AGLI

Recortes de Prensa     Miércoles 7 Julio 2004
Terroristas en clase
Román CENDOYA La Razón 7 Julio 2004

El euskera es la coartada

JUAN PABLO GONZÁLEZ  El Correo  7 Julio 2004

El blindaje catalán
José García Domínguez Libertad Digital 7 Julio 2004

Comisión 11-M: mal principio
Editorial La Razón 7 Julio 2004

Propaganda y política
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Julio 2004

MOROS DE PAZ
SERAFÍN FANJUL ABC 7 Julio 2004

MATRIMONIO A LA CATALANA
Jaime CAMPMANY ABC 7 Julio 2004

El retorno del Ghetto

Lucrecio Libertad Digital 7 Julio 2004

Clásicos progresistas
José María Marco Libertad Digital 7 Julio 2004

Víctimas del terrorismo piden a PP y PSOE que impidan que los presos de ETA regresen a la UPV
EFE Libertad Digital  7 Julio 2004
 


 

Terroristas en clase
Román CENDOYA La Razón 7 Julio 2004

El Gobierno suscribe que los terroristas ocupen las clases y que los profesores no cómplices tengan que salir huyendo por las ventanas. El socialismo cede ante el nazionalismo. El nazionalismo es perseverante en defender a sus vástagos terroristas. A los nazionalistas les importan mucho más los terroristas que los profesores de su universidad. El problema es que el mentiroso sonriente no cumple nada. En su gestión iba a primar la transparencia. Falso. Intentó que fuera secreta su cobarde conversación con el jefe del Gobierno nazionalista. Ya conocemos uno de los acuerdos del mentiroso sonriente. Que los expedientes de ETA vuelvan a campar a sus anchas por los cursos de la UPV.

Cediendo ante los asesinos es como paga la memoria de Múgica, Pagazaurtundua, Buesa y de tantos compañeros asesinados. El socialismo tenía en el mundo de la formación del País Vasco un nicho ideológico al que han abandonado. En la universidad y en los institutos. El PSE no dice nada sobre los ciento cincuenta profesores que van a ser sometidos a la desaparición profesional por no haber conseguido el nivel de Euskera que, según la ley por razones de edad, no tenían que alcanzar. La arbitrariedad se pasea impunemente por Euskadi. La complicidad y la cobardía están sentadas en el PSOE, en el Ministerio del Interior y en la Presidencia del Gobierno. Los nazionalistas han vuelto a salirse con la suya, ¿terroristas a clase, profesores a la calle! Y el presidente mentiroso sonríe.

El euskera es la coartada
JUAN PABLO GONZÁLEZ/VOCAL DEL CONSEJO GENERAL DEL PODER JUIDICIAL El Correo  7 Julio 2004

El pasado 16 de abril, la Mesa del Congreso de los Diputados acordó admitir a trámite una proposición de ley orgánica por la que se modifica la Ley orgánica del Poder Judicial, presentada por el Parlamento de la Comunidad Autónoma de Cataluña.

En dicha proposición se establece, entre otras medidas, la obligación de jueces y magistrados, secretarios judiciales y demás funcionarios de los juzgados de conocer la lengua propia de la comunidad autónoma donde estén destinados, así como la supresión de carácter nacional de los cuerpos de funcionarios al servicio de la Administración de Justicia. En la exposición de motivos se reconoce que la regulación propuesta pretende una mayor eficacia y significa un paliativo a la actual regulación, advirtiéndose de que para la plena normalización sería necesaria la territorialización de los respectivos procesos selectivos.

La referida proposición, que fue admitida con el asombroso apoyo del portavoz socialista, quien la calificó como «sensata y modesta», afirmando que coincidía «de una forma absoluta con la voluntad de mi partido», traslada en buena medida al Parlamento español la posición sostenida sobre la Justicia tanto por el Gobierno tripartito de Cataluña como por el plan Ibarretxe, rompiendo abruptamente el consenso existente sobre el uso de lenguas oficiales en la Administración de Justicia a partir de la consideración del conocimiento de las lenguas autonómicas como mérito, pero no como un requisito de capacidad.

La reiterada invocación a la búsqueda de eficacia no es más que una pantalla que esconde el verdadero propósito que guía e inspira la propuesta. Se trata de un nuevo paso, una vuelta de tuerca, a modo de mero paliativo, según se reconoce en la propia exposición de motivos, en la indisimulada pretensión nacionalista de configurar poderes judiciales propios que sean políticamente afines, quebrando así el principio de unidad de organización y funcionamiento consagrado por el artículo 122 de la Constitución española como garantía de la independencia de los tribunales y como elemento fundamental para la vertebración del Estado.

