AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 21 Junio 2004
Maragall se quiere independizar
EDITORIAL Libertad Digital 21 Junio 2004

Sosomán y sus desaladoras mágicas

Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Junio 2004

La presión de Maragall

Editorial El Ideal Gallego 21 Junio 2004

Vidal-Quadras
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Junio 2004

Marcando distancias
GEES Libertad Digital 21 Junio 2004

Intelectuales y terrorismo
Andrés Montero Gómez La Razón 21 Junio 2004

Una alianza vital
Eduardo Ulibarri Libertad Digital 21 Junio 2004

Al Qaeda también es vulnerable
Editorial Heraldo de Aragón 21 Junio 2004

Humo y campanas
Armando Añel Libertad Digital 21 Junio 2004

EMIGRACIÓN MARROQUÍ
Editorial ABC 21 Junio 2004

Vista a Cataluña
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  21 Junio 2004

Solbes quiere durar

Carlos Dávila La Razón 21 Junio 2004

Como Escocia, ¿por qué no

Fernando Prieto Libertad Digital 21 Junio 2004

Empresarios dieron información a ETA de otros industriales a cambio de no pagar el «impuesto»
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 21 Junio 2004

Continúa la ofensiva contra Al Qaida: cae en Argelia su líder en el Magreb

Pedro Canales La Razón 21 Junio 2004

Tres grupos asociados a Al Qaida decidieron unirse para planificar y ejecutar el 11-M

Pedro Arnuero La Razón 21 Junio 2004
 

Maragall se quiere independizar
EDITORIAL Libertad Digital 21 Junio 2004

Está visto que el desbarajuste ideológico y programático del PSOE que vino a eclipsar la masacre del 11-M y inesperada victoria socialista del 14-M, no ha tardado nada en volver a aflorar una vez celebrada la llegada al Gobierno.

Ya hemos dado buena cuenta de las muchas contradicciones que en el área económica han incurrido los ministros del PSOE en el poco tiempo que llevan en ejercicio. Con ser serias, nada comparables a las contradicciones que ha vuelto a protagonizar Maragall al salir en defensa del “fondo” del Plan Ibarretxe mientras Zapatero se dedicaba a entregar al eje-francoalemán lo alcanzado por España en el Pacto de Niza.

Ha tenido que ser la vicepresidenta Teresa de la Vega la que lidiara este sábado con las declaraciones del presidente catalán, afirmando que el Plan Ibarretxe "no es asumible ni por el fondo ni por el procedimiento, es una opinión de este gobierno y del partido socialista".

Lo cierto es que Maragall no se ha achantado y ha contraatacado proponiendo que el PSC tenga un grupo propio en el Congreso al margen del PSOE. Aunque los dirigentes socialistas quieran quitar hierro al asunto y en el PP se hayan tomado el fin de semana de vacaciones, conviene recordar que el PSC y el PSOE ya estuvieron poco antes de las elecciones al borde de la ruptura con ocasión del encuentro entre Carod-Rovira y ETA en Perpignan y que tanto vino a celebrar en un comunicado posterior la banda terrorista.

No por viejas y conocidas, estas discrepancias que se han vuelto a poner de manifiesto ente fin de semana en el seno del partido socialista, dejan de ser las más graves que pueden afectar a un partido político por cuanto hacen referencia a la idea misma del proyecto jurídico-político en el que se asienta nuestra convivencia. El gobernar con el apoyo de los independentistas pasa factura. Y con ellos ya no solo gobierna un ya de por sí nacionalista Maragall sino también el propio Zapatero. A ver como ZP arregla el problema que también ha contribuido a forjar su propia debilidad moral y política.

Derogación del PHN
Sosomán y sus desaladoras mágicas
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 21 Junio 2004

Es difícil encontrar, incluso en la sórdida y sombría historia del PSOE, un alarde de sectarismo cegato y de burla de los intereses nacionales como el de la anulación por decreto del Plan Hidrológico Nacional, perpetrado oficialmente el 18 de junio de 2004. Si se tratase de un simple cerrojazo ejecutivo, incluso legislativo, sería malo pero acaso remediable. Lo peor es que a la derogación del PHN en el Consejo de Ministros se ha añadido una alternativa presuntamente real: esa docena y media de desaladoras que, en teoría, compensarán a las regiones del sureste español por la anulación del Trasvase del Ebro. Como toda obra humana, esta era discutible y, ecológicamente hablando, todavía más. El Plan Desalador no lo es: prácticamente nadie duda de que su impacto ambiental, tanto en el consumo de energía como en el imposible reciclaje de la salmuera y de los inmensos esqueletos de esos dinosaurios industriales de apenas quince años de vida, es mucho mayor y mucho peor que el del Trasvase.

¿Por qué se hace, entonces? Parece bastante sencillo, aunque evidentemente resulte humillante: porque así lo quieren los separatistas de Esquerra Republicana de Cataluña, que lo pusieron en el segundo lugar de sus prioridades al darle el Gobierno a Maragall. Y el PSC se ha limitado a pasar al cobro esa factura, que Zapatero ha pagado sin dudar. Es uno de tantos papelajos que el presidente del Gobierno ha endosado con una firma rápida al dorso, sin darse cuenta de lo reversible de los cheques, sobre todo sin fondos. Cataluña manda, pero, ¿qué Cataluña? La que ni gobierna ni deja gobernar, la que sólo parece tener el objetivo de impedir el desarrollo valenciano para mantener una hegemonía en unos hipotéticos Països Catalans en vez de desarrollar sus propias capacidades competitivas, que las tiene, en una España razonablemente solidaria. El separatismo, ni hace ni deja hacer. Y el PSOE, lo respalda.

Si el PSOE no hubiera tenido en tiempos de Borrell un plan similar al del PP e incluso mayor, hasta del doble de agua trasvasada del Ebro, el asunto sería discutible. Pero ese plan existió. Si en Aragón no hubiera existido un Pacto del Agua entre todas las fuerzas políticas, cuya clave era el plan de actuaciones y obras para modernizar el abastecimiento de aguas agrícolas y urbanas en tierras aragonesas, el PP podría pasar por un bárbaro que incumplía los acuerdos. Pero ese Pacto existió y esas actuaciones están cumplidas o en trance de acelerado cumplimiento en el PHN. Cargarse ahora el Trasvase invalida las obras y deja el proyecto patas arriba, a merced de cualquier eventualidad política o, simplemente, de cualquiera con ganas de enredar. Aragón ha hecho el trabajo sucio de la Cataluña nacionalista, pero ahora comprobará que el daño a Valencia y Murcia no le es de ningún provecho, al contrario. Eso, si el tripartito no acaba echándole la culpa a Marcel.lí de lo que han hecho Carod y Maragall. Al tiempo.

Cuando llegó inopinadamente a la Secretaría General del PSOE, a Zapatero le llamaban sus propios compañeros “Sosomán”. Diríase que al llegar aún más inopinadamente a la Moncloa ha convertido a la Desaladora en su símbolo nacional, o sea, desnacional. Las Desaladoras Mágicas de ZP van a conseguir el milagro de que el agua dulce extraída del Mediteráneo sea más cara, más contaminante, más tardía y, por supuesto, peor para beber y para regar que el agua dulce del Ebro. Eso sí, con diez o doce propietarios de campos de golf que meta en la cárcel el fiscal Bermejo, asunto concluido. ¡Será por fiscales! ¡Será por bemoles! ¡Será por desaladoras! ¡Será por salero! ¡Olé Zapatero!

