AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 22 Mayo 2004
Las armas biológicas que nunca existieron
Pablo Molina Libertad Digital  22 Mayo 2004

El futuro de España
Joaquín Calomarde La Razón  22 Mayo 2004

Derechos... y deberes humanos
Alberto Acereda Libertad Digital  22 Mayo 2004

Anulación electoral
Editorial El Correo  22 Mayo 2004

¿Una sonrisa o una mueca
TONIA ETXARRI El Correo  22 Mayo 2004

La monarquía y los límites de la razón política
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Mayo 2004

Parques nacionales
Editorial La Razón  22 Mayo 2004

Un compromiso inconsistente
GEES Libertad Digital  22 Mayo 2004

LA BANDERICA DE ESPAÑA
Jaime CAMPMANY ABC 22 Mayo 2004

El regalo
Alfonso Ussía La Razón  22 Mayo 2004

Abu Gharib, la otra historia
Daniel Henninger Libertad Digital  22 Mayo 2004

Retirada de Irak
Cartas al Director ABC 22 Mayo 2004

El Supremo acredita que la candidatura abertzale estaba «bajo el control del complejo Batasuna»
F. Velasco La Razón  22 Mayo 2004

 

Blogoscopio
Las armas biológicas que nunca existieron
Pablo Molina Libertad Digital  22 Mayo 2004

Salvo que algún experto en multiculturalidad demuestre que el gas Sarín es en realidad un elemento litúrgico inofensivo establecido por el Corán para su uso en determinados ceremoniales, todo parece indicar que la existencia de armas de destrucción masiva en Irak era algo más que una excusa para invadir un país rico en petróleo. Según la cadena de noticias Fox News, “Los análisis efectuados en un proyectil que explotó el sábado en Irak, confirman que contenía una cantidad estimada de tres o cuatro litros del agente mortal sarín, según relataron oficiales del departamento de Defensa a Fox News el martes pasado. Este hallazgo se suma a otro proyectil relleno con gas mostaza, posiblemente también formando parte de un dispositivo explosivo improvisado, que fue descubierto el pasado 2 de mayo.”

Conviene recordar que el gas sarín fue utilizado por Sadam Husein en los ataques aéreos contra la ciudad kurda de Halabja, en 1988, durante los cuales murieron asesinadas más de 5.000 personas, y alrededor de 65.000 quedaron gravemente heridas.

Por otra parte, como acertadamente escribe F.J. Gaffney, “prácticamente todo el mundo —miembros de los servicios de inteligencia de la coalición internacional, la ONU, incluso los franceses, alemanes y rusos— reconocían que, en algún momento, Sadam tuvo armas biológicas y químicas, y un programa para construir armas nucleares. Desde el momento en que no dio cuenta de forma satisfactoria de la completa destrucción de las existencias de armas de destrucción masiva, como las que había usado previamente en ataques letales sobre Irán y sobre su propia población kurda, la única conclusión razonable era que continuaban existiendo en alguna forma, y en cantidades desconocidas. (...) El Grupo de Inspección de Irak, un equipo de especialistas que han estado rastreando Irak desde la caída de Bagdad, intentando descubrir y neutralizar las armas de destrucción masiva de Sadam, ha confirmado que mientras han estado eludiéndoles con las armas actuales, el antiguo régimen ha tenido la posibilidad de producir nuevas remesas de agentes biológicos y químicos. Todavía los escépticos eligen ignorar la realidad: Que en manos equivocadas, incluso pequeñas cantidades de estas sustancias tóxicas —precisamente las que pueden ser elaboradas en muy pequeña escala—, pueden causar inmensas pérdidas humanas.”

“El que fuera Secretario de Estado de Defensa con Bill Clinton, testificó que en 1998, los principales expertos en gas nervioso de Sadam se reunieron en varias ocasiones con miembros de al-Qaeda en Bagdad. (…)Tan sólo hace unas semanas, un grupo de agentes de al-Qaeda radicados en Irak fueron capturados antes de que llevaran a cabo una operación destinada a asesinar decenas de miles de jordanos con gas venenoso. Evidentemente, el fallo del intento de cometer tal atrocidad permite a algunos persistir en la fantasía de que el caso de las armas de destrucción masiva de Sadam sigue sin tener fundamento.”

El descubrimiento de armas biológicas en Irak, no ha merecido ni la centésima parte de la atención que la prensa española viene dedicando a las vejaciones cometidas por soldados americanos a prisioneros iraquíes en una cárcel de aquél país. Lo que pone de manifiesto, una vez más, la enorme potencia desfiguradora de la realidad que tiene la “opinión publicada progresista”. El celo de todos estos “propagandistas” venales y “junta-tópicos” que opinan sobre la guerra sólo es comparable a su supina ignoranca del ius in bello. Por su parte, el cabeza de lista del PSOE para las elecciones europeas, que seguramente no sabe que el ius in bello es el derecho de la guerra, pontifica con admirable desparpajo sobre las torturas en las cárceles de Irak, olvidando las cometidas por el GAL en España cuando él mismo formaba parte del Consejo de Ministros. ¿Qué dirá ahora sobre la intervención aliada de la que España formó parte, toda vez que las armas biológicas comienzan a aparecer? Probablemente encuentre la forma de excusar su responsabilidad, pues si algo distingue a la izquierda es su asombrosa capacidad para sentirse ajena al destino de nuestro modo de vida occidental. Lo malo es que ahora está en el poder y sus suerte es la del todos los españoles.

