AGLI

Recortes de Prensa     Lunes 19 Julio 2004

ETA estuvo allí
Carlos Dávila La Razón  19 Julio 2004

LA TRAMA ETARRA

Jaime CAMPMANY ABC 19 Julio 2004

¿La amenaza nacionalista

Agapito Maestre Libertad Digital 19 Julio 2004

Investigar o ratificar
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 19 Julio 2004

ELECCIONES Y TERRORISMO
GERMÁN YANKE ABC 19 Julio 2004

Ni castigo ni rehabilitación
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 19 Julio 2004

Las dieciséis palabras
GEES Libertad Digital 19 Julio 2004

La santidad de Zapatero
José García Domínguez Libertad Digital 19 Julio 2004

¿Financied Liars or Liars Times
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Julio 2004

CON EL PLAN AL FONDO
Editorial ABC 19 Julio 2004

El Foro Ermua renueva su cúpula, a la que se unen Buesa, Mora y Artiach
Marcos S. González La Razón 19 Julio 2004

EL HISPANISMO HOY, EN MÉXICO

Por JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS ABC 19 Julio 2004

Trashorras y su cuñado vendían explosivos en el barrio madrileño de Carabanchel a cambio de hachís
Libertad Digital 19 Julio 2004

Homenaje a José Javier Múgica, militante de UPN asesinado por ETA en 2001

EFE Libertad Digital  19 Julio 2004

 


ETA estuvo allí
Carlos Dávila La Razón  19 Julio 2004

Más que a un casino, la comisión del 11-M se asemeja a un patio de vecindad. El que grita más se impone. El Partido Socialista Español no logra hallar un sola prueba de la mentira clamorosa del Partido Popular y por eso chilla como un endemoniado.

Los ruidos están acallando las razones y, sobre todo, las pruebas, las pistas. Y entre todas ellas, débiles algunas, sencillas sospechas otras, ha resurgido la pista etarra.

Las coincidencias son tan elementales, que los socialistas, con el muñidor Rubalcaba a la cabeza (tampoco se le otorgue tanta importancia a ese «científico del mal», según la cuadrada definición de José Luis Gutiérrez), suben la voz hasta lograr la estridencia, cada vez que alguien descubre indicios de la conexión islamoetarra.

Todo el Partido Socialista español y su banda de clarineteros se han lanzado, por ejemplo, contra el honrado Eduardo Fungairiño, no para evidenciar el tono, siempre apasionado del fiscal, sino para impedir que «haga madre» la afirmación que hizo ante la comisión: «Nunca ¬dijo Eduardo Fungairiño¬ descarté a la banda terrorista ETA y ahora mucho menos».

Crujieron las neuronas de los comisionados del Partido Socialista y la de los monagos que les acompañaban en la sala: ya se sabe, secesionistas del Partido Nacionalista Vasco, (PNV), Eusko Alkartasuna (EA) y Esquerra, comunistas patéticos y demás tropa de paniagüados.

Todos se lanzaron en tropel sobre la carótida del fiscal con el fin de silenciar su aseveración. «¿Qué es esta coña ¬le decía un diputado del Partido Socialista Español a un ilustre periodista¬ de que vuelva la trola de la banda terrorista ETA?».

Pues bien, lo quiera o no el parlamentario, regresa el indicio de los terroristas de ETA con fuerza, más fuerza desde luego, que en los días trágicos de marzo.

Privilegios a los terroristas.De entrada, hay que revelar un dato increíble (lo es porque no se puede creer): en las penitenciarias españolas, los presos radicales del terrorismo islamista se han convertido en eficaces guardaespaldas de sus congéneres del etarrismo. Los homicidas del País Vasco reciben, según se sabe, una subvención de sus Gestoras (hay que pensar que no sea del propio Gobierno de Juan José Ibarreche) que alcanza, de largo, los trescientos euros.

En la cárcel, esta cantidad no es moco de pavo, y sirve para que los criminales paguen un diez por ciento ¬ese el porcentaje pactado¬ a los islamistas del terror para que les protejan de cualquier contingencia adversa.

¿Conoce este pormenor Mercedes Gallizo, directora general de Instituciones Penitenciarias, el látigo de Alfredo Urdaci en la legislatura pasada? Si lo conoce, ¿por qué lo tolera? Es únicamente un trazo sugestivo que abunda en lo consabido: que entre terroristas anda el juego y que etarras e islamistas se entienden demasiado bien.

Pero es que hay mucho más. Hay que el proveedor de explosivos de los terroristas de ETA y los asesinos del 11 de marzo ha sido el mismo; hay que unos y otros terroristas han intercambiado armas no hace mucho tiempo; hay que ambas bandas viajaron a la capital de España con su carga letal el mismo 29 de febrero de este año; hay que Italia, sus servicios de seguridad, han trasladado a España la noticia de que muy recientemente se reunieron cerca de Milán sujetos de las dos procedencias. ¿Se entiende que el Partido Socialista Español y adláteres quieran callar a Fungairiño?

Un periodista de lujo, Fernando Mújica, revelaba ayer que la banda terrorista ETA compró los servicios de los sicarios del Frente Popular de Liberación de Palestina, auténtico precedente de Al Qaida, para asesinar al embajador de España en Beirut, Pedro de Arístegui.

Sépase esto más: una cinta magnetofónica, en poder de quien debe estar, revela que días antes de su muerte, Pedro de Arístegui recibió la llamada de un individuo que le reclamaba un visado para venir a España y que le amenazaba con «graves peligros» si no se lo firmaba.

Era uno de los «moritos» que habían conocido a los pupilos etarras que se entrenaban en Bekáa, y probablemente, uno de los que propulsaron el terrible cañonazo que pulverizó a Arístegui.

Ahora los «jairrechus» de la banda terrorista ETA y los nuevos «moritos» asesinos conviven y se prestan mutua ayuda. La pista etarra empieza a ser sólida.

Al dúo compuesto por Jose Luis Rodríguez Zapatero y Rubalcaba no le entra la camisa.

