AGLI

Recortes de Prensa     Jueves 8 Julio 2004
EL PRIMER TESTIGO
César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 8 Julio 2004

¿Pero quién dijo Titadyne
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Julio 2004

Sí, creyeron que era ETA
Editorial La Razón 8 Julio 2004

La campana
David Gistau La Razón 8 Julio 2004

ELOGIO CRÍTICO DE ESTADOS UNIDOS

JOSÉ MARÍA LASSALLE ABC 8 Julio 2004

Aznar, ese gendarme político

Lorenzo Contreras Estrella Digital 8 Julio 2004

Proliferación nuclear en Oriente Medio
GEES Libertad Digital 8 Julio 2004

La financiación de la confesión islámica
Cartas al Director ABC 8 Julio 2004

La detención de dos espías iraníes en Bagdad confirma que Irán ayuda a los terroristas en Irak
Libertad Digital  8 Julio 2004

Dirigirá un curso de verano de la Universidad de Cantabria para acercarse desde el punto de vista académico al «nacionalismo totalitario»

OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 8 Julio 2004

El español gana terreno en los países nórdicos y supera al francés y al alemán
J. Ors La Razón 8 Julio 2004

Los falsos problemas
FRANCESC DE CARRERAS La Vanguardia  8 Julio 2004


 

EL PRIMER TESTIGO
Por César ALONSO DE LOS RÍOS ABC 8 Julio 2004

SE han abierto las sesiones de la comisión sobre el 11 de Marzo con la manipulación de un testimonio: la persona que descubrió la furgoneta utilizada por los terroristas ha declarado que oyó a los policías hablar de detonadores. ¿Quién ha convencido al «portero» de que debe decir ahora lo que no había declarado antes? Esta nueva versión es clave para las tesis del PSOE. De dar crédito al testigo, el equipo de Acebes habría conocido desde las primeras horas de la mañana la pista islámica que no quiso reconocer hasta las ocho de la tarde. Así pues, el Gobierno habría «mentido» desde el primer momento.

Si entro en este hecho, no es por deber de cronista (que no voy de tal en este caso) sino porque ello me permite recordar el clima político que se creó a partir de la masacre y que a mí me ha parecido siempre insólito, indigno y escandaloso por parte de la oposición: una utilización vil de la desgracia «nacional».

Repasemos los hechos de aquella mañana, cuando la sociedad española se enteró de una masacre de terribles y aún no precisadas dimensiones y los ojos de los ciudadanos se volvieron al Gobierno no sólo en busca de respuestas sino también como gesto solidario.

LAS sospechas se dirigieron a ETA, autora de crímenes indiscriminados -Hipercor-, que se encontraba según los expertos en fase terminal y de desesperación y que había intentado en la Navidad un atentado semejante al que acababa de producirse. ¿No habría sido irracional que se hubiera desechado la hipótesis etarra en los primeros momentos? Pero en esa situación de vacío de poder (en vísperas de unas elecciones) y ante este mazazo terrorista (el más fuerte que se ha dado en Europa) la oposición socialista no sólo no se pone a disposición del Gobierno, como exige la lógica de la solidaridad frente al enemigo de todos, sino que se entrega a un brutal acorralamiento del Gobierno. Es difícil imaginar un partido más fiscalizador, menos patriótico, más oportunista en unos momentos en los que se están recontando los cadáveres. Al PSOE le va a preocupar más desautorizar al Gobierno y buscarle las vueltas que proporcionarle el apoyo obligado, lo cual da una mayor profundidad al vacío creado por el Terror. Se diría que ha entendido el mensaje de los terroristas: crear el caos en plena campaña electoral y desgastar al partido que va ganando en los sondeos.

Es en esa situación cuando el PSOE ve por vez primera la posibilidad de la victoria, y durante tres días va a aprovechar electoralmente la angustia colectiva, la radical inseguridad. Es un hecho insólito en la historia de las desgracias nacionales. No se comportaron así los demócratas con el Gobierno de Bush el 11 de septiembre. En EE.UU. se produjo la reacción contraria: todos contra el Terror. Iba a ser más tarde cuando aparecieran las críticas. Si la sociedad norteamericana demostró con este comportamiento buena salud moral y patriotismo, en España la oposición utilizó la masacre sin escrúpulos. De hecho ésta se convirtió en su gran activo electoral. Se vinculó el compromiso del Gobierno de Aznar en la guerra de Irak con el atentado como castigo. El pacifismo, que había estado ausente en la primera guerra de Irak y que ahora vuelve a estarlo en relación con Afganistán, fue utilizado de forma realmente belicosa. Entre los días 11 y 14 se desfondó la democracia española y la oposición (desde el PSOE a ERC) colaboró en esta revuelta contra el Gobierno. Para ésta el culpable de la tragedia no fueron los terroristas sino el-Gobierno-que-había-mentido.

LA investigación de la comisión ha comenzado con una manipulación. Es coherente con lo que vivimos entre el 11 y el 14 de marzo.

¿Pero quién dijo Titadyne?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 8 Julio 2004

Viendo cómo en CNN+ se decía que las declaraciones de los jefes policiales que acababan de ofrecer en directo confirmaban que Acebes había mentido al sostener que era ETA la responsable de la matanza, algo rigurosamente contrario a la verdad que unos segundos antes estábamos viendo, no cabe duda ya de que Polanco ha apostado por la insidia y la mentira con tal de sostener lo que ni “El País” sostenía editorialmente: que fue voluntad premeditada del Gobierno Aznar engañar desde el primer momento a los españoles. Lo del portero automático de Rubalcaba no ha sido, pues, una casualidad sino la primera miguita de Pulgarcito en el bosque, pero no para no perderse sino para hacer que nos perdamos todos. Sólo conseguirán que las sospechas sobre la manipulación de la masacre por parte del PSOE y PRISA den paso a las suposiciones sobre alguna participación en ella. Que se supone que es lo que Zapatero debería evitar.