La unidad jurisdiccional, que consiste en la pertenencia de todos los juzgados y tribunales a una misma organización, está directamente relacionada con el carácter único de la soberanía del Estado. La unidad jurisdiccional como emanación de la soberanía implica que, dentro de la organización territorial de los poderes del Estado, el Poder Judicial es una estructura unitaria. Por esta razón, su fragmentación equivaldría a la fragmentación del Estado en múltiples soberanías.

En el ámbito concreto del País Vasco, la exigencia de conocimiento de la lengua autonómica y la degradación del castellano a la condición de lengua secundaria, además de pugnar con la realidad social y lingüística del país, supondría de hecho la desaparición del Poder Judicial como poder del Estado y un deterioro en el servicio que presta la Administración de Justicia. En dicho territorio sólo una parte mínima de jueces y magistrados son capaces de expresarse correctamente en euskera. El porcentaje de abogados conocedor de dicha lengua es aún inferior. Cabe preguntarse dónde, cómo y con qué garantías serían reclutados los jueces llamados a desempeñar la función jurisdiccional en una Administración de Justicia euskaldun, cuáles serían sus referentes políticos e ideológicos, a qué intereses estarían dispuestos a servir.

Sólo un ingenuo puede considerar que los pretendidos intentos de descentralizar la justicia, o de acomodar la estructura y funcionamiento de los tribunales al Estado autonómico, con propuestas como las que se recogen en la proposición de ley aprobada por el Parlamento de Cataluña o la propuesta de creación de consejos judiciales autonómicos auspiciada por el Gobierno vasco, no responden sino a una calculada estrategia que pretende la federalización del Poder Judicial como paso previo para su posterior fragmentación y sustitución por poderes judiciales propios.

La fragmentación del Poder Judicial tendría graves consecuencias en una comunidad autónoma como el País Vasco donde se extiende un difuso sentimiento de insumisión y desvalorización de la ley, donde los poderes públicos han tolerado y alentado la ilegalidad de individuos y grupos, y donde se ha sometido al Poder Judicial a un proceso de debilitación y deslegitimación.

Ante una situación como la descrita, se necesita hoy más que nunca la existencia de un Poder Judicial fuerte e independiente que defienda y vigile el cumplimiento de la ley evitando el retroceso a políticas que fracasaron en el pasado. Es preciso también reflexionar sobre la capacidad del Estado de Derecho para reaccionar ante estas amenazas y sobre los mecanismos que debemos perfeccionar para hacer frente a una ofensiva que tiene como objetivo el Poder Judicial y que utiliza la lengua como mera coartada para justificar la ruptura de un principio de unidad jurisdiccional que, hoy por hoy, sigue siendo imprescindible para hacer realidad el principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley, la aplicación de la ley y la independencia de los tribunales.

Opinión
El blindaje catalán
José García Domínguez Libertad Digital 7 Julio 2004

Hace justamente un año, el entonces candidato a la presidencia de la Generalitat Pasqual Maragall afirmó que CiU había convertido a Cataluña en un régimen, pero que los ciudadanos estaban empezando a “perder el miedo”. Ese día, el nieto del poeta sufrió uno de los frecuentes arranques de espontaneidad que han hecho de él uno de los personajes más imprevisibles del paisaje político español. Porque aquella tarde también se le ocurrió soltar públicamente lo que todo el mundo allí sabe que únicamente debe celebrarse en privado. En mala hora hizo saber a su turbada audiencia que el gran pecado del pujolismo habría sido excluir a los inmigrantes de los años sesenta, a “los otros catalanes”, del espacio político; y que tenia que terminarse cuanto antes esa fórmula de “repartir patentes de catalanidad”. Han pasado doce meses desde aquella imprudencia. El tiempo necesario para que perdiese las elecciones ante una medianía como Artur Mas y, pese a ello, acabar aupado al poder gracias los independentistas explícitos de ERC. Ha pasado un año, el intervalo suficiente para que las cosas cambiaran. Y han cambiado. Ahora, con su Tripartito la anomalía que revelaba entonces es más clamorosa que nunca.

