AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 10 Junio 2004
Inercias pseudodemócratas
Gabriel Albendea La Razón  10 Junio 2004

Nefasto precedente
Ángel Cristóbal Montes La Razón  10 Junio 2004

Curro Desatinos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  10 Junio 2004

Atreverse a denunciar la mentira
EDITORIAL Libertad Digital  10 Junio 2004

La irrelevancia de España
Francisco Marhuenda La Razón  10 Junio 2004

¿Talantes, climas ¡Normandía!
Luis Racionero Estrella Digital  10 Junio 2004

El detonante
José Javaloyes Estrella Digital 10 Junio 2004

Ceder ante el terrorismo
Cartas al Director ABC 10 Junio 2004

La investigación avala que el 11-M se planeó año y medio antes de la guerra
D. M. / J. P./MADRID ABC 10 Junio 2004

La mitad de los miembros de la célula de Avilés estaba en estrecho contacto con la Policía
Libertad Digital  10 Junio 2004

Detienen en Asturias a seis miembros de la red que robó los explosivos del 11-M
MELCHOR SÁIZ-PARDO COLPISA. MADRID  El Correo 10 Junio 2004
 
Inercias pseudodemócratas
Gabriel Albendea La Razón  10 Junio 2004

Entre las muchas imperfecciones que aquejan a nuestra democracia se me ocurren dos que tienen su importancia, aunque estoy seguro de que no serán de aquellas por las que el poder político sienta la menor inquietud en el futuro, como tampoco la ha sentido en el pasado. Pese a que el presidente ha dicho que «las reformas democráticas no han hecho más que empezar», me temo que los dos asuntos a los que me voy a referir no le quitarán el sueño.

Es curioso que nacionalistas catalanes y vascos hablen con desparpajo ilegal de refrendar con un referéndum sus propuestas soberanistas, pero que al poder central no se le ocurra pensar que antes de reformar la Constitución debiera preguntar a los ciudadanos en qué sentido quieren que se reforme. Sería mucho más democrático consultar previamente al pueblo soberano que hacerlo después, en la suposición desdichada de que los nacionalistas, minoritarios en el conjunto de la población, tienen patente de corso para señalar el sentido de la reforma. Es probable que dicha consulta nos proporcionará una sorpresa, pues parece que los ciudadanos están más interesados en la justicia social y la igualdad legal que en subrayar las diferencias artificiales que pretender servir de coartada a privilegios inaceptables hoy.

Desde la transición hasta ahora los gobernantes se han mostrado nulamente propicios al uso de referéndum para asuntos importantes, como si ese procedimiento no fuese un ejercicio directo de la democracia por el pueblo. El otro asunto en el que la gente se deja engañar por los tics pseudodemocráticos partidarios es el de los debates electorales. Cree muy democrático el nuevo Gobierno que se decreten obligatorios los debates en los medios de comunicación. Aparte de que tal obligación es poco frecuente en otras democracias, la forma de su celebracion importa mucho y hasta ahora esa forma ha sido todo menos democrática.

En primer lugar, en un país en el que el batiburrillo de partidos que intervienen en la contienda electoral es inmenso no resulta muy democrático que se pretenda limitar con frecuencia el debate a los dos partidos mayoritarios con el argumento capcioso de que son los únicos que tienen posiblidad real de gobernar. En segundo lugar, todavía es más antidemocrático decretar que los partidos que no han conseguido escaños en las elecciones anteriores sean excluidos prácticamente de la vida pública, no tengan derecho a debatir nada ni a cobrar un céntimo de los impuestos de todos, aunque tengan un porcentaje respetable de votantes. Asi, las elecciones se convierten en una pescadilla que se muerde la cola. Si no hay escaños no hay dinero y si no hay dinero difícilmente conseguirás escaños. De este modo, el sistema político reproduce sus inercias partidarias sin posibilidad de que entre aire fresco que renueve la democracia.