LA TRAMA ETARRA
Por Jaime CAMPMANY ABC 19 Julio 2004

POR lo visto, cuando en la Comisión del 11-M aparece alguna sospecha de que algo haya tenido que ver la banda etarra en el terrible atentado, hay comisionados que lo toman a chacota y despachan la sospecha a risotadas. Es decir, descartan una sospecha lógica con prejuicios políticos. Rechazan la posibilidad de que los etarras hayan participado en el atentado, no con argumentos y con datos, sino con deseos interesados. Si se demostrara una posible colaboración entre algunos grupos islámicos, más o menos organizados, y la banda criminal que lleva matando más de un cuarto de siglo, la tesis política de la izquierda española, y su terquedad en defenderla, quedarían convertidas en lo que son: una apresurada e improvisada interpretación para cargar las causas de la masacre a la política de Aznar en la guerra de Iraq.

Ha llegado un momento en que la investigación acerca de la autoría y los objetivos del 11-M aparecen como una lucha dialéctica entre socialistas y populares. Si aquella matanza fue sólo idea y actuación del terrorismo islámico, su responsabilidad descansaría enteramente en la política exterior de Aznar y en la amistad con Bush y Norteamérica: la foto de las Azores, para entendernos. Y además, el Gobierno del PP habría mentido a sabiendas durante las horas que siguieron al atentado, y el ministro Acebes habría mantenido la pista etarra para que los electores acudiesen a votar bajo ese engaño. «Antes de votar, queremos la verdad».

Si por el contrario, hubiese sido la banda etarra quien ideara el atentado, lo organizara con la colaboración de grupos islámicos y tuviera en él alguna responsabilidad, como un intento más de los que preparó en aquellas vísperas electorales, quedaría al descubierto el aprovechamiento siniestro de un acto terrorista con doscientas víctimas mortales y mil heridos. Los resultados de los escrutinios del 14-M quedarían, por mucho que duela, manchados por esa movilización macabra de la izquierda en los dos días anteriores a las urnas, incluida la frustrada y violentada «jornada de reflexión».

La Comisión parlamentaria de investigación del 11-M trabaja bajo el condicionamiento político de estas conclusiones, y los ciudadanos asisten, unos estupefactos y otros desentendidos, a ese espectáculo donde la verdad es lo último que se busca y lo que muy pocos desean. Cuando un fiscal tan experimentado y de probada inteligencia como Eduardo Fungairiño avisa seria y públicamente de que no existen pruebas suficientes para descartar a ETA de la autoría del 11-M con la alegría, o sea, la frivolidad, con que lo han hecho los socialistas, haríamos bien todos, a un lado y a otro de la Comisión, en tener en consideración sus palabras. Y las investigaciones periodísticas recientes de Fernando Múgica acerca de la enredada trama del atentado demuestran que hay todavía ahí muchas zonas oscuras que esperan esclarecimiento. De cualquier forma, lo que se desarrolla estos días en el Congreso no es propiamente una Comisión de Investigación, sino una pelea de gallos políticos con los espolones envenenados.

¿La amenaza nacionalista?
Agapito Maestre Libertad Digital 19 Julio 2004

Dejemos para otra ocasión las polémicas sobre la Comisión del 11-M, y levantemos alevosamente acta del modelo político triunfante: la España-nación ha desaparecido, o sea la democracia española está herida de muerte. Los ciudadanos españoles no son libres e iguales ante la ley. Después del 11-M, una vez que alguien le ha hecho el trabajo sucio a ETA, nadie debería hablar ya de la amenaza nacionalista a España. España como Estado-nación, surgida tanto de su propia historia como de la Constitución del 78, está siendo destruida. Quien defendía ese modelo ha sido desalojado del poder, por decirlo suavemente. Que nadie, por lo tanto, se engañe diciendo que el constitucionalismo, o el autonomismo democrático, están sucumbiendo ante la presión nacionalista. Se equivocan los bienintencionados “constitucionalistas” con su apelación retórica a la Carta Magna, el nacionalismo, después del 11- M, ha ganado la batalla.

La nación española, o mejor, el modelo de convivencia política basado en la historia de la nación española ha muerto. El 11-M nadie cerró filas por el modelo democrático español, sino por el sálvese quien pueda... Lo decisivo era expulsar del poder a quien se oponía a sus destrabados propósitos de hacer una España desigual, asimétrica y ventajista. Maragall, con la coartada que le da Chaves, e Ibarreche, con los servicios que le presta López, son los triunfadores. Zapatero es un acompañante “gozoso”, una sonrisa, para ocultar la tragedia. Después del 11-M, el nacionalismo vasco ya no necesita a ETA. Ya no hay nada que matar. El plan Ibarreche ya no es una demanda, un deseo, sino un genuina estrategia que está ejecutándose de acuerdo con lo planificado. ¡Para qué hablar de ETA!

El enfrentamiento entre constitucionalistas y nacionalistas pertenece al pasado. Después del 11-M, el modelo político imperante es el de Maragall, sucesor de Pujol, e Ibarreche. La llamada “España” plurinacional es hegemónica. Resulta duro reconocerlo , pero así es. Todo los demás son ganas de engañarnos. Naturalmente, a este personal le queda todavía un trabajito por hacer: eliminar cualquier posible resto de racionalidad, de nación democrática, de los ocho años pasados, que pudiera servir de memoria crítica contra los desmanes del nacionalismo gobernante. O sea, no pasará un solo día sin que las terminales ideológicas de los nacionalistas no vilipendien a quien se les opuso con éxito político y económico: Aznar.

Investigar o ratificar
FLORENCIO DOMÍNGUEZ El Correo 19 Julio 2004

Algún día el PP deberá dar a sus votantes una explicación satisfactoria acerca de por qué se empecinó en solicitar que se creara una comisión de investigación de los atentados del 11-M con las características de la que está funcionando en el Congreso de los Diputados. Cuando se ha producido un acto terrorista que ha dejado casi doscientos muertos, no hay que investigar mucho para saber que han fallado los sistemas de seguridad y prevención del Estado y que la responsabilidad corresponde al Gobierno. A posteriori, con todos los datos en la mano, las cosas se juzgan de otra manera y lo que parecía un comportamiento razonable deja de serlo a la vista de sus efectos.