El futuro de España
Joaquín Calomarde es diputado al Congreso por Valencia La Razón  22 Mayo 2004

España, nuestro país, es una de las grandes naciones de Europa. Lo ha sido siempre a lo largo de su historia moderna, que es tanto como decir, desde el momento en que España fue Europa, y Europa, como hoy, no puede ser entendida sin contar de modo fehaciente con la realidad española.

Una democracia como la española no puede ni debe perder un solo minuto de su tiempo en la apertura indiscriminada de un nuevo proceso constituyente que tenga por objeto, velado o no, la paulatina apertura política e institucional que suponga, de facto, un cambio de régimen.

Un asunto diferente es que exista una posible reforma constitucional dentro de los límites y parámetros que vienen indicados en el propio texto constitucional. Y, desde mi punto de vista, semejante revisión debería ser llevada por aquellos que hoy la proponen en el Congreso de los Diputados, con sumo cuidado; es decir, sabiendo qué se desea cambiar, hacia dónde lleva dicho cambio, y con quiénes se desea efectuar. Ninguna respuesta a estas preguntas es baladí, cuanto más la ausencia de la misma.

Las democracias fuertes, las democracias consolidadas, son las que mantienen efectivos y actuantes sus sistemas institucionales. No por mucho cambiar las cosas, éstas tienden necesariamente a mejorar. Si negativo y perjudicial para la continuidad de las naciones es el inmovilismo, no menos pernicioso resulta ser el atolondramiento.

Es un valor democrático, escasamente cultivado en la extremosa historia reciente de nuestro país, velar por la continuidad constitucional y la permanencia de las instituciones; lo que equivale a luchar por su funcionamiento normal y por su mejora permanente. Esto es lo lógico a predicar desde una posición, como es la mía, liberal y conservadora. Por cuanto, que la excelencia de las instituciones nace como su propia condición de posibilidad política, social y cultural. La democracia precisa fortaleza, unidad, mantenimiento de las líneas generales de la arquitectura funcional de la misma y dosis elevadas de normalidad y pragmatismo; virtudes sin las cuales la propia historia que la democracia es corre el peligro de enmarañarse con altibajos y perderse por vericuetos escasamente lúcidos.

El futuro de España, como es natural, depende en este momento de lo que queramos hacer con él los españoles. Conviene reparar en la importancia de este detalle. Nuestra democracia demanda permanencia, continuidad y normalidad en su funcionamiento institucional. Es una característica de nuestro país el aburrirse del normal funcionamiento de las cosas. Parece que los españoles seamos un pueblo que se divierte con la constante perturbación de sus éxitos. Y un éxito, sin duda, es la reciente historia de la democracia española. Y los últimos años de la misma, y el inmediato presente del que disfrutamos. Somos una de las grandes naciones del mundo, poseedoras de una lengua universal, una cultura común con grandes naciones del mundo hispano, y un potencial de desarrollo, economía productiva, y capacidad de influencia y decisión internacionales crecientes. Todo ello, sin ningún género de dudas, puede verse seriamente perturbado por un creciente «pactismo» que conlleve la revisión permanente de los fundamentos legítimos, desde el punto de vista democrático de nuestra nación.

Estoy convencido de que los españoles, a la larga y a la corta, no perdonarían a nadie que jugase con la estabilidad institucional, la continuidad normativa y la capacidad de prosperidad y permanencia de la nación española.

Cuando se proponen cambios constitucionales, estatutarios y normativos, debe quedar bien claro ante la opinión pública para qué se proponen. Algunos no estamos dispuestos, en ningún caso, a votar afirmativamente la secesión de territorio alguno de la nación española. Lo que equivale a defender con dignidad públicamente nuestra posición política e institucional. Con todos, y de todo, cabe dialogar en democracia, pero ese diálogo para que sea fructífero debe saber a ciencia cierta qué defiende, sobre qué principios se establece y qué límites no puede sobrepasar.

Ni la historia, ni la composición histórica del país, ni la lealtad constitucional, ni la continuidad nacional española pueden ser puestas en cuestión por afán de poder alguno en España. Porque la realidad histórica española es mucho más honda e infinitamente más poderosa que los deseos disgregadores de algunos y de la abulia intelectual de otros. La defensa de nuestro modelo constitucional, la voluntad de perfección y permanencia normal del funcionamiento de nuestras instituciones y la vocación europea y atlántica de España son patrimonio cierto de nuestro desarrollo como nación y como país. Y sobre esas bases, con seguridad, se puede y se debe construir entre todos un futuro esperanzador para todos los españoles.

Tercera Guerra Mundial
Derechos... y deberes humanos
Alberto Acereda Libertad Digital  22 Mayo 2004

La base de la convivencia entre los hombres y los pueblos tiene una carta fundamental y de necesario cumplimiento: la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948). Desde entonces, ni los repugnantes fascismos totalitarios ni los fracasados comunismos marxistas respetaron nunca ninguno de los treinta artículos de dicha Declaración. Hoy se siguen violando en la Cuba socialista de Castro, en la Venezuela de Chávez y, desde luego, en todos los países del fanatismo islámico.

A la izquierda antiamericana, entre la que aparece el socialismo español heredero de los GAL, se le llena la boca hablando de las “torturas” norteamericanas en Irak. Hablan de derechos humanos, pero silencian que uno de los países que más los respeta y defiende es justamente Estados Unidos. Así lo prueban todos los informes de la ONU y hasta los de agencias tan sectarias como Amnistía Internacional o Human Rights Watch. La izquierda antiamericana es la que silenció las fosas de kurdos gaseados por Saddam Hussein. La misma que ahora calla ante el hallazgo en Irak de armas de destrucción masiva en los artefactos con gas sarín empleados por los terroristas islámicos.