Pero, en fin, eso es cosa que compete al Gobierno y allá ZP si quiere llevar de por vida sobre sí el estigma del 11-M que, insisto, a fuerza de querer manipularlo acabarán volviéndolo en su contra. En cambio, hay algo que no habla bien de la capacidad interrogadora de los parlamentarios. Y no sólo que alguno de ellos, como el peneuvista Olavaria, le propinara una conferencia al jefe policial explicándole más o menos que el de ETA es un terrorismo “bueno” frente al “malo” islamista y que ambos no tienen ni pueden tener nada que ver, olvidándose de las estrechas relaciones entre la rama de ETA que según el Supremo se llama Batasuna y los terroristas palestinos, por ejemplo, o el entrenamiento de etarras en países islámicos. Amén, claro está, del discurso de Ibarreche declarando no vascos a los etarras.

En realidad, el único misterio que quedó flotando ayer en el ambiente era el de la identidad del que dijo “Titadyne” sin serlo. El jefe de los Tedax aseguró que nadie de los suyos fue. ¿Entonces, quién? ¿Quién equivocó, por torpeza o deliberadamente, a Acebes y al Gobierno? ¿Quién dijo Titadyne? Eso es lo que está más oscuro. La estrategia de desinformación del PSOE está, a cambio, demasiado clara. Y no le hace ningún bien a Zapatero, que se supone que es el Presidente del Gobierno de todos los españoles, no sólo de los pastoreados por Polanco.

Sí, creyeron que era ETA
Editorial La Razón 8 Julio 2004

No todo han sido contradicciones en las dos primeras jornadas de trabajo de la comisión parlamentaria sobre el 11-M. Si la declaración del primer testigo, el conserje de un edificio que alertó de la presencia de la furgoneta de los terroristas, ha resultado ser, como mínimo, tan polémica como poco concluyente, no ha ocurrido lo mismo con las de los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía que tuvieron a su cargo fases de la investigación. El primero realizó afirmaciones que, no es que hayan resultado contradictorias con las del comisario jefe de Alcalá de Henares, es que ante todo difieren de su propia declaración efectuada en su momento ante el juez de instrucción. Si a ello se añade la sospecha de la existencia de una «llamada protocolaria» al conserje por parte del diputado socialista Martínez Sanjuán, o que el propio presidente de la comisión, el canario Paulino Rivero recuerde que no comisionó a nadie para que efectuara este tipo de llamadas a los testigos, se entiende el recelo suscitado en las filas del PP y que su portavoz, Eduardo Zaplana, se crea en la obligación de pedir la renuncia, la salida forzosa en su caso, de este diputado.

Hay en la comisión un hecho destacable, que se refiere a los profesionales que han comparecido ante los diputados. Porque de sus palabras se deduce con cierta facilidad que una cosa fue trabajar en los primeras jornadas, con la matanza recién ocurrida, y otra muy distinta la realidad que hoy se ha reconstruido. Por eso ningún experto en explosivos, ningún «tedax», o al menos eso dice uno de sus jefes directos, manifieste hoy que en ese día nadie habló de «Titadine», la dinamita de Eta, mientras que el que fuera comisario general de Información, autoridad reglamentaria en esa investigación, recuerda perfectamente que el subdirector operativo de la Policía, Díaz Pintado, recibió esa concreta información que era tanto como decir que se podía leer con claridad la firma de ETA en los trenes destrozados.

Los datos aportados hasta el momento por los profesionales de la Policía parecen indicar que sí existió realmente la pista de ETA, que los expertos orientaron su trabajo en este mismo sentido, y así se trasladó la sospecha al Gobierno, y desde éste a los ciudadanos. Ello contradice y resta argumentos a las acusaciones de manipulación o simple mentira de se hicieron desde las filas socialistas contra el Ejecutivo de Aznar en las jornadas que mediaron entre el día del atentado y la jornada electoral del 14-M. Pero, sobre todo, lo que ayer se evidenció es que los testimonios de los profesionales, en general, poco tienen que ver con los de quien, tras decir unas cosas al juez, «recuerdan» ahora otras ante sus señorías.

La campana
David Gistau La Razón 8 Julio 2004

En España, a quien maneja unas cuantas ideas ajenas al molde de la corrección progre le marcan como a hierro candente con la etiqueta de «facha». Lo cual viene a ser como si te obligaran a llevar siempre encima la campanilla que anunciaba la llegada de un leproso. La palabra «facha», como diría Tom Wolfe, es una especie de pistola láser con la que el sanedrín progre elimina a cualquiera que desafíe sus dogmas. Facha por españolista es quien se resiste al advenimiento secesionista de la periferia. Facha por xenófobo es quien osa señalar que el aumento de la delincuencia es un daño colateral de la inmigración. Facha por homófobo es quien se atreve a discutir las exigencias del «lobby rosa». Facha es hasta Manolo el del Bombo, ya puestos, culpable de vestuario rojigualda. Pero a Carod el del Bombo, narcotizado de forofismo nacionalista, se le da aval de progresista, qué cosas. Y así, de esta misma manera, el pavor a quedar como un «facha» ¬a llevar campanilla¬ tan instalado en la derecha liberal y democrática, lo usa la izquierda como coacción para desarticular cualquier intento de oposición ideológica, de crítica mediante otra perspectiva.

