AGLI

Recortes de Prensa     Domingo 27 Junio 2004
El PSOE empieza a dividir a los militares
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Junio 2004

El valor de las opiniones

José Galeano La Razón 27 Junio 2004

Valencia contra Cataluña
Iñaki Zaragüeta La Razón 27 Junio 2004

ESTAMBUL, HORA CERO PARA LA OTAN
Iñaki Zaragüeta La Razón 27 Junio 2004

El Instituto Cervantes implantará un único certificado de español

JOSÉ HUESCA (efe | madrid) La Voz  27 Junio 2004

¿Lenguas autonómicas

OLDO BIGURI  El Correo 27 Junio 2004

Todos traductores
Nota del Editor 27 Junio 2004
 

El PSOE empieza a dividir a los militares
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 27 Junio 2004

Ha sido llegar el PSOE al Gobierno, aunque sea con una mayoría escuálida y apoyado en IU y ERC (los dos partidos más radicalmente opuestos al sistema constitucional español), y ya se ha desatado el proceso clásico del socialismo cuando toca poder: es incapaz de limitarse a gobernar, está empeñado siempre en subordinar a sus intereses de partido los intereses del Estado y sigue obsesionado por pastorear España como una finca particular, incluido el derecho a desmembrarla y repartirla. Partido, Gobierno y Estado son lo mismo en el proyecto totalitario de la izquierda. Al fin y al cabo, son piezas de un mecanismo único: un régimen en el que aquellos que no están con ellos están contra ellos, en el que todos los que no comparten su proyecto político se convierten en ciudadanos de segunda, sin más derecho que el de pagar impuestos y sin otro deber que el de acatar las consignas de lo políticamente correcto. Toda opinión debe ir franqueada por el sello del nihil obstat que despacha el Estanco de Polanco y amenizada por los Coros y Danzas de RTVE. Luego vendrán las encuestas del CIS a refrendar las opiniones de los españoles, aunque no sean suyas; y lo que votan, aunque no lo voten. En los orígenes del socialismo real, Lenin dijo que la mentira puede ser una herramienta revolucionaria. En 2004, es la única que le queda a la izquierda. Mentira o propaganda.

Jueces y militares han sido los primeros sectores afectados por el sectarismo patológico del PSOE en su reestreno gubernamental. Y si en el ámbito judicial hemos de constatar los resabios totalitarios de esa masonería judicial dispuesta a torcer la letra y el espíritu de la Constitución para imponer leyes que son panfletos y panfletos que aspiran a leyes, en el militar estamos asistiendo, casi con la boca abierta, a la división de los generales por simpatías políticas, a la promoción y destitución de los más altos cargos mediante sinuosos procesos y aviesas campañas de opinión. En concreto, Bono no ha vacilado en manipular el dolor de las familias de los muertos en el accidente del Yakovlev para remodelar a su gusto la cúpula castrense y ha conseguido el dudoso honor de recuperar algo que en los jueces hacemos todos los días pero que en los militares no hacíamos desde el fracasado golpe de Estado del 23-F: dividirlos según sus simpatías políticas.

Ni siquiera la obsequiosidad de los altos responsables militares con el PP, que se rindieron a la demagogia antioccidental y antimilitarista del zapaterismo, les ha evitado una destitución presentada como depuración de responsabilidades en el accidente del Yakovlev. ¿Pero en qué fases del accidente? ¿En la contratación del vuelo, en la responsabilidad del piloto, en los errores turcos al identificar los cadáveres? Se habla de lo último sugiriendo lo primero, pero se da por supuesto lo primero, se omite lo segundo y se manipula lo tercero. En rigor, Bono utiliza el dolor de unas familias probablemente mal atendidas y quizás psicológica, económica y políticamente maltratadas por Trillo para crear una especie de milicia bonista o un partido con galones donde la promoción sólo está al alcance de los incondicionales y donde la depuración se hace mediante campañas de imagen y manipulación de hechos irreversibles y sentimientos honorables. Que empiezan a dejar de serlo cuando se convierten o se dejan convertir en armas de oscuras batallas políticas, a costa de lo militar y en detrimento de lo nacional. Las familias de los afectados en el accidente del Yakovlev deberían reflexionar sobre esto. Y Zapatero debería reflexionar sobre el hecho de que Bono, en tres meses, haya hecho bueno a Narcís Serra. A lo mejor es lo que está haciendo: reflexionar y partirse de risa.

