AGLI

Recortes de Prensa     Martes 6 Julio 2004
LAS LENGUAS DE ESPAÑA, MERO PRETEXTO
FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS ABC 6 Julio 2004

Mejor en cubano
JUAN JOSÉ R, CALAZA La Voz 6 Julio 2004

Cumplir con la ONU, también en Cataluña
Cartas al Director ABC 6 Julio 2004

Defender a las lenguas
Iñaki Ezkerra La Razón 6 Julio 2004

La voz crítica de Aznar
Editorial La Razón 6 Julio 2004

Los complejos son los que deben desaparecer del PP
EDITORIAL Libertad Digital 6 Julio 2004

AZNAR, EL PP Y EL SENTIDO DE LA OPORTUNIDAD
Editorial ABC 6 Julio 2004

El nuevo talante en la UPV
Editorial La Razón 6 Julio 2004

El pacto PSOE-PNV pasa por ETA
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 6 Julio 2004

LA REINVENCIÓN DEL 11-M
EDURNE URIARTE ABC 6 Julio 2004

PELIGROSO AL SADR
Editorial ABC 6 Julio 2004

MÁS SOBRE MONTILLA
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 6 Julio 2004

Una OTAN para nada
GEES Libertad Digital 6 Julio 2004

Donación de titulaciones
Cartas al Director ABC 6 Julio 2004

PROFESORES AMENAZADOS DEJAN DE DAR CLASES
EFE Libertad Digital  6 Julio 2004

Grupos cívicos preparan un manifiesto común en favor de la Constitución
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 6 Julio 2004

Acusan a familiares de Sadam Husein de financiar y equipar a terroristas que operan en Irak
EFE Libertad Digital  6 Julio 2004

 

LAS LENGUAS DE ESPAÑA, MERO PRETEXTO
Por FRANCISCO RODRÍGUEZ ADRADOS de las Reales Academias Española y de la Historia ABC 6 Julio 2004

OTRA vez se remueve el tema. El señor Bargalló se lamenta de que todos quieran que el catalán sea lengua oficial en Europa, pero no se diga nada sobre su oficialidad en España. Por cierto, en España hay una ofensiva permanente en pro de esa oficialidad: un día se propone en el ámbito de la justicia, otro se intenta en las Cortes Españolas. Y el tripartito propone elaborar una «ley de lenguas» del Estado. Para rebasar, sin duda ninguna, lo que hoy establece nuestra Constitución.

Pero no es verdad que no se diga nada sobre la oficialidad de las varias lenguas de España. La Constitución española, en su artículo 1 establece que el castellano (sinónimo aquí del español, no voy a discutirlo) es la lengua oficial del Estado, «todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». Las demás lenguas, sigue el artículo 2, «son también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas». Así son de claras las cosas. Pero querría añadir dos apostillas.

Primera. El castellano o español es oficial no porque lo diga la Constitución: ésta refleja un hecho. Es la lengua común de España, hablada y entendida en toda ella. Desde hace muchos siglos.

Cuando en una nación hay varias lenguas, tiene que haber una lengua común para entenderse (salvo que todos conozcan todas las lenguas). Y esta lengua es el español, esto es un hecho. Cuando no hay una lengua común, se hacen esfuerzos para difundir una lengua como común: el hindi en la India o el hebreo en Israel, por ejemplo. Aquí la hay, pero existen grupúsculos que no quieren enterarse. No hay desdoro en que haya varias lenguas y, además, una común. Es grotesco que finjamos ante Europa que no hay una lengua común en España. Es demencial.

Segundo. La Constitución dejaba una cierta indefinición sobre el uso de las dos lenguas oficiales en Cataluña o el País Vasco o Galicia (ninguna indefinición para el resto de España ni para el uso en el Extranjero). Debería haberse hecho una Ley del Español (como el Parlamento catalán, por sí solo, hizo una del Catalán), lo he dicho muchas veces. Si ahora se hace será, es bien claro, para recortar el uso del español y hacer crecer, por imperativo legal y no por voluntad de los hablantes, el de las demás lenguas. Esto no es necesario ni lógico, es sólo lo que quiere un cinco por ciento de los votantes, si es que lo quiere.

La verdad es que la paridad legal entre el castellano y la «lengua propia» (propias son las dos) en las Autonomías que se sabe, ha sido desbordada, por imposiciones legales o por imposiciones de hecho, mil veces. Sobre esto he escrito aquí más de una vez y no puedo entrar en el detalle. Las líneas generales son claras: en múltiples dominios no se puede usar, en esas Autonomías, más que la lengua vernácula. Piensen en el Parlamento catalán o en la inmersión lingüística o en la obligatoriedad de esas lenguas para los que aspiran a diversos puestos de trabajo. Eso del «derecho a usarla» (la lengua castellana) se ha quedado en palabras. Y el que habla o entiende solo esta, se ve constantemente en la situación de ser un ciudadano de segunda. O en la de marcharse.

O sea: de haber una ley del español o una ley de lenguas debería ser en el sentido de reconducir las cosas a un punto compatible con la Constitución. Ya sé que esos señores piensan exactamente en lo contrario: en legalizar estados de hecho y llevarlos más lejos. Y que aprovechan, como otras veces, la falta de un Gobierno con mayoría absoluta. Ya lo sé. Pero, ¿por qué no voy a decir, yo también, lo que pienso y pienso que piensa la inmensa mayoría de los españoles? Estamos cansados de tantos silencios, de que voces minoritarias pasen por la voz general.

¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se siente? Así hablaba Quevedo.

La cuestión consiste en que, como reza mi título, éste no es un problema lingüístico. Todo el mundo se entiende, en España, en español: sirve para comunicarnos. Y el español no es obstáculo para las demás lenguas: hay mil fórmulas para hacerlo compatible, siempre con respeto a la libertad. Lo que no se puede hacer es utilizarlas para incomunicarnos y enfrentarnos.

Ya sabemos que la reconstrucción de la unidad de Hispania, rota por causa de la invasión islámica, dejó hechos diferenciales. Aunque primaron los unitarios, tras una larga historia de matrimonios, herencias y tratados. Entonces, lo inteligente es combinar lo unitario y lo diferencial. No explotar las diferencias para romper la unidad.

No es un problema lingüístico, insisto. Pese a la presión, con frecuencia desleal, que tantas veces se ha ejercido contra sus hablantes, el español resiste bien. No en ciertos dominios, cuando hay una censura ya oficial, ya social. Pero sí a nivel popular. En toda España la lengua española crece: hay estudios que lo demuestran. Su fuerza, aun sin protección oficial ni institucional, es grande. No, no va a ser eliminado de ninguna región de España, pierdan cuidado. Y muchas veces, lo he visto en Universidades en toda España, lo han eliminado de los letreros y el papel de cartas. Pero es lo que se habla comúnmente. Puro travestismo.

