AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 24 Mayo 2004
Los batasunos y sus gratuitos fraudes de ley
EDITORIAL Libertad Digital  24 Mayo 2004

La atrofia de la memoria
Luis González Seara La Razón  24 Mayo 2004

España rosa antes que rota
IÑAKI EZKERRA La Razón  24 Mayo 2004

Fischer y el rompecabezas iraquí
Adrián Mac Liman La Razón  24 Mayo 2004

El PNV quiere ahora un Rey vasco
Carlos Dávila La Razón  24 Mayo 2004

El PP, sumisión y suicidio
GEES Libertad Digital  24 Mayo 2004

Hacia un modelo contraterrorista
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ  El Correo  24 Mayo 2004

HZ ante el TC
Opinión El País  24 Mayo 2004

HZ, ilegal
Editorial Heraldo de Aragón  24 Mayo 2004

Un engañoso amigo
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón  24 Mayo 2004

Nacionalidades y regiones
PABLO MOSQUERA La Voz 24 Mayo 2004

Gol por la escuadra a Rojo
Cartas al Director ABC 24 Mayo 2004

Mayor Oreja recuerda a Borrell que el único que tuvo que retirarse por corrupción fue él
Agencias Libertad Digital  24 Mayo 2004

Ya estamos como siempre
Fernando Savater El País 24 Mayo 2004

 

Los batasunos y sus gratuitos fraudes de ley
EDITORIAL Libertad Digital  24 Mayo 2004

La lista Herritarrez Zerrenda, nuevas siglas bajo las que están los proterras de la ilegalizada Batasuna, ha presentado ante el Tribunal Constitucional el recurso contra la decisión del Supremo de anular su candidatura por estimar que es sucesora de Batasuna. Por si no quedará duda de la intención dilatoria y fraudulenta de este recurso con el que los proterras tratan de eludir el imperio de la ley, sus propios portavoces han desafiado este domingo a los tribunales al anunciar que “decidan lo que decidan”, concurrirán a las elecciones con “papeletas ilegales”.

La propia Ley de Partidos señalaba clarísimamente que “no podrán presentar candidaturas las agrupaciones de electores que, de hecho, vengan a continuar o suceder la actividad de un partido político declarado judicialmente ilegal y disuelto, o suspendido. A estos efectos —continúa la ley—, se tendrá en cuenta la similitud sustancial de sus estructuras, organización y funcionamiento de las personas que los componen, rigen, representan o administran las candidaturas, de la procedencia de los medios de financiación o materiales, o de cualesquiera otras circunstancias relevantes”

Vistas las clamorosas evidencias de este ánimo “continuador o sucesor” de la actividad política de los proetarras señalados por el Tribunal Supremo, cabe esperar del Tribunal Constitucional su más rápida confirmación de la anulación de su candidatura. Es más. La Ley de Partidos también afirmaba en una disposición transitoria que “tendrá la consideración de fraude de ley la constitución, en fecha inmediatamente anterior o posterior a dicha entrada en vigor, de un partido político que continúe o suceda la actividad de otro, realizada con la intención de evitar la aplicación a éste de las disposiciones de esta Ley.

Resulta, sin embargo, tristemente evidente que estos reiterados fraudes de ley perpetrados por los proetarras —de HB, pasaron a llamarse Batasuna, luego Euskal Herritarok, ahora Herritarrez Zerrenda— no les está suponiendo coste alguno. Y eso que la propia ley, en su artículo 12 dedicado a los “efectos de la disolución judicial” señala que procederá “el cese inmediato de toda la actividad del partido político disuelto”, cuyo incumplimiento “dará lugar a responsabilidades, conforme a lo establecido en el Código Penal”.

Hasta la fecha no se ha procedido penalmente contra los que se dedican, en claro “fraude de ley”, a esa prolongación de la actividad del partido disuelto como es intentar lograr, cambiándole de nombre, su supervivencia legal. Ni siquiera tenemos constancia de esa “apertura de proceso de liquidación patrimonial” cuyo “patrimonio neto resultante ” —señala la ley— “se destinará por el Tesoro a actividades de interés social o humanitario”.

Conforme a la letra y el espíritu de la Ley, no sólo cabe, pues, pedir al Tribunal Constitucional que las trampas de los proetarras de cara a poder presentarse a las elecciones les resulten estériles, sino también gravosas. Tras los dos años que casi han transcurrido desde que entró en vigor la Ley de Partidos, a los ciudadanos nos gustaría algo más que verlos aun en el parlamento vasco disfrutando de escaño y sueldo. Claro que, de esto último, ya no cabe pedir responsabilidades a los Tribunales. Demasiadas complicidades tienen los proetarras como para denunciarlas con “buen talante”...

La atrofia de la memoria
Luis González Seara La Razón  24 Mayo 2004

Las nuevas generaciones de estos comienzos de siglo, gobernantes y opositores, corren el riesgo de caer en la tentación del adanismo y de repetir funestos y amargos errores pasados. Dice Gregorio Peces Barba, en un oportuno artículo, que la pérdida del equilibrio entre la memoria y el olvido ¬que lleva a ocultar lo que debe recordarse y al recuerdo de lo que conviene olvidar¬ puede hundir a los pueblos en un precipicio de muy difícil salida. Circunstancia que se está haciendo presente más de lo razonable en nuestra actual contienda política, con peligroso olvido de los criterios básicos que fraguaron el consenso de nuestra Constitución, y muy especialmente la organización autonómica del Estado y los posteriores Estatutos de cada Comunidad Autónoma.

Ocurre, sin embargo, que ese plausible equilibrio entre olvido y memoria encuentra un primer obstáculo en la colosal ignorancia que nuestros jóvenes tienen de las dificultades y los avatares de la Transición política, y no digamos de la historia anterior. No se trata de una peculiaridad exclusiva de nuestros jóvenes. George Steiner indica que la atrofia de la memoria es el rasgo dominante de la educación y la cultura de la segunda mitad del siglo veinte.

Ello es fruto de una concepción del aprendizaje, donde la amnesia del pasado aparece rigurosamente planificada, salvo en el caso de los nuevos nacionalismos excluyentes, que programan una historia doméstica inventada, parcial y tendenciosa, sobre la que se construye una identidad falsa, empeñada en ignorar o deformar combativamente la historia común.

Esta circunstancia se da, de modo especialmente grave, en el caso de España, donde la memoria histórica común ha desaparecido de muchas comunidades autónomas, no porque se haya olvidado, sino porque nunca se ha enseñado, o se ha falseado conscientemente.

Perdidos en bizantinismos pedagógicos sobre la transversalidad y la comprensión, y en trifulcas partidistas sobre la religión, el laicismo o la lengua vernácula, hemos dado paso a un proceso de aniquilación cultural, donde se ignora, no sólo nuestra historia pasada, sino nuestras leyes constitucionales y nuestras instituciones públicas.