La investigación acabará poniendo en evidencia los fallos cometidos por el Gobierno, no por la oposición: en el 11-M, los fallos que se descubran serán del Ejecutivo del PP, de la misma manera que el Ejecutivo socialista tuvo que asumir que un tribunal le declarara responsable civil subsidiario de la matanza de Hipercor.

La Comisión del 11-M tiene sentido para determinar cuáles fueron los errores del aparato de seguridad, incluidos sus responsables políticos, y proponer las medidas precisas para subsanarlos en el futuro. Lo menos importante a estas alturas era dilucidar si el ministro de Interior, Ángel Acebes, mintió, si hubo funcionarios infieles o si Alfredo Pérez Rubalcaba y Gaspar Llamazares se desgastaron los dedos de tanto enviar mensajes de móviles con el 'Pásalo'. Todo esto ya quedó políticamente resuelto por los ciudadanos en las urnas el día 14, por lo que volver sobre lo mismo sólo supone reabrir las mismas polémicas que en marzo sin llegar a ninguna parte.

Por desgracia, la Comisión del 11-M está dedicando más esfuerzo a la segunda cuestión, juzgar la actuación del Gobierno tras los atentados, que a lo realmente importante, valorar lo que se hizo o se dejó de hacer antes de que estallaran las bombas en los trenes. Los comisionados y no pocos medios de comunicación se esfuerzan cada día en buscar en cada papel o en cada frase de los comparecientes unas palabras que ratifiquen su tesis previa. De esta manera, vemos cómo un mismo testimonio es utilizado como prueba para avalar uno de los puntos de vista en litigio y el contrario al mismo tiempo. No hay más que leer determinados titulares cada mañana. No se busca investigar, sino ratificar.

A la vista de la deriva del grupo de investigación del 11-M, cabe preguntarse si la comisión parlamentaria era el instrumento más adecuado para hacer este trabajo o si cabían otras fórmulas -por ejemplo, un grupo de expertos o personalidades independientes elegidos por consenso y dotados de la autoridad suficiente- que resultaran más eficaces al situarse fuera de la contienda partidista.

ELECCIONES Y TERRORISMO
GERMÁN YANKE ABC 19 Julio 2004

Jaime Mayor Oreja, bien es cierto que respondiendo a una sugerencia, ha avalado la propuesta de retrasar consultas electorales en casos de conmoción por actos terroristas, como la que se apoderó de los españoles tras los atentados del 11-M. Parece que después se ha sumado a la iniciativa el presidente gallego Manuel Fraga y seguramente coincidirán con ellos muchos otros. Yo puedo entender la motivación última de un deseo de esta naturaleza, es decir, la conveniencia de que se vote en condiciones de normalidad, la voluntad de que nada altera la libertad de los ciudadanos al ir a las urnas. Incluso me parece un tanto inconsistente el reproche, escuchado a líderes del PSOE y de sus actuales socios políticos, de que nada, y menos el terrorismo, deben influir en las urnas, porque tal angelismo llevaría a un sinfín de medidas cautelares y de control, al absurdo de buscar unas circunstancias de laboratorio o al igualmente absurdo de negar las que realmente se producen, en las que el terrorismo y muchos otros condicionantes influyen en el voto. Es evidente que los atentados del 11-M incidieron en el resultado electoral de los comicios celebrados tres días más tarde. Es muy probable que algunos pudieron animarse a votar a las opciones que entonces no respaldaban al Gobierno del PP por el modo en que se gestionaron informaciones y actuaciones aquellos dramáticos días, o por la habilidad con que se presentó la gestión gubernamental. Pero es más que probable que muchos otros actuaron bajo el objetivo mismo del terrorismo, que no es otro que producir terror.

El problema de la propuesta de Mayor Oreja es, en primer lugar, que resulta, en condiciones razonables, materialmente imposible. No hay modo de establecer con certeza qué condiciones hacen conveniente un retraso electoral, qué grado de terrorismo lo aconseja. En casi todas las elecciones anteriores al último 14 de marzo, hemos asistido a «la irrupción de ETA en la campaña», que ha podido tener sus consecuencias en el resultado, sin que se haya planteado algo similar. Se me puede decir, con razón, que nunca habíamos padecido nada como lo que ocurrió en marzo, pero no hay modo de evaluar lo que vaya a ocurrir en el futuro. Y si se pudiera, ¿quién podría hacerlo? También se ha afirmado que de ninguna manera se debe premiar al terrorista como supuestamente se haría no impidiendo que logre mediante el terror influir en los electores. Pero se le premiaría igualmente al hacerle saber que podrá, de modo automático, retrasar unos comicios democráticos mediante la violencia. Es, por tanto, en el territorio de lo razonable, imposible. Y, en el terreno de los principios, utópico. Porque la democracia no es un procedimiento ideal e infalible, sino un sistema humano que, mientras no se demuestre lo contrario, el mejor que otros conocidos para la toma de decisiones en asuntos públicos. Ejercerla en condiciones de normalidad no consiste en votar en las circunstancias que a cada uno nos parezcan más convenientes, sino de acuerdo a las normas, a las reglas razonables de funcionamiento.

Tenemos un Gobierno, podrán decir los partidarios de la tesis de Mayor Oreja, que no se habría formado sin los atentados del 11-M. Desde el punto de vista de la democracia, tenemos una situación mejor, diría yo, incluso para los adversarios del PSOE, que un Gobierno automáticamente prorrogado por un atentado terrorista. ¿Y desde el punto de vista del contenido de las políticas? Eso es lo que deberían preguntarse los que ahora sugieren el retraso: qué hicieron para explicar la suya, por qué no lograron convencer a los indecisos.