Basta un vistazo somero a la información estadística oficial para comprobarlo. Censo poblacional de 1991: el cuarenta por ciento de los habitantes de Cataluña procede de otras regiones. Censo del Parlamento autonómico durante los veintitrés años de Pujol: sólo el 9,6 por ciento de los diputados había nacido en comunidad autónoma que no fuera la catalana. Censo poblacional de 2001: el treinta por ciento de los residentes en el Principado fue alumbrado en algún lugar del resto de España. Censo del Parlamento catalán tras la caída del funesto régimen: únicamente tres parlamentarios (dos españoles y un magrebí) vieron la luz por primera vez más allá del Ebro. Estadillo de los consejeros en los sucesivos gobiernos de CiU: cincuenta y ocho titulares de cartera, de los que tres no eran catalanes de origen. Estadillo de la elite revolucionaria que acaba de derrocar el régimen identitario: cien por cien de apellidos autóctonos, cero por cien de los departamentos dirigidos por “los otros consellers”. Consenso unánime en Cataluña de opinadores, historiadores, filólogos, antropólogos, politólogos, sociólogos, juristas y humoristas de TV3: nuestro nacionalismo, a diferencia del vasco, no es étnico, sino cívico.

Poco después de que Maragall pronunciara las heréticas maragalladas que han dado pie a este artículo, el catedrático de Derecho Constitucional Francesc de Carreras escribió otro en El País en el que definía qué es un régimen. Decía entonces el académico: “Un régimen es aquel sistema regido no sólo por normas legitimadas por los ciudadanos a través de procedimientos democráticos, sino también por otras, ni escritas ni legitimadas democráticamente, impuestas por una elite dominante que invoca otros fundamentos para su legitimidad, normalmente de carácter histórico, cultural o tradicional”. Refleja perfectamente ese significado el contenido de lo que fue el hecho diferencial catalán durante la época convergente, y más perfectamente aún en lo que llevamos sin Convergencia. Razón de que el concepto de Carreras se ajuste como anillo al dedo al anhelo del President de blindar la peculiaridad catalana en la Constitución. Y es que el viejo conflicto histórico se acabaría con sólo modificar un poco el primer artículo de la Carta Magna en dirección a esa doctrina. Por ejemplo, si dijera: España se constituye en un estado social y democrático de Derecho que propugna como valores superiores en su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. Menos en Cataluña, donde existirá un Régimen distinto. Con eso, resuelto el problema catalán.

Comisión 11-M: mal principio
Editorial La Razón 7 Julio 2004

No se entienden las prisas con las que el PSOE ha concluído que el Gobierno de José María Aznar mintió sobre la investigación de la autoría del atentado del 11 de Marzo, cuando la Comisión parlamentaria apenas lleva 24 horas de vida. Y no se entiende ese afán cuando la apresurada conclusión, que suena más a expresión de deseos que a realidad probada, se basa en la declaración de un ciudadano de a pie, que habla por referencias y que ha sido firmemente contradicha por un comisario del Cuerpo Nacional de Policía con responsabilidad directa en el caso.
Si este es el tono que pretende imprimir el PSOE a los trabajos parlamentarios, ya podemos adelantar que la Comisión sobre la tragedia del 11-M corre serio riesgo de convertirse en una prolongación del enfrentamiento entre los dos principales partidos y una discusión estéril desde posiciones preconcebidas.

No ha sido, pues, un buen principio lo ocurrido ayer en la Cámara. Es imprescindible que los parlamentarios elegidos para este trabajo reflexionen seriamente sobre la trascendencia que tienen para el pueblo español los hechos que se están investigando. Porque, tras lo visto en la primera sesión, se abre la duda razonable de si una de las partes, en este caso el PSOE, ha intentado inducir a un testigo, como sostiene el PP, el portero de la finca de Alcalá de Henares que descubrió la furgoneta, con el único y dudoso objetivo de refutar unos informes policiales que no convenían, en modo alguno, a sus tesis. De confirmarse este extremo, el presidente de la Comisión, el diputado de Coalición Canaria Paulino Rivero, está obligado a tomar medidas drásticas contra el presunto responsable del intento de manipulación del citado testigo.

