AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 24 Junio 2004
Acercamiento al PNV
Editorial La Razón 24 Junio 2004

Aberración democrática

Luis María ANSON La Razón 24 Junio 2004

La mano que aprieta al dentista
Julián Lago La Razón 24 Junio 2004

El circo de Zapatero

Francisco Marhuenda La Razón 24 Junio 2004

Carniceros

José María Marco Libertad Digital 24 Junio 2004

El PSOE, la nación y los privilegios
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital 24 Junio 2004

Chapeau
GEES Libertad Digital 24 Junio 2004

El epitafio de Joaquín Costa
José García Domínguez Libertad Digital 24 Junio 2004

La mezcla letal
José Javaloyes Estrella Digital 24 Junio 2004

Europa no mola
Susana Moneo Libertad Digital 24 Junio 2004

ETA, POSIBLE DESTINO DE 500 KG DE DINAMITA ESCONDIDOS EN AVILÉS
Libertad Digital  24 Junio 2004

Chacón permite, en ausencia de Marín, que un diputado de ERC pregunte en el Congreso en catalán

E. L. P. La Razón 24 Junio 2004



 

Acercamiento al PNV
Editorial La Razón 24 Junio 2004

La llegada de Patxi López a la dirección de los socialistas vascos derivó en un radical giro en la estrategia política socialista y, muy especialmente, en la relación con el PNV. El discurso de López, iluminado por Jesús Eguiguren, y amparado desde Ferraz, buscó desde el primer momento abrir una etapa de entendimiento y proximidad con sus antiguos socios de gobierno nacionalistas, a partir de un distanciamiento frontal con la política del PP en el País Vasco, que había sido compartida en su diseño y materialización por el PSE de Nicolás Redondo Terreros. Ese camino sufrió un súbito acelerón con la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero en las elecciones generales.

El nuevo clima de distensión, que hasta ahora sólo era perceptible en determinadas maniobras retóricas, parece haber propiciado estos días sus primeras consecuencias prácticas, después de una reunión entre un destacado miembro del Gobierno con dos cualificados representantes del PNV, preparatoria a la conversación telefónica del lunes entre José Luis Rodríguez Zapatero y Juan José Ibarreche.

El saldo de los contactos, que hoy adelanta LA RAZÓN, no pudo ser más positivo para los intereses nacionalistas. El Gobierno se comprometió a autorizar una ampliación de la plantilla de la Ertzaintza en 500 agentes, el arreglo definitivo a la polémica del cupo vasco, el pago al Ejecutivo de Vitoria de las cantidades por la limpieza de las playas tras el desastre del «Prestige» y un «gesto» en relación a los presos de ETA en el tramo final de la legislatura. A cambio, el PNV aceptó respaldar con sus votos el Plan de Estabilidad, que, por otra parte, dará manga ancha a las autonomías, incluida la de Ibarreche, para endeudarse.

De entre todo lo hablado en ese encuentro previo, llama la atención lo relativo a los reclusos terroristas. Ese denominado gesto pasaría con toda probabilidad por un replanteamiento de la política de dispersión, que tantos y tan buenos resultados ha dado en la lucha contra ETA. Durante lustros, este instrumento penitenciario ha sido un elemento esencial de una estrategia en el combate del Estado de Derecho contra el terror que ha logrado empujar a la banda hasta su actual situación de debilidad extrema.

Si la sociedad española está hoy más cerca que nunca de la victoria ¬siempre con las debidas cautelas¬, se debe a una política de firmeza y fortaleza democráticas, de la que la dispersión de los terroristas en las prisiones españolas ha sido piedra angular. Dar pasos, por tanto, en la dirección opuesta sería tan peligroso como innecesario. Y a la larga sólo contribuiría a debilitar una posición certera y a abrir un horizonte con demasiadas incertidumbres. Pero además se correría el riesgo de dar crédito y coartadas a los falaces discursos tradicionalmente utilizados por los nacionalistas y los proetarras sobre la vulneración de los derechos de los reclusos terroristas en el sistema penitenciario español.

Dar estas bazas a quienes se han hartado de difamar a gobernantes democráticos con denuncias de torturas y atropellos sería un error. Zapatero puede buscar un entendimiento con el Gobierno vasco, pero el precio, más allá de intereses partidarios poco confesables, no debiera pasar por lastrar una política contra ETA eficiente y eficaz.

Aberración democrática
Luis María ANSON de la Real Academia Española La Razón 24 Junio 2004

Eduardo Zaplana ha denunciado el papel que Esquerra Republicana de Cataluña juega en el Congreso de los Diputados, en donde maneja a Zapatero que necesita sus escaños. La democracia pluralista debe distinguirse por el respeto a las minorías. Ese respeto, sin embargo, no significa la suplantación de la mayoría. Un grupo de falangistas acomplejados, que querían ser reconocidos como demócratas de toda la vida, establecieron en los primeros años de la Transición un sistema electoral que veinte años atrás De Gaulle había barrido de Francia para evitar el chantaje de los pequeños partidos y que estos se multiplicasen como hongos. Suárez en dos ocasiones, Felipe González en una, Aznar en otra han necesitado, para gobernar, de los nacionalistas catalanes que cobraron de forma implacable suculentas facturas, con beneficio añadido para otros nacionalismos.

