AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 5 Junio 2004
Preparando concienzudamente el desastre
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  5 Junio 2004

El crimen y la tragedia
Pío Moa Libertad Digital  5 Junio 2004

España en discusión
Lorenzo Contreras La Razón  5 Junio 2004

La estrella de Maragall
José García Domínguez Libertad Digital  5 Junio 2004

Hay terrorismos justificables
GEES Libertad Digital  5 Junio 2004

¿Qué cantará ahora la chica del karaoke
Julián Lago La Razón  5 Junio 2004

Entre fronteras
TONIA ETXARRI El Correo  5 Junio 2004

Una mala respuesta
Cristina Losada Libertad Digital  5 Junio 2004

NO ES ESO, NO ES ESO
JOSÉ M. SUÁREZ ROBLEDANO ABC 5 Junio 2004

La Babel
Jorge Berlanga La Razón  5 Junio 2004

No dicen la verdad
Juan Vanrell Nadal La Razón  5 Junio 2004

El español en América
Cartas al Director ABC 5 Junio 2004

El mundo de la Justicia, contra la imposición de las lenguas cooficiales para poder trabajar
MANUEL MARÍN ABC 5 Junio 2004

La APM califica de «monstruosidad jurídica» obligar a los jueces a hablar en catalán
Agencias La Razón  5 Junio 2004



 

Preparando concienzudamente el desastre
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  5 Junio 2004

En una síntesis difícilmente superable de estupidez suicida e inmoralidad criminal, el Gobierno del PSOE ha conseguido destruir en ocho semanas lo que al Gobierno del PP le costó ocho años construir: una alianza estratégica con los USA que dejara a nuestro vecino y enemigo Marruecos sin el aliado indispensable para cualquier aventura expansionista contra España, especialmente en Ceuta y Melilla, pero sin olvidar las Canarias y su espacio marítimo para bancos pesqueros y prospecciones petrolíferas.

Conviene recordar que el último enfrentamiento entre España y Marruecos, que fue la anexión del Sahara a través de la Marcha Verde con Franco agonizante, sólo pudo llevarse a cabo por el respaldo de EEUU a su principal aliado en el Magreb, el régimen de Hassan II, frente a la pro-soviética Argelia y su protegido el Frente Polisario y ante la incertidumbre total en materia de alianzas que entonces reinaba en la Europa del Sur, con Italia a punto de tener un gobierno comunista, Portugal en manos de los militares pro-soviéticos tras la Revolución de los Claveles y España ante una situación impredecible y poco optimista tras la inminente muerte de Franco. Se olvida que en la Marcha Verde, en segunda fila, los disfrazados militares marroquíes llevaban una bandera norteamericana, prueba ostensible de que su propósito era impedir la "ventana atlántica" de la URSS frente a Canarias. La decisión de Hasan II y las garantías políticas a los USA fueron decisivas para el mayor éxito militar de toda la historia marroquí, basado en el fracaso político de una España descuajeringada que se retiró sin combatir.

Por si la memoria española fallaba, y contando con que en los políticos siempre suele fallar, Mohamed VI se embarcó apenas llegado al Trono en la aventura de Perejil para comprobar si España estaba otra vez tierna para darle un mordisco. Aznar se lo devolvió (aunque debió mantener ocupado Perejil) y el rey moro se quedó de piedra. Pero el Presidente español, con muy buen criterio, comprendió entonces que sólo una relación preferencial con los USA garantizaba que episodios así no se repetirían. De ahí la célebre foto de las Azores y el acuerdo político que no comprometía un solo soldado en el ataque al régimen de Bagdad y que políticamente nos blindaba frente al belicoso e inestable vecino del Sur.

La clave de esa alianza era la estrechísima identificación Madrid-Washington en la lucha contra el terrorismo islámico. Zapatero se la cargó inmediatamente después de ganar las elecciones del 14-M al anunciar que iba a hacer lo que los terroristas querían: romper la alianza con los USA y retirarse inmediatamente de Irak. A la cobardía vulgar ha añadido las prisas demagógicas para ofrecer a un pueblo idiotizado por el miedo y narcotizado por la propaganda el señuelo electoral de un pacifismo antiamericano tan engañoso como todos los pacifismos. Y en cuanto al antiamericanismo, poco ha tardado Marruecos, agente material y seguramente intelectual del atentado terrorista del 11-M y principal beneficiario de su objetivo, que era la liquidación electoral del Gobierno del PP, en ocupar el lugar de España como principal aliado de los USA en la zona. Con los americanos tan erráticos como en 1974 (basta recordar las estupideces de Powell sobre la "estúpida islita" de Perejil) queda tenebrosamente claro que, partir de ahora, toda aventura expansionista vuelve a ser posible. Y Moratinos, presumiendo. Y Zapatero, alardeando. Y Bono, condecorándose. Imposible mayor incuria intelectual y moral. Hemos empezado a preparar concienzudamente el desastre.

11-M
El crimen y la tragedia
Pío Moa Libertad Digital  5 Junio 2004

Aunque se suele llamar tragedia a los crímenes y, por extensión inapropiada, a los accidentes, identificando tragedia y dolor, la tragedia se refiere más bien a los procesos psicológicos que llevan al desastre. Según Max Scheler, la tragedia resulta del choque de valores elevados y equivalentes, y en ese sentido viene a ser inevitable, pero en la concepción griega parece más bien la manifestación de la hybris, el autoengaño vanidoso y desmesurado que lleva al crimen y al castigo.

El elemento trágico en los atentados del 11 de marzo no se encuentra tanto en ellos mismos –hay accidentes que producen tantas y más muertes– como en ser el producto deliberado de unas mentes para quienes el asesinato masivo carece de importancia si les permite obtener sus fines. En una sociedad sana, el crimen debiera haber despertado la reacción de castigo que volviera inútiles esos fines, pero en España ha ocurrido lo contrario, revelándose una sociedad enferma, aquejada en buena medida de la misma perversión que ha llevado al Terrorismo Islámico a cometer la matanza.