Pero es triste que muchas veces el español sea una especie de lengua marginal como, frente al inglés, en muchos lugares de Estados Unidos. Esto no corresponde ni a su historia ni a sus valores culturales.

Y es que, hablando francamente: la cuestión de las lenguas no es sino una forma de procurar un símbolo a enfrentamientos políticos. Un pretexto. Se buscan pancartas para justificar algo que, por sí, no tiene justificación. Todo nuestro tejido lingüístico, económico y cultural tiende a unirnos. Pero ellos, empeñados en separarnos. Ponen como ejemplo naciones mínimas que hay en Europa. Teniendo como tienen la suerte de ser parte de una grande, prefieren, parece, ser cabeza de ratón.

El español es, simplemente, un símbolo de España y quieren destruirlo reduciéndolo a otra lengua más. Lo es, ciertamente, pero también es la lengua común. Y se trata de la guerra contra los símbolos de España: la bandera, las selecciones deportivas, el sistema judicial, el tributario, las carreteras que ahora llaman «del Estado», la representación diplomática y no mucho más. Aunque sí: quedan el Gobierno y las Cámaras. Pero si cayeran esos símbolos de unión, quedarían en el vacío.

Este es el problema, un problema político creado por una minoría que usa diversas tácticas. Esta es una. ¿Y qué hace el Gobierno español?

El nuevo Gobierno español ha abanderado una serie de causas de protesta contra el anterior: en política internacional, en política hidrológica, en política educativa, entre otras. Son bien conocidas. Ha añadido una especie de sedante, el famoso talante. De momento le va bien, la gente prefiere un descanso de tanta tensión. Los radicales, de los que el Gobierno depende (pero, ¡ojo!, ellos a su vez dependen del Gobierno), respiran satisfechos, aunque de cuando en cuando lanzan bufidos de impaciencia.

Para mí, todo esto son fintas, tanteos. El verdadero problema es el de la unidad de España. El Gobierno, la verdad, no ha cedido. Ha dado buenas palabras y terrones de azúcar. A veces da la impresión de que prefiere hacer el papel del bueno y dejar el del malo a los europeos. Aplaza. Pero esto tiene un límite. Habrá un momento en que la irracionalidad tendrá que ser contestada con la racionalidad. Los votos con los votos. El futuro de España depende de ese momento.

Mejor en cubano
JUAN JOSÉ R, CALAZA La Voz 6 Julio 2004

ESTE DIARIO publicó recientemente un largo artículo de Xesús Ferro Ruibal («Galego en Europa, ¿ridículo o decisivo?», 19 de junio) replicando a otro mío («Haciendo el ridículo en Europa») del 2 de junio.

Argumenta Ferro Ruibal que no entiende por qué el gallego debería tener en Estrasburgo una consideración inferior a lenguas con menos hablantes, cómo el esloveno o el estonio, aunque reconoce que ambas son lenguas de Estado. Pues bien, reconociendo esto creo que ya no deberíamos seguir mareando la perdiz. Yo tampoco entiendo como el eminente académico de la RAG enrasa culturalmente a los gallegos con el nivel del oscuro y reducidísimo microcosmos lingüístico de letones y eslovenos, si el fulgor de nuestra lengua culta, el español, es universal al tiempo que suma, mientras las lenguas periféricas restan. Debe ser por aquello de «quien bien te quiere te hará llorar» que desea que portemos en Estrasburgo la cruz de un idioma que nadie habla.

En última instancia se trata de lo siguiente: que para los habitantes de Galicia, o al menos para algunos de ellos, el español le ceda el paso al gallego o que ambos simultaneen su decurso cultural en las instituciones internacionales. Y esto es sacar las cosas de quicio toda vez que por muy entrañable que nos resulte el gallego -muchos empezamos a dudarlo habida cuenta de que se ha convertido en el vector de un nacionalismo enfermizamente sectario- no deja de ser una lengua regional que alicortaría el prestigio cultural de Galicia, y por ende de sus habitantes, en el extranjero. La lengua culta de Galicia es el español -basta con leer este periódico para constatarlo- y es el idioma que nos da envergadura en el mundo. Que se habla no sólo en cuatro provincias sino también en veinte naciones. Veintiuna si añadimos EE. UU., siendo además segunda o tercera lengua de numerosos europeos.

Es de un ridículo que produce zozobra propia y vergüenza ajena pretender imponer como oficiales en Estrasburgo las lenguas de las subnacionalidades históricas españolas -gallego, euskera, catalán- sabiendo que nuestras Cortes tienen como única lengua oficial el español. Por las dudas, que le pregunten a los parlamentarios de ERC que tan suntuosos y merecidos cortes de mangas están recibiendo últimamente. Hay que recordar siempre la moderación de los irlandeses al desembarazarse sin complejos del gaélico, riquísima lengua literaria, ya que el inglés los representa mejor internacionalmente y sin desdoro como nación. ¿Cree mi contradictor que si la extinta URSS entrase hoy en la UE exigiría que Estrasburgo hiciese oficiales todos los idiomas de sus repúblicas? Ni soñarlo, con el ruso les bastaría para la representatividad exterior. Entonces, ¿qué pasa aquí?; ¿la lengua española no puede acaso representarnos digna y naturalmente a los gallegos? Al parecer, para Ferro Ruibal no puede. Ahora bien, supongo que sabe que los gallegos somos españoles -¡ horresco referens !- ya que en caso contrario doy por terminado el debate, y que el lector extraiga sus conclusiones.

Hace algunos años, Tejero anunció desde la cárcel que para conocer mejor al enemigo se iba a dedicar a estudiar idiomas de países comunistas, ganándose así una viñeta de Perich: «Tejero estudia ruso y cubano». Eso propongo yo: si a algunos les molesta que los documentos de Estrasburgo destinados a España se traduzcan sólo a la insoportable lengua del opresor castellano que se viertan asimismo al cubano.

Cumplir con la ONU, también en Cataluña
Cartas al Director ABC 6 Julio 2004

Desde que ganó las elecciones, Zapatero insiste en que la ONU es un eje esencial de su política. Sin embargo, los mandatos de la ONU no se restringen a Irak. En Cataluña también pedimos que se cumplan las disposiciones de la ONU en materia lingüística, que establecen algo tan elemental como que los niños deben ser escolarizados en su lengua materna, es decir, en el caso de los niños castellanohablantes, en castellano. Esto se incumple claramente en Cataluña, gobernada por el PSC-PSOE, al no existir ni un solo colegio público que imparta las primeras enseñanzas en castellano, e incluso la misma ONU «observa con preocupación que en Cataluña a los niños castellanohablantes les puede resultar difícil recibir la educación en su lengua materna». Una sociedad bilingüe no puede tener un sistema educativo monolingüe, sólo en catalán. Señor Zapatero, cumpla con la ONU en Irak, pero también en Cataluña.      Juan Moreno.     Barcelona.