Ser bisagra tiene tal premio en España que agrupaciones de pitiminí, sobre todo nacionalistas, se han multiplicado en todos los sitios. O se reforma el sistema electoral o la gobernabilidad de nuestros municipios y autonomías será cada vez más problemática. En las elecciones autonómicas madrileñas, Simancas del PSOE para alcanzar la presidencia necesitaba los escaños comunistas. Y llegó a ofrecer a IU la mitad del poder. Pero los madrileños habían votado masivamente a populares y socialistas no para que el partido comunista, con un porcentaje ridículo de los votos, se alzase con la mitad del poder y dirigiera, por ejemplo, la educación. El diputado Tamayo resolvió, al margen de otras consideraciones, aquella situación que era una aberración democrática.

Pero el mal no está en los líderes ni en los partidos. Está en el sistema. En Cataluña un partido diminuto de cartel preuniversitario se ha alzado con el control de la región y ha crecido y seguirá haciéndolo ante la expectativa de engullir tajadas de poder cada vez más suculentas. Podríamos repasar lo que ha pasado o pasa en Cantabria, Asturias, Andalucía, Baleares, Aragón o centenares de pueblos y ciudades para subrayar algunas aberraciones democráticas a las que nos ha conducido nuestro sistema electoral.

La mano que aprieta al dentista
Julián Lago La Razón 24 Junio 2004

Pues eso, que Maragall ha dado otra vuelta a la rosca a Ferraz y así hasta que termine esta legislatura, que Zapatero será el dentista pero Maragall es quien le tiene cogido por ahí por si se pasa con el torno. Así que ahora ha sido lo del grupo parlamentario propio, a cuya reivindicación los socialistas catalinos no renuncian, «dixit» el ministro Montilla, que es como decir el Papa de Cataluña en Madrid, recordando que grupo parlamentario propio ellos ya tuvieron. Bueno, concretamente hasta después del 23-F en que González españolizó al PSC en el Congreso de los Diputados más que nada para amansar a la fiera.

Cuestión distinta es que, como de consumarse la emancipación parlamentaria del PSC, el PSOE pasaría a ser el segundo grupo tras el PP, Pepiño Blanco haya contestado que sí, pero que ahora no toca. Muy en plan Pujol, quien por cierto apenas bebe y come tras la debacle de CiU en las europeas, pobre. Aunque, bien mirado, tampoco Carod tiene motivos para estar como unas castañuelas con los resultados, por cuanto éstos desautorizan su esquema de nacionalizar la política catalana en torno a ERC y CiU, y no alrededor del PSC, que es lo que está pasando. Situación esta que a los republicanos no les conviene ni de coña, por cuanto los socialistas se convierten en su competidor en la izquierda nacionalista.

O sea que Carod sopla en el cogote de Maragall y Maragall, a su vez, sopla en el cogote de Zapatero, cosa que acaba de hacer al insistir en la coincidencia de los proyectos del autogobierno vasco y catalán, no en la forma pero sí en el fondo. Exactamente igual que lo dicho por Ibarretxe cuando explica la diferencia metodológica, pero no los objetivos, entre el PNV y ETA.

De modo y manera que Maragall necesita marcar kilómetros de distancia con el PSOE, a fin de conjurar el sucursalismo de que le acusan sus socios. Es decir, que los del PSC, el cual es un partido de fusión por absorción del PSOE por parte del PSC-Congres mayormente, cada vez son más nacionalistas y menos socialistas, y si no que se lo pregunten a Mas, que se está quedado sin papel en el reparto. O de otra forma, que Maragall se encuentra entre el independentismo de ERC y el constitucionalismo del PSOE, por lo que de ahí la preocupación de Zapatero por tener sedado al paciente impaciente y que no se le despierte.

Difícil, pues, lo tiene el presidente del Gobierno, que presto anda en bajarse los pantalones ante el tripartito cuanto sea menester y en subírselos ante la Comunidad de Valencia, que para eso Valencia es tierra de infieles. Sólo en esa clave de sumisión puede explicarse lo del trasvase del Ebro, que ha sido una pasada, o el boicot a la Copa de América, por mucho que el ministro Sevilla sostenga que todo seguirá igual, y no. Verbigracia, que Zapatero será el dentista pero la mano que le aprieta ahí es la de Maragall, y cómo le aprieta, coño, que ya nos duele hasta a nosotros.

El circo de Zapatero
Francisco Marhuenda La Razón 24 Junio 2004

Es una obviedad reconocer que Zapatero sigue en estado de gracia a pesar de la recua de mediocres que le rodean. Es difícil encontrar unos ministros que muestren su ineficacia en tan poco tiempo. El problema es que vivimos tiempos en los que la mediocridad es moneda común y el triunfo en política se sustenta en la partitocracia. Controla una buena parte de los medios de comunicación. ¿Qué lejos quedan los tiempos que se criticaba a Urdaci! Una vez más, como sucedió en 1982, comprobamos que el asalto a la televisión pública es algo consustancial al PSOE.