Por eso, dada la ley electoral vigente, y como no va a cambiar, lo más democrático no es que se haga más publicidad gratis a los partidos afortunados con el reparto electoral, sino que no haya debates. Claro que lo más democrático, utopía, sería que cada elección partiera de cero, como si fuera la primera de la democracia.
                          Gabriel Albendea es escritor

Nefasto precedente
Ángel Cristóbal Montes La Razón  10 Junio 2004

La política no es una ciencia ni los acontecimientos políticos responden a la causalidad y, por tanto, cuando ocurren, siempre hay un factor de sorpresa, de suerte, de incertidumbre, de casualidad. Pero se dan en los mismos dos circunstancias que no deben despreciarse: la primera, que caben los planteamientos estratégicos, hacer cierta cosa esperando que se produzca otra determinada, aunque siempre con aquel factor de azar incluido, y la segunda, que una vez que ha tenido lugar un resultado, éste ya está ahí, ya no es posible borrarlo, ya existe un precedente. Ni siquiera los dioses, decía Aristóteles, podrían tener por no ocurrido aquello que ocurrió. Viene a cuento esta elemental reflexión porque difícilmente cabe negar que los que idearon, organizaron y ejecutaron la carnicería de Madrid del 11-M buscaban influir en el resultado de las elecciones de tres días después y lo consiguieron a plenitud. El salvaje atentado fue un revulsivo en la conciencia y, sobre todo, en el corazón de muchísimos españoles que les llevó a premiar a una fuerza política (el PSOE) y a castigar a otra (el PP) al margen de los conductos normales por los que opera en Occidente ese elector tipo que el maestro Sartori denomina «elector racional».

Ganó el que no le tocaba ganar y perdió el que no le tocaba perder, y ahí está el problema, se sentó un precedente. A los pocos días de los luctuosos hechos, el presidente ruso Vladimir Putin, que sabe algo de atentados terroristas y que fechas antes de su reelección conoció un terrible ataque checheno en el metro de Moscú, decía ante una conferencia de dirigentes del Cáucaso: «Se ha producido en España un cambio de Gobierno bastante inesperado para la propia sociedad española y para el resto del mundo, y ese resultado se lo ha atribuido el terrorismo internacional. Debo decir que estamos ante un precedente nefasto». Y ciertamente es así. El terrorismo islamista interfirió en la política española, actuó para invertir el statu quo, previó determinada reacción emocional, pulsó la tecla débil y tuvo éxito. El pueblo español, que estoicamente y con gran entereza había soportado la ofensiva etarra sin retroceder un paso, ahora cedió. Lo que no había podido lograr ETA en treinta años de terrorismo, lo logró Al Qaida en tres días: doblegar al pueblo español.

El mal está hecho y ya no cabe marcha atrás. El terrorismo islamista ensayó con éxito que puede interferir en los procesos políticos de los pueblos occidentales (lo va a intentar al máximo ante los comicios presidenciales americanos del próximo 2 de noviembre), que puede cambiar la voluntad política de los electores y que puede poner y deponer gobernantes en función de sus exigencias estratégicas y de sus planteamientos globales. Lo he dicho en otras ocasiones: esto es muchísimo más grave y peligroso para Occidente que el trágico hecho de los atentados mismos, y obliga a los pueblos y a sus gobiernos no sólo a combatir con toda dureza el terrorismo, sino también al rearme moral, al reforzamiento de carácter, a perderle miedo al miedo, como pedía F. D. Roosevelt. En España esto último no funcionó y el resultado está a la vista: hemos sentado lo que el presidente Putin llama «precedente nefasto».

Hacia afuera ya veremos lo que el mismo da lugar. Hacia dentro, todos vamos a tener que pagar un alto precio. El proceso político español ha sufrido una forzada y severa conmoción, porque el PSOE, al que correspondía estar en la oposición, está gobernando, y el PP, al que le tocaba seguir en el Gobierno, está en la oposición, y ello va a distorsionarlo todo al haberse cambiado los papeles a martillazos y al haberse roto el equilibrio natural e instalado en su lugar un orden impuesto. Ni el PSOE ni el PP, las dos grandes víctimas políticas del 11-M, se van a encontrar bien dentro de un traje que ellos no pidieron confeccionar, ni el pueblo español, el sastre, se va a sentir en paz al darse cuenta de dónde vino la orden de confección y cómo sucumbió a pretensiones espurias. Nos esperan, políticamente hablando, tiempos difíciles, muy difíciles.     Ángel Cristóbal Montes es catedrático de Derecho Civil de la Universidad de Zaragoza.

Curro Desatinos
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital  10 Junio 2004

El ministro de Asuntos Exteriores de España carece de sentido del ridículo. Eso puede haberle ayudado mucho en su carrera política, no hay más que ver donde ha llegado sin más título que el de amigo del terrorista Arafat, pero es un problema grave para desempeñar su misión con seriedad y provecho para nuestro país. Bastante oprobio hemos cosechado ya con nuestra deserción de Irak como para andar presumiendo de que el pacto de Chirac con Bush ha tenido como “detonante” la traición española a nuestros aliados, esos que, con los USA a la cabeza, tratan de implantar un régimen constitucional y más o menos civilizado en el ensangrentado solar de la dictadura sadamita. Bastante ha engañado ya ZP al electorado español con lo de la retirada de las tropas en función de lo que pasara en el Consejo de Seguridad de la ONU para seguir mintiendo a troche y moche. Bastante ha ido el cántaro a la fuente como para, al final, romperse.