La política de Zetapé no es sino un pánico a la campanilla del leproso. Por eso el hombre acata sin discutirla cualquier pretensión de las causas consideradas como sim- páticas y modernas por el sanedrín progre. Y por eso, en su ejecutiva ha ingresado ahora Zerolo, quien debe su ascenso a su condición de coartada política: si sales a pasear con un homosexual como hacía Dalí con un ocelote, te aseguras no ser blanco de la pistola láser que te fulmina por «facha». El «lobby rosa» está peleando por cuestiones legítimas que pronto serán rutina social: si Occidente mola es porque, a diferencia del Islam, es una forma de vida mutable que se adapta a lo que trae cada tiempo. Y este tiempo va a traer, entre otras cosas, el matrimonio gay, por qué no. Pero el «lobby rosa», aun cuando exige lo legítimo, es una forma de coacción que, para impedir cualquier crítica a sus dogmas, vive, primero, de un victimismo que intenta hacernos pasar a todos por culpables. Y, segundo, de la amenaza de imponernos la campanilla del leproso ¬«¿Facha!»¬ si no acatamos sin tan siquiera discutirlos todos sus intereses, los legítimos y los que no lo son. A Zetapé ya lo han tomado prisionero.

ELOGIO CRÍTICO DE ESTADOS UNIDOS
Por JOSÉ MARÍA LASSALLE ABC 8 Julio 2004

DECIR que los Estados Unidos son la única potencia progresista del planeta no debe sorprendernos. Especialmente a los europeos, que encarnamos los pecados que la Nueva Jerusalén nacida de la utopía moderna trató de superar desde que sus «disidentes» cruzaron el Atlántico huyendo de la violencia y la intolerancia practicadas en el Viejo Continente. Como señala Baudrillard, los EE.UU. se transformaron en «utopía realizada» cuando millones de europeos buscaron masivamente en Norteamérica una tierra de promisión que les devolviera la esperanza y la dignidad de un mañana por hacer. De ese impulso nacieron el sueño americano y la ilusión de poder contribuir planetariamente a la libertad. Algo que hemos vuelto a reconocer públicamente semanas atrás, cuando homenajeábamos a los norteamericanos que dejaron su piel en Normandía para librarnos a los europeos de nuestros malos humores totalitarios.

De hecho, dos o, mejor dicho, tres veces acudieron los norteamericanos para rescatarnos de nuestros delirios reaccionarios y revolucionarios. En 1917, en 1941 y en 1947, los EE.UU. sentaron sus reales en Europa a petición de parte europea. Y lo hicieron por ese sentimiento de deuda y afecto hacia la Europa ilustrada de la que se saben orgullosamente herederos desde que Jefferson redactó el Acta de Independencia de 1776. Las guerras contra los Imperios Centrales, contra las potencias nazi-fascistas del Eje y contra el Imperio Soviético no se hubieran ganado sin la decisión de presidentes norteamericanos como Wilson, Roosevelt, Eisenhower o Reagan. La Europa liberal y civilizada de la que nos vanagloriamos los europeos fue librada del abrazo autoritario del kaiser Guillermo, de Hitler y Stalin gracias a los Estados Unidos. Incluso la construcción de la Unión Europea fue posible porque se puso en marcha un plan Marshall que levantó las economías europeas, animándolas años después a unificarse en torno a un proyecto político que, desde el Mercado Común primigenio, evolucionó rodando el tiempo hasta alcanzar el sueño de la Unión de los 25 materializado el 1 de mayo de 2004. Por eso mismo, porque como dice el refranero «es de mal nacidos el no ser agradecido», los europeos no podemos olvidar estos hechos históricos si no queremos ofender la lealtad que ha exhibido siempre hacia Europa esa gran nación norteamericana que nació libre y sigue siéndolo después de dos siglos, hazaña única en la historia de la Humanidad.

Resulta llamativa la amnesia de la izquierda europea a la hora de obviar esta reflexión progresista. Quizá un cierto acomplejamiento culpable -digno de exploración psicoanalítica- aletee detrás de esta conducta. Sobre todo cuando está acompañado de una iracundia y verborrea fanática que pensadores como Aron y Revel han analizado con detalle. Es evidente que los EE.UU. han cometido errores y han llevado a cabo acciones censurables en el ejercicio de su política exterior y de seguridad. Alguna de ellas muy recientemente. Tanto, que la imagen de Estados Unidos vive en estos momentos horas bajas debido a las fotografías y los testimonios revelados hace meses y que han hecho reverdecer la Leyenda Negra antinorteamericana. Es más, cada vez resulta más evidente la falta de previsión con la que nuestros aliados norteamericanos han gestionado la postguerra iraquí. Incluso quienes en un ejercicio de responsabilidad weberiana respaldamos la intervención aliada contra la tiranía de Sadam Husein nos sentimos defraudados al ver cómo los EE.UU. han erosionado su prestigio y la legitimidad antiterrorista que tenían tras el terrible 11-S. Sin embargo, somos sus amigos los que con más derecho podemos criticarlos por ello. Especialmente porque lo hacemos sabiendo lo que han significado y significan los EE.UU. a la hora de defender la civilización liberal nacida de las Revoluciones Atlánticas. Sólo quienes compartimos el valor de este vínculo trasatlántico podemos decir a nuestros aliados que hemos tenido que asistir impotentes al hecho de ver cómo los enemigos de la libertad han encontrado una oportunidad para lanzarse sobre su presa con saña y, en el fondo, con regocijo resentido e insaciable sobre lo que representa la democracia norteamericana.

Con todo, la grandeza de los EE.UU. radica en que a pesar de sus fallos es una potencia esencialmente progresista y libre. La superioridad moral que porta consigo el paradigma occidental que encarnan es lo que hace posible que puedan autocorregirse sin daño a sus principios fundadores. Como decía Popper: «A pesar de todos los fallos que justificadamente pueden encontrarse en ella, nuestra civilización occidental es la más libre, más justa y más humanitaria, y la mejor de todas las que hemos conocido a lo largo de la historia de la Humanidad. Es la mejor porque es la que tiene más capacidad de mejorar». Por eso, precisamente, porque los EE.UU. alojan en su seno una potencialidad de mejora permanente a través del ejercicio de la dialéctica autocrítica de la Ilustración, sus errores pueden ser -si se corrigen- la antesala de sus aciertos y éxitos futuros. Algo que la izquierda enferma de ideología nunca podrá entender; quizá porque la ceniza de los cascotes del Muro caído en 1989 la ciega todavía, igual que la cegaba su sombra durante la Guerra Fría, cuando magnificaba injustamente los errores norteamericanos en Centroamérica o Indochina mientras callaba, eso sí, los horrores totalitarios de sus hermanos en la fe en Budapest, Praga o en el Gulag siberiano; y pienso, por ejemplo, en ese icono emocional de la izquierda autocomplaciente que fue Sartre y que, en medio de la Europa dividida por el Telón de Acero, fue capaz de divinizar la figura de Stalin al tiempo que denigraba a los norteamericanos por permanecer en Berlín después del cerco ordenado por el «padrecito» del internacionalismo proletario.

