AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 19 Mayo 2004
Acuerdo para la igualdad
Editorial La Razón  19 Mayo 2004

Unos se reúnen con Bush, otros con Carod
EDITORIAL Libertad Digital  19 Mayo 2004

Definir el terrorismo
Juan Alberto BELLOCH La Razón  19 Mayo 2004

LA CANTINELA NACIONALISTA
M. MARTÍN FERRAND ABC 19 Mayo 2004

El PP y las reformas de la Constitución
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital  19 Mayo 2004

Zapatero, Bush y Aznar
GEES Libertad Digital  19 Mayo 2004

Europeo y desmemoriado
José García Domínguez Libertad Digital  19 Mayo 2004

Entre Madrid y Barcelona
José Luis Semprún La Razón  19 Mayo 2004

Patologías antiamericanas
Alberto Acereda Libertad Digital  19 Mayo 2004

Los itinerarios de la Ley de Calidad
Carmen Leal Libertad Digital  19 Mayo 2004

La deuda oculta
Opinión El País  19 Mayo 2004

Democracia orgánica
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 19 Mayo 2004

Barbaridades
Cartas al Director El Correo 19 Mayo 2004

Un tripartito de doce
Cartas al Director ABC 19 Mayo 2004

ETA reconoce que utilizó a Carod para «profundizar en la crisis del Estado español»
Redacción La Razón  19 Mayo 2004
 
Acuerdo para la igualdad
Editorial La Razón  19 Mayo 2004

Socialistas, populares y Coalición Canaria alcanzaron ayer en el Congreso de los Diputados un principio de acuerdo para la reforma del modelo autonómico, que rompe por primera vez la unidad de voto del PSOE y sus socios de ERC en el Parlamento. La proposición, que fue rechazada, además de por los diputados de ERC, por los nacionalistas de PNV y CiU, ante la abstención de la coalición comunista de IU, garantiza que en el futuro desarrollo autonómico se defenderá la igualdad de todos los españoles ante los derechos y deberes emanados de la Constitución. El hecho supone un avance por cuanto el partido en el Gobierno se ha comprometido de hecho a no aceptar reformas estatutarias que supongan la prevalencia de unos españoles sobre otros, tanto económicas como sociales al margen de la Comunidad donde residan, pero también porque se trata del primer gran acuerdo nacional alcanzado por el partido en el Gobierno y el, hasta ahora, único partido de la oposición.

La medida partía de una propuesta previa que presentó el Grupo Popular en la Cámara, en contra de las asimetrías entre comunidades. Todos los grupos se opusieron al texto, y con duras críticas para los populares, pero la iniciativa tuvo la virtud de suscitar que tanto el PSOE como los autonomistas de Coalición Canaria presentasen sendas enmiendas. Los primeros, para rebajar la dureza de la propuesta popular y eliminar del texto el concepto de «asimetría»; los segundos, para incluir, expresamente, el concepto especial de «insularidad». A la vista del texto resultante, el grupo dirigido por Eduardo Zaplana, sin más reticencias, en una buena maniobra parlamentaria, consideró aceptable la proposición final y votó a su favor, por lo que la declaración salió finalmente adelante con el respaldo de 284 votos a favor, 29 en contra y 7 abstenciones, las de los diputados de IU-ICV y otros miembros del Grupo Mixto.

Al margen de las obligaciones reales que debe ahora asumir el Gobierno socialista a la hora de negociar el modelo financiero autonómico o las reformas de los Estatutos, la medida aprobada es una buena señal que resalta el protagonismo del Congreso de los Diputados como cámara para el debate. Ayer se evidenció que es posible llegar a un acuerdo viable en asuntos de la trascendencia de la articulación autonómica de España. Ha existido, pues, una aplicación del diálogo en sus términos reales, en lo que se refiere a intercambio de pareceres con la intención seria de llegar a consensos parlamentarios, y obtener como fruto acuerdos. Es oportuno felicitar tanto al Grupo Popular como al Grupo Socialista y a sus socios de CC, pues todos han salido ganando en una negociación abierta, en la que la meta no era tanto el triunfo partidario, sino trazar una línea directriz para el desarrollo autonómico. Y han perdido unos nacionalistas obligados a votar en contra por considerar que en modo alguno pueden aceptar la vigencia de la Constitución como garantía de igualdad entre los españoles, y freno para proyectos soberanistas o, simplemente, favorecedores de privilegios e insolidaridad.

Unos se reúnen con Bush, otros con Carod
EDITORIAL Libertad Digital  19 Mayo 2004

En lugar de fortalecer con sus complejos la campaña política y mediática del PSOE contra la visita de Aznar a Bush, los dirigentes del PP bien podrían poner sobre la mesa el único encuentro indigno que ha protagonizado un dirigente político de nuestro país: Nos referimos al que mantuvo con ETA, el entones socio de Maragall —y ahora de Zapatero—, el dirigente independentista catalán, Josep Lluis Carod-Rovira; Más aun, después de que este martes se haya conocido —a través de un Zutabe correspondiente al mes de abril al que ha tenido acceso Europa Press— la satisfacción de la organización terrorista por los resultados electorales del 14-M.

Los terroristas se regocijan en su boletín interno en “cómo el Gobierno del PP tuvo que actuar a la defensiva a las puertas de las elecciones” y el “notable descenso” cosechado por el PP en el 14-M. Además, los terroristas ironizan sobre la predicción de los "analistas políticos" en la línea de que ERC y Josep Lluis Carod-Rovira saldrían perjudicado tras las elecciones. "Ha sucedido todo lo contrario", sentencia ETA.

Para colmo, los terroristas advierten que la tregua declarada para Cataluña no exime de la comisión de atentados contra “enemigos muy significativos de Euskal Herria”, en expresión que siempre utilizan los terroristas para dirigirse a los miembros del PP y que ahora entra en disonancia con la “oferta de diálogo” que la banda terrorista hizo en su comunicado a Zapatero tras su victoria en las generales.

En todo caso, la decisión de ETA respecto al alto el fuego en Cataluña persigue "dos objetivos claros", según la organización terrorista: "Uno, ayudar a la liberación del pueblo catalán. Dos, profundizar en la crisis del Estado español, haciendo una clara diferenciación de sus estructuras".