Defender a las lenguas
Iñaki Ezkerra La Razón 6 Julio 2004

Nunca me ha convencido esa gente pesada que dice que hay que luchar por defender al idioma español de algo: de la supremacía del inglés o del embate de las lenguas periféricas. Las mareas de la civilización son demasiado gigantescas como para intentar detenerlas a base de voluntarismos de pacotilla y espíritus de resistencia. Una cosa es defender el derecho de uno a hablar el español en su patria o acabar haciendo un derecho con un idioma minoritario para protegerlo, pero la lengua que se apoya artificialmente acaba siendo arrastrada por esas mareas. Cuando el portugués José Saramago tomó posesión de su sillón en la Academia Canaria de la Lengua los periódicos reprodujeron una frase de su discurso de ingreso que anoté porque me pareció ilustrativa de ese tópico que no comparto y que él hacía suyo con una expresividad llamativa. Saramago se puso apocalíptico con el castellano y sentenció: «Una lengua que no se defiende muere, alimentada de indolencias y bajo la complicidad de los suicidas habladores».

No tenía razón Saramago. No mueren las lenguas que no se defienden sino las que necesitan defenderse. Por mucho que haya quien se empeñe en salvar a determinadas lenguas, ese empeño está condenado al fracaso si esas lenguas no aguantan solas y sin necesidad de salvadores. Si algo hace grandiosa a nuestra lengua es su capacidad de supervivencia y que no usa escudos contra los nacionalismos ni contra los imperialismos, ni ante los extranjerismos ni ante los vicios léxicos en los que incurren esos «habladores suicidas» de los que habló Saramago en su día y en un mal castellano por cierto pues, por el contexto, parecía que, más que a «habladores suicidas», quería referirse a «hablantes lingüicidas». Eso tendría más sentido.

A uno nunca le han gustado las cruzadas. Por naturaleza son siempre e indefectiblemente reaccionarias. Pienso tanto en las cruzadas lingüísticas como en las étnicas, las religiosas y las ideológicas. Si en medio siglo somos todos negros o nos hemos hecho musulmanes y nacionalistas catalanes por pura convicción, bienvenido ese medio siglo. Si se tiene que perder el castellano que se pierda. Si dentro de cien años se habla inglés en toda España que se hable. Más se perdió en Cuba, que diría mi abuela. Si se debe hacer una asignatura del español en Nueva York y debe haber en esa capital y en China Institutos Cervantes no es para luchar contra nadie ni contra nada sino porque los hispanohablantes tienen derecho a unas referencias culturales en su lengua. Si hay que hablar bien es por la misma razón por la que hay que vestir bien. Por uno mismo. ¿Y ojo con las indolencias con las que nos venía metiendo miedo Saramago en la Academia Canaria! Sufren sólo indolencias las lenguas vivas. Una lengua sin indolencias sí que es una lengua muerta.

La voz crítica de Aznar
Editorial La Razón 6 Julio 2004

La voz del ex presidente del Gobierno, ¬aún lo es del Partido Popular¬ José María Aznar, se ha vuelto a escuchar refiriéndose a la actual situación política. Desde su nueva atalaya en la macro fundación FAES, del PP, Aznar atacó a fondo, con serias y variadas descalificaciones, al Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, al que acusó de poner en peligro el modelo de Estado y haber detenido la marcha de España, desperdiciando su gran oportunidad histórica, en el escenario internacional.

Las palabras de Aznar pueden interpretarse como lo que él mismo afirma que son, simplemente «ideas» nacidas desde una fundación creada para ello, pero también como una aportación a las líneas maestras de la política de oposición ejercida hoy por el PP. En este sentido, habría que considerar que Aznar no está, en absoluto, de acuerdo en apoyar el voto favorable a la Constitución europea y pide, en cambio, reflexión a los ciudadanos, como tampoco cree que sea bueno abrir conversaciones con el Gobierno socialista para la reforma constitucional.
Lo que, desde luego, no parece más probable es que nos encontremos ante simples salidas de tono de un ex presidente que se niega a aceptar que ha sido derrotado en las urnas, que ve conspiraciones por todas partes y desprecia a la opinión pública, que es lo que cree el PSOE que ocurre hoy con Aznar. La descalificación fácil no puede sin embargo ocultar que no le falta razón al ex presidente cuando alerta, como también ha hecho Rajoy, sobre el peligro de abrir el melón constitucional en un país en el que «se dan simultáneamente el secesionismo político y la amenaza del terrorismo separatista». Hacerlo sería «el mayor error imaginable». Para Aznar, el Gobierno de Rodríguez Zapatero, casi cien días después de su elección, carece todavía de un proyecto conocido y concreto sobre el modelo de Estado que quiere para el futuro, enfrascado como está en demoler los proyectos ejecutados en los ocho años anteriores por el PP. Rodríguez Zapatero ha perdido, en su opinión, el pulso en la política exterior: «Salir corriendo no es una política, es sencillamente la mejor fórmula para perder la confianza de los amigos y el respeto de los adversarios».

En el fondo, José María Aznar no dice nada que pueda sonar extraño a los militantes de su partido. Quizás sorprenda que hable ahora, tras meses de silencio voluntario, con tal claridad, como cuando se refiere a la «jornada profundamente antidemocrática del 13-M» o al peso perdido en la UE, pero sin duda es todavía un referente indiscutible para el PP y una voz con plena libertad para expresarse, incluso en sus errores, desde la altura que le proporciona la experiencia de haber ejercido durante ocho años la Presidencia del Gobierno de España.

Los complejos son los que deben desaparecer del PP
EDITORIAL Libertad Digital 6 Julio 2004

En su conferencia inaugural de la escuela de verano organizada por la Fundación FAES, su presidente, José María Aznar, ha dado un brillante y coherente repaso a lo que ha sido la labor del Ejecutivo de ZP en estos primeros meses de gobierno. Empezando por recordar que el Partido Socialista llegó al Ejecutivo como consecuencia del vuelco electoral provocado por los terroristas del 11 de marzo —“los socialistas lo saben y los demás también"—, el ex presidente del Gobierno ha señalado que, si los socialistas carecían de un programa coherente y sólido antes del 11-M, tres meses después, en el PSOE sigue sin haber un proyecto político que sirva como punto de orientación y de acción de gobierno.