En tal situación, hablar del pacto social, del poder constituyente del pueblo español o de la soberanía nacional, tal y como se reflejan en nuestra Constitución, tiene el mismo alcance de ignorancia que la propuesta inconstitucional del Plan Ibarreche, hablando de la soberanía de los vascos y las vascas.

Ante la avalancha de reformas constitucionales que se avecina, el PP y el PSOE tienen, en su condición mayoritaria, el deber inexcusable de clarificar sin trampa alguna todo lo relacionado con dichas reformas, su verdadero significado y su propuesta a la sociedad española. Por mucha atrofia de la memoria que pueda existir, nunca lograremos escaparnos de la historia. Somos siempre sus cómplices. Y algunos, incluso con responsabilidad penal, por los carnavales de bestialidad que nos deparan. Pero a nadie le es lícito escurrir el bulto.

España rosa antes que rota
IÑAKI EZKERRA La Razón  24 Mayo 2004

La boda de Felipe Borbón y Letizia Ortiz ¬los señores de Borbón-Ortiz a partir de ahora¬ ha demostrado que, antes que roja o rota, España es sobre todo rosa y que tanto el PNV como Izquierda Unida son la cosa más parecida que existe a Jaime Peñafiel. Por más que la Euskal Telebista no retransmitiera el casorio, en la mañana del sábado las calles de Euskadi estaban vacías y los batzokis tenían puesta a todo volumen Antena 3. Fue precisamente la televisión oficial del nacionalismo la más nerviosa y más obsesionada con esta unión aunque ¬como su religión se lo prohibe¬ tuvo que recurrir a un genuino invento de nuestra época para exteriorizar su fascinación: el rojo del «Hola», el republicano de peluquería, el marujo ideologizado que habla por los codos de las familias reales pero que se hace el contestatario con esa moralina pseudomarxista de colegio de curas que hace mucho hincapié en los gastos de los fastos y los relaciona infaliblemente con el hambre del Tercer Mundo.

Uno de esos programas de la Euskal-Telebista que podrían llamarse de «cotilleo dialéctico», de la «gauche magazine» o del «maripuri-estalinismo abertzale» fue un monográfico contra este mismo periódico porque en una portada había hablado de los invitados a la boda y no de la guerra de Iraq. De marujos ideologizados hacían el papel López Agudín y Alvarez Solís. La tesis del programa podía resumirse más o menos en que los madrileños son unos imbéciles, unos esclavos y unos alienados por la manera acrítica en que se han tomado el acontecimiento nupcial mientras «Euskal Herria es diferente». Y ahí entraban esos dos al trapo echando más leña al fuego, asegurando que estos días no podían vivir en Madrid y «criminalizando» la sangre azul que precisamente ha desmentido esta boda ¬la de un príncipe con la chica de la tele¬ mientras evitaban toda referencia al purismo sanguíneo y la endogamia xenófobo-racista de Arana; al Rh negativo, que ¬como se sabe¬ es la sangre azul en la que creen el cenutrio de Arzalluz y su peña.

Los nacionalistas son en realidad los únicos «monarquistas» que quedan en una España en la que ya no hay ni partidos «monárquicos». Son los nacionalistas los que hacen valer en la vida cotidiana y política el mito de la «hidalguía vasca», que es deudor de la Corona de España y de las limpiezas de sangre contra judíos y árabes. En realidad un simple y obvio trasunto de la hidalguía española es esa superstición ¬en la que ahora abundaban Alvarez Solís y López Agudín nada agudamente y que constituye una permanente campaña publicitaria para el nacionalismo desde hasce treinta años¬ de que «los vascos somos los más revolucionarios, los más cultos, los más concienciados, los más preparados, los más guapos y los más todo, no como esa gente de Madrid que, como es plebeya, no nos entiende».

Son los nacionalistas, sí, los que creen que las ideas se heredan telúrica, étnica y genéticamente. Son ellos lo que dan por hecho que un vasco debe ser nacionalista por el hecho de ser vasco y los que ven lo contrario como una traición. Por esa creencia es por lo que Anasagasti le dedica un libraco al abuelo de Aznar. ¿Pero a quién puede importarle realmente el abuelo de Aznar más que a Anasagasti! Eso es y ha sido siempre el PNV: «Yo conozco a tu padre, qué diría tu abuelo si levantara la cabeza » y todo ese rollo. A Anasagasti se lo llevó un par de veces Sánchez Dragó al «Negro sobre blanco» pero él se creyó que iba al «Blanco y negro» y en esa ligera confusión ha sintonizado perfectamente con esta España rosa de ahora, con esa izquierda-maruja que hace tesis sesudas sobre esta boda y la de la hija de Aznar; que pasa sin transición del «Libro Rojo» de Mao al revistero rosa y que todo lo piensa en negrita. Uno es que sencillamente se niega a hablar de la boda de la hija de Aznar, a hacer teoría política con las crónicas de sociedad.

Quizá no sea ninguna casualidad que el cambio político haya venido a España gracias a la tele-basura. Quizá se trata de un problema que no es sólo político sino mucho más grave y que no empezó con los programas de Sardá sino antes, con la negrita de los periódicos, con la entrada de esa negrita en la política y con la reducción de la ideología a un anecdotario de chismes. A lo que hoy asistimos es a una general incapacidad para la abstración en el terreno de la política, a una reducción de la discusión política al simple cotilleo, a lo narrativo y figurativo, a los nombres de la crónica social. De ahí que no se hable nunca de la guerra o la izquierda, del terrorismo o el despilfarro en abstracto. De ahí que pasen como conceptos serios verdaderas antilogías como la de «guerra legal» (¿qué guerra es legal?) o puros pleonasmos como «dialéctica de la confrontación» (¿qué dialéctica no es de la confrontación?) o que se pueda llamar «pacto de progreso» al tripartito catalán o «nacionalismo democrático» al vasco. De ahí que Madrazo sonría feliz bajo la pancarta de «Separatistas sin fronteras».

De ahí que si sale el tema de la guerra se hable de la foto de las Azores; si sale el asunto de la izquierda se cite a Rovira; si sale la cuestión terrorista el 11-M tape a los atentados anteriores; si sale la discusión sobre el gasto público te saquen la boda del sábado o a la hija de Aznar otra vez. De la hija de Aznar no hay manera de librarse. De ahí que el intelectual de hoy sea el marujo ideologizado y que los Anasagastis se lleven bien con los Llamazares; de esa incapacidad para abstraer nada y mantener una discusión sobre principios. Si esa gente que sólo sabe hablar de bodas -como mi tía- es revolucionaria, cotillear sobre el abuelo taxista de la Princesa Letizia o sobre «cómo le miraba ésta sin avergonzarse» es materialismo dialéctico y Peñafiel es de Herri Batasuna. Por cierto, lo que echo en falta estos días es un monográfico sobre el abuelo de Peñafiel y sobre «cómo le miraba sin avergonzarse» a su nieto cotilla.