Ley del menor
Ni castigo ni rehabilitación
Juan Carlos Girauta Libertad Digital 19 Julio 2004

Cuatro mil menores desfilaron el año pasado por la justicia catalana, que sólo decidió el internamiento en el diez por cien de los casos. Sorprende tan baja proporción, teniendo en cuenta los rasgos que empieza a cobrar el perfil del menor infractor, cada vez más relacionado con peligrosas bandas juveniles y con las drogas. Pero la sorpresa deja paso al estupor cuando sabemos que no superar ese diez por ciento de internamientos es, justamente, uno de los objetivos del plan de justicia juvenil de la Generalitat hasta el 2007.

Y dado que cada vaz hay más extranjeros entre esos menores infractores, el govern se compromete a "dar atención especializada a los jóvenes de otras culturas para facilitar su integración, ya sea a través de la mediación cultural, la lengua y una adecuada inserción formativa y laboral." Creen que enseñándole catalán al atracador violento, y morito, de la Plaza Real, o al miembro de la banda "latina" de la gorra al revés y la navaja, les alejaremos de la delincuencia. Lo que me ha recordado una reperesentación de una pieza de Joan Olivé -el poeta Pere Quart- de la que Távora se marchó indignado porque el único personaje que hablaba castellano era un delincuente. Luego, por cierto, el director de Quejío le ganaría dos pleitos a la Generalitat por prohibirle una representación teatral.

Pero sigamos con la justicia rehabilitadora. El govern confía epecialmente en la mediación entre víctima e infractor, que desea potenciar en los próximos años. Cada cual es muy libre de relacionarse con quien quiera, pero si una banda de hombres de diecisiete años le roba a usted tras clavarle un cuchillo, ¿le apetecería comentar con ellos lo dura que es la vida delante de un asistente social? ¿Le gustaría que la Administración "potenciara" esa relación?

En el gobierno central, la directora general Gallizo, tras exasperar a Gotzone Mora con los estudios de los etarras, está "buscando fórmulas" para que las reclusas puedan convivir con sus hijos fuera de los centros penitenciarios, en un entorno "lo menos carcelario posible". ¿Por qué no en su casa?

La izquierda no reconoce la dimensión punitiva y sólo contempla el factor rehabilitación. Pero su modelo no funciona porque al reducir el coste del delito, se delinque más. Lo razona Gary Becker, lo sostiene Sowell y lo explica pedagógicamente Daniel Rodríguez Herrera en el último número de La Ilustración Liberal. Aunque a lo mejor lo que sucede es que algunos no tenemos la talla moral de Gallizo ni de Batlle. Qué partido grandioso, que te da una Gallizo o un Moratinos igual que te da un Vera o un Barrionuevo. Una de cal viva y otra de arena del Sahara, así es el PSOE.

El uranio de Sadam
Las dieciséis palabras
GEES Libertad Digital 19 Julio 2004

The British Government has learned that Saddam Hussein recently sought significant quantities of uranium from Africa, dieciséis palabras que en español salen diecisiete: “El gobierno británico ha sabido que Sadam Husein recientemente intentó conseguir cantidades significativas de uranio de África”. Estas palabras dieron muchas veces la vuelta al mundo y durante varias semanas parecieron ser el centro de la vida política de Washington el pasado año, después de que Bush las pronunciara en su discurso sobre el estado de la nación. Sirvieron para acusar de mentiroso al presidente de la primera democracia del mundo millones y millones de veces.

Resultó que un documento relacionado con esa afirmación, pero en absoluto el origen de la misma, era una muy burda falsificación fabricada por algún exilado iraquí por su cuenta o a sueldo de los servicios secretos de Sadam, destinada a ser fácilmente descubierta y de ese modo tratar de desacreditar la afirmación.

Resultó que un diplomático curiosamente enviado por la CIA a Níger (el país africano concernido) para ver si aclaraba algo, retornó después de una semana diciendo que no se había enterado de nada, luego no había nada. No se molestó en hacer ni una mala página escrita, pero luego contribuyó al escándalo publicando un artículo en el Washington Post y a continuación trató de explotar el éxito publicando el libro La política de la verdad: En el interior de las mentiras que llevaron a la guerra y traicionaron la identidad CIA de mi esposa: Memorias de un diplomático.

Ahora los informes americano y británico sobre los fallos de inteligencia relativos a la guerra de Irak, elaborados por comités independientes en Estados Unidos y Gran Bretaña, han descubierto un montón de cosas que siempre se supieron, enriqueciendo los hallazgos con una serie de interesantes detalles. Pero sobre todo han respaldado con su autoridad lo que desde el principio había sido prácticamente obvio: Las dieciséis palabras decían la verdad y las acusaciones de mentira eran mentiras.

En la frase no se dice que Sadam hubiese conseguido el uranio, en realidad mineral de uranio o “pastel amarillo”, sino que lo trató de conseguir y no es el presidente americano quien lo afirma, sino que se lo atribuye al gobierno británico, el cual siempre lo sostuvo, basándose en informaciones de los servicios de inteligencia de otro país europeo. Se ha sospechado que fuera el francés. De ser cierto, el gobierno francés no ha querido echar una mano a sus colegas americanos y británicos, pero estos últimos se han atenido a las reglas y no han revelado nunca la procedencia de sus conocimientos.

Los informes ahora publicados, precedidos en algunos días por averiguaciones del Financial Times, lo han corroborado todo, añadiendo diversos datos interesantes. El diplomático americano retirado (forzoso) Joseph Wilson enviado a Níger en vez de algún agente cualificado, fue recomendado por su mujer, que trabaja en la sección de la CIA que se hizo cargo del asunto. En su libro lo niega taxativamente, luego miente, a no ser que su mujer lo tuviera engañado, como Sadam engañó al mundo y a sus propios generales en el campo de batalla, haciendo creer a todos que tenía armas de destrucción masiva. Pero mintió sin duda cuando dijo en su artículo periodístico que llegó a la conclusión de que todo el asunto del uranio y Níger se había basado en el documento cuyas fechas y nombres eran falsos. La comisión del Senado americano descubrió que Wilson no había visto los informes de la CIA y no sabía nada de nombres y fechas. Por el contrario, algunas de las informaciones verbales que dio de su viaje proporcionaban indicios de otros intentos de Bagdad de adquirir uranio en África, distintos del que dio lugar a las dieciséis palabras.