Pero es que, además, parece absurdo intentar sembrar más confusión sobre lo ocurrido durante aquéllas primeras horas del atentado, con decenas de muertos y centenares de heridos entre los restos de los convoyes de Cercanías, mientras que todos, los profesionales y los ciudadanos, daban lo mejor de sí mismos frente a la inmensidad de la tragedia.
Queremos creer que, al final, se impondrá la razón en este asunto. Al fin y al cabo, ayer escuchamos lo que ya sabíamos: que la Policía, durante las primeras horas, trabajó en la hipótesis, absolutamente razonable por la experiencia acumulada, de que se trataba de un atentado de ETA; y que, nada más descubrirse el primer indicio de que podían ser los islamistas, se abrió una segunda línea de investigación que, a la postre, resultó ser la buena.

Zapatero y Aznar
Propaganda y política
Agapito Maestre Libertad Digital 7 Julio 2004

Ha levantado acta de lo obvio con realismo y precisión. Ha dicho lo que todos sabemos para que sea analizado con espíritu ciudadano, o sea, democrático. Ha dicho las verdades del barquero para que la mentira de los políticos ventajistas no encanalle al pueblo español. Sin embargo, lo criticarán hasta los de su partido. No importa. Aznar ha hecho un serio discurso político en la inauguración de los cursos de verano de FAES. Aznar sigue creciendo intelectualmente en el páramo político que nos domina. Después de los tonos melifluos de la “política” de cartón-piedra de Zapatero, el discurso de Aznar adquiere aún más relevancia. Quien intente comparar el discurso final de Zapatero en el Congreso del PSOE con la conferencia de Aznar, aparte de caer en la demagogia, mostrará su debilidad mental. Son “discursos” incomparables. El de Aznar es una argumentación, mientras el de Zapatero es una apelación de “buenas “ intenciones. La argumentación de Aznar es, pues, sugerente y atractiva, porque se toma en serio la política. La vida en común de una comunidad.

En efecto, porque la política es el ámbito genuino del desarrollo humano, nadie puede jugar a confundir con palabras al hombre que quiere ser ciudadano. Aznar no es traficante de palabras porque nada tiene que ocultar. Política de altura hay en el discurso de Aznar, primero, porque conoce la relación entre la palabra y la acción; en segundo lugar, política trabada hay en ese discurso, porque su argumentación trasciende las opiniones de su propio partido, cada vez menos representativo de un electorado altamente cualificado; y, en tercer lugar, política universalista hay en el discurso dado por Aznar en FAES, porque sus opiniones van más allá de unas “objeciones” de carácter electoralista al partido del Gobierno. El discurso de Aznar no pretende ganar unas elecciones inmediatas, sino generar una discusión política, o sea, un ámbito dónde los ciudadanos puedan ejercer su ciudadanía.

Y lo ha dicho con sencillez. Antes de votar, por si alguien lo había olvidado, hay que pensar qué cosa. “Hay que reflexionar antes de decir sí a la Constitución europea”. Obvio, pero algún “europeísta” de última hora lo tildará de “antieuropeo”, porque es incapaz de distinguir al ciudadano, al que busca su identidad con otros, del individuo perteneciente a una manada.

MOROS DE PAZ
Por SERAFÍN FANJUL Catedrático de Literatura Árabe U.A.M. ABC 7 Julio 2004

¿ES progresista subir los impuestos? ¿Lo es favorecer la penetración del islam en Europa, o promover la desigualdad ante la ley entre hombres y mujeres? Son preguntas que deberían ir precedidas de una definición del concepto de progresista, pues cada vez que oigo llamar tales a los magistrados designados a dedo por el PSOE para esta o aquella canonjía se me reafirma la insuficiencia del Diccionario de la Real Academia para prever los escarceos y corvetas que los políticos realizan para traicionarlo; o siempre que se hace alusión a esa petulancia con toga autodenominada «Jueces para la Democracia».