Fischer y el rompecabezas iraquí
Adrián Mac Liman es escritor y periodista, miembro del Grupo de Estudios Mediterráneos de la
Universidad de La Sorbona (París) La Razón  24 Mayo 2004

El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Joschka Fischer, aprovechó el 40° período de sesiones de la Conferencia sobre Políticas de Seguridad, celebrada en Munich, para proponer la elaboración de un ambicioso proyecto de estabilidad regional, llamado a involucrar a la totalidad de los estados miembros de la Alianza Atlántica.

Se trata de una «Declaración sobre el Futuro Común de Oriente Medio», que debería plasmarse antes de la próxima cumbre ministerial de la OTAN, que tendrá lugar en el mes de junio en Estambul. Aparentemente, dicha iniciativa debe convertirse en el marco de una política coherente, destinada a facilitar la modernización y democratización de la zona, condiciones sine qua non para la estabilidad en el Mediterráneo.

La propuesta alemana pretende dinamizar el hasta ahora excesivamente lento Proceso de Cooperación Euromediterránea iniciado en Barcelona y reactivar el diálogo OTAN-Oriente Medio, seriamente afectado por la desconfianza y el malestar derivados de los trágicos acontecimientos del 11-S.

Es obvio que para modificar ese estado de cosas es preciso contrarrestar el impacto psicológico de los reiterados llamamientos a la «yihad» (guerra santa) lanzados por los grupúsculos radicales islámicos, cuyo principal objetivo consiste en desestabilizar al conjunto de los países musulmanes y crear un ambiente propicio al choque de civilizaciones pregonado por Samuel Huntington.

Para combatir los designios de los integristas, hace falta crear una atmósfera de diálogo entre el norte industrializado y el sur, entre Occidente e islam.

Los prerrequisitos que baraja Fischer contemplan la modificación paulatina de las estructuras socio-políticas de los países de la cuenca sur del Mediterráneo, una mayor participación de la sociedad civil en la toma de decisiones, la introducción de inevitables reformas económicas y, por último, aunque no menos importante, el respeto de los derechos humanos. El elenco de medidas es mucho más amplio. La iniciativa alemana alude a medidas muy concretas, como por ejemplo la lucha contra la corrupción, la mejora de los sistemas educativos o la emancipación de la mujer.

Todo un programa, teniendo en cuenta la difícil situación de los países de la zona, los múltiples obstáculos con que tropiezan los proyectos de modernización ideados y deseados por las élites intelectuales, los cambios ansiados por millones de jóvenes. Un auténtico desafío, si se piensa que la diplomacia germana, muy activa en el proceso euromediterráneo desde hace más de un lustro, no descarta la posibilidad de asociar a esta tarea a países transmediterráneos, como la República Islámica de Irán, país que ejerce una gran influencia en la política de Oriente Medio.

Pero qué duda cabe de que la materialización de la propuesta de Joschka Fischer está supeditada a la solución ¬rápida y eficaz¬ del dilema iraquí. Un dilema que, de paso sea dicho, se ha convertido en la mayor pesadilla electoral de George W. Bush. En efecto, la guerra de Iraq y la ocupación del país, principales razones del distanciamiento entre Norteamérica y Europa, obliga al actual inquilino de la Casa Blanca a buscar (y hallar) salidas airosas e imaginativas. Ante las reiteradas exigencias y/o advertencias del administrador estadounidense en Bagdad, Paul Bremer, la Casa Blanca no descarta la posibilidad de retirar, en un plazo relativamente breve, gran parte de las tropas norteamericanas acantonadas en el inhóspito país asiático. Más aún, Washington trata por todos los medios de involucrar a las otrora ninguneadas Naciones Unidas en el proceso de «pacificación».

El tiempo apremia: la retirada del contingente estadounidense de Iraq, reclamada no sólo por la mayoría de los líderes religiosos de la comunidad chiíta, sino también por un segmento de la opinión pública norteamericana, podría convertirse en una baza para Bush durante las elecciones presidenciales. Sin embargo, para lograr esta meta, la Administración tiene que volcarse en la puesta en marcha del proceso electoral iraquí. Mas resulta sumamente difícil organizar y supervisar unas elecciones libres y democráticas en un país que, hoy por hoy, carece de servicios básicos: agua, electricidad, combustibles, aunque también, y ante todo, de estructuras estatales.

En efecto, desde la derrota de las huestes de Sadam Husein, los aliados se han limitado a resucitar el sobredimensionado Ministerio de Petróleo, a crear un (hasta ahora ineficaz) cuerpo de Policía, un Ejército imaginario y, como auténtico colofón, una especie de Policía político-antiterrorista, mezcolanza de CIA y FBI, diseñada para perseguir a elementos «subversivos» allegados al antiguo régimen. Pero, ¿se puede hablar de elecciones libres y democráticas en un país carente de estructuras nacionales? Incumbe a la misión de expertos de las Naciones Unidas, enviada a Bagdad por Kofi Annan, contestar a esta pregunta, formulada por varios analistas y politólogos europeos.

En realidad, pese a los recientes y sinceros intentos de acercamiento de París y Berlín, las diferencias entre Washington y la llamada «vieja Europa» no parecen haber desaparecido. Conviene recordar que, durante el conflicto de Iraq, se enfrentaron dos posturas irreconciliables: la del «campo de la paz», término empleado por los sociólogos franceses para definir el eje París-Berlín-Moscú, y la coalición americano-británica. Los europeos eran partidarios de una solución basada en la aplicación del derecho internacional, el reconocimiento del carácter regional del conflicto y sus repercusiones para los estados de las dos cuencas del Mare Nostrum, la no americanización o privatización del proceso de reconstrucción del país, reclamando la participación activa de las Naciones Unidas en la fase posbélica.

Por su parte, el tándem Bush-Blair abogaba en pro del uso de la fuerza como medio de cambio social, reservando a la comunidad internacional el papel de ¿simple donante! en la reconstrucción de Iraq y/o la división territorial esbozada siguiendo los planes (y los intereses) de la potencia dominante. Conscientes del peligro que supone el concepto de guerra preventiva, los franceses y los alemanes formularon la molesta pregunta: «¿Sólo nos incumbe financiar el caos?»

Extrañamente, la respuesta llegó durante la cumbre de Munich. Comentando la intervención de Joschka Fischer, el senador estadounidense John McCain señaló que un gran proyecto occidental para la democratización de Oriente Medio requiere mucho más que el «poder blando» de la ayuda económica y los intercambios comerciales; también es preciso contar con el «poder duro». En resumidas cuentas, conviene preguntarse si el gigante transatlántico es consciente de la complejidad y fragilidad de las relaciones euromediterráneas o, si pura y simplemente, prefiere hacer caso omiso de los intereses específicos de sus «aliados» europeos. En este caso concreto, aflora el interrogante: «Qui prodest?» ¿A quién le beneficia el caos?

