AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 30 Junio 2004
Empate en Europa
Editorial La Razón 30 Junio 2004

La estrategia para demoler al PP ha fracasado

Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Junio 2004

La reprimenda de Zapatero a Bush

Lorenzo Contreras Estrella Digital 30 Junio 2004

Rajoy frente a la caótica política exterior de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 30 Junio 2004

Zapatero tiene un problema
Fermín Bocos La Razón 30 Junio 2004

Origen y legitimidad
José Javaloyes Estrella Digital  30 Junio 2004

Los bufones de palacio
José García Domínguez Libertad Digital 30 Junio 2004

No molesten
TONIA ETXARRI El Correo 30 Junio 2004

El gobierno se retrata

Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Junio 2004

Primeras conclusiones de un mes aciago
GEES Libertad Digital 30 Junio 2004

El tigre nacionalista
Cartas al Director ABC 30 Junio 2004

Tres víctimas de ETA narran cómo sus vidas cambiaron tras un atentado y piden una mayor implicación de la sociedad
D. GUADILLA BILBAO El Correo 30 Junio 2004






 

Empate en Europa
Editorial La Razón 30 Junio 2004

Uno de los axiomas del sistema democrático es que cada voto ciudadano es importante y tiene su valor específico. Aun así, es comprensible el disgusto de la coalición de partidos nacionalistas GALEUSCA, cuyos malos resultados en las elecciones al Parlamento Europeo se ven refrendados por la pérdida de uno de sus tres escaños, el que correspondía al BNG, tras el recuento de los votos de los emigrantes y la comprobación de las actas hecha por la Junta Electoral Central. Es comprensible el disgusto, pero no se justifica alguna salida de tono con expresiones del tipo «rastrillo de votos» o «pucherazo». Las reglas del juego democrático son así y, en cuanto se les pase el enfado, los propios perjudicados reconocerán el derecho que asiste a cualquier partido político a reclamar hasta el último sufragio de sus electores. Otra cuestión es que deban reflexionar sobre el peso real que tienen sus votos en el conjunto de España. Nuestro sistema electoral concede una sobrerrepresentación a los grupos regionalistas que el sistema de distrito único deja en su justa medida. Una realidad que debería tenerse en cuenta en las previstas reformas constitucionales.

Para el Partido Popular, la obtención del escaño número 24 tiene un valor fudamentalmente simbólico puesto que sus resultados en las urnas, pese a la alta abstención, hubieran sido igual de buenos sin la decisión de la Junta Electoral. Tras el inesperado vuelco del 14-M, las elecciones europeas demostraron que el centroderecha mantiene su base prácticamente intacta y es una garantía de futuro.

La estrategia para demoler al PP ha fracasado
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 30 Junio 2004

Si la fuerza del sectarismo y la lógica de la propaganda no tuvieran la fuerza que tienen en la Izquierda y en el Gobierno –cualquier Gobierno, del signo que sea–, deberíamos estar viendo ya una rectificación de la estrategia socialista, que desde el día 14 de Marzo, se resume en un solo propósito: triturar al PP. Zapatero no ha buscado asentar su proyecto o, simplemente, tenerlo, sino destruir la organización representativa de la derecha española aprovechando su aplastante mayoría mediática y lo que creían iba a ser una desbandada de la base electoral sin Aznar y sin Poder.

No era una reflexión de la Izquierda nacida sólo de sus ganas de disfrutar del Poder sin límites de tiempo ni obstáculos de la Oposición, como en sus felices años 80 de mayorías absolutas encadenadas. Ese análisis lo hacía también –aunque por vía de temor y no de esperanza– buena parte de la dirección del PP, que comparte con la Izquierda el desconocimiento y el desprecio hacia la derecha sociológica, pese a sus continuas pruebas de fidelidad a unos principios y a unas ideas que se supone deberían mover a sus representantes. Ahí están los números: casi diez millones de votos cuando aún humeaban los trenes calcinados de Madrid y prácticamente un empate con el PSOE a los tres meses de su llegada al Poder y cuando todos pensaban en la desbandada total.

Pero además de reconfortarnos por la berroqueña fortaleza de la derecha social y por el impulso moral y político que eso supone para la labor de Oposición del PP, los resultados de las elecciones europeas demuestran que el PSOE tendría que reconvertir su estrategia si es que piensa hacer algo más que ponerse detrás de la pancarta contra la guerra de Irak, ahora en coche oficial, con la escolta y la orquesta de RTVE. Por el súbito empeño en demostrar que las relaciones con los USA se han normalizado (aunque nada más falso), parece claro que ZP entiende necesario un punto de inflexión en su política nacional, que en el fondo sigue siendo la misma que en sus años de oposición: todos contra el PP.