Lo sorprendente de este fenómeno es que la izquierda defensora de la democracia jacobina y el igualitarismo roussoniano dé la espalda a los EE.UU. al ser éstos los que han conseguido, como apuntaba Tocqueville, edificar un Estado democrático en el que dentro de sus fronteras «todos nacen iguales sin tener que luchar por ello». En este sentido, resulta difícil discutir la consumación del legado utópico que encarnan los EE.UU. al construir una arquitectura institucional que es capaz de explorar con flexibilidad permanente la búsqueda de lo posible, al tiempo que rechaza todo lo que significa una aceptación cristalizadoramente conservadora de lo dado, rasgos que Ricoeur ha identificado con acierto como las señas de identidad del ideal utópico.

Producto del mestizaje intelectual que encarna la herencia del activismo racionalista y empirista perfilado en La Gran Instauración de Bacon y el Ensayo sobre el entendimiento humano de Locke, los EE.UU. han crecido en libertad sin desdoro de sus raíces ilustradas, tal y como consagra su confianza ciega en la triada constitucional sobre la que se asientan; y que hace de la libertad, la igualdad y la búsqueda de la felicidad los estímulos de un desarrollo social y político inagotable en pos del Progreso. Esta «última frontera» metafísica es siempre la esperanza progresista de los EE.UU. y, por qué no decirlo también, su verdadera y definitiva patria. Una patria poetizada por Walt Whitman cuando anhelaba «que nuestro país y su ley se extiendan lejos, pero sólo en la medida en que quiten los grilletes que impiden a los hombres gozar de la justa oportunidad de ser felices». Pero una patria que debe inmunizarse a sí misma de esa pulsión hacia la hybris que anida en el alma de los hombres y sus sueños. Quizá fuera bueno que Europa, la vieja y culpable Europa, susurrara a su criatura norteamericana, desde la sabiduría de quien sabe de lo que habla, aquello que decía Burke al emergente coloso imperial británico durante la guerra de la independencia de las colonias norteamericanas: «Nada temo más que nuestro propio poder, nada temo más que seamos demasiado temidos».

Aznar, ese gendarme político
Lorenzo Contreras Estrella Digital 8 Julio 2004

Tras la irrupción de José María Aznar, a través de FAES, su fundación o instrumento político en el escenario de las disputas partidistas, el PP ha procurado limar las diferencias que han empezado a apreciarse en su seno. El presidente del partido —todavía lo es— ha hecho valer su criterio de autoridad. NO a la reforma de la Constitución porque abrir “ese melón” es romper muchos diques. Se sabe que Rajoy es en ese capítulo mucho más flexible. Pero también es cierto que el hoy secretario general tiene un adjunto llamado Ángel Acebes. Y no lejos de su despacho está Eduardo Zaplana. El aznarismo asume en esta hora una labor de gendarmería política, en tanto que el PSOE va cayendo, más o menos sensiblemente, en las redes de sus socios nacionalistas o paranacionalistas. El presidente del Senado, Javier Rojo, socialista de extracción vasco-navarra y ex dirigente del PSE, era preguntado hace días por el diario abertzale Gara sobre el peligro del famoso “melón” abierto. Querían saber de él si le inspiraba algún miedo esa operación bajo la “cobertura” de la reforma del Senado. La respuesta fue ésta: “A mí no me da ningún miedo si quienes lo abren saben a dónde quieren llegar. Aquel que crea que reformar la Constitución es entrar a operarse del corazón y acabar operado de los testículos, está equivocado. Vamos a abrir la Constitución para hacer tres reformas, no para darle la vuelta. El que crea que la reforma de la Constitución es para abrir toda la Constitución... señor Egibar, no”.

En el camino de la reforma constitucional se interpone la reforma de los Estatutos de Autonomía y, por supuesto, el Plan Ibarretxe. Ése es otro frente delicado que cada día conoce algún nuevo nubarrón en su horizonte. Juan María Atutxa, presidente del Parlamento vasco, ya le ha lanzado a Zapatero una advertencia condicionante respecto a la correspondencia que debe existir entre lo que se conceda a Cataluña y lo que se le reserve a Euskadi. “Espero —ha dicho Atutxa— que eso se reconduzca y que el señor Rodríguez Zapatero y el Congreso de los Diputados den el mismo tratamiento a la voluntad mayoritaria del Parlamento catalán que a la vasca. Lo contrario, para mí, no sería democrático”.

Atutxa dice sentirse admirado, positivamente, ante las conversaciones (conversación telefónica en realidad) entre Zapatero y el lehendakari, pero, para él, lo verdaderamente excepcional es “la posición de totalitarismo y cerrazón practicada por Aznar”.

Aznar, por lo que se aprecia, sigue siendo un muro de contención institucional a través de la influencia que conserva. Una influencia disminuida por razones obvias, pero nada ajena a las posibilidades de su partido, el PP, cuyo próximo congreso —en octubre— puede afianzarle si, como parece, Aznar mantiene su voluntad de presencia política, lejos de aquellos afanes de retirada tan proclamados en su día.