Nuestros antiguos españoles oponían, obviamente, el moro de paz al de guerra y, sobre todo, al moro fino, pues este vocablo refleja «lo que en su especie es perfeto y acabado», dice Covarrubias. Se referían, pues, al colmo de la maldad en moro. Y, por razones no menos obvias, nosotros nos inclinamos por los moros pacíficos, como lo hacemos por los chinos o los malgaches de paz. He aquí el gran descubrimiento de nuestro actual Gobierno -imaginativo como es-, que ayer mismo anunciaba la financiación y promoción del islam («sumisión», en árabe) en los medios de comunicación del Estado: ¿por qué no del shintoísmo o -puestos a ser exóticos- del catolicismo? Sin dejar de ser un Estado aconfesional, el partido que lo ocupa por tierra, mar y aire se aplica solícito a difundir la buena nueva de la Sumisión y paga por ello, con nuestro dinero, claro. No es una buena noticia para quien acaba de soltarle a Hacienda una pila de euros, y por más que el anterior Gobierno haya dejado la despensa llena y el PSOE pueda tirar alegremente de nuestra chequera para comprar voluntades y propiciar silencios. No obstante, el Comité de Sabios ad hoc que irremisiblemente convocará La Moncloa ha tenido precursores. F. Sendagorta (ABC, 16-6-2004) en un artículo mesurado y correcto -que agradezco-, nos adjudica a Jon Juaristi y a mí mismo una actitud beligerante y poco matizadora en el uso de los mitos y en las distinciones entre moros de paz y de guerra. Ni que estuviéramos locos. A lo que sí nos negamos -y creo interpretar bien el pensamiento de Juaristi- es a aceptar como norma de vida aquella chusca ironía gallega: «Cando mexan por enriba de nós, dicimos que chove». En los últimos catorce siglos -y en los últimos catorce años, por poner una fecha- ha habido demasiadas lluvias entre nosotros y el islam, de una y otra parte, como para andar a estas alturas simulando caernos del guindo. Hay quien lo hace y le va tan ricamente, pero como programa de acción para nuestra sociedad implica el suicidio a medio plazo, con muy buen talante, eso sí. Y con la irrealidad como norte: el ejemplo final de Sendagorta (la invocación lírica al sepulcro de Fernando III) no puede ser más desafortunado, no ya por incidir de nuevo en el gastadísimo florilegio de las Tres Culturas, sino porque ese Rey, con inscripciones o sin ellas (eran símbolo de su poder, no desvarío multiculturalista ninguno), apenas tomó Sevilla hizo salir de ella a toda la población musulmana, mal modelo, pues, de exquisita convivencia. Y no menos su hijo Alfonso X, continuador de la misma política en las revueltas mudéjares de 1264 en Jerez y Murcia, por más que haya sido canonizado en altares laicos como auténtico promotor de mansas y dulces relaciones: utilizar conocimientos y servicios de moros y judíos no significa, necesariamente, estar enamorado de ellos.

Pero dale al molino de las Tres Culturas. Cualquier día investirán al Rey Sabio de Mediador Cultural, Psicólogo de Guardia o Flamenco-Mix Honorario, juntito a los desplantes de Fátima Mernissi, a los cuartos que nos cuestan los hallazgos de Barenboim (ha descubierto que judíos israelíes pueden tocar al lado de palestinos no menos israelíes, porque otros no hay capacitados), o al ya cantado Premio Cervantes para Juan Goytisolo, a fin de que nos termine de imbuir de la idea de lo despreciables que son nuestra cultura y nuestra nación, plagadas de inquisidores, nijareños descalzos con una soga por cinturón y encima, ahora, racistas, más ignorancia culposa de nuestras prístinas esencias y orígenes, moros por los cinco costados. Y nosotros sin enterarnos.

Sin embargo, Rodríguez nos hace regresar a la cuadratura del círculo: ¿cómo piensa encajar la promoción de la xari´a con nuestra Constitución y el Código Penal? ¿O es que creen él y su sanedrín de sabios que el islam se vende por piezas y que el ideal de todo musulmán sincero no es imponer las normas islámicas de vida al mundo entero, como religión universal que es? ¿Cómo van a simultanear su abusiva discriminación positiva a favor de la mujer con la no menos abusiva discriminación positivísima a favor del varón que consagran las legislaciones islámicas? En herencias, valor del testimonio femenino, distintos impuestos, patria potestad, derecho del marido a golpear a la mujer (udrubu-hunna, dice el Corán bien clarito), derecho al divorcio en pie de igualdad, autorización de la poligamia, omnipresencia del tutor masculino en la vida de toda musulmana: ¿Sabrá López Aguilar qué es el wali? ¿Le importará un bledo saberlo? ¿De verdad van a contar a la población española todas estas cosas, que atañen tanto a los moros de paz como a los asesinos de Atocha? ¿Qué clase de irresponsables ha copado los resortes de poder de la nación? Lo he advertido en estas mismas páginas y lo repito: vamos a costear las ikastolas bis, a mucha mayor escala y fomentando un conflicto religioso desde la Administración del Estado, una forma de conflicto que en Vascongadas, por suerte, no existe. Y como en el caso vasco, unos varean el nogal y otros atropan las nueces. Lo de menos será que en la propaganda masiva que colarán por radio y TV nos aburran, más y más, con filmaciones de las salas de la Alhambra, lloriqueos por los moriscos o autoflagelaciones por las maldades de los Reyes Católicos; el verdadero problema residirá en cuánta información real e imprescindible van a hurtar al conocimiento de los españoles sobre las diferencias que surgen sin remedio en toda latitud y todo momento cuando conviven yuxtapuestas comunidades de religión y cultura distintas. Y esto no es de derechas ni de izquierdas, simplemente es así, como los crepúsculos, la sucesión de las estaciones o la ley de la gravedad. Encubrir el asunto con gimoteos sobre las ruinas de Medina Azahara (destruida por los beréberes mucho antes de la llegada de los cristianos) sólo engordará el monstruo del conflicto, para que Rodríguez se ufane anunciando al mundo que él va a detener el choque de civilizaciones: en realidad ya lo ha dicho, Señor, Señor. Empiezan bien la sarta de servicios a España en esta tacada, pues los de la otra -inolvidables- no bastaron.