El PNV quiere ahora un Rey vasco
Carlos Dávila La Razón  24 Mayo 2004

En horas de resaca monárquica (¿cuántos advenedizos incorporados a la Corona «couché»!), ya sabemos que la fantasmagoría visionaria de Ibarreche va a poner su primera piedra: el sábado 29 en Fuenterrabía, Udalbitza inaugura el monumento al Rey de todos los vascos o, mejor, al Señor de todos los vascos: Sancho III el Mayor, o el Grande, como se quiera.

Al nacionalismo le faltaba un monarca para proclamarse nación y estado apartes y, tras alguna búsqueda, ha encontrado la referencia para demostrar como ha escrito el concejal de in-Cultura del Ayuntamiento guipuzcoano que «todos los vascos éramos uno». Es decir que, más o menos en el XI o XII, existía un Estado Vasco diferenciado.

Toda una tropelía histórica que sin embargo, puede resolver una de las mayores incógnitas de la Historia general de España: la fecha del nacimiento de Sancho III, para algunos en el 965, para otros en el siglo posterior.
Dudas que se extienden también a la duración de su reinado. ¿cuarenta años?, ¿sesenta? Los historiadores no se ponen de acuerdo. Hasta ahora les falta acuerdo, pero es de suponer que los nuevos súbditos de moviola de aquel emperador ¬él se proclamó a sí mismo «imperator»¬ desvelen hasta el día y la hora de la llegada al mundo de su Señor, al que, por lo demás, han tardado poco tiempo en reconocer como tal: una minucia, ocho siglos y pico. Una desconsideración para un Rey en este momento tan reclamado.

A Sancho III, Rey de Navarra, Rey de Pamplona, no se le hará el desaire en Fuenterrabía, también es de suponer, de mencionar, con mal gusto geográfico, político y hasta moral, el lugar de su muerte y la causa de ella, porque Sancho III, como profesional un auténtico «reinazo», tuvo una vida personal agitada, y familiarmente convulsa; no hay coincidencia tampoco en si lo asesinó un pariente cercano o quizá, versión más creíble, un marido cornudo; cayó ¬eso sí se sabe¬ en las estribaciones del Puerto de Pajares, ya en la Asturias actual, después de haber perpetrado por aquellos parajes, fechorías varias que justificaban el responso vengativo que aún se recuerda: «Si la hicisteis en Pajares, pagasteisla en Campomanes». Pero los nacionalistas de Rey atribuido no van a rememorar estas peripecias que pondrían la barba de punta al púdico Sabino Arana, ni, claro, recordarán el lugar del óbito, porque ello desluciría el festín abertzale.

Lo cierto es que Sancho III, como tiene dicho Stanley Payne, fue el rey que «convirtió a Navarra en el más importante de los estados hispanocristianos»; nótese: hispanocristianos, y que él mismo se definió como el «emperador de todos los principados cristianos». Las gentes de la época lo reconocieron así porque, primero, conquistó tres condados: Aragón, Sobrabe y Ribagorza, luego, se anexionó las tierras vascas del nordeste de Castilla, incorporó, por razones distintas, la propia Castilla, y únicamente su muerte a manos probablemente del cónyuge corniveleto, y el consecuente reparto de posesiones entre sus hijos disolvió aquel gran embrión unitario de España.

Y así, de esta forma y con los claroscuros normales en todos los grandes hombres, es la historia auténtica del gran Rey de los navarros, y de tantos otros hispanos. El enorme invento del PNV y de su apéndice EA, es una aberración golfa que irrita a los investigadores. Y que no admite la menor comprobación. De entrada, Arana se imaginó una etnia superior en lucha contra todos los demás, después, como eso ya no se lleva en los años del siglo XXI que corremos, depositaron los nacionalistas en el euskera todo el sostén de su esperanza secesionista, y ahora se apropian desvergonzadamente de un rey que lo fue de muchos otros pueblos y lugares, desde el Nordeste, casi Galicia, hasta buena parte de Aragón. Una bazofia mentirosa que se construye no como elemento de integración, sino como signo de desunión. Es decir, todo lo contrario a los que pretendió Sancho III el Grande.

Tras el 14-M
El PP, sumisión y suicidio
GEES Libertad Digital  24 Mayo 2004

Con intención o sin ella los terroristas le aplicaron al gobierno Aznar una estrategia de shock and awe, conmoción y pavor. Lo esencial de los errores cometidos en los tres días siguientes son atribuibles a esa conmoción y ese sobrecogimiento. La catástrofe que agarrotó al gobierno fue para el PSOE una fulgurante oportunidad que lo impulsó inconteniblemente a una acción sin freno, ni físico ni moral.

Dos meses y medio más tarde el PP continúa en estado catatónico y el PSOE sigue impulsado por una inercia que lo lleva a rematar implacablemente a su rival, a lo que éste parece sumisamente prestarse. El liderazgo del PP ofrece la yugular al partido del gobierno que, a diferencia de los lobos, hinca el diente sin vacilar. Los políticos populares están dominados por la preocupación de colocar a los suyos en paro y desvincularse de la herencia de Aznar, dándole la razón a los socialistas y dejando en la estacada a sus electores. No moverse hasta septiembre parece ser la consigna.

Esos votantes del PP, con guerra primero y atentado después, le hicieron ganar a su partido las elecciones locales y regionales hace un año y luego le proporcionaron la segunda mayor votación de su historia, muy poco por debajo del máximo alcanzado en el 2000, el año de la mayoría absoluta. Ahora se preguntan si valió la pena votarlo, si a la vista de la mansedumbre actual el PP no habrá obtenido lo que se merecía, pues ni siquiera de hacer oposición se muestra capaz.

Mientras el PSOE ataca implacablemente y vuelve a la carga con todo lo relacionado con la guerra, el PP, con moral de aniquilado, rehuye el combate y se refugia en la máxima de que al pueblo español no le gusta la bronca sino el “talante”.

Sin embargo el PP cuenta con dos excelentes activos, dos líderes que tienen las personalidades adecuadas para dar la batalla dialéctica con toda la energía necesaria, que no es mucha sino toda, envuelta en talentoso verbo de terciopelo. La socarronería galaica de Rajoy y la tranquilizadora serenidad de Mayor Oreja deberían ser poderosas armas contra el PSOE si se utilizaran para despojarlo de su piel de cordero y explicar con el ahínco el sentido estratégico y moral de las decisiones que llevaron a apoyar la guerra y participar en el esfuerzo de pacificación.

Este es uno de esos casos en que lo pasado no está pasado y no se puede luchar por el futuro mientras no se gane la batalla del pasado. Para el PSOE es la oportunidad de darle la puntilla al PP. Para éste debería ser la ocasión de levantar cabeza, cumplir con su electorado y demostrar que es digno de la nutrida votación recibida.

El PP, al rehuir la pelea para guardar los modales, está tirando al niño con el agua del baño. Su electorado pasa del desconcierto a la indignación. Piensa que en la crisis de la guerra no se tuvo con él la cortesía de intentar porfiadamente convencerlo, a lo cual tenía derecho, se dejase convencer o no. Luego sintió que se le había robado la victoria, en parte por la torpeza del gobierno, pero sobre todo porque la hábil explotación por el PSOE de una tragedia imprevisible había sido preparada por la calumniosa campaña de que el gobierno había mentido. El colmo de la psoización es que los propios dirigentes populares se lo crean.

