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Recortes de Prensa     Domingo 11 Julio 2004

¿Democracia ¿¿Dónde!
Mikèl Garàu Roselló La Razón 11 Julio 2004

PARODIA

Jon JUARISTI ABC 11 Julio 2004

LA DECENCIA EN POLÍTICA

José Antonio ZARZALEJOS ABC 11 Julio 2004

EL FUTURO SIN PUJOL

Editorial ABC 11 Julio 2004

Sadam: la comedia ha concluido
Amando de Miguel La Razón 11 Julio 2004

«Todo lo que pueda hacer por mejorar España lo haré»

Alejandra Ruiz-Hermosilla - Madrid.- La Razón 11 Julio 2004
 


¿Democracia? ¿¿Dónde?!
Mikèl Garàu Roselló es historiador La Razón 11 Julio 2004


Existen al menos tres autonomías en el Reino de España, en donde la Democracia sólo se aplica en determinados sectores sociales, pues en otros como la cultura (cuna del futuro de cualquier territorio), brilla por su ausencia. Veamos si no unos recientes ejemplos, ya que no debemos hacer como los demócratas de izquierdas que viven exclusivamente de recordar el pasado: ... que si la guerra civil por aquí, que si Franco por allá...; vamos, que da la impresión que su único futuro sea volver a la situación social de principios del siglo XX, donde el 90% de la población era analfabeta, y por consiguiente muy manipulable por cualquier buen orador. En el diario LA RAZÓN de 25/06/04, hay una entrevista a un profesor de un colectivo de 183, que después de 15 y/o 20 años de entregar su sudor y sus impuestos al Gobierno vasco, y su saber a los jóvenes escolares vascos, van a ser próximamente expulsados de sus tabaajos por no hablar la lengua vasca, sin que ésa les sea de necesidad para desarrollar sus ocupaciones. Ese Gobierno vasco que grita a los cuatro vientos y se jacta de ser el más demócrata del orbe, resulta que no respeta ni su propio «Plan democrático y plural», pues ése en su artículo ocho dice que «nadie podrá ser discriminado por razones lingüísticas». A esto le llamo yo hipocresía. Eso sin contar también el acosos que se sufre por parte de los demócratas «nazionalistas», que se sirven de la agresión psicológica continuada para conseguir la auto-expulsión del acosado, que sólo le queda el recurso de irse a vivir a otra autonomía española. Aunque bien mirado, es comprensible que los «demócratas nazionalistas» actúen así, pues en su materia gris no cabe más entendimiento que: estás conmigo o estás contra mí.

El segundo ejemplo sale también publicado en el mismo diario y día, y afecta a Cataluña, al comportanmiento que tienen los «demócratas» con quien no escribe en cvatalán, confesando el escritor González Ledesma que él y los que como él escriben novelas en español en Cataluña, están mal vistos en los círculos literarios.

¿Y de Baleares, qué me dicen de Baleares?, esas islas de ultramar paradisíacas, esas colonias que tanto oro aportan a las arcas del Estado con la gallina del turismo, ¿creen ustedes que se han salvado de la peste «democrática»?, pues no; no señores, no; no se han salvado a pesar de mediar un gran charco entre los mentados «demócratas» y las islas. También han sido tocadas por la mano de tal lacra social, pues en la Universitat de Les Illes Balears los profesores hispanoparlantes sufren persecución psicológica al no dejarles usar la lengua que quieren, y son relegados a la cola de sus lugares de trabajo negándoles la posibilidad de traslado. (El Mundo/ El día de Baleares 24/04/00), siendo eso más cruel aún que provocar su huida hacia otra autonomía, por aquello de: enemigo que huye puente de plata. ¿Vaya democracia!, precisamente en una casa, la Universidad, que se supone debe ser el súmum de la tolerancia, el respeto y la convivencia, y en donde sus estudiantes aprenden o deben aprender, la esencia del significado de democracia. Pero, por otro lado, ¿qué se puede esperar de un ente que no es más que el reflejo de la sociedad donde está ubicada? Porque aparte de lo referente al comportamiento del profesorado «nazionalista», la vida social normal tampoco se escapa de las acciones de los demócratas. «Demócratas» respetuosos con la ideas ajenas, y que no dudan ni un ápice en empapelar todo el frontal de determinados comercios con pegatinas de a cuartilla con la frase: «en català». Políticos igualmente demócratas, que cumplen escrupulosamente el estatuto de Autonomía balear, el cual también nos hace saber que nadie podrá ser discriminado por razones lingüísticas, y que por ello publican sus anuncios institucionales sobre la prensa, radio y televisión exclusivamente en catalán. Aunque lo más seguro es que eso ocurra, porque los hispanoparlantes están exentos de pagar impuestos, y debido a ello no tienen derecho a enterarse de los comunicados Institucionales, aunque les afecte directamente.

