AGLI

Recortes de Prensa     Martes 1 Junio 2004
El enemigo americano
Alberto Acereda Libertad Digital 1 Junio 2004

Haciendo el ridículo en Europa
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 1 Junio 2004

Occidente y el petróleo
Editorial La Razón 1 Junio 2004

La marginación de España en política antiterrorista
EDITORIAL Libertad Digital  1 Junio 2004

Que acuerden ellos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  1 Junio 2004

ESPAÑA SE PIERDE EN EUROPA
Editorial ABC 1 Junio 2004

Perder comba
José Javaloyes Estrella Digital 1 Junio 2004

Ibarreche tiene un plan
Editorial La Razón 1 Junio 2004

La actual estrategia de Al-Qaeda
GEES Libertad Digital  1 Junio 2004

Rodríguez Zapatero y España
José María CARRASCAL La Razón  1 Junio 2004

EL «FRACASO» DE JAIME MAYOR
EDURNE URIARTE ABC 1 Junio 2004

El rey de Euskal Herria
Ernesto Ladrón de Guevara  La Razón  1 Junio 2004

La confiscación de Sancho III
Lorenzo Contreras La Razón  1 Junio 2004

Terrorismo y petróleo
Editorial El Correo  1 Junio 2004

Fuerzas olvidadas
Antonio Martín Beaumont La Razón  1 Junio 2004

Democracia e ideas de violencia
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ  El Correo  1 Junio 2004

Un gran fracaso de Interior
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 1 Junio 2004

El Gobierno fue informado el 12-M de la oferta de un islamista a ETA para cometer atentados juntos
Libertad Digital  1 Junio 2004

Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos»
Redacción La Razón  1 Junio 2004

El 42 por ciento de los habitantes de autonomías con lengua propia la dominan
Madrid La Razón  1 Junio 2004

Vázquez califica al nacionalismo gallego en Europa de “ridículo”
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 1 Junio 2004

 




 

EEUU, Día de la Memoria
El enemigo americano
Alberto Acereda Libertad Digital 1 Junio 2004

Estados Unidos celebra el 1 de junio su Día de la Memoria, en honor a los 406.000 soldados norteamericanos que murieron en la II Guerra Mundial y los más de 800 que han caído en Irak, aparte de otras miles de bajas en diversos frentes. Si hacemos caso a algunos políticos de la Europa antiamericana y a sus medios de comunicación, el enemigo del mundo es Estados Unidos y sus soldados el caldo de cultivo del abyecto imperialismo yanqui.

Para estos ingenios, los verdaderos amigos son los fanáticos terroristas islámicos: seres oprimidos por el imperialismo yanqui y sionista que quiere acabar con el Islam y sus costumbres. La solución –aseguran- es que Bush se vaya de Irak. O sea, que deje de cumplir su juramento a la Constitución de su país para proteger las vidas de sus ciudadanos. Por eso –insisten- la guerra contra el terrorismo es una patraña. Lo de Irak es ilegal, aunque la de Kosovo no. Los soldados en Irak están fuera de la legalidad internacional, aunque los 30.000 soldados franceses en Costa de Marfil hacen muy bien protegiendo al dictador africano.

Estados Unidos –nos dicen– incumple los tratados internacionales y actúa en Irak “unilateralmente”, sin el permiso de Naciones Unidas y de Kofi Annan, creador del nada corrupto programa “Petróleo por alimentos”. El enemigo americano no respeta los derechos humanos, ni el derecho internacional ni las convenciones de Ginebra. El unilateralismo vale si lo practica Francia, como cuando la crisis del Canal de Suez; o si lo usa la antigua URSS en Hungría o en Checoslovaquia o en Afganistan; o si sale China y asfixia al Tibet; o, mejor aún, si es del Líbano o de Siria dándole cera a Israel.

En esas guerras unilaterales, y con gran espíritu democrático, Francia no ha usado nunca su derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Por eso desde 1964, Francia -el gran modelo de la España socialista–, ha intervenido en Africa unilateralmente hasta 35 veces. Su objetivo ha sido siempre defender a genios de la libertad como Jean-Bedel Bokassa o a los honrados líderes Hutus en Ruanda para que, armados con munición francesa, pudieran masacrar a decenas de miles de Tutsis. Y en Haití, la labor de Francia ha sido tan encomiable que hasta los enemigos americanos les han tenido que ayudar…

Si escuchamos a estos talentos europeos, las empresas norteamericanas generan toda la inmensa pobreza del Tercer Mundo. La Guerra Civil en el Congo no la generó el imperialismo belga. Ha sido la globalización o McDonald’s. Las fronteras de los actuales países de Oriente Medio las trazaron los europeos, pero la culpa del embrollo es del diablo norteamericano. Frente a Bush y Cheney, bien vale un régimen ejemplar como el de Robert Mugabe en Zimbaue, amparado por Francia durante dos décadas. Y a ver si, de paso, Bush acaba con el embargo al castrismo. El inspector europeo de la ONU Hans Blix hizo bien en preocuparse más por el calentamiento del planeta que por las miles de familias kurdas que Hussein exterminó con gas. Por eso, lo de las armas de destrucción masiva es otra mentira americana para controlar el petróleo…

Y es que aunque los norteamericanos constituyen sólo el 5% de la población mundial, ellos solitos producen el 25% de la riqueza de las naciones, pero no tienen ni cultura ni historia. La raíz judeo-cristiana de Europa es una mentira histórica y no cabe en la Constitución Europea. Lo de Dios es para Bush y los fundamentalistas cristianos de la extrema derecha norteamericana.

En fin, que los criminales islámicos tienen derecho a armar a sus imanes hasta los dientes y a tener mezquitas cuartel. Yaser Arafat es un santo acorralado por los judíos. De ahí que a los nobles guerreros de Hamás no se les niegue el derecho a usar las ambulancias de la Cruz Roja para escapar del estado terrorista de Israel… Y la Europa sonámbula tan pancha… Y sin ejército.

Haciendo el ridículo en Europa
JUAN JOSÉ R. CALAZA La Voz 1 Junio 2004

AUNQUE no somos muchos, soy de los que estima que A esmorga mantiene muy dignamente el tipo cuando se la compara con otras novelas cortas del siglo XX consideradas cimeras, verbigracia, La familia de Pascual Duarte, The catcher in the wheat, La chute . Por ello, hubo un tiempo en que me pareció no sólo asumible sino imprescindible la defensa de las lenguas minoritarias como una dimensión más a añadir al enriquecimiento siempre insuficiente de nuestro acervo. Y no me lo invento, lo tomo de Azorín, que consideraba el aprendizaje de una nueva lengua un plus de alma. Pero ya no. Ausente de mi ánimo hasta la mínima traza de sentimentalismo regionalista, ya no me identifico con la defensa de las lenguas vernáculas de la periferia española ni derramaré una sola lágrima si retroceden o vienen a desaparecer completamente. Siento molestar a algunos de mis muy queridos amigos con esta confesión porque, españoles de buena ley, viven su galleguismo pacíficamente sin buscar reyerta lingüística con quienes hemos optado sin complejos por el castellano.

No obstante, las cosas en este terreno se han desviado tanto de la trayectoria inicialmente planeada, decantándose los guerracivilistas en ciernes por los agrestes senderos de la normalización y las arriscadas barranqueras de la encerrona nacionalista, que yo me apeo del carro sin ningún tipo de mala conciencia. Estoy convencido, incluso, lo que aquellos primerizos falangistas -Cunqueiro, Filgueira Valverde, Castroviejo, Torrente Ballester- promotores con razonada pasión de la instalación social y cultural del gallego, si bien no siempre lo utilizaron en sus liturgias civiles o culturales, de vivir hoy se alzarían contra el papel que juega actualmente en tanto lengua de comunión, separadora, contraviniendo la finalidad primera de lengua de comunicación y reconsiderarían lo bien fundado de una protección que ha tomado el cariz de la imposición. Por no hablar del euskera o del catalán, convertidas en apisonadoras del castellano y de los derechos individuales de los hispanófonos.

Pero los nacionalistas -y no hace falta especificar a qué nacionalistas me refiero dado que los españoles ya no somos nacionalistas sino constitucionalistas- no contentos con incordiar aquí han trasladado sus pretensiones a Europa, aprovechando la predisposición de Zapatero, y, claro, como era de suponer han hecho el ridículo y sufrido un « non sequitur » irreversible de Francia que no está, ni el resto de los europeos tampoco, para ese tipo de trivialidades narcisistas. Algunos amigos extranjeros de Bruselas y Estrasburgo me confesaron sin pudor que la demanda de España les había producido una inusual sensación de golpe bajo.

La irrupción en Europa planteando que se consideren también lenguas oficiales el gallego, el euskera y el catalán, y que la UE las ampare al menos en el ámbito de traducción de documentos, como si en español resultaran ininteligibles, no interesa absolutamente a nadie y de llevarse a buen término no haría más que embrollar la ya complicada Babel de veinticinco miembros. Incapaces de defender los intereses estratégicos de España en el largo plazo, los hombres (¡y las mujeres, y las mujeres!) de Zapatero han optado por la demagogia so capa de defensa de los derechos culturales de las minorías.