Aznar ha llevado a cabo juiciosas advertencias contra los proyectos de reforma constitucional planteados por el Gobierno socialista, pero sobre todo ha criticado la labor del Ejecutivo socialista en materia de política exterior y de seguridad. Frente al terrorismo, Aznar ha reiterado que “la firmeza es la mejor política y el apaciguamiento no detiene las agresiones, sólo nos debilita ante ellas". Así mismo subrayó que, en la negociación de la Constitución europea, España se fue voluntariamente de la "mesa de los grandes" a la "mesa de los niños, donde no se decide nada", y subrayó que "lo peor es que no nos han echado, nos hemos ido voluntariamente". Sobre esta cuestión, Aznar cree que los españoles "harían muy bien en reflexionar qué van a hacer antes de tomar una decisión”.

Tiempo habrá para cuestionar, tanto desde el punto de vista de los principios como desde la estrategia política, la conveniencia de votar afirmativamente el referéndum sobre la constitución europea que Zapatero ha negociado con ese grado de desacierto que tanto Rajoy, como ahora Aznar, no han dejado de denunciar. Lo importante ahora es destacar que para Rajoy debe ser un motivo de orgullo, de satisfacción y de estímulo haber venido a suceder a José María Aznar al frente del PP y de las ideas que este partido representa.

No es motivo de extrañeza pero sí de enorme satisfacción que las lucidas, oportunas y pedagógicas reflexiones de Aznar hayan creado enorme malestar en el Gobierno y en el partido socialista. Lo preocupante es que un Gobierno nacido de la infamia del 11 al 14M se sintiera cómodo con el discurso de la oposición. No obstante, lo sintomático es que los socialistas, siendo conscientes de su incapacidad para rebatir uno solo de los argumentos esgrimidos por el ex presidente Aznar, se han dirigido de cabeza a morder en el único talón de Aquiles que tiene la derecha: sus complejos. Así, ese exponente del talante ZP que es Alfredo Pérez Rubalcaba, ha exigido a Mariano Rajoy que aclare "si obedece a Aznar o va a decidir, por fin, tener un perfil propio".

La democracia y la contienda política entre gobierno y oposición es consustancialmente una batalla de ideas, no un nihilista acomodo de la oposición ante el discurso que impone el Gobierno. Como ha dicho Aznar, "sin principios ni valores sólo queda el oportunismo, el marketing y la demagogia”, y a esto último —añadimos nosotros— nadie le va a ganar a la izquierda.

Lo innegable es que, ante la gran mentira en la que quieren instalar definitiva e irreversiblemente los socialistas a nuestra opinión pública, que haya alguien que, como el niño de cuento, se atreva a decir que “el rey va desnudo”, crea una crispación que sólo a los socialistas debería resultar indeseable. Lo patético es que aún haya quienes dando la razón al niño, le reprochen la “oportunidad” de su observación. A esa debilidad moral, intelectual y política le llaman ahora pragmatismo y elasticidad.

Confiamos, sin embargo, que no será este el caso de Rajoy. En el momento de recibir el testigo de manos de Aznar, el nuevo líder del PP ya dio muestras de su enorme personalidad al advertir, precisamente, de que no haría ningún esfuerzo por desmarcarse del legado de su antecesor, sino que asumiría “sin complejos y como propio” su discurso político. Y es que Aznar se iba, pero la “sombra” del mensaje del partido y de los votantes quedan. Lo único que tiene que desaparecer del PP son los complejos.

Esperamos, pues, que el sentido del humor y la buena retórica que caracterizan al nuevo líder del PP sepan hacer frente a las palabras de Rubalcaba con la gracia y el desprecio que merecen.

AZNAR, EL PP Y EL SENTIDO DE LA OPORTUNIDAD
Editorial ABC 6 Julio 2004

LA apertura del «campus» de FAES, la fundación vinculada al PP, ha sido la ocasión elegida por el ex presidente del Gobierno, José María Aznar, para hacer un duro análisis de la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero y reiterar algunas de sus opiniones sobre Europa y el 11-M. Aznar se comprometió personalmente a dar «la batalla por las ideas» desde la presidencia de FAES y ayer dio buena cuenta de que ese compromiso lo va a cumplir por el camino más recto y empleando el lenguaje más claro, con la certeza de que su criterio es una referencia de autoridad para millones de españoles, que siguen apreciando la transformación de España en sus ocho años de mandato como la etapa más próspera de nuestro país.

Pero también hizo sus declaraciones a sabiendas de que no tiene la responsabilidad de gestionar políticamente lo que dijo ni cómo lo dijo. El PP, en cambio, sí tiene entre manos la tarea de afrontar, desde su condición de oposición, muchos de los capítulos criticados por Aznar. Obviamente, la obligación de Rajoy es actuar con una perspectiva más amplia que la manejada por el ex presidente del Gobierno y, desde luego, no necesariamente ha de coincidir en su integridad. Pero si esta autonomía recíproca provoca desajustes, algo falla, porque si el PP tiene sus coordenadas propias -resultantes de la derrota del 11-M-, Aznar debe saber que sus ideas, aun expuestas sin vocación electoral ni partidaria, planean sobre sus compañeros de partido y actúan, para bien o para mal, como reactivos de la estrategia de Rajoy ante la opinión pública.

Los temas que trató Aznar son, precisamente, los que colman la agenda política y en los que el PP se está bregando todos los días. Por eso, a quien ya el PSOE ha pedido cuentas de coherencia no es a Aznar sino al PP. Este dato no puede resultarle indiferente al ex presidente, al menos en tanto los populares pugnen por equilibrar la pleamar socialista. No aporta gran cosa, en este momento, al logro de este objetivo que Aznar, criticando al Gobierno socialista, cuestione indirectamente la posición del PP, incluso aunque una parte sustancial de su análisis esté respaldado por la realidad de los hechos. También importa el sentido de la oportunidad. Cuando Aznar pide a los españoles que se lo piensen antes de votar la llamada Constitución europea, está sugiriendo un voto más cercano al no que al sí defendido ya oficialmente por el PP. Cuando atribuye la victoria socialista al 11-M, revive un alegato superado por su partido, enfrentado, como el PSOE, a una complicada investigación parlamentaria, y en el que no conviene mantener anclada a su formación política. Los populares tampoco han de excluir algún tipo de ejercicio de autocrítica por aquella derrota. Cuando el ex presidente del Ejecutivo advierte de que cualquier reforma constitucional es un error, aun siendo así, deja al Partido Popular con poco margen de maniobra ante un debate que ya está planteado y que, como único partido de oposición, no sólo no puede eludir sino que debe encarar con firmeza ante una opinión pública que no entendería en el PP actual otra actitud distinta.

