AGLI

Recortes de Prensa     Sábado 12 Junio 2004
A votar
Alfonso Ussía La Razón  12 Junio 2004

¿Qué europeas
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  12 Junio 2004

UN GRAVE ERROR DE ZAPATERO
M. MARTÍN FERRAND ABC 12 Junio 2004

Entre pillos anda el juego
TONIA ETXARRI El Correo  12 Junio 2004

RTVE, POR EL MAL CAMINO
Editorial ABC 12 Junio 2004

El candidato manchado
José Clemente La Razón   12 Junio 2004

Oportunidad perdida
Cartas al Director ABC 12 Junio 2004

ERC propondrá una Ley de Lenguas que hará el catalán oficial en toda España
Joan Foguet La Razón  12 Junio 2004

! Despierta, España !
Nota del Editor  12 Junio 2004
A votar
Alfonso Ussía La Razón  12 Junio 2004

La voz más usada por Jaime Mayor Oreja en esta agónica campaña electoral ha sido «España». La más pronunciada por el candidato socialista Borrell, «Iraq». A partir de ahí, que cada votante juzgue, medite y actúe en consecuencia. Decía Otto Von Bismark que nunca se miente tanto como antes de unas elecciones y después de una cacería. Lo de las mentiras ya lo han dejado claro los socialistas. Pero a Mayor Oreja, al que conozco desde que me nacieron los primeros pelitos en las espinillas, no lo tengo ni he tenido nunca por mentiroso. Es más, creo que el gran defecto de Jaime Mayor Oreja como político es su estricto sentido de la honestidad. Puede que, de ser aficionado a la cinegética, mienta después de una cacería, pero no antes de unas elecciones. A veces no son mentirosos los cazadores sino quienes los acompañan. Cuentan que después de un ojeo, Franco preguntó al ayudante el número de perdices abatidas por su escopeta. ¬Ochenta y siete, Excelencia¬; ¬puez ez muy raro que haya matado ochenta y ziete cuando no he dizparado ni cuarenta cartuchoz¬. En fin, cosas de la política cuando se mezcla con la caza.

Jaime Mayor Oreja ha sido un valiente en esto de la política. Viene de la rama democristiana de UCD, cuando en las Vascongadas ser de UCD era una invitación al asesinato terrorista. Fue el principal responsable, ya con el Partido Popular, de la reacción civil de la ciudadanía vasca ante el nacionalismo excluyente e independentista y el terrorismo de la ETA. Después de una brillante gestión en el Ministerio del Interior se jugó el futuro en las elecciones al Parlamento Vasco y perdió. Perdió y se mantuvo, que es lo difícil cuando se pierde. Y ahora se enfrenta de nuevo a la voluntad soberana de los electores con Europa como objetivo. Para mí, que este ciudadano honesto y brillante se merece la confianza y el respeto. Permítanme que les diga que mi papeleta de voto va a llevar su nombre en la cabecera. El voto es secreto para quien quiera mantenerlo oculto. Pero España no está para secretos ni ademanes de avestruces. Expresar públicamente la intención de votar a una lista encabezada por un político decente es, en mi opinión, un acto de decencia. Más aún cuando hemos comprobado en apenas cuarenta días la sarta de mentiras que nos ha regalado el socialismo sonriente de Zapatero. Sonriente de puertas afuera e implacable, demoledor e intolerante de puertas adentro.

Soy consciente de que mi actitud no va a favorecer que me sea concedida una subvención con dinero público por el Ministerio de Cultura. Y muy probablemente recibiré en unos meses la visita de algún inspector de Hacienda. Será «por casualidad». Lo segundo es posible y lo primero no me importa. No soy un chulo del sistema y jamás pediré el dinero de otros. El mío ya estará en camino de algún bolsillo cineasta. Voy a votar a Jaime Mayor Oreja y al Partido Popular porque me sale de los dídimos y me gusta su palabra estrella en esta campaña.

