AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 27 Mayo 2004
Eta, nada más que asesinos
Editorial La Razón  27 Mayo 2004

EL JUEGO DEL NACIONALISMO VASCO
NICOLÁS REDONDO TERREROS  ABC 27 Mayo 2004

¿MAYOR O BORRELL
César Alonso DE LOS RÍOS ABC 27 Mayo 2004

Esconder a Aznar
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  27 Mayo 2004

EL CRISTAL CON QUE SE MIRA
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 27 Mayo 2004

Confusión socialista sobre HZ
Lorenzo Contreras Estrella Digital  27 Mayo 2004

El lenguaje de los símbolos
Amando de Miguel Libertad Digital  27 Mayo 2004

Demasiada mentira
Juan Vanrell Nadal es licenciado La Razón  27 Mayo 2004

Choque de civilizaciones
Cartas al Director ABC 27 Mayo 2004

Los milicianos de Al Sadr pactan una tregua con EE UU y abandonan tres ciudades del sur de Iraq
Efe - Bagdad.- La Razón  27 Mayo 2004

La selección catalana de patinaje se retira del mundial para evitar el «conflicto» por el boicot de España, Italia, Francia y Chequia
Efe - París- .- La Razón  27 Mayo 2004

Usar el gallego, catalán y vasco en el Senado costará 700 millones de euros
Redacción La Razón  27 Mayo 2004

La segunda ola
Nota del Editor  27 Mayo 2004


 

Eta, nada más que asesinos
Editorial La Razón  27 Mayo 2004

La extrema izquierda española, los grupos que se sitúan más allá del PSOE y que sostienen con sus votos al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero o al tripartito de Maragall en Cataluña, escribió ayer una singular página de su particular libro de la infamia al identificar como «luchadores contra el franquismo» y dignos por tanto de reivindicación, honores e incluso indemnización, a los asesinos de ETA, equiparándoles con las víctimas de la posguerra. Así lo han pedido ayer los partidos ERC, IU-ICV, BNG, CHA, EA y Nafarroa Bai en el Congreso de los Diputados, como parte de la creación de una comisión parlamentaria para «el reconocimiento de las víctimas del franquismo».

La barbaridad es de tal calibre que resultaría inimaginable que el PSOE asumiera como propia la reivindicación. Cuesta trabajo creer que personas que se supone que respetan el sistema democrático y la libertad aplaudan a una banda que no combatió a Franco, sino a España. Y que si actuó durante el franquismo también lo hizo tras el fin de Franco, pues prosiguió sus asesinatos en plena transición democrática y no ha cesado de matar hasta ayer mismo. Es más, hay que recordar que en 1977 se concedió una amplia amnistía, que alcanzó a 1.232 activistas de ETA. Pero la banda, ferozmente anclada en el marxismo leninismo, aprovechó la medida para atacar con más fuerza y el 55 por ciento de sus militantes perdonados volvieron a matar en cuanto tuvieron ocasión y, sobre ellos, recayó la responsabilidad de ordenar los crímenes. Es a estos «héroes» con las manos manchadas de sangre inocente, asesinos de niños que desataron matanzas como la de Hipercor, a los que el partido de Carod-Rovira y sus corifeos, los valiosos socios del PSOE, quieren homenajear y abrir las puertas del Congreso.

Estábamos ya tristemente acostumbrados a que la izquierda viva pendiente de la Guerra Civil; que más de medio siglo después tengamos que revivir la historia negra un día sí y otro también, como si hubiera ocurrido ayer mismo y la inmensa mayoría de los españoles no hubiéramos vivido otro franquismo que el que se asoma en las pantallas de televisión en la serie «Cuéntame». Pero la atrocidad que supone el ensalzamiento de ETA como luchadora por la libertad rompe todos los límites y revela la verdadera imagen sectaria, cainita y carente del mínimo sentido democrático de quienes hoy mantienen su apoyo parlamentario a Rodríguez Zapatero y le recuerdan que su abuelo «fue fusilado por los fascistas». Por eso el PSOE no puede permanecer impasible ante tamaña barbaridad y, además de negarse a una comisión-aquelarre reivindicadora de asesinos, debe pronunciarse con dureza contra esta iniciativa que se mofa de las víctimas de ETA, y de cualquier ciudadano.

EL JUEGO DEL NACIONALISMO VASCO
NICOLÁS REDONDO TERREROS  ABC 27 Mayo 2004

La estrategia de los nacionalistas vascos se ha basado en el pasado y vuelve a sustentarse hoy en un juego que por repetido, resulta aburrido. El terrorismo sobre todo, aunque también unos ciertos complejos de una parte de España ante los nacionalismos, imprime dramatismo, verosimilitud y por lo tanto eficacia a la infantil estratagema del PNV. Durante un tiempo alabaron y halagaron a José María Aznar en perjuicio de Felipe González; recordemos aquellas declaraciones altisonantes, como todas las suyas, de Javier Arzallus diciendo: «Aznar es un hombre de palabra», «El presidente del Gobierno español sabe escuchar, al contrario que González» o «Nosotros siempre nos hemos entendido mejor con los castellanos, gente de palabra, que con los andaluces». Pasados los años, ya en la segunda legislatura del PP, fueron cambiando el tono hasta convertir en beneficiario de sus atenciones y requiebras cuasi-amorosas a José Luis Rodríguez Zapatero, siendo en esta ocasión José María Aznar el que recibía sus reproches, descalificaciones e insultos. Para completar ese juego alternativo de filias y fobias nacionalistas, no debemos olvidar que algo parecido sucedió en los tiempos de Adolfo Suárez, boicoteado de una forma ignominiosa por las instituciones vascas controladas por los nacionalistas. Era entonces objeto diáfano de sus deseos y preferencias un Felipe González joven y prometedor, con el que intentaban urdir complicidades -aun a pesar del apoyo de mi partido a la LOAPA- basadas en la lucha por la libertad durante el régimen anterior. La criminalización que hicieron del primer presidente de la democracia no fue un obstáculo para otorgarle, 22 meses después de su dimisión como jefe del ejecutivo, uno de sus dudosos galardones.