La presión de Maragall
Editorial El Ideal Gallego 21 Junio 2004

Si Pasqual Maragall no se hubiese sentido atraído por la política, se ganaría la vida sin problemas en cualquier cadena de producción de Cataluña, porque su habilidad para apretar tuercas no tiene parangón. José Luis Rodríguez Zapatero ya ha sentido la presión en numerosas ocasiones, pero el presidente de la Generalitat parece insaciable y ahora pretende que los socialistas catalanes tengan su propio grupo en el Congreso. Alega el “Honorable” que hace veinte años el PSC ya lo tuvo y no le falta razón, pero, en cambio, silencia que en la anterior etapa de gobierno del PSOE no contaron con él. A Maragall no le interesa evocar ese último dato, porque hacerlo significaría recordar que Felipe González no toleraba los caprichos de sus correligionarios catalanes; él mandaba en todo el partido y ninguna “delegación” se atrevía a cuestionar sus órdenes. Sin embargo, la situación ahora es muy distinta; la debilidad de Zapatero es tan evidente que hasta sus propios compañeros tratan de sacar partido. María Teresa Fernández de la Vega apagó hace unos días el fuego que había encendido el propio Maragall al hacer público su apoyo al plan Ibarretxe y asegurar que desea que Cataluña y el País Vasco “converjan” en el futuro en una situación similar, afirmación que traducida al lenguaje llano quiere decir que igual que el lehendakari aspira a que su comunidad autónoma se independice de España. La pretensión de crear su propio grupo parlamentario es un paso más hacia ese objetivo, lo que obliga al secretario general del PSOE a dar una respuesta contundente.

Cataluña
Vidal-Quadras
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 21 Junio 2004

Ha presentado en Barcelona el libro de Pedro Fernández Barbadillo Bokabulario para hablar con nazionalistas baskos. Esperemos que el acceso de los incorrectos al Colegio de Periodistas de Cataluña no moleste tanto al PNV como el uso de la Biblioteca Nacional. Por cierto, se confirma que Rosa Regás nada tuvo que ver con el acto de Madrid. Ya me extrañaba a mí.

Anticipándose a las reflexiones del autor sobre la licitud y eficacia del uso del humor como antídoto contra ideologías destructivas, Vidal-Quadras dio una lección práctica a la altura de las expectativas. Mordaz e inspirado, nos devolvió a principios de los noventa, cuando sus adversarios reconocían en petit comité, y muy a su pesar, que este catedrático de física nuclear era, con mucho, el mejor orador del Parlament. Mientras tanto conspiraban para borrarlo del mapa político. Tener alerta, provista de argumentos, convencida y, encima, divertida a la Cataluña no nacionalista, como él la tenía, era demasiado para el pujolismo. En cuanto los convergentes pudieron agarrar a Aznar por los escaños, corrigieron tal anomalía. Ocho años después de aquella jugarreta y de aquella ingratitud, el desterrado vuelve a tener en el bolsillo al único segmento de la ciudadanía española que no aparece en los medios. Ese que constituye la segunda fuerza política en su comunidad y del que sus representantes tan a menudo se avergüenzan: los populares catalanes.

La intervención de Alejo/Aleix fue memorable. Como muestra un botón: calificó la posición de algún obispo vasco como “equidistancia entre Dios y el Maligno”. La ironía encauzó un análisis descarnado de la actitud claudicante del PSOE y desembocó en una condena de la estrategia del apaciguamiento: ninguna concesión ha satisfecho jamás a los nacionalistas. En el país más descentralizado de Europa, con ámbitos territoriales como el vasco, cuya ostentación no estatal de poder político y de gestión financiera no tiene parangón en el mundo, el nacionalismo no sólo no se ha aplacado sino que se muestra más voraz que nunca.

El vicepresidente del Parlamento Europeo expresó una convicción optimista: los grandes estados de la Unión impedirán o corregirán, aplicando la presión política necesaria, y por la cuenta que les trae, cualquier intento de quebrantamiento de la soberanía española. Quebrantamiento que se iniciará tan pronto como se amenace la caja única de la Seguridad Social.

Sin embargo, quien más cerca está de lograr esta hazaña solidaria no es Ibarretxe, cuyo plan acaba de rechazar en el fondo y en la forma la vicepresidenta del gobierno, sino Pasqual Maragall, a quien, si la memoria no me falla, Vidal-Quadras no citó. Si recordamos las arbitrariedades del pujolismo, su insufrible sectarismo, tan reciente pero tan anublado por la ceremonia de la confusión del tripartito, concluiremos acaso que al ex líder del PPC al presidente del PSC les une una misteriosa afinidad, como el dolor compartido de un miembro amputado. ¿El ausente y común adversario?

Política exterior
Marcando distancias
GEES Libertad Digital 21 Junio 2004

Hasta los compañeros de viaje empiezan a reconocer el papel secundario al que ZP ha llevado a España. Este domingo hemos podido disfrutar de esta perla del señor Durán Lleida en ABC: “España tenía la gran oportunidad de protagonizar el acercamiento entre los Estados Unidos y Francia y Alemania a través de nuestra presencia en Irak. Esa baza se perdió y hoy vemos como Alemania y Francia se entienden con los Estados Unidos sin tener necesidad alguna de España en ese concierto. Otra vez estamos en una posición secundaria”

Si tan claro lo tenía el portavoz parlamentario de CiU ¿por qué votó a favor de la retirada de las tropas? No podemos negar a esta formación firmeza en su incoherencia. En los lejanos tiempos del referendo de la OTAN negaron su apoyo a la permanencia, aunque tiempo después Pujol nos aclaró que estar dentro de la Alianza era lo correcto. En los prolegómenos de la Guerra de Irak, mientras Mas se echaba a la calle con las huestes antiglobalizadoras, Pujol explicaba en Estados Unidos las razones que le llevaban a comprender la campaña en marcha. Ahora, una vez más, afirman una cosa y la contraria a gusto del consumidor.

Pero no sólo desde Cataluña se marcan distancias. ZP parece tener dificultades para encontrar quien quiera asumir la responsabilidad de hacerse cargo de la embajada en Washington, la más importante de nuestro servicio exterior. Durante años fue fruta codiciada y eso que los márgenes de acción de un embajador en aquellas tierras eran limitados. España era una nación de tercer orden y su acceso a las fuentes de poder resultaba difícil. Todo cambió en estos últimos años. El progresivo papel de España en la escena internacional, el rechazo de Aznar al giro franco-alemán, su firme apuesta por el vínculo atlántico y, por último, el excelente papel jugado por Javier Rupérez al frente de la legación convirtieron nuestra embajada en un punto de referencia.