Cafarel no manda nada en RTVE, para eso está Barroso. A esto se une la extensión del auténtico pensamiento único. Es el dogmatismo de esa izquierda revanchista y resentida. Se puede criticar a un vocal del CGPJ por expresar una opinión jurídica sólo porque tiene convicciones católicas. Lo políticamente correcto es abrazar la fe del ateismo y la laicidad, que es la nueva religión que niega la libertad de conciencia.

Nada mejor que atacar a Juan Pablo II, porque los «progres», que viven de los tópicos anticlericales, no aceptan la incuestionable influencia que tiene su magisterio en todo el mundo. Encuentran muy ingenioso que ZP lo trate como si fuera sólo el jefe de un país exótico. El Papa no está para que la Iglesia, que es una obra de Dios, vaya a la moda como si fuera unos grandes almacenes. Mientras tanto, Moratinos se muestra cada vez más como uno de esos vendedores de alfombras propios de Oriente Medio, pero lo único que ha conseguido es que España sea el monaguillo de Francia y Alemania. No importa, los «progres» aplauden fervorosos porque lo fundamental es ir contra Aznar. La foto de las Azores fue un error, porque no teníamos tropas que enviar a Iraq, pero ya no somos un aliado fiable para Estados Unidos.

El talón de Aquiles del PSOE son los nacionalistas y Maragall con su diálogo de sordos. Zapatero no tiene pactos estables y eso de improvisar sale muy caro. Una muestra de ello es que los diputados y senadores de ERC utilicen el catalán mientras los presidentes de ambas cámaras reflejan con su sorpresa y reacciones el grado de estulticia que impera en el socialismo español. Mientras tanto, el PSC de Girona quiere que se suprima de la ponencia del congreso del PSOE la alusión a la «incuestionable unidad de España». ¿Dónde esta la coherencia de ZP? Ni está ni se le espera. Lo que es una gran oportunidad para Rajoy.

Decapitación de Kim Sun-il
Carniceros
José María Marco Libertad Digital 24 Junio 2004

La decapitación de Kim Sun-il por el comando de Al Qaeda liderado por Abu Musab al Zarqaui, plantea algunos interrogantes a los que inevitablemente nos tenemos que enfrentar.

El primero es acerca de la secuencia que conduce a esta escalada en la bestialidad. Está claro que es consecuencia de un fracaso de la Autoridad Provisional, que no ha sabido mantener el orden ni garantizar la seguridad de personas como Kim Sun-il, misionero evangelista y traductor, secuestrado cuando estaba haciendo una entrega el pasado 17 de junio. Ahora bien, también indica un atrincheramiento en la barbarie que es de por sí el signo de un fracaso propio. Las fuerzas armadas de Sadam Hussein no supieron plantar cara al ejército norteamericano y británico durante la guerra, luego recurrieron a los atentados contra los soldados extranjeros y contra las autoridades, extranjeras o no. Han continuado con la violencia contra la población civil iraquí, iniciaron la campaña de secuestros de extranjeros, que no logró sus objetivos, y ahora están recurriendo a las decapitaciones filmadas para sembrar el pánico en quienes están colaborando en la reconstrucción de Irak y trabajando en Arabia Saudita. En parte ya lo han conseguido. La brutalidad de los hechos da la medida de lo que al Qaeda y los terroristas islamistas están dispuestos a hacer para aislar a las poblaciones de los países árabes e imponerles su ley. La autocrítica de lo sucedido en Irak debe tener siempre en cuenta esta perspectiva.

El segundo se refiere a los propios crímenes. No son sólo asesinatos brutales. Son asesinatos rituales, realizados según prácticas recomendadas por textos tradicionales musulmanes. La decapitación es una de las formas de tratar a los infieles, y se realiza para que el espíritu del cuerpo desmembrado no pueda descansar nunca en paz. No se trata de culpar a todos los musulmanes, ni al Islam en su conjunto, de estas atrocidades. Pero hay que preguntarse qué clase de gigantesco fracaso conduce a poner en práctica y publicitar estas atrocidades en nombre de una religión. Los musulmanes, en particular los musulmanes de Oriente Medio, o del Islam occidental, deberían preguntarse cómo su propia cultura y sus regímenes políticos han alcanzado tal degradación.

El último se refiere al doble rasero con el que estos crímenes se están acogiendo en la mayoría de los medios de comunicación occidentales. El escándalo que han suscitado los malos tratos de Abu Graib no se ha repetido con las decapitaciones filmadas de Nick Berg, de Paul Johnson y de Kim Sun-il. ¿Por qué? Tal vez porque se les considere en cierto modo culpables, o bien porque para esos mismos medios y círculos intelectuales, los parámetros de conducta que se exigen a los soldados norteamericanos no valen para todos. Se da por hecho que los musulmanes no respetarán, no ya los derechos humanos, sino las mínimas reglas de compasión y de humanidad. Los musulmanes harían bien en tomar nota de lo que piensan de ellos sus “amigos” progresistas occidentales.