Desde el 11-S vivimos la Tercera Guerra Mundial. Es la guerra declarada a los países libres y democráticos por parte del terrorismo islámico fanático. El 11-M fue un recordatorio de esa guerra, para los que puedan pensar que exageramos. Nuestro enemigo no es Estados Unidos, sino los terroristas. Por eso, los soldados estadounidenses y sus aliados internacionales están en Afganistán, en Irak y en otras partes del mundo combatiendo el terrorismo. En la guerra se cometen errores pero su objetivo, que es el de todo ser humano libre, es derrocar la tiranía y permitir un proceso democrático en países vejados por gobiernos terroristas que masacraban a sus ciudadanos.

La cuestión no es simple. Los derechos humanos prohíben la tortura de cualquier ser humano (art. 5), pero también exigen el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de toda persona (art. 3). Quienes violan, por tanto, los derechos humanos son los terroristas, no los soldados de los países democráticos. Los corruptos que abusaron de los criminales iraquíes en Abu Ghraib están ya siendo juzgados y encarcelados en Estados Unidos. Los asesinos que degollaron a Nicholas Berg acampan a sus anchas. Esa es la diferencia entre la legalidad democrática y el terrorismo sanguinario.

Los detenidos en Irak no son prisioneros de guerra sino terroristas. Por tanto, ninguna de las cuatro Convenciones de Ginebra puede aplicarse a estos individuos porque no son soldados con uniforme sino cobardes asesinos que tomaron parte activa y criminal en las hostilidades. Al hacerlo no están amparados por tales Convenciones. Pero aun así, y como muy bien detallaba el editorialista del Wall Street Journal (17 de mayo), los métodos de interrogación norteamericanos se ajustan a la ley internacional. Así lo indica la Cuarta Convención de Ginebra (1949), por la que la fuerza ocupante está obligada a usar a su discreción las provisiones necesarias para mantener la seguridad, la ley y el orden (art. 64), incluida la aplicación de la pena de muerte a quienes amenacen la seguridad física de sus soldados e instalaciones militares (art. 68).

Estados Unidos no ha llegado a eso, pero sabe que al terrorismo hay que plantarle cara con la ley en la mano. Cada captura de un terrorista implica obtener de él la mayor información posible para salvar vidas. Resta luego encarcelarlo a perpetuidad para extirpar el terrorismo criminal, venga de donde venga. Hay miles de asesinos sueltos que no dudarían ni un minuto en acabar con nosotros. Les importa un bledo si usted o yo somos de izquierdas o de derechas, altos o bajos, si hablamos español o catalán, inglés o francés. La cuestión es exterminarnos. Por ahora, lo están logrando gracias a la ayuda de quienes retiran a sus soldados y encima atacan a quienes nos defienden.

Anulación electoral
Editorial El Correo  22 Mayo 2004

La Sala Especial del Tribunal Supremo anuló ayer la candidatura Herritarren Zerrenda con argumentos análogos a los que, el 3 de mayo de 2003, le llevaron a resolver la suspensión de las plataformas electorales inscritas para las elecciones locales y forales bajo los auspicios de la izquierda abertzale. El hecho de que los magistrados acordaran la anulación de HZ por unanimidad demuestra que las pruebas directas e indiciarias aportadas por la abogacía del Estado y por la Fiscalía General fueron inequívocas y suficientes para que la Sala considerara que, bajo la forma de una agrupación de electores, Herritarren Zerrenda constituye un intento de continuidad por parte de Batasuna. Será el Tribunal Constitucional el que adopte la decisión definitiva, una vez que HZ formalice el recurso de amparo anunciado al conocer la sentencia del Supremo.

Los portavoces de Herritarren Zerrenda han alegado que su suspensión implica la negación de los derechos políticos que individualmente corresponden a los integrantes de dicha candidatura, en tanto que pudiendo ser electores no podrán ser elegibles. Tal argumentación distorsiona la realidad de forma interesada, dado que lo que impide la sentencia del Tribunal Supremo es precisamente la utilización de esos derechos para propiciar el fraude de ley. Conviene recordar que, en su sentencia del 8 de mayo de 2003, el Tribunal Constitucional desestimó las demandas de amparo electoral presentadas por las candidaturas locales y forales citadas, argumentando que «como toda trama defraudatoria, también ésta se desenvuelve en los términos de opacidad y embozo característicos de todo fraude de ley».

El lehendakari se adelantó ayer a la resolución del Tribunal Supremo preguntándose retóricamente a quién beneficiaría una sentencia que anulara la candidatura de HZ, para exponer a continuación la teoría de que «la inmensa mayoría de Batasuna» busca salidas políticas, de forma que un fallo como el de la Sala Especial supondría -en opinión de Ibarretxe- el fortalecimiento de las posiciones «minoritarias» favorables a la perpetuación de la violencia en el seno de la izquierda abertzale. No es la primera vez que el presidente del Gobierno vasco hace uso de su peculiar manera de evaluar la trayectoria del Batasuna y de ETA para abogar por una política de mano tendida. Pero el lehendakari debería tener en cuenta los años que la ciudadanía vasca lleva esperando a que la izquierda abertzale se pronuncie en contra del terrorismo y acepte a las formaciones que más discrepan de sus postulados como parte de una misma sociedad y no como eventuales objetivos de la barbarie homicida. Del mismo modo, debería tener en cuenta que si su teoría fuese cierta hace tiempo que el terrorismo habría dejado de atenazar como lo hace el comportamiento del nacionalismo en su conjunto.