España.
¿Qué europeas?
Juan Carlos Girauta Libertad Digital  12 Junio 2004

Los halagos de un presentador de la televisión municipal de Barcelona a la notable actriz Montserrat Carulla podrían hacer creer a quien hubiera conectado en ese momento con BTV que se estaba glosando una de sus interpretaciones dramáticas. Quizás un corte de la legendaria “Surcos”, de mediados de los cincuenta, quizás un fragmento del culebrón más popular de TV3, “El cor de la ciutat”. Pero eso ya se había visto. Lo que se acababa de emitir eran unas declaraciones de la actriz ante la sede del PP de Cataluña, realizadas casi tres meses atrás. Exactamente en la madrugada del 13 al 14 de marzo. Y esto es lo que esta señora, plantada en la calle Urgel de Barcelona, decía (traduzco): “A ver si echamos de una vez a estos carniceros, responsables de la muerte de doscientas personas y de mil quinientos heridos”.

No era el exabrupto acalorado de un adolescente con ganas de jaleo, ni la consigna de un militante abanderado. Era la frase pausada, la acusación terrible, el juicio sumarísimo y el apremio civil que emitía una mujer con muchos años y muchas tablas. Y con un enorme ascendiente sobre los catalanes, familiarizados con su voz bien modulada y con su rostro entrañable. En su boca, la invitación y el aserto sonaban muy, pero que muy convincentes. “A ver si echamos de una vez a estos carniceros, responsables de la muerte de doscientas personas y de mil quinientos heridos”.

Reeditar las imágenes es una maldad de propagandista propia de la cadena del tripartito municipal. Haber pronunciado la frase es, a fin de cuentas, lo mismo que hicieron miles de personas durante muchas horas. Aunque lo de “carniceros” denota una clara conciencia del efecto de ciertas palabras, responde a un mayor conocimiento de la comunicación. La turbamulta no salía del “asesinos”, y curiosamente no se referían al personaje argentino-cubano que llevaban estampado en las camisetas ni al líder de la brigada de los mártires de Al Aqsa que sugerían sus kefiyas.

Los representantes políticos del PP no tuvieron tiempo de reaccionar con la campaña interrumpida, ni quisieron hacerlo, más allá de alguna denuncia ante la Junta Electoral, en la jornada de reflexión. Lo sorprendente es que, con el corazón encogido, casi diez millones de españoles les votaran. Mucha gente que ha tenido tiempo de respirar profundo, de pensar en lo que ocurrió, de comprobar una vez más quién manipula y quién miente. Y de constatar que no es precisamente su partido el que ha albergado asesinos, secuestradores y chantajistas, ni se ha abrazado a ellos, ni se ha beneficiado jamás de sus acciones. Están a punto de gritarlo con el único medio de expresión política que conocen: votando. ¿Europeas? ¿Qué europeas? Reparación moral.

UN GRAVE ERROR DE ZAPATERO
Por M. MARTÍN FERRAND ABC 12 Junio 2004

DECÍA Niceto Alcalá Zamora, ya en su ostracismo bonaerense, que nada hace perder tanto la dignidad del poder como el afán por conservarlo. Así suele ser y el primero de los síntomas del mal puede observarse cuando el poderoso, en más o en menos ensoberbecido por la púrpura, tiende a confundir lo privado con lo público y termina por patrimonializar bienes y potestades que no le corresponden. Se le puede aplicar el cuento a José Luis Rodríguez Zapatero después del macromitin -¡más de 20.000 asistentes!- con el que, en Barcelona, el PSC ha demostrado su capacidad de convocatoria, los candidatos su pasión iraquí, Pasqual Maragall su condición de acreedor político y el propio Zapatero su vértigo en las alturas.

En su condición electorera de secretario general del PSOE, Zapatero anunció algo que le corresponde en calidad de presidente del Gobierno: la donación a la ciudad de Barcelona, por parte del Ministerio de Defensa, de los terrenos de Montjuïc, Museo Militar incluido, que son hoy propiedad del Estado. La idea es buena. Montjuïc es uno de los pulmones de la Ciudad Condal y, amarrada al puerto con un funicular, es emblema y espacio ciudadano que va desde el Teatro Griego o el Pueblo Español al Museo de Arte de Cataluña o la Feria de Muestras. Nada más normal que, para su uso cívico, Defensa le ceda al municipio sus viejos solares.