¿Pero no comprenden que están molestando en Europa? ¿Pero no entienden que a los europeos les importan tres cominos las lenguas regionales y que ya hay bastantes problemas para que esos españoles tocanarices vengan a meter tres lengüecillas más en ese corral?. En última instancia, lo que consigue esa postura es que vean a gallegos, vascos y catalanes como personajes molestos imbuidos de un prurito narcisista que los lleva a hacerse notar sin tener en cuenta los intereses de la colectividad suprarregional a la que intentan endosar una singularidad más de España, intransferible al resto de Europa: como los toros. ¡Qué forma de hacer el ridículo!

Occidente y el petróleo
Editorial La Razón 1 Junio 2004

Aprincipios de la década de los setenta del pasado siglo, cuando los países árabes, en plena guerra con Israel, decidieron utilizar el precio del crudo como arma de presión, más del 60 por ciento de las necesidades energéticas del mundo dependían del petróleo. Hoy, Occidente ha conseguido diversificar sus fuentes de energía y ha recortado esa dependencia hasta un aceptable 37 por ciento. El carbón y las centrales nucleares, principalmente, pero, también, el desarrollo de los aerogeneradores y de los acumuladores solares, hacen que la economía mundial esté mucho más preparada que hace 31 años para superar con éxito una nueva crisis petrolífera.

Sin embargo, esto no significa que se pueda desdeñar el peligro potencial que representa la nueva estrategia del integrismo islámico, coordinada por Al Qaeda, contra uno de los principales miembros de la OPEP, Arabia Saudí, que es, además, el único país petrolero con reservas de crudo y medios de extracción suficientes para incrementar la producción.

Es evidente que Ben Laden no ha escogido su objetivo al azar, ni tampoco el momento elegido para su ofensiva terrorista es fruto de la casualidad. Para sus designios cuenta, también, con la fácil tendencia al pánico de los mercado financieros internacionales, cuyos mecanismos internos parece conocer a la perfección, para multiplicar desproporcionadamente los efectos de sus ataques. En estos momentos, por citar un sólo ejemplo que ilustre lo dicho, se calcula que el barril del petróleo tiene un sobreprecio de seis o siete dólares a causa, exclusivamente, de la especulación de unos mercados inquietos por el futuro.

De ahí que sea importante mantener la calma. Porque aunque el precio del barril de petróleo todavía guarda margenes de crecimiento sin que afecten gravemente a la economía mundial, lo cierto es que un movimiento de pánico en los mercados puede ser tremendamente peligroso.

Al Qaeda ha extendido el campo de batalla a la Península Arábiga con un doble propósito. El primero, a medio plazo, pretende interferir en la producción petrolífera saudí, que depende en buena medida de los técnicos extranjeros, para mantener la tensión al alza de los precios del crudo y hacer que George Bush se presente a la reelección de noviembre en las peores condiciones económicas posibles. En este sentido, no sería de extrañar que otros grandes productores, como Nigeria, dónde crece la influencia islamista, también sean objeto de ataques terroristas. Pero el segundo, y principal, propósito de Ben Laden es el de procurar la desestabilización de la monarquía saudí. Sería un escenario de pesadilla para los intereses Occidentales, puesto que, en último término, obligaría a intervenir directamente a los Estados Unidos y sus principales aliados europeos en el mismo centro espiritual del Islam.

La Comunidad Internacional, a través de sus diversas Instituciones, debe llevar al ánimo de los países productores de petróleo la necesidad de mantener un nivel aceptable de precios. Lo contrario puede ser la mejor manera de hacerle el juego a Ben Laden.

La marginación de España en política antiterrorista
EDITORIAL Libertad Digital  1 Junio 2004

La exclusión de España del último acuerdo firmado por cinco países miembros de la UE para potenciar la lucha contra el terrorismo y la inmigración clandestina ha generado la lógica estupefacción en la Asociación de Víctimas del Terrorismo y una intensa crítica por parte del PP. No es para menos. Es la primera vez que España no se encuentra presente en un mecanismo europeo dedicado a los dos principales focos de su preocupación en materia de Interior. Hasta ahora, no sólo se había contado con España, sino que nuestro país era tradicionalmente el principal impulsor de políticas comunitarias en materia de lucha contra el terrorismo, algunas tan importantes como la “euroorden”, que empezó entonces a promover el entonces ministro del Interior Jaime Mayor Oreja.

También fue el Gobierno del PP —como ha recordado el ex ministro del Interior Ángel Acebes- el que abrió la puerta a acuerdos multilaterales más reducidos y con vocación de vanguardia como lo acredita la reunión formal celebrada en Jerez el 19 de mayo de 2003.

Téngase en cuenta, además, que la iniciativa que tratan de sacar adelante Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Austria —y al que, aun con “reservas constitucionales”, también espera adherirse Francia— contempla aspectos tan fundamentales para aumentar la eficacia policial como el establecimiento de fórmulas para intercambiar las muestras de ADN de criminales no identificados, acelerar el acceso a los ficheros nacionales de huellas dactilares en menos de 24 horas o el intercambio intensivo y puntual de información, incluyendo los archivos de datos personales, para la protección de acontecimientos extraordinarios como las cumbres europeas o eventos deportivos.

En varias ocasiones ya hemos recordado que las primeras y más entusiastas reacciones internacionales por el vuelco electoral provocado por el 11-M procedieron de dirigentes de organizaciones terroristas islámicas o de dirigentes con tan pocas credenciales democráticas como Hugo Chávez o Fidel Castro. Sin embargo, esperábamos que Zapatero tratara de contrarrestar este indigno baldón que conlleva su victoria y nuestra retirada de Irak con una máxima disposición a colaborar en el seno de la UE en materia policial. Más aun si es con países que, como la mayoría de los que se han adherido a este acuerdo, no tienen tropas destacadas en Irak. Sabemos que sus socios de ERC o de IU no le van a reprochar al Ejecutivo de Zapatero su escaso interés porque España siga teniéndosela en cuenta por quienes quieren potenciar la política antiterrorista dentro de la UE. Sin embargo, y como ha pedido con oportuna rapidez Rajoy, Zapatero debe dar explicaciones al parlamento.

“Si esto es lo que significa volver a Europa, es un fraude y una falsedad; yo no quiero volver a Europa para ser excluido de la lucha antiterrorista, que va a ser el principal reto de la UE en los próximos años", ha dicho Mayor Oreja. Pues eso.

Que acuerden ellos
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  1 Junio 2004

¿Ha sido invitada España a la reunión antiterrorista europea? Y, si no lo ha sido, ¿sabía nuestro gobierno que dicha reunión iba a celebrarse? Si lo sabía, no ha hecho nada para asistir. Si no lo sabía, ningún funcionario español en Bruselas se merece su sueldo.

Es inconcebible un acuerdo antiterrorista europeo que no cuente con España. Aparte de ser el país de la Unión que más ha sufrido ese azote en sus vertientes nacionalista e islamista, fue el que impulsó la consecución de políticas comunes mediante la celebración de reuniones multilaterales regulares. La lucha contra el terrorismo ha sido el objetivo prioritario del gobierno español en los últimos años y ha condicionado toda nuestra política interior y exterior. Excluir a España ahora significa dejar de lado al gran referente europeo en el tema.

La declaración pretende, entre otras cosas, coordinar iniciativas respecto a la inmigración clandestina. España es, por razones geográficas, el principal país de entrada de inmigrantes clandestinos en Europa. Esto, unido a nuestra especialización en medidas conexas o auxiliares a la lucha antiterrorista, como la investigación de tramas financieras, hace todavía más incomprensible lo sucedido. Si es cierto que el gobierno español no ha sido invitado, la deprimente conclusión es que ya no contamos nada en Europa, ni siquiera para aquellos países a los que tantos esfuerzos hace Zapatero para agradar. Su renuncia a albergar en Madrid la firma del Tratado de Europa, que cogió por sorpresa al propio Borrell, tampoco ha sido suficientemente explicada. Recuérdese que no se trataba sólo de organizar un importante acto solemne, sino de mucho más: rendir homenaje a las víctimas del terrorismo.

El protagonismo adquirido por Aznar en las Azores no se entiende si no se considera el lugar central que en la mente y en la agenda del ex presidente ocupaba la lucha antiterrorista y su interpretación en clave nacional de la globalización de la amenaza. Nadie habría concebido una iniciativa en la materia que lo excluyera, que no lo situara en el núcleo. ¿Tanto peso internacional ha perdido España? Tristemente, sí, a juzgar por el nulo esfuerzo de acercamiento de Francia y Alemania a las contemporizadoras posiciones de Zapatero en materia de formación de mayorías. Le han tomado la medida, se han formado una opinión del tipo de gobernante que es y de su peso político. En Europa, España ya está descontada. Son los riesgos de renunciar a los propios intereses para gustar a terceros.

La hipótesis peor, sin embargo, sería que España sí hubiera sido invitada a la reunión pero haya considerado poco conveniente acudir. Hasta que los socialistas no se expliquen en el Congreso, la posibilidad está abierta. En el reino de la sonrisa, cualquier excéntrico dispendio de nuestro prestigio y cualquier dejación de nuestras responsabilidades es posible.