Opinión
El PSOE, la nación y los privilegios
Miguel Ángel Quintanilla Navarro Libertad Digital 24 Junio 2004

Con motivo de las manifestaciones contra la guerra en Irak el PSOE manifestó un desprecio chulesco por el concepto moderno de representación política, concepto propio de la existencia de una nación que es representada. El Parlamento y el Gobierno fueron acusados de violentar la voluntad popular, voluntad que, a juicio del partido socialista, encontró una expresión insuperable en su legitimidad en las manifestaciones alentadas por Zapatero. Por supuesto, esta sustitución del mandato representativo que fundamenta nuestro sistema político por la apelación a “la voz de la calle”, fue oportunamente arrumbado cuando la Iglesia Católica convocó a cientos de miles de fieles en las calles de Madrid -lo que, siguiendo el razonamiento expresado entonces por la izquierda, debería haber convertido al Cardenal Rouco Varela en presidente del Gobierno-, y es hoy igualmente ignorado por el PSOE, que no duda en legislar contra el criterio de esta institución.

Cuando no hay nación lo que hay (en el mejor de los casos) son “sectores de la sociedad”, “colectivos” o “sensibilidades”, una versión posmoderna de los “estamentos” o de las “clases sociales” que estructuran el pensamiento de la izquierda. En ausencia de la nación, el poder ejecutivo es un simple “mandado” de los sectores que lo apoyan, que tratan de ejercer –al parecer con bastante éxito-, un mandato imperativo, y, por tanto, a favor de un interés particular o privado. En este caso, el poder legislativo en un mero notario de los acuerdos entre el Gobierno y sus socios, y lo que hace, en sentido literal, es conceder privilegios, leyes privadas que satisfacen una aspiración de grupo.

Hasta ahora, la referencia de las iniciativas legislativas del Gobierno de Zapatero no es la nación española, sino sectores que se caracterizan por su organización subsidiada, su desprecio por los procedimientos de las democracias liberales, una abierta militancia sectaria, y, con raras excepciones, su infatigable combate contra España como concepto político e histórico. Todo el programa de gobierno del PSOE es sectorial, ignorante de la nación y del interés general tanto ideológicamente como territorialmente: gobierna para algunos sectores de opinión y para algunos lugares de España.

El último episodio de este modo privilegiado de legislar lo estamos viviendo a propósito de la nueva ley que aspira a hacer disminuir la violencia doméstica. Cuando se ha solicitado al Gobierno la inclusión en ella de la protección de cualquier víctima de ese tipo de violencia, la repuesta ha sido irrespetuosa con el poder judicial y propia de una ONG, pero no del Gobierno. Este defecto no proviene de su empeño en excluir de ella a los varones que puedan padecer la misma violencia que la mujer, sino del hecho de que asienta esta preferencia sobre un razonamiento estrictamente feminista y, por tanto, sectario y equivocado. Si en esta materia el Gobierno se niega a proteger a una parte de la ciudadanía (los varones) es sólo para poder decir que protege a otra de manera especial. ¿En qué perjudicaría a la eficacia de la ley la inclusión de los varones? En nada; al contrario, lo coherente sería que el PSOE acompañara su autorización de los matrimonios homosexuales con la protección a las víctimas de la violencia que pueda generarse dentro de ellos. ¿En qué perjudicaría a la pose feminista del PSOE? En todo. Porque lo que los grupos feministas piden no es sólo la protección de la mujer, sino que el gobierno elabore una ley feminista (y desde esta perspectiva la violencia es incompatible con las parejas homosexuales, porque “donde no hay desigualdad no puede haber violencia”) Recuérdese que el presidente del Gobierno se ha definido como un “feminista radical”.

Y así con cada nueva ley. El resultado, de no cambiar esta situación, no será sólo la elaboración de leyes contradictorias entre sí, sino la corrupción del sentido mismo de la ley como norma jurídica, que no ha de ser una remuneración societaria por los servicios prestados, sino la expresión de la voluntad general acerca del interés general.

Francia
Chapeau
GEES Libertad Digital 24 Junio 2004

Si no fuera por que su política atenta contra los intereses de Francia habría que reconocer que Chirac es un maestro de la alta política internacional. En lo que se refiere exclusivamente a las relaciones con España ha logrado en poco tiempo un importante número de éxitos que, además, han ido acompañados de una incomprensible aquiescencia por parte de las actuales autoridades españolas. Repasemos brevemente algunas de ellas.