Naturalmente, los partidarios de Sadam –no es que les guste, en absoluto, es que Bush es mucho peor y lo primero es lo primero- no han concedido a estos descubrimientos o más bien corroboraciones ni la milésima parte de atención, si es que alguna, que a la campaña de mentiras sobre la mentira.

Y el PP encogidito, encajonadito, acongojadito, como si no fuera con él.

Opinión
La santidad de Zapatero
José García Domínguez Libertad Digital 19 Julio 2004

Hay algo difícil de definir, y que repugna a un espíritu sensible, en las instantáneas de esos famosos que quieren salvar a los niños de Calcuta desde las páginas del Hola. Lo delata siempre la demasiado perfecta composición del grupo ante la cámara, y también el estudiado descuido con que suelen lucir las camisetas solidarias. Se descubre porque existe una relación secreta entre la ética, la estética y el pudor que, por ejemplo, nos hacía inimaginable a Teresa de Calcuta concentrada en los pliegues de su manto antes de aparecer en una foto. Ese algo se resiste a ser atrapado con palabras, pero tiene que ver con la fotogenia de la Verdad.

A muchos, con Zapatero nos ocurre lo mismo. Y no por la manera tan suya de ofender la inteligencia de quien se preste a escucharlo, siempre recurriendo a algún anhelo pueril para escatimar el razonamiento adulto sobre lo complejo. Tampoco porque la única bandera frente a la que incline la cabeza sea la del gregarismo moral, ésa que pretende convertir en sucedáneo de las convicciones personales el mínimo común denominador de lo que deseen los demás. Ni porque su empeño por invertir el liderazgo en una carrera errática del dirigente tras los dirigidos haya degradado el discurso político, al punto de que el talante ya se afirme como negación del carácter. No. Lo que nos falla en Zapatero es el levísimo desajuste en el nudo de la corbata, excesivamente sutil para no estar muy cuidadamente calculado; y lo beatífico del semblante, exageradamente convincente para ser real.

Nadie llega a vocal de la última agrupación local del PSOE sin haber arrojado antes la inocencia y el idealismo en la primera curva del camino que conduce a la sede; cualquiera que haya pasado por la izquierda lo sabe. Ni se alcanza la secretaría general del partido sin comparecer con un retrato de Dorian Grey bajo el brazo; lo puede certificar quien viviera en España durante el último cuarto de siglo. De ahí la profesionalizada, metódica atención de los socialistas al pliegue del manto. Y también de ahí su obsesiva planificación de la espontaneidad escénica, por encima de cualquier preocupación doctrinal. Son matices muy sutiles que nunca captarán los lectores del Financial Times, pero que no escapan al ojo del observador atento que los contempla de cerca. Porque a esa mirada próxima la alerta la pureza imposible que convierte en inverosímil el metalenguaje de la santidad. Esa santidad que se consagró un once de Marzo después de que Alá y un comando de ETA cargado de dinamita coincidieran el mismo día en la ruta que conduce a Morata de Tajuña.

The Financial Times
¿Financied Liars or Liars Times?
Federico Jiménez Losantos Libertad Digital 19 Julio 2004

Un cierto papanatismo y el tradicional complejo de los españoles ante ciertos idiomas y ciertos países extranjeros nos lleva a asumir como normales todas las estupideces que se publican sobre nuestro país en francés o en inglés. Si en lugar de dedicar tanto tiempo y dinero a montar saraos internacionales la Derecha española se hubiera preocupado de crear medios capaces de informar sobre España en inglés e incluso en francés y alemán, seguramente habría resultado imposible que la campaña de mentiras sobre el Gobierno Aznar, los atentados del 11-M y la llegada al Poder de Zapatero se hayan convertido en verdad universal, más o menos como cuando se creía que la Tierra era plana. Mentira, pero universal.

Sucede que Polanco es la única fuente de información del mundo anglosajón y prácticamente de todo el mundo y así le va a nuestra Derecha y especialmente a Aznar, máximo responsable, con la fervorosa ayuda de Rato, del desastre informativo del centro derecha español. Un desastre que Mariano Rajoy no parece tener el menor interés en remediar. El Jefe de la Oposición ha sido capaz de votar a favor del envío de tropas a Afganistán ¡y hasta a Haití! para no labrarse una mala imagen en el extranjero, pese a suponer una burla para sus votantes españoles y un acto de sumisión al PSOE. Pero ya verán como entre todo el PP no son capaces de enviar ni una carta al Financial Times para poner en su sitio las últimas trolas, manipulaciones e imputaciones injuriosas que no sólo esa antiperiodista llamada Leslie Crawford, sierva del separatismo vasco y del socialismo español, sino el propio director del medio publican en su último número.

Ese director que miente sobre España, que cuenta exactamente al revés lo que sucedió el 11-M, que repite burdamente las mentiras del Grupo Prisa y que hace una glosa tan toscamente elogiosa sobre ZP que resulta involuntariamente cómica, se negó a publicar una carta reciente de nuestro presidente Alberto Recarte denunciando las mentiras sistemáticas de su corresponsal Leslie Crawford, porque así entiende la libertad de expresión en ese medio, tan mimado por Aznar y que tanto lo mimaba. Pero ahora, tal vez presionado por esa publicista del PNV y del PSOE, ha perpetrado una información sobre la llegada al Poder de ZP que, si no hubiera ciento noventa y dos muertos de por medio, nos daría muchísima risa. Pero los hay. Y maldita la gracia que nos hace. Si esa es la forma que tiene el grupo editor del FT de celebrar la llegada al poder de la Izquierda, lamentablemente no podemos secundarlo. Nos gustaría, pero que volvieran los conservadores al poder manipulando una atroz masacre terrorista en pleno centro de Londres nos parecería excesivo incluso para el país del Financial Times. Sin embargo, este piélago de mentiras internacionalmente aceptadas merece ya una actuación seria por parte del PP, incluyendo querellas criminales contra los que, como el Financial Times, los calumnian. Y va a tener, desde luego, la máxima atención por nuestra parte. Contaremos y contestaremos