La estrategia electoral del PP es la de la desmovilización de su electorado. Las europeas llevan a poca gente a las urnas. Pero un electorado en carne viva que vea en ellas una oportunidad de desquite, votando a un partido dispuesto a luchar por su honor, sus valores y su patrimonio podría producir la victoria que se escapó el 14 de marzo. Por el contrario, un electorado desengañado que piensa que en marzo se desperdició su voto al dárselo a un partido que acepta humildemente las calumnias y las tácticas de exterminio del rubalcabismo, temerosos de levantar una voz más alta que otra, podría dejar al PP en 3.5 ó 4 millones de votos y a los socialistas con el doble, enfrentándose a una legislatura encarada por la oposición con moral de gusano.

Si por el contrario el PP olvidara el hacerse perdonar por sus rivales y consiguiera mantener en pié a su gente, mientras que el PSOE bajara a los niveles normales en estas elecciones, se podrían alcanzar los resultados que se esperaban en las pasadas legislativas, quedando refutada la falacia socialistas –no es que nadie se la crea, pero ya no la podrían repetir- de que los resultados no tuvieron nada que ver con los muertos, y el estado de ánimo con el que se abordaría la legislatura sería completamente diferente.

Pero ya no queda casi nada de tiempo y casi todo está ya perdido.

Hacia un modelo contraterrorista
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo  24 Mayo 2004

El servicio de inteligencia español siempre ha contribuido a la investigación del terrorismo. Contribuir quiere decir, en este contexto, participar muy activamente. Incluso desarrollar programas y estrategias propios. Ha sido así desde la Transición democrática. Pudiéramos imaginarnos que la coordinación entre el extinto Cesid, ahora CNI, y los servicios de información de las fuerzas de seguridad del Estado ha sido estrecha. Pues al contrario. La coordinación ha sido la excepción.

En acción contraterrorista, el CNI opera de puertas españolas hacia el exterior, aportando información y análisis. Los servicios de información de las fuerzas de seguridad lo hacen investigando hacia el interior. Ambas instituciones del Estado velan por garantizar la seguridad y prevenir las amenazas. Ahora bien, el CNI también tiene sus redes y operaciones informativas en el interior, bien tupidas. Por ende, la cooperación policial internacional ha volcado a las policías hacia el exterior, capítulo esencial en la desarticulación de los grupos terroristas. Inteligencia interior y exterior, condenadas a entenderse y a coordinarse.

El ingrediente más sombrío y descorazonador de las enseñanzas que para los estadounidenses se derivaron del 11-S fue que la descoordinación entre los servicios de inteligencia había cedido algún granito de arena a la imprevisión de los asesinatos en masa. Allá, la CIA, aparentemente y por ley, entiende de los exteriores y la unidad antiterrorista del FBI, de los interiores. Las pesquisas y audiencias del Congreso de aquel país han revelado más de una anomalía en la colaboración interagencias y un desconsolador desaguisado en el análisis de los indicios que apuntaban hacia las amenazas. Es sorprendente que el 11-M en Madrid haya reproducido, con mimetismo inercial, algunos esquemas desesquematizados de inteligencia que se observaron allá. Descoordinación y análisis, operativos y estratégicos, cuanto menos anómalos que llevaron a decisiones ineficaces.

La remodelación de los servicios de inteligencia españoles, con ocasión del nombramiento del primer director civil del CNI, prometía enmendar la excepcionalidad de la coordinación en inteligencia contraterrorista. No sólo cambiaba el acrónimo de la inteligencia española, sino que se democratizaron sus controles con un doble engranaje. La designación de autoridad judicial en el Tribunal Supremo arbitró una garantía sobre derechos fundamentales en la actividad informativa del CNI. El Parlamento y sus secretos oficiales, por su parte, se abrieron al control de los servicios desde la representación electa del ciudadano. Un par de magníficas decisiones. Además, el CNI y su director se constituían en coordinadores de la comunidad de los servicios de información en España. El esquema inició tímido su funcionamiento, salvo en el capítulo coordinación. No ha habido manera.

En multitud de pasillos y tribunas se han escuchado y continuarán escuchándose murmullos de unos servicios de inteligencia alojados en el organigrama de una vicepresidencia de gobierno. La coordinación refundacional de un CNI en Defensa sobre unos servicios de información en Interior ha tenido una tremenda querencia a quedarse sobre el papel donde fue diseñada. Ahora, el movimiento del nuevo Gabinete socialista ha sido inverso, coordinar desde Interior incorporando a Defensa. Filosóficamente la reorientación tiene sentido, pues el terrorismo es una expresión de la delincuencia organizada y un asunto de investigación policial, instrucción judicial y enjuiciamiento penal. Cosa de Interior. Sin embargo, quizás al final alguien se envalentonará políticamente para recorrer la distancia hasta La Moncloa. Tengo la presunción de que la mejor coordinación antiterrorista pasa por hospedar a todos los medios humanos y materiales, operativos, de análisis y estratégicos, bajo el mismo paraguas orgánico y presupuestario. A todos.

De momento, el recorrido se ha quedado a medias y la coordinación no va a ser unificación global de recursos y esfuerzos. El Centro Nacional Antiterrorista (CNA), dependiente del Mando Único de la Secretaría de Estado de Seguridad, alojará a integrantes de los servicios de información policiales y del CNI. Las misiones y metodología de trabajo no están claras, aunque los organismos involucrados mantendrán independencia operativa en sus investigaciones. No es ocioso que los intentos de solución para la seguridad hayan tenido en España un paralelismo con EE UU. Tras el 11-S establecieron el Departamento de Seguridad Nacional para coordinar los servicios contraterroristas estadounidenses. Luego o durante, las cámaras legislativas abrieron sus investigaciones. Aquí, dotamos a Interior de un mecanismo nacional de coordinación y el Parlamento inicia una investigación. La comisión de investigación del Congreso encontrará, probablemente, un reflejo de los problemas americanos de organización en los nuestros propios. Y no puede ser de otra manera, porque la emergencia del terrorismo global ha encontrado a los países dos pasos por detrás de la improvisación. Incluso a las sociedades que, como la nuestra, tiene unos excelentes profesionales con una contrastada experiencia en investigación contraterrorista.