Los nacionalistas han logrado dividir a los partidos nacionales, tanto en los diagnósticos como en las soluciones que la situación del País Vasco exigía y sigue requiriendo. Cuando la gravedad de los acontecimientos o el sentido común imponían la unidad política de las formaciones nacionales, las energías nacionalistas se han dirigido a impedir la consolidación estratégica de los acuerdos conseguidos, siguiendo a pies juntillas a Max Aub cuando decía: «Los españoles tenemos cierta habilidad para conspirar, pero nuestros planes consisten pura y sencillamente en deshacer lo que hizo el antecesor». Ese «juego de espejos»; el contraste entre nuestra división y su unidad en cuanto a los objetivos finales, entre nuestras dudas y sus certezas, entre nuestra patológica inseguridad y su firmeza no exenta de obstinación, ha conseguido hacer creíbles sus más fantásticas e inalcanzables pretensiones políticas.

El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha provocado la indignación del PNV, EA y Madrazo al revitalizar el Pacto por las Libertades y proyectar así sus positivos efectos a esta recién inaugurada legislatura, cumpliendo el compromiso, mil veces repetido, de mantener su letra y espíritu hasta derrotar definitivamente a ETA. Si a esta primera y denostada acción política del Gobierno socialista, se une la decisión automática e inapelable del Fiscal General del Estado de impugnar la lista de las elecciones europeas de Herritarren Zerrenda y la resolución del Tribunal Supremo que la excluye de participar en dichas elecciones por su evidente parentesco político con la banda etarra, la indignación y el malestar de los nacionalistas se eleva a niveles sólo provocados anteriormente por José María Aznar. Sin embargo, en el País Vasco están de acuerdo con esta política quienes se han visto privados de su libertad por los terroristas y quienes han sido olvidados y ocultados -como si incomodara su presencia- por el nacionalismo vasco; sí se oponen a ella, por el contrario, los que hace ya demasiado tiempo cambiaron su dignidad y su libertad por seguridad para ellos y los suyos.

Sabemos que los nacionalistas, ante cualquier iniciativa política o judicial que no coincida con sus intereses, van a reaccionar de la misma forma. Por ello, mi preocupación hoy es otra. Me ocupa la facilidad -si no lo tomaran como un insulto hablaría de ligereza inconsciente o infantilismo democrático- con la que desde ámbitos autonomistas se proponen modificaciones del Estatuto del 79 o hasta la redacción de un nuevo texto. Y aumenta mi perplejidad, cuando observo que la justificación de los proponentes no es fruto de un deseo propio -una pretensión peligrosa pero legítima a mi juicio- sino la muy noble, pía y poco eficaz voluntad de serenar, tranquilizar y moderar a los nacionalistas.

Al nacionalismo no se le podrá moderar mientras siga gobernando. El PNV ha construido una identidad artificial cimentada en todo lo tópico, típico y folklórico de la sociedad vasca, con la clara voluntad de definirse negativamente: «somos lo que no son los demás, especialmente los españoles». La principal característica de la estrategia nacionalista es la búsqueda de las diferencias. Cuanto menores y menos sean éstas, más esfuerzo harán por remarcarlas y, si en algún momento desaparecieran, crearían nuevos hechos diferenciales que les permitieran realizar una política victimista con más energía aún si cabe, una política que dibuje un enemigo tan amenazador y acechante como inexistente en realidad.

El PNV no apuesta por un desarrollo autonómico del Estatuto del 79. No les sirve internamente porque si a los ciudadanos vascos nunca nos dividió ni la raza como en la ex-Yugoslavia, ni la religión como en Irlanda del Norte, ni una historia negra y convulsa para nacionalistas y no nacionalistas, hoy en día el Estatuto de Gernika ha conseguido igualarnos en el respeto a nuestras instituciones autonómicas y forales y en el apego a nuestra cultura. En fin, la sociedad vasca y muy especialmente los jóvenes, se sienten impulsados por razones muy parecidas a las de los del resto de España y aplauden o rechazan con la misma intensidad las mismas cosas. Estos veinticinco años han servido para producir una sociedad más igualitaria y vertebrada, en sentido contrario a la que justamente deseaban los nacionalistas. Tal vez ETA y sus objetivos sean el único hecho diferencial verdaderamente relevante en la política vasca y hoy, se encuentra en vías de desaparecer. El dinámico proceso autonómico español también hace que las diferencias entre las Comunidades Autónomas hayan ido desapareciendo. Las lógicas y legítimas reclamaciones de comunidades autónomas consideradas por los nacionalistas vascos y catalanes de segundo orden, han logrado que obtengan transferencias en materia sanitaria o de educación, haciendo de España el país más descentralizado del mundo.

Por ese igualitarismo cívico y constitucional los nacionalistas han rechazado una relación autonómica con el resto de España: primero con el Pacto de Estella y posteriormente con el Plan Ibarretxe; han optado por reivindicar la soberanía, el derecho a decidir su futuro sin «injerencias españolas», como podríamos reivindicar los españoles respecto a otro país. El juego para los nacionalistas por lo tanto no es más Estatuto u otro distinto, sino autonomía o soberanía, y esta es justamente la nueva diferencia en la que basarán todo su discurso político en el futuro. No será posible contentar, satisfacer, moderar o serenar al nacionalismo mientras vea alcanzable y posible -como vienen haciéndolo desde el principio de la transición- saltar sin perjuicios ni grandes inconvenientes económicos, culturales o políticos, de la autonomía a la soberanía. La pregunta sería: ¿Por qué creen posible ese triple e inverosímil salto mortal? La dificultad de su respuesta impone otro artículo.

EL ORDEN DE LOS FACTORES
Por FERRAN GALLEGO Profesor de Historia Contemporánea Universidad Autónoma de Barcelona ABC 27 Mayo 2004

EN el entusiasta caos que siguió a la Gran Guerra, Walter Benjamin se refirió a la supresión de la política a manos de la estética. Aun cuando se refería a lo que, según él, era lo propio del fascismo, su afirmación estaba circulando por otros significados. De hecho, sus contemporáneos llevaban tiempo deambulando por los ingratos paisajes que tienen todas las rupturas culturales. Viajaban con una terrible sospecha a cuestas: era ésta que, en las graves condiciones de su tiempo, el esfuerzo tranquilo, que siempre había acompañado a los recursos de la argumentación, iba dejando paso a una fascinante densidad sentimental en la que lo verídico sería sustituido por la intensa impresión de lo auténtico. Unos llegaron a esa época con la cautela de quien se sabe vecino de un material inflamable. Otros, con el júbilo de quien se entrega a las virtudes iluminadoras del incendio. Unos, advirtieron de los riesgos de las tinieblas; otros, cantaron la aurora que contiene todo crepúsculo.