La diplomacia socialista ha venido reconociendo, primero en la oposición y luego en el gobierno, el liderazgo francés en la política europea. Cuando, en compañía del canciller alemán, Chirac habló en nombre de la Unión para rechazar la invasión de Irak, los socialistas españoles lo asumieron con normalidad, sin valorar lo que suponía de humillación al resto de las naciones de este Viejo Continente a las que ni se consultaba, y, sobre todo, de desprecio a Javier Solana, único portavoz cualificado de las instituciones europeas en este terreno. Pocas veces Francia ha encontrado en España una disposición a la subordinación tan decidida como en nuestros días, renunciando a espacios de soberanía esenciales para defender nuestros propios y exclusivos intereses.

Hay quien ha visto en esta actitud una sintonía ideológica, pero esto es más aparente que real. Los socialistas españoles, como los alemanes, han asumido plenamente las viejas estrategias de apaciguamiento frente al Terror derivado de la proliferación de armas de destrucción masiva, el terrorismo internacional y los estados fallidos o canallas. Han entrado en un túnel de pacifismo que lleva al desarme moral de sus sociedades. Pero éste no es el caso de Francia. En la República vecina se cree y practica una clásica política de poder, orientada al desgaste de la potencia hegemónica. A diferencia de alemanes y españoles, creen en el ejercicio de la fuerza. En todos los casos se critica la política estadounidense, pero de distinta forma. Mientras que socialistas alemanes y españoles son crecientemente antiamericanos, al rechazar la globalización liberal que está en la base de su estrategia, los franceses están preocupados por el poder norteamericano y su negativo efecto sobre los márgenes de autonomía de su diplomacia. Españoles y alemanes, incapaces de articular una política en el medio y largo plazo, se suman a la estrategia francesa, aunque ésta no responde ni a sus prejuicios ideológicos ni a sus intereses.

Lo ocurrido en torno a la llamada Constitución europea, ya suficientemente tratado en estas páginas, es más de lo mismo. Francia ha impuesto, con grandes concesiones a Alemania, su voluntad. Con el nuevo sistema de votación España renuncia voluntariamente a su cuota de poder para pasar a un “cómodo” segundo plano bajo el despotismo ilustrado de los enarcas parisinos. Por qué un estado hace dejación de poder hasta ese punto es un enigma, pero las consecuencias las veremos si la Constitución llega a aplicarse.

La ideología sí nos ayuda a comprender otra de las grandes cesiones de Zapatero ante Francia, el abandono paulatino del Plan de Estabilidad y de la Agenda de Lisboa. Ni unos ni otros creen en la doctrina liberal. Se sienten cómodos con el déficit, la centralización económica, el desempleo y la caída de la productividad. La agenda de Lisboa fue una reacción ante la pérdida de peso económico de Europa en el mundo y, muy especialmente, ante los abismos que se están creando entre la productividad norteamericana y la europea. Ahora la mayoría es clara y Europa apuesta con firmeza por el estancamiento, no queriendo ver que el “estado de bienestar”, tal como hoy está organizado, es inviable. En la batalla de las ideas han llegado a la perversión de querer hacernos creer que esa política, y sólo esa, responde al ideario europeísta. Se es europeísta si se rechaza el vínculo trasatlántico y se abraza con ilusión el déficit. Cualquier otra opción es tan inaceptable como inmoral.

En este proceso de paulatina dejación de poder nos encontramos el esperpéntico capítulo marroquí. Cuando Mohamed VI ocupó el islote de Perejil Francia optó por nuestro enemigo y EE.UU. salió en nuestra ayuda. La lección fue bien aprendida por los dirigentes socialistas y ahí están los resultados: se invita al monarca marroquí a la boda del Príncipe de Asturias y no al Presidente norteamericano y se cede el Sáhara. En otras palabras, se asume la posición francesa a costa de los intereses nacionales.

Chapeau Monsieur Chirac, ha logrado usted lo que quería, sin pagar precio alguno y además sus víctimas le sonríen. La foto de Moratinos y Zapatero con Chirac en Bruselas, ahítos de felicidad al haber sido desplumados por el Presidente de la República, es una gráfica muestra de la realidad de nuestra política exterior: una renuncia a ser y a defender lo que es nuestro, una inexplicable voluntad de vasallaje.    GEES: Grupo de Estudios Estratégicos

Derogación del PHN
El epitafio de Joaquín Costa
José García Domínguez Libertad Digital 24 Junio 2004

El epitafio de Joaquín Costa, primero entre nosotros en entender que el gran problema de España es el agua, reza un lacónico “No legisló”. Demasiado conceptista para los gustos contemporáneos, tan volcados al repudio de lo clásico y la ignorancia del epigrama. Inimaginable que, por ejemplo, Cristina Narbona piense en una frase similar para que algún día un trozo de mármol intente rescatarla del olvido. No, lo más probable es que se le ocurra algo del siguiente tenor: “Ni escuela, ni despensa. Pero, eso sí, siete llaves al proyecto de trasvase del Ebro que diseñara el compañero Pepe Borrell”.