ETA asegura que no firmó ningún pacto con ERC, aunque deja clara que el mantenido con Carod-Rovira no era un encuentro personal “sino que se reunieron el partido ERC y la organización ETA, voluntariamente y con consentimiento. Y podemos añadir: con buena voluntad". Resta, además, importancia a qué sujetos participaron en el encuentro y quiere destacar "la actitud abierta y el respeto expresado desde cada parte".

Visto lo visto, el PP además de poner de relieve la infamia de este encuentro mantenido por los socios de Zapatero con la organización terrorista, debe exigir la comparecencia de Carod-Rovira para que aclare y detalle su reunión. Sería interesante que Carod Rovira nos informara de cómo pensaban sus interlocutores “profundizar en la crisis del Estado Español”...Lo que no tendría sentido, más que desde el puro masoquismo, es que el Pacto antiterrorista —cuya crisis cerraron tan previsiblemente en falso Zapatero y Rajoy la semana pasa— permitiera al PSOE la infamia de relacionar al PP con el maltrato a los presos iraquíes y, sin embargo, obligara a este último partido a un claudicante silencio ante este indigerible episodio perpetrado por los socios de ZP.

Definir el terrorismo
Juan Alberto BELLOCH La Razón  19 Mayo 2004

El mejor favor lingüístico que puede hacerse a los terroristas de Al Qaeda o de otros grupos similares es llamarles terroristas islámicos, pues produce un doble perjuicio el dotarles de una cierta legitimidad, la inherente de tener tan digno origen religioso y, al propio tiempo, irritar con razón a la comunidad islámica que reivindica para sus creencias el ser una religión de Paz. Hablar de terrorismo árabe no hace sino extender la ofensa al conjunto, religioso o no, de las naciones árabes. La primera medida en el mero, pero no irrelevante terreno del lenguaje, es identificar esta clase de terrorismo con el adjetivo «internacional». Pensemos en la poca gracia que tendría describir el terrorismo etarra como terrorismo católico o como terrorismo español o vasco. Ni los vínculos históricos y, a veces sociológicos entre ETA y un determinado grupo de la Iglesia vasca, ni los puramente territoriales de compartir una vecindad o nacionalidad justifican que adjetivos o calificativos honorables se vean ensuciados por sustantivos tan repugnantes y oprobiosos como «terrorismo».

En un momento como el actual en el que Gobierno y Oposición tienen que preocuparse y ocuparse en la definición de una batería exhaustiva de medidas conducentes a minimizar el riesgo de atentados terroristas como el del 11-M, (riesgo que continúa tras la retirada de nuestros soldados de suelo iraquí), la idea clave para que puedan tener éxito es que sean comprendidas y compartidas sin reticencia alguna por todos aquellos que siendo árabes o islamistas, o ambas cosas a la vez, apuestan por la paz. Ellos deben ser nuestros primeros (y serán lo más leales y decisivos) aliados pues son los más interesados en que nadie asesine en su nombre, en que nada perturbe o impida su integración razonable en la sociedad española o incluso en que las graves injusticias que padecen sus compañeros de religión o nación (de manera paradigmática en Palestina), lleguen a su fin. Ellos saben que unos y otros objetivos se ven seriamente perjudicados por los terroristas.

Lo más importante es decidir qué medidas pueden tener únicamente como destinatarios a los terroristas y, por lo tanto, han de adoptarse sin contraindicaciones. Sólo después habrá que analizar, además, su compatibilidad con la Constitución. Sin decir nada, porque nada conviene decir, de las actividades que deben desarrollar los servicios de inteligencia para detectar e identificar los riesgos, lugares y personas en los que se materializa la amenaza terrorista, se podrá convenir en que han sido los franceses y los británicos los que han llegado más lejos en este campo.

Esta clase de terroristas son capaces de relacionarse y buscar apoyos y ayudas en los delincuentes comunes. El 11-M, o los antecedentes del 11-S en EE UU, son buena prueba de ello. Un ejemplo característico es el de los argelinos Khaled Madani y Moussa Louar, detenidos en Alicante y Murcia en febrero de este año por facilitar documentación falsa a una célula terrorista de Hamburgo. Ambos residían en España desde 1998, tenían conexiones internacionales con Alemania y Francia, y estaban en directa relación con el lugarteniente de Banzi Binalship, coordinador del 11-S. La perfecta integración de sus dos actividades, la permanente de delincuentes comunes y la coyuntural de delincuentes terroristas que permanece «dormida», todo ello con la cobertura de un negocio legal y una larga estancia a veces combinada con la adquisición de la nacionalidad del país de residencia, constituyen una característica del problema que complica su represión efectiva. No ayuda tampoco el carácter profundamente interclasista de sus miembros que de manera indistinta pueden proceder de la inmigración, de la pobreza o el hambre, o ser ciudadanos de alta formación académica, incluida la universitaria, que acuden a España, en ocasiones con becas del propio gobierno, para concluir sus estudios o su formación profesional.

Su modelo de organización termina de enmarañar las cosas. Al Qaeda no es como se dice una mera franquicia, una marca a la que cualquiera puede acogerse, pero tampoco es una organización cerrada al estilo de ETA. Es una organización abierta que mantiene lazos muy estrechos con otros grupos terroristas dotados a su vez de organicidad pero que también puede conectar con grupos inorgánicos articulados ad hoc, con apoyo financiero y/o técnico para la comisión de un determinado acto terrorista. La peculiar organización de Al Qaeda hace que toda vez que un determinado país, España por ejemplo, ha sido declarado objetivo de sus acciones, cualquier musulmán pueda ejecutar sus designios sin necesidad de un plan previo diseñado o autorizado por la organización.