Ángel Acebes es el segundo de Rajoy, pero sobre todo, continúa siendo el primero de Aznar. Está más cerca de Aznar que de Rajoy. Igual que, como queda dicho, Zaplana. Y atención a los grupos aznaristas que se van consolidando. Entre ellos, el llamado “clan de Becerril”, por el nombre de la localidad serrana madrileña, donde celebran estrechos contactos políticos de cierto peso, persuadidos de que Mariano Rajoy “no les llevará a la Moncloa”.

Análisis Internacional
Proliferación nuclear en Oriente Medio
GEES Libertad Digital 8 Julio 2004

Israel no ha firmado el Tratado de no proliferación de armas nucleares y ha mantenido durante años una política de silencio informativo sobre la existencia de un programa propio. Sin embargo, nadie duda de que Israel ha hecho de la posesión de este armamento la última garantía de su supervivencia. Rodeado por estados árabes que se opusieron a su creación, con un fuerte rechazo a su existencia en el Mundo Árabe y con gobiernos y organizaciones actuando cotidianamente para impedir un posible acuerdo con la Autoridad Palestina, sólo la capacidad nuclear parecía generar la disuasión suficiente como para desanimar cualquier aventura dirigida a una solución final.

El tiempo ha pasado y las previsiones sobre la proliferación de armas de destrucción masiva se han ido cumpliendo. Pakistán es hoy una potencia nuclear unida por un débil hilo a Occidente. Nadie puede garantizar que en los próximos años un gobierno islamista no se haga con el poder y reanude los programas de exportación de tecnología nuclear seguidos durante años o, peor aún, utilice su armamento contra Israel. En Irán el programa nuclear de los ayatolás sigue su curso, acompañado de declaraciones radicales de sus autoridades contra Estados Unidos e Israel. Mientras tanto organizan públicamente la captación de terroristas suicidas y desarrollan su tecnología de misiles.

Años atrás, actuando con anticipación y secreto, las Fuerzas Armadas israelíes fueron capaces de paralizar programas nucleares enemigos, como en el caso de Irak. Pero esa situación difícilmente se volverá a dar. Nadie cometerá la ingenuidad de colocar todos los huevos en la misma cesta. Los distintos elementos están repartidos, de tal forma que un ataque sólo dañaría parcial y limitadamente la capacidad nuclear del país agredido.

Israel tiene que adaptarse a un entorno estratégico distinto, caracterizado por el auge del islamismo y por la proliferación de armas de destrucción masiva. Es verdad que llevan años viéndolas venir, pero eso no quiere decir que tengan la clave para la resolución del problema.

Hace años Kissinger ensayó con la Unión Soviética la política de “control de armamentos”, de acuerdos sobre número de misiles y cabezas nucleares, a partir del principio de que si todos tenemos estos sistemas de armas la victoria es imposible. Aquél era un mecanismo lógico, racional... ¿Es posible algo semejante en el Gran Oriente Medio, cuando tus interlocutores son fanáticos islamistas? Al Baradei parece pensar que sí y ése es el sentido de su visita a Israel. Si Israel ya no tiene la exclusividad ¿qué sentido tiene mantener una carrera de armamentos? parece querer decirles. La respuesta está en la falta de fiabilidad del acuerdo. Las políticas de control de armamento descansan en el supuesto de que ambas partes estén interesadas en cumplirlas y dispuestas a que se impongan sistemas de inspección. Tiempo atrás Rumsfeld criticaba a Kissinger, entonces secretario de Estado, por avanzar en esta línea con los soviéticos, con el argumento de que los rusos no pensaban cumplir lo que firmaban y ocultarían material sensible. Kissinger estaba de acuerdo pero, aun descontando lo escondido, seguía pensando que el trato valía la pena.

Irak estuvo a punto de tener armas nucleares, mientras la Agencia Internacional de la Energía Atómica, con el inefable Blix al frente, daba garantías de que era un programa civil. Los inspectores vigilan día a día la evolución de Irán, certificando que continúa incumpliendo sus obligaciones y que se encuentra más cerca de su objetivo final ¿Tiene algún sentido firmar un tratado de desnuclearización con gobiernos así?

Israel no tiene muchas opciones y sería suicida un desarme unilateral. La gestión de un problema de esta magnitud requiere de la colaboración de todos. Los occidentales lo hemos puesto por escrito en reiteradas ocasiones, pero de lo que se trata es de actuar con firmeza. Dejar hacer o decir creer a quien sabemos que miente sólo hará que el problema adquiera mayores proporciones y que su resolución sea aún más compleja.

La financiación de la confesión islámica
Cartas al Director ABC 8 Julio 2004

Enarbolar el artículo 20 del Texto Constitucional para justificar que los musulmanes puedan tener subvenciones con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, puedan dar clases en los colegios y escuelas, y fomentar su presencia en los medios de comunicación públicos, nos parece una interpretación parcial, sesgada e interesada del referido artículo. El artículo, en su párrafo 3, dice: «La Ley garantizará el acceso a los medios de comunicación de los grupos sociales y políticos significativos respetando el pluralismo de la sociedad y de las diversas lenguas de España».

El artículo 20 lo que reconoce y protege son los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones, y ello se respeta. En ningún párrafo se hace referencia a la financiación por parte de los poderes públicos para que los diversos grupos sociales y políticos expresen sus ideas y opiniones. La financiación viene por vías diferentes al artículo 20. Aprovechar el artículo 20 para justificar una subvención, con cargo a los Presupuestos para 700.000 musulmanes, es dar al artículo una interpretación parcial, sesgada e interesada.

Que dirigentes socialistas manifiesten públicamente que la religión católica goza de privilegios y que el resto de las confesiones está discriminada y que el actual sistema es inconstitucional nos parece aberrante y significa desconocer el principio constitucional establecido en el artículo 14. ¿Acaso no discrimina la confesión musulmana con su brutal discriminación que padece la mujer? ¿Acaso no discrimina la confesión musulmana excluyendo al resto de las confesiones? ¿Vamos a subvencionar todos los españoles a una confesión religiosa que atenta y considera enemigos al mundo occidental?

