen que el organismo «acabe siendo más nacional de unos que de otros», según Serra, que añadió que esos órganos del Estado «deben representarnos a todos por igual y respetar la legalidad vigente» y, en ese sentido, conminó a la entidad que dirige la escritora catalana Rosa Regàs a tener en cuenta al Estatuto de Autonomía de la Comunidad Valenciana.

También el portavoz de Política Lingüística del grupo popular en las Cortes Valencianas, Manuel Pérez, culpó a «los socialistas» de pretender «reabrir de nuevo la zanjada batalla de la lengua, apostando por la unidad del valenciano y el catalán». Los populares valencianos rechazaron la propuesta de la nueva directora, entendida como una «ofensa al pueblo valenciano».

Por su parte, Regàs replicó a la postura del Gobierno de la Generalitat Valenciana y afirmó que «el catalán es igual al valenciano como el colombiano es igual al peruano». En declaraciones a Europa Press, Rosa Regás dijo: «Como siempre, el PP no escucha o tergiversa las manifestaciones de las personas que no son de su partido. Si se toman la molestia de ver lo que he dicho, como veo que no lo harán, lo voy a repetir. He dicho que, en mi opinión, las dos lenguas son la misma, como lo son el colombiano y el peruano». Aunque, volvió a recordar que «antes de tomar una decisión reuniré todas las opiniones de los expertos necesarias». Y, según volvió a repetir, esos expertos «no son los políticos, como la gente del PP o la gente del PSOE, sino los lingüistas. Le pido a los del PP que tengan la molestia de leer lo que he dicho».

Los criterios de clasificación del catalán y el valenciano son una vieja polémica. Luis Racionero, ex director de la Biblioteca Nacional, ya aludió a la «politización» que envuelve el sistema.

En su momento, Luis Racionero acusó al PSOE de «imponer» este sistema en 1983. En aquel momento, declaró el motivo de esta separación: «El Estatuto de esta comunidad dice que es una lengua». Y añadió: «Estamos en un país de autonomías y si hay un Estatuto que dice que el valenciano es una lengua lo tenemos que aceptar». Luego expresó que para él «el catalán, el valenciano y el balear son la misma lengua». Racionero no dejó de expresar lo duro que era para él aceptar esta decisión: «Me duele enormemente porque me encuentro con algo a lo que soy contrario y que me encontré hecho y el trabajo es deshacer todo esto».
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