Descoordinación e inteligencia errática. Presumo que el CNA tendrá complicado articular una coordinación eficiente, aunque menos obstáculos en depurar los productos de inteligencia para la toma de decisiones. No por ello deja de ser una competente iniciativa. Tras estructurar el centro, el primer reto será lograr habilitar un acceso total a la inteligencia útil de todos los actores operativos. Es decir, información en tiempo real de operaciones e investigaciones. Sin esto, ya se puede cerrar el quiosco. Aunque el CNA se dedicara sólo a analizar, no habría forma de construir juicios globales certeros sin toda la información, hasta de la mínima matrícula de coche investigada. Después y con esa información, análisis. Si el CNA se dotara de un núcleo estable de analistas, no ahorrara en medios para capacitarlos trasvasándoles conocimiento técnico desde donde se encontrara (universidades, centros de investigación) e invirtiera en el desarrollo de potencial de análisis estratégico y prospectivo, en uno años habríamos avanzado. Y después o durante, un departamento de diseño de operaciones para la captación de fuentes de información en los arrabales de la amenaza. Apoyo al trabajo que ya realizan las fuerzas de seguridad, pero con imaginación y pensamiento creativo.

HZ ante el TC
Opinión El País  24 Mayo 2004

El Tribunal Constitucional, como sucediera hace un año, tendrá la última palabra sobre si puede o no concurrir a las elecciones europeas la agrupación de electores Herritarren Zerrenda (HZ), considerada por el Supremo la "candidatura encubierta" de la ilegalizada Batasuna. Por unanimidad, los magistrados de la Sala Especial del Supremo han estimado que las pruebas e indicios aportados por la Fiscalía y el Gobierno demuestran suficientemente que la lista impugnada incurre en los supuestos de continuidad fraudulenta de una formación ilegal previstos en la Ley de Partidos. En Euskadi, las formaciones nacionalistas presumen que la exclusión tiene una motivación más política que jurídica.

El derecho a ser elegido constituye uno de los pilares del sistema democrático y cualquier limitación del mismo resulta siempre problemática. Pero es falaz el argumento nacionalista de que la impugnación de la plataforma continuadora de Batasuna impide a la izquierda abertzale "defender sus ideas por cauces democráticos". Batasuna no fue ilegalizada por propugnar la independencia de Euskal Herria, sino por su vinculación y dependencia estratégica de una organización terrorista que mata, extorsiona y amenaza para conseguirla. La Ley de Partidos supuso, en este sentido, una respuesta extrema del Estado de derecho a una situación también extraordinaria: la limpieza ideológica aplicada por ETA contra militantes y simpatizantes de las fuerzas no nacionalistas, bajo la mirada comprensiva de Batasuna.

Cabe discrepar de que se impida la concurrencia de una lista electoral, pero resulta sospechoso el volumen de victimismo emitido en el País Vasco por partidos que a la postre son los beneficiarios directos de esa medida. Y tampoco la experiencia histórica avala que la condescendencia y el cerrar los ojos hacia los desmanes del mundo de ETA haya propiciado su evolución democrática, sino más bien al contrario. El hecho de que la organización terrorista y su entramado social están hoy más debilitados que nunca se debe, entre otras razones, a que ya no sale gratis proclamar que "votar a HB es votar a ETA", como podía escucharse años atrás en los mítines de aquella formación.

Por su parte, HZ puede quejarse y agotar todas las vías de recurso, pero no está legitimada moralmente para afirmar que la anulación de su candidatura implica "asesinar políticamente a miles de ciudadanos". Sobre todo cuando sus portavoces han puesto más empeño en asegurar que no tienen "nada que ver" con Batasuna que en desmarcarse expresamente de ETA.

HZ, ilegal
Editorial Heraldo de Aragón  24 Mayo 2004

Decisión tan grave se tomó en defensa de la democracia. Los nacionalistas, salvo CiU, no apoyaron la Ley de Partidos y algunos aún apoyan a Batasuna en la Cámara vasca, negándose a pasarla al grupo mixto. Al anular el Tribunal Supremo la lista de HZ porque "responde a una estrategia planificada de ETA", ya han vuelto los gestos escandalizados, olvidando opiniones que acaso hoy no emitirían sus autores. "HB es una organización dirigida por ETA. La dirección política y militar es de ETA y las acciones de los dirigentes de HB son de auténtica sumisión" (Egibar, 1997). "La profunda relación que vincula a ETA con el mundo de HB demuestra con total claridad las significativas coincidencias entre esta red y entidades tan importantes para HB como su Mesa Nacional, el diario Egunkaria y el sindicato LAB" (Atutxa, 1992). Después de Lizarra, algunos "burukides" padecen amnesia grave.

Un engañoso amigo
Alejandro Muñoz-Alonso La Razón  24 Mayo 2004

La ruptura de las autoridades norteamericanas con Chalabi ¬que antes de la invasión era considerado como el hombre por el que EE UU apostaban para el futuro de Iraq¬ es un síntoma más del deterioro de una situación que parece de casi imposible salida. Aunque ha sido la noticia del registro de su casa la que ha dado a conocer el fin del entendimiento con el hasta ahora amigo predilecto de la administración Bush, se sabe que las relaciones se habían agriado hace ya mucho.

Se sabe también ¬y no deja de ser sorprendente constatar cómo se toman algunas decisiones en Washington¬ que tanto la política de derrocar a Sadam como la insistencia en la cuestión de las armas de destrucción masiva se debe a las «informaciones» dadas por la organización política de Chalabi, el Congreso Nacional Iraquí, que ahora en EE UU se consideran equívocas.

Los americanos ¬que pagaron generosamente esas informaciones¬ apostaron por un supuesto líder político que vivía confortablemente en el exilio, al que se ha acusado de estafa y que, al parecer, conocía tan poco del Iraq actual como los responsables políticos de Washington que tan confiadamente le escuchaban. Fue Chalabi quien hizo creer a los americanos que los iraquíes les recibirían con alborozadas muestras de reconocimiento por la liberación. Y había logrado que se viera en él al incuestionable líder democrático del nuevo Iraq.

Muy pronto, sin embargo, se constató que ni el Congreso Nacional Iraquí era la organización ampliamente representativa que Chalabi decía, ni éste era el eventual líder indiscutido que aquel país necesita.

Cuando comprendió que su estrella palidecía en Washington al perder el favor del Pentágono, donde estaban sus máximos valedores, empezó a boicotear tanto los planes americanos de entrega del poder como los elaborados por la ONU para montar un Gobierno provisional. Mientras tanto, se sigue presentando como el hombre que hizo posible la liberación de Iraq. Pero ya no le creen ni sus compatriotas. Lo peor de todo es que con Chalabi o sin Chalabi, con americanos o sin americanos, no se ve un futuro para Iraq más allá de la presente violencia cotidiana que desborda cualquier definición, incluida la de terrorismo, a la que Washington todavía se aferra.

Nacionalidades y regiones
PABLO MOSQUERA La Voz 24 Mayo 2004

SORPRENDENTE lo acontecido en el Congreso de los Diputados.

Primero el PP propone a la Cámara una declaración de igualdad de todas las nacionalidades y regiones. El PSOE logra el consenso para declarar la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos, pero reafirma la pluralidad cultural, social y política de nacionalidades y regiones, cuyo marco de autogobierno está en sus Estatutos, con las reformas pertinentes que, al parecer, impiden privilegios económicos y sociales.