Baste las referidas peculiaridades para comprender hasta qué punto los diversos terrorismos, iguales en cuanto al reproche ético y jurídico que merecen, son bien distintos entre sí en cuanto a sus modelos organizativos y grado de radicalización (el atentado suicida por ejemplo, no es contemplado en la lógica etarra) y, por tanto, hasta qué punto deberán ser distintos los instrumentos que deben utilizar los estados democráticos para combatirlos eficazmente. Hay elementos en la represión que pueden ser comunes como multiplicar los efectivos policiales y, sobre todo, los recursos personales destinados a labores de inteligencia, pero otros presentan peculiaridades que conviene estudiar como la posibilidad de la expulsión administrativa del país a todas aquellas personas que constituyan una amenaza para la seguridad nacional, un mayor acceso a los bancos de datos de extranjería, la formación de gabinetes de asesores expertos en la materia o el control de imanes y mezquitas, son algunas de las cuestiones que deben incluir en su agenda Gobierno y Oposición. Los únicos límites deben ser la Constitución y la no ruptura de la complicidad con la inmensa mayoría de la comunidad árabe y/o islámica. Sin su acuerdo y colaboración, no se olviden, no habrá forma eficaz de atajar esta amenaza terrorista.

LA CANTINELA NACIONALISTA
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 19 Mayo 2004

SI hay algo que me produce fatiga, intelectual e incluso física, es la permanente invocación de los partidos nacionalistas, sin grandes diferencias entre unos y otros, al «hecho diferencial». Claro que hay diferencias, algunas muy notables, entre las distintas regiones de España; pero, ¿es que no las hay entre Vizcaya y Guipúzcoa o, por hacerlo más evidente, entre Barcelona y Sabadell? Esas diferencias pueden tener sus traducciones culturales y en ellas, dicho sea de paso, se sustenta el folclore; pero tratar de hacer una teoría política sobre ellas son ganas de bulla y alboroto.

Dice ahora, por ejemplo, el consejero jefe de la Generalitat, Josep Bargalló, que es un objetivo del Govern tripartito de Cataluña conseguir, en 2014, «tener un país que gestione y gobierne, ser un país en el contexto europeo». Es una aspiración respetable, como todas cuantas se formulan sin violencia y dentro del orden establecido. Es, aunque vestido de «co-soberanía», un impulso notablemente soberanista basado en el famoso y muy repetido «hecho diferencial». Las notabilísimas diferencias entre París y Marsella, pongamos por caso, no impiden a los vecinos de las dos primeras ciudades galas el sentirse «igual» de franceses porque el sentido nacional, enraizado en la Historia y la sensibilidad de la población, hace de esas diferencias un factor eficaz de integración en la pluralidad y no un pretexto de ruptura en la diferencia.

Sería bueno poder medir la cantidad de energía y de talento que se pierde, se despilfarra, en el necesario intento de mantener vivo un mínimo impulso de unidad nacional y, simultáneamente, en forzar las diferencias al servicio de las distintas causas nacionalistas que, con gran incomodidad compartida, impulsan el equilibrio inestable de la vida española. Si hubiera máquina y unidad de medida para tal evaluación, esa daría el resultado de «muchísimo» y en ello está el gran freno del desarrollo español que, de hecho, padecemos uno a uno los vecinos del Estado.

Ese fervor atomizador que nos anima, que forma parte de, aproximadamente, un quince por ciento de la población total de España, heredero de los resuellos del más viejo caciquismo, es un ingrediente paralizador, cuando no tremendamente negativo, que tira hacia debajo de todas las curvas del progreso hispano. Entre lo que resta y deja de sumar, dos veces «muchísimo», estamos perdiendo colectivamente la gran oportunidad de colocar la Nación en el pelotón de cabeza de las europeas. El resultado es una España fragmentada, falta de pulso, más pueblerina de lo necesario y menos cosmopolita de lo conveniente, en la que carecemos de espíritu y metas comunes. Lo peor y más deprimente es que no brotan antídotos contra el veneno nacionalista y el mal, lejos de atemperarse con los días, engorda en su transcurso. Sustituir los «hechos diferenciales» por las «circunstancias integradoras» sería una sabia medicina.

Opinión
El PP y las reformas de la Constitución
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital  19 Mayo 2004

El juego electoral parece ser este: los partidos nacionalistas quieren terminar con la Constitución, y el PSOE e IU quieren terminar con la relevancia electoral del PP. Si tienen éxito en difundir la idea de que el PP es un partido heredero de Franco, tanto los partidos nacionalistas como la izquierda obtienen lo que quieren: el PSOE e IU erosionan la imagen del PP hasta mostrar al único partido que defiende íntegramente el bloque de la constitucionalidad tal y como hoy existe, como el único partido que lo amenaza y que lo daña; y los nacionalistas pueden argumentar que puesto que el PP la defiende, la Constitución es un fraude que debe ser denunciado y condenado.

Las dos pretensiones se alimentan mutuamente: la “crispación” del nacionalismo es mostrada por la izquierda como el resultado del escaso compromiso del PP con la España autonómica –aunque sabemos que el Gobierno de Aznar la ha impulsado hasta casi alcanzar el límite de lo posible–, mientras que la acusación de la izquierda alimenta a los nacionalismos, que pueden definir la defensa de la Constitución en sus términos actuales como algo propio del PP –según dice el PSOE– y por tanto reprobable. Sin embargo, la participación de los nacionalistas en la definición del sistema constitucional ha sido mucho mayor que lo que ellos suelen reconocer y nosotros solemos recordarles. Sirva como ejemplo que el PNV y CiU votaron afirmativamente la reforma constitucional previa a la ratificación del tratado de Maastricht: ¿votar sí a la reforma de la Constitución es votar sí a la Constitución reformada? Si no lo es, la próxima reforma no servirá de mucho, y si lo es ya lo fue en 1992. Y si lo fue, ¿por qué se denuncia al PP por hacer lo mismo que hicieron todos?

Lógicamente, el PSOE ha sido arrastrado por esta estrategia electoral –claramente beneficiosa para los partidos nacionalistas– y ha tenido que aceptar la reforma constitucional como algo necesario, al margen de su contenido concreto, sólo para avalar la insuficiencia de lo que hay. En general, es insuficiente para el PSOE porque es suficiente para el PP, aunque seguramente habrá quien defienda sinceramente las reformas cuando se conozcan.