España perdió el poder y la fuerza hace dos siglos y debemos ser muy conscientes de que quien perdió fue el país en su totalidad, no uno u otro estamento o institución. Por ello no es justo endosar en exclusiva la responsabilidad a los militares de las derrotas bélicas, o a los diplomáticos la de nuestra insignificancia exterior (¡oh, los éxitos de Moratinos en Oriente Próximo!), pero sí cabe exigir, en esta fase de almoneda que vivimos gracias a los terroristas musulmanes, que nuestros representantes exteriores e interiores se enteren un poco de con quién se juegan nuestros duros, un milímetro más allá -por favor- de los premios de urbanidad y palabra culta y de los saraos de las embajadas, donde la ficción ahistórica de las Tres Culturas continúa haciendo estragos. Hasta fingen creer que la vía del apaciguamiento nos puede conducir a algo distinto del envalentonamiento de los islamistas (lo que vale para los etarras vale para ellos en cuanto a mostrar signos de debilidad), puesto que a su lado ya no sólo tienen a Allah, sino también nuestra cobardía (sólo así lo entienden, y tal vez no vayan muy descaminados). Y que no me perdonen los diplomáticos españoles dignos de todo respeto, porque con ellos no va la cosa, sino con los políticos que marcan las directrices. Ya lo ha dicho Cecé -gracias, Jon- , la ministra de cuota correspondiente, al anunciar que éste es el año de Marruecos en España. La cultura española está a salvo; los negocios de algunos, también.

MATRIMONIO A LA CATALANA
Por Jaime CAMPMANY ABC 7 Julio 2004

JOSEP Lluís Carod-Rovira y Joan Puigcercós forman una pareja de hecho, pareja política, se entiende. Antes aún de que la ley permita las uniones matrimoniales entre individuos del mismo sexo, ellos han contraído matrimonio, matrimonio político, se entiende. Juntos se han presentado en el Congreso de Esquerra Republicana de Catalunya para los cargos de presidente y secretario del partido. Juntos han ido en la candidatura conyugal. Juntos han triunfado en la votación y han visto satisfechas sus aspiraciones. Juntos tomarán posesión de sus cargos respectivos. Y juntos permanecerán hasta que la muerte o el electorado los separe. Matrimonio a la catalana, matrimonio político, se entiende. Emocionante amor.

Lo primero que ha hecho Carod-Rovira, apenas consumado su matrimonio político, ha sido lanzar unas advertencias a sus socios socialistas, tanto a los socialistas «de Madrid» como a los socialistas catalanes. Con la fuerza que le concede el 16 por ciento de los votos catalanes, que equivaldrán a un uno y pico por ciento de los votos nacionales, voto arriba, voto abajo, Carod-Rovira ha adelantado su propósito de no transigir con una reforma constitucional limitada, un «parche» como él llama, que se circunscriba a cambiar un poco el Senado y a meter a la Infanta Elena en la línea de sucesión.

Aquí, de lo que se trata es de darle la vuelta a la Constitución del 78 y hacer otra que permita romper España en varios trozos para que se divierta la pareja de hecho política, Carod y Puigcercós. Los esquerros republicanos ya deberían saber a estas alturas de la película que el PSOE no está dispuesto a una concesión así, y que va entreteniéndolos con buenas palabras como a los niños, y entre tanto chupando Generalitat y chupando mayoría. Pero aunque el PSOE tuviese una debilidad en ese sentido, jamás los votos del PP estarían dispuestos a formar el quórum que permita reformar la Constitución para romper España.