A todo esto, cada uno dijo lo que entendía y pretendía en el terreno de los derechos de «su» comunidad-nacionalidad. Recordando que la diversidad, la diferencia y la asimetría son valores consagrados por la Constitución, y de ahí la diferencia entre regiones y nacionalidades.

¡De aurora boreal! Ya lo saben ustedes, si viven en una región de España, a conformarse con el estado de las prestaciones sociales, y con la capacidad de autogobierno de sus instituciones autonómicas. Si viven en una nacionalidad, el siguiente paso puede ser la construcción nacional, para discutir con el resto de la España de las regiones el modelo de financiación, fiscalidad, desarrollo y papel en la Unión Europea, y así consolidar la asimetría del Estado plurinacional, que, según CiU o PNV, está formado por España, Euskadi, Cataluña, y puede que Galicia, aunque nada claro, sobre todo, teniendo en cuenta el pasado y presente de la comunidad de ciudadanos gallegos, dividida entre los que residen en Galicia y los que formaron parte de la emigración para salir de la pobreza y el subdesarrollo que consagró la dictadura, mientras mimaba a catalanes y vascos.

Pero los tiempos han cambiado. Dudo que asturianos, extremeños, andaluces, castellanos y riojanos se dejen llevar al huerto de las teorías egoístas de quienes han consolidado una calidad de vida superior gracias al silencio y trabajo de los españoles secularmente desfavorecidos.

¡Se acabó! Me temo que los derechos históricos tienen mucho de histéricos.

Como no puedo aceptar que sea el socialismo el que consolide o incremente la asimetría del Estado, sobre todo si se refiere a parámetros socioeconómicos, que, en definitiva, son la base de la ciudadanía.

En cualquier caso, ahora más que nunca, Galicia debe exigir trato de comunidad con toda la dignidad y calidad de vida, enterrando lo de «ten que ser».

Gol por la escuadra a Rojo
Cartas al Director ABC 24 Mayo 2004

También ya es mala suerte, con los excelentes pintores y artistas que tenemos en España, el Senado, que preside Javier Rojo, ha elegido un cuadro de Mari Puri Herrero para regalar a los Príncipes. Mari Puri es famosa por lo bien que pinta y también por haber sido vocal de Batasuna en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde ejerció la censura política contra Agustín Ibarrola, el pintor vasco que ha padecido lo indecible a manos de ETA y sus secuaces por su oposición al nacionalismo obligatorio. La señora Herrero llegó a amenazar a Ibarrola con cerrarle una exposición si no retiraba del catálogo unas palabras en las que condenaba un atentado de ETA, que asesinó a un obrero de la UGT en Deba «por equivocación», según la explicación que darían después los terroristas.

Así pues, magnífico el pedigrí político de la artista, y gol por la escuadra a Javier Rojo, que además es vasco y debería saber con quién se juega los cuartos, en este caso, los cuartos de los españoles. Y luego se quejarán de que les critiquemos o nos vendrán otra vez con lo de la libertad de expresión, como con Medem o con Fermín Muguruza. Señor Rojo, la próxima vez cómprele una escultura a Ibarrola, como ha hecho CC.OO., quedará mucho mejor con los que pagamos la cuenta.   Joseba Aldecoa Urízar.    Guecho (Vizcaya).

"TIENE COSAS QUE ESCONDER"
Mayor Oreja recuerda a Borrell que el único que tuvo que retirarse por corrupción "fue él"
El candidato del PSOE a las europeas, Josep Borrell, dijo, en referencia a Jaime Mayor Oreja, que en la lista del PP había "jubilados de la época aznarista". En su respuesta, Oreja le ha recordado a Borrell que "el único que tuvo que retirarse en un momento determinado de la política española, por motivos de corrupción, fue él". El candidato popular ha pedido a su rival que explique "las razones por las que quiere estar en el futuro de Europa"
Agencias Libertad Digital  24 Mayo 2004

El cabeza de lista del PP a las elecciones europeas, Jaime Mayor Oreja, ha afirmado que encuentra "un poco gallito" a su adversario, el socialista Josep Borrell, y le recomendó que tenga "mayor prudencia" porque "tiene cosas que esconder".

En declaraciones a Onda Cero, Mayor Oreja respondió así a las palabras del candidato socialista que lamentó que en la lista del PP haya "jubilados de la época aznarista" y recordó que "el único que tuvo que retirarse en un momento determinado de la política española, por motivos de corrupción, fue él", en referencia a Josep Borrell, según informa EFE. El ahora candidato del PSOE a Europa tuvo que dimitir en 1999, siendo candidato socialista a la Presidencia, después de que el diario El País publicó diversas informaciones sobre la corrupción en la Agencia Tributaria. Además, los principales implicados, Josep María Huguet y Ernesto Aguiar, eran las personas de la máxima confianza de Borrell cuando fue secretario de Estado de Hacienda y llevó a cabo la reforma de la Agencia Tributaria.

"No tiene fuerza moral para decir cuándo una persona se retira de la política. El PSOE está haciendo gala de una mentira que no se corresponde con la madurez e inteligencia de los españoles", continuó el candidato popular. Oreja recordó que al PP le "avalan" ocho años de "dignidad, de decencia, de honestidad, de desarrollo y crecimiento económico y una tarea encomiable en la lucha contra el terrorismo de ETA" y afirmó que, pese a que le "gustaría" que en la campaña electoral se hablara del futuro de Europa, "si tratan de desprestigiar y enterrar los valores" del Gobierno del PP, hará "comparaciones".

"Encuentro un poco gallito al señor Borrell y le recomiendo que tenga mayor prudencia", añadió Mayor Oreja, que pidió al candidato socialista que "utilice el debate pero no el insulto" y que le diga las cosas "cara a cara". "No debe exagerar la crítica porque tiene cosas que esconder y cosas que no se atreve a decir a los españoles respecto a las razones por las que quiere estar en el futuro de Europa", concluyó.

Ya estamos como siempre
Fernando Savater El País 24 Mayo 2004

Los servicios auxiliares ideológicos de ETA intentan convencernos de que el Pacto Antiterrorista o la Ley de Partidos son planteamientos bélicos semejantes a los de la contienda de Irak. En realidad, ofrecen la posibilidad de un reencuentro democrático dentro de normas que a nadie deben humillar pero que no ceden ante la violencia injusta.

Si no fuese porque se acuñó en tiempos de "no-logo", la repetida -intrínsecamente repetida, creo- genialidad de
Nietzsche sobre el eterno retorno de lo mismo debería llevar euskolabel. Parece inútil explicar las cosas o aportar razones contundentes para justificar las medidas legales contra el terrorismo etarra: el nacionalismo con mando en plaza siempre las protesta con idénticas fórmulas de rechazo. Sus argumentos son como los zombies de los videojuegos, que por más que los mates y remates vuelven a levantarse otra vez gruñendo con el mismo entusiasmo que antes. Por lo visto el diálogo consiste para ellos en tal obstinación de ultratumba. De modo que la lógica ratificación por parte de los dos partidos mayoritarios del Pacto por las Libertades, llamado Antiterrorista (como sigue existiendo la amenaza de ETA, debe seguir existiendo la disposición que la combate), ha sido deplorada por el presidente Imaz del PNV como "excluyente" y "perjudicial para los vascos".