Aquí, llevábamos cerca de medio siglo haciendo todos mucha coña de la obsesión de Franco con el agua y los pantanos. Hasta que Maragall ha contado su último chiste de aguas mayores, el de las desaladoras. Pero éste sólo le hace gracia a él y a Carod Rovira; ni los de CiU se han reído. Y es que Pujol, que si fuese tonto no habría gobernado todo el tiempo que le dio la gana, nunca se creyó el cuento chino de las desaladoras. Menos demagogo que sus herederos, era partidario de hacer un trasvase, pero con agua francesa del Ródano. Porque sabe que si el problema de España es el agua, el gran escollo para deconstruirla algún día también será el agua.

Lo que vertebra de un modo irreversible a los territorios son las grandes infraestructuras compartidas, las del tipo que representaba el Plan Hidrológico Nacional. Por eso, alguien como Borrel no albergó ningún reparo al intentar ponerlo en marcha. Y por idéntico motivo los nacionalistas se declararon radicalmente en contra de la idea desde el principio. Los primeros, los del PSC que han impuesto a Rodríguez regar con sal las huertas de Valencia y Murcia. Fue el peaje innegociable a cambio auparlo a la Presidencia del Gobierno.

Para entender la desazón que provocaba en los secesionistas la posibilidad de que la llave del grifo de “su” agua sólo estuviera al alcance de otras manos, basta repasar lo que enseñan los textos escolares que editan. Sus hijos (y los del prójimo que no tenga forma de eludirlos) aprenden en ellos que fue un drama colosal la arribada de Felipe V con su proyecto demoníaco de acabar con la Edad Media e intentar dotar de un Estado moderno a España. Pero cuando tienen que explicar que el en siglo XIX se eligió la estructura radial al implantar la red ferroviaria, las lágrimas de desolación de los autores directamente salpican a los niños que están obligados a leerlos. De ningún modo podrían ellos auspiciar una nueva traba similar.

La razón de que Joaquín Costa nunca escribiera en el BOE fue que sabía que únicamente podría haberlo hecho al dictado de terceros. La misma explica que entre los centenares de páginas dedicadas al problema hidráulico nacional jamás hiciese referencia a alguna peregrina “nueva cultura del agua”. Eran otros los tiempos, otros los espíritus y otros los talantes. No hubiera soportado la expectativa de ser recordado por una lápida que informase: “Fue un pobre hombre”.

La mezcla letal
José Javaloyes Estrella Digital 24 Junio 2004

El ambicioso y poco previsible ataque de la guerrilla separatista chechena contra tres localidades de su vecina república de Ingushetia reitera la medida de excepcional virulencia alcanzada por la mezcla de nacionalismo y radicalismo islámico. Es la mezcla letal con que se abre el siglo XXI. Arrancó la explosiva emulsión en la última etapa de la Guerra Fría, cuando el islamismo fue movilizado contra la URSS ocupante de Afganistán. Se trataba del islamismo más estricto: el difundido en las madrasas suníes, especialmente de Arabia y Pakistán.

Siguió la combinación de los ingredientes políticos con el integrismo islámico, en el seno del mundo árabe, con esa dinamo de desestabilización regional que es el conflicto israelo-palestino. Un conflicto al que también se ha querido apuntar desde el primer momento el otro integrismo musulmán, el de los chiíes de Irán, en el instante en que la Revolución de los Ayatolás se hizo con el poder tras la caída del Sha. Esta vía iraní presenta sus peculiaridades. Su integrismo de segundo grado, en el que a lo político-religioso general se une el específico factor nacionalista, parece haber llegado a un punto de bloqueo, por haber querido introducir en la ecuación el ingrediente de la libertad política: algo que de suyo obstruye el circuito de la verdad (democrática) administrada por los ayatolás.

Fuera del Irán establecido por Jomeini, el punto de arranque de la explosión en cadena causada por la mezcla de islamismo y nacionalismo fue la última Intifada. Provocada por las gentes de Ariel Sharon para frenar, detener y desmontar la dinámica de paz de los Acuerdos de Oslo, luego de que fuera eliminado previamente Isaac Rabin, trae esta Intifada un potencial de resonancia prácticamente insondable. Siguió a lo traído por esa estrategia del sionismo más radical el fiasco tremendo y muy amargo fruto de la guerra de Iraq, dentro de cuyo actual desenlace se recombina, de forma especialmente virulenta, la explosiva función simbiótica de nacionalismo árabe y radicalismo integrista del islam de los suníes, artillado por Al Qaeda.

Pero la simbiosis y la combinación del radicalismo islámico es posible también, como prueba el caso de Chechenia, con la carga de otros nacionalismos que el de los árabes y los persas. Ahí está la prueba de los nacionalismos caucasianos, tan determinantes de la última y definitiva crisis de la URSS como protagonistas centrales en los problemas de la nueva Rusia. Sin embargo, en este ahora en que tanto se habla, por tan obvias razones, del integrismo islámico y del terrorismo, convendría que se reparara lo suficiente en el peso y significación de los nacionalismos como factor interactuante. Sin la base nacionalista de los chechenos, de los iraquíes y de los palestinos no medraría Al Qaeda como lo hace, a doble vertiente, en el mundo árabe y en el universo islámico.