Por primera vez en nuestra historia diplomática el embajador de España tenía acceso fácil a los centros de decisión. No sólo podía reunirse con los máximos responsables del Departamento de Estado, sino que tenía las puertas abiertas en la Casa Blanca, el Consejo de Seguridad Nacional, el Pentágono y, sobre todo, el Capitolio. Los intereses se defienden, sobre todo, en el Congreso y para ello es fundamental poder reunirse con los senadores y representantes de referencia. Hasta hace poco descolgaban el teléfono cuando el embajador de España les llamaba y aceptaban encantados la invitación a almorzar o cenar en la residencia oficial. Aquellos encuentros iban mucho más allá de los temas de seguridad. Eran fundamentales para facilitar la penetración de nuestras empresas y evitar los obstáculos que los congresistas podían plantear en legítima defensa de sus intereses nacionales.

¿Pero que importancia tiene eso? El ministro Moratinos explicaba hace unos días en presencia de su homólogo argentino que las relaciones con esa república hispano-americana no debían verse afectadas por los contenciosos con las empresas españolas. Para nuestro ministro los problemas de Repsol o de Telefónica no son cuestión de estado. El que la mayoría de los accionistas sean españoles, que muchos fondos de pensiones tengan amplia presencia de estas empresas en sus carteras es tema privado. Lo fundamental es que peronistas y socialistas se entiendan y compartan su rechazo al imperialismo norteamericano.

Al final alguien aceptará el cargo. No será Maravall ni Solchaga, que según los medios de comunicación lo han rechazado. Su estancia será tranquila, aunque no gratificante. Descubrirá que nadie relevante tendrá interés en hablar con él, que su capacidad de influencia será mínima, incluso entre la comunidad hispana que tanto agradeció a Aznar el papel jugado por España. Nuestras empresas tratarán de salir adelante por sus propios medios y todos seremos testigos de cómo un gobierno con más prejuicios que oficio ha echado por tierra el trabajo de años.      GEES: Grupo de Estudios Estratégicos

Intelectuales y terrorismo
Andrés Montero Gómez es presidente de la Sociedad Española de Psicología de la Violencia La Razón 21 Junio 2004

La violencia se aprende. Cuando se aplica de manera sistemática, el componente predominante para mantener la violencia no es la conducta agresiva que vemos o no vemos, ni siquiera sus efectos. El ingrediente que sustenta todo el edificio criminal de la violencia es la idea. Una idea o un conjunto de ideas.

La idea, o el substrato ideológico, es la médula espinal de la violencia sistemática. Lo es en el terrorismo, lo es en la violencia contra la mujer, lo es en la pederastia, lo es en la tortura. La idea configura el motivo, configura el porqué. Entre las ideologías de la violencia, encontramos combinaciones más o menos elaboradas. La violencia puede ser cargada de política, de religión, de intereses económicos, o de perversiones personales. En todos los supuestos, la idea de violencia es una idea con una valencia hipertrofiada. Es una idea sobrevalorada. La idea del fanático.

Los terroristas de ETA vampirizan una determinada política, y asesinan. Los terroristas islamistas parasitan cierta variante integrista de una religión, y asesinan. El agresor de mujeres inventa para sí un mundo en que otra persona le pertenece, la aísla, la somete, la tortura, la golpea y, finalmente, le quita la vida. El pederasta fantasea con la atracción que por él sienten unos niños o niñas asexuados, les acosa, les ultraja y, a veces, los despoja de vida. La diferencia entre todo el repertorio de asesinos es el contenido de las ideas que han puesto al servicio de sus violencias. Su común denominador es la deshumanización del otro. El agresor sistemático es totalmente indolente a la realidad ajena. No le interesa. De hecho, las únicas porciones de la realidad más o menos compartida [ésa a la que todos procuramos adaptarnos] a las que un agresor prestará atención serán aquellas que le sirvan como piezas para encajar en su puzzle valedor de la violencia. Diga usted o haga algo que valide u otorgue razón de alguna manera a la idea de violencia fabricada por un agresor sistemático y habrá promovido la deshumanización de otra persona. Por eso el lenguaje es tan importante para el terrorismo. También tan significativo para neutralizarlo. Porque el lenguaje es la estructura en donde se encajan las ideas. Y la violencia es una idea de dominación totalitaria, de alcance personal o social, ligada a una conducta de agresión. Con el lenguaje se construye el mensaje, elemento central en cualquier planteamiento terrorista.

La visibilización del terrorismo como problema social de primera magnitud se ha traducido en ventajas y desventajas. En los beneficios contamos la toma de conciencia ciudadana para cerrar oxígeno a las bandas criminales, o la dedicación de recursos públicos a contrarrestarlo y a mejorar nuestra seguridad. Entre las detrimentos de la emergencia social del terrorismo también tenemos varios y de bastante calado. Citando uno de los más descorazonadores, diría que los grupos criminales están comenzando a adaptarse al mensaje de rechazo social. El ejemplo del terrorismo islamista es paradigmático. No sólo les es doctrinalmente sencillo justificar la aversión de occidente hacia su violencia, sino que incluso es una reacción estratégicamente buscada para continuar abriendo la brecha de separación que pretenden cavar entre el Islam y el infiel, quienquiera que sea.
Otra de las degeneraciones colaterales a la globalización del terrorismo es su instrumentación torticera. Una infección muy ligada a la instrumentación partidista del terrorismo es la adhesión de ciertos intelectuales a la causa. A la causa de escucharse a sí mismos sin reparar en las consecuencias de sus mensajes, mensajes que por su condición de pensadores públicos y publicados les lleva a tener una influencia, a veces, nefasta.

Leía recientemente una entrevista a Kenzaburo Oé. Al igual que Günter Grass, quien no tiene empacho en afirmar que la pobreza es la causa del terrorismo, el japonés es premio Nobel de literatura. La crítica literaria caracteriza a Oé como un romántico, con una novela empapada de emocionalidad que tiene la virtud de llevar a flor de piel la naturaleza del interior humano. A una pregunta sobre su pensamiento sobre el terrorismo islámico y la política exterior americana, Kenzaburo Oé ejemplificó la nociva contribución que algunos intelectuales, que quieren morir «como demócratas cabreados», van a tener para la pervivencia del terrorismo hasta el fin de los tiempos. La pregunta ya inducía un sesgo, equidistando el terrorismo islamista y la política estadounidense, aunque el Nobel nipón no necesitaba de ayudas. Kenzaburó respondió que estaba en contra de «ambas violencias» y que debíamos «encontrar la manera de luchar contra el terrorismo y contra el poder americano». Ningún terrorista lo habría dicho mejor. Un integrista de los que asesinaron a casi doscientas personas en Madrid incluso apostillaría que deberíamos encontrar la manera de luchar contra el terrorismo del poder americano.

La conciencia crítica del intelectual no puede reducirse a simplificaciones de mercado ni a equidistancias de taberna. En un momento en donde la globalización también está marcando su impronta en las ideas, azuzándolas peligrosamente hacia el pensamiento único, deberíamos ser más exigentes al reclamar de nuestra masa gris global algo más de discernimiento sobre las amenazas colectivas. Podemos cuestionar con argumentos y con pasión la política exterior de los EE UU. Caricaturizar las capacidades de Bush. Criticar abiertamente su estrategia errática con el mundo árabe. Personalmente, coincidiría en casi todas las amonestaciones. En un mundo ideal, Sadam Hussein debería haber sido removido del poder por el propio pueblo iraquí, asistido por una administración transitoria de la ONU. De acuerdo. Pero equiparar el terrorismo islamista con la política exterior del socio con quien la Unión Europea mantiene un vínculo transatlántico es no sólo demencial sino profundamente insensato.
El terrorismo de hoy le debe demasiado a las visiones románticas del terrorista de las décadas poscoloniales. Y esos romanticismos a la aportación de muchos intelectuales que, en su mayoría, creían pensar para la libertad. Aunque aceptáramos el planteamiento, aquello se acabó. La regla de oro que todavía no parece haber permeado la conciencia crítica de algunos es que la primera medida, no ya para contener sino para prevenir el terrorismo, es condenarlo. Condenarlo por sí mismo, como afrenta a los derechos humanos, con independencia de condicionantes contextuales, de ideologías parasitadas por el terrorista, de discursos, de mensajes y de consignas. Ninguna causa justifica el terrorismo, ni siquiera Bush.