¿Una sonrisa o una mueca?
TONIA ETXARRI El Correo  22 Mayo 2004

Se lo están empezando a preguntar desde el Gobierno vasco al referirse al presidente Zapatero. El precursor del talante abierto y dialogante les está saliendo respondón y el lehendakari Ibarretxe no oculta su contrariedad, lo mismo que Imaz, con la firmeza del PSOE a la hora de mantener el Pacto Antiterrorista y de propiciar la impugnación de la candidatura HZ. Se creían, los nacionalistas que se podrían aprovechar de la obsesión socialista por demarcarse del PP, pero no cayeron en la cuenta de que en la única cuestión donde Zapatero no tiene complejo alguno en coincidir con el PP es en la lucha contra el terrorismo. No han podido ser más explícitos, en este sentido, tanto el ministro López Aguilar como el candidato Borrell. Al entorno del lehendakari le cuesta encajar el golpe y protesta: ¿ya está bien con el talante de Zapatero! A ver si la sonrisa del nuevo presidente es en realidad una mueca, empiezan a pensar mientras dicen que las palabras biensonantes tienen que ir acompañadas de hechos y éstos, son, de momento, negativos. Curiosa casualidad.

Idéntica sensación tuvo la oposición democrática en Euskadi cuando le oían a él hablar de diálogo, casi con la misma insistencia que la que exhibe ahora Zapatero, y luego vinieron los hechos. O sea: el plan. El suyo. El del tripartito. Y, desde ayer, el de Artur Mas. El representante de CiU actuó de aliado del lehendakari al pedirle a Zapatero 'el sonriente' que se comprometa, con Euskadi, a acatar la reforma estatutaria que apruebe el Parlamento, como dijo en Cataluña durante la campaña electoral. Claro que al líder de la oposición catalana se le escapó un pequeño detalle: que en Euskadi no está claro, salvo que la ilegalizada Batasuna eche una manita al Gobierno tripartito, que el Parlamento pueda aprobar, por mayoría absoluta el plan del lehendakari. Tiempo habrá para corregir errores.

Mientras tanto, y en capilla de la campaña electoral europea, la boda real ha venido como anillo al dedo para relajar la crispación. Se ha sufrido durante tanto tiempo los azotes del terrorismo en este país, el 11-M y los treinta y tantos años anteriores, que las ganas de vivir y la necesidad de contrarrestar las imágenes del horror de la guerra de Irak están provocando un espectáculo de parafernalia en torno a la boda del príncipe Felipe y doña Letizia sin precedentes. No es que el pueblo quiera pan y circo pero, después del trágico atentado de Atocha, la nota almibarada y dulzona de esta boda real ha logrado que la misma ciudad que alberga el 'bosque de los ausentes' se haya convertido en el centro de atractivo turístico por excelencia. Y el fenómeno es tan contagioso que hasta el Gobierno de Zapatero, repleto de republicanos por cierto, acuerda conceder la cruz de la orden de Carlos III a la novia. Quien quiera seguir en directo el acontecimiento de la boda, tendrá que conectar con Tele 5, Antena 3 o TVE porque ETB piensa privar de ese servicio público a la ciudadanía.

La monarquía y los límites de la razón política
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  22 Mayo 2004

El evidente entusiasmo popular, la curiosidad desmedida, el parloteo atronador, la voracidad visual de las muchedumbres en torno a la boda del Príncipe de Asturias (que mucha gente se empeña en llamar Príncipe de España, como Franco a Don Juan Carlos) es un enigma para quienes piensan, o queremos pensar, que la política debe ser un ejercicio de razón, una arquitectura de intereses ordenada en función del equilibrio dinámico de las sociedades. Pocas sociedades se han modernizado tanto en tan pocos años como España. Pocas muestran un apego popular tan notable a una institución por la que racionalmente no muestran demasiado afecto. Pero si el número de republicanos provocado por el “efecto Leticia” será sin duda grande, no alterará la premisa básica de la aceptación de la monarquía reinstaurada por Franco utilizando la dinastía tradicional. Es desde hace ya bastantes años y según todas las encuestas la institución más valorada por los españoles y ello en función de lo que simboliza: la continuidad histórica de la nación española y una instancia por encima de los gobiernos de cualquier signo político.

Estamos, pues, ante dos hechos aparentemente liberales: preservar de la política un ámbito institucional que deje a la sociedad relativamente a salvo de las querellas de partido y mantener instituciones cuyo peso simbólico se mantiene al margen de las elecciones y los vaivenes de la democracia. Sin embargo, el instrumento que se emplea para lograr ese doble fin supone la negación de la democracia, que parte de la igualdad esencial de los ciudadanos ante la ley, ya que privilegia a uno de ellos en función de criterios familiares o dinásticos muy anteriores al liberalismo y a la democracia. Y además no queda a salvo de una cierta complacencia partidista con el gobierno de turno o los poderes fácticos que desmienten su función genuinamente simbólica y nacional.