Por todo esto, la decisión de Mariano Rajoy de aceptar estudiar las reformas constitucionales anunciadas por el PSOE puede ser considerada como un acierto. Pondrá de relieve la falsedad de la acusación de la izquierda y obligará a los nacionalistas a “meter en el mismo saco” al PSOE y al PP, salvo que el PSOE radicalice aún más su “revisionismo” constitucional para distanciarse nuevamente del PP. Pero esta decisión tendría unas consecuencias nefastas para la izquierda, porque estaría determinada por una percepción errónea de los resultados de las elecciones de marzo. El PP no perdió porque la acusación del PSOE calara en el electorado, sino por el efecto del 11-M. Sabemos que el PSOE dice no creerse esto –a pesar de las evidencias demoscópicas–, pero no sabemos todavía si realmente se lo cree o no. Si no lo creyera, cometería un error que pagaría muy caro; si lo creyera, tendría que pactar con el PP unas reformas constitucionales que le enajenarían el apoyo nacionalista, y que desactivaría definitivamente la poca credibilidad que ya tiene la caracterización del PP como un partido poco comprometido con la Constitución.

Probablemente la izquierda subestima algo que ha quedado oculto detrás del espanto del 11 de marzo: con matices y con diferencias de intensidad, la gran mayoría de los españoles no desea dejar de serlo, y no aprueba la política de oposición del PSOE. Así lo manifestaron los resultados electorales anteriores a las elecciones generales, y, probablemente, así lo manifestarán en el futuro, aunque es posible que el trauma de marzo aún se deje notar en junio. Las áreas de reforma constitucional propuestas por el PSOE pueden afectar a la continuidad de la nación española como sujeto político. Si el PP apela a la defensa razonada de ese sujeto –una tarea a la que debería ponerse con urgencia, y que quizás no sea tan difícil de realizar como en ocasiones parece– no sólo no encontrará por ello el rechazo del electorado, sino que encontrará su apoyo. Ese debe ser su límite en la negociación, aunque no estaría de más que las reformas sirvieran para algo.

Opinión
Zapatero, Bush y Aznar
GEES Libertad Digital  19 Mayo 2004

Sólo hay una cosa que moleste más a los socialistas que el recuerdo de haber llegado al poder el 14-M de la mano de los atentados terroristas y los 200 muertos del 11-M y es la indiscutiblemente superior y mejor comunicación del ex-presidente Aznar no sólo con George W. Bush sino con los círculos políticos de Washington, incluidos los demócratas que apoyan al senador Kerry. La polémica que la SER ha desatado sobre el viaje de José María Aznar a los Estados Unidos sólo pueden entenderse con esa clave en mente. Aunque eso no la justifica.

Además, no tienen por qué extrañarse los socialistas españoles: frente a un líder político que ha estado con los Estados Unidos en los buenos y en los malos momentos, lo que ha hecho Zapatero, secundado por sus ministros, muy particularmente Bono y Moratinos, no puede ser entendido en Washington más que como una traición. España rompe la coalición en Irak, desencadena una ola de dificultades para los países centroamericanos de la brigada Plus Ultra, complica la vida de los polacos y deja a los americanos el desarrollo de las tareas que estaban cumpliendo. Y en el plano político no es mejor: no sólo se envía un mensaje erróneo y peligroso a los terroristas, sino que refuerza el frente antiBush en Europa. ¿Cómo pretenden que Bush les reciba como si nada hubiera ocurrido?

Por otro lado, ¿a qué viene tanta polémica? Aznar, como cualquier ciudadano tiene el derecho a moverse libremente y entrevistarse con quien quiera. Su vida es suya, puesto que no ostenta cargo público alguno. Es más, habida cuenta que tiene que ser protegido por policías del Ministerio de Interior, hay que subrayar que sus desplazamientos son avisados con antelación y que también en este viaje se habrán seguido los procedimientos al uso. La Moncloa conocía desde hace días el viaje de Aznar a Norteamérica.

El problema del Gobierno es doble: por un lado quiere explotar la figura de Aznar para castigar al PP y, en consecuencia, desea los contactos de Aznar con Bush más que nada. Es su munición a corto plazo; sin embargo, que Bush conceda fácilmente audiencia a Aznar pone de relieve, a su vez, la distancia de interlocución con el Gobierno americano de Zapatero y de su predecesor, en detrimento claro del dirigente socialista frente al ex-presidente.

Es revelador que el PSOE, con todas sus contradicciones se incline por explotar la línea del corto plazo, que supone un mayor enfrentamiento con Bush, en lugar de primar un acercamiento a los Estados Unidos. Una prueba más de su miopía estratégica que pagaremos todos los españoles.       GEES: Grupo de Estudios Estratégicos.

Josep Borrell
Europeo y desmemoriado
José García Domínguez Libertad Digital  19 Mayo 2004

Prueba del profundo europeismo del PSOE es que ha decidido enviar a Bruselas a Josep Borrell, un hombre al que el propio partido repudió, por indigno, como candidato a la Presidencia del Gobierno de España dada su cercanía a la gran corrupción de la era felipista. Y prueba del profundo acierto que supuso aquella decisión fueron las impagables imágenes televisadas de González dando por terminada una rueda de prensa en Barajas del jacobino de Lérida con un imperativo “venga, venga, que nos vamos”. Bueno, pues parece que ya están de vuelta los dos, el mandado y el que nunca ha dejado de mandar.

En sus tiempos de ministro autista ante la cleptocracia institucionalizada, Borrell ganaba las elecciones desde los despachos de la última planta de la Delegación de Hacienda de Barcelona. Ahora, súbitamente repuesto de su grave afección, quiere hacer lo mismo desde los cuarteles del Ejército del Majdi, en Nayaf. Y en su fijación arabista, alguna fibra muy personal le debe tocar la foto de la soldado norteamericana sujetando con una cinta a un prisionero musulmán. Porque, desde que se publicó, no deja de repetir que eso “no tiene nada que ver” con lo otro. Lo otro son los crímenes de Estado que se cometieron cuando él no necesitó llevar ninguna correa al cuello para ser la voz de su amo; el silencio de su amo, mejor. Y es que durante los años del plomo hubo en España un culiparlante de León y un jacobino mudito de Lérida que no se enteraron de nada de lo que ocurría a su alrededor. Casualmente, aquello los pilló cuando estaban mirando para otro lado. Era la época en la que la dirección socialista sólo creía en la paz de los cementerios, y por eso consideraba ocioso desplazarla al programa electoral, y menos a un Fòrum en Barcelona.