En rigor, la precariedad que supone depender de comunistas y separatistas catalanes para mantenerse en el Gobierno, más la propia debilidad en que lo coloca esa alianza frente a Maragall, deberían llevar al Presidente del Gobierno a una fórmula de entendimiento real con el PP para las grandes cuestiones nacionales. El desafío de Ibarreche en los próximos meses debería colocar a Zapatero más cerca de un gobierno de coalición o de un acuerdo parlamentario estable con el PP que de una radicalización en su alianza con los partidos anti-sistema, que siempre es la gran tentación del PSOE. Afortunadamente para España, hay una diferencia con respecto a los tiempos de González: entonces tenían tantos diputados que podían fundar un régimen sobre un gobierno seguro; ahora, lo menos seguro es el Gobierno. ¡Como para fundar un régimen!

La estrategia de demolición del PP ha fracasado. ¿Tiene otra la Izquierda?

La reprimenda de Zapatero a Bush
Lorenzo Contreras Estrella Digital 30 Junio 2004

Ahora empiezan a recapacitar algunos, inicialmente proclives a la canonización política de Zapatero, sobre la posibilidad de que el presidente del Gobierno se haya pasado un par de pueblos con su actitud en la cumbre de Estambul, ya que su gesto de anticipar el regreso a Madrid sin esperar la clausura de la reunión puede interpretarse en sentido negativo a la hora de valorar internacionalmente, y también atlánticamente, el papel de España. Es posible que el citado gesto tenga una explicación sencilla y carente de esa connotación desfavorable. Pero al mismo tiempo parece que surge una cierta desconfianza respecto al tino diplomático de Zapatero, tal vez demasiado inclinado a creer que el eje franco-alemán le acoge con verdadero interes protector en su amoroso núcleo. París y Berlín saben cuidar muy bien de su específica parcela en el enfoque de los grandes asuntos que hoy condicionan la marcha del mundo y concretamente del mundo occidental. Y Zapatero, aunque parezca que Moratinos y Bono son dos genios en el arte del consejo, no deja de ser un novicio en la alta política internacional. La presentación de la entrevista de siete minutos con Bush en Estambul como si, pese a su insignificancia y fugacidad, hubiera sido poco menos que la concordia de Tilsit entre el zar Alejandro y Napoleón I, ha originado algunos comentarios sarcásticos, porque con las traducciones de los intérpretes y la variedad de temas que, según Zapatero, se abordaron, apenas hubo tiempo para otra cosa que trazar un guión de lo que podría hablarse algún día, si es que esos temas siguen vivos cuando surja la ocasión.

Posiblemente el presidente español crea que la entrevista con Bush pasará a la historia. Pero si lo hace será a la historia universal del esperpento. Es difícil concebir en un político mínimamente dotado de madurez que, con razón o sin ella, le espete a un aliado, en su cara, un reproche que más bien parece extraido de un manual severo de ética política. Eso de que "no se puede perder el alma democrática en la lucha antiterrorista" es toda una acusación que ni siquiera ofrece aspecto de indirecto. Y sería lo mismo que se lo dijera a Bush que a Blair, a Berlusconi o mañana, si encarta, a Chirac o Schröder.

O sea, que Zapatero empieza a dar su verdadera talla diplomática. Cero zapatero. O patatero. Porque no se trata de adorar al emperador, sino de guardar las formas indispensables. Si quería justificarse a sí mosmo por la evacuación de las tropas españolas de Iraq --y no tenía por qué hacerlo, en uso de su libertad soberana-- ya pudo elegir otro procedimiento y, por supuesto, otras palabras más prudentes. Una cosa es la literatura panfletaria y el exabrupto de trinchera política y otra muy diferentes adoptar la figura del dómine de palmeta cuando lo que se protagoniza es un encuentro necesitado de guante blanco aunque el temario sea muy importante y hasta grave. O quiza por ello mismo. Es evidente que el presidente del Gobierno español necesita con urgencia matricularse en dos sitios: en una academia preparatoria para el ingreso en la Escuela Diplomática y en una academia de idiomas. De tal modo, España estaría mejor representada para afrontar determinados compromisos relacionados con los imperativos del protocolo.