Ahora se trata de que Moratinos (“Desatinos”, como llaman ahora a “Curro” en los ámbitos diplomáticos) vaya recogiendo los pedazos de nuestra política de alianzas y procure reparar poco a poco la vasija. Destruir la tarea de ocho años, pacientemente entretejida y sostenida por Aznar, ha resultado fácil: ocho semanas de sumisión al terrorismo y antiamericanismo tercermundista lo han conseguido. Evitar que Marruecos aproveche la política exterior suicida de ZP para atizarnos otro mordisco como el de Perejil debería ser una prioridad inmediata y exhaustiva de nuestro ministro de Exteriores. Por supuesto, la tarea exige rectificación y humildad. Obliga a reconocer que se ha cometido un error (si no se quiere denominarlo crimen) y estar dispuestos a repararlo en la medida de lo posible. Si ZP no hubiera hecho del odio a los USA y a Aznar una equivalencia tan sectaria como absurda, tendría menos trabajo por delante este fatuo gobierno progre alumbrado el 14-M y cuya primera providencia fue cumplir los deseos de los asesinos del 11-M. Pero lo hecho, hecho está. Ahora se trata de que “Curro Desatinos” desande lo andado y enderece lo torcido. No hay alternativa si se quiere superar el aislamiento a que nos ha conducido tanto sectarismo y tan antipatriótica estupidez. O rectifican del todo o no acertarán nunca.

Atreverse a denunciar la mentira
EDITORIAL Libertad Digital  10 Junio 2004

Considerábamos el pasado 6 de mayo que “Rajoy debe ser consciente de que la más elemental coherencia de quien pide investigar una operación político-mediática como la que ha sufrido su partido entorno al 11-M, le llevará en el futuro a saber denunciar, con nombres y apellidos, a quienes la más atrevida referencia a ellos por parte del PP no ha pasado, hasta ahora, de aquel “poder fáctico fácilmente reconocible"...

Pues bien. Este miércoles Mariano Rajoy ha denunciado las mentiras de la SER y ante los propios micrófonos de Iñaqui Gabilondo. Bien es cierto que el líder del PP lo ha hecho a instancias del periodista, pues fue este, quien, en un momento de la entrevista, le preguntó si consideraba que la Cadena SER "jugó sucio" en las horas posteriores a los atentados. Pero lo cierto es que Rajoy no dejo de decir lo que a veces los absurdos temores han eludido o silenciado: "¿Ustedes qué creen? Creo que en algunas cosas ustedes no dijeron la verdad". En ese momento, Gabilondo hizo un silencio para después pedir al político gallego que pusiera ejemplos. Y así lo hizo, refiriéndose “por ejemplo” al falso terrorista suicida cuya aparición sostuvo la Ser “aun cuando ya se les había avisado de que no era cierto”. "Tampoco dijeron la verdad —añadió— en la hora en la que apareció el vídeo, porque apareció después de la hora que ustedes anunciaron que había aparecido y eso les sirvió para hacer una dura crítica al Gobierno, ahí creo que tampoco dijeron la verdad", insistió Rajoy ante un Gabilondo que dejó de insistir.

No queremos sobredimensionar el alcance de la denuncia de Rajoy: El dirigente popular podía haber puesto muchos otros ejemplos e incluso citar la influencia nada disimulada de esta cadena para que muchos ciudadanos, en lugar de descargar su ira contra los terroristas, lo hicieran, el mismo día de la reflexión electoral, contra el Gobierno y las sedes del PP. Sin embargo, lo que queremos subrayar de la intervención de Rajoy —como la de Mayor Oreja un día antes— es el efecto catártico que produce el denunciar la mentira aun en una opinión pública tan manipulada y dominada por ella. Una mentira que no sólo se ha utilizado para aderezar el impacto emocional por la matanza de unos terroristas que ya se oponían a la política exterior del Gobierno desde mucho antes de la guerra de Irak, sino también de una mentira que ahora trata de consolidarse e imponerse contra todos los aspectos de lo que ha significado y significa el PP.