Walter Benjamin estuvo entre aquellos razonables que, como Stefan Zweig, prefirieron perderse el final de aquella línea de alta tensión emocional. Mas lo que actualiza su mensaje no es el riesgo de caer en ese espantoso final colectivo, sino haber percibido la trampa que el mundo le presentó. La manera en que, para creerse auténticos, los acontecimientos se construyeron como una puesta en escena. Lo que las cosas eran tuvieron que representarse, actuar en una ficción que se fue normalizando como realidad. Fuera de este espacio teatral, la existencia se convirtió en una ficción, en un ejercicio vacío de la razón.

El debate sobre el orden de reforma de los Estatutos y la Constitución tiene esas condiciones de tormentosa relación entre ontología y estética, entre ser y escenificación. El ser del debate, lo políticamente cierto, se refiere a la reforma de la Constitución de acuerdo con lo que la voluntad del pueblo soberano decida. Reside, por consiguiente, en establecer si de lo que estamos hablando es de abrir un proceso de actualización de nuestra norma fundamental o de hacer una cosa distinta: es decir, cambiar de régimen. La discusión no puede presentarse en los términos en que se ha hecho, porque se ha representado falsariamente, poniendo en un lado a los demócratas que creen posible -incluso más que necesario- una modificación de la Carta Magna y poniendo en el otro a los tradicionalistas que consideran que ésta es un texto intangible. Aunque sólo sea porque los liberales nunca pueden considerar que la voluntad de los ciudadanos es inferior a lo que consta escrito por una generación previa, no creo que haya nadie en este país que quiera ocupar este último lugar. Ese es, sencillamente, el falso debate, aunque ha dispuesto de una poderosa escenificación. De manera que la representación ha venido a darnos a conocer un ser deforme, sin demasiada relación con el que deseaba expresarse.

El debate debería ser entre otros dos sectores. Quienes consideran que existe una nación española como pluralidad de ciudadanos, reunida en torno a un texto modificable por todos ellos; y quienes creen que esta situación debe caducar, dando paso a una pluralidad de naciones que, en ejercicio de una soberanía sin interferencia externa alguna, deciden la forma de organizarse. Para, a continuación, comunicarlo a un organismo coordinador central que pasará a ser, estableciendo una verdadera relación entre nombre y significado, un mero Estado español, como puro recipiente administrativo.

No existe, pues, un debate entre reformistas e inmovilistas, sino otra cosa muy distinta, que debería hacerse palabra, razonarse, argumentarse abiertamente, en lugar de ponerse en escena sin aviso previo, sin descubrir toda la verdad, acostumbrando a los espectadores a una realidad ficticia que acaba por adquirir los rasgos de una autenticidad por el mero hecho de representarse en forma de una especie de una de esas películas «basadas en hechos reales». No nos estamos jugando la emoción de una intriga, sino la estructura del estado y el consenso de las fuerzas nacionales que representan a cuatro quintas partes de la ciudadanía. Y nos jugamos, además, hacer las cosas sin engañarles, sin hacer pasar el espectáculo como verdad íntima, excavada bajo los escombros de un vetusto edificio.

Lo que enfrenta al Partido Popular y al Gobierno socialista en estos momentos no es un simple orden de procedimiento, que hace de la propuesta del PSOE algo más democrático, porque comienza por la reforma estatutaria, preguntando a los afectados directamente. Eso supone aceptar ya un principio nacionalista, al establecer que el soberano que debe ser preguntado por una modificación sustancial de la Constitución debe ser, en primer término, algo distinto al conjunto de los españoles, para poner en escena la afirmación expresiva de 17 comunidades soberanas a las que corresponde quién decide, no sólo por motivos de cercanía, sino de definición misma del sujeto soberano. Lo que debería hacer el Partido Socialista es considerar si el conjunto de su militancia tiene esa misma opinión, en primer lugar. Porque, si siempre la ha tenido, no acaba de entenderse su trayectoria. Y, si la tiene ahora, repentinamente, a lo mejor es porque lo que se hace es diseñarle un escenario distinto al que aprobó hace ya más de 25 años. Pero no sólo distinto porque se consideren reformas o no, sino porque se altera el principio mismo de su realización, en una línea minoritaria en el conjunto de España y no tan claramente arrolladora en las nacionalidades históricas.

En esa distinción entre lo que es y lo que se presenta vuelve a observarse la conversión de la política en estética. No porque se vuelva bella y amable, sino porque se vuelve ficticia, porque persuade por su eficacia impresionista, por sus efectos especiales, por la penumbra de la sala y la contagiosa luminosidad del escenario. Por ello, el orden en que se hagan las cosas no es una simple cuestión de apertura democrática, ni siquiera de convicción, sino de concesión a aquellos de quien se depende para mantenerse en el gobierno central y en algún gobierno autonómico. No es más demócrata, sino más atento a las demandas de los nacionalistas, aunque en este país, también por un efecto escénico, ambas cosas tiendan a confundirse.

Lo democrático, de verdad, es una relación con los ciudadanos en los que a estos se les respete el derecho a conocer las intenciones de todos. Incluso las que pueden llevar, con toda legitimidad, a cambiar de régimen. Es posible que sea más gratificante tratar de seguir acorralando al adversario donde se le querría ver: negándose a cualquier reforma institucional. Pero el PSOE sabe que no lo va a encontrar ahí. Aquí nadie está por ese fundamentalismo equivalente a la petrificación. En lo que se está es en seguir considerando que España existe como algo más que un artefacto administrativo, un notario que atiende a los «verdaderos» pueblos que lo informan.

Una de las primeras cosas que aprendimos de pequeños es que el orden de los factores no altera el producto. Y lo que estamos aprendiendo, de mayores, es que el orden de las reformas nos presenta ya el producto, en esta sistemática de sombras chinescas en que nada parece lo que es y nada es lo que parece.