Pero, además, cabría preguntarse si en los tratados de España con el mundo islámico existe la misma reciprocidad de ser subvencionada la religión católica y de fomentar su presencia en los colegios y en los medios de comunicación. Lo que sería inconstitucional es subvencionar con cargo a los Presupuestos, que se nutren con los impuestos de todos los españoles, la cultura y difusión de la confesión islámica, una confesión que no respeta las reglas del juego, que discrimina y persigue a las demás confesiones religiosas, que es intolerante.

A nuestro juicio, la única financiación legal que cabría otorgar a la comunidad musulmana, presuponiendo que contribuya al sostenimiento de los gastos públicos, de acuerdo con su capacidad económica, sería con cargo a la casilla del IRPF. El hecho de que la mayor parte de los musulmanes no realice dicha declaración es un problema que atañe única y exclusivamente a los propios declarantes. Bastante es que se les garantice, en base al artículo 16, la libertad ideológica, religiosa y de culto. Bastante es que se les garantice, en base al artículo 9, las condiciones para que la libertad e igualdad del individuo y de los grupos en que se integran sean reales y efectivas. En definitiva, se les reconocen prácticamente todos los derechos previstos para los ciudadanos españoles, según el Título I. Creemos reflejar el sentir casi unánime de rechazo de la sociedad española en este órdago lanzado por el Ministerio de Justicia, y este rechazo es democrático, legal y constitucional; no es un rechazo racista, ni discriminatorio, ni insolidario, ni xenófobo.

Miguel Bernad Remón, secretario general del sindicato C. F. P. «Manos limpias». Madrid.

SEGÚN LA CADENA FOX NEWS
La detención de dos espías iraníes en Bagdad confirma que Irán ayuda a los terroristas en Irak
Según ha informado la cadena de televisión estadounidense Fox News, patrullas estadounidenses e iraquíes, junto al grupo de operaciones especiales del Ejército de EEUU, detuvieron el pasado lunes en Bagdad a dos agentes de inteligencia iraníes que portaban explosivos. Esta detención confirma, según oficiales de EEUU, las sospechas sobre la implicación de Irán en el aumento de la violencia en suelo iraquí.
Libertad Digital  8 Julio 2004

Fuentes del Ejército de EEUU han confirmado a la cadena FOX News que los agentes iraníes arrestados están implicados en la violencia terrorista que sufre Irak y son sospechosos de preparar, con los explosivos requisados, un atentado con coche-bomba.

Según las citadas fuentes, este hecho pone de manifiesto los intentos que el régimen de los ayatolás está llevando a cabo para proteger sus intereses en Irak, país con el que libró una cruenta guerra en los años 80. Hasta el momento, en ciertos ámbitos se creía que Irán estaba valiéndose únicamente de la financiación de grupos políticos chiíes para mantener su influencia en Irak, evitando un enfrentamiento directo con EEUU.

El arresto de estos espías iraníes confirma la tesis del ministro de Asuntos Exteriores iraquí, Hoshyar Zebari, según la cual Teherán y Damasco estarían financiando y entrenando a los grupos terroristas que operan en Irak.

Recientemente el presidente iraní, Hashemi Rafsanjani, declaró que debido a las "conspiraciones de Washington y Tel Aviv" contra Irak, era necesario un aumento de "cooperación estratégica" entre Siria e Irán.

Ezkerra: «Hemos vuelto a los tópicos previos a la Transición»
Dirigirá un curso de verano de la Universidad de Cantabria para acercarse desde el punto de vista académico al «nacionalismo totalitario»
OLATZ BARRIUSO/BILBAO El Correo 8 Julio 2004

El escritor Iñaki Ezkerra dirigirá un curso de verano de la Universidad de Cantabria que, bajo el título 'Nacionalismo y totalitarismo', tratará de acercarse desde un punto de vista académico «a quienes sufren el acoso del terrorismo o del nacionalismo totalitario». El seminario, que se celebrará en Castro Urdiales entre el 26 y el 30 de julio patrocinado por la Fundación Vocento, contará con la participación de Gustavo Bueno, Ferrán Gallego, Aleix Vidal-Quadras, Mikel Buesa, Antonio Basagoiti, Antonio Beristain, Gotzone Mora, Jaime Mayor Oreja y Nicolás Redondo.

-¿Por qué no ha invitado a ningún nacionalista si se trata de disertar sobre el nacionalismo?
-Porque me interesaba dar la palabra a personas que estén sufriendo el acoso del terrorismo o del nacionalismo totalitario. Quiero tratar con serenidad y sin tópicos cómo es posible que una ideología tan definitiva para la configuración de la modernidad pueda ser identificada con el totalitarismo, qué tipos de nacionalismo hay, cuáles tienen el germen antidemocrático, en qué medida ha calado ese totalitarismo en la sociedad vasca Lo que desde luego no pretendo, aunque me llamen arbitrario, es contemporizar con los verdugos ni caer bien a la prensa nacionalista, algo que si así fuera me preocuparía mucho.

-¿Qué hay de totalitario en el nacionalismo vasco?
-La anteposición de la ideología al individuo y otros elementos que ya cita Hannah Arendt en 'Los orígenes del totalitarismo', como la categorización binaria de los individuos en buenos y malos, la idea de que si uno no profesa la ideología imperante no es un buen vasco

-¿Pero cómo casa eso con el nacionalismo comunmente denominado democrático?
-El hecho de que exista la necesidad de ponerle ese apellido es ya muy sintomático, quiere decir que cuando hablamos de nacionalismo no es la democracia precisamente lo que se nos viene a la cabeza. Me recuerda mucho a cuando se hablaba de la 'derecha civilizada'. Hace muchos años que no es necesario usar ese apelativo porque ya nadie asocia esa ideología con la derecha salvaje de épocas pasadas. Salvo en los últimos meses, en los que hemos vuelto a una pretransición.