Dicen algunos, que el PP de Baleares no tiene la culpa, que eso ya viene de cuando gobernaba el «tripartito catalanista». Y cierto es que la catalinación «democrática» se incrementó durante esa época. Pero no nos olvidemos, que el PP de D. Gabriel Cañellas estuvo gobernando en Baleares con mayoría durante muchos años, y no hizo nada para evitar o al menos menguar la catalanización de Baleares. Aunque en su descargo, se puede aducir que el PP nacional estaba atado y bien atado con CIU, y para esta formación política era condición «sine qua non» que Baleares se catalanizara. Bien, pero ahora el PP ya no está atado a CIU, su cúpula nacional ya no puede exigir a la de Baleares que siga con la catalanización. Así que ahora el PP de Baleares debería cumplir con el máximo precepto de la democracia, e iniciar los trámites para presentar a referéndum del pueblo balear, el texto del Estatuto aprobado exclusivamente por la clase política catalanista en 1983, y aferrarse al artículo 151 de la Constitución porque Baleares es más Comunidad Histórica que Cataluña y el País Vasco juntas, pues Baleares fue reino, y con ese título llegó hasta la instauración de la primera república en el siglo XIX. Currículum que ya quisieran para ellos, que sólo pueden presentar un estatuto de autonomía de 1932. Señor Rajoy y señor Matas, sean verdaderos demócratas y aprovechen esos cuatro años en que se hallan libres del yugo catalanista, para enmendar la plana. De buen seguro, que el pueblo balear contribuirá a que el PP nacional no tenga que necesitar nunca jamás a ningún partidillo nacionalista para gobernar España. No provoquen que tengamos que seguir preguntándonos ¿democracia?, ¿dónde?

PARODIA
Por Jon JUARISTI ABC 11 Julio 2004

SEGÚN José Blanco, entre el 11 y el 13 de marzo el PSOE no recibió información privilegiada sobre las investigaciones policiales en curso. De hecho, no la necesitó en momento alguno, pues el partido, afirmó, cuenta con colaboradores especializados en análisis del terrorismo internacional que supieron extraer de los parcos datos divulgados por la prensa las verdades que el Gobierno de Aznar ocultaba a la nación. No es un mal chiste: el PSOE como intelectual colectivo, sínodo infalible de la clase obrera y faro luminoso de la revoluçao. Media España, lela de la impresión; la otra media, turulata. Esperemos que la comisión de investigación del Congreso llame a declarar al think tank social-gramsciano en pleno, a ver si nos enteramos de cómo llegaron a olérselo todo antes que la Policía, la Guardia Civil y el CNI juntos. Se podría garantizar a sus integrantes anonimato y ocultación de imagen, porque los de al-Qaeda deben de andar preocupadísimos tras saber de su existencia.

El espectáculo de la comisión, con todo, no debería hacernos olvidar que hace siete años, tal día como ayer, el pueblo de Ermua se echaba a la calle, con su alcalde al frente, para exigir a ETA la liberación de Miguel Ángel Blanco. Comenzaba así la gran insurrección democrática de España contra el terrorismo abertzale. De no haber sido asesinado, el joven concejal del PP sería ahora menos mozo. Estaría -con sus treinta y seis primaveras- a las puertas de la madurez. Se habría casado, eso seguro, y quizá tendría hijos. Quien salva una vida salva un mundo, reza un proverbio judío. Y, al revés, quien destruye una vida destruye un mundo que habría podido ser. A Miguel Ángel y a la descendencia que no pudo engendrar les estaba sin duda reservada una parte de las innumerables horas de alegría y dolor que son nuestro destino común, el de la especie humana. Las pistolas de los terroristas alteraron ese destino y empobrecieron el mundo, porque el mundo de después del 12 de julio de 1997 ha sido más pobre sin Miguel Ángel Blanco. Sabemos asimismo que es más débil tras la muerte de don Teodoro Zuazúa, el viejo párroco de Ermua, que se reveló esos días como uno de los ignorados justos que sostienen el mundo. El asesinato de Miguel Ángel empobreció y entristeció la vida de quienes lo rodearon y quisieron. También cambió las vidas de muchos que nunca hasta entonces habían oído su nombre.