Lo que no es normal, ni tan siquiera correcto, es que el anuncio de tan razonable cesión se haga, como si se tratara de una moneda de cambio, en el transcurso de un mitin electoral, en un acto de partido, y no con el formalismo exigible a los actos de Gobierno que se refieren al Estado. A mayor abundamiento, Zapatero propuso convertir el lugar en un gran mausoleo que recuerde la memoria de Lluis Companys. Debiera aclarar el socialista a cuál de los Companys se refiere el recuerdo. ¿Al respetable fundador de Ezquerra Republicana de Catalunya (1931), al traidor a la República que, sublevándose contra el Gobierno legítimo, proclamo el Estado catalán (1934) o al personaje que, con la colaboración de la Gestapo, fue inicuamente fusilado por el franquismo, en Montjuïc, en 1940?

Supongo que debe resultarle muy difícil y cansado al presidente Zapatero la presión constante que sobre él ejercen las fuerzas del tripartito catalán que, de hecho y en colaboración con los sucesos del 11-M, le han llevado a La Moncloa; pero cabe exigirle a una persona de su talante, esencialmente respetuosa, un mayor rigor en el ejercicio presidencial y una más exigente finura en sus análisis y proclamas. No basta con sonreír. Lo que habría que aplaudirle como responsable del Ejecutivo, cual es el caso de la cesión de las instalaciones militares de Montjuïc al Ayuntamiento barcelonés, pasa a ser zafio y bastardo en el ejercicio de su función de líder de un partido que, a mayores, tiene problemas de entendimiento con su secesionista sucursal catalana. Hay un terreno para cada responsabilidad y confundirlos constituye un grave error político.

Entre pillos anda el juego
TONIA ETXARRI El Correo  12 Junio 2004

No es que las normas estén para saltárselas, (una costumbre que tan a rajatabla ha venido aplicando el entorno de la ilegalizada Batasuna desde la transición) pero, después de haber detectado las argucias electorales ejercidas desde los poderes públicos con toda naturalidad, hay que reconocer que la carrera de obstáculos hacia el Parlamento europeo está trufada de tramposos. Puede ser que la preocupación ante un posible alto porcentaje de abstención mañana haya actuado de motor de algunas artimañas muy poco disimuladas. Desde el intento de la directora general de TVE, Caffarel, de contraprogramar los debates 'cara a cara', hasta la ausencia deliberada de algunos consejeros de la reunión donde se debía reprobar la actuación del PSOE, hasta el retraso de media hora en la emisión de la entrevista grabada con el candidato del PP Jaime Mayor. El caso es que en esta contienda, el ventilador de la utilización de las instituciones en beneficio partidario, se ha puesto a toda marcha. En Madrid y en Vitoria.

Que el Gobierno de Ibarretxe haya aprovechado el último minuto del partido para colar en el Parlamento vasco «con carácter de urgencia» un emplazamiento al Ejecutivo de Zapatero para que garantice que en la nueva Constitución europea se recoja el derecho de autoderminación, ha provocado que los socialistas se hayan tomado este trámite como el reflejo del «oportunismo del PNV». Lo cierto es que si consideran que se trata de una cuestión tan urgente han tenido meses para plantearlo sin falta de esperar a la antesala de la jornada de reflexión. Pero como todo tiene su explicación, una de las razones de los movimientos de las minorías nacionalistas en esta contienda ha sido sacar la cabeza; hacerse un hueco. Y no porque el adversario les ponga cortapisas a su desarrollo, sino porque su fuerza representativa es más bien escasa. Y si el nacionalista Ortuondo, literalmente eclipsado durante la campaña por su socio catalán de CiU en la coalición de Galeusca, ha terminado por emplazar al popular Iturgaiz para ver quién de los dos defiende mejor el euskera, el lehendakari ha hecho todo lo posible por asimilar a los socialistas con los populares ubicándolos en una coalición inexistente, a fin de que el electorado vaya a bulto y no se despiste. Tampoco Otegi quiere dejar sus votos nulos en saco roto y aunque sus formaciones afines no pueden presentarse por no haberse desmarcado de ETA, transmite a sus electores que en el 2009 la ilegalizada Batasuna volverá a estar en el Parlamento europeo. ¿Será que para entonces el terrorismo habrá dejado de existir? Porque ésa sería la única circunstancia que le permitirá al hemiciclo de la Unión de los 25 Estados abrir sus puertas a otras opciones. No es que el mundo conozca que en Euskal Herria haya un conflicto político. Lo que todo el mundo conoce es que aquí, durante más de treinta años, no ha habido libertad por culpa del terrorismo.