ESPAÑA SE PIERDE EN EUROPA
Editorial ABC 1 Junio 2004

LA «vuelta a Europa» de la mano del Gobierno de Rodríguez Zapatero está siendo una sucesión de reveses para los intereses españoles. España está perdiendo protagonismo e iniciativa y realmente empiezan a notarse los efectos de la incorporación al eje París-Berlín, más parecidos a los de una absorción que a los de una relación entre iguales. Podría haber sido en otra materia, en una discusión económica o reglamentaria, pero el último episodio de la pérdida de peso en Europa se ha producido en aquello en lo que España había conseguido, para el proyecto europeo, avances históricos: la lucha antiterrorista. Desde que en 1996 la Cumbre de Dublín levantara acta de los compromisos alcanzados gracias al empeño del entonces ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja -tales como un nuevo proceso de extradición, el rechazo definitivo al terrorismo como delito político, la futura euro-orden-, la Unión Europea fue consolidando un auténtico espacio de libertad, justicia y seguridad frente a las organizaciones terroristas.

Tras el 11-S, los Quince -hoy diez más- acordaron nuevas medidas contra la financiación de grupos terroristas, la regulación de equipos conjuntos de investigación penal y la elaboración de un lista europea de organizaciones vinculadas al terrorismo. Se aprobó definitivamente la orden europea de detención y entrega y se avanzó en la unificación de legislaciones y en una definición común de terrorismo, inexistente en la mayoría de los Estados miembros, como destacó el Informe Watson. Y si de cooperaciones reforzadas se trata, España y Francia han sido las pioneras de la colaboración antiterrorista, convertida en referencia obligada para los demás Estados miembros y el resto de la comunidad internacional gracias a los acuerdos de la Cumbre de Perpiñán. Ninguno de estos progresos de la Unión Europeo se hizo sin la iniciativa o el liderazgo de España, que traspasó las fronteras europeas para ser reconocido con la presidencia del Comité antiterrorista de Naciones Unidas, que recayó en el embajador Rupérez.

Si con este expediente España no está en el acuerdo de cooperación reforzada suscrito por Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Austria, lo peor no es ya su ausencia, sino la indiferencia hacia un país que hace dos meses y medio sufrió el mayor atentado terrorista en suelo europeo y que cuenta con la legislación y el sistema judicial mejor preparados para luchar contra el terrorismo. La pregunta es inevitable e hiriente, pero hay que saber dónde está España ahora mismo en Europa, y la cuestión no es sólo un recurso de la oposición parlamentaria ni una duda de muchos españoles atónitos ante este recital de reveses, sino una preocupación por lo que pueda venir ante la impotencia del Ejecutivo socialista para mantener en Bruselas la tensión que exige la política comunitaria. Rodríguez Zapatero ya ha dicho que no va «a fomentar el enfrentamiento» por este acuerdo. Se ve que el presidente aún no está suficientemente persuadido de la ineficacia de su peculiar y amigable estilo hacia Europa.

Puede decirse que el acuerdo es una cooperación regional entre Estados fronterizos, pero la geografía de perogrullo no funciona cuando se trata de un proyecto de solidaridad europea y de combatir, por un lado, a una delincuencia organizada y transnacional y, por otro, a la inmigración ilegal. Parece necesario recordar que los pilotos suicidas del 11-S tomaron España y Alemania como sus bases operativas en Europa. Con el terrorismo islamista midiendo aún los efectos del zarpazo del 11-M y con ETA reorganizándose, no hay acuerdo antiterrorista en Europa que resulte ajeno al interés de España. No hay que dudar de que el Gobierno español no se enterara de lo que estaban preparando los cinco firmantes del acuerdo. Esto es lo malo.

Perder comba
José Javaloyes Estrella Digital 1 Junio 2004

Posiblemente sería exagerado decir que la política exterior española progresa hacia la nada, aunque no muy exagerado. A lo sucedido con Marruecos, sobre la cuestión del Sahara, cuando Miguel Ángel Moratinos hubo de acudir a Argel para dar explicaciones a Buteflika, inmediatamente después de que José Luis Rodríguez Zapatero visitara Casablanca para hacer ofrendas verbales a Mohamed VI, sobreviene ahora la pérdida de comba en la política antiterrorista europea, luego de que fuera ésta materia en la que pudo ser pionera la iniciativa española dentro de la UE. Ahí van Alemania, Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Austria, apuntándose Francia también aunque con reservas constitucionales, por un camino que abrió España. Y en Madrid, sin noticias de lo ocurrido. Deben de ser, a lo que se ve, cosas que ocurren por haber comenzado a caminar, ahora y no antes, “al corazón de Europa”.

El problema estriba, en política exterior y en otras materias, tanto en la cualidad de una política, que se quiere alternativa, como en la calidad de una gestión, que se pretende tan singular y salvífica como la prometida política nueva. Si los términos de la alternativa no se alcanzan a identificar y las calidades de la gestión brillan por su ausencia, el balance puede identificarse como una progresión hacia la nada. O, dicho de otra manera, como el camino que va desde el infinito de promesas y propuestas al cero de lo conseguido y realizado. Debe ser como la distancia que media entre el pisar la arena y el toreo de salón. De ese mismo aire de inadecuación parece haber participado el presidente Rodríguez Zapatero a su paso por el encuentro mexicano entre la Unión Europea y la América no sajona, cuando finalmente hubo de votar contra la resolución condenatoria de la ejecutoria estadounidense. Mal asunto el de sostener tonos y principios que desembocan en consecuencias que no se pueden suscribir, por insostenibles. Y peor aun, jugar con las cartas marcadas por uno mismo, tal como se hizo con la jocunda pareja franco-alemana, que después de celebrar como menos que con cohetes el cambio diplomático español, siguen en sus trece a propósito del reparto constitucional del poder político en Europa.

Pero lo más sangrante ha sido la marginación de España en la política concertada contra el terrorismo. Sucede en el momento en que el terrorismo como problema no es asunto prácticamente particular de España, como lo era el terrorismo de ETA cuando se abrió por Mayor Oreja esta importante vía política, sino cuando el terrorismo es ya problema asumido como propio por la generalidad de las naciones de la UE. Y, además, sucede y ocurre el desaire de ahora, cuando llegamos a la víscera mayor de la Unión. Y a despecho de los atentados del 11 de marzo en Madrid, de cuya “rentabilidad nacional”, suprapartidista, se ha prescindido al regalar a Italia —sobre la opción preferente de Irlanda— el marco de Madrid para la firma del Tratado Constitucional.

A todo eso se le llama perder comba, para no decirlo de otra manera más clara y precisa y, por contundente, apropiada.     jose@javaloyes.net

Ibarreche tiene un plan
Editorial La Razón 1 Junio 2004

El presidente del gobierno autónomo vasco, Juan José Ibarreche, ha vuelto a insistir en que su proyecto soberanista será debatido y, por lo tanto, sometido a votación en la cámara regional durante la presente legislatura. Pero, dado que la coalición que gobierna el País Vasco no tiene mayoría suficiente para aprobar el tan controvertido plan, habrá que preguntarse por las razones últimas del empecinamiento del Lendakari en sacar adelante un proyecto que cuenta, además, con el rechazo de los dos principales partidos nacionales.

Lo más probable, y así parecen indicarlo todos los indicios, es que el PNV esté negociando el apoyo, o la simple abstención, de los parlamentarios de la deslegalizada Batasuna, para hacer pasar la trágala de un acuerdo claramente inconstitucional y que no tiene otra virtud que la de provocar más tensión entre la ciudadanía. Sin embargo, en otros medios vascos se apunta a una intención mucho más maquiavélica: Ibarreche presenta su plan al Parlamento autónomo con la idea de que sea rechazado para, a continuación, convocar elecciones autonómicas y convertirlas en una especie de referéndum del proyecto.

Esta última hipótesis respondería perfectamente a la actitud habitual del PNV, que busca siempre recovecos legales y políticos para no tener que cumplir las leyes que nos hemos dado, libre y democráticamente, todos los españoles. Ante la imposibilidad legal de convocar una consulta, el PNV optaría por desvirtuar el carácter de las elecciones regionales con la esperanza de atraerse la mayor parte del voto «abertzale» que aún le es esquivo.

Análisis
La actual estrategia de Al-Qaeda
GEES Libertad Digital  1 Junio 2004

Se ha aceptado comúnmente que el último objetivo del terrorismo es provocar precisamente eso, terror. Pero no siempre es así. Al Qaeda ha asestado golpes eminentemente simbólicos, como los camiones bombas contra legaciones estadounidenses o el intento de hundir el USS Cole en aguas de Omán. El mismo 11-S no deja de tener una fuerte componente de representación más allá del daño y la destrucción conseguida. Sin embargo, Al Qaeda podría estar mutando sustancialmente en sus objetivos y, en consecuencia, tácticas a emplear.

Por un lado, es innegable que con el 11-M en Madrid, los terroristas buscaban influir en el proceso electoral español y en nuestra política exterior y de seguridad, particularmente en relación a Irak. En Irak, los atentados dirigidos por Al Zarqawi buscan, sobre todo, complicar el desarrollo de la estrategia de la administración americana para una rápida transferencia de soberanía a los propios iraquíes. También dificultar los costosos esfuerzos para la reconstrucción económica. De ahí el asesinato selectivo que está teniendo lugar de líderes llamados a jugar un importante papel en la transición iraquí y los ataques contra la industria petrolera, la que puede generar más rápidamente fondos con los que aliviar la penuria de los iraquíes. Su objetivo es hacer de Irak un país inmanejable de aquí a las elecciones de noviembre.