¿MAYOR O BORRELL?
Por César Alonso DE LOS RÍOS ABC 27 Mayo 2004

YO veo a José Borrell en Porto Alegre y a Jaime Mayor en Estrasburgo. A cada uno lo suyo. El primero en la antiglobalización, el segundo en la defensa de la seguridad europea. Es verdad que hoy los campos políticos están abiertos a las más variadas identidades ideológicas y que un político alternativo como Daniel Cohn-Bendit ha llegado a estar sentado en el Parlamento Europeo gracias a los votos de los ciudadanos de dos naciones. Y ¿quién hubiera dicho hace tan sólo unos años que el «verde» Joschka Fischer llegaría a ser ministro de Exteriores de la Alemania reunificada?

Ahora bien, si todas las ideologías deben estar presentes en Estrasburgo, excepto las vinculadas orgánicamente con el terrorismo, parece raro que José Borrell se considere «más» legitimado como europeísta que un político de la derecha como Jaime Mayor. Sólo quien desconoce absolutamente la historia de la Unión, antes CEE, puede decir tal disparate. El que viene de la pata de los fundadores, de Monnet, de Schuman y de De Gasperi es el «popular», el democristiano Mayor. Por más señas Oreja. Los de izquierdas siempre tuvimos a Europa por un montaje, ciertamente inteligente, del capitalismo. Conviene recordar estas cosas elementales para no decir tonterías. Nunca habría dicho algo parecido Jacques Delors.

YO prefiero a Jaime Mayor como representante de España en Europa que a José Borrell, aunque pienso que Zapatero ha hecho bien al sacar del ostracismo a éste. No se mereció la serie de humillaciones a las que le sometieron en el PSOE: desde los pucherazos en las elecciones primarias, frente a Joaquín Almunia, a las acusaciones de corrupción. (Por eso, puedo entender la actitud de Zapatero aunque me recuerda las reivindicaciones de los perseguidos en los países comunistas). No llego a comprender, sin embargo, el papel de José Borrell aceptando trabajar para quienes lo machacaron de modo tan sañudo. A tal grado de postración política ha llegado a estar que, aún recientemente, Esperanza Aguirre le ofreció un puesto de consolación en la sanidad madrileña, verdaderamente desproporcionado para la valía del ex ministro.

Yo prefiero a Jaime Mayor por dos razones de peso. El donostiarra representa, sin ambigüedad alguna, al Estado/Nación que es España y que con otros veinticuatro forma la realidad confederal que es la Unión Europea. Borrell, por el contrario, se apoya en la Unión Europea para trocear España. Son dos perspectivas muy distintas y nada platónicas sino muy operativas. El jacobinismo de Borrell (sentido centralista en español) no tiene base alguna. Es Maragall un poco rebajado.

La otra razón por la que prefiero a Jaime Mayor tiene que ver con el trabajo político que hizo en Interior. Me refiero a la seguridad. Este es el gran problema de Europa hoy. Su extrema fragilidad frente a los terrorismos: a los propios como ETA y a los externos como el islamista. Con Jaime Mayor me siento un europeo más seguro.

JOSÉ Borrell no quiere que la Constitución recoja la tradición cristiana de Europa porque eso sería -dice- no reconocer que hubo Inquisición y hogueras. Realmente Borrell desconoce no sólo la realidad europea sino la del cristianismo representado por De Gasperi y Adenauer y por los millones de personas perseguidos por el socialismo real y que ahora se suman a Europa. Creo que debería leer a autores como Kamen o darse una vuelta por «El hereje» de Delibes.

En realidad son tres las grandes razones por las que debo votar a Jaime Mayor.

PP
Esconder a Aznar
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  27 Mayo 2004

Era de prever. Si poco vimos a Aznar en la campaña de las generales, en la que está a punto de empezar no lo veremos nada. Entre él, que estará dolido por los recelos internos que ocasionó su periplo americano, y los nuevos mandamases populares, que, según ABC, “no quieren dar bazas a sus adversarios socialistas”, se vuelve a desaprovechar el principal activo de la derecha española. ¿Es tan difícil entender que los casi diez millones de votos que obtuvo Rajoy son el reflejo de un amplio reconocimiento social a los ocho años de presidencia de Aznar? ¿Se han alejado tanto de su gente que no comprenden lo que significa su figura para la España que no es de izquierdas ni nacionalista? Ni siquiera los enemigos le discuten sus logros en el empleo, la estabilidad y el crecimiento económico. Esa hazaña histórica, como ha demostrado Alberto Recarte, hay que atribuírsela a José María Aznar en primerísimo lugar.

Y luego está lo de Irak. En un proceso de identificación con la propaganda del adversario que ya empieza a ser costumbre en los dirigentes de la derecha española, al esconder a Aznar se asume implícitamente que el papel de España junto a los EEUU fue un error, que nunca debió encabezar nada en el plano internacional, que no debió contrariar a Chirac, que de algún modo las muertes de la guerra y la posguerra y las vejaciones de Abu Ghraib le salpican. Empieza a producir un cierto hartazgo que el arsenal de argumentos efectivos, contundentes, con los que se puede refutar todo lo anterior sólo alcance en España a surtir los editoriales y columnas de Libertad Digital  y las de un par de articulistas más en el resto de la prensa. Dan ganas de recordarle al PP que, a fin de cuentas, la decisión –acertada– de apoyar a Bush fue asumida por el partido sin fisuras, y que son ellos los que están obligados a explicarse.

La aznarofobia, que el PP ya da por descontada, sólo aqueja a la izquierda y a los nacionalistas. Los segundos no le perdonan que reforzara la idea de España; los primeros quisieran borrarlo de la historia para que las generaciones venideras no comparen su trayectorias y consecuciones con las de Felipe González.

No hay lugar donde el antiaznarismo –político, editorial, mediático, artístico, social– esté más extendido que en Cataluña. Pues bien, ayer el ex presidente se plantó en El Corte Inglés de la Diagonal de Barcelona para firmar su libro. En treinta años no había visto el establecimiento una cola semejante. Periodistas locales que han terminado por creerse sus propias mentiras, aún se están preguntando cómo es posible. Lo increíble es que las mentiras se las crean los conmilitones con cargos o carguitos que hasta antes de ayer no se atrevían a toser ante el líder, que ha dejado de serlo sólo porque a él le ha dado la gana. A Aznar no hay que esconderlo sino exhibirlo con profusión si se quiere movilizar al electorado. Si esto no se ha entendido en la calle Génova, apaga y vámonos.