El objetivo inmediato y evidente de los asesinos consistía en influir en la campaña electoral española, convirtiendo a la sociedad en rebaño para empujarla contra el gobierno que mejor ha actuado contra el terrorismo. En una sociedad sana, insisto, el Terrorismo Islámico no habría logrados sus fines, pero el hecho indudable es que los ha alcanzado con creces. Una chusma enloquecida de miedo y odio, espoleada por el PSOE y los nacionalismos, ha colaborado con los autores de la matanza, ha llamado asesinos a quienes nos han defendido del terrorismo, exculpando implícitamente a los verdaderos asesinos, y ha votado a quienes menos confianza pueden despertar en la lucha contra esta plaga que amenaza la estabilidad de la democracia y la integridad de España. No parece casualidad que Giscard d´Estaing, gran amparador de la ETA y promotor del neocolonialismo francés en África –el único neocolonialismo real y organizado desde un estado en ese continente–, enemigo declarado de España en Europa, viniera inmediatamente a felicitar y, hay que suponerlo, aconsejar a nuestro Mr. Bean.

El Terrorismo Islámico ha logrado un segundo y gran triunfo: que España haya golpeado a la coalición que intenta evitar en Iraq la vuelta de de una tiranía terrorista, abandonando a los iraquíes a su suerte frente a los mismos asesinos de Madrid. Como indiqué en otro artículo, Al Qaida y quienes estén detrás de la matanza han proporcionado un gran triunfo al PSOE y a cuantos aspiran a desmembrar España; y éstos, a su vez, han recompensado a Al Qaida con el mayor éxito que ésta haya recogido hasta ahora en su siniestra historia. Al sacrificio de las víctimas españolas se ha contestado con el sacrificio de las víctimas iraquíes. Una tragedia se ha combinado con otra. Ésta es, hablando de manera objetiva, la verdadera situación, el verdadero balance, pocas veces mencionado: los vencedores de las elecciones han obrado como cómplices del Terrorismo Islámico, cuyo nombre empiezan por disfrazar (terrorismo internacional, dice Mr. Bean), para adormecer a la gente.

No lo han hecho intencionadamente, decía en aquel artículo, pero debemos matizar. Las intenciones que no se corresponden con los hechos cuentan poco o son falsas, y en este caso ocurre algo muy parecido a lo de las turbas que asediaban los locales del PP. No se identificaban de modo deliberado con los terroristas, pero lo hacían de manera semiconsciente, bajo el influjo de una confusa propaganda. La propaganda de la izquierda y los nacionalismos en España, según la cual la verdadera culpa de cuantos males nos afligen recae sobre la democracia “burguesa” y el imperialismo useño. O sobre los cristianos, por emplear la terminología de quienes intentan volver a Al Andalus. Esas ideas trágicamente perversas les llevan a colaborar con el crimen y a multiplicar sus efectos.

España en discusión
Lorenzo Contreras La Razón  5 Junio 2004

En tiempos de la guerra fría, con Stalin todavía en el Kremlin, el hombre más representativo de su estilo exterior, Andrei Wichinsky o Wiszinsky, subía al estrado del Consejo de Seguridad de la ONU para vetar sistemáticamente todas las resoluciones importantes con sus secos «niet», que le hicieron acreedor del apelativo de «Mister Niet» o «Señor No». Ahora en España, instalado en La Moncloa, José Luis Rodríguez Zapatero va camino de ganarse, directamente o por delegación, otro apelativo, éste el de «Mister Yes» o «Señor Sí», dada su inclinación a la condescendencia, casi siempre sonriente, en asuntos delicados que afectan a la configuración o diseño de la política interior. A veces el «sí» se disfraza de «quizá» o utiliza alguna otra variante evasiva que inspira grandes esperanzas en algunos poderes autonómicos que van dejando de ser autonómicos para ensayar otras fórmulas de organización del Estado, las cuales, vaya por Dios, van camino de dar carta de naturaleza, en nombre de las autonomías, a lo que ya el fallecido Fernando Vizcaíno Casas llamó «las Autonosuyas». Quién iba a decirnos que tan sarcástica y negativa visión, de troquel franquista, iba a encontrar un reflejo real en la marcha de la «reforma» constitucional y estatutaria apuntada en el marco intencional de los nacionalismos periféricos.

Esperemos que las «Autonosuyas» no pasen de ser una broma predicativa del hombre que se reía de las otras, las establecidas en la terminología constitucional. Pero a la vista de esos accidentes del camino tanteado por esas fuerzas que son tan «suyas», las anécdotas van cobrando maneras de categorías. Las selecciones deportivas autonómico-internacionales, el uso exclusivo del catalán en una parte de España llamada Cataluña, nada se diga del «euskera» o «euskara» (que con la «a» parece más euskera), el ensayo de pregunta en catalán, a cargo de ERC, durante la sesión de control parlamentario al Gobierno en el Congreso de los Diputados, el rechazo de esa tentativa por el presidente de la Cámara Baja, Manuel Marín, precisamente usando el idioma que prohibía por imperativo reglamentario, y la sensación deparada por el debate electoral en TVE, donde lo que latía era que España perdía por cuatro a dos o por dos a cuatro cuando lo que se tenía que ventilar era el proyecto europeo de los candidatos contendientes, invitan a pensar que principiamos a caer en el disparate. Pero un disparate que, como la poesía para Gabriel Celaya (¿o Zelaia?), puede ser o inevitablemente va a ser «un arma cargada de futuro».

Nuestra esperanza es que «Mister Yes» o el «Señor Quizá» se plante frente al catálogo de pretensiones y comprenda que con la sonrisa y el talante, en vez del talento, la cosa puede ser una bomba de fragmentación.

Cataluña
La estrella de Maragall
José García Domínguez Libertad Digital  5 Junio 2004

Tal vez sólo sea para desmarcarse de la inflación de marxistas de los de Groucho que ha aportado el Tripartito, pero el caso es que Maragall se esfuerza cada día por demostrar que lo suyo es otra cosa: la escuela austriaca. No, por cierto, la de Hayek y Von Mises, sino la otra, la del doctor Freud de Viena. Por esa vía, gracias a que en contadas ocasiones piensa lo que dice pero casi siempre dice lo que piensa, los escasos lectores de Cataluña Económica, una revista local a la que ha concedido una larga entrevista, nos hemos enterado, por fin, de cuál es su proyecto para España.