Lo mejor de la España de los últimos siete años surgió del vasto movimiento cívico que nació en Ermua al conocerse el secuestro de su concejal. Esos días, la gente supo, sin que nadie se lo explicase, a dónde debía dirigirse, cuál debía ser la expresión -política, en el mejor sentido- de su tristeza y de su rabia. En el País Vasco, cercó las sedes y garitos de Herri Batasuna, gritando a sus ocupantes la palabra que mejor los definía. Luego vinieron las traiciones, las componendas, el Pacto de Estella, la tregua-trampa, y de nuevo el terror, pero nada enturbiará la limpia verdad de aquellas jornadas de julio. Verdad que se resume en un principio que se impuso con claridad absoluta a la conciencia de la mayoría: la libertad exige que no se recompense al terrorismo. Ni siquiera con simulacros de recompensa.

¿Es aquella gente, como quieren algunos, la misma que hostigaba, el pasado 13 de marzo, las sedes del PP? No, y sólo el hecho de plantearlo supone un atentado contra lo que sobrevive de nuestra maltratada memoria nacional. Aun en el improbable caso de que ciertas personas coincidieran, las masas de acoso teledirigidas por los móviles no eran pueblo libre, sino chusma subalterna dispuesta a arrastrar por las calles a José María Aznar, pero, sobre todo, a arrastrarse ellas mismas ante los asesinos y a dejarse arrastrar de victoria en victoria hasta la derrota final por un puñado de ventajistas. El 13 de marzo de 2004 fue una parodia estúpida (una inversión grotesca) del 10 de julio de 1997. Siete años. No es nada.

LA DECENCIA EN POLÍTICA
Por José Antonio ZARZALEJOS ABC 11 Julio 2004

En el ámbito de la política los conceptos absolutos no son frecuentes. Al contrario, la gestión de lo público y el ejercicio del poder son, casi por naturaleza, unas «ciencias» plagadas de relativismos. La verdad o la mentira en el desarrollo del Gobierno o en el trabajo de la oposición, como entidades morales, son, en particular, los conceptos más inasibles, por mucho que en España nos hayamos empeñado y sigamos haciéndolo en incorporar ambas a la munición de la crudelísima batalla que enfrenta a unos y otros. La peor hipótesis de futuro para una sociedad democrática es que se pretenda -como está haciendo el Partido Socialista- la anulación del adversario mediante apuestas de carácter ético o moral, olvidando que la historia es generosa en repartir estopa y que el futuro es siempre incierto para los que ahora ocupan el poder y cuyo destino indefectible es dejar de ostentarlo antes o después. Habríamos de aspirar, más que a la demostración de la verdad o de la mentira, a que la decencia sea el hilo conductor de una recta gobernanza. Me refiero a la decencia como dignidad en los actos y en las palabras conforme al estado o calidad de las personas. Es decir, a conductas apropiadas y dignas que son compatibles con los errores y las equivocaciones, pero en modo alguno con el ánimo torvo o torticero.

Cuando, hace algo más de un año, el PSOE adujo con aparente convicción que la traición de dos de sus diputados autonómicos madrileños se enraizaba en una «trama inmobiliaria» que calificó como «la más grave tras el 23 de febrero de 1981» -entonces también se llamó a los directores de medios para trasladarles la alarma por este «descubrimiento»-, no parece que aquellos que lo aseveraron mintiesen; simplemente, se precipitaron y confundieron. En aquellas circunstancias y a partir de testimonios más o menos interesados, la dirección del PSOE creyó que tras Tamayo y Sáez se movían intereses delictivos. Nada de esa suposición se ha demostrado.

No es esencialmente distinto el caso del 11-M. Se abre con fuerza la convicción de que la inicial atribución a ETA del atentado de Atocha resultó un error, que suele ser el padrastro de la precipitación conmocionada, explicable en aquellas jornadas terribles. Una equivocación en la que, al menos inicialmente y sin aducir matiz alguno, cayeron todos, desatándose después una dinámica cuyos rencores revivimos estos días con grave daño para los intereses del Estado.