De todos modos, en algo asiste la razón a Borrell. Porque, efectivamente, lo del GAL no tuvo nada que ver con esas vejaciones a la dignidad de los detenidos realizadas en Irak por una soldadesca grosera y, seguramente, alcoholizada. Al contrario, si a algo se parecieron aquellos crímenes fue a las imágenes de la bárbara decapitación de Nick Berg. Como él no sabe nada de todo eso porque estaba muy ocupado persiguiendo a los corrutos en sus batidas fiscales en Camprodón, alguien de su partido, por ejemplo, Pérez Rubalcaba debería explicar a Borrell cómo aparecieron los huesos de lo que quedaba de Lasa y Zabala cerca de una playa de su querido Mediterráneo. Aunque tal vez sí lo sepa, y seamos los demás los que hemos malinterpretado su “nada que ver”.

La autoridad moral del partido socialista para hablar de la paz y del respeto a los derechos humanos yace enterrada desde hace muchos años bajo una montaña de cal viva. Exactamente, desde el principio de una legislatura en la que Josep Borrell Fontelles, como miembro entonces del Consejo de Ministros, fue parte activa y coautor solidario de todas las decisiones políticas que emanaron de aquel gobierno. Y ahí seguirá por mucho que el candidato se ponga nervioso cuando se lo recuerden, y corte a quien le refresque la memoria con otro “venga, venga, que nos vamos”. A Irak, claro, no a recoger las maletas de Felipe González como aquel día en Barajas.

Entre Madrid y Barcelona
José Luis Semprún La Razón  19 Mayo 2004

En muy pocos lugares puede darse una dualidad como las que, en España, opone hoy a Madrid y Barcelona. Tiene la primera la virtud, y el defecto, de la capitalidad. Dos aspectos que Barcelona sufre y aprovecha al mismo tiempo, pues nunca hubo competencia directa entre ambas y así funcionaban moderadamente las cosas. Al menos hasta ahora, cuando el nacionalismo ha cambiado reglas y equilibrios y hecho bandera de la vieja Ciudad Condal.

A despecho de otras ciudades españolas Barcelona ha sido niña mimada ¬nunca lo bastante¬, de los sucesivos Gobiernos. Quizás hubiera poco amor verdadero en esos mimos y sí mucho complejo de capitalidad, relegando a un Madrid que «ya tenía suficiente» con la Corte. Porque era verdad que los madrileños se conformaban con las dimensiones y el ritmo de vida de su Villa, propio del cómodo y perezoso curso del Manzanares, mientras los barceloneses sembraban modernidad e industrias y atesoraban el comercio y las artes como puente hacia el futuro. Sus agentes en la Corte siempre fueron efectivos y discretos y consiguieron además para su ciudad lo que otros, aún con mayor justicia y necesidad, no lograron para sus convecinos.

Madrid nunca receló de Barcelona, al margen de risas ingenuas o chanzas aldeanas, y por eso es triste comprobar que hoy asoman motivos para el debate y la competencia. Sin pretenderlo, nos descubrimos metidos de lleno en una gran carrera, y para quien escribe desde el amor a Cataluña y el recuerdo de una niñez barcelonesa, hay que temer lo mejor para Madrid en esta pugna. Roto el equilibrio de siglos, la ventaja madrileña no significa nada bueno para Barcelona, que parte en esta lid con el hándicap del nacionalismo, con el lastre del abuso lingüístico, que puede ser querido, pero resulta inevitablemente pesado en las pistas. Por eso puede ganar Madrid, porque no es cuestión de medios, si no de empeñarse en derribar muros y construir cada vez más tolerancia, que es el ingrediente esencial para el desarrollo de toda gran ciudad abierta. Lo que, sin duda alguna, todavía hoy es Barcelona.

EEUU
Patologías antiamericanas
Alberto Acereda Libertad Digital  19 Mayo 2004

La gran enfermedad de nuestra época es el antiamericanismo, o sea el odio visceral a la primera democracia del planeta, la que acabó con los totalitarismos fascistas y comunistas. España imita el modelo de vida norteamericano, pero su gobierno retira los soldados de Irak. Italia habla inglés, pero la Politécnica de Milán dicta cursos de modelo y gestión de recursos naturales utilizando demagógicos datos de ONGs comunistas. Francia regaló la Estatua de la Libertad, pero se abraza ahora a la Alemania socialista, antisemítica y antiamericana. El gran problema de estas patologías es que son un virus que se extiende por el cuerpo de la humanidad, en especial entre quienes usan ese mismo modelo de vida para luego atacarlo.

La actualidad de los abusos en Irak y el repugnante vídeo de la decapitación de Nicholas Berg ejemplifica esas patologías. El ex-director del Centro Islámico de Washington, Sam Hamod publicó nada más aparecer el vídeo de la ejecución un artículo en el que ponía en duda su veracidad alegando la posibilidad de que fuera una manipulación judeo-norteamericana. Su artículo apareció el 13 de mayo en la página de internet de Al-Jazeerah y fue reproducido al día siguiente en el pseudo-diario digital Pravda, continuador del viejo panfleto comunista.

Las razones que apunta Hamod en su artículo para dudar de la veracidad del vídeo son: que los cinco hombres encapuchados no estaban de pie como los árabes suelen hacerlo; que eran demasiado altos para ser árabes y que, por ello, “es posible que fueran occidentales o incluso israelitas, pero nunca árabes o iraquíes”. Hamod concluye que la decapitación “puede que la perpetraran los agentes israelitas, que han estado operando en Irak desde la invasión americana”. La página de Pravda hacía referencia a las sospechas generadas por un tal Pater Havlasa, quien dudaba también del vídeo aduciendo que “la cabeza cortada no sangraba lo suficiente”.

Tan ridículos argumentos prueban estas patologías y hay que entenderlos en el contexto de una guerra mediática en la que se llega hasta a falsificar muchas de las fotografías de la prisión de Abu Ghraib. Así lo prueba que el director del diario británico The Daily Mirror, Piers Morgan, haya sido despedido inmediatamente por su empresa. Y lo mismo Martin Baron, el redactor jefe del Boston Globe, quien confesó que las escenas sexuales de violación de presos iraquíes se tomaron de una página web pornográfica húngara. En las patologías antiamericanas lo evidente se presenta como mentira, y la falsedad como evidencia.