José María Aznar es un activo de la democracia española y del centro derecha europeo, pero su presencia en el debate político, necesaria y legítima, no puede desvincularse del proyecto para España que sigue representando el PP.

El nuevo talante en la UPV
Editorial La Razón 6 Julio 2004

A lo mejor es cosa del nuevo «talante» impuesto por Rodríguez Zapatero en el PSOE, pero lo cierto es que, más que sorpresa, causa justa indignación el pacto al que han llegado los socialistas con los nacionalistas vascos para que los etarras presos puedan volver a estudiar en la Universidad del País Vasco, y con muchas más facilidades que antes. Hay, o eso puede desprenderse del acuerdo, gestionado por el PSE-PSOE de Patxti López, una nueva «sensibilidad» hacia el nacionalismo, hacia «sus problemas» que más parece impuesta antes por Odón Elorza que por un Javier Rojo hoy «exiliado» en la Presidencia del Senado.

Cuando PP y PSOE, a propuesta de Rodríguez Zapatero, firmaron el pacto en defensa de la democracia y contra el terrorismo, el espíritu era muy claro y en virtud del mismo se cerró la puerta a la barbaridad que suponía que asesinos etarras en fuga pudieran obtener sus títulos en la UPV, ante el escándalo de un profesorado que no podía ni suspenderles ni eludir calificarles. Al final, el valor de un grupo de profesores encabezados por una socialista, Goztxone Mora, dio a conocer el escándalo y cerró la puerta a nuevos chantajes.

Si, como sabemos y no se ha negado desde el nacionalismo, el PSOE está incluso dispuesto a negociar el acercamiento de presos etarras a cárceles en el País Vasco, y asumir una de la reivindicaciones de los proetarras y los nacionalistas, mucho nos tememos que el Pacto, el único instrumento de firmeza que se ha demostrado capaz de ganar la guerra a ETA, está herido de muerte por más que desde el Ejecutivo se diga lo contrario. Ni por motivos electoralistas en el País Vasco, ni por sectarismo hacia la herencia del PP, puede el ministro Alonso consentir el fin de la política que más eficazmente ha combatido a ETA desde su nacimiento. Porque ETA no entiende el «talante» más que como señal de debilidad política y una oportunidad para respirar.

El pacto PSOE-PNV pasa por ETA
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 6 Julio 2004

Por más vueltas que se le den, por muchos circunloquios en que se enrede el Gobierno, por torpes que sean las explicaciones de la estrecha colaboradora del ministro Alonso que es la directora general de Asuntos Penitenciarios, Mercedes Gallizo, la realidad es que el PSE ha propuesto en la cámara vasca que los etarras recuperen los privilegios de que disfrutaban en la UPV, paralelos a la persecución sistemática y criminal de los profesores y alumnos que se niegan a aceptar la dictadura nacionalista en las aulas. El PSE de López, que cada vez se parece más al partido de Madrazo y menos al de Redondo Terreros, lo propuso en la Atutxa-Etxea y desde los batasunos a los ibarreches, todos los nacionalistas lo votaron, frente a la única y honrosa excepción del Partido Popular. Ese es el hecho y no admite disimulos. Lo que hacen falta son explicaciones.

Si no se tratara de mejorar el estatus de los etarras, no habría hecho falta llevarlo al Parlamento Vasco. Y si se ha llevado es para escenificar con toda crudeza que el PSE ha cambiado de aliados: ya no está con el PP en el Pacto Antiterrorista sino con los partidos del Pacto de Estella. ¿Buscando qué? La ruptura con el PP y su reintegración en el gobierno vasco. Hablar del mantenimiento del Pacto Antiterrorista cuando se devuelve a los terroristas su condición de intocables y a los profesores no nacionalistas su condición de apestados es una tomadura de pelo. Y esta es mucho más grave que las volteretas en materia de impuestos o tarifas energéticas. Es evidente que el precio del pacto del PSE con el PNV pasa por el acatamiento del papel indiscutible de ETA dentro del proyecto separatista más conocido como Plan Ibarreche. Y si Zapatero lo ha matado, lo decente por parte de Rajoy es darle cristiana sepultura. Este miércoles, por ejemplo.

LA REINVENCIÓN DEL 11-M
EDURNE URIARTE ABC 6 Julio 2004

Más allá del horror del crimen, el 11-M ha desencadenado los más perversos efectos. El peor es el de la cobardía y la búsqueda de culpables en el Gobierno anterior. El más irritante, el de esa reinvención del 11-M según la cual todo el mundo menos el Gobierno supo inmediatamente que la autora era Al Qaida. Se tergiversa la historia del atentado, se reinventa la historia misma de la lucha contra ETA y la del terrorismo en general; y con notables posibilidades de éxito, porque un suceso tan traumático como éste facilita la receptividad a todo tipo de manipulaciones e historias absurdas.

Hemos vuelto a comprobarlo en los prolegómenos de las sesiones de la comisión del 11-M. Ya sabemos que uno de los dos argumentos principales del PSOE será el del convencimiento policial casi inmediato de la autoría islamista y el abandono de la pista etarra (el otro es el de la imprevisión). La tesis se sostiene en unas pruebas materiales muy vistosas pero enormemente frágiles. Se trata de informes policiales realizados días y semanas después del atentado, cuando ya estaba confirmada la autoría de Al Qaida, con los que se nos pretende hacer creer que los cuerpos policiales van a reconocer por escrito todas las hipótesis equivocadas una vez conocidas las respuestas correctas; sobre todo cuando esas hipótesis no son del gusto del Gobierno del que dependen ahora.

Pero, además, estas mentes que se han tornado clarividentes a posteriori aprovechan la confusión de esta historia trágica para contarnos que no es verdad que la hipótesis de ETA fuera fundamental para todos los que sabemos algo de terrorismo hasta el mismo día 13 y claramente prioritaria hasta última hora del 11. Es más, hubiera sido estúpido intelectualmente e irresponsable no haberlo sostenido así hasta el 13. Porque con los datos sobre terrorismo que teníamos en España hasta el 11-M, sólo un ignorante podía minusvalorar la posibilidad de la autoría etarra. Todos nos equivocamos, incluidos los que en cuatro días comenzaron a reescribir esta historia. Y lo hicimos no sólo porque los antecedentes, las estrategias y objetivos de dos terrorismos se cruzaron repentinamente en ese trágico momento. Además, todos participamos de un error generalizado en la historia de la lucha contra el terrorismo que es la constante subestimación de su amenaza. En España costó mucho interiorizar a ETA como un problema nacional y, hasta el 11-M, Europa persistió en creer que Al Qaida era un peligro sólo para Estados Unidos. Tampoco el 11-M ha alterado esa tendencia. Hay nuevas amenazas de Al Qaida sobre Europa, o hipótesis sobre otras modalidades de ataque, como los químicos. Pero me temo que estamos tan poco preparados como antes del 11-M. Pasó aquel shock y ni siquiera los que todo lo adivinaron parecen dispuestos a sacarnos de nuestra engañosa tranquilidad y preocupante pasividad.