El afrontamiento del terrorismo global no admite contextualizarlo en función de causas únicas o lineales. Como cualquier otro tipo criminal complejo, el terrorismo es función de múltiples causales determinantes. Ni la pobreza por sí misma ni la política exterior estadounidense por sí sola han generado el terrorismo islamista. Digamos, en rigor, que ambas son banderas que a un asesino convienen excelentemente para degollar a alguien con un cuchillo. Reconocer una causa aislada para el terrorismo fuera de esos esquemas complejos de análisis es dotarle de fuerza, insuflarle potencia, validar el discurso terrorista y, en fin, promocionar la muerte.

Tampoco es tan complicado. Critíquese la política de los EE UU o la de Aznar, pero nunca en el mismo plano en que se está condenando el terrorismo. Porque entonces parece que ambos comparten idénticas condiciones de realidad. Y no es así. ¿O tal vez Kenzaburo Oé asentiría ante la reflexión de que ETA es el producto de la política española en Euskadi?. La intelectualidad que tanto deseamos debería tener presente que el terrorismo es un instrumento criminal para ostentar poder totalitario. No nos entreguemos a onanismos mentales. El terrorismo islamista es un intento asesino de imponer una facción integrista dentro del mundo musulmán. ETA es una facción igualmente fanática, desgajada del nacionalismo, que persigue implantar asesinando un régimen totalitario en Euskadi. Ya me gustaría encontrar este tipo de simplificaciones, en vez de otras.

EE UU y Europa
Una alianza vital
Eduardo Ulibarri Libertad Digital 21 Junio 2004

La Alianza Atlántica, ese eje vital de valores compartidos y afinidad estratégica entre Estados Unidos y Europa, fracturado por la invasión de Irak, parece estarse reencauzando, trabajosamente, hacia una mayor fluidez. Durante las tres últimas semanas, en un recorrido que pasa por Bagdad, Normandía, Nueva York y Sea Island (Georgia), y continuará por Dublín y Estambul, los indicios de renovado acercamiento han sido evidentes. Pero siguen abiertos importantes focos de tensión y varias dudas sobre el futuro.

En el terreno de lo positivo, primero surgió un necesario acto de equilibrio político: la integración de un gobierno provisional iraquí que, aunque sin legitimidad electoral, implica un sustancial avance hacia la soberanía nacional y la expectativa de un Estado democrático. Su gran desafío inmediato es la seguridad interna.

Luego brilló, el 6 de junio, un poderoso símbolo: los 60 años del desembarco aliado al sur de Francia, estocada final contra el totalitarismo nazi-fascista y ejemplo del sacrificio británico-estadounidense en pro de una Europa libre. La presencia de Tony Blair, George Bush, Jacques Chirac y Gerard Schroeder en su conmemoración fue una señal deliberada de que la alianza sigue viva.

Dos días después, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó, unánimemente, la resolución 1546, que otorga legitimidad a las nuevas autoridades iraquíes y a las tropas extranjeras en su territorio. Desapareció así el escollo de “ilegalidad internacional” que alejaba a Francia, Alemania y otros países de una posible colaboración en Irak.

Tras el compromiso de Nueva York, vino la cumbre del Grupo de los 8, con Bush como anfitrión. Su iniciativa para involucrar a Europa en un plan democratizador del “Gran Medio Oriente”, terminó en una versión light, pero siempre relevante. Y tanto las negociaciones que condujeron al acuerdo, como la sintonía sobre una serie de desafíos globales, mostraron que persisten saludables oportunidades para el trabajo conjunto entre los países industrializados, incluidos los “grandes” europeos.

De aquí a finales de mes quedan dos importantes pruebas. Primero, la reunión entre Estados Unidos y la Unión Europea, el 25 y 26, en Irlanda. Será el primer encuentro trasatlántico con la Europa de los 25. Tanto su nueva integración, tras el ingreso de diez nuevos miembros, como el allanamiento de obstáculos en torno a Iraq, podrían estimular mayor cooperación.

Seguirá, casi de inmediato, la cumbre de la OTAN en Turquía, de mayor trascendencia estratégica, pero ensombrecida por el envío o no de tropas a Irak. Aunque 15 de sus 26 integrantes ya tienen presencia militar allí, Francia se resiste a la participación colectiva en que insisten los estadounidenses.

De todas las diferencias visibles, es esta la que mejor refleja las profundas contradicciones que, a pesar de los avances recientes, persisten entre las dos orillas del Atlántico. Tienen que ver, esencialmente, con la definición de los principales desafíos y objetivos estratégicos, y con el papel de la fuerza militar, las alianzas y los organismos internacionales para alcanzarlos.

Estados Unidos, única superpotencia actual, persigue intereses más amplios, considera su impresionante poder militar como una herramienta vital para manejarlos y actúa de forma más unilateral para alcanzarlos. El gobierno de Bush ha exacerbado esta tendencia. Europa, más débil, desarticulada y apegada a su bienestar y desafíos, tiene un enfoque global más limitado, prefiere el “involucramiento constructivo” y aprecia más el orden internacional establecido.

Diferencias tan fundamentales –y apenas esquematizadas– difícilmente llevarán a la Alianza Atlántica a la coherencia que tuvo mientras existió la amenaza soviética. Pero tampoco deberían conducir a un alejamiento inevitable, siempre que estén claros los objetivos comunes y se hagan esfuerzos para impulsarlos en medio de las discrepancias.

El terrorismo, la proliferación de armas de destrucción masiva, las inestabilidades regionales, el desarrollo económico y el comercio internacional son temas de sobra importantes, que requieren acción conjunta. Pero, más importante aún, en la base y origen de la Alianza está enraizada una comunidad de valores liberales y democráticos de ineludible vigencia. Esos que fueron la razón del desembarco de Normandía. Y por los cuales Estados Unidos y Europa tienen el deber de trabajar juntos.

Al Qaeda también es vulnerable
Editorial Heraldo de Aragón 21 Junio 2004

EL EJÉRCITO paquistaní informó el pasado viernes de haber matado a un importante líder tribal en un operativo cercano a la frontera con Afganistán, Nek Mohammed, quien estaba acusado de ofrecer refugio a militantes de Al Qaeda y a talibanes, y de encabezar una serie de ataques contra las fuerzas paquistaníes en la región de Waziristán del Sur. Un día más tarde llegaba la noticia de la muerte del jefe de Al Qaeda en Arabia Saudí, Al Muqrin. Y ayer domingo se sabía la muerte del "número uno" de los salafistas argelinos vinculados a Al Qaeda, Nabil Sahraoui, muerto el pasado viernes por las Fuerzas Armadas en una emboscada. Junto al "número uno" del GSPC -una organización armada de sanguinaria trayectoria- murieron también otros cuatro importantes dirigentes del grupo terrorista. Las tramas de Bin Laden -anunciaban con satisfacción los responsables militares argelinos- han sido neutralizadas en Argelia. En esta campaña de presión con la red terrorista, hay que situar el trágico bombardeo del pasado sábado en Faluya, que tenía como objetivo acabar con el jefe de Al Qaeda en Iraq.