Han sido el Partido Socialista y sus entornos, mediáticos y no mediáticos, los que han querido sobreponer a las responsabilidades depuradas por los ciudadanos en las pasadas elecciones generales una «penitencia» al PP que es impropia de la política, entre otras muchas razones por la funesta costumbre de simultanear el debate político con la instrucción judicial. Se olvida que, una vez se ha producido el veredicto de los electores, la pretensión de «triturar» al contrario por otros procedimientos conduce a un comportamiento prepotente que disgusta a las pautas democráticas y secciona el campo de la acción de la justicia.

Es de temer que esté ocurriendo lo propio en relación con la investigación e indagación de responsabilidad en el accidente en Turquía del Yak-42. De nuevo, lo político y lo judicial se simultanean en una ceremonia de la confusión bien medida por el Gobierno y el PSOE para acumular, en una especie de causa general contra el PP, una calificación que va más allá de la mala gestión de un asunto tan delicado para convertirse en una calificación penal que, acaso, quiere cobrar la pieza de un ex ministro en el banquillo. Todo eso, naturalmente, después de haber fulminado a la cúpula militar y, al menos, a dos generales.

La opción del PSOE es la peor de todas las posibles; y no tanto porque trate de lesionar al PP -aunque también, porque dispone de diez millones de votos y es una formación impecablemente democrática-, sino porque conduce a un planteamiento bélico de la política que reitera episodios tan desgraciados como aquellos de los primeros noventa, en que periodistas «eximios» y supuestos «maestros» de este oficio dijeron que habían conspirado contra el legítimo presidente del Gobierno -Felipe González- en colaboración activa con una oposición despiadada contra el Ejecutivo socialista. Episodios que sería mejor archivar en la carpeta de las peores experiencias de la democracia española. Pidamos, pues, decencia. Pero no hagamos de la política teología como atrio para una suerte repugnante de limpieza ideológica que, de producirse, sería indecente.

EL FUTURO SIN PUJOL
Editorial ABC 11 Julio 2004

CONVERGENCIA se ha reunido en congreso y, con independencia del porcentaje que sustente la propuesta del sucesor de Pujol en la formación, se habrá cerrado una época. Pujol se retira. Esto, que parece una obviedad, significa que este fin de semana ha nacido un partido y ha pasado a la historia en términos notariales un movimiento. Eso ha ocurrido así porque Pujol alcanzó el poder por última vez con menos votos y más diputados. Ahora, con Artur Mas, su delfín, la situación ha sido la misma: Mas, Convergència i Unió, obtuvo más diputados, pero menos votos. El análisis presentado en este primer congreso que Convergència vive en la oposición apunta a las malas relaciones con ERC como causa de la pérdida del poder. Ese factor pesa más incluso que el pacto genérico con el PP en la «lectura» de la realidad a partir de la constitución del «tripartito». El último consejo que dio Pujol a los suyos -ese enérgico «calleu!» cuando pretendían celebrar que Maragall estaba deprimido- demuestra la frialdad y capacidad de reflexión política de la personalidad pujolista, lo que CDC y CiU han perdido para siempre. Los aplausos a Artur Mas ayer, cuando se le saltaron las lágrimas, evidencian el acatamiento de la realidad, así como el apoyo al soberanismo táctico como palanca de acceso al poder. CDC cierra página, ejecuta casi una refundación y pasa decididamente a disputarse con el PSC de Maragall y Montilla los favores de Esquerra Republicana, el partido que asiste ideológicamente a los nietos del «molt honorable».

La cuestión práctica es que CDC necesita reafirmar su nacionalismo y, al tiempo, mantener activo el pragmatismo de raíz liberal con unas gotas de progresismo. El papel que ejecutará a partir de ahora en Cataluña es el de abanderar máximos como el Concierto Económico para el nuevo Estatuto o las selecciones deportivas ya mismo, mientras cruza los dedos a la espera de que el texto estatutario y las selecciones encallen en las desavenencias entre PSC y ERC y del PSOE con el PSC. Ese escenario es posible, pero no para mañana.