Eppur... si muove. La monarquía parlamentaria ha sabido conjugar, cuando el inquilino de la institución es capaz de entender y representar bien su papel, la esencia liberal y democrática de una sociedad de libertades con los aspectos emocionales definitorios de la comunidad nacional, del estado-nación que solemos identificar con la república. Es extraño que un país, incluso con una monarquía antiquísima como la española, renuncie a la forma de estado republicana pero es indudable que nuestra nación lo ha hecho varias veces: ninguna dinastía ha sido tan expulsada y tan recuperada como la de los borbones españoles. Algo malo harán y algo bueno tendrán. Lo bueno está a la vista: a la gente, al común de los ciudadanos, le gusta sentirse estética, simbólica, emotivamente representada a un nivel como el de la monarquía que tiene más de magia que de política. Lo malo es también evidente: no entender los límites racionales de una función política cuyo éxito radica probablemente en su carácter contradictorio. Si los liberales tenemos como principio básico no creer que las construcciones racionales pueden superponerse o imponerse a la realidad, es indudable que los fastos de la boda del Príncipe ponen a prueba nuestros principios. Pero es que la realidad no es totalmente cognoscible ni absolutamente domeñable. Hay elementos de la vida política con los que vivimos sin acabar de entenderlos: los sentimientos, las naciones, las monarquías...

Parques nacionales
Editorial La Razón  22 Mayo 2004

La posibilidad, al parecer cierta, de que el Gobierno del PSOE ceda a las autonomías la gestión de los Parques Nacionales españoles ha puesto en estado de alerta a las mayores organizaciones ecologistas. La Sociedad Española de Ornitología, ADENA, Ecologistas en Acción y Greenpeace han firmado un manifiesto conjunto en el que consideran «inadmisible» que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero pueda aceptar que los actuales trece Parques Nacionales lleguen a ser objeto de «gestión exclusiva» de las comunidades.

Hasta el momento, y desde hace un siglo, la gestión de los Parques ha sido modélica en términos generales y ha superado los cambios políticos. La tutela estatal ha permitido no sólo disponer de recursos, de medios humanos y materiales para la conservación, sino que además ha sido posible elaborar una legislación nacional que ha cimentado la acción protectora. La fuerza del Estado ha sido, pues, decisiva para mantener la actual reserva natural española. Los propios ecologistas así lo reconocen cuando citan el único caso de uno de estos espacios únicos de la naturaleza que ha pasado a depender de un Gobierno autonómico, en concreto el de Aigüestortes en Cataluña. Y es que recuerdan cómo el poder local se apresuró a «recortar» en 2.000 hectáreas los límites del parque sólo dos años después de haberse hecho cargo del mismo.

Si la gestión ha sido siempre eficaz, no merece la pena cambiar un modelo y es conveniente preguntarse por los motivos de este nuevo «troceo» de lo poco que aún nos queda de la organización del estado. Y cabe, asimismo, sospechar que el hecho de que el PSOE dependa de los apoyos nacionalistas para mantenerse tanto en el Gobierno de la Generalitat como en el Gobierno de la Nación tiene mucho que ver en la posible cesión de la gestión de los Parques Nacionales. Y que después de estos espacios naturales, no tardaremos en ver cómo se pide el desmantelamiento de otras instituciones de todos los españoles para dar satisfacción a los grupos nacionalistas que no deben estar muy satisfechos de ver el ejemplo de la red de Paradores Nacionales o cómo el modelo solidario de aeropuertos nacionales permite repartir los gastos y mantener abiertos los de menor tráfico.

España y Oriente próximo
Un compromiso inconsistente
GEES Libertad Digital  22 Mayo 2004

El Gobierno Zapatero ha insistido en su compromiso en la lucha contra el terrorismo, tanto nacional como internacional. Si su comportamiento en la oposición planteaba dudas sobre la firmeza y consistencia de esa actitud, sus actos como gobernante confirman las peores sospechas.

A iniciativa española han pasado por Madrid el Presidente del Gobierno palestino y el ministro de Asuntos Exteriores israelí. De sobra es conocido el interés español por la resolución de ese conflicto. De la posición de nuestro ministro de Asuntos Exteriores hay poco que añadir a lo ya sabido: su carrera diplomática y política está unida a los esfuerzos internacionales para canalizar esta crisis, hasta el punto de haber llegado a inventarse una petición norteamericana de mediación que nunca existió, aunque sí la protesta formal por la imaginativa atribución.

Las declaraciones de Rodríguez Zapatero durante la visita de estos dos dignatarios, y en especial tras la reunión con el representante palestino, dejan bien a las claras el compromiso del nuevo gobierno español en la lucha contra el terrorismo. Mientras a Israel se le exige que derribe el “Muro”, detenga las incursiones militares en Gaza y Cisjordania e inicie negociaciones, con los palestinos se rehuye cualquier mención expresa al terrorismo.

De nuevo nos encontramos ante terrorismos justificables y no justificables, sin caer en la cuenta de que la comprensión de ataques contra civiles con fines políticos no sólo es inaceptable, es un error porque anima al agresor a seguir en la misma línea. Consciente o inconscientemente, Rodríguez Zapatero alentó ayer el terrorismo palestino al rehuir una condena directa y sin paliativos. Esta política puede ayudarle a consolidar votos en España entre un determinado sector radical, pero hace un daño enorme al pueblo palestino, porque sólo controlando a los grupos terroristas un gobierno palestino estará en condiciones de negociar con Israel la definitiva constitución de un estado. Y ése no sólo es un objetivo justo, es también una necesidad para todos nosotros.     GEES: Grupo de Estudios Estratégicos.

LA BANDERICA DE ESPAÑA
Por Jaime CAMPMANY ABC 22 Mayo 2004

A lo mejor hay algunos madrileños/madrileñas a los que se les ocurre agitar una banderica española al paso de la comitiva de los príncipes. Parece que ese sería el saludo más natural desde lejos a los que, si Dios quiere y Maragall e Ibarreche no lo impiden, serán Reyes de España. Los colores de la bandera de España no son precisamente en «tonos pastel», sino en rojo intenso y en gualda brillante, y ya sé yo que corremos el riesgo de que, al ver las bandericas, a Carod-Rovira le entre la alferecía. O se ponga perlético y vaya enseguida a contárselo a Josu Ternera.