Repetía por enésima vez el President a su interlocutor la vieja idea de moldear bajo su hégira ese territorio que tanto se parece a unos Països Catalans diseñados por Mariscal, el que agruparía a Cataluña, Aragón, Baleares, Valencia y las comarcas al otro lado de la frontera francesa. Bien, pues dicho eso, añadió impertérrito el Honorable: “Hay que cambiar los mapas físicos de España”. Así, con dos comillas. Hasta ahora, el Adeu, Espanya de su abuelo se había interpretado de mil maneras, a cada cual más inquietante, pero nunca con la literalidad material que parece dispuesto a llevar a la práctica el nieto. Porque o esas palabras son un acto fallido, o es cierto que esta vez los nacionalistas catalanes están dispuestos a cortar por lo sano.

Si hay que hacer caso de la segunda posibilidad, habremos de conceder que Maragall se propone impulsar la mayor obra pública de la Historia. Al lado de lo suyo, la Gran Muralla china quedará en un asunto de colegiales, juego de chiquillos con cubo y pala en la arena de la playa. Que yo sepa, sólo ha existido en el planeta un precedente ingenieril de ambición tan olímpica como el que se está fraguando en la mente de don Pasqual. Fue aquél que diseñó su amigo Saramago en La balsa de piedra. La idea era parecida: se trataba de dinamitar los Pirineos para que la Península se pudiera separar físicamente de Europa, y luego flotar a la deriva por el Atlántico en peculiar singladura, como diría un periodista de los de antes. Pero cuando vinieron los comunistas portugueses y le ofrecieron al maestro un escañito en el Parlamento europeo ya se empezó a olvidar del proyecto. Y, al final, ni compró la goma 2 para empezar volando el paso de la Junquera, ni nada hubo.

Esas cosas pasan en el mundo de la bohemia y la farándula, ya se sabe. Caso distinto es el del prócer catalán, hombre sensato donde los haya y que jamás hablaría a humo de pajas. Por lo leído, el plan para cambiar la geografía española sólo es uno más, y ni siquiera de los más importantes, entre los innumerables que se amontonan en la cabeza de Maragall. Se entiende, pues, que obviara los aspectos técnicos de su iniciativa, espetándole al atónito plumilla que tenía delante un “no desearía extenderme en este aspecto”. Y como no deseaba extenderse, cerró el capítulo aclarando que de lo que se trata es de crear otra España, “en forma de estrella”. De cómo se puede construir una nación en forma de estrella asimétrica puede hacerse una idea el lector si repara por un instante en la geometría del logotipo de La Caixa. Concluido el ejercicio, concéntrese un instante y piense mal. Si así lo hace, créame, acertará.

Ambigüedad socialista
Hay terrorismos justificables
GEES Libertad Digital  5 Junio 2004

Zapatero lo repitió una y otra vez: la salida de Irak no suponía un paso atrás en la lucha contra el terrorismo. Es más, en su opinión nada tenía que ver una campaña con la otra. La intervención en Irak daba argumentos a los islamistas y dificultaba la lucha contra la auténtica amenaza.

¿Qué pasos ha dado nuestro presidente del Gobierno en la lucha real contra el terrorismo internacional? Hace algunas semanas comentamos la importante rueda de prensa conjunta con Ahmed Qorei, primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina. Entonces realizó duras críticas al gobierno de Israel y no mencionó la palabra “terrorismo” a la hora de hacer referencia al lado palestino. No sabemos si Zapatero considera “terrorismo” los actos violentos e indiscriminados que las distintas brigadas palestinas realizan contra los israelíes –árabes o judíos–, pero estamos seguros de que no lo considera un problema principal, porque ni siquiera lo mencionó en su evaluación de la crisis.

Recientemente ha visitado España Bachar al Asad, Presidente de la República de Siria. En la correspondiente rueda de prensa los dos dignatarios hicieron uso de la palabra “terrorismo”, aunque de forma sorprendente. Rodríguez Zapatero afirmó que: “Hemos analizado el combate contra el terrorismo internacional. He recibido con satisfacción la solidaridad del presidente de Siria ante los trágicos atentados del 11 de marzo en Madrid y también el compromiso firme de su Gobierno de cooperar solidariamente en la lucha contra el terrorismo, lo cual para España y para la Comunidad Internacional es muy importante”.

Por su parte Bachar al Asad informó de que “hemos hablado sobre nuestra voluntad de condenarlo, sobre todo los atentados terroristas en Madrid hace dos meses.” Todo perfecto, como si Siria fuera un país que nada tuviera que ver con el terrorismo, como si no diera cobijo a algunas de las organizaciones más criminales, como Hezbolá o Hamas. Con todo descaro, ante la serena presencia de nuestro presidente, Bachar se permitió afirmar: “Primero, no veo ningún contacto o vínculo entre ETA e Hezbolá, ni hablado en el ámbito geográfico ni político (sic). Hezbolá es un partido libanés cuyo objetivo es liberar los territorios libaneses de la ocupación israelí. No tiene nada que ver con ningún otro movimiento. Es un partido que participa en la vida política libanesa, tiene miembros en el Gobierno libanés, ha participado en las elecciones y tiene votantes y nosotros, por supuesto, como país tenemos relaciones muy estrechas con el Líbano y tenemos relaciones con Hezbolá como uno de otros partidos políticos. Yo afirmo que no existe ninguna relación entre Hezbolá y ninguna otra organización en Europa o en otro país del mundo”

Es evidente que Hezbolá es mucho más que un partido político, es una organización islamista chiíta que ha tenido y tiene una actividad terrorista importante. Más aún, es la correa de transmisión entre Irán, Siria y Hamas, la organización islamista palestina que forma parte del movimiento de los Hermanos Musulmanes. Hamás es mucho más que un grupo terrorista, pero también es un grupo terrorista. Hace tiempo que el entorno etarra dejó de tener sólo relaciones con los grupos terroristas árabes laicos, para ampliar sus relaciones a los islamistas, con los que convergen en el rechazo a la política norteamericana de globalización liberal. Él lo sabe y no tiene ningún reparo en mentir en Madrid. Pero siendo eso grave, lo es mucho más la aquiescencia de nuestro gobierno. No se puede afirmar un compromiso en la lucha contra el terrorismo y a continuación aceptar como normal afirmaciones como las vertidas en esa rueda de prensa. Siria no es un aliado en esta campaña, es parte de la amenaza.