No sólo han quedado advertidos los socialistas de Madrid. También ha habido advertencia para los catalanes. Carod ha anunciado a Maragall que tarde o temprano tendrá que escoger entre la calle Ferraz o la plaza de Sant Jaume. Como ya se sabe que Carod-Rovira no se anda por las ramas y tiene la virtud de hablar claro y no engañar a nadie, recalcó por enésima vez que su objetivo final es alcanzar la república catalana independiente. Toma nísperos. Carod-Rovira es un loco que se cree Françesc Maciá, o Luis Companys, o el conde de Urgel o Ramón Berenguer IV, pero ahí tienen ustedes a los socialistas catalanes y a los socialistas de Ferraz gobernando la Generalitat y gobernando España con los votos del loco y entreteniéndolo con caramelitos y peladillas.

No está de más que Aznar haya dado una voz de alerta en esta situación de acoso a la Constitución. Claro está que el primer partido de la oposición no puede cerrarse en banda y desconocer de plano, sin debatirlas, aquellas reformas que propongan los socialistas. Pero hay que ser conscientes de que el PSOE tiene ahora mordido el anzuelo de la mayoría con el tripartito, y no querrá soltarlo.

Francia
El retorno del Ghetto
Lucrecio Libertad Digital 7 Julio 2004

El informe del ministerio del Interior francés es aplastante. Realizado por la Direction Centrale des Renseignements Généraux (DCRG), ese informe sobre la “involución comunitarista” en Francia constata un hecho desolador y, más que probablemente, irreversible: las comunidades emigrantes en Francia, y muy en especial la islámica, han pasado a configurarse internamente como ghettos. No en sentido metafórico. En el literal, que hace que buena parte de ellas sean hoy, de facto, territorios sustraídos al imperio de la legalidad republicana. Pequeños enclaves musulmanes donde impera la sharía y donde la igualdad política y legal de las mujeres se ha extinguido.

Le Monde, tan poco dado habitualmente a presentar batalla a esa islamización progresiva, daba ayer muestra de su estupefacción en el aplastante resumen de las conclusiones del documento:

“Ocho criterios han sido retenidos por la DCRG para determinar si un barrio sensible, seguido en razón de su exposición a las violencias urbanas, está marcado por un repliegue comunitario: un número importante de familias de origen inmigrado que, a veces, practican la poligamia; un tejido asociativo comunitario; la presencia de comercios étnicos; la multiplicación de los lugares de culto musulmán; el uso de prendas orientales y religiosas; los grafitis antisemitas y antioccidentales; la existencia, en el seno de las escuelas, de clases que reagrupen a los recién llegados que no hablan francés; la dificultad para mantener una presencia francesa de origen”.

Las conclusiones del informe son devastadoras. Como ya venían sugiriendo los sindicatos policiales desde hace años, zonas enteras de las periferias urbanas han escapado al control del Estado, la policía se considera incapaz de entrar en esos ghettos, en los cuales no existe más control real que el de las autoridades islámicas. La intimidación entre la población femenina es de tal orden que salir sin velo en esos barrios es, sin más, exponerse al linchamiento. Los ulemas y predicadores wahabbitas, cada vez más influyentes entre la juventud marginal, llaman a una guerra santa, en la cual Bin Laden toma dimensiones de profeta.

Todo eso en la vieja Francia republicana. En la patria de las garantías ciudadanas y de la rigurosa laicidad del Estado. Parece mala ficción. Y es tan sólo presente.

Aquí, en España, futuro.

ZP
Clásicos progresistas
José María Marco Libertad Digital 7 Julio 2004

Las referencias culturales de Rodríguez Zapatero en su discurso de clausura del 36 Congreso del PSOE son las siguientes: en cuanto a la historia; a los españoles que participaron en el desembarco de Normandía y a Pablo Iglesias, en lo ideológico; a la Institución Libre de Enseñanza.

En cuanto a lo del desembarco de Normandía, Zapatero contesta directamente a Aznar, que dijo hace poco que a él le gustaría haber visto a España participar en esa conmemoración. A Zapatero le resulta difícil aceptar esta observación. Primero, porque niega la legitimidad histórica que siempre se atribuye el socialismo español: los progresistas siguen sin reconocer, y al parecer no lo reconocerán nunca, que la democracia en España no ha sido un monopolio progresista, más bien al revés. Segundo, porque lanza una advertencia para el futuro. Cuando dentro de unas décadas se escriba la guerra contra el terrorismo, ya sabemos dónde no estaremos los españoles, y dónde estarán algunos de nuestros compatriotas: entre los amigos y compañeros de viaje de quienes quisieron destruir la democracia.