EL CRISTAL CON QUE SE MIRA
FERNANDO FERNÁNDEZ ABC 27 Mayo 2004

Lo bueno de la democracia es que cada cuatro años puede cambiar el gobierno y con él hasta la realidad social. Pero claro, también se producen algunas paradojas y piruetas acrobáticas en la opinión sobre ciertos temas. Paradojas que se intentan justificar apelando a la necesidad de gobernar pensando en todos los españoles y no sólo en los votantes propios. Una cura de realismo es siempre bienvenida, y no es necesario justificarla en la distinción tradicional entre la ética de los principios y la de la responsabilidad. Pero la aritmética electoral tiene sus esclavitudes, sobre todo si se mantiene el objetivo de aislar al Partido Popular, y está afectando en exceso al deseable proceso de conversión de todo gobierno.

Confío en que más por una pretendida necesidad que por convicción, el presidente ha hecho de la reforma de los Estatutos el eje central de la legislatura. Porque no existe una irresistible presión social, o al menos los ciudadanos no la reflejan en las encuestas del CIS. Nigel Townson acaba de publicar una Historia Virtual de España en la que nos invita a jugar con el contrafactual, con lo que pudiera haber ocurrido. Con esa sugerencia en mente, les propongo el siguiente escenario. Zapatero nunca pensó que podía ganar las elecciones del 14-M. Es más, estaba intentando evitar el descalabro cuando puso su destino en manos del tripartito y consiguientemente de los nacionalistas. Ahora está preso de sus aliados. Y se le ha ocurrido la brillante metáfora de la fotocopiadora, para referirse al proceso de renovación estatutaria, para no confesar que no tiene ni idea en qué va a acabar la deconstrucción del Estado. El problema es que aquí no pasa como en cocina, que si un plato sale mal no se pone en el menú. No soy un gourmet, ni siquiera un cocinitas, pero no recuerdo ningún precedente histórico en el que un gobierno decida dejar la organización del país en manos de sus componentes y se limite luego a pegar las partes resultantes. Eso no es federalismo, por muy asimétrico que queramos. Es una dejación de soberanía; una irresponsabilidad por mucha óptica plural que le apliquemos. Así no se ha hecho ni la Constitución Europea.

También la economía nos ofrece curiosos cambios de cristal. Garantizar la carga de trabajo en los astilleros de Izar era una obligación del Estado cuando se miraba desde la oposición y ahora se ha convertido en un intento de engañar a Bruselas con ayudas públicas encubiertas. Disciplinar los presupuestos de las Comunidades Autónomas era inevitable para que el gasto público no se descontrolase y ahora se ha convertido en una prueba evidente de las limitaciones artificiales de la Ley de Estabilidad. Vincular el salario mínimo al seguro de desempleo y a las pensiones asistenciales era necesario para evitar la precariedad y la marginación de esos grupos sociales y hoy es un obstáculo para apuntarse un tanto populista antes de las europeas. Da gusto ver cómo cambian las cosas con un simple y rutinario cambio de gobierno.

Confusión socialista sobre HZ
Lorenzo Contreras Estrella Digital  27 Mayo 2004

Durante el compás de espera que ha precedido al fallo del Tribunal Constitucional sobre el recurso de Herritarren Zerrenda contra la ilegitimidad de su candidatura a las elecciones al Parlamento europeo, dictada por el Tribunal Supremo, determinadas tomas de posición se han sucedido en el ámbito político vasco. La más significativa, por corresponder a un sector tan próximo al PSOE como el Partido Socialista de Euskadi, ha sido la de Miguel Buen, su secretario general en Guipúzcoa. Miguel Buen ha declarado nada menos que esto: “Me gustaría que el Constitucional apreciase que esta candidatura es legítima y que, por tanto, se puede presentar a las elecciones europeas, porque eso posiblemente abriría también una puerta para que, de la misma forma, hubiera una candidatura de la izquierda abertzale para las elecciones futuras”.

Esta postura revela hasta qué punto se registran contradicciones en el seno del mundo socialista. Miguel Buen fue elegido recientemente para la secretaría general guipuzcoana. Sus simpatías por la causa abertzale, en el sentido de desear que la decisión del Tribunal Supremo naufrague en el Tribunal Constitucional, acredita, aparte de contradicción con la línea general del partido, una laxitud preocupante respecto al significado de los movimientos proetarras. Para este personaje, los grupos y formaciones políticas son “todos imprescindibles” con independencia de su ideología y de su proclividad hacia la mentalidad antiespañola, separatista e incluso terrorista. Por supuesto que, en este último sentido, Miguel Buen matiza diciendo que “no se nos puede pedir que olvidemos la existencia de grupos que han apoyado a ETA y que nunca la han condenado”. Entonces, ¿a qué viene ese ardiente deseo de que el Constitucional anule el fallo del Supremo? Para él, la cuestión no es que ahora se desee esta o aquella decisión del TC, sino que “no se tendría que haber llegado hasta ese punto”.

Es obvia la confusión, de la que naturalmente se aprovechan los independentistas para ir creando ambiente contra la dirección de Ferraz y, naturalmente, contra la Moncloa tras la instalación de Zapatero en la presidencia del Gobierno. El pasado domingo se produjo un ataque contra la sede del PSE en Iurreta que no fue condenado por Herritarren Zerrenda (HZ). Y, por otra parte, las críticas contra Zapatero encontraron una especial expresión en el portavoz de Izquierda Unida en el Parlamento de Vitoria. En efecto, Anton Karrera calificó de “jarro de agua fría” la postura del PSOE ante la ilegalización de partidos, considerando que no ha habido en ella ningún cambio repecto a la asumida por el PP.

HZ, la formación heredera de Batasuna aunque pretenda no depender de ella, motivó entre cinco mil y diez mil folios de informe de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía y de la Guardia Civil, que sirvieron de base para la declaración de la ilegitimidad de su candidatura al Parlamento europeo.

Ésta es la situación en términos generales. Las declaraciones de Miguel Buen han sido calificadas de “verdadero escándalo”, en palabras de Carlos Iturgaiz, dirigente máximo del PP de Euskadi hasta hace poco tiempo y en la actualidad candidato por este partido al Parlamento de la UE.

Errores y erratas
El lenguaje de los símbolos
Amando de Miguel Libertad Digital  27 Mayo 2004

Algunas veces esta seccioncilla recoge comentarios sobre el lenguaje simbólico, sea el corporal, el institucional o de cualquier otro tipo no escrito. Ahí también se cumple el principio de que todos los lenguajes se descubrieron y prosperaron para comunicarnos, pero también para no entendernos, incluso para causar sufrimiento al prójimo. El hombre es más cruel que sus parientes zoológicos porque habla y se comunica mediante todo tipo de símbolos. Veamos un ejemplo.