Rajoy frente a la caótica política exterior de ZP
EDITORIAL Libertad Digital 30 Junio 2004

Mariano Rajoy ha venido a coincidir con la valoración que ayer hacíamos del lamentable papelón que José Luis Rodríguez Zapatero llevó a cabo en la cumbre de la OTAN celebrada en Estambul. El secretario general del PP ha calificado acertadamente de "espectáculo grotesco" el hecho de que el presidente del Gobierno abandonase la reunión antes de que finalizase, y el patético "esfuerzo" de ZP por reunirse con el presidente estadounidense, George W. Bush. Como ha señalado, Rajoy "no se puede hacer una campaña electoral basada en la crítica al presidente más importante del mundo y ahora estar corriendo detrás de él para que lo reciba".

Mucho se podría hablar de la incoherencia del PSOE, como, ay, de los complejos del PP respecto a las entrevistas presentes y pasadas con el “presidente democrático más importante del mundo”. Lo importante es que Rajoy, aunque sea poco a poco, se atreve a elevar el perfil que tan bajo permanece en el PP en todo lo referente a la guerra contra el Terror, sobre todo el que se libra en Irak. Aunque más que defendiendo el discurso propio, lo haga a base de señalar la incoherencia del oponente, lo cierto es que Rajoy también en este campo está cogiendo confianza. Así, el líder del PP también ha puesto de relieve que Zapatero estudie ahora reforzar nuestra presencia militar en Afganistán cuando el ministro José Bono, "en plena campaña, lo negó".

Además de señalar estas contradicciones de ZP —que Rajoy, insistimos, debería a extender con mayor coraje al caso de Irak—, el líder del PP ha hecho referencia al primer ministro portugués, José Manuel Durao Barroso, quien auspició la cumbre de las Azores y ahora, con el respaldo de Francia y Alemania, va a convertirse en presidente de la Comisión europea.

Aunque Zapatero trate de maquillar su fuera de juego en la escena internacional haciendo ahora elogios del dirigente portugués, lo cierto es que ZP incurre con ellos en una contradicción tan fragrante como la que ha supuesto negar todo tipo de apoyo militar a la consolidación del régimen constitucional en Irak cuando venía de votar a favor de una resolución de la ONU que no sólo legitima sino que reclama ese apoyo internacional. Cuando Zapatero ha venido haciendo de la presencia en la Cumbre de las Azores la razón de excomunión política de nuestro anterior presidente de Gobierno, ¿qué credibilidad y sentido tiene ahora cuando nos asegura que el anfitrión de esa cumbre y compañero de fatigas de Aznar, Blair y de Bush, es también su candidato ideal para presidir la comisión europea?

Un dirigente del PP europeo tan partidario de las alianzas entre Europa y Estados Unidos como Durao Barroso, contradice todo el irresponsable mensaje que, sobre el modelo de la UE, han venido sosteniendo los socialistas. Prueba de ello es que mientras que ZP alaba la figura de Barroso, los socialistas europeos —empezando por el español Enrique Barón— han manifestado públicamente sus “dudas sobre la capacidad” del dirigente portugués. Veremos en qué queda todas estas disonancias y que hará finalmente ZP. A la espera de ello, la falta de responsabilidad y de principios de este presidente que llegó a serlo tres días después del 11-M, lo sigue pagando el prestigio de España.

Zapatero tiene un problema
Fermín Bocos La Razón 30 Junio 2004

E l calor es el gran asunto de conversación entre españoles. Pero no el único. En el Madrid político se habla del XXXVI Congreso del PSOE pero no en demasía porque, la verdad, no se advierte por ninguna parte aquel temblor de vísperas que acompañó al anterior cónclave, aquel del que inopinadamente salió elegido secretario general José Luis Rodríguez Zapatero. Se habla poco del Congreso pese a que a él llegan algunas delegaciones, caso de la catalana que encabezará Pasqual Maragall, con algunos proyectos de resolución cargados de dinamita política.
Que Maragall iba por libre se sabía desde sus tiempos de la Alcaldía de Barcelona. Lo que ocurre es que ahora que ha llegado a la Presidencia de la Generalitat esa tendencia a la excentricidad se nota mucho más. Y excéntrico resulta, sin duda, reclamar a estas alturas de la película un «reconocimiento específico de la persona- lidad histórica de Cataluña en la Constitución». Digo esto porque no deja de sorprender que quien se proclama socialista haya hecho suyo el discurso de sus antagonistas: los nacionalistas.