Sin embargo, en España los ciudadanos van cada vez más al centro comercial de imitación yanqui que a la plaza de su ciudad; muchos sustituyen en sus camisas el cocodrilo de Lacoste por el caballito de Ralph Lauren; otros prefieren ver Troya o La Pasión a los bodrios de Trueba o Almodóvar. No hay duda, la culpa la tienen siempre los americanos. Bush, Blair y Aznar fueron los que estrellaron los aviones en las torres gemelas y quienes activaron las bombas en los trenes de Madrid. El próximo domingo, todos otra vez a la manifestación en la Base Naval de Rota, con camisetas de Lenin y todo. Yankees, go home!

Enseñanza
Los itinerarios de la Ley de Calidad
Carmen Leal Libertad Digital  19 Mayo 2004

Ante el evidente fracaso de la LOGSE , se hacían imprescindibles y urgentes algunas modificaciones. Al gobierno del PP le tocó en suerte realizar esas modificaciones. Después de numerosas consultas a profesores de aula, estudios en profundidad, hechos por personal bien cualificado, y comparaciones con los sistemas educativos de países de nuestro entorno, se diseñó una ley Ley de Calidad de la Enseñanza, que, sin derogar totalmente la anterior, corrige algunos, no todos, los errores que, en la práctica, se han derivado de la ley anterior.

A medida que el individuo crece, las diferenciaciones de unos a otros , incluso de uno a otro, se hacen mas patentes. Todos los bebés nos parecen iguales, y a medida que crecen aparecen sus rasgos distintivos. En el desarrollo intelectual pasa lo mismo Hay alumnos con distintas capacidades, con distinto ritmo de aprendizaje, con diferentes habilidades. La Ley de Calidad, entre otras cosas, ha pretendido diversificar en “itinerarios”esas distintas capacidades, para que se puedan impartir unas clases con más eficacia al tener alumnos más homogéneos. La diversificación, en absoluto, pretende ser una “segregación” del alumnado, sino una diversificación por motivos puramente pedagógicos. Algo que está contemplado en todos los sistemas educativos europeos: unos lo hacen hacia los 12 años, otros a los 14, pero ninguno los mantiene en grupos heterogéneos hasta el final de su formación obligatoria atendiendo únicamente a su edad cronológica. No hay que buscar razones políticas de derechas o de izquierdas, simplemente no es eficaz. Usar la demagogia apelando a la imposible igualdad intelectual de los adolescentes, a base de tiempo, o la razón política de confrontación PP/PSOE no nos lleva a ninguna parte. Ni las prisas por paralizar la Ley de Calidad, en general bien acogida por la sociedad, tampoco. Quizá, la razón haya que buscarla en otra PRISA, la de los pingües beneficios editoriales a través de los libros de texto

Si de lo que se trata es de cambiar el nombre y no el concepto, y pasar de“itinerarios”, marca del PP, por la marca del PSOE cambiando el nombre y denominarse “vías opcionales”, “currículos diversos “, “opcionalidades” o clases “A” “B” y “ C”, nos parece bien.

Pero si esa “atención a la diversidad” es la que se ha venido realizando en Cataluña, que consiste en la absurda clasificación en “optatividad”, “refuerzo” y “apoyo” (El País 1/5/2004), nos tememos que el fracaso escolar de Cataluña, situada en el penúltimo lugar de España, y España en el penúltimo de Europa, se extienda a todo el país. En estos últimos diez años la degradación de la enseñanza ha sido constante. Decir que la sociedad ha cambiado y que ésa es la razón del fracaso escolar no se sostiene, porque los mismos cambios han tenido lugar en los demás países europeos y diversifican al adolescente. Desde Inglaterra : Comprehe, Grammar y Technical (tres vías), hasta Italia con catorce posibilidades desde los 14 años , pasando por Alemania, cuatro vías desde los 10 años y Francia, con dos vías desde los 13 y cuatro desde los 15 años.

Achacar la culpa al profesorado, tampoco, porque mas del 80% de los profesores son los mismos de hace diez años. Es el sistema educativo el que ha cambiado, y ha cambiado en la escuela pública fundamentalmente. Los centros privados y muchos concertados hace mucho tiempo que de manera sutil ya han venido realizando sus “itinerarios particulares”, bien camuflados. Muchos institutos vienen diversificando a los alumnos de forma parecida, enmascarándolo ante la Inspección. Es decir, que una diversificación que se viene realizando de manera soterrada por motivos de eficacia pedagógica, y que está empezando a dar buenos resultados, cuando se consagra por ley, por razones estrictamente políticas, se paraliza y volvemos a la no diversificación.

Un ejemplo de no diversificación: Instituto del Centro de Barcelona, de gran prestigio. Un grupo de 23 alumnos de 16 años, 4ª de ESO. Hay 16 alumnos extranjeros de diez nacionalidades distintas: 1 chino, 1 armenia, 2 ucranianos, 2 georgianos, 1 cubano , 1chilena, 1 colombiana, 1 argentino, 5 ecuatorianos, 1 venezolana. De estos alumnos, unos conocen español algo, otros casi nada, otros se confunden con el catalán de tal manera que es imposible la escritura. De los de habla española, cada uno viene de un sistema educativo distinto, con distintos conocimientos, capacidades y hábitos. De los españoles restantes, 3 alumnos pueden y quieren hacer bachillerato, y tienen todo el derecho. Dos no pueden, y los restantes, con casi todos los extranjeros, no quieren estudiar. Quieren que se acabe el curso cuanto antes para ponerse a trabajar. No es un ejemplo puntual. Este panorama es frecuente en la mayoría de los centros públicos. Es el resultado de la aplicación de una ley.

Sería de gran utilidad que los teóricos de la LOGSE y aquellos que se oponen a la diversificación por “itinerarios” (llámese de la forma que se llame) diesen ejemplo de “articulación” de esa diversidad tan “enriquecedora”, pero de forma práctica. Que practiquen sus teorias, den clase diariamente, y enseñen cualquier materia con este variado alumnado

Merecería la pena que los políticos del PSOE se acercasen algo más a la realidad y “dialogasen” con todos, en especial con los profesores de aula, cuya opinión es mayoritaria a favor de separar los alumnos por itinerarios, según el sondeo de CCOO (El Mundo 14/5/2004). Profesores que van a poner en práctica las leyes que ellos diseñan desde un despacho, y que tienen una gran experiencia en el aula. Los que estamos en las “trincheras”.