-¿Así interpreta el vuelco electoral a favor del PSOE?
-Lo que quiero decir es que vuelven a manejarse tópicos de la época previa a la Transición, como la noción beatífica y de santidad de la izquierda. Vivimos un momento de frivolidad e infantilismo políticos en un contexto posmoderno y marcado por el fin de las ideologías fuertes. En este momento histórico es sorprendente y hasta cómico que se apele a las grandes ideologías como si estuvieran vigentes. Que se diga 'soy rojo' o que José Antonio Labordeta le diga a un diputado del PP que 'yo sí sé cerrar el puño'. Hay un manejo de los clichés que no se corresponde con la realidad.

-¿Y no puede ser que exista un nuevo clima político en el que ya no se estila la oposición frontal al nacionalismo?
-Lo que hay son complejos y sentimientos de culpa. Hay miedo, por ejemplo en el socialismo vasco, a contestar una ideología que se está imponiendo de manera totalitaria por medio de la violencia y el miedo. Y esa actitud entraña un riesgo de legitimar a ETA y rearmarla, al menos ideológica y moralmente.

-¿Qué papel deben jugar los movimientos cívicos en este contexto?
-Seguir siendo lo que somos sin miedo y levantando la voz cuando hay que levantarla. Lo que no ha conseguido ETA en nombre del terror que no lo quieran lograr los socialistas en nombre del talante.

El español gana terreno en los países nórdicos y supera al francés y al alemán
El Instituto Cervantes cree necesario unirse a México para difundir el idioma en Estados Unidos
Un año más, los datos que arroja el anuario «El español en el mundo» del Instituto Cervantes son buenos para el castellano. Su proyección en otros países aumenta. Y su presencia crece ahora en Escandinavia. A la espera de la apertura de nuevas sedes en Budapest, Praga, Belgrado y Estocolmo, dos de las preocupaciones de la institución es formar profesores para cubrir la demanda de español y cerrar los criterios para establecer un diploma panhispánico con carácter internacional. Para celebrar el centenario de «El Quijote» ya se ha previsto una revista bimensual con las actividades de todas las sedes.
J. Ors La Razón 8 Julio 2004

Madrid- El español aumenta su presencia en Escandinavia y se afianza como lengua más solicitada, superando al francés y el alemán. En Noruega, además, el Gobierno de este país acaba de aprobar que el castellano sea uno de los idiomas optativos que los estudiantes de entre 13 y 16 años pue- den escoger como segunda lengua obligatoria, una asignatura integrada en los planes de enseñanza pública. «Los alumnos no dicen estudia español, sino deselige el alemán», comenta Ana Almansa Monguilot, de la Consejería de Educación en Alemania, Dinamarca, Noruega y Suecia, autora de uno de los artículos publicados en «El español en el mundo», el anuario de 2004 del Instituto Cervantes que ayer presentó, en la sede del Círculo de Lectores, César Antonio Molina, director de esta institución, y Jorge Urrutia, director del área académica de este organismo.

Formación. Pero si en Noruega ha crecido un 90 por ciento en el último año en primaria y secundaria, en Suecia la cifra se traduce en un incremento del 148 por ciento, mientras en Islandia se ha convertido en el único idioma que sigue generando solicitudes, a excepción del inglés. «Estamos en una situación privilegiada», remarcó César Antonio Molina. Esta demanda (en Noruega el año pasado había 1.000 solicitudes y en este hay 4.000) plantea un problema: el profesorado. Almansa Monguilot hizo hincapié en la importancia de reciclar y formar profesores para enseñar español en este área geográfica: «Hay que intentar atender esta demanda, porque sino puede decaer». Y es que el español ha surgido entre «los más jóvenes», según César Antonio Molina, y las causas están asociadas a razones afectivas: «Para ellos es una lengua bonita. También influye el turismo y la música latina y que España está de moda», afirma Monguilot, que reseña un informe en su estudio de Eli-Marie Drange, lingüista del Colegio Universitario de Agder, que sostiene que el español es la principal fuente de préstamos lingüísticos en el «habla coloquial» en Noruega. Palabras como «Adiós», «Hola», «caramba», «nena» o «vale» sustituyen a otras expresiones anglosajonas. Es el «spansktnorsk» o «hispanonoruego», una jerga juvenil. Para aprovechar esta coyuntura se necesitan profesores. Y este es uno de los caballos de batalla del Instituto Cervantes: «Hay pocos, pero no hemos dejado una clase sin dar», afirmó Urrutia, quien reconoció que Brasil necesitaría 250.000 docentes. «Cuando se abre una sede es fruto de un esfuerzo: formar estos profesores y enviarlos allí», aseguró Urrutia, quien comentó que en otoño comienzan los cursos para maestros y los seminarios para reciclarlos.

Otro de las prioridades del Cervantes es el diploma panhispánico. «El Instituto está bien ¬aseguró César Antonio Molina¬, pero nosotros ahora tenemos que crear una nueva etapa. Tenemos que volcarnos en la parte cultural y en la enseñanza. Pero el reto es cerrar el diploma panhispánico. Requiere tiempo y dedicación». El director del Instituto Cervantes viajará a México y Argentina para hablar con profesores de las universidades de estas naciones para establecer los requisitos mínimos que debe cumplir el diploma: «Hay que determinar criterios para los exámenes para poder evaluarlos de mutuo acuerdo en todo el mundo», dijo César Antonio Molina, que recordó su apoyo a las otras lenguas que conviven con el castellano en España: «Colaboraremos con ellas, allí dónde sean solicitadas».
Pero la cita ineludible es el centenario de «El Quijote». Para eso, el Instituto Cervantes publicará una revista bimensual con todas las actividades de sus centros. «Nos centraremos en las ciudades que son faros de la cultura», dijo Juan Carlos Vidal, director de Cultura del Instituto Cervantes, quien anunció tres congresos en Nueva York, Madrid y Rabat, aparte de conferencias a las que acudirán Premios Cervantes y expertos de cada uno de los países para que den su visión de «El Quijote».