El valor de las opiniones
José Galeano es escritor La Razón 27 Junio 2004

Va ya para tres siglos que el Padre Fray Benito Jerónimo Feijoo nos decía: «El valor de las opiniones se ha de computar por el peso, no por el número de las almas. Los ignorantes, por ser muchos, no dejan de ser ignorantes ¿Qué acierto, pues, se puede esperar de sus resoluciones? Antes es de creer que la multitud añadirá estorbos a la verdad, creciendo los sufragios al error». Y es verdad que el voto que se emite para expresar una opinión sobre un asunto o tema determinado, exige, al menos, un previo conocimiento lo más pleno posible del tema a discutir, debatir y, en su caso, aprobar o rechazar. Es evidente que la opinión estará más formada y, por tanto, el voto tendrá más calidad o más «peso» que diría Feijoo, en función del menor o mayor conocimiento que se tenga del tema sometido a votación ¬sin perjuicio de la valoración moral, si el tema suscitara problemas de conciencia moral¬. A modo de ejemplo el titular de una profesión u oficio tendrá más y mejor conocimiento de su oficio o profesión que el que tiene otro distinta. Así el agricultor, médico, zapatero, albañil, comerciante, etcétera. Traigo esto a colación para una mejor exposición de la idea y no la de establecer, que no es el caso, la definición o diferencias de las distintas formas de democracia.

Por lo expuesto, los partidos políticos deberían exponer con claridad y con verdad, no ya las ideologías ¬que han muerto víctimas de sus artificiales entramados¬, sino los valores que dicen representar y defender, ya que la confusión existente entre el electorado poco informado es total. Así es corriente y vulgar entender que los partidos políticos llamados de «izquierda» (PSOE, IU, etcétera) representan y defienden a los «obreros» y los partidos políticos llamados de «derecha» (PP, etcétera) representan a «los empresarios o ricos», lo cual es absolutamente falso, ya que históricamente y por citar uno solo de los logros más importantes para los obreros, la Seguridad Social es creación de la llamada «derecha». (Mitos del Socialismo. La Europa social, LA RAZÓN, 12/06/2004, pág.44). Por otra parte, en una economía de mercado no se entiende el progreso sin unos «empresarios» inteligentes y audaces que arriesguen sus riquezas o capital y unos «obreros» peritos en su oficio que secunden las consignas de su empresario. Eso es lo que hace progresar y prosperar a los pueblos. Ahí están, a modo de ejemplo, los EE UU, donde no existen partidos socialistas, de izquierda, y es, sin embargo, el país más poderoso ¬militar y económicamente¬ de la Tierra. Esta confusión es producto de la falta de información y conocimiento. Uno de los medios de información más importante en el aspecto político y sociológico es, sin duda, la prensa diaria escrita. Pues bien, la media nacional del porcentaje de población lectora en el año 2003 era del 39,3% y, en los dos feudos socialistas que ponemos como ejemplo, la Comunidad de Extremadura era inferior a la media nacional, esto es, el 32,3 %, y en la Comunidad de Castilla-La Mancha del 22,4%. Si a ello añadimos que este escaso porcentaje de lectores se concentra en los núcleos urbanos de mayor población, el número de lectores de prensa diaria en los núcleos de población rural es nulo y, por tanto, la información nula, por lo que su capacidad de opinar se halla mermada y sometida a errores, por la rutina o los prejuicios citados. De ahí que sociológicamente exista una disparidad absoluta de opinión entre el voto rural y el voto urbano, generalmente más informado.