La Unión Europea tiene una política mediterránea. La Comisión ha tenido que escuchar muchas críticas sobre el mal uso de las ayudas que concede, en unos casos porque fomentan la corrupción, en otras porque van a parar a las arcas de los grupos terroristas. En los últimos tiempos los responsables en Bruselas han insistido mucho en que las ayudas irán condicionadas a pasos concretos en la modernización y en la lucha contra el terror. Rodríguez Zapatero ha dado otro paso adelante en la dirección equivocada. La Unión Europea ha incorporado a Hamas en la lista de las organizaciones terroristas. Hamas se dirige parcialmente desde Damasco, con la colaboración de Irán y Siria. Dando cancha a Siria se está enviando a Oriente Medio, una vez más, el mensaje de que practicar el terrorismo es una buena inversión, porque los europeos acaban cediendo. Con más gestos como éstos no sólo no combatimos el terrorismo sino que lo fomentamos.

¿Está Zapatero equivocado? ¿Está mal aconsejado? ¿Recibe una información incompleta? No. Está desarrollando una política coherente, que aprueba una parte importante de sus analistas y electores. La idea de que todo terrorismo es condenable no es una idea socialista. Ellos creen, por el contrario, que hay terrorismos comprensibles o justificables. Tanto que sus publicistas afines los califican como “grupos de liberación nacional” o similares. También aquí convergen unos y otros en el antinorteamericanismo, en el rechazo a la globalización liberal. Pero así no se reconstruye el Mundo Árabe, sino que se le condena al atraso y a la violencia. Nosotros padeceremos sus consecuencias, con una emigración creciente y unos núcleos importantes de rechazo a nuestro modelo de convivencia dentro de nuestros propios países.     GEES: Grupo de Estudios Estratégicos.

¿Qué cantará ahora la chica del karaoke?
Julián Lago La Razón  5 Junio 2004

Y es que lo que pasa, y más que pasará, no es sino consecuencia de la cosa pornopolítica de Zapatero, quien antes del 14-M puso cachondos a los del tripartito con un recalentón soberanista de mucho cuidado. Bueno, pues que PZ, antes ZP, ha hecho lo que «La chica del karaoke», novela esta sobre la doble vida de una nocherniega, sin códigos, que mezcla sexo y manipulación sicológica para sobrevivir a su existencia, que es de puta pena.
Así que, a base de caídas de párpados, morritos y voz insinuante, la «prota» del relato despliega sus capacidades seductoras con clientes de un karaoke, donde va de estrellita cantora, hasta que cae en su redes un escritor con posibles, maduro pero un tanto pelele con las mujeres. O lo que es lo mismo, la trama plantea un relación enfermiza, destructiva, de dependencia, en que queda enganchado el gachó, cuyo final descubre las intenciones de la susodicha: alimentar su sueño de Dorian Gray, aislarle de su entorno y robarle el alma, a cambio de la juventud prestada, para reducir su voluntad. Más o menos, si ustedes se paran a pensarlo, lo que le ha pasado a Maragall, a quien Zapatero le encoñó con promesas soberanistas, a cambio de su respaldo parlamentario en Madrid.

De modo que la historia, real como la política misma, se desarrolla en un escenario triangular. Así Carod representa las amistades peligrosas de la chica, Maragall el escritor seducido y Zapatero a la karaokista, dispuesto a jugar con la Constitución con tal de asegurarse el futuro. De entrada, Stelina, que así se llama, experimenta un salto cualitativo en su vida y, de paso, también sus colegas, escoria del mundo de la noche de la que el escritor huye en cuanto descubre que ya no tiene el alma.

Ahora los del tripartito están cabreados con Zapatero porque, después de haberles puestos como burros en primavera, ya nos entienden, se han dado cuenta de la impostura de la chica del karaoke, vamos, que va a lo que va, y por eso va. De ahí el último enfrentamiento entre el ministro Sevilla y el conseller republicano Saura, que reclama la correspondencia de unos sentimientos confesados, aunque sea bajos los efluvios de la pasión ciega, durante la campaña electoral en definitiva.

Literatura aparte, lo que políticamente está aconteciendo responde a la nocturnidad del pacto Zapatero/Maragall, cuyo verdadero contenido ellos bien conocen, y Saura, por lo que parece. Si no, verbigracia, no exigiría la capacidad del Govern para elegir miembros del TC y del CGPJ, cosa a la que se ha negado Sevilla, como es natural. Por no referirnos ya a la mundial que ha montado el Molt Honorable con lo de las selecciones deportivas catalanas, a lo que han repondido Borrell y Bono con un bueno, sí, que «verdes las habéis segado», compañero-president. O sea, que habrá que ver qué canta ahora la chica del karaoke, perdón, Zapatero queríamos decir.

Entre fronteras
TONIA ETXARRI El Correo  5 Junio 2004

Las peores son las internas. Las que se han ido trazando entre los partidos democráticos en Euskadi. Ahora que, en plena campaña, se debate sobre la Europa de los estados, naciones o pueblos y, a medida que la Unión se va ampliando, Euskadi acude a la cita electoral con la frontera de la incomunicación entre sus propios ciudadanos. Se ha ido levantando poco a poco en los últimos cinco años, aunque todavía haya mucha gente que no quiera darse cuenta. El poso del desprecio al diferente viene de lejos. Pero cuando funcionaba el consenso frente a la intolerancia del terrorismo, esa actitud abyecta se disimulaba.