En cuanto a la representación en Madrid, ése es también uno de los factores con los que de entrada no cuenta la nueva Convergència. El papel está en manos de Unió, de Duran, porque los democristianos han sabido llegar a este momento de revisión estructural del nacionalismo con un mensaje mucho más pragmático: estabilidad y poder. Se perfilan tensiones con Unió, pero bajo el intocable punto de que no habrá fusión. Mas y Duran forman un dúo práctico, como Maragall y Montilla, un dato del nuevo catalanismo.

Sadam: la comedia ha concluido
Amando de Miguel La Razón 11 Julio 2004

Resulta patética la figura de un Sadam espectral, que curiosamente recuerda a Fidel Castro. Al igual que el dictador cubano, levanta Sadam el dedo índice admonitorio para señalar que el criminal es el presidente norteamericano. Añade, despectivo, que el juicio que a él se le hace es un teatro. Una de las constantes culturales del mundo musulmán es que no hay espacio para el teatro. Lo hay en China, en la India y, naturalmente en la cultura occidental, por heredera de Grecia y Roma. De tal forma que, en árabe, el «teatro» es algo despreciativo. En español ¬por las raíces arábigas¬ subsiste un cierto tono afrentoso de las palabras relacionadas con el teatro: comedia, cómicos, hacer teatro, etcétera. Pero en la cultura occidental el teatro es cosa muy seria, hasta el punto de que se considera que el mundo es una auténtica representación dramatúrgica. Esa imagen está en Cervantes, Lope, Calderón.

Pues bien, habrá que recordar a Sadam que, efectivamente, él es el protagonista de una magna representación escénica. Pero, por eso mismo, se hace más enfático el hecho de que el dictador iraquí ha perdido la partida. Ni siquiera los del «no a la guerra de Iraq» se atreven a pedir lo que, desde su punto de vista sería lógico, es decir, la vuelta al poder de Sadam. El dictador iraquí está condenado por la opinión del mundo. Sólo lo defenderán abiertamente los que apoyan el terrorismo islámico. Ahí es donde se demuestra que hay más conexión de la que parece entre Sadam y el terrorismo llamado internacional. Ni siquiera serán valedores de Sadam los que hicieron lustrosos negocios con él en francés, alemán o ruso.

La condena de Sadam es un buen precedente para que otros dictadores atemperen sus pretensiones totalitarias. El de Libia ya ha tomado buena nota. ¿Qué hará el sempiterno Fidel, el «coma andante»?

Por muy perverso que haya sido Sadam, no se merece la pena de muerte, y menos por ahorcamiento. Por muy teatral que sea ese efecto, estamos ante un resto bárbaro que debe desaparecer del mundo. Cierto que Sadam o Fidel han fusilado, pero ni siquiera a ellos debe imponérseles la pena de muerte. Esa asimetría es la mejor demostración de que la democracia es superior a la dictadura. Ya sé que hay todavía países democráticos en los que es legal la pena de muerte, pero ésa es una institución en retroceso, tan anacrónica como la esclavitud. En el caso de Sadam la reclusión por un largo periodo de tiempo sería más ejemplarizante que su ejecución. No me harán caso, pero es lo que pienso, y conmigo mucha gente.

«Todo lo que pueda hacer por mejorar España lo haré»
José María Aznar se vuelca en FAES, la macrofundación que preside y que es la cocina de ideas del PP
Alejandra Ruiz-Hermosilla - Madrid.- La Razón 11 Julio 2004

La Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) nació a finales de la década de los ochenta, pero el interés público que hoy despierta sólo ha cumplido dos años. Surgió cuando José María Aznar decidió unificar bajo su nombre todas las fundaciones del Partido Popular y creció el día en el que el anterior presidente del Gobierno español anunció que presidirla sería su trabajo tras dejar La Moncloa. El pasado jueves, Aznar acompañó a Robert Mundell, premio Nobel de Economía, a los cursos de verano Campus 2004 que la FAES organiza. En la sierra madrileña, con un frío cruel en el mes de julio, José María Aznar accedió a hablar con REPORTER y explicó que en su nuevo trabajo como presidente ejecutivo de la FAES se siente «muy bien, muy a gusto y muy ilusionado. Me gusta ilusionarme con cosas nuevas. Durante quince años he procurado contribuir a construir el partido más importante de España y creo haberlo conseguido. Luego, haber hecho ocho años de gobierno que..., en fin, dan algo que hablar. [Aznar, relajado, se ríe]. Y ahora quiero hacer la fundación más importante de España, quiero que su punto de vista sea un punto de referencia intelectual y, por lo tanto, estoy muy ilusionado con esta nueva tarea, que es una de las nuevas tareas a las cuales yo me dedico». No va a ser la única. El anterior presidente del Gobierno no tiene intención de descansar: «Voy a ser presidente de la fundación, voy a seguir escribiendo libros, voy a dar clases, tengo que hablar en muchos sitios del mundo y, probablemente, algunas cosas más. Por lo tanto, espero tener ocupados todos los minutos del día». Aznar no tiene inconveniente en resolver la duda de si ese deseo de estar ocupado es fruto de la nostalgia de los ocho años dedicados a liderar el Ejecutivo español. «Siempre se echa de menos algo de lo que se ha dejado atrás, pero lo importante es estar siempre ideando, pensando en nuevas cosas porque la capacidad de las personas de ilusionarse es lo que nos hace mantenernos jóvenes. Eso es lo que yo procuro hacer, mantener todo el tiempo ocupado, pero cuando has sido presidente del Gobierno de España sabes que eso es lo más importante que puedes ser».