Las elecciones europeas del 13-J, no son ¬por obvias razones¬ las más adecuadas para un análisis que confirme la tesis y, sin embargo, se ve adverada por los hechos. En Extremadura, feudo del PSOE ¬por causas ajenas¬, el PP ha ganado en las dos capitales de provincia, Cáceres y Badajoz, y en algunos pueblos importantes, y ha perdido en los núcleos rurales, con una diferencia en el total de Extremadura de 38.084 votos, repartidos entre los 382 pueblos de la Región. En la Comunidad de Castilla- La Mancha, el PP ha ganado en las cinco capitales de provincia y algunos pueblos importantes, con una diferencia en toda la Región de 30.570 votos.

Las bolsas socialistas de Andalucía, con su sucursal vasco-catalana, tienen raíces sociológicas distintas, incluidas las indicadas ¬y que con las nacionalistas vasco-catalanas, merece un estudio más detenido, que no es de este lugar¬. Lo único cierto es que el socialismo, desprestigiado por el socialismo real de la Unión Soviética, tanto en lo social como en lo económico, para ganar adeptos a su secta, se ha ido despojando de los harapos y máscaras que lo cubrían, y así reniegan y repudian, como si de mujer adultera se tratara, de la doctrina marxista, en Bad Godesberg (Alemania). Y en España, Felipe González hace lo mismo en el Congreso socialista e ítem más, en lugar de «socializar lo privado» que es la razón de ser del socialismo, «privatizan lo socializado», abominan de las nacionalizaciones y privatizan los bancos nacionalizados, creando Argentaria, y para más inri transforman «la legislación laboral más favorable a los obreros que haya existido nunca» del Régimen de Franco, en expresión de Pío Moa, en la legislación laboral de «los contratos basura» y se cargan los Tribunales Económico-Administrativos Provinciales, creados por el dictador Primo de Rivera y al que podían acudir las clases humildes, sin la asistencia de abogado, e impide a esas clases humildes que reclamen los impuestos de carácter local, mandándolas a los juzgados y salas de lo Contencioso, para lo que precisan asistencia letrada o se cargan la independencia de la Administración de Justicia, tan necesitada y querida por el pueblo llano, introduciendo la figura de jueces y magistrados del tercer y cuarto turno y el sistema de los «cupos» en su elección. La lista de agravios podría ser interminable. ¿Dónde está el socialismo del PSOE? Se le ha caído la sigla S de socialista. ¿Dónde está la defensa del obrero? Se le ha desplomado la sigla O de obrero. ¿Dónde está la defensa de la Justicia que es soporte y garantía de los ciudadanos? Se le ha desprendido la sigla E de español.

Por eso es tan importante el valor de las opiniones que deben generarse en una información veraz. «El derecho a la verdad ¬según las palabras de Juan XXIII a los juristas católicos¬ es anterior y superior a todo otro derecho y exigencia». Y otro Papa de la Iglesia, Pío XII, nos dijo: «Ninguno hoy, cualquiera que sea el campo o partido social o político a que pertenezca... tiene derecho a enmascarar su rostro, a aparecer como no es, a recurrir a la estrategia de la mentira». Estas máximas jurídico-morales deberían figurar obligatoriamente en el frontis de todos los foros.

Valencia contra Cataluña
Iñaki Zaragüeta La Razón 27 Junio 2004

La Comunidad Valenciana vive un periodo de dudas sobre su futuro desarrollo por miedo a que Rodríguez Zapatero vuelva a practicar una política discriminatoria en las infraestructuras como la de Felipe González. El temor proviene por las últimas decisiones o ausencia de ellas respecto a los proyectos viales, portuarios y ferroviarios. Y en esta ocasión, el recelo es mayor por la impresión de que el presidente central está preso y sometido al PSC de Pasqual Maragall, apoyado con entusiasmo por la ERC de Carod Rovira, quienes se han puesto el mono de faena en la cruzada para frenar el espectacular crecimiento y protagonismo de la Comunidad Valenciana iniciado en 1995 por Eduardo Zaplana y mantenido por Francisco Camps.