El nacionalismo como sentimiento tiene potencial suficiente para crear un ámbito de totalidad equiparable al religioso. Lo equiparable de su condición podría explicar la recíproca complementariedad de uno y otro. Por supuesto que no es de ahora la mezcla explosiva. En Asia Menor y el norte de África el radicalismo religioso como estribo de la violencia política viene desde la Edad Media. En Occidente, sin embargo, la explosión nacionalista (que finalmente se transfirió al mundo árabe en la primera mitad del siglo XX) llega desde el XIX, con las totalizaciones hegelianas a la derecha, como nación, y a la izquierda como clase —proletaria, por supuesto—. Ahora, el nivel de la civilización tecnológica ha multiplicado, exponencialmente, la onda del problema. Fundidos los núcleos de las dos emociones, la islamista y la nacionalista, la explosión es de consecuencias inapelables, demoledoras e imprevisibles.    jose@javaloyes.net

Congreso de los diputados
Europa no mola
Susana Moneo Libertad Digital 24 Junio 2004

No se esperaba mucho de Zapatero en su comparecencia en el Congreso para explicar el acuerdo sobre la constitución europea. Si se divisaba en cambio una intervención del jefe de la oposición algo más lucida que la del Presidente del Gobierno. Hasta aquí nada ha fallado. Zapatero ha estado institucional y grandilocuente en la defensa de la joven Carta Magna europea y ha anunciado la convocatoria de un referéndum para ratificarla. Mientras Rajoy ojeaba un libro los socialistas alentaban a su jefe con una con una cerrada ovación. Pero mayor era, después, la de los populares para su líder.

Con el margen que le da estar en la oposición ha destapado su ironía para reprochar a Rodríguez Zapatero su pasividad en Europa : “ me recuerda –decía Rajoy- aquel general que era más famoso por sus memorias que por sus hazañas”. Tras la retahíla de decepciones y cesiones, entraba también a valorar “los vanos intentos” de Zapatero de promocionar nuestras lenguas en Europa.: “Lo que se ha traído es un permiso para que traduzcamos la Constitución en España”.

Pero tras el pulso de aplausos y las primeras lizas, el espectáculo estuvo en los escaños del hemiciclo. Espectáculo bochornoso, por supuesto. La mayoría de sus señorías optaron por abandonar el sillón que tan bien les mantiene y la imagen era desoladora. Se empeñan en alentar a los ciudadanos a un referendum sobre algo que ni a ellos les interesa. Muchos no escucharon “la frase” de Zapatero: “queremos combatir con nuestro ejemplo cualquier tentación de escepticismo o retroceso”. Ahí queda eso.

ETA, POSIBLE DESTINO DE 500 KG DE DINAMITA ESCONDIDOS EN AVILÉS
ETA robó un coche en diciembre de 2002 en la misma calle de Avilés donde Trashorras tiene su garaje
Hace unos días Rajoy y Zaplana se negaron a descartar que ETA tuviera alguna relación con el 11-M. Las revelaciones de este jueves de La Nueva España avalan la prudencia de los líderes del PP. En diciembre de 2002, un detenido por la operación "Pipol" –en la que se detuvo a Suárez Trashorras y Toro Castro– informó que había 500 kilos de dinamita escondidos en Avilés para ETA. La misma cantidad que la incautada en la furgoneta-bomba interceptada en Cuenca. Hay más coincidencias.
Libertad Digital  24 Junio 2004

En julio de 2001, la Policía Nacional detuvo a 23 personas en una operación contra el tráfico de drogas denominada "Pipol". Los agentes se incautaron, además de hachís, de 16 cartuchos de Goma 2 ECO y 94 detonadores. Entre los detenidos estaban Emilio Suárez Trashorras (convertido en confidente, según se ha sabido más tarde), Carlos Toro Castro (su cuñado y posteriormente también confidente policial) y un santanderino afincado en Castrillón y que respondía a las siglas J.I.F.D. y al alias de "Nayo".

Aunque parezca mentira, casi tres años después las diligencias del caso se siguen instruyendo en el Juzgado de Instrucción número 1 de Gijón. El sumario sigue abierto y ya acumula doce volúmenes con más de un millar de folios. Algunos de los detenidos en la operación como Trashorras y Castro Toro se convertirían, no se conoce la fecha exacta, en confidentes del inspector jefe de Avilés, Manuel García Rodríguez, según desveló El Mundo.

El tal "Nayo", que había sido compinche de Trashorras en otros asuntos, intentó llegar a un acuerdo con la Policía informado sobre unos explosivos que se encontraban escondidos en un monte cercano a Avilés. Su abogado le convenció para que no lo hiciera.