Los ataques a las instalaciones petrolíferas de Arabia Saudí en Jobar son una prueba más de los intentos de Al Qaeda para influir en la campaña presidencial americana. Los terroristas saben que una mala coyuntura económica restará apoyos a George W. Bush para su reelección y habida cuenta que no pueden controlar el dinamismo y el crecimiento de la economía americana, son conscientes de que sí pueden lograr un impacto indirecto en la misma a través del alza del precio del crudo. Introducir elementos de incertidumbre en el único miembro de la OPEP que cree que sería mejor producir más barriles diarios y apostar por una rebaja del precio del barril es aspirar a minar el buen resultado económico del presidente americano en el sector energético, de gran sensibilidad para los consumidores estadounidenses.

Lo que vuelve a poner de relieve Al Qaeda con estos últimos ataques es que conoce muy bien las vulnerabilidades de nuestras sociedades y que, además, sabe cómo jugar con ellas para obtener el impacto político que desea. Y lo que desea Ben Laden es acabar con George W. Bush sin lugar a dudas. Suficiente como para que la gente de bien en Europa se pregunte cómo es posible que sus líderes también deseen lo mismo.

Rodríguez Zapatero y España
José María CARRASCAL La Razón  1 Junio 2004

De todas las preguntas que se me plantean, que son muchas, la que con más ansias desearía ver contestada es: ¿qué idea de España tiene José Luis Rodríguez Zapatero? Pues aunque el presidente del Gobierno es ágil de lengua y pródigo en declaraciones, en ninguna de ellas se ha definido al respecto. Siempre que se ha visto en esa tesitura, se ha limitado a repetir la declaración de su partido en Santillana del Mar: «El Estado de las autonomías ni está agotado, ni sobrepasado, ni superado, ni hay que desbordarlo. Sin embargo, ese Estado no está paralizado, ni es pétreo: tiene que integrar la evolución social y política». Que al incluir todas las posibilidades, el cambio y la permanencia, no dice nada. Siendo éste el asunto más importante y crítico que tiene España, ya que de él depende que siga siendo una nación o varias, un Estado o un pluriestado. Y nosotros sin saber qué opina nuestro presidente sobre el asunto.

Lo que opina Pasqual Maragall, en cambio, lo sabemos perfectamente, ya que ha venido a Madrid a decírnoslo. Quiere, de entrada, que Cataluña tenga la consideración de Nación. O sea que olvidémonos de una España «Nación (con mayúscula) de nacionalidades (con minúscula)» que dice la Constitución. Cataluña es una Nación y así debe ser reconocido en el texto constitucional. Qué son las otras comunidades no le importa tanto, pero lo que ha dejado caer es que no le importaría lo más mínimo que siguieran siendo autonomías, o incluso regiones, como se les llamaba antes. Pero a lo que no renuncia es a la categoría de Nación para Cataluña. Y no se queda ahí. Quiere para la Generalitat «la consideración como Estado». No sólo de palabra, sino también de hecho, ya que pide las atribuciones de todo Estado soberano, o por lo menos, cosoberano: administración única, hacienda propia, tribunal supremo como último recurso, control de puertos y aeropuertos, cesión de las últimas competencias que le quedan al Estado en aquella comunidad y representación en el extranjero. Maragall niega que eso sea independencia, la llama interdependencia, que en la práctica viene a ser lo mismo, pues ya me dirán ustedes que papel le quedaría a España en Cataluña como no fuera el meramente protocolario o el echar una mano cuando hiciera falta.

De lo que no cabe la menor duda es de que todo eso no cabe en el marco del actual estatuto catalán ni de la actual Constitución española, por lo que hay que reformar ambos. Es su propuesta, su apuesta y su exigencia, amenazando, en caso de que no se le escuche, con convocar un referéndum, ahora que le gobierno socialista ha despenalizado la convocatoria de los mismos.

¿Qué dice, a todo ello, José Luis Rodríguez Zapatero? Pues José Luis Rodríguez Zapatero a todo ello, calla. O se remite a la declaración de Santillana del Mar, que como queda dicho, es tanto como no decir nada, pues si por una parte apunta que hay que conservar el actual marco constitucional, por la otra admite que hay que reformarlos. Pero si nos atenemos a los hechos, más elocuentes que las palabras, nos damos cuenta de que Rodríguez Zapatero está más cerca que lejos de las propuestas de Maragall. De entrada, no ha elevado la más mínima objeción a las mismas e incluso ha hablado en términos elogiosos de su autor siempre se que se le ha presentado la ocasión. Luego, ante un asunto de tanto calado y tamañas repercusiones para el futuro de nuestro país, lo que propone es dejar que cada una de las Autonomías decida por sí misma las reformas de su respectivo estatutos, para ver luego de reformar la Constitución de acuerdo con dichos cambios. En vez de fijar primero el nuevo marco constitucional, para proceder luego a reformar los estatutos conforme a él, como sería lo más lógico y prudente. Pues si se deja a Maragall y a Ibarretxe determinar qué debe y no debe ser España, podemos imaginarnos fácilmente en qué acabaríamos.

En cualquier caso, va a abrirse de nuevo el melón constitucional y proceder a una segunda transición, bastante más incierta y peligrosa que la primera. Pues pese a los avances de todo tipo que ha hecho nuestro país en los últimos 25 años, las perspectivas en este terreno son mucho menos tan propicias. Por lo pronto, si España como nación se ha desdibujado, sus «nacionalidades» se han afianzado hasta el punto de exigir el trato de naciones. Dicho de otro modo: los nacionalismos internos en hallan en plena ofensiva, mientras el nacionalismo español está en la UVI. Con un gobierno bastante menos claro de ideas y bastante menos fuerte que el de entonces, pese a que aquél no era un modelo de fortaleza ni de claridad. Pero al menos tenía claro que España era una Nación y que debía funcionar como un Estado. De éste, como queda dicho, sólo recibimos respuestas vagas e incluso contradictorias al respecto.

Al fondo de todo ello puede haber un problema muy simple: Maragall depende de Carod Rovira para gobernar en Cataluña, y Rodríguez Zapatero depende de Maragall para gobernar en España. De lo que a la postre resulta que quien tiene la sartén por el mango en tema tan trascendente es Carod-Rovira. No precisamente como para dormir tranquilos. Es por lo que a mí, y supongo a muchos españoles, me urge saber qué idea tiene José Luis Rodríguez Zapatero de España. Mucho me temo, sin embargo, que tendremos que esperar para saberla, si es que España no se nos va por la cañería entretanto.

EL «FRACASO» DE JAIME MAYOR
EDURNE URIARTE ABC 1 Junio 2004

Los detractores de Jaime M0ayor Oreja insisten desde hace tiempo en la tesis de lo que consideran su fracaso en el País Vasco. En el contexto del renovado protagonismo europeo de Jaime Mayor y en el ambiente postelectoral de un 14-M que también interpretaron como una derrota de su concepto de España, han vuelto con renovadas energías a su discurso descalificador de Mayor Oreja con esa idea de que el PP envía a Europa a un político que fracasó en su feudo electoral. La tesis es preocupante y va mucho más allá de la figura de Jaime Mayor porque demuestra que a estas alturas de la historia algunos no han entendido nada del País Vasco y ya no quedan esperanzas de que lo entiendan alguna vez, lo que no es un problema menor dada la centralidad de esta cuestión en la política española.

Los críticos de Jaime Mayor, sencillamente, son incapaces de comprender que cualquiera de los políticos electoralmente más exitosos de España sería lo que ellos llaman «un fracasado» en el País Vasco. José Bono, Juan Carlos Rodríguez Ibarra o Paco Vázquez, por citar a algunos de los que más triunfos electorales exhiben dentro del PSOE, también hubieran fracasado en el País Vasco. Pero, por si alguien pensaba en determinado concepto de España, lo mismo hubiera ocurrido con Manuel Chaves, o con el mismísimo Felipe González.

En el País Vasco, los mejores políticos, del PSOE o del PP, han sido siempre vapuleados por la opinión pública políticamente correcta y han ocupado las últimas posiciones en valoración de líderes aunque sus cualidades fueran obviamente superiores para cualquier inteligencia mediana. En el País Vasco fracasó un excelente político como Ramón Jáuregui, o el añorado Fernando Buesa, o Jaime Mayor, o Nicolás Redondo. Y es que, en el País Vasco, los buenos políticos, o han fracasado, o han sido asesinados. En el País Vasco, la política ha estado y está estructurada alrededor del etnicismo y de la violencia. El éxito y la popularidad política no dependen de la eficacia o de la capacidad de liderazgo. Dependen de la raza. Se valora y se vota con las definiciones de la vasquidad en primer plano, en el mismo plano en el que se tienen presentes las pistolas que apuntan y protegen determinadas definiciones.

Pero tras casi treinta años de convivencia de la democracia española con el nacionalismo étnico y con el terrorismo, algunos no sólo no han entendido los efectos de ambos elementos en la dinámica democrática, sino que han interiorizado los mismos mensajes que el etnicismo ha repetido durante todo este tiempo. Y ni siquiera son conscientes de que ellos mismos han sido colocados en el mismo lugar que el objeto de sus críticas.

La historia de Jaime Mayor y de todos los líderes populares y socialistas en el País Vasco es así de sencilla y desoladora para el País Vaso y para toda España. Y el broche inquietante para el futuro político de España es que todavía hay gentes que lo llaman fracaso.