A pesar del cambio de oficina y de puesto de trabajo, José María Aznar tiene clara y declarada su intención: «Todo lo que yo pueda hacer por mejorar España lo haré. Lo he procurado hacer durante toda mi vida y lo voy a seguir haciendo. Pero espero que las ideas que nosotros defendemos, que son, creo, las buenas, las mejores, las más adecuadas, sean cada vez más aceptadas por la mayoría». Lograrlo es uno de los grandes objetivos de la FAES, la fundación en la que Aznar espera «pasar muchos años» y «que sea para bien».

De Valladolid a Madrid
La FAES nació a finales de los ochenta en Valladolid precisamente porque él, entonces presidente de Castilla y León, consideró necesaria una «fábrica» que generara ideas y las proyectara a la opinión pública para dotar a su proyecto político de un contenido sólido que le permitiera un largo recorrido. Miguel Ángel Cortes fue la «mano ejecutora» que, tomando como modelo el «think tank» anglosajón, puso en marcha una pequeña estructura dirigida a captar «mentes pensantes» con capacidad para llegar al público.

A principios de los noventa, Aznar decidió trasladar el «laboratorio» a Madrid, donde conviviría con otras fundaciones del Partido Popular. Hasta 1996, la FAES concentró sus esfuerzos en articular los conceptos que terminarían por configurar tres de las grandes líneas ideológicas del PP: el centro-reformismo, el patriotismo constitucional y el liberalismo económico. Tambien articuló algunos modelos más concretos desarrollados luego durante los gobiernos del PP, como el sistema fiscal o el del mercado de trabajo, en cuya «gestación» participó activamente Rodrigo Rato. Eran años en los que la FAES ponía en circulación diversas publicaciones y organizaba con frecuencia actos públicos, pero durante los que también celebraba discretísimos seminarios a puerta cerrada (tiene a gala el que nunca se haya filtrado su contenido) a los que invitaba a destacadas personalidades de la cultura, la universidad, la empresa o la política españolas para atraerlos hacia un partido porque aún sentían cierto resquemor. Luis Alberto de Cuenca es el mejor ejemplo de aquel grupo de invitados que se integró y terminó por formar parte del Gobierno popular (fue secretario de Estado de Cultura).

La llegada del PP al Gobierno en 1996 forzó algunos cambios en la FAES. La fundación relegó su actividad pública para centrarse en ofrecer a los miembros del Gobierno un foro «neutral» en el que debatir, consultar o contrastar opiniones con los expertos fuera de los despachos ministeriales y de los de la calle Génova. Además, fortaleció las ideas de fondo que se articularon en su origen y que ya eran sus principios o valores rectores: la libertad individual y empresarial como base del modelo económico, la autoconfianza y la validez de la Constitución como ejes del Estado español organizado en el sistema autonómico sin que este derive hacia el federalismo y una búsqueda de protagonismo para España en la escena internacional basado en una alianza fuerte con EE UU y en una posición independiente en Europa que permitiera alianzas variables con los socios comunitarios.