Carmen Leal, profesora de I.B. en Barcelona

La deuda oculta
Opinión El País  19 Mayo 2004

El dato más relevante de la auditoría sobre la situación financiera de la Generalitat de Cataluña que dejó el último Gobierno de Pujol es la afloración de una impresionante bolsa de deuda. El informe elaborado por el interventor general junto a un equipo de expertos independientes cifra en 17.364 millones de euros (casi tres billones de pesetas) la deuda viva de la Generalitat a finales de 2003: el 12,6% del PIB de Cataluña. La cuantía que manejaba el Gobierno nacionalista era de 9.672 millones de euros, un 7,1% del PIB.

La diferencia es consecuencia de añadir a la deuda del sector público en sentido estricto la que soportan otras entidades dependientes del Gobierno (4.197 millones de euros) y la de otros compromisos: censos, confirming, pagos a terceros, titulizaciones y créditos del Instituto Catalán de Finanzas (3.495 millones de euros). Esta última partida supone una panoplia de instrumentos totalmente atípicos, propios de lo que se ha venido en llamar ingeniería financiera, que encubrían la realidad de las cuentas autonómicas.

Los auditores han puesto también de relieve que el pasado ejercicio no se cerró con un superávit de 284 millones de euros, según una primera liquidación provisional, sino con un déficit de 1.177 millones, tras la inclusión de 627 millones de gastos que se habían "desplazado" a otros ejercicios. Este concepto (gastos efectuados en un ejercicio y diferidos a otros) es uno de los aspectos más inquietantes del informe. Las acumulaciones por este concepto ascienden a casi 3.000 millones, la mayor parte correspondientes a sanidad. El Gobierno catalán deberá afrontar este año unos 2.000 millones de este gasto "aplazado".

La financiación de esta pesada herencia va a suponer una gravosa hipoteca para la política económica del tripartito. Los presupuestos de 2004 quedarán condicionados por la necesidad de absorber los 2.000 millones de gastos del pasado y establecer un plan de financiación de esta nueva bolsa de deuda aflorada.

La triple iniciativa del consejero de Finanzas, Antoni Castells, de poner el contador a cero, acabar con los desplazamientos y centrifugaciones del déficit a otras empresas y organismos y aplicar un recargo a los carburantes puede transmitir la confianza y rigor necesarios que compensen la mala imagen que supondrá la afloración de las nuevas cifras de deuda y déficit. Sin embargo, se echa en falta una explicación más detallada por parte de los auditores sobre las causas que han conducido a este desequilibrio financiero. Las cuentas claras son la primera condición para afrontar con rigor el debate de la financiación autonómica.

Democracia orgánica
Juan Francisco Martín Seco Estrella Digital 19 Mayo 2004

El nuevo Gobierno, en ese frenesí renovador con el que ha iniciado su mandato, anuncia que piensa reformar la Ley Electoral y la Constitución. Venerable propósito. Sin duda, existen muchas cosas que cambiar en ambas normas. La desilusión se produce tan pronto como se conocen los contenidos. Toda la reforma de la ley electoral se condensa en incluir la paridad en las listas y en la elección directa de los alcaldes, dos medidas de lo más polémico.

Una cosa es la igualdad de derechos entre los sexos y otra muy distinta la política de cuotas, sistema irracional donde los haya, discriminatorio y que viola precisamente el principio de mérito y capacidad. Me atrevería a decir, además, que humillante para las mujeres. De parida, y no de paridad, lo califica una amiga mía, y no de derechas precisamente. A las actuales ministras siempre les quedará la duda de si han llegado por sus méritos o por la cuota. Claro, que lo del mérito en política se ha hecho bastante relativo. En cualquier caso, allá cada partido con su estrategia y sus demagogias, pero la cosa cambia cuando se pretende imponer esta medida por ley al resto de las formaciones políticas, reduciendo así la libertad y autonomía que debe presidir todo el proceso democrático.

Discriminaciones más graves tiene la ley electoral, que en buena medida falsean el sistema democrático. Los votos no tienen el mismo valor dependiendo de su situación geográfica. El reparto de escaños por circunscripciones provinciales y la ley D’Hont rompen la proporcionalidad haciendo que no exista correspondencia entre el número de votos y la representación parlamentaria. El pluralismo ideológico se ve restringido en el estrecho margen del bipartidismo, convirtiendo casi en imposible la existencia de otros partidos, a no ser que éstos sean nacionalistas y concentren sus electores en determinadas regiones. Pero lo cierto es que ninguno de los partidos mayoritarios está interesado en corregir estos temas. Al contrario, la elección directa de alcaldes y la reforma del Senado agravarán el problema acentuando el bipartidismo y la primacía de los nacionalismos.

Se pretende modificar también la Constitución para evitar la discriminación de las mujeres frente a los hombres en la línea sucesoria de la monarquía. Ahora bien, la verdadera discriminación no radica en el sexo, sino en la propia institución monárquica, la que se da a favor de los Borbones y en contra de los Martínez, Sánchez, Gutiérrez, López, etc.

Por parte de algunos, inocentemente; por parte de otros, no tanto, se pretende sustituir el pluralismo ideológico y político por un pluralismo de género o de regiones. Ya no hay derechas ni izquierdas, al final todos hablan de privatizaciones. Sólo mujeres y hombres, catalanes y andaluces. La lucha de clases se trueca en dialéctica de género y enfrentamiento de nacionalismos. Lo que no sé es por qué perviven los partidos políticos. Sería mejor la democracia orgánica ésa de familia, empresa y municipio.    www.mundofree.com/martinse

Barbaridades
José Miguel Rubio/Vitoria-Gasteiz Cartas al Director El Correo 19 Mayo 2004

En todas las guerras -y también en la paz- ocurren barbaridades como las torturas que estamos conociendo en Irak, porque así es el ser humano. La diferencia entre una situación democrática y una tiránica radica en que en la democracia esas barbaridades pueden ser conocidas y por lo tanto corregidas, y en tiranías como la de Sadam y otras no salen a la luz hasta después, cuando ya no tienen ningún remedio. Es imprescindible denunciar las atrocidades, pero cuando algunos llegan a inventarse y trucar testimonios como ha hecho algún periódico británico, o a utilizar la denuncia para incitar al abandono de los iraquíes que aspiran a vivir en libertad, se está atacando la democracia, se está promoviendo la solidaridad con los terroristas y se está condenando a muchos pueblos a soportar a sus Sadam Hussein respectivos.