Tiene, pues, Zapatero un problema. Otra cosa es que dicho problema aflore o no en el Congreso que se celebrará este fin de semana en Madrid. El poder dispone de recursos que la oposición no tiene y puede en cada momento ofrecer compensaciones que permiten contentar a quienes de otra manera manifestarían abiertamente sus disidencias. José Blanco, gallego que, por cierto, ejerce poco de tal, está cada día más fuerte en el seno del PSOE y es poco dado a dejarse arrastrar por el discurso nacionalista. La elección de Patxi López como presidente del Congreso apunta en esa dirección.

La corriente mayoritaria del socialismo español respeta la sensibilidad de los nacionalistas, pero no la hace suya porque el nacionalismo contiene en su mezcla un elemento de insolidaridad que repugna al concepto igualitario del ideal socialista hoy reconvertido en socialdemocracia. Lo reflejó bien José Bono, actual ministro de Defensa, en su ya famosa expresión según la cual «el que quiere comer aparte es que quiere comer más».
Ya digo que el tema de conversación predominante en estos momentos entre españoles es el calor, la ola de calor que nos ahoga. Pero hay otros temas. Por ejemplo, el problema que tiene planteado Zapatero. Un problema que se llama Pasqual Maragall. (OTR/Press)

Origen y legitimidad
José Javaloyes Estrella Digital  30 Junio 2004

Si la practicada transferencia de soberanía a los iraquíes –aun con las reservas de “potestas” hechas por EE.UU., o acaso por las reservas mismas: destinadas a custodiar el camino de las elecciones – desemboca en el establecimiento allí del Estado de Derecho y de la propia democracia, toda la dramática y trágica peripecia de la guerra habría encontrado al final su legitimación. Es decir, la ilegitimidad o falta de razones advertidas en la gestación y principio del conflicto podrían finalmente haberse subsanado. La legitimidad de ejercicio habría compensado y resuelto la ilegitimidad de origen. Por otra parte, habida cuenta lo mucho de brutalidad y la muy cumplida tiranía en que se convirtió el régimen baasista con Sadam Hussein, habría hecho ello de la propia guerra un asunto de “injerencia humanitaria”, por haber cortado los abusos totalitarios y establecido el respeto a los derechos humanos.

Lo del origen de la legitimidad política y la legitimidad de los motivos o razones que pudieron estar en el origen del conflicto iraquí, como el de tantos otros, es problema que presenta complejidades que, muchas veces, son menos inadvertidas que simplemente escamoteadas: se presta a las simplificaciones y sirve a la demagogia. No cabe despachar el debate sobre el adiestramiento del Ejército iraquí, tal como se ha planteado en la Cumbre atlántica celebrada en Estambul, con la afirmación – hecha por el presidente Rodríguez – de que la cooperación española en tal menester no tendría lugar nunca en suelo de Iraq ni en parte alguna, porque el conflicto fue ilegítimo en su origen. Pero, además de lo dicho líneas arriba, conviene advertir el contexto de razones en las que España se vino a implicar en este problema. Y es en ese contexto, precisamente, donde se detectan otros problemas de legitimidad política, que no conciernen a la actuación norteamericana sino a los márgenes de iniciativa en los que hubo de lidiar el anterior Gobierno. ¿Qué opción le quedaba a la diplomacia española cuando Francia bloqueó el apoyo de la Unión Europea durante la grave crisis desatada por la ocupación jerifiana del Perejil, encontrándolo en cambio en el Gobierno de Washington? .¿Acaso era más europea Francia que España cuando el simpático Chirac se puso del lado de Miramamolin, lo mismo que había hecho Francia, en el Siglo XVI, junto al musulmán, en el compás histórico de Lepanto: alineándose con el Turco y contra la liga europea, al cederle Marsella como base naval permanente?.

Fue la injerencia francesa en la seguridad meridional de España lo que exigió el desplazamiento español al eje angloamericano; injerencia asistida internamente con la visita del secretario general del PSOE a Rabat, meses antes, cuando las relaciones hispano-marroquíes tenían ya el inconfundible color de la orina. ¿De qué origen y de qué legitimidades puede hablar el ahora el presidente Rodríguez, cuando fue el quien contribuyó a la consolidación de tal problema, cuya solución reportó el coste de un compromiso español que sólo podía ser esencialmente cualitativo? Cuantitativamente, España carecía y carece de peso militar relevante. Habrá que entrar de una vez en el debate de los orígenes y de las causas por los que el Gobierno de Aznar se involucró como lo hizo en la desgraciada aventura de EE.UU. en Iraq: mucho más que Italia, y que Portugal, anfitrión éste de la Cumbre de las Azores y de siempre ligado a la política exterior británica.