El rey de Euskal Herria
Ernesto Ladrón de Guevara es portavoz de UA La Razón  1 Junio 2004

Ya sabía yo que ser vasco era muy importante, pero no creía que tanto. Resulta que los orígenes de Euskal Herria ya no datan de tiempos de Noé y su nieto Túbal, sino del año 1004 en que se coronó a Sancho III el Mayor, rey de las Españas. Con lo cual, acaban de descubrir que España y Euskal Herria es lo mismo. Y para este viaje, estas alforjas.

Ahora me explico por qué Sabino Arana abogaba por la pureza de la sangre sin contaminación de judíos o árabes. En realidad los nacionalistas son los mayores defensores de la razón de ser de los cristianos viejos, sin mácula de ningún género. Hoy, si estuviéramos en tiempos de los Reyes Católicos, se embarcarían con entusiasmo en la limpieza étnica expulsando a todo aquel que manchara la pureza de sangre que atribuía la hidalguía universal vizcaína a los no mezclados con etnias diferentes. O... ¿acaso ya lo están haciendo hoy? Bueno, no..., porque hoy mismo he visto una dantzari subsahariana.

Por eso, han llegado a la conclusión de que los vascos somos los descendientes del Rey de Pamplona, núcleo cofundador de la España cristiana. Feliz descubrimiento. Por fín.

A esta revelación de última hora se ha llegado tras percatarse de que no era cierto que los romanos no hubieran conquistado tierras vascas, al hallarse evidencias notabilísimas y abundantes de la ocupación romana de los valles por donde pasaba ni más ni menos que la vía que unía Astorga con Burdeos, por donde transcurría el tránsito del comercio romano y de la población autóctona de los Autrigones, Berones y Várdulos entregados de forma entusiasta a la causa de la romanización que era una civilización claramente superior a la de las tribus preexistentes. De tal forma que ya no cabría mantener ni el mito de Túbal ni el de la no romanización por la feroz resistencia de los vascos.

Derrumbado el mito a fuerza de la contundencia de la evidencia había que encontrar otra excusa identitaria para reforzar la importancia de los vascos en la Historia. Para ello han encontrado en Sancho III el Mayor, Rey de Pamplona y de las tierras no musulmanas de la Hispania postvisigótica, la figura paradigmática para asentar la idea de la Euskal Herria milenaria. Sólo que no se han percatado que al identificar Euskal Herria con la monarquía de las Españas se convierte a Euskal Herria en la referencia esencial del Antiguo Régimen. Con ello inconscientemente han caído en un mimetismo curioso con el carlismo más rancio. Ahora sólo les queda reivindicar una línea sucesoria, por lo que yo aconsejaría a los vascos nacionalistas que vayan pensando en darle continuidad a esa línea monárquica con la coronación futura -cuando Euskal Herria sea independiente- de Ibarretxe; dando plena legitimidad a la idea de la Vasconia monárquica milenaria, y mejor aún si, incluso, refundan el nombre de la nación vasca con el nombre de Vasconia Hispaniensis para dar perfección a la tesis fundacional, con lo que dentro de otros mil años podríamos de nuevo festejar y homenajear la instauración de Euskal Herria por Sancho III el Mayor.

De paso podrían consagrar a Aguirre como santo vasco, pues traicionó a Pizarro en la conquista de Perú y después a Pedro de Ursúa a quien asesinó como lo hizo con su confesor al no querer absolverle, y así de paso podríamos proclamar al Amazonas territorio vascongado, o más bien anexionado a la gran nación de la nueva Euskal Herria.

He dicho. Sin duda sobre historia todo está por descubrir.

La confiscación de Sancho III
Lorenzo Contreras La Razón  1 Junio 2004

La cuestión replanteada por los nacionalistas vascos, atribuyéndose la «propiedad» de Sancho III El Mayor de Navarra, como «Señor de los vascos» e incluso como rey de ellos, abre o actualiza una estrategia consistente en invadir espacios en el frente de la historiografía, ampliando el horizonte de «Euskadi» del mismo modo que Paqual Maragall, recientemente, reivindicó para Cataluña la Corona de Aragón, si es que se le entendió bien lo que quiso decir. La verdad es que esto parece pura esquizofrenia interpretativa, hendiendo los criterios establecidos y suministrando a las nuevas generaciones, vascas y no vascas, elementos de confusión.

El caso es que el primer Rey peninsular que expandió los confines de su reino ¬Navarra¬, que llegó incluso a incorporar el condado de Castilla (1029) y ocupó León (1034), aunque después, en su testamento, como otros monarcas de la Reconquista, «despedazó» estas ampliaciones con los repartos entre sus hijos, transmite a la posteridad la «sospecha» de que fue todo menos específico rey o señor de los vascos en el sentido posesivo y patrimonial que los dirigentes del PNV le atribuyen. Sobrarbe y Ribagorza, Gascuña y Barcelona, en cuanto territorios incorporados al reino de Navarra, dan idea de un sentido más bien «imperial» que resulta accidental y disperso porque rápidamente se desvanece y no determina sólidas raíces navarras en las Vascongadas, aunque el primogénito de Sancho III, García, heredara aquellas tierras, como también el norte de la provincia de Burgos.

En todo caso tendrán que ser los eruditos quienes sentencien en esta polémica de seminario académico. Políticamente el episodio ofrece el síntoma de todo lo que España es cuestionada en su historia y hasta qué punto un rey del siglo XI puede convertirse en botín político en el XXI para magnificar un pasado vasco que parecía refugiado en la mitología de Aitor, la batalla de Arrigorriaga, Amaya y las novelerías de Navarro Villoslada. La posibilidad de que, a fuerza de retórica e imaginación, Sancho III se convierta en el primer «nacionalista vasco» de la historia, trazando el gran surco en el camino de la diferenciación o tal vez, por anticipado, del «hecho diferencial», sería lo que faltase en esta curva de fantasías.

El País Vasco ha pesado demasiado en la historia de España como para intentar reescribirla en clave de ausencia. ¿Cómo explicarán los señores nacionalistas el concurso y el protagonismo vasco en el pasado común? ¿Saben los estudiantes vascos que Diego López de Haro, fundador de Bilbao, participó en la batalla de Las Navas de Tolosa (1212)? Bueno, ahora lo que interesa es la confiscación de Sancho III.

Terrorismo y petróleo
Editorial El Correo  1 Junio 2004

El ataque de un comando terrorista de Al-Qaida al complejo petrolero de Al Jobar en Arabia Saudí, en el que murieron 22 personas, ha caído como una bomba en los mercados internacionales del crudo, ya muy inestables por una coyuntura económica y geopolítica adversa. Es la segunda vez en menos de un mes que el terrorismo fanático fija su objetivo en la industria petrolera del mayor proveedor mundial, en un intento de generar en la opinión internacional la duda sobre si las autoridades saudíes están en condiciones de garantizar o no la seguridad de sus pozos. El precio del crudo ha reflejado de inmediato la incertidumbre sobre el futuro del flujo de la producción mundial y muchos analistas comienzan a ver sombras en la incipiente recuperación económica.

El objetivo de Al-Qaida podría ser atacar el centro neurálgico del sistema petrolero mundial para intentar provocar un colapso en el abastecimiento y un incremento incontrolable de los precios. La coyuntura es crítica, porque a la amenaza terrorista se suma una combinación de noticias desfavorables sobre los niveles oficiales de reservas, la producción en Nigeria y Venezuela y el futuro militar en Irak. Para agravar la situación, el presidente de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) anunció ayer que no existe consenso entre los socios sobre el aumento de la producción necesario para frenar el encarecimiento del barril y la ola especulativa.

Si al final se produce un 'shock' petrolífero, el desorden parece inevitable. El crecimiento económico y la inflación terminarían siendo inferior y superior respectivamente a las cifras establecidas en los presupuestos. Se habría producido un 'empobrecimiento generalizado' que no podría ser compensado con ayudas públicas. Sería difícil que la Reserva Federal se atreviera a subir los tipos para no estrangular la incipiente recuperación económica de EE UU y tampoco cabría esperar que el BCE se atreviera a bajarlos, para no incentivar la inflación en la UE. Los países productores y los países consumidores tienen que asumir sin reservas que están en el mismo barco y nadie queda a salvo de la amenaza terrorista. La mejor arma que se le puede proporcionar a Al-Qaida es la división entre exportadores y clientes, y peor aún sería que unos u otros aprovechen la situación de debilidad para especular en beneficio propio. A la amenaza de Al-Qaida, la OPEP debe responder aumentando y garantizando el abastecimiento del crudo para neutralizar ese instrumento en manos de los terroristas.

Fuerzas olvidadas
Antonio Martín Beaumont La Razón  1 Junio 2004

Día de San Fernando. Día de las Fuerzas Armadas. Recuerdos de costumbres caducadas y tradiciones olvidadas. Pero, en 2004, día de intensa vida política ya que los Ejércitos se han convertido en una pieza esencial de la vida pública española que pivota en torno a nuestra presencia armada en Irak y a sus supuestas consecuencias. Día de gloria para el ministro José Bono, fiel a su papel de intermediario entre los cuarteles y el PSOE de ZP.
Se ha querido convertir la fiesta de los militares en una parte de la campaña electoral socialista. Al celebrar el regreso del contingente legionario de Iraq se trataba, sobre todo, de dar prestancia a la decisión de abandonar a nuestros aliados y de renunciar a la autonomía política conseguida por España. Excelentes fotos de propaganda gracias a la disciplina de los de uniforme.