Ese mismo efecto clarificador y positivo ha tenido la firme y contundente intervención de Mayor Oreja en su último cara-cara con Borrell. El candidato popular ganó de calle, demostrando una vez más que los a veces interiorizados temores del PP a no “crispar” no son más que un chantaje emocional para que este partido no dificulte el dominio de la falsedad.

El PP no puede —ni siquiera en el inconcluso asunto de Irak— buscar acomodo en una opinión pública manipulada. Que Gallardón esté ahí para enredar el liderazgo de Rajoy, tampoco puede ni va a servir de patente de corso para que demos por bueno cualquier “perfil bajo”. Nadie deja en tal mal lugar el error del “perfil bajo” como el propio Rajoy cada vez que se atreve a abandonarlo.

La irrelevancia de España
Francisco Marhuenda La Razón  10 Junio 2004

Hay que reconocer que el lema del PSOE es muy acertado: «Volvemos a Europa», porque refleja fielmente cuál ha pasado a ser la posición de España tras la victoria del14-M. Lo que debería añadir es que volvemos a la concepción socialista de convertirnos en un país más del montón y supeditado al eje franco-alemán. La izquierda española arrastra desde hace décadas, por no decir siglos, un lamentable complejo frente a nuestro poderoso vecino que, por cierto, siempre nos ha maltratado. Desde la invasión napoleónica hasta nuestros días, pasando por el abandono de la II República durante la Guerra Civil o la prepotencia de Giscard, la historia demuestra esta realidad. A París le gusta que seamos sumisos, como Marruecos, y sigamos sus instrucciones. Esta es la razón por la que Aznar no tenía buena química con Chirac. A pesar de ello, la lucha contra ETA funcionó bien.

En el grave conflicto del islote del Prejil, ridiculizado desde la estulticia por la izquierda y sus corifeos mediáticos, el Eliseo se inhibió o incluso dio alas a su protegido Mohamed VI. Fue Estados Unidos quien nos ayudó en un problema que si se hubiera resulto de forma distinta habría servido de peligroso precedente en el tema de Ceuta y Melilla. Ahora estamos en Europa, pero no pintamos nada en la política internacional. Es cierto que tardaremos algo en comprobar las consecuencias y Zapatero se beneficiará de la majadería de esa retirada precipitada y vergonzante de nuestras tropas en Iraq. Nunca estuve a favor de la guerra, pero tampoco de abandonar a Estados Unidos, el Reino Unido y al resto de las fuerzas de la coalición internacional para ganar el aplauso fácil de una sociedad a la que se la ha manipulado sistemáticamente con mensajes equívocos desde la izquierda.

España nunca participó en la guerra, porque el contingente se desplazó cuando había finalizado y con el objetivo de realizar labores humanitarias. El argumento de la foto de las Azores se ha esgrimido, con éxito, hasta la saciedad. Zapatero ha tenido una victoria breve y pírrica, porque la resolución de la ONU es un gran éxito de Estados Unidos que se ha puesto de acuerdo, como era previsible salvo para el inexperto Zapatero y su equipo, con Alemania y Francia. Con tristeza, hay que dar la bienvenida a la irrelevante política exterior de del gobierno socialista.

¿Talantes, climas? ¡Normandía!
Luis Racionero Estrella Digital  10 Junio 2004

Ahora resulta que porque se cumplió el 6 de junio el aniversario del “Día D”, se ha creado —según ZP— un nuevo clima internacional. No se ha creado nada. Todo estaba ahí diáfano para quien quisiera verlo, pero es más rentable echar a la gente a la calle contra Aznar. Yo también soy pacifista, todos lo somos, pero se da el caso paradigmático de que el mayor pacifista del siglo XX, Bertrand Russell, que fue a la cárcel por oponerse a la Primera Guerra Mundial, apoyó decididamente la segunda y volvió a la cárcel con 90 años por rechazar la bomba atómica y manifestarse contra las bases nucleares y la guerra de Vietnam.

Así que hacer la guerra por liberar a los franceses de una dictadura es justo, pero hacerla para liberar a los iraquíes de lo mismo ya no lo es, según los franceses. He visto pocas veces un caso de desfachatez semejante. Que el 6 de junio haga 60 años del desembarco de Normandía no cambia absolutamente nada; el año pasado hacía 59 y estaban insultando a los americanos en Francia y aquí.