Ha tenido y tiene lo de Estambul una lectura para españoles. Y si el presidente Rodríguez señala el problema de la ilegitimidad originaria de la guerra, habrá que remontarse también, en la cuestión de las tropas españolas – enviadas con polémica y retiradas sin decoro -, a las nada legítimas complacencias socialistas con los intereses de Francia. Unos intereses históricamente opuestos a los de la seguridad de España, especialmente en la zona del Estrecho y en el norte de África.     jose@javaloyes.net

Plan de choque cultural
Los bufones de palacio
José García Domínguez Libertad Digital 30 Junio 2004

En una carta de Michel Revel dirigida a su hermano Jean-François, leemos: “¿No te asombra que se haya logrado crear, doscientos años después de la Revolución, una sociedad idéntica a la del Antiguo Régimen? La Administración de alto rango equivale a la nobleza de corte, los funcionarios a la baja nobleza, los subvencionados culturales al clero, los grandes empresarios a los financieros, los profesionales liberales a los togados, y los asalariados del sector privado al tercer estado. Con las mismas tensiones y la misma esclerosis, pero con menor espíritu y elegancia.” En tres líneas, un retrato casi perfecto de la gran paradoja de la socialdemocracia europea. Casi. Porque para ilustrar la anestesia moral que inocula en las sociedades que parasita, únicamente cabría haber añadido: “Leen a Tocqueville pero, no te engañes, sólo por buscar en sus páginas el rastro de Luis XV”.

Y toda corte que se precie requiere su coro de bufones. De Gaulle inventó el Ministerio de Cultura para que Malraux lo entretuviera haciendo el avión por los pasillos del Eliseo. Aquí, la egabrense que imita su oficio prefiere que el trabajo lo hagan otros. De ahí que esté buscando la manera de financiar a los saltimbanquis que habrán de esmerarse en que no se desdibuje la sonrisa del Don Tancredo que habita La Moncloa. La fórmula, anuncian, será castigarnos a los aficionados al cine americano, es decir, a los aficionados al cine a costear una gabela con la que dar de comer a los graciosos de Palacio.

Al final, como siempre, el asunto se resolverá con algunos centenares de parásitos más viviendo del Presupuesto. Nada hay, pues, en el empeño de la ministra que sea particularmente novedoso ni extraño. Pilar Bardem no dejará de ser actriz mediocre por sobreactuar con cargo a los que no queremos verla, porque eso no tiene remedio. Y Almodóvar conservará el talento cinematográfico ya que ese don, al igual que el resentimiento social, no es incompatible con el dinero, venga de donde venga. Así, ad infinitud todo seguirá igual. Nadie lo ignora. A nadie importa.

En cuanto a ellos, durante trece largos años no encontraron motivos. Ahora, tampoco. Nada les inquietó entonces el olor a plomo en los despachos del Ministerio del Interior, y menos les turba hoy el hedor pestilente que emana de las cárceles del Tripartito. Ya no hay motivo. Ni lo volverá a haber mientras circule el dinero. Los cien mil hijos de San Luis han hecho bien el trabajo, y esperan impacientes delante de la caja. Exigen su parte del botín. “La merecen”, razona Calvo. Tiene razón. Sin ellos, sin su entrega a la causa y ardor fiero en el combate hubiera sido mucho más difícil doblegar la revuelta. Hay que pagar su soldada, es de justicia. Los cómicos empujaron más que nadie para que se restaurase viejo orden. Es lógico que a nosotros, el tercer estado, se nos imponga el correctivo de mantenerlos eternamente. Será la mejor manera de recordarnos a los vencidos que se acabó el sueño liberal.

No molesten
TONIA ETXARRI El Correo 30 Junio 2004

No suena amable como eslogan electoral pero, después de oír al presidente del PNV, Imaz, se podría decir que el jelkide está a punto de sucumbir a la tentación de proclamar que la oposición democrática haga el favor de no molestar. ¿A quién se le ocurre haber proclamado ya sus candidatos a la campaña electoral al Parlamento vasco! cuando ahora, lo que toca, según PNV y EA, es debatir sobre el proyecto del nuevo estatuto, aunque no se haya hecho otra cosa en el último año.