La primera vez que se planteó la unificación de todas las fundaciones del PP fue en el congreso que el partido celebró en 1999, sin embargo no fue hasta el año 2002 cuando la fundaciones Cánovas del Castillo, Popular Iberoamericana, Estudios Europeos, el Instituto de Formación Política y la FAES se fundieron en una sola macrofundación que tomó el nombre de la última de ellas. Sólo Humanismo y Democracia quedó fuera de la gran FAES y se constituyó como Organización No Gubernamental. El patronato resultante respondió a la intención de que FAES no absorbiera a las demás fundaciones sino que se fundieran y por eso se incluyó a Loyola de Palacio y a Carlos Robles Piquer, procedentes de la Cánovas del Castillo, a Javier Rupérez y Eugenio Nasarre, de Humanismo y Democracia, a Gerardo Galeote y Javier Arenas, de Estudios Europeos, a Esperanza Aguirre, de la primitiva FAES, o a Rodolfo Martín Villa, del Instituto de Formación Política. Además, en el patronato de la nueva FAES hay políticos que ya no están en activo como Isabel Tocino, Rafael Arias Salgado o Antonio Fontán, y algunos que ni siquiera lo han estado en el PP como Miguel Boyer.

El último cambio vivido en la FAES se produjo el abril, cuando José María Aznar hizo la mudanza y trasladó su despacho de La Moncloa a la sede de FAES, en la madrileña calle de Juan Bravo. Además de sus libros, el ex presidente del Gobierno y recién nombrado presidente ejecutivo de FAES se llevó a sus colaboradores más cercanos, entre ellos, Javier Zarzalejos, Javier Fernández-Lasquetty, Jaime García-Legaz y Alberto Carnero. Así, José María Aznar y su «clan monclovita» ya están desarrollando su nuevo trabajo que, según las fuentes de FAES consultadas por este periódico, consiste en crear ideas y difundirlas, mantener una posición sólida en el escenario internacional de fundaciones y partidos políticos, y formar a los afiliados al PP.

Un menú diferente
La relación entre la FAES y el PP, la tan traída y llevada posibilidad de que Aznar ensombrezca desde Juan Bravo la figura de Rajoy en Génova como Felipe González lleva años haciendo desde Gobelas sobre Ferraz, no preocupa, aparentemente, a los directivos de la fundación. En su opinión, la FAES y el PP son «dos instrumentos para un mismo objetivo, que no es otro sino que vuelva a haber una mayoría social que apoye un proyecto político de centro-derecha». El mecanismo funciona así: los integrantes del comité ejecutivo del PP y del grupo parlamentario popular trasladan casi a diario asuntos que necesitan ser analizados a la FAES y la fundación pone en marcha seminarios, encarga artículos de fondo a los expertos, organiza debates y proporciona esas ideas al partido. En palabras de uno de los directivos de FAES, la fundación «es una cocina que prepara muchos platos para que el partido elija el que considere mejor y los españoles vean que hay otro menú que no es el socialista», y además procura que en la preparación de los platos participe el responsable del área del partido para la que se preparan. Todos los días, la sede de la FAES acoge, al menos, un seminario. Una rutina que también se produce en la recién estrenada sede de la fundación en Barcelona. Esa tarea de reflexión se difunde a través de las publicaciones de la fundación (Papeles y Cuadernos FAES) y de iniciativas como el Campus 2004.

Presidida por Aznar y con Rajoy en la vicepresidencia, la FAES no es independiente del PP ni pretende serlo. Sus directivos y el propio Aznar reconocen públicamente que no son neutrales aunque si abiertos. Si hay una palabra que defina su ideología es liberal porque abogan por presupuestos equilibrados, impuestos cuanto más bajos mejor, mercados mejores cuanto más libres, por la globalización como palanca de progreso... Pero jurídicamente, la FAES está constituida al amparo de la ley de fundaciones culturales, registrada en el Ministerio de Cultura y tiene personalidad jurídica y patrimonio propios.

Por eso, su financiación es, a pesar de la polémica surgida por las ayudas recibidas en los últimos meses de 2003, igual que la de la Fundación Pablo Iglesias del PSOE y la del resto de fundaciones vinculadas a partidos políticos. Las subvenciones públicas que reciben les son concecidas por las Secretarías de Estado en función de los escaños que ocupa el partido al que pertenecen y se publican en el Boletín Oficial del Estado. La FAES se financia también a través de donaciones privadas.

Así es la nueva oficina de José María Aznar, en la que trabaja un equipo de poco más de 20 personas, pero que cuenta con más de 7.000 colaboradores.


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