Respecto a la segunda objeción quiero pensar que ni siquiera él se la cree del todo, porque estoy seguro de que Imaz sabe tan bien como yo que lo verdaderamente perjudicial para los ciudadanos vascos y para el resto de los ciudadanos españoles es la actividad terrorista de ETA. En cuanto a la acusación de que el pacto es excluyente, podría disiparse con la simple relectura de dicho texto... si es que alguien se toma cuatro años después de su redacción semejante insólita molestia. Confieso que yo tampoco me lo había vuelto a leer desde el 2000, cosa que acabo de hacer gracias a encontrarlo entre los anexos de la utilísima guía Euskadi, del sueño a la vergüenza, preparada por la Iniciativa Basta Ya (Ediciones B). El meollo de dicho acuerdo está expresado en su punto tercero: "Cualquier discrepancia política existente entre vascos debe plantearse en el marco institucional de la Constitución y el Estatuto de Guernica. Cualquier proyecto político, incluso aquellos que pretenden revisar el propio marco institucional, debe respetar las reglas y los procedimientos por él establecidos. El diálogo propio de una sociedad democrática debe producirse entre los representantes legítimos de los ciudadanos, en el marco y con las previstas por nuestra Constitución y Estatuto y, desde luego, sin la presión de la violencia. La paz, la convivencia libre y el respeto a los derechos humanos son valores no negociables". ¿Puede alguien aclararme quién queda excluido de semejante planteamiento, como no sean los terroristas y cuantos desean acabar con la
violencia haciéndoles concesiones políticas en detrimento de los derechos políticos de las víctimas cívicas que padecen su coacción?

¡Ah, pero está el famoso preámbulo del pacto, en el cual según algunos "se menciona más veces al PNV y EA que a ETA" y, según otros (o los mismos), se exige a los nacionalistas que renuncien a sus ideas! Bueno, pues vamos a releer también el dichoso preámbulo (en el cual se menciona por cierto idéntico número de veces -tres- a ETA, al PNV, a EA, al PP y al PSOE). Lo que establece esa introducción al acuerdo es que el final de la
tregua de ETA "ha puesto en evidencia el fracaso de la estrategia promovida por el PNV y por EA, que abandonaron el pacto de Ajuria Enea para, de acuerdo con ETA y EH, poner un precio político al abandono de la violencia. Ese precio consistía en la imposición de la autodeterminación para llegar a la independencia del País Vasco". Tal estrategia, como se recuerda muy bien, consistió en la firma del Pacto de Estella. El preámbulo continúa exigiendo el abandono de dicho pacto y de los organismos creados por él "mediante ruptura formal", para de ese modo reincorporar a los partidos firmantes al acuerdo democrático global contra el terrorismo. Nada se dice de la renuncia a ninguna idea nacionalista o independentista, sino sólo de la ruptura con una estrategia determinada, ésta sí excluyente de los no nacionalistas y finalmente alentadora de los objetivos de ETA. Dado que el Pacto de Estella ha sido ya desautorizado de tantas maneras y en tantos tonos por bastantes miembros destacados del PNV o incluso EA (por no mencionar a IU) no es fácil entender qué impide a dichos
partidos suscribir hoy este acuerdo democrático. Y aún menos se comprende que no lo apoyen formaciones como CiU, que jamás simpatizaron con Estella. ¿Que se trata de un asunto del pasado, aunque sea del pasado más inmediato? Sin duda, pero tiene la suficiente relevancia como para que convenga formalmente explicitar que no se volverá a esas andadas... Asombra que el PNV tenga por "decepcionante" que quienes representan políticamente a los principales damnificados de la situación vasca sigan sin darles la razón, mientras que no se
les pasa por la cabeza que quizá fuesen ellos los que debieran empezar a ceder en lo mucho que no la tienen.

Más o menos la misma argumentación vale para defender la vigencia de la Ley de Partidos, cuya aplicación impedirá probablemente presentarse a la lista sustitutoria de Batasuna que se postula para las elecciones europeas. En la exposición de motivos de dicha instrucción legal se explicita que esa ley "a diferencia de otros ordenamientos, parte de considerar que cualquier proyecto u objetivo se entiende compatible con la Constitución, siempre y cuando no se defienda mediante una actividad que vulnere los principios democráticos o los derechos fundamentales de los ciudadanos". De modo que con sólo renunciar a tales procedimientos (obviamente caracterizados por el uso coactivo de la violencia terrorista) y denunciar su empleo por parte de quienes siguen recurriendo a ellos, cualquier ideología política queda legalmente aceptada. ¿Es una exigencia tan difícil de cumplir o una imposición tan abusiva? ¿Les resulta tan intolerable a quienes durante años
han "comprendido" tan fraternalmente a los asesinos satisfacer de una buena vez a quienes hasta nuevo aviso siguen injustamente en su punto de mira? Según Imaz, semejante cláusula -si la aplicasen los tribunales para ilegalizar la candidatura de Herritarren Zerrenda- "nadie la entendería en la Europa democrática". Por lo visto parece creer en cambio que los países europeos, como no han padecido mil asesinatos terroristas ni tienen a gran parte de sus cargos públicos y de sus ciudadanos de a pie amenazados por criminales con vocación política, verían lógico que un partido que sintonizacon ellos los representase en el Parlamento de la UE como si tal cosa. Me atrevo a decir que se equivoca... o que espero sinceramente por el bien de Europa que se equivoque.

El hecho ya indudable de que haya otro terrorismo atroz operativo en España además de ETA ni exculpa ni minimiza la amenaza a las libertades cívicas que ETA sigue suponiendo, como parecen asumir los petulantes majaderos que nos exigen a quienes la hemos denunciado que nos "arrepintamos" de análisis que siguen siendo tan válidos hoy como ayer. Los servicios auxiliares ideológicos de ETA intentan convencernos de que el Pacto Antiterrorista o la Ley de Partidos son planteamientos bélicos semejantes a los de la injusta e ineficaz
contienda de Irak, cuyos espeluznantes pormenores vamos poco a poco conociendo y que sigue vitoreando a título póstumo con tan absurda cabezonería el ex presidente Aznar. En realidad, las citadas medidas legales significan lo opuesto a la brutalidad bélica y a los abusos militares o paramilitares que antaño conocimos. Ofrecen la posibilidad de un reencuentro democrático dentro de normas que a nadie deben humillar pero
que no ceden ante la violencia injusta. Ojalá mañana se obtuvieran otras semejantes a nivel internacional para
contrarrestar las nuevas amenazas que se ciernen sobre nuestras democracias.

Recortes de Prensa   Página Inicial