RTVE, POR EL MAL CAMINO
Editorial ABC 12 Junio 2004

TODA la parafernalia con la que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero adornó los primeros pasos de su renovado modelo de televisión pública -comité de sabios, directora de alto vuelo académico, golpes de pecho contra el sectarismo del pasado- quedó en entredicho con la entrevista-interrogatorio que el pasado jueves sufrió el candidato popular, Jaime Mayor Oreja, en la Primera. Además del inexplicado retraso en la emisión del programa y de los supuestos fallos técnicos que se produjeron a lo largo del mismo, la actitud del entrevistador -más eficaz como trasunto del candidato socialista que éste mismo en sus debates previos- fue un resumen de los peores vicios del ente público. Por un lado, la falta de autoestima de quienes asumen papeles incompatibles con la neutralidad y la objetividad que se debe a los ciudadanos desde una cadena pública, debidas más aún cuando estas cualidades han de ser estrictamente observadas en un período electoral, quizá el más delicado, cuando no crítico, para evaluar la independencia real y efectiva frente al Gobierno. Por otro, la demostración de que el modelo actual de televisión pública puede empeorar aún más, tras la etapa anterior, y agravar su falta de crédito ante la sociedad. Y, desde luego, no ha mejorado, porque episodios como la entrevista a Mayor Oreja provocarían en cualquier cadena pública una profunda crisis de responsabilidades. La gratuidad con la que parece moverse el Gobierno actual puede tapar la gravedad de lo sucedido, pero el trato recibido por el candidato popular merecería una reflexión de los responsables del ente, obligados a un sereno ejercicio de autocrítica.

Aún está cerca lo mucho que se celebró de la BBC su independencia frente al Gobierno de Tony Blair a cuenta de las revelaciones del científico David Kelly sobre Irak y sus supuestas armas de destrucción masiva y, más tarde, también su capacidad para asumir responsabilidades cuando se demostró que hubo negligencia profesional en el tratamiento de la información. Esta es una ocasión para que la dirección de RTVE demuestre el concepto que tiene de servicio público para la información a los ciudadanos. No será en los dictámenes de su comité de sabios ni en las réplicas y dúplicas entre Caffarel y Solbes sobre la deuda o la privatización del ente donde está en juego el crédito de RTVE, sino en estas circunstancias, que cuestionan la reivindicación de unos elevados principios éticos y profesionales que se rompen ante una decidida práctica partidista.

Pronto se han puesto a prueba a sí mismos los máximos responsables de la televisión pública, cuyo comportamiento a lo largo de la campaña de las elecciones europeas plantea serios interrogantes. Algo más que simples explicaciones técnicas deberá ofrecer Carmen Caffarel, pues la independencia de criterio es un código de conducta que queda reducido a un simple eslogan publicitario si no está acompañado por la responsabilidad. Ya es bastante que se despreocupe de la pérdida de audiencia, como si sólo pudieran producirse programas de calidad para elites y no para la mayoría de los espectadores, pero a lo que no debería renunciar es a unos mínimos principios éticos que le permitan purgar a Radiotelevisión Española del sectarismo que denostaban hasta hace poco más de dos meses. No hacerlo significaría excluir el rigor y la profesionalidad del modelo de televisión pública, que es exactamente lo que ha hecho el ente público con el interrogatorio al candidato del Partido Popular, incompatible con cualquier marco que pueda propugnar el comité de sabios.