PELIGROSO AL SADR
Editorial ABC 6 Julio 2004

EL llamamiento a la violencia hecho nuevamente por el clérigo chií Moqtada al Sadr, semanas después de haber anunciado su disposición a colaborar con las autoridades iraquíes y a participar en la transición política con su propio partido, es una incitación al terrorismo contra el Gobierno de Bagdad, legitimado por Naciones Unidas, y contra la Fuerza Multinacional, que está presente en Irak con mandato de su Consejo de Seguridad. Bajo la defensa teórica de la soberanía nacional y de unas elecciones libres, Al Sadr ha respondido a la oferta de amnistía que prepara el Gobierno iraquí, con la que podría debilitar su milicia, escondiendo además un afán de poder que disputa con la facción mayoritaria del chiísmo iraquí y contra unas instituciones que, por muy precaria y condicionada que sea su soberanía, están marcando el camino hacia la democracia. No hay ningún objetivo liberador en la proclama de este clérigo marginal, cuya fuerza reside en la exaltación integrista y nacionalista que provoca en sectores de población desfavorecida.

El desmantelamiento del régimen baasista ha destapado las tensiones acumuladas durante décadas de dictadura y ahora es cierto el riesgo de un enfrentamiento entre chiíes moderados y extremistas, paralelo a la continuidad de otros grupos terroristas formados por miembros del anterior régimen o por facciones sunníes. Por supuesto, Al Qaida aprovecha esta coyuntura para extender su yihad terrorista. Si la comunidad internacional no entiende que la agresión de Al Sadr no tiene marcada como víctima a EE.UU. sino al Ejecutivo de Bagdad y que su objetivo no es una soberanía nacional basada en la voluntad democrática, tal y como viene recogido en la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, sino la hegemonía en la mayoría chií del país para conducirlo a una república integrista, entonces tendrá una gran responsabilidad por frustrar esta ocasión histórica para democratizar y estabilizar la región.

El anuncio de Al Sadr coincide en el tiempo con la denuncia del primer ministro Iyad Alaui contra Siria e Irán, a los que acusa de facilitar la entrada de terroristas en Irak. Su amenaza de pedir a Estados Unidos ataques aéreos contra ambos países es un despropósito, pero expresa una tensión creciente. La acusación es muy grave, aunque no nueva, y no debería confundir a unas opiniones públicas occidentales que, enrocadas en la crítica sistemática a Washington, despreciarían la amenaza que los Gobiernos de Damasco y Teherán empiezan a extender sobre el nuevo Irak, con el que comparten frontera y que, como la democracia es contagiosa, puede ser un estímulo para los sirios e iraníes que aspiran a un proceso similar en sus países.

MÁS SOBRE MONTILLA
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 6 Julio 2004

¿POR qué se han impuesto los catalanes en el Congreso socialista si son una minoría?, se preguntan los observadores en vez de preguntarse por su propia ingenuidad. Estos analistas no quieren reconocer una realidad que pertenece ya a la vulgaridad y que consiste en que el PSC tiene la hegemonía cultural y política del socialismo español y que, por tanto, no es justo hablar de una minoría catalana. Chaves «es» minoría catalana. Rodríguez Ibarra «es» minoría catalana. Han caído las demarcaciones regionales como parcelas de la conciencia nacional. Hay una subversión horizontal. En el PSOE reina un desorden que lógicamente se ha trasladado a su Congreso. Tan sólo reina el pensamiento único impuesto por Maragall. Lo peor de Montilla no es la condición monstruosa de quien es capaz de pensar como nacionalista catalán siendo cordobés sino que esto se considere normal. Esto ha sido por dentro el Congreso socialista que algunos, muchos, se han negado a reconocer.

Es evidente que en teoría el PSC podría hundir en la miseria parlamentaria y política al PSOE si decidiera separarse de éste, y también lo es que el PSOE podría vaciar de castellano-hablantes a su partido hermano si se lo propusiera, pero entrar en esas hipótesis supondría aceptar que Chaves o Ibarra o Zapatero están en contra del sueño nacionalista de Maragall. Si éste no se lleva a cabo, será por el hamletismo de éste, por sus miedos, por el gusto catalán a amagar y no dar... y así sacar ventaja. Por lo demás, todo el Partido Socialista está colonizado por Maragall. Es absurdo hablar de mayorías y minorías. El fenómeno Montilla no permite hablar de una relación de fuerzas entre nacionalistas y no nacionalistas. Ni siquiera en coherencias regionales.

MONTILLA es la derrota de las demarcaciones territoriales. Es el resultado del choque de culturas, también de clases y de concepciones nacionales. ¿Por quién o contra quién tendrían que votar los delegados si Montilla «es» la confusión nacional hecha carne y representa el sacrificio de la idea de España? ¿Y por qué habrían de ponerse de pie unos delegados que están orgullosos de andar de rodillas? Porque Montilla es, por definición, la aceptación de la posición genuflexa desde un punto de vista nacional y antropológico. Quiero decir que Montilla fue aupado a la dirección del PSC por prestarse a negar la idea de su propia nación y ha sido aupado a la Ejecutiva del PSOE por la misma razón.

DESDE fuera del PSOE no se acaba de entender el significado de esta figura mestiza, fruto de un cruce planteado en términos ventajosos para una parte y vejatorios para la otra, entre los que hacen la coyunda a partir de un diseño nacional y los que la aceptan en términos de integración personal. Pero aun partiendo del supuesto de que se entienda el significado de Montilla como la figura del traidor en términos literarios, me malicio que muchos no acaban de entender o no quieran entender que Chaves y Rodríguez Ibarra son un caso aún más enfermizo que el de Montilla. Éste, al fin y al cabo, tuvo que crecer en el cerco del nacionalismo y traicionó para medrar, pero ¿qué atenuante podríamos aplicar a Chaves o a Ibarra, que ponen a disposición de Maragall la fuerza de las regiones que representan? No contentos con mantenerlas en el subdesarrollo y de ese modo en el cautiverio político, las han puesto al servicio de los sueños nacionales de Cataluña hoy, y, quizá mañana, de Euskadi.