CON EL PLAN AL FONDO
Editorial ABC 19 Julio 2004

TÍMIDAMENTE, el nacionalismo vasco parece estar acostumbrándose al relevo en su dirección. La corriente que encabeza Joseba Egibar -émulo y a la vez heredero de las formas, estrategias e ideario de la era de Xabier Arzalluz- no termina por resignarse al liderazgo de Josu Jon Imaz y sigue planteándole pulsos siempre que se tercia. Por ahora, suele perder casi todos, pero las pulsiones internas presentan todavía un porte notable y no puede hablarse aún de que el asunto esté cerrado. El transcurso de estos meses cruciales hasta las elecciones autonómicas del año que viene y, sobre todo, el futuro del Plan Ibarretxe ofrecerán un diagnóstico más atinado, y sobre todo real, de los «nuevos tiempos» pregonados tras la salida del Arzalluz de Sabin Etxea.

Pero, habida cuenta de las declaraciones efectuadas por Imaz (las últimas, ayer mismo) sólo parece observarse un cambio en las formas. El núcleo de la cuestión sigue absolutamente intacto. Supone un progreso y es de celebrar que el presidente del PNV convoque a la dirección del PP vasco a una reunión (bien es verdad, que quizás forzado por la enigmática reunión previa mantenida con Arnaldo Otegi), prevista para el próximo viernes en la sede peneuvista. Hace ocho años que no lo hacía. Pero que ese ofrecimiento, aceptado por Carlos Iturgáiz y María San Gil, coincida con el propósito de Imaz de contar con todos los partidos (PSOE incluido) menos con el PP para un acuerdo sobre el autogobierno describe con nitidez la minúscula capacidad de transacción del PNV con respecto a los populares. Si además esto va guarnicionado con el lanzamiento de ditirambos y anzuelos a los socialistas, «para -según Imaz- que se desenganchen del PP», parece claro que, en la cuestión de fondo, nos encontramos ante un panorama similar al que se vivía durante el mandato de Arzalluz. Formas y fondo, pues, no se compadecen y no invitan, en principio, al optimismo.

La pelota, pues, parece estar ahora en el tejado del PSE y, de manera diferida, en la sede socialista de Ferraz. Imaz ya descarta un acuerdo con los populares, pero aún espera llegar a una fórmula de consenso con el PSOE sobre el «autogobierno», un aseado eufemismo tras el que no dejará de ocultarse el «soberanismo» mientras el eje de todo siga orbitando alrededor del Plan Ibarretxe. Quizás espera Imaz que el «talante» de la era Rodríguez Zapatero incluya transigir con la voladura controlada del Pacto por las Libertades y el Terrorismo, tanto del articulado como de su preámbulo. Y eso sí que no admite transacción mientras en el País Vasco la libertad sea todavía para muchos una quimera apenas sostenida a base de escoltas.

El Foro Ermua renueva su cúpula, a la que se unen Buesa, Mora y Artiach
Marcos S. González La Razón 19 Julio 2004

Madrid- El Foro Ermua decidió ayer la renovación de su cúpula ejecutiva en una reunión que se desarrolló a lo largo de la mañana. Como presidente continuará Vidal de Nicolás, mientras que el nuevo vicepresidente será el catedrático Mikel Buesa. La secretaria del colectivo será la concejal socialista de Guecho y profesora de la Universidad del País Vasco (UPV), Gotzone Mora, que hasta ahora óolo era miembro de la plataforma.

En cuanto a los vocales, el escritor, colaborador de LA RAZÓN y fundador del Foro, Iñaki Ezquerra, vuelve a formar parte de la cúpula, en la que también estarán el ex secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, Inmaculada García de Cortázar, el periodista y escritor Germán Yanke y Gustavo Jaso.
El cargo de tesorero lo ocupará un nuevo nombre, Miguel Ángel Artiach, que se incorpora así al trabajo del Foro Ermua. Por su parte, Mikel Buesa ejercerá las labores de portavocía de la plataforma cívica.

Nota informativa. El colectivo emitirá hoy una nota, a la que ha tenido acceso este periódico, en la que asegura que «con la finalización del proceso de debate interno que se ha producido en los últimos meses, el Foro Ermua reemprenderá su ritmo habitual de actividad y su análisis en profundidad acerca de la situación política vasca y española».

Asimismo, aseguran que «también continuará con su denuncia al entramado totalitario de ETA-Batasuna lo mismo que a todo su entorno y a la colaboración que se le presta a este entramado desde los partidos que gobiernan en el País Vasco».

Desde la nueva junta directiva del Foro Ermua se quiere resaltar el carácter cohesionador que se ha querido obtener con esta renovación, ya que muchos de sus miembros viven en Madrid. «No nos quedamos en el País Vasco», aseguró la secretaria del Foro, Gotzone Mora, a este diario. Según explicó, «hay una conexión entre Madrid, donde está el Gobierno central, y el País Vasco, donde está uno de los mayores focos de división de España».

Por otra parte, el Foro dedicará su próximo cuaderno, que hace el número 16, a la situación en la que está la UPV.

EL HISPANISMO HOY, EN MÉXICO
Por JOSÉ MARÍA POZUELO YVANCOS Catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Murcia ABC 19 Julio 2004

RESULTA emblemática la presencia de los Príncipes de Asturias en Monterrey (México) para inaugurar el XV Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, que se celebra allí desde hoy hasta el próximo sábado. Esta Asociación, que tiene una larga trayectoria y que han presidido figuras como Marcel Bataillon, Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Rafael Lapesa, Alan Deyermond, Margarit Frenk, Lia Schwartz, hasta la actual presidenta Aurora Egido, reúne a profesores de lengua y literatura española de todas las universidades del mundo. El último Congreso se celebró en Nueva York, anteriormente habían sido sus sedes Madrid, Birmingham, Berlín, etc. Tres mil profesores, venidos de los cinco continentes, se han inscrito para debatir en Monterrey sobre la cultura escrita en español. Y es hora de reflexionar sobre las dimensiones de un nuevo hispanismo en una cultura globalizada.