El candidato manchado
José Clemente La Razón   12 Junio 2004

Dicen que cada pueblo se merece el Gobierno que tiene, y si eso ocurre en democracia, más todavía, porque como todo el mundo sabe la soberanía reside en el pueblo y, lo que éste decide en las jornadas electorales, como la de mañana, va a misa. Por eso sorprenden en algunas ocasiones los caprichosos deseos de los partidos de incluir en sus listas a este o aquel candidato. En el caso de Josep Borrell, cabeza de lista del PSOE para la Eurocámara, la sorpresa se torna curiosidad malsana si no fuera porque los antecedentes del de la Pobla de Segur hablan por sí mismos. No voy a extenderme en el caso de corrupción que le llevó a dimitir como candidato socialista a la presidencia del Gobierno. Ni siquiera imaginarme qué hubiera ocurrido en el supuesto de que Borrell hubiese llegado a La Moncloa, rodeado, como estaba, de importantes amigos que metían la mano en el cajón del erario público.

Sólo quiero detenerme en un aspecto verdaderamente preocupante, sobre el que se ha pasado de puntillas desde que estalló el «caso de los amigos de Borrell», que un servidor tuvo a bien de poner negro sobre blanco. Mire usted querido lector, siendo Borrell secretario de Estado de Hacienda con Felipe González, los inspectores de Hacienda de Barcelona, José María Huguet y Ernesto Aguiar, crearon un entramado empresarial que se dedicó a aminorar la carga fiscal de las fortunas más poderosas de Cataluña. A los más ricos, por decirlo de alguna manera, las declaraciones les salían negativas, por lo que Hacienda acababa siempre devolviéndoles dinero, mientras se perseguía a Lola Flores o Pedro Ruiz por no haber declarado unos cuantos bolos en no se sabe qué lugares. Cuando se descubrió en 1999 que esos inspectores y Borrell se compraron un chaletito en Boí-Taüll el mismo día y a la misma hora, la historia se puso un poco fea, pero cuando finalmente trascendió el asalto a la Delegación de Hacienda para borrar las pistas del escándalo, los españoles nos tocamos la cartera para descubrir si todavía la teníamos encima. Mañana, el pueblo soberano tiene la palabra.

Oportunidad perdida
Cartas al Director ABC 12 Junio 2004

Mucho se ha escrito sobre la decisión tomada por el Gobierno español de retirar sus fuerzas de Irak. Pero yo querría resaltar la oportunidad perdida por ZP de haberse convertido en un líder internacional, con prestigio y reconocimiento general al frente de un país moderno, con empuje y capaz de imponer sus planteamientos al resto del mundo. Sus compromisos con el electorado, relativos a este tema, tras la sorpresiva victoria del PSOE en el 14-M, fueron comprendidos y aceptados por la comunidad internacional. Ésta empezó a buscar fórmulas que satisfacieran esos compromisos y seguramente las hubiera encontrado de no ser por esa precipitada y unilateral decisión de sacar nuestras tropas de Irak.

España más que nunca hubiera podido manejar los hilos de la diplomacia internacional para forzar y encontrar una resolución de la ONU que le satisfaciera con el pretexto de que, de no ser así, España se debería retirar de Irak pues no podía actuar de espaldas a sus ciudadanos. La negociación política en ese contexto le hubiera permitido demostrar a ZP toda su valía ante el resto del mundo y, con ello, lo que España está dispuesta a hacer y a involucrarse en los problemas internacionales. Pero prefirió no hacerlo y jugar un papel bastante más pobre, pero más acorde con los pactos contraídos con sus socios en la política nacional. ZP ha demostrado al mundo su verdadero «talante» de poco talento, incapaz de ver el penoso alcance de su apresurada decisión. Ha dejado a sus aliados sin margen de maniobra. España sola ha decidido replegarse y no contar en el contexto internacional. España ha querido ser mediocre. Ha sido una oportunidad perdida que pagaremos todos.     Joaquín Penela Gonzálvez. Bruselas (Bélgica).