Análisis
Una OTAN para nada
GEES Libertad Digital 6 Julio 2004

Hace tres años, tras los atentados del 11-S los aliados europeos cayeron postrados por la frustración cuando tras activar la cláusula de defensa colectiva de la OTAN, los americanos optaron por atacar Afganistán con sus propias fuerzas y el apoyo de unidades de operaciones especiales de algunos aliados. La OTAN, como tal, no se movilizó más allá de un pomposo comunicado. Pero los europeos hicieron mal enfadándose con Washington. La OTAN no estaba preparada para ir a Afganistán y librar allí una guerra que se preveía incierta.

Por eso, en diciembre de 2002, con motivo de su cumbre de Praga, los americanos ofrecieron una solución razonable a todas las frustraciones: crear una fuerza de respuesta rápida, de unos 15 mil efectivos, para que la Alianza como tal pudiera contribuir a operaciones más allá de sus cada vez más estrechas fronteras. Así lo decidieron todos.

¿Todos? Parece que no. Francia, secundada por su fiel escudero, la España de Zapatero y Moratinos, han decidido que la Fuerza de respuesta de la OTAN no debe ser enviada a Afganistán a contribuir a la estabilidad del país durante su proceso electoral. Al mismo tiempo, Moratinos y Bono anunciaban a bombo y platillo en el Parlamento español que el actual gobierno estaba decidido a enviar más de mil soldados a Kabul, como prueba de nuestro compromiso con Afganistán y la guerra contra el terror. Es más, parece que el gobierno español ha puesto como condición de su despliegue ir bajo mando del Eurocuerpo y, sobre todo, que se retirará si aparece la fuerza de la OTAN.

¿Pero para qué está una Alianza? ¿Para qué está Zapatero en la OTAN? No se comprende fácilmente que España aporte tropas a la vez que veta la movilización de la única esperanza de futuro que tenía la Organización del Tratado del Atlántico Norte. Salvo que al igual que Chirac, lo que busque sea enfadar del todo a los norteamericanos y que éstos, hastiados de sus dichos aliados, decidan olvidarse de la Alianza. Esa sería la mejor opción para una Francia que correría a imponerse como potencia hegemónica sobre nosotros, pobres europeos continentales.

A lo mejor no hay ningún designio y simplemente el socialismo español ha vuelto a su etapa de confundir antiamericanismo con antiatlantismo y al “OTAN de entrada, no”. La Alianza, nadie puede dudarlo, no pasa por sus mejores momentos. Zapatero fue a Estambul con el propósito de fortalecerla, pero su espantá y sus propuestas la han debilitado un poquito más. Esperemos que no sea capaz de hacerle a la OTAN lo que en tres meses ya le ha hecho a España.

Donación de titulaciones
Cartas al Director ABC 6 Julio 2004

Que el nacionalismo vasco recupere la UPV para hacer donación de titulaciones universitarias a sus «gudaris» es natural y coherente con su singularísima formación intelectual. Desgraciadamente para el resto de los alumnos de tal Universidad esto incidirá en ellos como una minusvaloración de los títulos obtenidos tan sólo mediante el estudio y la valía personal. ¡Felicidades, lendakari!      Juan Carlos Antón Nárdiz.          Madrid.

PROFESORES AMENAZADOS DEJAN DE DAR CLASES
Prisiones ignora el acuerdo entre PP y PSOE y defiende el regreso de los presos etarras a la UPV
El PP quiere que el ministro del Interior comparezca en el Congreso para explicar la vuelta de los presos etarras a la UPN a raíz de la iniciativa del PSE aprobada en el Parlamento vasco con los votos de PNV y Batasuna. Instituciones Penitencias defiende la propuesta pese a que el año pasado populares y socialistas acordaron poner fin a los privilegios de los etarras en la universidad vasca.
EFE Libertad Digital  6 Julio 2004

La primera reacción a esta medida no ha tardado en llegar. Los profesores amenazados por ETA han comenzado a dejar de dar clases y se han acogido a una excedencia contemplada en la universidad vasca para los docentes que puedan estar en peligro.

La portavoz parlamentaria de Interior del PP, Alicia Sánchez-Camacho, también denunció la "sumisión" del Gobierno al entorno de los presos de ETA y acusó a los socialistas de preocuparse más por "recuperar los privilegios" de estos reclusos que por los profesores de la universidad vasca. A su juicio, es una "gravísima irresponsabilidad" que ha generado "gran malestar" entre los ciudadanos vascos y, especialmente, en los colectivos de profesores "que han estado sometidos a amenazas y a presión por parte del entorno etarra".

Anuncio sin consulta a los profesores amenazados
La noticia ha trascendido el mismo día en que la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, defendió que su departamento firme convenios con la Universidad Pública Vasca para que los miembros de ETA puedan cursar estudios universitarios que no imparte la UNED. Aunque Gallizo insiste en que esta decisión no tiene ninguna clave, más allá, "de la de la educación", la pasada semana la Plataforma Profesores por la Libertad denunciaba este acuerdo promovido por los socialistas vascos.

Tal y como publica la Revista de Libertad Digital, Goztone Mora, portavoz de esta plataforma y concejal del PSE en la localidad vizcaína de Getxo, cuestionaba lo acertado del acuerdo porque supondría el regreso de las amenazas y los tratos de favor a los presos de ETA matriculados en la UPV. El año pasado, y después de que se constatara que algunos etarras que se encontraban huidos de la Justicia habían aprobado sus asignaturas, y que muchos de ellos, con tutores del entorno proetarra, aprobaban sin necesidad de examinarse, PP y PSOE acordaron poner fin a este tipo de beneficios. Así, en el marco del Pacto Antiterrorista consensuaron la modificación de la Ley General Penitenciaria para estos presos estudiaran en la UNED.

Cambio de política motivado por el PSE con los votos de Batasuna
Ahora, la directora de Prisiones niega que se vaya a saltar el Pacto Antiterrorista y anuncia que garantizará que el sistema de evaluación de los presos que cursen estudios en las diferentes universidades, entre ellas la del País Vasco, se desarrolle con "todo rigor" para que no pueda existir ningún tipo de irregularidad ni "trato de favor". Según Mercedes Gallizo, "no se puede poner bajo sospecha" a la UPV porque en algún momento se haya producido alguna irregularidad con presos etarras.