No está el ambiente para fiestas. No todo el Ejército tiene el talante vital del general José Enrique de Ayala, ni aprovecha la mínima para criticar a Aznar y loar al nuevo poder.

Los militares saben bien que la retirada de Iraq es una noticia triste, al margen de la opinión de la decisión original de participar en la operación. Cualquier militar sabe que el abandono precipitado e innecesario de una posición tiene consecuencias, tanto en la moral de la fuerza que huye como en su futura credibilidad ante amigos y enemigos. Aún retumban en oídos de soldados españoles los cacareos de gallina provenientes de unidades militares de otros países europeos al cruzarse con ellas para abandonar el territorio iraquí.

Hay, por supuesto, muchos tipos de militares, y sin duda Bono habrá encontrado uniformes complacientes. Pero si hace una encuesta entre los afectados se encontrará con caras largas. Un general puede decir cuantas veces quiera que «ésta no es nuestra guerra», pero no puede negar que hay que acabar las cosas que se empiezan.

Fuerzas Armadas. Fuerzas Olvidadas. Se confunde disciplina con servilismo, y silencio en política con falta de criterio. Si se estuviese atento a las señales se solucionarían los problemas; no se trata sólo de sueldos o condiciones de vida. Quienes han jurado morir por España merecen no ser utilizados en campaña electoral.

Democracia e ideas de violencia
ANDRÉS MONTERO GÓMEZ/PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE PSICOLOGÍA DE LA VIOLENCIA El Correo  1 Junio 2004

La anulación de la candidatura de Herritarren Zerrenda a las elecciones europeas supone cercenar un ideario. Tienen razón los batasuneros. También acierta el presidente del Parlamento vasco. La ilegalización de HZ implica privar a una porción de la población vasca de su pancarta electoral. Con HZ, igual que previamente con HB y con AuB, la democracia ha puesto coto a un ideario, el ideario de matar. El poder judicial ha confirmado que el ideario de matar es antidemocrático. Nada más democrático que eso.

Quienes postulan que en democracia todas las ideas son admisibles no tienen en cuenta que la democracia es una convivencia regulada. La democracia no es el paraíso de la libertad absoluta, sino la integración armónica de una variada multitud de libertades individuales en un mosaico colectivo. De esta manera, existen libertades fundamentales y otras derivadas. El derecho a expresarse y a la propia identidad es una libertad esencial, pero está subordinada por el derecho a la vida.

Aquello que hurtan torticeramente en sus argumentarios quienes se escandalizan por la ilegalización de la candidatura electoral es que HZ es un producto de ETA. Igual que lo eran HB, Batasuna, EH y el resto de polluelos instrumentales. La izquierda abertzale del MLNV es el instrumento de ETA para infiltrar, y por tanto envenenar, las instituciones democráticas. La propia ETA en sus panfletos y cualquier sumario de instrucción de causas criminales por terrorismo se han encargado de ratificarlo por activa y por pasiva.

De este modo, el poder judicial de la democracia española, que también continúa siendo de momento la vasca, ilegaliza la candidatura de HZ no porque defienda ideas de independencia, soberanía o nacionalismo. La judicatura, aplicando sustento legal aprobado en el Parlamento por la iniciativa de los ciudadanos a través de sus representantes, ha anulado la presencia de HZ por su carácter instrumental para el asesinato, la amenaza, la coacción y el totalitarismo y la limpieza étnica en definitiva. Pues HZ no encarna ideas 'de' sino ideas 'para'.

La diferencia es sutil pero deliciosamente relevante para un demócrata. Debemos felicitarnos porque el utilitarismo implícito en ese 'para' haya servido para que el Estado de Derecho pueda accionarse higiénicamente contra el terrorismo infectado en el sistema. HZ es una herramienta de ETA para seguir amenazando y aterrorizando, y en cuanto pueda asesinando, a la sociedad. HZ no ampara ideas de independentismo, sino ideas para encubrir, promocionar y colaborar activamente en la conducta homicida de ETA y en su proyecto totalitario.

En otro aspecto tienen razón quienes hurtan de sus argumentarios aludir a la naturaleza instrumental que HZ o Batasuna tienen para ETA. Ibarretxe se ha preguntado públicamente cómo es posible que pueda votarse a HZ en la francesa Hendaya y no así en la española Irún. Sin desearlo probablemente ha puesto el foco en una de las lagunas de la colaboración bilateral con Francia y en uno de los retos de la conformación de un espacio europeo contra el terrorismo. Que Francia permita la inscripción de HZ no desmerece la iniciativa judicial española, sino que insta al país vecino a estudiar la situación y proceder en consecuencia. Francia debería ilegalizar HZ de la misma manera que expulsa a un imán proterrorista de su mezquita. Ambos son componentes instrumentales del terrorismo.

Que la ilegalización de Batasuna y HZ sean el producto de un pacto por las libertades promovido desde el liderazgo de un partido de izquierdas es, asimismo, un significativo puntal no lo suficientemente visibilizado para el afrontamiento del terrorismo en el futuro. Reconociendo el acierto y coraje de la política del PP en materia contraterrorista, es destacable que el Pacto por las Libertades fuera una concepción de la izquierda de Rodríguez Zapatero. La Ley de Partidos es un germen surgido de ese pacto, la base jurídica para que el poder judicial, desde su independencia, dictamine la condición de ilegalidad del terrorismo instrumental, de los instrumentos políticos del terrorismo.

Hasta fechas muy recientes, las izquierdas siempre han parecido esquivas a la censura de todo cuanto fuera similar a una expresión política. En realidad, esta prevención ha sido una rémora de buena parte de nuestra joven democracia. ETA ha aprovechado durante años esa irresolución para infiltrarse y permanecer en las instituciones, pervirtiéndolas. Sin embargo, el despertar de la izquierda liberal a la seguridad como un concepto de progreso está reorientando sus estrategias. No obsta el despertar, claro, para que exista todavía un sector de la izquierda, más retroprogre si se quiere, que no se ha enterado de que si existe una idea de progreso incardinada en una sociedad de bienestar es, precisamente, la protección de la condición de ciudadano. La ciudadanía sólo existe en la igualdad ante la ley. Es una expresión neta de ética democrática. En el centro de esas coordenadas éticas se sitúa la noción civil de ciudadano, romana en su origen, francesa en su desarrollo y eminentemente incorporada por las socialdemocracias occidentales a sus idearios políticos.

Ahora que la soberanía popular ha decidido otorgar la mayoría representativa a un partido socialdemócrata en el Gobierno de España, el ribeteado ético para el afrontamiento de violencias sistemáticas como el terrorismo, la agresión masculina contra la mujer o para la modulación de la legitimidad en el uso internacional de la fuerza debería emerger con un renovado potencial. La decisión del nuevo presidente del Ejecutivo de retirar las tropas españolas de Irak, aparte anclajes políticos, es de un interesante calado ético. La respuesta multinacional al terrorismo global se ha convertido, en este punto, en una suerte de paradigma a partir del cual calibrar la capacidad de los poderes públicos para garantizar eficaces objeciones al terrorismo, sin por ello disminuir las libertades civiles conquistadas por las sociedades modernas.

En las sociedades democráticas, la seguridad percibida no está únicamente modulada por las amenazas de trasgresión, como la criminalidad, sino también por el grado de libertad disfrutada por el ciudadano. Limpiar la democracia de aledaños del terrorismo es una obligación ética y legal para la libertad. Y si los militantes del orbe de la izquierda abertzale desean una lista electoral que proponga la independencia de Euskadi en el universo, que voten a Aralar, muestra viviente de que las ideas 'de' independencia son tan libres como la democracia.

Un gran fracaso de Interior
Manuel Martín Ferrand Estrella Digital 1 Junio 2004

Según informaba ayer el diario ABC, en una reveladora exclusiva de su corresponsal en Bruselas, cinco países europeos, Alemania, Holanda, Bélgica y Luxemburgo, fundadores de la UE, y Austria acaban de firmar una declaración conjunta a favor de una iniciativa común en materia de lucha antiterrorista y contra la emigración clandestina. Al parecer, también Francia anda en el trasunto del acuerdo, aunque “por razones constitucionales” aplaza su publicidad hasta resolver trámites internos.

Es la primera vez, en los últimos ocho años, en que España queda al margen de una resolución de este tipo. El Ministerio del Interior, según propia declaración, no había sido advertido de la iniciativa.

Ignoro, por no ser más que José Antonio Alonso, “compañero de pupitre” de Rodríguez Zapatero y titular español de la responsabilidad, cuál es la tormenta de fondo que genera tan singular “olvido” comunitario; pero el caso, más significativo de lo que quiere reconocerse, es todo un aviso sobre la falta de finura y atención que, tanto en Interior como en Exteriores, acompaña a la circunstancia.

El terrorismo —el nacional y el de importación—, junto con la inmigración clandestina, son, sin duda, los principales problemas de seguridad que, ideologías partidistas al margen, padecemos en la España de hoy. Debe reconocérsele al anterior Gobierno, al de José María Aznar, un serio avance en la lucha antiterrorista que, al margen de los resultados del 14M, no es justo valorar por el drama del 11M.

La lucha contra ETA, precisamente con la ayuda internacional —especialmente francesa— gestionada por Mayor Oreja, Rajoy y Acebes, ha obtenido grandes éxitos y no es casualidad, ni fruto de la suerte, el que ahora se cumpla un año desde los últimos asesinatos de la partida terrorista.