Vamos de talantes a climas para justificar el apoyo de España a la nueva resolución de Bush sobre Iraq. De momento, los USA ya nos han dado la bofetada de Marruecos y no han traído a Rota la Sexta Flota. Luego cedimos la sede de la firma a Roma y ahora acabaremos aceptando el 60 por ciento que mandan Francia y Alemania a cambio de nada. Es muy fácil hacer política diciendo que sí a todo: es lo que realizaba González; pero es una política de chico de los recados. Por cierto, que el inefable ex presidente González culpa a Aznar de su intervención en Iraq cuando él mismo mandó tropas españolas a la misma guerra en el mismo sitio diez años antes. Aparte de no enterarse de nada —sólo por los periódicos— cuando era presidente, ahora ha perdido la memoria.

A mí me gusta el talante suave y conciliador de Zapatero, pero me sorprende que ahora se entere de que los americanos desembarcaron en Normandía para salvar a Europa, dejando 160.000 muertos en nuestras tierras. También me sorprende que él y Maragall saquen a porrazos a los inmigrantes encerrados en la catedral de Barcelona. Siempre se ha dicho que es muy fácil ver los toros desde la barrera y protestar por todo, hasta por que se hunda un barco. Pero hemos sacado las tropas de Iraq y las Naciones Unidas han publicado su resolución mucho antes del 30 de junio. Nos hemos salido del grupo de cabeza a cambio de nada, ahora los americanos se entienden con Francia y hasta con Marruecos, no con nosotros.

El detonante
José Javaloyes Estrella Digital 10 Junio 2004

De qué ha sido detonante la retirada de las tropas españolas desplazadas a Iraq, del proceso de consenso que ha llevado a que se aprobara por unanimidad la Resolución 1546, como dice Miguel Ángel Moratinos, o del proceso de descrédito internacional de España como aliado, tal como se percibe tanto en el seno de la opinión polarizada por el Partido Popular, que al cabo puede ser lo menos relevante, o como se advierte en las cancillerías, que es lo que importa desde una perspectiva nacional de los intereses de España? Desde una estimación nacionalista, tripartita o multipartita, el distingo es por entero ocioso, y desde la óptica gubernamental, ya se sabe, lo dicho: lo decidido por Rodríguez Zapatero en solitario ejercicio del poder, a la ferrolana, se infiere de su función de alerta moral, como nuevo Centinela de Occidente. Más allá de la polémica política, recalentada por la campaña de las elecciones europeas, lo incuestionable es que la forma en que éste sustanció el cumplimiento de una promesa electoral —cuando los enunciados del problema ya estaban cambiando— ha merecido la consideración desdeñosa de Francia y el cabreo morrocotudo de Estados Unidos, alzaprimando hasta las propias nubes la posición relativa de Marruecos. A diferencia de Roma, el Imperio de ahora más que sólo no pagar traiciones, lo que hace es cobrarlas, es decir, ejecutar las deudas contraídas. Su impronta calvinista le aleja a la velocidad de la luz de la compasión y el perdón, casi impensables en política. Por eso, al principio general de que “quien la hace la paga” no cabe presumírsele, en este caso, ningún género de atenuantes.

Entre el supuesto detonante para la aprobación de la Resolución 1546, directamente referido al 14M, y los detonadores del 11M que reventaron también, en menos de una hora, la política exterior española construida a lo largo de ocho años, ha sobrevenido la detención en Italia del ex militar egipcio que diseñó los atentados de Atocha, situando la cuestión de la autoría en un conjunto distinto de referencias para las estimaciones políticas y las hipótesis policiales. Dos años de gestación del “proyecto” desvincula totalmente el 11M de la política seguida por José María Aznar en la cuestión de Iraq, aunque no, obviamente, de su beligerancia frente al problema terrorista. Tanto el peso que los atentados de Atocha pudieron tener en los resultados del 14M, como en la decisión de repatriar con urgencia las tropas españolas, cabe interpretarlos como premios al terrorismo etarra (ya se han olvidado las celebraciones en las cárceles, el 11M, de los nietos leninistas de Sabino Arana) y al terrorismo islámico. Osman Sayed Ahmed, el terrorista cazado en Milán, diseñó el castigo a la política antiterrorista de Aznar, no una represalia por lo resumido en la foto de las Azores.