No es victimismo, sino realidad secular desde los Decretos de Nueva Planta. Pero hablemos de los últimos 25 años, desde que ya se privó de la condición de nacionalidad histórica a esta Comunidad a la hora de redactar su Estatuto de Autonomía. En los 80 y primeros 90, el PSOE excluyó la autovía y el AVE entre Valencia y Madrid de los primeros planes del Estado, por no hablar del desmantelamiento de los Altos Hornos en contra del informe Kawasaki. Tras la hégira de José María Aznar que compensó algo la afrenta, Zapatero decidió favorecer a Cataluña y Aragón estrangulando las aspiraciones valencianas sobre el agua (trasvase del Ebro), AVE (el único sin fecha), puerto, como si atendiera a una planificación minuciosa.

Mi amigo Rogelio está convencido de que nuestros vecinos norteños no se detendrán en su afán de dejarnos chirizos, porque se basan en que los valencianos, históricamente, nunca elevaron sus problemas a la categoría de conflicto. Quizás se equivocan.

ESTAMBUL, HORA CERO PARA LA OTAN
Editorial ABC 27 Junio 2004

LA OTAN podría muy bien estar poniendo las bases de su crisis definitiva si en la Cumbre de Estambul continúa instalada en la autocomplacencia. La Alianza Atlántica tiene tras de sí un brillante pasado. Durante cuatro décadas, como reconoció su primer secretario general, Lord Ismay, la OTAN cumplió a la perfección con su triple desafío: «mantener a los rusos fuera, a los americanos dentro y a los alemanes debajo». Aunque en los años 90 muchos pensaron que su razón de ser se había evaporado, la violencia étnica y religiosa de la antigua Yugoslavia destacó una vez más el valor estratégico y militar de la OTAN, sólo que en lugar de dedicarse a defender el territorio de sus miembros adoptó como tarea primordial el apoyo a la paz y las misiones de carácter humanitario. Es verdad que ese giro estratégico venía impuesto por la realidad de los hechos, pero también hubo mucho de búsqueda de legitimidad institucional en un ambiente radicalmente distinto al de la confrontación Este-Oeste. El problema es que por salvar su imagen enfatizando lo que más quería la opinión pública, esto es, las misiones de apoyo a la paz, la OTAN perdió por completo de vista su esencia, ser una máquina de combate al servicio de la defensa de sus miembros. Los aliados, con escasísimas excepciones, en lugar de prepararse para los enfrentamientos del mañana, recortaron los presupuestos de defensa e invirtieron en tecnologías y sistemas inadecuados para las nuevas misiones.

En diciembre de 2002 tuvo lugar la Cumbre de Praga, donde se intentó resolver algunos de los dilemas que aquejaban a la OTAN. Había ya pasado más de un año desde el 11-S, cuando se activó el artículo 5, la cláusula de defensa colectiva por la que un ataque contra uno es considerado una agresión contra todos, pero que no tuvo efecto práctico alguno, y los americanos fueron a la capital checa dispuestos a poner a la OTAN en el centro de sus miradas, como les reclamaban los europeos, siempre y cuando la Alianza se transformara y asumiera un rol global y nuevas misiones, como la contraproliferación y la guerra antiterrorista. Pero desde entonces, el progreso ha sido más retórico que real aunque se diga lo contrario.

Estambul debería permitir dejar definitivamente atrás la autocomplacencia. Es verdad que la OTAN ya no es lo que era, cuando tenía enfrente al Ejército Rojo, pero está muy lejos de llegar a ser lo que tiene que ser, una organización capaz de dar respuesta a las amenazas que están poniendo en peligro la seguridad de sus miembros, comenzando por el terrorismo internacional. Estambul no es un lugar inocuo. Turquía tiene frontera con Irak, donde, se quiera o no, se está librando la principal batalla contra la yihad y las fuerzas que buscan impedir a toda costa que en ese país pueda llegar a florecer un régimen constitucional. Si la OTAN quiere seguir siendo relevante, tiene que tener la capacidad de ser usada y tiene que poder emplearse eficazmente. La cumbre celebrada en Dublín entre el presidente norteamericano, George W. Bush -quien instó a los líderes europeos a tender abiertamente la mano a Turquía-, y los responsables de la UE fue ayer un nuevo paso hacia el consenso sobre la crisis de Irak, hacia una convergencia de intereses que, tras limar asperezas con Francia y Alemania, núcleo duro de la UE, lleve a la OTAN a implicarse en la pacificación de Oriente Próximo, recuperando el consenso perdido y asumiendo una visión estratégica compartida. Pocas señales permiten hoy pensar que esas condiciones puedan satisfacerse, pero si la OTAN no va a Irak finalmente, habrá decidido convertirse en una organización marginal. El futuro estratégico ni espera ni perdona los errores.