Para evitarles a Carod-Rovira, a Ernest Benach y a Josep Bargalló el ataque de perlesía, se aconseja a los madrileños/madrileñas que, en el caso de que se empeñen en agitar bandericas al paso de los príncipes, sean banderas inofensivas e inocuas, o sea, banderolas confeccionadas en «tonos pastel», gris perla, amarillo naranja, malva apagado y rosa pálido. Si a algún ciudadano que habite en casas por las que debe pasar el cortejo le asalta la idea perentoria de poner colgaduras en el balcón, se recomienda que saque las colchas de las camas, que por costumbre están confeccionadas en telas de colores discretos. Absolutamente desaconsejados los colores rojos y amarillo fuerte. Y si no, que saquen sábanas, que el blanco no molesta a nadie.

Hay que huir como del diablo de que por culpa de la boda del Príncipe se organice un zipizape político como aquél que armó la banderaza de la plaza de Colón. Aquella bandera de España, izada en una plaza representativa del corazón de Madrid fue una provocación insufrible para las aldeas soberanistas del Estado y para las taifas independientes. Hay que evitar cualquier provocación en ese sentido y evitar cuidadosamente, como ya se viene haciendo, el uso de la bandera de España, del Himno Nacional y de todo lo que tenga algo que ver con la España unida, con la España navegante, con la España descubridora, incluso con la España cañí.

Una de las medidas que deberíamos tomar inmediatamente es prohibir las corridas de toros, que tienen la desfachatez de considerarse y llamarse «fiesta nacional», pero ¿de qué nación hablamos?, y hay que intentar que pase inadvertido el centenario de la muerte de la reina Isabel, que algunos llaman Reina de España cuando lo era sólo de Castilla. Sería muy dañoso para la Monarquía que acontecimientos como el centenario de Isabel la Católica o la boda del Príncipe Felipe activaran aún más los recelos del tripartito, los esquerros republicanos y el socialista indómito Pasqual Maragall.

Menos mal que hemos liberado a Madrid de un peligro cierto: la firma de la Constitución de Europa. Allá se las entienda Berlusconi con Sicilia, Cerdeña, el Alto Adigio y la Padania. Hay que reconocer que eso ha sido una jugada maestra del presidente Rodríguez Zapatero, cuya intuición política y visión de futuro merece elogios especiales. Imaginen ustedes la que hubiésemos organizado con la bandera española saludada como anfitriona en medio de todas las banderas de Europa, menos la de Carod-Rovira. Un desastre.

El regalo
Alfonso Ussía La Razón  22 Mayo 2004

El Senado ha regalado al Príncipe y Leticia un cuadro pintado por una proetarra. A eso se le llama tener sensibilidad. El responsable máximo del agradable detalle ha sido el presidente de la Cámara Alta, el socialista vasco Javier Rojo. Es posible que se haya quedado corto. Dicen que «Josu Ternera» es un habilidoso creador de figuras en madera. Que talla a las mil maravillas. El señor Rojo podría haber completado el obsequio con una preciosa talla firmada por Urruticoechea representando al hacha y la serpiente.

La autora del lienzo regalado al Príncipe y su novia es una tal «Puri» Herrero, conocida más por su militancia batasuna que por su arte. Aquí reconozco mi supina ignorancia. Jamás había oído hablar de la pintura de «Puri». El arte de «Puri» y mi conocimiento no se han encontrado hasta ahora, y es muy probable que el contacto vaya a ser efímero. El título de la grandiosa obra de arte de la proetarra, «Noticias confusas», es prometedor. La «Puri» puede pintar con el culo, pero los títulos los elige muy bien. Con ese afán de diálogo, llamado científicamente diarrea, que tienen algunos socialistas vascos para acercarse a quienes tan bien los han asesinado durante décadas, el señor Rojo ha batido todas las marcas posibles y probables. Regalar una supuesta obra de arte de una batasuna al Príncipe de Asturias. Es lo que ellos llaman «avanzar hacia la normalidad».

Otra cosa es que el señor Rojo, por aquello de la colerilla, haya adquirido previamente diversas obras de arte de la «Puri» y busque afirmar su inversión. Si en el catálogo de la próxima exposición de la «Puri» figura una de sus obras en la relación de «colecciones particulares» como propiedad de los Príncipes de Asturias, los cuadros de la susodicha subirán de precio, incluidos los que cuelgan en las paredes de la casa del señor Rojo. Por ahí, entiendo la maniobra. Fuera de ahí, no entra en mi cabeza semejante falta de respeto, semejante estupidez y semejante bofetón a los españoles y, muy especialmente, a las víctimas del terrorismo.

Devolver un regalo es descortesía, y más cuando quien lo hace es el Senado. En este caso, la devolución tendría sentido y amnistía. Pero el Príncipe es una persona muy bien educada y su condición le obliga a tragarse el sapo partero que le ha puesto en el plato el señor Rojo. No alcanzo a comprender por qué los senadores no han protestado. Si no han sido informados, malo. Si estaban al corriente de la estupidez, peor. Se ha lucido el señor Rojo, a quien uno creía equilibrado y sensato.