No es, en consecuencia, momento de bajar la guardia y, mucho menos, de retroceder en el entramado internacional que trata de enfrentarse al nuevo, demoledor y difuso enemigo terrorista. ¿No éramos tan europeístas como cantaba Rodríguez Zapatero en su cóctel ideológico justificador de la retirada de Iraq, de un frente, aunque mal planteado, contra el terrorismo internacional?

Como apuntaba más arriba, este fracaso, nada baladí, deben repartírselo entre José Antonio Alonso y Miguel Ángel Moratinos. El “progresismo de salón”, al que ambos son tan aficionados, tiende a propiciar estas circunstancias. Un poco porque distrae de lo fundamental y un mucho porque germina la desconfianza, o el recelo, entre quienes ya están curados de espanto.

CARTA DE UN PRESO A URRUSOLO SISTIAGA
El Gobierno fue informado el 12-M de la oferta de un islamista a ETA para cometer atentados juntos
Un día después del 11-M, el Gobierno recibió documentos confidenciales que reforzaban la conexión entre el terrorismo islamista y el etarra. Entre ellos, una carta de un preso islamista a Urrosolo Sistiaga en la que se hablaba de "una hipotética colaboración grupos islamistas-ETA". Zaplana ha afirmado que el PP "nunca" se merecerá el calificativo de "mentiroso" pero sí el de "pardillo" por no haber sabido defender sus intereses "usando" información que "no es propia de ningún partido" sino del Estado.
Libertad Digital  1 Junio 2004

El viernes 12 de marzo, en plena conmoción por el atentado terrorista del 11-M en Madrid, el Gobierno recibió una información impactante y que pudo influir en las declaraciones realizadas ese día.

Según informa el diario El Mundo, al Ejecutivo se le entregaron ese día una serie de documentos confidenciales entre los que destaca una carta enviada el 12 de septiembre de 2001 –justo después de los atentados de Al-Qaeda en Estados Unidos–­ por un islamista conocido como Ismail. Este preso de la cárcel francesa de Fresnes había enviado dicha misiva a José Luis Urrusolo Sistiaga, uno de los etarras más sanguinarios y que en ese momento se encontraba preso en la madrileña cárcel de Soto del Real.

"No he recibido nada, salvo una carta de Mikael –refiriéndose quizá a otro terroristas llamado Mikel–. Ciertamente, ha conocido mi dirección por Guillaume, pues, al principio, cuando he recibido su carta he creído que eras tú quien le había pasado mi dirección, pero leyéndola he observado que no era el caso, en el sobre había una prueba de Mikael más una carta, pero ninguna referencia a ti, a tu situación... He conocido tu extradición hacia España completamente por azar, por Radio Latina. 'Hoy Francia ha enviado a España a un militante de ETA conocido como Joseba –apodo utilizado por Urrusolo–, buscado por secuestro, muerte y atentado con bomba...' ¿Has visto lo que ha pasado en Nueva York?... Ja, ja,ja. En una palabra, ¡magnífico! La teoría del terror aplicado en su pureza... La nada. Fue un regalo magnífico para mí. He visto el coronamiento de mis ideas teóricas. ¿Te acuerdas, Joseba, hace cuatro años cuanto te hablaba de la teoría de las cargas...? Todavía me quedaré en Francia año y medio. Durante ese periodo puedo ayudaros. Después de dos meses y seis días de trabajo en los preparativos de la operación Sable Samurai. Vamos a hacer esa operación y os lo demostraré... Esperemos que una hipotética colaboración grupos islamistas-ETA no incluya el préstamo de un terrorista suicida".

Otro de los documentos que manejó ese 12-M el Gobierno fue el texto de una conversación que mantuvieron en febrero de 1998 el etarra José Ignacio de Juana Chaos, en ese momento preso en Melilla, y una amiga. "Si los integristas quisieran, los españoles echaban a correr de aquí en una semana, igual que echaron a correr del Sahara", le comenta el terrorista a su amiga, a la que, por cierto, pidió que encontrara a un traductor para poder transcribir una carta al árabe y direcciones de periódicos marroquíes y argelinos. Dentro de la banda etarra, De Juana era conocido por su teoría sobre la "doble presión", según la cual el Gobierno español no podría soportar una fuerte ofensiva terrorista en el norte si a esta la acompañaba una campaña de atentados islamistas en el sur, con la excusa de la reclamación de Ceuta y Melilla.

La Policía cuestionó que Acebes informase sobre la cinta del Corán porque era un "mero casette"
Preguntado en La Mañana de la COPE por el hecho de que el Gobierno no filtrase esos documentos, el ahora portavoz del PP, Eduardo Zaplana, dijo que no se puso en conocimiento la información de la vinculación entre ETA y el terrorismo islámico porque el Ejecutivo creía "que esa información de la que dispone el Gobierno no está para utilizarla en beneficio propio". "A nosotros lo que nos preocupaba en esos días era atender a las víctimas", dijo Zaplana, que dejó claro que el PP no se mereció "nunca los calificativos de irresponsables o el de embusteros".

"El ministro de Interior, en el primer momento que tuvo la misma pista (la cinta con versos coránicos), aún cuando la Policía le decía que ésta no quería decir nada, que no era trascendente, que era un mero casette que se ha encontrado en una furgoneta... ¿Por qué lo vas a dar? Incluso en esos supuestos, siempre demostró que primaba la información, que primaba la claridad y la transparencia", añadió Zaplana.

Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos»
LA RAZÓN adelanta parte del libro de Pedro Fernández Barbadillo, que será presentado mañana en la Biblioteca Nacional
LA RAZÓN adelanta en exclusiva parte del libro de Pedro Fernández Barbadillo titulado «Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos» que se presentará mañana miércoles en el edificio de la Biblioteca Nacional. El libro contiene múltiples definiciones sobre términos relacionados con el País Vasco, empleando en muchas de ellas citas de diferentes autores, entre los cuales destacan numerosos colaboradores de este periódico.
Redacción La Razón  1 Junio 2004

Madrid- Reproducimos un extracto del libro «Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos» (editorial Áltera) , de Pedro Fernández Barbadillo:

¿Algo habrá hecho!: Amable y compasiva frase con que se comentan en bares, lugares de trabajo, colegios, batzokis y sacristías los asesinatos etarras.

Basta ya: «Plataforma que hace antivasquismo con disfraz pacifista» (Robert Pastor, en «La liebre de trapo», Deia, 15-1-2002) y «el reverso de la moneda del radicalismo que hay en este país» (Javier Arzallus, «Deia», 11-11-2003). Sus miembros «quieren transformar su victimismo, real o supuesto, en honores, prebendas, dinero, y promoción profesional y académica a costa de terceros» (Francisco Letamendía, «Los dos registros de ETA y Basta Ya», «Deia», 17-11-2003) y «siembran cizaña en la conciencia de los vascos para destruir a Euskal Herria» (Pablo Beldarrain Solatxi, «Sembrar cizaña en las conciencias», «Deia», 19-V-2003).

Bombardeo de Guernica: «Antecedente primigenio del ataque a las Torres Gemelas» (Iñaki Anasagasti, «Por las dos partes», «Deia», 28-IX-2001). El número de muertos lo elevan los nacionalistas y los historiadores de izquierdas a casi 1.600, cuando osciló entre 100 y 120.

Culo: Parte del cuerpo humano en la que también se detecta la diferencia existente entre vascos y españoles. Los vascos están dispuestos a mostrar el suyo para demostrarlo, aunque no los españoles, lo que confirma la veracidad de la tesis de aquéllos. Cita: «Cuando Javier Arzallus, jesuita de entusiasta vocación, estudiaba teología en Oña, entabló una discusión con sus condiscípulos sobre el rabel de los vascos. «Nosotros, además de una sangre específica, el Rh negativo ¬aseguraba el que luego sería ayatolá del independentismo decimonónico¬, tenemos un culo con unas características especiales que nos distingue del resto de los pobladores de la península Ibérica». La risa que provocó esta afirmación encontró respuesta rápida en Arzallus. «Vamos a utilizar ¬dijo el padre Javier¬ el argumento ad experimentum crucis, el argumento ad probandum». Y con decisión izó su sotana, arrió sus pantalones y mostró el antifonario a sus compañeros. «Esto, esto es un culo vasco», aseguró Arzallus. Y dirigiéndose a Gregorio Ruiz, jesuita palentino, añadió: «Y ahora vamos a ver un culo castellano para que comprobéis las diferencias». Gregorio Ruiz le atajó: «No hace falta, Javier. En efecto, somos distintos porque nosotros, los castellanos, no nos bajamos los pantalones» (Luis María Anson, «La teoría del culo, según Arzallus» LA RAZÓN, junio de 2000).

Egibar, Joseba: Uno de los vascos más valientes que han existido, ya que ETA no le da tanto miedo como a la mayoría de sus compatriotas. La frase que le ha permitido entrar en la Historia es «Temo más a España que a ETA».

Gasolina: Elemento indispensable para elaborar el combinado de más éxito de los fines de semana y las fiestas de los pueblos: el cóctel molotov.