El presidente Clinton, en su libro de memorias que acaba de ser hecho público, señala que una de las mayores frustraciones de su gobierno fue no detener a Bin Laden. Su figura siniestra y enigmática, desaparecida desde la ocupación de Afganistán por las tropas aliadas, sigue presente a través de la larga mano de Al Qaeda, que tras su terrible actuación en las torres gemelas de Nueva York ha prolongado sus ataques en otros escenarios, entre ellos el de la estación de Atocha de Madrid.

La capacidad estratégica de la organización, la extensión de su red terrorista y la eficacia de sus métodos han puesto al mundo en vilo, tanto árabe como occidental, que ha tenido que poner en marcha dispositivos especiales para no dejarse sorprender por sus golpes, para prevenir posibles acciones. Pero está claro, a tenor de estas últimas actuaciones, y de la muerte de tres importantes cabecillas de la organización, que Al Qaeda y Bin Laden son también vulnerables, que tienen su talón de Aquiles. Que esos tres líderes hayan caído en países musulmanes -Pakistán, Arabia Saudí y Argelia- subraya la importancia, la significación que los países islámicos conceden a la lucha contra la organización terrorista. La misma, al menos, que debería tener el mundo occidental, tan amenazado o más que el musulmán por la red de Bin Laden.

Comisión 11-S
Humo y campanas
Armando Añel Libertad Digital 21 Junio 2004

Indicios de existencia de armas de destrucción masiva en Irak, tanto como evidencias de conexiones entre Sadam Hussein y Al-Qaeda, ha habido, hay y muy probablemente seguirán apareciendo. El hallazgo hace pocas semanas de gas nervioso en un obús arreglado a manera de bomba (el régimen derrotado aseguró en su momento que esta clase de proyectiles fueron destruidos antes de la guerra del Golfo Pérsico, en 1991), demuestra que quienes patalean sobre la inconsistencia de Washington deberían andarse con cuidado. Los contactos baazistas con el terrorismo islámico han sido, por otra parte, suficientemente documentados: la reciente confesión de Putin, cuyos servicios de inteligencia alertaron a Bush de que Sadam, tras el 11-S, planeaba “actos terroristas en territorio de EE UU y fuera de sus fronteras, contra objetivos militares y civiles norteamericanos en otros países”, no hace más que recordárnoslo.

Y sin embargo, a raíz de afirmaciones de la comisión independiente encargada de investigar los atentados de 2001 en Washington y Nueva York, relativas al papel del régimen baazista en la tragedia, los medios vuelven a correr la cortina de humo de la que el antiamericanismo tan obsesivamente hace uso. Bush insiste en que su gobierno “nunca dijo que los ataques del 11-S fueran orquestados entre Sadam Hussein y Al-Qaeda, aunque sí que hubo numerosos contactos entre Sadam Hussein y Al-Qaeda”. Pero como si nada. Palabras como la aguja para siempre extraviada en el pajar de lo mediático.

Aún así, la desinformación imperante no sólo responde a sus productores, (la izquierda tradicional y los medios de comunicación a su servicio, la intelectualidad subsidiada, los movimientos antisistema...) sino a la torpeza de formas que caracteriza a algunos representantes de la derecha internacional. Ciertamente, en medio de su campaña antiterrorista la Casa Blanca debe ocultar información -relacionada, en lo fundamental, con el aparato de inteligencia- que de ser aireada regalaría pistas al fundamentalismo islámico y sus partenaires, pero ello no disculpa su inquietante ineficacia comunicativa. En el “camino de la acción” emprendido por la Administración Bush se han dejado en la cuneta ruedas informativas de las que un vehículo de tamaña envergadura no debería prescindir.

Nunca, y mucho menos cuando se lleva razón, puede subestimarse la trascendencia que la información consecuente, consistente, convincente, le proporciona a los hechos. Mucho menos cuando doblan campanas las espadañas mediáticas, patrimonio de la progresía conservadora.

EMIGRACIÓN MARROQUÍ
Editorial ABC 21 Junio 2004

SEGÚN los resultados de un estudio, elaborado en Dinamarca y presentado por la Organización Internacional de las Migraciones, los marroquíes residentes en España se encuentran entre los de nivel económico más bajo en comparación con otros países europeos. De los 3.300 millones de dólares anuales que envían en divisas, corresponde el 3,8 por ciento a los residentes en España frente al 48,6 por ciento de los de Francia y el 11,8 de Italia. Marruecos basa gran parte de su desarrollo económico y social en ese dinero que llega procedente de sus emigrantes. Casi el 8 por ciento de la población reside en el extranjero. Ese hecho ha permitido que más de un millón de marroquíes hayan escapado de la miseria gracias a sus familiares residentes fuera de su país. Europa contribuye así al desarrollo de Marruecos y, a la vez, se beneficia de los efectos de una mano de obra que escasea entre sus nacionales por la baja tasa de natalidad y por la tendencia a despreciar los trabajos menos cualificados.

Estos datos no dejan de tener una significativa repercusión para nuestra nación. Dada la proximidad entre los dos países, no deja de ser natural que la clandestinidad y la marginalidad afecten más a España que a otras naciones europeas. Pero el hecho posee consecuencias para nuestra seguridad, como han revelado los atentados del 11 de marzo. La situación de pobreza y la marginación que ésta provoca hacen a la población marroquí residente en España mucho más vulnerable a la captación de por parte del fundamentalismo islámico. Las raíces del terrorismo islamista no se encuentran principalmente en la pobreza. Para corroborarlo, basta contemplar la extracción social de Bin Laden y del resto de los cabecillas de las organizaciones terroristas. Pero estas redes buscan sus militantes y ejecutores entre los sectores marginales de la inmigración musulmana. Los bajos ingresos y la situación de clandestinidad hacen de la inmigración marroquí en España objetivo preferente y vulnerable para los intereses integristas.

Estos hechos aconsejan y, más aún, obligan a las autoridades españolas a ejercer un control de la inmigración y a exigir al Gobierno de Rabat la máxima colaboración para evitar que la clandestinidad constituya un tránsito hacia la actividad terrorista. Una cosa es la solidaridad entre los pueblos y la lucha contra las tendencias xenófobas y otra la permisión de una situación de marginalidad que constituye el caldo de cultivo del que se nutren las redes del fundamentalismo islámico.

Vista a Cataluña
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo  21 Junio 2004

Durante décadas, Cataluña no ha significado nada consistente para la política vasca. Para la izquierda abertzale Cataluña sólo tenía un valor instrumental como fuente relevante de votos en las elecciones europeas. HB obtuvo 40.000 sufragios catalanes en los comicios de 1987, pero aquello no sirvió para evitarles la tragedia de Hipercor unas semanas después de haber ido a las urnas. El PNV, por su parte, ha mirado siempre con desdén, y a menudo con desprecio público, a sus teóricos socios de CiU por su querencia a pactar con quien gobierna en Madrid. Los socialistas vascos, a su vez, han tenido poco que ver con sus conmilitones catalanes.