Otro extremo a considerar es el de las eventuales colaboraciones entre nuestro terrorismo autóctono y el islámico, toda vez que durante los 24 meses de gestación del 11M referidos por Osman Sayed se produjeron los intentos fallidos de ETA en la estación de Chamartín y la captura en Cuenca de los porteadores de media tonelada de explosivos distribuidos en mochilas. A la pregunta de “¿quién ha sido?”, coreada por grupos de manifestantes en la tarde y noche del día 12, hay que añadir ahora, cuando se conoce el tiempo de preparación del atentado, la de quienes colaboraron necesariamente en el atentado de Atocha, pues no casan los cálculos sobre la cantidad de explosivos empleados con los resultantes de las sustracciones señaladas. Asimismo, habría que preguntarse si fue el envío de explosivos apresado en Cuenca el único de los hechos por los etarras para atentar en Madrid. Ojalá supiéramos pronto quién mintió en verdad el 11M. Averiguarlo sí sería detonante de un necesario proceso de justicia histórica y responsabilidad política.      jose@javaloyes.net

Ceder ante el terrorismo
Cartas al Director ABC 10 Junio 2004

De nada han servido las manifestaciones públicas realizadas en Italia al dictado de los terroristas iraquíes.

Quienes han conseguido la liberación de los tres italianos secuestrados han sido los soldados del Ejército norteamericano. ¿Cuándo aprenderán algunos que no se puede ceder un ápice ante el chantaje terrorista?
     Alberto Asensi Vendrell.Algemesí (Valencia).

La investigación avala que el 11-M se planeó año y medio antes de la guerra
D. M. / J. P./MADRID ABC 10 Junio 2004

La revelación hecha por Rabei Osman el Sayed Ahmed, Mohamed «El Egipcio», de que estuvo dos años y medio preparando los atentados del 11-M, es decir, que comenzó su planificación cuando Sadam Hussein gobernaba Irak, contradicen de plano los comunicados de los terroristas del 11-M en los que afirmaban que la matanza era una respuesta a la presencia de las tropas españolas en territorio iraquí. Según el arrestado en Milán, los crímenes de los trenes de la muerte los habría comenzado a gestar tras los atentados del 11-S. El ministro del Interior, José Antonio Alonso, eludió ayer pronunciarse sobre este hecho y se limitó a decir que «no establecemos ninguna hipótesis de trabajo estratégica».

Pese a que todavía quedan meses para que los investigadores concluyan los análisis sobre el contenido de las conversaciones intervenidas a Mohamed «El Egipcio», fuentes policiales consideran que a priori no hay razón alguna para poner en duda las palabras del detenido en Milán, al tiempo que destacan su «importante misión» como «dinamizador ideológico» no sólo de la célula del 11-M, sino también de la desmantelada en Bélgica.

Desde un principio, en fuentes de la investigación, se consideró una «rutinaria justificación» el que los terroristas vincularan la barbarie del 11-M con el envío tropas españolas a Irak. La experiencia dice a los expertos en terrorismo islamista que Al Qaida, al igual que otras organizaciones terroristas, siempre encuentra un motivo en que justificar sus crímenes. Consideran, por tanto, que si en esta ocasión alegaron el despliegue de las tropas de nuestro país, en el caso de que no hubiera sido así los terroristas habrían esgrimido otra justificación, como la recuperación de «Al-Andalus» o la situación de Palestina. Afirman que esta es la forma de actuar de la red que dirige Bin Laden y sustentan su opinión no sólo en sus propios conocimientos, sino también en los de otros servicios europeos con los que mantienen continuos intercambios de información. Los expertos consultados creen que establecer una relación de causa-efecto entre el 11-M y la presencia de las tropas en Irak es una interpretación que está al margen de sus indagaciones policiales y las sitúan en la «órbita de los políticos».

El modus operandi de Al Qaida
La cuestión es que a los investigadores no les ha sorprendido la revelación de Mohamed «El Egipcio» en el sentido de que necesitó «dos años y medio» para preparar los atentados del 11-M en España. Por ello, afirman que este tiempo «encaja plenamente» con el modus operandi de Al Qaida. Así, recuerdan que los atentados de Casablanca, según las declaraciones de algunos de sus autores -varios de ellos mantuvieron contactos con miembros de la célula del 11-M-, comenzaron a planificarse un año y medio antes de su ejecución. Un tiempo similar es el que utilizaron los miembros de Al Qaida que atentaron contra la Embajada de EE.UU en Tanzania y los que llevaron a cabo la matanza de Bali.