Ahora la obsesión de nuestros gobernantes por el fortalecimiento de la mayoría nacionalista está dando lugar a declaraciones sin desperdicio. Independientemente de que el mensaje del PNV, negando «credibilidad» a socialistas y populares para «defender a Euskadi» en Europa, vaya a ser un argumento movilizador del voto, la cuña lanzada por Ibarretxe no puede ser más perversa. Más allá del rédito electoral, la persistencia en la diferencia entre 'nosotros' (nacionalistas) y 'ellos' (socialistas y populares) es preocupante por excluyente. Su alusión a la imposibilidad de «dejar la cartera» a quienes no quieren que Euskadi tenga presencia propia en Europa, recuerda la reacción de aquellos jelkides escandalizados ante la posibilidad de que la alternancia colocara a un socialista en la Lehendakaritza: «¿es como si pusiéramos a la criada a gobernar la casa!». Seguimos con el label vasco. El que es nacionalista, 'kalitatea'; el que no lo es, como si viniera de fuera.

El lehendakari en un acto social (y no de partido), hablaba del PP y PSOE con estudiada distancia. Como si no formaran parte de la sociedad vasca. O Imaz, que sigue pidiendo a HZ, 'porfa', que rechace el terrorismo callejero, lanza al PP y PSOE a los leones al acusarles de «despreciar» a los vascos. La parlamentaria socialista Isabel Celaá (¿se despreciará a sí misma?) prefiere centrarse en la libertad de expresión de los medios públicos. En Euskadi también existe la manipulación. Ha solicitado tres veces la comparecencia del director general Andoni Ortuzar, como si de un desprestigiado Urdaci se tratara. Y es que aquí tenemos de todo. Prensa rosa, tráfico de influencias y directores de entes públicos. Aunque nadie se atreva a levantar mucho la voz. ¿Por qué será si en Euskadi no manda el PP ni gobierna el PSE? El último ejemplo de tergiversación, según Celaá, ha sido el foro de reflexión de los empresarios vascos en donde, por cierto, el Gobierno tuvo que oír mensajes muy duros sobre los proyectos excluyentes. Claro que la audiencia de EiTB no captó toda la esencia del evento. Sus cámaras se quedaron tan ensimismadas en el discurso del lehendakari que se le olvidó emitir, vaya por Dios, la intervención crítica hacia los cambios políticos sin consenso de Alejandro Echevarría, anfitrión de la convocatoria. Esa omisión, aparte de que denote connotaciones políticas, refleja, además, muy pero que muy mala educación.
El catalán en el Congreso

Una mala respuesta
Cristina Losada Libertad Digital  5 Junio 2004

La respuesta de Manual Marín a la interpelación en catalán de un diputado de ERC parece que va a pasar a la Historia como ingeniosa y hábil. Como aguafiestas que soy, a mí no me ha parecido nada de eso. Pero en el país de los ciegos, ya se sabe. El señor Marín, en un catalán macarrónico, con el que no obstante rendía la pleitesía necesaria para que no le tachen tan fácilmente de centralista y españolista, dio una respuesta deliberadamente ambigua: un no, pero sí, que ya el señor Benach ha interpretado como un sí, en el momento y el lugar oportunos. Así son los noviazgos de conveniencia.

La falta de fibra de la respuesta de Marín se debe a que soslaya la cuestión de fondo. El rollete del Reglamento es pura filfa. El Reglamento se cambia si la causa es justa. ¿Lo es? ¿No lo es? Veamos. No se trata de si los señores de ERC tienen derecho a hablar catalán. Se trata de que quienes sientan sus reales en el Congreso de los Diputados son representantes del pueblo español. Y los representantes del pueblo español deben hablar en la lengua en la que se entienden todos los españoles, que es el castellano. Los diputados de ERC no están allí como representantes de los catalanohablantes ni como representantes del pueblo catalán. Pero aunque lo estuvieran, cualquiera en sus cabales hablaría en el idioma común a todos los reunidos. No es el caso: la necesidad de poner una pica política en Madrid, se impone al raciocinio.

A la exigencia de ERC, el señor Marín respondió también con el dicho: “En Roma, haz como los romanos”. Yo discrepo. No tengo por qué hacer lo que viere allí dónde fuere. Haré lo que crea que debo hacer, y mientras no sea ilegal, que no me lo impidan. Los de ERC no tienen que hablar castellano para no desentonar con los usos y costumbres del lugar. Ni por simple cortesía, aunque eso no estaría mal tampoco. Lo que ocurre es que los señores de ERC quieren acentuar lo que divide y cargarse lo que une a los ciudadanos españoles, cosa que no debería pasarle desapercibida a un socialista. Como dijo Julio Camba “en todas partes hay hechos diferenciales, pero la cuestión está en si debe uno cultivarlos o debe, por el contrario, dedicarse al cultivo de los hechos igualatorios”.

“La historia superará estas corrientes de pensamiento reaccionario”, declaró Joan Tardá, de ERC, tras coprotagonizar la escena con Marín. No habrá pensado Tardá que el más reaccionario de los pensamientos que ahora ruedan sobre la mesa hispana es el suyo, pero así es. Por mucha modernidad que se gaste en ropa y en palabrería. Ni tampoco habrá pensado que hace falta cierta caradura para presentarse en el Congreso español exigiendo hablar en catalán, cuando si alguien se pone a hablar en español en el Parlamento catalán le abuchean hasta acallarle. No ofenda a los púdicos oídos el sonido viril del castellano.

Preguntó Tardá si la policía nacional respetaba los derechos lingüisticos de las personas. Debían haberle preguntado a él si respeta esos derechos la policía lingüística que existe en su Comunidad.

NO ES ESO, NO ES ESO
JOSÉ M. SUÁREZ ROBLEDANO Portavoz de la Asociación Profesional de la Magistratura ABC 5 Junio 2004

Sobresalto tras sobresalto o, recordando al filósofo español Ortega y Gasset, «no es eso, no es eso». Esta cita sirve de motivo a la pretendida introducción, «en exclusiva», del catalán en todas las actuaciones judiciales y en todos los Tribunales y Juzgados de la Comunidad Autónoma de Cataluña, por ejemplo.