El Instituto Cervantes implantará un único certificado de español
El director del centro firmó un convenio con el rector de la Universidad de México
Intenta convertir el Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE) en título de referencia
Nueva sede en Hungría y puesta en marcha por fin de la de China
JOSÉ HUESCA (efe | madrid) La Voz  27 Junio 2004

El director del Instituto Cervantes, César Antonio Molina, y el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Ramón de la Fuente, firmaron ayer un convenio de colaboración para la creación del certificado panhispánico de español.

Este convenio constituye un importante paso para que el actual Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE) sea la titulación de referencia del dominio del idioma español en todo el mundo.

Las dos instituciones apuestan por aunar esfuerzos para fomentar la enseñanza del español y convertir el DELE en un diploma expedido no sólo por España sino también por México. El objetivo es que todos los países hispanohablantes lo expidan y que esta titulación sea reconocida en todo el mundo, como lo son el TOEFL (Estados Unidos) o el First Certificate (Inglaterra) respecto al inglés.

Difusión cultural
Tras la firma del convenio, durante un acto celebrado en la sede del Instituto Cervantes que contó con la presencia del embajador de México, Gabriel Jiménez Remus, César Antonio Molina recordó que en los fines del Instituto Cervantes se encuentra el desarrollo de la enseñanza del español y la difusión de nuestra cultura, «y para ello es imprescindible el interés y el esfuerzo de los que compartimos la misma lengua».

El director del Instituto manifestó su satisfacción por un acuerdo que responde a una aspiración fundamental, «ya que la difusión de los DELES es uno de nuestros principales objetivos», y destacó el hecho de que el convenio se haya establecido con la gran universidad mexicana -con más de 250.000 alumnos y 30.000 profesores e investigadores- «anto por su importancia como por ser México la gran potencia presente y futura de hispanohablantes».

Consideró, asimismo, que es el inicio de una colaboración más amplia en la certificación del español como lengua extranjera y animó a otros países para poder llegar con ellos a convenios similares con los que se plasme «la importancia de la certificación del español como lengua extranjera».

El convenio establece que ambas instituciones crearán las bases para «la elaboración de los modelos de examen, con orientación panhispánica, de los diplomas y/o Certificados que acrediten el nivel de competencia del español como lengua extranjera y certifiquen el nivel de dominio alcanzado por los candidatos».

A partir de ahora, representantes de ambas instituciones formarán un grupo de trabajo que se reunirá tanto en México como en España.

¿Lenguas autonómicas?
OLDO BIGURI/PROFESOR UPV/EHU Y MIEMBRO DEL CONSEJO DE EUSKERA DE LA DIPUTACIÓN FORAL DE ÁLAVA El Correo 27 Junio 2004

Diversos acontecimientos han vuelto a traer a la actualidad la cuestión lingüística en España, habiéndose abierto con la llegada del nuevo Gobierno una serie de expectativas positivas para el euskara, el gallego y el catalán, lo cual puede brindar una oportunidad inmejorable para entablar una discusión constructiva sobre el estatus que estas lenguas tienen y deberían tener, no ya en Europa, sino dentro de la propia España. De hecho, para el futuro y el presente de estas tres lenguas, mucho más importante que un reconocimiento por parte de la UE sería justamente la asunción por parte del Estado español de su propia responsabilidad en la mejora o, como suele decirse, normalización de las que la Constitución (CE) denomina «las demás lenguas españolas».