Según cuenta este jueves La Nueva España, la información no pasó desapercibida para el abogado madrileño, Carlos Alberto Tejeda, que intentó hacer un trato con la fiscalía de Asturias para que rebajara las penas a dos de sus clientes también detenidos en la operación "Pipol". Los datos de "Nayo" parecían jugosos. Trashorras escondía 500 kilos de dinamita en la zona de Illas. Justo la cantidad que a finales de febrero de 2004 se incautó a ETA en la furgoneta detenida en Cuenca. Sin embargo, según Tejeda, "los agentes contestaron que no iban a registran una montaña". El letrado no consiguió que el fiscal antidroga, José Luis Rebollo, aceptara el trato y sus dos clientes fueron condenados. "Nayo", por su parte, está desaparecido y algunas fuentes citadas por La Nueva España dicen que está escondido en Sudamérica.

Pese a que el trato no fructificó, Tejeda decidió reunirse en diciembre de 2002 con el fiscal jefe de Asturias, Rafael Valero Oltra, para ponerle sobre aviso de la situación. "Si informamos al fiscal fue porque sabíamos que la dinamita del zulo de Avilés iba a venderse a ETA, y eso era un asunto muy serio", ha explicado Tejeda al diario astur.

El titular del juzgado que lleva el caso, el juez Juan Laborda Cobo, explicó en marzo de 2004 a El Comercio que la procedencia de los explosivos incautados en la operación "Pipol" no fue investigada "porque el hecho delictivo se limitaba a la tenencia de esos explosivos". Por eso, la actuación policial y judicial respecto a los explosivos se redujo a un informe pericial de los TEDAX y a destruir, en noviembre de 2001, la Goma2 ECO incautada para evitar un accidente. Según informó el diario ABC, el no investigar su procedencia causó malentendidos y cierto malestar entre la Policía y la Guardia Civil, ya que es la Benemérita la que tenía las atribuciones sobre los explosivos. Al parecer, hubo un problema de "falta de comunicación" entre ambos cuerpos.

En las mismas fechas –finales de 2002– en las que Tejeda informaba a la Fiscalía asturiana de que 500 kilos de dinamita estaban a disposición de ETA en los montes de Avilés, la banda terrorista robaba un coche en Avilés y lo hacía explotar con 35 kilos de explosivos en la plaza de Alfonso XII de Santander. El coche, un Renault 19 gris, fue robado en diciembre de 2002 en la Travesía de la Vidriera. El 19 de junio de 2004, la Guardia Civil registró varios garajes y sótanos próximos al piso de la avenida de Gijón que comunica con la Travesía de la vidriera, donde vivía Emilio Suárez Trashorras y donde también tenía su garaje. La Nueva España recuerda que cuando se produjo el atentado de Santander ya se especuló con que el vehículo se había preparado en Asturias.

Chacón permite, en ausencia de Marín, que un diputado de ERC pregunte en el Congreso en catalán
E. L. P. La Razón 24 Junio 2004

Madrid- Entre catalanes anduvo el juego. Un presidente que se ausenta del hemiciclo, cansado por el soporífero debate sobre Europa (Manuel Marín). Una vicepresidenta primera, que casualmente es del Partido Socialista de Cataluña, y que asume el mando de la Mesa de la Cámara (Carme Chacón). Un nacionalista catalán que fórmula una pregunta en su lengua natal (Ramón Torres). Un ministro, que casualmente también es del PSC, y que tiene que contestar la pregunta (José Montilla).

Esta vez, los de Carod Rovira sí se salieron con la suya. Y es que en ausencia de Manuel Marín, Chacón pasó por alto lo que el presidente de la Cámara ha evitado en las dos últimas sesiones de control al Gobierno, que los diputados de Esquerra Republicana de Cataluña formulen sus interpelaciones al Ejecutivo en catalán.

Habían pasado más de cinco horas de pleno y pocos se percataron del asunto. Apenas una docena de diputados seguía ya la sesión plenaria. Pero, Ramón Torres cumplió con el ritual que se ha propuesto su grupo cada semana. Y esta vez sí formuló su parlamento en catalán. No estaba Marín con el mazo para impedirlo. «Señor ministro ¬se dirigió Chacón a Montilla¬ tiene usted la potestad de contestar o no a la pregunta. Yo la he entendido y creo que usted también. Pero, no estamos garantizando así el derecho de todos a comprenderla». Sin más comentario, Montilla contestó en castellano.

Era, quizá, la concesión de los socialistas a una ERC que ya ha avanzado que seguirá dando la batalla, mucho más después de que Zapatero no haya conseguido en Europa el reconocimiento de la lengua catalana. Cada semana, habrá «numerito». Está garantizado. Lo advierte el portavoz de los nacionalistas catalanes, Joan Puigcercós, que no está dispuesto a pasar ni una.

Buena muestra es que su airada protesta ha logrado que hoy jueves no haya pleno con un motivo de peso: en Cataluña es fiesta. Le avala, en este caso, que la sesión inicialmente prevista tenía tan sólo un único punto en el orden del día que, después de su recomendación, se celebró anoche a última hora. Sus señorías lo agradecerán. Así tendrán un nuevo fin de semana de cuatro largos días.

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