Lo de Pablo Iglesias es a estas alturas casi una broma. Sólo la bestial inquisición progresista que tiene secuestrada la vida universitaria y cultural española explica que alguien siga revindicando la figura del “abuelo”, un sectario que hizo todo lo posible por impedir la integración de los trabajadores españoles en un sistema liberal y democrático.

La referencia a la Institución Libre de Enseñanza tiene más contenido. Aznar también la reivindicó, creyendo tal vez –ingenuamente, por decir algo- que esa tradición es recuperable para un proyecto generoso y patriótico. Zapatero puntualiza con claridad. Al reivindicar la ILE, reivindica lo que la ILE siempre significó en política: la perpetuación de un núcleo intelectual radical, desconfiado de la democracia y con complejos mezquinos, insalvables, a la hora de vivir su nacionalidad española.

La invocación de la ILE tiene además otro significado. Indica la voluntad de salir del terreno estrictamente político para intervenir en el de las costumbres. ZP, como los hombres de la Institución, quiere hacernos mejores. Acoplada con la herencia antidemocrática del “abuelo” Pablo Iglesias, esa voluntad parece peligrosa, porque recuerda sin remedio a los proyectos totalitarios. Pero lo es sobre todo porque sitúa el debate en un terreno en el que el PP se mueve mal, el terreno de los estilos de vida, de las identidades personales, de la realización de proyectos individuales. En algún momento el centro derecha español deberá empezarse a plantear si entra en este debate, cuáles son los argumentos que tiene –que los podría tener si quisiera- y si no lo hace, por qué.

También es verdad que ZP se lanza a estos altos vuelos líricos y bastante cursis porque no puede decir nada en cuestiones de fondo: la situación de España ante la guerra contra el terrorismo, el modelo de Estado español, la libertad económica y la libertad individual. A falta de una renovación seria del socialismo español, ZP recupera a los clásicos.

TAMBIÉN RECHAZA EL ACERCAMIENTO A CÁRCELES VASCAS
Víctimas del terrorismo piden a PP y PSOE que impidan que los presos de ETA regresen a la UPV
La Asociación de Víctima del Terrorismo va a pedir al presidente del Gobierno que "siga cumpliendo su compromiso con los colectivos cívicos y de víctimas del terrorismo" y "mantenga" la vigencia del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo y de la Ley de Partidos Políticos. La AVT entiende que iniciativas como acercar a los presos etarras a cárceles vascas y su regreso a la UPV rompen con la tendencia de "aislar y vencer" a la banda terrorista.
EFE Libertad Digital  7 Julio 2004

La Asociación de Víctimas del Terrorismo solicitará a PSOE y PP que impidan que los presos de ETA sean acercados a cárceles vascas y que no les permitan volver a estudiar en la Universidad del País Vasco. En un comunicado, la asociación indica que así lo pedirá en un informe que apostará por que se mantenga el citado acuerdo y que siga vigente la Ley de Partidos.

La AVT indica que "ha apoyado y sigue apoyando" la iniciativa, "impulsada por el PSOE y ratificada en el pacto antiterrorista", de que los presos etarras no sean trasladados a las prisiones del País Vasco. El colectivo estima que "lejos del objetivo de la reinserción con las penas en prisión, el acercamiento producirá una mayor solidez en la estructura terrorista, haciendo más fuerte a ETA" y apunta que el informe "demostrará la efectividad que esta medida ha tenido, y sigue teniendo, contra la organización".

Junto a ello, la AVT trasladará a socialistas y populares la "necesidad" de seguir adelante con la prohibición de que los presos de ETA puedan cursar estudios superiores en la UPV, con el objetivo de no favorecer "a los asesinos frente al resto de la sociedad". El informe "será avalado" por la profesora de la UPV Gotzone Mora, amenazada por ETA, que aportará su testimonio sobre esta cuestión.

Con este informe, la AVT pretende "que toda la ciudadanía conozca la realidad del terrorismo de ETA", por lo que, una vez difundido su contenido, empezará una campaña de recogida de firmas para "avalar el mismo con el sentir" de la sociedad.
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