La «Puri» tiene que estar que no se lo cree. Como representante de Herri Batasuna en el Museo de Bellas Artes de Bilbao consideró «normal» que se atentara contra la obra de Agustín Ibarrola. Y ahora, para premiarla, el Senado regala al Príncipe una de sus bazofias. Pues mi pésame a los novios y mi desprecio a los tibios y a los cobardes.

Irak
Abu Gharib, la otra historia
Daniel Henninger Libertad Digital  22 Mayo 2004

Esta es la historia de norteamericanos, dentro y fuera del gobierno, que movieron montañas para ayudar a siete iraquíes brutalmente mutilados. La historia comienza en la prisión de Abu Gharib, la misma donde sucedieron los abusos sobre los que se ha informado ampliamente, pero el año es 1995. Con la economía de Irak en picado, Sadam ordenó el arresto de nueve empresarios como chivos expiatorios, acusándolos de comerciar ilegalmente con dólares. El juicio duró media hora y fueron sentenciados a un año de cárcel y a que les cortaran la mano derecha en la cárcel de Abu Gharib.

Las amputaciones fueron hechas a lo largo de dos días por un cirujano, un anestesiólogo y un ayudante médico de Bagdad. Conocemos los detalles porque Sadam ordenó que se filmara cada operación. Exigió también que le llevaran las manos amputadas, las cuales fueron luego devueltas a la prisión y el cirujano marcó a cada uno de los sentenciados con una equis en la frente. Además, cada uno tuvo que pagar 50 dólares a las autoridades.

El año pasado, luego de la liberación de Irak, a un productor de noticias de televisión llamado Don North que estaba en Bagdad para ayudar a restaurar el servicio de televisión le mostraron el video de las manos amputadas. North mantiene que eso no era nada raro en el Irak de Sadam y que si uno camina por las calles del centro de la capital se ven a docenas de personas que les falta un ojo, una oreja, un brazo, una pierna o la lengua. North decidió averiguar el paradero de los nueve iraquíes del video, víctimas de ese acto de perversión médica.

North logró que siete de ellos aparecieran en un documental y les consiguió ayuda médica. Cómo consiguió la ayuda es una verdadera historia norteamericana.

Roger Brown, un ingeniero petrolero de Houston oyó el cuento de North en un café de Bagdad y le sugirió que contactara con el famoso periodista de la televisión de Houston Marvin Zindler. Zindler puso a North en contacto con el Dr. Joe Agris, un cirujano plástico de Houston que trabajó en Vietnam después de la guerra y en Nicaragua reparando los daños sufridos por los niños. North le envió al Dr. Agris el video de las atrocidades y éste le contestó: “tráigamelos que yo los arreglo”.

Pero sacar a siete hombres por avión de Bagdad es más fácil decirlo que hacerlo. North se dedicó a hablar sobre el caso con sus amigos en el gobierno y logró mover la burocracia. Paul Bremmer, el administrador civil de Irak, escribió un memorando autorizando el viaje. Paul Wolfowitz, viceministro de Defensa, autorizó a la Fuerza Aérea a llevarlos a Frankfurt. Y el Departamento de Seguridad Interna autorizó la entrada de los siete en EEUU sin visa.

La aerolínea Continental donó los pasajes hasta Houston y allí el Dr. Agris consiguió que su colega cirujano Fred Kestler lo ayudara. El Hospital Metodista donó la utilización de sus instalaciones y los siete iraquíes llegaron a Houston a principios de abril.

El Dr. Agris se dio pronto cuenta de que a esos pobres hombres les habían cortado la mano derecha como se le corta la pata a un pavo. Los médicos de Saddam no hicieron nada por reparar las puntas de los nervios, por lo cual los siete vivían con un dolor constante. Lo primero que hicieron Agris y Kestler fue reparar los nervios y quitarles otra pulgada del brazo para lograr una superficie adecuada donde adaptarles la prótesis, la nueva mano artificial. Les tomó dos días enteros operar a los siete hombres, quienes tuvieron dos semanas en recuperación antes de poder recibir sus nuevas manos.

Las prótesis, que cuestan 50 mil dólares cada una, fueron donadas por Otto Bock, la empresa germano-americana que las fabrica. Se trata de las manos electrónicas más sofisticadas y que responden a impulsos musculares moviendo los dedos. La rehabilitación y entrenamiento están siendo donados por dos empresas de Houston, TIRR y Dynamic Orthotics.

Los siete iraquíes siguen en Houston, recibiendo cinco horas diarias de entrenamiento para aprender a utilizar sus nuevas manos. Sí, también les borraron las equis de sus frentes.

Dan North terminó su documental, “Recordando a Sadam” sobre lo que le hicieron a estos hombres. No habíamos visto nada parecido desde los tiempos del Dr. Mengele y los campos de concentración nazi. Basasim Al Fadhly, una de las víctimas, cuando vio la película donde le cortan su mano derecha, dijo: “miren a ese doctor, quien considera que su profesión es noble y jura ante Dios ser una persona noble. Que todos vean esta película”.

Ese crimen merece la condena de las sociedades médicas internacionales, tales como la Organización Mundial de la Salud de la ONU y la Cruz Roja. Y la película de Don North debiera ser vista, pero puede que no sea así. Luego de dos meses, ninguna cadena de televisión ni estación de cable la quiere pasar. Esto es increíble. Las fotos de Abu Gharaib se pasan por televisión las 24 horas de los siete días de la semana, pero ¿no pueden dedicarle 55 minutos a mostrar los crímenes de Sadam contra la humanidad?

Don North y Joe Agris llevarán a los iraquíes de vuelta a Bagdad y el Dr. Agris proyecta visitar los hospitales y llevarles equipos modernos. Dice que si lo dejan, “operaré a los niños. Vamos a mostrarles lo que podemos hacer”.