Las cosas, sin embargo, han cambiado en cuestión de pocos meses. Cataluña se ha convertido en el protagonista principal de la vida política española y con ello ha relegado la cuestión vasca a segundo plano. No hay más que ver un telediario o leer un periódico y compararlos con los de hace un año para constatar cómo lo catalán ha eclipsado a los asuntos de Euskadi. Y cuando esto ocurre, los partidos vascos, por primera vez, dirigen su mirada a Barcelona.

El nacionalismo gobernante en Euskadi está pendiente del proceso de reforma estatutario para conseguir una legitimación exterior para sus propios planes soberanistas. ETA utiliza a los independentistas catalanes para su mayor operación de propaganda de los últimos años, regalándoles una tregua que niega a sus compatriotas. Entre los socialistas vascos, el modelo Maragall, hasta hace poco, era uno de los elementos exóticos del singular alcalde donostiarra, Odón Elorza. En la actualidad toda la dirección del PSE-EE quiere seguir los pasos del President. Bueno, los pasos del Maragall que ha logrado echar a los nacionalistas del poder, aunque sea a costa de asumir buena parte de sus postulados, no los del Maragall que viene a Vitoria y tiene palabras de legitimación para el plan Ibarretxe.

El PSE-EE ha puesto en marcha una operación política para trasladar las experiencias, y hasta los lemas de campaña, de Maragall a Euskadi para ver si se produce la derrota del nacionalismo. Pero no va a ser fácil repetir los resultados porque en Cataluña los socialistas sacaban más votos que CiU en las generales, aunque perdieran las autonómicas. Y eso en el País Vasco no ocurre. Además, el PSC ha sido capaz de tejer una política de pactos con otras fuerzas de oposición para desalojar a CiU del poder. En el País Vasco el PNV tiene mucho más margen para el pacto y, por tanto, para conservar el poder que los socialistas para arrebatárselo. Podrían buscar un acuerdo con el PP para hacer realidad el lema de 'Patxi lehendakari', pero las preferencias del PSE no apuntan hoy en ese sentido. Entonces en la oposición sólo queda, por ahora, la izquierda abertzale y para pactar los socialistas tendrían que hacer de Carod-Rovira más que de Maragall. A lo mejor ya hay quien está pensando imitar al líder de ERC.

Solbes quiere durar
Carlos Dávila La Razón 21 Junio 2004

Dentro del tópico: se celebraba un almuerzo en un céntrico restaurante madrileño. ¿Asistentes?: dos expertos en tributación, uno de ellos profesor de Universidad, un financiero de la construcción, un abogado de gran despacho en la capital y en Barcelona, y un antiguo diputado del PP. A los postres ¬más tópico aún¬ el periodista se acercó para compartir un descafeinado. Lo primero que escuchó fue esto: «Está siendo la peor semana de Zapatero, la semana en la que ha machacado todas sus promesas» y siguió: «primero, ha colocado de jefe fiscal al más sectario profesional que se conozca; segundo, se ha cargado por decreto el Plan Hidrológico, una Ley de las Cortes; tercero, ha situado como presidenta del Constitucional a una mujer proclive al PNV cuyo marido, además, es asesor personal de Ibarreche, lo cual es ya de por sí una incompatibilidad; y cuarto, ha terminado con el déficit cero, adiós por tanto al crecimiento y al empleo». Después, tras el hecatómbico panorama, añadió el abogado: « y todo eso, sin contar con que Maragall se la ha jugado con el lehendakari».

Después surgió el «Caso Solbes» y la apreciación más común fue la siguiente: «Solbes se ha cansado de ir de bombero para cada tontería de la cofradía femenina (se refería al grupo de las ministras); lo peor del caso es que, entre resistir e insistir en la ortodoxia financiera, se ha decidido por la peor de las posibilidades, aunque quizá sea la mejor para él: durar».

Ese día, el de la conversación de Madrid, fue en el que se supo que el Gobierno renunciaba, de pronto, al objetivo que ha asido la estrella del Plan de Estabilidad: el déficit cero. La única forma, probablemente, de que el vicepresidente logre que su partido, o el Gobierno de su partido, apruebe sus propuestas económicas, es abrir el armario de la socialdemocracia y tirar de las ofertas rancias de siempre, más gasto sobre todo. Y no solo el PSOE, sino el cúmulo de opciones nacionalistas que tienen al Gobierno preso de sus caprichos.

Todos, pero sobre todo la insoportable Esquerra Republicana, cada vez más chula, cada vez más separatista, se han felicitado de que Solbes, el sensato funcionario, haya dejado en libertad a las comunidades para se autocontrolen, eso sí, siguiendo el ejemplo europeo. ¿Y cuál es ele ejemplo europeo?; pues el de Alemania y Francia, países a los que, siendo Solbes comisario, reprendió en más de una ocasión por su ineficacia, por el despilfarro. Solbes, adieu, Solbes auf wiedersehen.

Y en la conversación intervinieron en ese trance, los dos expertos fiscalistas. De pronto, Solbes había dejado estupefacto al país entero con su idea de controlar preventivamente el fraude. «Recuerdo -decía uno ellos- cuando en los primeros del Gobierno de Felipe González, el ministro Barrionuevo se dedicó a espiar a todos los partidos políticos, singularmente a Alianza Popular», y para justificarlo se defendió así: «La Policía tiene obligación de saber lo que pasa en cada casa». «Terrible -indicó el catedrático- ; ahora el Gobierno, la Agencia Tributaria, quiere conocer nuestras intenciones, enterarse de si estamos en condiciones de hacer trampas».

El asunto, de gran envergadura, retuvo a los comensales hasta cerca de las seis. La extrañeza común era que los medios de información no afines al zapatismo no hubieran puesto el grito en el cielo contra la amenaza, contra una idea que no es ni ligeramente constitucional, y que subvierte el principio de presunción de inocencia.
Pero, cuando ya la conversación parecía agotada, uno de los fiscalistas dio con la razón de la escasa protesta que había levantado la «bodrioidea» del vicepresidente Solbes: « es que el primero que levante la voz, puede ser el primero en ser investigado a priori». Clarísimamente: esta es la España del talante, el buen rollito, la libertad. ¿Jo!.

Selecciones deportivas
Como Escocia, ¿por qué no?
Fernando Prieto Libertad Digital 21 Junio 2004

En el cierre de la campaña electoral para las europeas, Maragall recordó en el mitin a Zapatero que el PSC tenía como objetivo conseguir la participación de la correspondiente selección catalana en torneos internacionales, como Escocia. Era un recuerdo reforzado por un segundo recuerdo: gracias al PSC gobierna el PSOE en España. Recuerdo que podría ser entendido que llevaba latente una amenaza.

El problema está servido, porque la pretensión nacionalista incluye la posibilidad de que la selección catalana se enfrentara con la selección española. Pero el ejemplo de Escocia también nos da la solución. De modo que se podría argumentar: ¿como Escocia?, de acuerdo.