En España acabamos de tener un ejemplo de esa actitud suicida, que convierte en chusma a los ciudadanos, como ha dicho algún comentarista: ante los atentados del 11-M, decenas de miles de personas han llamado «asesinos» a quienes nos defendían del terrorismo, exculpando y protegiendo de hecho a los verdaderos asesinos. Y la retirada de tropas de Irak, se justifique como se quiera, ha sido una gran victoria para Bin Laden.

Un tripartito de doce
Cartas al Director ABC 19 Mayo 2004

Creo que los medios de comunicación han obviado una cuestión numérica fundamental al afirmar que la coalición de partidos que sustenta el Govern de Cataluña está formada por tres fuerzas políticas, cuando en realidad esto no es correcto, ya que si desgranamos a cada formación política el resultado que obtendremos es superior a tres. Por un lado están los socialistas, formados por una corriente más o menos mayoritaria integrada por el Partit Socialista de Catalunya (PSC); además hay que añadirle una corriente del PSOE con gran presencia en Cataluña y por último dos corrientes denominadas, Ara Maragall y Ciutadans pel Canvi (CpC). Así pues, los socialistas catalanes son en sí mismos un cuatripartito. Por el otro lado está Iniciativa per Catalunya Verds, ICV o ICV-EUiA, la cual es una amalgama de formaciones políticas de izquierdas catalanas. Según se recoge en su página web, por un lado lo formaron el PSUC, el PCC y l´ Entesa dels Nacionalistes d´ Esquerra (ENE) y más tarde se aliaron con la formación de Els Verds. Además hay que añadirles Esquerra Unida i Alternativa (EUiA) y también Joves d´ Esquerra Verda-Joves amb Iniciativa. Así, si no estoy equivocado, ICV-EUiA está compuesta como mínimo por seis formaciones políticas. Por lo que con los cuatro anteriores, ya llevamos diez. Por último está Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), los cuales, y al igual que otros muchos partidos, cuentan con una rama de juventudes, en este caso muy activa, denominada JERC. Así pues, si sumamos los cuatro del PSC, con los seis de ICV-EUiA y los dos de ERC, en total el tripartito lo forman como mínimo unas doce formaciones políticas. Por lo que el tripartito es en realidad un «duodecimopartito» o un «dodepartito». El problema es que, con tanta gente por el medio, es difícil que se aclaren.    Pablo Martín Tharrats. Barcelona.

ETA reconoce que utilizó a Carod para «profundizar en la crisis del Estado español»
Los terroristas advierten de que la tregua en Cataluña no incluye a los «enemigos» de la banda
ETA, en su «Zutabe» ¬boletín interno¬ de abril, afirma que la tregua declarada para Cataluña no exime de la comisión de atentados en esa comunidad autónoma contra «enemigos muy significativos de Euskal Herria», al tiempo que dice que el anuncio tenía por objetivo «profundizar en la crisis del Estado español». «El cese de las campañas de acciones armadas no quiere decir que ETA no hará nunca acciones en Cataluña. La decisión de atentar en contra de los enemigos significativos de Euskal Herria en cualquier lugar del mundo no tiene salvedad en Cataluña», asegura la banda.
Redacción La Razón  19 Mayo 2004

Madrid- Según afirma ETA en su boletín número 104, su anuncio «no acoge dentro de sí a todos los territorios catalanes», como es el caso de la comunidad autónoma valenciana, donde «hay secuestrados ciudadanos vascos». En distinta situación quedan Andorra y Baleares. En esta última autonomía, la banda dice que sólo ha llevado a cabo «acciones puntuales», según informa Ep.

En todo caso, la decisión de ETA respecto al alto el fuego en Cataluña persigue «dos objetivos claros», según la banda: «Uno, ayudar a la liberación del pueblo catalán. Dos, profundizar en la crisis del Estado español, haciendo una clara diferenciación de sus estructuras». Los resultados, añade, se podrán com- probar en un futuro, pero, de momento, algunos ya se han hecho presentes en las pasadas elecciones generales: «El PP ha perdido la mitad de sus diputados, soportando un notable descenso». Además, los terroristas ironizan sobre la predicción de los «analistas» en la línea de que ERC y Josep Lluis Carod-Rovira saldría perjudicado. «Ha sucedido todo lo contrario», sentencian. Respecto a la profundización en la supuesta crisis del Estado español, la tregua, a juicio de ETA, ha logrado ya, al menos, ponerla de manifiesto. El Partido Popular tuvo que actuar a la defensiva, continúa, y su Gobierno quedó debilitado «a las puertas de las elecciones».

Por otra parte, el «Zutabe» dedica un apartado especial a la «Reunión entre ERC y la banda terrorista ETA: algunas pinceladas y aclaraciones». Comienza asegurando que se han publicado «un montón de datos, algunos certeros y la mayoría ensoñaciones y meros cuentos» propios de los que leen «muchas novelas policiacas». Y a continuación aclara quienes fueron los que participaron en el encuentro, incidiendo en que no se trató de una entrevista personal con Carod, sino con el partido ERC. «Ni ERC se reunió con ETA, ni tampoco al revés, sino que se reunieron el partido ERC y la organización ETA, al igual que hacen dos personas adultas cuando se juntan: voluntariamente y con consentimiento. Y podemos añadir: con buena voluntad».

Los terroristas restan, además, importancia a qué sujetos participaron en el encuentro y quiere destacar «la actitud abierta y el respeto expresado desde cada parte».

En cuanto al contenido de la reunión, ETA afirma que «no se acordó pacto alguno con el partido ERC» sino que la banda «le hizo llegar a éste su perspectiva respecto a las relaciones entre pueblos oprimidos, haciéndole saber que esas relaciones se debían asentar en el respeto, en la ausencia de injerencia respecto al proceso que lleva cada pueblo, y en la solidaridad». Todo ello fue recogido en un documento que se le entregó a ERC. «También en esa reunión se le informó a ERC de la decisión que ya antes había adoptado la organización», subraya en relación a la tregua que para Cataluña.

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