La Constitución es clara, fruto del consenso y de la convivencia, pero además, de la aplicación de una regla básica de convivencia, que no es otra sino la resultante de la igualdad de trato de todos los ciudadanos ante la Ley. Una de las consecuencias de dicho derecho fundamental consagrado en el artículo 14 de la Constitución es la de la utilización de las lenguas propias de cada Comunidad Autónoma.

Y es que el texto constitucional no puede ser más claro sobre dicho uso. El respeto a la convivencia e igualdad de trato a los castellano-parlantes es una exigencia constitucional al establecer imperativamente que el castellano es la lengua oficial del Estado, siendo también cooficiales las demás lenguas en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos de Autonomía.

Dichos Estatutos pueden establecer así, como tope constitucional irrebasable, la igualdad de trato y de uso de la lengua cooficial, pero nunca la supremacía o la exclusividad, sobre todo si se trata, como ocurre con la Justicia, de conformidad con su artículo 149, de una competencia exclusiva del Estado en cuanto Poder del mismo, uno de los tres poderes clásicos en la terminología de Montesquieu.

El respeto a los mandatos constitucionales no puede permitir extralimitaciones ni exclusividades a favor de determinados grupos o de colectividades ya que el respeto a la cultura propia de cada Comunidad Autónoma, en la regla de convivencia que se dio en su momento el pueblo español, o sea todos los que habitan en España, está perfectamente garantizado en nuestra Constitución y en las normas de desarrollo contenidas en la Ley Orgánica del Poder Judicial, primando así la igualdad de todos los españoles ante la Ley y no sólo la de algunos en detrimento de otros.

La Babel
Jorge Berlanga La Razón  5 Junio 2004

Veo que ya comienzan a aparecer opiniones indignadas por que las fuerzas nacionalistas pretenden hablar en la lengua de sus pueblos en el Congreso, como si el Parlamento corriese el peligro de convertirse en una Babel, o algo parecido pero, en realidad, la cosa no es para tanto y viene tan de lejos como desde que alguien decidió abandonar el latín en los actos públicos y aceptar el román paladino. Es una pequeña bobería que más allá de términos prácticos lo único que puede molestar es en su poder simbólico, que no va más allá del orgullo aldeano de la palabra frente a los empeños de universalizar un lenguaje común.

Si estamos acostumbrados a que nuestros líderes y estadistas salgan por ahí fuera a hacer gran política con intérpretes de por medio, ¿qué más da hacer tres cuartos de lo mismo en casa? Así al menos se les da trabajo a los traductores en paro y, para seguir sin entenderse, no importa el idioma que se use. Total, para seguir echando la siesta cuando alguien suelte un discurso tostón de reivindicaciones vernáculas, bastará con quitarse el pinganillo y ponerse el del transistor para seguir el desarrollo de los partidos, en este caso los de fútbol, una vez que podamos tener más equipos en juego en los campeonatos.

En la cuestión de las selecciones deportivas, deberíamos calibrar las ventajas y las desventajas. Sabido que la selección española de fútbol, por poner un ejemplo, hace la tira de años que no se come un rosco, es de suponer que las autonómicas contando todavía con menos elementos donde elegir lo tendrán mucho más crudo, pero en cambio nos podemos entretener más haciendo apuestas o siguiendo los campeonatos para ver cuál de nuestros diversos equipos es el primero, o el último, en caer eliminado. Si el orgullo deportivo patrio ya no lo levanta ni la federación de tenis, ni la de ciclismo, ni la de judo o waterpolo, que eran nuestros últimos bastiones, mejor, al menos, divertirnos con la variedad en la derrota, aunque yo de Zapatero optaría por hacer una selección del Eje con Francia y Alemania para enfrentarnos a Brasil en un mundial, a ver si así teníamos por una vez una alegría. Pero en fin, puede que la civilización no nos quite el gusto por la paletada, hasta acabar dándoles puntapiés a las piedras, en un país de boina y camisetas.

No dicen la verdad
Juan Vanrell Nadal es licenciado en Filología y presidente de la Academia de la Lengua Balear La Razón  5 Junio 2004

Intencionadamente he consultado las enciclopedias Espasa-Calpe, Larousse y Salvat. Las tres incurren en el mismo error. En mayor o menor extensión explican que «Mallorca, una vez conquistada por Jaime I en 1229, quedó incorporada a los países catalanes y pasó a compartir con ellos la misma lengua, la misma cultura y las mismas costumbres». ¿Habrán quedado descansados con tal deposición! Esto es una mentira interesada, que impúdicamente repiten diccionarios y libros de texto. Es sabido que, sin investigación previa, se copian unos de otros. La consecuencia lamentable es que a los estudiantes españoles se les enseña desde tiempo inveterado que Cataluña conquistó los reinos moros de Mallorca y Valencia y les dejó su lengua. Voy a demostrar que no es así:
Baleares fue dominación romana del año 123 a.C. al 534 d.C. Las islas se romanizaron fácilmente. Cuentan que familias romanas en desgracia con el «nerón» de turno buscaron salvación y salud en Mallorca. El turismo balear viene de lejos...

Vencidos los romanos por los godos y éstos por los árabes, los territorios romanizados evolucionaron su habla convirtiéndola en lengua románica a partir del s.VIII. «Romanç valencià y romanç mallorquí» llaman los medievalistas a la lengua que se iba hablando en Valencia y Baleares.

Por aquella época, en contraposición con Mallorca y Valencia que eran reinos, Cataluña no constituía ningún estado. Era un simple territorio de invasiones y contra-invasiones. Por esto Carlomagno (s. IX) creó la «Marca Hispánica» con condados que pudieran detener las incursiones moriscas. En el sur de Francia y en la propia Marca Hispánica tomó auge la lengua romance conocida como occitano, provenzal o lemosín. El propio Jaime I decía que hablaba lemosín. Siglos antes de nacer él, Valencia y Baleares configuraban por sí y para sí su propia lengua romance, sin posible influencia de Cataluña que a la sazón no existía ni geográfica ni políticamente. Estudien a Menéndez Pidal, Álvaro Santamaría, Ubieto Arteta, uno de los mejores medievalistas del siglo XX, que se quejaba de historiadores catalanes que hacían «histeria» en vez de historia.