Escocia es parte del Reino Unido y bien conocido es que, junto con Inglaterra, Gales y el Ulster, participa con su propio equipo nacional en torneos deportivos internacionales, en aquellas competiciones en las que no participa el Reino Unido como tal. En aquellas en las que sí participa, como es el caso de las Olimpiadas, ninguna de las partes del Reino compite al lado del conjunto del Estado.

Este principio, que va incluido en el ejemplo propuesto por el Honorable President, puede aplicarse perfectamente al caso del Reino de España. En aquellos torneos en los que no participa el Reino de España (¿no seria hora de utilizar los términos exactos y olvidar "Estado español" que tiene sabor y olor y color franquista?), bien pudieran entrar las selecciones de las distintas comunidades. Ya sé que esta respuesta no contentaría a los nacionalistas. Primero, porque en los torneos de los deportes de mayor público, en los nacionalistas quisieran estar presentes con su equipo propio, ya está presente la selección española. Segundo —aquí entra la suposición de intenciones— porque molestaría a muchos nacionalistas que un equipo valenciano, uno castellano-leonés... tuvieran la misma importancia que los de ellos. ¿Dónde quedaría el principio diferencial?

Es cuestión de dejar claro el principio que posibilita la presencia de Escocia y aplicarlo. ¿Por qué con este principio tiene ya tanta presencia Escocia en deportes de primera clase y tendría tan poca Cataluña, relegada a deportes secundarios? Porque la Historia es así. Porque cuando Escocia pidió participar a las correspondientes federaciones, no se presentaba el Reino Unido. No asumir la Historia es infantilismo. Claro que no estamos condenados por la Historia. Podrían debatir los diputados y senadores si España se retira de las competiciones o de algunas competiciones para dejar paso a equipos regionales. Podríamos debatirlo, ¿por qué no? Siempre y cuando estuviéramos dispuestos a aceptar el resultado democrático del debate.          Fernando Prieto es profesor de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense.

Empresarios dieron información a ETA de otros industriales a cambio de no pagar el «impuesto»
Documentos interceptados a la banda indican que dos individuos, uno de Guipúzcoa y otro de Navarra, se entrevistaron con los pistoleros
Las Fuerzas de Seguridad tratan de identificarlos para ponerlos a disposición de la Justicia
ETA ha encontrado en los últimos tiempos, al menos en dos ocasiones, una colaboración «inesperada» para obtener datos de empresarios a los que chantajear con el «impuesto revolucionario». Según informaciones de las que disponen expertos antiterroristas consultados por LA RAZÓN, en función de documentos interceptados a la propia banda criminal, dos industriales, uno de Navarra y el otro de Guipúzcoa, que recibieron cartas en las que les pedían dinero, se pusieron en contacto con los pistoleros y, a cambio de no pagar, les ofrecieron información «completa y actualizada» sobre otros empresarios. El asunto está siendo investigado para poner en conocimiento de la Justicia el nombre de estos individuos.
Las investigaciones sobre este asunto se incorporarán al sumario que instruye el juez Garzón sobre el chantaje terrorista
J. M. Zuloaga / R. L. Vargas La Razón 21 Junio 2004

Madrid- Los investigadores ya disponen de algunas pistas para determinar quienes fueron estos individuos, uno de la provincia de Navarra y otro de la de Guipúzcoa, con el fin de poner los hechos en conocimiento de la Audiencia Nacional, en donde está abierta una instrucción, que dirige el juez Baltasar Garzón, sobre el llamado «impuesto revolucionario».

Los dos empresarios podrían haber incurrido, al menos, en un delito de colaboración con banda armada, según las fuentes consultadas, que subrayan la gravedad de este tipo de conductas y las consecuencias que pueden acarrear a los industriales «señalados» en el caso de que se nieguen a pagar el dinero que les exige ETA.

Una de las dificultades que siempre han tenido los terroristas ha sido la de poder disponer de información fiable sobre las posibilidades económicas de los empresarios a los que pretendían chantajear. Se han dado casos en que industriales que estaban poco menos que en la ruina, o que su nivel de negocio era muy bajo, han recibido cartas en las que les exigían cantidades desproporcionadas. Y al contrario.

Buena información.
Es normal que los empresarios tengan buena información del volumen de negocio de sus competidores en el sector en el que se mueven o de otros con los que mantienen relaciones de suministro o compra. Conocen detalles como las entidades bancarias con las que trabajan y los números de algunas de sus cuentas, sistemas de pago, teléfonos de difícil acceso a través de las guías, etcétera, datos que los terroristas no suelen tener y que, en su manos, se convierten en un arma imprescindible para «contestar» al chantajeado si este argumenta que no tiene posibilidades económicas para hacer frente a la extorsión.

El conocimiento de las actividades de estos dos individuos se ha conseguido a través de la interceptación de determinadas informaciones en las que se hablaba del asunto. De un tiempo a esta parte, ETA, obsesionada con la seguridad y el control de todo lo que ocurre en su organización, se ha «burocratizado» y lleva un estricto «control contable» del dinero, de los gastos que se realizan y los ingresos que se reciben, número de pistoleros en activo distribuidos por «aparatos», armas disponibles, etcétera.

Desde el año 2000, un total de 1.400 empresarios, la mayoría del País Vasco y Navarra, tal y como adelantó LA RAZÓN, han sido chantajeados por la banda. Se cree que al menos un diez por ciento entregó dinero a ETA aunque la cifra puede ser sensiblemente superior. En algunos años, la cantidad que han recibido los pistoleros se aproxima a los 6.000 millones de las antiguas pesetas.

Sumario de Garzón.
En el sumario que instruye el juez Garzón han sido citados, en condición de imputados, varios empresarios cuyos nombres aparecían en la documentación que se le incautó al cabecilla Ibon Fernández, «Susper». Algunos de ellos, como los de la empresa de ascensores Azkoyen, estuvieron a punto de ingresar en prisión. Fue el consejo de administración de entidad el que, en una reñida votación, tomó la decisión de pagar una importante cantidad de dinero a ETA.

El pasado mes de mayo, fueron empresarios de Aragón los que recibieron cartas de ETA en las que se les exigía el pago del «impuesto revolucionario», pero estas campañas son constantes y no se descarta que este tipo de misivas hayan sido dirigidas por los pistoleros a otras zonas de España.

El «aparato económico» de la banda, que actúa a los dos lados de la frontera, es una de las asignaturas pendientes de la lucha antiterrorista. Por ello, la colaboración que puedan prestar las personas chantajeadas a las Fuerzas de Seguridad resulta fundamental para acabar con esta lacra. ETA, que está seriamente afectada en su operatividad gracias a las operaciones antiterroristas realizadas en los últimos años y a la deslegalización de casi todo su entramado, subsiste gracias a que dispone de una economía «bastante saneada», según las referidas fuentes. «Actitudes como las de los dos empresarios investigados no contribuyen al final del terrorismo», agregaron.

La banda disponía de 360 pistoleros, 240 de ellos en el «aparato militar», según «Susper»
J. M. Z. / R. L. V.
Madrid.-ETA disponía de un total de 360 pistoleros en activo, distribuidos entre los distintos «aparatos», según la documentación hallada en poder de Ibon Fernández , «Susper», detenido en Francia el pasado mes de diciembre tras haber permanecido huido durante un año desde su anterior arresto. Este individuo consiguió escapar, en diciembre de 2002, de la comisaría de Bayona a través de un respiradero.