Gallego: Ser estúpido cuyo atraso mental sólo le permite desempeñar trabajos serviles e ínfimos, como sereno, recadero, portero, mozo de cuerda, etcétera. Los epítetos más tradicionales que se aplican a este infrahombre son los de «oso gallego», «pedazo de alcornoque», «bestia de carga», «más bruto que un arado» (en «De fuera vendrá...», comedia en tres actos redactada por Sabino Arana). Asemejarse a un gallego es lo peor que le puede ocurrir a un vasco. Cita: «Los malos bizkainos... han degenerado hasta el punto de parecer gallegos» (Sabino Arana, en el artículo «Ellos y nosotros», en Bizkaitarra, n° 25, de 24-IV-1895).

Guggenheim: Señor de EEUU protagonista de la versión vasca de Bienvenido Míster Marshall. En esta ocasión, en vez de «haigas», el americano trae museos.

Hitler, Adolfo: Político alemán, máximo dirigente del III Reich. Muy admirado por parte del PNV en el periodo comprendido entre la entrada de las tropas alemanas en París y la derrota de Stalingrado. Para esos nacionalistas, el Führer se adornaba de «talento político», «sagacidad» y «alto espíritu de comprensión» del «problema vasco (que) está íntimamente ligado al problema racial alemán» (citas obtenidas de un informe del Euzkadi Buru Batzar recogido en «El Péndulo patriótico II», págs 111 y 112).

Hoguera: Medio para eliminar el conocimiento pernicioso para el Pueblo Vasco. Cita: «Se han publicado muchos libros sobre el tema vasco; con todos ellos podríamos hacer ¬al menos yo encendería la mecha¬ una hermosa hoguera digna de la Inquisición», (Carmen Torres Ripa, «Los españoles que dejaron de serlo», Deia, 27-11-2003).

Ibarretxe, Juan José: «Símbolo de la realidad nacional vasca» (Koldo San Sebastián, «Tras la verdad oculta», «Deia», 8-11-2003). «Nuestro Gandhi con boina» (Iñaki San Sebastián, «La otra mejilla», «Deia», 14-1-2003). Su bondad le equipara a Luiz Inacio Lula da Silva. Cita: «Creo que todavía hay dirigentes como el presidente Lula en Brasil o el lehendakari Ibarretxe en el País Vasco que tienen como objetivo de su acción política las personas con cara y ojos» (José Luis Bilbao, Diputado General de Vizcaya, «Es posible otro mundo», «Deia», 21-III-2003).

Maketania: Lugar de origen de los maketos. Se identifica con el resto de España, aunque la frontera ha cambiado. En tiempos de Sabino Arana Maketania incluía Cataluña, a la que el Fundador consideraba una región española más, como Galicia o Castilla. En el imaginario abertzale, Maketania se representa como un páramo o un desierto, un lugar sin agua ni árboles y cuyos habitantes, sucios, hambrientos y salvajes, deben emigrar a Euzkadi para obtener alimento y educación.

No nos entienden: «En los años de la Transición los nacionalistas vascos consiguieron hacer popular una frase que se utilizaba como un comodín en medio de un debate político que entonces era un caótico rifirrafe transferencial adobado con los asesinatos de ETA: Es que en Madrid no nos entienden a los vascos ». [...] De algún modo triunfó aquella frase. Se impuso incluso en las tertulias radiofónicas de fuera del País Vasco. En toda España llegó a cuajar una suerte de miedo a ser acusado de no entender a los vascos y a no entenderlos realmente. Y, sin duda, donde más éxito tuvo esta frasecita recurrente fue en Madrid. No podía ser de otro modo» (Iñaki Ezkerra, «No nos entienden, versión catalana», LA RAZÓN, 2-11-2004).

No son vascos: Máximo insulto en el imaginario nacionalista. Está destinado a grupos como los votantes del PP, los inmigrantes del resto de España y los terroristas cuando matan a un afiliado al PNV o se exceden en la matanza. Para recibir este insulto es indiferente que la persona tenga o no apellidos vascos, ya que se le excluye de la comunidad por su conducta. Cita: «No son vascos, de ninguna manera, quienes cometen estas atrocidades, son simplemente alimañas, son simplemente asesinos. A ningún vasco de buen corazón, con dignidad, jamás se le ocurriría matar ni extorsionar a nadie» (declaración de Juan José Ibarretxe el 11 de marzo, «Deia», 12-111-2004).

Obisparra: Prelado no necesariamente vasco ni navarro que se siente más a gusto con las familias de los etarras que con las de las víctimas. Se aprovecha de su cargo para impulsar una paz sin vencedores ni vencidos. Sabe escribir pastorales sin citar ni a Dios, ni a Cristo, ni a la Virgen.

Parabellum: Píldora imprescindible para que se desarrolle en el cuerpo social el proceso de construcción nacional vasca.

Pegatina: Instrumento de propaganda política. Suele llevarse en el pecho, las mejillas y la frente. Su difusión entre los nacionalistas se debe a la comodidad. En una pegatina cabe todo el ideario político abertzale.
Rancio: Condición de antiguo o viejo. Aplíquese siempre al PP, a José María Aznar, al nacionalismo español, a los historiadores disidentes, a la boda del Príncipe de Asturias, a la unidad de España, a los desfiles, al Real Madrid, a «Operación Triunfo», al arzobispo castrense...

Reyes Magos: Visitantes extranjeros que hacen obras de caridad con los hijos de los vascos asimilados. En realidad, son un guardia civil, un militar y un espía del CESID.

Separatista: Calificativo que los medios de comunicación españoles reservan, exclusivamente, a los rebeldes chechenos, kosovares y cachemires. Úsese en su lugar, y sólo para el ámbito español, soberanista.

Tortilla: Prueba imprescindible para el ascenso social y profesional. Cuanto mejores sean las tortillas que entrega la madre (la ama) al batzoki local, más prosperará la carrera profesional del hijo en el partido y la Administración. Dígase siempre «tortilla de patatas», nunca «tortilla española»; la equivocación supone perder puntos.

Untal: Nombre de pila muy frecuente entre los varones españoles. Ejemplos: Untal Blázquez y Untal Montoro. En femenino se escribe Unatal.

El 42 por ciento de los habitantes de autonomías con lengua propia la dominan
Madrid La Razón  1 Junio 2004

Un 42 por ciento de la población residente en comunidades autónomas con lenguas propias la domina, mientras un 14 por ciento no la entiende, según el documento «España al comienzo del siglo XXI», elaborado por el INE.
De acuerdo con los datos del INE, «destaca el País Vasco con un 43 por ciento de personas residentes que no entienden el euskera y un 45,8 que lo entiende, habla, lee y escribe».

Dentro de Euskadi, un 3,8 por ciento «sólo lo entiende»; un 0,9 por ciento sólo lo comprende y lo sabe leer; un 4,6 por ciento lo entiende y lo sabe hablar, y un 1,4 por ciento lo entiende y lo sabe hablar y leer, pero no escribir.

Galicia es la comunidad donde hay un mayor porcentaje de población que domina su lengua vernácula, con un 56 por ciento, y tan sólo un 1,3 por ciento no la entiende. En Navarra casi un 70 por ciento no la comprende y únicamente un 23 por ciento la domina, una comunidad autónoma en la que «sólo se preguntó en los municipios de las zonas vascófona y mixta», explica el trabajo del INE.

En Baleares, un 12 por ciento no comprende su lengua, frente a un 37 por ciento que sí lo hace; en Cataluña la proporción es de un 6 por ciento frente a un 49 por ciento; en la Comunidad Valenciana hay un 15 por ciento de población residente que no la comprende y un 23 por ciento que sí.

Vázquez califica al nacionalismo gallego en Europa de “ridículo”
Redacción / A Coruña El Ideal Gallego 1 Junio 2004

Francisco Vázquez cumplió ayer con la tradición de su partido y abrió la campaña electoral en la ciudad con un mitin en el colegio Curros Enríquez de Monte Alto. También respondió a las expectativas creadas sobre el contenido de su discurso y arremetió contra los nacionalismos, los pasaportes y las fronteras.
El BNG no se libró del fuego a discreción y Vázquez calificó el papel de su diputado europeo, Camilo Nogueira, de “ridículo” por, entre otras cosas, dificultar la labor de los traductores negándose a utilizar el español durante sus intervenciones. Según Vázquez, las reivindicaciones de “lo singular” no tienen sentido en una Europa construida con “la fuerza que da la unidad” y que la convirtió en una “gran civilización que sirve de faro para el resto del mundo”.

Los méritos socialistas
Francisco Vázquez dejó claro su rechazo a las propuestas “excluyentes y fundamentalistas” que representan los nacionalistas. Su vocación paneuropeísta se construye, en cambio, sobre “valores compartidos por los ciudadanos europeos”.

Y el mérito, según él, es de los múltiples gobiernos socialistas del continente. “Lo que hace diferente a Europa es el hecho de haber sido construida por los socialistas que la gobernaron tras la batalla de Normandía”, aseguró tras varias referencias a la historia bélica europea.

La educación pública, laica y gratuita, la seguridad social, las pensiones universales y el estado de bienestar en general, fueron citados por el alcalde y candidato al Parlamento europeo como un logro conseguido por la defensa que los socialistas “de cualquier país” hacen de una serie de valores comunes relacionados con la democracia y las libertades.

Fue el primer y último mitin que Francisco Vázquez dará en la ciudad durante esta campaña, ya que el resto de sus intervenciones serán en actos centrales del partido por toda España.

El PSOE local, no obstante, realizará otros siete mítines de barrio antes de la cita con las urnas, el próximo 13 de junio.
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