Resulta comprensible que a Imaz le supere, incluso le enoje, que los dos partidos de la oposición democrática en Euskadi hayan empezado a dar cuenta de una frenética actividad electoral. Pero no es de recibo que quiera arrogarse el marcaje de los tiempos. ¿Que el lehendakari no va a convocar elecciones hasta dentro de diez meses? ¿Estupendo! Lleva más de un año haciendo campaña en favor de su plan y nadie se ha rasgado las vestiduras, salvo para decir que se raya un poco, claro. Pero de ahí a pretender que los populares y socialistas se queden calladitos, se disuelvan en el tórrido verano y reaparezcan cuando el lehendakari les reciba para debatir su plan en el Parlamento vasco, es mucho pedir.

Sobre todo porque esa actitud revela un síntoma inquietante. Del nerviosismo adjudicado a los demás pero detectado en el partido que sigue gobernando en Euskadi desde hace 23 años se desprenden ciertas tentaciones de anular a la oposición. Calladitos son más maleables. Sobre todo cuando se trata de ir ganando tiempo ( ya que no, adeptos) al plan de Ibarretxe. ¿O estar todo un año a vueltas con la ruptura del estatuto no se debe interpretar en clave electoral? Si todo el mundo sabe que Ibarretxe va a ser el candidato a la reelección, por parte del PNV, el mismo derecho tendrán los votantes constitucionalistas a saber que sus candidatos son Patxi López y María San Gil. Y lógico es que uno quiera remover Bilbao con Andoain en busca de votos progresistas y la otra recuerde que si el entorno de los terroristas está ilegalizado es, sobre todo, gracias a su partido. Son señuelos de campaña que no deberían alterar la competencia leal. Otra cosa es la utilización de los sentimientos dolorosos a favor de una causa política.

Se ha ido el cantante Imanol cuando más le necesitaban los proscritos como él y a los que dedicó lo mejor de su vida y obra en los últimos años. Un dato que curiosamente no lo mencionaban sus compañeros de profesión. Tuvo que ser Ibarrola quien añadiera a las loas de la despedida que Imanol fue un cantante marginado y amenazado de muerte. Y silenciado por la cultura oficial. Por eso se tuvo que ir de Euskadi. Los privilegiados que le oyeron cantar por última vez en público, en el acto de homenaje a Mario Onaindía, entonando su desgarradora canción de exilio «Ausencias (ir y quedar/ y con quedar/ partirse. Partir sin alma/ ir con alma ajena)» saben que Ibarrola, con la necesaria recuperación de la memoria en este caso, habrá sido molesto.

Ministros socialistas
El gobierno se retrata
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 30 Junio 2004

Al ser interrogada acerca del cumplimiento del Plan Galicia, ha vertido la ministra de Fomento, en pública deposición, ciertas declaraciones. Ni muy sólidas ni de mucho peso. No aliviada tras espetarle a una periodista “lo que usted me está preguntando es una manipulación”, ha apurado su cáliz hasta las heces para soltar: “Me va a decir ahora a mí lo que es el Plan Galicia de mier...”.

Del Plan Galicia de Mier ya hablaron Zapatero y Fraga en la Moncloa:

- ¿Qué hacemos con el Plan Galicia, presidente?
- ¿El Plan Galicia de Mier?
- Sí.
- Pues no sé, que le añadan algo de papel higiénico y que lo envíen a Fomento.

La relación de los socialistas con la escasa prensa española no adocenada, no estabulada y no apesebrada se manifiesta sobre todo cuando creen que no les oyen. La vicepresidenta, por ejemplo, llega a una rueda de prensa e inmediatamente detecta a los críticos y da órdenes de que no les pasen el micrófono. Pero lo hace con educación: A esos no. Ser sectario no obliga a la ordinariez. Tome la ministra Álvarez como ejemplo supremo de sectarismo fino, doctrinal, profesoral y desacomplejado a la Caffarel. Todo se puede decir con educación, mujer.

Hablando claramente, como la dueña de la TV pública, se evitan problemas. No se deje nada dentro, ministra, porque cada vez que se topan ustedes con un micrófono indiscreto, se retratan. Como se han retratado el presidente y el ministro de Defensa con Bush. Con Blair no, porque al pobre lo tildó Bono de gilipó ante un Almunia menos lenguaraz. A saber lo que se habrán dicho Bono y Zapatero en Estambul al verlo venir de frente.

- Mira, presi por ahí viene el gilipó.
- Calla, hombre, que te va a oír. Pleased to meet you, mister...
- Gilipó, presi, digo Blair.
- Blair…, my English is very bad.
- Really?

Y luego, como decíamos, se debieron plantar en un puesto de feria de los antiguos - que todavía quedan en Estambul -, uno de esos donde se asoma la cabeza por un agujero y luego apareces vestido de explorador, de torero o de sevillana. Posaron unos siete minutos y volvieron con un retrato donde figura que hablan con Bush. Un souvenir para los niños: Aquí es cuando le dijimos que no a la guerra.