Los falsos problemas
Sobre los falsos problemasLA SITUACIÓN ES distinta a la prevista y el lío en el que se ha metido el PSC con el tema del nuevo Estatut tiene un final incierto
FRANCESC DE CARRERAS La Vanguardia  8 Julio 2004

Una frase irónica e inteligente está de moda: "Los políticos están para resolver problemas, no para crearlos". Que tanto se invoque no es casualidad: significa, simplemente, que el ciudadano se sorprende cada vez que en el debate público se introducen de repente problemas muy alejados de sus preocupaciones diarias y, en cambio, no se tratan los que verdaderamente le preocupan.

Varios días a la semana circulo entre continuos atascos por la autovía Barcelona-Terrassa hacia las nueve de la mañana. Escucho las tertulias de radio: papeles de Salamanca, nuevo Estatut, selecciones deportivas, la última ocurrencia de Maragall, el catalán en la Unión Europea, etcétera. Agarrado nerviosamente al volante escucho estupefacto estos problemas tan lejanos. En cambio, nadie habla, por ejemplo, de que esta autovía fue inaugurada por Franco y que en los años de democracia y autonomía, a pesar de haber aumentado tanto la circulación, las comunicaciones por carretera en esa zona siguen siendo las mismas y no hay ni siquiera proyectos para mejorarlas. Pero sigo escuchando los patéticos soliloquios sobre lo desgraciados que somos los catalanes sin los papeles de Salamanca. Quizás los tertulianos consideran que los irritados catalanes aprisionados en las largas colas, angustiados por el temor a llegar tarde al trabajo, estarán alegres y pimpantes cuando, una vez retornados los dichosos papeles, sigan tan atascados como antes.

Todo ello viene a cuento de la reforma del Estatut, el nuevo falso problema que más se llevará la próxima temporada, no en vano el actual Gobierno, con sofisticadas técnicas de marketing, está realizando un costoso lanzamiento como si de un producto comercial se tratara. Per primavera, el nou Estatut o Després del Fòrum, l'Estatut, podrían ser buenos lemas que sugiero a los promotores de la actual campaña. Y no se rían, cosas más
grotescas se les han ocurrido.

Pues bien, ¿por qué necesitamos un nuevo Estatut? Tengo una teoría, permítanme que se la explique. Empezaré por resumirles la conclusión: el nuevo Estatut tiene su origen en el deseo del PSC de alcanzar la presidencia de la Generalitat tras la derrota de 1999. Se trataba no tanto de reformar el Estatut sino de derrotar a Convergència. Ocurre, sin embargo, que una vez esto se ha conseguido, la reforma no es más que una patata caliente servida en unas condiciones que no estaban previstas de antemano: en Madrid gobierna Zapatero en lugar del PP.

Pero vayamos al principio. Tras su derrota en las autonómicas de 1999, Maragall elabora una nueva estrategia para llegar a ser presidente montada sobre dos ejes principales: primero, una alianza con ERC que le permita restar votos a CiU, plasmada en el grupo parlamentario conjunto en el Senado; segundo, una propuesta de reforma del Estatut de autonomía para obtener patente de catalanidad. Como es lógico en un partido nacionalista radical, ERC venía planteando la reforma del Estatut desde 1980. El astuto y pragmético Pujol, por el contrario, desconfiaba de ella, sabía de sus riesgos y dificultades: prefería obtener más competencias mediante la negociación con el Gobierno central y, en su caso, con una reinterpretación de la Constitución y el Estatut. No quería enfrascarse en una reforma. Sólo a finales de legislatura pasada, con Mas ya al frente de la nave y ante los malos augurios electorales, CiU apostó no por una mera reforma sino –había que superar a ERC en nacionalismo– por un nuevo Estatut.

Poco antes de este paso adelante, el PSC, ERC e IC habían formulado muy vagamente las líneas generales de un proyecto conjunto más orientado hacia la reforma general del Estado de las autonomías que a la reforma del Estatut de Catalunya. Con las elecciones autonómicas en perspectiva, cada partido formuló sus respectivos proyectos: el de ERC era muy similar al plan Ibarretxe; el de CiU también se le parecía bastante; el del PSC, como es natural, estaba en sintonía con la política autonómica del PSOE. Ninguno de ellos ofrecía un texto viable para un nuevo Estatut.

Ahora se quiere dar la impresión que lo substancial del nuevo Estatut está muy meditado porque hace años que se está preparando el nuevo texto. Ello no es así. Hasta hoy sólo había humo: únicamente en los últimos meses, acuciados por las promesas electorales, con prisas y confusiones, el Gobierno y los partidos que lo componen están trabajando a diversos niveles para intentar presentar un proyecto. Ante las dificultades de no defraudar con un nuevo Estatut ceñido a lo que exige el texto constitucional en su artículo 147, ahora parece que se va a hacer un megatexto que aparente ser una Constitución de Catalunya. En realidad, se trata de una parafernalia jurídica
destinada a disimular lo descabellado del proyecto. El nuevo Estatut no era imprescindible, sólo había necesidad de derrotar a CiU y las promesas de reforma eran un mero instrumento con este único objetivo. El texto que se elaborara en Catalunya ya se encargaría de frenarlo el PP en Madrid. El victimismo y las frustración siempre, hasta ahora por lo menos, han dado réditos en la política catalana, gobiernen unos o gobiernen otros.

Pero la situación es distinta a la prevista y el lío en el que se ha metido el PSC tiene un final incierto. Quizás habría que aprender una lección: hacer política de verdad no es sólo crear falsos problemas para desgastar al adversario hasta lograr que llegue extenuado a las elecciones y derrotarle. Hacer política es algo más serio.

FRANCESC DE CARRERAS, catedrático de Derecho Constitucional de la UAB
 



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