Jaime Flores Bienert, de Sitges (Barcelona), me envía un sinfín de ilustraciones sobre el lenguaje simbólico. Por ejemplo, un símbolo es el “día del padre”; da igual que sea un día que otro. Una manera de celebrarlo es que en las escuelas los niños hacen dibujos y preparan regalos para sus respectivos padres. Pues bien, don Jaime relata que este año, en la escuela a la que va su hijo de cuatro años, han decidido que ya no hay “día del padre”. La razón es “para no causar traumas a los niños que tienen dos padres o dos madres… homosexuales”. Fantástico. A este paso veo que dejará de celebrarse la Navidad o la Semana Santa para no causar ningún trauma a los niños musulmanes o judíos. Tampoco estará bien celebrar en Cataluña el día de San Jorge (ahora ya se puede decir así, después de lo del Rei Joan Carles). Después de todo San Jorge mató al dragón y eso puede causar un trauma a los hijos de los ecologistas.

Por lo menos, agradezco a don Jaime que no me impida citar aquí su nombre y sus apellidos. Son innúmeros los comentarios que recibo de Cataluña en los que mis comunicantes me piden que no los identifique por el nombre o la profesión. Ya es triste que tenga que advertirse una cosa así. Para que luego digan que no hay problema lingüístico en Cataluña. Peor no quiero ser cargante sobre el asunto. Dejo, pues, sin contestar los cientos de correos que recibo sobre ese problema. Por mi parte está dicho casi todo. Para citar otra frase célebre: “Nunca nos entenderemos”.

Las palabras se convierten en símbolos de identificación cuando dibujan etiquetas con las que clasificamos nuestra forma de pensar, nuestros sentimientos. Xabier Cereixo, de Vigo, me dice: “Muchas veces no coincido con sus apreciaciones, y aun así, disfruto mucho sus comentarios”. Estos son los míos. Don Xabier me pide mi opinión sobre su idea de que “liberalismo y conservadurismo son términos prácticamente antitéticos y su coincidencia no pasa de algunos puntos estrictamente económicos”. Pues ya tiene, don Xabier, otro motivo para discrepar de mis apreciaciones. Para mí, y referidos a España, los términos “liberal” y “conservador” van unidos. No hay más que pensar en que el gran partido de Cánovas –que duró medio siglo– fue el Partido Liberal-Conservador.

Originariamente se trata de dos ideologías, pero en la Historia española ha habido una convergencia entre las dos, más que nada porque la izquierda ha sido muy poco liberal en la política. También es cierto que los conservadores han sido poco liberales en lo económico (empezando por Cánovas). El conservadurismo español ha sido estatista y proteccionista, esto es, poco liberal en lo económico. Pero la izquierda ha sido todavía más intervencionista en lo económico, por lo que al final tiene sentido la convergencia de liberales y conservadores. Yo, desde luego, me considero las dos cosas, porque hay que conservar muchas cosas valiosas y porque hay que conquistar muchos trozos de libertad. Ya ve, mi querido don Xabier, que disentimos muchos grados, pero yo también he disfrutado con sus comentarios. Sobre la obra de teatro que me cita, con título blasfemo, le diré que no la he visto ni creo que la vaya a ver. He leído algunas entrevistas hechas a su autor y me parece un perfecto lechuguino de los de camisa negra.

Subiendo a asuntos más prácticos, Marta Alejandro, de Lakewood (Colorado, USA) protesta contra el abuso de poner un punto detrás del signo de interrogación (?). Tiene razón. El signo ? es ya un punto con el que termina la frase. No hay por qué añadir otro punto. Rodolfo Torres vuelve a la falsa polémica de si hay que decir “español” o “castellano”. Para don Rodolfo lo de “castellano es un invento de los catalanes, seguidos por otros nacionalistas”. Pues no, señor. El primer Diccionario como tal de la “Lengua castellana o española” lo publicó Diego de Covarrubias casi al mismo tiempo que el Quijote. Es el famoso Tesoro. Desde entonces podemos decir castellano o español según nos convenga. Esa indeterminación es un verdadero tesoro. Yo pronuncio el castellano porque soy de Castilla, pero comprendo que los castellanos somos una porción pequeñita del enorme conjunto de los que hablan español. Lo más divertido es que, cuando se reúnen los terroristas vascos con los independentistas catalanes, tienen que entenderse en español.

Choque de civilizaciones
Cartas al Director ABC 27 Mayo 2004

El artículo de Francisco Rodríguez Adrados pone el dedo en la llaga. La civilización occidental está en grave peligro, no tanto por los fanáticos islamistas mismos sino por la pasividad, blandura, tolerancia irresponsable y pacifismo derrotista que cunden en todas las naciones occidentales y muy particularmente en nuestra querida patria. Ese afán de echarse tierra encima por nuestros errores históricos, que muchos quieren compensar con tolerancias no correspondidas, junto con ese temor desmedido a ofender por llamar al pan, pan y al vino, vino, nos va a costar caro. Los comentaristas hablan del Islam calificándole de religión pacifista, cuando en realidad su extensión por el mundo no se efectuó mediante un proselitismo misionero pacífico, sino con guerras sangrientas; y su intransigencia hacia otras creencias, o la falta de ellas, es una realidad histórica que continúa en nuestros días como puede comprobarse con sólo visitar cualquier país musulmán.

No solamente los extremistas, todos los adeptos y apologistas del Islam explican la violencia terrorista acusando a las potencias occidentales de causar la pobreza que atenaza a tantísimos súbditos (no ciudadanos) de esos países totalitarios, cuando en realidad esa pobreza es producto de la corrupción y falta de responsabilidad social que es norma en esos gobiernos totalitarios, todo ello aderezado con la falta de evolución humanística.

En resumen, que como la actitud mayoritaria del pueblo español no cambie, Hispania volverá en un futuro no muy lejano a ser de nuevo Al-Andalus.   Luis J. Gomez. Gorzow Wlkp (Polonia).