Balance internacional
Primeras conclusiones de un mes aciago
GEES Libertad Digital 30 Junio 2004

Junio nos deja y tras de sí quedan unas semanas de intensa vida diplomática. El Consejo de Seguridad aprobó la ansiada resolución que debía amparar la nueva fase de la reconstrucción Irakuí, ya con un gobierno nacional encargado de convocar unas elecciones generales. El G-8 se reunió en Florida y aprobó un primer texto sobre la Iniciativa para el Gran Oriente Medio. Estados Unidos y la Unión Europea se encontraron en Irlanda, dejaron oficialmente atrás las disputas sobre la Guerra de Irak y se comprometieron a seguir trabajando en pos de la democracia y la seguridad. En Estambul la cumbre de la OTAN se ha pronunciado sobre la necesidad de colaborar en la reconstrucción de Irak y de Afganistán. Aunque todavía no disponemos de la documentación completa, podemos adelantar algunas conclusiones a la vista de las informaciones de prensa publicadas.

Las razones fundamentales de la tensión en el seno de la comunidad transatlántica siguen en pié. Por distintas razones –contrapoder en un caso, pacifismo en otros- un conjunto de estados europeos rechaza los principios de la estrategia norteamericana en la Guerra contra el Terror y no está dispuesto a secundarlos.

Muchos estados europeos confían en que un desastre norteamericano en Irak acabe con su vigente estrategia, expresión de su músculo hegemónico, y de paso a un nuevo período caracterizado por unos Estados Unidos más dispuestos a someterse a las condiciones de sus aliados europeos.

Los europeos aceptan los principios de la Iniciativa para el Gran Oriente Medio. No podía ser de otro modo ¿Cómo se iban a oponer a que estos estados prosperen y se hagan más justos y representativos? Pero obvian los temas más delicados sobre la forma de llevar a cabo estas reformas. Mientras no se resuelva el enigma de quién será el futuro presidente norteamericano no cabe esperar novedades.

Los europeos aceptan que la tensión diplomática sobre la cuestión iraquí no puede mantenerse, a la vista de la cesión de soberanía a un gobierno nacional, y que es necesario dotar al proceso de un marco jurídico. La resolución 1546 de 8 de junio de 2004 refleja el nuevo cambio de actitud, pero choca con las posiciones que de hecho algunas de las grandes potencias adoptan. Por una parte acuerdan que hay que ayudar a Irak, en particular en el terreno de la seguridad, pero, por otra parte, no envían tropas porque eso sería plegarse a los intereses norteamericanos que han venido combatiendo. Ya que Estados Unidos ha empezado esta campaña, que Estados Unidos la acabe si es que puede. Lo de menos pues es la seguridad y la democracia en Irak, lo relevante es el equilibrio entre las grandes potencias.

En Afganistán no hay diferencias diplomáticas, pero la ayuda europea sigue siendo exigua. Durante meses viene discutiéndose el aumento del contingente para poder hacerse cargo del conjunto del territorio afgano -por ahora sólo están presentes en Kabul- y garantizar el normal desarrollo del proceso electoral. Los problemas, que los hay y son muy importantes, derivan de la falta de inversión europea en defensa a lo largo de muchos años y del déficit público de algunas de las grandes naciones del Viejo Continente. Con cuatrocientos millones de habitantes y un nivel de riqueza excepcional, Europa es incapaz de situar un contingente numeroso a considerable distancia para llevar a cabo una operación de paz. En Afganistán hay unos 20.000 soldados norteamericanos, que actúan al mismo tiempo que otros 140.000 lo hacen en Irak.

La Alianza Atlántica está muerta, pues los estados miembros no se ponen de acuerdo sobre amenazas y estrategias y sus Fuerzas Armadas no pueden actuar conjuntamente debido a incompatibilidades técnicas. En Estambul se han reunido jefes de estado y de gobierno en el marco de un club de seguridad, pero ya no de una alianza.
La comunidad transatlántica se descompone paulatinamente. En Estados Unidos se preguntan que utilidad tiene buscar el apoyo europeo si cuando lo consiguen no sirve para casi nada. En Europa aumentan los defensores del desenganche con Estados Unidos y de las viejas estrategias de pacificación, cuando no del pacifismo más elemental o de las nuevas corrientes antiglobalizadoras, nueva forma del más viejo antiliberalismo. Lo que la Unión Soviética cohesionó no consigue sobrevivir al reto de las nuevas amenazas.