Con estos datos contrastados, es evidente que no es verdad histórica decir que la lengua catalana es madre del valenciano y balear, reduciéndolos a vulgares dialectos incultos. ¿Cómo pudo un país inexistente conquistar y dar su lengua a Baleares y a Valencia? Sería como decir que los Papas celebran misa antes de nacer.
Otra invención total es afirmar que los catalanes nos dejaron sus costumbres. Parangoneen la gastronomía de Cataluña y Baleares, las construcciones rurales, las tradiciones, tanto sociales como festivas, y comprobarán que difieren radicalmente. ¿Tienen algún parecido sus danzas emblemáticas, los boleros ¬influencia fenicia-arábiga¬ en Baleares y las sardanas ¬influencia centro-europea¬ en Cataluña?

Una invención más es lo de la «Corona catalano-aragonesa». Sí, Jaime I, Rey de Aragón, Conde de Barcelona, Señor de Montpellier está enterrado en Poblet. Pero, ¿dónde está el mausoleo del coronado rey catalán? ¿Que me lo digan para una ofrenda floral!...

Una realidad innegable es que los catalanes doblan en número a valencianos y baleáricos. Aquéllos están empecinados en sumarnos a todos para hacer valer a Bruselas que hay 12 millones de catalano-parlantes. Por razones político-económicas potencian al máximo todo lo catalán. Si para ello hay que acumular la autenticidad de Baleares y Valencia, se anula; si hay que tergiversar la Historia, se tergiversa; si hay que pagar con dádivas y cargos a personajes políticos, periodistas, intelectuales y clérigos, se les premia generosamente...
Una invención moderna ha sido propalar que la «ciencia» avala la unidad de la lengua catalana, que va de Perpignan a Orihuela y de Fraga a Mahón. Esto jamás lo aceptó Emilio Alarcos, que siempre sostuvo que la propiedad y la hechura de una lengua correspondía al pueblo que la habla. Los buenos filólogos estudiarán y explicarán por qué la voz latina «nos alteros» ha evolucionado en «nosotros» (cast.), «noltros» (balear), «nosaltres» (cat.) y «nosatros» (val.). Jamás considerarán uno de estos vocablos más culto que los otros. Jamás impondrán una forma sobre las demás, como se ha hecho en Baleares. En abril de 1980 se celebró en Palma de Mallorca el XVI Congreso Internacional de Romanistas. En la Sesión Plenaria se presentó a firma un documento redactado en francés en apoyo de la unidad de la lengua catalana. ¿De 723 congresistas sólo 36 firmaron! En la Academia Balear, a disposición, encontrarán copia del documento.

¿Que se diga la verdad una vez por todas! Es muy sencilla:
1.- Cataluña, Valencia y Baleares, a través de los siglos («Los siglos no mienten». Ussía, LA RAZÓN 28/05/2004), han ido configurando su propia historia y su propia lengua por sí mismos.

2.- En el siglo XIII Jaime I de Aragón reconquistó Mallorca y Valencia. Respetó la vida, la lengua y las costumbres de ambos reinos.

3.- Hasta recientemente, nunca, nunca, nunca se había llamado catalán al mallorquín y al valenciano.

4.- A finales del s. XX Cataluña, por razones político-económicas y basada en su mayor número de habitantes y en su «victimismo», quiere conseguir que valenciano y balear se consideren lengua catalana para poder demostrar que hay 12 millones de catalano-parlantes.

5.- Roma no pagaba a traidores, pero Cataluña paga muy bien.

Ante este panorama, unos políticos actúan con desvergüenza canallesca y otros, con cobardía claudicante.

El español en América
Cartas al Director ABC 5 Junio 2004

Me parece insólito que en nuestra madre patria se esté tratando de quitar el español como lengua oficial, aunque sea en casos del Parlamento catalán, que pretende quitar nuestra lengua universal de los negocios judiciales. Mientras esto sucede, en Estados Unidos hay universidades como la Yale que afirma en uno de sus estudios que la lengua española será mayoría en el año 2020, por encima del inglés.

Yo vivo en la ciudad de Virginia Beach, Virginia, y aquí, en todos las escuelas públicas y privadas, se estudia el español desde el séptimo grado hasta el último año de la Secundaria. Todas las empresas de servicio público tienen atención al cliente en español, lo mismo que las diferentes tiendas.

Es negativo para la campaña que estamos haciendo en este país a favor del español leer noticias de España donde hay regiones, aunque autónomas, que quieran eliminar el español.      Rodolfo Rodríguez Calderón. Virginia Beach (EE.UU.).

El mundo de la Justicia, contra la imposición de las lenguas cooficiales para poder trabajar
Las asociaciones de jueces y fiscales coinciden en que el conocimiento del euskera o el catalán debe ser un mérito, pero no un requisito de capacidad para ejercer
MANUEL MARÍN ABC 5 Junio 2004

MADRID. La proposición remitida por el Parlamento de Cataluña a las Cortes para debatir diversas reformas de la Ley del Poder Judicial hizo coincidir a las asociaciones y colectivos del mundo de los Tribunales, así como al propio Gobierno y al Partido Popular, a la hora de expresar su oposición a la aspiración nacionalista de que el castellano deje de ser la lengua principal en la Administración de Justicia.

La proposición de ley, a cuya tramitación ha dado el visto bueno el Congreso con los votos de todas las fuerzas políticas excepto el PP, plantea la imposición del conocimiento de las lenguas cooficiales de Comunidades como Cataluña, el País Vasco o Galicia, como requisito obligatorio para que jueces, fiscales, secretarios judiciales y funcionarios puedan ejercer en ellas. Estas fueron las reacciones:

Gobierno. El ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, aseguró a ABC que «el Gobierno parte de la base de que para recuperar la cooperación y el respeto imprescindible para el Estado autonómico, lo mínimo es tomar en consideración las iniciativas de los distintos Parlamentos. Dicho esto, hay que añadir con claridad que, siendo legítima la pretensión de algunas Comunidades, el Gobierno no es partidario de la supresión del carácter nacional de los Cuerpos al servicio de la Justicia. No descalificamos esa propuesta, pero con toda claridad no va a suceder». Respecto a las lenguas, «el Gobierno fomentará su uso y dará un impulso en la medida de lo razonable, pero no será obligatorio como requisito el conocimiento de las lenguas cooficiales para el acceso a una determinada carrera. El impulso que dé el Gobierno, de ninguna manera amenazará la unidad jurisdiccional y la independencia judicial». López Aguilar arremetió contra el PP, «que no ha aprendido la lección del 14-M cuando continúa manejando la jerga de la crispación y viendo amenazas a la unidad de España por todas partes».