Los milicianos de Al Sadr pactan una tregua con EE UU y abandonan tres ciudades del sur de Iraq
Efe - Bagdad.- La Razón  27 Mayo 2004

El líder radical chií, Moqtad Sadr y un Consejo de Religiosos iraquíes, aceptaron una tregua para finalizar los combates en las tres ciudades donde se enfrentan a las fuerzas de la coalición, informaron hoy, fuentes militares norteamericanas. El alto el fuego se llevaría a cabo en las ciudades de Nayaf, Koufa y Kerbala (al sur de Iraq), según las mismas fuentes, que calificaron la tregua de «hecho muy significativo». El anuncio se produjo después de que durante el día de ayer, los combates entre fuerzas norteamericanas y las milicias radicales chiíes se cobraran 24 muertos y casi medio centenar de heridos de diversa consideración, informaron fuentes hospitalarias.

Portavoces del Ejército de Al Mahdi, creado por Al Sadr, afirmaron que la retirada comenzará sobre las 12.00 hora local (08.00 GMT) en Nayaf, donde no se han registrado mayores combates durante la noche, por primera vez desde hace varias semanas.

Nayaf, Kufa y Kerbala fueron escenario de violentos combates en las últimas semanas entre las tropas de EEUU y milicianos del Ejército de Al Mahdi, que han costado la vida a decenas de personas.
 
El anuncio de la tregua fue confirmado por el líder político iraquí Muwafaq Al Rubei, quien, en declaraciones al canal de televisión qatarí Al Yazira, afirmó que «los (norte)americanos darán a conocer en las próximas horas su respuesta final sobre la tregua». Según Al Rubei, responsable de la Seguridad Nacional del Consejo de Gobierno interino iraquí, los milicianos del Ejército de Al Mahdi evacuarán los edificios gubernamentales en Nayaf para permitir a la policía iraquí mantener la seguridad en la ciudad, que acoge los santuarios más venerados por los chiíes, mayoritarios en Iraq.

El acuerdo también prevé que los milicianos leales a Al Sadr que no residen en Nayaf abandonen la ciudad y vuelvan a sus hogares. A cambio, el clérigo rebelde exige que se anule una orden de captura en su contra en relación con el asesinato de otro clérigo moderado chií, Abdelmayid al Joi, apuñalado hasta la muerte en abril del año pasado en Nayaf, añadió Al Rubei. El anuncio de la tregua, que no ha sido comentado hasta el momento por el mando militar norteamericano, se produce mientras EEUU intenta calmar la situación en el país árabe antes de la fecha fijada para el traspaso del poder a un Gobierno transitorio iraquí, previsto para el 30 de junio.

La selección catalana de patinaje se retira del mundial para evitar el «conflicto» por el boicot de España, Italia, Francia y Chequia
Efe - París- .- La Razón  27 Mayo 2004

La Federación Internacional de Patinaje (FIRS) comunicó hoy la retirada «voluntaria» de las selecciones masculina y femenina de hockey línea del Mundial que se celebrará el próximo mes de junio en London (Canadá).

En el boletín de este organismo que lleva fecha de hoy, la FIRS informa que Cataluña retira sus selecciones «para preservar la armonía» en el campeonato mundial de este año «a causa de la controversia» suscitada en Europa sobre su admisión como «miembro provisional» de esta federación.

La lista de participantes en la competición masculina incluye a quince selecciones, entre ellas España, que también está presente en el cuadro femenino, formado por doce equipos. La FIRS comunicó también que el calendario de enfrentamientos para la fase inicial del campeonato, que se disputará del 23 de junio al 1 de julio próximo, se facilitará a lo largo de esta semana.

La Federación Catalana de Patinaje (FCP) anunció en la tarde de ayer la retirada de las selecciones que iban a representarla en el Mundial de London, para evitar un «conflicto» que pueda influir de forma negativa en su reconocimiento por la asamblea de la Federación Internacional (FIRS) el próximo noviembre. Pese a ese anuncio, el secretario general de deportes de la Generalitat, Rafael Niubó, y el presidente de la Federación Catalana, Ramón Basiana, comparecieron horas después ante la prensa y denunciaron que el Consejo Superior de Deportes (CSD), en la etapa del anterior secretario de Estado, Juan Antonio Gómez-Angulo, impulsó un boicot para que Cataluña no participara en este Mundial.

Niubó, que el día anterior mantuvo una entrevista con el actual secretario de Estado, Jaime Lissavetzky, tildó de «intromisión del gobierno» una carta remitida por Gómez-Angulo, en la que emplaza a gobiernos y federaciones nacionales a anular el acuerdo del comité ejecutivo de la Federación Internacional (FIRS), por el que la Federación Catalana pasaba a ser miembro de pleno derecho, resolución que se volverá a votar en noviembre en la Asamblea en Fresno (EEUU).

Basiana dijo que el comunicado enviado previamente a los medios por su propia federación no era del todo cierto, ya que la FCP todavía no había adoptado ninguna posición, aunque podría hacerlo en breve.
El motivo que llevó a Cataluña a plantearse no participar es, según denunció Niubó, el boicot al Mundial decidido por cuatro países, España, Italia, Francia y Chequia, además de Portugal pese a que no participa en esta competición. El secretario de deportes de la Generalitat señaló que el boicot planteado por los cuatro países citados «distorsiona el diálogo» que mantuvo un día antes con Jaime Lissavetzky, aunque convino que Cataluña «no será un país polémico, porque el resto huye de los polémicos».

El presidente de la Federación Catalana anunció, por su parte, que intentará convencer a los países que han adoptado esta postura para que reconsideren su negativa en el plazo de una semana. vuelto a cambiar de entrenador. Y ahora no se puede achacar el capricho a Jesús Gil y Gil (q.e.p.d.). Al fallecido presidente se le podían achacar veleidades con respecto a los contratos y despidos. Ahora su hijo ya no tiene coartada. Ahora hay que dirigir, con serenidad, sin prisas y sin dejarse llevar por razones más o menos circunstanciales.
 Manzano ha sido una víctima más a pesar de que su actuación tampoco ha sido para tirar cohetes. Cometió más de un error, como casi todos los entrenadores tuvo sus caprichos a la hora de confeccionar las alineaciones, y desde hace un tiempo tenía el despido casi anunciado. El público no ha apoyado algunas de sus decisiones. La salida de Movilla ha pesado en su contra.