De hecho, la directora de Prisiones ya se entrevistó el pasado mes de junio con el rector de la UPV, Juan Ignacio Pérez, a quien planteó la intención de su Departamento de firmar convenios con las distintas universidades. Precisamente, el pasado 30 de junio el Parlamento vasco aprobó, con los votos de todos los grupos menos los del PP, una iniciativa por la que insta a la Administración Penitenciaria a suscribir un convenio con la UPV para que los presos puedan realizar sus estudios en euskera

Grupos cívicos preparan un manifiesto común en favor de la Constitución
Los participantes en el encuentro de Vitoria volvieron a reunirse el pasado sábado en Madrid para dar «continuidad» al movimiento
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 6 Julio 2004

Los colectivos ciudadanos y de víctimas que participaron el 29 de mayo en Vitoria en el 'Encuentro cívico para la libertad' volvieron a reunirse el pasado sábado en Madrid para dar «continuidad» a las decisiones adoptadas en la capital alavesa y perfilar cuáles serán, en la práctica, los primeros pasos del asociacionismo cívico español en esta nueva fase en la que pretenden funcionar como un «espacio común» aunque sin renunciar a las particularidades propias de cada grupo.

De momento, las asociaciones firmantes del manifiesto de Vitoria -entre ellas, la Fundación para la Libertad, el Foro Ermua, una decena de agrupaciones de víctimas del terrorismo y Basta Ya, aunque esta última no envió ningún representante a Madrid- se han dado de plazo hasta el 15 de septiembre para redactar tres documentos comunes que articularán el discurso teórico del movimiento. Además, han acordado celebrar dos nuevos encuentros que ya tienen fecha y lugar: a principios de octubre en Zaragoza y a finales de noviembre en Madrid.

Según explicaron fuentes de la comisión de representantes reunida el sábado en Madrid -en la que participaron 19 de los 21 colectivos de Vitoria-, uno de los textos fundacionales será un manifiesto a favor de la Constitución, aunque «sin entrar en la necesidad o no de reformarla sino en los elementos fundamentales que la hacen necesaria de por sí». Además, también prevén impulsar actividades conmemorativas en el aniversario de la Carta Magna en diciembre.

Los otros dos documentos servirán para desarrollar el discurso y actividades del denominado «espacio cívico». Así, según explicaron los medios consultados, uno de los textos abordará «planteamientos de carácter cívico encaminados a estimular la participación ciudadana en la 'cosa pública'», así como la necesidad de reivindicar para las víctimas del terrorismo «un papel central en la simbología de la democracia».

En el segundo documento, más concreto, se desarrollará un inventario del lenguaje, lógica y comportamientos del movimiento cívico y un listado de lecturas cívicas. Se impulsará además la solidaridad con las víctimas y el amparo a los acosados, se reivindicarán los derechos lingüísticos «también para el castellano» -para denunciar situaciones como la de los 183 profesores integrados en la enseñanza pública vasca que perderán la estabilidad laboral por no acreditar el perfil de euskera-, se «pondrá en valor» la participación política, se defenderá el papel del Estado como garante de los derechos y libertades y se incluirá un alegato «contra el sectarismo».

Los participantes subrayan que la diferencia de este 'corpus' doctrinal «con el documento fundacional de un partido político» estriba en que da cobijo a todos aquellos que quieran sumarse al proyecto «pero sin excluir a nadie».

Carta al Gobierno
De acuerdo con lo acordado en Vitoria, los firmantes enviaron a primeros de junio una carta dirigida a la Presidencia del Gobierno para solicitar formalmente su incorporación al Pacto Antiterrorista, que aún no ha recibido respuesta.

Otro de los acuerdos adoptados en la capital alavesa abogaba por «extender» el movimiento cívico. La comisión, que ha elaborado una serie de «criterios de admisión», ha dado ya el visto bueno a la incorporación de tres nuevos colectivos «de naturaleza más estrictamente cultural» que se adherirán en breve. También ha informado de su ideario y actividades a otros agentes sociales como el sindicato Comisiones Obreras.

MIEMBROS DE LA FAMILIA AL MAJID
Acusan a familiares de Sadam Husein de financiar y equipar a terroristas que operan en Irak
Varios primos de Sadam Husein colaboran desde el extranjero con terroristas que operan en Irak, según revela este lunes el The New York Times. Según las fuentes consultadas por el citado rotativo, al menos tres parientes del depuesto dictador: Fatiq Suleiman al Majid, Izadin al Majid y Ezz al Dain al Majidi al Tikriti, residentes en Siria y Europa, introducen en Irak, a través de Siria y Jordania, armas, personas y dinero.
EFE Libertad Digital  6 Julio 2004

El NYT ha elaborado la información a partir de entrevistas con fuentes de la Administración Bush y con Samir Shaker Mamud al Sumeidi, ex miembro del Consejo de Gobierno de Irak, organismo que ostentó el poder en el país hasta que se transfirió la soberanía al Ejecutivo provisional.

Las fuentes relataron al rotativo neoyorquino que las agencias de inteligencia norteamericanas han detectado movimientos sospechosos de dinero y bienes que incluyen transferencias de efectivo a Siria, adonde huyó el año pasado Fatiq Suleiman al Majid, uno de los primos de Husein.

Fatiq Suleiman, que perteneció a los servicios especiales de seguridad de la dictadura baazista, era cuñado de Qusay –uno de los hijos de Sadam, abatido, junto con su hermano Uday, por las fuerzas de la Coalición el 22 de julio de 2003– y es sobrino de Alí Hasán al Majid, el siniestro Alí el Químico, responsable del gaseamiento de zonas kurdas en la década de los 80.

La familia Al Majid disfrutó de numerosos privilegios cuando Irak estaba sojuzgada por Sadam Husein. Los tres primos de éste implicados en operaciones de apoyo a grupos terroristas que operan actualmente en el país tienen acceso a decenas de millones de dólares, producto de la venta ilícita de petróleo y de armas, según las fuentes consultadas por el NYT.

Otro de los parientes de Sadam acusado de ayudar a los terroristas es Izadin al Majid. Según Al Sumeidi –que llegó a desempeñarse como ministro de Interior y responsable de Seguridad en el Consejo de Gobierno Iraquí–, Izadin “está financiando actualmente numerosas actividades de los insurgentes”. Éste, que ha negado al NYT estar colaborando con los terroristas, perteneció a la Guardia Republicana, pero huyó de Irak en 1995, acompañado por su primo (y cuñado de Sadam) Husein Kamel al Majid.

Husein Kamel fue asesinado en 1996, tras regresar al país, mientras que Izadin optó por quedarse en Gran Bretaña, donde recibió asilo político. Según las fuentes consultadas por el NYT, Izedin se mueve frecuentemente por Europa, Jordania e Irak.

El tercer Al Majid sospechoso de estar implicado en esta trama es Ezz al Dain al Majidi al Tikriti, primo de Husein Kamel.

Recortes de Prensa   Página Inicial