El tigre nacionalista
Cartas al Director ABC 30 Junio 2004

Los votos de Ibarreche, Rovira y Maragall, que necesita Zapatero, no se los van a regalar por su talante y simpatía, sino que se los van a vender, y muy caros, y ya tenemos aquí los primeros indicios de los trapicheos y cambalaches de la compra-venta. Ahora resulta que los socialistas vascos, aquellos que no cayeron en desgracia, por hablar alto y claro sobre el obsceno compadreo del PNV con aquellos que estaban asesinando a sus compañeros y a los del PP, están flirteando ya con el acercamiento de los presos y pidiendo que puedan volver a estudiar en la UPV, para que puedan volver a sacar esas notas tan asombrosamente brillantes que denunció la profesora Gotzone Mora. Si ZP, Rojo, Eguiguren, Elorza y compañía piensan que van a poder domar al tigre, una vez más se equivocan de pe a pa. Para la fiera esto es sólo un pinchito y más temprano que tarde les pedirá más, mucho más, bajo la amenaza de comérselos. El tigre nacionalista sólo se saciará cuando se lo den todo y el que no lo quiera ver es que está ciego. Si lo que pretende Zapatero es comprar tiempo e inmunidad, que sepa que es pan para él hoy y hambre para todos mañana, y los vascos que no creemos en la bondad de la fiera ni en la habilidad de ZP como domador; le recordamos que cada vez que le entrega algo para apaciguarla, le está dando también una parte, una más, de la poca libertad que aún nos queda. Cuidado con el tigre, señor ZP, es un devorador de hombres.          Endika Arana Idígoras. San Sebastián (Guipúzcoa).

«Estamos abandonados»
Tres víctimas de ETA narran cómo sus vidas cambiaron tras un atentado y piden una mayor implicación de la sociedad
D. GUADILLA/BILBAO El Correo 30 Junio 2004

«Nos tuvimos que marchar de aquí al año y medio de que matasen a mi marido. Alguien llamó a la puerta de mi casa y nos dijo que teníamos cinco días para abandonar Ondarroa o saldríamos con los pies por delante». Benigno García Díaz era policía municipal en la localidad vizcaína. En 1982, ETA lo asesinó a 150 metros de su casa. Ayer, su esposa, Mari Carmen Etxeberria narró su testimonio dentro de las III Jornadas de solidaridad con las víctimas organizadas por Gesto por la Paz y celebradas en Bilbao.

Mari Carmen Etxeberria recuerda de aquellos días la «soledad», cuando nadie se atrevió a contarle lo sucedido, y cómo tuvo que abandonar Euskadi a pesar de que su primer deseo fue continuar «en la tierra de mis abuelos y mis hijos», pero aquella amenaza «supuso un segundo atentado».

El relato de la mujer cerró una conferencia en la que también participaron Josu Elespe, hijo del concejal del PSE-EE Froilán Elespe, asesinado en Lasarte en 2001, y Roberto Manrique, superviviente de Hipercor y presidente de la Asociación Catalana de Víctimas.

El hijo del edil guipuzcoano sostuvo que la sociedad vasca «puede hacer mucho más» por los afectados de la violencia terrorista. A su juicio, a veces el ser humano «es egoísta» y tiende a «no pararse a pensar en lo que nos ha ocurrido». «La sociedad está anestesiada», añadió.

«No existen líderes»
Josu Elespe -ante un auditorio en el que estaban, entre otros, la directora de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco, Maixabel Lasa, y el magistrado Juan Luis Ibarra- rememoró «los peores días de mi vida» y cómo se propuso que no se usara «políticamente la muerte de mi padre». En su opinión, hay gente que «no tiene capacidad de ponerse en nuestra piel» y, además, «no existen líderes; la sociedad no ve en los partidos a sus guías». «Esto no se supera, sólo se aprende a vivir con ello», concluyó.

En una línea similar se expresó Manrique, un trabajador del centro comercial de Barcelona en el que ETA cometió su atentado más sangriento. El presidente de la asociación catalana defendió el carácter «heterogéneo» de las víctimas. Según Manrique, los afectados por el terrorismo están, en su mayoría, «desasistidos y abandonados». «Cuando pusieron la bomba en Hipercor, no salió nadie a la calle», afirmó. Manrique también criticó que en función de «quién es la víctima se organicen o no concentraciones. Hace falta más concienciación y que sea igual para todos».

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