ERC propondrá una Ley de Lenguas que hará el catalán oficial en toda España
También serán cooficiales el gallego y el vasco y se creará una Agencia de Multilingüismo
El Gobierno catalán, y sobre todo ERC, se está dando cuenta de que se acaba el plazo para que una de las promesas que le hiciera José Luis Rodríguez Zapatero se cumpla. El reconocimiento del catalán en la Constitución Europea parece que no va a progresar más. Sin perder la esperanza, el «conseller en cap», Josep Bargalló, lanzó la propuesta de una Ley de Lenguas que permita que «se reconozca el multilingüismo». Con esta iniciativa, que se presentará el próximo mes de septiembre, se podría hablar catalán, vasco o gallego en el Congreso con el mismo rango del castellano.
Joan Foguet La Razón  12 Junio 2004

Barcelona- El Gobierno catalán de izquierdas no da su brazo a torcer con la cuestión de que la lengua catalana sea recogida en el artículo IV.10 de la Constitución europea y que «se reconozca también en el Estado». De hecho, el tripartito, anunció ayer, en boca del «conseller en cap», Josep Bargalló, que impulsará una ley de Lenguas para el Estado, que se presentaría en septiembre.

El propósito de esta ley es no dejar posibilidad para que no se repita lo que Bargalló aseguró que «no pasa en una democracia avanzada, que a un diputado se le prohíba hablar en una lengua oficial en uno de los territorios del Estado». Pero la iniciativa lanzada por el dirigente independentista está en proceso germinal aún y adelantó que de momento la Secretaría de Política Lingüística de la Generalitat y el Institut d Estudis Catalans están realizando «un documento marco».

Leves complicidades. Bargalló indicó que este proyecto está en un estado muy embrionario aún pero aseguró que se había invitado al proyecto a las academias de la lengua vasca y gallega, además de a la catalana, para dar cuerpo a la cuestión. También, aunque casi se le olvida, el «conseller en cap» señaló que se invitará a la Real Academia de la Lengua para que colabore. Pero aún no se ha hablado con el Gobierno sobre el tema y sólo se han mantenido contactos con representantes del gobierno vasco.

De todas formas, Bargalló, sabiendo de la complicación de obtener consenso para la ley de Lenguas, advirtió de que «si podemos estar todos mejor, si lo hacemos unos cuantos perfecto, y si lo tenemos que hacer solos, lo haremos». Toda una declaración de intenciones. Además, el líder de Esquerra Republicana de Cataluña en el Congreso, Joan Puigcercós, apuntó que «el señor Moratinos ha hecho su trabajo» por el catalán en la Unión Europea pero pidió a Rodríguez Zapatero que «cuando haya la cumbre europea los días 17 y 18, que hagan del catalán una cuestión de Estado».

Además, Esquerra, «impulsará crear una Agencia catalana del multilingüismo», algo similar a un «observatorio» de las lenguas que se hablan en Cataluña ya que la mejor manera de pedir multilingüismo «es hacerlo primero desde casa». Pero este punto es sólo un precedente de la petición que lanzó a la Unión Europea, el candidato europeo de Esquerra Republicana de Cataluña, Bernat Joan, quien apostó por crear un «Observatorio de las Lenguas de Europa» y que además su sede esté en Barcelona.

! Despierta, España !
Nota del Editor  12 Junio 2004

La proposición de hacer oficiales las lenguas "propias" autonómicas en España sigue su curso imparable y poco a poco, la España dormida está siendo inoculada con el virus de la absoluta incompetencia, así que si quieren tener en el próximo futuro un trabajo como comisarios lingüísticos de cualquier comunidad autonoma en cualquier otra, no pierdan en tiempo y hablen en la intimidad en cualquier lengua "propia" para estar preparados para la sociedad verbal, ésta que se avecina y en la que todo el mundo tendrá que dedicarse a las lenguas, mientras la producción de bienes y servicios será en países menos habladores; no olviden jugar a la lotería alemana o americana para poder financiar el país, pues no me veo pagando IRPF por utilizar el silbo gomero (por cierto será una de las primeras que tendré que aprender al seguir mis oídos el ritmo imparable de la edad), ni el IVA por escuchar el gallego.

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