La mayoría de los pistoleros, entre 230 y 250, estaban encuadrados en el «aparato militar», del que se nutren los «comandos» de la banda e incluía a individuos que se encontraban escondidos en Francia y otros que estaban «legales» en España.

Esta cifra se ha visto reducida de manera considerable por las operaciones antiterroristas desarrolladas en los últimos tiempos, aunque, según reconocen las fuentes consultadas por LA RAZÓN, se desconoce cuántos individuos han conseguido entrar en la banda. Informaciones procedentes de la Ertzaintza, citadas por una emisora, indican que, en los últimos tres meses, habían «perdido de vista» a unos trescientos individuos jóvenes residentes en el País Vasco, la mayoría de ellos en Guipúzcoa. Cincuenta habrían pasado ya a la clandestinidad para engrosar las filas de ETA.

De confirmarse este dato, la cifra de pistoleros se mantendría estable en torno a los 350 e incluso podría haber aumentado.

Continúa la ofensiva contra Al Qaida: cae en Argelia su líder en el Magreb
Sahraui se escondía en el Sahara y era el terrorista más buscado por EE UU en el norte de África
Nabil Sahraui, considerado como el número dos de los terroristas argelinos, y vinculado a la organización terrorista internacional Al Qaida del multimillonario saudí Osama Ben Laden, ha resultado muerto en una operación llevada a cabo por las unidades de elite del Ejército argelino, anunciaron ayer fuentes oficiales en Argel. La muerte de Nabil Sahraui es una derrota importante para la nebulosa terrorista interna en el país norteafricano, y sobre todo, el golpe más duro que ha sufrido la red terrorista de Osama Ben Laden en la región del Magreb.
Pedro Canales La Razón 21 Junio 2004

Rabat- Nabil Sahraui lideraba una facción del Grupo Salafista de Predicación y Combate (GSPC) disidente de la oficial que dirige Hassan Hatab. La diferencia entre ambos cabecillas terroristas se originó hace dos años cuando en el curso de una reunión de la dirección del GSPC, Sahraui propuso que el movimiento «rindiese pleitesía y declarase su total obediencia» a Osama Ben Laden. En caso de aceptarse la propuesta, eso significaba que miles de «combatientes», que llevan años de actividades terroristas, entrenados en las montañas de Argelia y preparados para el combate en las ciudades, engrosarían las filas del yihadismo combatiente de la red de Osama Ben Laden
«Triángulo del terror». La guerrilla argelina, junto con los muyaidines de Afganistán, y los comandos de Abu Sayaf de Filipinas, son los únicos grupos terroristas que se pueden considerar como verdaderos ejércitos, por el número, la preparación y la disciplina en sus filas. Sin embargo la propuesta de Nabil Sahraui no fue aceptada por la dirección del Grupo Salafista argelino que siguió operando bajo las órdenes de Hassan Hatab. Nabil Sahraui y sus seguidores, alrededor de 300 yihadistas, se refugiaron entonces en el de Argelia, en la región del desierto del Sahara.

El grupo disidente del GSPC liderado por Nabil Sahraui instaló su cuartel de operaciones en el desierto del Sahara, posiblemente en lo que se viene a llamar «el triángulo del terror», situado entre Argelia, Marruecos, Mali y Mauritania. Por su sometimiento a Al Qaida, Sahraui era el terrorista más buscado por los Estados Unidos en la región del Magreb. De hecho, Washington ha venido desplegando desde hace ya más de un año importantes fuerzas antiterroristas en los países limítrofes de Argelia, especialmente Níger, Mali y Mauritania, en busca de Nabil Sahraui y de los campos de entrenamiento de los terroristas salafistas.

A diferencia de los seguidores de Hassan Hatab, que sólo operan dentro de las fronteras de Argelia, el grupo adscrito a Nabil Sahraui había iniciado ya incursiones en Níger, en Mali y en Chad. Razón por la cual fue inscrito en la lista de organizaciones terroristas elaborada por el Departamento de Estado norteamericano.
Fue este grupo el responsable del secuestro de los 32 turistas europeos, en su mayoría alemanes, en 2003 y por el que las autoridades germanas se vieron obligadas a pagar un fuerte rescate.Además de la muerte de Sahraoui, la organización terrorista ha perdido hace algunas semanas a Amari Saifi, conocido como Abdelrezak El Para, que fue detenido en territorio de Chad.

Tres grupos asociados a Al Qaida decidieron unirse para planificar y ejecutar el 11-M
«El Egipcio» era el jefe militar en Europa de la organización que tuvo más peso en el complot
Según han confirmado a LA RAZÓN fuentes contraterroristas, hasta tres grupos asociados a Al Qaida, la red terrorista internacional fundamentalista de raíz islámica, con base en Europa se unieron para planificar y ejecutar los atentados del 11-M en Madrid: el Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM), conocido también como los «salafistas yihadistas»; su homónimo Grupo Combatiente Tunecino; y, por último, el más ideológico y fanático, el egipcio «Takfir wal Hijra». Rabei Osman, alias «El Egipcio», detenido en Italia, era el jefe militar de los «takfires» en Europa.
Pedro Arnuero La Razón 21 Junio 2004

Madrid- Estas tres organizaciones terroristas, de doctrina salafista y con el referente ideológico de Ben Laden y su «yihad internacional», estaban fuertemente implantadas en España como células de apoyo logístico de la red Al Qaida. Según las mismas fuentes, uno de estos grupos, el de los «takfires», fue el que jugó un papel más destacado en la planificación y, sobre todo, la «concienciación ideológica» del 11-M, que pretendía llevar la «yihad» ¬guerra santa¬ a las tierras de Al Andalus, el nombre dado por los árabes a nuestro país. De hecho, la mayoría de los terroristas islamistas que se suicidaron en Leganés el pasado 3 de abril, así como sus familiares, eran seguidores de esta especie de secta hereje egipcia que, según han confirmado a este periódico fuentes antiterroristas, tenía en Rabei Osman, alias «El Egipcio», detenido por las autoridades italianas en Milán hace un par de semanas, a su jefe militar en Europa.

Jamal Zougam, así como el grupo de ciudadanos sirios encarcelados por los atentados de Madrid, también estarían englobados en esta secta islamista.

Ansar al Islam. «Takfir wal Hijra» está también considerada por los expertos como la rama magrebí de Ansar Al Islam (Los seguidores del Islam), la base de Al Qaida en Oriente Medio, dirigida por el palestino Mohamed Al Zarqawi, alias «Abu Musab» «El cojo», ya que esta doctrina islamista o secta de los «yihadistas» ha calado muy hondo en los considerados territorios ocupados de Iraq y Palestina.

A diferencia de la antigua red terrorista jerarquizada de Al Qaida que perpetró los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, que centraba su lucha contra los «infieles» ¬los no musulmanes, los «takfires» son islamistas herejes que combaten también a los musulmanes que consideran traidores. En contra de los wahabíes, que no utilizan a la mujer para la guerra santa, los «takfires» quieren que la mujer musulmana y los niños ocupen un lugar importante como suicidas, al igual que ocurre con los grupos terroristas palestinos y chechenos.

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