México para un hispanohablante, y para cualquier hispanista que estudie nuestra lengua y literatura, es mucho más que el país que cuenta con el mayor número de hablantes de español, también ha sido un referente cultural de importancia en la constitución misma del Hispanismo como categoría y como realidad histórica. La base más fuerte del hispanismo la proporciona el hecho de que España necesita de América para ser, y esa realidad se impone con la misma fuerza que su complementaria: la unidad de una gran parte de ese nuevo mundo es una lengua y cultura compartidas, porque ambas, América y España, han de definir juntas el sentido de lo que cabe entender hoy como hispanismo. Esta unidad cultural de correspondencias la probaron desde su exilio Max Aub y Cernuda, la enunció el mexicano Alfonso Reyes y estuvo en la fundación misma del Colegio de México, una institución que reunió a miembros del madrileño y republicano Centro de Estudios Históricos y a lo más granado de la tradición cultural mexicana, o en la creación del Fondo de Cultura Económica, una editorial que sirvió de puente entre Europa y América y que tanto aportó al hispanismo.

Será Octavio Paz, mexicano, Premio Nobel de Literatura, gran poeta y ensayista, quien mejor puede asistirnos en la formulación de la realidad profunda que da razón de ser al Hispanismo. Afirma Paz en su artículo «Unidad, Modernidad, Tradición»: «No hay una literatura peruana, argentina o cubana, tampoco hay una literatura española, al menos desde el siglo XVI. No se clasifica a los escritores por su nacionalidad o su nacimiento, sino por su lenguaje». Cuando los españoles estamos tantas veces entretenidos en negar las evidencias de nuestras propias raíces de identidad común, estas palabras de Octavio Paz deben hacernos reflexionar: desde el siglo XVI nuestra lengua y literatura es sólo nuestra en la medida en que lo es la chilena, la mexicana, la cubana o argentina. Eso que Octavio Paz enuncia es mucho más que una apelación a una historia común: es una realidad empírica. ¿Y cómo lo sabemos?, ¿cómo sabemos que Neruda y Cervantes, Garcilaso y Juan Rulfo, Borges y Quevedo, García Márquez y Galdós, Carlos Fuentes y Miguel Delibes forman parte de una realidad indistinta? De dos modos podemos saberlo. El primero no es ciertamente de índole menor: las tradiciones histórico-literarias, a partir sobre todo del siglo XIX, se han concebido unidas. Es un hecho que buena parte de la literatura de todos los citados ha comunicado en su propio nacimiento con un flujo continuo de trasvases de allá para acá y al contrario, hasta crear un espacio común de cultura y de palabra compartida. Sin Rubén Darío no se puede entender a Juan Ramón Jiménez, y sin el de Moguer a Gonzalo Rojas.

Pero hay otro hecho empírico imponente: el del propio Hispanismo, una de las primeras formulaciones de mundialización o, mejor, de universalidad, que hemos conocido. En miles de universidades de todo el mundo, desde el Pacífico al Báltico, desde Canadá a China, y en cada país de nuestra vieja Europa, hay profesores que estudian y enseñan el español y en esos Departamentos tanta importancia se concede a Octavio Paz como a Clarín, tanto ocupa Alejo Carpentier como Machado. En España, en la propia América de habla española no somos capaces de calibrar este reconocimiento empírico a una unidad que el hispanismo reconoce como un hecho, y que tan a menudo voces de menguado calibre intelectual se empeñan en negar, al imponer fronteras divisorias, creando categorías separadoras condenadas al ridículo de ser fronteras interiores y batallitas domésticas.

El día de hoy, en Monterrey, México, se van a producir dos hechos elocuentes en la dirección de cuanto vengo diciendo. En primer lugar el Quijote de Cervantes como emblema de esa unidad universal de la cultura en español. Los Príncipes de Asturias, dentro de los actos del XV Congreso de la AIH, inauguran una exposición bibliográfica dedicada a los 400 años del Quijote, y buena parte de esa gran tradición tiene su base en la Biblioteca de la propia Universidad de Monterrey, que cuenta con un importante número de ediciones y traducciones antiguas y modernas del Quijote a todas las lenguas del mundo. Ese detalle de atesorar en México ediciones del Quijote no puede pasarnos desapercibido. Y se basa en una contundente realidad de pertenencia a un tronco común. Decirle a Borges que el Quijote no es suyo sería agravio que difícilmente perdonaría, tan grande como decirle a una joven universitaria española que Borges mismo no le pertenece. Esa común identidad de cultura que Cervantes (o Borges) propician como lugar de encuentro de millones de hispanohablantes tiene una fuerza arrolladora, y se impone en toda su contundencia. Cervantes no es un concepto solamente español, es una propiedad común de quienes lo leen en su propia lengua.

Quizá la literatura, tan denostada hoy por quienes ignoran su fuerza centrípeta, o la quieren reducir a un mero registro idiomático, no tenga misión ni grandeza mayor que la de servir de soporte a un sentimiento de pertenencia a un gran comunidad cultural de dimensiones universales, sentimiento que vive de modo elemental cualquiera que se encuentra en un país lejano y oye hablar allí en su propia lengua. Esa emoción que compartimos colombianos y extremeños, castellanos y venezolanos, habitantes de Canarias y chilenos, andaluces y peruanos, se ve doblada cuando nos encontramos en Alemania, o en Canadá y oímos hablar la lengua de Cervantes; es la misma que sintió Pedro Salinas cuando dijo que en Puerto Rico «respiraba en español». El Hispanismo no existiría con la pujanza que hoy tiene si fuera una sola estructura académica; alcanza a ser una aventura intelectual porque es primeramente una realidad cultural y existencial de primer orden. Y una realidad universal. Miles de profesores venidos de todo el mundo a Monterrey, México, dicen esa universal dimensión de una lengua y una cultura, patrimonio común de una buena parte de la Humanidad, quizá el mejor tesoro que todos los que la respiramos podemos tener y que estamos obligados a legar, enriquecido por los poetas, a generaciones futuras.