Daniel Henninger es subdirector editorial del Wall Street Journal, diario que publicó originalmente este artículo y autorizó la traducción de © AIPE

Retirada de Irak
Cartas al Director ABC 22 Mayo 2004

Nos vamos de Irak, se consuma la humillante retirada. Dejamos tirados a nuestros aliados mientras ellos siguen jugándose y perdiendo sus vidas. Fuimos a ayudar en la reconstrucción democrática de un país y huimos ante los que quieren reimplantar con el terror una sangrienta dictadura. Abandonamos al pueblo iraquí cuando más nos necesita.

Se arguye una promesa electoral, pero no se proclama su imposible cumplimiento tras la matanza de Madrid, a cuyas víctimas despreciamos al cumplir las exigencias de sus asesinos. Cedemos a los chantajes de los terroristas, les damos falsas esperanzas de triunfo al debilitar la coalición internacional e intentamos en vano que España se haga «perdonar» y que los terroristas sólo ataquen a nuestros aliados.

Retirar vergonzosamente nuestro Ejército del suelo regado con su sangre, olvidar a los héroes que entregaron allí sus vidas y poner de manifiesto la inutilidad de su sacrificio, arrastrar por el suelo el buen nombre de España, utilizar el Ejército español con fines inconfesables haciéndole huir cobardemente ante sus aliados, humillar a todos los españoles presentando al mundo una España cobarde y traidora. ¿Cómo se puede llamar todo esto? ¿Buen talante y diálogo? ¿O quizás cobardía y traición?     Carlos Sánchez de Roda.   Pozuelo de Alarcón (Madrid).

Anulada la lista de HZ por ser parte de la «estrategia de ETA»
El Supremo acredita que la candidatura abertzale estaba «bajo el control del complejo Batasuna»
Herritarrez Zerrenda se constituyó como agrupación de electorales como parte de una «estrategia conjunta, planificada y dirigida» por la banda ETA y los partidos deslegalizados, especialmente Batasuna. Así lo afirma el Tribunal Supremo en la resolución por la que anula la candidatura abertzale.
F. Velasco La Razón  22 Mayo 2004

Madrid- El Tribunal Supremo anuló ayer la candidatura de Herritarren Zerrenda (HZ) al Parlamento Europeo al estimar los recursos de la Abogacía del Estado y la Fiscalía General contra el acuerdo de la Junta Electoral Central por el que se proclamaba esta candidatura. Así lo acordó la Sala Especial del artículo 61 de la Ley Orgánica del Poder Judicial en dos sentencias en las que declara no conforme a Derecho la proclamación de la citada candidatura y la anula.

El Tribunal Supremo considera que, de la documentación aportada por los servicios jurídicos del Estado y fiscalía general se desprende que Herritarren Zerrenda puede considerarse como continuadora da la deslegalizada Batasuna, respecto a la cual se adoptó esa decisión al entender que tenía claras vinculaciones con ETA.

No sólamente los magistrados han acreditado esa continuación, sino que van más allá y consideran que la candidatura de HZ forma parte, en realidad, de una estrategia claramente determinada por la banda terrorista ETA.

Así, la Sala llega a la «fundada convicción de que existe una estrategia conjunta, planificada y dirigida por la banda terrorista ETA y por los dirigentes de los partidos políticos ilegalizados ¬HB, EH y Batasuna¬, destinada a obtener y recabar apoyo político, social y financiero a favor de Herriterren Zerrenda y, al mismo tiempo, expresar la estrecha vinculación de los dirigentes de los partidos ilegalizados con la agrupación de electores» constituida por HZ.

Esta estrategia fue diseñada por ETA después de que el propio Tribunal Supremo anulase candidaturas que se presentaron a las elecciones municipales al tratarse de una continuación de los partidos ya deslegalizados. Esta situación, según consta en un documento incautado a la banda por la Guardia Civil aportado, motivó un debate dentro de ETA «con el fin de intentar paliar» esas consecuencias y para «diseñar una estrategia respecto de las próximas elecciones», que se correspondían con los comicios europeos.

Es en ese momento cuando la banda terrorista se plantea el desenvolvimiento de una estrategia consistente en presentar «una sola dirección y postura política», con un «sólo punto de vista nacional, superando el punto de vista de cada pueblo».

De estas ideas, según el TS, se desprende «claramente» la convicción de ETA y del complejo Batasuna de propiciar «la presentación de una voz y postura unitaria», estrategia que se va a manifestar en la candidatura de HZ.

Identificación. Por otro lado, la Sala pone de relieve el apoyo que todo el complejo de Batasuna dio a esta candidatura. Así, al acto de presentación acudieron, entre otros, Arnaldo Otegui, Joseba Permach y Koldo Gorostiaga, así como otros ex candidatos de HB, EH y Batasuna. Este apoyo pretendía que el cuerpo electoral pudiera identificar a HZ como la «continuadora o sucesora de los partidos políticos judicialmente disueltos».
Junto a ello, los magistrados aluden aluden a la «estrategia previa y posterior diseñada para la constitución y desenvolvimiento» de la candidatura, así como a la recogida de firmas y financiación ¬la cuenta corriente donde se pedía ingresar dinero estaba en un banco francés y el titular era un militante de Mesa Nacional de Batasuna en el país vecino¬ y la vinculación de los promotores y candidatos de HZ al complejo Batasuna. Todo ello evidencia que HZ estaba bajo el «impulso y control del complejo Batasuna».

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