El juez Juan del Olmo ha solicitado la extradición de Rabei Osman, del que afirma que, cuando residía en España, «consiguió hacerse con el liderazgo» del grupo islamista que posteriormente perpetró el 11-M. En la orden de detención, el juez afirma que entre los integrantes del grupo liderado por «El Egipcio» en Madrid figuraban Serhane Ben Abdelmajid, «El Tunecino»; Fouad El Morabit, Basel Ghalyoun y Khaled Zeimi Pardo. Los tres últimos han reconocido a Rabei Osman «como conocido de ellos en su estancia en Madrid, con quien mantenían vínculos de amistad, llegando alguno de ellos a señalar que se había trasladado desde España hasta Francia, para finalmente residir en Italia», añade Del Olmo, quien concluye que este dato «es expresivo de su nivel de relación».

El juez explica que el pasado 26 de mayo la Fiscalía de Milán envió a la Audiencia Nacional una comisión rogatoria urgente «en la que señalaban que en virtud de la información remitida por las autoridades españolas se había iniciado en Milán una investigación relativa al ciudadano egipcio Rabei Osman El Sayed». Esa investigación había determinado que «El Egipcio», en dos conversaciones mantenidas el pasado mayo -los días 24 y 26-, «habría realizado menciones a los atentados del 11 de marzo y a los posibles partícipes».

Pedirán el viernes la extradición
Las autoridades judiciales italianas también comprobaron que Rabei Osman «habría intentado ponerse en contacto con el teléfono español 627 06 06 57, que corresponde a uno de los imputados en España por esta causa.

Según el juez, «El Egipcio» «sería miembro de la organización terrorista islámica Yihad Islámica Egipcia, encuadrada (...) dentro de la estructura de Al Qaeda». El Consejo del Ministros del próximo viernes acordará pedir a Italia la entrega del arrestado.

LA DINAMITA SE LA OFRECIERON PRIMERO A ETA
La mitad de los miembros de la célula de Avilés estaba en estrecho contacto con la Policía
Además del ex minero-confidente, Emilio Suárez Trashorras, hasta otros tres miembros de la 'célula de Avilés' (la que proporcionó los explosivos del 11-M) estaban en estrecho contacto con el inspector jefe de Avilés, Manuel García Rodríguez, según publica El Mundo. Tras los atentados, la hermana de Trashorras llamó al policía: "Manolo, la hemos cagado". "Puedes estar tranquila, son cosa de ETA", respondió el inspector. La mayoría de las llamadas a los terroristas islamistas se realizaron desde la cabina situada frente a la comisaría de Avilés.
Libertad Digital  10 Junio 2004

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, compareció en rueda de prensa para explicar la operación de la Guardia Civil que se saldó con seis detenciones en la localidad asturiana de Avilés. Escudándose una decena de veces en el secreto de sumario y el respeto a la investigación, Alonso sólo aportó un dato: las detenciones "no son consecuencia en ningún modo de intervenciones telefónicas practicadas antes del 11 de marzo".

Este jueves, el diario El Mundo aporta muchos más datos que el ministro. Resulta que de los seis detenidos de la célula de Avilés, al menos tres tenían una "relación estrecha y constante con la Policía". Eso sin contar a Emilio Suárez Trashorras, el ex minero detenido hace ya varias semanas y que resultó ser un confidente policial.

Según El Mundo, Antonio Toro Castro, su hermana Carmen (mujer de Trashorras) y Javier González "El Dinamita" llamaron en reiteradas ocasiones al inspector jefe de Avilés, Manuel García Rodríguez, mientras negociaban con Jamal Ahmidan "El Chino" la venta de la dinamita que se utilizaron para la matanza de Madrid del 11-M. No obstante, a los primeros que Toro Castro ofreció los explosivos fue a los etarras que estaban encarcelados con él en la cárcel asturiana de Villabona.

El policía de Avilés aparece, según El Mundo, en el centro de "un entramado delincuencial sin cuya colaboración nunca se hubieran podido cometer los crímenes". La mujer de Trashorras incluso llamó a García Rodríguez tras el 11-M. "Manolo, creo que la hemos cagado", afirmó Carmen Toro. "Puedes estar tranquila, los atentados son cosa de ETA", replicó el inspector jefe. Según la misma Carmen Toro, este policía engañó a su marido y, después de cenar juntos, le acompañó desde Asturias a Madrid convenciéndole de que su vida estaba en peligro.

Para terminar de enredar el asunto, la mayoría de las llamadas que los detenidos hicieron a los terroristas islamistas se realizaron desde una cabina situada justo enfrente de la comisaría de Avilés.