Una primera reflexión tiene que ver con la denominación de 'lenguas autonómicas' que a veces se usa, expresión no empleada por la CE, pero que denota claramente el estatus inferior que para muchos tienen estos idiomas dentro de la estructuración del Estado; claro que ello se deriva del artículo 3.2 de la Constitución, que establece que «las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus estatutos». Es cierto que dicha disposición ha posibilitado una evidente recuperación de esas lenguas, pero también ha tenido dos efectos no tan positivos: por un lado, ha servido para que el Estado español como tal se desentienda de casi toda responsabilidad en la normalización lingüística de las comunidades bilingües (el Estado invierte poquísimo dinero a favor del euskara, catalán y gallego, no así del castellano), a pesar de la responsabilidad histórica que dicho Estado ha tenido en el deterioro de la situación de esos idiomas; y, por otro, ha contribuido a acentuar aún más la identificación sobre todo del euskara y del catalán con los respectivos nacionalismos, al haber delegado la responsabilidad de la recuperación de dichos idiomas en los gobiernos autonómicos, controlados por partidos nacionalistas, quienes lógicamente han hecho una política lingüística nacionalista, o, en el caso navarro, por un partido 'antinacionalista vasco' cuya política lingüística está impregnada también de esa misma ideología, en perjuicio del euskara. Ciertamente, hay y han existido algunas tensiones derivadas de este planteamiento, pero hay que reconocer que, con todo, no han sido particularmente virulentas; aún así, al menos en el caso del euskara, dicha identificación político-ideológica es la mayor amenaza que se vislumbra en el horizonte de su supervivencia.

Por ello, sería deseable que también en España se inicie un proceso de 'normalización lingüística', de manera que también las instituciones suprautonómicas contribuyan al reconocimiento práctico del carácter plurilingüe del Estado. De hecho, es la propia CE la que establece que «la riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección» (artículo 3.3). El problema es que no aclara a quién compete dicha protección ni implica claramente al Estado en dicha tarea y menos aún a otras instituciones; y, sin embargo, podríamos preguntarnos por qué el gran coste que suponen para las comunidades bilingües las políticas de normalización lingüística es asumido exclusivamente por sus entidades político-administrativas, es decir, por sus propios ciudadanos. ¿Acaso el resto de ciudadanos españoles no deberían también prestar su contribución, a partir de lo que podríamos llamar 'solidaridad lingüística', de la misma manera que desde aquí se contribuye solidariamente al desarrollo económico y social de esas otras comunidades?

Desde luego, ello serviría para que, al menos simbólicamente, los ciudadanos españoles monolingües consideren como propias estas tres lenguas, aunque no las hablen, y para que así no estén peor consideradas, como a veces da la impresión, que las lenguas extranjeras. Porque está claro que a ningún dirigente extranjero que fuera invitado a hablar en el Congreso de Madrid se le impediría expresarse en su lengua con el argumento de que el Reglamento lo impide; pero sí impide a los diputados españoles hablar en lo que la Constitución llama una «lengua española».

Todos traductores
Nota del Editor 27 Junio 2004

La batalla interminable de los nacionalistas sigue su curso lento e incansable, y la sociedad española, adormecida por el football y la telebasura, no quiere enterarse del problema.

Lo curioso es que  estos nacionalistas reconocidos y financiados con el dinero de todos, no quieren saber nada de la riqueza de las modalidades lingüísticas de España, sólo les interesan las que les están dando poder y sustento, y a las demás, las ningunean, para mostrar que sólo ellos son distintos.

La Unión Europea, que  no tiene entre sus competencias la defensa de ningún idioma comunitario, según manifestaron ante las quejas presentadas almenos por CCC y AGLI, con menos razón podrá tener competencias sobre la riqueza de los idiomas regionales.

Así que si la sociedad se deja engañar, lo tenemos claro, todos seremos traductores, pues serán necesarios muchos millones de traductores para poder atender todo el tinglado burocrático del gobierno central, autonómicos, municipales, enseñanza, empresas públicas, privadas, prensa, TV, etc., y más porque ahora sólo hay tres grupos en discordia, pero con el mismo derecho hay muchos más: valenciano, bable, panocho, ibicenco, fabla, cheli, caló, silbo gomero, y todas las modalidades de todos los pueblos y ciudades de España.

Así que todos a jugar a la lotería alemana, pues de otro modo no se podrá financiar el estado.

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