DONDE VIVÍA EL TERRORISTA DEL 11-M, "EL CHINO" Y SU GRUPO
Trashorras y su cuñado vendían explosivos en el barrio madrileño de Carabanchel a cambio de hachís
Nuevas revelaciones sobre la trama del 11-M. Si este domingo se conocía que las dos caravanas de la muerte partieron el mismo día con destino a Madrid, este lunes El Mundo explica que la Unidad Central Operativa encargó a la Guardia Civil de Avilés que vigilara al ex minero Trashorras por su relación con el tráfico de pastillas a primeros de 2003, cuando en realidad le seguían por venta de explosivos. El confidente Zouhier informó de que el ex minero y su cuñado Antonio Toro Castro vendían hachís en Asturias que compraban en el madrileño barrio de Carabanchel a cambio de explosivos. En este barrio vivía uno de los terroristas del 11-M, el Chino, y su grupo.
Libertad Digital 19 Julio 2004

La noticia de Antonio Rubio este lunes en el Mundo denuncia que la UCO mintió a sus compañeros de Avilés al encargar esa vigilancia por tráfico de drogas. Dice El Mundo que la orden policial de seguimiento de Trashorras se produjo después de que Rafá Zouhier desvelara a "Víctor" y "Rafael" –dos jefes de la Unidad Central Operativa conocidos también por haber visitado en prisión a Rafá Zouhier para presionarle para que no hablara- que el ex minero, José Emilio Suárez Trashorras, y su cuñado, Antonio Toro Castro, le habían ofrecido explosivos para vender en Madrid a cambio de hachís.

Los agentes de la Unidad Central Operativa comprobaron la veracidad de la información y consiguieron una muestra de los explosivos y detonadores. Según recoge el juez Del Olmo en uno de sus autos y desvela la información de El Mundo, los laboratorios de la Guardia Civil verificaron que la muestra de dinamita conseguida por Rafá era Goma 2. En ese momento, la UCO implantó una operación de seguimiento y control de los pasos de Suárez Trashorras y de su cuñado, Toro Castro. Sin embargo, la UCO no informó a sus compañeros de Avilés.

Según explica la noticia de Antonio Rubio, la UCO mintió a sus compañeros de Avilés, indicándoles que estaba tras la pista de un importante grupo que se dedicaba al tráfico de pastillas. Los agentes asturianos indicaron a sus compañeros de Madrid que Suárez Trashorras, fundamentalmente, se dedicaba al tráfico de hachís y que trabajaba como confidente para el inspector Manuel García, antiguo miembro de la Comisaría General de Información y experto en temas terroristas.

El caso es que la Guardia Civil de Avilés confirmó a la UCO que Castro Toro y Suárez Trashorras pagaban o cambiaban el hachís que venía de Marruecos con coches de segunda mano. La coincidencia más dura viene cuando en una de las misivas del confidente marroquí (en prisión, algunos de los anteriores en libertad) al periódico El Mundo informa que "Emilio –nombre de pila de Suárez Trashorras– vende hachís en Asturias desde hace tiempo y siempre la compra en Carabanchel (donde vivía El Chino y su grupo). También cambiaban coches Jeep Cheroquee por hachís con los moros estos para bajar a Marruecos con matrículas falsas y para sacar hachís de la playa de las pateras".

EN LA LOCALIDAD NAVARRA DE LEIZA
Homenaje a José Javier Múgica, militante de UPN asesinado por ETA en 2001
Un centenar de personas, entre militantes de UPN, familiares, amigos y el alcalde de Leiza, de Aralar, han asistido este domingo al homenaje en esta localidad en recuerdo de José Javier Múgica, concejal asesinado por ETA el 14 de julio de 2001.
EFE Libertad Digital  19 Julio 2004

Entre los presentes se encontraba el presidente de UPN y del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, quien afirmó que "el espíritu que anidaba en el quehacer de José Javier Múgica permanece vivo y, para nosotros, va a seguir permaneciendo siempre vivo". Sanz recalcó que "no olvidamos" y aludió a la labor de Múgica, quien "dio un paso adelante para comprometerse por las ideas que permanecen vivas en nuestro partido".

Respecto a la lucha contra el terrorismo, comentó que "hemos avanzado mucho", a pesar de que "algunos permanecen en su inmovilismo a la hora de defender unas ideas que, en estos momentos, están fuera de lugar".

El acto de homenaje contó con una misa en la iglesia de San Miguel, en la que el oficiante pidió por el "fin del terrorismo, por que cambien los corazones y la situación tan triste y dolorosa". Antes, mientras se depositaba un ramo de flores en el lugar en el que José Javier Múgica fue asesinado, Peio Urguiola, amigo de la familia, entonó unos versos en los que dijo que "la democracia está floreciendo cada día más y más" pero, a pesar de todo, "seguiré cantando, porque no puedo callarme".

Por su parte, el secretario general de UPN, Alberto Catalán, comentó a los periodistas al finalizar el homenaje que "todas las ideas por las que luchó Múgica siguen vigentes" y agregó que las víctimas del terrorismo "son personas que se van quedando en el camino por defender la libertad y por representar a sus vecinos". Por su parte, el alcalde de la localidad, el abertzale Patxi Sáez, explicó que "en el pueblo se están haciendo cosas y el ambiente en general es bastante bueno" aunque de la convivencia municipal admitió que "siempre tiene sus más y sus menos".

Hasta Leiza acudieron también otros miembros de UPN, como el presidente del Parlamento de Navarra, Rafael Gurrea; el concejal pamplonés de Protección Ciudadana, Eradio Ezpeleta; el senador José Cruz Pérez-Lapazarán, varios parlamentarios forales, el concejal y compañero de Múgica, Silvestre Zubitur, así como la viuda del subteniente Francisco Casanova, asesinado igualmente por ETA.
 

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