Detienen en Asturias a seis miembros de la red que robó los explosivos del 11-M
Entre los arrestados por la Guardia Civil están la mujer y el cuñado del minero acusado de vender la dinamita a la célula integrista Otro de los integrantes de la banda era el guarda de un polvorín
MELCHOR SÁIZ-PARDO/COLPISA. MADRID  El Correo 10 Junio 2004

«Si supieran en lo que estamos metidos...»
Cayó la red de venta de explosivos robados en Asturias que facilitó a los terroristas del 11-M los más de 200 kilos de 'goma 2' y los detonadores usados en los atentados. Efectivos de los Servicios de Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil, tras tres meses de investigaciones para determinar el origen exacto de la dinamita plástica utilizada en la masacre, detuvieron a primera hora de la tarde de ayer a cinco personas en la localidad asturiana de Avilés y a una más en Gijón, acusadas todas ellas de ser miembros de un grupo especializado en distraer explosivos de las explotaciones asturianas para su reventa ilegal a particulares.

Es la red a la que pertenecía José Emilio Suárez Trashorras, el ex minero detenido el 18 de marzo y que está en prisión acusado de haber vendido la 'goma 2' a los terroristas a cambio de unos 7.000 euros y 32 kilos de hachís.

Entre los detenidos hay dos familiares suyos: su mujer y guardia de seguridad, Carmen María Toro Castro, y su cuñado y socio, Antonio Toro Castro, hermano de la anterior. Otro de los arrestados es Emilio Llano Álvarez, el guarda de vigilancia del polvorín de la mina 'Conchita', ubicada en Calabazos (Belmonte de Miranda, Asturias), la explotación de donde procedía el explosivo usado en las mochilas bomba.

Libro de salidas
Llano -aseguran los investigadores- era la única persona que tenía acceso a los explosivos y era el encargado de llevar el libro de salidas y entrada de la 'goma 2' y los detonadores. La Guardia Civil le acusa de haber falsificado los registros para ocultar las sustracciones de material.

El resto de las personas detenidas son mineros relacionados con esta red: Rubén Iglesias, Juan Granados Peña y Javier González Díaz, más conocido como 'El dinamita', todos ellos amigos de Suárez Trashorras.

El ministro del Interior, José Antonio Alonso, explicó que los seis arrestados son miembros de la «trama que permitió a los terroristas del 11-M conseguir los explosivos».

Según fuentes de la lucha antiterrorista, la última fase de la investigación -denominada 'operación Páramo'- comenzó el pasado 26 de marzo, cuando la Policía asaltó la casa de Morata de Tajuña (Madrid) donde la célula terrorista fabricó las mochilas bomba que reventaron en los trenes. En la infravivienda, los expertos policiales encontraron los envoltorios de los cartuchos de 'goma 2'.

Después de varias semanas de pesquisas en los libros de entrada y salida de material de decenas de explotaciones y canteras, los Servicios de Intervención de Armas y Explosivos de la Guardia Civil llegaron a la conclusión de que la dinamita plástica sólo había podido salir de dos minas: de 'Conchita' o de 'Colladas y Anexas', en Arbodas (Salas). Dos explotaciones que -asegura el instituto armado en sus informes- consumen al mes cerca de 2.000 kilos de explosivos y unos 7.500 detonadores.

Los especialistas no tardaron en comprobar que Suárez trabajó como ayudante de minero hasta el 31 de octubre de 2002, en que causó baja por finalización de contrato, en 'Conchita', una explotación de caolín -una arcilla blanca usada para la fabricación de medicamentos y porcelanas- propiedad de la sociedad Caolines de Merillés y que da empleo a un total de 35 trabajadores.

Suárez Trashorras reconoció haber vendido la dinamita a Jamal Ahmidam, 'El chino', el 'número dos' de la célula islamista y que acabó suicidándose en Leganés, con quien acordó guiarle hasta la explotación entre el 28 y el 29 de febrero para sustraer el explosivo, ya que ninguna de las dos minas tenía vigilancia. Sin embargo, el ex minero aseguró que él no tomó parte en el asalto y que, en todo momento, trabajó solo.

Sin embargo, las explicaciones de José Emilio Suárez no convencieron ni a la Policía ni a la Guardia Civil, el cuerpo que tiene competencias en la vigilancia de explosivos. Las contradicciones del ex minero se acentuaron después de que la empresa Caolines de Merillés asegurara que, tras comprobar sus libros, no constaba ningún robo en la mina 'Conchita'.

Fue entonces cuando los técnicos de la Guardia Civil comenzaron a sospechar de que Suárez Trashorras no había actuado solo y que el grupo de traficantes de explosivos al que pertenecía contaba con la ayuda de algún responsable de la explotación bajo sospecha.
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