Partido Popular. El ex ministro de Justicia José María Michavila aseguró que «se trata de un sistema que no garantiza la igualdad y que quiebra en su esencia el modelo constitucional que reconoce iguales derechos y obligaciones a todos los españoles. Es significativo que se trate de un modelo propuesto por el PSC y al que Rodríguez Zapatero y el ministro de Justicia todavía no han dicho que no. Es el camino que marcan los nacionalistas sin que el PSOE diga nada. Tras ésto, irán los Consejos del Poder Judicial autonómicos, el fiscal general autonómico... Este modelo judicial no existe en ningún país civilizado».

Consejo del Poder Judicial. El vocal portavoz, Enrique López, opinó que la proposición «supone un intento de romper el consenso» político de los últimos años respecto al papel de las lenguas cooficiales. La exigencia del conocimiento de lenguas vernáculas podría suponer, en este sentido, una cierta contrariedad con lo establecido en la Constitución. Una cosa es la normal y acertada defensa del bilingüismo y otra es convertir a la lengua en un instrumento de exclusión, no de cohesión. En cualquier caso nos preocupa que esta proposición se haya tomado en consideración con los votos del partido en el Gobierno, y cuanto antes conozcamos su posición, antes tranquilizará a todos».

El vocal Javier Laorden mantuvo que el PSOE está demostrando en los asuntos de la Justicia «cierta bisoñez e inexperiencia. Una cosa es el debate político y otra la aplicación práctica de las propuestas. Y ésta generaría dilaciones y costes; costaría dinero en traducciones por ejemplo. Y es que la improvisación, en Justicia, siempre termina por hacer sufrir al ciudadano. Lo evidente es que hay que ir a la búsqueda, dentro de la diversidad, de un espacio común. Lo contrario empezaría a ser preocupante».

Asociaciones profesionales. El portavoz de la progresista Jueces para la Democracia, Edmundo Rodríguez, sostuvo que «cualquier medida dirigida a que el ciudadano se exprese en su lengua es acertada, pero no puede ser obligatorio el conocimiento de las lenguas para acceder a la profesión judicial. Se puede mejorar la ley, pero el idioma no debe ser un requisito exigible».

El portavoz de la mayoritaria Asociación de Fiscales, Fernando Sobrón, recordó que «es un derecho de todos hablar en las lenguas oficiales, pero no ha de ser una imposición a la hora de elegir destinos en las carreras judicial o fiscal. Los jueces y los fiscales pertenecen al Estado y el castellano es la lengua oficial, sin perjuicio de las demás. Pero conocer lenguas cooficiales no puede ser requisito de capacidad para ocupar distintas plazas». Desde la Unión Progresista de Fiscales, Antonio García mantuvo que la proposición, en sus actuales términos, «no puede llegar a buen puerto porque supondría excluir definitivamente en castellano. Tras considerar que es «perfecto» un sistema «bilingüista y de cooficialidad», añadió a Ep que la exclusión del castellano «plantearía serios problemas constitucionales».

Antonio Dorado, presidente del Colegio Nacional de Secretarios Judiciales, también se opuso: «Es correcto que el conocimiento de una lengua cooficial sea un mérito, pero no un requisito para acceder a una plaza». Además, se mostró contrario a que los Cuerpos de la Justicia dejen de ser nacionales.

La APM califica de «monstruosidad jurídica» obligar a los jueces a hablar en catalán
Agencias La Razón  5 Junio 2004

Madrid- La Asociación Profesional de la Magistratura (APM) calificó ayer de «monstruosidad jurídica» la proposición de Ley cuya tramitación fue aprobada a instancias del tripartito de Cataluña que pretende que aquellos que opten a cubrir una plaza de juez en esta comunidad tengan el «nivel de conocimiento suficiente para el cumplimiento de las funciones judiciales de la lengua, oral y escrita».

El portavoz de esta asociación, José Manuel Suárez Robledano, afirmó que esta iniciativa que ha llevado a cabo el tripartito catalán que encabeza Pasqual Maragall es una «monstruosidad jurídica y constitucional» porque va en contra del «principio de de igualdad de los españoles ante la Ley».

Para la Asociación Profesional de la Magistratura, esta proposición de Ley no puede estar ni en la perspectiva de las reformas constitucionales que se están barajando y recordó que el Poder Judicial corresponde al Estado y no es competencia de ninguna Comunidad Autónoma.

Asimismo, José Manuel Suárez Robledano indicó que en la actualidad en los distintos juzgados de España se puede hacer uso de las lenguas cooficiales, sin necesidad de que el conocimiento de la propia de la comunidad autónoma en cuestión sea requisito indispensable para poder ocupar la plaza de juez en, sea cual sea la región.
Requisito, no mérito. En la Proposición de Ley presentada por la Cámara catalana en el Congreso, y que éste aceptó tramitar como tal, figura como uno de los aspectos principales que se pretende modificar el relativo a la provisión de las plazas judiciales en las comunidades autónomas. En la legislación vigente se valora como «mérito preferente» el conocimiento de la lengua y derechos propios de las comunidades en la provisión de las plazas en el citado territorio. Sin embargo, el Parlamento catalán va más allá y pretende cambiar ese precepto por otro donde se sustituya el «mérito» por el «requisito», es decir, obligación.

También se recoge que los procedimientos judiciales deben realizarse en la lengua propia de la comunidad en cuestión, si no hay acuerdo entre las partes. 
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