Usar el gallego, catalán y vasco en el Senado costará 700 millones de euros
Los pasaportes se emitirán en las tres lenguas y el Gobierno deberá traducir su web
Usar las lenguas cooficiales en el Senado, tal como aprobó la Cámara el martes por la noche con el apoyo de todos los grupos a excepción del PP, costará 700 millones de euros al año, según denunció ayer el senador del Partido Popular, Diego Castell. la Cámara Alta aprobó una moción presentada por PNV, CiU y BNG, que fue enmendada por el PSOE y que finalmente hizo suya. Además los pasaportes se podrán expedir en las tres lenguas cooficiales y el Gobierno deberá traducir su página web.
Los partidos de la Declaración de Barcelona han conseguido su primer triunfo en la Cámara Alta
Redacción La Razón  27 Mayo 2004

Madrid- La iniciativa aprobada por todos los grupos, a excepción del PP, insta al Gobierno a avanzar para lograr el reconocimiento jurídico de las lenguas cooficiales en distintas esferas, como el Senado, en la Administración General del Estado y ante la Unión Europea. Esta iniciativa costará a las arcas públicas más de 700 millones de euros anuales, según el cálculo que ayer hizo el senador del PP, Diego Castell.

El grupo parlamentario catalán de CiU, el de los nacionalistas vascos y el senador del Bloque Nacionalista Gallego, Anxo Quintana, defendieron inicialmente una moción en este sentido, a la que se presentó una enmienda de sustitución por parte del Grupo Socialista, a la que se presentó una enmienda transaccional, firmada por todos los grupos salvo el PP, que fue la que finalmente se aprobó.

En ella, el Pleno del Senado, en su condición de Cámara de representación territorial, impulsará, antes del final del año, la reforma del Reglamento para hacer posible la utilización de las lenguas que tengan el carácter de oficial en alguna de las comunidades autónomas en sus sesiones.

Insta al Gobierno a garantizar el cumplimiento del Real Decreto por el que la Administración General del Estado, en su imagen institucional y en su material impreso y documental, respete el uso de las dos lenguas que en las autonomías tienen la consideración de cooficiales.

Según esta iniciativa, el Gobierno deberá presentar, antes de que finalice el año, un informe sobre el desarrollo y la aplicación de esa norma reglamentaria, e incorporar estas lenguas en la página web de la Administración General del Estado.

Así mismo se deberá integrar el uso de estas lenguas en el modelo oficial del pasaporte. El texto también insta al Ejecutivo a impulsar el reconocimiento en la UE de los derechos de los ciudadanos españoles que las utilizan y a solicitar de la UE «un adecuado reconocimiento, en el marco de su régimen lingüístico», para ellas.

El Senado manifiesta también en esta iniciativa su apoyo a los esfuerzos del Gobierno para incorporar esas lenguas en la Constitución Europea y que sus derechos sean reconocidos y puedan ser ejercidos por los ciudadanos, «en igualdad de condiciones con todos los demás ciudadanos europeos».

Los nacionalistas presumen del apoyo del PSOE
Los nacionalistas se vanagloriaron ayer de tener capacidad política suficiente como para proponer iniciativas en el Senado y que se aprueben, gracias al apoyo del PSOE, que finalmente hizo suya la propuesta al presentar una enmienda. Los partidos de la Declaración de Barcelona, CiU, BNG y PNV, se felicitaron por la aprobación del uso de las lenguas oficiales en la Cámara Alta y destacaron la sensibilidad demostrada por el PSOE, «que hasta ahora no se notaba en el anterior gobierno», al tiempo que tacharon al PP de «inmovilista», al no apoyar ninguna de las dos propuestas.

En declaraciones a los periodistas, el portavoz de CiU en el Senado, Pere Macías, apeló al PP para que se sume al consenso y abandone las «políticas involucionistas» que en los últimos años ha llevado a cabo para intentar construir una España plurinacional. Macías hizo hincapié en que Galeusca, la coalición con la que concurrirán a las elecciones europeas, seguirá ejerciendo su capacidad de acción política a lo largo de toda la legislatura. Por su parte, el portavoz del PNV, Xavier Maqueda, dijo que es una «gran satisfacción» poder avanzar en algo, a su parecer, tan importante como comunicarse en la lengua materna y añadió que el gallego, el catalán y el vasco son lenguas habladas por más de 12 millones de personas.

La segunda ola
Nota del Editor  27 Mayo 2004

Pensábamos que el Senado no tenía utilidad alguna, y de golpe descubrimos con pavor que sí tiene utilidad, utilidad social, pues va a conseguir disminuir el paro a límites insospechados. De momento, con 700 millones de euros para traductores e intérpretes de gallego, catalán y vasco, calculando una media de 30.000 euros al año por cada funcionario entre salario y cortización a la seguridad social, salen aproximadamente 23333 puestos de trabajo, lteniendo en cuenta que as instalaciones ya están en otros capítulos de los presupuestos generales, así que los alumnos de las facultades de filología vasca, gallega y catalana deben estar frotándose las manos.

Y esto es sólo el principio, pues dentro de poco, aumentará la plantilla para atender los mismos derechos de los ciudadanos que tienen como lengua de su aprecio el balear, valenciano, bable, silbo gomero, y todos los idiomas que gozan de la compañía de ciudadanos españoles.

La tercera ola también llegará, pues queda por atender a la gran cantidad de ciudadanos cuya lengua materna es el inglés, alemán, francés, sueco, noruego, danés, holandés, chino, árabe, y tantos otros que se oyen tanto en las capitales, como en los pueblos, costa e interior.

Así que si está preocupado por el porvenir de sus hijos, no tiene problema alguno, pues si han tenido la suerte de haber sido educados en una comunidad con lengua "propia", ya tienen el pan debajo del brazo; si todavía no está en una comunidad en la que su idioma no es "propio", sólo hay que esperar un poco, recuerde por ejemplo que el chino ya es casi oficial en Madrid, barrio de Lavapiés, y el ukraniano debe ser el idioma común de la mayoría de las constructoras y reformadoras de pisos.

Es maravilloso, que un país pueda ofrecer trabajo a todos sus ciudadanos, dedicados ellos a traducirse entre sí para que puedan entenderse; además teniendo la defensa subcontratada con los EEUU, tampoco tienen que sacrificarse enrolándose en las fuerzas armadas.

Sólo falta que a España le toque la lotería alemana y pueda financiar todo este tinglado, porque de otro modo, no sé de donde puede salir tanta pasta para nada.

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